Universidad de San Carlos de Guatemala
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales
Introducción al Derecho II
Segundo semestre
Sección B
Catedrático: MSc. Luis Alberto Gómez Medina
Auxiliar de cátedra: Licda. Velvet Cristina Sas Osorio
CLASE 1
SUMARIO
1. Concepto Genérico de Fe
1.1. Fundamento de la Fe
1.2. Diferentes Connotaciones del Vocablo Fe:
1.3. Fe pública
1.4. Concepto de Fe pública
1.5. Definición de Fe pública
1.6. Fundamento de Fe Pública
1.7. Requisitos de la Fe Pública
1.8. Notas de la Fe Pública
1.9. Tipos de la Fe Pública
1.10. La Fe Pública como potestad otorgada por el Estado
1.11. Necesidad de investir a una persona de Fe pública
1.12. Necesidad de la Fe Pública en la Sociedad
1.13. El Funcionario Público conforme a la Constitución
1. Concepto Genérico de Fe
Se puede decir que es igual a creencia. Fe es la creencia o confianza
de algo que se ha percibido por los propios sentidos y se acepta por
la autoridad de quien lo dice.
La palabra fe proviene del latín fides, que significa creer. Fe es
aceptar la palabra de otro, al entender y confiar que es honesto y por
lo tanto que su palabra es veraz. El motivo básico de toda fe es la
autoridad (el derecho de ser creído) de aquel a quien se cree. Este
reconocimiento de autoridad ocurre cuando se acepta que el o ella
tiene conocimiento sobre lo que dice y posee integridad de manera
que no engaña.
El concepto de fe, referido al hombre individual, tiene su primera
manifestación en el testimonio de la conciencia y del conocimiento.
Pero además, por la natural inclinación de la propia naturaleza
humana que desea inquirir el por qué de lo existente, se presta
asentimiento a cuanto por mediación de los sentidos o por dictamen
de la razón se comprende que ha de tener efectividad real.
Según San Agustín “A la fe nadie puede ser obligado”. Casi todo lo
que se ha dicho sobre la fe, hace referencia a la fe en su acepción de
simple creencia en lo que no se ve. A eso alude San Agustín cuando
afirma que nadie puede ser obligado a la fe, y lo mismo quiere
significar Schopenhauer cuando dice que la fe, como el amor, no
puede ser forzada.
1.1. Fundamento de la Fe
Todo acto de asentimiento tiene dos fuentes: la evidencia y la fe. En
cuanto a la Evidencia, un hecho es evidente cuando está presente el
conocer directo, por la vista (videntia). Como se tiene la videncia de
la realidad percibida, se puede formular un juicio de razón, por su
evidencia. Ante el hecho presente, evidente, el asentimiento es acto
de conocimiento, porque el hecho u objeto cognoscible, se revela a
sí mismo, por lo que no tiene que intervenir la voluntad.
En cuanto a la Fe, a veces se asiente a un objeto o un hecho, a pesar
de no ser evidente. Este es el caso de acto de fe. Como aquí el hecho
o el objeto cognoscible no se revela a sí mismo por su presencia, sino
que está alejado sea por el espacio o por el tiempo, el asentimiento
ya no se impone por un acto de conocimiento; ha de ser, ante todo,
acto de voluntad, pues no revelándose directa y necesariamente el
objeto mismo por su presencia, algo ajeno por completo al objeto y al
sujeto, debe inclinar y vencer la voluntad a verificar necesariamente
el acto de asentimiento.
Ese algo, extrínseco, al margen del objeto cognoscible y del sujeto
que ha de conocerlo; ese algo que arranca el asentimiento a un
objeto o hecho no evidente (no presente), se llama autoridad. La
clase y origen de esa autoridad dará el grado de poder persuasivo o
imperativo de su declaración o de su narración.
1.2. Diferentes Connotaciones del Vocablo Fe
Según el origen de la autoridad, la fe es religiosa o humana. La
religiosa es la que proviene de la autoridad de Dios, que ha revelado
algo a los hombres. La humana proviene de afirmaciones hechas por
el hombre.
Si la fe humana proviene de una autoridad privada, es decir, común,
se llama fe privada. A esa clase pertenecen los documentos privados,
o sea, firmados por particulares y que no tienen nada de fe pública si
no son reconocidos legalmente ante alguna autoridad. Si el
documento, por el contrario proviene de o es emitido por una
autoridad pública, se está en presencia de un documento público y
por lo tanto puede tener aparejada la fe pública si el emisor de la
misma está investido de dicha autoridad como en los casos de fe
pública judicial, administrativa, registral y notarial.
Como se puede ver, el acto de fe religiosa es subjetivo, pero en el
caso de la fe pública no es así, es objetiva, es una acto de fe objetiva
ya que se está obligado a aceptar como verdadera (en principio)
todos los miembros de la sociedad, en acatamiento de una serie de
preceptos legales que así lo señalan, dado el número y complejidad
de las relaciones jurídicas, que la mayoría de ciudadanos no puede
presenciar, actos que necesitan ser creídos para ser aceptados. En
virtud de lo cual, ciertos actos o negocios jurídicos deben ser
investidos de fe pública, la cual se impone por el otorgamiento de un
poder jurídico.
Así fue creado el sistema de investir a una persona de una función
autenticadora, de modo que al expedir o emitir un documento,
pudiera decirse o afirmarse que dicho documento, acto o negocio
jurídico es confiable en su plenitud por estar investida dicha persona
de fe pública, persona que actúa por una facultad delegada por el
Estado mismo. De tal suerte que el concepto de fe pública se convirtió
en una necesidad de carácter jurídico que obliga a estimar como
auténticos los hechos o actos a ella sometidos; es una verdad oficial
que todos están obligados a creer.
No obstante lo expuesto anteriormente, la expresión fe pública ha
sido entendida en dos sentidos en cierto modo opuestos que son el
vulgar y el jurídico. Dar fe jurídicamente equivale a atestiguar
solemnemente: es un acto positivo; en cambio dar fe en sentido
vulgar o meramente gramatical es prestar crédito a lo que otra
persona o autoridad manifiesta, es una actitud pasiva. Así pues, el
concepto de la fe pública no será la convicción o creencia del espíritu
en lo que no se ve, sino la necesidad de carácter jurídico que obliga
a estimar como auténticos e indiscutibles los hechos o actos
sometidos a su amparo, se quiera o no se quiera creer en ellos. La
potestad de atestiguar solemnemente no puede encomendarse de
modo habitual a cualquier persona privada, sin una especial
investidura previa; debe ser exclusiva de los funcionarios o
autoridades a quien el Estado la encomienda.
1.3. Fe Pública
La doctrina plantea qué debe entenderse por fe pública. Jiménez
Arnau, por ejemplo dice que la acepción vulgar de la idea de fe
pública no coincide con el sentimiento jurídico que la expresión tiene:
“jurídicamente la fe pública supone la existencia de una verdad
oficial, cuya creencia se impone en el sentido de que no se llega a
ella por un proceso espontáneo cuya resolución queda al albedrío,
sino por virtud de un imperativo jurídico o coacción que obliga a tener
por ciertos determinados hechos o acontecimientos, sin que se
pueda decidir autóctonamente sobre su objetiva verdad cada uno de
los que forman el ente social”.
1.4. Concepto de Fe Pública
La expresión fe pública no es más que una especificación adjetiva
del sustantivo fe, y por tanto, tiene muy diversos sentidos que
corresponden a los diversos sentidos en que pueden entenderse la
fe. El que tiene fe, tiene una creencia, una convicción, una
persuasión, una certeza, una seguridad o una confianza.
Como se dijo anteriormente dar fe jurídicamente, equivale a
atestiguar solemnemente y dar fe en sentido vulgar es prestar crédito
a lo que otra persona o autoridad manifiesta. Por eso en su
aceptación técnica puede definirse la fe pública como la función
específica, de carácter público, cuya misión es robustecer con una
presunción de verdad los hechos o actos sometidos a su amparo.
Dice Tornell que el individuo es el sujeto de la fe. Fe Pública es fe del
Estado. La imposición de autenticidad se confunde con la fe pública.
Mas es evidente, que ésta última es algo anterior. La convicción del
Estado se ha producido antes que la suposición. En consecuencia
considera que fe pública es la convicción del Estado, de la certeza de
un hecho o de una relación jurídica que se impone a los particulares,
abstracción hecha de su creencia individual.
1.5. Definición de Fe Pública
Así pues dice el concepto jurídico de la fe pública es: “La necesidad
de carácter público, cuya misión es robustecer con una presunción
de verdad los hechos o actos sometidos a su amparo, se quiera o no
se quiera creer en ellos”.
Para otros autores la fe pública es la garantía que da el Estado de
que son ciertos determinados hechos que interesan al derecho.
1.6. Fundamento de la Fe Pública
La fe pública, al igual que todas las instituciones que integran la
publicidad jurídica o satisfacen sus necesidades, se producen
involuntariamente en la sociedad para la realización normal del
Derecho que es uno de los fines del Estado. Si es axiomático del
mismo modo puede afirmarse que donde exista una sociedad regida
por una serie de normas, hace falta un conjunto de organismos que
contribuyan al cumplimiento de esas normas y faciliten su eficacia.
Por otra parte se afirma con acierto que el fundamento de la fe pública
se halla en la necesidad que tiene la sociedad para su estabilidad y
armonía, de dotar a las relaciones jurídicas de fijeza, certeza y
autoridad, a fin de que las manifestaciones externas de estas
relaciones sean garantía para la vida social y jurídica de los
ciudadanos y hagan prueba plena ante todos y contra todos, cuando
aquellas relaciones jurídicas entran en la vida del derecho en su
estado normal.
Al observar la evolución histórica de la institución se comprueba la
dificultad de separar las manifestaciones embrionarias de la fe
pública, imposición de creencia de aquellas otras manifestaciones
que son el germen de la publicidad en su sentido Registral y cuya
finalidad no es imponer o justificar hechos, sino garantizar facultades
de los titulares.
Finalmente, pueden mencionarse dos fundamentos primordiales de
la Fe Pública, los cuales son:
La realización normal del derecho; y
La necesidad que tiene la sociedad de dotar a las relaciones
jurídicas de certeza.
1.7. Requisitos de la Fe Pública
La fe pública, para serlo exige los siguientes requisitos:
a) Fase de evidencia: De este aspecto hay que distinguir entre el
autor del documento y el destinatario. Si se refiere a su autor,
se requiere: Que sea persona pública y que vea el hecho ajeno,
o que narre el hecho propio. Por eso, antiguamente, se decía
que el autor “recibe el acto” y “da fe de él”. “No recibe la fe”,
sino que la “da”. El caso es completamente contrario cuando se
trata del destinatario que “no recibe el acto”, sino que “recibe la
fe”.
b) El acto de evidencia puede producirse llanamente o bien
revestido de solemnidad: En el primer caso el acto no tiene fe
pública, y en el segundo sí, por haber sido producido dentro de
un procedimiento ritual fijado por la ley. Por eso se dice que los
Notarios hacen constar los actos y hechos jurídicos, a los que
les dan autenticidad conforme a las leyes, revistiéndolos de
solemnidad y forma legales. Esto es lo que se llama el “rigor
formal” de la fe pública.
c) Fase de objetivación: Si el funcionario que ha de autenticar el
hecho histórico no lo fija en la “dimensión papel”, de nada
serviría, pues su memoria es tan frágil como la de cualquier otro
ser humano. Por eso el hecho percibido debe convertirse en
“cosa corporal”. El hecho histórico, ha de convertirse en “hecho
narrado”, mediante una grafía sobre el papel, sin lo cual no
habría documento, el cual exige corporeidad, o sea, una
objetivación física.
d) Fase de coetaneidad: Los requisitos de evidencia, de
solemnidad y de objetivación, deben producirse al mismo
tiempo (coetáneamente), pero la coincidencia tiene que darse
de acuerdo con ciertas normas de formas previstas por la ley y
obligatorias para el funcionario que interviene.
1.8. Notas de la Fe Pública
a) Exactitud: Se refiere al hecho histórico presente, y exige la
fidelidad o sea, la adecuación de la narración al hecho;
puede ser: Natural, cuando la narración es completa, de un
hecho confinado entre determinados límites de tiempo; y
Funcional cuando debe ceñirse sólo a lo que del hecho
interesa a un asunto o a la ley.
En cuanto a la exactitud de la fe pública tiene eficacia “erga omnes”,
es decir tiene fuerza de probar frente a terceros, pero no fuerza de
obligar a terceros.
b) Integridad: La integridad, es la que proyecta la exactitud,
pero hacia el futuro. Es “la estatua inmóvil de la fe pública,
estático con su extensión espacial entre paredes formales
de fe pública”. La integridad es la exactitud, pero no como
verdad del espejo o fotografía instantánea, sino la verdad
hecha piedra inmóvil en la escultura.
1.9. Tipos de Fe Pública
a) Fe Pública Originaria: Que se da cuando el hecho se
traslada al papel en forma de narración captado directa y
coetáneamente por la vista y el oído del funcionario “de visu
et auditu suis sensibus”. Se trata de un documento directo
(percibido por los sentidos del funcionario) e inmediato
(narrado en el mismo momento).
b) Fe Pública Derivada: Es aquella en que el funcionario no
actúa sobre hechos, cosas o personas, sino únicamente
obre otros documentos. El hecho sometido a la evidencia del
funcionario es otro documento preexistente. Se está en
presencia de fe pública derivada, cuando se ve que la
fórmula concuerda con su original u otra semejante.
1.10. Clases de Fe Pública
Por ser la realización de derecho uno de los fines fundamentales del
Estado, es al Estado a quien compete la reglamentación de las
diversas funciones que pueden distinguirse en el amplio concepto de
la fe pública. Como el Estado es sociedad de fines totales y como los
hechos humanos fácilmente entran en el campo de los hechos
jurídicos, puede asegurarse que la mayor parte de las actividades
humanas, lo mismo cuando se desenvuelven en los cauces normales
del negocio jurídico que cuando actúan normalmente en la
realización de hechos ilícitos, tienen contacto o relación con los
órganos de la fe pública y provocan o pueden provocar la intervención
y el amparo de ésta. Existen diversas clases de fe pública entre las
cuales las más importantes son las siguientes:
a) Fe Pública Judicial: Es la que tienen los documentos
autenticados por los tribunales de justicia, o sea las
resoluciones y certificaciones que expiden. La fe pública
judicial compete esencialmente al Secretario de los
Tribunales, cuya función autenticadora es muy parecida a la
del Notario y se diferencia únicamente en los modos de
intervención. Legalmente así lo establecen la Ley del
Organismo Judicial en los artículos 171 y 173 es este último
un artículo muy importante, por su relación con lo
anteriormente expuesto, y el mismo dice: 15 “Si el
Secretario del tribunal fuere Notario podrá dar fe plena de
las actuaciones judiciales de que conozca el tribunal al cual
sirve, sin precisar la intervención de ningún otro funcionario,
bajo su responsabilidad, al dejar una razón en autos”.
b) Fe Pública Registral: Es la que poseen los registradores,
para certificar la inscripción de un acto que consta en un
registro público, el cual tiene autenticidad y fuerza
probatoria desde que fue inscrito. El documento auténtico
se hace público por medio de otro que lo copia para
desplegar la autenticidad, su fuerza probante del acto a
favor o en contra de cualquier interesado, desde la fecha de
su inscripción.
c) Fe Pública Administrativa: Es la que tiene por objeto dar
notoriedad y valor de hechos auténticos a los actos
realizados por el Estado o las personas de derecho público
dotadas de soberanía de autonomía o de jurisdicción. Esta
fe pública administrativa se ejerce a través de los
documentos expedidos por las propias autoridades que
ejercen la gestión administrativa en los que se consignan
órdenes, comunicaciones y resoluciones de la
administración. De ahí la necesidad de la intervención
notarial en la contratación administrativa en la que el
Notario, aun es funcionario, actúa con plena y total
independencia y constituye eficaz garantía de los derechos
de los administrados. Es ésta la postura tradicional,
defendida, según la cual con la escritura pública se otorga
a la relación del derecho una firmeza, estabilidad y
autenticidad que sin ella no tiene.
d) Fe Pública Legislativa: Es la que posee el organismo
legislativo y en donde se cree en las disposiciones
emanadas del mismo, las cuales pasan a ser generalmente
leyes de la república. Esta es de tipo corporativa ya que la
tiene el Congreso como órgano, y no sus representantes en
lo individual.
e) Fe Pública Notarial: Es la facultad del estado otorgada por
la ley al Notario. La fe del Notario es pública porque
proviene del Estado y porque tiene consecuencias que
repercuten en la sociedad.
1.11. La Fe Pública como potestad otorgada por el Estado
Es evidente que no existe uniformidad en el campo doctrinal respecto
de si debe considerarse o no al Notario como funcionario público, o
bien, si es sólo un "delegado" de la fe pública del Estado; sin
embargo, de manera genérica, al tomar en cuenta la actual redacción
del artículo primero del Código de Notariado de Guatemala, puede
válidamente sostenerse que, el Notario público es una persona que
con sujeción a normas jurídicas realiza, de manera autónoma, una
función pública que originalmente corresponde al Estado y que se
traduce, fundamentalmente, en autenticar hechos o actos jurídicos
con fuerza de fe pública. La función notarial es de orden público. En
Guatemala corresponde al Ejecutivo, ejercerla por conducto de su
administración. Y al ser el titular de la fe pública el Ejecutivo, la puede
delegar en forma parcial, a los funcionarios y empleados que forman
parte de su administración.
De igual manera la exposición de motivos de la Ley de 1,901 de
México reitera esta posición al expresar: “La fe pública no es, no
puede ser más que un atributo del Estado, supuesto que es una
manifestación de derecho aplicada a la validez y credibilidad de actos
concernientes a la vida civil; por esta razón, el individuo que conforme
a la ley hace constar esos actos, que lo reviste de solemnidad y les
da fe pública, no hace otra cosa que obrar, en nombre del Estado,
ejercer una función de éste, y es, por tanto, un funcionario público”21
Los anteriores argumentos legislativos, proporcionan seguridad
jurídica, uno de los fines primordiales del Estado, así el Notario
coadyuva en la realización de estos fines, con la redacción y
autorización de los instrumentos públicos. La fuerza probatoria que
otorga el Estado al instrumento notarial, es actualmente
circunstancial, fortalece al instrumento dándole las características de
prueba documental pública indubitable, mientras no se apruebe
judicialmente lo contrario.
1.12. Necesidad de investir a una persona de Fe Pública
Nació entonces, por la necesidad de lograr un fin, y como un medio
para lograrlo, la idea de investir a una persona de fe pública. Para
que el acto sea autorizado por un determinado funcionario y no por
cualquiera, se exige que éste, a quien se inviste del poder de dar fe,
reúna determinados requisitos de honorabilidad, preparación y
competencia indispensables para que el acto jurídico sea lo más
perfecto humanamente posible, desde su nacimiento hasta su
autorización y a un registro definitivo. Aquí, los fundamentos del
notariado se confunden con los de la fe pública.
Sin embargo, es obvio que el hecho de que existieran funcionarios
especiales para redactar y autenticar ciertos actos jurídicos, no
implica la desaparición de los otros actos que seguían y siguen
celebrándose sin la intervención de tales funcionarios. Conviven dos
tipos de documentos: los que las mismas partes redactan y firman sin
ninguna formalidad, y aquellos otros que ni redactan ni escriben ni
firman ellas solamente, sino en presencia del funcionario público (El
Notario). He aquí también, la diferencia entre un documento privado
y un documento público.
1.13. Necesidad de la Fe Pública en la Sociedad
La fe pública, al igual que todas las instituciones que integran la gran
publicidad jurídica o satisfacen sus necesidades, se produce en la
sociedad para la realización normal del Derecho que es uno de los
fines del Estado. Pudiéndose afirmar que donde existe una sociedad
regida por una serie de normas, hace falta un conjunto de organismos
que contribuyan al cumplimiento de dichas normas y faciliten su
eficacia.
Las múltiples relaciones que se producen en el grupo social en que
se desenvuelven los seres humanos, suponen actos de autoridad y
de obediencia; actos de libre comunicación entre los componentes
de dicho conglomerado, lógicamente ha de suponerse que habrán
colisiones de derechos o de pretensiones, asimismo se supone que
habrá entidades para la prevención o eliminación de dichos
conflictos, razón por la cual es necesario saber quién es la autoridad
y hasta dónde llega su poder; hay que conocer de modo cierto y
concreto los convenios o hechos que dan lugar al nacimiento o
modificación de los derechos; y cuando se susciten dichas
controversias, el organismo competente que las dirima deberá darlas
a publicidad, a conocer al resto del conglomerado social. Semejantes
circunstancias no solamente han de producirse, sino que han de
tener notoriedad suficiente y la suficiente veracidad para que las
consecuencias que produzcan no se consideren caprichosas,
arbitrarias o abusos de poder.
En ese orden de ideas, dice Azpeitia, citado por Giménez Arnau, “Ni
las leyes, ni las sentencias judiciales, ni los documentos notariales
podrían tener eficacia ante la sociedad organizada, si a cada
momento pudiera ponerse en duda la legitimidad o autenticidad de
su contenido”, asimismo Mengual, afirma con lógica que “El
fundamento de la fe pública se halla en la necesidad que tiene la
sociedad para su estabilidad y armonía de dotar a las relaciones
jurídicas de fijeza, certeza y autoridad, a fin de que las
manifestaciones externas de estas relaciones sean garantía para la
vida social y jurídica de los ciudadanos y hagan prueba plena ante
todos y contra todos, cuando aquellas relaciones jurídicas entran en
la vida del derecho en su estado normal”.
1.14. El Funcionario Público conforme a la Constitución
La Constitución Política de la República de Guatemala, se refiere a
los altos funcionarios y empleados públicos, pero no los define. El
artículo ciento cincuenta y cuatro denomina:
“Función Pública; sujeción ala ley: Los funcionarios son depositarios
de la autoridad, responsables legalmente por su conducta oficial,
sujetos a la ley y jamás superiores a ella.
Los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y
no de partido político alguno.
La función pública no es delegable, excepto en los casos señalados
por la ley, y no podrá ejercerse sin prestar previamente juramento de
fidelidad a la Constitución.”
Esto significa que al ser la fe pública delegada por el Estado hacia el
Notario, éste debe de ser el principal responsable, de que la misma
se preste de manera eficiente y de conformidad con lo que establece
la ley.