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Ley eterna en San Agustín

San Agustín estableció tres órdenes de derecho: la ley eterna (la razón y voluntad de Dios), la ley natural (normas grabadas en la conciencia humana que reflejan la ley eterna) y la ley temporal (leyes humanas que deben obedecer a la ley natural). También describió la existencia de dos "ciudades": la ciudad de Dios (los justos a lo largo de la historia) y la ciudad terrena (los impíos), que compiten por la lealtad de la humanidad a través del tiempo hasta

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Ley eterna en San Agustín

San Agustín estableció tres órdenes de derecho: la ley eterna (la razón y voluntad de Dios), la ley natural (normas grabadas en la conciencia humana que reflejan la ley eterna) y la ley temporal (leyes humanas que deben obedecer a la ley natural). También describió la existencia de dos "ciudades": la ciudad de Dios (los justos a lo largo de la historia) y la ciudad terrena (los impíos), que compiten por la lealtad de la humanidad a través del tiempo hasta

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San Agustn

1. Vida y obras San Agustn sobresale entre los Padres de la Iglesia. Es uno de los nombres ms grandes del cristianismo y de la filosofa. San Agustn ofrece la primera gran sntesis de la filosofa griega con el cristianismo. Aurelio Agustn (354-430) naci en Tagaste y su vida transcurri cuando el Imperio Romano era asediado por los brbaros. Estudi retrica en Cartago. Agustn se adhiri inicialmente al maniquesmo, posteriormente sigui un periodo de acercamiento al escepticismo y las teoras de los acadmicos y finalmente obtuvo una ctedra en Miln, donde conoci a San Ambrosio que le hizo superar el materialismo y le condujo a la conversin al Cristianismo. Fue nombrado sacerdote y luego obispo de Hipona en el 395, donde muere. Entre sus obras, las ms importantes son De vera religione (390), las Confesiones (397), De Trinitate (399-419), De Civitate Dei (413-427) considerada su obra maestra, De Libero arbitrio (388-395), Contra Faustum manichaeum (397-398), De spiritu er littera (412) y algn otro escrito menor como De diversis quaestionibus (388-396). 2. Tres rdenes del derecho: ley eterna, ley natural, ley temporal

a) Ley eterna San Agustn integro en el cristianismo la teora platnica de las ideas, que serian modelos eternos de las cosas en la mente divina. Asimismo integr la concepcin heraclitea y estoica de una ley universal csmica, la lex aeterna. En su obra Contra Faustum manichaeum se define la ley eterna, adems de contener la definicin agustiniana de pecado. El pasaje de esta obra define lex aeterna como la razn divina y voluntad de Dios, que manda conservar el orden natural y prohbe su perturbacin. El pecado lo define como accin, dicho o deseo contra la ley eterna. El Creador estableci en el mundo n orden normativo, un principio regulativo o ley que en los seres irracionales acta de manera necesaria y debe ser acatada libremente por el hombre en cuanto criatura racional. La idea del orden jerrquico de las criaturas est muy presente en la concepcin agustiniana de ley eterna. Dios orden todas las cosas hacia determinados fines, creando un orden jerrquico de todo, y que preside el hombre sobre toda la escala del mundo animal y vegetal. Los hombres estn dirigidos a Dios, siendo todos iguales. La definicin agustiniana de ley eterna como razn divina o voluntad de Dios hace que se pregunten por su inclinacin racionalista o voluntarista. San Agustn no pretenda distinguir entre razn y voluntad de Dios, ni contraponerlas, sino que para el eran la misma cosa. Sin embargo, la alternativa en su definicin de la ley eterna sera el principal motivo en el mbito moral de la divisin de la filosofa escolstica medieval en racionalista (intelectualista) y

voluntarista. Para los intelectualistas la ley moral y el derecho natural se identificara con la razn de Dios y del hombre como reflejo; mientras que para los voluntaristas se identificara con la voluntad de Dios y posteriormente tambin del Estado. b) Ley natural En el concepto de lex aeterna se incardina el concepto de lex naturalis, ley natural. Agustn hace suya la definicin estoico-ciceroniana de ley natural como razn suprema que se manifiesta en el alma racional. En otras obras insiste en el carcter innato de la ley natural, que es razn del hombre naturalmente grabada en su corazn. Las normas de la ley eterna estn grabadas en nuestras conciencias como ley natural. Es la misma concepcin iusnaturalista que encontramos en la Epstola a los Romanos de San Pablo. Ley natural y ley eterna son distintas. La ley natural puede ser perturbada por las malas pasiones, pero no borrada totalmente, ya que siempre quedarn los contornos en la conciencia de los hombres. Con esta tesis se supera la idea de la corrupcin total del hombre por causa del pecado original. La naturaleza del hombre, aunque est corrompida, es siempre buena en su origen. c) Ley temporal El tercer y ltimo grado es la lex temporalis, esto es, leyes positivas, humanas o temporales, que para ser verdaderas y obligatorias tienen que obedecer en todo a la lex naturalis que es reflejo de la lex aeterna. El derecho positivo se basa en el derecho natural que es aspecto de la ley eterna. San Agustn admite la idea de mutabilidad del derecho al exigir la ley natural una ordenacin distinta de las cosas humanas dependiendo de las circunstancias histricas. As pues las leyes temporales sern flexibles y variables. 3. La doctrina poltica y social: la civitas dei y la civitas terrena El pensamiento social y poltico de San Agustn va en la misma lnea de Aristteles, los estoicos y Cicern. Es la sociabilidad natural de la raza humana. Los hombres estn naturalmente impulsados a la unin con sus semejantes con el fin de poder conducir una vida ordenada y pacfica. El dogma cristiano de la unidad de origen de los humanos le confiere todo su valor. La sociabilidad natural da lugar a la constitucin de la familia, instituida por Dios en el paraso terrenal antes del pecado original, conduce ms tarde a la ciudad, a la sociedad, que es una multitud de seres racionales unidos por la comunidad de los objetos que aman. Una sociedad requiere autoridad al igual que la familia. De esta idea se desprende la existencia de relaciones de subordinacin de carcter primario, como las que vinculan a los hijos con los padres. La paz es la tranquilidad del orden. Y la funcin esencial de la sociedad es asegurar la paz y realizar la justicia dentro del orden natural. La ciudad de Dios y la ciudad terrena

El orden jurdico natural previsto para los hombres se ve perturbado por la lucha permanente que sostienen el reino de Dios (Civitas Dei) y el reino del demonio (Civitas Terrena). Estos dos sujetos de la historia universal son sociedades en sentido mstico, supratemporal. Nacieron con la cada los ngeles rebeldes y su antagonismo hasta el juicio final. La Civitas Dei est

integrada por ngeles buenos junto con los hombres santos de todos los tiempos. La Civitas Terrena est integrada por los ngeles cados y por los hombres malos de todos los tiempos. Ambas ciudades tienen una dimensin temporal y terrena, porque dividen el linaje humano. San Agustn utiliza los trminos ciudad de Dios y ciudad terrena para referirse a la totalidad de ambas sociedades o a su dimensin temporal. La ciudad de Dios se realiza sobre la tierra en la Iglesia, aunque no se identifica con ella, porque hay hijos de la Iglesia ocultos entre los impos y falsos cristianos dentro de la Iglesia. Tampoco se puede identificar con los Estados porque en ellos hay ciudadanos que pertenecen a los dos reinos. La ciudad terrena no se identifica estrictamente con la sociedad poltica, porque en esta conviven hombres justos y perversos, adems la ciudad terrena sigue siendo una a pesar de la multiplicidad de las sociedades polticas. La posicin de la sociedad poltica en la lucha de estas dos ciudades es neutral, al asegurar a los miembros de ambas una zona comn de convivencia pacfica y justa. Pero la sociedad poltica tambin puede, en sus formas histricas concretas, ponerse al servicio de cualquiera de las ciudades, haciendo suyos sus fines. Debe convertirse en sociedad poltica cristiana para alcanzar la plenitud tica. Pero su carcter puramente temporal la hace generalmente instrumento de la ciudad terrena. Es lo que segn San Agustn sucedi en el mundo antiguo con los grandes imperios, Egipto, Roma o Grecia.

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