Guion teatral: "El susurro del maíz"
Duración estimada: 10-12 minutos
Público sugerido: Comunidad escolar y familiar
Grado: 4.º de primaria
Ubicación: Las Huertas, Jilotepec, Estado de México
Personajes
- Narrador/a
- Nayeli: niña curiosa de la comunidad
- Tadeo: hermano de Nayeli
- Abuela Xhita: sabia de la comunidad
- Espíritu del Maíz: personaje simbólico
- Vecinos/Vecinas: integrantes de la comunidad
- Danzantes Xhitas (pueden participar más alumnos)
Escena 1: Un día en Las Huertas
Narrador/a: En Las Huertas, una mañana tranquila despertaba con el canto del gallo y el
aroma a atole. Nayeli y su hermano Tadeo corrían por los caminos de tierra...
Nayeli (riendo): ¡Tadeo! Huele a tamales... seguro la abuela ya está cocinando.
Tadeo (deteniéndose): Mira la milpa... el maíz ya está alto. Vamos con la abuela.
(Abuela Xhita entra en escena, con rebozo y canasto de maíz)
Abuela Xhita: ¡Mis niños! Vengan. Hoy les contaré por qué este maíz no es cualquier maíz.
Nayeli (sentándose a su lado): Cuéntenos, abuela.
Abuela Xhita: El maíz tiene alma. Nos alimenta... pero también nos recuerda de dónde
venimos. Cierren los ojos... escuchen...
Escena 2: El susurro del maíz
(Luces bajan. Entra el Espíritu del Maíz con movimientos suaves. Se escucha música
tradicional otomí.)
Espíritu del Maíz: Soy el maíz. Fui sembrado por sus abuelos... nutrí sus juegos, sus cuentos,
sus danzas. Hoy vengo a recordarles que su cultura vive en cada grano.
Tadeo: ¿Tú eres el maíz que sembramos con papá?
Espíritu del Maíz: Soy todos los maíces. Los antiguos y los nuevos. El que canta cuando
brota, el que baila cuando se cosecha.
Nayeli: ¿Y por qué es tan importante?
Espíritu del Maíz: Porque soy memoria. Soy raíz. Soy Xhita.
(Desaparece entre humo o luz tenue.)
Escena 3: El ritual de agradecimiento
Narrador/a: Cada año, la comunidad se reúne para dar gracias por el maíz, la tierra y la vida.
(Entrada de vecinos con vestimenta tradicional. Traen canastos, flores, comida. Comienzan
una danza lenta y circular. Música de fondo.)
Abuela Xhita: Hoy agradecemos al sol, al agua, a la milpa, y a los que vinieron antes que
nosotros.
Todos (en coro): ¡Gracias, tierra! ¡Gracias, maíz! ¡Gracias, espíritu xhita!
Escena final: Raíces vivas
Nayeli: Abuela, quiero aprender a sembrar. Y a danzar también.
Tadeo: Y a hablar como usted... en otomí.
Abuela Xhita: Entonces miren bien, escuchen con el corazón, y caminen con respeto. Todo lo
que somos... está aquí.
Narrador/a: Y así, entre juegos, cuentos y danzas, la niñez de Las Huertas siguió sembrando
lo que nunca debe olvidarse: su identidad.
(Todos los personajes regresan a escena. Se toman de las manos y dicen juntos:)
Todos: ¡Somos raíz, somos cultura, somos Xhita!
(FIN)