HORA SANTA EUCARISTICA POR LAS VOCACIONES
Exposición del Santísimo
Canto: Lo más grande, lo más sublime.
1. MONICIÓN INICIAL
Queridos hermanos, nos reunimos hoy ante Jesús Eucaristía para pedirle que siga suscitando
vocaciones en nuestra Iglesia. Vocaciones a la vida sacerdotal, consagrada, laical y matrimonial.
Que aquellos que son llamados por Dios puedan escuchar su voz y responder con generosidad y
alegría. Que esta Hora Santa sea un tiempo de encuentro profundo con Jesús, el Buen Pastor, que
nos llama a cada uno por nuestro nombre.
2. Saludo:
Bendito, alabado y adorado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar
R: Sea para siempre bendito y alabado (3)
Este maravilloso momento de intimidad con Jesús en su expresión más profunda y tangible en la
tierra, nos permite habitar en la tienda del Señor, para que nuestra tienda se ensanche,
haciéndonos desplegar lo mejor de nuestro corazón, alarguen la
fidelidad y nos aseguren una entrega genuina y real al servicio de los
demás.
“Ensancha el espacio de tu tienda, despliega tus toldos sin reparo
alarga tus cuerdas, asegura tus estacas.” Is 54,2
Dios padre ensancha en cada uno de nosotros el deseo de donarnos
por amor a la esencia misma de nuestra consagración como hijos
privilegiados y amados, capaces de amarse y perfeccionar un amor
propio que nos haga más humanos y centrados en la realidad actual
de nuestro existir.
Jesucristo despliega tu mirada purificadora en nosotros atreves de la hostia consagrada para que
puros de espíritu, se purifiquen nuestros deseos y obras.
Espíritu Santo alarga tu acción en nuestra respuesta al llamado constante de renovación, para
responder concretamente a eventos de confusión y lograr sembrar la estabilidad necesaria para
un mundo en constante transformación.
Permitámonos en el silencio adorador entrar en intimidad profunda con Dios.
¿Quién soy? La pregunta universal existencial, un ser creado por amor que generosamente
responde al llamado de ser y hacer de la propia existencia un trascender, una tienda abierta
rodeada de toldos y con estacas firmes en el corazón de Dios.
¿Por qué? Porque creo en la vida, en la alegría, en la sinfonía creadora que me permite ser
humano
¿Para qué? Para con mi generosidad responder al momento presente y hacer de la vida
consagrada un camino, verdad y vida presente en medio del mundo.
¿Como? Como tienda viva, como toldo coherente y estaca profundamente anclada en el corazón
de Dios.
Acción de gracias
1. Te alabamos y te bendecimos Señor por los toldos que colocaste en nuestros caminos,
para que nos protegieran del calor del sol, del frio del viento y de la aridez de la
convivencia. Alabado seas por siempre Señor.
2. Te alabamos y te bendecimos Señor porque con cuerdas de amor tu nos mantuviste
unidos los unos con los otros haciendo de nuestras vidas un canto de amor para ti.
Alabado seas por siempre Señor.
3. Te alabamos y te bendecimos Señor por las estacas que dieron solidez a nuestra vida de
consagrados y nos permitieron vivir otro año más por ti, en ti y para ti. Alabado seas por
siempre Señor.
4. Te alabamos y te bendecimos Señor por el don de la vocación y por la promesa que un
día estaremos frente a ti. Alabado seas por siempre Señor.
5. Te alabamos y te bendecimos Señor por nuestra Iglesia que es esa tienda espaciosa donde
todos podemos sentirnos llamados, amados y enviados. Alabado seas por siempre Señor.
Breve silencio
Luego de un breve silencia quien preside la exposición puede introducir la proclamación de la
Palabra con el siguiente comentario.
COMENTARIO SALMO 138
El Salmo 138 es una oración profunda que expresa la confianza en la presencia y el
conocimiento absoluto de Dios. La repetición del verso "Guíame, Señor, por el camino eterno"
refleja un deseo sincero de ser guiado por Dios en la vida, confiando en su sabiduría y amor.
En la primera estrofa, se destaca cómo Dios nos conoce en cada acto y pensamiento, penetrando
incluso en lo más profundo de nuestro ser. Esto nos invita a tener confianza en que no estamos
solos, que Dios nos acompaña en cada paso y conoce nuestras necesidades y sentimientos más
íntimos.
La segunda parte del salmo nos recuerda que somos creación divina, formados por Dios en el
vientre materno. La expresión "te doy gracias, porque me has escogido portentosamente" revela
un sentido de gratitud por el don de la vida y por el cuidado amoroso de Dios en nuestro origen.
La admiración por sus obras nos invita a valorar y reconocer la presencia de Dios en nuestra
existencia.
SALMO 138
R/. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos
penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son
familiares.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has
escogido portentosamente, porque son admirables tus obras.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
Sondéame, Señor, y penetra mi interior; examíname y conoce lo que pienso; observa si estoy en
un camino falso y llévame por el camino eterno.
R. Guíame, Señor, por el camino eterno.
COMENTARIO PARA LA PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA (EVANGELIO).
Este pasaje nos presenta un momento muy significativo en la vida de los discípulos y en la
misión de Jesús. Juan el Bautista, al ver a Jesús pasar, declara: “¡He aquí el Cordero de Dios!”
Reconoce en Jesús la presencia del Mesías, aquel que viene a salvar al mundo. Este acto de Juan
invita a sus discípulos a seguir a Jesús, mostrándonos la importancia de reconocer a Cristo y de
dirigir a otros hacia Él.
Los discípulos, al escuchar a Juan, dejan sus caminos y comienzan a seguir a Jesús, quienes los
invita con sencillez y cercanía: “Venid y veréis”. La respuesta de Jesús, “¿Qué buscáis?”, revela
su interés genuino en las inquietudes del corazón humano. Los discípulos preguntan: “¿Dónde
habitas?”, buscando una conexión más profunda y personal con Jesús.
LECTURA DEL EVANGELIO:
(San Juan 1:35-39) Líder:
Al día siguiente, Juan otra vez estaba allí con dos de sus discípulos; y viendo a Jesús que pasaba,
dijo, “¡He aquí el Cordero de Dios!” Los dos discípulos al oírle hablar así, se fueron en pos de
Jesús. Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: “¿Que buscáis?” Y ellos
respondieron: “Rabí (que quiere decir maestro), “¿Dónde habitas?” Él les dijo: “Venid y veréis.”
Fueron, pues, y vieron donde habitaba, y se quedaron con El aquel día, pues era entonces como
la hora de las diez.
Palabra del Señor.
Reflexión
Este pasaje nos invita a reflexionar sobre cómo reconocemos a Cristo en nuestra vida y qué tan
dispuestos estamos a seguirlo. Al igual que los discípulos, todos estamos llamados a escuchar la
voz de Jesús y a responder a su invitación con confianza y sencillez.
La expresión “Venid y veréis” nos recuerda que la fe no es solo una creencia, sino una
experiencia personal de encuentro con Jesús. Él nos invita a acercarnos, a buscarlo en la oración,
en la comunidad, en la Palabra y en los demás. La presencia de Jesús en nuestras vidas puede
transformar nuestro día a día, dándonos paz y dirección.
Además, la escena nos desafía a ser como Juan el Bautista, que con humildad señala a Jesús y
guía a otros hacia Él. Nuestra misión también es ser testigos de la presencia de Cristo y compartir
su amor con quienes nos rodean.
este Evangelio nos llama a abrir nuestro corazón para reconocer a Jesús, a seguirlo con fe y a
permanecer en su presencia, confiando en que Él nos guía y nos invita a una vida plena en su
compañía.
Oración por las vocaciones:
Gracias, Padre Nuestro Porque hoy como ayer, Jesús Resucitado pasa a través de nuestras vidas
llamando: ¡Ven y sígueme!
Señor Jesús, así como Tu llamaste los primeros discípulos para hacerles pescadores de hombres,
haz que Tu sublime invitación continúe resonando: ¡Vengan a Mi, síganme!
Da a los jóvenes, hombres y mujeres, la gracia de responder prontamente a la llamada. Apoya a
tus obispos, sacerdotes y a los consagrados en su trabajo apostólico.
Concede perseverancia a nuestros seminaristas y a todos aquellos que llevan hacia adelante los
ideales de una vida totalmente consagrada a Tu servicio.
Despierta en nuestra comunidad un entusiasmo misionero. Señor, ENVÍA TRABAJADORES A
TU COSECHA y no permitas que la humanidad se pierda por escasez de pastores, misioneros y
gente dedicada a la causa de Tu Evangelio.
Virgen María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación, ayúdanos a decir Sí, al Señor que
nos llama a cooperar en el plan divino de salvación.
Amén.
Oración final
Señor Jesús, gracias por tu invitación a venir y verte. Ayúdame a reconocer tu presencia en mi
vida y a seguirte con fe y sencillez. Que pueda ser un testigo de tu amor y guiar a otros hacia ti.
Permíteme permanecer siempre en tu presencia y aprender de ti cada día. Amén.
Momento de silencio
Canto (Oh buen Jesús )
Padre Nuestro…
CELEBRANTE:
Nos diste Señor el Pan del Cielo R/: Que contiene en sí todo deleite Oración final: Señor
Jesucristo, que en este Sacramento admirable nos dejasteis el memorial de tu pasión, te pedimos
nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de Tú Sangre, que
experimentemos constantemente en nosotros el fruto de Tú Redención. Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos. Bendición con el Santísimo Sacramento Alabanzas Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre. Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús. Bendito sea su Sacratísimo Corazón. Bendita sea su
preciosísima sangre. Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Bendito sea el
Espíritu Santo, el Consolador Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima. Bendita
sea su Santa e Inmaculada Concepción. Bendita sea su gloriosa Asunción. Bendito sea el Nombre
de María, Virgen y Madre. Bendito sea San José, su castísimo Esposo. Bendito sea Dios en sus
Ángeles y en sus Santos.
BENDICIÓN DEL SANTÍSIMO : Canto final: Es Espíritu de Dios está en este lugar