LRICA ROMANA 1.- POESA LRICA 1.1.- Concepto de Poesa Lrica 1.1.1.
- Antecedentes Griegos Caracteriza a la poesa lrica la polimetra, la musicalidad y la expresin de sentimientos personales muy variados, desde el ms dulce amor hasta el odio ms enconado. Se diferencia de la moderna sobre todo en los contenidos, formas y modos de comunicacin: era fundamen-talmente pragmtica y estaba ntimamente vinculada a la realidad social y poltica, a la accin concreta del individuo dentro de la sociedad. Por otra parte su contenido constante era el mito, que constitua el punto de referencia ejemplar, el alma y la vida de la poesa lrica (aunque a veces no pasase de constituir un tpico aparato literario), la cual no estaba destinada a ser leda, sino a ser recitada ante un pblico por un individuo aislado o un coro con el acompaamiento de algn instrumento musical. Y de ah, fundamentalmente, que en el mbito cultural griego, el vocablo "lrica" designase a la poesa cantada al son de la lira (o cualquier otro instrumento de cuerda similar). Se caracterizaba asimismo no slo por la variedad de contenidos, sino tambin por la variedad en estructuras y formas mtricas, siempre en composiciones breves. En cualquier caso la primera definicin nos remonta a un concepto extralingstico para pasar despus a una fijacin mayor en el contenido personal e intimista, dando lugar a la elega, como luego comentaremos. 1.1.2.- Poesa Lrica en Roma La lrica latina comienza en Roma mucho ms tarde que la pica o el teatro, concretamente a finales del siglo II a.C., en plena influencia helenstica y cuando las circunstancias polticas y sociales haban abocado los nimos de los ciudadanos cada vez ms hacia la intimidad y la vida privada. Las convulsiones sociales que propiciaron la falta de ideales comunes que justificasen una pica nacional, hacen brotar una serie de composiciones breves y delicadas en las que se renuncia a todo lo que sea grandeza, volcndose en la intimidad de las pequeas cosas. Las caractersticas de esta nueva poesa siguen siendo semejantes a las de la lrica griega (mitologa, polimetra, etc.), pero la diferencia es que los romanos escribieron poca poesa lrica propiamente dicha y adems fue un producto completamente literario no arraigado en la costumbre social, pensado para ser ledo y no cantado. En este marco aflor en primer lugar el crculo de Lutacio Ctulo y sus clebres epigramas erticos, a quien podemos considerar como precedente de los neotricos, verdaderos artfices y abanderados de toda una renovacin literaria y esttica. 1.2.- Los Neotricos Son llamados as un grupo de poetas (no una escuela), considerados como los renovadores cultistas de la poesa latina del momento. Propugnaban el abandono de la
pica en aras de unas pequeas composiciones en las que predominaban la pureza esttica, la propiedad en el lenguaje, la seleccin del vocabulario y la polimetra, buscando siempre la perfeccin mtrica. Bsicamente insisten en un nuevo tratamiento potico que gira en torno al culto a la forma perfecta y a la introduccin de una nueva temtica. La obra maestra que tena que escribir el neotrico romano para graduarse de "doctus poeta" era un epilio. El epilio o pequea epopeya es un excelente testimonio del gusto alejandrino, que odiaba la gran epopeya. El concepto de poema corto y gracioso es consustancial a la palabra epylion en toda la Antigedad, cuyo ejemplo ms representativo es el, por otra parte, poema ms extenso de Catulo, Las bodas de Peleo y Tetis (64), en 408 hexmetros: escenas coloristas del mundo mtico, moralizadoras reflexiones finales, aadidos en estrecha conexin interna y externa con el tema principal, acentuacin del elemento ertico, arte descriptivo brillante, etc. Otros representantes del arte neotrico del epilio son los poemas Culex y Ciris, pertenecientes a la Appendix Vergiliana y, como toda ella, atribuidos a Virgilio. sta en concreto y el estilo en general de los poemas de esta "escuela" influyeron notablemente en obras capitales de la literatura posterior como las Metamorfosis de Ovidio. El trmino "neotricos" fue acuado por Cicern (neotrico arrepentido y a quien irritaban especialmente) de una manera un tanto despectiva, y se generaliz en la Antigedad tarda. La generacin que los representa abarca desde la dictadura de Sila (82-79 a.C.) hasta el perodo comprendido entre las batallas de Farsalia y Accio (48-31 a.C.). La mayora proceden de la Galia Transpadana; y en cuanto a sus concomitancias poco ms podemos decir, salvo que estn ms unidos por los rechazos que por intereses o propsitos comunes. As pues, rechazan a Ennio y se unen en un intento de imitar a los poetas alejandrinos (Calmaco, especialmente), que ejerceran una gran influencia en su forma de componer: vocablos, construcciones sintcticas, doble espondeo para terminar el hexmetro, introduccin y pronunciacin a la griega en el alfabeto latino de la "y" y la "z"...). Defienden el arte por el arte en un alarde de erudicin y subliman las ms nimias vivencias personales encuadrndolas en un preciosismo exagerado y en un ansia desmedida por la perfecta ejecucin formal. Algunos de sus autores ms cualificados son: Helvio Cina, con su obra Zmyrna, que tard nueve aos en componer y supone una de las muestras ms representativas del grupo.
Valerio Catn, autor de una de las producciones erticas ms celebradas: Lydia, as como su poema de tcnica calimaquea, Dyctinna.
Licino Calvo, quien destaca en literatura epitalmica y ertica, especialmente por el poema elegaco a su esposa muerta, Quintilia. Cornificio, Furio Bibculo, Terencio Varrn, etc...
1.3.- HORACIO Quinto Horacio Flaco (65-8 a.C.) naci en Venusia (Apulia), hijo de un liberto que ejerca el cargo de recaudador de impuestos en las subastas. Con gran sacrificio de su familia, recibi una esmerada educacin en Roma y ms tarde en Grecia, entusiasmndose con la filosofa epicrea. Se enrol en el ejrcito de Bruto y combati en Filipos con el grado de tribuno militar. Tras la derrota volvi a Roma y compr un puesto de amanuense de los cuestores para poder vivir. All empieza a escribir con amargura sus podos y Stiras, trabando amistad con Virgilio, quien lo present a Mecenas, al cual le uni una profunda amistad durante toda su vida. No se cas nunca. Se dedic por completo a su actividad literaria, permitindose incluso rechazar el cargo de secretario particular del "princeps", que el propio Augusto le haba ofrecido. 1.3.1.- Obra Lrica No estudiaremos la obra completa de Horacio, por pertenecer parte de ella a otros gneros literarios tratados en diferentes temas. As pues, baste con mencionar las Stiras o Sermones y las Epstolas, para pasar al estudio detallado del resto de su produccin potica. No en balde l mismo afirm que no todo lo que haba escrito en verso era poesa. [Link].- podos Llamados por Horacio Iambi, fueron escritos en el intermedio de las batallas de Filipos (42 a.C.) y Accio (31 a.C.), es decir, contemporneos de los Sermones e inmediatamente anteriores a las Odas. Estn a media distancia entre la poesa satrica y lrica y con ellos Horacio aspir a convertirse en el Arquloco romano. Efectivamente, adopta la estrofa ymbica, mezclndola con otros ritmos y fijando desde aqu las reglas de la mtrica latina. Rene aqu 17 poemas cortos, de tono violento y agresivo sobre temas muy diversos: junto a las deprecaciones contra las guerras civiles, aparecen las invectivas contra personas de la vida pblica o privada, contra sus enemigos literarios o contra mujeres perversas... No obstante, tambin hay un poema de tema buclico, el conocidsimo Beatus Ille, en el que canta la vida del campo frente a las complicaciones de la vida urbana. [Link].- Odas (CARMINA) Escritas entre el 30 y el 20 a.C., se trata de composiciones lricas agrupadas en cuatro libros, con las que intenta crear una poesa lrica que rivalice con la griega; naturalmente utiliza temas y metros lricos griegos, estrofas elicas sobre todo. En los primeros libros de Odas, Horacio apoya las intenciones morales y religiosas de Augusto, incluyendo una temtica muy variada:
Temas poltico-nacionales, centrados en el valor educativo de la guerra y en la predicacin de la vida serena y la aurea mediocritas, como medio de freno para las ambiciones y ansia de novedades provocadas por la guerra civil. Igualmente habla del sometimiento de los pueblos brbaros para garantizar la paz de Roma y dedica tambin poemas de alabanza a Augusto. Tanto gustaron al "princeps" estos cantos, entre los que se encuentran las llamadas Odas Nacionales, que pidi a Horacio que compusiera un himno para los Juegos Seculares del 17 a.C. (destinados a conmemorar la paz definitiva en Oriente, tras el sometimiento de los Parthos), al que se denomin Carmen Saeculare. Temas religiosos, donde Horacio usa a los dioses como un mero artificio literario. Temas de tica y moral, donde se pueden incluir tambin alguno de tipo ertico y otros de tipo profano (la alegra de los banquetes, la tranquilidad de la vida del campo, amores propios y ajenos...), pero donde fundamentalmente se deja ver la influencia de la filosofa epicrea que Horacio profesaba, en clara contradiccin con su carcter tpicamente romano: se ha de vivir el presente, disfrutando de la vida ("carpe diem"), pero de una manera sensata, con calma y tranquilidad, evitando el ansia de riqueza y las esperanzas infundadas, que fueron, segn l, las causantes de la crisis romana. En el fondo Horacio entiende el deber por encima de los placeres del alma. Por otro lado, en el libro IV de las Odas Horacio se nos presenta de forma diferente a los anteriores: es un libro ms personal e ntimo, como el apogeo del hombre, ya anciano, que ve pasar su vida y agudiza sus sentimientos; ante la tristeza de la muerte busca la inmortalidad que puede conferirle la poesa y, como tal instrumento de recuerdo, la alaba. Aqu desaparece el anonimato y se confiesa abiertamente sin seudnimos. En realidad toda la lrica de Horacio, en sus aspectos ms elevados, no es otra cosa que una meditacin en torno a la muerte: sta es el hilo conductor de su mundo. Pero su pesimismo no es absoluto, como lo demuestra su evolucin fatigosa desde el epicuresmo al estoicismo, manifestada en su produccin lrica donde supo aunar los aspectos ambiguos de la vida humana. Por otra parte, la posicin seera de Horacio como uno de los mayores poetas latinos se basa en la perfeccin formal que muestra su poesa y en la profundidad y detalle de su propio retrato: aparece como uno de los hombres ms agradables, urbanos, graciosos, tolerantes, observadores, amantes de las cosas buenas de la vida y de su pas que podamos imaginar. Precisamente esta capacidad de observacin lo aleja definitivamente, en un tema tan comn en la lrica como el amoroso, de Catulo y, sobre todo, de los elegacos Tibulo y Propercio. En Horacio las pasiones son contempladas con un espritu de observacin casi objetivo como si el autor no estuviera implicado en ellas: ante la belleza de Cloe, no ejercita el sentimiento, sino la fantasa. Muestras fundamentales de su produccin lrica y reflejo de sus preocupaciones vitales permanentes son las siguientes Odas: "Tu ne quaesieris, scire nefas..." (I,11) "Rectius vivis, Licini,... (II,10) "exegi monumentum aere perennius..." (III,30) "Diffugere nives, redeunt iam gramina campis..." (IV, 7) 1.3.2.- Cuestiones estilsticas y Pervivencia
El mismo Horacio manifiesta sus gustos literarios en la Epistula ad Pisones, verdadero tratado de preceptiva literaria, denominado tambin Ars Potica. Pueden resumirse en las siguientes caractersticas: Plasticidad: consiste esta cualidad en dar forma, relieve y lmites a lo que se est escribiendo. Horacio es insuperable en la descripcin tanto de motivos de la naturaleza, como de sus ideas y sentimientos, personificndolos si es necesario por medio de divinidades alegricas: intenta llegar al entendimiento a travs de los sentidos. Sentido del equilibrio: intenta llevar a la literatura la idea epicrea de la moderacin que cultiv durante toda su vida. Insiste en la importancia del orden y combinacin de las palabras como principio fundamental del lenguaje potico. La "callida iunctura", como definicin del estilo de Horacio, se ha convertido en frase proverbial: la acertada e inteligente combinacin del acervo lingstico cotidiano para lograr un efecto nuevo. Sentido de la perfeccin: es la cualidad ms acusada y caracterstica, aunque pueda hacerle perder a veces sentimiento y espontaneidad. Horacio utiliza en todo momento la palabra o construccin exacta, trabaja una y otra vez los versos hasta dejarlos perfectos; la estructura de sus composiciones es armnica y rigurosa, todo en consonancia con la alta misin social que el poeta se atribuye, de ser educador e intrprete de los sentimientos de la sociedad. Para terminar podemos decir que los temas y formas usados por Horacio no constituyen una innovacin en s dentro de la lrica romana, pues ya se tena el precedente de Catulo. Pero lo que s supone una aportacin original es su estilo dialctico en que la tradicin romana arcaica se sintetiza con las nuevas tendencias alejandrinas de su poca, apoyndose en los lricos griegos antiguos y recrendolos, frente a los "Poetae Novi" que siguieron los modelos helensticos. Horacio supera todo lo anterior partiendo de unos elementos conocidos. Tuvo un grupo de sucesores que imitaron sus formas lricas, aunque luego en la Edad Media sus Odas no fueron ledas. En el Renacimiento cobraron de nuevo una gran aceptacin, as como en el siglo XVIII, cuando la filosofa de moderacin preconizada por Horacio asumi un papel preponderante. HISTORIOGRAFA ROMANA 1.- CONSIDERACIONES PREVIAS 1.1.- Definicin del gnero y evolucin histrica La Historiografa en la Antigedad es un gnero literario en prosa que tiene como objeto los sucesos acaecidos a un determinado pueblo. La Historia es, por tanto, materia literaria: las leyendas y sucesos reciban un tratamiento que, pretendiendo reflejar la verdad histrica de los mismos, fuese a un tiempo una obra de arte. La Historiografa romana nace en el ltimo tercio del siglo III .a.C. De hecho, la primera obra histrica completa latina, por as decirlo, se remonta a los Orgenes de Catn, donde la historia de Roma se ve reflejada a travs de un prosa cortada y simple a la que daba marco el lenguaje jurdico, religioso y legal existente en el poca. De hecho fue el ltimo gnero literario cultivado a un digno nivel cuando ya la oratoria, la filosofa, la comedia, la tragedia..., incluso la poesa, haban alcanzado su apogeo.
As con todo, la influencia del mundo griego en el nacimiento del gnero en Roma es de importancia capital para entender la evolucin del mismo, hasta el momento en que el espritu romano adquiere conciencia de su idiosincrasia y se desgaja tanto en la lengua, como en la temtica, estilo y pretensiones de su genial maestro. Evidentemente sus pocas estn condicionadas por las vicisitudes de la historia poltica, pero no se identifican necesariamente con ellas: Primera poca: Comienza propiamente con las Guerras Pnicas, al convertirse Roma en una gran potencia. Hasta entonces los datos recogidos estaban a cargo de los pontfices, a maneras de crnicas anuales con la relacin de los principales sucesos acaecidos. Pues bien, en esta primera etapa la Historia estaba presente para los romanos de muchas maneras, pero principalmente: A travs de los restos de su patrimonio arqueolgico, donde la epigrafa, gracias al carcter lapidario del latn, aumentaba su eficacia y A travs del poder de la palabra y la tradicin retrica, que conformaban totalmente la estructura social de Roma. Los primeros analistas empezaron escribiendo en griego, cumpliendo una importante funcin diplomtica y propagandstica (se trataba de hacer accesible la historia de Roma al vasto mundo helenizado) hasta llegar a Catn (234-149 a.C.) quien adems de suponer la adopcin del latn como medio de expresin, concibi la narracin histrica desde el punto de vista del orden lgico de los sucesos y con la temtica de Italia como eje central de la misma: ya no se trata de "Roma y el mundo helnico", sino de "Roma e Italia". De esta poca datan un sinnmero de leyendas, que entrelazadas con los escasos datos objetivos que se posean, contribuyeron a la reconstruccin imaginaria y exaltada de una historia de Roma donde el patriotismo exagerado y la gloria de la URBS dominan sobre cualquier otra finalidad. La poltica del momento manda y se carece del ms elemental sentido crtico. Para todos ellos la Historia es una escuela de civismo y un instrumento de gobierno: de hecho est al servicio de una forma de actuacin poltica, que reflejaron individuos de elevado rango social, cuya autoridad y "gravitas" primaba frente al rigor histrico y las cualidades literarias, y que tenan acceso a la documentacin necesaria para evocar el relato de los procesos histricos. No obstante, a partir de la segunda mitad del siglo II a.C. se produce un gran cambio en el gnero en torno al crculo de los Escipiones, aristcratas progresistas en manifiesta oposicin al conservadurismo de Catn, con los llamados propiamente "historiadores", donde la necesidad de cuidar artsticamente la elaboracin formal de la narracin histrica adquiri una importancia capital. La tendencia no vara demasiado en cuanto a los contenidos, y la caracterstica fundamental mencionada en los prrafos anteriores sobre el historiador-poltico se mantiene. Segunda poca: Comienza propiamente tras la etapa de transicin posterior a Sila (138-78 a.C.), con los grandes historiadores de Roma de finales de la Repblica, donde la crisis del sistema manifiesta entonces la necesidad de las monografas que reflejen por un lado la decadencia y crtica de las costumbres y por otro los xitos militares y la justificacin poltica de los mismos. Entramos en la etapa definitiva para la conformacin del gnero.
Con estos historiadores y el resto de literatos, fundamentalmente autores de prosa (comenzamos la Edad de Oro de las letras romanas), una vez asimilados los primeros grmenes del helenismo, el nivel cultural romano se va elevando paulatinamente y los hombres de accin se sienten cautivados por los problemas de lengua y estilo; el empirismo es sustituido por un estudio racional de los diferentes gneros literarios; se introduce la crtica y la erudicin, esparcindose el buen gusto y las obras de arte: la Grecia vencida acab de cautivar por completo a la Roma vencedora. Tercera poca: Durante el Principado, con unas caractersticas formales semejantes al final de la etapa anterior (seguimos en la Edad de Oro de las letras romanas, pero dominando ahora los gneros en poesa) las dos tendencias polticas quedan patentes: Los partidarios del rgimen realizan biografas de Csares y su entorno. La oposicin se mantena en la defensa de las formas republicanas tradicionales, a travs de la crtica directa al Csar o el pesimismo resignado a lo largo de la exposicin de la trayectoria histrica de Roma. Cuarta poca: A partir del siglo III d. C. sigue an ms acentuada la paradoja entre el programa poltico y la reglamentacin estricta de todas las esferas de la vida: a esta poca pertenecen tanto el desbordamiento panegrico como la manipulacin histrica. Quinta poca: con la cada del Imperio Romano de Occidente el ao 476 d. C. no se extingue propiamente la historiografa romana como tal, pero s se acenta el deterioro a partir de la creacin del gnero de la Historia Eclesistica en la poca de Constantino a cargo de Eusebio, y la continuacin en la obra de Aurelio Agustn De Civitate Dei. 4.- TITO LIVIO: el entusiasta creador de la Historia Romana 4.1.- Datos biogrficos y perfil humano Tito Livio (59 a.C.-17 d.C.) naci en la ciudad de Padua (Patavium). Proceda de familia acomodada y burguesa, amante de las tradiciones y de la paz, donde el respeto profundo a la religin y un espritu de casta ms acusado an que el de la propia aristocracia romana (propio de la nobleza provincial) determinara de manera fundamental el planteamiento y desarrollo de su obra literaria. March a Roma en el ao 30 a.C., entrando en contacto con Augusto, con cuyo programa patritico se identifica y quien respetaba con simpata las tendencias republicanas del literato. Totalmente alejado de la vida poltica (por primera vez no se da el binomio senador/historiador) Tito Livio consagra toda su vida a las investigaciones que le exige su obra literaria: la historia romana. Transcurre as plcidamente su existencia, alterada nicamente por la publicacin progresiva y exitosa de las sucesivas "dcadas". En el nuevo Estado fundado por Augusto, que quera ser una repblica "restaurada", la posicin del Princeps, absolutamente preeminente, se conciliaba mal con los viejos ordenamientos: de ah que resulte inevitable una llamada al pasado. Y ste es precisamente el elemento ms caracterstico de Livio: la recuperacin integral del pasado. En los 142 libros de su obra Ab Urbe Condita narr la historia de Roma desde los orgenes hasta su tiempo; la obra conclua con la muerte de Druso en el ao 9 a.C.
La vuelta al pasado, a la tradicin y a los orgenes es el nico medio para l de superar la historia reciente hecha de revoluciones, guerras civiles y posiciones irreconciliables: as pues el programa de gobierno de Augusto, su voluntad de restauracin y de orden encontraron en este "republicano" el portavoz ms afn que imaginarse pueda, y de esta manera su obra, junto con la Eneida de Virgilio, se convierte en la abanderada literaria del programa poltico de Augusto, con la glorificacin de los comienzos de Roma y su innegable vocacin de dominadora de pueblos. 4.2.- Obra Literaria Los 142 libros de Ab Urbe Condita no tratan todos los perodos con la misma amplitud; los primeros siglos de la historia de Roma estn resumidos en unos pocos libros y la narracin de los sucesos se va haciendo ms extensa a medida que avanza en el tiempo y se va aproximando a la poca del autor. En el prefacio de la obra expone Tito Livio los motivos que le han impulsado a acometer tamaa empresa: "Ser para m una satisfaccin haber contribuido a evocar los hechos gloriosos del pueblo que est a la cabeza de todos los del universo". La obra, debido a su enorme extensin (unas 7.000 pginas impresas actuales), se comenz a publicar en grupos de diez libros que se conocen con el nombre de "dcadas". Desgraciadamente se ha perdido en su mayor parte; slo se nos han conservado tres dcadas y media, es decir, 35 libros de los que, adems, los ltimos estn incompletos. Los libros conservados son los siguientes: *Dcada primera (libros del 1 al 10) *Dcada tercera (libros del 21 al 30) *Dcada cuarta (libros del 31 al 40) *La mitad de la Dcada quinta (libros del 41 al 45) Adems quedan las recopilaciones o resmenes (periochae) de cada libro, atribuidas a Floro (siglo II d. C.) que nos dan una idea del contenido de toda la parte que se ha perdido. La dcada primera trata los acontecimientos ocurridos desde la fundacin de Roma (753 a.C.) hasta el 293 a.C. con el desastre de las Horcas Claudinas en las guerras Samnitas. Las dos dcadas y media restantes abarcan en sucesin cronolgica desde el ao 221 a.C. (2 guerra pnica) hasta el 167 a.C., fecha en que se produce el sometimiento de Macedonia por L. Emilio Paulo con la batalla de Pidna. El proyecto inicial era ambicioso, desproporcionado para las fuerzas de un solo historiador, sin embargo fue llevado a cabo con una tenacidad y entusiasmo extraordinarios, animado su autor por el xito de su publicacin y por su popularidad creciente. Trabaj en ella durante 40 aos, llegando hasta 142 libros de los 150 que pretenda. 4.3.- Concepto de la Historia. Las Fuentes Frente a las monografas que haban caracterizado a sus dos grandes predecesores (Csar y Salustio), Tito Livio escribe una gran historia nacional, cuyo nico tema es Roma ("fortuna populi romani") y cuyos nicos actores son el Senado y el pueblo de Roma ("senatus populusque romanus"). Entronca as Tito Livio en su concepcin de la Historia con los primitivos analistas, cuyos testimonios nos transmite en su primera dcada.
Su propsito general es tico y didctico; sus mtodos fueron los del griego Iscrates del siglo IV a.C.: es el deber de la Historia decir la verdad y ser imparcial, pero la verdad debe presentarse con una forma elaborada y literaria. Coincide con Salustio en la concepcin moralista y ejemplarizante de la Historia: "es preciso conocer su historia (de Roma) para imitar lo bueno y rechazar lo malo". Con la exaltacin a ultranza de Roma pretende desarrollar en sus conciudadanos el amor a la patria, el respeto al mos maiorum, la concordia civil y la religiosidad profunda. Livio se limit a amoldarse a unas circunstancias histricas, en las que la tradicin era un dogma oficial, un credo nacional: no creer en la tradicin era casi un crimen, un atentado contra la majestad del Estado. El historiador se convierte en moralista presentando tanto modelos a imitar como ejemplos que deben evitarse. Nada ms prctico que el hombre de Roma y Livio eleva su pragmatismo hasta cotas de gran nobleza: no se trata de defender intereses personales, familiares o partidistas; ni siquiera de abogar por el senado o la plebe: se trata de servir a la patria entera, de ayudar a su resurgimiento moral, de presentar a sus conciudadanos para su educacin poltica y moral la imagen de una Repblica dirigida por los mejores, en la que todos acaban olvidando sus intereses personales en aras del inters supremo del Estado. Livio huye del pasado reciente y de la actualidad contempornea. Busca, sobre todo, las pruebas de grandeza proporcionadas por el pueblo romano e indaga los motivos de su superioridad. El respeto de este escritor frente a la tradicin y sus transmisores era tan grande, su pietas hacia lo heredado de sus antecesores tan determinante, que intentaba siempre eliminar contradicciones y armonizarlo todo: su indiscutible realizacin consisti en la sntesis conservadora de la tradicin histrica romana y en su transmisin por medio de un estilo que resultaba atractivo para los contemporneos de la era augstea. La resignacin del autor frente a las tempestades del pasado reciente y a veces, incluso, el escepticismo frente al deseado cambio, se hacen patentes en no pocos pasajes de su obra. No obstante, l estaba profundamente convencido de la primaca del pueblo romano, proyectando su vocacin de dominadora del orbe hacia atrs, a los comienzos de su historia: Roma era, para Livio, la "in aeternum urbe condita" (4,4,4). La religin, las normas del Derecho y la poltica condicionaban a partes iguales la forma de vida del hombre romano. Livio concret las infinitas variantes de las mores maiorum, que constituan una monumento a la antigua romanitas en dos aspectos fundamentales: la pietas y la virtus. Y a stas las diversific en otras como: moderacin, equidad, tesn, disciplina, respeto a la autoridad e indulgencia hacia los vencidos; de la guerra slo la justa ("bellum iustum") y de manera leal... segn Livio, la dominacin romana era el imperium justo y moderado de los mejores. El mtodo histrico utilizado deja mucho que desear. Utiliza como fuente a los primeros analistas y a Polibio, pero su nacionalismo exacerbado le lleva a deformar la realidad en detrimento de las naciones extranjeras. Su espritu crtico es prcticamente nulo, aunque l intenta ser honesto y con frecuencia expone opiniones distintas sobre algn suceso para que el lector contraste y saque sus propias conclusiones. En su largusima narracin, Livio acredita tradiciones mticas y fabulosas, con historias suculentas para la sociedad y educativas para la juventud, que l intenta hacer verosmiles, y en vez de someter a una crtica sistemtica a las fuentes, por el contrario opera en ellas verdaderas y propias deformaciones en sentido filorromano. No es un historiador cientfico ni intuitivo como Tucdides. Y si aadimos su inexperiencia militar
y poltica, junto con su escasa documentacin de las condiciones econmicas o de la vida social de Roma, su credibilidad podra quedar en entredicho. Sin embargo Livio vive profundamente la historia de Roma y, aunque es un historiador de gabinete que no viaja ni conoce personalmente los escenarios de los hechos que describe, su capacidad psicolgica, su profunda fe en lo humano y su exacto conocimiento de la dignidad del hombre y de sus posibilidades, le facultan como un psiclogo excepcional para intuir el alma de los individuos y de los grupos. Por ello sus retratos, discursos y descripciones de multitudes tuvieron tanto xito. A travs de su obra est siempre presente el alma de Roma, que se revela en todos los actos de la comunidad nacional: Livio escribe una historia colectiva: "Res gestae populi romani". Su historia no es econmica, en cierto sentido es social, por el importante papel que juegan los problemas polticos; es tambin una historia militar y diplomtica y, ante todo, una historia cultural y del espritu en la medida que presenta la encarnacin del alma romana en el curso del tiempo y la excepcional visin sobre cmo contemplaba un romano, desde la cima, su pasado. 4.4.- Cuestiones estilsticas Fuera de toda duda est la altsima categora de Tito Livio como escritor. Se sita en una poca de transicin: la prosa haba alcanzado su apogeo en la generacin anterior con Csar y Cicern y comenzaba ahora a decaer, mientras que la poesa alcanzaba su mximo esplendor. La poesa domina de tal forma este perodo que incluso va a impregnar a la prosa de sus caractersticas: Tito Livio escribe una prosa imbuida de connotaciones poticas. La herencia de Cicern se deja sentir en los perodos largos, amplios y cadenciosos, en una prosa elocuente, clara, ordenada y completa y, por ltimo, en el abuso de los discursos. Y fue precisamente a travs de ellos que supo investigar en el alma y las circunstancias de cada personaje, aunque como literato, inexperto en poltica, no fuera capaz de aprehender el crucial problema poltico de su poca. En realidad Livio asimil y molde desde la poca augstea un concepto global de la historia de Roma que responda perfectamente a las expectativas de su tiempo; se comprende que su xito fuera inmediato: varias generaciones de ciudadanos aprendieron por medio de la tradicin transmitida por Livio a conocer a su patria. Cre al romano-tipo representativo de las gentes de Roma y con l una imagen digna y respetable ante los pueblos conquistados.