Ángel Roberto Monroy Jaramillo Seminario Imagen, ritual y poder Sesión II
12 de noviembre de 2025
En esta segunda sesión del seminario se nos presentó una visión diferente sobre el
pensamiento barroco en el siglo XVII donde se nos presenta una estética profundamente
ligada a la naturaleza vista como un vínculo con la inspiración divina.
Es interesante estudiar esta concepción estética sobre la naturaleza, en una era donde los
emprendimientos colonialistas parecían ser la prioridad, aquí se busca un estudio
epistemológico y estético de la creación natural de Dios, en especial aquella de las
Américas, el entonces llamado “Nuevo Mundo” por las potencias europeas, en este se veía
existencia más pura, una realidad más cercana a la creación original.
Por esto, el ecosistema de este recién descubierto mundo era mistificado y considerado
sujeto de extensivo estudio y ponderación. Es interesante aprender que a pesar del terrible
despojo de recursos que sufrió el territorio americano, este no siempre fue justificado desde
la intelectualidad, en este contexto se consideraba que nadie estaba en derecho de poseer la
tierra pues esta ya le pertenece a Dios.
Los orígenes de esta “Fitoestética” están en la representación gráfica de plantas y semillas a
través de catálogos pensados para venta de estos bienes, evolucionaron a formas más
artísticas a través de poemarios y diarios de viaje, donde con un tono pomposo y decorativo
se ensalzaban las características aparentemente divina del nuevo mundo, esta forma de
concebir e interiorizar la naturaleza fue utilizada como método pedagógico en la forma de
una estética emblemática con la cual se buscaba formar a la población de las nuevas
colonias, en esta alegorización de la naturaleza se encontraba una idea agrícola, una
comparación
de formarse intelectualmente con recoger los valiosos frutos de la cosecha, del educador
como agricultor que prepara la buena tierra para siembra.
A pesar de las generalizaciones que se han creado en torno a la relación con la naturaleza
en el periodo colonial, es de suma importancia no concebir a la sociedad de esta época
como un monolito y reconocer que ideas que pudieran parecer más cercanas a la mentalidad
contemporánea, estas tienen raíces más profundas de lo aparente.