El Derecho Internacional Privado (DIP) en el Perú ha evolucionado a lo
largo del siglo XX, respondiendo a la necesidad de regular las relaciones
jurídicas con elementos extranjeros. Bajo el Código Civil de 1936, las
disposiciones de DIP estaban dispersas y fragmentarias, lo que generaba
dificultades en la práctica judicial. En contraste, el Código Civil de 1984
incorporó un Libro X específico, sistematizando y modernizando la
materia. Este cambio representó una verdadera codificación interna del
DIP peruano, con un fuerte impacto en la práctica forense, las relaciones
comerciales y el reconocimiento de sentencias extranjeras, unos de los
cambios fueron las siguientes:
1. En 1936 las normas de DIP estaban dispersas por el Código y otras
normas; en 1984 se concentraron y sistematizaron en un Libro X
específico (arts. 2046–2111).
2. El Libro X introduce reglas más claras sobre competencia
jurisdiccional, ley aplicable, efectos de la nacionalidad, y
reconocimiento/ejecución de sentencias y laudos extranjeros.
3. Hubo una modernización dogmática (criterios de conexión más
precisos, referencias a tratados y normas supletorias) y mayor
atención a contratos y responsabilidad con elemento
transnacional.
4. En la práctica judicial y doctrinal se detectan todavía lagunas y
problemas de interpretación, por lo que la doctrina y proyectos de
reforma siguen debatiendo mejoras.
¿Qué pasó exactamente?
1) De dispersión normativa
Antes (1936): muchas reglas aplicables a sujetos o cosas con elemento
extranjero estaban repartidas en varios libros y artículos; no existía un
bloque único de normas de conflicto.
1984: se creó el Libro X: Derecho Internacional Privado (arts. 2046–
2111), agrupando: disposiciones generales, reglas sobre nacionalidad y
domicilio, conflictos de ley en materia de estado civil, familia, bienes,
sucesiones, contratos, obligaciones, jurisdicción, reconocimiento y
ejecución de sentencias y laudos. Esto facilita la localización y aplicación
de las reglas de conflicto.
2) Claridad sobre sujetos y derechos — Igualdad de tratamiento
El nuevo texto consagra la igualdad de derechos civiles entre peruanos y
extranjeros (art. Inicial del Libro X), y regula cómo afectan la
nacionalidad, vecindad y domicilio en la determinación de la ley
aplicable. Esto aporta seguridad jurídica para casos transfronterizos de
personas naturales y jurídicas.
3) Competencia jurisdiccional y reenvío a tratados
El Libro X incorpora reglas para determinar qué juez es competente
cuando hay elementos internacionales y establece la aplicación
supletoria de tratados internacionales y, subsidiariamente, del Código
cuando existe convenio internacional. En la práctica, esto clarificó el
papel de los tratados de la región (por ejemplo, instrumentos de
Montevideo) como fuentes supletorias.
4) Ley aplicable: criterios más específicos
El Código de 1984 establece criterios de conexión (por ejemplo:
nacionalidad, residencia habitual, lugar del bien, lugar de celebración del
contrato) con mayor precisión que el texto anterior, lo que reduce la
incertidumbre en la elección de la ley aplicable a contratos, relaciones
familiares y sucesiones. La doctrina ha señalado que, pese a ello,
algunos supuestos contractuales complejos requieren interpretación
judicial.
5) Reconocimiento y ejecución de sentencias y laudos
El Libro X regula procedimientos y requisitos para reconocer y ejecutar
sentencias extranjeras y laudos arbitrales; en la práctica esto facilitó el
tráfico jurídico transnacional (aunque la aplicación real ha sido objeto de
discusión por requisitos probatorios y causas de denegación).
6) Contratos y obligaciones con elemento internacional
El 1984 incorpora reglas específicas para contratos internacionales:
determinación de ley aplicable, efectos sobre terceros, y conflictos en
obligaciones. La doctrina reciente analiza que hay retos frente a
contratos electrónicos y movilidad transnacional, que no estaban
previstos en 1984.
1. Situación bajo el Código Civil de 1936
Dispersión normativa: las reglas estaban repartidas en varios libros, sin
unidad sistemática.
Falta de criterios claros: coexistían normas sobre estado civil, contratos,
sucesiones y bienes, pero sin criterios de conexión uniformes.
Reconocimiento de sentencias extranjeras: regulado de manera limitada
y con poca precisión procesal.
Dependencia de tratados internacionales: en ausencia de normas claras,
los jueces recurrían con frecuencia a la analogía y a convenios
bilaterales o multilaterales (ej. Convenciones de Montevideo).
Este sistema generaba inseguridad jurídica, ya que la determinación de
la ley aplicable variaba según el juez y la materia.
2. La Reforma de 1984: Nacimiento del Libro X
Con el Código Civil de 1984, el Perú dio un salto cualitativo en la
organización del DIP.
Se creó el Libro X (arts. 2046–2111) dedicado exclusivamente al Derecho
Internacional Privado.
Se estableció un orden lógico y sistemático, dividiendo el Libro X en
secciones sobre:
1. Disposiciones generales.
2. Nacionalidad, domicilio y vecindad.
3. Estado y capacidad de las personas.
4. Matrimonio, familia y filiación.
5. Bienes y derechos reales.
6. Sucesiones.
7. Contratos y obligaciones.
8. Jurisdicción y competencia.
9. Reconocimiento y ejecución de sentencias y laudos extranjeros.
Esta sistematización convirtió al Libro X en una herramienta
indispensable para operadores del derecho.
3. Cambios sustanciales entre 1936 y 1984
a) De dispersión a sistematicidad
1936: normas aisladas.
1984: todas las reglas en un solo cuerpo normativo, mayor seguridad
jurídica.
b) Criterios de conexión más claros
1936: soluciones casuísticas.
1984: uso de criterios como nacionalidad, residencia habitual, lugar de
celebración del contrato, lex rei sitae (ley del lugar donde se ubica el
bien).
Ejemplo: para sucesiones se aplica la ley del último domicilio del
causante.
c) Igualdad de trato a extranjeros
1984 consagra expresamente que extranjeros y peruanos gozan de
igualdad en derechos civiles, salvo restricciones constitucionales.
d) Competencia jurisdiccional internacional
Se precisan criterios para determinar la competencia de jueces peruanos
en casos con elementos extranjeros.
Se reconoce la prevalencia de tratados internacionales sobre normas
internas.
e) Contratos internacionales
1936: sin regulación específica.
1984: regula expresamente la ley aplicable a contratos con elementos
internacionales, priorizando la autonomía de la voluntad y, en su
defecto, la conexión más significativa.
f) Reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras
1936: regulación limitada.
1984: establece requisitos claros (exequátur), causas de denegación y
remite a tratados internacionales. Esto ha facilitado la cooperación
judicial.
4. Consecuencias prácticas del Libro X
Mayor previsibilidad judicial: jueces y abogados cuentan con normas
claras para resolver conflictos de leyes.
Facilitación del comercio internacional: las empresas pueden celebrar
contratos con mayor certeza jurídica.
Reconocimiento de sentencias y laudos arbitrales: promueve seguridad
en la inversión extranjera.
Armonización con el derecho internacional: el Código se alinea mejor con
los convenios de la región y con las tendencias del derecho comparado.
El paso del Código Civil de 1936 al de 1984 significó un cambio
fundamental en la regulación del Derecho Internacional Privado en el
Perú. De un sistema fragmentado y asistemático se pasó a un Libro X
integral, que consolidó criterios de conexión, definió competencias y
reguló el reconocimiento de decisiones extranjeras.
Este avance supuso seguridad jurídica y modernización, pero después de
más de 40 años, se advierte la necesidad de nuevas reformas que
adapten el Libro X a las realidades de la globalización, el comercio digital
y los derechos humanos.
El Derecho Internacional Privado (DIP) regula las relaciones jurídicas que
contienen un elemento extranjero: personas de distinta nacionalidad,
contratos celebrados en distintos países, bienes situados fuera del Perú
o sentencias dictadas en el extranjero. La codificación de estas normas
en el Perú ha pasado por dos grandes etapas:
1. El Código Civil de 1936, que recogió reglas dispersas y poco
sistematizadas.
2. El Código Civil de 1984, que creó un Libro X autónomo (arts. 2046–
2111), ordenando la materia de manera coherente.
Este segundo momento supuso un cambio fundamental en la práctica
jurídica nacional, ya que otorgó un marco normativo claro para la
determinación de la ley aplicable, la competencia jurisdiccional y el
reconocimiento de actos y sentencias extranjeras.
1. El Código Civil de 1936: características y limitaciones
Normas fragmentadas: No existía un Libro dedicado al DIP. Las
disposiciones se hallaban dispersas en temas de contratos, sucesiones y
estado civil.
Carácter casuístico: cada artículo resolvía situaciones específicas, sin un
hilo conductor.
Poca apertura internacional: no había referencia expresa a la prevalencia
de los tratados internacionales, salvo menciones indirectas.
Reconocimiento judicial limitado: la ejecución de sentencias extranjeras
se regulaba de manera imprecisa, quedando en gran parte al arbitrio
judicial.
Ejemplo: en materia sucesoria, el Código de 1936 remitía a la ley del
lugar de los bienes, sin considerar el domicilio o la nacionalidad del
causante.
El sistema respondía a un contexto en el que las relaciones
internacionales eran menos frecuentes, pero resultaba insuficiente para
el comercio creciente de mediados del siglo XX.
2. El Código Civil de 1984 y el Libro X
El Libro X del Código Civil vigente constituye una de las innovaciones
más significativas de la codificación de 1984.
Sistematización: reúne toda la normativa de DIP en un bloque
homogéneo (arts. 2046–2111).
Orden lógico: comienza con disposiciones generales y sigue con
materias específicas: personas, familia, bienes, contratos, sucesiones,
jurisdicción, reconocimiento de decisiones extranjeras.
Modernización: introduce conceptos más actuales como la “residencia
habitual” o la “autonomía de la voluntad” en contratos internacionales.
Integración internacional: reconoce expresamente la aplicación
prioritaria de los tratados internacionales ratificados por el Perú.
3. Cambios principales entre 1936 y 1984
a) Nacionalidad, domicilio y vecindad
1936: la nacionalidad era el criterio central para el estado personal.
1984: incorpora también el domicilio y la residencia habitual como
criterios de conexión.
Ejemplo: la capacidad civil de un extranjero se regula por su ley
nacional, pero se atiende al domicilio cuando hay conflicto de leyes.
b) Matrimonio y familia
1936: carecía de reglas sistemáticas sobre efectos del matrimonio con
elemento extranjero.
1984: regula la validez y efectos de matrimonios celebrados en el
extranjero, así como la filiación y la patria potestad.
c) Bienes y derechos reales
1936: confusión sobre la ley aplicable.
1984: establece claramente el criterio de la lex rei sitae (la ley del lugar
donde se encuentra el bien).
d) Sucesiones
1936: aplicaba la ley del lugar de situación de los bienes.
1984: se adopta como regla general la ley del último domicilio del
causante, lo que unifica el tratamiento de la sucesión universal.
e) Contratos y obligaciones
1936: no había referencia a la autonomía de la voluntad.
1984: reconoce que las partes pueden elegir la ley aplicable a su
contrato. Si no lo hacen, se aplica la ley con la conexión más
significativa.
Ejemplo: en un contrato de compraventa entre una empresa peruana y
otra chilena, las partes pueden pactar la aplicación del derecho peruano;
en su defecto, se aplicará la ley del lugar de cumplimiento principal.
f) Jurisdicción internacional
1936: no contenía un régimen claro de competencia internacional.
1984: regula cuándo los jueces peruanos tienen jurisdicción en casos
con elemento extranjero (ejemplo: si el demandado está domiciliado en
Perú o si el contrato se ejecuta en el territorio nacional).
g) Reconocimiento y ejecución de sentencias y laudos
1936: sistema incompleto, sin requisitos definidos.
1984: establece el procedimiento de exequátur y señala causas de
denegación (orden público, falta de competencia, indefensión,
contradicción con sentencia peruana, etc.
4. Impacto práctico del Libro X
Para los jueces: se facilita la resolución de casos internacionales con
normas claras.
Para los ciudadanos: mayor seguridad jurídica en matrimonios, divorcios,
adopciones y sucesiones internacionales.
Para el comercio: contratos internacionales más confiables,
reconocimiento de la autonomía de la voluntad.
Para la inversión extranjera: seguridad en el reconocimiento de laudos
arbitrales y sentencias extranjeras.