Sistema Excretor
Sistema Excretor
Durante el metabolismo celular, se producen sustancias de desechos que, por resultar inútiles o tóxicas, deben ser eliminadas.
Esta función es llevada a cabo por el sistema excretor.
- Cuando las células obtienen energía a partir de los aminoácidos, se forma un desecho muy tóxico para el organismo, el
amoníaco, que ingresa al torrente sanguíneo. Las células del hígado tienen la capacidad de transformar el amoníaco en
urea, que es mucho menos tóxica y es eliminada en la orina por el sistema excretor. El sudor también contiene urea en su
composición.
- La creatinina es otro desecho metabólico derivado de la creatina, sustancia que interviene en los procesos de obtención
de energía en las células musculares.
- El ácido úrico es un desecho metabólico producto de la degradación de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) a nucleótidos.
También es eliminado en la orina el exceso de iones de potasio, sodio y cloruro, así como el agua.
LA FUNCIÓN DE EXCRECIÓN:
La excreción es la función de eliminar del cuerpo los productos del metabolismo que son tóxicos o que no serán utilizados en otras
funciones. El dióxido de carbono y parte del agua son excretados por los pulmones; mientras que los desechos nitrogenados y el
resto del agua se eliminan a través de la orina y el sudor, la primera producida por el sistema excretor y el segundo, por las
glándulas sudoríparas.
Por otro lado, el sistema excretor también se encarga de regular la composición del medio interno, es decir, de la sangre y los
líquidos corporales, frente a la permanente entrada y salida de sustancias del organismo y los continuos cambios del ambiente.
Este mecanismo recibe el nombre de osmorregulación.
En el organismo, el agua representa cerca del 70% del peso total del cuerpo, y su cantidad permanece mas o menos constante.
La entrada de agua se produce por los alimentos, las bebidas o la degradación de los nutrientes de las células (agua metabólica);
y la eliminación, por las heces, la orina, la transpiración y el aire espirado.
El sistema excretor está compuesto por los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra.
- Los riñones son dos, uno del lado izquierdo y otro del lado derecho, ubicados a la altura de la cintura. Son de color rojo
intenso, miden alrededor de 10 cm de largo y pesan unos 15g. Tienen forma de poroto y en su borde interno presentan
una hendidura llamada hilio renal, por donde ingresa la arteria renal y sale la vena renal y el uréter.
o En la parte superior de cada riñón se encuentra la glándula suprarrenal, que, si bien no integra al sistema
excretor, fabrica una hormona llamada aldosterona, que interviene en la formación de la orina.
- La orina sale de los riñones por dos conductos, los uréteres, y se dirige a la vejiga. Este es un órgano situado en la
cavidad pélvica que almacena alrededor de 0.5 litros de orina. En su superficie interna pueden observarse tres orificios:
dos que se comunican con los uréteres y otro que se comunica con la uretra, conducto a través del cual es eliminado la
orina.
En las mujeres, la uretra solamente es utilizada por el sistema excretor, mientras que en los hombres es un conducto común con
el sistema reproductor.
LA IRRIGACIÓN RENAL:
La sangre con sustancias de desechos llega a cada riñón por medio de la arteria renal, una rama de la arteria aorta que
transporta sangre oxigenada a elevada presión y se ramifica en gran cantidad de arteriolas aferentes. Cada arteriola aferente
suministra sangre a un nefrón (cada nefrón es considerado como la unidad funcional y estructural del riñón y está compuesto por:
el glomérulo y el túbulo renal) y se ramifica en varios capilares que originan el glomérulo.
La sangre deja el glomérulo por medio de una arteriola eferente que se forma al reunirse los capilares. Una segunda red de
capilares, llamados peritubulares, se ramifican a partir de la arteriola eferente y rodean al túbulo renal. Estos capilares se unen a
nivel de la vena renal, que lleva la sangre que deja los riñones.
FORMACIÓN DE LA ORINA:
La función principal del sistema excretor es la formación de la orina. Esta constituye un derivado de la sangre que contiene los
productos de desechos del metabolismo celular, como sustancias nitrogenadas, sales y agua.
La formación de la orina consta de cuatro procesos: la filtración de la sangre en los glomérulos, la reabsorción del agua y otras
sustancias hacia la sangre, la secreción de sustancias de desechos desde la sangre que no han sido filtradas y la concentración
de la orina recuperando parte del agua filtrada.
Finalmente, la orina se vierte desde los túbulos colectores hacia la pelvis renal, de allí pasa al uréter, se acumula en la vejiga y se
elimina por la uretra durante la micción.
La orina es retenida en la vejiga por la acción de dos esfínteres, uno externo y otro interno; los esfínteres son músculos en forma
circular o de anillo que rodean a la vejiga. Estos músculos son fisiológicamente diferentes y están controlados de distintas
maneras:
- El esfínter externo está constituido por el músculo estirado o esquelético, bajo control voluntario;
- El esfínter interno está constituido por músculo liso, bajo control reflejo o involuntario.
Cuando la orina almacenada supera los 300 mililitros, la presión ejercida sobre las paredes de la vejiga es captada por los
receptores de estiramiento, que envían la información al sistema nervioso central. Así se dispara el reflejo de distender o relajar el
esfínter interno, y eliminar la orina.
De manera opuesta, si se desea orinar, el esfínter externo se relaja y la musculatura de la vejiga se contrae, y, en consecuencia, la
orina es expulsada al exterior a través de la uretra.
EL BALANCE HÍDRICO: el riñón no solo interviene en la eliminación de aquellas sustancias que son tóxicas para el organismo,
sino que además ayuda a mantener la composición normal de la sangre y otros líquidos, así como también a regular la presión
sanguínea.
La osmorregulación:
Los riñones regulan el volumen de agua en el organismo y la cantidad de sales disueltas, es decir, participan de la
osmorregulación, también conocida como balance hídrico u homeostasis hidrosalina.
A medida que el agua recorre los túbulos colectores del nefrón, es reabsorbida hacia los capilares sanguíneos por osmosis. El
control de este transporte pasivo del agua es regulado por un mecanismo de retroalimentación negativa del que participa una
hormona llamada vasopresina u hormona antidiurética (HAD).
En las paredes del corazón, la aorta y las arterias carótidas, se encuentran receptores que registran estas variaciones en la
presión sanguínea, el volumen y la concentración de sangre. Por ejemplo, si una persona está deshidratada o presenta una
hemorragia, el volumen de la sangre disminuye. Entonces las paredes de los vasos se contraen y disminuye su diámetro; a la vez
la concentración de solutos se eleva. Esta diferencia requiere ser compensada. Los receptores perciben estas variaciones y
estimulan la liberan de HAD.
El incremento de esta hormona aumenta la permeabilidad al agua de las células del túbulo renal; por lo tanto, se reabsorbe agua
que se incorporara a la sangre para recuperar su volumen y concentración. En consecuencia, se produce un menor volumen de
orina. Cuando se ingiere agua se producen un aumento del volumen sanguíneo y la disminución de la concentración de los
solutos. Esta variación es detectada por los receptores mencionados, que envían señales a la hipófisis y finaliza la liberación de
HAD.
La transpiración:
El sistema tegumentario o piel, también actúa como órgano excretor, ya que a través de las glándulas sudoríparas el cuerpo
excreta sales y urea, que llegan a la superficie de la piel disueltas en agua. Si bien las glándulas sudoríparas se hallan distribuidas
en todo el cuerpo, son mas abundantes en la frente, las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Las glándulas sudoríparas producen el sudor a partir del agua que ha salido de los capilares sanguíneos por filtración, por lo cual
su composición es similar a la de la orina, pero mas diluida. El sudor este compuesto por urea, sales disueltas y acido úrico.
LA REPRODUCCIÓN HUMANA:
Sistema reproductor: la reproducción es una función vital para la especie, ya que es la que posibilidad su perpetuación en el
tiempo. En los organismos humanos, esta función es de tipo sexual y biparental.
De la reproducción participan principalmente el sistema genital y el sistema neuroendocrino, que guardan una delicada interacción
a lo largo de todo el ciclo de vida del individuo.
La sexualidad es una condición compleja, que no solo supone a los aspectos biológicos, sino también culturales y psicológicos. Ya
que, si nos limitamos a lo biológico, el estudio de la reproducción humana presenta otros interrogantes.
El sistema reproductor no siempre y no solo cumple con la función de reproducción. Por ejemplo, las personas pueden presentar
alguna disfunción en sus sistemas corporales (genital, endocrino, nervioso, entre otros) que impida la reproducción. ¿Sería
correcto hablar entones de sistema reproducción? Quizá corresponda hablar de sistema genital en lugar de sistema reproductor.
La función de reproducción no ocurre independientemente del resto de las funciones corporales. El funcionamiento armónico del
cuerpo humano y su homeostasis dependen de la interacción de los sistemas que lo componen y de la interacción del organismo
con el medio interno y externo.
- La función de la nutrición es fundamental durante el desarrollo del feto y se realiza a través de la placenta. Después del
nacimiento, esta función continua con el amamantamiento, gracias a la producción de leche en las mamas de la madre.
- La función de relación está regulada por el sistema nervioso y el sistema endocrino.
o El sistema nervioso, entre otras acciones, frente a estímulos sexuales, favorece la erección del pene en el
varón y del clítoris en la mujer, algo que les proporciona placer durante las practicas sexuales.
o El sistema que mas desarrollaremos en esta ocasión para comprender mejor la función que permite a las
mujeres y a los varones tener descendencia será el sistema endocrino.
En las mujeres, el sistema genital se compone de las gónadas femeninas llamadas ovarios que, además de la función sexual,
cumple una función endocrina.
- Cada ovocito está rodeado por células que lo nutren llamadas células foliculares.
- Estas, en conjunto con el ovocito, forman el folículo ovárico.
Las trompas de Falopio son conductores revestidos con células ciliadas que movilizan el ovocito hacia el útero durante el ciclo
menstrual.
- El útero es una cavidad muscular que posee un tejido especializado y altamente vascularizado: el endometrio.
- En su parte inferior, el útero se conecta con la vagina mediante un engrosamiento llamado cuello del útero.
La vagina es la desembocadura del sistema genital y no del urinario, que posee su propio orificio al exterior: el meato urinario.
Ambos orificios se ubican muy cerca uno del otro y están rodeados por dos pares de labios, los interno o menores y los externos
o mayores.
A PARTIR DE LA PUBERTAD:
La GnRH se transporta en un corto trayecto por la sangre desde el hipotálamo hasta la hipófisis anterior. Una vez allí, provoca la
liberación de hormonas llamadas gonadotropinas, pues su blanco de acción son las gónadas, es decir, en el caso de las mujeres,
los ovarios. Estas son las hormonas folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH).
El primer cambio ocurre cuando los folículos primarios comienzan a liberar estrógenos. Los estrógenos llegan por la sangre a
todas las regiones y los órganos y genera modificación en el cuerpo de las niñas. Lo cual produce un desarrollo general del cuerpo
de las niñas: se amplia la pelvis y las caderas, crecen las mamas, se modifica la distribución de la grasa corporal y crece el púbico
y axilar. También comienza a crecer el endometrio, tejido interno del útero. Estos cambios son considerados caracteres sexuales
secundarios.
El pene es el órgano copulador que deposita le semen en el tracto genital femenino, para lo que debe estar erecto.
- La erección es causada por las señales nerviosas parasimpáticas, que llegan al pene desde la parte sacra de la médula
espinal, por el plexo nervioso pélvico.
Durante la gestación: el desarrollo de los varones está regulado por la acción conjunta de los sistemas nervioso, endocrino y
genital.
Durante la gestación, las células de un embrión en desarrollo se diferencian y así comienzan a desarrollarse los rudimentos de los
órganos. Durante este periodo de desarrollo del embrión, se dispara la producción de testosterona en estas células por la acción
de la hormona gonadotropina coriónica (hcg).
La hcG estimula a estas células, que producen una cierta cantidad de testosterona que contribuya al desarrollo de los órganos
sexuales masculinos. La testosterona es una de las hormonas que masculiniza a los fetos: se forman el pene, el escroto, los
espermiductos y las glándulas masculinas.
El incremento de testosterona estimula el crecimiento y, por lo tanto, el aumento de tamaño de los testículos, la laringe y las
cuerdas vocales (y por eso, el timbre de voz se vuelve más grave). También aumenta la distribución del bello corporal en la cara y
a lo largo de la línea media del abdomen, el pubis y el tórax. Se incrementa el depósito de proteínas en los músculos, huesos, piel,
y otras partes del cuerpo, de modo que, por lo general, los varones alcanzan mayor tamaño corporal y tienen más masa muscular
que las mujeres. (caracteres sexuales segundarios).
SEXUALIDAD:
La sexualidad es una construcción cultural que contempla dimensiones sociales (género femenino, género masculino,
transgénero), psicológicas, que tienen que ver con la identidad, biológicas (macho, hembra, intersexuales) y otras relativas a las
prácticas sexuales.
A pesar de todo lo que se menciona, la realidad es que el desarrollo hacía la adolescencia no es sencillo. Hay cosas que se van,
que se pierden. Una de ellas es la pérdida del cuerpo de la infancia, y esto lleva a los adolescentes a preguntarse: ¿quién soy?
Los vínculos con las familias, los amigos y otras personas se modifican en función de las nuevas adquisiciones, que son la
intención de tener pensamiento propio y la apropiación de un cuerpo sexuado. Esto conduce a momentos de mucho sufrimiento, a
sentirse en contradicción consigo mismo y enfrentarse con las otras generaciones, con los padres o adultos a cargo.
La transición adolescente es una crisis de identidad, que incluye la problemática de la identidad sexual. Es un proceso de
elaboración en el que chicos y chicas deben asumir un cuerpo que, de alguna manera les resulta ajeno.
Durante las relaciones sexuales, las zonas de contacto, que son muy delicadas por el tipo de tejidos que la componen, pueden
dañarse fácilmente por efecto del rozamiento y, a consecuencia de ello, permitir el ingreso de agentes infecciosos. Todas las
prácticas sexuales que favorecen estas lecciones constituyen un riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual (ITS).
Las ITS pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos o parásitos. La infección puede presentar síntomas o ser asintomática.
La ITS pueden contraerse por otras vías, a través de la leche materna y la sangre, y por contacto directo con materias infectados,
como agujas de jeringas.
Para evitar las ITS, es necesario estar informados y ser responsables. Desde la OMS se reconoce que el uso de preservativo
masculino es la tecnología más eficaz para evitar el contagio en las relaciones sexuales pues actúa como una barrera que protege
las mucosas y los tejidos.
SISTEMA ÓSEO-ARTRO-MUSCULAR
La producción de calor, el crecimiento, la reparación de tejidos y la realización de movimientos son algunas de las actividades en
las que el organismo invierte gran parte de esa energía.
La mayoría de las actividades que realizamos son posibles por el funcionamiento conjunto e integrado de huesos, articulaciones y
músculos, es decir, del sistema ósteo-artro-muscular.
El sistema ósteo-artro-muscular facilita la vinculación o relación del cuerpo con el medio externo, ya que todas las tareas físicas
que realizamos implican la activación de ciertos músculos, los cuales, a su vez, producen el movimiento de determinados huesos,
relacionados entre sí por articulaciones específicas.
éste no actúa de manera aislada: el sistema ósteo-artro-muscular efectúa las respuestas que elabora el sistema nervioso como,
por ejemplo, al patear una pelota, escribir o correr una carrera.
En síntesis, el sistema ósteo-artro-muscular y el sistema nervioso participan en los movimientos controlados y coordinados, y el
mantenimiento de la postura corporal del organismo.
El sistema ósteo-artro-muscular puede estudiarse como la integración de tres subsistemas: el óseo, conformado por todos los
huesos que componen el esqueleto; el articular, constituido por las articulaciones que vinculan los huesos y el muscular, formado
por todos los músculos.
Subsistema óseo:
El subsistema óseo está conformado por todos los huesos del cuerpo. Sobre estos órganos se insertan los músculos, cuya
contracción sincronizada permite el mantenimiento de diferentes posturas, la realización de movimientos y el desplazamiento.
Además de esas funciones, algunos huesos participan en la protección porque delimitan cavidades que contienen órganos, como
los pulmones, el cerebro y el corazón.
los huesos participan en la producción de las células sanguíneas y, además, constituyen una importante reserva de minerales para
el organismo. Por ejemplo, cuando el calcio o el fósforo son escasos en la dieta, los huesos los liberan hacia el torrente
sanguíneo.
Los 206 huesos que componen este subsistema se organizan en un esqueleto central o axial y un esqueleto apendicular.
El esqueleto central o axial constituye el eje del cuerpo. Está formado por la columna vertebral, el cráneo y el tórax.
El esqueleto apendicular está conformado por las extremidades –superiores e inferiores– y las cinturas, que permiten la
articulación de las mismas con el esqueleto axial: la cintura escapular, con los miembros superiores; y la cintura pélvica,
con los miembros inferiores. Todos estos huesos proporcionan la forma característica del cuerpo humano.
Según la forma, las dimensiones y las actividades en las que intervienen, los huesos se clasifican en largos, cortos y planos.
Los huesos largos son aquellos en los cuales la longitud predomina sobre el ancho y el espesor, como, por ejemplo, uno de los
huesos que constituyen el brazo, el húmero. Por lo general, los huesos largos participan en el soporte y sostén del cuerpo y
permiten su desplazamiento. Están formados por dos cabezas ubicadas en los extremos denominadas epífisis y un cuerpo o
diáfisis, en el interior del cual se Encuentra la cavidad medular, donde se aloja la médula ósea.
Las epífisis de los huesos largos están formadas por tejido óseo esponjoso. Las diáfisis son tubos de tejido óseo compacto.
Los huesos cortos tienen las tres dimensiones similares, como el cuerpo de las vértebras. Pueden resistir grandes presiones.
Los huesos planos son los que presentan un predominio de la longitud y el ancho sobre el espesor, como por ejemplo el
occipital. Por lo general, delimitan cavidades que alojan órganos y contribuyen a la protección de estos.
1- huesos largos, que son tubulares, constan de diáfisis y epífisis. Tiene hueso compacto en la diáfisis y hueso esponjoso en el
interior de las epífisis. Por ejemplo: el húmero del brazo.
2- Huesos cortos, que son cuboidales, tiene tejido esponjoso salvo en su superficie. Por ejemplo: huesos del tarso y del carpo.
3- Huesos planos, son delgados compuestos por dos placas casi paralelas de tejido óseo compacto que envuelven a otra de
hueso esponjoso. Brindan protección. Por ejemplo: huesos del cráneo, esternón, omóplatos.
Los huesos están formados por tejido óseo, constituido por células llamadas osteocitos y una sustancia intercelular elaborada por
dichas células. Dicha sustancia intercelular está compuesta por un 40% de agua y un 60% de materiales sólidos inorgánicos y
orgánicos
Las células y la sustancia intercelular se disponen en forma de laminillas, que dan origen a tres tipos de tejido óseo: esponjoso,
compacto y haversiano.
En el tejido óseo esponjoso, las laminillas se disponen de manera irregular y dejan espacios entre sí. En esos espacios
se encuentra la médula ósea roja, tejido donde se producen las células sanguíneas.
El tejido óseo esponjoso se encuentra en el interior de las epífisis y en ciertos sectores de la cavidad medular de los huesos
largos. También en el interior de los huesos cortos y planos.
Con el paso de los años, la médula ósea roja pierde su actividad formadora de células sanguíneas y se transforma en la médula
ósea amarilla. Este tejido constituye una fuente de reserva energética porque está conformado por gran cantidad de células
adiposas. En los niños es mayor la proporción de médula ósea roja pero, a medida que pasa el tiempo, ésta es reemplazada por
médula ósea amarilla, con abundante cantidad de células que contienen grasa.
En el tejido óseo compacto las laminillas se disponen de manera regular, formando capas sin espacios entre sí. Este tipo de
tejido se encuentra en la superficie exterior de todos los huesos y en la superficie de la cavidad medular de los huesos largos.
El tejido óseo haversiano está formado por unidades menores, los sistemas de Havers, en los cuales las laminillas regulares y
superpuestas se ubican de manera concéntrica, delimitando un conducto central, dentro del cual hay vasos sanguíneos que nutren
el hueso. Este tipo de tejido se encuentra en la parte media de las diáfisis de los huesos largos, entre capas de los tejidos
compacto y esponjoso.
Cada uno de los huesos está recubierto por una capa de tejido conectivo, el periostio, en la que se encuentran fibras de
colágeno, que lo protegen, y vasos sanguíneos, que lo nutren.
Subsistema articular
El subsistema articular del organismo está conformado por el conjunto de articulaciones que relacionan los huesos entre sí.
Según el grado de movilidad que presenten, las articulaciones se clasifican en inmóviles o fijas, semimóviles y móviles.
En las articulaciones inmóviles o fijas no hay movilidad entre los huesos que relacionan. Este tipo de unión entre huesos
resulta de la aproximación de sus superficies, o de su relación por bandas de tejido fibroso o cartilaginoso.
Las articulaciones semimóviles permiten escasa movilidad entre los huesos que relacionan. En éstas, la superficie
articular está recubierta por una capa de cartílago que disminuye el rozamiento y están compuestas de una estructura en
forma de anillo, el fibrocartílago, que aumenta la superficie articular. Entre las superficies articulares hay una “almohadilla”
llamada menisco que amortigua las presiones y ligamentos o cordones fibrosos que mantienen los huesos unidos entre
sí. Por ejemplo: vértebras, pubis, cóccix, huesos de la cara.
Las articulaciones móviles son las más numerosas del cuerpo y permiten una gran variedad y amplitud de movimientos
entre los huesos que asocian. En este tipo de articulación, las superficies articulares de los huesos están recubiertas por
cartílago articular. Por ejemplo, esférica, en bisagra, en pivote.
Una articulación móvil como la de la rodilla, está conformada por estructuras que amplían la superficie articular y mantienen unidos
los huesos firmemente. Los ligamentos relacionan los huesos con las membranas sinoviales, que revisten la cápsula articular y
segregan el líquido sinovial. Este fluido llena y lubrica la cápsula; esto disminuye la fricción y facilita el movimiento.
Subsistema muscular
La variedad de movimientos del cuerpo no solo es posible por el sostén que le proporciona el esqueleto y las articulaciones, sino
también por la presencia de los músculos esqueléticos, así llamados porque actúan sobre los huesos.
Como otros tipos de músculos, los esqueléticos tienen la capacidad de modificar su forma al contraerse y recuperarla
posteriormente al relajarse.
La unión de los músculos con los huesos se realiza a través de los tendones.
Al igual que en el caso de los huesos, según sus dimensiones los músculos pueden clasificarse en largos, cortos y anchos.
Los músculos largos, como el bíceps, se encuentran por lo general en las extremidades y se caracterizan por permitir la
realización de movimientos amplios.
Los músculos cortos permiten movimientos limitados y sostenidos, como los interespinosos, ubicados entre las
vértebras de la columna.
Los músculos anchos conforman paredes de cavidades, como por ejemplo los de la pared abdominal, y permiten
movimientos limitados y no muy sostenidos.
Los músculos esqueléticos están formados por tejido muscular estriado constituido, a su vez, por células musculares estriadas
que se caracterizan por tener una gran longitud y varios núcleos. Las del cuádriceps, músculo ubicado en el muslo, pueden llegar
a medir hasta 10 cm de largo. En su citoplasma tienen miofibrillas, formadas por las proteínas contráctiles: actina y miosina.
El análisis del funcionamiento integrado de huesos, articulaciones y músculos permite comprender cómo se logra mantener una
postura erguida o realizar una diversidad de movimientos, desde los más simples hasta los más complejos.
Para todo ello, no solo es necesaria la contracción de un grupo de músculos y la relajación de los opuestos, sino también la
participación del sistema nervioso que recibe y procesa información proveniente de los órganos visuales, del equilibrio y de los
propios músculos.
Desequilibrios en las acciones sobre el medio
La función principal del sistema ósteo-artro-muscular es la de posibilitar el movimiento coordinado del cuerpo. Sin embargo, hay
muchas causas que originan desequilibrios que alteran la posibilidad de actuar sobre el medio.
Los esguinces de ligamentos, las fracturas, los desgarros, las contracturas, las tendinitis y las lesiones en los meniscos son
algunas de las afecciones que alteran el equilibrio en el desplazamiento del organismo.
SISTEMA LINFÁTICO:
En la entrada de hoy, hablaremos sobre el Sistema Linfático, un sistema que va a unido al sistema vascular, y que tiene una gran
importancia en nuestro sistema inmunitario, siendo clave.
Renovación y transporte.
Filtración.
Función inmunológica.
Antes de seguir entrando en materia, vamos a conformar un breve apunte, haciendo un buen repaso sobre este sistema tan
importante.
El Sistema Linfático
Introducción
El Sistema Linfático se compone de una red de tejidos, órganos y vasos, que colaboran conjuntamente para transportar la linfa por
todo nuestro cuerpo.
¿Y qué es la linfa?
La linfa es un líquido muy parecido al plasma (en cuanto a composición), solo que en vez de transportar glóbulos rojos, transporta
glóbulos blancos. Se observa como un fluido transparente, el cual se encarga de drenar todo nuestro organismo a través de los
vasos linfáticos.
La linfa transporta sustancias como: Proteínas, minerales, nutrientes, células dañadas, células cancerosas y partículas extrañas
(como bacterias y virus).
Gracias a ello, actúa como defensa contra las toxinas y patógenos que pueden afectarnos y enfermarnos.
Los órganos principales que componen el sistema linfático son los siguientes:
Ganglios linfáticos: Se agrupan por todo nuestro cuerpo, siendo los más importantes los cervicales, axilares, torácicos,
inguinales y poplíteos.
Vasos linfáticos: Los vasos linfáticos transportan la linfa a través de nuestro cuerpo, para llevarla hacia los ganglios
linfáticos, donde se filtra y depura.
Amígdalas: Son dos, una a cada lado de la garganta, protegiendo la entrada contra los microorganismos a través de la
boca y la nariz.
Timo: El timo se encuentra en la parte superior del tórax y es muy importante para el desarrollo y maduración de las
células T (tipo de glóbulo blanco).
Bazo: Se encuentra situado en la parte izquierda del abdomen y su principal función es filtrar la sangre, eliminando a los
glóbulos rojos más viejos. También participa en la producción de ciertas células inmunes. Comparte función con el
Sistema Digestivo.
Médula ósea roja: La médula ósea roja se encuentra en el interior de nuestros huesos, y es la responsable de la
creación de células sanguíneas, tanto de glóbulos rojos, como glóbulos blancos.
Placas de Peyer: Las placas de Peyer se encuentran dentro de nuestro intestino delgado, responden al sistema
inmunológico intestinal.
Apéndice: El apéndice se encuentra unida al intestino grueso, a día de hoy no sabemos a ciencia cierta que papel
desempeña, pero se cree que puede desempeñar un papel importante en la respuesta inmunitaria.
Como ya vamos viendo, el sistema linfático juega un papel muy importante en la depuración de nuestro organismo, eliminando
toxinas y desechos, pero también tiene un papel muy importante en nuestro sistema inmunitario, fortaleciendo nuestras defensas
naturales.
Linfocitos: Dos tipos B y T. Los linfocitos B combaten y los linfocitos T atacan y destruyen incluso a las células
cancerosas.
Adenopatías: Una adenopatía surge cuando un ganglio linfático se inflama, esto puede ser debido al curso de
infecciones, inflamaciones o cáncer. Esta inflamación es subyacente a una patología.
Linfedema: Cuando la linfa se acumula, genera una inflamación, normalmente en los brazos y en las piernas. Puede ser
debida a una obstrucción en los vasos linfáticos o una insuficiencia del mismo.
Linfoma de Hodgkin: Este tipo de cáncer afecta a los glóbulos blancos (linfocitos).
Circulación de la linfa: La sangre es bombeada por el corazón, pero la linfa se mueve a través de los vasos, gracias a la
actividad muscular, la respiración y los movimientos corporales.
Drenaje linfático: El drenaje linfático es una técnica de masaje que ayuda a estimular el flujo de la linfa, mejorando así la
circulación e inflamación.