PROYECTO DE DECLARACIÓN
La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires expresa su más profundo repudio a
la implementación del "Protocolo de Acompañamiento de la Embarazada en Situación de
Vulnerabilidad (PAEV)”, aprobado recientemente por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, por constituir una política pública regresiva que vulnera derechos reconocidos
por la legislación nacional en materia de salud sexual y (no)reproductiva, y promover
prácticas de injerencia y condicionamiento sobre las decisiones autónomas de las personas
gestantes.
FUNDAMENTOS
Expresamos nuestro absoluto rechazo a la implementación del denominado Protocolo de
Acompañamiento de la Embarazada en Situación de Vulnerabilidad (PAEV) en la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
Este protocolo se presenta públicamente como una política de “acompañamiento” y
“protección de la salud” de las personas gestantes, sin embargo, constituye una iniciativa
regresiva que busca reinstalar una visión tutelar y moralizante sobre el embarazo, la
maternidad y el derecho a decidir, desplazando el enfoque de derechos construido a lo largo
de años de lucha y organización feminista.
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito – Regional CABA,
referente histórico en la defensa del derecho a decidir y protagonista en la sanción de la Ley
27.610 de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), expresó públicamente su
absoluto rechazo al PAEV, por considerarlo una política pública que vulnera los principios de
autonomía, confidencialidad y acceso a la salud integral establecidos por dicha ley, así
como los estándares internacionales de derechos humanos que el Estado argentino debe
garantizar.
Además, en coherencia con su historia de incidencia, formación y movilización a partir de
las cuales transformó la agenda pública y consolidó el principio de autonomía y libertad de
las personas gestantes, la Campaña se pronunció recientemente mediante una declaración
pública en firme oposición al PAEV, alertando sobre su carácter regresivo y su contradicción
con los estándares logrados.
El protocolo, publicado e impulsado por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat y
Ministerio de Salud del GCBA, implica una estrategia de injerencia estatal en las decisiones
reproductivas, al mismo tiempo que desconoce la diversidad de identidades que pueden
gestar y reproduce una mirada asistencialista y tutelar que atenta contra la autonomía y la
libertad de decisión, restringiendo derechos en lugar de ampliarlos.
El protocolo carece de transparencia normativa, no define criterios claros para la selección
de las organizaciones intervinientes ni los mecanismos de rendición de cuentas. La
inclusión de organizaciones confesionales y abiertamente contrarias a los derechos
sexuales y (no)reproductivos como Grávida, Cuidando Vidas, el Centro de Espiritualidad
Santa María y otras vinculadas a Unidad Provida evidencia una intencionalidad ideológica
orientada a interferir en las decisiones de las personas gestantes, convirtiéndose en una
herramienta de condicionamiento que restringe el acceso al derecho al aborto.
Estas prácticas vulneran los principios de laicidad y no discriminación establecidos por la
Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y por los tratados internacionales de derechos
humanos con jerarquía constitucional. La participación de actores religiosos o militantes anti
derechos en espacios públicos de salud configura una forma de violencia institucional que
busca influir y coaccionar las decisiones de las personas gestantes.
La implementación del PAEV se enmarca en un contexto de avance de discursos
antiderechos que ponen en riesgo los consensos sociales e institucionales construidos en
torno a la garantía y ampliación de derechos sexuales y (no)reproductivos.
Las políticas públicas de salud deben garantizar un acompañamiento estatal, laico y
profesional basado en derechos humanos, evidencia científica y libres de coerción. El PAEV,
en cambio, se inscribe en una ofensiva conservadora que pretende revertir los avances
logrados por décadas de lucha de los movimientos feministas y de organizaciones sociales.
Exigimos que se respete la plena implementación de la Ley 27.610 de Acceso a la IVE, fruto
de años de organización y construcción colectiva que salvó vidas y amplió libertades, y que
efectivamente las Iglesias y el Estado se consideren asuntos separados.
Por todo lo expuesto, se solicita la aprobación del presente proyecto de declaración.