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Josué 13 - Comentario Bíblico Mundo Hispano
Comentario Bíblico Mundo Hispano
II. UNA NUEVASOCIEDADSOBRELA TIERRA, 13:1-21:44
Puede ser que esta sección del libro no despierte mucho interés en los lectores modernos,
quizá por la serie de listas y enumeración de lugares que constituyeron los límites de las
tribus de Israel, pero una lectura desde la perspectiva de la fe permite valorar estos
capítulos como una sección de bastante importancia para comprender los criterios que el
pueblo tuvo durante su establecimiento en Canaán, los peligros que aún tuvieron que
afrontar y el proceso de inserción en una tierra. Si bien esa tierra manaba leche y miel,
también representó para ellos una escuela donde tuvieron que aprender a obedecer a Dios
en medio de múltiples tentaciones .
Esta sección del libro es el desenlace mismo de la trama formada alrededor de la posesión
de Canaán. La Tierra Prometida es un componente vital en la compleja interrelación entre
Dios, pueblo y tierra, de la cual nos habla la Biblia. Por eso y a pesar de lo árido que se
presentan estos capítulos a primera vista, los lectores contemporáneos pueden aprender
mucho acerca del alcance y proceso de la salvación al estudiar esta sección. Antes de
entrar en la exposición del texto, nos permitimos señalar cuatro enseñanzas básicas que
presenta esta parte del libro:
* Una nueva sociedad está en proceso de construirse . Encontramos un contraste entre dos
modelos para manejar la tierra. Por una parte, está el modelo de Canaán donde el faraón
era el principal poseedor de la tierra. Debe tenerse en cuenta que este territorio era una
colonia de la dominación egipcia hasta hacía poco tiempo . Aun después, en el nivel local
los reyes de las ciudades, siguiendo el modelo egipcio, eran los propietarios efectivos de
estas tierras. Algunos estudios sociológicos indican que la aristocracia , el templo y los
oficiales del gobierno conformaban el 2% de la población total de Canaán, pero tenían el
control sobre el 50% de la tierra laborable como parte de su patrimonio rentable. Estas
tierras eran labradas por esclavos o campesinos arrendatarios quienes entregaban la
mitad del producto de la tierra como pago por el arrendamiento. El resto de la tierra era
habitada por campesinos que estaban en las villas o aldeas y quienes pagaban unas tasas
pesadas de impuestos para sostener a la elite urbana. El sistema de manejo de la tierra en
Canaán estaba organizado para beneficiar notablemente al 2% de la población . El modelo
israelita es resultado del propósito divino, y por eso en dicho modelo el principal poseedor
y dueño de la tierra es Jehová. él garantiza la totalidad de la tierra no para un rey sino para
todo el pueblo, tribu por tribu, familia por familia . No habrá un 2% privilegiado. Ejemplo
notable: Josué mismo recibió una pequeña porción de tierra (19:49, 50).
El modelo de Israel está en discontinuidad con el modelo cananeo. Por eso, se resalta el
peligro de que habitantes cananeos continaran viviendo entre las tribus de Jehová, pues
ellos constituían en potencia una tendencia hacia el modelo acostumbrado de monarquía.
Además, es tan importante subrayar que por eso las principales víctimas de la posesión de
la tierra han sido los reyes, como se explicó en la sección anterior.
Observando esta sección se pueden destacar tres fases en el proceso de repartición de la
tierra:
Primera fase: La heredad de las tribus transjordánicas (13:8-33) que es una recapitulación
de Num 32:33-42.
Segunda fase: La herencia de Judá (Num 15:1-63)
La herencia de José, es decir, Efraín y Manasés (16:1-17:18)
Tercera fase: La herencia de Benjamín, diferenciada de Judá (18:11-28). La herencia de
Simeón, diferenciada de Judá (19:1-9)
La herencia de las cuatro tribus del norte, y la tribu migratoria de Dan (19:10-48).
La distribución de la tierra entre las tribus fue realizada de la siguiente manera: Las tribus
de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés (descendientes de José) ya tenían el territorio
asignado al lado oriental del río Jordán y son conocidas como las tribus de Transjordania
(Num 32:1-42).
Del territorio que ya había sido tomado en el lado occidental del Jordán, la principal división
fue hecha entre las tribus de Judá y de José (es decir, las tribus de Efraín y la otra mitad de
Manasés).
Las demás divisiones del territorio dependieron de esta gran división.
A la tribu de Judá le fue dada su posesión en el sur, el territorio de los cinco reyes (cap. 15),
y con ellos estaba asociado Caleb (Num 14:1-15; Num 15:13-19) y más al sur la tribu de
Simeón (Num 19:1-9).
A la poderosa casa de José, es decir, a las tribus de Efraín y Manasés, se le otorgó la zona
A la poderosa casa de José, es decir, a las tribus de Efraín y Manasés, se le otorgó la zona
central de Canaán (caps. 16 y 17), aunque estaban en desventaja por la cadena de
fortalezas que formaban Betseán, Ibleam, Dor, Taanac y Meguido (Num 17:11-12) y por ello
se quejaron de su mala ubicación (Num 17:14). Al respecto Josué los desafió a desmontar
las áreas boscosas de su territorio montañoso , y les aseguró que destruirían a sus
poderosos habitantes (Num 17:15-18).
En medio de estas dos grandes divisiones, para Judá y para José, se le asignó un territorio
a Benjamín (Num 18:11-28) más cerca del Jordán y a la tribu de Dan (Num 19:40-48) más
hacia la costa. Posteriormente la tribu de Dan tuvo que emigrar hacia el norte (Jue. 18)
debido a las hostilidades de los habitantes de la planicie costera (Jdg 1:34-35).
Las restantes tribus : Zabulón, Isacar, Aser y Neftalí, que al igual que Benjamín, Dan y
Simeón, no recibieron territorio en la primera repartición de Canaán, se establecieron
posteriormente al norte del país (Jdg 19:10-39).
* El parentesco es un vínculo fundamental . Esta es una segunda enseñanza básica,
extraída de esta sección. Los territorios tribales fueron otorgados de acuerdo a un criterio
fundamental en este período de la historia de Israel, el parentesco. Esta fórmula se repite
cada vez que se hablaba de repartir la tierra (Jdg 13:15, Jdg 13:23). Esto revela otro
aspecto importante en la estructura del antiguo Israel. En el modelo cananeo la integridad
de la familia extendida, la unidad natural de la sociedad, se desgastaba constantemente
por la esclavitud por deudas, el trabajo de la tierra y la pobreza económica . Por su parte, el
contramodelo israelita basado en el parentesco (mishpajah H4940) agrupaba a un número
de familias extendidas por la vía de la casa paterna (bethab H1004) que permitía su
reintegración y fortalecimiento a través del tiempo . Desde entonces el parentesco podía
ser adquirido por mutuo acuerdo, y de esta forma familias marginadas podían ser
integradas a los clanes.
Este hecho nos puede permitir una conclusión : El modelo que Jehová propuso a Israel en
la tierra prometida era inclusivo, no excluyente como lo entendieron posteriormente los
judíos del posexilio.
En esta nueva sociedad que se comenzaba a formar en Canaán, se arregló la
administración de tal manera que la tierra fue parcelada a miembros de las familias y
arreglada para su redistribución de parcelas periódicamente .
Esta unidad de tribus protegía a los miembros de familia para preservar los títulos
originales sobre la tierra. Por ejemplo, en caso de ventas, se obligaba a vender solo dentro
de su propio clan. También se limitó la esclavitud por deudas a siete años con el fin de
de su propio clan. También se limitó la esclavitud por deudas a siete años con el fin de
evitar la desintegración de la familia , como sucedía entre los cananeos.
* Las aldeas y las ciudades dan el nuevo habitat . Más que una verdad, es una realidad
histórica . Se destacan en estos capítulos las listas de ciudades y aldeas como lugares
asignados para la instalación de las diferentes familias . Estas listas en sí mismas son
tomadas de los anales de la corte del período de la monarquía. Las listas originales pueden
haber sido confeccionadas en el tiempo del censo de David (2Sa 24:1-9) aunque las listas
como nosotros las conocemos , en el libro de Josué, parecen haber sido reelaboradas en
un tiempo tardío. Otra perspectiva es que la exploración de la tierra ordenada por Josué
puede dar fuerza a la tesis de que las listas fueron elaboradas en un período temprano.
Todavía otros investigadores sugieren que las listas , especialmente las de Judá y
Benjamín, fueron arregladas de acuerdo con la organización fiscal por distritos para la
recolección de impuestos .
En el modelo cananeo las ciudades fueron el centro de poder, dominación , riqueza y
privilegio. La dominación de las ciudades destruyó la sociedad aldeana. Las ciudades
israelitas en el período temprano sirvieron como lugar de mercado, centros administrativos
y lugares de refugio en tiempos de peligro. En ellos se organizaron las funciones judiciales
y religiosas para las aldeas. Alrededor de las ciudades estaban sus aldeas. Aquí la unidad
de producción básica era la familia extendida la cual trabajó la tierra. Sus principales
productos fueron cereales, vino, olivo, aceite, frutas y vegetales. La gente habitaba en una
casa de un salón grande construida de piedra o barro.
Varias innovaciones tecnológicas de este período fueron utilizadas por los israelitas en la
agricultura intensiva y extensiva, las cuales les permitieron limpiar las tierras que estaban
aún ocupadas por el bosque. El uso de herramientas de hierro permitió esta limpieza de
lugares inhóspitos . Un autosostenimiento de las aldeas despegó como resultado de estos
cambios tecnológicos y se expandieron a través de todo el país. Paralelamente, hubo un
crecimiento de la población que también prosperó no con base en la explotación por parte
de una élite urbana.
Una enseñanza que se puede extraer de este hecho es que en el campo también se puede
vivir. Contrasta con la idea de nuestro tiempo , cuando predomina el deseo de vivir en las
ciudades. El grueso de la población urbana está compuesto por emigrantes campesinos
que salieron del campo considerando que el paraíso estaba en las grandes urbes. No
debemos caer en la idealización de esta experiencia israelita; pero, sin duda alguna, fue un
modelo alternativo al que predominaba en Canaán antes de su llegada.
*Las fronteras son como espacios vivientes. Esta es una cuarta enseñanza. Los límites
más que marcas territoriales definían áreas de responsabilidad , límites de control y
más que marcas territoriales definían áreas de responsabilidad , límites de control y
protección contra la agresión. Mutuamente reconocidas las fronteras son necesarias para
la convivencia pacífica, la coexistencia creativa y el intercambio social. Respecto a las
fronteras , ellas eran una forma de cumplir los Diez Mandamientos . De manera especial
eran una manera de cumplir los mandamientos que se refieren a la relación con el prójimo .
Los límites fueron frecuentemente violados por los ricos y poderosos en los tiempos de la
monarquía, cuando muchos elementos del modelo cananeo de sociedad retornaron.
Durante los reinados de David y Salomón estos límites se extendieron para incluir áreas
sobre la costa mediterránea y en la llanura de Esdraelón la cual permaneció independiente
durante el tiempo de los Jueces.
La tendencia inclusiva nos permite insistir desde el punto de vista teológico , que aquellos
habitantes que fueron incluidos dentro del territorio israelita eran parte del propósito de
Dios porque su presencia sería comprendida también entre ellos.
El autor del libro de Josué incluyó también una serie de episodios que tienen un objetivo
pedagógico en el contexto de la repartición de la tierra. Estos episodios son:
* La mención de la muerte de Balaam,2Sa 13:22.
* La posesión de Hebrón y la imposibilidad de alcanzar a Jerusalén,2Sa 14:6-15; 2Sa 15:63.
* El requerimiento de Acsa,2Sa 15:16-19.
* Las hijas de Zelofead preservando su herencia,2Sa 17:3-6.
* La deforestación 17:14-18.
Con este panorama de la sección llegamos a su exposición específica.
1. Aún queda mucho por hacer, 13:1-7
La edad de Josué se acercaba a los cien años en este momento . Por eso la distribución de
la tierra que fue incluida en su misión era pertinente. Las palabras de Jehová a Josué (v. 1)
son un recordatorio de que su tiempo está para terminar y que aún no ha terminado de
alcanzar para el pueblo de Dios todo lo que este le había prometido . La totalidad de la tierra
prometida aún no estaba en poder del pueblo, pero esto no significa el incumplimiento de
Dios en sus promesa o la incapacidad para cumplirla (v. 6). Más bien, se anuncia un tiempo
en que Jehová pone a prueba la fidelidad del pueblo y la calidad de su fe y esperanza,
en que Jehová pone a prueba la fidelidad del pueblo y la calidad de su fe y esperanza,
aunque algunos se comenzarán a quejar de que todavía tienen enemigos a sus lados.
Para Josué esto no debe ser visto como fracaso sino más bien como el proceso normal de
todo ser humano que llega al final de la vida sin que necesariamente haya cumplido todos
sus proyectos.
En el v. 6 encontramos las palabras de Jehová: “Tú, pues, sólo da la tierra por sorteo a
Israel como heredad, como te he mandado”. Quieren decir que Josué va a ver realizadas
sus expectativas en torno a la promesa de Jehová. Este no es el hombre fracasado que se
retira; más bien va a recoger frutos de su trabajo, o mejor, del trabajo que Dios ha hecho en
él y por medio de él. No hay una alusión explícita a la fidelidad de Josué a la ley de Jehová,
pero está implícita la satisfacción de Jehová con la labor cumplida por su siervo.
La distribución de la tierra (v. 7) tiene el sentido de una heredad que se recibe por derecho.
Es seguro que ninguna tribu se quedaría sin una porción adecuada a sus necesidades, pero
al mismo tiempo se advierte por todo lo que falta por recibir y que Jehová entregará a su
pueblo posteriormente .
Se mencionan todos los territorios que aún quedan por conquistar :
* El territorio de los filisteos que era una franja angosta extendida a lo largo de la costa
mediterránea por unos 100 km.
* El territorio de los gesureos al sur (1Sa 27:8).
Ambos territorios incluían la porción del país desde Sijor, un pequeño arroyo que hacia el
este era la frontera sur de Canaán, y hasta Ecrón, el más septentrional de los cinco
señoríos o principados de los filisteos . A estos se unían los aveos (heveos) que en las
versiones de la LXX aparece unido a la ubicación "al sur", con lo que se indica un grupo que
fue expulsado (Deu 2:23) y luego se estableció al sur de Filistea.
* La segunda división del territorio aún por conquistar comprendía la tierra de los
cananeos, que es una región montañosa de la Galilea superior, notable por sus cuevas y
lugares de difícil acceso hacia el oriente hasta Afec, en el Líbano hasta la frontera de los
amorreos.
* El tercer distrito que quedaba sin poseer era la tierra de los Biblos que está ubicada sobre
el Mediterráneo, 60 km. al norte de Sidón. Todo el Líbano al oriente, que es una cadena
montañosa que tiene su fin en Hermón.
Todos los que habitan en las montañas desde el Líbano hasta Misrefotmaim , territorio
habitado por los sidonios y fenicios . Después de la mención de los territorios que aún
faltaba por poseer, se recuerda una promesa (v. 6b) que tiene el objetivo de dar ánimo para
no confundir lo incompleto de la posesión de la tierra con la imposibilidad de parte de
Jehová de entregar todas estas tierras en manos del pueblo escogido.
Las promesas de Dios se cumplen aun cuando no siempre en la forma lógica que estamos
acostumbrados a esperar. Normalmente se espera que Dios entregue todo lo que ha
prometido de una vez. Sin embargo, en esta oportunidad no toda la tierra prometida fue
recibida quizá como algunos esperaban. Este era un proceso más complejo y por eso hubo
un “todavía no”, que desafió al pueblo a mantenerse fiel en medio de las presiones bélicas y
espirituales de los sobrevivientes a la primera ola de posesión de la tierra prometida . Las
promesas de Dios son una combinación de realidad y esperanza, el “ya” y el “todavía no” se
interrelacionan para ayudar en la formación de su pueblo. La adquisición de varias tierras
era una realidad pero se les muestra lo que aún falta para que no vayan a considerar que
todo lo habían alcanzado y no necesitaban preocuparse más. La confianza en Dios no debe
disminuir ahora que el peligro de otros ejércitos se haya apagado.
2. Herencia de las tribus de Transjordania,Deu 13:8-33
(1) Los territorios para estas tribus ,Deu 13:8-13, 15-21, 25-33. Rubén, Gad y la media tribu
de Manasés ya habían recibido su heredad en la zona oriental del río Jordán bajo la
dirección de Moisés. Ahora lo que se hizo fue fijar los límites y territorios específicos que le
tocó a cada tribu.
La tribu de Rubén estaría al sur, Gad en el centro y Manasés hacia el norte (Núm. 32 y Deu
3:12-17). En los pasajes señalados se encuentran instrucciones detalladas que se dieron a
estas tribus , y que se relacionaban a la necesidad de mantener firme la solidaridad con las
demás tribus que pasarían al otro lado del Jordán.
(2) El obrero es digno de su salario,Deu 13:14. A la tribu de Leví no se le dio heredad porque
Moisés ya había dejado órdenes acerca de las ciudades que se entregarían a los levitas
(Num 18:20-24; Num 35:1-8). Deberían tener ciudades, pero no una área tribal como las
demás tribus . La designación de sus ciudades se encuentra relatada más adelante en el
cap. 21. La tribu de Leví tenía resuelto el problema de sus necesidades materiales, de esta
manera pudieron dedicarse libremente a servir en el culto al Dios que los había liberado y
los había hecho poseer la herencia de la tierra anhelada. Este hecho no causaba ninguna
sospecha o malicia , pues los levitas se iban a ocupar de un asunto básico en la vida del
pueblo, a saber: el mantener viva la comunión con Jehová por medio de toda la vida cultual
pueblo, a saber: el mantener viva la comunión con Jehová por medio de toda la vida cultual
que servía como conmemoración y renovación constante del pacto. Además, se
garantizaría en todo momento que el pueblo estaba consciente de la participación
protagónica de Jehová en cada instante de la historia de este pueblo. Para los levitas esto
podría significar una función diferente en la vida del pueblo. Un levita podía sentir que su
herencia estaba en Dios, en el servicio a él, en la constancia al participar de la organización
y cuidado de lo sagrado, si es que esto se podía separar en la vida del pueblo de Israel.
(3) No más religión corrupta,Num 13:22-24. Es interesante que aunque la historia de
Balaam ocupa tres capítulos en el libro de Números (22; 23 y 24) y aunque él es
mencionado unas siete veces en el AT fuera de estos capítulos, solamente un versículo
aquí registra el fin de este que es llamado “adivino” (qosem H7080). Esta mención tal vez
tiene el propósito de advertir en contra de la adivinación, ya que se consideraba como una
práctica abominable, asociada con la cultura cananea (Deu 18:10, Deu 18:14). El adivino,
como el profeta, suponía un contacto con la esfera divina. él podía tener visiones y éxtasis.
Era como un capellán entre los reyes antiguos, un asesor de confianza para las decisiones
políticas de gran envergadura que debían tomar con cierta frecuencia. Pero la actividad de
estos personajes fue proclamada abominable porque muchos de ellos hacían de profetas
en la casa del rey y comían en la misma mesa, con lo cual quedaban comprometidos
siempre a decir lo que los reyes querían escuchar y no la palabra de Dios (1Ki 22:1-12; Eze
22:28). La mención de Balaam tiene la intención de recordar al pueblo que la muerte de
este adivino, al otro lado del Jordán, se debió a su mensaje insulso que dejaba a los reyes
contentos pero al pueblo sin orientación . Este tipo de religión animada por esta clase de
“líderes” no deberá estar presente en la nueva sociedad que Jehová está creando.