El Navio.
El Navio.
El gran navío de nombre H. S. Bold no era cualquier barco, era el mejor barco de su
tiempo, cuatro mástiles, doble cubierta, seis hileras de cañones, 10 niveles, áreas
para el cultivo y para el ganado, habitaciones, con acabados sumamente detallados,
cada detalle del barco, todo absolutamente desde los mástiles, los pasamanos,
cada mueble, incluso la nariz de la proa tenía como adorno a un unicornio
sumamente detallado, tallado en madera de roble por los mejores artesanos de todo
el reino, los artesanos más expertos y más hábiles de todo el reino habían pasado
años construyendo y puliendo hasta el más mínimo detalle de aquella nave, sin
duda una completa obra de arte la cual reunía todas aquellas artes de la que estaba
compuesta, desde la más precisa ingeniería hasta el más refinado gusto en arte,
todo parecía absolutamente perfecto, se decía que ni siquiera el mismísimo kraken
había logrado hundir ese barco, pero todo eso no es más que un recuerdo de
aquellos que todos los días vienen a la memoria del capitán, pero de nuevo, se
levanta y no ve más que lo poco que queda de esa gran embarcación, el se ha
quedado completamente solo, todos sus hombres se han ido, desde aquel fatidico
dia que no se atreve a recordar, pensar en ello lo acongoja y simoplemente decide
seguir con su dia, prefiere ignorar su realidad, se ha entregado a lo poco que el cree
que le queda, afortunadamente la bodega de vino pudo salvarse, aquella bodega
contenia vino suficiente como para 10000 hombres, pero viendo como estan las
cosas el solo piensa que mejor para el, se dice a si mismo: -es mejor para mi, mas
para mi-, sin una tripulacion a la cual dirigir y sin un timon que manejar el solo se
limita a beber y beber hasta quedarse completamente ebrio y caer dormido, la
comida era algo que no le preocupaba ironicamente, estaba en medio del oceano a
miles y miles de kilometros de tierra firme, sin embargo la parte superior del barco
en donde se encontraba se habia logrado salvar casi en su totalidad, si bien habia
sufrido daños para una sola persona tanto los cultivos como el ganado que
quedaron y que él había logrado hacer producir le eran suficientes para subsistir
para el mismo, fuera de su notable gusto por el vino el cuidar la siembra y los
cultivos parecía ser lo único que lo mantiene haciendo algo, era increíble ver cómo
todo estaba cayéndose o más bien hundiéndose a su alrededor y al capitán parecía
simplemente no importarle, lo único que sostenía al barco de un hundimiento
inminente eran las cadenas que la tripulación logró anclar a las enormes rocas que
rodeaban el barco, al capitán dar la orden de apuntar la tripulación con movimientos
certeros tomaron los grandes arpones del barco y los apuntaron a las enormes
rocas, de esta manera pudo la enorme embarcación sostenerse para no hundirse en
el océano, sin embargo el capitán se niega a recordar todo lo sucedido aquel dia,
solo prefiere recordar el momento en que anclaron el barco a las rocas y como en
cuanto tuvieron la oportunidad toda su tripulación se fue, tomaron los mejores
barcos de reserva, los cuales no eran pequeñas barcas pesqueras, sino que eran
unos veleros de doble mastil, sinceramente en el gran H. S. Bold hasta la
embarcación más pequeña se veía bastante lujosa, por lo que habiendo suficientes
barcos de reserva la tripulación se fue con suficiente comida y comodidades les fue
posible hasta que llegaran a tierra firme, sin embargo el capitán se negaba a
abandonar el barco, puesto que sentía que si lo hacía estaría demostrando que él
no supo proteger su barco, su mayor orgullo, su sentido de propósito y aquello que
él pensaba que definía su valor como persona, pensaba que si dejaba que el barco
se hundiera, es más, el simple hecho de abandonar su barco lo consideraba un acto
de total deshonra, por lo mismo él no dejaría ese barco, -aquellos días-, dijo el
capitán con un aire de añoranza y melancolía, - aquellos días en los que este barco
era un verdadero barco-, - cuando yo era el renombrado capitán William Scott-, toda
mi tripulación me abandono, ellos no saben de honor-, este barco es mi mayor
honor, aun si este barco no navega, sigue aquí, lo importante es que este barco no
se hunde-, -(sonidos de madera crujiendo y cayendo al agua)-, -ah¿qué fue eso?-,
dijo el capitán con un aire de desinterés muy notorio en su voz, -el ala oeste del
barco ya se cayó, en fin ya se cayó la sala de billar y un área de la cocina, ¿ahora
donde cocinar el estofado de res?, meh no tiene importancia, el barco sigue aquí,
este barco no se hunde por nada, ya se está haciendo de noche, iré a beber y a
descansar un poco-, el capitán se dispuso a ir a su camarote, el lugar no menos
ordenado que el resto de la nave parecía una eterna parranda, botellas de vino
vacías por todas partes las cuales son el ligero movimiento del barco en el agua se
movían a lo largo y ancho del suelo pero que por suerte o por designio divino el
capitán no tropezaba con ninguna, si a él le daba flojera recogerlas para ponerlas en
otro lugar él simplemente las empujaba por un agujero en el suelo del camarote el
cual hace que las botellas caigan directo al agua, : -así no me preocupo, menos
trabajo que hacer-, dijo el capitán con una mezcla de cinismo mezclado con flojera,
:- hora de dormir-, dijo el capitán, y ahí iba de nuevo el capitán, a dormir
plácidamente sin preocuparse por nada.
Un nuevo dia comienza, sin preocupaciones, el sol brillante y feliz, feliz de no tener
una tripulación que dirigir ni tampoco un rumbo que seguir, el barco está muy bien
donde esta, -hoy me desperté con ganas de ir a ver una obra de teatro, hacía años
que en el teatro del barco se mostraban obras clásicas, desde historias épicas de la
mitología griega hasta las historias más trágicas y románticas de shakespeare,
grandes días, grandes noches, los actores sin duda nos conmovian con sus
espectaculares actuaciones, pero ahora no hay actores, no hay nadie en este barco
más que yo, bueno salvo el ganado pero no es que una vaca puedas tener aquellas
conversaciones amenas-, dijo el capitán con una pizca de aburrimiento mezclado
con algo de sarcasmo e ironía, ahora el capitán pensó, - bueno hace hambre, un
buen vino me vendrá bien para abrir el apetito, hoy de nuevo comeré estofado de
res, bueno es mejor eso a no comer, aun hay zanahorias y los arboles de limon aun
tienen frutos, ire a ver la cocina-, -wow-, dijo el capitán con una completa falta de
asombro, -bueno al menos hay media cocina, me gustaban los acabados que
habian en el otro lado de la cocina, pero bueno lo importante es comer-, dijo el
capitan con naturalidad, despues de todo aun hay hoyas y ya no habia estufa, se
habia caido con la otra mitad de la cocina, fuego, fuego podia hacer sobre cubierta,
aun quedan bastantes antorchas que se usaban para iluminar el camarote en las
noches de los dias de esplendor de ese barco, cuando en las mas extravagantes
noches de alcurnia la fiesta no se limitaba a los grandes salones del interior sino que
toda la cubierta estaba llena de luces, musica, comida y baile, ahora solo existia en
la memoria del capitan, pero bueno lo importante es que aun tenia donde calentar
su comida, el capitan se dispuso a preparar su estofado y a comerlo despues, con el
estomago lleno el capitan se rindio sin mas, un sueño profundo, una enorme
turbulencia lo desperto, el golpe que azoto el barco lo hizo caer de la silla en la que
se encontraba, pero como de costumbre el capitán no le dio la menor importancia,
¿habrá un día en que el capitán realmente se interese y preocupe por algo que no
sea beber vino?, quizá hoy no sea ese dia.
El capitán se dispuso a bajar a los pisos inferiores del barco para bajar un poco la
comida recorría los pasillos, antes vivos y llenos de luz, con gente pasando, risas,
conversaciones, ahora las alfombras y todo en ese lugar parecía solo llenarse polvo,
-el gran salón-, dijo el capitán con grandilocuencia y añoranza al mismo tiempo,
grandes bailes y banquetes se habían llevado a cabo aquí, este lugar ya se
mantenía generalmente oscuro, los ocho candelabros de acero y cristal se habían
caído todos hacía ya pocos años, la caída de los mismos había generado los
enormes agujeros en el piso de mármol del gran salon, aun así los costados del
salón eran lo suficientemente amplios para recorrerlos sin miedo a caerse, -hoy hay
un nuevo agujero en la pared que permite que la luz entre-, -!!!!!!!!!!!! hoy hay un
nuevo aguejero en la pared que permite que la luz entre¡¡¡¡¡¡¡, dijo el capitán con
una muestra de asombro y de horror al mismo tiempo, esto era algo reciente, muy
reciente, los tablones estaban esparcidos por el piso, algo atravesó la pared, pero
no era cualquier pared, eran al menos cuatro habitaciones de grosor entre el gran
salón y la pared exterior del barco, sólo había una criatura en los 7 mares capaz de
hacer algo así, -no, no es posible, por su puesto que no, eso, eso es algo absurdo,
ese agujero ya ha de haber estado allí, si eso es, tonterias, monstruos marinos,
viejas historias solo para asustar a los novatos cuando recién van a entrar a alta
mar, mejor me degustare un buen vino-, dijo el capitán entre risas mientras iba por
otra botella para beberla toda en su camarote, -esto si que es vida-, dijo el capitán
mientras bebía el vino con sumo placer, botellas, botellas y más botellas eran el
camarote del capitán, a dormir como un bebe toda la noche.
Un nuevo dia comienza, el cielo azul y el sol brillante, un dia como cualquier otro,
despertarse, revisar el huerto y el ganado, tomar algo de vino, comer algo y volver a
dormir, claro que ahora ya con media cocina sería difícil preparar los alimentos pero
de seguro el capitán se las ingeniería, pero cuál fue la sorpresa del capitán al ver
mas hundido el barco, el nivel del agua ya casi alcanzaba al unicornio en la proa,
-¿pero como es esto posible?-, se preguntó el capitán consternado, mayor fue su
sorpresa al ver que !!!! ya no había cocina¡¡¡¡, no podía creerlo, pero mayor fue su
miedo ahora al ver que una de las rocas que sostiene el barco se había roto y con
esto una de las cadenas que lo sostienen, era solo cuestión de tiempo para que el
nivel del agua alcanzara el vino, : - !!!!!! el vino¡¡¡¡¡¡¡-, gritó el capitán con miedo y
desesperación, corrió lo más rápido que pudo a la bodega pero para su pesar era
completamente inaccesible, el agua lo había devorado todo, ya no había una sola
gota de vino que él pudiera recuperar, con tristeza y resignación el capitán se
dispuso a subir a cubierta, comenzaba a pensar, debía pensar rápido, el barco no
iba a durar mucho tiempo, pero el capitán se encontraba en un dilema, durante
mucho tiempo, desde aquel dia en que la tripulación había abandonado el barco por
su inminente hundimiento el no habia pensado en nada realmente, solo se había
negado, negado a ver las cosas como son, un nuevo impacto azotó el barco, luego
otro y otro más fuerte, y ahí estaba él, aquel que hacía tantos años había provocado
la tragedia que hizo que toda la tripulación “huyera”, la tripulación no huyo, aquella
bestia los había devorado, y entonces se atrevió a recordar todo, por primera vez en
años el capitán se atrevió a reconocer que el Kraken atacó y devoró a su tripulación
y él no pudo hacer nada, el miedo simplemente lo paralizó, y ahora que ya no tenia
nada de vino por fin reconocio que la razon por la que solo tomaba y tomaba vino
era para olvidar, olvidar lo que paso aquel dia y negar la sola existencia del Kraken,
lagrimas lagrimas calientes y saladas como el oceano que lo rodeaba, lloraba por
todo, por su tripulacion, por los pasajeros del barco, por su honor, por todos aquellos
que no lograron salvarse aquel dia, no tenia ya nada que perder, pero tampoco
armas para combatir, despues de todo solo eran el Kraken y el, entonces salio y lo
llamo, le dijo que terminara lo que comenzo con el, que ya no le temia, y en ese
entonces uno de sus tentaculos lo golpeo tan fuerte que el capitan simplemente
perdio el conocimiento y al despertar solo se encontraba el sobre una tabla apenas
del tamaño de una puerta grande, no entendia nada, ni el barco, ni el kraken, no
habia nada, solo la inmensidad del mar, una oleada de ira, impotencia y rabia lo
invadieron, y en ese momento solamente se rindió, dejó brotar el llanto, lloro y lloro
hasta quedarse dormido, al despertar vio a lo lejos un enorme barco, posiblemente
lo vieran y lo salvaran, pero él no dejaba de pensar en el Kraken, sabía que las
cosas no iban a quedar así.