Marco Teorico
Marco Teorico
La procrastinación académica se entiende como el retraso voluntario de tareas que se sabe que son importantes,
a pesar de que este retraso puede generar consecuencias negativas en el rendimiento y bienestar del estudiante
(Steel, 2007). Sin embargo, no todos los retrasos son iguales; la literatura distingue principalmente entre
La procrastinación pasiva se caracteriza por la incapacidad del estudiante para iniciar o completar tareas dentro
de los tiempos establecidos, generalmente debido a factores como indecisión, miedo al fracaso o falta de
motivación intrínseca. Este tipo de procrastinación está estrechamente relacionado con niveles elevados de
ansiedad y estrés, ya que los estudiantes suelen experimentar preocupaciones anticipatorias sobre sus
dificultades en la autorregulación emocional y cognitiva, donde el individuo percibe un bajo control sobre su
desempeño y tiende a evitar enfrentar directamente los desafíos académicos (Ferrari et al., 1995).
como funcional por el propio estudiante. Quienes procrastinan activamente retrasan tareas intencionadamente
bajo la creencia de que trabajan mejor bajo presión o que el tiempo limitado les permite concentrarse más
intensamente. Sin embargo, aunque este tipo de procrastinación pueda dar la ilusión de eficiencia, estudios
muestran que a largo plazo sigue asociándose con estrés elevado, disminución de la calidad del trabajo y efectos
negativos sobre la salud mental, incluyendo síntomas de ansiedad y agotamiento (Steel, 2007).
Otro enfoque para clasificar la procrastinación académica considera la especificidad de las tareas. Algunos
estudiantes muestran un patrón de retraso solo en ciertas actividades que perciben como complejas, aburridas o
que exigen habilidades que consideran deficientes. Por ejemplo, un estudiante puede completar a tiempo
trabajos prácticos o presentaciones orales, pero postergar ensayos o tareas de lectura extensa. Otros, en cambio,
presentan una procrastinación generalizada, afectando casi todas sus responsabilidades académicas de manera
crónica, lo que incrementa significativamente el riesgo de fracaso académico y deterioro del bienestar
Desde la perspectiva psicológica, estas diferencias reflejan la interacción entre factores personales, como la
académica, las exigencias del entorno universitario y el tipo de evaluación que enfrentan los estudiantes (Steel,
2007). Comprender los distintos tipos de procrastinación permite a los docentes y psicólogos diseñar
intervenciones personalizadas, que van desde estrategias de planificación y gestión del tiempo hasta programas
Además, investigaciones recientes muestran que la procrastinación no solo afecta el rendimiento académico,
sino que también se relaciona con indicadores de salud mental, incluyendo depresión, ansiedad general y estrés
percibido, lo que subraya la importancia de abordarla de manera integral en el contexto universitario (Sirois,
altamente relevante para el bienestar de los estudiantes, y no simplemente un problema de falta de organización
o pereza.
en psicología han demostrado que se trata de un fenómeno complejo influenciado por factores cognitivos,
emocionales y motivacionales. Comprender estos factores permite explicar por qué ciertos estudiantes tienden a
posponer sistemáticamente sus tareas y cómo esta conducta se relaciona con la ansiedad y el rendimiento
académico.
2.1 Perfeccionismo
Uno de los factores más relevantes es el perfeccionismo. Los estudiantes perfeccionistas suelen establecer
estándares excesivamente altos para su desempeño, lo que genera miedo al fracaso o a no cumplir con sus
propias expectativas. Este miedo produce ansiedad anticipatoria y, paradójicamente, aumenta la probabilidad de
retrasar el inicio de las tareas, ya que iniciar una actividad implica enfrentarse a la posibilidad de no cumplir con
esos estándares (Flett, Blankstein, & Martin, 1995). En este sentido, la procrastinación funciona como un
mecanismo de evitación que alivia temporalmente la ansiedad, aunque a largo plazo genera estrés y
sentimientos de culpa.
Otro factor crítico es la autoeficacia académica, definida como la creencia del estudiante en su capacidad para
organizar y ejecutar acciones necesarias para alcanzar metas académicas (Bandura, 1997). Aquellos con baja
autoeficacia tienden a percibir las tareas como más difíciles de lo que realmente son y dudan de sus habilidades
para completarlas a tiempo, lo que incrementa la procrastinación. Por el contrario, estudiantes con alta
autoeficacia muestran mayor motivación, control sobre su tiempo y habilidades para planificar y priorizar, lo
2.3 Motivación
La motivación también juega un papel central. La procrastinación está estrechamente relacionada con la
motivación intrínseca y extrínseca. Los estudiantes que carecen de motivación intrínseca —es decir, que no
encuentran interés personal o satisfacción en la tarea— o cuya motivación extrínseca (calificaciones, premios,
reconocimiento) es insuficiente, presentan mayores niveles de retraso en sus actividades académicas (Steel,
2007). La falta de motivación puede interactuar con otros factores, como la sobrecarga académica, para
Los factores emocionales, particularmente la regulación emocional y la ansiedad, son igualmente determinantes.
La procrastinación puede ser vista como un intento de evitar emociones negativas, como frustración,
aburrimiento, miedo al fracaso o ansiedad ante evaluaciones. Según Sirois (2014), los estudiantes que carecen
de estrategias efectivas de autorregulación emocional son más propensos a posponer tareas como un mecanismo
de alivio temporal de estrés. Sin embargo, este alivio es momentáneo, y la acumulación de trabajo pendiente
Además, la procrastinación está relacionada con el estilo de afrontamiento del estudiante. Aquellos que emplean
estrategias de evitación —como distraerse con redes sociales, entretenimiento o actividades irrelevantes—
tienden a retrasar tareas importantes, mientras que quienes utilizan estrategias activas de resolución de
problemas y planificación muestran menor tendencia a procrastinar (Lay, 1986). Este hallazgo resalta la
han identificado asociaciones significativas con baja consciencia, alta impulsividad y baja tolerancia a la
frustración (Steel, 2007). Los estudiantes con estos rasgos muestran dificultad para mantener la disciplina,
planificar a largo plazo y controlar los impulsos de gratificación inmediata, lo que facilita la postergación de
tareas.
En conjunto, estos factores psicológicos muestran que la procrastinación es un fenómeno multidimensional que
permite explicar por qué algunos estudiantes postergan sistemáticamente sus responsabilidades académicas,
sino también diseñar estrategias de intervención efectivas, como entrenamiento en autorregulación, desarrollo
3. Ansiedad académica
universitarios, debido a su impacto directo sobre el rendimiento, la salud mental y la conducta académica de los
estudiantes. Se define como un estado emocional caracterizado por preocupación, tensión y temor ante
planificación de tareas (Putwain, 2007). La ansiedad académica no solo afecta el desempeño, sino que también
interactúa estrechamente con la procrastinación, generando un ciclo complejo donde el miedo al fracaso y la
postergación se retroalimentan.
anticipación de fracaso. Los estudiantes con altos niveles de ansiedad tienden a sobreestimar la dificultad de las
tareas y subestimar sus capacidades, lo que incrementa la inseguridad académica y la tendencia a evitar
problemas gastrointestinales y dificultades para dormir. Estas manifestaciones corporales pueden interferir
conductas de escape, como distracciones frecuentes o abandono de actividades académicas. Este componente
muestra una interacción directa con la procrastinación, ya que posponer tareas puede ser una estrategia para
experimentar ansiedad anticipatoria por temor a no cumplir sus expectativas o las de sus docentes (Flett et al.,
1995).
estrategias de afrontamiento de cada estudiante, generando diferencias significativas en los niveles de ansiedad
académica.
La relación entre ansiedad académica y procrastinación es bidireccional y compleja. Por un lado, la ansiedad
puede provocar procrastinación: el miedo al fracaso, la anticipación de estrés y la autoexigencia excesiva llevan
a algunos estudiantes a posponer tareas para evitar enfrentar emociones negativas (Sirois, 2014). Por otro lado,
la procrastinación puede incrementar la ansiedad, ya que la acumulación de tareas pendientes genera estrés
adicional, culpa y preocupación por los resultados académicos, estableciendo un ciclo autoalimentado difícil de
romper.
Desde una perspectiva psicológica, este ciclo se explica mediante la teoría cognitivo-conductual, que sugiere
procrastinación (Beck, 1976). Asimismo, la teoría de la autorregulación emocional indica que la incapacidad
para gestionar emociones negativas durante las tareas académicas incrementa la probabilidad de posponerlas,
Los efectos de la ansiedad académica son múltiples y afectan tanto el rendimiento académico como la salud
emocional:
crónico.
implementar estrategias de intervención efectivas, incluyendo técnicas de manejo del estrés, mindfulness,
Algunas estrategias que han demostrado eficacia para reducir la ansiedad académica incluyen:
• Organización y planificación: Dividir las tareas grandes en pasos pequeños y establecer plazos
realistas.
académico.
Estas estrategias no solo disminuyen la ansiedad, sino que también reducen la procrastinación, cerrando el ciclo
La procrastinación y la ansiedad académica son fenómenos interconectados que afectan de manera crítica el
involucrando factores cognitivos, emocionales, motivacionales y contextuales. La evidencia sugiere que ambos
fenómenos no solo coexisten, sino que se refuerzan mutuamente, generando un patrón de comportamiento que
perpetuar al otro. Inicialmente, la ansiedad anticipatoria frente a tareas académicas provoca que el estudiante
evite o postergue actividades para reducir temporalmente el malestar emocional. Por ejemplo, un estudiante que
debe entregar un ensayo complejo puede distraerse con redes sociales o actividades triviales para evitar
Esta postergación, aunque inicialmente reduce la ansiedad, incrementa el estrés acumulado a medida que la
fecha de entrega se acerca. La presión creciente intensifica la ansiedad y refuerza el patrón de procrastinación,
creando un ciclo difícil de interrumpir sin intervención específica. Estudios muestran que esta interacción
bidireccional es especialmente pronunciada en estudiantes universitarios con altas demandas académicas, cargas
cognitivas elevadas y limitadas estrategias de manejo emocional (Sirois, 2014; Steel, 2007).
4.2 Perspectiva cognitivo-conductual
Desde la perspectiva cognitivo-conductual, la procrastinación es vista como una conducta mantenida por
pensamientos disfuncionales relacionados con la ansiedad, tales como dudas sobre la propia capacidad,
anticipación de fracaso o la creencia de que las condiciones deben ser perfectas para iniciar una tarea (Beck,
1976).
Estos pensamientos generan emociones negativas que el estudiante busca evitar mediante la procrastinación.
Por ejemplo, un estudiante puede posponer estudiar para un examen porque cree que “si no estudio perfecto,
todo estará perdido”, ignorando que cualquier esfuerzo parcial es útil y mejora el rendimiento. Este
comportamiento refuerza la ansiedad al acercarse el momento de la evaluación, mostrando cómo los procesos
Además, desde esta perspectiva, la procrastinación puede interpretarse como una estrategia de afrontamiento
disfuncional, en la que el estudiante intenta reducir temporalmente la ansiedad evitando la tarea, pero esta
estudiantes no poseen estrategias eficaces para manejar emociones negativas durante la realización de tareas. La
falta de control sobre la frustración, la ansiedad anticipatoria o el aburrimiento aumenta la tendencia a posponer
tareas percibidas como amenazantes. Evitar la tarea disminuye temporalmente la ansiedad, reforzando la
conducta de procrastinar, aunque a largo plazo aumenta el estrés y la presión emocional (Ferrari et al., 1995).
• Teoría de la autoeficacia: Indica que los estudiantes con baja percepción de competencia tienden
a procrastinar para evitar enfrentarse a tareas desafiantes, lo que incrementa su ansiedad ante la evaluación de
Estos modelos enfatizan que la relación entre procrastinación y ansiedad no es lineal, sino que depende de la
correlacionada con la ansiedad ante exámenes, evidenciando que los estudiantes que posponen tareas
• Estudio de Sirois (2014): Demostró que los estudiantes que procrastinan para aliviar
temporalmente la ansiedad presentan mayores niveles de estrés, menor satisfacción académica y mayor riesgo
de burnout.
mutuamente, creando patrones de comportamiento difíciles de romper sin intervención psicológica y estrategias
de autorregulación.
La evidencia sugiere que la interacción de ambos fenómenos tiene efectos acumulativos, donde la
La relación entre procrastinación y ansiedad varía entre estudiantes según características individuales y
contextuales:
ejemplo, estudiantes con alta impulsividad y baja consciencia tienden a procrastinar más y experimentar
competencia percibida entre compañeros modulan la relación entre ambos fenómenos. Estudiantes en
programas con alta presión evaluativa muestran niveles más altos de ansiedad y procrastinación
Estas diferencias resaltan que las intervenciones deben adaptarse al contexto y a las características personales,
expectativas académicas.
psicológicas que permiten explicar sus causas, mecanismos y efectos. Estas teorías integran aspectos cognitivos,
La teoría de la autorregulación propone que los individuos tienen la capacidad de supervisar, evaluar y
modificar sus pensamientos, emociones y conductas para alcanzar metas a largo plazo (Zimmerman, 2000). En
el contexto académico, los estudiantes que presentan baja autorregulación suelen procrastinar porque no logran
planificación y monitoreo de la propia conducta. Estudiantes con déficit en autorregulación tienden a postergar
actividades difíciles o desagradables, aumentando la ansiedad a medida que se acumulan las responsabilidades.
ansiedad anticipatoria. Estudiantes que no desarrollan estrategias efectivas de afrontamiento frente a emociones
negativas como miedo, frustración o estrés, experimentan un incremento de la ansiedad que puede desencadenar
habilidades de planificación, establecimiento de metas y manejo de emociones, con el objetivo de reducir tanto
La terapia cognitivo-conductual (TCC) sostiene que los pensamientos, emociones y conductas están
interrelacionados y que los patrones disfuncionales pueden mantener problemas como la procrastinación y la
• Cogniciones disfuncionales: Estudiantes con pensamientos como “si no estudio perfecto, todo
estará perdido” o “no puedo hacer esta tarea, mejor la dejo para después” tienden a experimentar ansiedad y
ansiedad generada por tareas académicas percibidas como amenazantes. Este patrón de evitación refuerza la
y técnicas de afrontamiento activo son estrategias que permiten interrumpir el ciclo procrastinación-ansiedad,
académico.
La teoría del refuerzo, basada en principios del conductismo, postula que las conductas se mantienen o
emociones negativas, funcionando como refuerzo negativo. Esta gratificación inmediata refuerza la conducta, a
pesar de sus consecuencias a largo plazo, como estrés y bajo rendimiento académico.
procrastinación, mientras que aquellos motivados solo por factores externos, como calificaciones, pueden
posponer tareas más fácilmente cuando el refuerzo inmediato es insuficiente (Deci & Ryan, 2000).
El perfeccionismo es una dimensión de la personalidad que implica estándares excesivamente altos y autocrítica
intensa. Según Flett, Blankstein y Martin (1995), el perfeccionismo se relaciona directamente con la
Esta teoría permite explicar por qué ciertos estudiantes, a pesar de poseer capacidades cognitivas adecuadas,
• Baja autoeficacia y procrastinación: Estudiantes que dudan de sus habilidades posponen tareas
académicos saludables.
1. Explicar por qué ciertos estudiantes procrastinan, incluso cuando poseen habilidades cognitivas
adecuadas.
Este enfoque integrador es fundamental para la educación universitaria, ya que permite abordar tanto el
rendimiento académico como el bienestar emocional de los estudiantes, promoviendo hábitos sostenibles a largo
plazo.
El análisis de la literatura sobre procrastinación y ansiedad académica permite identificar patrones complejos de
interacción entre factores cognitivos, emocionales, motivacionales y contextuales. Estas conclusiones no solo
reflejan los hallazgos de investigaciones previas, sino que también ofrecen una base sólida para el desarrollo de
Los fenómenos de procrastinación y ansiedad académica no deben entenderse como conductas simples o
origen está profundamente vinculado a factores psicológicos complejos: perfeccionismo, baja autoeficacia,
estilos de afrontamiento inadecuados, rasgos de personalidad y deficiencias en la autorregulación emocional.
Esta multidimensionalidad evidencia que los estudiantes universitarios no procrastinan únicamente por pereza o
desinterés, sino que responden a un conjunto de demandas internas y externas que generan malestar emocional.
La literatura muestra que estos fenómenos están interrelacionados, produciendo un ciclo de retroalimentación
negativa donde la ansiedad genera procrastinación y la procrastinación aumenta la ansiedad. Esta comprensión
es crucial para diseñar intervenciones efectivas, ya que solo un enfoque integral puede abordar los distintos
Los estudios revisados subrayan que la interacción entre procrastinación y ansiedad académica varía
considerablemente entre los estudiantes, dependiendo de factores individuales y contextuales. Entre los factores
individuales destacan:
significativamente en la tendencia a procrastinar y experimentar ansiedad. Los estudiantes con alta autocrítica o
tareas. Aquellos con baja autoeficacia sienten que las demandas académicas superan sus capacidades, lo que
tipo de evaluación y el entorno educativo influyen en cómo se manifiestan ambos fenómenos. Por ejemplo, en
programas universitarios con exigencias elevadas y poco apoyo académico, los niveles de ansiedad y
procrastinación suelen ser más altos. Este conocimiento destaca la necesidad de enfoques personalizados, que
consideren tanto las características individuales como el contexto académico en el que se desenvuelven los
estudiantes.
presión temporal y estrés, lo que reduce la calidad del aprendizaje y aumenta la probabilidad de errores. Por su
Además, esta interacción tiene repercusiones emocionales y sociales: los estudiantes pueden experimentar
frustración, desmotivación, baja autoestima, insomnio y estrés crónico. La evidencia sugiere que, cuando no se
interviene, estos efectos pueden mantenerse a lo largo de la vida universitaria, afectando no solo la trayectoria
académica, sino también la salud mental y la adaptación social. Por lo tanto, abordar estos fenómenos es una
prioridad tanto para las instituciones educativas como para los profesionales de la psicología, dado que
ansiedad anticipatoria.
3. Gestión del tiempo y planificación académica: Dividir tareas grandes en subtareas, establecer
metas realistas y utilizar agendas o aplicaciones de organización contribuye a disminuir la sobrecarga percibida.
estrés.
Estas estrategias deben implementarse de manera conjunta, considerando tanto los factores individuales como
desde una sola perspectiva. La integración teórica muestra que estos fenómenos:
• Surgen de la interacción entre cogniciones disfuncionales, emociones negativas y
comportamientos de evitación.
motivacionales y emocionales.
Esta integración permite orientar programas educativos y psicológicos que promuevan el desarrollo de
procrastinación-ansiedad.
manejo emocional son esenciales para mejorar el rendimiento académico y el bienestar psicológico.
El marco teórico presentado permite no solo comprender la naturaleza compleja de estos fenómenos, sino
también fundamentar intervenciones educativas y psicológicas que contribuyan a la formación integral de los
psicológicos individuales que predisponen a los estudiantes universitarios a experimentar estos fenómenos.
como rasgos de personalidad específicos que interactúan de manera compleja con el entorno académico.
motivados intrínsecamente suelen disfrutar del proceso de aprendizaje y presentan menor procrastinación, ya
que la recompensa no depende de factores externos sino del propio interés por la materia.
o presión familiar. La procrastinación tiende a ser más frecuente en estos casos, ya que la falta de una
gratificación inmediata puede desmotivar la acción y aumentar la ansiedad ante tareas percibidas como
obligatorias.
La autorregulación complementa la motivación, ya que implica la capacidad de planificar, establecer metas,
monitorear el progreso y controlar impulsos emocionales y conductuales (Zimmerman, 2000). Por ejemplo, un
estudiante con baja autorregulación puede distraerse con redes sociales ante la simple idea de un examen,
aumentando la ansiedad conforme se acerca la fecha límite. Por el contrario, quienes regulan eficazmente su
tiempo y emociones logran iniciar y completar tareas a tiempo, reduciendo el impacto de la ansiedad.
Ejemplo práctico: Dos estudiantes tienen la misma carga académica. El primero tiene motivación intrínseca y
habilidades de autorregulación desarrolladas; planifica su estudio, divide tareas complejas y maneja la ansiedad
pospone tareas, siente estrés creciente y experimenta ansiedad elevada. Esto ilustra cómo la combinación de
temor a no cumplirlos. Esto conduce a procrastinación como estrategia de evasión, ya que la tarea parece
inalcanzable.
concentración y la toma de decisiones. Los estudiantes perfeccionistas pueden dedicar un tiempo excesivo a la
planificación o la revisión de una tarea, evitando la ejecución por temor a no alcanzar la perfección. Esto genera
Ejemplo práctico: Un estudiante que debe entregar un proyecto académico puede retrasar la escritura del
informe debido a la preocupación de que no será suficientemente bueno. Mientras más se acerca la fecha límite,
más intensa se vuelve la ansiedad, lo que a su vez aumenta la procrastinación y deteriora la calidad del trabajo
final.
La autoeficacia se refiere a la percepción que tiene un individuo sobre su capacidad para lograr metas
específicas (Bandura, 1997). Los estudiantes con alta autoeficacia confían en su habilidad para afrontar desafíos
académicos y tienden a iniciar y completar tareas a tiempo. Por el contrario, aquellos con baja autoeficacia
perciben las tareas como amenazas difíciles de superar, lo que aumenta la ansiedad y refuerza la
procrastinación.
La autoestima también influye, ya que los estudiantes con baja valoración personal son más vulnerables a
sentimientos de insuficiencia y dudas sobre su desempeño. Esto incrementa la ansiedad ante evaluaciones y
Ejemplo práctico: Un estudiante con baja autoeficacia ante exámenes de matemáticas puede evitar estudiar por
miedo a fracasar. Mientras tanto, otro con alta autoeficacia utiliza estrategias de estudio, busca apoyo y enfrenta
las tareas, demostrando cómo la percepción de capacidad impacta directamente en la procrastinación y la
ansiedad.
• Impulsividad: Los estudiantes impulsivos priorizan la gratificación inmediata sobre las tareas
niveles de procrastinación. Los estudiantes con alta consciencia suelen manejar mejor el tiempo y el estrés.
reactividad emocional elevada, factores que incrementan tanto la ansiedad como la tendencia a posponer tareas.
Ejemplo práctico: Un estudiante con alta impulsividad y neuroticismo puede distraerse fácilmente y reaccionar
de forma exagerada ante pequeñas dificultades, lo que genera un patrón constante de procrastinación y ansiedad
académica.
Los factores psicológicos no actúan de manera aislada, sino que interactúan de forma compleja. Por ejemplo, un
estudiante con baja autoeficacia, perfeccionista y con impulsividad alta tiene un riesgo significativamente
La procrastinación y la ansiedad académica no solo dependen de factores individuales, sino que también están
profundamente influenciadas por el entorno social y académico en el que se desenvuelven los estudiantes
universitarios. La interacción con compañeros, docentes, familiares, así como las características del entorno
físico y digital, modula tanto la motivación como la capacidad de autorregulación, influyendo directamente en
Uno de los factores contextuales más influyentes es la presión académica. La sobrecarga de tareas, evaluaciones
frecuentes, plazos estrictos y expectativas altas generan un estrés anticipatorio que incrementa la ansiedad y
La competitividad entre compañeros también afecta significativamente a los estudiantes. La percepción de que
otros se desempeñan mejor puede generar miedo al fracaso y baja autoeficacia, lo que refuerza la
procrastinación. Por ejemplo, un estudiante puede postergar estudiar para un examen al compararse con un
Ejemplo práctico: En un programa universitario con altas exigencias académicas, los estudiantes que sienten
presión por calificaciones y ranking académico tienden a retrasar tareas importantes para evitar el malestar
⸻
8.2 Apoyo social y familiar
El apoyo social actúa como factor protector frente a la procrastinación y la ansiedad académica. La interacción
con familiares, amigos y docentes que brindan soporte emocional y académico puede reducir la percepción de
• Apoyo docente: Los docentes que ofrecen claridad en las expectativas, retroalimentación
Ejemplo práctico: Un estudiante con alta ansiedad ante exámenes puede beneficiarse significativamente de un
grupo de estudio que divida las tareas, comparta estrategias y proporcione retroalimentación positiva, lo que
El entorno de estudio es otro factor crucial. Espacios desorganizados, ruidosos o con distracciones constantes
y plataformas de entretenimiento puede ser especialmente problemática para estudiantes con baja
autorregulación, quienes priorizan la gratificación inmediata sobre las tareas académicas (Steel, 2007).
concentración y motivación. Espacios caóticos o poco adecuados generan fatiga cognitiva y estrés, aumentando
la ansiedad.
• Entorno digital: El acceso constante a redes sociales, videojuegos o aplicaciones de mensajería
Ejemplo práctico: Un estudiante que estudia en un dormitorio con ruido constante y acceso ilimitado a redes
sociales puede posponer continuamente el inicio de sus tareas, incrementando la ansiedad conforme se acercan
Los factores sociales y ambientales no actúan de forma aislada, sino que interactúan con las características
individuales. Por ejemplo, un estudiante con baja autoeficacia y perfeccionismo será más vulnerable a la presión
académica y a la falta de apoyo social. De manera similar, un entorno físico desorganizado combinado con alta
competitividad entre compañeros puede intensificar los niveles de procrastinación y ansiedad académica.
Ejemplo práctico: Un estudiante perfeccionista, que se compara constantemente con sus pares y estudia en un
espacio desorganizado, puede experimentar ansiedad elevada y retrasar tareas, reforzando un ciclo negativo
La procrastinación y la ansiedad académica no solo afectan la forma en que los estudiantes enfrentan sus tareas,
sino que también generan un impacto profundo en el rendimiento académico y el bienestar psicológico. La
interacción entre ambos fenómenos produce un ciclo de retroalimentación negativa que puede prolongarse a lo
temporal y disminuye la calidad del trabajo entregado (Steel, 2007). Esta postergación frecuente provoca:
• Mala gestión del tiempo: Los estudiantes procrastinadores suelen posponer tareas hasta el último
presentaciones.
Ejemplo práctico: Un estudiante que pospone la redacción de un ensayo hasta la noche antes de la entrega puede
experimentar ansiedad intensa, producir un trabajo incompleto o de baja calidad y obtener calificaciones por
La procrastinación y la ansiedad académica también tienen efectos negativos en la salud emocional, incluyendo
estrés crónico, frustración, insomnio, autocrítica excesiva y sentimientos de insuficiencia (Sirois, 2014). Estos
por no cumplir con sus responsabilidades, lo que refuerza la ansiedad y disminuye la motivación para futuras
tareas.
• Baja autoestima y autoeficacia reducida: El fracaso repetido o la percepción de no cumplir con
los estándares deseados deteriora la confianza en las propias capacidades, incrementando la vulnerabilidad a la
ansiedad académica.
Ejemplo práctico: Un estudiante que constantemente entrega tareas incompletas o de baja calidad puede
desarrollar una percepción de incapacidad, aumentando la ansiedad en cada nuevo proyecto y perpetuando un
ciclo de procrastinación.
Los efectos de la procrastinación y la ansiedad académica también se extienden al ámbito social y familiar:
académicos puede llevar al estudiante a reducir su interacción con amigos y familiares, afectando su red de
apoyo.
Ejemplo práctico: Un estudiante que evita participar en grupos de estudio debido a miedo al juicio o inseguridad
puede perder apoyo académico y social, incrementando su ansiedad y retrasando la realización de tareas
importantes.
• Dificultades laborales futuras: La incapacidad para cumplir con plazos y manejar el estrés puede
generalizada.
Ejemplo práctico: Un estudiante universitario que no aborda su procrastinación puede trasladar estos hábitos al
entorno laboral, generando retrasos en proyectos, estrés laboral crónico y disminución del rendimiento,
3. Apoyo social: Fomentar redes de apoyo entre pares, docentes y familia para brindar motivación y
orientación constante.
Estas acciones buscan romper el ciclo procrastinación-ansiedad, mejorar la experiencia académica y promover
afrontamiento efectivas es fundamental para mitigar estos fenómenos en estudiantes universitarios. Dichas
estrategias deben abordar tanto los factores individuales como los contextuales, combinando técnicas
La gestión del tiempo constituye un pilar central para reducir la procrastinación y la ansiedad académica. Las
diarias y semanales permite establecer hábitos consistentes que fortalecen la disciplina y la autorregulación. La
investigación indica que los estudiantes que adoptan técnicas sistemáticas de planificación presentan menores
niveles de ansiedad y retraso en la realización de tareas, debido a una percepción de control sobre su carga
Las técnicas cognitivas buscan modificar los patrones de pensamiento que contribuyen a la procrastinación y la
excesiva o la percepción de incapacidad, y sustituirlos por pensamientos adaptativos que promuevan la acción.
sistemática de estas técnicas disminuye la ansiedad anticipatoria y mejora la disposición para completar tareas
El manejo de la activación fisiológica y las emociones negativas es un componente esencial para prevenir la
promover la claridad mental. Estas prácticas contribuyen a la regulación de emociones, fomentando un estado
psicológico más estable que facilita la planificación y ejecución de tareas académicas (Sirois, 2014).
El ámbito educativo puede implementar estrategias preventivas y correctivas que favorezcan el afrontamiento
de la procrastinación y la ansiedad. Entre estas intervenciones se incluyen la tutoría académica, los programas
implementación de sistemas de retroalimentación constructiva. Estas acciones permiten que los estudiantes
interacción con pares, docentes y familiares brinda motivación, orientación y respaldo emocional que facilitan
la acción frente a tareas desafiantes. La presencia de redes de apoyo reduce la percepción de amenaza y aumenta
La evidencia empírica indica que la combinación de técnicas cognitivas, conductuales, emocionales y sociales
es más efectiva que la implementación aislada de cada estrategia. La integración multidimensional permite
abordar de manera simultánea los distintos factores que perpetúan la procrastinación y la ansiedad académica,
académico logran resultados más duraderos en la reducción de ambos fenómenos (Steel, 2007; Deci & Ryan,
2000).
En los últimos años, la relación entre procrastinación y ansiedad académica en estudiantes universitarios ha sido
objeto de un creciente interés científico. Esto se debe a que ambos fenómenos han mostrado un impacto
empíricas y revisiones sistemáticas han buscado comprender cómo se relacionan, qué factores median esta
señalando que no se trata simplemente de una falta de tiempo o de organización, sino de un problema emocional
y autorregulatorio. Según Sirois y Pychyl (2016), la procrastinación implica la preferencia por el bienestar
emocional a corto plazo en detrimento de metas a largo plazo, lo que genera sentimientos de culpa, frustración y
baja autoeficacia.
En el contexto universitario, este comportamiento se asocia con la presión académica, la sobrecarga de tareas, la
baja tolerancia a la frustración y el miedo al fracaso. Los estudiantes tienden a postergar actividades exigentes o
evaluaciones importantes, lo que intensifica la ansiedad conforme se aproxima la fecha límite. Investigaciones
de Hen y Goroshit (2020) destacan que la procrastinación académica suele ser un predictor significativo de
procrastinación. Según investigaciones de Svartdal et al. (2023), el aprendizaje a distancia puede potenciar las
conductas de aplazamiento en estudiantes con baja autorregulación, ya que las plataformas digitales facilitan el
En cuanto a la ansiedad académica, las investigaciones contemporáneas han evolucionado hacia una
comprensión más holística, reconociendo que se trata de un constructo emocional complejo influido por
factores personales, familiares, sociales y culturales. De acuerdo con Rodríguez y Ramírez (2021), la ansiedad
académica se manifiesta no solo como preocupación excesiva ante evaluaciones, sino también como síntomas
fisiológicos (tensión muscular, taquicardia, insomnio) y cognitivos (pensamientos de fracaso o bloqueo mental).
Los estudios recientes han señalado una mayor prevalencia de ansiedad académica en estudiantes universitarios
durante y después de la pandemia de COVID-19, debido a la incertidumbre, la carga académica virtual y la falta
de interacción presencial. En investigaciones realizadas por Son et al. (2020), se encontró que más del 70 % de
los universitarios reportaron altos niveles de ansiedad y estrés académico durante ese periodo, correlacionados
Otra tendencia destacada es el análisis de las diferencias de género. Algunos estudios, como el de Zhang et al.
(2022), indican que las mujeres suelen presentar mayores niveles de ansiedad académica, mientras que los
hombres tienden a mostrar niveles más altos de procrastinación, lo cual sugiere diferencias en la manera en que
reducción de ambos fenómenos. Según Eckert et al. (2020), la práctica regular de mindfulness mejora la
Asimismo, las universidades están reconociendo la importancia de integrar programas de salud mental y
desarrollo personal dentro del currículo, con el fin de fortalecer la autoeficacia, la motivación intrínseca y la
resiliencia emocional de los estudiantes. Los modelos educativos contemporáneos proponen un enfoque que
combine la excelencia académica con el bienestar psicológico, entendiendo que la formación universitaria debe
Las tendencias actuales apuntan hacia la necesidad de modelos integrativos y longitudinales que expliquen la
relación bidireccional entre procrastinación y ansiedad académica a lo largo del tiempo. Se requiere explorar
seguimiento del tiempo, plataformas de aprendizaje adaptativo y terapias digitales, que permitan intervenir en
tiempo real ante conductas de procrastinación o picos de ansiedad. Estas tendencias representan un paso
importante hacia una educación superior más consciente, empática y orientada al bienestar integral del
estudiante universitario.
términos generales, se define como un estado emocional caracterizado por sentimientos de tensión,
preocupación y activación fisiológica, que aparece ante la anticipación de una amenaza o peligro (American
Psychological Association [APA], 2023). Si bien en niveles moderados cumple una función adaptativa al
preparar al individuo para enfrentar situaciones desafiantes, cuando se vuelve excesiva, persistente o
Desde la perspectiva psicológica, la ansiedad se distingue del miedo. El miedo surge frente a una amenaza
concreta e inmediata, mientras que la ansiedad se asocia con la anticipación de eventos futuros que pueden o no
ocurrir (Barlow, 2002). Por tanto, la ansiedad implica un componente cognitivo —la expectativa de peligro—,
ansiosa.
Tipos de ansiedad
La ansiedad puede manifestarse de diversas formas, clasificándose según su origen, duración e impacto. Entre
múltiples aspectos de la vida diaria, como el desempeño académico, la salud o las relaciones personales. Los
individuos que padecen este tipo de ansiedad suelen experimentar síntomas físicos como fatiga, tensión
demás. Es común entre adolescentes y adultos jóvenes, especialmente en contextos educativos, donde la
exposición oral o las evaluaciones públicas generan un alto grado de estrés (Hofmann, 2007).
3. Trastorno de pánico: se caracteriza por la aparición repentina de ataques de pánico, que incluyen
síntomas físicos como palpitaciones, dificultad para respirar, mareos y sensación de pérdida de control o muerte
inminente. Estos episodios suelen generar un miedo persistente a su recurrencia (Craske & Barlow, 2008).
4. Fobias específicas: son miedos intensos e irracionales ante objetos o situaciones concretas, como
los animales, las alturas o los espacios cerrados. Aunque pueden parecer inofensivos, generan evitación
categoría aparte, comparte con la ansiedad la presencia de pensamientos intrusivos (obsesiones) y conductas
Manifestaciones de la ansiedad
La ansiedad se expresa en tres niveles principales: fisiológico, cognitivo y conductual. En el nivel fisiológico, se
activa el sistema nervioso simpático, produciendo síntomas como aumento del ritmo cardíaco, sudoración,
tensión muscular, temblores y alteraciones del sueño (Spielberger, 2010). A nivel cognitivo, la persona puede
experimentar pensamientos catastróficos, dificultad para concentrarse y una tendencia a sobreestimar el peligro
o subestimar sus propios recursos. Finalmente, en el nivel conductual, se observan respuestas de evitación,
búsqueda de seguridad o conductas compulsivas que, aunque reducen la ansiedad a corto plazo, la mantienen a
largo plazo.
La ansiedad académica, un subtipo particularmente relevante en el ámbito universitario, se relaciona con el
miedo al fracaso, las exigencias de rendimiento y la presión social. Esta forma de ansiedad puede afectar la
desempeño académico (Cassady & Johnson, 2002). A diferencia de la ansiedad patológica, la ansiedad
académica puede fluctuar según el contexto y las habilidades de afrontamiento del estudiante.
La ansiedad tiene un componente biológico importante, asociado con la activación de la amígdala cerebral y el
intervienen factores cognitivos y ambientales, como el aprendizaje social, las experiencias tempranas de
Desde una perspectiva evolutiva, la ansiedad ha cumplido una función adaptativa al preparar al organismo para
reaccionar ante el peligro. No obstante, en contextos contemporáneos, donde muchas amenazas son simbólicas
o sociales, esta reacción puede resultar desproporcionada. Por ello, la ansiedad debe entenderse como un
continuo, que va desde una respuesta normal y adaptativa hasta una condición clínica que requiere tratamiento
psicológico o médico.
emocionales. Comprender sus tipos y manifestaciones resulta esencial para identificar cuándo pasa de ser una
reacción normal a convertirse en un trastorno que limita el bienestar personal y académico. En el contexto
universitario, reconocer la ansiedad como una experiencia común y potencialmente controlable constituye el
significativamente con su rendimiento, bienestar emocional y desarrollo personal. Afrontar esta ansiedad
implica estrategias cognitivas, emocionales y conductuales que permitan al estudiante regular sus emociones,
mejorar la autorregulación y mantener un desempeño académico efectivo (Cassady & Johnson, 2002).
El afrontamiento de la ansiedad académica no solo reduce el malestar emocional, sino que también promueve
hábitos de estudio más organizados y sostenibles. La literatura científica distingue entre estrategias de
que permita abordar tanto las causas como las consecuencias de la ansiedad.
Estrategias cognitivas
Las estrategias cognitivas se enfocan en modificar patrones de pensamiento disfuncionales que generan
relacionados con el desempeño académico y reemplazarlos por interpretaciones más realistas y adaptativas. Por
ejemplo, sustituir la creencia de “si fallo en este examen, todo estará perdido” por “puedo aprender de esta
académico permite identificar áreas de mejora sin generar juicios autocríticos excesivos. El uso de
Estrategias conductuales
Las estrategias conductuales buscan modificar acciones y hábitos diarios que contribuyen a la reducción de la
ansiedad:
1. Técnicas de estudio efectivas: Métodos como el estudio distribuido, el uso de resúmenes y mapas
presentaciones o situaciones académicas que generan ansiedad permite que los estudiantes reduzcan la evitación
presión por los plazos, factores directamente relacionados con la ansiedad académica (Steel, 2007).
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Estrategias emocionales y de autorregulación
1. Mindfulness y meditación: La práctica de atención plena permite que el estudiante observe sus
pensamientos y emociones sin identificarse con ellos, promoviendo un estado de calma y concentración durante
visualización guiada reducen la activación fisiológica asociada con la ansiedad, facilitando la claridad mental y
la toma de decisiones.
3. Autocompasión: Adoptar una actitud amable y comprensiva hacia uno mismo frente a errores o
dificultades académicas disminuye la autocrítica y fortalece la resiliencia emocional, lo que permite enfrentar la
psicológica son recursos que ayudan a los estudiantes a desarrollar estrategias de afrontamiento y mejorar sus
habilidades de autorregulación.
constructiva y reconocimiento del esfuerzo favorece un ambiente que reduce la ansiedad y refuerza el
aprendizaje autónomo.
[2:55 p.m., 29/10/2025] Pauleth: Procrastinación académica: Definición, características y factores asociados
una de las principales dificultades que afectan el rendimiento y el bienestar emocional de los estudiantes
académicas a pesar de conocer las posibles consecuencias negativas de dicha demora (Steel, 2007). Este
cognitiva que involucra la evitación de malestar, la gestión deficiente del tiempo y la búsqueda de alivio
La procrastinación académica implica una discrepancia entre la intención y la acción. Es decir, el estudiante
planea realizar una tarea, pero posterga su ejecución en favor de actividades menos demandantes o más
placenteras. Según Ferrari (2010), este patrón de comportamiento suele estar acompañado de sentimientos de
culpa, frustración y ansiedad, generando un ciclo negativo en el que la postergación incrementa la presión y la
experimenta dificultades para gestionar su tiempo, mantener la motivación y resistir las distracciones. Tuckman
(1991) define la procrastinación académica como “la tendencia a posponer tareas relacionadas con el estudio o
el cumplimiento de objetivos educativos”, destacando que se asocia con la baja autodisciplina y la falta de
habilidades de planificación. Esta conducta puede afectar el rendimiento académico, la autoestima y la salud
La procrastinación académica no es simplemente una falta de responsabilidad o de interés, sino que involucra
automáticos negativos, creencias irracionales sobre el rendimiento y una percepción distorsionada del tiempo
disponible. A nivel emocional, el estudiante experimenta malestar ante la tarea, miedo al fracaso o a la
evaluación, y busca alivio emocional mediante la evitación. En el plano conductual, se manifiesta mediante el
aplazamiento constante, la distracción y la sustitución de tareas importantes por actividades triviales (Sirois &
Pychyl, 2013).
Steel (2007) propone que la procrastinación es una forma de “falla de autocontrol” que surge de la preferencia
por recompensas inmediatas frente a beneficios futuros. En el contexto académico, esto se traduce en priorizar
actividades placenteras —como navegar en redes sociales o ver series— sobre tareas que implican esfuerzo o
estrés. La teoría temporal de la motivación sugiere que cuanto mayor es el retraso percibido entre la acción y la
recompensa, menor es la motivación para actuar, lo que explica por qué los estudiantes suelen posponer tareas
Diversos estudios han identificado múltiples factores que influyen en la procrastinación académica. Entre los
factores personales, destacan los rasgos de personalidad como el perfeccionismo, la impulsividad y la baja
autoeficacia. Los estudiantes perfeccionistas tienden a aplazar sus tareas por miedo a no cumplir con sus altos
estándares, mientras que aquellos con baja autoeficacia dudan de su capacidad para completarlas con éxito
Entre los factores emocionales, la ansiedad académica desempeña un papel central. La anticipación de posibles
fracasos, la preocupación por el juicio de los demás y la tensión ante los exámenes generan emociones negativas
que los estudiantes buscan evitar mediante la postergación (Rozental & Carlbring, 2014). Así, la procrastinación
actúa como una estrategia de regulación emocional que proporciona alivio temporal, aunque agrava el malestar
a largo plazo.
En cuanto a los factores contextuales, el entorno educativo también influye. Las cargas académicas excesivas, la
aprendizaje superficial. A nivel psicológico, incrementa los niveles de ansiedad, culpa y baja autoestima,
Este ciclo puede derivar en trastornos emocionales como la depresión o el agotamiento académico (“burnout
estudiantil”), especialmente cuando la procrastinación se vuelve crónica. Por ello, su abordaje requiere
La ansiedad es una respuesta emocional compleja que forma parte del repertorio adaptativo del ser humano. En
términos generales, se define como un estado emocional caracterizado por sentimientos de tensión,
preocupación y activación fisiológica, que aparece ante la anticipación de una amenaza o peligro (American
Psychological Association [APA], 2023). Si bien en niveles moderados cumple una función adaptativa al
preparar al individuo para enfrentar situaciones desafiantes, cuando se vuelve excesiva, persistente o
Desde la perspectiva psicológica, la ansiedad se distingue del miedo. El miedo surge frente a una amenaza
concreta e inmediata, mientras que la ansiedad se asocia con la anticipación de eventos futuros que pueden o no
ocurrir (Barlow, 2002). Por tanto, la ansiedad implica un componente cognitivo —la expectativa de peligro—,
ansiosa.
Tipos de ansiedad
La ansiedad puede manifestarse de diversas formas, clasificándose según su origen, duración e impacto. Entre
múltiples aspectos de la vida diaria, como el desempeño académico, la salud o las relaciones personales. Los
individuos que padecen este tipo de ansiedad suelen experimentar síntomas físicos como fatiga, tensión
2. Ansiedad social: implica un temor intenso a ser evaluado o juzgado negativamente por los
demás. Es común entre adolescentes y adultos jóvenes, especialmente en contextos educativos, donde la
exposición oral o las evaluaciones públicas generan un alto grado de estrés (Hofmann, 2007).
3. Trastorno de pánico: se caracteriza por la aparición repentina de ataques de pánico, que incluyen
síntomas físicos como palpitaciones, dificultad para respirar, mareos y sensación de pérdida de control o muerte
inminente. Estos episodios suelen generar un miedo persistente a su recurrencia (Craske & Barlow, 2008).
4. Fobias específicas: son miedos intensos e irracionales ante objetos o situaciones concretas, como
los animales, las alturas o los espacios cerrados. Aunque pueden parecer inofensivos, generan evitación
categoría aparte, comparte con la ansiedad la presencia de pensamientos intrusivos (obsesiones) y conductas
La ansiedad se expresa en tres niveles principales: fisiológico, cognitivo y conductual. En el nivel fisiológico, se
activa el sistema nervioso simpático, produciendo síntomas como aumento del ritmo cardíaco, sudoración,
tensión muscular, temblores y alteraciones del sueño (Spielberger, 2010). A nivel cognitivo, la persona puede
experimentar pensamientos catastróficos, dificultad para concentrarse y una tendencia a sobreestimar el peligro
o subestimar sus propios recursos. Finalmente, en el nivel conductual, se observan respuestas de evitación,
búsqueda de seguridad o conductas compulsivas que, aunque reducen la ansiedad a corto plazo, la mantienen a
largo plazo.
miedo al fracaso, las exigencias de rendimiento y la presión social. Esta forma de ansiedad puede afectar la
desempeño académico (Cassady & Johnson, 2002). A diferencia de la ansiedad patológica, la ansiedad
académica puede fluctuar según el contexto y las habilidades de afrontamiento del estudiante.
La ansiedad tiene un componente biológico importante, asociado con la activación de la amígdala cerebral y el
intervienen factores cognitivos y ambientales, como el aprendizaje social, las experiencias tempranas de
reaccionar ante el peligro. No obstante, en contextos contemporáneos, donde muchas amenazas son simbólicas
o sociales, esta reacción puede resultar desproporcionada. Por ello, la ansiedad debe entenderse como un
continuo, que va desde una respuesta normal y adaptativa hasta una condición clínica que requiere tratamiento
psicológico o médico.
emocionales. Comprender sus tipos y manifestaciones resulta esencial para identificar cuándo pasa de ser una
reacción normal a convertirse en un trastorno que limita el bienestar personal y académico. En el contexto
universitario, reconocer la ansiedad como una experiencia común y potencialmente controlable constituye el
desempeño, bienestar emocional y desarrollo personal. Afrontarla requiere estrategias cognitivas, conductuales,
emocionales y motivacionales, que permitan mejorar la autorregulación, la gestión del tiempo y la persistencia
ante tareas académicas desafiantes (Steel, 2007). Comprender y aplicar estas estrategias es fundamental para
Estrategias cognitivas
Las estrategias cognitivas se centran en modificar pensamientos y creencias disfuncionales que perpetúan la
completar esta tarea” o “lo haré mejor en otro momento”, y reemplazarlos por ideas adaptativas que fomenten la
alcanzables permite que el estudiante tenga una visión clara de lo que debe hacer, reduciendo la sensación de
autorregulación.
relevancia y fecha de entrega evita la postergación de tareas críticas y mejora la eficiencia académica
(Tuckman, 1991).
Estrategias conductuales
Las estrategias conductuales se enfocan en cambiar hábitos y comportamientos que sostienen la procrastinación:
1. Técnicas de gestión del tiempo: Utilizar métodos como la técnica Pomodoro, segmentación de
tareas y programación de descansos regulares promueve la productividad y evita la fatiga mental. La gestión del
3. Refuerzo positivo: Premiarse tras completar tareas, incluso pequeñas, refuerza la conducta
efectivas incluyen:
reconocer emociones negativas asociadas con la tarea sin reaccionar impulsivamente mediante la postergación.
2. Autocompasión: Mantener una actitud amable y comprensiva hacia uno mismo frente a
3. Motivación intrínseca: Conectar las tareas académicas con intereses personales o metas a largo
plazo aumenta el compromiso y la persistencia, disminuyendo la procrastinación (Deci & Ryan, 2000).
procrastinación:
asesoría psicológica ayudan a los estudiantes a desarrollar estrategias efectivas de planificación, organización y
autorregulación.
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