ADOLESCENCIA NORMAL
Tamara Santos de Souza
(fuente:http://psicologiaereflexao.wordpress.com/)
Arminda Aberastury fue pionera en el estudio del psicoanálisis de niños y
adolescentes en América Latina. La autora dedicó gran parte de su trabajo a
aprofundamiento de la problemática de la adolescencia. Para ella, "la adolescencia es un
momento crucial en la vida del hombre y constituye la etapa decisiva de un proceso de
desprendimiento. Este proceso atraviesa tres momentos fundamentales: el primero es el
nacimiento, el segundo surge al final del primer año con la eclosión de la genitalidad, la
dentición, el lenguaje, la posición de pie y la marcha; el tercer momento aparece en
adolescência” (1990, p. 15).
Además de los cambios corporales que marcan este período, la autora destaca las
cambios psicológicos, ambos llevando a una nueva relación del adolescente con sus padres
e com el mundo. Esta etapa está marcada por tres tipos de luto: del cuerpo de niño, por
identidad infantil y por la relación con los padres de la infancia.
A continuación presento algunas de las principales características comunes de
adolescência retiradas do livro Adolescência normal: um enfoque psicanalítico, de
Arminda Aberastury y Maurício Knobel.
Búsqueda de sí mismo y de la identidad
Según Aberastury y Knobel, la adolescencia no debe ser vista solo como
una transición a la vida adulta. El niño entra en la adolescencia con muchos conflictos
e incertezas y necesita salir de ella con su madurez estabilizada, con carácter y
personalidades adultos. “La consecuencia final de la adolescencia sería un conocimiento
de sí mismo como entidad biológica en el mundo, el todo biopsicosocial de cada ser
nesse momento de vida” (Aberastury e Knobel, 1989, p. 30).
No podemos hablar de la adolescencia sin mencionar los cambios corporales que
ocurren en este período y la percepción que el individuo tiene de este "nuevo" cuerpo. El
el esquema corporal se define como la representación mental que el sujeto tiene de sí mismo
cuerpo, como consecuencia de sus experiencias en continua evolución. En ese sentido, es
de fundamental importância a forma como é elaborado o luto pelo corpo da infância,
pues habrá una modificación de este esquema corporal y del conocimiento que el
individuo tiene de su propio cuerpo, a partir de esos cambios.
El grupo de amigos, la familia y la sociedad en general tienen un papel muy
importante en este proceso de formación de la identidad, porque es a partir de las concepciones
que los demás tienen de él que el adolescente va formando su autoconcepto.
Concomitantemente a esta percepción, el adolescente va formando el sentimiento de
identidad, en una verdadera experiencia de autoconocimiento.
En esta búsqueda de la identidad, el adolescente a menudo prefiere el camino más
fácil, haciendo identificaciones masivas con el grupo. En otras situaciones, él opta por
una “identidad negativa”, ya que para él, “es preferible ser alguien perverso,
indesejable, a no ser nada” (Aberastury y Knobel, 1989, p. 32).
Además, debido a los rápidos cambios corporales que ocurren en este período,
surge un sentimiento de extrañeza en relación con el propio cuerpo. El tipo de relación
que estableció con los padres en la infancia desempeña un papel fundamental frente a estas
cambios. Cuando la relación ha sido buena, permitirá una mejor elaboración de estos
cambios tan difíciles para el adolescente.
Segundo Aberastury y Knobel, “la búsqueda incesante de saber cuál es la identidad
la adultez que se va a constituir es angustiante, y las fuerzas necesarias para superar esos
microlutos y los lutos aún mayores de la vida diaria se obtienen de las primeras figuras
introjetadas, que forman la base del ego y del superyó de este mundo interno del ser
(Aberastury y Knobel, 1989, p. 35).
Tendencia grupal
Otra característica bastante marcada de la adolescencia es la tendencia grupal. En la
buscan su identidad, los adolescentes se unen en busca de uniformidad, que trae
cierta seguridad y estima personal. En este proceso, hay una identificación masiva, en
que todos se identifican con cada uno.
Según Aberastury y Knobel, en algunos casos este proceso es tan intenso que la
la separación del grupo se vuelve algo imposible. El adolescente se siente más perteneciente al
grupo de coletâneos do que ao grupo familiar. “Em outro nível, as atuações do grupo e
dos sus integrantes representan la oposición a las figuras parentales y una manera activa de
determinar uma identidade diferente da do meio familiar” (Aberastury e Knobel, 1989,
p. 37).
En ese sentido, se transfiere al grupo gran parte de la dependencia que antes
era de la familia, principalmente de los padres. “El grupo constituye, así, la transición necesaria
en el mundo externo para alcanzar la individualidad adulta” (Aberastury y Knobel, 1989,
p. 37). Después de pasar por esta experiencia grupal, ahí sí el individuo podrá se
distanciarse del grupo y asumir su identidad adulta.
La necesidad de intelectualizar y fantasear
Segundo Aberastury y Knobel, “la necesidad de intelectualizar y fantasizar
sucede como una de las formas típicas de pensamiento del adolescente” (1989, p. 38).
Él recurre al pensamiento como una forma de compensar las pérdidas que ocurren
dentro de sí e que él no puede controlar, como la pérdida del cuerpo infantil, de los padres de
infancia y la bisexualidad que acompaña la identidad infantil. En este sentido, la
la intelectualización y la fantasía sirven como mecanismos de defensa frente a todas estas
cambios.
Las crises religiosas
En relación a la religión, lo que se puede observar es que el adolescente tiende a adoptar
posições extremas: pode se manifestar como um ateu exacerbado ou como um místico
muy fervoroso. Entre estas dos posiciones, se presentan cambios frecuentes,
oscilando entre una y otra.
Aberastury y Knobel afirman que estas oscilaciones son "intentos de soluciones de la
angustia que vive el ego en su búsqueda de identificaciones positivas y del enfrentamiento con el
fenómeno de la muerte definitiva de una parte de su ego corporal. Además, comienza a
enfrentar la separación definitiva de los padres y la aceptación de la posible muerte de ellos” (1989, p.
40).
Muchas veces, creer en la divinidad de la religión puede representar una salida
mágica. Por otro lado, cuando las situaciones de frustración sean muy intensas,
refugiar-se em uma atitude excessivamente ateísta pode representar uma atitude
compensadora y defensiva.
La deslocalización temporal
Según Aberastury y Knobel, el adolescente vive cierta deslocalización temporal,
convertir el tiempo en presente y activo, en un intento de manejarlo. Para el
adolescente, todo es urgente y las postergaciones son aparentemente irracionales.
El adolescente presenta dificultad para diferenciar lo que es externo de lo que es
interno, así como también distinguir presente, pasado y futuro. Para Aberastury y
Knobel, esta negación del tiempo funciona como una defensa. 'Cuando se niega a
paso del tiempo, se puede conservar al niño dentro del adolescente como un objeto
morto-vivo” (1989, p. 43).
Os autores fazem ainda uma relação dessa negação com o sentimento de solidão
típico de los adolescentes. “Estos momentos de soledad suelen ser necesarios para que
fuera lo que sea el tiempo pasado, el futuro y el presente, convertidos así en objetos
manejables" (Aberastury y Knobel, 1989, p. 43). Según ellos, esta capacidad de permanecer
só es una señal de madurez que solo se alcanza después de esas experiencias de soledad, que se
muestran adolescentes en la adolescencia.
Mientras prevalece la deslocalización temporal, el tiempo para el adolescente es
baseado apenas nas suas necessidades, como comer, dormir, defecar, urinar, estudar etc.
Este es el llamado tiempo vivencial o experimental. Pero, a medida que van sich
elaborando los lutos de la adolescencia, la dimensión temporal va adquiriendo otras
características. Surge então a conceituação do tempo, ou seja, o adolescente é capaz de
discriminar pasado, presente y futuro. Esto se puede ver, por ejemplo, cuando el
sujeto se refiere al pasado diciendo "cuando era pequeño", o al futuro: "cuando yo
para grande.
Aberastury y Knobel consideran que esta discriminación temporal es una de
tareas más importantes de la adolescencia, junto con la elaboración de los duelos típicos
de este período. “Poder concebir el tiempo, vivirlo como nexo de unión, es el
esencial, subyacente a la integración de la identidad” (1989, p. 44).
A evolução sexual desde o autoerotismo até a heterossexualidade
En este proceso de evolución sexual del autoerotismo hasta la heterosexualidad,
se observa una oscilación permanente entre la actividad de carácter masturbatorio y el
começo do exercício genital. Nessa fase do desenvolvimento, o contato genital tem
carácter más exploratorio y preparatorio que una verdadera genitalidad procreativa,
que va a suceder solo en la vida adulta, con la capacidad de asumir el papel
paternal.
Según Aberastury y Knobel, desde niño existe la fantasía de penetrar (en
caso del niño) y de ser penetrada (en el caso de la niña). Para ellos, “son entonces las
fantasías de penetrar o de ser penetrado el modelo de vínculo que se mantendrá durante
toda la vida posterior del sujeto, como expresión de lo masculino y lo femenino. Para eso,
las figuras de la madre y del padre son fundamentales y esenciales. La ausencia o déficit de la figura
el padre determinará la fijación en la madre y, en consecuencia, será el origen de la
homosexualidad, tanto del hombre como de la mujer" (1989, p. 46).
La forma en que los padres manejan la genitalidad del niño influirá en
de manera determinante la evolución genital del sujeto. Aberastury y Knobel afirman que es
normal aparecer momentos de predominio de aspectos femeninos en el chico y
masculinos en la chica. “Es necesario tener siempre presente el concepto de bisexualidad y
aceptar que la posición heterosexual adulta exige un proceso de fluctuaciones y
aprendizaje de ambos los papeles” (1989, p. 48). En este sentido, los autores defienden
es normal que el adolescente experimente relaciones homosexuales temporales, lo que
no significa que él sea homosexual.
Actitud social reivindicatoria
En relación con esta característica de la adolescencia, Aberastury y Knobel destacan
el papel no solo de la familia sino también de la sociedad, que, según ellos, hace todo
prácticamente imposible para el adolescente.
La sociedad, incluso manejada de diferentes maneras y con diferentes criterios
socioeconómicos, impone restricciones a la vida del adolescente. El adolescente, con su
fuerza, con su actividad, con la fuerza reestructuradora de su personalidad, intenta
modificar a la sociedad, que, por otra parte, está viviendo constantemente modificaciones
intensas” (1989, p. 53).
Para los autores, el adulto proyecta en el adolescente su incapacidad de controlar
lo que está sucediendo a su alrededor y trata entonces de disminuir, deslocalizar al adolescente.
A menudo el adolescente tiene pocas posibilidades, como por ejemplo, en el mercado
de trabajo, y se ve obligado a adaptarse, atendiendo a las necesidades que el mundo
adulto impone. En algunos casos, la salida que el adolescente encuentra ante tantas
las dificultades son el crimen y la delincuencia.
Para Aberastury y Knobel, 'en la medida en que el adolescente no encuentre el'
camino adecuado para su expresión vital y para la aceptación de una posibilidad de
realización, nunca podrá ser un adulto satisfecho” (1989, p. 54).
Contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de conducta
Otra característica destacada del período de la adolescencia es la contradicción.
Según Aberastury y Knobel, “la conducta del adolescente está dominada por la acción, que
constituyó el modo de expresión más típico en esos momentos de la vida, en los que incluso el
El pensamiento debe convertirse en acción para poder ser controlado. El adolescente no puede
mantener una línea de conducta rígida, permanente y absoluta, aunque muchas veces el
pretenda o procure” (1989, p. 55).
Además, predomina la contradicción entre una dependencia y una
independencia extremas. Según Aberastury y Knobel (1989), solo más tarde,
con la madurez, el individuo podrá aceptar ser independiente dentro de un límite
necessario de dependência. Enquanto isso não acontece, prevalece a contradição, a
ambivalencia, el dolor y las fricciones con el entorno familiar y social.
Es importante resaltar que estas contradicciones son normales de esta fase del
desarrollo. Para Aberastury y Knobel, funcionan como defensas que facilitan
la elaboración de los lutos de este período y que caracterizan la identidad adolescente.
Separación progresiva de los padres
Como ya se mencionó, uno de los duelos de la adolescencia es el duelo por los padres de
infancia. Teniendo esto en cuenta, una de las tareas del adolescente es irse
separando dos países.
Sin embargo, a diferencia de lo que se puede pensar, no son solo los hijos los que se
angustia con esta separación. Al igual que el adolescente, la familia también enfrenta el
luto. Aberastury e Knobel comentam que “não só o adolescente padece esse longo
proceso, pero también los padres tienen dificultades para aceptar el crecimiento como
consecuencia del sentimiento de rechazo que experimentan frente a la genitalidad y a la libre
manifestación de la personalidad que surge de ella. Esta incomprensión y rechazo se
se encuentran muchas veces enmascaradas bajo la concesión de una excesiva libertad,
que el adolescente vive como abandono, y que lo es en realidad” (1989, p. 14).
Lo que determina cómo se llevará a cabo esta separación de los padres es el tipo de relación que se
estableció con ellos en la infancia. La internalización de buenas figuras parentales, con roles
bien definidos, proporcionará una buena separación de los padres, facilitando el paso de la
adolescencia hacia la madurez (Aberastury y Knobel, 1989).
Por otro lado, figuras parentales no muy estables y sin roles definidos
pueden ser vistas por el adolescente como sin valor y obligarlo a buscar identificaciones
con otras personalidades, a menudo de forma compensatoria e idealizada. Estas
Las figuras pueden ser ídolos de diferentes tipos: deportivos, musicales, cinematográficos, etc.
En algunos casos, la identificación puede ser tan fuerte que asume un carácter patológico.
fazendo com que o adolescente comece a viver os papéis que atribui às figuras com que
se identificó (Aberastury y Knobel, 1989).
Constantes fluctuaciones del humor y del estado de ánimo
Es importante señalar que los constantes cambios de humor son características
normas de la adolescencia y forman parte del proceso de duelo que se enfrenta a esta edad. En
Mientras tanto, 'la cantidad y la calidad de la elaboración de los duelos de la adolescencia'
determinarán la mayor o la menor intensidad de esta expresión y de estos sentimientos
(Aberastury y Knobel, 1989, p. 58).
Referências
ABERASTURY, A. y cols. Adolescencia. Porto Alegre: Artes Médicas, 1990.
ABERASTURY, A.; KNOBEL. M. Adolescencia normal: un enfoque psicoanalítico.
Trad. S. M. G. Ballve. Porto Alegre: Artes Médicas, 1989.