Plejanov Nuestras Diferencias
Plejanov Nuestras Diferencias
Plejánov
Resumen exhaustivo del texto
A modo de prólogo
(Carta a P.L. Lavrov)
El texto "Nuestras Diferencias" es una carta escrita por Georgi Plejánov en 1884, dirigida a Pyotr Lavrov, en
la que defiende las posiciones del grupo “Emancipación del Trabajo” frente a las críticas de Lavrov
publicadas en el “Vestnik Narodnoi Voli”. Plejánov aborda las diferencias ideológicas y tácticas entre su
grupo, que promueve el socialismo científico de Marx y Engels, y el partido Narodnaya Volya, al que Lavrov
está vinculado.
Contexto y propósito de la carta
Plejánov escribe esta carta en respuesta a un artículo de Lavrov en el Vestnik Narodnoi Voli (número 2),
donde critica las publicaciones del grupo Emancipación del Trabajo, particularmente el folleto de Plejánov
Socialismo y la Lucha Política. Lavrov expresa su desacuerdo con el programa del grupo y su actitud crítica
hacia Narodnaya Volya, sugiriendo que estas críticas son inoportunas y podrían debilitar la lucha
revolucionaria contra el gobierno ruso. Plejánov, respetando la influencia de Lavrov en los círculos
revolucionarios, defiende la legitimidad de su crítica y argumenta que el debate sobre las tácticas y
fundamentos teóricos del movimiento revolucionario es esencial para su desarrollo.
Plejánov expresa su deseo de reconciliación con Narodnaya Volya, no de competencia. Su crítica busca
fortalecer el movimiento revolucionario, no dividirlo. Sin embargo, lamenta que Lavrov y otros vean estas
críticas como un ataque, en lugar de una contribución al debate necesario para el progreso.
Cita a Spencer para señalar que las organizaciones tienden a volverse conservadoras, y advierte que
Narodnaya Volya corre el riesgo de dogmatizar sus ideas obsoletas. Propone que el Vestnik Narodnoi Voli
adopte una postura más crítica hacia los errores de Narodnaya Volya, en lugar de defenderlas acríticamente.
Concluye reafirmando su compromiso con el marxismo y su disposición a seguir adelante, a pesar de las
críticas, con la convicción de que su causa es justa. Parafrasea a Dante y Marx: "Seguiré mi camino, y que la
gente diga lo que quiera".
Plejánov utiliza un tono respetuoso pero firme, apelando a la imparcialidad del lector y citando
extensamente a Lavrov para evitar malentendidos. Su objetivo es clarificar las posiciones del grupo
Emancipación del Trabajo y justificar su crítica a Narodnaya Volya como parte de un esfuerzo por
avanzar hacia un socialismo más científico.
El texto refleja la transición de Plejánov desde el narodnismo hacia el marxismo, y su esfuerzo por
introducir estas ideas en el movimiento revolucionario ruso, que aún estaba dominado por corrientes
anarquistas y blanquistas.
Las notas al pie y referencias históricas (como las menciones a Bakunin, Tkachov, y el atentado contra
Alejandro II) proporcionan contexto sobre las tensiones ideológicas en el movimiento revolucionario
ruso de la época.
En esta sección del texto de Nuestras Diferencias, G.V. Plejánov analiza las ideas de Alexander Herzen y
Nikolai Chernyshevsky sobre la comunidad rural rusa (obshchina) y su potencial para conducir a Rusia hacia
el socialismo, evaluando críticamente su relevancia en el contexto del desarrollo histórico y económico.
Plejánov examina cómo ambos pensadores abordaron la cuestión de si Rusia debía seguir el mismo camino
de desarrollo que Europa Occidental o si podía tomar un atajo hacia el socialismo gracias a sus
particularidades sociales, especialmente la comunidad aldeana. A continuación, se presenta un resumen
detallado de las ideas expuestas, organizadas en torno a los dos autores principales y las críticas de Plejánov .
Plejánov analiza las teorías de los grupos revolucionarios de los 1870, particularmente las de Bakunin y
Tkachov, que heredaron las ideas de Herzen y Chernyshevsky. Los propagandistas, influidos por un idealismo
abstracto, creían que difundir ideas socialistas era suficiente, sin analizar las relaciones sociales rusas. Todos
los revolucionarios compartían una fe en la capacidad de la intelligentsia para guiar al pueblo, actuando como
una “providencia” revolucionaria. Sin embargo, esta confianza coexistía con la idealización del pueblo y la
creencia de que su emancipación debía ser obra propia, sin comprender que esto requería un movimiento
autónomo de clase, como el del proletariado europeo.
La experiencia de los 1870 demostró que el descontento campesino no equivalía a una conciencia de clase, y
las rebeliones históricas (como las de Razin y Pugachov) no garantizaban una disposición revolucionaria
actual. Plejánov concluye que las ideas revolucionarias de Herzen y Chernyshevsky, aunque inspiradoras,
eran insuficientes para un programa práctico, ya que no abordaban las contradicciones económicas y políticas
de la Rusia post-reforma ni el papel central del proletariado en la revolución socialista.
Palabras clave: Herzen, Chernyshevsky, comunidad aldeana, socialismo, dialéctica, proletariado, Reforma de
1861, intelligentsia, revolución socialista.
5. M.A. Bakunin
Plejánov analiza las ideas de Mijaíl Bakunin, expuestas principalmente en Estado y Anarquía (1873), quien
defendía que el pueblo ruso estaba preparado para una revolución socialista debido a su pobreza extrema,
esclavitud histórica y un ideal colectivo arraigado en la comunidad rural.
Bakunin sostiene que la intelligentsia revolucionaria debe combatir las características negativas del ideal
popular, apoyándose en el hecho de que el pueblo ya está luchando contra ellas. Por ejemplo, afirma que los
campesinos se rebelan contra el patriarcalismo en las comunidades y que la fe en el zar ha disminuido debido
a las políticas de Alejandro II, que han revelado su despotismo.
Propone que la intelligentsia organice un movimiento para conectar a los campesinos más avanzados de
diferentes regiones, superando la "exclusividad" de las comunidades rurales, que carecen de vínculos
orgánicos entre sí. Este aislamiento, según Bakunin, es mantenido por la figura del zar, por lo que la lucha
contra el Estado es esencial.
Su objetivo es transformar el ideal popular en acción revolucionaria, fomentando un levantamiento general
que aproveche el "desesperado descontento" del pueblo, evidenciado por rebeliones históricas como las de
Stenka Razin y Pugachev.
Críticas de Plejánov :
Falta de análisis económico: Plejánov critica que Bakunin no basa su programa en un análisis de los "hechos
económicos", como lo exige el marxismo. En lugar de examinar cómo las condiciones económicas moldean el
ideal del pueblo, Bakunin se limita a clasificar sus características de manera estática, sin considerar su
evolución.
Sustitución de la dialéctica por sofismas: Aunque Bakunin reconoce la necesidad de un enfoque dinámico,
traiciona la dialéctica al crear una jerarquía arbitraria de los defectos del ideal popular. Por ejemplo, reduce el
patriarcalismo a la causa principal de otros problemas (como la fe en el zar), sin analizar cómo las
condiciones económicas, como la economía monetaria, afectan a la comunidad rural.
Contradicciones internas: Bakunin exige que la intelligentsia realice un trabajo "titánico" para transformar el
ideal popular, pero al mismo tiempo niega que se pueda imponer algo externo al pueblo. Esta contradicción
entre sus principios teóricos (el pueblo debe generar su propio ideal) y sus propuestas prácticas (la
intelligentsia debe organizarlo) debilita su programa.
Subestimación de obstáculos: Bakunin sobreestima la disposición del pueblo para la revolución socialista,
ignorando que las rebeliones campesinas (como las de Razin y Pugachev) no tenían objetivos socialistas
claros y que la comunidad rural está cada vez más influenciada por el individualismo económico.
6. P.N. Tkachov
Plejánov examina las ideas de Piotr Tkachov, editor de la revista Nabat, quien representaba una corriente
revolucionaria más pragmática pero igualmente influenciada por el bakuninismo. Tkachov abogaba por una
revolución inmediata liderada por una minoría revolucionaria, aprovechando la debilidad del Estado ruso y
los "instintos comunistas" del pueblo.
7. Resultados
Plejánov evalúa los programas de Bakunin y Tkachov desde una perspectiva histórica, cuestionando su
capacidad para analizar correctamente el estado de la comunidad rural y la disposición del pueblo ruso para
una revolución socialista consciente.
Deficiencias teóricas:
Tanto Bakunin como Tkachov basan sus programas en la creencia de que el campesinado ruso es "comunista
por instinto" debido a la comunidad rural, pero no analizan si esta comunidad existe por los "instintos" del
pueblo o por condiciones económicas específicas. Ignoran la historia de la tenencia de la tierra y el creciente
individualismo en las comunidades, especialmente tras la abolición del feudalismo en 1861.
No consideran la dinámica de las relaciones sociales, tomando al pueblo "tal como es" en lugar de "como está
llegando a ser". Esto los lleva a subestimar los cambios económicos (como la economía monetaria y la
proletarización) que amenazan la estabilidad de la comunidad rural.
Sus programas carecen de un análisis riguroso de las fuerzas que podrían transformar la comunidad en una
forma socialista superior, asumiendo que la acción de la intelligentsia puede sustituir la iniciativa popular.
Falta de aplicación de la dialéctica:
Plejánov lamenta que ni Bakunin ni Tkachov utilizaran el método dialéctico de Chernyshevsky, que
analizaba las relaciones sociales en su desarrollo. En lugar de estudiar la interacción entre las condiciones
económicas y el ideal del pueblo, se conformaron con afirmaciones estáticas sobre los "instintos comunistas".
Esta falta de rigor los llevó a sobreestimar la estabilidad de la comunidad rural y a ignorar los procesos
económicos que la estaban desintegrando, como el aumento del individualismo y la influencia del
capitalismo.
Influencia de Chernyshevsky y regresión teórica:
Plejánov explica que la popularidad de las ideas de Bakunin y Tkachov entre la juventud revolucionaria de
los años 1870 se debe, en parte, a la influencia de Chernyshevsky. Sin embargo, los seguidores de
Chernyshevsky no adoptaron su método dialéctico, sino solo los resultados de sus estudios (como la fe en la
comunidad rural), lo que los llevó a aceptar sin crítica las ideas de Bakunin y Tkachov.
Esta falta de educación filosófica en Rusia, agravada por el rechazo de la "metafísica" en favor del "realismo
pensante", impidió un análisis crítico de las nuevas doctrinas revolucionarias. Como resultado, el "socialismo
ruso" se mezcló con tendencias eslavófilas, formando el narodnismo, una amalgama teórica confusa.
En lugar de avanzar desde las ideas de Chernyshevsky, el movimiento revolucionario de los años 1870
retrocedió hacia las visiones semi-eslavófilas de Herzen, sin aportar nuevos argumentos para responder a la
pregunta de si Rusia debe pasar por las fases del desarrollo europeo.
Legado de los programas revolucionarios:
La literatura socialista rusa dejó varios intentos de aplicar el método dialéctico a los problemas sociales, pero
ninguno fue plenamente desarrollado. Los programas resultantes incluyeron:
1. Propaganda socialista, asumiendo que el campesinado ruso era tan receptivo como el
proletariado europeo.
2. Organización de un levantamiento nacional, confiando en la energía revolucionaria del
pueblo.
3. Conspiración para tomar el poder, considerando que la propaganda y la organización
eran inviables.
Sin embargo, estos programas no resolvieron las cuestiones fundamentales sobre la viabilidad de una
revolución socialista en Rusia, especialmente en relación con la comunidad rural y la capacidad del pueblo
para una lucha consciente.
Conclusión general
En esta continuación de la introducción, Plejánov critica los programas de Bakunin y Tkachov por su falta
de rigor analítico y su dependencia de supuestos estáticos sobre los "instintos comunistas" del pueblo ruso.
Ambos subestiman los cambios económicos que afectan a la comunidad rural y confían excesivamente en la
acción de la intelligentsia revolucionaria, ignorando la necesidad de un movimiento de masas consciente.
Plejánov contrasta estas ideas con el método dialéctico marxista, que exige analizar las relaciones sociales en
su desarrollo dinámico. Al destacar la regresión teórica del movimiento revolucionario desde Chernyshevsky,
Plejánov subraya la necesidad de un enfoque científico para superar las limitaciones del narodnismo y
avanzar hacia un socialismo basado en las leyes históricas.
Capítulo I: Algunas referencias a la historia
1. El blanquismo ruso
Plejánov introduce el capítulo evaluando la evolución del movimiento revolucionario ruso en la última
década (1873-1883), destacando el declive del bakuninismo y el narodnismo, y el resurgimiento del
blanquismo ruso, particularmente en la forma del partido Narodnaya Volya.
Contexto histórico:
Hace diez años, en la década de 1870, surgieron los principales programas revolucionarios rusos, como el
bakuninismo, el narodnismo y las ideas de Tkachov. Sin embargo, los intentos de organizar un movimiento
revolucionario entre el campesinado han fracasado debido a las condiciones sociales y políticas de Rusia.
El bakuninismo y el narodnismo han quedado obsoletos, sobreviviendo solo en círculos literarios
conservadores-democráticos. Estas corrientes están destinadas a fusionarse con tendencias revolucionarias
más fructíferas o a estancarse, apoyando la reacción política y social.
En contraste, el blanquismo ruso, representado por Tkachov y revitalizado por Narodnaya Volya, sigue activo,
insistiendo en que el momento histórico es ideal para una revolución socialista. Este blanquismo acusa a los
disidentes de moderación, repitiendo lemas como "¡Ahora o nunca!" o "¡No tenemos derecho a esperar!".
Definición de blanquismo:
Plejánov cita a Engels para definir el blanquismo como una doctrina revolucionaria que prioriza la acción
política de una minoría bien organizada, convencida de que un golpe revolucionario exitoso puede movilizar a
las masas y lograr una revolución victoriosa. Tras el éxito inicial, esta minoría establecería una dictadura
revolucionaria, no del proletariado como clase, sino de un pequeño grupo de líderes.
Engels considera el blanquismo obsoleto para el socialismo científico, que aboga por la autoorganización del
proletariado y su educación política. Desde esta perspectiva, pasar del marxismo al blanquismo sería un
retroceso, no un progreso.
El blanquismo ruso, según Plejánov, adopta esta visión pero la combina con la idealización bakuninista del
campesinado ruso como "comunista por instinto". Esto lo distingue del blanquismo europeo, que se centra en
el proletariado urbano.
Relación con Narodnaya Volya:
Plejánov critica las ideas de Tikhomirov en ¿Qué podemos esperar de la revolución? (1884) como una
reedición inferior de las teorías de Tkachov, publicadas en la década de 1870. La única diferencia es el
contexto temporal: Tkachov se refería a los años 70, mientras que Narodnaya Volya aplica estas ideas a
finales de los 70 y principios de los 80.
El blanquismo ruso carece de "sentido histórico", trasladando mecánicamente la noción de un momento
"favorable" para la revolución de una década a otra. Plejánov predice que seguirá haciéndolo hasta que el
proletariado comprenda las condiciones de su emancipación y rechace estas ideas con "risa homérica".
Crítica a Lavrov:
Plejánov responde a la sugerencia de P.L. Lavrov de que el grupo Emancipación del Trabajo podría unirse a
Narodnaya Volya, afirmando que su marxismo no es un paso intermedio hacia el blanquismo. Esta acusación
de Lavrov refleja un malentendido del socialismo científico o un cambio en sus propias convicciones.
2. L. Tikhomirov
Plejánov analiza las ideas de Tikhomirov, argumentando que no aportan nada nuevo al blanquismo ruso,
salvo errores históricos, lógicos y estadísticos derivados de su ignorancia.
Malentendidos de Tikhomirov:
Tikhomirov sugiere que esta "cierta sección" abandona la idea de combinar un cambio político con uno
económico, temiendo que el "espectro rojo" aleje a los liberales en la lucha por una constitución. Plejánov
identifica que esta crítica parece dirigida al grupo Emancipación del Trabajo, especialmente por su uso del
término "espectro rojo", que él mismo empleó en Socialismo y la lucha política (1883).
Sin embargo, Plejánov niega que su grupo haya abandonado la emancipación económica. En Socialismo y la
lucha política, argumenta que la emancipación del proletariado debe ser obra de la propia clase trabajadora,
no de un pequeño grupo revolucionario. La intelligentsia debe educar a los trabajadores en sus intereses
políticos y económicos, preparando un programa mínimo (reforma agraria, legislación laboral, asociaciones
de productores) para el período constitucional.
El "espectro rojo" y la crítica a Narodnaya Volya:
Plejánov explica que usó el término "espectro rojo" para criticar a Narodnaya Volya por exagerar la
inminencia de una revolución socialista sin haber preparado al pueblo para ella. En lugar de organizar grupos
revolucionarios o producir literatura socialista (salvo la limitada Rabochaya Gazeta), Narodnaya Volya se
enfoca en el terrorismo, que beneficia más a la "sociedad" (liberales) que al pueblo.
Este terrorismo, aunque importante, no prepara la "organización socialista de Rusia", como pretende
Narodnaya Volya. Plejánov acusa al partido de engañar a los liberales al presentarse como aliados en la lucha
contra el absolutismo, mientras promete una revolución social que no ha preparado, lo que aleja a potenciales
colaboradores y desvía la atención de la organización del proletariado.
Defensa del programa marxista:
El grupo Emancipación del Trabajo aboga por una lucha política que fortalezca al proletariado, no por una
constitución burguesa como fin en sí misma. Plejánov enfatiza que la lucha política y económica son
inseparables, citando a Marx: "No hay movimiento político que no sea a la vez social".
Critica a Tikhomirov por malinterpretar el marxismo, confundiendo su análisis con el proudhonismo, y por
ignorar la literatura marxista que refuta la idea de que la constitución es solo un instrumento burgués.
Contexto general:
Plejánov comienza recordando que los países atrasados, como Rusia, pueden proteger su mercado interno
mediante sistemas aduaneros para contrarrestar la competencia extranjera, como se demostró en Europa Esto
debilita el argumento de Tikhomirov de que Rusia no tiene mercados.
La pregunta clave para los países atrasados es hasta qué punto el capitalismo occidental los integrará antes de
que surjan formas superiores de organización social. Este análisis requiere estudiar las condiciones específicas
de cada país, lo que Plejánov promete abordar en el próximo capítulo.
Esfuerzos del capitalismo ruso:
En Rusia, los empresarios privados buscan consolidar el mercado interno, con apoyo del gobierno, la prensa y
sectores intelectuales (que Tikhomirov no considera como tales). Profesores y científicos respaldan esta
causa, reflejando un creciente consenso a favor del capitalismo.
Tikhomirov ve el desarrollo industrial ruso como lento y casi imposible, citando la escasez de "fuerzas
inteligentes y enérgicas". Plejánov concede que el desarrollo es lento, pero lo atribuye a la opresión política
del absolutismo, no a la inviabilidad del capitalismo.
Relación entre el capitalismo y el absolutismo:
Plejánov cita el discurso de Ivan Babst (1856) para mostrar que el absolutismo, con su mala administración y
extorsiones, obstaculiza la acumulación de capital. Babst argumentó que la libertad económica es esencial
para el crecimiento industrial, un principio evidente en Europa y reconocido en Rusia en la década de 1850.
Históricamente, el capitalismo surge bajo el amparo de monarquías absolutas, pero eventualmente entra en
contradicción con ellas. En Francia, desde Enrique IV hasta Luis XVI, la monarquía promovió el capitalismo,
pero su incompatibilidad con el absolutismo llevó a la Revolución de 1789. Los fisiócratas, que defendían el
laissez-faire y admiraban a China, no lograron reconciliar ambos sistemas, y la burguesía, consciente de su
creciente fuerza, derrocó el absolutismo.
En Rusia, Tikhomirov interpreta erróneamente los intentos de Alejandro II de "organizar Rusia según
principios burgueses" como prueba de la debilidad del capitalismo. Plejánov argumenta que estos esfuerzos
reflejan la adaptación del absolutismo a las necesidades burguesas, pero la lógica histórica hará que el
absolutismo sea superado, como en Francia.
Crítica al excepcionalismo ruso:
Los excepcionalistas rusos, como Tikhomirov y V.V., malinterpretan la historia al contrastar Rusia con el
"Oeste". Creen que la burguesía europea siempre defendió la no intervención estatal, mientras que en Rusia
los capitalistas buscan subsidios y tarifas proteccionistas. Plejánov refuta esto, señalando que la burguesía
europea también dependió de la intervención estatal (por ejemplo, mediante tarifas proteccionistas) y que la
Escuela de Manchester elevó principios transitorios a "leyes naturales".
La principal falla de los excepcionalistas es ignorar la historia económica europea, asumiendo que la
burguesía nunca necesitó apoyo estatal. Tikhomirov, al repetir las ideas de V.V., ve el creciente influjo de la
burguesía rusa en la política económica como una señal de debilidad, cuando en realidad indica su
fortalecimiento.
Contradicción entre la burguesía y el absolutismo:
Plejánov destaca que los intereses de la burguesía rusa están en conflicto irreconciliable con el absolutismo,
como se evidencia en las peticiones de los industriales para participar en la administración del país. Estas
demandas reflejan la necesidad de derechos políticos para proteger sus ingresos, afectados por el absolutismo.
Sin embargo, la burguesía aún se beneficia del régimen absolutista (por ejemplo, mediante sobornos),
mostrando una dualidad: necesita "aire fresco" de autogobierno político, pero aún "respira" en el absolutismo
decadente. Esta transición es compleja, y la burguesía evita métodos revolucionarios, dejando la propaganda
política a la intelectualidad y confiando en que la lucha de esta última allanará el camino para su dominio.
Riesgo de una revolución social:
La burguesía no cree en una revolución social liderada por los revolucionarios, y Plejánov predice que estos
últimos pronto comprenderán que la toma del poder por una minoría no generará un cambio socialista.
Usando la metáfora de los paraguas, argumenta que la toma del poder es consecuencia del desarrollo de una
clase (como el proletariado), no un acto aislado de revolucionarios privilegiados. Los socialistas deben
organizar al pueblo para su lucha independiente, no confiar en conspiraciones.
2. Número de trabajadores
Plejánov refuta la afirmación de Tikhomirov (basada en V.V.) de que el número de trabajadores industriales en
Rusia es bajo (800,000) y no crece, demostrando que las estadísticas oficiales subestiman la realidad y que la
industria rusa está en expansión.
Argumento de Tikhomirov:
Tikhomirov, siguiendo a V.V., sostiene que de 100 millones de habitantes en Rusia, solo 800,000 son
trabajadores industriales, una proporción insignificante que no crece, lo que probaría la debilidad del
capitalismo ruso. V.V. reduce el impacto del capitalismo a la "unión de los trabajadores" y argumenta que su
estancamiento numérico demuestra la incapacidad del capitalismo para contribuir al progreso cultural.
Refutación estadística:
Plejánov critica la metodología de V.V., quien basa su "ley" de estancamiento en una tabla de Vestnik Yevropy
sobre fábricas no gravadas, ignorando otras industrias y usando datos poco fiables. Esta tabla (1761-1866)
sugiere una disminución de trabajadores desde 1854, pero Plejánov señala:
Los datos son incompletos, ya que hasta 1861 no incluían industrias gravadas y se basaban en informes
imprecisos de los fabricantes.
Las cifras de 1842 y las de los años 1860 no son comparables debido a diferencias en los métodos de
recolección.
Según el Comité Central de Estadística, en 1866 había 829,573 trabajadores en la industria manufacturera de
la Rusia europea (excluyendo Polonia y Finlandia), mucho más que los 393,371 reportados por V.V.
Además, las estadísticas oficiales de 1879 muestran 711,097 trabajadores en la industria manufacturera y
282,959 en minería y metalurgia, totalizando 1,003,143, una cifra que subestima la realidad debido a la
imprecisión de los datos "ministeriales".
Inexactitud de las estadísticas:
Plejánov cita el Voyenno-Statistichesky Sbornik y el Congreso de Fabricantes de 1870, que reconocen que los
datos oficiales son incompletos. Por ejemplo, muchas fábricas no reportadas en fuentes oficiales aparecieron
en la exposición de 1870 y el atlas de Timiryazev, que también era incompleto.
Fabricantes como A.B. von Buschen y T.S. Morozov admitieron que los empresarios falsean datos,
reduciendo el número de trabajadores hasta por la mitad para evitar impuestos o tasas de los zemstvos. Esto
explica el supuesto "estancamiento" numérico, que no refleja la realidad.
Crecimiento industrial:
Desde 1842, tras la liberalización de la exportación de máquinas por Inglaterra, la industria rusa creció "en
anchura y profundidad". Plejánov destaca el desarrollo de la industria del algodón:
Entre 1824-25 y 1867, las importaciones de algodón crudo aumentaron de 74,268 a 3,394,000 poods,
mientras que las de hilo disminuyeron de 2,400,000 a 186,804 poods, reflejando el auge de la producción
nacional.
Nuevas fábricas de tejido, blanqueo y tintura surgieron, muchas desde los años 1860, reemplazando la
producción artesanal por fábricas modernas.
En el uyezd de Klin (Moscú), un área poco industrial, Erisman documentó el establecimiento de numerosas
fábricas en los años 1860 y 1870 (algodón, seda, fósforos, cuero, etc.), con nuevas plantas aún en
construcción en 1880. Esto contradice la idea de un desarrollo "lento".
Contradicciones en Vestnik Narodnoi Voli:
Plejánov señala la incoherencia de Vestnik Narodnoi Voli, donde Tikhomirov afirma que la industria crece
lentamente, mientras otro artículo (basado en observaciones personales) celebra el rápido progreso industrial,
con 200 fundiciones en los Urales y productos comparables a los europeos. Este contraste refleja la falta de
rigor en las afirmaciones de Tikhomirov.
Errores metodológicos:
Tikhomirov compara incorrectamente el número de trabajadores (800,000, solo de la Rusia europea y la
industria manufacturera) con la población total del imperio (101 millones), incluyendo regiones no
industriales como Siberia y Asia Central. Esto distorsiona la proporción real de trabajadores industriales.
Su falta de familiaridad con las estadísticas y su confianza en datos falseados por los fabricantes lo llevan a
conclusiones erróneas sobre el estancamiento industrial.
Implicaciones políticas:
La subestimación del crecimiento industrial beneficia a la burguesía, que oculta su riqueza para evitar
impuestos, y perjudica a los revolucionarios, quienes basan sus teorías en datos falsos. Plejánov acusa a
Tikhomirov de ingenuidad al aceptar las cifras de los empresarios sin cuestionarlas, lo que lleva a ideas
erróneas sobre el equilibrio de fuerzas en Rusia y refuerza la explotación capitalista.
3. Artesanos (Handicraftsmen)
Plejánov argumenta que el número de trabajadores dependientes del capital en Rusia es mucho mayor que los
800,000 citados por Tikhomirov, ya que incluye a numerosos artesanos que han perdido su independencia
económica y están subordinados al capitalismo.
Dependencia de la agricultura:
En regiones industriales, el artesanado se ha convertido en la principal fuente de ingresos, relegando la
agricultura a un rol secundario. Según Prugavin, las crisis industriales afectan directamente la economía
campesina, como en Vladimir, donde los tejedores sufren por la inestabilidad del mercado.
La agricultura, al depender de los ingresos industriales, está en declive. Plejánov predice que la transición al
sistema fabril completará la ruina del campesinado, obligando a los artesanos a abandonar la tierra.
Ejemplos regionales:
En Velikoye (Yaroslavl), solo 10-15 de 700 hogares cultivan la tierra, y la mayoría ha perdido habilidades
agrícolas. La tierra comunal se alquila a bajo costo (1 rublo por desiatina), reflejando el abandono de la
agricultura.
En Kimry (Tver), la zapatería ha desplazado la agricultura, con numerosas parcelas abandonadas. Aunque
Prugavin atribuye esto a las malas condiciones agrícolas, Plejánov cita el Informe de la Comisión Imperial
para afirmar que la mayoría de los campesinos de Kimry han abandonado la tierra permanentemente.
Desintegración del mir:
En la gubernia de Moscú, el contacto con el comercio de Moscú ha debilitado las normas del mir, con
divisiones de propiedad dictadas por testamentos o tribunales en lugar de la comunidad. Las viudas sin hijos
pierden propiedades, mostrando la erosión de las tradiciones comunales.
En la producción de almidón y melaza, la desigualdad en la distribución de la tierra es evidente: en Tsibino, el
44.5% de la tierra está en manos de 18 propietarios fabriles, incentivando el abandono de parcelas por parte
de campesinos que prefieren el trabajo industrial.
Perspectivas:
Plejánov critica las esperanzas narodniks de preservar la agricultura campesina mediante mejores
condiciones, señalando que ni el gobierno actual ni los revolucionarios tienen la capacidad de implementar
reformas a tiempo. El declive de la agricultura es inevitable bajo las condiciones capitalistas actuales.
5. El artesano y la fábrica
Plejánov describe el proceso histórico por el cual el capitalismo transforma la producción artesanal en
manufactura y, eventualmente, en industria fabril, citando a Marx para contextualizar la experiencia rusa.
Proceso capitalista:
Citando El Capital de Marx, Plejánov explica que el capitalismo expropia a los campesinos independientes,
separándolos de sus medios de producción y destruyendo la industria doméstica rural. La manufactura
conquista parcialmente la producción nacional, pero depende de los artesanos urbanos y rurales como base.
La industria moderna, con maquinaria, completa esta separación, creando una agricultura capitalista y
proletarizando a la población rural. Rusia está en la fase de transición hacia la manufactura, con un aumento
temporal de pequeños artesanados que V.V. interpreta erróneamente como ausencia de capitalismo.
Causas de la transición:
El sistema doméstico de producción a gran escala es rentable para los capitalistas mientras el trabajo
industrial es secundario y los artesanos aceptan bajos salarios debido a ingresos agrícolas. Sin embargo,
cuando la agricultura decae, los salarios deben aumentar, haciendo más rentable la producción fabril, donde la
productividad es mayor.
En el distrito de Shuya (Vladimir), la producción de algodón ya ha pasado a fábricas mecánicas, un proceso
que pronto se extenderá a otras regiones. Las industrias avanzadas, como el hilado y tejido de algodón, son un
modelo para el futuro de otras ramas.
Crítica a los excepcionalistas:
V.V. y Tikhomirov no reconocen la "capitalización" del artesanado debido al aumento temporal de pequeños
productores, pero Plejánov argumenta que este fenómeno es parte del proceso capitalista descrito por Marx,
no una excepción rusa.
Crecimiento industrial:
A. Isayev, en respuesta a V.V., destaca el éxito de la industria manufacturera rusa, con fábricas de algodón,
lino y azúcar generando millones de rublos anuales (por ejemplo, Krenholm: 10 millones; Baranov: 11
millones). La Exposición de Toda Rusia (1882) mostró un aumento significativo en la producción entre 1877
y 1882.
V. Bezobrazov confirma este progreso, notando una duplicación de la producción en muchas empresas
grandes en cinco años y la creación de nuevas fábricas, especialmente en textiles. Algunos productos rusos
compiten con los europeos en calidad.
Reconocimiento extranjero:
Ed. de Molinari elogia la industria azucarera rusa como líder en Europa, con exportaciones a Francia en 1877.
La llegada de capital extranjero a Rusia refleja la percepción de un entorno favorable para el capitalismo,
contradiciendo la idea de un desarrollo "lento".
Acumulación y crédito:
Entre 1864 y 1877, el capital de los establecimientos de crédito creció un 1,018%, y los depósitos un 173%,
con un aumento del 2,004% en operaciones de descuento. La movilidad del capital se duplicó, impulsando la
economía monetaria, que Plejánov identifica como sinónimo de economía capitalista.
Los ferrocarriles y el crédito han transformado la economía natural en una economía de mercado,
convirtiendo a los productores en asalariados.
Crítica a Tikhomirov:
Tikhomirov ignora estos hechos para sostener su doctrina excepcionalista, que no se alinea con la realidad
económica. Plejánov ironiza que el desarrollo "lento" caracteriza más a los revolucionarios que al capitalismo
ruso.
7. Mercados
Plejánov aborda la cuestión de los mercados, refutando la idea de V.V. de que Rusia carece de mercados
internos y externos, y destacando el potencial del capitalismo ruso.
Mercado interno:
La transición de una economía natural a una monetaria expande significativamente el mercado interno, que
será dominado por la burguesía rusa. Plejánov rechaza las ilusiones narodniks de que este proceso puede
evitarse.
Mercado externo:
Los capitalistas rusos ya buscan mercados externos, exportando al Occidente y al Oriente, apoyados por la
expansión militar en Asia Central. El congreso de fabricantes discutió tratados comerciales con los Balcanes y
Asia, mostrando una estrategia proactiva.
Plejánov compara a Rusia con Francia y Alemania, que, pese a entrar tarde al mercado global, lograron
competir con Inglaterra. Los países atrasados pueden aprovechar ventajas como mano de obra barata o
recursos naturales para ganar cuotas de mercado.
Perspectiva global:
Aunque el mercado internacional se aproxima a la saturación, con crisis periódicas convirtiéndose en
crónicas, la aparición de nuevos competidores, como Rusia, acelera la crisis del capitalismo en los países
avanzados. Una revolución socialista en Inglaterra o Francia podría acortar la dominación capitalista global,
pero en Rusia, el presente pertenece al capitalismo.
Crítica al excepcionalismo:
A diferencia de los narodniks, los revolucionarios occidentales no negaron el desarrollo capitalista en sus
países. Plejánov critica la teoría d e V.V., que considera imposible la competencia de países atrasados en el
mercado global, y la refuta con ejemplos históricos y la experiencia rusa posterior (nota de 1905).
Nota sobre teorías de mercado:
En una nota de 1905, Plejánov aclara que nunca apoyó la teoría narodnik de que el capitalismo es imposible
en Rusia por falta de mercados. Critica la teoría de Tugan-Baranovsky y Vladimir Ilyin (Lenin) sobre las
crisis, que atribuye a desproporciones en la producción y niega la posibilidad de sobreproducción,
considerándola una repetición de las ideas de J.B. Say. Plejánov ve esta teoría como favorable a la burguesía,
aunque reconoce el eclecticismo de Ilyin.
Conclusión general
En esta continuación del Capítulo II, Plejánov demuestra que el capitalismo ruso está en plena expansión,
transformando a los artesanos en trabajadores dependientes, desplazando la agricultura campesina y
consolidando la industria manufacturera. Refuta las afirmaciones de Tikhomirov y V.V. sobre el
estancamiento industrial, presentando datos que muestran un crecimiento significativo en producción, crédito
y mercados. Critica el excepcionalismo narodnik por ignorar la dinámica capitalista, que sigue el mismo
patrón descrito por Marx en Occidente, y advierte contra las ilusiones de una revolución socialista prematura.
El texto subraya la necesidad de un análisis marxista para comprender la realidad económica rusa y preparar
un movimiento proletario consciente, en lugar de confiar en visiones utópicas.
Argumento narodnik:
V.V. y otros narodniks sostienen que la agricultura, base de la economía rusa, resiste el capitalismo debido a la
comunidad campesina. Afirman que la agricultura a gran escala está cediendo ante la pequeña producción
campesina, y los grandes propietarios y arrendatarios especulan con la renta de la tierra, dejando la agricultura
a los campesinos, lo que garantizaría una economía campesina no capitalista.
Refutación de Plejánov:
Plejánov reconoce que la agricultura es generalmente la rama más atrasada de la producción nacional,
penetrada por el capitalismo solo después de consolidarse en la industria. Cita a Marx: “Solo la industria
moderna, y finalmente, proporciona, mediante la maquinaria, la base duradera de la agricultura capitalista”
(El Capital, Vol. I). Por lo tanto, la ausencia de relaciones capitalistas en la agricultura no implica que el
capitalismo sea inexistente o imposible en un país.
Ejemplo histórico: En Francia, antes de la Revolución de 1789, la agricultura estaba estancada
por vestigios feudales, con propietarios viviendo en ciudades y arrendando tierras a métayers o arrendatarios
burgueses, quienes, como los “Razuvayevs” rusos, priorizaban la renta sobre el cultivo racional. Sin embargo,
esto no impidió el triunfo del capitalismo en Francia.
Plejánov cuestiona por qué la comunidad campesina rusa tendría un impacto decisivo contra el capitalismo,
cuando en Europa Occidental las guildas y el feudalismo, aunque obstáculos iniciales, fueron superados por el
desarrollo económico. La comunidad rusa no está asegurada contra un destino similar.
Análisis de la Reforma de 1861:
Plejánov cita a Nikolai—on, quien ve la Reforma de 1861 (emancipación de los siervos) como el “canto del
cisne” del antiguo sistema productivo. Las políticas posreforma favorecieron el capitalismo al promover la
aplicación de capital a la tierra, a pesar de que la Reforma asignó instrumentos de trabajo a los productores.
Nikolai—on observa un aumento de productores expropiados, una disminución de su parte en el producto y
un abandono de la tierra. En la comunidad, el mir asigna las peores tierras a los campesinos menos
emprendedores y extiende los períodos entre redistribuciones, transformando la explotación comunal en
individual.
Crítica a Tikhomirov:
Tikhomirov ignora estas tendencias, afirmando que los campesinos aún poseen 120,628,246 desiatinas de
tierra. Plejánov replica que el problema no es la tenencia legal, sino los hechos económicos, que muestran la
distorsión de la comunidad en un instrumento de explotación capitalista.
Nota sobre Nikolai—on (1905):
En una nota de 1905, Plejánov critica a Nikolai—on por convertirse en un utópico, a pesar de su
conocimiento inicial. Su interpretación errónea de la teoría del valor de Marx y su sesgo eslavófilo
decepcionaron a Engels, quien lamentó que Nikolai—on no comprendiera el significado revolucionario de los
cambios económicos en Rusia.
2. La comunidad campesina
Plejánov desmitifica la supuesta inmutabilidad de la comunidad campesina, argumentando que su estabilidad
depende de una economía natural, pero se desintegra bajo la economía monetaria y la presión estatal.
Visión narodnik:
Narodniks como K—n glorifican la comunidad como una institución resistente a eventos históricos como el
yugo mongol, Iván el Terrible, las reformas de Pedro el Grande o la servidumbre. Afirman que ni las
migraciones ni las expulsiones forzosas la destruyeron, presentándola como inmutable.
Análisis histórico:
Plejánov cita a Marx (El Capital, Vol. I) para explicar que las comunidades autosuficientes, como las
asiáticas, son estables bajo una economía natural debido a su simplicidad organizativa, resistiendo cambios
políticos pero no la evolución económica.
La economía monetaria y la producción mercantil erosionan la tenencia comunal. El Estado, presionado por
las clases altas y sus propias necesidades fiscales, apoya el individualismo para aumentar los ingresos
monetarios, favoreciendo a la burguesía comercial e industrial, que busca movilizar la propiedad y la mano de
obra.
Transformación interna:
La comunidad no colapsa de inmediato, sino que sufre metamorfosis internas. Los miembros, inicialmente
iguales, se dividen en una minoría que se une a la burguesía y concentra la tierra, y una mayoría que se
proletariza o se convierte en parias explotados dentro de la comunidad.
Solo una clase baja consciente de las causas de su opresión y con una nueva base económica puede resistir
este proceso mediante una revolución social, que no depende de conspiraciones, sino del curso inevitable de
la evolución social.
Caso ruso:
La estabilidad histórica de la comunidad rusa se explica por la prevalencia de la economía natural hasta la
abolición de la servidumbre (1861). Eventos como el despotismo moscovita o las reformas de Pedro no
alteraron su base económica, que era compatible con el absolutismo, como reconocieron Haxthausen y
Bakunin.
La Reforma de 1861, influenciada por relaciones internacionales y el desarrollo de la economía monetaria,
marcó el inicio de su desintegración al introducir nuevas condiciones económicas incompatibles con la
comunidad.
Ejemplo de economía monetaria:
Plejánov cita a G. Ivanov (Uspensky) sobre una familia campesina cerca de una ciudad, donde la economía
monetaria destruyó la igualdad. Los ingresos desiguales (por ejemplo, un cochero ganando más que toda la
familia) y la pérdida de autoridad de los mayores socavaron las relaciones comunales, llevando a la
fragmentación familiar.
Desigualdad visible:
N. Zlatovratsky describe la diversidad física de las aldeas, con casas decadentes junto a mansiones de kulaks,
reflejando desigualdades económicas extremas. En una comunidad estudiada, hay desde campesinos ricos
hasta viudas empobrecidas, divididos en “lado soleado” (ricos) y “lado frío” (pobres).
Zlatovratsky reconoce que, aunque aún existen comunidades tradicionales, su número disminuye, y la
“duplicidad” (intereses opuestos) domina las aldeas, erosionando la solidaridad.
Pobreza y proletarización:
Según Novoye Vremya (1884), de 9,079,024 hogares en comunidades rusas, 2,437,555 (25%) no tienen
caballo, lo que los incapacita para cultivar independientemente. Estos campesinos son candidatos a
proletarios, dependientes de usureros kulaks o “maestros astutos”.
Zlatovratsky describe a los “hombres etéreos” (pobres) que abandonan sus tierras, arrendándolas a
campesinos emprendedores a cambio de pagos y pasaportes. Al regresar, trabajan como asalariados en sus
propias parcelas, mostrando la explotación dentro de la comunidad.
Contratos de explotación:
Un ejemplo de Orlov (1874) muestra a un campesino de Kurvina cediendo su parcela a la comunidad por 21
rublos anuales, además de costos de pasaportes. En Moscú, los pagos por parcelas promedian 10.45 rublos,
mientras que la renta es de 3.60 rublos, dejando un sobrecosto de 6.80 rublos, lo que desincentiva la tenencia
de tierra.
Yanson y Nikolai—on revelan que los pagos exceden los ingresos netos de la tierra: los campesinos estatales
pagan el 92.75% de sus ingresos, y los exsiervos de terratenientes el 198.25%, a veces hasta el 565% en casos
extremos, forzándolos a depender de ingresos externos.
Carga fiscal y abandono de la tierra:
En Yuryev Uyezd (Vladimir), la tierra pobre no compensa los pagos, y los arrendatarios deben pagar 8-10
rublos adicionales por parcela. La legislación impide renunciar a la tierra, atrapando a los campesinos en una
posición desesperada.
Orlov describe cómo los campesinos que ceden sus tierras forman un grupo marginado, enfrentado a los
emprendedores que los consideran una carga por la responsabilidad colectiva. Sin recursos para volver a
cultivar, estos campesinos se convierten en proletarios sin tierra.
Antagonismo social:
Al igual que en Francia a fines del siglo XVIII, donde los campesinos pobres exigían dividir las tierras
comunales, en Rusia los más pobres y los kulaks buscan romper con la comunidad. Los primeros, por ser una
carga, y los segundos, para consolidar su riqueza.
En Moscú, donde las condiciones agrícolas son desfavorables, los campesinos medios defienden la tenencia
comunal, pero los extremos (ricos y pobres) prefieren un sistema hereditario, evidenciando la fractura social.
Datos de abandono:
En Podolsk Uyezd (Moscú), el 5% de las parcelas (3,564 desiatinas) estaban abandonadas en 1869,
aumentando a 15,500 desiatinas (22.7%) en 1877. En Klyonovo Volost, el abandono creció de 5.6% a 37.4%.
En aldeas “florecientes”, el abandono pasó de 4% a 8.7%.
En Serpukhov (17%), Vereya (16%) y Gzhatsk (Smolensk, hasta 75% en algunas aldeas), el abandono es
generalizado. Orlov concluye que en al menos la mitad de Rusia, los campesinos se convierten en una clase
sin tierra, mientras una minoría acumula riqueza.
Conciencia narodnik:
Incluso narodniks como N.Z., Zlatovratsky y V.V. admiten la desintegración. V.V. describe la comunidad
como una “sociedad” administrativa unida solo por la responsabilidad colectiva, sin los beneficios originales,
convertida en una carga fiscal.
Los narodniks idealizan una comunidad abstracta que podría existir bajo condiciones favorables, culpando a
factores externos (opresión estatal) por su colapso, pero Plejánov insiste en que la desintegración es un
proceso interno impulsado por el capitalismo.
Crítica al utopismo narodnik:
Plejánov critica la ingenuidad de los narodniks legales, que esperan que el gobierno absolutista salve la
comunidad, ignorando su rol en la pobreza rural. Compara al gobierno con “Vaska el Gato” de Krylov, que
ignora las súplicas de los narodniks.
Propone que la emancipación política requiere una redistribución de fuerzas sociales, impulsada por la
desintegración de la comunidad, tema que promete abordar más adelante.
Conclusión general
En el Capítulo III, Plejánov desmonta la narrativa narodnik de que la comunidad campesina es una fortaleza
contra el capitalismo, demostrando que está en proceso de desintegración debido a la economía monetaria, la
presión fiscal y la desigualdad interna. La Reforma de 1861 aceleró este proceso, convirtiendo a la comunidad
en un instrumento de explotación por kulaks y usureros. Con datos estadísticos y ejemplos regionales,
Plejánov muestra el abandono masivo de la tierra, la proletarización de los campesinos pobres y el
surgimiento de antagonismos sociales, comparables a los de Francia pre-revolucionaria. Critica la utopía
narodnik de una comunidad ideal, argumentando que solo un movimiento proletario consciente, surgido de la
evolución económica, puede resistir el capitalismo. El texto refuerza la necesidad de un análisis marxista para
comprender la dinámica capitalista en Rusia y preparar una revolución social basada en realidades, no en
ilusiones.
Capítulo III: Capitalismo y tenencia comunal de la tierra, continuación
4. La comunidad campesina ideal de los narodniks
Plejánov examina la hipótesis narodnik de que una comunidad liberada de la opresión fiscal y la escasez de
tierra podría resistir el capitalismo y avanzar hacia ideales comunistas, concluyendo que incluso en estas
condiciones la desintegración es inevitable.
Suposición inicial:
Los narodniks creen que la comunidad, aliviada de impuestos excesivos y hambre de tierra, detendría su
desintegración y evolucionaría hacia un comunismo ideal, comparado con la “troika” de Gogol que avanza
imparable. Plejánov analiza si esto es posible.
Condiciones actuales:
Los pagos sobre las parcelas campesinas superan los ingresos, lo que lleva a los campesinos pobres a
abandonar la tierra, que genera una renta negativa. Plejánov propone imaginar una reforma fiscal que reduzca
los pagos por debajo de los ingresos, como ocurre en algunas comunidades privilegiadas.
Tendencias en comunidades privilegiadas:
En la gubernia de Moscú, las comunidades con pagos menores a los ingresos realizan redistribuciones (re-
allotments) cada 15-20 años, en contraste con las comunidades sobrecargadas, donde son más frecuentes
(Collection of Statistical Reports). Lichkov observa lo mismo en Ryazan.
La reducción de pagos intensifica la tendencia existente a alargar los períodos entre redistribuciones, lo que
los narodniks ven como una forma de mitigar los inconvenientes agrícolas de las redistribuciones radicales.
Sin embargo, Plejánov argumenta que esto erosiona el principio comunal, comparándolo con “curar un dolor
de cabeza cortando la cabeza”.
Desintegración inevitable:
La comunidad es una etapa en la decadencia del comunismo primitivo (Kovalevsky). La propiedad colectiva
surge en sociedades sin propiedad privada, pero la propiedad mueble individual (semillas, animales,
herramientas) socava la propiedad comunal inmóvil (tierra).
En agricultura, la interacción entre propiedad privada (mueble) y colectiva (inmóvil) fomenta el
individualismo. Las tierras más trabajadas, como huertos, se vuelven hereditarias antes que los pastos
comunes, que requieren menos inversión.
Ejemplos regionales:
En Zaozyorye (Novgorod), las “tierras estables” abonadas se redistribuyen solo en inspecciones, mientras que
los campos arables lo hacen anualmente, reflejando la relación entre cultivo intensivo y tenencia prolongada.
En Torkhovo (Tula), los campesinos que fertilizan sus parcelas las retienen. En Mikhailov (Ryazan), los
campos abonados no se dividen. En Mtsensk (Orel), las “tiras de estiércol” son permanentes.
En Kurmysh (Simbirsk), períodos de asignación más largos mejoran la agricultura, generalizando el abono.
La desigualdad económica (diferencias en animales, herramientas, fuerza laboral) intensifica esta tendencia.
Los campesinos prósperos, temiendo perder tierras bien cultivadas, se oponen a las redistribuciones,
formando alianzas contra los pobres.
Consecuencias de la desigualdad:
La prolongación de los períodos de asignación acentúa la desigualdad. Los ricos, seguros de conservar sus
parcelas, invierten más, obteniendo mejores cosechas (por ejemplo, en Spasskoye, los ricos cosechan 10 veces
más que los pobres). Los pobres, con menos recursos, se hunden más.
Los ricos dividen la tierra comunal en dos: una parte fértil para ellos y otra pobre para los “no
emprendedores”, que queda en barbecho (Orlov). La comunidad, antes protectora, se convierte en un
instrumento de exclusión.
Crítica a los reformistas narodniks:
Los narodniks creen que aumentar las parcelas y reducir impuestos fortalecerá la comunidad, pero estas
medidas solo aceleran su desintegración al fomentar el individualismo y la propiedad hereditaria. Plejánov las
compara con el “regalo de los griegos” (Caballo de Troya).
Los narodniks legales, al defender el crédito agrario y los arrendamientos comunales, ignoran que estas
medidas benefician a los kulaks, promoviendo el individualismo en lugar del colectivismo.
5. Redención
Plejánov analiza el impacto de la redención de tierras (post-Reforma de 1861) en la comunidad, mostrando
cómo introduce principios de propiedad privada que socavan el colectivismo.
Efectos de la redención:
La redención, diseñada para crear un estamento de campesinos propietarios, transforma las tierras comunales
en propiedad privada o doméstica. Lichkov (Ryazan) observa que las comunidades redimidas no redistribuyen
tierras valiosas, solo las gravosas, y la distribución ocurre antes o durante la redención para evitar futuras
reparticiones.
En Krestsy (Novgorod), tras la redención, la mitad de los campesinos dividieron la tierra por personas y
abolieron las redistribuciones. En Starukhino (Tula), no hay redistribuciones desde la Reforma, y las parcelas
familiares no se dividen. En Borok (Pskov), los ricos rechazan redistribuciones, argumentando que han
pagado la redención.
Redención individual:
Algunos campesinos redimen parcelas individualmente, lo que genera conflictos. En Soroguzhino (Vladimir),
dos propietarios aceptaron redistribuciones, pero uno exigió agrandar su parcela, obteniendo tierras
adicionales. En Tambov, las comunidades bloquean redenciones individuales para mantener la
responsabilidad colectiva. En Kharkov, los campesinos compran tierras externas en lugar de redimir las
comunales debido a restricciones comunitarias y la asignación de parcelas inconvenientes.
Lógica de la economía monetaria:
La redención introduce la economía monetaria, donde la tierra se convierte en una mercancía comprada con
dinero, un bien que presupone propiedad privada. Esto contradice el principio comunal, ya que los
campesinos pagan individualmente según la cantidad de tierra, creando desigualdades.
Lichkov señala que los campesinos que pagan redenciones durante décadas pueden perder sus tierras en una
redistribución, mientras que los no pagadores obtienen tierras gratis, generando oposición a las
redistribuciones.
En Moscú, las tierras “regaladas” son comunales, pero las compradas son hereditarias. En Pskov, las tierras
adquiridas son no comunales, reforzando el individualismo.
Impacto económico:
Nikolai—on destaca que la redención obliga a los campesinos a convertir más productos en mercancías,
consolidando el capitalismo. Hasta 1883, 20,353,327 desiatinas (1/6 de las tierras campesinas) fueron
redimidas, colocándolas en condiciones incompatibles con el principio comunal.
Los narodniks ven el crédito agrario como una solución, pero Plejánov argumenta que beneficia a pocos y
empeora la situación de la mayoría, transformando las tierras redimidas en propiedad privada.
Crítica a Tikhomirov:
Tikhomirov celebra el aumento de tierras campesinas como prueba contra el capitalismo, pero Plejánov
muestra que en Moscú, de 59,741 desiatinas compradas, 31,858 pertenecen a 69 propietarios, evidenciando
concentración burguesa, no comunitaria.
7. Conclusión
Plejánov sintetiza su análisis, afirmando que Rusia está inmersa en el capitalismo y debe completar esta etapa
histórica.
Conclusión general
En la continuación del Capítulo III, Plejánov demuestra que la comunidad campesina rusa no puede resistir el
capitalismo, ni siquiera en condiciones ideales. La economía monetaria, la desigualdad interna y la redención
de tierras la transforman en un vehículo de individualismo y explotación, como muestran datos de Moscú,
Ryazan, Tula y otras regiones. Las reformas narodniks, como el crédito agrario, aceleran este proceso al
beneficiar a los kulaks. Plejánov refuta a Tikhomirov y V.V., criticando su pensamiento metafísico y su fe en
un excepcionalismo ruso. Insiste en que el capitalismo es inevitable y que los socialistas deben aprovecharlo
para organizar al proletariado, basándose en un análisis marxista dialéctico. El texto consolida la transición
del narodnismo al marxismo, destacando la necesidad de un movimiento revolucionario fundamentado en la
realidad económica.
Capítulo IV: El capitalismo y nuestras tareas
1. Carácter de la revolución inminente
Plejánov analiza el futuro de Rusia bajo la perspectiva de la inevitabilidad del capitalismo, cuestionando las
expectativas narodniks de una revolución socialista inmediata y definiendo las tareas de los socialistas.
Introducción y contexto:
Plejánov comienza aclarando la necesidad de explicar las conclusiones del capítulo anterior, donde afirmó que
el capitalismo es inevitable en Rusia. Anticipa malinterpretaciones de sus oponentes narodniks, quienes
defienden un "excepcionalismo" ruso que él compara con el eslavofilismo, ya sea servil o revolucionario.
Plantea dos preguntas clave: ¿Qué deben hacer los socialistas convencidos de la inevitabilidad del
capitalismo? ¿Qué beneficios puede obtener la clase obrera rusa del temprano surgimiento del socialismo en
un contexto capitalista incipiente?
Crítica a Tikhomirov y el programa de Vestnik Narodnoi Voli:
Tikhomirov, editor de Vestnik Narodnoi Voli, predice una "catástrofe" revolucionaria inminente que
establecerá las bases de una organización socialista, basándose en la teoría de que la historia sigue "caminos
increíbles" (Nabat). Plejánov lo ridiculiza, comparando su optimismo con el absurdo de Khlestakov (El
inspector de Gogol) y citando Credo, quia absurdum para destacar la irracionalidad de su fe en un salto
directo al socialismo.
Examina el programa de Vestnik, que combina elementos contradictorios: el reconocimiento de principios
socialdemócratas (organización gradual de la clase obrera) con ilusiones jacobinas de una revolución liderada
por una minoría. Plejánov señala que las declaraciones de Tikhomirov entran en conflicto con las de su
coeditor, P.L. Lavrov, quien enfatiza la lucha contra el absolutismo como una tarea preparatoria para la
socialdemocracia futura (Vestnik Narodnoi Voli, No. 2).
Análisis del programa narodnik:
Según Lavrov, Narodnaya Volya concentra sus esfuerzos en derrocar el absolutismo, el "enemigo principal"
que bloquea el desarrollo de la clase obrera como fuerza consciente (Vestnik, No. 2, p. 67). Esto implica que
su rol es principalmente negativo: eliminar obstáculos políticos, no organizar directamente a los obreros.
Plejánov interpreta esto como una lucha por la emancipación política, es decir, una constitución democrática,
aunque Tikhomirov evita el término "constitución" y prefiere "gobierno del pueblo".
Sin embargo, el programa de Vestnik es confuso. Su Anuncio inicial defiende principios socialdemócratas: la
clase obrera debe organizarse gradualmente para derrocar el sistema capitalista (Vestnik, p. V). Pero introduce
un "pero" que adapta estos principios al "excepcionalismo" ruso, priorizando un cambio en la estructura
política para permitir el desarrollo de "partidos progresistas", incluidos los burgueses. Plejánov critica esta
ambigüedad, preguntando si el desarrollo burgués es progresista y cómo se concilia con la oposición de
Tikhomirov al capital privado.
Contradicciones internas:
Tikhomirov sostiene que la revolución debe beneficiar solo al partido socialista, ya que no hay otros partidos
progresistas. Sin embargo, también habla de un cambio político que favorezca a todos los partidos
progresistas, lo que implica aceptar el desarrollo burgués. Plejánov destaca esta contradicción: si la revolución
beneficia a la burguesía, no puede establecer una organización socialista; si beneficia solo a los socialistas,
requiere una clase obrera organizada, lo que contradice la premisa de una revolución inmediata.
La vaguedad del "cambio en la estructura política" refleja la lucha entre las influencias occidentales
(socialdemocracia) y orientales (excepcionalismo narodnik) en el programa de Vestnik. Plejánov atribuye esta
confusión a la idealización narodnik del pueblo ruso, que Tikhomirov hereda de Tkachov y Bakunin.
Crítica a la visión jacobina de Tikhomirov:
Tikhomirov, siguiendo a Tkachov (Carta abierta a Engels), sustituye el desarrollo histórico por la voluntad de
un comité revolucionario, ignorando la iniciativa de la clase obrera. Argumenta que el pueblo ruso, unido por
su tradición comunal y su rechazo al absolutismo, está listo para un "gobierno del pueblo" sin necesidad de
una burguesía fuerte (Vestnik, No. 2, p. 251).
Plejánov refuta esta idea:
Ausencia de burguesía: Tikhomirov exagera la debilidad de la burguesía rusa, ignorando su creciente
influencia económica (Vperyod, No. 27). Compara a Rusia con Francia, donde la burguesía impidió el
"gobierno del pueblo" tras la Revolución Francesa, pero omite que en Rusia el capitalismo también está
creciendo "lujuriantemente" (Lavrov).
Idealización del pueblo: Tikhomirov asume que el pueblo ruso, por su tradición comunal, pasará fácilmente
del absolutismo al autogobierno. Plejánov argumenta que esta creencia ignora la falta de conciencia política y
la influencia de la economía monetaria, que desintegra la comunidad campesina.
Ejemplo histórico: Cita el caso de España, donde, a pesar de una burguesía débil y tradiciones comunales
(Luchitsky, Otechestvenniye Zapiski, 1883), no se estableció un autogobierno popular tras la decepción con el
absolutismo, mostrando que el "talismán" de Tikhomirov (la ausencia de burguesía) no explica todo.
Análisis económico y político: Plejánov subraya que la preparación de un pueblo para la democracia depende
de su desarrollo económico. En países avanzados, la producción colectivizada y las contradicciones
capitalistas crean condiciones para que el proletariado use el poder político para su emancipación económica.
En países pequeño-burgueses, como la Rusia contemporánea, el autogobierno popular solo protegería a los
pequeños productores, llevando inevitablemente al capitalismo y a la dominación burguesa.
En Rusia, la desintegración de la comunidad campesina y la penetración de principios burgueses (Capítulo
III) indican que la burguesía puede fortalecerse antes de que el pueblo rechace completamente el zarismo,
haciendo improbable un autogobierno socialista inmediato.
Conclusión de la sección: Plejánov critica la visión "eslavófila" de Tikhomirov, que rechaza las leyes
históricas y apela al "gusto" subjetivo, viendo la historia como una lucha entre "malvados" (burguesía,
absolutismo) y "buenos" (pueblo, revolucionarios). En cambio, aboga por un enfoque objetivo que reconozca
el desarrollo capitalista y prepare a la clase obrera para la revolución socialista.
Crítica a la toma del poder: Tikhomirov, siguiendo a Tkachov, propone que un grupo revolucionario tome el
poder para iniciar una revolución socialista (Vestnik, No. 2, p. 255). Plejánov considera esta idea inviable y
peligrosa, alineándose con Lavrov, quien condena la dictadura de una minoría (Vperyod, 1874, pp. 40-43).
Lavrov argumenta que la historia y la psicología muestran que toda dictadura, incluso con buenas intenciones,
corrompe a sus líderes, requiere represión y se perpetúa, generando nuevas calamidades sociales. Plejánov
comparte esta postura, pero desde un enfoque objetivo: la toma del poder es imposible sin una clase obrera
preparada, lo que depende del desarrollo de las fuerzas productivas y la organización de la producción.
Análisis de la viabilidad: Tikhomirov sostiene que la toma del poder es factible si el gobierno está
desorganizado, debilitado y es impopular (Vestnik, No. 2, p. 255). Plejánov critica esta simplificación,
señalando que un "golpe de Estado" no equivale a la toma del poder por una fuerza revolucionaria específica.
Un gobierno débil puede caer por la acción conjunta de varias fuerzas, pero el poder resultante será una
combinación de estas, no necesariamente socialista.
Ejemplo histórico: El golpe de Napoleón III fue exitoso porque actuó en secreto, sin rivales inmediatos. En
Rusia, los revolucionarios socialistas carecen de las conexiones, riqueza y posición social necesarias para un
complot exitoso (Socialismo y la lucha política). Aliarse con elementos influyentes (terratenientes, oficiales)
aumenta las probabilidades de éxito, pero introduce el riesgo de que estos traicionen los objetivos socialistas.
Diferencias entre socialdemócratas y blanquistas: Socialdemócratas: Buscan garantías objetivas en la
conciencia, iniciativa y organización de la clase obrera. Ven la revolución como un proceso liderado por los
trabajadores mismos.
Blanquistas: Confían en garantías subjetivas (cualidades personales de los conspiradores). Reducen el éxito
del socialismo a la habilidad de un comité, ignorando las condiciones sociales. Plejánov cita el ejemplo del
general Malet (Nabat), donde el fracaso de un complot se atribuye a la lluvia, mostrando la fragilidad de estas
estrategias.
En Kalendar Narodnoi Voli (p. 130), se reconoce la importancia de los obreros urbanos, pero Tikhomirov los
ve como un apoyo secundario para la conspiración, no como protagonistas. Plejánov contrasta esto con la
visión socialdemócrata, donde los obreros son el motor de la revolución.
Idealización del pueblo: Tikhomirov exalta la tradición comunal rusa, afirmando que el pueblo está unido en
su rechazo al absolutismo y su derecho a la tierra, requiriendo solo un liderazgo revolucionario (Vestnik, No.
2, p. 255). Plejánov refuta esta idealización, citando a Lavrov (Vperyod, No. 27): la solidaridad comunal es
limitada, y la redistribución de la tierra sin socializar los medios de producción llevaría a una nueva sociedad
burguesa con explotación.
La conciencia del pueblo sobre su "derecho a la tierra" no equivale a una comprensión de la
organización socialista de la producción, que es esencial para la revolución socialista. Plejánov
subraya que las normas jurídicas (tenencia de la tierra) dependen de la organización de la
producción, no al revés.
Tareas de los revolucionarios:
Plejánov rechaza el programa conspirativo de Tikhomirov y Tkachov, que reduce la revolución a la
eliminación del gobierno actual. En cambio, propone:
Propaganda entre los obreros: Contrario a Tikhomirov, quien subestima a la clase obrera
urbana, Plejánov insiste en su importancia como base del movimiento revolucionario.
Lucha contra el absolutismo: Apoyar la emancipación política para crear condiciones
que permitan la organización de los obreros.
Preparación para la revolución: Los socialistas deben educar al pueblo sobre las tareas
económicas y políticas de la revolución, evitando la victoria burguesa o aprovechándola
para fortalecer al proletariado.
Conclusión de la sección: La toma del poder por una minoría es inviable en Rusia debido a la falta de
preparación de la clase obrera y las limitaciones sociales de la intelligentsia revolucionaria. Plejánov aboga
por un enfoque socialdemócrata que combine la lucha política con la organización obrera, en contraste con las
fantasías blanquistas de Tikhomirov.
Conclusión general
En el Capítulo IV, Plejánov consolida su crítica al narodnismo y al jacobinismo ruso, representados por
Tikhomirov y Tkachov, quienes proponen una revolución socialista inmediata basada en la comunidad
campesina o en conspiraciones minoritarias. Argumenta que el capitalismo es inevitable en Rusia, como lo
demuestran la desintegración de la comunidad y el crecimiento burgués (Vperyod, No. 27). Las ilusiones de
Tikhomirov sobre un "gobierno del pueblo" ignoran la necesidad de un proletariado organizado y las leyes del
desarrollo económico. Plejánov refuta la toma del poder como estrategia, destacando su inviabilidad y riesgos
(Socialismo y la lucha política), y propone un programa socialdemócrata centrado en la propaganda obrera y
la lucha contra el absolutismo. El texto marca un punto de inflexión en la transición del narodnismo al
marxismo, enfatizando un análisis dialéctico de las condiciones objetivas.
Capítulo IV: El capitalismo y nuestras tareas, continuación
3. Consecuencias probables de una revolución “popular”
Plejánov analiza las consecuencias de una hipotética toma del poder por los revolucionarios de Narodnaya
Volya, concediendo la improbable premisa de que logren establecer un gobierno provisional, y evalúa las
ideas de Tikhomirov sobre la "ayuda puramente externa" al pueblo.
Planteamiento inicial: Plejánov adopta un enfoque concesivo para examinar las ideas de Tikhomirov,
asumiendo que los revolucionarios toman el poder. Cita a Tikhomirov (Vestnik Narodnoi Voli, No. 2, pp. 255-
56), quien sostiene que el gobierno provisional debe asistir a la revolución popular, "revolucionando" a las
masas y organizando su poder sin coerción ni enseñanza, limitándose a liberar las fuerzas ya existentes en el
pueblo, que están en "alta tensión". Tikhomirov cree que esta ayuda conducirá a la "fundación de la
organización socialista de Rusia".
Plejánov critica esta fe como una herencia de Bakunin y Tkachov, quienes asumían que el pueblo ruso está
"siempre listo" para la revolución socialista. Ridiculiza a Tikhomirov por repetir estas ideas sin innovar, y a
los lectores que, habiendo rechazado a Bakunin y Tkachov, ven en Tikhomirov algo "nuevo, serio y
practicable". Afirma que su confianza es injustificada, pues ignora las condiciones objetivas y subjetivas
necesarias para el socialismo.
Condiciones para la revolución socialista: Plejánov argumenta que la revolución socialista requiere:
1. Condiciones objetivas: Relaciones económicas que permitan la socialización de la
producción. En países capitalistas, la contradicción entre el carácter social de la
producción y la apropiación individual impulsa al proletariado hacia el socialismo, al
transferir los medios de producción a la sociedad.
2. Condiciones subjetivas: Conciencia de la clase obrera sobre la posibilidad del
socialismo. Las ideas económicas reflejan las condiciones materiales, y las tendencias
de clase (conservadoras o revolucionarias) dependen de las contradicciones
económicas.
En Rusia, dominada por la economía mercantil y la comunidad campesina, la contradicción principal es entre
el carácter individual de la economía y la apropiación social de la tierra. Esto fomenta la producción mercantil
y la desigualdad, no el socialismo. Plejánov pregunta a Tikhomirov en qué etapa de la producción mercantil
está Rusia: si es la inicial, no hay "excepcionalismo" ruso; si es la de la comunidad campesina, ¿cómo evitará
el gobierno revolucionario el desarrollo capitalista?
Dos posibles resultados de la toma del poder:
Ayuda puramente externa (Socialismo y la lucha política): Si el gobierno provisional se limita a ayudar al
pueblo sin imponer el socialismo, permitirá que los productores establezcan sus propias relaciones
económicas. Tikhomirov rechaza el "despotismo comunista" y propone organizar al pueblo solo hasta que se
instaure el autogobierno (Vestnik, No. 2, p. 256). Plejánov critica esta vaguedad, señalando que no define la
duración ni el método de esta organización, ni cómo se pasará a un gobierno electo. Suponiendo un escenario
ideal (expropiación de terratenientes, elecciones favorables, sufragio restringido a campesinos y proletarios, y
autogobierno popular), Plejánov analiza las decisiones de una asamblea constituyente:
Expropiación: El pueblo aprobaría la confiscación de tierras y fábricas, declaradas propiedad estatal. Sin
embargo, esto no implica socialismo, pues no cambia la organización de la producción.
Organización económica: Los campesinos, en su estado actual, mantendrían la producción individual en
tierras socializadas, perpetuando la desigualdad y la producción mercantil. La historia de la comunidad
campesina muestra que esta contradicción genera clases sociales y capitalismo, no comunismo.
Causas de la desigualdad: Los narodniks atribuyen la desintegración de la comunidad al Estado de clases,
pero Plejánov cita la ciencia moderna (Capítulo III) para mostrar que la desigualdad surge en comunidades
primitivas antes del Estado, que es su producto histórico. Un gobierno socialista que no transforme las
relaciones económicas solo eliminaría el "tronco" (Estado opresivo), dejando las "raíces" (desigualdad
económica), permitiendo un nuevo crecimiento capitalista.
Ejemplo de Grekovka: Tikhomirov idealiza casos como la aldea de Grekovka, donde se practica el cultivo
colectivo. Plejánov desmiente que esto sea comunismo, comparándolo con la corvea o el "arado colectivo" de
Nicolás I. Los campesinos de Grekovka siguen siendo propietarios individuales de sus productos, convertidos
en mercancías, lo que refuerza el capitalismo.
Conclusión: La revolución "popular" resultaría en una comunidad campesina con más tierra (tres veces la
actual), pero sin socialismo. La desigualdad y la producción mercantil persistirían, y la comunidad se
desintegraría lentamente, preparando el terreno para el capitalismo.
Imposición del socialismo: Aunque Tikhomirov rechaza esta vía, Plejánov la considera brevemente (detallada
en la sección 5). Un gobierno que imponga el socialismo enfrentaría la falta de preparación económica y
social, resultando en un fracaso.
Ejemplo de los cosacos del Don: Plejánov compara la situación post-revolucionaria con los cosacos del Don,
quienes poseen 30 desiatinas por persona, propiedad colectiva del "glorioso ejército". A pesar de esta
abundancia, muestran tendencias burguesas, no comunistas, debido a la producción mercantil. La abundancia
de tierra, lejos de prevenir la desigualdad, la fomenta, como señala Belyayev (Los campesinos en Rusia,
1879, p. 19) y Kovalevsky (Tenencia comunal de la tierra, 1879). La ocupación libre de tierras favoreció a los
ricos, sembrando la lucha de clases.
Un Estado campesino post-revolucionario no evitaría este resultado. Toleraría la desigualdad en la
distribución de tierras y el trabajo asalariado, ya que los ideales campesinos aceptan el enriquecimiento
privado. No eliminaría el comercio ni el capital industrial, perpetuando la explotación.
Crítica al socialismo pequeñoburgués: Tikhomirov propone que el gobierno campesino paralice los efectos
negativos del capitalismo mediante políticas que fomenten la producción a gran escala y la educación del
pueblo (Vestnik, No. 2, pp. 258-59). Plejánov lo acusa de caer en un socialismo pequeñoburgués, que no
elimina la producción mercantil y solo limita el gran capital, beneficiando a la pequeña burguesía.
Este enfoque ignora la lógica de la producción mercantil, que domina al productor y fomenta el capitalismo.
Tikhomirov espera que la "historia post-revolucionaria" resuelva estas contradicciones, pero su revolución
requiere una evolución económica previa, mientras que su evolución post-revolucionaria necesita una
revolución económica radical.
Influencia de la intelligentsia y la revolución europea: Tikhomirov confía en la influencia de la intelligentsia
socialista y una revolución proletaria en Europa para impulsar el socialismo en Rusia. Plejánov refuta:
1. Intelligentsia: Actualmente, los socialistas provienen de clases altas educadas
(funcionarios, terratenientes). Una revolución campesina eliminaría estas clases,
reduciendo la educación superior, que los campesinos verían como un lujo. En Suiza,
con campesinos prósperos y una burguesía débil, las escuelas no producen socialistas,
mostrando que la comprensión del socialismo requiere una necesidad económica,
ausente en un Estado campesino.
2. Revolución europea: Aunque poderosa, no impondría el socialismo en países
campesinos como Rusia, China o Turquía, donde la estructura social (comunidades
campesinas, zadrugas) resiste las ideas externas. La revolución de 1848 impactó a
países similares a Francia, pero no a la Europa campesina. Una revolución "popular"
destruiría las condiciones para un impacto efectivo del proletariado europeo.
Contradicción: Tikhomirov espera que el comercio internacional facilite la influencia socialista, pero un
retorno a la economía natural limitaría el intercambio, mientras que el desarrollo mercantilista destruiría la
"igualdad relativa" post-revolucionaria, transformando a Rusia en un país pequeñoburgués.
Conclusión de la sección: La revolución "popular" de Tikhomirov no establecería el socialismo, sino una
comunidad campesina ampliada que se desintegraría hacia el capitalismo. Su programa, basado en el
socialismo pequeñoburgués, ignora la lógica de la producción mercantil y las condiciones necesarias para el
socialismo. Sus esperanzas en la intelligentsia y Europa son ilusorias, y su enfoque metafísico (Anti-Dühring,
Engels) lo atrapa en un círculo vicioso de contradicciones.
Bakuninismo de Tikhomirov: En su visión del socialismo, Tikhomirov es bakuninista: propone un Estado que
solo apoye "desde fuera" la organización socialista, sin crearla, liberando fuerzas populares "independientes"
(Vestnik, No. 2, p. 258). Esto recuerda a Bakunin, quien apelaba a los "ideales del pueblo" y rechazaba el
Estado. Tikhomirov adapta esta idea a un Estado "popular" pequeñoburgués que, sin abandonar el laissez-
faire, apoya un movimiento histórico hacia el socialismo.
Plejánov compara a Tikhomirov con el anarquista Arthur Arnoult (L’état et la révolution, 1877), quien creía
que abolir el Estado equilibraría las fuerzas económicas por "leyes de estática". Tikhomirov sustituye esto por
"conceptos y hábitos populares", pero ambos ignoran las contradicciones económicas.
Contraste con Tkachov: Tkachov, mentor directo de Tikhomirov, abogaba por imponer el socialismo
mediante una dictadura minoritaria (Carta abierta a Engels). Tikhomirov, en cambio, propone una ayuda no
coercitiva, reflejando un "atavismo" hacia Bakunin. Su eclecticismo intenta reconciliar lo irreconciliable: la
toma del poder (blanquismo) con la no intervención estatal (bakuninismo).
Plejánov cita a Engels, quien calificó el programa de Tkachov como atractivo solo para "estudiantes de
secundaria inmaduros". Tikhomirov, al diluirlo, produce una copia aún más pálida y tímida.
Inconsistencia del programa: Tikhomirov oscila entre dos extremos: Bakunin: Rechazo del Estado y
confianza en la espontaneidad popular. Tkachov: Toma del poder prolongada para imponer el socialismo.
Su "término medio" (tomar el poder temporalmente hasta que comience la revolución popular) es inviable.
Plejánov argumenta que el eclecticismo nunca genera teorías nuevas, y que Narodnaya Volya no aporta ideas
originales, sino una mezcla de Bakunin y Tkachov.
Describe el programa de Tikhomirov como una "organización de productores de abajo hacia arriba", similar a
la de Guillaume (Idées sur l’organisation sociale), típica del anarquismo europeo. Esto refleja la influencia
occidental en los "excepcionalistas" rusos, que, al rechazar el marxismo, adoptan caricaturas anarquistas.
Crítica al "intercambio socialista": Tikhomirov propone una "organización socialista del intercambio" entre
comunidades, que evolucionaría hacia el socialismo (Vestnik, No. 2, p. 258). Plejánov lo considera un
absurdo pequeñoburgués, derivado de Proudhon, quien ignoraba la dialéctica (Contribución a la crítica de la
economía política, Marx, 1859).
Explica que el intercambio implica mercancías, y las mercancías conllevan contradicciones capitalistas. El
socialismo elimina el intercambio, reemplazándolo por la distribución según necesidades. Tikhomirov, al
preservar el intercambio, perpetúa la producción mercantil.
Ejemplo práctico: Imagina a la comunidad de Torkhovo (Tula) intercambiando trigo con pescadores de
Arkhangelsk, zapateros de Kimry, etc., sin dinero, según el trabajo invertido (Proudhon). Esto enfrenta
problemas:
Necesidades insatisfechas: No todos los productores adoptarían el intercambio
socialista, obligando a recurrir al dinero.
Desigualdades: Diferencias en el tiempo de trabajo (e.g., botas vs. patatas) requieren
ajustes monetarios, reintroduciendo el capitalismo.
Competencia: La producción mercantil dominante desintegraría las asociaciones
socialistas, convirtiendo a los proudhonistas en pequeñoburgueses.
Conclusión: El "intercambio socialista" es un trabajo de Sísifo, inviable mientras persista la producción
mercantil. Solo un mecanismo de producción social planificado eliminaría el intercambio, pero Tikhomirov
no lo propone.
Falta de originalidad: Tikhomirov mezcla el banco popular de Proudhon, el falansterio de Fourier, y el ideal
campesino ruso (Stenka Razin), sin abolir la ganancia del empresario (Vestnik, No. 2, p. 258). Esto refleja un
socialismo pequeñoburgués que envidia al gran capital, pero acepta el enriquecimiento privado, alejándose
del socialismo proletario.
Conclusión de la sección: Tikhomirov es un bakuninista inconsistente que adopta elementos blanquistas,
resultando en un programa ecléctico y débil. Su "intercambio socialista" es una fantasía proudhonista que
ignora la lógica económica. Plejánov reafirma que el bakuninismo, desacreditado en los 1870, no resurgirá en
los 1880, y que las teorías de Tikhomirov son un retroceso.
Escenario de una dictadura socialista: Si los revolucionarios retienen el poder, como sugería Tkachov y
temía Lavrov (Vperyod, 1874), se verán obligados a organizar el socialismo sin la fuerza ni el entendimiento
necesarios. Enfrentarán:
Falta de preparación: La intelligentsia socialista carece de experiencia y recursos.
Hostilidad: Las clases altas y la burguesía rural se opondrán.
Indiferencia popular: Los campesinos no apoyarán planes socialistas.
Subdesarrollo económico: La producción mercantil y la comunidad campesina no
permiten la socialización.
Plejánov cita a Engels (La guerra campesina en Alemania, 1956, pp. 138-39) sobre el dilema de un líder
extremista que toma el poder prematuramente:
Lo que puede hacer: Depende de las contradicciones de clase y el desarrollo económico, no de su voluntad.
Lo que debe hacer: Cumplir las demandas de su partido, basadas en ideales, no en la realidad actual.
Resultado: Representa a una clase ajena (burguesía) en lugar de la suya (proletariado), alimentando a su clase
con promesas vacías, lo que lleva a su ruina.
Consecuencias políticas: La toma del poder no sería el "punto de partida de la revolución" (Tikhomirov), sino
el inicio de la reacción. Agotaría las fuerzas progresistas en un esfuerzo estéril, fortaleciendo a los
conservadores y reaccionarios.
A diferencia de la Revolución Francesa, donde cada oleada traía partidos más radicales, la revolución rusa
jacobina colapsaría rápidamente. Los socialistas, desacreditados, serían expulsados bajo críticas y burlas, y las
masas, desorganizadas, no resistirían a los enemigos.
En el mejor caso, la revuelta derrocaría al antiguo régimen sin lograr reformas proletarias significativas.
Paralelo histórico: Plejánov cita a Marx (El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, 1852): los eventos
históricos ocurren dos veces, primero como tragedia (jacobinos franceses), luego como farsa. Los planes
conspirativos de los blanquistas rusos son una farsa tragicómica, incapaz de comprender la revolución
proletaria.
Conclusión de la sección: La dictadura socialista prematura sería un desastre, confirmando la advertencia de
Engels. Tikhomirov subestima las condiciones objetivas, y su programa conduciría a la reacción, no al
socialismo. Plejánov reafirma la necesidad de un movimiento proletario basado en la evolución económica y
la conciencia de clase.
Conclusión general: En la continuación del Capítulo IV, Plejánov desmantela las ilusiones de Tikhomirov
sobre una revolución "popular" que establecería el socialismo en Rusia. Argumenta que la producción
mercantil y la comunidad campesina conducen al capitalismo, no al socialismo, y que la "ayuda puramente
externa" de un gobierno revolucionario perpetuaría la desigualdad (Vestnik, No. 2, pp. 255-59). Critica el
"intercambio socialista" como una fantasía proudhonista incompatible con el socialismo proletario
(Contribución a la crítica de la economía política, Marx). Tikhomirov, oscilando entre el blanquismo y el
bakuninismo, propone un programa ecléctico y débil, incapaz de innovar. Una dictadura socialista prematura
resultaría en un fiasco, fortaleciendo la reacción (La guerra campesina en Alemania, Engels). Plejánov aboga
por un enfoque socialdemócrata que prepare al proletariado mediante la lucha política y la educación,
marcando la transición del narodnismo al marxismo ruso.
En el capítulo final de Nuestras Diferencias, Plejánov apela a la razón del lector para evaluar sus argumentos
sobre cuestiones revolucionarias, priorizando la verdad sobre las emociones. Defiende su postura crítica hacia
las teorías de Narodnaya Volya, especialmente las de Tikhomirov, a quien acusa de promover ideas
reaccionarias de Bakunin y Tkachov, disfrazadas de revolucionarias, en lugar del socialismo científico de
Marx. Plejánov niega ser hostil a la revolución rusa o a los narodovoltsi, valorando sus acciones, pero critica
sus teorías por no alinearse con el socialismo moderno. Desafía a sus oponentes a probar que las ideas de
Tikhomirov no son reaccionarias y señala la incoherencia de Vestnik Narodnoi Voli. En notas de 1905,
destaca que Tikhomirov abandonó sus posturas iniciales, confirmando su falta de convicción. Plejánov aboga
por un abandono de las teorías actuales de Narodnaya Volya y un enfoque crítico, inspirado en
revolucionarios como Zhelyabov, para avanzar hacia un socialismo científico coherente, beneficiando así el
pensamiento revolucionario ruso.