UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR
FACULTAD DE FILOSOFÍA, LETRAS Y CIENCAS DE
LA EDUCACIÓN
CARRERA EN PEDAGOGÍA DE LA HISTORIA Y
CIENCIAS SOCIALES
Corrientes Filosóficas del Capitalismo
Tercer Ciclo “B”
Resumen de la película
También la lluvia
PRESENTAN
Guanoluisa Adrián
Murillo Sarely
Pizarro María
Suarez Anahí
Terán Karla
Docente: MSC. Piedra Iván. Lic.
Quito, lunes 14 de julio de 2025
1
La película "También la Lluvia", de la directora española Icíar Bollaín, es mucho más
que un drama. Es una obra maestra que conecta dos épocas cruciales. Por un lado, explora la
brutal historia de la colonización española en América y el impacto en los pueblos indígenas tras
la llegada de Cristóbal Colón. Por otro, se traslada a la Guerra del Agua en Cochabamba,
Bolivia, un conflicto contemporáneo donde la lucha por el acceso al agua, un recurso vital, se
convirtió en el eje de una feroz batalla social. Bollaín entrelaza estas narrativas, revelando
paralelismos sorprendentes entre el pasado y el presente.
La película se sumerge en la colonización histórica expone la llegada de Colón al
continente, donde el reclamo de tierras y la avaricia por el oro marcan el inicio de un genocidio.
La imposición de un impuesto de oro a los indígenas mayores de 14 años ilustra la brutalidad del
sistema. Sin embargo, la película también visibiliza las primeras resistencias y defensas de los
derechos indígenas, personificadas en figuras como Bartolomé de las Casas y Antonio
Montesinos. Se destaca el influyente sermón de Montesinos, que valientemente denuncia la
tiranía y la esclavitud, subrayando la humanidad de los pueblos originarios. Complementando
esta visión, la lectura de la primera carta de Colón revela sus verdaderas intenciones extractivas y
la justificación de la fuerza. Este segmento histórico no solo informa, sino que contextualiza las
luchas por los recursos que la película explora en el presente.
No se limita a mirar el pasado; revela cómo la colonización muta y persiste en el
presente. Paradójicamente, la propia filmación se convierte en un ejemplo de esta nueva
explotación: el equipo de Costa aprovecha la precariedad local para pagar salarios ínfimos,
viendo a los actores bolivianos simplemente como un recurso barato. Esta dinámica muestra la
persistencia de relaciones de poder desiguales.
2
Este patrón se intensifica con la Guerra del Agua, el conflicto central de la trama
contemporánea. En este escenario, las empresas transnacionales intentan apoderarse de un
derecho fundamental como el agua, ignorando de manera brutal a las comunidades locales. El
significativo título de la película, "También la Lluvia", resalta la cúspide de esta avaricia: la
intención de privatizar incluso el agua de la lluvia, convirtiendo lo esencial en una mercancía y
reflejando una colonización que busca controlar cada aspecto de la vida.
En el año 2000, Cochabamba se convierte en el epicentro de la Guerra del Agua, un
conflicto real que inspira "También la Lluvia". La película retrata la ira popular contra la
privatización del agua, un derecho básico. Vemos a la gente cavando por agua, quemando
facturas y enfrentándose a la policía en masivas protestas.
Daniel, el actor indígena que interpreta a Hatuey en la película dentro de la película, se
convierte en un líder clave en estas revueltas. Su vida dual genera tensión en el set con Costa, el
productor, quien solo se preocupa por la producción. A Daniel le ofrecen dinero para que
abandone las protestas, pero él se niega rotundamente con una frase poderosa: "sin agua no hay
vida", que encapsula la desesperación de su gente. La situación se agrava y Daniel es arrestado.
Costa, necesitando una última escena, lucha por liberarlo bajo fianza. La película culmina en una
gran batalla frente a la compañía de agua, donde la gente se enfrenta a la policía. En medio del
caos, la hija de Daniel resulta herida. Costa, de manera inesperada, la ayuda y la lleva al hospital.
Al final, la empresa extranjera se marcha de Bolivia. Daniel, aunque marcado por la lucha,
agradece a Costa por salvar a su hija.
3
"También la Lluvia" utiliza una estructura innovadora, fusionando ficción y realidad.
Lejos de complicar las cosas, esta técnica permite que la película transmita emociones intensas
como compasión, solidaridad y rebeldía, mostrando también la evolución personal de Costa.
La película no solo narra una historia; es una llamada urgente a la acción sobre cómo la
colonización sigue afectándonos, especialmente a través de la explotación de recursos esenciales
como el agua. También nos advierte: la escasez de agua en el mundo podría desencadenar más
conflictos similares al de Cochabamba. Sin embargo, a pesar de todo, la película concluye con un
mensaje de esperanza y resiliencia: lo que se ha roto siempre puede ser reconstruido, un
poderoso testimonio del espíritu indomable de los pueblos latinoamericanos.