0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas5 páginas

Documento 45

documento 45
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas5 páginas

Documento 45

documento 45
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

confesión produce plena prueba, pero respecto de una se admite prueba en contrario y respecto de otra

no se admite prueba en tal sentido.

b) La confesión debe emanar de quien tenga capacidad para obligarse; esto es muy importante, porque
la confesión es, en el fondo, un acto de disposición, y en consecuencia quien confiesa debe tener
capacidad de ejercicio, y si no tiene esta capacidad, su confesión no producirá efectos jurídicos.
Esta exigencia de capacidad, emana precisamente del carácter dispositivo de la confesión. Esto tiene
también mucha importancia cuando la confesión es prestada por mandatario o representante, porque
también en este caso si la confesión es provocada, el representante debe estar expresamente
premunido de la facultad de absolver posiciones. Si la confesión es espontánea, aunque el mandatario o
representante no esté premunido de los poderes suficientes, produce plenos efectos jurídicos. Esto se
vincula con lo establecido en el artículo 7 CPC, donde se señala la facultad de absolver posiciones; y aquí
no dice el código la “facultad de confesar”, o sea, en este artículo el código se refiere únicamente a la
confesión provocada.
c) En principio existen disposiciones o principios que restan eficacia a la confesión. Esto es muy
importante, porque la confesión es expresión de acto de disposición, y en consecuencia frente a ciertas y
determinadas situaciones el legislador ha estimado que los derechos del conflicto no son libremente
disponibles, y en este caso, por aplicación de los principios procesales, no es admisible la confesión.
Sin embargo, es importante tener presente que normas expresas en nuestra legislación que prohíben o
restan eficacia probatoria a la confesión, y esto ocurre no tan sólo porque los derechos no sean
libremente disponibles, sino también ocurre en protección de los intereses de terceros, que podrían
verse afectados si a la confesión se le otorga eficacia jurídica.

Estas normas expresas son:


i) Artículo 1713 C.C., en relación con el artículo 1701 inc. 1º: el artículo 1713, no obstante reconocer a la
confesión, en principio, el carácter de plena prueba, expresamente exceptúa la situación del artículo
1701 inc. 1º, en el sentido que por la vía de la confesión no se puede acreditar la existencia de un acto o
contrato cuya solemnidad era el instrumento público.
ii) Artículo 157: en el juicio de separación de bienes por el mal estado de los negocios del marido, la
confesión de éste no hace prueba, precisamente en homenaje y resguardo a posibles terceros
perjudicados.
La jurisprudencia ha entendido que en este caso la confesión no es prueba suficiente, no es admisible
como prueba para acreditar el respectivo hecho, porque hay intereses superiores envueltos en el
conflicto, y por tanto no se trata de cuestiones libremente disponibles. En los juicios de nulidad del
matrimonio, pasa exactamente lo mismo, los hechos en los cuales se funda la nulidad del matrimonio no
pueden ser probados por la confesión del marido o de la mujer.
La jurisprudencia se agarró del artículo 157 para poder llegar a esta conclusión, y así dijo que si la
confesión no es suficiente para lograr lo menos, como es la separación de bienes, tampoco puede ser
suficiente para lograr lo más, que es la nulidad del matrimonio.

141
iii) Artículo 1739 inc. 2º: se refiere a los regímenes patrimoniales derivados del matrimonio, en cuanto al
haber de la sociedad conyugal, el que importa muy fundamentalmente a terceros acreedores, porque
para estos hay una completa confusión entre el patrimonio del marido y el patrimonio de la sociedad
conyugal, en el sentido que las deudas contraídas por el marido, responde éste no tan sólo con sus
bienes propios, sino también con los bienes de la sociedad conyugal.
En un momento determinado podría debatirse o discutirse si un bien es de la sociedad conyugal o es un
bien propio de los respectivos cónyuges, discusión que puede tener graves efectos para el acreedor que
pretende pagarse su respectiva acreencia; y en consecuencia, también en este caso el legislador ha
señalado que en esta discusión la confesión de los cónyuges no produce prueba. En este caso esta
norma está establecida en beneficio de terceros de buena fe.
iv) Artículo 2485 C.C.: se refiere a la prelación de créditos, en relación con los créditos de una de las
clases preferidas. Nuevamente esta norma establece que la confesión del marido, del padre o de la
madre de familia, o del tutor o curador, no hará prueba por sí sola contra los acreedores. En este caso
estas personas tienen créditos preferentes, pero para acreditar la existencia de estos, no es suficiente la
confesión.
v) Artículo 1133 C.C.: se ha citado también este artículo dentro de las normas expresas que restan
eficacia a la confesión, pero con ciertas reservas. Este artículo dispone que cuando el testador reconoce
en su testamento una deuda, este reconocimiento suyo no hace prueba en su contra ni hace prueba a
favor del presunto acreedor, sino que se tendrá sólo como una asignación gratuita establecida en su
beneficio.
Esto es enteramente lógico, porque si se le diera valor a este reconocimiento, se favorecería a una
persona que no pagaría impuesto de herencia, persona a la que se le pagaría como a un acreedor
hereditario más. Pero al reconocérsele eficacia sólo como asignación a título gratuito, deberá pagar
impuesto y como asignación gratuita estará limitada, de alguna manera, en beneficio de los legitimarios.

d) La confesión, como acto jurídico de gran importancia que es, debe estar exenta de vicios, o sea, el
consentimiento debe claramente expresarse y no ser objeto de fuerza, dolo o error (libre y espontánea).
Este principio, es aplicación de las normas generales del derecho civil, pero respecto del error hay una
mención expresa en el CPC, que permite revocar la confesión cuando ella es consecuencia de error, y se
pretende efectivamente acreditar ese error.

5.4 Clasificaciones de la confesión.


5.4.1 En cuanto al lugar donde se presta:
a) JUDICIAL: Es la que se presta en el juicio respectivo, ya sea como medio probatorio propiamente tal,
ya sea como medida prejudicial probatoria, ya sea como medida para mejor resolver.
b) EXTRAJUDICIAL: Es la que se presta fuera del juicio en el cual se invoca. *En consecuencia, la
confesión prestada en otro juicio diverso, es confesión extrajudicial, porque se está prestando fuera del
juicio en el cual se invoca; esto es muy importante, ya que esta confesión prestada en juicio diverso
puede tener mayor eficacia que otro tipo de confesiones extrajudiciales.

142
5.4.2 En cuanto a su origen o forma de producirse:
a) ESPONTÁNEA: Es aquella que presta la parte o su mandatario o representante aunque no tenga poder
suficiente, en los escritos, presentaciones o comparecencias, en donde lo que dice importa
reconocimiento de un hecho que produce consecuencias jurídicas en contra del que hace estas
presentaciones; es una confesión, con todo lo que ello significa.
b) PROVOCADA: Es aquella que se produce en virtud del mecanismo denominado absolución de
posiciones.
La confesión espontánea, sólo está regulada en cuanto a sus efectos por el C.C. y el CPC; en cambio, el
CPC se refiere al mecanismo de la confesión provocada o absolución posiciones.

5.4.3 En cuanto a su contenido:


a) PURA Y SIMPLE: cuando derechamente se reconoce el hecho sin agregar ninguna nueva circunstancia
o sin agregar un nuevo hecho.
b) CALIFICADA: Es aquella que importa el reconocimiento de un hecho, pero agregando circunstancias
que eventualmente lo modifican.
c) COMPLEJA: Es el reconocimiento de un hecho, al cual se agrega(n) otro(s) hecho(s).
Es muy importante hacer la distinción entre la agregación de circunstancias y la agregación de hechos
nuevos, porque dice relación fundamental en cuanto al criterio de clasificación (divisible o indivisible).

5.4.4 En cuanto a su divisibilidad:


a) DIVISIBLE
b) INDIVISIBLE
Como regla general, la confesión es indivisible, y en consecuencia debe tomarse como un todo, tanto en
lo desfavorable para el confesante como en lo favorable para él. Sin embargo, es eventualmente
divisible, y en tal caso es necesario remitirse a la clasificación anterior, que distingue entre confesión
pura y simple, confesión calificada y confesión compleja.
Respecto de la confesión pura y simple, no se plantea el tema de la división. Respecto de la confesión
calificada, esta nunca es divisible, o sea, cuando se agregan nuevas circunstancias la confesión misma es
indivisible. Sólo es eventualmente divisible la confesión compleja, cuando se agregan hechos nuevos y
se trata de hechos totalmente desligados con el hecho confesado o bien se trata de hechos que se
acredita que son falsos.

5.4.5 En cuanto a su iniciativa:


a) DE PARTE: esta es la regla general.
b) DE OFICIO: como medida para mejor resolver. (Artículo 159 Nº2 CPC).

5.4.6 En cuanto a su finalidad:


a) MEDIO DE PRUEBA: Esta es la regla general, ya sea que la confesión sea espontánea o provocada, ya
sea como medida prejudicial probatorio o propiamente en el juicio.

143
b) MEDIDA PREJUDICIAL PROBATORIA: Es el caso del artículo 284, que se refiere a la declaración jurada
sobre capacidad o representación.
c) GESTIÓN PREPARATORIA DE LA VÍA EJECUTIVA: La confesión como gestión preparatoria de la vía
ejecutiva será regulada conforme a los arts. 434 Nº5 y 435 CPC

5.5 Confesión judicial provocada.


La confesión judicial provocada o absolución de posiciones, está particularmente regulada en el CPC en
los arts. 385 a 402.

5.5.1 Órgano competente para recibir la confesión provocada


Cuando la confesión provocada se produce en el lugar donde se lleva el juicio, es órgano competente
para recibirla el tribunal que conoce del juicio, o bien un ministro de fe a quien el tribunal le cometa o
encargue recibirla. Sin embargo, si la parte exige que sea directamente el tribunal el que la reciba, así
debe necesariamente procederse.
Cuando se trata de tribunales colegiados, se aplica la misma regla: puede ser el tribunal o un ministro de
fe el que reciba la confesión, con la misma excepción en el sentido que la parte puede exigir que el
tribunal sea el que directamente intervenga. Pero además, tratándose de tribunales colegiados, estos
pueden acometer la diligencia a uno de sus integrantes.
Si la confesión provocada se presta fuera del lugar del juicio, hay que distinguir si se presta en Chile o en
el extranjero:
a) Si se presta en Chile: en este caso es aplicable el artículo 388 inc. 3º, y en tal evento se prestará la
confesión o ante el tribunal exhortado o ante el ministro de fe a quien encomiende la diligencia el
tribunal exhortado. Rige también en este caso la excepción, en el sentido que si lo exige la parte, será el
propio tribunal el que deberá tomarla.
b) Si se presta fuera de la República: en tal evento surge la alternativa que se tome ante el tribunal
exhortado, es decir, es perfectamente posible que los tribunales chilenos, por la vía del exhorto
internacional, encarguen a un tribunal extranjero la correspondiente diligencia (inc. 3º artículo 388).
Pero la norma tiene una calificada modalidad: de acuerdo a lo establecido en el artículo 397 inc. 2º, la
absolución de posiciones también puede realizarse ante el agente diplomático o consular chileno en el
respectivo lugar.

5.5.2 Oportunidad en que se puede solicitar.


La absolución de posiciones se puede solicitar como prejudicial probatoria (cuando haya fundamentos al
temor de que la persona se ausente en breve plazo) o como diligencia probatoria propiamente tal.
El artículo 385 establece que en primera instancia se puede pedir a partir de la contestación de la
demanda (no antes), y hasta el vencimiento del término probatorio.
Si la demanda se tiene por contestada en rebeldía, se puede también pedir la absolución de posiciones,
porque la rebeldía es contestación negativa tácita.

144
En relación con la expresión “hasta el vencimiento del término probatorio”, aunque el asunto es
opinable y controvertible, podemos decir que cuando la ley habla de término probatorio sin otro
calificativo, se refiere al término probatorio ordinario.
En cambio, en segunda instancia existe mayor latitud, y se puede pedir durante toda la segunda instancia
hasta la vista de la causa (artículo 385).

5.5.3 Veces que se puede solicitar.


En primera instancia se puede solicitar hasta dos veces y en segunda instancia sólo una vez. Sin
embargo, si se alegan hechos nuevos, se puede solicitar una vez más en primera instancia y una vez más
en segunda instancia (artículo 385, inc, 2º). Todo esto sin perjuicio que también se pueda exigir como
medida para mejor resolver (artículo 159 Nº2 CPC).

5.5.4 Iniciativa.
La iniciativa de la confesión provocada por la vía de la absolución de posiciones, puede estar entregada al
juez de la causa, a título excepcional como medida para mejor resolver; pero lo normal es que la
iniciativa la tenga la parte contraria, o sea, la parte en el respectivo litigio puede exigir de su contenedor
la respectiva absolución de posiciones (artículo 385 inc. 1º).

5.5.5 Personas que deben prestar la confesión.


De acuerdo con la mecánica del CPC, debe prestar la confesión el litigante mismo, siempre que sea
capaz, aunque tenga mandatario facultado para absolver posiciones.
Se puede exigir la comparecencia de la parte contraria en persona, siempre que sea capaz, aunque tenga
mandatario constituido para absolver posiciones. Dicho de otra manera, la circunstancia de tener
mandatario constituido para absolver posiciones, no libera a la parte misma de su obligación de
comparecer personalmente, cuando así ha sido requerido.
Esta situación naturalmente, es plenamente aplicable cuando el litigante a quien se pide la absolución de
posiciones es una persona natural y plenamente capaz; pero si el litigante a quien se le pide la confesión
es una persona jurídica, puede comparecer la persona jurídica por el representante que ella elija, y no se
puede exigir que sea específicamente una determinada persona la que absuelva posiciones.
Esta es una diferencia substancial con la prueba de testigos, porque en este caso no se puede pedir que
cierta persona determinada concurra al tribunal.
Además del litigante mismo, puede ser obligado a absolver posiciones su mandatario, aunque no tenga
poder suficiente para absolver posiciones, pero respecto de hechos personales suyos (artículo 396).
Cuando se cita a absolver posiciones, debe notificarse esa citación por cédula, porque se está ordenando
la comparecencia personal, de acuerdo a lo establecido en el artículo 48 CPC en relación con el artículo
397 inc. 1º.

145

También podría gustarte