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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS HUMANAS

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO


INFORME ACADÉMICO – TA2

CASACIÓN N° 606-2019 – AREQUIPA – PROCESO ÚNICO DE EJECUCIÓN

INTEGRANTES:
ALVITES QUEZADA, MARCO ANTONIO
CAJO RAMIREZ, ROBERTO
CASTRO CASTRO, FERNANDO ROGER
HERRERA ROBLES, TAIZ JHOANA
PULACHE RAMIREZ, YAJAHIRA ABRIL

DOCENTE:

FENCO CUSTODIO MANUEL

2025
INDICE
Introducción.................................................................................................................................3
I-DESARROLLO DEL PROCESO ÚNICO DE EJECUCIÓN...................................................................5
1.1 Definición doctrinaria.........................................................................................................5
II. ANTECEDENTES DEL CASO-CASACION NRO.606-2019 AREQUIPA............................................7
2.1. Demanda de Ejecución de Garantías.................................................................................7
2.2-Contradicción del Ejecutado..............................................................................................8
2.3-. Decisión del Juzgado de primera instancia.......................................................................9
2.4-Apelación contra el mandato ejecutivo..............................................................................9
2.5- Sentencia de Vista...........................................................................................................11
2.7-Materia jurídica en debate...............................................................................................13
III.FUNDAMENTOS JURÍDICOS DE LA CORTE SUPREMA.............................................................13
3.1. Sobre el Debido Proceso.................................................................................................13
3.2. Sobre el VI Pleno Casatorio Civil......................................................................................14
3.3. Sobre el Anatocismo........................................................................................................15
3.4. Otros fundamentos relevantes........................................................................................16
3.5. Decisión de la Corte Suprema.........................................................................................16
IV.-POSTURA DE LA PARTE EJECUTANTE....................................................................................17
4.1-Doctrina que Respaldan al Ejecutante.............................................................................17
4.2.-Doctrina de la Ejecución Hipotecaria..............................................................................17
4.3-Doctrina de los Títulos Valores (Pagaré)..........................................................................18
4.4- Jurisprudencia que Respaldan al Ejecutante...................................................................18
V. POSTURA DE LA PARTE EJECUTADO.......................................................................................20
5.1-Jurisprudencia que Respaldan al Ejecutado.....................................................................20
5.2-Precedente del VI Pleno Casatorio Civil con la postura de la parte ejecutada en la
Casación N.º 606-2019–Arequipa...........................................................................................21
CONCLUSION..............................................................................................................................22
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS:.................................................................................................23
Datos de la casación
 Órgano jurisdiccional: Corte Suprema de Justicia de la República –
Sala Civil Permanente
 Número de casación: 606-2019-Arequipa
 Materia del proceso: Civil – Proceso Único de Ejecución de
Garantías
 Recurrente (Ejecutante): Caja Municipal de Ahorro y Crédito de
Arequipa
 Ejecutados: Menar Servicios Generales S.A.C. y la sucesión del
causante Milton Oswaldo Menéndez Narváez
Introducción
El proceso único de ejecución es un procedimiento especial dentro del ámbito
del derecho procesal civil peruano, destinado a la pronta y eficaz satisfacción de
créditos

amparados por títulos ejecutivos. Este proceso se caracteriza por su rapidez y


simplificación en comparación con otros procedimientos ordinarios, y se encuentra
regulado principalmente por el Código Procesal Civil y disposiciones específicas que
garantizan su adecuada aplicación en la ejecución de garantías reales y personales. La
finalidad esencial de este proceso es brindar una vía expedita para que el acreedor pueda
obtener el pago de su crédito sin dilaciones indebidas, resguardando al mismo tiempo
los derechos fundamentales del ejecutado.

En este contexto, la casación cumple un rol fundamental como mecanismo de control de


la legalidad y la correcta aplicación de las normas procesales y sustantivas en el proceso
único de ejecución. A través del recurso de casación, la Corte Suprema revisa los
pronunciamientos judiciales para garantizar que se respeten principios esenciales como
el debido proceso, la motivación adecuada de las resoluciones y la correcta
interpretación y aplicación de la ley. La casación con pronunciamiento de fondo, en
particular, es aquella en la que el Tribunal Supremo emite una decisión definitiva sobre
las controversias planteadas, declarando fundada o infundada la impugnación, lo que
otorga seguridad jurídica y uniformidad en la jurisprudencia.

El presente informe tiene como objetivo analizar la casación N° 606-2019-Arequipa,


emitida por la Corte Suprema de Justicia de la República, Sala Civil Permanente, en un
proceso único de ejecución de garantías. Se abordará la comprensión del caso concreto,
las infracciones normativas denunciadas, así como los fundamentos jurídicos que
sustentan la decisión del Tribunal Supremo. Además, se expondrán las posturas
jurídicas tanto de la parte ejecutante como de la parte ejecutada, con respaldo en
doctrina y jurisprudencia relevante. Finalmente, se ofrecerán conclusiones sobre la
importancia de la casación como instrumento para la tutela efectiva de los derechos y la
correcta administración de justicia en el ámbito del proceso único de ejecución.
I-DESARROLLO DEL PROCESO ÚNICO DE EJECUCIÓN

1.1 Definición doctrinaria


El proceso único de ejecución es un procedimiento especial que tiene por objeto
hacer efectivo un derecho reconocido en un título ejecutivo, mediante un trámite rápido
y simplificado, con un número reducido de actos procesales y plazos breves (Carrión,
2000). Carrión señala que “el proceso único de ejecución, en términos genéricos, es
obtener de parte del organismo jurisdiccional una actividad física o un mandato
material” (p. 101), enfatizando su naturaleza coercitiva y directa.

En concordancia, Estupiñán (2018) define este proceso como “un procedimiento


caracterizado por tener un trámite rápido y simplificado sin mayores retrasos, con un
número de actos procesales menor al número de actos de otros procesos, los plazos son
cortos y con mínimas formalidades, las causales de oposición o contradicción del
ejecutado son limitadas, con restricciones en cuanto a los medios de prueba que pueden
ser ofrecidos; todo ello dirigido a la obtención de la rapidez en la ejecución con miras a
la satisfacción inmediata de la pretensión del ejecutante” (p. 3).

Por tanto, puede afirmarse que el proceso único de ejecución constituye un


procedimiento especial, breve y de naturaleza coercitiva. Si bien en algunos casos
pueden surgir cuestionamientos sobre la eficacia del título ejecutivo, estos no afectan su
fuerza ejecutoria, dado que la contradicción del ejecutado se limita a causas taxativas
previstas en la ley. Además, este proceso posee autonomía, pues cumple por sí mismo la
función jurisdiccional, orientándose exclusivamente a la realización efectiva del derecho
contenido en el título sin reabrir la fase declarativa. Dicha autonomía se explica porque
el proceso opera independiente de la sentencia o acto que le sirve de base, cuya certeza
jurídica es su presupuesto esencial.

Finalidad del Proceso Único de Ejecución


La finalidad central del proceso único de ejecución se encuentra en el Código
Procesal Civil peruano, que establece que este procedimiento está destinado a garantizar
la ejecución efectiva de un derecho previamente reconocido en un título ejecutivo, sin
discutir nuevamente su existencia o validez. Esto asegura que la función jurisdiccional
se concentre exclusivamente en la realización práctica de la obligación, mediante la
coerción estatal

Garantizar la eficacia del título ejecutivo


La primera finalidad consiste en asegurar la efectividad del derecho contenido en
un título ejecutivo. Según el artículo 688 del Código Procesal Civil (CPC), solo pueden
ejecutarse obligaciones respaldadas por títulos idóneos para acreditar un derecho cierto,
expreso y exigible. Este mandato se complementa con el artículo 689, que establece que
la ejecución se basa exclusivamente en el mérito del título, sin reabrir el debate sobre el
contenido sustantivo de la obligación.

Asegurar un trámite breve y célere


El procedimiento se caracteriza por su naturaleza sumaria. El artículo 690-A del
CPC dispone que, admitida la demanda, el juez debe ordenar el cumplimiento inmediato
o, en su defecto, que el ejecutado formule contradicción en un plazo breve,
evidenciando así la finalidad de celeridad y economía procesal.

Limitar la contradicción del ejecutado


Para evitar la reapertura del debate propio de la etapa declarativa, el proceso
restringe las causales de oposición del ejecutado. El artículo 722 del CPC señala que la
contradicción solo procede por motivos taxativos, tales como la ineficacia del título, el
pago o la prescripción. Esta limitación preserva la función esencial del proceso: la
ejecución efectiva de la obligación.

Impulsar la ejecución como deber del juez


Además, el procedimiento impone al juez la obligación de impulsar la ejecución
aun sin la solicitud expresa de las partes. El artículo 690-E del CPC establece que no
procede el abandono en los procesos de ejecución, ya que corresponde al juez garantizar
el avance de las actuaciones necesarias para la satisfacción del derecho.

Materializar coactivamente la obligación


Finalmente, el proceso busca la realización forzada de la obligación cuando el
deudor no cumple voluntariamente. Conforme al artículo 723 del CPC, el juez puede
ordenar medidas de ejecución coactiva, tales como embargos, requerimientos de pago y
remates, orientadas a garantizar la satisfacción del crédito.
Normativa relevante
En el Perú, el proceso único de ejecución se regula en el Libro VII del Código
Procesal Civil, que comprende los artículos 688 al 723. Esta normativa determina los
títulos ejecutivos válidos, requisitos para la demanda, límites a la contradicción del
ejecutado y reglas para la realización de la garantía mediante remate o adjudicación.

El artículo 688 define los documentos con mérito ejecutivo; los artículos 690 y
siguientes regulan efectos de la demanda y oposición; mientras que los artículos 714 a
723 detallan el procedimiento de remate y adjudicación.

De manera complementaria, la Ley de Títulos Valores (Ley N.º 27287) es aplicable


cuando el título es un pagaré u otro documento valor, regulando sus requisitos formales.
El Código Civil, en su artículo 1249, establece límites para la capitalización de
intereses, norma relevante para evitar el anatocismo en ejecuciones de garantías.
Asimismo, la Ley N.º 26702 regula la liquidación y determinación del saldo deudor en
operaciones crediticias, aspecto central en la valoración del título ejecutivo.

II. ANTECEDENTES DEL CASO-CASACION NRO.606-2019 AREQUIPA

2.1. Demanda de Ejecución de Garantías

La Caja Municipal de Ahorro y Crédito de Arequipa interpone una demanda de


ejecución de garantías reales en contra de la empresa Menar Servicios Generales S.A.C.
y de la sucesión del fallecido Milton Oswaldo Menéndez Narváez. La pretensión se
sustenta en el documento constitutivo de la garantía hipotecaria, en el pagaré emitido a
favor de la entidad financiera y en la liquidación del saldo deudor. En su petitorio, la
parte ejecutante solicita que los obligados paguen la suma total de S/ 47,398.02, monto
integrado por el capital pendiente, los intereses compensatorios y moratorios pactados
contractualmente, así como por los gastos derivados de la deuda, conforme a lo previsto
en los artículos 720, 721 y 723 del Código Procesal Civil.

La fuente de esta obligación se remonta a febrero de 2009, cuando la Caja Municipal


otorgó a favor de Milton Oswaldo Menéndez Narváez y Menar Servicios Generales
S.A.C. un préstamo ascendente a S/ 55,000.00. Con la finalidad de asegurar el
cumplimiento de este crédito, el prestatario constituyó una primera hipoteca sobre un
inmueble ubicado en el distrito de Socabaya, Arequipa. Dicha garantía fue ampliada
mediante escrituras públicas suscritas en los años 2009, 2012 y 2013, extendiendo su
cobertura hasta alcanzar el monto de USD 87,231.00. Como consecuencia del
incumplimiento de varias cuotas del cronograma pactado, la acreedora procedió a
completar el pagaré por el monto vencido, equivalente a S/ 44,342.64, y elaboró la
correspondiente liquidación del saldo deudor, cuyo total ascendió a S/ 47,398.02.
Debido a dicho incumplimiento, la Caja Municipal solicitó el remate del bien
hipotecado conforme al artículo 723 del Código Procesal Civil, el cual ordena llevar a
cabo el remate cuando la contradicción del ejecutado es declarada infundada o cuando
la deuda no es cancelada dentro del plazo legal.

2.2-Contradicción del Ejecutado

La sucesora procesal del ejecutado, Juana Narváez Galdós, formula


contradicción al amparo del artículo 690-D del Código Procesal Civil, alegando diversas
causales. En primer lugar, sostiene la existencia de nulidad formal del título, afirmando
que el monto consignado en el pagaré (S/ 44,342.64) no coincide con el capital
realmente adeudado (S/ 35,766.78), lo que a su juicio configura una capitalización
indebida de intereses o anatocismo, prohibida por el artículo 1249 del Código Civil.
Asimismo, cuestiona la validez del poder otorgado a la funcionaria que suscribe la
liquidación del saldo deudor y alega que el pagaré no registra los pagos parciales
efectuados, lo que constituiría una infracción del artículo 65.2 de la Ley de Títulos
Valores. También sostiene que el título valor no fue objeto de protesto conforme al
artículo 158 de dicha ley, a pesar de haberse exigido el pago total por vencimiento
anticipado, y finalmente afirma que la hipoteca es de tipo “sábana”, es decir, una
garantía que comprometería obligaciones indeterminadas.
En segundo término, argumenta la inexigibilidad de la obligación al sostener que no se
habría producido válidamente el vencimiento total de las cuotas del crédito, pues la
última vencía recién en junio de 2017. Además, afirma que no existe constancia de que
la entidad financiera haya remitido una intimación de mora al deudor; por tanto,
considera que el plazo del crédito aún se encontraba vigente al momento de interponer
la demanda de ejecución de garantías.

2.3-. Decisión del Juzgado de primera instancia

El Juzgado declara infundada la contradicción formulada por la ejecutada y


ordena el remate del bien hipotecado. En cuanto a la alegada nulidad formal, el Juzgado
sostiene que la escritura pública que contiene la hipoteca cumple íntegramente con las
exigencias establecidas en los artículos 1098 y 1099 del Código Civil. Respecto a la
diferencia entre el monto consignado en el pagaré y el consignado en la liquidación del
saldo deudor, el órgano jurisdiccional precisa que este incremento responde a los
intereses generados entre la fecha en que se incurrió en mora y el vencimiento del
pagaré, lo cual no constituye anatocismo. Asimismo, se señala que la legislación vigente
no exige que los pagos parciales efectuados por el deudor se registren directamente en el
título valor. El Juzgado también precisa que el protesto del pagaré no era exigible,
puesto que el documento contiene la cláusula “sin protesto”, la cual sustituye dicha
formalidad según la Ley de Títulos Valores.

En relación con la alegada inexigibilidad, el Juzgado concluye que la obligación es


plenamente exigible, ya que el contrato de crédito prevé una cláusula de mora
automática y de vencimiento anticipado, específicamente la cláusula 9.4, lo que implica
que el incumplimiento de una cuota produce el vencimiento total de la deuda sin
necesidad de intimación. En este caso, el deudor dejó de pagar desde la cuota número 8,
generándose válidamente el vencimiento anticipado. Por ello, el Juzgado sostiene que se
cumplen los presupuestos para ordenar la ejecución y dispone el remate del bien,
conforme a lo establecido en el artículo 723 del Código Procesal Civil.

2.4-Apelación contra el mandato ejecutivo

En el marco del Proceso Único de Ejecución de Garantías seguido para la


cobranza del pagaré materia de autos, la ejecutada Juana Narváez Galdós interpone
recurso de apelación contra el auto de primera instancia que ordena llevar adelante la
ejecución. Los agravios expuestos buscan cuestionar la validez del título valor, la
exigibilidad de la obligación y la regularidad del trámite seguido. A continuación, se
desarrolla la estructura y contenido de dicha apelación desde una perspectiva analítica y
académica.

Alegación de indebida representación de la sucesión hereditaria.

La apelante sostiene que la ejecución se dirige contra los herederos del causante
sin haberse designado un curador procesal que represente adecuadamente a la sucesión
hereditaria. Según su argumento, la falta de dicha designación genera una situación de
indefensión al no estar plenamente integrada la parte pasiva del proceso.

La ejecutada fundamenta que, conforme a la normativa procesal civil y al régimen


sucesorio, los herederos testamentarios representan a la totalidad de la sucesión, por lo
que la ausencia de un representante formal vulneraría el derecho de contradicción y
defensa reconocido en el artículo 139 inciso 3 de la Constitución.

Cuestionamiento de la liquidación de saldo deudor frente a la literalidad del


pagaré
En su segundo agravio, la ejecutada sostiene que la existencia de un título valor
(pagaré) impide la emisión de una liquidación de saldo deudor. En consecuencia,
considera que el monto reclamado en la demanda no es válido, alegando que el único
importe exigible es aquel que figura en el propio pagaré: S/ 44,342.64.

Según su postura, la liquidación incorporada por la parte ejecutante distorsiona la


literalidad del título, vulnerando el principio fundamental de los títulos valores
conforme a la Ley N.º 27287.

Denuncia de capitalización indebida de intereses en el completamiento del pagaré


La apelante sostiene que el pagaré fue completado con un monto que no
corresponde al verdadero saldo adeudado, ya que la liquidación de saldo consignaba un
capital pendiente de S/ 35,766.78 . Afirma que el completamiento del pagaré con el
monto de S/ 44,342.64 implicaría una capitalización no pactada de intereses, supuesto
prohibido en la Ley de Títulos Valores y carente de autorización contractual expresa.

Falta de anotación de pagos parciales en el título valor (art. 65.2 Ley de Títulos
Valores)
La apelante invoca el artículo 65.2 de la Ley de Títulos Valores, que establece
que los pagos parciales realizados deben constar en el mismo documento. Sostiene que,
habiéndose efectuado pagos previos, estos no fueron anotados en el pagaré, lo que —a
su entender— genera irregularidad en el documento y afecta su validez como título
ejecutivo, ya que el cambial puesto a cobro no reflejaría el estado real de la deuda.

Necesidad de protesto para el vencimiento anticipado de todas las cuotas (art.


158.2 Ley de Títulos Valores)
Un punto central de la apelación es la interpretación del artículo 158.2 de la Ley
de Títulos Valores.

La ejecutada sostiene que, si el tenedor decide dar por vencidas todas las cuotas y exigir
el pago íntegro del crédito, resulta obligatoria la realización del protesto por falta de
pago. Argumenta que la cláusula de liberación de protesto consignada en el pagaré solo
es aplicable respecto de la última cuota, y no respecto del vencimiento anticipado de la
totalidad del título.

En consecuencia, al no haberse efectuado el protesto correspondiente, el cobro


del monto total carecería de respaldo formal.

Inexigibilidad del crédito por falta de vencimiento total y ausencia de constitución


en mora (art. 92 Ley de Títulos Valores)
Finalmente, la ejecutada argumenta que, según el artículo 92 de la Ley de
Títulos Valores, el tenedor solo puede reclamar el importe del título a la fecha de su
vencimiento. Dado que el crédito fue pactado en 18 cuotas, de las cuales 7 ya habían
sido pagadas, y considerando que la última cuota vencía el 12 de junio de 2017, la
demandante no podía exigir el pago íntegro antes de dicho vencimiento. Asimismo, la
apelante sostiene que no se efectuó intimación en mora, ni se cumplió con el protesto
necesario para dar por vencidas todas las cuotas. Por ello concluye que la deuda era
inexigible al momento de presentarse la demanda.

La apelación presentada por la ejecutada se estructura sobre cuestionamientos


formales y materiales dirigidos a desvirtuar la exigibilidad del pagaré y la validez de la
demanda ejecutiva. La controversia gira en torno a la interpretación de la Ley de Títulos
Valores, el régimen de completamiento del título, el uso de la cláusula de liberación de
protesto, la exigibilidad del crédito bajo un sistema de cuotas y la representación
sucesoria.
2.5- Sentencia de Vista

La Primera Sala Civil de Arequipa confirma la decisión apelada y respalda los


fundamentos expuestos por el Juzgado. La Sala señala que el contrato de crédito, las
escrituras públicas de constitución y ampliación de hipoteca y la hoja resumen
evidencian que el préstamo desembolsado ascendió a S/ 55,000. Además, se pactaron
tasas de interés del 24.66% como compensatorio y de 156.24% como moratorio, y
consta que se pagaron únicamente 7 de las 18 cuotas programadas. Estas circunstancias
justifican la existencia de un saldo pendiente significativo.

En cuanto al cálculo del monto ejecutado, la Sala precisa que desde la fecha de mora,
ocurrida el 13 de agosto de 2016, hasta el vencimiento del pagaré, el 3 de enero de
2017, se generaron intereses que elevaron el monto del pagaré a S/ 44,342.64.
Posteriormente, los intereses devengados con posterioridad al vencimiento aumentaron
la deuda total hasta alcanzar los S/ 47,398.02 exigidos en la demanda, lo cual coincide
con la liquidación presentada por la entidad ejecutante.

En relación con la supuesta infracción del VI Pleno Casatorio Civil, la Sala sostiene que
no existe tal vulneración, ya que es jurídicamente válido presentar de manera conjunta
el pagaré y el estado de cuenta como parte del título ejecutivo compuesto, conforme al
fundamento 56 del citado Pleno. Finalmente, la Sala concluye que la obligación es
cierta, expresa y exigible, cumpliendo con los requisitos del artículo 689 del Código
Procesal Civil para permitir la continuación de la ejecución y el remate del bien
hipotecado.

2.6-Recurso de Casación
La parte ejecutada interpone recurso de casación denunciando tres infracciones.
En primer lugar, refiere una presunta violación del derecho al debido proceso
reconocido en el artículo 139, incisos 3, 5 y 14 de la Constitución. Sostiene que no se
habría notificado adecuadamente a todos los integrantes de la sucesión del deudor
fallecido y que, en lugar de ello, el órgano judicial debió designar un curador procesal
conforme a los artículos 165 y 435 del Código Procesal Civil. Asimismo, afirma que la
Sala Superior no se pronunció respecto de este agravio durante la segunda instancia, lo
que configuraría una vulneración del deber de motivación previsto en el artículo 122.3
del referido código.

En segundo término, la recurrente denuncia la infracción del artículo 1249 del


Código Civil, alegando la existencia de una capitalización indebida de intereses o
anatocismo. Según su argumento, la diferencia entre el capital adeudado y el monto
consignado en el pagaré evidenciaría que los intereses habrían sido incorporados al
capital sin un pacto posterior que lo autorice, y sostiene que la operación tampoco se
encuentra dentro de las excepciones legales aplicables a cuentas bancarias o
mercantiles. Asimismo, invoca el precedente del Tribunal Constitucional emitido en el
Expediente 3864-2014-PA/TC, en el que se establecen límites y criterios para evitar la
aplicación abusiva del anatocismo.

Finalmente, la recurrente afirma que la Sala Superior se apartó inmotivadamente del VI


Pleno Casatorio Civil establecido en la Casación 2402-2012-Lambayeque. Señala que,
existiendo un pagaré con mérito ejecutivo, no correspondía presentar una liquidación
adicional del saldo deudor, pues ello implicaría alterar el contenido y el monto del título
valor. De acuerdo con su interpretación del precedente, sostiene que en los casos en que
la operación crediticia se encuentra representada en un pagaré, únicamente debe
ejecutarse dicho título valor sin anexar documentos adicionales que modifiquen su
contenido.

2.7-Materia jurídica en debate

La materia jurídica en debate en el presente proceso, se centra en determinar si el


auto de segunda instancia ha incurrido en las infracciones normativas procesales
denunciadas, al haber vulnerado el debido proceso, la motivación de las resoluciones
judiciales y el derecho de defensa, así como el apartamiento del precedente judicial
emanado del Sexto Pleno casatorio Civil y la infracción normativa material de la norma
contenida en el artículo 1249 del Código Civil.

III.FUNDAMENTOS JURÍDICOS DE LA CORTE SUPREMA

3.1. Sobre el Debido Proceso


En primer lugar, corresponde desarrollar el análisis efectuado por la Corte
Suprema respecto al debido proceso, cuya importancia se fundamenta en su calidad de
pilar esencial del funcionamiento jurisdiccional. En efecto, la Corte señala en los
considerandos segundo al séptimo que “el debido proceso y la tutela jurisdiccional
efectiva constituyen principios rectores que, conforme a la interpretación de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, exigen que todo procedimiento garantice a las
partes las condiciones necesarias para ejercer su defensa en un marco de justicia,
razonabilidad y respeto de los derechos fundamentales”. Asimismo, precisa que la
motivación escrita, la congruencia y el derecho de defensa conforman la esencia de la
finalidad del proceso, añadiendo que “la debida motivación de las resoluciones es una
garantía esencial que obliga a los jueces a exponer de manera suficiente, coherente y
razonada las razones de su decisión”.

Posteriormente, y con el propósito de aterrizar estos criterios en el caso concreto, la


Corte Suprema explica en los considerandos décimo y undécimo que no se produjo
vulneración alguna del debido proceso. Según se detalla, ambas herederas de la sucesión
procesal Juana Narváez Galdós y Alisson Vanesa Menéndez Araico, fueron válidamente
notificadas con la demanda en sus domicilios reales. Además, se afirma que contaron
con la oportunidad efectiva de ejercer defensa mediante la contradicción, lo cual
demuestra que “no correspondía designar un curador procesal”, pues la representación
procesal estaba asegurada. En consecuencia, la Corte sostiene que la actuación judicial
“respetó plenamente la tutela jurisdiccional efectiva y el derecho de defensa”.

De manera complementaria, la Corte desarrolla que la motivación judicial constituye


una exigencia material y no meramente formal. En ese sentido, recuerda que el juez
debe expresar con claridad las razones por las cuales adopta determinada decisión, lo
que permite a las partes conocer el razonamiento que justifica el fallo y, además,
posibilita su eventual cuestionamiento. Por ello, la motivación adecuada constituye una
manifestación concreta del debido proceso, pues garantiza la transparencia del
razonamiento judicial y el control democrático de las decisiones emitidas.

Con relación al análisis del caso, la Corte constata que la sucesión estuvo debidamente
representada. A partir de ello concluye que no existió afectación al derecho de defensa,
ni omisiones que comprometan la validez del procedimiento. Todo ello conduce a
desestimar la infracción denunciada y a confirmar que el debido proceso se respetó
íntegramente.
3.2. Sobre el VI Pleno Casatorio Civil

En segundo término, corresponde analizar la denuncia vinculada al supuesto


apartamiento del VI Pleno Casatorio Civil. Según la recurrente, la entidad ejecutante no
debió adjuntar una liquidación del saldo deudor, dado que ya había presentado un
pagaré. Sin embargo, la Corte Suprema, en los considerandos décimo segundo al
décimo sexto, precisa que dicha interpretación es incorrecta. En palabras del Tribunal,
“el denominado título ejecutivo compuesto está integrado simultáneamente por: i) el
documento constitutivo de la garantía (escritura pública de hipoteca); ii) el estado de
cuenta del saldo deudor; y iii) el eventual título valor que corrobore la obligación”. En
consecuencia, la existencia del pagaré no sustituye la obligación de presentar el saldo
deudor.

Además, la Corte recuerda que el artículo 720 del Código Procesal Civil exige
necesariamente la presentación del estado de cuenta, lo cual es congruente con los
precedentes primero y tercero del propio Pleno Casatorio. Por ello, la afirmación de la
recurrente según la cual el pagaré excluiría la liquidación del saldo es incompatible con
la estructura normativa del proceso ejecutivo hipotecario. En efecto, la Corte sostiene
que la ejecución requiere verificar no solo la existencia de la deuda, sino también su
determinación y exigibilidad, lo cual se logra únicamente mediante la presentación
conjunta de la escritura, el pagaré y el estado de cuenta.

En suma, el Tribunal concluye que no existe infracción alguna al precedente vinculante


y que la interpretación planteada por la parte recurrente carece de sustento, motivo por
el cual se desestima esta causal de casación.

3.3. Sobre el Anatocismo

En tercer lugar, la Corte Suprema desarrolla el análisis relativo al anatocismo,


figura que constituye la capitalización indebida de intereses y que se encuentra
prohibida por el artículo 1249 del Código Civil. En los considerandos décimo séptimo
al vigésimo primero, la Corte revisa la denuncia de la recurrente, quien sostiene que la
ejecutante habría incurrido en capitalización de intereses tanto al completar el pagaré
como al elaborar el estado de cuenta. Según refiere, ello habría ocurrido sin que la Sala
Superior se pronunciara sobre el agravio alegado.
Para abordar el problema, la Corte explica de manera doctrinal que el anatocismo
consiste en “sumar los intereses al capital original para que estos generen nuevos
intereses”, citando para ello su propia jurisprudencia (Casación 5950-2018). Asimismo,
recoge las posiciones doctrinarias de Barchi Velaochaga, Castellares Aguilar y Arias
Schreiber, quienes sostienen que la capitalización solo es válida en supuestos
excepcionales, como las cuentas mercantiles o bancarias.

Seguidamente, al examinar el auto de vista, la Corte advierte que la Sala Superior se


limitó a describir cifras y operaciones, sin analizar si dichas operaciones implicaban o
no una capitalización prohibida. De ello se desprende que el órgano superior “omitió
pronunciarse sobre la aplicación del artículo 1249 del Código Civil”, lo cual constituye
una vulneración al debido proceso y al deber de motivación. Debido a esta deficiencia,
la Corte concluye que el auto de vista debe ser declarado nulo.

3.4. Otros fundamentos relevantes

Asimismo, la Corte Suprema desarrolla consideraciones adicionales respecto al


deber de motivación judicial. En los considerandos décimo sexto y décimo séptimo,
enfatiza que la judicatura no puede limitarse a describir documentos o transcribir cifras,
sino que debe analizar de manera real y razonada cada cuestionamiento planteado por
las partes. Por ello, cuando un juez omite pronunciarse sobre un agravio esencial como
lo fue en este caso la aplicación del artículo 1249 del Código Civil, incurre en una
vulneración directa al deber de motivación y al debido proceso.

De igual modo, la Corte recuerda que la motivación constituye una exigencia de


rango constitucional, conforme a los incisos 3 y 5 del artículo 139 de la Constitución.
En esa línea, sostiene que una resolución judicial solo puede considerarse válida cuando
explica claramente las razones que justifican la decisión, lo cual permite su control
democrático y asegura la transparencia del proceso.

3.5. Decisión de la Corte Suprema.

Conforme al Vigésimo Segundo considerando, la Corte Suprema precisa que, si


bien el recurso de casación fue admitido por tres infracciones normativas, solo una de
ellas resultó amparada; sin embargo, en aplicación del principio de unidad de las
decisiones judiciales, la resolución se declara fundada en su integridad para efectos
decisorios.
En ese sentido, en el apartado VI. Decisión, el Supremo Tribunal declara fundado el
recurso de casación interpuesto por la sucesora ejecutada, Juana Narváez Galdos, y, en
consecuencia, declara infundada la contradicción propuesta por la recurrente respecto a
la nulidad formal del título y la inexigibilidad de la obligación, por lo que Confirma la
orden de remate del inmueble dictada por la Sala Civil Superior de Arequipa.

No obstante, dispone que la Sala de mérito emita una nueva resolución, debiendo
observar estrictamente lo señalado en la sentencia de casación, especialmente en
relación al análisis omitido sobre el posible anatocismo y la indebida motivación
judicial.

Finalmente, ordena la publicación de la resolución en el diario oficial El Peruano y


devuelve los actuados al órgano de origen para los fines correspondientes.

En síntesis, la Corte Suprema resolvió declarar fundado el recurso de casación


presentado por Juana Narváez Galdos, aunque solo en parte, confirmando la validez del
título y la procedencia del remate del inmueble al declarar infundada la contradicción en
esos aspectos.

Sin embargo, ordenó que la Sala Civil Superior de Arequipa emita una nueva resolución
en atención a las observaciones realizadas por el Tribunal Supremo, especialmente
respecto al análisis del anatocismo y a la correcta motivación de la sentencia.

Asimismo, dispuso la publicación oficial de la resolución y la devolución del expediente


para su continuación conforme a lo resuelto.

IV.-POSTURA DE LA PARTE EJECUTANTE.

4.1-Doctrina que Respaldan al Ejecutante

La doctrina que respalda la posición del Ejecutante (Caja Municipal de Ahorro y


Crédito de Arequipa) en el proceso de Ejecución de Garantías se sustenta en tres pilares:
la eficacia de la garantía hipotecaria, la naturaleza del título valor (pagaré) y la fuerza
obligatoria del contrato, según los siguientes principios e ideas.

4.2.-Doctrina de la Ejecución Hipotecaria


El respaldo principal se encuentra en la eficacia del derecho real de hipoteca. La
doctrina (como la de Gunther Gonzales Barrón en su Tratado de Derechos Reales)
sostiene que la hipoteca confiere al acreedor el ius distrahendi o derecho de venta
forzosa del bien gravado. Al estar la hipoteca debidamente constituida y registrada
(cumpliendo el Principio de Especialidad y Publicidad del Art. 1099 del Código Civil),
adquiere plena fuerza ejecutiva y es oponible a terceros. Además, se admite la validez
de la Hipoteca Abierta respaldada por autores como Jorge Eugenio Castañeda, que
permite que la garantía asegure obligaciones futuras o de cualquier naturaleza que el
deudor adquiera con el acreedor, justificando la inclusión de la deuda del pagaré dentro
del mismo amparo. También se aplica el principio de Carácter Indivisible de la
hipoteca, por el cual subsiste íntegra sobre todo el bien para garantizar la totalidad de la
deuda.

4.3-Doctrina de los Títulos Valores (Pagaré)

En cuanto al pagaré como título ejecutivo, el Ejecutante se ampara en el


Principio de Literalidad (Art. 4° de la Ley N° 27287) y el Principio de Autonomía de la
Obligación Cambiaria (mencionado por Ulises Montoya Alberti), según los cuales el
deudor está obligado a pagar lo que literalmente se consigna en el título valor,
independientemente de la relación causal subyacente. Un punto clave es el Acuerdo de
Llenado o Declaración Incompleta (respaldado por Ricardo Beaumont Callirgos), que
permite al acreedor completar el pagaré (con el monto del saldo deudor, tasas de interés,
etc.) en caso de incumplimiento, respetando el pacto inicial y dándole plena fuerza para
la ejecución.

Doctrina del Derecho Contractual y Obligaciones


Desde el punto de vista contractual, la posición del Ejecutante se basa en la
Autonomía de la Voluntad y el principio Pacta Sunt Servanda (los contratos deben
cumplirse, según Manuel de la Puente y Lavalle). Las partes pactaron una Cláusula de
Aceleración o Vencimiento Anticipado (estudiada por Lizardo Taboada Córdova), que
faculta al acreedor a dar por vencida la totalidad del plazo de la obligación si el deudor
incumple una sola cuota, haciendo exigible la deuda de forma inmediata. A esto se suma
la Mora Automática (Mora ex re), doctrina (como la de Osterling y Castillo Freyre) que
establece que el deudor incurre en incumplimiento por el solo vencimiento del plazo sin
necesidad de un requerimiento previo, tal como fue estipulado en el contrato.

4.4- Jurisprudencia que Respaldan al Ejecutante

La jurisprudencia que respalda la posición del Ejecutante (Caja Municipal de


Ahorro y Crédito de Arequipa) en un proceso de Ejecución de Garantías se enfoca en
validar la fuerza ejecutiva del título, la admisibilidad de la hipoteca para deudas futuras
y el cumplimiento de los acuerdos contractuales.

:
Jurisprudencia sobre la Fuerza Ejecutiva del Título y la Ejecución Hipotecaria

 Validez de la Ejecución de Garantías Hipotecarias: La jurisprudencia civil es


constante en que, una vez acreditada la existencia de la garantía hipotecaria
inscrita (Escritura Pública) y el estado de la deuda (Liquidación del Saldo
Deudor), el proceso de ejecución procede sin necesidad de mayores dilaciones.
El proceso de ejecución es de cognición limitada, destinado solo a verificar el
cumplimiento de los requisitos formales del título y la exigibilidad de la
obligación.
 Casación Nro. 3709-2015-Lima (Corte Suprema): Esta línea jurisprudencial
ha reafirmado que el título de ejecución de garantías es complejo e incluye la
escritura pública de hipoteca y la liquidación del saldo deudor. Ha validado la
práctica bancaria de considerar la liquidación como prueba suficiente del monto
de la deuda para la ejecución.
 Casación Nro. 2487-2017-Lima (Corte Suprema): Ratifica que el juez de
ejecución debe limitarse a verificar los requisitos legales para la ejecución
(literalidad del título, monto líquido y exigible), sin entrar a debatir cuestiones
complejas de la relación causal, salvo las excepciones puntuales admitidas en la
contradicción (como la inexigibilidad o nulidad formal del título).

Jurisprudencia sobre la Hipoteca "Sábana" y Garantía de Obligaciones Futuras


 Acuerdo Plenario Nro. 70-2007/CCJ (Corte Superior de Lima, Sala Civil):
Aunque de instancia inferior, refleja la postura jurisprudencial mayoritaria que
admite la validez de la Hipoteca Sábana o Abierta. Sostiene que el requisito del
Art. 1099 del Código Civil (la indicación del monto determinado de la garantía)
se cumple con la fijación de un monto máximo que el bien garantiza,
permitiendo que esta garantía cubra obligaciones futuras o diversas al crédito
inicial, como lo es la deuda reflejada en el pagaré.
 Casación Nro. 4719-2014-Lima (Corte Suprema): Esta jurisprudencia ha
consolidado que la hipoteca puede garantizar obligaciones futuras o eventuales,
siempre que se establezca el límite de responsabilidad hipotecaria. Esta línea es
clave para validar que la garantía hipotecaria cubra el saldo del mutuo puesto a
cobro, aunque este se haya originado en documentos o contratos posteriores al
original.

Jurisprudencia sobre Títulos Valores y Vencimiento Anticipado


 El Pagaré como Título Ejecutivo: El Pleno Casatorio Civil Nro. 600-99
(aunque antiguo, es fundacional) y posteriores sentencias reafirman que el
pagaré, al contener una obligación de pago de suma determinada y ser expedido
con la formalidad de la Ley N° 27287, constituye un título ejecutivo por
excelencia.
 Validez del Llenado del Pagaré: La jurisprudencia respalda el Art. 10 de la
Ley de Títulos Valores, que admite la declaración incompleta y el Acuerdo de
Llenado posterior. Si el Ejecutante llenó el pagaré conforme a la autorización
contractual, la jurisprudencia lo considera válido para la ejecución.
 Validez del Pacto de Aceleración: La jurisprudencia ha reconocido
reiteradamente la validez de la cláusula de vencimiento anticipado (Cláusula de
Aceleración) en los contratos de mutuo. Esta figura (amparada en la autonomía
de la voluntad) hace que, ante el incumplimiento de una cuota, toda la deuda se
considere vencida y, por tanto, exigible, requisito esencial para la ejecución.

V. POSTURA DE LA PARTE EJECUTADO


5.1-Jurisprudencia que Respaldan al Ejecutado

Jurisprudencia del Tribunal Constitucional en el Exp. N.º 03864-2014-PA/TC con la


postura de la parte ejecutada en la Casación N.º 606-2019–Arequipa.

La sentencia del Tribunal Constitucional emitida en el Expediente N.º 03864-


2014-PA/TC constituye un referente fundamental para comprender la argumentación de
la parte ejecutada en la Casación 606-2019. En dicho pronunciamiento, el Tribunal
sostuvo que la capitalización indebida de intereses vulnera el derecho de propiedad
porque incrementa artificialmente la deuda sin sustento contractual ni legal (Tribunal
Constitucional, 2014). Este criterio se alinea con la postura del ejecutado, quien
cuestiona la liquidación de saldo deudor presentada por la ejecutante, alegando que el
monto consignado implica anatocismo contrario al artículo 1249 del Código Civil.
Además, el Tribunal enfatizó que la protección del deudor frente a cargas económicas
injustificadas forma parte del contenido esencial del derecho de propiedad. Por ello, la
ejecutada sostiene que el juzgador debió ejercer un control más estricto para evitar la
ejecución de una obligación presuntamente inflada. Así, el precedente constitucional
fortalece la crítica sobre la indebida completitud del pagaré. En consecuencia, la
ejecutada encuentra respaldo directo en la doctrina jurisprudencial del Tribunal.

El Tribunal Constitucional señaló también que la capitalización de intereses solo


es válida cuando existe pacto expreso o cuando se trata de operaciones bancarias o
mercantiles que justifican dicha práctica en razón de su naturaleza (Tribunal
Constitucional, 2014). Este razonamiento resulta determinante en el análisis de la
Casación 606-2019, donde la ejecutada argumenta que el pagaré presentado por la
acreedora no proviene de una relación bancaria ni contiene estipulación alguna que
autorice la capitalización. Por tanto, la liquidación paralela que incorpora intereses
acumulados no solo excede el monto del título valor, sino que contraviene el estándar
constitucional de prohibición de anatocismo. Asimismo, el precedente ordena a los
jueces verificar la licitud material del título antes de admitir su ejecución, lo cual no
habría ocurrido en el caso analizado, según sostiene la ejecutada. En ese sentido, la
jurisprudencia constitucional otorga fundamento sólido a su pedido de control judicial
sobre la legalidad del saldo exigido. De esta manera, el precedente refuerza la exigencia
de estricta observancia del derecho de propiedad en procesos ejecutivos.
5.2-Precedente del VI Pleno Casatorio Civil con la postura de la parte ejecutada en
la Casación N.º 606-2019–Arequipa.

El VI Pleno Casatorio Civil estableció como regla vinculante que, en los


procesos ejecutivos derivados de garantías reales, el demandante debe optar por un
único título ejecutivo, prohibiéndose acumular simultáneamente un pagaré y una
liquidación de saldo deudor cuando ambos pretenden sustentar la misma obligación
(Corte Suprema, 2017). Este precedente resulta central para la postura de la parte
ejecutada en la Casación 606-2019, quien sostiene que la acreedora vulneró tal regla al
acompañar tanto el pagaré como la liquidación, lo que generó un monto superior al
realmente exigible. El ejecutado argumenta que esta práctica no solo contraviene el
precedente obligatorio, sino que distorsiona la certeza del título y afecta el derecho a la
defensa al imponer una obligación no determinada. En esa línea, el VI Pleno respalda la
tesis de que la ejecución debió admitirse únicamente conforme al valor consignado en el
pagaré. Por ello, la ejecutada afirma que la Sala Superior incurrió en una inaplicación
del precedente jurisprudencial. Este precedente, por tanto, sirve como fundamento
normativo y jurisprudencial de la contradicción planteada.

Asimismo, el VI Pleno Casatorio Civil dispuso que el juez debe verificar


rigurosamente la coherencia entre el título ejecutivo presentado y la obligación que se
pretende ejecutar, garantizando que no exista duplicidad, sobredimensionamiento o
alteración del crédito (Corte Suprema, 2017). Este mandato es especialmente relevante
en la Casación 606-2019, pues la ejecutada denuncia que la ejecutante completó el
pagaré con un monto superior al capital adeudado y luego añadió una liquidación con
intereses capitalizados, creando una doble fuente de exigibilidad. Desde esta
perspectiva, la ejecutada sostiene que la Sala Superior validó un procedimiento
contrario a la ratio deciden del Pleno, que exige claridad, unicidad y certeza del título.
El precedente obliga a rechazar cualquier intento de ampliación del crédito mediante
documentos adicionales no previstos en la ley procesal. Por ello, el VI Pleno constituye
un soporte jurisprudencial sólido que demuestra la indebida aplicación del derecho en la
instancia de mérito. Consecuentemente, dicho precedente fortalece la crítica del
ejecutado sobre la errónea admisión y ejecución del crédito reclamado.
CONCLUSION

La conclusión principal de la Casación Nro. 606-2019-Arequipa es la anulación


del Auto de Vista emitido por la Sala Civil Superior y la orden de emitir una nueva
resolución. El Tribunal Supremo declaró FUNDADO el recurso de casación (por causal
procesal) debido a que la Sala Superior vulneró las garantías del debido proceso y el
derecho a la motivación de las resoluciones judiciales (Artículo 139, incisos 3 y 5 de la
Constitución y Artículo 122, inciso 3 del Código Procesal Civil) al omitir pronunciarse
sobre el argumento central de la parte ejecutada: la presunta capitalización indebida de
intereses (anatocismo) en el monto puesto a cobro por la Caja Municipal, lo cual
contravendría el Artículo 1249 del Código Civil peruano. Esta omisión de análisis
constituyó una motivación aparente.
En consecuencia, la Corte Suprema anuló la resolución de segunda instancia y
ORDENÓ el reenvío a la Sala de origen para que se analice a profundidad la validez o
invalidez de la aplicación del anatocismo en la liquidación de la deuda y se emita una
nueva resolución que esté debidamente fundamentada y que resuelva el conflicto de
intereses. Por lo tanto, la Casación no resolvió el fondo de la ejecución, sino que
corrigió el vicio procesal para asegurar el respeto al derecho de defensa del ejecutado.
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