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Moreno Fernández SOCIOLINGUISTICA-compressed

El libro 'Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje' está dirigido a estudiantes y profesionales de diversas disciplinas, explorando la relación entre lengua y sociedad. Organizado en cuatro partes, abarca desde la variación lingüística y la interacción comunicativa hasta la planificación lingüística y el bilingüismo. Esta cuarta edición revisada continúa siendo un recurso fundamental para el estudio de la sociolingüística.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
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Moreno Fernández SOCIOLINGUISTICA-compressed

El libro 'Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje' está dirigido a estudiantes y profesionales de diversas disciplinas, explorando la relación entre lengua y sociedad. Organizado en cuatro partes, abarca desde la variación lingüística y la interacción comunicativa hasta la planificación lingüística y el bilingüismo. Esta cuarta edición revisada continúa siendo un recurso fundamental para el estudio de la sociolingüística.
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Principios de sociolingüís.

tica y sociología del lenguaje


\
• • •
es una obra destinada a todos 'los que se mueven entre el. campo
de la enseñanza y ~lestt¿.dio:·~e la lingüística, la sociología,
la antropología Y_:otras disci~linas afines.
flllClplOS e
El libro está organizado en cuatro partes; las tres primeras
sociolingüística
responden a un recorrido lineal que va de lo particular a lo más
general. Se empieza por el estudio de elementos fonéticos, pata
concluir en el vasto ámbito de la convivencia de lenguas y
sociedades diferentes, pasando por la variación estilística, la
variación en grupos sociales y los procesos de interacción
sociología
comunicativa entre individuos. En la cuarta parte se dedica un
capítulo a las relaciones entre sociolingüística, sociolo.gía del
lenguaje y etnografía de la comunicación, otro a la teoría y los
métodos de la socio!ingüística variaciorlista, otro a la aplicación
del lenguaje
de esta disciplina a la enseñanza de lenguas y un último capítulo
a la planificación lingüística.

En su cuarta edici¿n, ..Principios de sociolingU 13 FILOLOOIA Y LINGUISTICA lldl.l •• t


213400 SOCIOLINOUISTICA. fiOLnC.o\ UfK
Francisco Moreno Fernández
sociología del lenguaje s 1gue siendo pórtico d¡
JIRINCIPIOS DE "SOCIOLI.HGU1Sl
a esta materia para estudiantes de distinto nivel: VV.AA.
171143441:1777 :zee t 00243tS11R 11/-14
o estudiosos de diferente procedencia intelectua

Jllllll~l flilífll . ,.....


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Arie/ Letras Arie/ Letras 4 .a edición


ÍNDICE

Prólogo a la cuarta edición . . 9


Prólogo mle segunda edición . 11

Introducción . . . . . . . . • • . . 15
PRIMERA PARTE

LA VARIACIÓN EN LA LENGUA

1.• edición: enero de 1998 CAPITIJLO l. La variación en los niveles de la lengua . 21


4.• edición revisada y actualizada: enero de 2009 Lengua y variabilidad . . . . . 21
s.• impresión: julio de 2012 Comunidad de habla. . . . . . . . . . . . . • 23
Variación fonético-fonológica . . . . . . . . 24
© 1998 y 2009: Fnmcisco Moreno Fernández
Variación gramatical: morfología y sintaxis. • 28
Derechos exclusivos de edición en español Variación léxica . . . . . . . . . . . . . . • 32
reservados para todo el mundo: Variación pragmático-discursiva . . . . • . . 35
© 1998, 200 y 2012: Editorial Planeta. S. A. Variables lingüísticas y extralingüisticas . . . • • , •• 36
Avda. Diagonal, 662-664- 08034 Barcelona Reflexiones y ejercicios . . . 37
Editorial Ariel es un sello editorial de Planeta, S. A. Orientaciones bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . 37
www.ariel.es
www.espacioculturalyacademico.com CAPtruLO 2. La variación sociolingüística. Las variables sociales . . . .. . . . . . . . . 39
Variación sociolingillstica . 39
ISBN 978-84-344-8277-7 La variable social «sexo>> . 40
La variable soCial «edad» . 47
Depósito legal: B. 49.077-- 2008 La variable «clase social» . 52
La variable «nivel de instrucción» 61
Impreso en España por
La variable social «profesión». 67
Book Print Digital
La procedencia y los barrios. . 68
El papel utilizado para la impresión de este libro Raza y etnia . • . . . . . . . . . 70
es cien por cien libre de cloro Reflexiones y ejercicios . . . 74
y está calificado como papel ecológico. Orientaciones bibliográficas • 74
No se permite la ~eproducci ón total o parcial de este libro, ni ~u incorporación a un siste~a CAPITIJLO 3. Patrones de estratificación sociolingüfstica _ 75
informático ni su transmisión en cualquier forma o por cualquter medto, sea éste electróntco,
mecánico, ~r fotocopia, por grabación u otros métodos, sin el penn~o ~revio y ~rescrito
Variación sociofonética . . - 75
del editor. La infracción de Jos derechos mencionados puede ser consmuuva de delito contra Variación sociogramatical . 81
la propiedad intelectual (Art. 270 y siguientes del C~igo Pe~al). . Variación socioléxica . . . 82
Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográfi cos) SI necestta Variación sociodiscursiva . 85
fotocopiar o escanear alg1ln fragmento de esta obra. Reflexiones y ejercicios . . 87
Puede contactar-con CEDRO a través de la web www.conlicencia.com
o por teléfonó en el91 702 19 70 / 93 272 0447
Orientaciones bibliográficas 88
2 PRINCIPIOS DE SOClOLlN<JUISTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE ÍNDICE 3

CAPiTULO 4. Variedades lingüísticas . . .. _• • , . . . . . . . . . . . . . . , , . . . 91 CAPí'f(]LO9. Actitudes lingüísticas • . . , ••.•• , . . . . _ . . . . • . 177


El concepto de variedad . . . . . . , . . . , , . 91 Actitud, identidad y conciencia lingüísticas. . . • . · • · • - · · · •· · · · · 177
Lengua y dialecto . . . . . . , • • . • •.. , _ __• ____. 92 Interpretación y componentes de las actitudes lingüísticas . · · · • · · · · · · · · · · 180
Clases de lenguas . . . . . ••• • • • , •. . . • . . . . . 94 Medida de la actitud . . . ••• . • . • • , 184
Dialecto, sociolecto y nivel , , • , . , , , • , , 96 El concepto de prestigio . . . , . , , • _• . • • • •, 187
Estilo y registro . . . . . . , , , , • , , •• •• 98 Reflexiones y ejercicios . . . • , • • • 190
Variedades especiales: las jergas , • • , , , , • , , , 108 Orientaciones bibliográficas .• • • . · • · · • · · · · • · 190
Reflexiones y ejercicios . . . , , • • • , 110
Orientaciones bibliográficas . . 110 CAPfruLO 10. Lengua, cultura y pensamiento . . . . . • , .• · • - . · . - · · - 191
Las lenguas y la visión del mundo . . . . . . . . . . . . • ••• • . · . . - - · - • 191
CAPÍTULO 5. El cambio lingüístico visto desde la sociolingüfstica . . . . . , , , • • 111 Diversidad lingüística y diversidad culturaL . . • • . · · • •· · • · • • • · 194
Variación y cambio lingüístico . . . . . . 111 Tabú y eufemismo . . . . . . . . . . . . . . , . . . • , . . . . . . 196
El mecanismo del cambio lingüístico . . . 114 Competencia lingüística, competencia comunicativa y competencia cultural . . . . . . . 198
Teoría de la onda y teoría de catástrofes • 117 Traducción de lenguas-traducción de culturas . . • . · • . · · 200
Cambio fónico regular y difusión léxica • • • • • • , • 120 Reflexiones y ejercicios . . . • 202
El estudio del cambio en tiempo real y en tiempo aparente . • , • •• , .•• •• 121 Orientaciones bibliográficas f • • ••
203
Reflexiones y ejercicios . . . , , , ••• 124
Orientaciones bibliográficas . . . . ·. • , • , • • • • •• , 126
TERCERA PARTE
CAPfruLO 6. El concepto de variación • , • , , • , 127
Variación y significado . . . . . 127 LA COEXISTENCIA DE LENGUAS Y SOCIEDADES
Variación y polimorfismo . . . . . . . 130
Hacia una teoría de la variación . . ... 131 CAPITULO 11. Bilingüismo . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . • • . • · · • •• • • 207
El lugar de la variación sociolingüística dentro de la lengua . . . . . . . . . . . . . . . . 135 La definición de bilingüismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • • • . . . • • • · • · 207
Reflexiones y ejercicios . . . 137 El bilingüismo individual. Clases de bilingüismo. • •• . •• . . . . • • • . · . • • •• • 208
Orientaciones bibliográficas . . . . . . . , . . . . . . 138 El bilingüismo social . . . . . . . . . . . . . •• . • • • . •• , • • . •• · · 211
Efectos y consecuencias del bilingüismo . , , . • • . • • • • . . . • . • • . • . • • . . 214
Aspectos educativos del bilingüismo . . . . . . . . . • · - - - 215
Reflexiones y ejercicios . . . . . . . . . 218
SEGUNDA PARlE
Orientaciones bibliográficas 219
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 221
CAPÍTULO 12. Diglosia . . . .
La diglosia del griego y del árabe . , 221
CAPíTULO 7. Interacción comunicativa y cortesía .. . . . . . 141 223
Delimitación teórica del concepto de diglosia . . . • • • •• . • .
La sociolingüística y el estudio de la interacción comunicativa 141 Lenguas y dialectos como variedades A y B en situaciones diglósicas . . . . . . . . . . . 227
Sociolingüística y pragmática . . . . . . . . . . . . . 142 229
Bilingüismo y diglosia. . . . . . . . . . . . . , . . . . . . . · · · · • • • • • • · • · • ·
Sociolingüística y actos de habla . . . . . . . . . . , , , • • , , , , , , , , . . • , • • 143 230
Poliglosia . . . . . . . . . . . - , • • • , , • . . . . • . . . . . . • . - · · · · · · • · -
La cortesía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • , • . . • , • • . • , . . . , , , 146 ·Las lenguas y sus funciones . .. .. . .. . .. . . . . .. . . 1 • 232
El poder, la solidaridad y las formas de tratamiento 149 Reflexiones y ejercicios . . . . . . . • • • . . . . . . • • 233
La acomodación o adaptación comunicativa , . . , , , , . . . • . . . . . • . . . . • . 155 233
Orientaciones bibliográficas . , . . . • . . . • . • . • . . • •• •• • •
Reflexiones y ejercicios . . . 155
Orientaciones bibliográficas . . . . . 157 CAPÍTULO 13. Elección, mantenimiento y sustitución de lenguas . . . • , . • • . . . . . 235
Elección de lengua y elección lingüística . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 235
CAPíTULO 8. Discurso y conversación. 159 Aspectos sociológicos de la elección de lenguas . . . . . . . . . . . . • • , . • • . . . · 236
Análisis del discurso y análisis de la conversación . 159 Aspectos psicolingüísticos y psicosociológicos de la elección de lenguas . . . . . 240
La conversación: caracterización general . 162 Sustitución y mantenimiento de lenguas . . . . •• . . . . 243
Sociolingüística de los rituales de acceso . 166 Lealtad y deslealtad lingüísticas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 244

........ .
El tumo de habla . . . . 1 t •• 168 El conflicto lingüístico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . · · · • · · · · · 245
La narración oral. . . . . . . • , 171 Consecuencias de la sustitución de lenguas: deterioro y mortandad . . . . . . . . . . . . 246
Reflexiones y ejercicios . . . 174 Reflexiones y ejercicios . . . 247
Orientaciones bibliográficas 176 Orientaciones bibliográficas . • • • • • · ·• · 248
4 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜlSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE lNDICE 5

CAPITULO 14. Lenguas en contacto . . . . . . . . . • •..... . . , ... , 249 CAPiTULO 19. Sociolingüistica aplicada. 325
Consecuencias lingüísticas del contacto de lenguas . , • ••• • , . . •• . . 249 Aplicaciones de la sociolingüística . . . 325
Los conceptos de sustrato, superestrato y adstrato . . . . . • . • , . . . . . . . 251 soóolingüistica y enseñanza de lenguas 326
Las aportaciones de Uriel Weinreich . . • . • • . . . . . . . • . . . . . _• . . . , 252 Adquisición de lenguas y contexto social . ..... . . ... . o • o •• • 3;28
Interferencia y convergencia . . . . • , •, • • , • , , • •• •• . •• •, 254 Sociolingüística y traducción . . . • . . . 330
El préstamo léxico . . . . . . . . . . , , . • • , • • •• • . . • . •• . .•• , 257 Sociolingüística forense . . . . . . . • . 331
Alternancia y mezcla de lenguas . . • • • • . •, • , , , , , , 259 Reflexiones y ejercicios . . . . . • • • • 332
Condiciones del cambio de código • , • • • • , • • • •• . • • •• . . • •• • , 263 Orientaciones bibliográficas • • • . • • 333
Reflexiones y ejercicios . . . 264
Orientaciones bibliográficas . . . 265 CAPITULO 20. Planificación lingüística 335
La planificación lingüística y sus componentes. • • ••••. 335
CAPÍTULO 15. Lenguas pidgin, lenguas criollas y mezclas de lenguas • ..... . .. 267 Planificación de lenguas y dialectos: a propósito del español en el mundo • , . . _ • . 339
Lenguas francas, lenguas pidgin, lenguas criollas . . . • , • • •• • , 267 La finalidad de una planificación de la lengua española . . . . . . . . . . . . 343
Los procesos de pidginización y de criollización . . . . . . . . • • . . . . . • . . . . . 269 Lengua española y globalización . . . . . • . . . . . . • . •••••.• . 345
Características lingüísticas de tos sabires y ~os criollos. , , • . . . . . . . _ • . . . . . . 271 Reflexiones y ejercicios . . . 346
El origen de las lenguas pidgin y criollas . . . . . . . . • • • . • • • • • . . . • . . . 273 Orientaciones bibliográficas 346
Los criollos hispánicos: papiamento, palenquero, chabacano. , • •• • . . . . • . . . 274
Mezclas de lenguas en las fronteras hispánicas . , , •, , 1 , • , 279 Glosario sociolingüístico 349
Reflexiones y ejercicios . . . •• •• , . •• •. 282
Orientaciones bibliográficas • . . . . . . . • • , • •• • • • •• 283 Índice analítico 361

Bibliografia . . 381
CUARTA PARTE

TEORÍAS, MÉTODOS Y APLICACIONES

CAPÍTULO 16. Sociolingüística, sociología dellenguaj e y etnografia de la comunicación . 287


El desarrollo de la sociolingüistica moderna . 287
Sociolingüística y sociologia del lenguaje . . . . . . . . . . . 291
'La etnografía de la comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . 292
Aportaciones y problemas de la etnografía de la comunicación • , • • • • • . • 294
El estudio de la estructura social y la estructura lingüística • • • . • • • • . • , 296
Orientaciones bibliográficas . . . . . . . . • , • . . . • . 298
CAPITULO 17. Sociolingüística variacionista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
Variación y cambio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . , . , • . . . . •. • . 299
Sociolingüística y teoría sociológica . . . . . . . . . • . . . . • . • . . , • 300
Variación y teoría lingüística . . . . . . . . . , . . . • . . . . . • • . . 301
Gramática individual, gramática comunitaria y complejo polilectal 303
Modelo psicolingüístico de variación sociolingüística . . . . . . . , 306
Sociolingüística cognitiva y variación 307
Orientaciones bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 308
CAPÍTULO 18. Fundamentos de metodología sociolingüfstica cuantitativa . . .' .. . .. 309
Principios metodológicos . . . • • . . . • • , . 309
Muestreos . . . . . . . . . . . . . . .. •. . . ~ . . , , . . • , . . . . •. • 311
Cómo conseguir los ma~iales , • • • • . 313
Sociolingüística y estadística • • • • , • . • . 315
El modelo del varíacionismo • . . . . . . • • 317
Corpus de lengua hablada . . . . . • . . • • •• 320
Nota ética . . . . . . . . . . . •. . .. , , , 1 ••••• 321
Reflexiones y ejercicios . . .
on·entaciones bibliográficas
... ' 322
323
A Nicolás Moreno Martín de Nicolás.
¡Pues mejor!

Mi lengua muy tosca te pide perdón,


amigo
cristiano lector y hermano,
si en lengua materna de mi castellano
ofende tu oido mi rústico son.

Recibe mi afecto, mi buena intención,


pon tú la sal que falta en mi boca;
emienda, trasmuda, deshaz, y revoca
aquello que sale de regla y razón.

BERNARDO PÉREZ DE CHINCHÓN


PRÓLOGO A LA CUARTA EDICIÓN

Cuando un libro de texto corre de mano en mano durante varios años, parece adquirir
vida propia y, si el autor tiene la oportunidad de retocado, se ve tentado de renunciar a par-
te de su intención primera para responder a lo que los lectores han ido buscando en la obra.
Las más de las veces, el libro· de texto sigue siendo pórtico de entrada a una materia para
estudiantes de distinto nivel de formación o estudiosos de diferente procedencia intelec-
tual, por lo que el autor puede hacer el intento de abundar en el ecumenismo, con el deseo
de ser entendido desde posiciones muy dispares. En ocasiones, se demanda una iilforma-
ción actualizada al tiempo que interpretada por el autor, porque es tal el aluvión bibliográ-
fico actual que a menudo requerimos el apoyo de opiniones ajenas que ayuden a separar el
grano de la paja y a esquivar los árboles que impiden la visión del bosque. Otras veces, en
fin, se busca simplemente un recordatorio de conceptos clásicos, una especie de vuelta a
los orígenes, pero con argumentos más claros y sencillos, siempre bien ejemplificados.
Esta cuarta edición de Principios de sociolingüística y sociología de/lenguaje tiene algo
de todo eso, pero no renuncia a los objetivos que orientaron su concepción original.
Por otro lado, sería cínico negar que las reediciones son el punto idóneo para abordar el
aliviador quehacer de la corrección de erratas . .. y de la subsanación de errores. Dificil tarea
la de editar una obra técnicamente compleja -<:omo lo es un manual- por cuanto el autor,
más que demiurgo, se siente un Sisifo que, aplicado en la pesada revisión de despistes, siem-
pre se halla al comienzo del camino, con más faltas que corregir y aspectos que mejorar. Para
los que creemos que las cosas deben hacerse bien, la enmienda de los errores que no cesan
resulta desesperante. Afortunadamente, hay subterfugios filosóficos capaces de positivar la
realidad más fea: para la estética japonesa wabi-sabi, todo es imperfecto, todo es efimero,
todo es incompleto. Consuela pensar que, incluso eti tal estado, las cosas pueden llegar a ser
útiles y bellas. Con todo, este libro sigue siendo imperfecto e incompleto, pero ha enmenda-
do erratas -sobre todo en el índice analítico-, ha actualizado referencias bibliográficas y
la relación de enlaces de internet, a la vez que ha incluido algunas noticias de aspectos no tra-
tados en ediciones anteriores. Ojalá siga aceptándose como una obra de provecho y pueda
llegar, con vida propia, donde el autor no alcanzará a pisar nunca.

Alcalá de Henares, noviembre de 2008


PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

Estos Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje no han dejado de dar-


me sorpresas desde que en 1998 apareciera su primera edición. Para empezar, que se haya
agotado. No es que no tuviera fe en el libro --que, naturalmente, la te1úa- sino que uno
pensaba que, ante la posibilidad de elegir entre.varios manuales del mercado editorial, los
profesores y lectores siempre iban a optar por otros títulos de la especialidad, mejores que
este en numerosos apartados y por los que siento un enorme respeto y admiración. La se-
gunda sorpresa ha sido que la demanda de este manual no solo se ha mantenido con el
tiempo, sino que ha ido creciendo, a pesar de que el paso de los años iba dejando desactua-
lizados algunos de sus aspectos. Y mi tercera sorpresa es que estos Principios han conse-
guido interesar por igual a profesores y estudiantes de regiones del mundo muy distantes:
principalmente, España, Hispanoamérica y los Estados Unidos, pero también de otros
países donde hay interés por el español. El resultado de tanta sorpresa es la felicidad y la
ilusión de preparar una segunda edición en la que poner al día lo anticuado, mejorar lo me-
jorable y corregir lo errado.
Soy perfectamente consciente de los errores y erratas que contenía la primera edi-
ción, que me dolian cada vez que abría el libro; como el haber citado a Dan Muntenau con
la primera vocal de su apellido trocada. Le pedí disculpas cuando lo advertí y lo hago aho-
ra de nuevo. Y, tras las disculpas - a todos los lectores- por lo mal hecho, doy las gracias
.•
a las mucha~ personas que han apoyado esta obra con comentarios benévolos y hasta cari-
ñosos, comenzando por las que dedicaron su tiempo a la redacción de reseñas (M. Galeote,
enAnalecta Malacitana, XXI [1998], pp. 349-352; J. J. Montes Giraldo, en Thesaurus,
LIII [1998], pp. 674-682; F. J. Martín Arévalo, en Lingüística, 10 [1998], pp. 176-182) y
terminando por las que la han citado con profusión, de palabra y por escrito, como mi
maestro amigo Humberto López Morales. A la hora de preparar esta segunda edición, me
dirigí a unos cuantos colegas para pedirles sus comentarios y opiniones sobre cómo mejo-
rar el libro y todos ellos me han regalado comentarios muy valiosos, si bien algunos ya me
los habían ofrecido tiempo atrás: José Luis Bias Arroyo, Paola Bentivoglio, Ana Cesteros,
Mauro Femández, Francisco Gimeno, Humberto López Morales, Pedro Martín Butrague-
ño, Isabel Molina, Florentino Paredes, Dennis Preston, Juan Villena, José Antonio Sam-
per. A todos, muchas gracias.
A lo largo de estos años he ido pensando en cambiar muchas cosas de este libro, para
hacerlo mejor. Uno nunca acaba de estar conforme con lo que hace. La duda empezaba
nada menos que con el título, porque creía que debería ser otro: si se habla del estudio de la
lengua y de la historia de la lengua, por ejemplo, ¿por qué no se ha de hablar de la sociolo-
gía de la lengua, en lugar de la sociología del lenguaje? Pero, aunque estoy convencido de
que la alternativa resulta mejor, no voy a negar ni el peso de la costumbre ni la aceptación
u.
PROLOGO A LA SEGUNDA EDICION 13

de que goza el rótulo utilizado. Así es que no lo he modificado. En cambio, sí he cambiado


derarse una adición la relación de fuentes de intemet en la que consultar información o ma-
otros aspectos, que resumo brevemente: he corregido las erratas detectadas, s?bre t~o
riales sociolingüísticos, si bien he incluido referencias a la red en otros muchos lugares
unas de concordancia que afeaban mucho el texto; he cambiado el sistema de citas, sustltu- te esta segunda edict"ón.
de
yendo la referencia a pie de página por la cita de autor-año; he revisado y ampliado el glo-
Finalmente, quisiera insistir en la fidelidad a una de las guias de estos Principios des-
sario final, a falta todavía de un diccionario de sociolingüística hispánica; he revisado la
de su primera redacción: la atención a la lengua española. Este es un manual redactado en
glotonimia para adecuarla a las propuestas hechas por Juan Carlos Moreno Cabrera
español, con ejemplificación en español y pensado para lectores y con!extos que tienen
(2003), quien muy generosamente me hizo llegar toda la información que le solicité por
contacto con el español o que se mueven en un entorno de lenguas románicas, aunque tam-
correo electrónico; he renovado parcialmente los ejercicios y las reflexiones, porque los
bién puede resultar útil y curioso a los lectores que simplemente quieran conocer la socio-
estudiantes son tan inteligentes que siempre hay que proponerles retos inesperados; he re-
lingüística a través de muestras procedentes del mundo hispánico. Mi mayor deseo es ql.ie
dactado de nuevo algunos epígrafes que no me dejaron satisfecho en la primera edición; Y
los lectores interesados en estas materias y los estudiantes de sociolingüística, sociología y
he unificado algunos elementos terminológicos con las denominaciones utilizadas en
política, psicología, lingüística general, didáctica, dialectologia, traducción, antropología
otros manuales, para no volver locos a los lectores con etiquetas que en el fondo se están
o etnografia, sean de donde sean, piensen por un segundo que el contenido de estas pági-
refiriendo a unas mismas realidades. En alguna información que circula por intemet se
nas les ha ayudado a entender mejor cómo funciona la lengua en su contexto social.
dice que este manuai resulta algo dificil para los que no tienen formación previa en lingüís-
tica. No seré yo quien lo desmienta, pero, para no complicar las cosas innecesariamente,
FMF
he simplificado la redacción de algunos pasajes y he buscado nuevos y ~ás claros ejem-
Chicago, abril de 2005
plos. Confío en que esto ayude a los que cuentan con menos experiencia en la lectura de
asuntos sociolingüísticos.
En lo que tiene que ver más con novedades que con reformas, he actualizado los con-
tenidos y la bibliografía con las referencias posteriores a 1998 que he considerado más im-
portantes. También he añadido algunos apartados nuevos, dando mayor relevancia a temas
que antes quedaban en segundo plano (concepto de «conflicto lingüístico»; descripción
del bozal caribeño) o incluyendo asuntos que han ido alcanzando un nivel de significación
.y madurez suficiente; así ha ocurrido con el concepto de <<líder lingüísticm>, con el trata-
miento de la variación pragmático-discursiva, con las nuevas propuestas del variacionis-
mo o con el concepto de «globalización». De igual modo, el capítulo de aplicacion~s de la
sociolingüística lo he rehecho, prescindiendo de algunos temas relacionados con la educa-
ción, que ya he presentado más detenidamente en otras publicaciones (Moreno F e~ández,
2004b), e incluyendo información nueva sobre las aplicaciones en contextos profesiOnales
(traducción, sociolingüística forense).
La disposición de los capítulos del libro es prácticamente la misma, pero he hecho
una adicióti y una supresión. He prescindido del capítulo dedicado exclusivamente a los
principios generales de la sociolingüistica {antiguo capítulo 7). Podría considerarse para-
dójico que un libro que lleva en su título la palabra Principios prescinda precisamente del
capitulo dedicado a ello. Puede ser, pero a la postre no se ha perdido nada porque los prin-
cipios siguen formulados entre estas páginas. Las razones que me han llevado a prescindir
del capítulo como tal son estas: 1) que la disposición en serie de unos principios no los
convierte en un corpus teórico (no eran tal cosa, ni lo pretendían, pero el conjunto resulta-
ba heterogéneo); 2) que la comprensión de los principios resulta más fácil si se formulan y
se explican, cada uno de ellos, dentro del contexto adecuado. Por otro lado, si alguien ne-
cesita ver la relación completa de principios aquí tratados, solo tiene que acudir al índice
de materias. ·
En cuanto a la adición, he redistribuido los contenidos de los capítulos de la cuarta
parte y he redactado un nuevo capítulo dedicado específicamente a furtdamentos de meto-
dología cuantitativa. Obviamente, ese capítulo no puede verse como un repertorio de téc-
nicas y métodos, ya que solo se ocupa de algunos aspectos básicos de la investigación so-
ciolingüística, pero sin duda llena una laguna de la primera edición. También podría consi-
~·.. ' '

~:~~> .>\~~~·:~ ..,.. INTRODUCCIÓN


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; ..:·: ·: '.,.
. .. Principios de sociolingüística y sociología del lenguaje es una obra destinada, pri-
., .. :.:( mordialmente, a todos los que se mueven entre la enseñanza y el aprendizaje de las mate-
' ·.' : rias que se enuncian en el título, tanto si están vinculados al ámbito de la lingüística como
.~ si habitan los pagos de la sociología o de otras disciplinas afines. Ofrecemos una suerte de
: ... · '¡ manual introductorio que pretende ser amplio, claro y útil, y que, por ser general, exige la
renuncia al tratamiento de ciertos asuntos con la profundidad y en el espacio que sin duda
. .· , se merecen.
. ~ :;:,(t: A la hora de elegir el titulo de este Principios se nos ha presentado una doble posibi-
~···: '/ · lidad: la de escribir simplemente «Principios de sociolingüística», confiriendo a «socio-
·. ,:;\ lingüística>> un significado muy amplio, en el que cupiera cualquier investigación que
relacionara la lengua y la sociedad, o la de hacer explícitos los nombres de dos materias,
la sociolingüística y la sociología del lenguaje. Obviamente, hemos tomado partido y
con ello descubrimos nuestra forma de pensar. El estudio de la lengua y la sociedad o del
lenguaje en la sociedad, como se quiera, no cuenta con un planteamiento epistemológico
unitario. Es verdad que se podría hacer un esfuerzo para llegar a <<UDa>> teoría sociolin-
güística e incluso se podría pensar que tal teoría es deseable por muchas razones, pero
igualmente verdad es que «la» teoría no existe. Al utilizar como apelativo único el térmi-
} no «socio lingüística» no haríamos más que encubrir una realidad heterogénea y, tal vez,
alimentar }a.confusión de quienes miran esta especialidad desde la distancia. Por eso la
alusión a la sociolingüística y a la sociología del lenguaje avisa sobre la heterogeneidad
de este campo y explicita la diferencia que existe entre lo eminentemente lingüístico y lo
preferentemente sociológico. .
.~ ...~·
.· Mas, si no trabajamos en esta obra con una sola teoría sociolingüística, tampoco lo
hacemos desde unas posiciones lingüísticas o sociológicas exclusivas; en realidad, no
existe un modelo sociológico que satisfaga todas las necesidades teóriéas y metodológicas
' .):. de los sociolingüistas porque ni son suficientes los modelos funcionales de estratificación
social ni las teorías del conflicto solucionan todos los problemas. En todo caso, si se nos
obligara a buscar una base conceptual, un hilo conductor de naturaleza teórica, con capaci-
dad explicativa en terrenos «socio-lingüísticos» muy distintos, como la variación lingüís-
tica, la interacción comunicativa o el amplísimo ámbito del bilingüismo, probablemente
1
1 . nos inclinaríamos por un planteamiento nacido, no en la sociología, sino en la psicología
1.
social de Howard Giles y que recibe el nombre de teoría de la acomodación comunicativa
o de la adaptación. Esta teoría se preocupa por los procesos cognoscitivos que se produ-
cen entre la percepción del contexto social y la conducta comunicativa; pretende explicar
las motivaciones subyacentes a ciertas conductas, durante los encuentros comunicativos,
16 PRJNCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
INTRODUCCIÓN 17

y sus consecuencias sociales. Los principios básicos de la teoría son los de converg~ncia
1 s lectores podrán utilizar según sus gustos o necesidades: Jos profesores pueden encon-
y divergencia: la convergencia es una estrategia comunicativa que los hablantes s1guen
para adaptarse a una situación y al habla de sus interlocutores; la divergencia es ~ pr~ce­
:ar en ellas un apoyo metodológico y unas pocas ideas, de valor d.esigual, para proponer
ctividades prácticas relacionadas con la sociolingüística; los estudtantes tendrán aquí una
dimiento por el que los hablantes acentúan sus diferencias lingüísticas y comumcatlvas :yuda para afianzar los conocimientos adquiridos y un acicate para investigar o para am-
respecto de otros individuos. A lo largo de este manual tendremos oportunidad de compro- pliar sus lecturas. En total se proponen unos 70 ejercicios y reflexiones, que se acompañan
bar que la acomodación o adaptación ofrece explicaciones convincentes para fenómenos de indicaciones y comentarios bibliográficos a propósito de lo tratado en cada capítulo.
tan diversos como el cambio de estilo, los mecanismos de la conversación o la elección de La cuarta parte de este libro (teorias, métodos y aplicaciones) estará dedicada especí-
lengua. ficamente a la sociolingilistica como disciplina, podríamos decir a la meta-sociolingüísti-
La organización interna de este Principios ofrece cuatro partes. Las tres primeras res- ca, como metodología, como corriente de estudio en desarrollo: dedicamos un capítulo a
ponden a un recorrido lineal que va de lo particular a lo más general: comenzaremos por la las relaciones entre socio lingüística, sociología del lenguaje y etnografia de la comunica-
explicación de elementos tan concretos como los sociofonéticos, para concluir en el vasto ción, otro a la sociolingüística variacionista, por ser especialmente representativa de la in-
ámbito de la convivencia de lenguas y sociedades diferentes, siguiendo un itinerario que vestigación actual, otro a la metodología cuantitativa, otro a las aplicaciones de nuestra
nos llevará por la variación estilística, la variación en grupos sociales y los procesos de in- disciplina y un último capítulo a la planificación lingüística. Sabemos que son muchas las
teracción comunicativa entre individuos. Caminaremos del <<hablante» a la «nación», del ideas y los problemas que dejamos a un lado, pero es el precio de la fidelidad a unos objeti-
«sonido» a la «cultura», presentando, en la primera parte, los principios fundamentales de vos generales. De este modo nos hacemos cómplices de otros manuales de sociolingüísti-
la sociolingüfstica propiamente dicha (la variación en la lengua), en la segunda parte los ca, compañeros de viaje, cuya lectUra o consulta recomendamos encarecidamente porque
conceptos básicos de la etnografia de la comunicación (la lengua en su uso social) y, en la allí se explica muy bien lo que aquí no hemos podido o no hemos sabido explicar.
tercera, Jos temas más destacados de la sociología del lenguaje y de los estudios de lenguas En el capítulo de agradecimientos -el más breve y el más sentido de todos los capí-
en contacto (la coexistencia de lenguas y sociedades). Los títulos de los capítulos nos dan tulos de esta obra que ahora empieza- deseo recordar, en primera y singular persona, a
una idea más precisa de su contenido: la variación en los niveles de la lengua, las variables mis alumnos, a mis maestros y a mi familia. Los alumnos de la Universidad de Alcalá y de
sociales, patrones de variación sociolingüística, variedades lingüfsticas, el cambio lingüís- los cursos y seminarios que he dictado por muchos lugares son en realidad los responsa-
tico visto desde la sociolingüística, el concepto de variación, en la primera parte; interac- bles de que esta obra se haya escrito de la forma en que ha sido escrita: sus preguntas y ges-
ción comunicativa y cortesía, discurso y conversación, actitudes lingüísticas, lengua, cul- tos son un libro más abierto que el que ahora, lector, tienes en tus manos. Por otra parte,
tura y pensamiento, en la segunda parte; bilingüismo, diglosia, elección, mantenimiento y cada día que pasa siento un mayor cariño y un mayor respeto por mis maestros, y no quiero
cambio de lengua, lenguas en contacto, lenguas pidgin y lenguas criollas, en la tercera desaprovechar esta oportunidad para manifestárselo, especialmente al maestro Alvar, el
parte. más querido. En cuanto a mi familia -mi mujer, mis hijos, mis padres, mis hermanos--,
Los asuntos lingüísticos que en este volumen se van a tratar abarcan el espectro com- sólo quiero constatar algo que suele preswnirse como sentimiento uní versal: que están por
pleto de los niveles de la lengua, desde el fonema --casi desde el rasgo distintivo-- a la encima de todo y que son lo único que realmente merece la pena. Lo siento por la sociolin-
macroestructura del texto, pasando por el morfema, la oración y las secuencias discursivas güística.
más simples. Y todos ellos son vistos en su relación y correlación con los múltiples facto-
res sociales que concurren en las comunidades de habla, desde la división en clases o estra-
tos a la interacción comunicativa, pasando por diversos tipos de organizaciones sociales.
Por otro lado, es conveniente anunciar que la lingüística será la ciencia que nos sirva
qe norte en la presentación y valoración de los fenómenos de la lengua y de la sociedad.
Pero debe saberse, igualmente, que no dudaremos en conceder espacio a una sociolingüís-
tica que vaya algo más allá de la lingüística o que nos obligue a discurrir por otras discipli-
nas, como la sociología, la antropología, la psicología social, la etnometodología, la etno-
grafía, la pragmática, el análisis del discurso, el análisis de la conversación, la lingüística
del texto. A todas y cada una de estas ciencias se les reconoce una relación, más o menos
estrecha, con la sociolingüística; por eso serán objeto de nuestro comentario, pese a que
los lingüistas puedan reprocharnos el abandono del terreno de la sociolingüística estricta.
Las tres primeras partes de este manual darán prioridad a la presentación de los con-
ceptos y principios básicos de la sociolingüística, procedan de la escuela que procedan,
aunque el peso de la investigación norteamericana se ha de hacer notar. Procuraremos no
detenernos tanto en la sociolingüística como en lo sociolingüístico, dando protagonismo a
la lengua y a la sociedad, esto es, a los hechos sociolingüísticos propiamente dichos. Ade-
más, todos los capítulos van seguidos de unas propuestas de ejercicios y de reflexiones que
PRIMERA PARTE

LA VARIACIÓN EN LA LENGUA
CAPíTuLO 1

LA VARIACIÓN EN LOS NIVELES DE LA LENGUA

Lengua y variabilidad

Por la variedad que hay de usos y diferencias de hablar, no


digo en todo un reino, no en toda una nación, pero aun en cual-
quier provincia y no sé si en cualquier ciudad.

(DAMASIO DE FRiAs, Diálogos de /as lenguas, s. XVI)

La lengua es variable y se manifiesta de modo variable. Con esto se quiere decir que
los hablantes recurren a elementos lingüísticos distintos para expresar cosas distintas, na-
turalmente, pero a la vez tienen la posibilidad de usar elementos lingüísticos diferentes
para decir unas mismas cosas. En efecto, el uso de ciertas unidades lingüísticas en lugar de
otras puede expresar significados diferentes o, de forma más amplia, valores semánticos
diferentes; piénsese, por ejemplo, en el uso de z y s (caza, casa), de -dor y -dero (vestidor
' que viste [a alguien]', vestidero 'que es vestido'), de ser y estar (ser fuerte, estar fuerte),
en la ausencia o presencia de determinante en el sintagma nominal (he bebido cerveza, he
bebido una cerveza), en el uso de la forma enclítica de -se (tirar, tirarse) o de los tiempos
verbales en determinados actos de habla (¿puede venir mañana?, ¿podría venir maña-
na?).
Pero hay ocasiones en que el uso de un elemento en lugar de otro no supone ningún
tipo de alteración semántica: tanto si se usa uno como si se usa otro, se está diciendo lo
mismo. Esto es lo que los sociolingüistas denominan variación lingüística. He aquí algu-
nas muestras de variación en español: realizaciones [s, h, 121] del fonema /s/ implosivo (ca-
sas, casah); realizaciones [r, 1] de los fonemas /r/ o 111 en posición final de silaba (multa,
murta); realizaciones más o menos tensas de eh, el uso del seseo, el ceceo o la distinción de
s y z; la realización de /ni, en posición final, como alveolar o como velarizada; el uso de los
morfemas -ra o -se para el imperfecto de subjuntivo; el leísmo, el laísmo o el loísmo; la
presencia o ausencia de sujeto pronominal; la preferencia por ciertas construcciones acti-
vas o pasivas. Todos ellos son casos de variación. Al elemento, rasgo o unidad lingüística
que puede manifestarse de modos diversos --esto es, de forma variable-- se le da el nom-
bre de variable lingüística. Así, una variable lingüística es un conjunto de manifestaciones
de un mismo elemento y cada una de las manifestaciones o expresiones de una variable re-
cibe el nombre de variante lingüística.
Al identificar un fenómeno de variación, las preguntas que surgen de modo inmedia-
22 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 23

to, en cualquier nivel lingüístico, son ¿por qué? ¿cómo se ha originado? Y las respuestas Para explicar el funcionamiento de estos usos, vamos a prestar atención separada-
suelen requerir el auxilio de disciplinas como la dialectología 0 de la historia de la lengua mente a la forma en que ejercen su influencia los factores Iingüisticos (variación interna) y
porque es habitual que haya factores extralingüísticas implicados en la variaCión: factores a la forma en que lo hacen factores sociales como la edad, el sexo (género) o la profesión,
como la geografía (variación geolingüística), la historia (variación histórica) o la situación entre otros. Pero, previamente hemos de detenernos en un concepto fundamental: «comu-
comunicativa, en su sentido más amplio (variación estilística). Todos estos factores pue- nidad de habla».
den explicar o ser responsables de muchos casos de variación. Pero los especialistas en so-
ciolingüística se plantean preguntas más concretas: ¿cómo se manifiesta esa variación?
¿qué factores la determinan? ¿qué capacidad de determinación tiene cada uno de los facto- Comunidad de habla
res concurrentes? ¿qué variantes lingüísticas caracterizan a unos grupos sociales y a otros?
La sociolingüística se preocupa de estos asuntos porque los factores sociales también pue- Cuando se usa el término comunidad en Lingüística, se hace referencia al hecho de
den determinar y explicar la variación. compartir algo y ese «algo» puede entenderse de formas distintas. Así, se puede pensar en
Henrietta Cedergren (1983: 150) yHumberto López Morales (2004: 56-57) han se- el conjunto de todos los hablantes de una lengua histórica (comunidad idiomática) o en los
ñalado, desde la sociolingüística y con toda claridad, que los factores que determinan la hablantes de una lengua en un momento y en un territorio determinados (comunidad lin-
aparición de unas variantes lingüísticas en ciertas circunstancias y de otras variantes en güística). Los individuos que han utilizado, utilizan y utilizarán una lengua, como el espa-
circunstancias diferentes, dentro de una comunidad de habla, responden a estas cuatro po- ñol, en cualquiera de sus variedades geográficas, sociales y estilísticas, forman una comu-
sibilidades: nidad idiomática; los hablantes de lengua española en este momento forman una comuni-
1
dad lingüística.
a) Que las variantes vengan determinadas exclusivamente por factores lingüísticos. Una comunidad de habla está formada por.un conjunto de hablantes que comparten
b) Que las variantes vengan determinadas exclusivamente por factores sociales. efectivamente, al menos, una lengua, pero que, además, comparten un conjunto de normas
e) Que las variantes vengan determinadas conjuntamente por factores lingüísticos y valores de naturaleza sociolingüística: comparten unas mismas actitudes lingüísticas,
y sociales. unas mismas reglas de uso, un mismo criterio a la hora de valorar socialmente los hechos
d) Que las variantes no vengan determinadas por factores lingüísticos ni por facto- lingüísticos, unos mismos patrones sociolingüísticos.
res sociales. Los miembros de una comunidad de habla son capaces de reconocerse cuando com-
parten opinión sobre lo que es vulgar, lo que es familiar, lo que es incorrecto, lo que es ar-
De las cuatro posibilidades comentadas por Cedergren y López Morales, la sociolin- caizante o anticuado. Desde este punto de vista, los hispanohablantes de México y de
güística está especialmente interesada en a y en e, sobre todo en esta última. Cuando se España pertenecen a una misma comunidad lingüística, pero no a una misma comunidad
comprueba que la variación lingüística está correlacionada con factores de naturaleza so- de habla. Por eso el cumplimiento de las normas sociolingüisticas al que obliga la perte-
cial, hablamos de variación sociolingüística. La posibilidad b se refiere principalmente a nencia a una comunidad puede servir de marca diferenciadora, de marca de grupo, y por
factores externos a la lengua, a menudo relacionados con el contacto o la influencia de eso los miembros de una comunidad suelen acomodar su discurso a las normas y valores
otras variedades. En lo que se refiere a la posibilidad d, que recoge los casos tradicional- compartidos. Tales normas y valores pueden no respetarse en la comunicación entre
mente llamados de variación libre o de polimoifzsmo, podría ser reformulada de la si- miembros de distintas comunidades de habla, pero aun en estos casos es frecuente que se
guiente forma: «que las variantes no vengan determinadas por factores lingüísticos ni por intente seguir los criterios característicos de la comunidad del interlocutor respectivo: si
factores extralingüísticos». Estos casos interesan a la sociolingüística en tanto en cuanto un hispanohablante se desplaza a un país hispánico que no es el suyo, probablemente evite
también es necesario demostrar empíricamente que un fenómeno de variación no viene de- el uso de formas lingüísticas que son tabú en el país de destino, por ejemplo.
terminado efectivamente por tales o cuales factores. Sacando factor común de todo lo anterior, podemos formular el principio sociolin-
Como se infiere de los ejemplos presentados más arriba, la variación, definida como güístico de la comunidad de habla del siguiente modo:
el uso alterno defonnas diferentes de decir lo mismo, se puede encontrar prácticamente en
todos los niveles de la lengua, desde el más concreto (fonético-fonológico) al más amplio Principio de la comunidad de habla
(discurso, por ejemplo), pasando por la gramática y el léxico. Y, a partir de aquí, se puede
formular un principio sociolingüístico de la variación, que ha estado presente en la mayor Una comunidad de habla está formada por un conjunto de hablantes que comparten al
parte de la investigación geo y sociolingüística de las últimas décadas {Preston, 1986): menos una variedad lingüística, unas reglas de uso, una interpretación de ese uso, unas actitu-
des y una misma valoración de las formas lingüísticas.
Principio de la variación sociolingüística

Los usos lingüísticos variables -fonéticos, gramaticales, léxicos o discursivos- pue- 1. Sobre el concepto de comunidad de habla véase el epígrafe correspondiente en el manual de H. L6pez
den covariar con otros elementos lingüísticos o extralingüísticas. Morales (2004: 180-185). Este concepto, que es el más generalmente aceptado, fue propuesto por W. Labov
(1972c: 120). Véase también S. Romaine (1980b: 41-59). Para la distinción entre comunidades idiomáticas, co-
munidades lingüísticas y comunidades de habla, véase el trabajo de F. Gimeno (1987: 689-698).
....,. LA VARIACION EN LA LENGUA 25

Esta caracterización no es incomp~tible con el hecho de que, dentro de una comuni- a) La frecuencia. Cuanto más frecuente es una variable en la lengua hablada, ex-
dad, puedan surgir conflictos o dispandades de muy diversa naturaleza. Pero cabe aún presada en sus distintas variantes, más posibilidades hay de conseguir un buen análisis, es-
añadir uh comentario sobre este concepto: tal Y como se concibe en la socio lingüística ac- pecialmente cuantitativo. Esta característica se halla a menudo en las variables. fonéti-
tual, una comunidad de habla es básicamente una comunidad de consenso de sintonía en- co-fonológicas, dado que se cuentan por docenas los casos de fonemas como /si o como
tre grupos e individuos diferentes, donde el conflicto está minimizado. ' !di, por ejemplo, en unos pocos minut~ de habla, si bien es cierto que la frecuencia es mu-
El concepto de «comunidad de habla», así planteado, ofrece dos dificultades; una es fi- cho menor en elementos como IJ!I o /tJ/.
jar los límites de la comunidad misma; la otra es su grado de heterogeneidad. En cuanto a los b) La integración en sistemas cerrados. Cuanto más integrada está una variable en
límites, es habitual identificar comunidad con núcleo urbano, pero resulta complicado deter- un sistema cerrado, cuanto más depende su valor del valor de otros elementos de un mismo
minar dónde dejan de tener validez unas normas y valores sociales en beneficio de otros y sí sistema, más idónea resulta para el análisis sociolingüístico. Desde este punto de vista, his
parece claro que esos límites pueden ir más allá del núcleo urbano, convirtiéndose en una unidades fonológicas son perfectamente adecuadas para un análisis de la variación puesto
realidad, al menos, regional. ¿Puede considerarse que Salamanca es una comunidad de ha- que pertenecen a inventarios cerrados, formados generalmente por un número bastante re-
bla independiente de la comunidad de Ávila o pertenecen ambas a una misma comunidad? ducido de elementos. El español, por ejemplo, cuenta con un número de fonemas consonán-
A pesar de la cercanía entre el habla de estas dos ciudades españolas y de que comparten mu- ticos que oscila entre las 17 y las 19 unidades, según la variedad de que se trate (piénsese en
cho más que el uso de una lengua, sólo un estudio sociolingüístico completo y riguroso, in- los dialectos que no tienen /e/ ni //J); el sistema vocálico del español dispone solamente de
cluidas pruebas de actitudes lingüísticas, nos proporcionaría elementos de juicio suficientes cinco elementos, sí bien algunas lenguas pueden llegar a tener 12, 15 o más vocales, y otras
para dar una respuesta absolutamente precisa. Y el mismo mecanismo cabría aplicar para dar menos (en árabe son tres los fonemas vocálicos) (Martínez Celdrán, 1988).
cuenta de la heterogeneidad interna de las comunidades: si una comunidad puede ir más allá e) Distribución estratificada social y estilísticamente. Esta propiedad se refiere a
de un núcleo urbano, también podría corresponderse con una realidad inferior al núcleo, la correlación que puede existir entre ciertas variantes lingüísticas y ciertos factores socia-
como un barrio o un grupo étnico; todo depende del modo y el grado en que unos barrios les y situacionales: unas variantes se encuentran principalmente en hablantes de determi-
-zonas, grupos-- compartan unas normas y unos valores sociales. nadas características sociales y en determinadas situaciones, y otras variantes en otros. Se-
mejante circunstancia se da en lo que, algunas líneas más arriba, hemos llamado posibili-
dad e: que las variantes vengan determinadas conjuntamente por factores lingüísticos y so-
Variación fonético-fonológica ciales. Cuando esto ocurre -y es relativamente frecuente en el nivel fonético-fonológi-
co-, la identificación de los factores que determinan la variación resulta más simple.
De suerte que es innegable la variación y diversidad en la
pronunciación.
Tenemos, por tanto, que las tres características presentadas (frecuencia, integración
(REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, en un sistema, estratificación social y estilística) se encuentran muy a menudo en las varia-
Diccionario de Autoridades, 1726) bles fonético-fonológicas, convirtiéndolas en objeto de estudio predilecto para la sociolin-
güística. Ahora bien, eso no quiere decir que este campo de la sociolingüística esté exento
La variación fonética y fonológica es, sin duda, la más estudiada, la mejor conocida de problemas; ni mucho menos.
y la que presenta menos problemas a la hora de ser ejemplificada e interpretada: las va- Una de las dificultades prácticas más complicadas de salvar en todo estudio de la va-
riantes de un fonema -variantes facultativas, en la terminología estructuralista-no su- riación fonética es el establecimiento de las clases o tipos de sonidos que van a ser consi-
ponen, al alternar, ningún cambio de significado. Volviendo a algunos de los ejemplos derados como variantes, porque es bien sabido que las posibilidades de realización fonéti-
citados más arriba, la aparición en ciertas circunstancias de las variantes [s] o [0] del fo- ca de un fonema cualquiera son prácticamente infinitas y que dependen de factores más o
nema /s/ implosivo del español no implica cambio semántico alguno (los aviones, lo menos regulares (contextos, variantes dialectales), pero también de factores absolutamen-
avione); lo mismo ocurre con las variantes [r] y [1] del fonema /r/ implosivo (comer, co- te aleatorios, como las condiciones concretas de cada articulación o la constitución del
me!) o con las variantes [d] y [9] del fonema /di cuando aparece en posición final de pala- aparato fonador de cada hablante en particular.
bra (verdad, verdaz). Para el estudio de la variación es imprescindible manejar y fijar una serie limitada de
Pero, ¿qué es lo que hace que la variación fonético-fonológica sea relativamente fácil variantes o de posibles realizaciones, que van ser consideradas como auténticas clases o ti-
de estudiar? Ante todo, la comodidad y seguridad con que se puede demostrar que la altet:- pos, puesto que han de incluir todos los sonidos que cumplan unos requisitos determina-
nancia de elementos, la variación misma, no implica cambios de significado. Pero eso no dos. Así, cuando Orlando Alba estudia el comportamiento variable del fonema /11 en posi-
es todo. Existen ciertas características que convierten a los elementos lingüísticos en sus- ción final de sílaba, distingue las variantes lateral [1], vibrante [r], vocalizada [i] y elidida
ceptibles de ser analizados desde una teoría y un método típicamente sociolingüísticos; en [e], y puntualiza (1990: 135-136):
la medida en que se ajustan a esas características, más adecuado resulta el análisis porque
más rigurosamente se puede determinar qué factores son los que hacen que aparezca una u Como es lógico, la selección de estas variantes lleva consigo algunas simplificaciones
otra variante y qué peso cuantitativo tiene cada uno de ellos (Labov, 1966: 32). Las carac- en el sentido de que cada una de ellas representa más bien un tipo de realización. La lateral,
terísticas a las que nos referimos son las siguientes. por ejemplo, agrupa varias realizaciones alofónicas que se diferencian no sólo en cuanto al
26 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGDISTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 27

lugar de articulación sino también en lo relativo al grado de contacto de la lengua con la zona
.ción final de palabra que en interior de palabra, donde se encuentran muchos casos de
donde se produce_ la articula~ión: los alvéolos, los dientes, el paladar, etc. De forma similar
sucede con la vanante vocalizada que, co~o han indicado algunos investigadores, presenta
s~isión. La vocalización se encuentra más probablement~ cuando se halla en interior de pa-
diversos grados de abertura y de localización. Se ha creido prudente trabajar con una variante ~abra 0 cuando va seguida de una consonante, sea del tipo que sea. En interior de palabra,
tipo y no intentar discriminar diferencias fonéticas sutiles que a simple oído resultan muy di- la presencia de una vocal i precedente favorece la elisión ( remiegado 'remilgado'). En po-
. ficiles de transcribir de manera consistente. Sólo un análisis instrumental podria recoger de- sición final de palabra son insignificantes los casos de [r ], mientras que la vocalización es
terminadas variaciones alofónicas de forma precisa, constante; fidedigna. más probable, como se ha dicho, cuando va seguida de una consonante, pero también
cuando va precedida de la vocal e y cuando aparece en una sílaba tónica (veide 'verde').
Como han señalado numerosos especialistas, entre ellos López Morales (2004: En Jo que se refiere a la elisión en posición final, ésta se da cuando va seguida de una con-
57-64), los factores lingüísticos con capacidad para determinar la variación fonéti- sonante fricativa u oclusiva y cuando la vocal precedente es i (mae sueño 'mal sueño',
co-fonológica pueden dividirse en tres grupos: distribucionales, contextua/es y funcio- abría 'abril'). Por último, tanto la vocalización como la elisión son frecuentes cuando el
nales. Los factores distribucionales tienen que ver con el lugar en que aparece el fone- acento recae en la sílaba siguiente.
ma: posición inicial de silaba, final de silaba interior de palabra, final de sílaba y final de Un ejemplo más, en este caso recogido en el oeste de Argelia, sobre todo en la ciudad
palabra, etc. Los factores contextua/es están conformados por los elementos que antece- de Orán (Moreno Femández, 1994a): la variable /S/ en posición implosiva, es decir, final de
den y siguen a la variable: consonante antepuesta o pospuesta, vocal antepuesta o pos- sílaba. En el español hablado en Orán, ya casi desaparecido, las realizaciones fonéticas más
puesta, pausa. Los factores foncionales se refieren a la naturaleza de las categorías gra- frecuentes del fonema fricativo sordo son el sonido sibilante [s] y la pérdida absoluta [e].
matkales en las que se incluye la variable: función gramatical, tipo de morfema, lugar en Para su estudio se tuvieron en cuenta diversos factores lingüísticos (variables explicativas):
la curva de entonación, etc. Unos pocos ejemplos nos servirán para ilustrar cómo se ma- posición de /si dentro de la palabra (interior o final de palabra) y contexto siguiente (conso-
nejan los tipos (las variantes) de diversas variables y cómo se correlacionan esas varian- nante sorda, consonante sonora, vocal tónica, vocal átona). Los resultados del análisis cuan-
tes con otros factores. 2 titativo de la relación entre la variable -/si y las otras variables lingüísticas revelan que la pér-
Los ejemplos de variación fonético-fonológica que ofrecemos a continuación proce- dida de-s se ve favorecida cuando va en posición final de palabra y de grupo fónico; por otro
den de varios lugares hispanohablantes y se refieren a variables fonéticas diferentes. Co- lado, la pérdida se produce con más frecuencia cuando el contexto siguiente es una conso-
menzamos con un ejemplo procedente del español de España; más concretamente, de la nante sonora o una vocal tónica. En otras palabras, en el español hablado en Orán es más
ciudad canaria de Las Palmas. José Antonio Samper (1990: 263-271) ha observado allí el probable que se pierda las, en primet: lugar, en posición final absoluta (las casae) y, además,
comportamiento variable de la -d- cuando aparece en posición intervocálica. Distingue en enunciados como loe miemoe añoe (final de palabra ante consonante sonora, interior de
este investigador tres posibles realizaciones: una d plena (partido, nada, ayuda), otra rela- palabra ante consonante sonora, ante vocal tónica, posición final absoluta).
jada y una tercera, elidida (laeo ' lado', dividíeo 'dividido', cuñá.ea 'cuñada'). En la apari- Ahora bien, entre los ejemplos presentados hasta el momento, no todos responden a un
ción de cada una de ellas influyen factores tanto lingüísticos como sociales. En lo que ata- . mismo tipo de variaci~n fónica. De hecho, pueden distinguirse dos tipos de variación, con im-
ñe a los primeros, se aprecia que los más significativos para explicar la variación de la den- plicaciones teóricas diferentes. Por un lado, estA la variación que se encuentra a propósito de
tal son el estatus gramatical, el contexto fónico y la categoría léxica~ De este modo, la eli- las realizaciones del fonema /s/: en este caso, las tres manifestaciones más frecuentes [s, h, e]
sión se hace más frecuente cuando Ja -d- forma parte de un participio ( estatus gramatical) o poseen un único elemento subyacente y la aparición de una u otra responde a factores contex-
cuando la vocal anterior es a u o y la vocal posterior es o (contexto fónico). También se ve tuales y no aporta más que un significado de carácter social, desde el momento en que pueden
favorecida la elisión cuando la palabra en cuestión es un adjetivo y, muy especialmente, en adscribirse a determinados grupos, clases o etnias de una comunidad. Pero, por otro lado, estA
la palabra todo, cuando es adyacente. la variación que afecta a aspectos funcionales de los sistemas lingüisticos, rebasando el límite
Los casos de variación fonético-fonológica menudean también en las hablas america- de la simple realización superficial. Aquí se encontraría la variación fónica de !ijl, con dos ti-
nas. Antes hacíamos referencia a las clases de variantes que distinguía Orlando Alba para pos de manifestaciones en las hablas del sur de España y en muchos otros territorios hispá-
estudiar la variación del fonema /1/ implosivo: lateral, vibrante, vocalizada y elidida. Los m
nicos, [ij'] y (muchacho-mushasho), pero que van ligadas a sistemas fonológicos de com-
factores lingüísticos que se han consideradó como posibles agentes de esta variación son posición diferente: la variante fricativa m solo puede aparecer cuando el sistema no distin-
el segmento fonológico siguiente, la vocal precedente y el lugar del acento en la palabra. gue un fonema /si de un fonema /8/, es decir, cuando se trata de un sistema con seseo o ceceo
En Santiago de los Caballeros (República Dominicana), la presencia de un elemento foné- (como en Andalucía, Canarias o América). De igual modo, se ha comprobado que, en Mála-
tico cualquiera (lateral, vibrante o vocal), como realización de -/1/, es más frecuente en po- ga, las realizaciones m y [3] para los fonemas /tf/ y /j/ o /y/ solo aparecen en los hablantes
con ceceo (zaco 'saco') (Villena, 2003: 140-142). Por lo tanto, no toda la variación fónica es
2. En este momento sólo nos interesa comentar cómo las variantes pueden venir detenninadas por facto- superficial, sino que en muchos casos están implicados aspectos fimcionales.
res lingülsticos,lo que supondrá, de hecho, que los ejemplos propuestos no sean auténticas muestras de estudios Por último, merece una mención especial el fenómeno de la entonación (Sosa 1999;
sociolingüísticos sino de meros estudios lingüísticos: se intenta explicar cómo funciona la lengua en sí misma,
internamente_ . Con otras palabras, aunque en la realidad suele haber factores extralingüísticos implicados en la
Herrera y Mártin Butragueño 2003). Antonio Quilis (1993: §14.5) explicó con claridad
variación lingüística, sobre todo en la fonético-fonológica, preferirnos dejar su presentación para el capítulo si- que el principal problema que siempre ha presentado la descripción de la entonación ha es-
guiente, insistiendo eri la idea de que la sociolingüística encuentra su sentido cuando Jos hechos lingüísticos se tado en no distinguir los niveles en los que puede actuar, ni las fimciones que puede de-
correlacionan con variables sociales y situacionales. sempeñar.
í'h.ll,~H'iU>:> UL >:>UUULil~UlJl:)Ul-A y :SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 29
La entonación es[ ... ] el vehlculo lingüistico ideal para transmitir informaciones, que,
A ello puede añadirse que la variación sintáctica, muy frecuentemente, no está estrati-
aunque en el proceso de la comunicación vayan tremendamente mezcladas, el oyente desco-
difica automáticamente, y sabe si su interlocutor pregunta o afirma es de Chile o de España, ficada social ni estilísticamente, sino que viene detei?JIÍnada por faetores netamente lin-
está enfadado o contento, pertenece a un estrato social o a otro, etd. No distinguir estas fun- güísticos.
ciones supone presentar una masa de datos indiscriminados y dificilmente utilizables Al margen de lo complicado que pueda resultar el análisis de la variación de elemen-
tos poco frecuentes, de inventario abierto y no correlacionados social ni estilísticamente,
Basándose en estos argumentos, Quilis distingue tres niveles para el estudio de la en- el escollo que se ha considerado como más dificil de evitar es el relacionado con la demos-
tonación: el nivel lingüístico, que califica de denotativo, nocional u objetivo, el nivel ex- tración de que un conjunto de variantes son realmente formas diferentes de decir lo mismo,
presivo y el nivel sociolingüístico, que considera connotativo y subjetivo. Los datos de un esto es, de que son formas equivalentes; estamos, pues, ante un obstáculo esencialmente
estudio sociolingüístico realizado en Alcalá de Henares nos llevan a afirmar que existen semántico. Tal escollo no elimina, sin embargo, la posibilidad de identificar y analizar con
marcas prosódicas que se correlacionan con variables de naturaleza social y, consecuente- éxito numerosos casos de variación gramatical.
mente, que la funCión sociolingüística de la entonación consiste en la aparición de ciertos Advertidos de las dificultades que encierra el estudio de la variación gramatical, es-
rasgos prosódicos que pueden ser reconocidos como marcas de grupo social (Moreno Fer- pecialmente la sintáctica, se hace necesario comentar qué clases de variables son las que
nández, 1998b; 1999). quedan incluidas en este tipo de variación. Pedro Martín Butragueño ( 1994) ha intentado
llegar a una tipología de la variación gramatical en la sociolingüística del español y ha pro-
puesto la siguiente clasificación de las variables: variables de tipo morfológico, de tipo ca-
Variación gramatical: morfología y sintaxis tegorial, de tipo funcional y de tipo posicional.
Las variables de tipo morfológico son aquellas que afectan, claro está, a elementos de
Que se deve usar esta composición de la manera que digo y la morfología, sobre todo de la morfología gramatical, cuy.a variación rara vez implica ~os
no andar por las ramas como algunos que, por no hablar como niveles sintáctico y pragmático y que suelen verse determmadas por factores tanto soclo-
los otros, dizen por ponerlos, los poner y por traerlas, las traer. lingüísticos y estilísticos, como históricos y geográficos. Serían variables de tipo morfoló-
gico las que se expresan a continuación:
(JUAN DE VALDÉS, Diálogo de la lengua, 1535)
a) El uso de -mos o de -nos como terminación verbal.
La variación gramatical, de igual forma que la fonético-fonológica, puede venir de- para que fuéramos a buscarlo 1para que fuéranos a buscarlo.
terminada por factores lingüísticos o por la combinación de factores lingüísticos y socia-
les. Si distinguimos, dentro del plano morfológico, entre los fenómenos pertenecientes a la b) El uso de -ste o de -stes como terminación verbal.
morfología gramatical (morfemas gramaticales o con significado gramatical) y los corres- no quisiste avisarme 1no quisistes avisarme.
pondientes a la morfología léxica (morfemas con significado léxico), encontramos que la
variación que más se acerca a las propiedades de la variación fonético~ fonológica es la que e) El uso de -ra o de -se como terminación verbal.
pertenece a la morfología gramatical: son elementos frecuentes, pertenecientes a sistemas si quisiera, lo podría hacer 1si quisiese, lo podría hacer.
estructurados (género, número, sistema verbal) y a menudo distribuidos social y estilísti-
camente. Pero las ventajas de la morfología gramaticalse vuelven inconvenientes en la d) El uso de -ría o de -ra como terminación verbal.
morfología léxica, donde nos topamos con dificü.l.tades derivadas de una presencia más dé- si pudiera, lo haría 1si pudiera, lo hiciera.
bil de esa triple característica. Esto también ocurre en la sintaxis o el léxico, aunque los si vendrías todos los días, no te llamaría 1 si vinieras todos los días, no te lla-
problemas no son insuperables, ni mucho menos. maría
Según Silva-Corvalán {2001: 129-132), la naturaleza de la variación sintáctica no es
análoga a la de la variación fonológica por varias razones: e) Valor funcional o referencial de le, la y lo.
e.l) anduvieron buscándola todo el día 1anduvieron buscándole todo el día (la
l. En una lengua hay menos variación sintáctica que fonológica. casa). ·
2. La variación sintáctica es más dificil de medir y cuantificar, debido a la escasa e.2) no le has dado las gracias 1 no la has dado las gracias (a esa mujer).
frecuencia con que se dan los contextos de ocurrencia y a la dificultad de obtener directa- e.3) le dio una buena noticia a su hermano 1lo dio una buena noticia a su her-
mente ejemplos del uso de una u otra variante.
mano.
3. Los contextos de ocurrencia de una variable sintáctica son en general más difici-
les de identificar y definir.
Es evidente que esta relación podría ser más amplia, sobre todo si se piensa en varie-
4. La variación sintáctica plantea el problema de las posibles diferencias de signifi- dades dialectales concretas, como es claro que algunos de estos ejemplos rozan el límite de
cado entre las variantes.
la sintaxis, aunque no por ello dejan de ser buenas muestras de fenómenos morfológicos.
Las variables de tipo categorial son aquellas que afectan, en algunos casos, a ele--
LA VARJACION EN LA LENGUA JI

mentos de la morfología y, en casi todos, a la sintaxis, cuya variación implica a veces los
g) Presencia o ausencia de pronombre ( clítico) pleonástico.
niveles semántico y pragmático. Es importante tener en cuenta que este tipo de variables a
se la estoy pasando 1 se la estoy pasándosela..
menudo no vienen determinadas por factores sociolingüisticos, estilísticos, históricos Y
geográficos o se ven determinadas por ellos de un modo bastante irregular. Serian varia-
h) Presencia o ausencia de duplicación de pronombre átono (cHtico).
bles de tipo categorial las que se expresan a continuación: 3
me alegré cuando lo conocí a Luis 1 me alegré cuando conocí a Luis.
a) Uso de subjuntivo o de infinitivo con para.
En lo que se refiere a las variables que Martín Butragueño llama de tipo posi~!onal, s.e
me llaman para que yo redacte el informe 1 me /Jaman para redactar el informe.
debe señalar, en primer lugar, que en todas ellas suele verse envuelta la entonaclOn;.el ru-
vel fónico, por tanto, tiene aquí su importancia. Al mismo tiempo, .e stamos ante vana?les
b) Uso de adjetivo o de adverbio.
que suelen implicar valores pragmáticos de diversa naturaleza, no as! ~orfológicos ru se-
ella subió las escaleras muy rápida 1 ella subió las escaleras m~y rápido.
mánticos (orden sujeto-verbo, orden verbo-complemento, orden adjettvo-nombre, etc.).
e) Uso de secuencias de preposiciones.
Las variantes de estas variables pueden suponer usos estillsticos diferentes que, salvo ex-
cepciones, no están correlacionados con factore_s históricos, geográficos ni soc~ol~n~~s~­
voy por agua 1voy a por agua.
cos. Un ejemplo de variable posicional correlac10nada con la geografia o la soclOhngmstt-
ca sería el de los modificadores en un sintagma nominal: la, esta, su casa 1la casa suya 1la
d) Tipo de unidad sintáctica (oración cláusula, sintagma, ...): se refiere a la posibili-
su casa.
dad de formar construcciones con diferente grado de complejidad.
Para ilustrar el modo en que ciertos factores lingüísticos pueden incidir en la varia-
ción morfológica y sintáctica nos serviremos de varios ejemplos: uno de ellos procede ~el
Las variables de tipo funcional son aquellas que afectan a la sintaxis, parcialmente a
español de España y los demás del español de América; dos son de naturaleza morfológtca
la morfología, y que no suelen estar correlacionadas con otros factores de naturaleza se-
y uno de naturaleza sintáctica (Lamíquiz, 1985). · .
mántica. Por otro lado, como ocurre con las variables de tipo morfológico, a menudo re-
A propósito del español de la Andalucía oriental, concretamente en la A.lpuJarra de
sultan determinadas por factores históricos, geográficos, sociolingilisticos y estilísticos,
Granada, López Morales (1985) ha analizado la presencia y ausencia de -/si como marca
aunque no siempre es así. Algunos ejemplos de estas variables son los siguientes:
de plural en sintagmas nominales unimembres. Para el estudio, se han tenido en cuen~ va-
riables lingüísticas, como la posición de un modificador respecto de un nombre (modifica-
a) Uso de que o de de que (queísmo y dequeísmo).
dor antepuesto al nombre: las gachas, unos agujerillos; modificador pospuesto al nombre:
a .1) me enteré de que María llamó 1 me enteré e que Maria llamó.
pimientos verdes, alambres fuertes) y la clase de palabras en la que aparece o .no aparece la
a.2) yo digo que esto es cierto 1yo digo de que esto es cierto. ·
marca de plural (nombre: echar horas, cultivar tomates; pronombre no clibco: estos co-
mían, unos no pagan; pronombre clítico: nos vamos, los metieron, no les pasa nada). El
b) Sujeto pronominal pr~sente o ausente.
análisis revela que, en la inmensa mayoría de los casos, el primero de los elementos (sea
entonces yo decid/ que sí 1entonces decidí que si.
modificador ~ea nombre) conserva una manifestación de -/s/ (generalmente en forma as-
piración), ~entras que el ~egundo no lleva ningún tipo de marca (lah gachae); dic~o con
e) Personalización de haber.
otras palabras, no llegan al 1O%los casos en que la marca de pl~ no aparece ~ runguno
ha habido muchos problemas 1 han habido muchos problemas.
de los dos miembros del sintagma nominal. Desde otra perspectiva, el mayor numero de
ausencias de marca de plural se localiza en los nombres, frente a la presencia generalizada
d) Personalización de hacer.
de marca en cualquier clase de pronombres, cliticos o no clíticos.
hace seis años que no nieva 1 hacen seis años que no nieva.
Otro ejemplo de variación morfológica es la alternancia de las formas -ra y -se. En
un estudio sobre el habla de Valencia (Venezuela), Manuel Navarro (1989) descubre
e) Presencia·o ausencia de pronombre átono {clitico) no argumental.
que, en consonancia con la tendencia general de~ español ame~cano, el em~~eo de las
la agenda contiene un calendario / la agenda le contiene un calendario.
fonnas en -se es muy poco significativo; tan sólo ttenen un uso ~gno de men~10n cuand~
aparece en tiempos compuestos (hubiese venido) y en la prótasts de las orac10nes condi-
/) Uso de lo o los.
cionales (si hubiese cantado). , .
se lo advertí a ustedes 1 se los advertí a ustedes.
Por último, un ejemplo de variación sintáctica, procedente del esp~ñol de ~menea,
concretamente de Caracas (Venezuela). La variable en cuestión es de tipo func10nal: la
presencia o ausencia del pronombre personal sujeto (canto 1yo canto). Paola Bentivogli~
3. Martln Butragueño inciuye' más variables en la relación correspmidiente al tipo categorial, pero su (1980) ha estudiado este elemento teniendo en cuenta diversas variables lingüis~cas exph-
consideración nos obligarla a hacer justificaciones que nos alejariart mucho del interés principal de este capítu- cativas: el referente de la oración, la posible ambigüedad de la forma verbal, el numer~ Yel
lo. Hemos prescindido también de las variables que o o parecen responder a factores de lodole sociolingüistica.
tipo de verbo. El análisis descubre que el sujeto suele aparecer: con mayor probabihdad,
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 33

en los casos en que el referente de la oración no coincide con el referente de la oración an~ zar¡iniciar; panza 1 barriga 1vientre/; carro 1 coche 1automóvil; guita 1parné 1pasta
terior (nunca quise salir a cenar y ella nunca me lo reprochó), cuando el número es singu~
lar y cuando el verbo es de percepción (ver, oler, etc.). En esta variable, y así lo han com-
;;:nerv: cabrearse 1mosquearse 1enfadarse; pirarse! largarse 1irse lma_rcharse; canijo 1
ji 0
1 delgado; currar 1 trabajar /laborar; terminar 1acabar 1 concluzr 1finalizar. Las
probado tanto Bentivoglio como Silva-Corvalán (2001: 154-169), no suelen tener inci- f:~s léxicas susceptibles d~ entrar en variac~ón puede~ ~er uni~des de distinto o~gen
dencia alguna las variables de origen extralingüistico. olingüístico que han conflwdo en una comumdad (gomon, pardzllo), formas adscntas a
g~veles cultos o a niveles populares, así como a estilos más o menos formales (hijastro, en-
:nado; encinta, preñada, embarazada; rasguño, raspón, rozón; burbuja, gorgorita, gar-
Variación léxica golito,farol) o formas tabúes o eufemísticas (jorobado, chepita; axila, sobaco), entre otras
posibilidades (Casas, 2003: 564-565). . .
Pero en esto podéis considerar la riqueza de la lengua caste- Para abordar el estudio de la variación léxica hay que demostrar la eqwvalencta de
llana, que tenemos en ella vocablos en que escoger como entre
una serie de variantes léxicas y, lógicamente, encontrar esas variantes en el discurso natu~
peras.
ral. Tal labor exige, a la vez, decidir qué características han de tener las variantes, porque,
(JuAN DE VALDÉS, Diálogo de la lengua, 1535) como ha señalado Julio Borrego(! 994), lo cierto es que pueden obedecer a motivaciones
muy diversas, aparte, claro está, de la etimología: diferente pronunciación (rocío 1ruc~o),
Yo comparo esta abundancia a la de los sinónimos, que, dado diferente evolución fonética (laguna 1 /laguna), diferente género (el dote 1 la dote), dtfe-
que Jos aya rigurosamente tales, solo sirven para la variedad, i rente derivación (rapiña 1 rapiñoso 'avaro'), diferente modificación (cogujada moñuda 1
harmonía del decir.
cogujada copetuda).
(GREGORJO MAvANs, .Orígenes de la lengua En un primer momento, podria parecer evidente que formas como laguna y /laguna,
española, 1737) 0 pescadero y pescatero, más que variantes léxicas, son elern~nt~~ que re~ponden a.u~a
variación fonética; en muchas ocasiones, sin embargo, tal vanac10n fonética es fictJ.cta,
El estudio de la variación léxica se enfrenta a los mismos problemas que la variación por tratarse de rasgos fónicos que han dejado de funcionar como variantes y que han que-
gramatical. Entre esos problemas destaca, naturalmente, el establecimiento de equivalen- dado fosilizados en determinadas unidades léxicas. Con otras palabras, los límites entre
cias entre supuestas variantes, que tiene como trasfondo, muy especialmente en este nivel las variantes léxicas no siempre son diáfanos y, consecuentemente, la decisión sobre qué
léxico-semántico, la larga porfia sobre la existencia o la imposibilidad teórica de la sinoni- unidades merecen ser consideradas como variantes de una misma variable entraña un ries-
mia (Salvador, .1984). Es evidente que la sociolingüística no aspira a solucionar de modo go notable. Ante tan delicada circunstancia, cada investigador se dejará guiar por los inte-
definitivo una cuestión que lleva muchlsimo tiempo ocupando y preocupando a los espe- reses particulares de su estudio y por las características históricas y dialectales de las va-
cialistas en semántica, pero no es menos cierto que, por eso mismo, la sociolingüística se riantes analizadas.
ve obligada a proponer salidas y a tomar decisiones prácticas. Asimismo la cuestión de localizar auténticas variantes léxicas no es baladí en absolu-
La sociolingüística se ha convertido, casi por necesidad epistemológica, en defensora to, dada la esc~a frecuencia con que alternan en el discurso. De ahl que algunos especia-
acérrima de la existencia de la sinonimia, al menos en el nivel del discurso: las unidades lé~ "listas hayan·optado por encontrar las variables fuera del discurso continuado y na~l: _por
xicas, como ocurre con determinadas construcciones sintácticas, pueden verse neutraliza- medio de encuestas y cuestionarios. Si los hablantes no usan a menudo formas leXlcas
das semánticamente en el discurso, en el uso comunicativo de la lengua. Esto no elude, sin equivalentes en su habla espontánea, lo mejor es preguntar directamente por ellas en una
embargo, la dificultad que supone demostrar que existe realmente una neutralización, es encuesta. Sin embargo, el lamento de los sociolingüistas a la hora de utilizar los cuestiona-
decir, que dos o más variantes son manifiestamente equivalentes. La demostración se hace rios para recoger unidades léxicas ha sido general:
poco menos que imposible cuando el uso de cierta forma viene acompañado de valoracio-
nes o connotaciones particulares o cuando el hablante maneja en su selección léxica crite- A pesar de los inconvenientes que desde el punto de vista sociológico y psicológico
rios que pueden pasar inadvertidos a los oyentes; hablamos de intenciones comunicativas, puede tener la utilización de cuestionarios fijos, hemos procedido de este modo (Etxebarria,
de consideraciones de estilo y de otros factores en cierto modo imprevisjbles. 1985: 73).
Escollos aparte, nada nos impide planteamos una pregunta elemental: ¿qué su busca Aquí (el estudio sociolingüístico del léxico], más que en ningún o~ campo resulta im-
al estudiar la variación léxica? Y la respuesta.no puede ser muy diferente de la que se ha prescindible el recurso de la encuesta, con todos los problemas que ta' mstrumento conlleva
dado a propósito de la variación fonético-fonológico o de la gramatical. Se intenta explicar (Borrego, 1994: 120).
el uso alternante de unas formas léxicas -normalmente sustantivos, verbos o adjetivos-
en unas condiciones lingüísticas y extralingüísticas determinadas. Luis Escariza (2002; Este lamento nace, no del rechazo de la encuesta misma, muy usada en otro tipo de in-
2004) ofrece en sus trabajos varias muesn:as de variación léxica, procedentes de la comu- vestigaciones (geolingüística, lingüística aplicada), sino de los inconvenientes que pre-
nidad de habla de Cádiz, tratadas desde el prisma de la socio lingüística: conocido 1famoso senta en relación con lo que William Labov llamó la paradoja del observador ( 1972c apud
1 célebre; casa 1 domicilio 1 vivienda 1 residencial; fácil / simple 1 $encillo; mono / lindo 1 1983: 266):
bonito 1 bello; picapleitos 1 abogado Iletrado; malo 1 perjudicial/ nocivo; empezar 1 co-
.PJtiNU!'lU:::> ..u.r. :::.u.."v'"'H~uu,;:,u~.-A r :SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 35

La sociolingüfstica aspira a estudiar la lengua que se usa en una comunidad cuando los Variación pragmáth:o-discursiva
hablantes no se siente? sis:emáticamente observados, pero sólo se puede estudiar esa lengua
mediante la observación d!Tecta.
Al inicio de este capitulo se explicaba que la variación puede producirse y encontrar-
La encuesta con cuestionario implica necesariamente que el hablante se sienta obser- se en cualquier nivel lingüístico, comenzando por el fónico, el más concreto y el aparente-
mente más simple. Pero también puede darse variación en el proceso de construcción del
vado de una forma directa Ysistemática; de ahi los recelos. Pese a todo, el cuestionario pa-
rece ser el modo más elegante y eficaz de enfrentarse a la variación léxica y, para su aplica- discurso y de formación del enunciado. En estos casos,la dificultad de demostrar la equi-
valencia entre frases, expresiones o recursos discursivos es extrema, dado que en ellos vie-
ción, se cuenta con una sólida y amplísima experiencia: la de la geografia lingüística.
A todo ello volveremos en el capitulo 3. nen a coincidir todos los obstáculos comentados para otros niveles de menor complejidad.
Dentro aún del capítulo dedicado al léxico, hay que mencionar los casos en los que las Además, al manejo de unidades con significados gramaticales y léxicos se añade ahora
unidades que alternan en su uso no son palabras propiamente dichas sino combinaciones todo lo relacionado con el significado en su dimensión pragmática.
No estamos en condiciones de establecer una relación pormenorizada de los posibles
fijas, . denominadas unidades fraseo lógicas. Como ha explicado Inmaculada Penadés
casos de variación pragmático-discursiva susceptibles de estar correlacionados con facto-
(1999), también es posible, a partir de los significados fijados en los diccionarios, estable-
cer conjuntos de unidades fraseológicas entre las que se da una relación de sinonimia. Pue- res sociales, pero sí podemos apuntar algunos posibles objetos de estudio. Uno de ellos es
den servir, a titulo de ejemplo, estas dos series sinonímicas: el de las formas de tratamiento, de extraordinaria significación sociolingilistica, por mu-
chos motivos. Aunque las formas de tratamiento incluyen recursos diferentes para expre-
Con el significado de ' rápidamente, en un instante': al punto, co~o el/un relámpago, sar distintos tipos de relaciones entre interlocutores, también es posible encontrar casos de
como (un) reguero de pólvora, de/en un vuelo, en dos paletadas, en dos palotadas, en dos pa- competencia de formas o de sustitución de unos sistemas pronominales, característicos
tadas, en menos que canta un gallo, en un abrir y cerrar de ojos, en un decir amén, en un pen- de una generación o un grupo social, por otros sistemas. Pongamos como ejemplo la pugna
samiento, en un periquete, en un quítame allá esas pajas, en un santiamén, en un soplo, en un entre los sistemas de tratamiento basados en las relaciones de poder (con un uso más gene-
verbo, en un volver de ojos, en volandas. ral de usted) y los sistemas basados en la solidaridad entre interlocutores (con un uso más
general de tú). Esta pugna puede llevar a la alternancia de usos pronominales en el discur-
Con el significado de 'morir': cerrar los ojos, dejar el pellejo, estirar la pata, pasar a so, cuando el referente es el mismo. Pensemos también en los casos en que conviven, den-
·mejor vida, pringar/a, quedarse tieso.
tro de una misma comunidad, hablantes que usan un sistema de dos pronombres (tú-usted)
con hablantes que usan un sistema de tres (tú-usted~vos) (Solé, 1970; Moreno Femández,
Junto a este tipo de unidades fraseológicas, Penadés identifica otras, que no suelen 1986; Carricaburo, 1997).
considerarse sinónimas, al observarse entre ellas diferencias de tipo léxico, pero que en Como se ha dicho, el ámbito del discurso -y específicamente de la variación discur-
realidad son variantes de un mismo fraseologismo, incluso con una identidad de signifi- siva-- ofrece numerosas posibilidades de estudio, una vez que se acepta la posible equiva-
cante parcial, lo que refuerza todavía más la asociación que la propia identidad de signi- lencia (semántica, funcional) entre varias alternativas. Es un hecho que las opciones que
ficado· establece entre ellas.
ofrece el discurso pueden asociarse a unos valores sociales y estilísticos determinados y,
por lo tanto, tiene sentido su estudio sociolingüístico. Veamos estos ejemplos propuestos
Con el significado de 'no importar': importar un bledo, importar un cojón /tres cojo.
por Aritonio Narbona:
nes, importar un comino, importar un pimiento, importar un pito, importar un pitoche, im-
portar un rábano.
l.a) Total: que cogí un libro y me senté debajo de un árbol.
Con el significado de 'muy cansado': hecho cisco, hecho migas, hecho papilla, hecho 2.a) Tú no tienes cabeza más que para la cocina. ¡Y ... y!
pedazos, hecho puré.
En ambos casos esti.mos ante enunciado~ que cualquier hispanohablante catalogaría
Los estudios de variación léxica realizados hasta el momento, escasos en general si como coloquiales (dimensión estilística) y más propios de hablantes de niveles so-
los comparamos con los de otros niveles, demuestran que en este tipo de variación partici- cio-culturales bajos. El uso de «Total» y de «¡Y...y! »posee alternativas reales en la lengua
pan principalmente factores extralingüísticas -rasgos sociológicos, situaciones, creen- hablada, como las que se anotan a continuación; variantes de las que se desprenden conno-
cias y actitudes-, aunque también pueden estar implicados factores lingüísticos, factores taciones sociales y estilfsticas diferentes:
como el ritmo del habla, las repeticiones o la lengua de origen de las unidades léxiCas. En .
un apartado distinto habría que considerar los estudios que buscan identificar el léxico ca- I .b) · En resumen, cogí el libro y me senté debajo del árbol.
racterístico de diferentes grupos sociales: léxico juvenil, léxico profesional, léxico margi- 2.b) Tú no tienes cabeza más que para la cocina. Y es mucho decir.
nal, léxico de hombres o mujeres, entre otros.
En estos ejeinplos se puede apreciar también otro hecho de singular relevancia: la ín-
tima relación que existe entre la variación sintáctica y la variación del discurso, hasta el
punto de que muchas variantes aparentemente sintácticas solo pueden tener explicación
36 PRINCIPIOS DE SOClOLINGÜJSTlCA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
LA VARlAClÓN EN LA LENGUA 37
desde el discurso y la pragmática, a la vez que la concreción del discurso suele implicar a
componentes sintácticos (por ejemplo, el orden de palabras). Re.fJeñones y ejercicios
Otro posible ~hito para la variación es el de la conversación cotidiana~ la lengua co-
loquial. Aquí es posible encontrar muestras de variación, correlacionadas con factores so-- 1. Intente descubrir cómo es el sistema general de su comunidad de habla en rela-
ciales, en ~r~iones de mu~ diverso tipo: saludos, presentaciones, preguntas por la sa- ción con los fonemas (IJ y_tyl. Si no vive en una comunidad hispanohablante, consulte 1a
lud, agradecliDlentos, despedidas (Moreno Femández, 1989), y en el uso de diversos me- bibliografia sobre la sttuactón de alguna de ellas. ¿Existen ambos fonemas en esa comuni-
canismos conversacionales. De ello hablaremos más adelante. Finalmente, también pue-- . dad? ¿Cuántas «clases» de variantes se pueden identificar? ¿En qué condiciones lingüísti-
den ser v~ables en. su uso l~s llam~dos marc~dores del discurso, unidades que no ejercen cas se da cada una de esas clases de sonidos?
una func1ón en el ruvel oraciOnal, smo en el discurso propiamente dicho, ordenándose en
diversas categorías: pero, entonces, mira, asimismo, encima, entonces, ahora, así pues, 2. Tanto en el español de España como en el español de América es posible encon-
por consiguiente (Portolés, 1998; 25 ~26; 135-146; Martín Zorraquino y ·MontoHo 1998). trar áreas en las que predomina el mantenimiento de -s final de sílaba y áreas en las que
Aquellos marcadores que pertenecen a la misma categoría, cuando coinciden sus caracte- predomina el debilitamiento o incluso la pérdida de ese elemento. Elabore una relación de
rísticas semánticas y pragmáticas, pueden establecer una relación de variación (por ejem- los factores distribucionales, contextuales y funcionales que favorecen en unos lugares el
~lo: por un lado 1por un~ parte; de todas formas 1 de todos modos 1 de todas maneras) e mantenimiento y que favorecen en otros lugares el debilitamiento. Además de la biblio-
mcluso pueden ser sometidos a tratamiento cuantitativo en el que pueqen estar implicados grafia específicamente sociolingüistica, puede consultar otras obras de carácter general,
factores sociales y, por supuesto, estilísticos (Cortés Rodríguez, 1998). como el libro en dos volúmenes dirigido por Manuel Alvar (1996).

3. Considere el uso de los pronombres interrogativos quién, qué y cuál en los si-
Variables lingüísticas y extralingüísticas guientes ejemplos:

A la vista de lo comentado a lo largo de todo este capítulo es posible proponer una - ¿Quién de tus hijos es el mayor?
diferenciación, al men~s como hi~te~is de trabajo, entre los niveles de la lengua según - ¿Cuál de tus hijos es el mayor? .
la naturaleza de las vanables explicanvas que en ellos suelen incidir: mientras la varia- - ¿Qué hijo es el mayor?
ción fonético-fonológica Y la de tipo morfológico y funcional se ven determinadas fre-
c~entem~nt~ p_or fact~res li~güísticos y extralingüísticas, la variación categorial, posi- ¿Suponen estos usos formas diferentes de decir lo mismo o se observa entre ellos al-
ctonal (sm~c~~a) Y ~tscurstva se ve explicada mayori tariamente por factores lingüísti- guna diferencia semántica? Comente si el uso de un pronombre o de otro puede explicarse
cos y la vartacton léxtca por factores extralingüísticas. 4 Es preciso llamar la atención no por razones sociales, geográficas o estilísticas.
obst~te, ~cerca de dos realidades. La primera es que la variación sociolingüística, e~ la
que mtervtenen tanto factores de lengua .c omo factores ajenos a ella, se puede hallar en 4. Reflexione sobre las razones que podrían explicar la alternancia de unidades lé-
todos los niveles: fonética, gramática, léxico, discurso. La segunda es la preeminencia xicas como las que componen las series siguientes (puede ayudarse de las definiciones que
de los factores lingüísticos sobre los extralingüísticas. Como señala López Morales se dan en los diccionarios):
(2004: 178-179):
- agarrado 1 roñoso 1 avaro
Debe ~dvertirse, s~ embargo, que todos los factores sociales, por importantes que sean, - u"aca 1 marica 1picaza 1 blanca
están su~tados. a los unperativos del sistema lingüístico; hasta la fecha se ha comprobado - deceso 1 muerte
en repetidas ocasiOnes que los factores sociales no son tan categóricos como los gramatica- - rápido 1 raudo 1 ligero
les: actúan donde el sistema lo permite. - pelo 1 cabello
- manzana 1pero
Asf pues, las variables extralingüísticas, especialmente las sociales, actúan allí donde
la lengua lo permite y no es casualidad que sea en el nivel léxico -el más periférico o su-
perficial, el más sujeto a los vaivenes históricos, el de mayor carga simbólica- donde es- Orientaciones bibliográficas
tas variables parecen revelarse como más determinantes.
Acerca de los fenómenos variables más característicos del español y de los factores
que los determinan, además de la bibliografia citada en el texto, es aconsejable la lectura
de la obra dirigida por Manuel Alvar, también citada, Manual de dialecto logia hispánica
(1996). Como introducción clara y sencilla a las características del español d~ América, es
4. También por variables de indole lingülstica, pero más irregularmente. ~uy recomendable la lectura de los dos volúmenes de Maria Vaquero: El español de Amé-
nca l. Pronunciación y El español de América JI. Morfosintaxis y Léxico (1996). Natural-
-'o rKINLlt'llJ:S JJ.t:, 8UC1UL1NUUISTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE

mente, también es muy útil, por tratar los asuntos lingüísticos en su historia y en su geo,
grafía, la consulta de la conocidísima Historia de la lengua española, de Rafael Lapesa
(1980), así co~o de la Morfología histórica del español, de Manuel Alvar y B.ernard Pottier
(1983). En el libro de Frago, Textos y normas (2002), en el de Frago y Franco, El español de
América (2003), en el de Sánchez Méndez, Historia de la lengua española en Américá
(~003) Y en el coordinado por Rafael Cano, Historia de la lengua española (2004), están
b1en tratados muchos aspectos sociales de la historia de la lengua en España y América.

CAPíTULO 2

LA VARIACIÓN SOCIOLINGÜÍSTICA.
LAS VARIABLES SOCIALES

Variación sociolingüística

A excepción de José Carlos, Don Servando e Hipólito todos


hablan con dejo y.pronunciación andaluces: Estrella y Elvira, y
aun Doña Lola, con el fino y gracioso acento sevillano; Pepa Jua-
na, lo mismo, si bien con dicción más fuerte y recortada; Anita,
Rocío, Silveria y Guadaira, con el suave ceceo de los pueblos de
la comarca, más bien hacía Huelva que hacia Cádiz, y Paquito
Rodó, con originalidad característica del andaluz cerrado.

(HNos. ÁLVAREZ QUINTERO, La risa, 1934).

Queda dicho que las variables extralingüísticas, específicamente las sociales, son ca-
paces de determinar la variación hasta donde lo permite el sistema de la lengua, y queda
ilustrado cómo unas variables lingüísticas, internas, pueden incidir en la aparición de tales
o cuales variantes de una variable determinada. Es, por tanto, el momepto de centrarnos en
las variables sociales que son capaces de determinar la .variación lingüística y en el modo
en que esas variables se combinan con las de índole netamente lingüística. Con otras pala-
bras, a partir de ahora afrontaremos en su totalidad el fenómeno de la variación sociolin-
güística, definido como la alternancia de dos o más expresiones de un mismo elemento,
cuando ésta no supone ningún tipo de alteración o cambio de naturaleza semántica y cuan-
do se ve condicionada por factores lingüísticos y sociales. Pero, antes, vamos a formular
un principio general relativo al uso lingüístico:

Principio del uso lingüístico


El uso lingüístico (natural) sólo puede tener lugar en contextos sociales y situacionales
concretos.

Naturalmente, esto supone que el uso lingüístico, cuando es observado, siempre es


observado en situaciones y contextos reales. La investigación socio lingüística ha permiti-
do conocer que las variables sociales que influyen sobre la variación lingüística lo hacen
de un modo específico en cada comunidad y respecto a fenómenos lingüísticos concretos.
Aunque ya se ha explicado que hay ciertos niveles de lengua en los que cabe esperar con
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 41

más probabilidad la incidencia de factores extralingüísticas (fonética-fonología, morfolo- • la conveniencia de utilizar mujeres como informantes en dialectología y el carácter
gía) y aunque es innegable que existen hechos lingüísticos y sociales recurrentes, en reali- 05
d '¡zante o innovador de su forma de hablar. .
dad no es posible conocer de antemano qué tipo de variables sociales van a actuar sobre arca En relación con el primero, la idea más generalizada era que la muJer resulta~~ de ~-
unoselementos lingüísticos en una comunidad dada. y esto por dos motivos: en primer lu- tilidad en las encuestas que los hombres (Merlo, 1952: 12-13), aunque tambten se ht-
gar, porque los factores sociales actúan sobre la lengua de una forma irregular, es decir, en y~r un juicios contrarios a éste. Acerca del arcaísmo o la innovación en el habla de las mu-
dos comunidades de habla diferentes la variación sociolingüística de un mismo fenómeno ~¡ero hubo opiniones diversas. El carácter conservador es destacado en la mayor parte de
no tiene por qué manifestarse de la misma manera; en segundo lugar, porque los factores Jeretras,baios reunidos en Orbis; tan sólo Piccitto (1952: 14) señaló que no observaba dife-
sociales no están configurados de forma idéntica en todas las comunidades, aunque en }os ~ . . ód .. ,
·as claras mientras que Pop (1950: 725) si en ese momento ev1t ar una opmton, en
renct ' • . ,
ellas se hablen modalidades cercanas de una núsma lengua. otro lugar había señalado que tal vez el habla ~e las muJeres er~ mas conservadora. De
En efecto, los factores sociales no tienen por qué funcionar de igual manera en todas cualquier modo, las afirmaciones hechas en cast todos esos n:abaJO~ p~i~ de datos b~s­
las comunidades: puede que, en un lugar, la edad tenga mayor poder de determinación so- tante impresionistas e irregulares, por lo que el conservadunsmo lmgwsttco de la muJer
bre la lengua o sobre cualquier conducta social que el nivel cultural, que, en otro, el nivel quedaba por demostrar (Alvar, 1973: 74).s De hecho, Gauchat babia comprobado en Char~
económico provoque más .diferencias lingüísticas y sociales que la edad o que, en otro, el mey, muchos años antes (1905), que las mujeres hacían un mayor uso que los hombres de
sexo sea irrelevante. Todo esto es cierto, como lo es que wia mayor complejidad social en formas lingüísticas innovadoras.
una comunidad puede dar lugar a una mayor variación lingüística y a un uso social de la Algún tiempo más tarde, Manuel Alvar (1956), partien~o de un estudio s~bre el ha~la
lengua más heterogéneo. Por eso las investigaciones sociolingüísticas deben ir precedidas de Puebla de Don Fadrique, en Andalucía, llega a la conclustón de que e~ arcrus~o o la m-
de un análisis sociológico de la comunidad y de estudios exploratorios que permitan com- novación del habla de las mujeres no depende tanto del sexo cuanto del ~po de vtda que ~e
probar cuAles son las variables realmente importantes en la estructura social y cuáles son lleva en cada lugar. En la Puebla, los hombres ofrecían un ~<~stado medio}~ ~e len~a, mas
las que previsiblemente pueden influir más en el uso social de la lengua. cercano al castellano norteño y normativo, porque su moviltdad les perm1t1a rel~ctonarse
Generalmente, los factores sociales que muestran una mayor capacidad de influencia con gentes del exterior; las mujeres, en cambio, acusaban un mayor conservadw:s~o por
sobre la variación lingüística son el sexo, la edad, el nivel de instrucción, el nivel sociocul- tener menos contacto con hablantes de otras variedades. Sin em~ar~o, en el t~tono co-
tural y la etnia, entre otros que también nos han de interesar. nocido como la «Andalucía de la e» (en la confluencia de las provtnctas de Sevllla, Málaga
y Córdoba), las mujeres hacían uso de rasgos más innovadores que los hombres. De ahi
que Alvar acabe afirmando (1973: 74):
La variable social «sexo/género»
Decir que el habla femenina es conservadora, neologista o ni una cosa u otra es, en ver-
El C se pronuncia pegando un poco la lengua sobre el pala- dad, no decir demasiado, por cuanto en su contexto social puede ser cada una de esas cosas o
dar y sobre los dientes de arriba tirando la lengua hasta los mes- todas ellas, y fuera del ámbito al que pertenece no es nada.
mos dientes, porque cecear con gracia se permite a las Damas.
El sexo puede mostrarse, por tanto, más como un factor de segund<? orden, como ~lgo
(AMBROSIO DE SALAZAR, Espejo genera/
de la gramática, 1614) que suele subordinarse a dimensiones sociales diferentes y con mayor p~der de dete:mma-
ción.6 Boris Cazacu (1956), por ejemplo, observó en el rumano de Mena que l~s dtferen-
Marco Tlilio dice que en Roma para ensefiar bien ·a los niños cias de edad son más importantes que las que determina el sexo. Por otro lado,.Richard Ca-
nobles la pureza i la propriedad de su lengua latina natural a to- meron ha demostrado que las diferencias lingüísticas entre hombres y muJeres no son
dos, en las cosas principales daban el cuidado de su crianza a al- constantes ni equidistantes a lo largo de toda la vida (Cameroo, 2005). . .
guna matrona parienta principal: porque en las mugeres, dice, La experiencia de la dialectología y de la geografía lingüística en el estudto de la vana-
persevera siempre i se conserva mas proprio i mas limpio ellen- ción lingüística es muy rica y sugerente, pero, sin duda, la mayor parte de lo que ~o~ ~e­
guage. mas acerca de la conducta lingüística de hombres y mujeres se lo debemos a la soctolmgws-
(AMBROSIO DE MORALES, Discurso sobre tica- Esta disciplina ha dado un gran protagonismo al factor «sexo» (o «género») Y_lo ha
la lengua castellana, 1585) convertido en objeto de atención permanente, aunque en su seno se hayan hecho mu~has
afirmaciones infundadas, como las que enfrentan el habla d~ los hombres y de las muJeres
Una de las primeras obras que la lingüística europea produjo en relación con la varia- calificando la de éstas como conservadora, insegura, sensible, solidaria y expresiva, Y la de
ble «sexo» fue publicada en 1952. Se trata del volumen que la revista Orbis preparó para aquéllos como independiente, competitiva y jerárquica. Afortunadamente, laS investigacio-
ofrecer un estado de la cuestión de alcance mundial sobre la lengua de las mujeres (Le lan-
a
gage desfemmes: Enquéte linguistique l'échelle mondiale). En lo que se refiere a la Ro- 5. El estudio más elaborado fue el de G. Salvador (1952). Algunos trabajos recientes han vuelto a ob-
servar un mayor cÓnservadurismo en el habla femenina (Elizaincin, 1976; 51; Fontanella de Weinberg ( 1973:
manía, allí aparecieron estudios de Pu~ariu, Capidan, Pop, Récatas, Merlo, Piccitto, Grie-
50-56).
ra, Badía y Salvador. En líneas generales, los temas di~cutidos en aquella época fueron 6. ~similares conclusiones llegó A. Badia (1952: 17).
42 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGiA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 43

nes han ido marginando poco a poco lo impresionista, lo subjetivo, para dejar su lugar a los , roo las madres estadounidenses inician menos narraciones en la mesa que los hijos y los
hechos probados y a las demostraciones solventes (Wodak y Benke, 1997). Por otra parte, coadres, cómo, en la cortesía de la interacción, son las .mujeres entre sí las que más cumpli-
coincidiendo con las observaciones hechas en algunos trabajos dialectales (v.g. los de Caza- ~os se dedican (sobre todo relativos al aspecto físico), se~~idas por los hombr~ que hacen
cu), la sociolingilistica también ha comprobado que, en un número importante de casos, son UJllPlidos a las mujeres, o cómo los temas de conversacton propuestos por muJeres cono-
otros factores, como el nive~ sociocultural o el estilo, las principales bases de la variación, lo e menos el éxito de su desarrollo que los temas propuestos por hombres. Ana M.• Ceste-
que deja al sexo relegado a un segundo plano (Fasold, 1990: 223; Martin Zorraquino, 1993: ;;(¡995; 2000), en su análisi_s de la a_ltemancia de ~os de ~abla en el espa_ñol de Alcalá
115-126). Ello no impide que baya estudios en los que se aprecia con claridad que el sexo de Henares (Madrid), ha pod1do avenguar que el funcwnanuento del mec~smo ~e alter-
tiene más capacidad de influencia sobre la lengua que otros factores, incluida la clase social: anda de turnos, si bien no es estrictamente dependiente de las características soctales de
. eso _ocurre en el trabajo de Horvath (1984: 65) sobre el inglés de Sydney (Australia), por ~os interlocutores puede verse parcialmente influido por factores social~s como el sex~ o
ejemplo. Más allá del posible peso de unos factores u otros, Richard Cam~on (2005: 49) la edad . Entre las conclusiones del estudio destaca que en las conversac10nes ~ntre muje-
sostiene que el sexo, como categoría social, no es claramente aislable de otras categorías so- res se produce un mayor número de alternancias de turnos que en las conve~acwnes entre
ciales; de hecho, la relevancia y la trascendencia de las diferencias de género no solo vienen hombres. Cestero sugiere que las diferencias en la producción de altemanctas y la super-
condicionadas por otras categorías sociales, sino también por los recursos lingüísticos de los posición de habla están vinculadas a las rel~ciones de poder y soli~dad entre los hablan-
que los hablantes disponen en sus comunidades. Resulta de una singular i.mporta.Qcia la for- tes y que la diferencia entre el comportanuento de hombres y mujeres revela una mayor
ma en que el sexo de los hablantes se combina con el factor «edad» en la variación y cambio tendencia de las mujeres a cumplir las normas de interacción.
de numerosos elementos lingüísticos, como habrá ocasión de comprobar.
Entre los estudios sociolingüísticos preocupados por las diferencias de las hablas de Estudios urbanos
hombres y mujeres destacan singularmente los de corte etnográfico. Estos estudios, reali-
zados en su mayor parte mediante la observación directa de las interacciones comunicati- Las investigaciones sociolingüisticas de centros urbanos han descubierto y descrito
vas que se producen en grupos o comunidades, han permitido conocer detalles reveladores WUl serie de hechos de singular relevancia relativos al sexo como variable social. Sin lugar a
y muy interesantes de la conducta comunicativa de hombres y mujeres en lugares muy dis- dudas, el más importante de todos ellos es que la mujer, generalmente, es más sensible~ las
tintos. Saville-Troike, en su obra The Ethnography of Communication (1982), aduce una normas prestigiosas que los hombres; dicho de otra forma, las mujeres muestran una acntud
serie de ejemplos, de los que entresacamos éstos: las mujeres hablantes de algunos dialec- más positiva que los hombres hacia los usos que se ajustan a la n~rma, a la vez que los ~o~­
tos esquimales usan nasales sonoras en posición final [m, n, ng] mientras los hombres uti- bres suelen ceñir sus usos a los llamados «vernáculos» y a las vanedades locales con mas m-
lizan oclusivas sordas [p, t, k, q]; la partícula japonesa ne de final de oración es utilizada tensidad que las mujer~. Este hecho ha sido observado en un importante número de estudios
casi exclusivamente por las mujeres, así como el uso de ciertas interjecciones ·a l comienzo sociolingüísticos y de actitudes, incluidos los de William Labov (1972), y ha dado lugar a lo
o al fmal de la frase. A estos ejemplos se podrían añadir algunos de la lengua española: el que se conoce con el nombre de modelo sociolingüístico de sexo (F~old, 1990: 92-1 02). En
uso mayoritariamente femenino en España de ciertas formas léxicas aaa, monín, monada, relación directa con esta diferencia entre el habla de hombres y mujeres, López Morales ha .
divino, ¡corazón!), de ciertos prefijos (super-enamorado, super-simpática), de ciertas for- propuesto un principio general que introduce un matiz esencial en la interpreta~ión del fenó-
8
mas eufemísticas en diminutivo (braguita) o de truncamientos léxicos con resultado gene- meno ( 1992: 52). El principio quedó formulado en 1992 del siguiente modo: bi• ·
ralmente bisílabo (gordi ' gordito, -ta', chuli ' chulo, -a; chulito, -ta', pe/u 'peluquería', ilu
En una estratificación sociolingüística estable, los hombres usan fonnas que no son es-
'ilusión', porfa ·'por favor') (López y Morant, 1991).7 ·
tándares con mayor frecuencia que las mujeres, siempre que la variación se produzca en un
Las anotaciones de los usos más frecuentes en hombres o en mujeres se han hecho a
nivel de consciencia dentro de la comunidad de habla.
propósito de todos los niveles de la lengua, desde el fonético al discursivo (Bull y Swan,
1992).?bis Precisamente, uno de los ámbitos que más atención ha recibido ha sido el del dis- Por tanto cuando hablamos de fenómenos lingüísticos de los que los miembros de la
curso y. de la conversación en su dimensión sociolingüistica: se han realizado investigacio- comunidad no' son plenamente conscientes (por ejemplo, el yeísmo en muchas comunida-
nes sobre el empleo de muy diversos elementos del discurso, sobre el modo de narrar o so- des), no tiene por qué seguirse ese «modelO>) de conducta en hombres y mujeres.
bre la forma de interactuar en la conversación, entre otras.8 En su libro Lañguage and gen- . Por otro lado, la tendencia a seguir un modelo prestigioso -a menudo considerado
der, Mary M. Talbot (1998) presenta muchos e interesantes datos. Explica, por ejemplo, como normativo- no implica siempre un seguimiento del «modelo normatiVO>). El presti-
gio puede estar en las peculiaridades propias de una comunidad -lo que llevaría al conser-
7. En la segunda parte de Lópe:z y Morant 1991, responsabilidad de Ricardo Morant, se proporcionan vadurismo-, pero también en rasgos ajenos a ella, y estaríamos entonces ante una actitud
numerosos ejemplos procedentes de una observación directa. innovadora. En cualquiera de los dos casos, la figura de la mujer aparece destacada, no solo
7bis. En el nivel léxico, se han revelado d iferencias entre hombres y mujeres a propósito de la disponi-
bilidad léxica de los hablantes, que será tratada con más detalle en el capitulo 3: variación socio léxica. Aunque 8bis. Labov (200la: 294) tambi~ explicó esta realidad sociolingülstica en fonna de «paradoja del gé-
estas diferencias no siempre se manifiestan (Ávila, 2006), alll donde aparecen muestran que la producción léxi- nero», según la cual las mujeres se ajustan más estrechamente que los hombres a las normas sociales que se esta-
ca de las mujeres es mayor que la de los hombres, sobre todo en las áreas temáticas de la ropa, las comidas y be- blecen y aceptan de una manera abierta, pero se ajustan menos que los homb(es cuando tales nonnas sociales no
bidas, la cocin!l, la escuela, los animales y las profesiones y oficios (Gómez Molina y Gómez Devís, 2004). existen. Véase la formulación del Principio 2 o de fa conformidad lingüística de las mujere.s en el capítulo 5, de-
8. Véase la bibliografia de L. Cortés Rodrfgucz (1996). dicado al cambio lingüístico. .
PRfNCIPIOS DE SOCJOLINGÜISTICA. Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 45

por su tendencia al seguimiento de lo prestigioso, sino, tal vez en relación con ello, por su ca. una asignación de funciones socioculturales diferentes (géneros diferentes), sobre
pacidad para liderar procesos de cambio lingüístico dentro de ia comunidad y qe servir com11 do de ando las variables son estables y cuando hombres y mujeres llevan vidas diferentes
modelo de habla, como se verá más adelante (capítulo 5) (Labov, 2001 ). Debe valorarse, 0 11 todo cude una comunidad. 11 Esa situación recibe el nombre de variabilidad basada en el
dentro · 1uso cuand o no se tte-
· · me
ro segun' Chambers estas diferencias pueden perststlr ·
obstante, que, en las últimas décadas, la aceptación y difusión de los medios de comunica. éntro· Pe • ' ..
ción social, especialmente la televisión, está haciendo que el modelo de referenc!a sea el g
neo en
cuenta las diferencias de género: la mujer tiene unas hablltdades verbales mayores
· · ulturales. Las
· soctoc
mismo para cualquier hablante de cualquier comunidad, sea hombre o sea mujer. · res que las de los hombres y que van más allá de las diferenctas
Y~eJr~ disponen de una capacidad neurofisiológica verbal que se puede manifestar en
La inclinación hacia un modelo de prestigio, a la que nos estamos reftriendo, se ve
complementada por otra realidad: en la mujer funciona con menor fuerza que en los hom-
bres el denominado prestigio encubierto. El prestigio encubierto es el que está asociado a
::a de diferencias sociolingüísticas! co~o el ~o ~e un repertorio de variantes m~ am-
lio 0 el manejo de unos recursos estílisttcos mas neos qu~ l~s hom~res ~e sus mtsm~s
unos usos que no son cultos, unos usos que están alejados de lo que abiertamente se reco- ~sociales, aun cuando los atributos «genéricos» sean similares o tdénttcos. A esta Sl-
noce como normativo o adecuado y que a menudo son marcas de «mascúlinidad» entre los tuaeión se le da el nombre de variabilidad basada en el sexo y presenta el problema de su
12
estratos socioculturales más bajos (Labov, 1966; Trudgill, 1972). 9 El prestigio encubierto, demostración, objetiva y universal. • •
que es un prestigio de grupo, se opone al prestigio abierto, que es prestigio de comunidad Pero cabe plantear otra interrogante: ¿tan importantes son las dtferenctas entre el ha-
y que se asocia a lo correcto, lo adecuado, lo normativo. bla de hombres y mujeres? ¿hasta dónde puede llegar la diferencia lingüístic~ entre sexos?
Pero, ¿de dónde nace esa tendencia femenina a seguir los modelos de prestigio? Es evidente que no se puede ofrecer un explicación que sea iguahne~te váhda ?~r~ todas
¿Por qué en muchas culturas se espera que la mujer ajuste se conducta sociolingüistica las comunidades; de hecho, podríamos encontrar muestras de todo tlpo de pos1bihdades:
a un canon o unos referentes de prestigio? ¿Por qué los usos lingüísticos que se consi- desde el conocido caso, parece que irreal, de la isla Caribe en la que los homb~es hablaban
13
deran característicos de las mujeres o de los hombres tienen que ver directamente con una lengua (caribe) y las mujeres otra diferente (arahuaco), basta las comurudades en las
el seguimiento o el abandono de una norma? La mayor parte de las respuestas que se que el sexo se revela como una varia.ble abso~u~ente secundari~ pasan~o ~or los mu-
han dado a estas cuestiones . tienen que ver con una interpretación sociocultural del chos estudios que descubren diferenctas cuantltattvas, aunque tambtén cuahtatlvas, en los
sexo, es decir, están relacionadas con lo que en la bibliografia anglosajona se llama niveles fonético y gramatical. La experiencia nos confirma que las disparidades son ~a-y_o­
gender 'género' (Amezúa, 1991), que a su vez en nada coincide con el concepto de res en aquellos rasgos lingüísticos de los que los hablantes tienen una mayor consctencta,
«género» como categoría gr~matical. El género sociocultural se opone al sexo en tanto esto es en las características que pueden convertirse con más facilidad en marcas o símbo-
en cuanto el sexo es una característica biológica que viene dada prácticamente desde el los soc'iales. Esta circunstancia se da con claridad en el léxico y en la pragmática; por eso
momento de la concepción del nuevo ser, mientras el género es una dimensión socio- suelen aportar muchos, variados y valiosos materiales las investigaciones léxicas, 14
los aná-
cultural que el individuo adquiere al ser socializado. Tales conceptos, siri embargo, tie- lisis de la conversación o los estudios sobre tratamientos y recursos coloquiales. En cual-
nen unos limites borrosisimos y plagados de problemas, dado que el sexo mismo es quier caso, la sociolingüística sostiene la. existenci~ gen~l de v~aci6n l~güistica ~asa­
parte insoslayable del género. . da en el sexo en un modo similar a la basada en diferenctas soctoeconóiDlcas o ractales.
Chambers y Trudgill (1980), con un criterio que parte del concepto sociocultural de Y, a este respecto, Trudgill (l974b: 95) especifica que las variaciones basadas en el se~o
género, explican la tendencia de las mujeres a seguir los modelos de prestigio mediante los son el resultado de una diferencia social, mientras que las basadas en la geografia, la etrua
razonamientos siguientes: la falta de un lugar destacado en la sociedad hace que las muje- o la clase social se basan, siquiera parciahnente, en una distancia social.
res necesiten marcar su estatus social mediante una conducta específica; por otra parte, la
falta de cohesión de las mujeres en las redes sociales las obliga a enfrentarse más a menudo Sociolingü{stica feminista
a situaciones de formalidad; esto es, el lugar del hombre en los intercambios sociales per-
mite que consideren como de escasa formalidad muchas situaciones que las mujeres inter- Con el paso del tiempo, los estudios sobre el habla de hombres y mujeres se ~an.i,do
pretan como más formales; ftnalmente, la educación suele llevar a las mujeres a desempe- perfilando en diversos ámbitos de interés, difer<mtes del estudio especifico de la vanacton,
ñar lo que se considera «su» función social siguiendo unas normas de conducta socialmen-
te aceptadas. Se ha añadido a todo eso que la adecuación a un modelo de prestigio es una 11. Cbambers habla de movilidad para referirse al contacto con otros grupos dentro de la comunidad o
procedentes de otras comunidades y afmn.a que en la sociedades modernas industria~as la mujer ti en~ una ma-
estrategia interpersonal cuya fmalidad es el mantenimiento de la autoestima en los inter-
yor movilidad que el hombre: sale a trabajar fuera de su barrio, va a otras zonas de la Cludad .a comprar, llene ~n­
cambios sociales (Deuchar, 1988: 27-32). 10 tactos con grupos sociales diferentes, mientras el hombre centra su vida alr~ del ~baJ? Yd~ su vecmdario.
· Frente a este punto de vista, el propio Chambers defiende unos años más tarde (1995) 12. No tenemos en cuenta la variabilidad que es consecuencia de las diferenctas fistológtcas entre hom-
una opinión semi-ecléctica en la que se da gran importancia al concepto biológico de sexo. bres y mujeres y que afectan al ámbito de la fonética. · · . .
13. El ejemplo lo da PeterTrudgill (1983: 79-80). Según un informe del sigl~ xvn, los nativos salvaJeS
Para Chambers, las diferencias entre el habla de hombres y mujeres pueden ser el resulta-
de Dominica explican que esta circunstancia se debió a que los canbes inva~ ero~ la tsla arahuacohablant_e , ma-
taron a todos los hombres y se unieron a las mujeres para repoblarla. El rrusmo mfonne del xvn ~bla sunple-
9. Ahora bien, Trudgill observó en las mujeres jóvenes una conducta muy cercana a la de los hombres. mente de expresiones que son propias de hombres y de frases o palabras que los hombres nunca dtrfan, pero no
1O. Las diferencias socioculturales explican también el funcionamiento del tabú lingüístico. El tabú se hace referencia al uso de lenguas diferentes.
puede provocar diferencias entre las hablas 17ll1Sculinas y femeninás (López Morales, 2004: 125-126). 14. Podrian añadirse los interésantlsimos estudios sobre el lenguaje no verbal.
rKll'll.-il"lU;:, u.t ;:,UL-lUL1NuUI:STlCA.Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 47

aunque desarrollados a veces de modo complementario. 15 De todos ellos, el de mayor tra. alida.d a los que se ha llegado desde la sociolingüística. Entre los asuntos que más in-
dición, peso y significación social tal vez sea el de la sociolingüística feminista (Thome )' y sexu están la construcción de la identidad sexual en interacciones entre homosexuales o
Henley 1975; Moreno Femández, 1988: 143-154; Smith, 1979: 109-146). 16 Esta corrientt ter~ción de marcas lingüísticas que puedan reconocerse como características de los ho-
de estudio se ha desarrollado desde la década de los setenta y su principal característica e:. la :~:ales (Kulick, 2000). Sobre este punto, aún se discute si realmente puede hablarse
el deseo, expreso, de provocar un cambio social que proporcione a las mujeres del mund<t lll cas específicas aunque se acepta la existencia de algunas palabras Y de algunos ras-
delllar . '.
. os fónicos caractensticos ·
(curvas de entonac1ón, · d 1 )
alargaml~?to e vo~a e~ , apa
rte d 1
e . os
la igualdad y la liberación de la opresión masculina, poniendo de manifiesto el oculto e in·
justo sexismo del lenguaje. En general, se parte de la idea de que las lenguas son sexistas y g tos proxémicos y kinésicos implicados en la interacc10n comurucatJ.va. La cuestión
de que, si se elimina el sexismo de ellas, resultaría más fácil erradicar el sexismo de la so- . que existen unos estereotipos o prototipos sobre el habla de los gays y d e 1as 1esb.la-
eleroen
esta en incluyen unos modos o rasgos que no tienen por que· aparecer en tod os e 11os y que
ciedad. Los usos sexistas puedén detectarse en muy diversos ámbitos de la comunicación, nas que . .
como la redacción de los diccionarios, el vocabulario empleado para los atributos físicos y pueden darse, en grado diverso, entre qmenes no lo son.
morales, el vocabulario del mundo laboral, el refranero o el folklore popular (Calero,
1999). También han ido cobrando importancia, en este campo, las investigaciones centra-
das en los aspectos pragmáticos de la comunicación y ha llegado a proponerse el cultivo de Le ~ariable social «edad»
una pragmática feminista, preocupada por los significados que las expresiones parecen te-
ner para los interlocutores y de cómo se manejan las estrategias lingillsticas según sus ne- Y assi conviene que los niños sean enseñados de maestros
inteligentes y curiosos al tiempo de la niñ.ez, quando con fa~ili­
cesidades y objetivos. Se parte de la idea de que los hablantes asumimos pautas sobre las
dad, por estar las potencias tiernas y desembara~adas, se les nn-
relaciones entre los interlocutores (hombres y mujeres) y sobre la identidad de los géneros primen como en cera las buenas costumbres tan presto co~o las
que no siempre son adecuadas (Christie, 2000). malas, que creciendo en edad vienen después a convertJise en
Junto a los estudios feministas, cabe citar los campos centrados en los usos lingüísti- naturaleza.
cos de los hombres y de los homosexuales. En el primer caso, se ha mostrado una especial
preocupación por la organización del discurso y la conversación, así como por la expre- (JUAN LóPEZDE VELASCO, Orthographia, 1582)
sión de la masculinidad: cómo construyen los hombres sus narraciones, cómo interactúan
17
en conversaciones entre hombres y en conversaciones con mujeres, cuáles son las marcas La edad de los hablantes, como se ha señalado desde la dialectología, es uilo .d e
discursivas que pueden considerarse como características de los hombres (Coates, 2003). los factores sociales que con mayor fuerza y claridad pueden determinar los usos lm-
La aparición del segundo campo es una consecuencia, según Leap (200 1: 332), del aumen- güisticos de una comunidad de habla. En ~ierto ~odo, puede afirmarse que la edad
to del número de estudios sobre gays, lesbianas, bisexuales o transexuales en diversas dis- condiciona la variación lingüística con más mtens1dad que otros factores. En contraste
ciplinas académicas; del esfuerzo de la teoría feminista por superar una concepción basada con el factor «clase social» o con el «género», la edad es un factor constante, dado que
en la dicotomía hombre/mujer; y de la madurez de los conocimientos sobre .lengua, género su realidad no se ve alterada por cambio~ socioeconómicos, de actitudes o de organiza-
ción. No es constante en tanto que el individuo ve cómo cambia de edad de forma con-
15. La sociolingü!stica también ha contribuido a que la figura de la mujer como investigadora y entre-
vistadora adquiera una nueva dimensión, ya que la multiplicidad de contextos y situaciones en que se recogen tinua y sin remisión. . . .
los datos hace,que en muchas ocasiones sea preferible que la encuesta la haga una mujer a que la haga un hom- La edad conforme el tiempo transcurre, va determmando y modificando los caracte-
bre. El ejemplo más claro lo tenemos en la investigación de Lesley Milroy sobre el habla de tres redes sociales res y los hábitos sociales de los individuos, incluidos los comunicativ~s ~ l~s pur~ente
de Belfast. Milroy nos dice (1987: 44): lingüísticos. Por eso es posible distinguir en la vida lingüística de un mdlVlduo d1~tintas
El investigador de campo tenia que ser una mujer. Generalmente las mujeres recibían menos agresiones que los etapas, aunque no exista acuerdo unánime sobre cu~es son ~ cómo han de caractenzarse.
hombres. Los hombres exrraños eran vistos con considerable sospecha en muchos lugares de Belfast y a menudo po- También puede ocurrir que la edad, como factor soctal, covane o .se solape con otros ~acto­
dían correr algún peligro si visitaban un Jugar durante un periodo detem1inado.
res, como el nivel de instrucción: en España, por ejemplo, es habt~l que las gen.e ractones
Conviene valorar más de lo que se suele hacer las caracterlsticas personales de los investigadores, en fun - más jóvenes sean, en conjunto, las mejor instruidas, lo que l~s convterte en us~as de r~­
ción del tipo de materiales que se pretende buscar en cada momento (Moreno Femández, 1990: 71-77}. gos lingüísticos cercanos al modelo normativo. En cualquter caso, tanto las d1ferenc1as
que se derivan de la edad, como la relación que la edad establece con otros parámetros so-
16. Sin negar la existencia de usos sexistas de la lengua, pero negando la naturaleza sexista de la len- ciales, ofrecen manifestaciones e implicaciones sociolingüísticas muy diversas, según la
gua en sí misma, hemos afirmado en otro lugar que la línea de estudio feminista, sobre todo la estadounidense
(salvo bonrosísimas excepciones), ha sido poco fructífera para la ciencia porque se han restringido los limites cultura o el tipo de comunidad de que se trate (Eckert, 1997). . .
de la sociolingüística, se ha partido de presupuestos erróneos y se han manipulado criterios lingüísticos. Todo A propósito de la relación entre el factor «edad» y el factor «sexo» o «ge~ero», l_li-
ello para dejar patente la necesidad de un cambio que, en sí mismo, no puede producirse solamente a través chard Camerort ha demostrado la certeza de una hipótesis de trabajo: que las d1ferenc1as
del lenguaje. Por otro lado, tienen un fondo razonable las criticas hechas a los estudios sociolingüísticos en lingüísticas basadas en el género varían a lo largo de la vida. Se ha comprobado que las di-
los que la mujer es tratada siempre como persona dependiente de su padre o su marido o en Jos que la conducta
ferencias lingillsticas entre géneros son relativamen_te pequeñas en la infancia, aumentan
sociolingüística femenina se interpreta como mera desviación o variante de la conducta masculina. La socio-
lingüística feminista critica los métodos de investigación basados en la figura del hombre (Cameron y Coates,
1988: 13-26; Christie, 2000). 17. Véanse las referencias a Rousselot, Gaucha! o Millardet y Iordan, 1967.
• ·~··~·• ·~ ~ ~~ ~~- · -~··· ~ - . .... ......,'"" ' ~VL1ULOGIA DEL LENGUAJe
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 49
/di intervocálica /al final de palabra
quiere contactos sociales de distinta naturaleza (familia, compañeros, veci-
60·~---------------------- 60 cu:~aS~esupone que a partir de la seg~nda etapa comienza el de~~rrollo del llamad.o
no ) rnáculo (post-vernacular), que mcorpora elementos adqutndos desde muy dt-
post-ve
50
sas fuentes.
ver Si bien es cierto que Labov explica el proceso de adquisición a partir de da~os re-
ftS
·¡:;
40
ée
J!!GI "d en la ciudad de Nueva York, también lo es que pocas veces se ha ofrectdo re-
·- 1:
"1":1-<D 30 cogt os . . l. 1 ~
GICl . · -e incluimos al propio Labov- a la tentactón de untversa tzar as Lamosas
ststencta . bl h
6~
-ce: 20 . t pas Es aquí donde surgen las contra-argumentaciOnes y los pro emas, asta
f! CD sets e a . 'd . . 1 .
1 unto que puede decirse que las propuestas de Labov han servt o pnnctpa y cast
ta ~ ivamente como marco de referencia para un debate que aún no está cerrado: Ro-
(!)
10

0+-----T-----.-----.---~ o =~:: (1984: 85) critica la inconveniencia de op~?er jóvenes a a.dultos sin valorar la
diferencias sociales que pueda haber entre unos Jovenes y otros, Chambers ll~a ~a

"
~...
// <l~
v?~
/JI' lb.,# ~ ,¡'
./' stca»
·ón sobre la imposibilidad de distinguir entre lo que Labov llama «gramáttca ba-
a~encty <<vernáculo»·• la misma Romaine (1984: 99) y especialistas como. Reid (1978),
Wolfram (1989) o Roberts advierten, con datos en la mano, que es .~ostble encontr.ar
FUENTE: R. Cameron, 2005. diferencias dialectales, estilísticas, de clase social o de sexo en ~mos ~e ~~~s •. sets:
cho diez o doce años y que, por lo tanto, la adquisición de una vanedad hnguJshca, SI
FJG. 2.1. Diferencias entre géneros según la edad por la realización de Id/ intervocálica y de /si ~ien ~iene determinada por factores biológicos, también lo está, y en modo notable,
en posición final de palabra. . 1 !8
por factores socta es. ., . , .
Estos argumentos nos llevan al comentario de una cuestton Importante en el amb~to
de la sociolingüística: ¿qué edad mínima han. de tener los hablantes para poder ser obje-
hasta su máximo en la adolescencia, para decrecer paulatinamente en la madurez, hasta al-
to de un estudio sociolingüístico? La cuestión, estrechamente lig~da al n~ero de gene-
canzar su punto más bajo entre los cuarenta y los sesenta - a veces antes- y hacerse algo
raciones que se manejan en este tipo de trabajos, ha rec~bido soluciOnes ~versas:,P. Ben-
más marcadas en el tramo final de la vida. En el caso del español, así se ha comprobado
tivoglio y M. Sedano (1993), en Caracas, entrevistan a tnformantes_que tienen mas de 14
tanto con datos de la pronunciación de Id! en posición intervocálica, como de /s/ en posi-
ción fmal de palabra, en San Juan de Puerto Rico (fig. 2.1 ). años. M. Etxebarría, en Bilbao, estUdia hablantes mayores de 15 anos; O. Alba, en San-
tiago de los Caballeros, y G. Perissinotto, en México, manejan informantes que tienen 16
En lo que al desarrollo lingüístico del individuo se refiere, tal vez la etapa más impor-
años 0 más; 19 H. U eda, para su estudio del léxico del español, recoge datos de hablantes
tante sea la que corresponde a la adquisición del dialecto y del sociolecto, la lengua del
mayores de 18 años; 20 H. López Morales, en San Juan de Puerto Rico, J.~· Samper, en
grupo social al que pertenece el hablante; es decir, la variedad vernácula. William Labov
Las Palmas de Gran Canaria, F. Martínez, en Burgos, y otros muchos trabaJan con perso-
llegó a proponer en 1964, con resultado polémico, una división periódica de seis fases para
nas mayores d~ 20 años; en el «Proyecto para el Estu~io Sociolingüístico del_Español de
la adquisición del inglés llamado estándar, incluidas todas sus variedades regionales, so-
España y de América» (PRESEEA)también se trabaJa con mayores de 20 anos, aunque
ciales y estilísticas. Ese proceso de adquisición es interpretado por Labov como un proce-
hay lugar para estudios específicos de hablantes de 14 a 19 años (Moreno F emánd~~·
so de aculturación o de alejamiento de los usos adquiridos en la adolescencia y una ade-
1993); en el «Proyecto para el estudio coordinado de la norma lingüística culta» se unh-
cuación al modelo predominante entre los miembros adultos de la comunidad. Las etapas - 21
del proceso de adquisición son las siguientes: zan informantes mayores de 2 5 anos. . .
Sea como sea, la sociolingüística no suele considerar convemente la recog¡da de da-
tos de hablantes menores de 14 o 15 años para el estudio de grandes núcleos urbanos, al
l. Adquisición de la gramática básica, en la primera infancia.
menos mientras no esté suficientemente claro cómo y cuándo se llega a la madurez en el
2. Adquisición del vernáculo, entre los 5 y los 12 años.
3. Desarrollo de la percepción social, entre los 14 y los 15 años.
18. P. Kerswill (1996) ha elaborado una escala de dificultad en la adquisición de caractc~sticas lingüís-
4. Desarrollo de la variación estilística, a partir de los 14 años aproximadamente. ticas indicando a qué edad suele darse. Algunos de los estadios de esa escala, de mayor a menor dificultad de ad-
5. Mantenimiento de un tiso «estándar» coherente, en la primera etapa adulta. quisición, serian los siguientes: reglas fonológicas léxicamente impredecibles (3 años; máxi~ dificultad); ~ue­
6. Adquisición de todos los recursos lingüísticos; se produce en las personas ins- vas oposiciones fonológicas (3-13 años); cambios gramaticales (8 años); siste~s pro~ódicos (12.-1.5 an~s),
truidas y especialmente preocupadas por el uso de la lengua. nuevas clases morfológicas (adolescencia); difusión léxica de cambios fonológtcos; prestamos (rmmma difi-
cultad).
19. Esta es la edad mínima con la que se trabaja en las encuestas sociolingüísticas del Atlas Lingüístico
La primera fase se cumple bajo la influencia directa de los padres, especialmente (y etnográfico) de Castilla-La Mancha (García Mouton y Moreno Femández {1993).
de la madre, y de la familia más cercana; la segunda responde a la influencia de los ami- 20. No es un estudio propiamente sociolingüístico, pero tiene en cuenta las variables sexo Yedad. Pro-
gos y compañeros de estudios; la t~rcera supone la influencia de hablantes adultos; la yecto Varilex (Variación léxica del español en el mundo). Tokio.
21. No se olvide que se trata de hablantes cultos de español (Lope Blanch, 1986: 26y ss.).
JV .t'.ltiNUt'lV::> .U.b ::>I:ILIVLJ.NUUlS'HCA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 51

uso social de la lengua.22 Ahora bien, si lo que se pretende es estudiar los cambios lingüí:;. ? Aunque es evidente que el número de generaciones y sus límites han de deci~e en
ticos en tiempo aparente, se podría hacer con hablantes desde los g años de edad (véase C<Ji eJloSiÓn de los objetivos de cada estudio sociolingüístico, no es frecuente que ~~trabaje con
pítulo 5) (Labov, 1996: 104). · fullC d tr grupos generacionales ni con más de cuatro, por más que los sociOlogos traba~
enos e des con seis más generaciones?5 Cuando se tienen en cons1'derac1'ón so'1o d os
Una vez advertidos los inconvenientes de la propuesta que hizo.Labov en 1964, hay J1l
.en a menu o 0 . dinad .
que llamar la atención sobre otras explicaciones o interpretaciones. Comentaremos breve. J s de edad es porque los objetivos sociolingüísncos están subor os a o~os mtere-
mente dos: una del propio Labov (1972; 1983); la otra de Chambers. William Labov, esta . gru~ objetivo principal del proyecto «Varilex», pot ejemplo, para el que se maneJ~ d?s _ge-
vez en 1966, ofrece una explicación centrada en la adquisición de una «serie de normas de ses· . nes es dar cuenta de la variación léxica en toda
neraclo , .
la geografia del mundo hispamco.
tr ,
habla» de la comunidad y no tanto en la adquisición de una variedad lingüística determina- or otra parte, si se manejaran más de cuatro generac10~es seguramente se e?con an~ ~n-
da. Según Labov, la primera experiencia lingüística de los niños, entre los 2 y los 3 años, ~e dos 0 más de ellas, muchas co.incidenci~ y solapanu~~t~s q~ n~ ap.?..~an nada stgmfi~
está dominada por el ejemplo de los padres; entre los 4 y los 13 años, el modelo de ha- tivo y que podrían complicar umecesanamente el analistS soctolmgmstlco. .
bla está dominado y regulado por los grupos de preadolescentes entre ·Ios que los indivi- ca Tenemos, pues, que los sociolingüistas manejan tres o cu~tro grup~s generactOnales,
duos se mueven: se supone que en este periodo se fijan los patrones automáticos de pro- límites dependen de la edad que se fije como minima: s1 se trabaja con menores de
ducción lingüística; durante la adolescencia, el hablante comienza a adquirir un conjunto ~y:os se suelen distinguir cuatro generaciones; si la edad ~a .e~ .de 20 o 25 años, se
de normas evaluadoras, hasta que a los 17 o 18 años llega a ser consciente de la significa- suelen distinguir tres grupos. Una vez fijado el límite mínin~.o, la dl~lSlOn ?e grup?s puede
ción social de su propio modo de hablar y del de los demás, asi como de los usos prestigio- . n la agrupación de los informantes en categonas de dtmenstón equtvalente,
buscar, ble , · . , d - (p · 1 e da
sos. La adquisición de las formas prestigiosas es tardía, mucho más en los grupos sociales marcando un limite más 0 menos objetivo cada cterto numero ~ anos .ot eJemp o, , a
con menor instrucción; de ahí que sea posible encontrar hablantes de entre 30 o 40 años de años: de 20 a 35, de 36 a 50, de 51 a 65), bien ia a~p~ción ~n ~a m1sm~ categona de
15
edad que aún intentan reorientar su estilo más cuidadoso -y su concepto de la norma los informantes que estén viviendo unas circunstancias vttales_ sumlare~, sabtendo que és-
de prestigio- hacia modelos cercanos a lo normativo. tas pueden variar de una comunidad a otra. Asi, es probable, s1 se trabaJa ~on cuatro gene-
Por su lado, J.J(. Chambers parte del hecho de que las .variables lingüísticas y la al- raciones, que se quiera recoger: en un primer_grupo, la_ etapa ~o~espondtente a la forma-
ternancia de estilos se desarrollan conjuntamente con la fonología y la sintaxis desde el .· . individual (que en las comunidades occtdentales mdustnahzadas suele compl~tarse
comienzo del proceso adquisitivo y propone la existencia de tres periodos formativos en ~~':e los 20 y los 25 años), en un segundo grupo la etapa del in~cio de la vida profestonal,
la adquisición de los sociolectos: en primer Jugar, la infancia, durante la cual se desarro- independiente de los padres (entre los 20 y lo~ ~5 años apr~xunadamente), en un tercer
23
lla la lengua bajo la influencia de la familia y los amigos; en segundo lugar, la adoles- grupo la etapa de la madurez y el máximo rendumento profes10nal (de l~s 35 a los s_o o.55
cencia, en la que los usos lingüísticos se llevan más allá de los límites establecidos por la años) y, en un cuarto grupo, la etapa correspondiente a la mad~ez profes1onal y a la JUbda-
generación anterior, con gran influencia de los individuos que forman parte de la misma .• L ' óoicamente estos grupos de edad tienen un valor relativo, pues dependen de la so-
cton. o· ' . ( • fi ·
red social: aquí se hace uso, por ejemplo, de un léxico de jerga o argot que ayuda a mar- ciedad a la que se pertenezca, del tipo de actividad _p rofestonal de q~e se trate ~s 1S1ca,
car distancias con las generaciones adultas; en tercer lugar, la edad adulta joven, que más intelectual), de las condiciones socioeconóm1cas de la comun1dad, de la esperanza
tiende a hacer un mayor uso de la variedad normativa («estándar>>), al menos en aquellos media de vida, de la organización social y de otros ~~:hos factor_es. .
contextos y ocupaciones en que el manejo de la lengua es especialmente importante, a la Los grupos generacionales y las etapas de adqws1c16n del ~oc:ole?to pued~ deteriDl-
vez que se procura fijar una variedad sociolingüística de acuerdo con ciertas aspiracio- nar y de hecho lo hacen, el uso de ciertas variables o rasgos hnguisttcos que strven para
nes y preferencias sociales.24 Después de esa tercera. etapa, se supone que los hablantes ~car distancias entre niños y jóvenes, entre jóvenes y ad~ltos. Son ele~entos que fun-
estabilizan sus sociolectos. cionan como indicadores de pertenencia a un grupo generac10nal determm~do Y que pue-
La división de edades que propone Chambers y las consideraciones hechas sobre la den proceder de cualquier nivel lingüístico. Ocurre aqui, sin embargo, 1~ rmsmo que com·
edad minima de los informantes nos llevan a comentar las divisiones generacionales que se probamos a propósito de otras variables: son los niveles más superfictales ·de la_len~
suelen practicar en la investigación sociolingüística: concretamente, ¿cuántos grupos gene- • · 1a fraseoloafa,
--e11extco, · acusan más claramente
.,. el discurso-- los que . la detennmac10n
d ·
racionales pueden distinguirse en una comunidad y dónde han de situarse los lúnites entre del factor edad, sin que medien otras variables lingüí~ticas. ~e 1gual mo o qu~ cter:tas
prendas de vestir, ciertos peinados, ciertos gusto~ y acti~des, ctert?s ~~~os de diveTSIÓ~
22. Evidentemente, en los estudios en los que, además de lo sociolingüístico, preocupan aspectos psi- se consideran característicos de tal o cual generactón, ex.1sten u~ o~ lmgu1st1cos, q~e se c?n
co-sociales o psicológicos de maduración o desarrollo, por ejemplo, se trabaja con hablantes de edades men~ sideran propios de ciertos grupos de edad, que se acaban convirtlendo en autentlc~s Sl~~
res. La dialectologla, por su parte, trabaja normalmente con la generación en la que teóricamente se da una ma-
yor estabilidad: entre 40 y 60 años (Pop, 1950: 1161).
bolos generacionales y que se van renovando conforme llegan l~s nuevas ~~neracwnes.
· 23. Los confllctos entre los usos habituales en la familia y los que se suelen usar con los amigos surgen Desde este punto de vista, han interesado mucho los usos léXIcos de los Jovenes, muy a
cuando son hablantes de una comunidad que se han trasladado a otra. En estos casos, es frecuente que el habla
del nuevo entorno predomine sobre la modalidad de origen de los padres. Esto ocurre en la localidad española
de Alcalá de Henares, ciudad castellana que ha recibido una gran cantidad de inmigrantes procedentes de Anda- 25. Sobre las té~cas de investigación más propias de los.sociólogos, véase M. García Ferrando, J. Ibá-
lucía, Extremadura y Castilla-La Mancha (Blanco Canales, 2005). · ñez y F. Al vira (1989). · · d
24. En estos casos, los usos de los adultos pueden ser discrepan tes respecto de los usos de jóvenes y vie- 26. Para Garcia de Diego (1951 : 303 .¡ ss.), en las generaciones jóvenes se dan usos mas !DDOVa ores Y
jos, que a su vez pueden coincidir entre sí (Downes, 1984: 190 y ss.). en las viejas, usos más conservadores. , ·
LA VARIACION EN LA L~uu-..

menudo adscritos a grupos de determinadas caracteristicas sociales y pautas de conducta (léxi- de la estructura que el capitalismo industrial generó durante el siglo XIX. Desde
ocuparon · , . ,. p M 11
· ·ón la clase queda defmtda en tennmos ecoi!-onucos. ara arx., as e ases se es-
co estudiantil, léxico de los grafiteros, léxico cheli y macarra, léxico pijot (Umbral, 1983; esta poslCI , . d d ., d d
F. Rodríguez, 1989; 2002), aunque no es necesaria su vinculación a ningún grupo para que el en función de la propiedad del capital y de los medtos e pro uccton, e mo o
tablecen . . · 1' ) 1
habla de los jóvenes muestre ciertas peculiaridades (Moreno Femández, 1989c). En cuanto a lación queda dividida entre los que tienen capttal (clase cap1ta tsta y os que no
que· 1a P0 b(proletariado)· los grupos soctales
. ·
que no se ajustan · '6n (agnc
a esta di VlSl · ultores,
las generaciones de edad más avanzada, aún es mucho lo que falta por conocer, etripezaqdo lottenen ' .d d l ,
por la posibilidad de identificar W1 grupo social «anciano» con unas marcas sociolingiiísticas - s comerciantes y propietarios) son considerados como res1 uos e a econonua
·
pequeno d
'talista destinados a desaparecer. Para Weber, las clases respon en a
difi ·
erenctas e
d
propias. Sin embargo, parece que la caracterización de esta «ancianidad» lingüística podrfa lo-
precapt · ' b'l 'dad
grarse fácilmente mediante el análisis de sus pautas narrativas y conversacionales. Uno de los 'tal que junto a la habilidad y la educación, dan lugar a diferentes post lt es .Y
tópicos asocia el discurso de los más viejos al egocentrismo y al continuo refunfuñar y, aunque cap'rtu;udades dentro de un mercado; de ahí que se distingan cuatro clases: la clase ~ropie-
es posible descubrir estos rasgos en sus discursos, hay que establecer bien su dimensión cuali- 0~ la clase administrativa, la clase de los pequeños comerciantes y la clase trabajadora.
tativa y cuantitativa respecto de los hablantes de otros grupos de edad. El conocimiento de ta- ~;;u el economista alemán, la estratificación social es un fenómeno multidimensional en
les pautas comunicativas será muy útil para el desempeño de aquellas profesio~es que obligan el que actúan tres factores: la clase, el estatus y el poder (Tezanos, 19?6).
al trato continuo con ancianos (Coupland, Coupland y Giles, 1991). Posteriormente, la sociología occidental, sobre todo la norteamencana, ha rechazado
No podemos dar por concluido este apartado sobre la variable «edad» sin aludir las propuestas de Marx y matizado de forma impo~te las d~ We~er. Hans Gerth YCh~-
brevemente a una de sus principales implicaciones, el cambio lingüístico, aunque este Wright Milis por ejemplo, hablan de la fonnacton y perststencta de los estratos socta-
1es ' d l . ifi . , 1
les teniendo en cuenta cuatro claves; llamadas dimensiones e a estrati ~acwn: a o~pa-
asunto será tratado más deteni~ente en otro capítulo. La sociolingüística ha consta-
tado, a partir <,!el comportamiento lingüístico de los grupos generacionales de una co- ción, la clase, el estatu.s y el poder. La ocupación se define c~m~ el co~junto de activ~<Ia:­
munidad, cómo se producen los cambios lingüísticos en curso: el cambio lingüístico, des realizadas de forma más o menos regular como fuente pnnctpal de mgreso.s econom_r-
especialmente el fonético, es un proceso regular que se puede observar entre genera- cos· la clase es una dimensión relacionada con los ingresos, considerados c~mo un medio
8
ciones sucesivas.z El desarrollo del cambio, observado en un momento determinado y de ~onseguir objetos; el estatus es una dimensión social referida a la obtención d~ respeto;
en hablantes de generaciones distintas, ofrece una imagen dinámica en «tiempo apa- el poder se define como la capacidad de realizar la voluntad propia, aun por ene~~ de la
rente» que permite proyectar cómo será ese cambio en el futuro, conforme vaya trans- voluntad de los demás.
curriendo el «tiempo real». En general, las propuestas que definen las clases haciendo conc~ ~arios factores o
dimensiones -enfoque multidimensional- consideran que no hay lumtes claros entre
estratos y que éstos no son más que categorlas or~enadas a 1~ l_argo de un_contin~um, de
La variable «clase sociab> modo que los conflictos entre clases quedan reductdos a su numma exprestón teónca. Se-
gún Abercrombie, Hill y Turner ( 1986), la división ~e la pob~acio? en tres clases -obr~ra,
Y la misma differencia y ventaja que lleva la habla del hom- intermedia y alta- responde a un modelo convenctonal soctológ¡.co de la estructura ~ntá­
bre de pro a la del villano y soez aunque ayan ambos nascido en nica de clases: los trabajadonrs manufactureros se sitúan en la clase obrera, los trabajado-
una misma ciudad y barrio, aquella lleua la 'de la corte a la de las res que no son manufactureros de bajo nivel (oficinistas, técnicos) se sitúan en la clase me-
dia y los gerentes administradores y profesionales, en ~a-~lase alta. •
otras villas y ciudades de todo el reyno. 29
,
La sociolingüística norteamericana ha basado su vtston de la soctedad en unas te~nas
(GONZALO GARC!A DE SANTA M ARiA,
de la estratificación que operan con varias dimensiones o indicadores, que se combman
La vida de los santos padres religiosos, 1490)
para distinguir varias clases, según se manifiesten esas dimen~iones: lo~ indi~du~s.que­
dan clasificados a lo largo de una escala social graduada, atendiendo a a1nbutos md~vtdua­
La clase social, como concepto teórico, ha sido estudiada y debatida profusamente
les como la educación, los ingresos o la ocupación, entre otros. Desde esta perspec_uv~, los
entre los especialistas en sociología. Las primeras propuestas teóricas de importancia, en
conflictos sociales quedan minimizados, al concebir la sociedad como un ente unttano en
relación con el análisis de clases, procedieron de Karl Marx y de Max Weber, quienes se
el que los individuos comparten unos valores y unas mismas normas de conducta Y de
prestigio (Guy, 1981:41 y ss.; Moreno Femánde~ 19.~0: 173-200). . . ...
27. Lo «cbeli» es caracterlstico de los jó venes de Madrid de principios de los años oehenta. Junto al William Labov, principal responsable de la difuston entre los soc1olingu.¡stas de ~te
uso de ciertas fonnas léxicas (pela ' peseta', curro 'trabajo •, loro 'radio', tití 'chica •), aparecen ciertas e¡qlre- modelo de estratificación social, utilizó en su estudio The Social Stratifu:ation ofEngllsh
siones fijas y algún rasgo fonético, como el alargamiento del sonido (s] o la velarización de /s/ ante consonan-
te ([áxko] 'asco'). En cierto modo, algunos usos chelis se han extendido al habla juvenil en general. Lo «ma-
in New York Cíty la división de clases propuesta por J. Michae_l en 1962. Se trata ~e ~a es-
carrá» pertenece a los jóvenes urbanos· de extracción social humilde que a menudo muestran una actitud de cala lineal de clasificación social-o más bien del estatus soctal- basada en un mdice so-
arrogancia y suelen ir vestidos con cazadoras de cuero (chupas). También hacen uso de algunos elementos
que se acaban de comentar, aunque se van renovando continuamente. Lo «pijo>> en España es lo que se conoce
en México como «fresa» y en Argentina como «cheto», propio de los jóvenes de clases más adineradas que 29. Una de las criticas que ha recibido este modelo es que está basado exclusivamente en los ho~bres e
gustan de vestir ropa cara y de marca. ignora por completo a las mujeres, cuya situación laboral no se ajusta al patrón expuesto. El androcentnsmo es
28. Véase el importante trabajo de U. Weinreich, W. Labov y M. Herzog (1 968). un rasgo común a muchas propuestas sociológicas.
54 PRINCIPIOS DE SOCIOLIN.GÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 55
cioeconómico de 1Opuntos que combina tres elementos: el nivel de instrucción, la ocupa-
Clase alta:
ción y los ingresos familiares; cada dimensión queda dividida en cuatro grados o posibili- ~-- vartedad •estándar»
dades (0, l, 2 y 3). A los hablantes se les asigna una puntuación por cada umi de las tres di-
mensiones, de modo que pueden recibir un máximo de 9 puntos (3 + 3 + 3) y un mínimo de
O. Posteriormente los hablantes quedan agrupados en las siguientes categorías o clases:
clase baja (0-1), clase trabajadora (2-5), clase media-baja (6-8) y clase media-alta (9).
Actualmente contamos con mucha más experiencia en el uso de índices de estratifi-
cación social. Peter Trudgill (1974) trabajó en Norwich (Reino Unido) con un índice for-
mado por seis indicadores (ocupación, nivel de instrucción, ingresos, tipo de vivienda, lo-
calidad, ocupación del padre) que lo llevaron a distinguir cinco clases: clase trabajadora
baja, clase trabajadora media, clase trabajadora alta, clase media baja y clase media me-
dia. Por su parte, Shuy, Wolfram y Riley (1968) distinguieron cuatro clases sociales en
Detroit (EE.UU.): clase trabajadora baja, clase trabajadora alta, clase media baja y cla- Clase baja
se media alta. En algunos estudios también se ha manejado, como expresión del nivel so- variedad •no estándar-
ciocultural, el barrio de residencia de los hablantes, puesto que hay barrios o zonas urba-
nas en las que sólo pueden instalarse individuos con cierto estatus y nivel de vida. 30 ¡-.. .,.,
En el mundo hispánico, H. López Morales (1983: 27-29) ha trabajado con la variable Vartaclón regional
«nivel socio-cultural>> en su estudio de San Juan de Puerto Rico. Aq1,1í, el nivel se conside-
FIG. 2.2. Variación social y region(l/, según P.· Trudgil/ (1974).
ra como una variable de post-estratificación, es decir, como una variable que no se tiene en
cuenta para preparar la muestra, aunque sí a la hora de realizar los análisis sociolingüísti-
cos: se distinguen cuatro niveles (bajo, medio-bajo, medio, medio-alto) para los que se sólo pueden entenderse cuando se conciben como parte de un todo indisoluble. De hecho,
combinan tres parámetros (escolaridad, profesión e ingresos). En el estudio sociolingüís- Peter Trudgill prefiere hablar de dialectos sociales en lugar de sociolectos, oponiéndolos a
tico del español de Caracas, Bentivoglio y Sedano (1993: 8-12) han manejado siete facto- los dialectos geográficos. Tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido -también en
res que permiten distinguir cinco niveles socio-económicos. Los factores son éstos: ocu- otros lugares-, la variación sociolingüística y variación geolingüistica se imbrican dentro
pación del hablante, ocupación del padre, ocupación de la madre, grado de instrucción, de una misma comunidad de habla para dar forma al entramado de la variación lingüística.
condiciones de alojamiento, ingresos totales e ingreso promedio familiar; los niveles dis- La manera de representar esta profunda interdependencia de lo geolingüístico y lo socio-
tinguidos son los siguientes: bajo, medio bajo, medio, medio alto y alto. Como se puede lingüístico en las comunidades anglosajonas ha sido la pirámide que incluyó Tmdgill
comprobar, muchas investigaciones sociolingüísticas utilizan los términos nivel so- (1974: 41) en su conocida obra Sociolinguistics: An lntroduction to Language and SoCiety
cio-cultural o nivel socio-económico para referirse a lo que en otras se clase.31 llama (fig. 2.2). La pirámide se interpreta así: entre los hablantes de clase baja, donde se localiza
La sociolingüística ha visto las propuestas multidirnensionales como una forma su- un uso poco prestigioso del inglés, se recogen muestras de las diferentes variedades regio~
ficientemente válida de descubrir diferencias relativas entre individuos, porque es una nales de un territorio, mientras que en la clase alta está generalizado el empleo de la varie-
realidad evidente que ciertos usos lingüísticos son. más característicos de unos grupos dad del inglés llamada «estándar», que varía muy poco entre las comunidades de un mis-
(clases, niveles) que de otros y que las diferencias sociolingüísticas aumentan conforme mo país. Con otras palabras, cuanto más bajo es el estrato social de los hablantes, más po-
crece la distancia social entre los miembros de una comunidad. Además, es palmario que sibilidades hay de reconocer claramente su procedencia geolingüística; la identificación
32
la distribución social de los usos lingüísticos funciona como factor decisivo en el desa- no se produce con facilidad cuando los hablantes pertenecen a las clases más elevadas.
rrollo y la expansión de los cambios lingüísticos, coordinada frecuentemente con otras Sin embargo, la situación representada en la pirámide de la variación social y dialec-
variables sociales, como la «edad» o el «sexo» (Labov, 1990). Al conjunto de caracterís- tal, si bien refleja lo que ocurre en la sociedad anglosajona, no responde a las realidades
ticas lingüísticas propias de un grupo, estrato o clase se le da en sociolingüística el nom- geo-sociolingüísticas de otras lenguas o regiones del mundo. En el caso del inundo hispá-
bre de socio/ecto. · nico, la ascensión en la escala social no tiene por qué suponer, aunque a veces lo suponga,
Dentro de la especialidad, los sociolectos han sido puestos en relación directa y estre- el abandono total de ciertos rasgos característicos de la zona dialectal de la que se procede:
cha con las variedades dialectales: dialecto y sociolecto son dimensiones de la lengua que por muy alto que sea el estatus de un hispanohablante, resulta relativamente sencillo iden-
tificar si procede del norte de España, de las Islas Canarias, del Caribe o de Centroamérica.
30. En las encuestas sociolingüfsticas de las capitales de provincia del Atlas Lingüístico (y etnográfico) Pero dejemos a un lado, por el momento, las referencias a la geolingüística para volver al
de Castilla-La Mancha se tiene en cuenta el barrio en que residen los informantes, si bien se hace así, no al pre- concepto de «clase social». ·
parar la muestra, sino al seleccionar a los informantes. En muchas ciudades hispánicas, los barrios muestran im-
portantes diferencias según la procedencia de sus habitantes (véase IIlás adelante). .
31. La obra pionera de la sociolingüística española se titula precisamente Niveles socio-culturales en el 32. Según Trudgill, en el caso del «acento» el extremo superior de la pirámide seria un vértice que re-
habla de Las Palmas de Gran Canaria. El libro es de Manuel Alvar (1972). presentaría la «Received l'ronunciation», el acento más prestigioso del inglés británico, y que no ofrecerla nin-
guna posibilidad de variación geolingüística.
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 57
El empleo de indices de estratificación y el modelo es . . .
presentan unos inconvenientes que no , 1 trattficactonal en su COnJunto ductaS dependientes de las actividades socioecon6micas de los individuos. En un mer-
so o no se pueden ocu!t . h 'd d
cados por numerosos especialistas Al d
. margen e constderac.
. ar, smo que an SI o esta-
d d
co~ lingüístico los hablantes que desempeñan ciertas profesiones tienden a hacer un uso
diferentes de interpretar la realidad s · 1 (V'll tones e escuela y e maneras ca ;ativo de la lengua, mientras que los que desempeñan otras profesiones no lo hl!-cen, o
ocia I ena 1992) los d l 1 'di . 00
les de estratificación plantean el proble d ' • mo e os mu t1 menswna- ecesitan hacerlo, aunque ambos compartan unos mismos rasgos socioeconómicos.
ma e que no todos los· d' d ( .6 ,.
gresos etc.) tienen la misma importanc· E t . . m 1ca ores ocupac1 n; m- ré:sese, por ejemplo, en la necesidad que tiene un profesor O UD locutor de un medio de
, ta. s a circunstancia s d · 1
mente, asignando a cada factor un peso o ponderact'o'n diti e p~e e reso1ver particular- lllunicaci6n de ajustarse a un modelo lingüístico prestigioso. Los hablantes, consecuen-
· · ·
m ás Importancia a los mgresos que a la ocupación· S erente:
J
en Caracas s
. e conce e
d comente, ocupan diferentes lugares en el mercado, dependiendo de la necesidad que tienen
de más valor a los ingresos a continuacz'o'n a la ti' e~. an fiuan de Puerto Rtco se conce- te hacer un uso prestlgtoso
de · · d e 1a lengua.
. . ' pro eston y malmente al . l d .
ctón. Sm embargo, este recurso no resuelve la dificultad d; co ~ mve e mstruc- sankoff y Laberge han visto en el mercado lingüístico un medio más adecuado que
tos o clases de comunidades diferentes. . mparar ngurosamente estra- los estratos o clases sociales para estudiar la variación lingüística. El procedimiento para
, Otro problema de la variable «clase» es ue el númer d . el análisis socioli.ngüístico consiste simplemente en poner en relación unas variables lin~
pertenecer a los distintos estratos puede tamb~' . d o e personas susceptibles de güisticas con unos índices de integración en el mercado lingüístico, que se consideran atri-
. .. ten vanar e una comu ·dad
puede vanar la mov¡hdad entre clases Asimism 1 . . m a otra, como butos de los hablantes. Para la asignación de tales índices se parte del juicio emitido por
~ás indicadores para construir las cla~es podríao~:ul:.a:oeJ~. sun~Itáneo_ de tres, ~atro o varias personas Gueces) sobre la historia de la vida socioeconómica de cada hablante. Al
ttc~ar de alguno de ellos (por ejemplo, el nivel de instrucció i.fununar la unport~cia P~­ correlacionar el índice de integración en el mercado con las variables lingüísticas se puede
butr a entre~ezclar dimensiones como el poder Y el e tatu 341'
~~la vez que podría contn-
chas comurudades tienen una organización social
de las sociedades modernas e industri r da
m:
~- e o se ?ebe summ: que mu-
y aleJada de los canones occidentales
llegar a comprobar que hay variantes que aparecen mayoritariamente en personas muy in~
tegradas en el mercado, mientras otras variantes se dan en individuos situados profesional-
mente en la periferia del mercado. Así, en cuanto a: la alternancia de avoir y étre, en el fran-
africanas o polinésicas en la i a ~a s: pense~os en las organizaciones tribales cés de Montreal, los individuos integrados en el mercado lingüístico hacen generalmente
l994b) Js Estam y bl mporta_ncta que han temdo las castas en la India (Granda un mayor uso de étre, y lo mismo ocurre con el uso del pronombre on para el sujeto de pri-
· osantepro emasteóncos d'fi '
(Milroy, ~ 987a; 1987b; Romai.ne, a). que acarrean 1 cultades de tipo metodológico mera persona del plural.
1980
. Los mconvenientes o puntos débiles ue se acab d . Aunque es mucho el interés de los estudios realizados a partir del concepto de «mer·
. ti vas suscitadaS por otras propuestas teóri!s . an e presen~r, untdos a las expecta- cado», esta alternativa presenta algunos inconvenientes metodológicos que no se superan
la socíolíngüística laboviana y más ortodox ' h~ Id~ dan~o lugar, mcluso desde dentro de de forma sencilla: por ejemplo, resulta complicado demostrar la objetividad de los proce-
cas, a la búsqueda de nuevos caminos l. a, ~ a ap caciOn de alternativas epistemológi- dimientos seguidos para asignar a cada hablante un índice de integración en el mercado
tados obtenidos desde de la estratt'ficeax~. tcauv?sl, qUue no siempre han superado los resul- lingüístico. La posible subjetividad en la redacción de las historias de la vida socioeconó-
. cton socta . na de las alte ti ·
maneJO de los factores que constituyen las el rna vas cons1ste en el mica de los hablantes, en la selección de los jueces y en los juicios emitidos por estos mis-
. . . ases no como parte de un t d ·
nables mdependientes: educación in ' ., o o, smo como va- mos, aconsejan manejar la variable <<mercado» con suma cautela.
güísticos se encargan de desvelar ha;reso~ y ocupaczon. En tal caso, los análisis sociolin-
ellos; hasta qué punto tiene más peso : : e P~~o es rellev~te 0 explicativo cada uno de Red social
1 ucaclOn que os mgresos, por ejemplo.

Mercado lingüístico El concepto de «red social» también responde a un deseo de manejar entidades menos
abstractas que la «clase social». Según Lesley Milroy, primera responsable de la difusión
En el concepto de «mercado lingüístico» sub . . . . del concepto entre los sociolingüistas, una red social es un entramado de relaciones direc-
la conducta lingüística viene determinada y~c~ ~ ~nnctpiO marxista según el cual tas entre individuos, que actúa como un mecanismo para intercambiar bienes y servicios,
1
de producción. Un mercado tal y como lopor ..:a redactDon _edlos hablantes con los medios para imponer obligaciones y para otorgar los d~rechos que corresponden a sus miembros.
(1978) -los. .. . ' enuen en av1 Sankoff y S L b
soc1olmgüistas que intr d . uzanne a erge Parece claro que, si consideramos que una red está formada por individuos que esta-
o UJeron e1 concepto en nuestro campo-- f1 .
. , re eJa blecen relaciones, estamos ante un principio que podría considerarse de validez universal.
Estas redes disfrutan de distintos grados de densidad y de multiplicidad, según la fuerza de
33. Esta asignación se realiza mediante la mul . r .. . . los vínculos que relacionan a los individuos entre sí y el número de.i.ndividuos que las for-
a un hablante, en relación con un faétor por un . ti~ JcacJ~n del mdJce 0 la puntuación que le corresponde
considere ese factor. . ' numero etemunado, que será mayor cuanto más importante se man. En los estudios de redes, cada hablante recibe un índice numérico que refleja la es-
34. Por eso, en algunas investigaciones se refiere b . . . tructura de la red a la que pertenece, de acuerdo con los principios de la densidad y la mul~
profesión como variables autónomas independi p tra a;ar con el mvel de mstrucción, los ingresos o la tiplicidad. Milroy lo explica así:
la clase. , entes, y no como componentes de una variable abstracta, como
. 35. Los m~los de organización social or otro 1 d . La medida usada en [...J Belfast para examinar la relación entr~ la variación lingüística
hempo. En la sociedad romana se distinguían ud?s cla a o, se ven so~e~dos a fuertes cambios a lo largo del
y la estructura de la red fue una escala de seis puntos que medía los índices de los hablantes
rial, ecuestre, plebeya, la de los peregrinos y la d 1 ses qlue no han pervJVJdo en los países románicos: senato-
e os ese avos (A. Alvar E:u¡uerra, 19S3). sobre cinco indicadores de multiplicidad y densidad (vecindad, parentesco, trabajo en el mis-
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA · 59

unidad a otra, es decir, la comparación de redes diferentes puede ser dificil si no se traba-
~ exactalllente con los mismos indicadores. Por otro lado, las redes sociales débiles no son
}:ciles de es~dia~ debido a la mo~ilidad ~ heterogeneida~ de los miembros que las com-
onen, lo que unp1de comparar satlsfactonamente a los miembros entre si y unas redes dé-
~¡¡es con otras. Además, las investigaciones de redes sociales ofrecen, no la imagen de
conjunto de una comunidad, sino la imagen de algunos de los grupos que la componen:
Milroy centró sus intereses en tres ámbitos de la clase trabajadora de Belfast; Villena
(I988) ha incluido, en su proyecto de investigación del habla de Málaga, el estudio de
ocho redes sociales urbanas; Ana Blanco (2005) estudió una red social de Alcalá de Hena-
a)
b) res (España), la correspondiente a una familia tradicional de esa ciudad, receptora de una
FUENTE: L. Milroy, 1980. importante inmigración. Estas investigaciones, no obstante, presentan la ventaja de mane-
FJG. 2.3. Redes sociales (X centr. á 1 dTI jar entidades sociales muy p~gadas a la realidad y permitir la conjugación del concepto de
. v e a re V · a) red de densidad alta . b) red d~> d.<> •..1 d b . <<red» con el de «modo de vida».
• - ~ns1ua a,¡a.
Otra de las limitaciones que presentan los estudios de redes sociales es que no siem-
mo.lugar que otros vecinos, trabajo en el mismo !u ar . pre han podido demostrar estadísticamente la existencia de correlación entre los miembros
amistad). Estos indicadores fueron inte t d g que ?~os vecmos del mismo sexo y
rlan la existencia de una red personal rpltr~ a os como requisitos que, si se cumplían suge de la red, del tipo que sea, y la variación lingüística. Este hecho ha llevado a algunos inves-
· re a 1vamente densa y ú! · ¡ ' - tigadores a limitar el valor de las redes al mero procedimiento de obtención de datos natu-
astgnaba un punto por cada requisito que cum r d 1 fl m tip e. A cada individuo se le
red era la suma de los índices de los índl'cad p ~~. d~ ~da orma que el grado de fuerza de la rales, es decir, a la aplicación de técnicas de naturaleza etnográfica (Labov y Harris, 1996;
ores m lVI uales. Kerswill, 1994; Labov, 2001 ). Villena Ponsoda (2003b), sin embargo, es partidario de re-
La densidad de una red viene detennin rut • . conocer el valor de las redes, en su relación con la variación lingüística, como un marco
las relaciones que se establecen entre lo . a bpor e 1. numero de nuembros y, sobre todo por muy adecuado para interpretar correctamente la vida social de los hablantes, de influencia
ber redes densas o de densidad alta en 1s nuemu:s ¡ue la.componen, de modo que pued; ha- decisiva en la selección de sus opciones lingüísticas. A este modo de entender las redes lo
lación con los demás, y redes de de~ida~bq~e ~s os nuembros ~tienen algún tipo de re- llama hipótesis interpretativa.
los demás y en las que otros pueden no m!::O en ~que algun~s. nuembros se relacionan con
. Cuando las relaciones entre los miemb ~runguna relacton entre sí (fig. 2.3). Modo de vida
leza diversa (amistad vecindad com - _ros e una red responden a vínculos de natura-
. ' ' panensmo) se está ante red 'l · z .
c1ones se deben a un solo tipo de vínculo (p . , ~ mu tzp es; s1 esas cela- El concepto de «modo de vida», presentado por T. fuJjrup (1983) y desarrollado por
de multiplicidad baja. 10
or eJemp • solo la vecmdad), se habla de redes J. Milroy (1992), pone en relación. las redes sociales de pequeñas dimensiones con otras
En la investigación sociolingüística . . estructuras o grupos sociales de mayor entidad. Los modos de vida responden a un modelo
(densidad, multiplicidad fuerza) y d se _corrbelaciOnan las características de las redes en el que los grupos sociales son considerados como entidades internamente estructuradas
. p ' e sus miem ros con las variabl lin - f . y relacionadas con otros grupos. En este modelo, la conducta lingüística obedece más al
pond lentes. ara llevar esto a la práctica . es gu Stlcas corres-
partir del tipo de red a la que pertenece Y ds~ a~Igna a cad~ hablan~e un índice, construido a poder de determinación de las redes y de las estructuras en las que se mueven los hablan-
los demáS miembros de la red Est . di e numero~ el tipo de vmculos que establece con tes, que a los atributos percibidos como característicos de ciertos grupos sociales. Se da
d . · e m ce se correlaciOna con la · bl ·
mo o semeJante a como se hace con la el . . 1 s v~a es lingüísticas, de prioridad al tipo de actividad laboral y familiar y a las relaciones que los hablantes mantie-
0 nen con otros miembros del grupo. A su vez, los grupos son considerados como conse-
distribuir a los hablantes a lo largo de un aseto;Ja el mercado lmgüístico, y sirve para
ha comprobado que la densidad la mul:~~ -~a:fo~rza de la red. Juan A . Villena ( 1997) cuencia de las estructuras fundamentales de la sociedad, que dividen la población en mo-
mente en los individuos menos ~struidosp ~~
za, en Málaga, que estos hablantes de
ol a fuerza de la red influyen especíal-
y . p . Ido .o bservar, en una red social andalu-
dos de vida sustancialmente diferentes.
Los modos de vida que proponen T. Hajrup y J. Milroy son básicaniente tres. Si bien
cíónde los fonemas /s/ y 181 característi~c~sal m~~~cJón rechazan nítidamente la distin- están pensados para comunidades occidentales industrializadas·, esto no significa que no
grupos sociales malagueño~. .· a e a~ a · as castellanas Y frecuente en algunos se puedan tener en cuenta otros modos de vida que aquí no se recogen, cuando realmente
Pero también en este terreno se han comenta . . . . se den dentro de una comunidad. Los modos propuestos son los siguientes (J. Milroy,
se refieren a cuestiones muy específi do l~taciOnes o dificultades. Algunas 1992: 206-220):
.estudio de las redes débiles Los ind. c_asd' como la medida Y la cuantificación de la red o el
d . . lVI uos que forman una red e tán .
gra os diferentes, que son medidos a tr • d
(amistad, vecindad, etc.); el problema estáaves e rs.
. s Integrados en ella en
m~cadores que hemos comentado
en que os mdicadores pueden variar de una co-
Modo de vida l . Unidad primaria de producción (agricultura, pesca, pequeños servi-
cios). Relaciones cooperativas entre compañeros de profesión. Familia implicada en la pro-
ducción. Autoempleo. Escaso tiempo libre: cuanto más se trabaja, más se gana. Redes socia-
les densas y múltiples.
. 1111oao ae v1áa 2. Empleo en un sistema de Prod . ,
bajadores. Se trabaja para ganar un sueldo y pod d . UCClOn que no es controlado por los tra.
gü!sticos propios, aunque estén alejados del modelo «legiti.mizado» o de prestigio; cuan-
laciones laborales separadas del ámbito familiar ~· Jsfrutar ~~periodos de tiempo libre. Re-
dad con los compafieros y los vecinos. · Jerta rnovtl1dad laboral. Redes de solidan. do las redes ofrecen relaciones débiles, favorecen los usos lingüísticos normativos o de
prestigio. ~ .. .
Modo de vida 3. · Profesión cualificada e d Hemos de senalar, finalmente, que la utthdad del concepto de «modo de v1da>> en so-
los trabajos de otras personas. Tiempo d~ va ' . apaz e ~ontrolar la producción y de dirigir ciolingüistica requiere mayor experimentación, por más que esté llena de sugestivas posi-
· cac10nes dedzcad 1 b · .
cender en laJerarqufa y adquirir más poder. Actitud e . ~a tra aJo. Se traqaJa para as- bilidades. Dentro del mundo hispánico se ha propuesto su utilización, de forma experi-
. ompetitlva con los colegas. mental y algo marginal, en el «Proyecto para el Estudio Sociolingüístico del Español de
Los rasgos ideológicos que caracterizarí España y de América>> (PRESEEA) (Moreno Femández, 1993). Así, para el estudio del
para el modo 1, «el ocio» para el modo 2 y «e~:/~t~s modos de vida serían «la familia>> español de la ciudad de México, vinculado a PRESEEA, Lastra y Martín Butragueño
no obstante, que el concepto de <<modo d .d a aJofu» para el modo 3. Debe valorarse (2000) han propuesto un sistema que asigna valores numéricos a los hablantes según su
. e VI a» es ndam t 1 '
rasgos defimdores.de un grupo vienen dado en a mente estructural: los modo de vida y que consiste en sumar los valores asignados al modo de producción del ha-
Desde otro punto de vista, las relaciones en;:l~~ ~~traste con lo~ de los demás modos. blante, al tipo de relación familiar y al empleo del tiei:npo libre. Para los modos de produc-
turales asociadas a cada uno de eiios no ti émodos de VIda Y las prácticas cul- ción se distinguen ocho categorías (tradición semirrural, empleo informal, pequeños co-
las comunidades, por lo que, en un estudioenen:or ~u ser_e~actamente iguales en todas merciantes, subempleados, obreros, burócratas, cuellos blancos y profesiones liberales);
todo detalle. · con ashvo, sena tmportante describirlas con para las relaciones familiares se identifican tres categorías (familia implicada en la pro-
Más arriba se ha hecho referencia a la estrecha rel . . ducción, separada de laproducción y ceñida a la carrera); y también se dividen tres catego-
de «red» y de «modo de vida>> La fiorma b ación que extste entre los conceptos rías para el empleo del tiempo libre (poco, cl~ente delimitado e innecesario). A partir
· · en que am os se art'1 1 da .
gu1ente esquema, ela~orado por James Milroy 0992 : llS) (~ an que refleJada en el si- de aquí se puede analizar la correlación con las variables lingüísticas .
.El esquema refleJa una estructura de naturaleza . . ~: _2·~). .
cromvel, correspondiente a la estructura 'al 1' ~OCIOltnguzstica que mcluye un ma-
.
dto, soct 'po Itxca y econ, . . .
que correspondería a Jos modos de vid . . onuca, un mvel mterme- La variable «nivel de instrucción»
estas redes suponen relaciones fuertes ~ a, y un micromvel, de redes sociales. Cuando
. , ~avorecen el mantenimiento d .
. e unos usos ltn- Lo hombres doctos hablan y escriven con más elegancia y
MantenJmiento de propiedad que el vulgo, y a vezes con tanta diferencia, que pare-
código HngOfstJco Predominio del cen lenguas diversas. ·
no legilimizado código llngúfstlco
4- legitimizado (SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS, Tesoro de la lengua
~ ~. castellana o española, 1611, s.v. /enguo)
~
Educación, nivel o grado de instrucción, estudios o escolaridad son algunas de las
l .....la . . . . . . ]
denominaciones que ha recibido la variable que se refiere al tipo de formación académica
o de titulación conseguidos por los hablantes, lo que está íntimamente relacionado con la
cantidad de años que se ha estado estudiando. La sociolingüística, como otras disciplinas
preocupadas por la lengua hablada, ha comprobado que el nivel educativo de los hablantes
Ganancias
relativamente determina de forma directa y clara la variación lingüística: es normal que las personas más
escasas · instruidas hagan mayor uso de l!is variantes que son consideradas como más prestigiosas o
que más se ajustan a la norma. Este hecho puede tener consecuencias importantes en el
ámbito del cambio lingüístico.
La variable «nivel de instrucción)), por lo general, suele incluirse entre los facto-
Modos de vida
res integrantes de la clase social o del nivel sociocultural y, consecuentemente, en un
gran número de investigaciones no ha tenido ningún protagonismo singularizado. Esto
no quiere decir, sin embargo, que no sea importante o que su capacidad para determi-
nar la variación lingüística sea pequeña; al contrario, estamos ante un factor de primer
orden que merecería ser considerado como una variable independiente más, junto a
otras como la edad o el nivel socio-económico, y no como un factor desdibujado dentro
de un complejo y confuso concepto de «clase». Todo ello no es óbice para reconocer la
F!G. 2.4. Estructura sociolingüfstica, según J Milroy (1992). relación" directa que existe entre educación, profesión, clase, estatus y poder: cuanto
más preparado se está, cuanto mejor formado, más posibilidades hay de desempeñar
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 63

profesiones que reporten mayores ingresos económicos, un estatus más alto y más ele-
nas de uso lingüístico más o menos estándar. Al mismo tiempo se prescinde de los grados in-
vadas cotas de poder.
termedios, de forma que en cada grupo de edades se procurará encontrar dos tipo de infor-
La variable <<nivel de instrucción» presenta algunos problemas compartidos con otras mantes: aquellos cuyo contacto con la norma sea el menor posible Y aquellos cuyo contacto
variables, principalmente la determinación de los límites entre niveles y la equiparación de sea de los más amplios entre sus coetáneos.
los niveles de comunidades dif~rentes. Efectivamente, existe la posibilidad de reqoger en
una investigación sociolingüística todos y cada uno de los grados o títulos educativos que Aunque no es habitual en sociolingüística el estudio de comunidades tan pequeñas
tienen Wl caráCter pficial dentro de una comunidad, pero una clasificación tan minuciosa o roo Villadepera (400 habitantes), la experiencia de Borrego y la propuesta_ sobre el con-
muy oficialista no suele tener correspondencia exacta en la conducta lingüística, por lo ~octo con la norma merecen tenerse en cuenta por su aplicabilidad en comunidades rurales
que la mayoría de las veces puede carecer de sentido. Como consecuencia de ello, es fre- a emi-rurales, como ha hecho Ana Ruiz (2003) para el estudio de varias comunidades ru-
cuente que los estudios sociolingüísticos trabajen solamente con categorías generales: ~es de la Comunidad de Madrid, en el centro de la península Ibérica.36
analfabetismo, enseñanza primaria, enseñanza secundaria, enseñanza universitaria. Pero
no si7mpre es así: López Morales (1983: 27) distingue en Puerto Rico ocho grados de es- La teoría del déficit de Bernstein
colandad(0-1 años de escolaridad; 2-6 años de escolaridad; 7-8 años de escolaridad; uno 0
más años de escuela secundaria; graduado de escueia universitaria; uno o más años de uni- íntimamente ligadas a las variables <<nivel de instrucción» y «clase social>> est~ las in-
versidad~ t~tulo universitario pregraduado; título universitario graduado); Samper (1990: vestigaciones del sociólogo británico Basil Bernstein. Este investigador, preocupado muy
33-35) distingue en Las Palmas seis niveles de instrucción (analfabetos 1sin estudios; pri- especialmente por el proceso de socialización de ~os individu~s, prestó m~h~ ~tenc~ó? al
mer grado; segund~ grado, primer ciclo; segundo grado, segundo ciclo; tercer grado, nivel lugar que ocupa el lenguaje en dicho proceso y lo puso en relactón, desde pnn~1p10S bastea-
A; tercer grad~, ru_vel B); Bentivoglio y Sedano trabajan con nueve grados (analfabeto; mente psicolingüísticos, con la clase, la escolaridaq y el contexto en que se mueven los ha-
parte de la pnmana; años de secundario/cursos de capacitación; educación secundaria blantes.37 Esto dio lugar a una teoría conocida como 'teoría del déficit, desarrollada por Bem-
completa/carreras técnicas; medio pregrado/colegio técnico superior; pregrado universita- stein entre 1958 y 1971 a partir de sus estudios sobre la sociedad británica.
rio completo; maestría; doctorado) (1993 : 9). La teoría del déficit distingue dos formas de expresión lingüística, de uso dé la lengua o
A la vista de las distintas posibilidades que se ofrecen, extraemos como primera de códigos, que en un principio recibieron los nombres de lenguaje público y lenguaje for-
consecuencia que la división de niveles de instrucción ha de reflejar la realidad de cada mal y que después se han denominado, respectivamente, código restringid() y código elabo-
comunidad estudiada. Ahora bien, si se manejan niveles amplios y referencias educati- rado. El código restringido predomina en las clases o estratos trabajadores y el código ela-
vas susceptibles de generalización (indicando, por ejemplo, años de escolaridad) resulta borado en las clases medias. No está nada claro, desde una perspectiva lingüística, cuál es el
mucho más fácil la comparación y el encuentro de paralelismos entre comunidades di fe· referente de lo que Bernstein llama «código», pues no equivale ni a «sociolecto» ni a «esti-
rentes. lo» ni, en un nivel más general, a «competencia»; tan sólo se habla de los códigos como mo-
Apropósito de la adecuación a la realidad de la comunidad estudiada y de las relacio- dos o patrones de comunicación desarrollados durante el proceso de socialización.
nes que la educación puede establecer con otros factores, Julio Borrego ha llevado a la En un primer momento, como ha quedado dicho, Bernstein se limitó a asociar el códi-
práctica una experiencia singular y digna de comentario. Más arriba se ha hablado de los go restringido ~on sus características lingüísticas- a los niños de la clase trabajadora, y
profundos ~ínculos que existen entre nivel de instrucción, profesión, clase, estatus y po- el elaborado a los niños de la clase media. Sin embargo, posteriormente, prefirió ofrecer
der; pues b¡en, todo ello refleja modos de vida que tienen diferentes manifestaciones: ma- una interpretación más amplia, asociando los códigos a estilos de interacción, a procesos
yores o menores posibilidades de viajar, mayor o-menor contacto con personas de comuni- de cognición y a formas diferentes de interpretar la estructura social, y recalcando el carác-
dades diferentes, mayor o menor contacto con los medios de comunicación social. A la ter predecible del código restringido y el menos predecible del elaborado. Para Bernstein
hora de preparar la muestra para el estudio de Villadepera de Sayago (Zamora, España), (1965), todos los hablantes, de cualquier clase social, tienen acceso a un código restringi-
Borrego(1981: 50-51) pensó que, en relación con los objetivos de su estudio, los factores do, pero sólo algunos grupos tienen acceso al elaborado; en estos últimos, el código res-
«edad», «se~o», «~do de instrucción» y <<Viajes» (cantidad y duración de los viajes reali- tringido se reserva para cíe~ situaciones, normalmente de comunicación familiar. Esta
zados) podrían functonar como rasgos diferenciadores. Ahora bien, de haber utilizado to- es la caracterización del código restringido que presenta:
das estas.variables para su muestreo, se habría visto obligado a distinguir 32 tipos diferen-
tes de sujetos en una comunidad ~inentemente rural, muy poco compleja sociológica- Si en virtud de sus relaciones de clase, es decir, como resultado de su función en la co-
mente. munidad y de su estatus social, un grupo social ha creado sólidos nexos comunales; si sus re-
laciones de trabajo son poco variadas; si toma pocas decisiones; si, para tener buen éxito, ta
Era .~nveniente, por tanto, bus~ar la acumulación y l~s extremos y favorecer as! un jue-
. go más mudo de con¡rastes. La soluc1ón propuesta es reumr los factores instrucción y viajes
en uno solo que puede llamarse algo así como contacto con la norma (se entiende con la nor- 36. · Gonzálcz Ferrero (1991), sin embargo no tiene en cuenta la variable «contacto con la norma», sino
que distingue ocupación, estudios y nivel socioeconómico, además del sexo y la edad.
ma lingüística ~s!ándar) y que incluirla desde la influencia de los centros de ens;ñanza y )as
37. Como experimentos afines al de Bemstein, en. los que se intenta poner en relación, desde la psicoso-
lecturas a los VIaJes, pasando por la de la radio, la televisión y las conversaciones con perso-
ciología, la clase social, la escolaridad y los usos lingüisticos, destacan los de Fries ( 1940) y los de Schatzrnan Y
Strauss (1955). Para una introducción general a estos estudios, véase W. P. Robinson (1978).
- -• · - - · - - - ..... - - - - - - - . - .._ -- -.a'"".&...~VUI..I"\.J-'~.j,.r....,,~o'\-- - LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 65

aserción ha de ser colectiva, más que individual; si el trabajo exige manipulación Y_ control fi. 4. Dificultad para mantener un tema a lo largo del discurso.
sico, más que organización y control simbólicos; si la autoridad que el hombre pter~e ~n su 5. Uso restringido y limitado de adjetivos y adverbios. .
trabajo se transforma en autoridad de poder en casa; si el hogar está sobrepoblado Y hm~ta la 6. Empleo poco frecuente de los pronombres impersonales como sujetos de cláu-
variedad de situaciones que puede ofrecer; si los niños se socializan entre sí en un ambtente sulas condicionales.
que pocos estímulos intelectuales ofrece; si se encuentran todos esos atributos _en un ambie~­
7. Uso frecuente de enunciados categóricos. ,
te, entonces cabrá suponer que dicho ámbito social generará una forma espectal d~ ~omum.
cación, que modelará la orientación individual, social y afectiva d~ Jos niños. Tal co~tgo hará 8. Uso frecuente de enunciados 1 frases que indican petición de refuerzo de la se-
hincapié verbalmente en lo comunitario, más que en lo individual; en lo concreto, mas que en cuencia de habla anterior: ¿No es así?, ¿Ves?, Ya sabes,.etc.
lo abstracto; en la sustancia, más que en la elaboración de procesos; en el aqui Y ahora, más 9. Número limitado de vocablos; escasez de sinónimos.
que en la exploración de motivos e intenciones, y en formas de control social por la posición, 1O. Transmisión implícita de significados.
más que personaltza. d as. 38
Código elaborado (lenguaje formal)
La teoría del déficit se preocupa por los niños de familias y de barriÓs económica-
mente pobres cuyo uso de la lengua es claramente deficiente o «deficitario», com~arado l. Orden gramatical adecuado.
con el uso oue hacen las clases medias. Teóricamente los niños de clases trabaJadoras 2. Uso de una variada serie de corüunciones y cláusulas subordinadas.
disponen de- unos recursos lingüísticos y de unos instrumentos cogÍloscitivos limitados, 3. Uso frecuente de preposiciones que indicán relaciones lógicas y de preposicio-
que pueden ser una barrera en la escuela y provocan fracaso escolar, dado que en ella se nes que denotan contigüidad temporal y espacial.
hace uso habitualmente de un código elaborado. Como ha señalado Fasold (1990: 4. Uso frecuente del pronombre personal yo.
269-270), este hecho sugirió a algunos educadores en los Estados Unidos de América la 5. Elección cuidada de adjetivos y adverbios.
necesidad de reducir el fracaso escolar mediante la implantación de programas de apoyo 6. Organización adecuada de la información.
o compensatorios destinados a niños de la clase trabajadora. Ahora bien, admitiend~ que 7. Uso del lenguaje adecuado a una organización conceptual compleja.
la escolarización contribuye a la adquisición o al dominio del código elaborado, es JUsto 9. Número extenso de vocablos; manejo adecuado de sinónimos. ·
advertir que esto puede suponer, además de la erradicación total del código restringido, 8. Transmisión explícita de significados.
la alienación del individuo respecto de su grupo de procedencia y de su tradición local.
Por su parte, el código elaborado, menos predecible que el restringido, abre la posibi- Esl:it relación de rasgos lingüísticos nos indica que los usuarios de un código restrin-
lidad de la individuación, por estar más orientado hacia la persona como tal que hacia la gido tienen importantes limitaciones en el ámbito de la gramática, el léxico y la pragmáti-
posición del individuo dentro de un grupo. Bernstein (1964) afirma lo siguiente: ca. Las características de cada código se reciben en un entorno cultural y lingüístico deter-
minado y se transmiten de una generación a otra, perpetuando unas pautas lingüísticas,
El usuario del código elaborado hallará la lengua como un juego de posibilidades teóri· cognoscitivas y sociales!0 ·
cas disponible para la transmisión de experie~cias únicas en su género. El concepto de la Pero la t~oría del déficit, desarrollada poco a poco, perfilada experimento a experi-
identidad misma -contra lo que ocurre con el código restringido-- se diferencia verbalmen·
mento, ha recibido críticas desde frentes muy diversos, incluida la propia socio lingüística.
te, de modo que mediante unas regulaciones propias se convierte en objeto de actividades es-
Para entender adecuadamente esas críticas no hay que olvidar que la teoría no está hecha
peciales de p~cepción. En el hablante limitado por el código restringido, el concepto d,e la
identidad tenderá a fracciónarse por las implicaciones de los acuerdos de estatus. Aqu1 no por lingüistas, ni para lingüistas ni con fines lingüísticos. Los reproches podrían resumirse
9 en unos cuantos puntos. En primer lugar, algunos lingüistas han argüido que los usos defi-
bay problema de identidad, porque este problema no es relevante?
citarios de la lengua no son tales sino, simplemente, formas diferentes de usar esa lengua
Los rasgos lingüísticos que se asocian a uno u otro código, con diferencias primor· (Romaine, 1996: 233). Por otro lado, no han sido pocos los que han llamado la atención
dialmente de orden cuantitativo, son los siguientes: sobre las deficiencias e imprecisiones de los conceptos y análisis de Bernstein. dejando al
margen la imposibilidad de vincular la teoría del déficit a teoría lingüística alguna (López
Código restringido (lenguaje público) Morales, 2004: 187-196). Para colmo de males, la teoría del déficit se relacionó, creemos
que injustamente, con las ideas de Arthur Jensen (1969), para quien la capacidad intelec-
1. Lenguaje gramaticalmente sencillo, a menudo con c,>raciones inconclusas, po· tual de los niños negros era genéticamente inferior a la de los niños blancos: Estas ideas
bres en su forma sintáctica. provocaron la reacción inmediata de muchos intelectuales, entre ellos algunos sociolin-
2. Uso sencillo y repetitivo de conjunciones. Apenas se emplean las cláusulas su· güistas, que repercutieron negativamente en la aceptacíón de las propuestas de Bernstein
bordinadas. (Baugh, 1988).
3. Uso frecuente de interjecciones.
40. Es importante tener en cuenta que el uso de códigos restriDgidos y elaborados se ha llegado a poner
.38. Fragmento traducido al español en W. P. Robinson (1978: 143). en relación con el uso de la variedad baja y la variedad alta en una situación de diglosía (véase capitulo 13) y con
39. Traducido al español en B. Schlieben-Lange (1977). el uso de las variedades más o menos prestigiosas de una lengua (Fasold, 1996; Trudgill, 1975a: 93).
66 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGüi_STICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 67

La variable social «profesión» do también con la opinión de especialistas en sociología: 1) buhoneros y vendedores am-
bulantes, obreros no especializados urbanos, obrer~s campesinos, servicio doméstico,
De las voces proprias pertenecientes a Artes liberales Y me-
servicios no especializados; 2) pequeños comerciantes, secretarios y oficinistas, obreros
chánicas ha discurrido la Academia hacer un Diccionario sepa-
rado, quanto este se haya concluido: por cuya razón se ponen especializados, artesanos, mecánicos, vendedores en tiendas, cobradores, ayudantes técni-
sólo las que han parecido mas comunes o precisas al uso, y que cos, policías y guardias, soldados; 3) profesionales universitarios, personal docente de
se podían echar menos. - ! ·educación media y primaria, pequeños empresarios y productores, mandos intermedios,
técnicos, supervisores; 4) profesionales universitarios de libre ejercicio, gerentes medios
{REAL AcADEMIA EsP~OLA, Diccionario del sector público y privado, militares con graduación, medianos empresarios y producto-
de Autoridades, 1726) res, docentes universitarios; 5) altos funcionarios del poder ejecutivo, legislativo y judi-
cial, altos oficiales del ejército, grandes empresarios privados, grandes hacendados, altos
Entre los modelos sociológicos -y sociolingüísticos- basados en la estratificación ejecutivos del sector público y privado.
social, la profesiólJ u ocupación es uno de los factores capaces de indicar la pertenencia de Cuando las comunidades estudiadas no son grandes ciudades sino núcleos más redu-
los individuos a unas clases o a otras, a la vez que el parámetro más nítidamente ligado al cidos, las categorías también han de ceñirse a la realidad social. En el estudio sociolingüís-
concepto de estatus. La función social de una persona, la actividad que realiza en una co- tico de diversos actos de habla coloquiales realizado en Quintanar de la Orden (Toledo)
munidad, está en relación directa con el lugar que ocupa en la jerarquía social y la valora- (Moreno Femández, 1989a), distinguimos como variantes de la variable «profesión»,
ción que de ella hacen Jos demás miembros de la comunidad. · para hombres y mujeres, las siguientes categorías: agricultores, comerciantes, albañiles,
En este caso, como ocurre con otras variables sociales, la socio lingüística también ha hosteleros, obreras (fábrica), amas de casa y estudiantes.
comprobado que la profesión de los hablantes influye de forma directa sobre la variació? Al correlacionar las profesiones con hechos de naturaleza lingüística se ha podido
. lingüística. Para Manuel Alvar ( 1976: 114), el gremio es uno de los factores que detemu- apreciar una preferencia por los usos más prestigiosos de las profesiones también más
nan la estructura lingüística del individuo, junto a los grupos especiales, el hogar y la co- prestigiosas. Asimismo, Manuel Alvar (1976: 76-77) ha tenido oportunidad de analizar el
munidad inmediata. Habitualmente las personas que desempeñan profesiones más presti- carácter arcaizante o innovador del habla de personas que desempeñan profesiones dife-
giosas hacen mayor uso de las variantes más prestigiosas de una lengua y más ajustadas a rentes en una pequeña comunidad, Roque de las Bodegas, en las Islas Canarias, y ha llega-
la norma. En este punto ha de recordarse lo comentado más arriba acerca del mercado lin- do a conclusiones muy interesantes. Las profesiones que se tienen en cuenta son «campe-
güístico y el uso de las variedades de prestigio: profesión y mercado son conceptos que in- sino» y «pescador>> y se relacionan con el contraste que se produce entre las hablas urba-
ciden sobre una misma realidad. nas y las rurales:
La variable «profesión» suele incluirse entre los factores integrantes de la clase social·
o del nivel sociocultural y, por lo tanto, en muchos estudios no ha tenido ningún protago- El habla del campesino es aquí más innovadora que la del pescador, pero no tanto por el
nismo singularizado. Pero tampoco ahora estamos ante una variable poco importante: la arcafsmo de ésta, sino por cierta·resistencia a los neologismos rurales que en aquél se dan. De
profesión influye sobre la variación lingüística, aunque sea innegable la estrecha vincula- este modo se deduce que el habla dell¡¡,brador acepta --o crea- modificaciones que podria-
ción que existe entre educación, clase, estatus, poder y profesión. mos llamar no urbanas, que serán rechazadas en la capital por su rusticidad, mientras que el
. Los problemas que presenta la variable «profesión» son parecidos a los de otras va- marinero, no arcaizante por sí mismo, viene a serlo en el cotejo: para el tiene un imperativo
mayor la norma ciudadana y ofrece, en las relaciones de su habla, un estado más concorde
riables: el establecimiento de tipos o categorías profesionales dentro de una comunidad y
con la nonnalidad general.
la equiparación de las categorías de comunidades diferentes. Aquí también, las profesio-
nes estudiadas pm: lqs sociolingüistas han de reflejar la realidad de una comunidad, aun-
La covariación de lengua y profesión tiene su reflejo en todos los niveles de la lengua
que es .evidente que, sí se manejan categorías amplias y susceptibles de generalización,
-como en otras variables sociolingüísticas- (Duarte y Feitosa, 1998), pero es en el léxi-
saldrá beneficiada la comparabilidad de los estudios.
co donde encuentra su expresión más evidente: los rasgos que caracterizan el habla de
Las categorías profesionales que manejan los sociolingüistas son tomadas casi siem-
ciertos grupos profesionales son rasgos mayoritariamente léxicos. Esta puerta nos lleva
pre de las investigado:nes sociológicas, que suelen proponer siete grupos, tal y como ha
directamente al ámbito de las jergas profesionales, que será tratado cuando nos refiramos a
distinguido Samper (1990: 40-4l).en Las Palmas: 1) obreros sin calificar; 2) obreros con
las variedades lingüísticas. Por otra parte, nos conduce a la posibilidad de aplicar los cono-
cualificación; 3) empleados medios; 4) pequeños empresarios autónomos; 5) medianos
41 cimientos sociolingüísticos de que disponemos para el desempeño de profesiones concre-
empresarios; 6) profesionales liberales. 7) altos directivos y grandes empresarios. Ya he-
tas, sobre todo aquellas que tienen su fundamento en la expresión y la interacción comuni~
mos visto que, para construir los modos de vida, Lastra y Martín Butragueño (Lastra,
cativa: educación, psiquiatría, investígación forense, traducción e interpretación (Trud-
iOOO) proponen ocho modos de producción, referidos a la actividad laboral del individuo. gill, 1984). .
Bentivoglio y Sedano (1993: 8-9), sin embargo, han distinguido cinco categorías, cantan-

41 . J. A. Moya y E. J. Garcla Wiedemann ( 1995: 51-52) tienen en cuenta la profesión como componente
del nivel sociocultural. En su trabajo sobre Granada reducen las siete categorías que maneja Samper a tres.
68 PRINCIPIOS DE SOCIOLIN'GÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 69

La procedencia y los barrios mente las variedades del español que allí se dan cita (el español de los inmigrantes puerto-
rriqueños, cubanos, dominicanos, colombianos, mex,icanos, ecuatorianos) (Otheguy,
Concurriendo a estas partes mucha gente de diuersas partes i
2005).
que habla vna misma lengua castellana, en poco tiempo, con aJ.
guna aduertencia, se _conoce quál es de Castilla la Vieja, quál de En lo que se refiere al barrio, se debe advertir que son muchos los sociolingüistas que,
la Nueva, quién de Estremadura i quién del Andaluzía i el tiem- por razones diversas, prefieren abordar el estudio de las grandes ciudades de forma par-
po que a que reside en la Corte o vniversidad poi sólo el modo cial, mediante el análisis de uno o varios de los barrios que las componen: en Belfast se han
de hablar. estudiado redes sociales de barrios obreros; el estudio de Copenhague se ha centrado en el
barrio de Nyboder, donde se concentra un número significativo de hablantes del dialecto
(BERNARDO DE ALDRETE, Del origen y principio de la lengua danés de la ciudad (Gregersen y Pedersen, 1991); en Berlin se han analizado las repercu-
_castellana o romance que oí se usa en España, 1606) siones sociolingüísticas de la división política que vivió la ciudad (Díttmar y Schlobinski,
1988).
La procedencia geográfica del hablante y el barrio de residencia son variables perti- Aparte de ser un factor ligado al nivel socioeconómico de los individuos, el barrio
nentes para la correcta interpretación de algunos fenómenos sociolingüísticos. Esto ocurre es un elemento muy relacionado con la variable <<procedencia geográfica» porque es ha-
con regularidad en los estudios sobre comunidades del mundo hispánico, en las que duran- bitualla concentración de individuos de un mismo origen en unas mismas zonas de las
te los últimos 50 años se han dado importantísimos movimientos migratorios del campo a ciudades: hay barrios tradicionales, en los que viven personas cuya ascendencia es origi-
la ciudad. y no es ésta cuestión de poca importancia en sociolingüística·porque la configu. naria del propio lugar, y barrios receptores de inmigrantes. Esto, a su vez, tiene repercu-
ración última de muchas hablas urbanas ha contado con el aporte de hablas rurales muy di- siones lingüísticas muy importantes porque, en el caso de España, por ejemplo, al hablar
versas (Bortoni, 1989). A este respecto Manuel Alvar ( 1972a: 185) ha escrito lo siguiente; de procedencia se está haciendo alusión implícita a una dimensión geolingüística: la
gente de cierto origen, usuaria de cierta variedad lingüística (dialecto), puede haberse
Una y otra vez, al comparar los niveles urbanos he señalado la vinculación de los gru- asentado principalmente en un barrio determinado, y la de otro origen ~geográfico¡ lin-
pos económicamente menos desarrollados con las motivaciones rurales. Es más, de una u güístico-, en una zona distinta. En algunos barrios o municipios periféricos de Madrid
otra manera, con correlación geográfica próxima o remota, según mis materiales y sin salir-
hay una importante concentración de personas procedentes de Extremadura o de Anda-
nos de la geografia isleña [Islas Canarias], hemos comprobado que las gentes sin instrucción
van de acuerdo con las realizaciones campesinas y no con las clases instruidas de la capital. lucia, lo que les confiere una peculiar imagen lingüística, sobre todo cuando se compara
Se confirma --una vez más- la tesis de la proletarización urbana del campesinado y del el habla de los inmigrantes con la de sus descendientes, de primera y de segunda genera-
acercamiento entre las gentes menos dotadas para acceder a los bienes materiales; esto es, se ción. Martín Butragueño (1991; 2002) ha analizado un amplio número de procesos fóni-
ha: creado una nivelación en la base de la estructura porque las gentes se han acercado en la cos en el habla de Getafe (cerca de Madrid, importante receptor de inmigrantes) y, a pro-
nueva realidad, y este acercamiento entre campesinos y obreros ha repercutido sobre la lin- pósito del mantenimiento de la pronunciación plena de /s/ (frente a la aspiración o la eli-
güistica aproximando el habla de unos y otros. sión), concluye que esa articulación se ve favorecida por los hablantes procedentes de la
ciudad de Madrid y por los inmigrantes procedentes de la región de Castilla y León (al
«Campo» y «ciudad», en sociedades como la española o las hispanoamericanas, son norte de la Península), más conservadores, mientras que no se ve favorecida por los in-
. conceptos hermanados y en contraste para el estudio de las hablas urbanas.42 Como mues- migrantes procedentes de Extremadura o de AIÍdalucía. sobre todo en este ijltimo caso,
tras de investigaciones en las que se ha tenido en cuenta la procedencia de los hablantes, se de fonética más innovadora.
pueden tomar los trabajos de Humberto López Morales sobre San Juan de Puerto Rico La importancia de los barrios en el desarrollo sociolingüistico de las ciudades puede
(1983: 137-143; 147-153) o de Leonor Rosado sobre México. López Morales explica que llegar a ser muy grande. Una prueba de ello la proporcionan Moya y García Wiedemann en
hay usos lingüísticos en San Juan que tienen un claro origen rural (velarización de la vi- su estudio del habla de Granada (1995: 230-232): en esta ciudad del sur de España, los dos
brante múltiple), como hay usos típicamente capitalinos (pronunciacjón fricativa de eh). barrios tradicionales (Albaicín y Realejo) siguet;t unas normas de conducta lingüística que
Leonor Rosado (2005) demuestra que los inmigrantes llegados a la ciudad de México des- se oponen radicalmente a las que se observan en otras zonas de la ciudad. En los barrios
de Yucatán favorecen las soluciones fonéticas que los identifican como yucatecos {la reali- nuevos la norma mayoritaria, en cuanto a la distinción des y z, el seseo o el ceceo,. es la dis-
zación glotal de /p, t; k/ o la pronunciación oclusiva de lb, d, g/ intervocálicas). Este tipo de tinción; en los barrios tradicionales, la norma casi única es el seseo. Esto hace que lamayor
situaciones de dialectos en contacto se producen como consecuencia de una migración in· parte de la ciudad andaluza de Granada tenga actualmente como norma principal la dis-
tra-nacional (generalmente, como decimos, del campo a la.ciudad), aunque también existe tinción (entre el60% y el 70%) y que el seseo quede relegado a un segundo plano (entre el
una migración internacional de consecuencias lingüísticas muy interesantes. Así, Ricardo 25% y el33 %). La implantación de la distinción, para Moya y García Wiedemann, corre
Otheguy y Ana Celia Zentella dirigen el «Proyecto CUNY)> sobre el español en Nueva paralela al crecimiento y transformaéión de la ciudad, propagándose con fuerza por los ba-
York, donde se analiza, entre otros muchos aspectos, el modo en que se influyen mutua· rrios y las zonas más nuevos. El seseo ha resistido en las zonas en que se ha mantenido una
estructura sociológica tradicional. El ceceo prácticamente ha desaparecido, víctima de su
42. Sobre la influencia de las ciudades en el habla de las comunidades rurales se viene escribiendo des- desprestigio y de su vinculación a las hablas rurales.
de hace muchos años (Jabcrg, 1905: 8-9_;Dauzat, 1922: 191-216).
LA VARIACION EN LA LENGUA 71
Raza y etnia
En relación con este tema, es obligado resaltar la trascendencia de los trabajos de los
La cual pronunciaci · . . . · sociolingilistas en el rechazo de los planteamientos racistas y de las creencias populares
. . on es propia de JUdzos y moros, de los
cuales, cuanto 10 pienso las recJ'b', tra sobre la incapacidad de los miembros de determinadas razas para aprender, en general, o
. ' to nues 1engua.
para manejar la lengua de una forma adecuada y socialmente aceptada (Baugh, 1988).
(E. ANTONIO DE NEBRJJA, Gramática de la lengua A propósito de las correspondencias entre lengua y raza, merece la pena detenerse breve-
castellana, 1492) mente en el comentario de dos grupos de población: los negros en el Caribe hispano, en re-
A lo largo de la historia han sido constantes los des laz · í . laéión con el español, y los negros de los EE.UU., en relación con el inglés. Para un caso y
han llevado a la convivencia, en unas mismas comunidafes :uentos de poblacwnes ~ue para otro, más allá de su origen e historia particulares, vale decir que las diferencias lin-
rente raza y de diferente etnia. Generalmente al hablar d ' pe~sonas y ~pos de dtfe- güísticas entre personas de distinta raza dentro de una comunidad generalmente son refle-
tión genética, perceptible por el color de la ~iel, que pue~:~~=- . ac~ ~us.wn a ~a :~e~­ jo de la distancia que existe entre unos grupos y otros, así como del grado de integración y
cas, sociales y culturales. Cuando se habla de etnia se s 1 h Imp tcacw_nes Imgutsti- convivencia social en cada lugar.
h • ue e acer referencta a un grupo Como es sabido, la presencia de la raza negra en el Caribe hispánico se debió históri-
umano que comparte unos rasgos y unos valores culturales ( ..
cias religiosas), que es identificado por los demás co . con:epto de familta, cr~en­ camente a los movimientos de población forzados por la esclavitud, con el fin de conse-
lingíiístícas que permiten SU identifi ·, . mo grupo y vOn unas Características guir mano de obra para el cultivo de la caña de azúcar. Ahora bien, en lo que se refiere a la
Icacton mterna Y externa. De este modo s h bl d
raza al pensar en la poblaci<~n negra de los Estados Unidos p . 1 . ' e a a .e acrualidad sociolingüística ·de esta región, la afrrmación de López Morales es de una ro-
1 1 bl · · h' ' or eJemp o, y se habla de etnia tundidad manifiesta (2004: 136):
a pensar en a po acwn Ispana de ese mismo país En este 'lt' 1 · ·
n · 1 1 . · u uno caso, os hispanos tie-
en en comun a eng~a y las creenctas religiosas, además de otros al
pueden ser de razas diferentes. v ores culturales, pero El caso del Caribe hispánico donde, en igu¡tldad de condiciones sociales, no se encuen-
tran diferencias lingüísticas entre blancos y negros es una prueba palpable, entre otras mu-
· Esta diferenciación entre raza y etnia aparentement t · 1 ·
chas, de que la raza per se no condiciona al hablante al uso de determinada variedad. Tienen
infinito si se reflexiona sobre el modo en q~e se aplica en ~ an ~rr:::de, se comphca hasta el
que estar presentes otros factores que son los verdaderamente determinantes: diferencias de
de un hecho biológico, también es resultado de una elab~ so~t.e ' ~olrque la raza, ap~e nivel sociocultural, inmigrantes recientes, condiciones de substratum o diversa procedencia
co t 'al racwn saeta Y porque la ettua,
mo concep o soct , se confunde frecuentemente con la · H 1 de las variedades manejadas.
piejo el concepto de raza desde el punto de vista social qu~~aíasta: punto resulta co~­
terpretar de manera distinta. En los Estados Unidos 'los hijos d:es ~ent~s se p~ede m- Así pues, la l'aza no es factor que condicione per se el habla de esta comunidad. Tales
blancos y negros son adscritos, desde el momento de ~u nacimient mal omos mtxtos de argumentos contrastan con las tesis de Jensen, que sostenían que las diferencias lingüísticas
Yes de astgnacwn
· ·' d · o, a a raza negra y las le-
e estatus racial pueden hacer que se clasifi entre blancos y negros están unidas a diferencias genéticas en la capacidad intelectual de
ca que sea su piel, a una persona que haya tenido un antep qdue como negra, por muy blan- 43
unos y otros. Para López Morales, si existen diferencias de nivel sociocultural, éstas suelen
fuer E B il b' asa 0 negro, por muy remoto que
a. n ras , en cam 10 la asignación de raza es fen ti · d d · ser de carácter cuantitativo, especialmente cuando se dan en ciudades dinámicas, con posibi-
pueden ser clasificados co~o de raza distinta si es distm'ot ptlca, 1e mdo o q~e. dos he~anos lidades de movilidad social para todos sus miembros, sean de la raza o la etnia que sean. Por
· · · 0 e co or e su ptel y los hiJos d
mau:rnomos nnxtos se asignan, si es el caso, a la categoría intermedia de m · e otro lado, en el Caribe sí es posible encontrar algunos elementos lingüístícos de origen afri-
que mcluye tres tipos principales: mulato (mestizo de blanco ) estizo (pardo), cano, relacionados directamente con la raza negra, pero se inscriben más en el plano etno-
(mestizo de blanco e indio) y ca.foso (mestizo de indi y n)e(grKo ' mameluco o caboclo gráfico de la lengua que en el puramente sociolingüístico. Así, hallamos hoy formas léxicas
E ¡ · .· o y negro ottak, 1996· 81-89)
n e mundo hispamco, aunque los grandes gru os · ¡ h · · · relacionadas con el mundo de la comida, la música, el baile y la santería,.en buen número
i~dios y los mestizos Gunto a los negros en la región ~en~~ta;:d. ~ SI~o los blancos, I_os procedentes del yoruba; unas son de uso más general y otros restringen su empleo a ciertas
tmguido, al menos en la cultura popular, muchos tipos de me;tizostcton~ mente se han dis- actividades (guarapo 'jugo de la caña dulce', ñame 'raíz comestible', marimba 'instrumento
dres Y las madres. En un conocido esrudio de Manuel Al 198, segun la ~za de los pa- musical', vudú 'creencia y práctica religiosa', babalaawo 'sacerdote de Santería', oba 'rey',
formas de mestizaje: de blanco e india. mestizo· de m ti var ( ?), se explican hasta 82 orisha 'deidad deJa Santería', ashé 'poder divino') (González-Wippler, 2002; Sánchez
y mestiza: chamizo· de chamizo y m ·ti. . ' es . zo y espanola: castizo; de castizo
• es za. coyote mestzzo· de blanco y · l Méndez, 2003: 22l-230).44 Más adelante nos referiremos a los criollos de los negros en el
coyote mestizo y.mulata: ahí te estás En México 1 . '¡ negra: mu ato; de mundo !Pspánico, como es el caso del palenquero, en Colombia. ·
zas: europeos (chapetones o gachu;ines), criolioe::e~t~ o xvm, se ha~la~a de siete ra- El habla de la población negra de los Estados Unidos, también denominada africa-
chinos (de negros e indios). En el Caribe y en otros'¡ zods,Amu~a~os, mdws, negros y no-americana, ha sido un tema recurrente en los estudios de la lengua inglesa hablada, in-
· ugares e menea era com · d · ti
gu¡r el grupo de los isleños, gente de raza blanca procedente de las Isl e . un IS n-
1987: 50-51). Todas estas denominaciones de un m d fi as ananas (Alvar,
lingüístico y cultural de Hispanoamérica. C~sa distintao o u botro, dormabn p~e del a,cerv.o 43 .. Otros autores prefieren hablar de diferencias de mentalidad: mentalidad oral (en negros) frente a
· · · . es sa er o escu nr s1 cada catego mentalidad «alfabetizada>) (en blancos). Véase la alusión a las teorías de Thomas J. Farrell en J. Baugb (1988:
na vema y VIene caractenzada por . unas marcas lt'ngu···ts1teas
·
espect'ficas. - 67-71). . . .
44. En Brasil también se conoce este fenómeno. El candomblé, culto afro-brasileño, aporta una serie de
elementos lingü!sticos, principalmente léxicos, que se han ido incorporando a la lengua general (Póvoas, 1989).
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 73

cluidos los trabajos de William Labov. Una de las investigaciones más importantes a este El habla gitana de España, llamada caló, se ha perdido en la práctica: tan sólo s.e
respecto es la realizada por Wolfram en los años sesenta sobre la sociolingüística del habla ervan de fonna desigual, algunas voces y giros, a menudo defonnados, que salpt-
de los negros de Detroit. El inglés de los negros, llamado inglés negro vernacular o inglés cons l español
' hablado por los gitanos: camelar ' seducrr, - ' , eh oro '1adrón , , ga-
. enganar
can e , d . .d
vernáculo africano-americano (en inglés, también ebonics) es una variedad lingüística, hí 'mujer',piltra ' cama', chamuyar 'hablar'. El gran n~ero e_ gitanos rest entes en
que caracteriza a una parte importante de la población de raza negra y que muestra rasgos ~a región meridional de la península Ibérica, la impo~c1a de lo g1tano en el flam~nco y
diferenciados del inglés normativo. Esta .variedad está asociada principalmente a los gru- el más extendido de los tópicos han hecho que se asoc1e estrechamente el habla gitana a
pos más aislados de la población negra, por razones de educación, residencia y profesión, s hablas andaluzas más particulares, pero debe tenerse en cuenta que, aunque esta aso-
1
así como a los estatus más humildes, si bien hay que tener muy en cuenta que ni todos los ~
ciaCl"ón eXJ"sta• no es la única realidad posible·· hay gitanos
.. andaluces, de habla andaluza,
hablantes de inglés africano-americano son negros ~aunque sean mayoría- ni todos los ue utilizan pocos términos del caló y otros que utihzan muchos -,-a veces se produc_en
negros hacen uso de él (Rickford, 1999). lrerencias sociolingüisticas notables----, como hay gitanos castellanos o de otras reglo-
Entre los rasgos más característicos de este inglés los hay de diversos niveles: en la nes que no son hablantes de modalidades andaluzas y que ech~? mano de el~ment?s del
gramática se produce una ausencia de la marca de tercera persona en las fonnas verbales o caló con distinto grado de intensidad. Hay que valorar tambten ~ue el calo ha Sido el
la supresión de la cópula (Baugh, 1982; Dillar, 1972; Labov, 1972b); en el nivel fónico se do de expresión de una etnia históricamente apartada y persegUlda, y que ha estado en
produce la pérdida de -g final del grupo -ing, la pérdida de -ten -st, la pronunciación de th- :~tacto con jergas marginales -la de los delincuentes, por ejemplo- con las que ha
como [dJ, la nasalización de a en mii (de man 'hombre') o la indistinción vocálica entre intercambiado numerosos elementos léxicos que, en algunos casos, han pasado a la len-
pen y pin; en el léxico, hay ciertos vocablos característicos, que responden a orígenes di- gua general. . . . .
versos (bogus ' falso' , hommie o dog 'amigo, colega', boo 'chica, novia', big-eye 'avari- Sin abandonar aún España, es obligado hacer mención del creclllllento de ~a ~~-
cioso'). Esta variedad de inglés, que podría considerarse un etnolecto, se ha interpretado gración, que también está llevando a la convivencia de gente y de lengu~s ~e etntas dife-
como una lengua criolla, procedente de un antiguo pidgin de la época de la esclavitud, en rentes. El proceso inmigratorio más reciente se está concentrando pnnc1palmente en
proceso de descriollización, esto es, de convergencia con el inglés normativo, con el que Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía y, de los ext::anjeros ll~gados, alre~edor.~e un
comparte muchos rasgos. Otras hipótesis la vinculan con las variedades del sur de los 40 % procede de Hispanoamérica (lo que está produciendo una mteresante s1tuac1on de
EE.UU. y, por tanto, sitúan su origen en el seno de la lengua inglesa. dialectos en contacto), un 20% de África (sobre todo de los países del ~agreb) Y alrede-
En lo que se refiere más específicamente a la etnia -que también tiene sus implicacio- dor de un 1 S%de países del Este de Europa (hay muchos polacos, por eJemplo) (Fernán-
nes raciales y que, de hecho, en muchos casos se utiliza en lugar del concepto de raza- des- dez y Villalba, 2005). En estos casos, es habitual que los inmigrante~, al ~s~ !a ~engua o
tacamos dos tipos de situaciones. Por un lado, la coexistencia de etnias dentro de los territo- variedad de la nueva comunidad, acusen la presencia de transferencias hnguisticas des-
rios hispanohablantes y, por otro, la convivencia de etnias de origen hispánico en dominios de la lengua materna: cuando se producen movimientos de población se da lugar a la
de otras lenguas. Naturalmente, todas estas posibilidades de coexistencia tienen sus repercu- aparición de fenómenos de sustrato, que co~sis:en en la ~ervivencia de rasgos de la len-
siones lingüísticas tanto en un sentido como en el otro, desde y hacia el español. gua de la etnia de origen. Por lo general, los mnugrantes mtentan hacer~ uso ade~ua~o,
Dentro del mundo hispánico conviven etnias diferentes cuando hay población de cul- desde un primer momento, de aquellos rasgos lingüísticos que son soc1almente Sigmfi-
tura indígena incorporada recientemente a las comunidades urbanas, como pueda ser el cativos en la nueva comunidad, mientras que los rasgos más irrelevantes desde un p~to
caso de los indígenas de las zonas de montaña de Perú o Ecuador o los indígenas de Méxi- de vista social se adquieren más tarde o incluso es posible que nunca llegue? ~ adqumr-
co que deciden sumarse a la vida de las grandes ciudades. Esa circunstancia podría expli- se. La variación en la lengua de este tipo de hablantes está fuertemente condic10nada por
car la distribución sociolingüística, en una ciudad como Quito, de la alternancia estar en su nivel sociocultural y por el tiempo de residencia en el lugar de destin~!s . .
cama-estar en la cama, por influencia de la lengua de los indígenas quechuas. En la ciudad Finalmente encontramos situaciones de convivencia de grupos de ongen hispánico
de México, por influencia de los hablantes de náhuatl, se encuentra el sonido fricativo sor- en dominios de 'lenguas diferentes del español: por ejemplo, allí donde se utiliza elju-
~o m· principalmente en la pronunciación de indigenismos, que éritra en. un juego de va- deo-españolo sefardí (Israel, Turquía) y en el caso de la población hispana n:asladada a los
naClOn con [s] (Lope Blanch, 1972: 93-107). EE.UU. Tras su ~xpulsión en 1492, los judíos españoles llevaron! mantuvieron s.u h~la
Cambiando de continente, en muchos núcleos urbanos de España se produce la con- allá donde fuero.n sobre todo en los Balcanes y en el norte de África. Su habla, aun viva,
vi:encia .interétnica de gitanos y payos ('no gitanos'). Los gitanos fonnan un pueblo dise- ha sido y sigue sie~do después de cinco siglos elemento caracterizador de este grupo, tanto
mmado por muchos países del mundo -una comunidad «no territorial>>-- que ha conser- si ha convivido con cristianos como si ha pervivido entre musulmanes (Sala, 1996; Alvar,
vado durante siglos su propia estructura social y unos modos de expresión característicos l996b: 368-377). ·En cuanto a los hispanos de los EE.UU., constituyen la primera minorí_a
(Maia, 1992; Courthiade, 1989). El habla gitana, en su conjunto, recibe el nombre de ro- étnica de la Unión: la población hispana se acerca a los 50 millones en un país de_ 250 rm-
maní Yes una variedad lirigilistica indoeuropea, convertida en seña de identidad, cuyas ca- llones de habitantes (Moneada y Olivas, 2003; Romero~ 200~; R~ca y Col_o~bi,-~0?3).
racterísti_cas y usos son muy irregulares entre los diferentes grupos de gitanos. Por lo gene- Naturalmente, esta situación ha dado lugar a infinidad de mvest1gac10nes soctolmgmsttcas
ral, los gttanos se desenvuelven en la lengua de su entorno, de la sociedad en la que viven,
e incorporan, en mayor o en menor medida elementos léxicos, fraseológicos y textuales re- 45. En 1996, G Barrios publicó un estudio sobre las caracierfsticas lingüísticas de los inmigrantes ita-
cibidos de su propia tradición, una tradición cuyos hilos más largos llegan al sánscrito. lianos en Montevideo (Uruguay).
74 PRINCIPfOS DE :SUCIUL1NUUtSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE

a las que nos referiremos en otros capítulos. En lo que afecta a la lengua española, son sin-
gularmente interesantes los fenómenos que se producen como consecuencia de la conVi-
vencia con el inglés y su distribución de uso de acuerdo con parámetros social~s.

Reflexiones y ejercicios

l . Observe algunos rasgos lingüísticos que se consideren característicos de los


hombres o de las mujeres de una comunidad hispanohablante. Identifique, si le es posible,
CAPÍTULO 3
rasgos en el nivel gramatical Yen el nivel léxico. ¿Considera que el habla de las mujeres de
su comunidad se aju5ta más que la de los hombres al modelo de prestigio?
PATRONES DE ESTRATIFICACIÓN SOCIOLINGÜÍSTICA
2. Elabore y comente una relación de rasgos lingüísticos (fonéticos, gramaticales y
léxicos) que respondan a un prestigio encubierto dentro de su comunidad de habla.
De aldeanos es decir poya/ por vanea/, creo que porque usan
3. · Elija una persona conocida por usted e intente construir su red so_cial. Vaya ano- más poyos que vancos. Entre gente vulgar dizen yantar, en corte
se dize comer. ·
tando en un cuaderno cuáles son las personas con las que su conocido establt:lce interaccio-
nes comunicativas y apunte qué tipo de relación une a cada pareja de personas que perte- (Ju~ DE V ALDÉS, Diálogo de la lengua, 1535)
necen a la red. Comente el resultado de sus anotaciones, prestando atención a si, en gene-
ral, se trata de Ul)a red múltiple o densa y observando si, dentro de ella, se forman subredes Los contenidos del capitulo anterior exigen una ejemplificación que ilustre las expli-
de mayor o menor densidad. caciones teóricas y demuestre cómo unas variables lingüísticas y unas variables soci~es,
por un lado, o diversas variables sociales y estilísticas, por otro, son capaces ~e detemu~
4. Observe, durante un tiempo predeterminado, los discursos que aparecen en los la variación lingüística. Los ejemplos que vamos a manejar proceden de los m veles fonett-
programas informativos de televisión (noticiarios, reportajes, etc.), prestando especial co-fonológico, gramatical, léxico y discursivo, y han de servir asimismo para presentar
atención al habla de las personas que son entrevistadas o que hacen declaraciones públi- otros principios, hipótesis y unidades de gran importancia en el ámbito de la sociolingüís-
cas. Anote sus características sociales (sexo, edad aproximada, cargo o profesión) y prin- tica, entre los que destacan los llamados patrones de estratificación sociolingüística. Un
cipales rasgos geolingüísticos Y sociolingüísticos que pueda reconocer. Comente el resul- patrón es la representación del modo en que se distribuyen o estratifican unas variables
tado de sus observaciones. lingüísticas al ser correlacionadas con unas variables sociales o estilísticas, sobre todo con
la «clase social» o el «nivel sociocultural».
Orientaciones bibliográficas
Variación sociofonética
Sobre cuestiones relacionadas con el factor «sexo», son muy interesantes los trabajos
de Deborah Tannen (1996, 1992) y muy rica la colección de artículos reunidos por Jenni- La variación sociofonética supone la influencia de factores lingüisticos y sociales en
fer Coates (1998). Es casi inexcusable la lectura del clásico libro de Robín Lakoff, El/en- la manifestación de las variables fonético-fonológicas dentro del discurso. A la hora de
guaje y el lugar de la mujer (1975). Ameno e instructivo es el libro de Á. López y R. Mo- ofrecer un ejemplo de este tipo de variación, casi es obligado partir de uno de los estudios
rant sobre el habla de hombres Ymujeres (1991 ). Acerca de la clase social, es muy útil el pioneros y más relevantes de la sociolingüística hispánica:- nos referimos a la investiga-
articulo de G Guy (1988). ción realizada por Humberto López Morales sobre la ciudad de San Juan de Puerto Rico
Como ejemplo de investigación sociolingüística de una comunidad hispánica (con- (1983) .. En ese estudio se incluye un análisis de la velarización de la vibrante múltiple, re-
cretamente, de algunos de sus aspectos fonético-fonológicos), véase la obra de Humberto presentada gráficamente como r- o -rr- (la vibrante velarizada tiene un sonido cercano a la
López Morales, Estratificación social del español de San Juan de Puerto Rico (1983). j castellana), en el que se observa perfectamente cómo interactúan las variables lingüísti-
cas y las sociales
López Morales constata en San Juan que la posición inicial de palabra_favorece más
la velarización que la posición interior, pero no cuando es inicial absoluta, sm~ cuando v_a
precedida de consonante o vocal (la rosa, el ron). En cuanto a los factores soctales cons1·
derados (sexo, edad, nivel sociocultural y procedencia), demuestra que todos ellos deter-
minan de algún modo la aparición de la variante velarizada. El cuadro 3.1 indica, con valo-
/0 PRJNCIPIOS DE SOC1<JL1.NUUJSTICA Y SOCIOLOG1A DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 77

CUADRO 3.1. Probabilidades de velarización de la vibrante múltiple por factores sociales


en San JUflll de Puerto Rico
0,65

Sao Edad Nivel sociocultural 0,6


Procedencia
0,55
Masculi- 0,52 20-34 0,35 l. Medio-alto 0,30 A 0,31
no 0,47 35-54 0,56 2. Medio 0,46 B 0,39 0,5
Femenino 55 o más 0,58 3. Medio-bajo 0,64 e 0,56 0,-45
4. Bajo 059 -~ D 0,71
0,4
Pra«dencia: A, nacidos en la capital o llegados a ella con menos de 6 ailos; B, llegados entre los 6 y los 12 a.ilos; C, llc-
gadoa enuc los 13 y los 20 años; D, llegados con 21 años o más. 0,35
FUJ:NTE: K. L6pcz Morales, 1983.
0,3

0,25
res que van de Oa 1, ia probabiliáad de aparición de la variante velarizada en distintas con- 0,2...L---------------------J
diciones sociales. Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3 Nivel 4
Los datos.demuestran que en Sán Juan es más probable encontrar la articulación vela- FUENTE: H. López Mon~lcs, 1983.
rizada en los hombres que en las mujeres, dato que no sorprende, puesto que es un fenóme-
no muy estigmatizado en toda la isla de Puerto Rico. El factor «edad» permite deducir que Fra. 3.1. Probabilidades de aspiración de -/si por niveles socioculturales
en San Juan de Puerto Rico. Niveles: l . medio' alto; 2. medio; 3. medio bajo; 4. bajo.
es un fenómeno antiguo en el país, pues son las generaciones mayores las que hacen uso de
é~ ~e una forma.más intensa: compárese el 0,35 de la generación más joven, con las proba-
bilidades supcnores a 0,5 que se dan en las generaciones mayores de 35 años. También el riable: la variante fricativa se encuentra bien arraigada en los barrios más tradicionales de
ni;el sociocultural se revela ~omo una ~ariable pertinente porque en los niveles bajos es la localidad, en las personas de edad más avanzada, en los hablantes de menor nivel cultu-
mas probab!e encontrar la vanante velarizada que en los niveles altos. Y, en cuanto a la va- ral. Estas variables sociales interactúan con las variables explicativas de naturaleza lin-
riable c<procedencia», se observa una alta probabilidad de velarización en los hablantes de güística, que indican con claridad que el contexto que favorece el sonido fricativo es el in-
origen rural que llegaron a la ciudad siendo ya adultos, hecho que evidencia la naturaleza tervocálico. En este caso, el estilo no se muestra como factor influyente; esto es, la varia-
eminentemente rural del fenómeno, que como tal es sentido por los puertorriqueños. · ble lingüística no parece estar estratificada estilísticamente.
Los análisis cuantitativos realizados en Puerto Rico y en otros muchos lugares nos Si, a propósito de la eh granadina, nos centramos específicamente en la variable so-
dan ~ie para llamar ahora la atención sobre los patrones de estratificación sociolingüfsti- cial <<nivel sociocultural», apreciamos que el patrón de estratificación que se obtiene es di-
ca. S1 trasladamos a un gráfico las probabilidades de aspiración de /si en posición final de ferente del que hemos visto para la velarización de la vibrante en San Juan: ahora la distan-
silaba calculadas por López Morales para el español de San Juan por niveles sociocultura- cia que existe entre el nivel bajo y el,medio es muy grande, cosa que no ocurre entre los ni-
les, a~reciamos que la línea resultante es una curva que se eleva paulatinamente, del pri- veles medio y alto (fig. 3.2).
mer mve! al segundo, del segundo al tercero y del tercero al cuarto, sin que las distancias Este patrón, en 'el que se produce en salto cuantitativo importante entre variantes, se
entre niveles contiguos sean desproporcionadas. Este tipo de comportamiento sociolin- conoce como patrón de estratificación abrupta o discontinua: aparece generalmente en
güistico forma lo que se denomina un patrón de estratificación continua, que a menudo se las situaciones en las que la clase baja queda distanciada de forma nítida de las demás, sin
encuentra en fenómenos del nivel fonético-fonológico y que suele darse cuando las varia- que apenas haya posiciones intermedias. A este respecto, es preciso apuntar que, aunque
bles están bien estratificadas o son socialmente significativas. se pueden encontrar estratificaciones abruptas en fonética, suele ser más frecuente hallar-
En la figura 3.1 se observa que, conforme se desciende en el espectro social cuanto las en el nivel gramatical.
más bajo es el nivel sociocultural de los puertorriqueños, mayor es la probabilidad de en- Además de los patrones de estratificación continua y discontinua que hemos tenido la
contrar aspiración de /s/. Este fenómeno, además, se ve favorecido en los hombres y en las oportunidad de comentar, existen en sociolingüística otros dos tipos generales de patro-
generaciones más jóvenes. nes, sin tener en cuenta la infinidad de posibilidades intermedias que ofrece la realidad es-
·Otro ejemplo de "ariación sociofonética puede ser el comportamiento del fonema pecífica de cada comunidad de habla. Los dos tipos de patrones a los que nos referimos son
prepalatal africa_do sordo lt]l, correspondiente a la grafía eh, en la ciudad de Granada, don- el patrón curvilíneo y el patrón de hipercorrección.
de se han recog1do dos tipos de realizaciones: una propiamente africada y otra fricativa. El patrón curvilíneo surge cuando los grupos sociales intermedios muestran unos
Los ~~~lisis cuan~tativos_ rea~izados . por Moya y García Wiedemann revelan que, en la valores cuantitativos por encima o por debajo de los grupos extremos. Una muestra de
apancwn de la vanante fricauva, el sexo es el factor más influyente: son los hombres los ello la tenemos en la realización asimilada a la consonante siguiente del fonema /s/ im-
que propician la articulación fricativa; la de menor prestigio. Pero los factores <<barrio» plosivo en Las Palmas de Gran Canaria: casos como [lab:ókas] o [lafókas] 'las bocas'.
<cedad» y ccnivel sociocultural» también tienen algún poder de determinación sobre la va~ José Antonio Samper ha recogido, para las asimilaciones fonéticas, las siguientes pro-
PRINCiPIOS DE SOCJOLINGUISTlCA 'í SUCIULOGIA DEL LENGUA.It. LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 79
78

35~-----------------------------------, 80
75
70
65

60

·55

50

45

40
35

Alto Medio Bajo 30


Clase: 9 6-8 4-5 2-3 o
FuENTE: J. A. Moya y E. García Wi~demann, 1995. Escala: 0-1, clase baja; 2-4, clase trabaj~ora; S-6, 7-8, clase media baja; 9, ciase media alta.
fuENrB: Labov, 1990.
FJG. 3.2. Frecuencia relativa ("/o) de fricatización de eh por niveles ·culturales en Granada.
FIG. 3.4. Frecuencia relativa ("/o) de pronunciación de r en estilos formales (lectura)
porciones por nivel sociocultural: medio-alto, 50,52 %; medio, 59,33 %; medio-bajo, por clases socio-económicas en Nueva York. ·
61,73 %; bajo, 55,36 %. Llevadas esas frecuencias a un gráfico, obtenemos una repre-
sentación cu'r vilínea (:fig.·3.3). cuencia los usos propios de este grupo alto, sobre todo cuando las variantes lingüísticas
Este tipo de ·patrones es característico de 1as fases iniciales de los cambios lingüísti- son las más prestigiosas o normativas. El ejemplo más conocido de este tipo de patrón de
cos, si bien no los suponen necesariamente, a menos que el patrón curvilíneo coincida con estratificación es el que presentó William Labov en su trabajo «Hypercorrection by the
una distribución lineal de los grupos generacionales (patrón continuo), cosa que no ocurre Lower Middle Class as a Factor in Linguistic Change»: la estratificación por clases de la
con la asimilación de /s/ en Las Palmas. variable lingüística r, en formas del inglés como guard, car, beer, beard o board. Esta va-
En ·cuanto al patrón de hipercorrección, se produce normalmente cuando los usos del riable, como las implosiva en español, está experimentando un proceso de debilitamiento
gmpei o nivel social inmediatamente inferior al más alto de una comunidad superan en fre- que hace que la pérdida se extienda en los estilos menos cuidados y en las clases sociales
más bajas. El ejemplo de patrón de hipercorrección lo encontramos en los estilos más cui-
dados de los hablantes de Nueva York.
En la figura 3.4 se aprecia claramente que la clase media baja (6-&) supera la frecuen-
cia de conservación de r de la clase más elevada (9) en los estilos de lectura, especialmente
en la lectura de palabras ordenadas en pares mínimos: no se olvide que la conservación de
res un ra8go que se ajusta a la norma del inglés y que goza de un notable prestigio. Debe
aclararse, por cierto, que al hablar de hipercorrección se hace referencia específica a la hi-
percorrección sociolingüistica, que no debe confundirse con la <<U!.tracorrección» como
fenómeno puramente lingüístico (Bilbado por Bilbao o expléndido por espléndido).

Indicadores, marcadores y estereotipos

Los distintos tipos de patrones de estratificación sociolingüística, que hemos presenta-


do sobre ejemplos de variación sociofonética, proporcionan el pie oportuno para comentar
las diferencias que pueden existir, desde un punto de vista sociolingüístico, entre unas varia-
Medio-alto Medio · Medio-bajo bles sociolingüísticas y otras. Concretamente, William Labov ha puesto un interés especial a
la hora de distinguir tres clases de variables: indicadores, marcadores y estereotipos.
FUENTE: J. A. Samper, 1990.
Un indicador es una variable lingüística distribuida entre los grupos sociales de una
FIG. 3 .3. Frecuencia relativa ("/o) de asimilación de -/si por niveles socioculturales comunidad, que la usan sin someterla a variación estilística. L~ variantes de esa variable
en Las Palmas de Gran Canaria. son utilizadas de forma inconsciente, la mayor parte de las veces, y siempre en unos mis-
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 81

Variación sociogramatical

El concepto de variación gramatical incluye, como se ha explicado, fenómenos de na-


70 . ....... turaleza muy diversa, tanto desde un punto de vista lingüístico como desde una perspecti-
60
-y.~--
..
.....--. -_.., ____"\ va sociolingüística. Hay variables que tienen un comportamiento cercano al de los ele-
mentos fonológicos, variables que sólo se ven determínadas por factores lingüísticos y va-
50 riables en las que resulta dificil demostrar la cabal equivalencia de sus variantes.
40 · En líneas generales, no es habitual que ofrezcan dificultades de análisis las variables
... ....
so ..... del ámbito de la morfología gramatical, como el género ó el número. En un estudio realiza-
do en la comarca de La Jara, zona rural del centro de la península Ibérica (Toledo, Cáce-
' .... ......
20 ... _..... res), F. Paredes (1995) ha observado la alternancia la médica 1 la médico para hacer refe-
10 '~-------- "" rencia a la mujer que desempeña tal profesión y ha comprobado que la variante más em-
pleada para el femenino es la que contiene el morfema -a (71 %para la médica; 29 %para
O...l.-------~·-·.···----------:------1
Conservación Usta rápida Listas /a médico). Los recuentos de los datos indican que la médica es la variante preferida por
los hombres, aunque muy levemente. Además, el análisis cuantitativo también revela que
FUENtt: L. Williams, 1988.
se establece una relación directa entre los diferentes grupos generacionales y las variables
FIG. 3.5. Frecuencia relativa ("Al) de realización interdental de -/k/ por estratos sociales lfugüísticas: como se aprecia en el figura 3.6, la probabilidad de encontrar la variante la
y estilos en Valladolid. médica aumenta conforme lo hace la edad de los hablantes.
El uso del morfema -a en el sustantivo de la profesión desempeñada por mujeres se da
46
mos contextos. Normalmente, los indicadores son variables que no están en proceso de de forma mayoritaria entre los hablantes de edad más avanzada; hasta el punto de que es muy
cambio dentro de una comunidad y cuyo uso no tiene una especial significación social. poco probable que una persona mayor de 60 años de La Jara use la médico; por el contrario,
Un ejemplo de la variable llamada indicador podría ser la realización interdental la probabilidad de que diga la médica un hablante menor de 25 años es francamente baja
((9]) del fonema /k/ cuando va en posición final de sílaba (azto 'acto'), en la ciudad de Va- Como antes se ha señalado, en el ámbito de la gramática es relativamente frecuente la
lladolid. Lynn Williams proporciona el siguiente patrón socio-estilístico, construido sobre aparición de patrones de estratificación abrupta o discontinua, aquellos en los que existen
·materiales procedentes de hablantes jóvenes (fig. 3.5). importantes diferencias entre grupos o niveles sociales. Julio Borrego señala, por ejemplo,
· Como se puede apreciar en la figura 3.5, los estilos que se han tenido en cuenta Va- cm que el cambio de orden de los pronombres personales átonos (me se cayó por se me cayó) o
ll~dolid (conve~ación~ lec~: rá~ida de una lista de palabras, lectura atenta) no dan lugar ciertas formas verbales (semos, haiga, íbanos por somos, haya, íbamos) son fenómenos
a unportantes d1ferenc1as bnguisncas, salvo en un caso (las líneas tienden a ser horizonta-
les); pero sí se producen diferencias entre estratos sociales porque las frecuencias relativas
de: los estratos medio-alto y medio-bajo y de los estratos bajos se mantienen claramente
distanciadas.
Por otro lado, un marcador es una variable lingüística que caracteriza a una comuni-
dad de habla y que, por lo tanto, se puede encontrar ·en todos sus miembros. El marcador se
manifiesta de una forma regular y estratificada, tanto social como estilísticamente, y los
hablantes suelen tener ante él unas actitudes similares; al mismo tiempo, los marcadores
pueden ser reflejo de situaciones de proceso de cambio, aunque no necesariamente. Ejem-
plo de marcador puede ser la aspiración de /s/ en fmal de silaba, en comunidades como
Santiago de los Caballeros o San Juan de Puerto Rico.
Por último, un estereotipo es una variable muy marcada socialmente, de forma cons-
ciente, que suele caracterizar a ciertos grupos sociales, generalmente los más bajos, y que,
por estar estigmatizada; corre peligro de desaparición dentro de una comunidad de habla.
Como modelo de estereotipo podemos presentar la velarización de la vibrante múltiple en
San Juan de Puerto Rico, cuya distribución sociolingüística ha sido presentada al comien-
zo de este epígrafe.
FTJENTE: F. Paredes, 1995.

. 46. . Tam?ién hay casos de va~abl~s que no esÍán estratificadás socialmente, pero sí estilísticamente: por FIG. 3.6. Probabilidades de uso de la médica (frente a la médico) por edades
eJemplo, la pérd1da de-d-en la terrrunacJón -ado- en Valladolid (Williams, 1988: 65 y ss.). en La Jara (I'oledo, Cácere.s).
• - · - • • • ---"'"'"'"-''--''-'U\ U.t:.L L.CL"4VUA..JL LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 83

0,75,..----- - -- - - - -- -- -- - -, b)es léxicas, hallamos la dificultad, por un lado, de entresac~ datos vá~idos y suficientes
0,7 del discurso hablado y, por otro, de demostrar que ciertas vanantes léxtcas son realmente
variantes de una misma variable. Nos apresuramos a aclarar que se pueden admitir como
0,65
variantes léxicas algunas unidades que van algo más allá de la palabra gráfica; hablamos
0,6 de lo que B. Pottier denominólexías, unidades de comportamiento léxico que pueden ser
0,55 palabras, palabras compuestas o sintagmas estereotipados (carmín 1pintalabios 1 lápiz de
·labios; noria 1rueda de Chicago 1vuelta al mundo; prismáticos 1miralejos 1anteojos 1lar-
0,5
. tas/.
gavzs .l 47
0,45 Para descubrir qué tipo de léxico caracteriza a los grupos sociales que forman una co-
0,4 munidad existen varios itinerarios metodológicos. Uno de ellos es el estudio de corte etno-
gráfico: mediante la convivencia continuada dentro de un grupo social o la observación di-
0,35
recta de los discursos emitidos dentro de él. Este procedimiento tiene un enorme interés,
0,3 especialmente si lo que se quiere es presentar un análisis cualitativo, esto es, determinar
0,25~-_¡¡;..._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _- _ _...J qué lexías aparecen de forma característica en cada grupo social. Casado Velarde ( 1989)
Alto Medio-alto Medio-bajo señala como rasgos característicos del lenguaje-juvenil en España el empleo del sufijo -ata
FuEHn:: M. J. Sernno, 1994. (bocata 'bocadillo', bugata -buga 'coche', del inglés buggy-, chabolata 'chabolista',
drogata 'drogadicto', sociata 'socialista', tocata 'tocadiscos'), el truncamiento léxico
Fto. 3.7. Probabilidades de las formas verbales en indicativo en la prótasisy la apódosis (anarco 'anarquista', anfeta 'anfetamina', depre ' depresión', neura 'neur~ténico') y el
d~ las condicionales por niveles socioculturales en La Laguna.·
empleo de ciertas unidades léxicas, algunas de ellas procedentes del lenguaJe del hampa
(basca 'gente', calcos 'zapatos', chupa 'chaqueta', dabuten 'bueno' ,peluco 'reloj ~e pul-
radicalmente ausentes en ciertos grupos sociales, normalmente de nivel elevado. En estos sera', jalar 'comer'). Manuel Alvar (1993: 69-116), a partir del diario de sesiones del
casos las diferencias serían más de carácter privativo que gradual (Romaine, 1996: 94). Congreso de los Diputados de España, estudió el lenguaje empleado por los políticos espa-
. Muestras de patrones de estratificación abrupta o discontinua se encuentran en el es- ñoles en el debate sobre el estado de la Nación de 1989, y comprobó la abundancia de es-
tudio de las formas verbales del periodo hipotético de las condicionales que ha realizado drújulos y palabras largas (corresponsabilización, confidenciahilidad, sorpresivamente,
María José Serrano. En su trabajo sobre La Laguna (Tenerife) (Serrano, 1994), se apunta simplistamente), la vitalidad de algunas formas prefijadas y sufijadas (anticompetitivos,
. que la variante denominada «indicativo-indicativo»,.esto es, cuando los verbos de la pró- improductiva, macromagnitudes, inflacionista, minorización}, la aparición de pala-
tasis y de la apódosis van en indicativo -si no llovía, el campo se secaba- arroja, en fun- bras~clave (derivados de globo: global, globalidad, globalización), de deslizamientos y
ción del nivel sociocultural, las siguientes probabilidades: nivel bajo, 0,70; medio-bajo, metáforas (coyuntura internacional, agentes económicos y sociales,paquetes de medidas,
0,66; medio-alto, 0,38; alto, 0,27. Si llevamos a un gráfico esas probabilidades (fig. 3.7), dinámica nueva) e incluso de usos populares o vulgares (tela 'dinero').
encontramos q]Je existe una gran distancia entre los dos niveles medios, distancia que deja · Otra posibilidad metodológica, para el estudio sociolingüístico del léxico, es la entre-
a un lado los niveles socioculturales bajos y a otro, los altos. vista, procedimiento que permite además el análisis cuantitativo de la variación. Pero, sin
Al margen de la estratificación abrupta en sí misma, interesa saber que, en La Laguna, duda, es aquí donde más inconvenientes se presentan porque no es habitual que en un pe-
el uso del indicativo en la prótasis y en la apódosis de las condiCionales se da sobre todo en riodo de tiempo determinado, generalmente corto, salgan no sólo todas las variantes de la
la tercera generación y en las mujeres. Al cruzar la variable sexo con el nivel sociocultural variable léxica que pueda interesar, y en cantidades suficientes, sino la variable misma:
se·descubre que son los hombres del nivel sociocultural bajo y las mujeres del alto los que por muy dirigida que esté una entrevista, nunca se tiene la absoluta seguridad de que se van
más decididamente impulsan la variante «indicativo-indicativo» y, al cruzar la variable de a conseguir muestras de la variable oportuna,.a menos que el investigador induzca o pro-
la edad con el nivel sociolingüístico, se aprecia que los individuos de la tercera generación voque su aparición mencionándola expresamente, lo que irla en detrimento del interés de
del nivel alto y los de la segunda del nivel bajo son los que más uso hacen de la variante. En la entrevista sociolíngüistica como w ·para la recogida de la variación léxica.
lo que se refiere a las variables lingüísticas, el análisis permite concluir que las formas en Si un sociolingüista decidiera, partiendo de un conjunto de entrevistas realizadas so-
indicativo predominan cuando la prótasis es una oración negativa y la apódosis afirmativa, bre wia muestra de una comunidad de habla, hacer una caracterización léxica de los gru-
· y cuando los sujetos de ?mbas tienen el mismo referente. pos sociales de una comunidad (jóvenes o adultos, cultos o incultos), se hallaría ante el
problema de dar respuesta a estas preguntas: ¿habrán quedado recogidas en las entrevistas

Variación sociolé.d ca
47. Véanse estos ejemplos y otros muchos en Equipo Varilex, Varilex 4. Variación léxica del español
del mundo, Tokio, 1996. Se puede consultar en linea. Véanse los enlaces de internet que ofrecemos tras la bi-
Las dificultades que supone recoger y analizar la variación léxica son muchas. En el bliograf!a. En muchas ocasiones, las conclusiones sobre el comportamiento sociolingülstico del léxico también
momento de descubrir.qué variables sociales o estilísticas explican el uso de ciertas varia- son aplicables al ámbito de la fraseo logia.
84 PRINCIPIOS DE SOCIOLJNGÜÍSTICA Y SOClOLOGÍA DEL LENUUJ\Jt
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 85
Jas formas léxicas realmente caractedzadoras de cada grupo? ¿Se encontrarán ahí las va-
riables léxicas más destacadas con todas sus posibles variantes? Tales preguntas pueden ).izada en San Juan de Puerto Rico entre niños de tres niveles socioculturales (bajo, obrero
quedar sin una respuesta convincente si.no se utilizan mecanismos de ratificación o con- y medio). se ha co~prob~o que, en todos los ámbitos ~éxicos que se tienen en cuenta (ali-
trol (por ejemplo, Jos resultados de análisis exploratorios o com~leZ?entarios), po:qu~ las mentos, JUegos,r ~vers10ne~, profesiones y oficios, cuerpo humano, etc.),49 el sociolecto
diferencias léxicas entre grupos sociales son muchas veces cuantttahvas y no cuahtat1vas, medio muestra mdices supenores de disponibilidad léxica. También se ha podido observar
como ocurre en Jos demás niveles de la lengua. Con todo esto no se quiere decir que sea que todas las palabras que aparecen en los sociolectos bajos lo hacen también en el nivel
imposible el estudio cuantitativq del léxico a partir de material recogido en entrevistas: es medio, sin embargo en todos los ámbitos léxicos aparecen lexemas usados por el sociolec-
to medio que no tienen paralelo en los sociolectos bajos: en niños de unos 10 años de nivel
posible, mas dificultoso. . . .. . . _; . . .
La tercera técnica que permite abordar la mvesttgac10n soc10lmgutstica delleXtco es medí~ se encu~tran pal~bras ~o~o pariet~/, ovarios, occipital, glándulas salivares o epi-
el cuestionario, o la encuesta con cuestionario, a la que hemos hecho referencia en el capi- dermrs. En las bstas de dtspombdtdad léXIca se encuentran algunos casos de variación en
tulo 1. Este sistema de recogida de datos garantiza la aparición de ciertas unidades léxicas los que se hace patente el juego tabú-eufemismo: axila 1 sobaco, pene 1 bicho, cuello 1pes-
en una cantidad determinada y, por lo tanto, se revela como el más satisfactorio para los es- cuezo,-piel 1pellejo, senos 1 tetas. A propósito del estudio sociolingüistico de la disponibi·
lidad, López Morales afirma (1993):
tudios de indole cuantitativa. Los posibles objetos de estudio socioléxicos son ilimitados:
se puede analizar la preferencia de uno o más grupos de una comunidad por ciertas formas
La sociolingüistica ve en la disponibilidad un instrumento que le permite establecer es-
léxicas según el tipo de interlocutor, según la situación (estilo formal-informal); se puede tratificaciones de comunidades de habla. Somete a análisis de cevariación a la disponibilidad
analizar la mayor o menor presencia en ciertos grupos sociales de formas anticuadas o mo- con los factores sociales que le interesa manejílr y determina la caracterización léxica de los
dernas, vernáculas o foráneas, eufemísticas o disfemísticas, de un origen o de otro, dialec- sociolectos que integran la comunidad. Como se trabaja aquí a base de cuantificación y no
tales o generales. 48 (siempre) de variación cualitativa, no existen los problemas teóricos de envergadura que se
Un buen ejemplo de estudio soCiolingüístico del léxico basado en datos recogidos dan a la hora de estudiar la auténtica variación ·Jéxica.
mediante cuestionario es el realizado por Maitena Etxebarria en la ciudad de Bilbao. Esta
investigadora ha estudiado el léxico del español de Bilbao cruzando diversas variables so- El mismo López Morales también llama la atención sobre el interés de los estudios de
ciales («sexó», «edad», «origen de los informantes», «nivel socio-económico», «nivel de disponibilidad léxica en el terreno de la etnolingüística: W. F. Mackey ha descubierto, por
estudios» entre otras) con la variable «origen de los términos)> y las conclusiones obteni- ejemplo, que mientras la disponibilidad de la lexia vino es muy alta en Francia, en la Aca-
das han sido de un gran interés a propósito de prácticamente todas las variables extralin- dia canadiense es muy baja, en claro contraste con lo que ocurre con la palabra agua.
güísticas. Al analizar la relación existente entre el origen de los términos y el hecho de que
lo"s informantes sean hablantes o no de vasco se ha podido demostrar que esta variable
provoca un comportamiento lingüístico bien diferenciado: la media de términos de origen Variación sociodiscursiva
vasco y de términos dialectales utilizados por los informantes hablantes de vasco es ~u­
cho mayor que la media correspondiente a los informantes que no hablan vasco; del nus- A lo ya comentado sobre la variación lingüística se ha de añadir que existe una larga
mo modo la media de términos castellanos utilizados por los informantes que no hablan serie de fenómenos relacionados con el discurso y con la conversación que también han
vasco es 'superior a la media de los informantes que hablan vasco. Etxebarria (1985: sido objeto de análisis sociolingüísticos. Los estudios sociodiscursivos a los que nos esta-
256-257) ofrece conclusiones significativas y detalladas a propósito de todas las variables mos refiriendo han utilizado diversos procedimientos de recogida de datos (técnicas etno-
sociales analizadas. gráficas, técnicas de conversación y cuestionarios) y en general han buscado no tanto un
Haciendo uso de los cuestionarios, y con informantes seleccionados según criterios análisis de la variación discursiva propiamente dicha -aunque existan muestras de ello-
sociolingüísticos, también se puede analizar el léxico básico, el léxico disponible o el léxi- como la caracterización del discurso y de la conversación de ciertos grupos sociales. El pa-
co fundamental de un grupo social o de una comunidad; de hecho, numerosos estudios de ralelismo entre el comportamiento del léxico y el de muchos aspectos del discurso y la
lingüística aplicada echan mano de las variables sociales para conseguir conclusiones vá- conversación se hace patente en la teoría y en la práctica: estamos ante elementos poco re-
lidas y representativas de las comunidades de habla. En lo que se refiere ~ la disponibili- petitivos o, al menos, dispersos en el habla continua, que no pertenecen a sistemas (cerra-
dad léxica, entendida como el caudal léxico utilizable en una situación comunicativa dada, dos) y que a menudo funcionan respondiendo a factores pragmalingüísticos y no tanto so-
López Morales ha señalado que los análisis dejan verregularmente una menor disponibili- ciolingüísticos o estilísticos.
dad en Jos hablantes de los niveles socioculturales bajos, coincidiendo en cierto modo con En cualquier caso, sí es posible encontrar recursos o mecanismos del discurso habla-
algunas de las conclusiones de la teoría del déficit de Bemstein. En una investigación rea- d~ o de la conversación en correlación con factores sociales. En un estudio realizado por
Richard Cameron (2000; 2005) sobre estrategias de cita de estilo directo en la conversa-
ción, se distinguen tres procedimientos básicos:
48. J. Borrego (1981: 280 y ss.) observó en Villadeperade Sayago que los grupos sociales que tenían un
mayor contacto con la norma hacian un mayor uso del léxico llamado estándar. Como referencia para clasificar
las formas dialectales y las generales se pueden utilizar los diccionarios o las respuestas obtenidas en grupos de
control (por ejemplo, de informantes con formación universitaria).
49. Esos ámbitos léxicos reciben el nombre de centros de interés.
LA VARIACION EN LA LENGUA 87

A) Introducción ~e la cita mediante un verbo de lengua


Entonces, yo dzgo, «¡Ahora prepárate que te voy a quitar un montón de cosas1» 0,90

0,80
B) Uso de «y>> más (pro)nombre
Y ella, «Ah no, mi }o» 0,70

0,60
C) Ausencia de elemento introductorio
0,50 -Q- B
Entonces me metía escapando y qué se yo para Ja tíenda. «¿Qué pasó?» «No
tengo clase.» . 0,40 -.-e
0,30
Cameron correlaciona estas tres posibilidades de cita directa con los factores «sexo»
0,20
Y«edad>> en San Juan de Puerto Rico y realiza un análisis cuantitativo que arroja las proba-
bilidades de aparición que se reproducen en el cuadro 3.2. El cuadro permite observar que 0,10
el uso del verbo de lengua como introducción de la cita (A) aumenta su probabilidad de oJ-----------------------------------~
aparición conforme aumenta la edad de los hablantes y que, si bien entre los más jóvenes Preadolescentes Adolescentes 2()-39 40-59
son los chicos los que más lo utilizan, entre los adultos es más probable encontrarlo en las
F1a. 3.8. Probabilidades de tres procedimientos de cita directa por edades
mujeres. Por otro .. lado, el recurso de cita que prescinde de elemento introductorio (C), en San Juan de Puerto Rico, según Cameron.
siempre más probable en hombres que en mujeres, mantiene un nivel similar, hasta que los
hablantes son mayores de 40 años, momento en el que su probabilidad cae. La figura 3.8
muestra la probabilidad media por grupos de edad de cada uno de los procedimientos pena comprobar la posible correlación entre el manejo de esos recursos discursivos y con-
de cita. versacionales y algunos factores sociales relevantes en la investigación. Del mismo modo,
En la investigación de aspectos pragmáticos y discursivos es relativamente frecuente también vale la pena incluir factores discursivos como variables explicativas de algunos
que el empleo de los mecanismos como el que se acaba de ejemplificar venga regido sola- rasgos lingüísticos de otro nivel; fonéticos, por ejemplo. Así, sería posible analizar hasta
mente por causas comunicativas (semántica, intencionalidad, contexto lingüístico) y su qué punto el procedimiento de cita directa elegido por el hablante influye en la fonética va-
cuantificación, a menudo practicada sobre conjuntos pequeños de datos, a veces no arroja riable de determinados segmentos, como pueda ser /s/ en posición fmal de silaba o Id! in-
una significación estadística adecuada, sino solo orientativa. De todos modos, me¡:ece la tervocálica, por hablar de dos rasgos con una variación fónica muy extendida por la geo-
grafla del español.

CUADRO 3.2. Probabilidades de procedimiento de cita directa en el español


de San Juan de Puerto Rico, por edad y sexo Reflexiones y ejercicios
A B e l. Comente detenidamente el contenido del cuadro 1 en el que se ofrecen las proba-
Preadolescentes bilidades de velarización de r-, -rr- en San Juan de Puerto Rico, teniendo en cuenta los fac-
Mujer 0,23 0,45 0,31 tores «edad», «sexo», «nivel sociocultural» y «procedencia».
Hombre 0,37 0,27 0,34
2. La figura 3.9 refleja las probabilidades de elidir /si en posición final de sílaba por
Adolescentes parte de hablantes de cuatro generaciones del barrio madrileño de Getafe (Madrid): 1 ni-
Mujer 0,13 0,62 0,24 presenta la generación más joven y 4, la de mayor edad (Martin Butragueño, 2002: 164).
Hombre 0,24 0,23 0,52 . Las curvas representan los datos procedentes de hablantes madrileños y de inmigrantes.
Comente la información sociolingüística de la figura y diga qué tipo de patrón refleja cada
20-29
curva.
Mujer 0,43 0,25 0,30
Hombre 0,32 0,25 0,41
3. El cuadro 3.3 ofrece datos de uno de los más famosos estudios sociolingüísticos
40-59 realizados sobre el inglés por William Labov (1972c: 49-54). Se presentan los porcentajes
Mujer 0,56 0,23 0,20 de pronunciación de [r] en habla espontánea (1) y en habla enfática (11) en la expresión
Hombre 0,39 0,33 0,26 fourthjloor 'cuarta planta' por parte de los empleados de tres almacenes de Nueva York a
los que acuden clientes de distinta extracción social (alta, en Saks; media, en Macy s; más
FuENTE: .R. Cameron, 20.05. baja, enKlein). La realización [r] alterna con la elisión. Elabore un gráfico de curvas a par-
---- _,...._ ~· ·----- LA V ARIACION EN LA Ll:.NVU.t"

0,86 ·de (r) en los grandes almacenes de Nueva York». Son mu~ ~eX:~~s, en líneas ge-
0,8
so~s los comentarios que ofrece R. Hudson en su libro Soczolrngu~~~al (~agr~i
ne ' 0 1981) especialmente en el capitulo 5. También es recomen e a ectura _e
0,6 0,48 =~~~ ~(<<Patr~nes sociolingüísticos») del libro de s. Romaine, El lenguaje en la soeze-
p dad (Ariel, Barcelona, 1996).
0,4 0,44
0,36 0,36
0,2

o
1 2 3

- - - Madritellos --:zi- lnmígrantes

FIG. 3.9. S elidida por edad y origen e?i Getafe (Madrid).

tir de esos datos y comente las principales conclusiones estilísticas y socíolingüísticas que
se desprenden de este cuadro.
Probablemente le interese saber que el enunciado espontáneo se obtuvo en la
cuarta planta de los grandes almacenes, preguntando a los empleados: «Perdone, ¿qué
planta es esta?» El enunciado enfático se consiguió repitiendo la pregunta. En total se
hicieron 264 microentrevistas a lo largo de 6 horas y media. La pregunta se reiteró en
cada una de las plantas de los almacenes, lo que permitió obtener una variada informa-
ción fonética.

CuADRO 3.3. Porcentaje de realización de [r] en fourth y floor, habla espontánea.


y habla enfática en empleados de tres grandes almacenes de Nueva York

(/) (JI) (!) (JI)


[r} en (r] en [r} en (r} en
Almacén fourth fourth floor floor

Saks 30 40 63 64
Macy's 27 22 44 61
Klein 5 13 8 18

3. Elabore una relación de diez rasgos, como mínimo, en cuyo uso se pueda dar un
patrón de estratificación discontinua dentro de su comunidad de habla.

4. Elabore y comente una relación de elementos fonéticos, gramaticales y léxicos


que se consideren característicos de los hablantes jóvenes de su comunidad de habla.

Orientaciones bibliográficas

Es conveniente la lectura del capítulo 2 del libro de William Labov, Modelos socio-
lingüísticos (Cátedra, Madrid, 1983), por tratarse de un texto clásico: «La estratificación
CAPÍTULO 4

VARIEDADES LINGÜÍSTICAS

El concepto de variedad

El idioma latino conoce el idioma vulgar en cuanto al géne-


ro, pero no en cuant9 a la especie, pues si lo conociese específi-
camente, conocerla todos los idiomas vulgares, porque no hay
razón para que conozca uno más que otro; y así, todo hombre
que conociese ellatin podría conocer todas las lenguas 'Vulgares.
Pero no sucede asl.

(DANTE AuGHIERJ, El convite, 1304-1307)

La sociolingüística centra una parte importante de sus preocupaciones en el estudio


de la variación y de las variedades lingüísticas. En otros capítulos hemos tratado la forma
en que se manifiesta la variación lingüística y el modo en que factores sociales y lingüísti-
cos interactúan y determinan esa variación. Ahora nos va a interesar la definición y carac-
terización de las variedades que se encuentran dentro de las lenguas naturales y que tienen
que ver con su uso social.
La primera dificultad que surge a la hora de estudiar las variedades lingüísticas es
la de fijar el propio concepto de «variedad». Para R. A. Hudson (1981: 31 y ss.), una
· variedad lingüística es una manifestación del fenómeno llamado lenguaje que se defi-
ne como un conjunto de elementos lingüísticos de similar distribución social. Dentro
de esta definición, amplia donde las haya, quedan incluidas las lenguas de un hablante
o de una comunidad de habla, los dialectos, los estilos, los registros, las jergas y cual-
quier otra manifestación lingüística en la que se pueda observar un determinado uso o
valor social. Las variedades lingüísticas, así definidas, revelan problemas considera-
bles, según Hudson, a la hora de distinguir las que pertenecen a la misma clase (una
lengua de otra, un dialecto de otro, un estilo de otro) y para la delimitación de diferen-
tes tipos de variedades (lengua de dialecto, dialecto de jerga) (Moreno Femández,
1992: 64-68). Tal vez por ello se intercambian a menudo las denominaciones:.se habla
de dialectos sociales; las jergas también se llaman lenguas de grupo o registros; varie-
dades muy cercanas pueden ser consideradas como lenguas, mientras otras, lingüísti-
camente alejadas, se consideran dialectos de la misma lengua. 50 Por otro lado, una par-

50. Por ejemplo, lo que se conoce como «chino>> es un conjunto de variedades llamadas dialectos (man-
darEn, alntonés, quejiá, hunanés, minnán, etc.), en general mutuamente ininteligibles y para los que se puede
LA V AKIAClUN EN LA LENUUA 93

ticular distribución social puede hacer que una lengua funcione solamente en un grupo tos que se afirma que los dialectos no existen (Iordan, 1967: 255, 352), pero sus argumen-
social o en un estilo detenninados. . tos siguen siendo esgrimidos por muchos investigadores. La legitimidad del concepto de
Charles A. Ferguson (1971: 30) propuso una definición de «variedad» con un carác- «dialecto»se niega sobre el hecho, bien cierto, de que es muy dificil marcar sus fronteras.
ter bastante más concreto que la de Hudson: una variedad es un conjunto de patrones lin- pero si esto es verdad, también lo es que la historia y la homogeneidad lingüísticas hacen
güísticos lo suficientemente homogéneo como para ser analizado mediante técnicas que existan diversas clases de v~e~~~s y, además, e~ las hablas de todo territorio conflu-
lingüísticas de descripción sincrónica; tal conjunto estaría formado por un repertorio de yen ciertos factores extra o parahnguiSticos que penmten que esas hablas, con unos carac-
elementos suficientemente extenso y podría operar en todos los contextos normales de co- . téres determinados, puedan ser consideradas como dialectos. Entre esos factores se en-
municación. Siguiendo al pie de la letra esta definición, serian variedades las lenguas, los cuentra el prestigio, aparte de la vinculación a una geografia (Alvar, 1990; 1996b: 15-21 ).
dialectos, incluso los sociolectos, pero tal vez no lo serían los estilos, que podrían interpre- Los hablantes suelen tener una clara conciencia del prestigio de su variedad y de h\
tarse en todo caso como manifestaciones de una determinada variedad. distancia que la separa, en el uso y en la interpretación de la variación sociolingüística, de
Ahora bien, tanto si ·s e trabaja con definiciones amplias como si se hace con defmicio- otras variedades. En este punto el concepto de «comunidad de habla», manejado por la so~
nes más estrictas, lo habitual es tratar las variedades como conjuntos de elementos o de pa- ciolingüística, puede ser de gran utilidad: los miembros de una comunidad de habla no
trones lingüísticos asociados a factores externos, sean contextos situacionales, sean ámbitos sólo comparten un código o una variedad lingüística, sino que juzgan, valoran e interpre-
profesionales, sean grupos socie.!es, sean áreas geográficas. En el manejo del término varie- tan de forma semejante las variables que permiten diferenciar sociolingüísticamente a sus
dad, los inconvenientes que acarrea la inconcreción conceptual pueden verse compensados hablantes (Labov, 1972: 175 y ss., 353 y ss.). Los individuos, al hablar entre sí, son capa-
por la comodidad que supone evitar el uso de otras denominaciones que, en determinados ces de distinguir los que pertenecen a su misma comunidad de los que son ajenos a ella: los
casos, pueden ser conflictivas, como ocurre con los términos lengua y dialecto, cargados, a !Imites de una comunidad pueden ser locales, regionales, nacionales o incluso supranacio-
veces, de valores connotativos muy complejos. Junto al término variedad, buscando la mis- nales y sus miembros generalmente conocen el perfil de la conducta lingüística que los ca-
ma inconcreci6n o neutralidad, también se ha utilizado el término lecto. Los tipos de varie- racteriza. Por este camino podría llegarse a aceptar la existencia de los dialectos, dado que
dades con los que trabaja la sociolingüística son relativamente heterogéneos; los principales los hablantes pueden sentirse miembros de una comunidad dialectal, desgajada de otras
2
son las lenguas, los dialectos, las hablas, los sociolectos y los estilos o registros. comunidades que usan la misma lengua, pero sin una fuerte diferenciación.5
Es evidente que, aunque una persona tenga conciencia de su pertenencia a una comuni-
dad, también es capaz de identificar dentro de ella variantes internas de carácter geolingüís-
Lengua y dialecto . tico o sociolingillstico, así como de reconocer cuáles son los usos más prestigiosos de su va-
riedad y de apreciar las relaciones históricas de su habla con otras hablas. Del mismo modo,
· Las definiciones que se han propuesto para los conceptos de «lengua» y «diale«;<to» los miembros de una comunidad tienen una idea de la homogeneidad de sus caracteres lin-
han sido muchas y diversas. Desde un punto de vista rigurosamente lingüístico, no existen güísticos y distinguen qué rasgos los acercan y cuáles los separan. En otras ·p alabras, los ha-
evidencias ·q ue justifiquen la distinción entre lengua y dialecto, por lo que resulta obligado blantes saben si su instrumento de comunicación es un habla local o si coincide, en mayor o
recurrir a: criterios extralingüísticas, si se quiere mantener. 51 Algunos autores, sin embar- menor grado, con las hablas de otros lugares, si tiene prestigio o no lo tiene. Como conse-
go, han evitado la diferenciación negando simplemente la existencia de los dialectos. A fi- CU:encia de lo anterior, se puede afirmar que un dialecto existe cuando los hablantes se consi-
nales del siglo XIX, Gaston Paris y Paul Meyer llegan a la conclusión de que los dialectos deran miembros de una comunidad de habla dialectal circunscrita a un determinado territo-
no existen como entes autónomos, aunque se pueda hablar de la manifestación de la len- rio, es decir, cuando consideran que su variedad está suficientemente diferenciada de otras y
gua como ·u n continuum dialectal: sólo existen conjuntos de rasgos lingüísticos que se cuando interpretan y valoran de forma semejante la variación sociolingüística.
combinan de forma diversa coincidiendo algunos de ellos en un territorio y combinándose Ahora bien, admitiendo la existencia teórica y práctica de los dialectos, es obligado
de modo distinto en las áreas vecinas. Frente a esta concepción, Graziadio Isaia Ascoli de- preguntarse por su definición y por la definición de los conceptos colindantes: «lengua»,
fiende vehementemente la existencia de los dialectos, adoptando un criterio en el que pre- «habla regional», <<habla local». En este punto, y recordando la naturaleza extralingüística
domina la síntesis sobre el análisis fragmentario. de los argumentos que nos van a permitir distinguir todos esos conceptos, somos partida-
· Es cierto que quedan ya muy lejos los trabajos de Gaston Paris--{) de Wenker- en rios de seguir las definiciones propuestas por Manuel Alvar, entre otras razones porque
pueden aplicarse a las situaciones de las grandes lenguas de cultura, incluido el español
(1983: 56-88). Para Alvar una lengua es
utiiizar una sola modalidad escrita (tradicionalmente .e l wen-yan, lengua literaria escrita; modemainente el pu
long hua).
51. E~ cad~ lengua, los concept~s de «lengua» y «dialecto» pueden. tener unos valores particulares. En
el sistema lingüístico del que se vale una comunidad hablante y que se caracteriza por estar
inglés, la fonna dialect a menudo se hace equivalente a sub-standard o a non-standard y la defmición tradicio- fuertemente diferenciado, por poseer un alto grado de nivelación, por ser vehículo de una im-
nal de standard language es la de dialecto (dialect) que se impone sobre otros dialectos (Sturtcvant, 191 7: 157). ¡:JOrtante tradición literaria y, en ocasiones, por haberse impuesto a sistemas lingüísticos de su
En francés, diafecte es una variedad regional de una lengua, variedad asociada normalmente a una tradición lite- mismo origen.
raria, nrientras que patois es la variedad regional, normalmente de carácter local, que carece de tal tradición y en
la que no se reconoce prestigio alguno (Chaurand, 1972; Guiraud, 1978). En italiano, se distingue el italiano, 52. La idea de comunidad que aquí barajamos no está necesariamente asociada a la de núcleo de pobla-
como lengua general, de los dialetti, desarrollos regionales a partir dellatln (De Mauro y Lodi, 1993). ción, sino que puede extenderse a un territorio más amplio. Véase capítulo l .
...,...,. v AK.IAClüN EN LA LENUUA

El dialecto, sin duda el concepto más controvertido, es definido por Alvar de la si-
guiente forma: CUADRO 4.1. Tipos de variedades, según W. Stewart (1968)

Atributos
Sistema de signos desgajado de una lengua común, viva o desaparecida, normalmente
con uña concreta delimitación geográfica, pero sin una fuerte diferenciación frente a otros de 1 2 3 4 lipa
origen común. De modo secundario, pueden llamarse dialectos las estructuras lingüfsticas,
simultáneas a otras, que no alcanzan la categoría de lengua.
+ + + + Lengua estándar
+ + + Lengua clásica
En un nivel inferior al del dialecto, referidos a realidades más concretas, estarían + + Lengua artificial
dos tipos de variedades que Alvar denomina habla regional y habla local y que se defi. + + + Lengua vemácula
nen así:
+ + Dialecto
+ Lengua criolla
Habla regional son 1as peculiaridades expresivas propias de una región determinada, Lengua pidgin
cuando carezcan de la coherencia que tiene el dialecto. [... ]Habla local es la estructura lin-
güística de rasgos poco diferenciados, pero con matices característicos dentro de la estructu- 1 = e~darización; 2 _ autononúas; 3 - historicidad; 4 • vitalidad.
ra regional a la que pertenece y cuyos usos están delimitados a pequeñas circunscripciones
geográficas.
1. , tn·c·a que se da cuando conviven simultáneamente varias normas. Por otradpartlel~ la
po leen , . · • b das en un mo e o m~
S tandarización puede ser endonormativa, st las normas estan asa d l d de
En lingüística -la lingüística que se ocupa de los uso~ y los hablantes- siempre se egiüstico del propio país, o exonormativa,
· · st· 1as normas están
. basadas en mo e os . e uso
ha coincidido acerca de la dificultad que supone dictaminar si una variedad debe ser consi-
derada como lengua, como dialecto o como habla. Para ello hay que realizar investigacio-
nes que se ocupen de diversos aspectos: en primer lugar, es imprescindible la caracteriza-
otro ~)otr~~ta~~;:~mía es atributo de los sistemas lingüísticos únicos edi~dleptendilenteus~
. d' . . ' Stewart, entre lenguas y a ecos, o q
ción lingüística del territorio y el descubrimiento de las isog1osas que allí se dan cita; tam-
bién es necesario averiguar su filiación histórica y llevar a la práctica un análisis sociolin-
Este{ e;:::~ ;::;l:u:~e:;~:lt:~~~~:~~~a: hora de ofrecer una expli_cación teórica:
en s . 1 ado de autonomía de que disfruta un vanedad concreta.
güístico, acompañándolo de estudios de actitudes lingüísticas. Determinar si una variedad como a la hora de detemunar e gr . . dependientes· también pueden ser relati-
las variedades no sólo pueden ser aut?nomas o_ m '
es dialecto o no lo es resulta difícil, pero se complica más cuando se carece de datos bási-
vamente autónomas o relativamente mdependtente~. - . "d re-
cos sobre las isoglosas, sobre la historia, sobre la distribución sociolingüística de los fenó- e) . La historicidad se aprecia en los sistemas hnguisttcos que son o se ~ons~ ~n .
menos y las actitudes de los hablantes. 53
sultado de un desarrollo regular a lo largo del tiempo. Generalm_ente, la noc16n ~ b sto~~
'dad . . . tirnamente ligada a la de tradición nacional o étmca; con otras pa a ras,
Clases de lenguas
ct VIene m
historicidad se relaciona estrechamente con factores extra1.mgu··íst"cos
1 y, en parte~ depende
de la idea las creencias que los h~blantes tengan sobre los o~:~es ~:~::;~~p=~~':~
0 1
d) Por último, la vitalidad tiene que ver con el uso rea e _a v . . -
Bajo el rótulo de lengua se reúnen diferentes tipos de variedades lingüísticas que me-
una comunidad de hablantes nativos. La existencia de una comunt~d tupon~ 1.~di~~!~
recen una caracterización y un comentario pormenorizados. William Stewart llegó a pro- ción de tales hablantes en un espacio geográfico más o menos ampho y a apancl n -
poner en 1962 cuatro criterios o atributos que permitirían establecer una tipología lingüís- delos de uso diferentes.
tica suficientemente clara y sencilla, aunque no exenta de problemas: estandarización, au-
tonomía, historicidad y vitalidad.
S. . stos atributos en términos de <<presencia>> o «ausen~ia» (+ 1-), pod~-
1 se manejan e . r ... . sumayona
mos combinarlos para caracterizar diversos tipos de van~s mgw=~ autóno-
a) La estandarización consiste en la codificación y aceptación, dentro de una CO·
llamadas lenguas (cuadro 4.1 ). Ejemplos de lenguas es~ es -es ' . nse·
munidad de hablantes, de un conjunto de normas que def"men los usos correctos: (:,rtogra- . , . "talidad- pueden encontrase facilmente por todo el mundo. pe
fia~ gramática y diccionario. Cuando una lengua determinada es hablada en varios paises mas, histoncas y con VI 1 - ol S4 Las lenguas clásicas que ya no son ha-
surge la posibilidad de distinguir dos tipos de estandarización: la estandarización mono- mas en el inglés, el ~Ja~·:~al=Íi~o~~;e~ cumpliendo funcion:s culturales de pri-
céntrica, que supone la aceptación general de unas mismas normas, y la estandarización bladas por una comum • . han .d ara la cultura mundial el sánscri-
mer orden: baste pensar e_n la im~o~cta q~e tem_ ;erales -sin historicidad, sin vitali-
to, el griego, el latín o el arabe clastco. Las enguas a.rtt
53. Una buena parte de la sociolingüística italiana ha girado en torno a los problemas que supone la de-
limitación de los conceptos de «lengua~> y «dialecto». La situación italiana pone a disposición de los miembros
de las comunidades de habla un código de uso local, hablado e infonnal (al que se suele denominar dialecto) y la . ' d s arece el más adecuado aplicado a la situación
54. El uso que se hace de la palabra estan .ar no no. p 1 . le hecho de contar con una gramática;
del español hablado ~o~ú~ente, salvo s~s~-~a~e ref~en:~ac~e:~~~ ex-profeso que aún no existe de forma
lengua nacional como código de uso «estándar», escrito y fonnal, con posibilidad de gradaciones y combinacio-
nes intennedias (registros y variedades dentro del dialecto y dentro de la lengua) (Berutto, 1974). una ortografía y un dtcctonano o a una mo a t a con r sg :
consolidada.
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 97
dad~ ?ue~e~ crearse con fine~ m~~ d!versos: .uno de ellos podría ser el deseo de promover
un codí~o umco para la comumcac10n mternac1?nal, que subyace a la propuesta del esperan- pérez, 1997; Casas, 2003). Según Coseriu, dentro de cada dialecto es posible encontrar dife-
t~, por ejemplo. Las lenguas vernáculas son vanedades aprendidas normalmente en la infan- rencias de nivel y de estilo; a su vez, entre estas unidádes también es posible encontrar fron-
Cia corno leng~a matema, pero q~e cm:ecen de una norma prescriptiva, tanto en la ortografía, teras diferenciadoras: entre distintos dialectos existen isoglosas diatópicas; entre diferentes
como en ell~x1co o en la gramátlca: eJemplos de ello pueden ser numerosísimas lenguas in- niveles, isoglosas diastráticas; entre estilos distintos, isoglosas diafásicas. La unidad sintópi-
dígenas de Africa o d~ Am~ca. Cuando, además de no contar con una norma establecida, ca, sinstrática y sinfásica recibe el nombre de lengua fUncional.
no se da ~a autonorma sufic1~te respecto a variedades de un mismo origen 0 a la lengua de Por lo general, para lo que Coseriu llama niveles, la sociolingüística suele hablar de
procedencia,._estamos ant: el tipo llamado dialecto (pensemos en los dialectos de lenguas sociolectos o de dialectos sociales, que se pueden definir como manifestaciones de un dia-
como el espanol o ~1 ~leman): Las l~nguas criollas y las lenguas pidgin se deben ambas a un lecto, vamos a decir «geográficO>>, en un grupo social determinado, especialmente cuando
desaz:ollo caractenstico de c1~os ttpos de contactos lingüísticos y sociales, que dan lugar 8 el grupo social se caracteriza por adscribirse a un nivelsocioeconómico o sociocultural de-
so~uc1ones. en las que se co~btnan el vocabulario de una lengua con la gramática de otra terminado. Partiendo de esta definición sería posible encontrar, dentro de una comunidad
(vease capttillo 1.6). En los pn~eros estadios de esos contactos, cuando aún no b~ apareci~ en la que se utiliza un dialecto dado, un sociolecto alto (para el nivel sociocultural alto;
'!o~bl~tes. nativos d~ la. vanedad, su:gen las lenguas pidgin (pidgin ingleses de Asia·y también nivel culto), un sociolecto medio (para el nivel sociocultural medio) y un socio-
Africa;. P_Zdgm fola Ypzdgm sango de Africa occidental); cuando el contacto se prolonga lecto bajo (para el nivel sociocultural bajo; también nivel popular), aunque, del mismo
Yestabthza, dando lugar a un.a. c~munidad de habla, nacen las lenguas criollas (papiamento modo, sería posible hablar del sociolecto de los hombres o del sociolecto de los jóvenes,
~e Curazao, chabacano de Flltptnas, criollo francés de Haití) (Matthews Polinsky y Co _ para los grupos sociales formados por hombres y por jóvenes, puesto que no dejan de ser
n~l~~ · '· m manifestaciones lingüísticas adscritas a unos grupos sociales determinados.5
7

Entre los inconvenientes de una tipología como la que se acaba de ofrecer destaca el Respecto a las cuestiones tratadas en el pái,Tafo anterior, Eugenio Coseriu ha dejado
hecho de que se tratan en términos absolutos (presencia-ausencia) algunos atn'b t muy clara su opinión. En primer lugar, con referencia al uso de la denominación dialecto
. ·• d . . u os que,
por definICJOn, pue en relattvtzarse, como la historicidad o la autonomía. 55 socia/,58 Coseriu ha s~ñalado que es cierto que todas las unidades menores que se distin-
guen dentro de una lengua histórica podrían llamarse dialectos, incluidos los niveles y los
estilos, sin embargo, cree conveniente mantener diferenciados los dialectos espaciales de
Dialecto, sociolecto y nivel los demás modos de hablar, dado que estos dialectos -para quienes habría que reservar en
exclusiva el término dialectt>- suelen ser sistemas completos desde el punto de vista fóni-
· . ~i c~~cebimos los dial~ctos como sistemas de signos, normalmente con una concreta co, gramatical y léxico, mientras que los niveles y estilos de lengua son, generalmente, sis-
de~1m1tacton. ~e?gráfic~ Y SI~ una fuerte diferenciación frente a otros de origen común, temas incompletos, que conciernen sólo a aspectos parciales, aunque a veces sean muy im-
extste ~a postbthdad de 1dent1ficar dentro de ellos otro tipo de variedades Jingüístic~s, cir~ portantes. Por otro lado, siendo posible el funcionamiento de un dialecto espacial como ni-
-cunscntas a. grupos ~e hablantes de comunidades dialectales. Para entender adecuadamen- vel o como estilo de lengua -por ejemplo, el alemán y el ruso en los Países Bálticos basta
te esta realidad es ~portante ten~r en. cuenta dos circunstancias: en primer lugar, que la Primera Guerra Mundial o el francés en Prusia y en Rusia a finales del siglo xvm-, es
. cuando se habla de dza~ecto se e.sta hactendo referencia a una modalidad concreta de una impensable que un estilo pueda llegar a funcionar como nivel o que un nivello haga como
lengua Yqu~ esa modahdad no hene por qué estar desprestigiada (es el caso, por ejemplo, dialecto. Coseriu prefiere, por tanto, no hablar de dialectos sociales, y compartimos su
de la rnod~dad castell~~ dentro de la lengua española); en segundo lugar, que este con- opinión, dado, además, que no es apropiado mantener un paralelismo entre dialectos espa-
cepto de «dialecto» esta vmculando un sistema a una-geografía, por lo que también se ha- ciales u horizontales y dialectos sociales o verticales: son entidades situadas en planos di-
bla de geolecto. ferentes.
~u~~ Eu~e~io Coseriu. (1981) declara la existencia de variedades dentro de las len- Finalmente, con la mirada puesta en la investigación sociolingüística, es importante
~as histonc~, diStJ~SU:e tres ~pos fundamentales de diferencias internas: diferencias diató- partir de la idea de que la lengua hablada en una comunidad refleja un dialecto o una varie-
plcas (geográficas), diferencias diastráticas (sociales) y diferencias diafásicas (situacio- dad geográfica determinada. Por eso se puede formular el siguiente principio:
nales). A c~a ~a. de e~ clases .de di~erencias les corresponden tres tipos de sistemas, más
0
~en os ~ttanos. las urudades smtóp1cas, a las que denomina dialectos, las uniaades sins- Principio del dialecto.
trál.l~ o mve/es de lengua (nivel culto, nivel medio, nivelpopular) y las unidades sinfásicas
o estzlos de lengua (le~guaJe solemne, lenguaje familiar, etc.) (Lorenzo, 1991; Femández 57. Eugenio Coseriu incluye entre los estilos de lengua los llamados lenguajes de grupos, que pueden
distinguirse en unos mismos niveles socioculturales o independientemente de ellos. Asf, los lenguajes de los
tS~. ~~steriormente R. T. Bell (1976: 147- 154) propuso la consideración de tres atributos más para una hombres, de las mujeres, de los adultos, de los niños o de ciertos grupos profesionales serian, para Coseriu, esti-
~arac ~~za~¡ n adecuada del_ concepto. de «lengua»: reducción, mezcla y normas de facto. La reducción se re- los de lengua diferentes. En nuestra opinión, sin embargo, los grupos fotmados por hombres, por jóvenes o por
tcrc a_ ec 0 de ~ue una vanedad particular sea considerada-por los hablantes como una sub-variedad de otras ciertos profesionales no hacen uso de estilos distintos sino de niveles o socio/ectos diferentes, puesto que dentro
(por eJemplo, laSJerxas). La mezcla se refiere al sentimiento de los hablantes sobre la «pureza» de la varie.dad de cada uno de ellos se pueden descubrir diferencias diafásicas, a veces notables, motivadas por condiciones si-
que hablan. Las normas de Jacto se refieren a la conciencia de los hablantes sobre el buen y el m 1 b bl tuacionales o contextuales distintas. Es cierto, sin embargo, que estas· diferencias diafásicas no se manifiestan
56. Cuando se presta atención a las diferencias del nivel fonético se habla de diferencias ~e :ce~~~- de la misma fonna en todos los grupos sociales.
58. Denominación utilizada por Trudgill (1974b)1
· - - - ........ .....,. .. ..u ..... - - · · - - · -- -

LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 99
El dialecto es una propiedad de una comunidad
El modelo de selección de códigos está constituido por dos conjuntos: las variables in-
. De este principio. se desprende que cada hablante natJ· vo t"1ene e¡ m1smo
· ·· de acceso
ttpo dependientes -es decir, los factores que entran en juego en la selección de un código-- y las
a1dJalecto -a la var1edad, la lengua- de su comun 1·dad y ¡ · · · b variables dependientes -las manifestaciones posibles; es decir los códigos disponibles.
. e nusmo conoc1m1ento so re él
que los demás hablantes natiVOs de la misma comunidad L d "fi 1 d ¡ "d ·
·• · . · as 1 1cu ta es para a t entifi-
cacton y e1estudto de los dialectos surgen cuando se dan 0 · 1 · ¡ ·
• 1· . 1 a en un mismo ugar: en un mis- En líneas generales, comparten este punto de vista la etnolingüística preocupada por
mo nuc eo urbano, hablantes nattvos de variedades diferent ¡ 'd
· ¡ h' · . es, como es e caso e muchas Jos cambios de código (Gumperz, 1964; G. Sankoff, 1972) -a la que haremos referencia
cap1ta es tspanoamencanas que rec1ben población de origen rural L. • ¡· ... ·
· d .
dria estar mteresa a tanto en el estudJO del dialecto que s . a socto mgutstlca po- en el capitulo 15-, la lingüística praguense60 o la teoría del registro de la sistémica, for-
'd • ·
"d • e const era caractenst1co de una mulada por M. A. K. Halliday (Halliday, Mcintosh y Strevens, 1964; Gregory y Carroll,
comum ad (el espanol de X) corno en el estudio del encuentr0 d d" 1
ta d · d e ta ectos que se pueda es ]978). Entre todas ellas destacamos la última, la<<teoría del registro» de Halliday.61
r~ro ucte~ o en~ lugar determinado (el español en X)(Caravedo 1990· 17-32) El -
tud10deun d1~ecto stempre requiere el análisis de una comunid d ' · · es- Halliday asocia los conceptos de «dialecto» y de <<registro» -no habla de estilo- y
se manifiesta. a • puesto que es ahf donde
Jos considera como manifestaciones lingüísticas dependientes, la primera, de los usuarios,
de los hablantes, y la segunda, de los usos que se den a la lengua. 62 Los registros, por tanto,
dependen del uso que se haga de la lengua en situaciones concretas, mientras que los dia-
Estilo y registro lectos se identifican en función de sus usuarios. Las variaciones de registro dependen, para
la sistémica, de las siguientes dimensiones:
Es m~nester, pues, hablar de un modo a~ropiado a las cir-
cunstan.~tas. Los retóricos incluyen todas las circunstancias de a) El campo del discurso: se refiere al contexto en que se hace uso de la lengua y de-
una acc10n en este verso: quis, qui, ubi, quihusauxiliis, cur, uo- pende del tema tratado (discusión científica, vida cotidiana) y de la actividad que desa-
modo,quando. q
rrollan el hablante y sus interlocutores (por ejemplo, labores domésticas, seminario acadé-
mico).
(IGNACIO LuzAN, Arte de hablar, 1723-1736)
b) El modo del discurso: se refiere al canal de comunicación, al medio o <<modo» en
Aunque los témrin~s estilo y registro son utilizados muchas veces como sinónimos a- que se produce la actividad lingüística, incluyendo la distinción primaria entre lengua ha-
rece ~~uado y.c?nvemente hacer un uso diferenciado de ambos y evitar la confusión e~~as blada y lengua escrita. 63 ·

exposiciones ~ncas. En este ep-ígrafe hablaremos de estilo y de variación estilística e) El tenor o estilo del discurso: se refiere al tipo de relación que existe entre los
hacer referencia a los usos lingüísticos que se definen en función d 1 ·tuac· . para participantes en un proceso comunicativo; a este respecto, la distinción primaria y funda-
to C . ti' C d h e a Sl IOn Y e 1Cpntex- mental es la de estilo educado y estilo coloquial.
omuruca vos. uan o ablemos de registros lo haremos si iendo 1 •
lo prefieren, p~cipalmente a !Jalliday, y haciendo las aclarac:es pe~n:::_ores que ast
·. . N~ _es_postble entender bten la variación estilística si se prescinde de la variación so-
cwlmgutstic~, como no ~e puede dejar a un lado la variación estilística si se quiere lle ar · 60. B. Havránek (1964 ), por ejemplo, vincula la variación lingülstica a las funciones comunicativas del
~a correcta Interpretación de la variación sociolingüística. La estilística d 1 1 g a lenguaje. A cada estilo funcional le corresponde un «leng'uaje funcional»: coloquial-familiar, técnico-especiali-
tr_Ibuye a una correcta valoración de la diversidad socio lingüística q.ue en .e a en)g~a con- zado, cientifico, poético. Dentro de estos estilos, se pueden distinguir los que dependen de la función lingülstica
rudades de habla. 59 Cierran as comu- predominante (exhortativo, expresivo, informativo) y los que dependen de las situaciones comunicativas (pri-
vado-informal, público-formal).
. C. Lefe?V:e agrupa las ~ociones de estilo que han manejado los especialistas en dos 61. A esta relación puede añadirse el modelo de J. Urey J. Ellis (1974). Ure y EUis hablan de registros
~pos de teonas .. las que consxderan los estilos como códigos diferenciados y aquellas y pretenden ofrecer un análisis y una clasificación de los hechos que son relevantes en determinados contex-
os define~ partiendo de un estilo básico, el llamado vernáculo. La teoría ue me 'or que tos. Los registros vienen definidos por el modo en que se relacionan unos usos lingüísticos y unas dimensio-
sen~a la pnmera tendencia (estilos como códigos) es la teoría de la acom~a .. 1 repr~­ nes situacionales. La dimensiones que tienen en cuenta son el medio y la circunstancias fisicas (que dan lugar
catlva o de la adapta ·, czon comunz- a modos lingüísticos diferentes), las relaciones personales y sociales (que dan lugar a diferentes grados de
l. . czon, propuesta por H. Giles y sus colaboradores (1975· Shepard, a· formalidad), el tema o la materia tratada (pueden ser campo:s diferentes) y la función social del intercambio
es y.L~ Poire, 2001 ), a_ la que más adelante prestaremos una mayor atención:' cada estil 1- lingüístico. Estas dimensiones permiten crear una serie de pares conceptuales que caracterizarían los discur-
un codigo d~.l que se dispone para transmitir información sobre los propios hablantes ~~~ sos desde el punto de vista de los registros: preparado/no preparado, íntimo/distante, especializado/no espe-

(
b~e la relacwn que establecen con sus interlocutores y sobre la situación comunic;tiva cializado, literario/no literario, conversación/no conversación, etc. Para Ure y Ellis, un registro es una varia-
oup and, 1980). Según Lefebvre (1983: 326): ción situacional constituida por una selección-de preferencias de entre el total de opciones lingüisticas que
ofrece una lengua especifica.
62. Es muy importante distinguir las diferentes acepciones que el tétmino registro tiene dentro de la so-
ciolingülstica: primero, como estilo de lengua (variedad diafásica); segundo, como lengua de grupo profesional
(equivalente a jerga o a tecnolecto). Coseriu llama registros idiomáticos a las manifestaciones de la lengua que
obedecen a factores culturales, o de otro tipo, y a conexiones muy diversas: lengua hablada, lengua escrita.
63. Distinción que no tiene por qué ser privativa. Podría hablarse de la existencia de un continuum <den-
gua hablada-lengua escrita>>a lo largo del cual' se disponen muy diferentes manifestaciones lingüísticas (Bustos
Tovar, 1995; Payrató, 1997).
Por lo que respecta a 1~ dimens_ióo del ten~r, es bastante improbable que puedan ais- ador, los tipos de interlocutor, la relación que éstos mantienen con lo~ hablantes Y el con-
larse registros discretos Ybten definidos. Esta dunensión funciona como un continuo en el ~ext(i comunicativo, para conseguir materiales pertenecientes a unos ~nlos Yno a otros. To-
que es complicado identi~car un núme:o. preciso de registros. En general, depende de cada elementos son conjugados por Labov para evitar la paradoja del observador.
dos eso s
lengua qué tipo de relactón ~ntre participantes son relevantes lingüísticamente y en qué Más arriba hemos presentado dos notas caracterizadoras del estt.1o: es una d'tmenst"6n
medida se reflejan estas relaciOnes en la gramática Y el léxico: cada hablante tiene a su dis- izada longitudinalmente en una escala de múltiples grados intermedios; además, esa
posición una escala con~ua de modelos Yde unidades, de la cual selecciona, para cada si- orgala: es un refleio una proyección, de la dimensión sociolingüistica. Esto supone que no
tuación, el modelo apfOptado. ese :~ ' · · d 1 t
todos los hablantes de un sociolecto tienen el mismo grado de cono:~~to e as carac e-
Las ideas de Allan Bell también participan de la corriente o tendencia que hemos lla- . ·cas de los demás sociolectos de su comunidad y que, cuanto mas }mutado es el acceso
mado estilos como códigos al aceptar como fundamento la teoría de fa acomodación, pero nsltl sociolectos comunitarios, más pobres resultan ias posibilidades estilisticas de un ha-
se apartan de ella en puntos concretos, para otorgar una importancia notable a lo sociolio- a os . ··• · d tr
blante. El cambio de estilo supone una coincidencia co~ ~os. usos 1mgwsticos e_o os so-
güistico. Bell, en su teorl_a de_ la ~u.diencia (1964; 2001), define la variación sociolingüís- ciolectos, pero en un plano diferente. Las variedades esnli~c~ s~~ ~a proyecctón_de las
tica como un fenómeno mtenndivtdual y la variación estilística como una fenómeno in- variedades sociolingüisticas, pero no son las variedades soc10lmgwsticas. ~n los ~stilos se
traindividual, de tal forma que la selección de un estilo por parte de un hablante supone la reflejan los sociolectos, 66 ~unque la variab~lidad.~stilíst~ca es m~s compl~~a, debtdo a q~e
adaptación de sus usos lingü!sticos a ~g~na de las posibilidades sóciolingüísticas que valoran factores que no aparecen en la d1menston soc1al y debtdo tambten a que los esti-
ofrece su comunidad. Al analtzar cuantitativamente las frecuencias de uso de ciertos ras- ~~s, a la vez que sirven para decir lo mismo de manera diferent~ {nivel fo~al), tambi~n se
gos lingüísticos en un estilo se observa a menudo que coinciden con las habituales en un manejan para decir cosas distintas de maneras · div~as {ruvel semántico) (Halhday,
determinado grupo social para esos mismos rasgos. Esto significa que, en cierto modo, los Mclntosh y Strevens, 1964; Coupland, 1980; Ure y Ellis, 19!4). . .
sociolectos pueden .funcionar como variables estilísticas, pero no en el plaiJ.o sociolingüis- · Por otra parte, compartimos con Labov (1966: .8 4-85) la tdea ~~que ~1 estt!o, enten~­
tico (interindividual), sino en el plano intraindividual. El estilo sería, pues, una proyección do como una serie de alternativas lingüfsticas, no admite una fáctltdentificactón Y_ medi-
de la dimensión sociolingüística. ción, puesto que los límites entre unos estilos y otros son inexistentes o, al menos, tmper-
En lo que se refiere a la segunda corriente o tendencia de estudio del estilo, la que da ceptibles. Hablamos de un parámetro gradual que repres~nta el nivel de .fo~alídad .d~l
importancia a un estilo básico, el vernácul~, William Labov ha sido su más notable repre- discurso considerando laformalidad como la conducta gutada por unos cntenos de maxt-
sentante. Para Labov ( 1966: 60-88), los estilos se ordenan en un solo parámetro -el grado mo resp;to hacia las normas sociolin~sticas y hac.ia lo ~~estigi?so. .
de atención prestado por el hablante a su propio discurso- que formaría una escala con Ahom bien, al relacionar la formalidad con la dimenston soctal no es postble sostener
diversas posibilidades intermedias, con un grado mayor o menor de fotmalidad. Este mo- que necesariamente se produzca una ecuación del tipo
delo también propone la c::xistencia de ~ariables independientes (grado de atención presta-
do al discurso, clases soc1a~es) Y de _vanables dep~ndientes (rasgos lingüísticos variables).
Las teorías de Labov han s1do segutdas con fideltdad en numerosas investigaciones sobre fiorma/idad
---=---------=--__:.:.:~-------
infonnalidad
distintas lenguas y formulan los siguientes estilos: habla informal o vernácu/0 64 (casual rasgos de socio/ectos altos rasgos de sociqlectos bajos
speech), habla cuidada o fonnal (formal speech) -que se obtiene principalmente de la
lectura de textos y listas de palabras- Y habla espontánea (spontaneus speech). Esta últi- Cada hablante y cada grupo social se mueven en unos márgenes estilís~cos propio~,
ma surge cuando, en una situación fonnal, como la de una entrevista, aparece un discurso cuyos limites inicial y final son siempre dos puntos cualesquiera pertenectentes a la di-
originado por una interrupción, un inciso o una digresión. 6s ·m ensión proyectada desde el plano sociolingüístico. . .
Es importante resaltar que la concepción de Labov; pese a la·importancia que concede a Así en un hablante de nivel socio-cultmal bajo (véase la figura 4.1 ), los rasgos de su esti-
la figura del hablante, no ignora el peso que tienen otros factores en la variación estilistica. lo más ~dado 0 formal pueden corresponderse con los de los niveles medios o altos de la di-
Prueba de ello es que el tema tratado en las entrevistas se tiene en cuenta, por ejemplo, para mensión social {b2, b3), pero, en ocasiones, no se alejarán demasiado de los límites refleja~
conseguir un discurso cercano al vernáculo. De la misma forma, en los trabajos reunidos en por su propio sociolecto (b 1). En un hablante de nivel sociocultural alto, los rasgos de su estilo
Language in the Jnner City sobre el inglés de las personas de raza negra (Labov, 1972b), se menos cuidado pueden coincidir con los de los niveles medios o bajos (~2,_ a3), a~ue puede
deja ver con claridad la necesidad de atender a aspectos como-las características del investí- ocurrir que sus usos informales no se alejen mucho de lo que es caractenstico del mv~l al~o ~
la dimensión social (a 1). Un hablante del nivel medio puede hacer uso de e~~tos lmgüísti-
cos atribuidos a las clases altas para su estilo más formal y de elementos atnbwdos a las clases
64. Aqul el vernáculo se identifica como la variedad <¡lÍe ap~rece en ei habla informal, pero también se
ha utilizado este término para hacerreferencia al babia adquirida hasta la adolescencia (véase Jo comentado a
bajas para el menos formal (m3), pero su dimensión estilistica ~formali~-informalidad) pue-
propósito del factor «edad») y para aludir a variedades que no tienen fijadas sus nonnas, generalmente despres- de tener en los extremos características que reflejan las de los m veles medios y altos (m2, 1), las
67
tigiadas o estigmatizadas. Estamos, pues, ante un término polisémic o que puede provoca r algunas confusiones. de los medios y bajos (m2,2) o limitarse a los usos de su propio grupo (m1).
65. A partir de las ideas de Labov se ha desarrollado la teo1·ía del mo11itor, que intenta abarcar no sólo as-
pectos lingülsticos, sino ta~bién psic~l.ógicos, psico-sociológicos y comunicativos. La teoría ha sido propuesta 66. Sobre el modo en que se produce esa proyección y sobre la importancia que; en ese proceso, tiene la
por S. Krasben (1981 ). La mterpretac1on que hace esta teoria de la noción de estilo también se basa en la aten- «evaluación)), véase A. Bell (1981: 150- 158). .
ción que el hablante presta a su propio discurso (Lefebvre, 1983: 323 -324). 67. No obstante, son poco frecuentes los casos a3, m3 Y b3.
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 103

EsUio lnfonnal EstBo intormal


Estilo informal "ística general (Jakobson, Bühler), son el hablante, el oyente, el mensaje, el canal y
g~código. A eso hay que añadir el contexto situacional, la intención del hablante y la
eelación que mantienen los interlocutores.
r En 1a variación estilística, cada factor comunicativo contribuye a reforzar de manera
1 diferente la formalidad o la informalidad del discurso. A su vez, esos f~tor~~ tienen ~y~r
.o.lllenor capacidad para determinar la formalidad dependiendo de la s~tuacton co~umcati-

1 +
va g
eneral y del tipo de hablante o de grupo social de que se trate: en ctertas ocasiOnes será
. · 1
Jnás determinante el contexto que la relación personal entre los mter ocutores; en otras
tendrá más peso el tema tratado que el contexto; en otras puede ser más importante la rela-
ción que une a los iriter~ocutores que el tema tra~do. ~sto podría llevarnos a una casuistica
Ntvel~alto · Nivel social medio Nivel social bajo inabarcable, pero lo cterto es que e~ la comumcactón suelen dm:se pautas regulares de
comportamiento y parece que la meJor forma de ordena: l~s re.laciOnes entre los factores
FIG. 4. 1. Dimensión social y dimensión del estilo. comunicativos es tratarlos por separado. Allan Bell ha d1stmgmdo entre factores persona-
les y no personales. Así lo hacemos nosotros también.
Sin embargo, la mayor complejidad de .la variación estilística, respecto de la sociolin-
güística, se demuestra en otro hecho. Los cambios de estilo que se producen dentro de los 1. Factores personales
márgenes en que se mueve un grupo social tienen dos formas de manifestarse. La primera
de ellas es de naturaleza formal (fonología, morfología) y se manifiesta cuantitativamente: a) El hablante. El hablante ejerce un control sobre su producció~ l~güíst~ca.y
determinados rasgos aparecen más frecuentemente en los estilos formales que en los infor- por lo tanto es responsable de ella, aunque está sujeto a numerosas constricctones histo-
males o viceversa (p. ej.: inglés, la conservación del elemento velar de -ing; en español, rico-geográficas y sociolingüisticas.68 En lo que se refiere a_ la atención prestada p~r ~!
~onservación de la-s final de sílaba). Aquí es donde más fácilmente se confunden las va- hablante a su discurso, no parece que deba ser la base exclus1va del concepto de estllo,
riedades sociolingüísticas y las estilísticas .y donde se aprecia con nitidez cómo lo socioló- sino un aspecto más del proceso psicológico de producción lingüística: es un efecto psi-
gico se proyecta en lo situacional (A. Bell, 1981: 152-156): son formas diferentes de decir colingüístico dependiente de la forma en que se manifiestan los factores que co~curren
lo mismo. La segunda es de naturaleza semántica y se manifiesta cualitativamente: ciertos en una interacción. Si partimos de esta concepción, quedan justificados -y cast serían
elementos se utilizan en unos estilos y no en otros, según el asunto tratado en la conversa- imprescindibles-la recogida y el estudio de rasgos de los que los hablantes son plena-
ción o, en general, según las situaciones comunicativas en que se desenvuelven los hablan- mente conscientes, a los que se atribuye una especial significación social. Pensamos. e~
tes (e.g. fórmulas de cortesía, léxico culto, técnico o estigmatizado, ciertas curvas de ento- rasgos lingüisticos como la presencia o la pérdida de la -d- intervocálica de los partict-
nación, etc.). Dicho con otras palabras, hay formas diferentes de,decir cosas distintas; por pios, el ceceo y el seseo o la conservación o pérdida de -s en los plurales de la lengua es-
eso es posible reconocer varios estilos cuando los márgenes estilísticos no van más allá de pañola.
lo correspondiente a un solo grupo social (al , ml , bl). En tales circunstancias, son más re- Por otro lado, siempre existe la posibilidad de que la conducta lingüística del hablante
levantes los cambios de tipo cualitativo que los de naturaleza cuantitativa (Ervin-Tripp, no sea idéntica ante unas mismas circunstancias comunicativas. Ello puede deberse a la
1969; LópezMornles, 1977: 54-56). Además, hay expresiones que representan un cambio presencia de otros factores que más adelante comentaremos, aunque· siempre ~ue~ una
de estilo para los hablantes de un nivel, mientras que no ocurre lo mismo para los de otro. parcela de la variación reservada a factores psicológicos y a la estrategia co~un~catl~a de
Así, para alguien de nivel bajo, la simple utilización de fórmulas de cortesía como porfa- cada individuo en cada momento. Por esta razón, si se quieren conocer las ImpltcactOnes
vor o gracias puede suponer el paso de un estilo informal a otro más formal. En conclu- sociolingüísticas del estilo es necesario trabajar con un número suficientemente amplio de
sión, los cambios de estilo pueden manifestarse a través de rasgos diferenciados cuantitati- hablantes y con unas situaciones comunicativas bien caracterizadas.
70
vamente,· cualitativamente o de ambas maneras. b) La audiencia. No cabe duda de que la teoría de la audiencia de Bell es la que
. Las posibilidades estilísticas de una comunidad son tantas como puntos existen en más interés ha puesto en la figura del interlocutor y la que le ha concedido, junto a la teoría
la escala de la dimensión situacional. De ahí que sea tan complicado afirm~r, que hay
dos, tres, cuatro, cinco o más estilos y que sea prácticamente imposible determinar
68. A propósito de este factor, hay que recordar la importancia que Labov otorga a la consecución ~e la
dónde está el límite entre ellos (Joos, 1959). El grado de formalidad de un discurso de- variedad vemacularpor parte de los investigadores. Dejando las caracterizaciones a un lado, parece convemen- -
pende del modo en que se presenten los factores implicados en la comunicación; no se te puntualizar que, si bien el vernáculo es el objetivo ~rincipal ~e la investiga~ión socio~ingüística (~ ha~.razo­
trata solamente de que el hablante preste mucha atención a su discurso o de que la nes suficientes para que lo sea), no puede tener tanta unportanc1a en los estudiOS del estilo. La locahza~10n del
situación comunicativa sea formal. R. Caravedo (1990: 61) afirma que la unidad situa- vemacular de un grupo sirve para fijar una referencia en su escala estilística, pero ahí no acaba el ~ab~jo: ~e­
más hay que explicar el mecanismo del cambio, delinútar las fronteras de estilo en cada grupo soc1al e identifi-
cional no garantiza la unidad estilísticá, porque los individuos y los grupos se compor- car unidades dentro de la dimensión (Labov, 1981 : 5; L. Milroy, 1987b:. 57 -60; Moreno Fernández, 1990: 66).
tan de manera diferente ante una misma situación ..La formalidad se desprende de la re- 69. Tampoco lo cree W. U. Dress1er (1982); Rornaine y Traugott (1985).
lación que se da entre los factores comunicativos. Esos factores, según nos dice la lin- 70. Bell, no obstante, prefiere hablar de «marco>>más que de teoría propiamente dicha.
~,-,. ~ AK!ACIUN !!N LA L!!NtiUA

CUADRO 4.2. Tipos de oyentes, según Bell (1984) den darse in praesentia (se sabe que hay un persona~ más- que puede cumplir la fun-
ciÓn de auditor74 o de oyente casual) o in absentia (no c;:xiste interlocutor o bien existe pero
Conocido RaJificado Interpelado runciona como oyente casual o como «curioso»).
+ Junto a su diseño de audiencia, Alan Bell propone lo que se denomina un «diseño del
· Interlocutor + +
Oyente fonnal + + grupo de referencia>) (referee design). Según Bell, el tema tratado y el contexto comunica-
Oyente casual + tivo pueden hacer que se produzca un cambio de estilo en el que esos factores se asocian de
Curioso ·un modo determinado a los miembros de la audiencia. Sin embargo, al mismo tiempo que
el estilo puede surgir como respuesta a factores como la audiencia, el tema o el contexto,
también es posible que su aparición se deba a una iniciativa del propio hablante, provocan-
de la acomodación, una mayor relevancia teórica. 71 Bell distingue claramente cuatro tipos do, por su parte, un cambio en la situación. En estos cambios de estilo «por iniciativa del
de oyentes en los intercambios comunicativos, cuyos atributos y funciones aparecen en el hablante» los rasgos lingüísticos que aparecen suelen estar asociados a un grupo de refe-
cuadro 4.2. rencia y pueden, por tanto, servir como un medio de identificación con ese grupo (Bell,
Según esto, el interlocutor propiamente dicho es el único interactuante, conocido, 2001).
ratificado e interpelado por el hablante. El lugar en que está situado cada miembro de la En otro orden de cosas, es lógico pensar que tan importante como la función que cwn-
audiencia predetermina, en buena manera, su capacidad de respuesta a los mensajes del ple cada oyente en una interacción concreta es el tipo de relaciones personales que man-
hablante: 72 lógicamente la respuesta de una persona interpelada es más esperada que la tiene el hablante: la importancia de las características sociolingüisticas del óyente pueden
de un oyente formal, y la de éste más que la de un oyente casual. 73 Hay situaciones, no pasar a un segundo plano si el vínculo entre el h~blante y su interlocutor es estrecho (Bic-
obstante, en las que un oyente formal o incluso un interlocutor tienen una capacidad de kerton, 1980). El mayor problema que presentan estas relaciones personales para el análi-
respuesta nula o mínima ante el discurso del hablante; son situaciones dadas, por norma sis del estilo reside en que ofrecen infinitas posibilidades: no se mantiene el mismo grado
general; en actos públicos: discursos políticos, conferencias o emisiones de radio y tele- de intimidad con todos los amigos, ni con todos los hermanos, ni siquiera con el padre o la
visión. Este aspecto está relacionado con otro que afecta directamente a las característi- madre. Si tuviéramos en cuenta las múltiples posibilidades de las relaciones interpersona-
cas del estilo: la naturaleza pública o privada de la conversación, aunque parece razona- les nos ~entaríamos a una casuística inagotable.
ble incluir este rasgo entre las propiedades del contexto y no de la audiencia. Los tipos de Para calibrar el peso del tipo de relación interpersonal sobre el estilo es imprescindi-
75
audiencia que propone Bell ocupan posiciones diferentes dentro de un diseño de audien- ble trabajar sobre una tipología básica, que debería ser tan simple y general como para in-
cia (fig: 4.2). cluir, en la medida de lo posible, toda clase de relación. En la construcción de tal tipología,
- Por otra parte, en las interacciones comunicativas, la «cantidad» de la audienc_ia -el los conceptos de <<poder» y «solidaridad>>, propuestos por Roger Brown desde 1960, se re-
número de personas que la componen- puede ser tan importante como su «calidad>>. Des- velan como unos instrumentos de gran utilidad (Brown y Gilman, 1968) (véase capítulo
de este punto de vista, las interacciones pueden ser bilaterales (dos interlocutores) o multi- 8). En principio, esos conceptos han sido utilizados principalmente para el estudio de las
laterales (más de dos interlocutores). También existen discursos monologados, que pue- formas de tratamiento, pero su aplicabilidad es mucho mayor. Partiendo de la idea de que
tanto el poder como la solidaridad pueden darse o no darse en una misma relación interper-
sonal (Ueda, 1982; Moreno Femández, 1989a), llegamos a la conclusión de que el interlo~
cutor, cualquier miembro de la audiencia, puede mantener con el hablante uno de estos
cuatro tipos de relaciones:

A = + Poder- Solidaridad
B = + Poder+ Solidaridad
C =- Poder- Solidaridad
D =- Poder + Solidaridad
Orirlrileo • )
La tipología obtenida es sencilla, abarcadora y, por lo tanto, útil, especialmente
FIG. 4.2. Tipos de audiencia (oyéf!tes), según Be/1 (1984). para el estudio de la variación estilística. A todo ello volveremos a hacer referencia en el
capitulo 9.
71. En algunos estudios de Labov (1972b: xiv) se maneja muy cuidadosamente el tipo de relación que
mantienen los hablantes entre sí y éstos con el explorador. Por esa razón, utiliza investigadores de raza blanca y de
raza negra, externos al grupo social estudiado o pertenecientes a él, según las necesidades de la investigación.
12. Romaine y Traugott (1985: 15) distinguen entre hablante activo y hablante pasivo.
73. La categoria «curioso» se refiere a una persona que presencia (escucha) una interacción sin que los 74. Por ejemplo, el discurso de un locutor de televisión o de radio.
interlocutores lo sepan. 75. Esta relación es la que constituye el concepto de «tenom manejado por Halliday (1978: cap. III).
CuADRO 4.3. Factores implicados en la variación estilística
Il. Factores no personales

Los factores comunicativos no personales son, básicamente, el discurso y él contexto. I. Factores personales
a) Hablante: . . .. .
- Características sociolingüisticas y pstcohnguisticas.
a) Discurso. En el habla se expresan marcas cualitativas y cuantitativas que per- - Variación consciente-variación inconsciente.
miten distinguir unos estilos de otros. Dentro del discurso de un hablante, conviene prestar b) Audiencia: .
atención a aquellos elementos que son capaces de originar variación estilística. Desde - Audiencia (interlocutor, oyente formal, oyente casual, cunoso).
nuestro punto de vista son dos: el tema y el tipo de comunicación. - Capacidad de respuesta (positiva-negativa).
El tema de un discurso está estrechamente ligado al contexto en que se produce - Cantidad de oyentes (bilateral-multilateral).
(sólo se habla de ciertas cosas en ciertos contextos), a las características psicolingüísti- - Relación entre interlocutores (a-b-c-d).
cas de los interlocutores y a la relación que une a los que conversan (sólo se habla de
76
ciertos temas con ciertas personas). La importancia de los temas ha sido bien explicada U. Factores no personales
77
por Labov: su metodología incluye este factor como especialmente significativo en la a) Discurso:
- Tema (formal-informal). ..
recogida de materiales lingüísticos, tanto en los estudios de corte sociológi<;o, como en - Tipo de comunicación (monólogo-conversac10n).
los etnográficos. Los investigadores que recogen materiales de la lengua hablada han de b) Contexto (natural-no natural):
tener presente la importancia del tema que se va a tratar: gracias a las demostraciones - Lugar (familiar-no familiar).
empíricas de Labov, sabemos que hay temas que favorecen la formalidad (la corrección - Momento (adecuado-no adecuado).
y la incorrección en el uso de la lengua) y otros que favorecen una aprox~mación a las va- - Tipo de actividad (pública-privada).
~edades menos formales (peligro de muerte, relatos infantiles). De todas maneras, esto
no quiere decir que tales temas provoquen las mismas reacciones en cualquier comuni-
dad. L. Milroy ha explicado que el tema del «peligro de muerte» no disminuye el control b) Contexto. El contexto es el factor no personal más complejo en s~ funciona-
emocional en los 'hablantes de Belfast. En cada cultura, en cada comunidad, hay temas .
auento • dific1·¡ de valorar en cuanto a su incidencia sobre el estilo. La rela-
·mterno y e1 mas
que provocan más fácilmente la aparición de estilos informales. Debe tenerse presente, ción entre el contexto y el tema es muy estrecha. . .
no obstante, que, en situaciones de entrevista, el informante sólo habla de lo que está dis- El contexto tiene tres componentes principales: el lugar (especlalmente el entorno m-
puesto a hablar, aunque a veces sorprenda, por ejemplo, la facilidad con que se cuentan mediato) el momento y el tipo de actividad desarrollada.'s Dado que estos elementos son
detalles de la vida íntima. ca aces de provocar cambios de estilo, si se quiere observar cómo se produ~en tales cam-
El tipo de comunicación se acerca al concepto de «modo» que utiliza Halliday: lama- bi~s or influencia de otros factores (personales o no personales, es necesano que las con-
nera en que el discurso se manifiesta. Las modalidades básicas capaces de reflejar varia- dicio~es contextuales ~s decir, que todos los componentes del contexto- permanezcan
ción estilística en la lengua hablada son el discurso monologado y la conversación. Las invariables. . f:
conversaciones pueden ser rápidas (duración breve) o no rápidas, dirigidas (cuando un De lo expuesto hasta aquí se desprende que son muy numerosos los actore~ que puei
hablante distribuye los turnos y controla el tema), libres (si no hay control de turnos ni de den tener incidencia sobre la variación estilística.'9 Todos ellos quedan resunudos en e
temas) o semidirigidas. Cuando las conversaciones son multilaterales, el control puede
cuadro 4.3. . . d . uno de los
ser ejercido por uno solo de los participantes (dirección única) o por varios de ellos ( direc- La investigación del estilo no puede infravalorar la unpo~.c_m e .n_m~ .
ción múltiple o alterna). Por su parte, los discursos monologados a menudo cumplen una factores implicados en la comunicación y, por lo t~t~, en ~a vanacton estihstlca. Sm ~m­
función expresiva o una fi.qlción referencial: en el primer caso se trata frecuentemente de bargo es cierto que no todos ellos tienen la mi$ma mctdencta sobr~ el fenóm~no del ~sti~.
monólogos in absentia (con oyente casual o con «curioso»), en el segundo, de monólogos Lame~tablemente es mucho lo que queda por conocer sobre la unportancta relati_Y~ e
in praesentia. cada elemento pero ya se ha trabajado lo suficiente como para empezar a plant~ar hipo~e­
Los investigadóres de la lengua hablada han hecho uso de muchas de estas modalida- sis con cierta s~riedad. Allan Bell propone, como hipótesis general, que el cambio ~e es~lo
des para estudiar diferentes estilos. Labov, por ejemplo, ha conseguido estilos pocd forma- obedece al tipo de audiencia y al grupo de referencia, lo que supone conceder prunhacha a
. de aquí se descubren otros ec os
les a través de las siguientes modalidades: conversación rápida, discurso monologado, los factores personales sobre los no persona1es. A Parti r
conversación multilateral libre o semidirigida, conversación bilateral libre. Los discur- (Coupland, 1980; Douglas-Cowie, 1978): -
sos más formales se obtienen fácilmente por medio de conversaciones bilaterales dirigi-
das o semidirigidas. 78 . Este último ta una estrecha relación con el carácter público o.p~vado de la interacción. •
' Dell Hymes~) afirma que \os componentes asociados a las vanac1o~~s del habla pue~e~~ue
79
· · · a alabra mnemotécnica SPEAKING: S (setting), P (part1czpants): E (endsh. art
76. En la lengua escrita literaria no funcionan de man~a tan estricta estos factores.
::~~;;s~~=)~ 1~instrumentalities, canal, código), N (nofms of interaction and mterpretatiOn), G
77. Halliday habla del tema como «field of discourse». (gender, tipo de acto de habla).
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 109

. l. . Una variación estil~ti~ detenninada por factores que no tienen relación con la
lenguas de grupo -también se utiliza el nombre de tecnolecto-- con diferente grado de
audiencta presupone . una vanactón
. . de acuerdo con el m·t er1ocutor. · hermetismo, que pueden ser de muchos tipos:81 aquí se incluiría la jerga médica, la econo~
2.
"~ 'l.tn
Un cambw de estilo
. · en la audiencia se pued.e catalogar o e1ast'fitcar m ás
motivado
.. mista y empresarial, la jurídica, la militar, la periodística, la informática y multitud de jer-
LaCJ ente que un cambto debtdo a los temas tratados. 82
gas de oficios, que en ocasiones han gozado de una larga tradición. Lógicamente, en la
Como colofón de este apartado, podemos formular u · · · al 1 · medida en que desaparecen oficios, van desapareciendo las respectivas jergas gremiales,
variación estilística. n pnnctpw gener re attvo a la de igual modo que las nuevas actividades traen de la mano nuevos usos comunicativos.
A este tipo de jergas se añadirían las que permiten caracterizar a prácticamente cual-
Principio de la variación estilística quier grupo social según la actividad que realice: estudiantes, deportistas, funcionarios,
pescadores. Estamos ante variedades más o menos accesibles para los ajenos al grupo, que
Un estilo de habla - variante estilística- es una posibilidad de actuac1·0· · · no tienen una intención críptica y que no se suelen utilizar fuera de la comunicación inter-
v d · d · n comumcatJ-
a, capaz e expresar un etermmado grado de formalidad que el hablante s 1 . ·
1 t; . • e ecc1ona segun
• na, aunque algunas de ellas tienen más facilidad que otras para transferir elementos a la
a onna en que se presentan dtversos factores personales y no personales. · lengua general: en España, por ejemplo, el uso general va incorporando muchas voces
propias de la jerga estudiantil, de la taurina o de la política y la economía, debido, en gran
Con este principio se está llamando la atención sobre la importancia de los e til parte, a la influencia de los medios de comunicación social (Alvar, 1983). Para todo ello
00
só!o en la actuación lingüistica natural, sino también en la actuación lingu''isti'ca s dos, .da también se habla de argot y de slang.
t t ·d · · ·• pro uct
en con ex os e mvesttgacwn de la lengua hablada (Moreno Fernández 1992 . B Pero, por otra parte, una jerga puede entenderse como un conjunto de rasgos lingüís-
1984; 2001; Ladegaard, 1995). ' e,_ e11,
ticos, generalmente artificiosos, utilizados con una intención críptica o esotérica. En este
caso el término ha alternado con otros muchos, como jerigonza, germanía, jácara o jaca~
randina. Se trata de <<lenguas secretas» manejadas por grupos sociales cuya actividad está
Variedades especiales: las jergas o puede estar fuera de una norma o incluso fuera de la ley --es la lengua de los bajos fon-
dos, del hampa, de la delincuencia (Salillas, 1896)-, aunque también se han utilizado en
Gerigonza. Un cierto lenguaje particular de que usan Jos cie- otras actividades, como las comerciales o las trashumantes. Estos usos, en general, se ca-
gos co~ que se entienden entre sí. Lo mesmo tienen Jos gitanos, racterizan por una gran capacidad de cambio, dado que, conforme se hacen transparentes,
Ytarnb1~ forman lengua los rufianes y los ladrones que llaman aparecen nuevas voces que sustituyen a las que empiezan a ser reveladas.
germama. '
Los recursos lingüísticos de las jergas crípticas, además de ser artificiosos, suponen
(SEBASTIÁN DE COVARRUBIAS, Tesoro de /a /en'gua una actitud activa por parte del grupo y afectan sobre todo al léxico y a la fraseología: se
castellana o española, 1611) modifican formal o semánticamente términos ya existentes (por ejemplo, cambiando el or-
den de las silabas),83 se toman formas prestadas de otras lenguas (en el caso del español de
Junto a las v~edades comentadas hasta el momento, la investigación lingüística se España, se han tomado del gallego, del catalán, del vasco, del francés, del árabe, del caló;
h~ ocup~do, e~ algun caso desde hace mucho tiempo, de otras variedades ue ued ·_ en el lunfardo, se han tomado del italiano),84 se usan palabras onomatopéyicas y se incor-
~Ir el ~alt~cahvo de esp~ciales. E~tre ellas las que más atención han mere~idophan :~~e~ poran nuevas series de numerales. Ejemplos de estos usos pueden ser la germania españo-
dama as Jergas, entendíend~. por Jerga un conjunto de caracteres lingüísticos específicos la del Siglo de Oro, el primer lunfardo argentino o la más reciente jerga de la drogadicción
e un grupo de hablantes dedicado a una actividad determinada· el uso de · · (León, 1980). Pero hay otros muchos, como el caló de los arrieros de Quintanar de la
. .
P re ~s un modo d e. mru:~ar _una Identidad · una Jerga stem-
sociolingüística o la pertenencia a un Aho- Orden (Toledo), utilizado por los comerciantes ambulantes durante el siglo XIX, hasta la
ra b~en, tal ~enonunac10n mcluye situaciones y realidades bien diferenciadas grup
0
d
ha.
desaparición de la arriería. En esta jerga de arrieros se suelen dar significados nuevos aso-
vertido Julio Casares (1992: 279): , como a -

81. En conexión con las variedades sectoriales, estarían los «lenguajes cientlfico-técnicos», formados
~e~~jerg~ co~sti~ye una zona restringida de la lengua familiar, que limita aJ sur con la principalmente por nomenclaturas especificas en las que el significante y el significado de los signos establecen
. n a Y e ca o, a este y oeste con la terminología artesana y al norte con el t · · una relación biunivoca que impide la polisemia o la connotación (Rodríguez, 1977-1978; Cabré, 1993).
czentífico. . ecmczsmo
82. He aquí Íllgunos ejemplos tradicionales españoles: el bara/lete o parafosa de los afiladores de
Orense, la jalleíra de los tejeros y alfareros de Tonúño, también en Galicia, la tíxileira de los fabricantes de
Efect~vamente, podemos hablar de jerga -o ~rgot"- para hacer referenct'a 1 cuencos de madera del sudoeste de Asturias o lagacería de los canteros de Cantalejo, en Segovia (Moreno Fer-
caracteristicos de · 1 a os usos nández, 2005). .
t . . grupos grenua es, cuya comunicación puramente profesional no ha de 83. Este recurso lo utiliza el lunfardo. Sobre alteraciones formales con fines comunicativos o lúdicos,
ener un~ m~e~ctón ~ ~~ carácter críptico, por más que su dominio corresponda normal- son ilustrativos los ejemplos recogidos en la obra de D. Crystal ( 1994: 53-59}.
mente a mdtvtduos tmc~ados. Estamos ante variedades sectoriales o especializadaio 84. El lunfardo es un argot porteño, restringido a in.iciados y Il¡¡mado policialmente lenguaje canero.
0
Como ocurre en muchos lugares·, algunas palabras del lunfardo han pasado a formar parte del léxico general, en
80. Denominación dada por B . Rodríguez (1981; 1997). este caso del Río de la Plata: mina, gil, chamll)lo, papusa (Borges y Clemente, 1968; Teruggi, 1978; Espíudola,
2002).
ciados a formas ya existentes, se crean metáforas y se utilizan multitud de nombres propios
con referentes locales o regionales. Sirvan como muestras estas pocas frases: la de ariepa
de hoy me invita a jalar chipola con andújar y pedroñeras 'en la carta de hoy me invitan a
comer cordero con aceite y ajos'; el tolimo de la mesada peor que un senador 'el hombre
tiene la cabeza peor que un burro'; aculla birris y no conoce a la tía jacinta 'está borracho
y no conoce la vergüenza' (Martín de Nicolás, 1968).

Reflexiones y ejercicios CAPÍTULO 5

1. Aplicando los criterios de Stewart (1962), indique a qué tipo de variedad corres-
ponderían las siguientes denominaciones y explique por qué: BASJC, sánscrito, vasco, ca- EL CAMBIO LINGÜÍSTICO .
rioca,francés, maya, chino mandarín, pichinglis de Guinea Ecuatorial. Busque en manua- VISTO DESDE LA SOCIOLINGÜÍSTICA
si
les de lingüística o consulte la Enciclopedia de/lenguaje, de D . Crystal, lo considera ne-
cesario.
Variación y cambio lingüístico
2. Consulte la página informática de Ethno/ogue, que ofrece una base de datos de
las lenguas del mundo: <http://www.ethnologue.com>. Busque Chile, dentro del conti- Por eso digo que si los que murieron hace mil años volvieren
nente americ~o. Anote, junto al nombre de cada lengua, si cumple o no cada uno de los a sus ciudades, las creerían ocupadas por gente.extranjera debi-
criterios de Stewart y determine de qué tipo de variedad se trata en cada caso. do a que su lengua es distinta de la de éstos.

3. Descubra: en su propia habla qué características fónicas, gramaticales, léxicas y (DANTE ALIOHIERI, El convite, 1304-1307)

pragmáticas predominan cuando hace uso de un estilo formal y cuáles lo hacen cuando usa
un estilo informal. Describa los principales rasgos lingüísticos que aparecen en el estilo La sociolingüística ha contribuido enormemente a revitalizar el interés por el cambio
.formal de los niveles socioculturales más bajos de su comunidad. lingüfstico, después de muchos años de hegemonía de los estudios sincrónicos, desarrolla-
dos, en su mayor parte, desde posiciones estructuralistas o generativistas. La reanimación
4 ... Señale cuáles son las principales características de la jerga estudiantil de su co- -al menos teórica- de este tipo de estudios por parte de la sociolingüística ha supuesto,
munidad de habla. Preste atención a todos los niveles de la lengua, incluidos los aspectos entre otras cosas, la ruptura de la dicotomía saussureana «diacronía-sincronía>> porque se
relacionados con el discurso. ha demostrado que lo sincrónico puede ser tan valioso para el estudio del cambio como lo
diacrónico.
En 1982, William Labov presentó los aspectos más destacados del estudio de la varia-
Orientaciones bibliográficas ción y del cambio lingüistico, señalando la importancia que tienen unos fundamentos em-
píricos para el conocimiento de la realidad. De los trabajos sociolingüisticos que hasta ese
Sobre el concepto de dialecto y todos los problemas teóricos y prácticos que se sitúan momento se habían dedicado al estudio de la variación y del cambio, Labov extrajo los si-
en su entorno, conviene consultar los capitulas introdt¡ctorios del libro dirigido por Ma- guientes denominadores comunes: en primer lugar, los hablantes cuya lengua se.estudiaba
nuel Alvar, Manual de dialectología hispánica. El español de España (1996). Para una ca- eran localizados en el contexto social de una comunidad de habla; en segundo lugar, los
racterización del español coloquial, puede consultarse el trabajo de Antonio Briz, El espa- datos de habla analizados procedían de grabaciones de interacciones lingüísticas; además,
ñol coloquial. Situación y uso (1996). Como introducción gen,eral a las teorías de M. A . K. los materiales eran sometidos a minuciosos análisis cuantitativos. Todo ello demostraba
Hallíday, véase su obra El lenguaje como semiótica social (1982). que la variación y el cambio podían ser investigados sobre bases empíricas muy sólidas Y a
partir de materiales de las hablas vivas.
Las propuestas más recientes de explicación del cambio son deudoras en gran parte
de los estudios sobre variación lingüística. Variación y cambio, sin embargo, no deben ser
interpretados como fenómenos absolutamente dependientes o vinculados por una relación
causal. Según Labov, el cambio es variación y todo cambio implica la existencia de varia-
ción, pero no toda variación ha de desembocar necesariamente en un cambio. .
Como es bien sabido, el cambio lingüístico es un complejísimo proceso que implica
factores de muy diferente signo: sociales, geqgráficos, psicológicos, pragmáticos. Los
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA lB

cinco problemas principales con los que se enfrenta el estudio del cambio ya fueron seña- ·; ..e en una comunidad local y esto lo puede llevar al uso de rasgos lingüísticos caracterís-
c!Ou
lados por Weinreich, Labov y Herzog (1968: 95-195). Esos problemas son los siguientes: tico·s de esa comunidad. . . . _ .
De forma complementaria, se ha comprobado que las innovactones Iingüisttcas son
a) Las restricciones. Determinar los factores que hacen posibles unos cambios e más frecuentes en los grupos y comunidades cuyos individuos mantienen ;IDcul~,s débi-
imposibles otros, y que marcan su dirección, cuando se producen. les entre sí. Esos lazos débiles suelen llevar, en general, a procesos d~ mve~ac10n Y de
b) La transición. Explicar cómo se desarrolla el cambio lingüístico; afrontar este simplificación lingüísticas, sobre todo en las situaciones en que dos o ma.s v~e?ades en-
problema supone dar cuenta de cómo es y cómo se produce la variabilidad de la lengua en en contacto. La nivelación supone la eliminación de los elementos bnguísttcos mar~
una comunid~d concreta. tran o menos frecuentes; la simplificación asegura el mantemmtento
cados · · d e 1as tiormas 1·1~- .
e) La adaptación o inserción. Determinar cómo un cambio en curso se adapta al sis- güísticas más simples y más rentables funcionalmente, aunque se trate de elementos un-
tema lingüístico y social que lo rodea. noritarios. . . .
d) La actitud. Descubrir qué actitudes despierta entre los hablantes el cambio lin- Ralpb Penny ha aplicado estas conclusiones a alg~as reg10nes, vanedades y ept~o-
güístico y de qué manera influye tal actitud en el desarrollo ulterior del cambio. dios de la historia de la lengua española, con resultados mteresantes. El norte de ~spana,
e) La consumación o actualización. Explicar por qué un cambio lingüístico se ha área que ha recibido tradicionalmente poca inmigració~ y en la que se ha produc1do una
producido en unas coordenadas espacio-temporales concretas. escasa mezcla de población, revela una menor presencta de los efectos de la mezcla de
dialectos (nivelación, simplificación) que otras regione~ de la Peninsula: 1~ áreas rura-
De todos estos problemas, el de más dificil resolución es, sin duda alguna, el relativo les de Asturias o de Cantabria, por ejemplo, poseen un ststema de cuatro o cmco vocales
a la consumación; los dos primeros (restricciones, transición) se pueden resolver cuando fmales, frente al sistema de solamente tres vocales finales del español o del po~g~é~.
los cambios ya se han cumplido; los tres últimos {adaptación, actitud, consumación) re- Otro ejemplo: el carácter cerrado de las comuni~des mozárab.es~ formadas p~r mdiv~­
quieren análisis empíricos en el momento en que los cambios se están produciendo. duos unidos por lazos múltiples y estrechos, exphca el manterumtento de hábttos tradi-
Como es natural, entre todos ·Jos factores que con distinta intensidad condicionan o cionales y la resistencia a la innovación, incluida la innovación ling_üística en sus ha~las
motivan los cambios lingüísticos (factores internos, convivencia de dialectos, lenguas en romances. Junto a este caso, es interesante observar lo que ha ocumdo en las comu~n~a­
contacto) (Trudgill, 2002), la sociolingüística ha puesto un interés muy especial en los as- des judea-españolas, en las que el contacto con otras variedades ha llevado a la a~á~ctón
pectos que tienen que ver con las condiciones sociales de los usos lingüísticos.85 Esta dis- de fenómenos innovadores de nivelación (por ejemplo, el seseo y el yefsmo), st b1en se
ciplina h~ podido plantear. hipótesis y proponer conclusiones, ratificadas empíric~ente, han mantenido unas fuertes relaciones sociales internas que podrían explicar el conse~­
~ue son smgularmente vahosas para el conocimiento de los cambios. 86 Algunas de las más vadurismo judeo~español, su resistencia a la innovación lingüística. ~or·o.tro lado, .l as s1~
mteresantes han surgido en las investigaciones sobre redes sociales; otras, como veremos, tuaciones de colonización (reconquista del sur de la Península, colomzactón amenc~a)
proceden de los estudios que trabajan sobre modelos de estratificación social. han favorecido la existencia de vínculos débiles entre individuos y se han converttdo,
Los estudios de redes sociales han podido demostrar que la difusión de una innova- por tanto, en caldo favorable, en términos generales, para todo tip~ ~ imiovacion~s lin~
ci~n lingüística de~ grupo social a otro se produce a través de los individuos que están güísticas (seseo, ceceo, neutralización de consonantes en postctón final de stlaba)
umd?~ a la red med1ante lazos débiles (Milroy y Milroy, 1985a). Los hablantes de mayor (Penny, 1987; 1992; 2000). , . .
movthdad suelen establecer lazos más débiles que los individuos sedentarios y social.men- Hay que tener muy presente, sin embargo, que, a pesar del caracter dectstvo de ~os
t~ más estab~es y, ?~r tanto, .suelen ser elementos periféricos de los grupos; de ahí su capa- factores sociales para explicar y comprender los cambios lingüísticos, la l~gua tam~tén
Cidad para difundir mnovac10nes: el grado de integración de un individuo en una red social dispone de mecanismos internos - funcionales, estructurales-- que detenrunan la onen-
afecta a su capacidad de innovación desde el punto de vista lingüístico. Junto a estas.con- tación y el resultado de la variación y de los posibles cambios. Villena Ponsoda (~00 1~ ha
clusiones, los estudios de redes también destacan la importancia de las decisiones indivi- explicado, a propósito de la distinción de /s/ y/()/ y del debilitamiento de lt)'l q~e.htstónca~
duales de los hablantes, más allá de las restricciones derivadas de su ubicación dentro de la mente existe una cadena de propulsión que impide que en las áreas donde se distmguen las
red (Marshall, 2004: 229). De este modo, un hablante puede tener una voluntad de integra- sibilantes no se debilite la palatal. Del mismo modo, allí donde hay seseo o ceceo entra en
acción una cadena de tracción que deja espacio para una realización (f] de eh, aunque no
. 85. Es bien cono<:ida la rel~ció~ desc~bierta entre adquisición individ ual y cambio lingüístico.'La bipó- de forma obligada. La evolución de los sistemas fónicos está sujeta a un juego de tende.n-
t~sts de Halle, que soste01a que la stmphficactón de las gramáticas que hacen los nifios es un mecanismo de cam- cias internas conservadoras e innovadoras, que se aprecian claramente en el consonantlS-
bio elem~ta_l, ~e rechazada por Weinreich, Labov y Herzog argumentando que la lengua de los ni6os es adqui- mo de las hablas del sur de España. Lo interesante de este tipo de estudios internos es que
nda en P~ClpiO de los padres _Y posterionnente : e-formada bajo la influ encia de compañeros del mismo grupo.
P. Ke~w11l (1996) ha establecido una comparación entre el proceso de adquisición lingülstica y el proceso del
para su desarrollo también pueden aplicarse técnicas muy habituales en la investigación
camb1o Yha llegado_ ~ la conclusión ~e que los factores que influyen en ambos procesos son el nivellingüistico, sociolingilistica; técnicas cuantitativas de análisis de la variación (Moreno Femández,
la edad y la compleJidad de las condiciones. 2004a). ·
86. Una de ellas, por ejemplo, sostiene que los grupos étnicos que entran a fonnar parte de una comuni-
dad de habla participan de los cambios lingü!sticos en curso solamente cuando comienzan a adquirir derech~s
tales como puestos de trabajo dignos, viviendas estables o el acceso a la estructura social de la nueva comu-
nidad.
...,.,. v AltiAC!ON EN LA LENUUA 115

El mecanismo del cambio lingüístico determinante de los cambios en progresión. William Labov (1974; 1980; 2001) da gran
~portancia a los cambios desde abajo, los que se prqducen por debajo del nivel de cons-
En 1968, Weinreich, Labov y Herzog y, más adelante, Labov en solitario hicieron una ciencia de los hablantes y se originan en los niveles sociales bajos o medios; en estos ca-
descripción del mecanismo del cambio lingüístico que ha tenido una enorme repercusión sos, se suelen dar patrones curvilíneos de distribución social, en los que los usos más inno-
dentro y fuera del ámbito de la sociolingüi.stica. La propuesta de Labov (1972c) se hizo to- vadores aparecen sobre todo en los niveles sociales intermedios (clases trabajadora y me-
mando como fundamento las experiencias de los estudios realizados en Martha's Vineyard dia). Estas clases medias tienen una motivación social para innovar: buscar Ia identidad de
(Massachusetts)87 y en Nueva York. 88 Allí se habla de que el início del cambio suele darse 'la comunidad, la solidaridad del grupo; por eso suelen valorar positiva y favorablemente
en un subgrupo de una comunidad, sobre todo cuando se acusa algún tipo de presión so- las características identificadoras de su comunidad, especialmente las de su clase, y eso las
cial. En un primer momento, la difusión del cambio se puede realizar, incluso de forma in- lleva a difundirlas y a conferirles un valor de símbolo social. En esta linea, los cambios lin-
consciente, dentro de un subgrupo de nivel social bajo (cambio desde abajo) y la variable güísticos pueden interpretarse como procedimientos de auto-identificación, que caracteri-
Iingilistica se puede transformar en un indicador, característica que no está sometida a va- zan con su presencia a los miembros de la comunidad y, por su ausencia, a los que no perte-
riación estilística. Cuando esa variable pasa a otras generaciones, se habla de hipercorrec- necen a ella.
ción desde abajo, entendiendo <<hipercorrección» como el uso de una variante más allá de Junto a los planteamientos de Labov, y coincidiendo con ellos al reconocer la impor-
. lo fijado por un patrón o de lo esperado para un grupo concreto. Si la difusión del cambio tancia de las clases sociales en la innovación lingüística, Anthony Kroch (1978) propone
llega a ser tan amplia que llega a afectar a toda la comunidad de habla, el rasgo se transfor- una explicación del cambio que tiene que ver principalmente con la resistencia a la innova-
ma en un marcador que pasa a ser incorporado a la variación estilística y 9ue produce rea- ción por parte de ciertos grupos: Labov se preocupa por la motivación de la innovación;
justes estructurales, que a su vez pueden dar origen a nuevos cambios. . l(roch más bien por las razones de la resistencia al cambio. Según Kroch, los grupos lin-
Las consecuencias últimas de este proceso de cambio varían dependiendo del estatus güísticamente conservadores pueden optar por impedir ciertos cambios; esos grupos tam-
del subgrupo que lo inició. Según Labov, si el subgrupo que inicia el cambio es el de ma- bién suelen ser conservadores desde un punto de vista socio-político y ocupan una posi-
yor estatus de la comunidad, el cambio puede llegar a ser un modelo de prestigio del que la ción favorable en la organización social.
comunidad es plenamente consciente (cambio desde arriba). Es en este momento cuando Por su parte, Gregory Guy (1988: 57-60) sugiere la posibilidad de sintetizar las ideas
puede surgir la hipercorrección desde arriba: los estatus inferiores, principalmente las de Labov y de Kroch entendiendo los conflictos sobre la significación sociosimbólica de
clases medias, en un intento de ajustarse al modelo de prestigio, sobrepasan la frecuencia las innovaciones lingüisticas como consecuencia de un conflicto de intereses entre clases
de los usos del grupo más prestigiado. Si, por el contrario, el subgrupo que inicia el cambio sociales. La clase trabajadora, los niveles de estatus más bajos dentro de las clases medias,
es de bajo estatus, los individuos de los estratos superiores pueden rechazarlo e intentar son un foco de innovaciones que pueden adquirir un valor simbólico positivo como marca
corregirlo. En tales casos, las innovaciones pueden convertirse en un rasgo limitado y es- · de grupo. Las elases de estatus más elevado, sin embargo, rechazan tales innovaciones y se
·tigmatizado, esto es, en un estereotipo.89 • resisten a ellas, como un procedimiento para defender sus posiciones y marcar distancias
El estudio de los mecanismos sociales del cambio lingüístico está poniendo de mani- respecto a grupos inferiores. De ahí que el equilibrio entre las dos fuerzas sociales, la coin-
fiesto que la dinámica de las relaciones entre los grupos de una comunidad es una fuerza cidencia de intereses, sea la única posibilidad de éxito en una innovación lingüística. Para
Guy, el cambio lingüístico no es más que el reflejo de una dialéctica elemental de las socie-
87. Martha's Vineyard es un isla de la costa de Massachusetts con una población estable de unos
dades humanas.
6.000 habitantes; esta población aumenta hasta los 40.000 habitantes en verano. En Martha's Vineyard, los
diptongos [ai] y [au} se pronuncian mayoritariamente con el primer element9 abierto, con una [a] semejante a En lo que se refiere al proceso de transmisión del cambio lingüístico o, si se quiere, a
la de car. Sin embargo, en época más reciente se ha observado un progresivo aumento del cierre o centraliza- la innovación ligada a su inmediata transmisión, son muy importantes los datos que se han
ción de es·e sonido vocálico, que ha dado lugar a una realización [ia] y [:m]: tal centralización predomina entre ido reuniendo relativos a la figura de los líderes, que se defmen como aquellos miembros
tos pescadores, sobre todo los que habitan en la zona más tradicional de la isla, y en personas que tienen entre de la comunidad que se sitúan a la cabeza de los cambios lingüísticos (Labov, 2001 ). Des-
30 y 45 años. Labov opina que el cambio se ha irradiado desde una pequeño grupo de pescadores (cambio des-
de abajo) y se ha convertido, inconscientemente, en atributo de la personalidad de los isleños, frente a la de de este punto de vista, se considera que son los líderes -personas concretas-los que tie-
los veraneantes, poco identificados con los valores tradicionales de la isla. La primera versión de este estudio nen el principal protagonismo en la difusión de los cambios y no tanto otros factores de na-
se hizo pública en 1962. · turaleza macrosocial. Consecuentemente, la variación lingüistica y los cambios que de ella
88. Labov (1972c; cito· por 1983: 75-104) estudió la realización de r en palabras como four,jloor, car, se derivan encuentran su contexto de desarrollo natural en las interacciones cara a cara
beard o bear en la ciudad de Nueva York. Buena parte de los materiales fueron recogidos en tres grandes alma-
cenes neoyorquinos, a ,los que acuden personas de diversos niveles socio-económicos: Sa.ks, en la Quinta Ave-
(Martfn Butragueño, 2005). William Labov (2001: 360) ha explicado que los rasgos más
nida, Macy's, de clase media, y Kleins, de precios populares. Labov observó que el mantenimiento, o reposi- destacados de los líderes de los cambios son el hecho de ser generalmente mujeres, de con-
ción, de r era más frecuente entre los hablantes de mayor nivel soCioeconómico, los que acudían a Sa.ks, y mu- centrarse en los grupos intermedios de la jerarquía socioeconómica -dando lugar a patro-
cho menor entre las personas que acudían a Kleins. Los estudios realizados por Labov demuestran que la pro- nes sociolingüísticos curvilíneos-, de mantener contactos frecuentes con los grupos lo-
nunciación de res un rasgo prestigioso, más frecuente en los estilos cuidados y en los hablantes de mejor posi·
ción social, que se está extendiendo a otros grupos sociales, especialmente a los de nivel medio (cambio desde
cales, aunque ello no impida otros contactos con un entorno más amplio, y de mantener
arriba). Véanse ejercicios del capitulo 3. contactos con personas de estatus superiores e inferiores en la'escala social. Según Martín
89. Sobre la incidencia del factor <(sexo» o ((género» en la innovación lingüística, véase el epigrafe de- Butragueño (2005), este perfil refleja lo que son los líderes privados, entre los cuales se
dicado a esta variable social, donde se comenta el carácter conservador o innovador del habla de las mujeres. podría distinguir a los lideres del cambio propiamente dicho, a los líderes de la variación
--· ---·--·-- LA VAlUAClON EN LA LhN\J'Ul\

(adscritos a las variantes más prestigiosas) Y a los líderes en la interacción (aquellos que . Otros principios del cambio lingüístico, sin embargo, son elaboración de la propia so-
dominan las conversaciones Y otro tipo de interacciones). Junto a todos ellos podría ha- ciolingüística de Labov (200la):
blarse de los líderes públicos: personas con puestos relevantes en las estructUras interme-
dias de la sociedad (escuelas, iglesias, medios de comunicación); personas con importan- Principio 1 o del patrón curvilíneo: los cambios lingüísticos_ desde ~bajo _se origi-
tes cargos públicos. . nan en grupos sociales intermedios, localizados en el centro de la Jerarquia soctoeconó-
En una interpretación del proceso de transmisión del cambio de generación en gene- ¡nica. ' . bl . r
ración y en el conjw~to de la s~ci~d, William Labov (200 1: 43 7) ha propuesto unos prin- · · Principio 2 o de la conformidad lingüística de las mujeres: en las _v ana es_sociO.m-
cipios que se enuncian de la.sigUJente forma: üísticas estables, las mujeres muestran menores proporciones de vanantes esngmatiZa-
~as y mayores proporciones de variantes prestigiosas_ que l~s ~om~res. .
. 1. Los niños comienzan su desarrollo lingüístico de acuerdo con las pautas transmi- Principio 3 o de la evaluación uniforme: una vanable lmgillsnc~ estratificada es eva-
tidas por sus madres; los cambios posteriores se producen sobre estos patrones_o se añaden luada de un modo uniforme por los miembros de una mis~a comuntda~ de habla. .
Principio 4 o del liderazgo de las mujeres en el ~ambw desde aba]~: en los c~b10s
a ellos.
2. La variación lingüística se transmite a los niños en forma de una distinción esti- lingüísticos desde abajo, las mujeres usan las formas mnovadoras con mas frecuencta que
listica entre lo formal Y lo informal, más que en forma de estratificación social. los hombres.
3. En su proceso de socialización, según el estatus, los niños aprenden que las va-
riantes habituales en el habla informal se asocian al estatus más bajo dentro de la comu- En estos cuatro principios fundamentales siempre está pr~ente un _com~nente ~~­
nidad. cia1 (clase, sexo/género, comunidad de habla~ que ~uede estar sujeto a ~e~fic~I~n empm-
. . 4. Los cambios lingüísticos desde abajo se desarrollan primero en.e l habla espontá- ca y que puede ser analizado desde perspectivas aJenas a la del cambio lmgüístico .
nea, en los niveles más informales, y se asocian inconscientemente a un inconformismo
hacia las normas sociolingüfsticas.
5. Los cambios lingüísticos son promovidos, en la comunidad general, por los ha- Teorla de la onda y teoría de catástrofes
blantes que más tempranamente han adoptado símbolos de inconformidad (principio de la
inconformid(ld). · · Una visión diferente de cómo se produce el cambio lingüístico ha sido aportada por
los especialistas en lenguas criollas. Desde esta especialidad~ un cambio se defme como ~1
Labov matiza, sin embargo, que el proceso de transmisión, así visto, responderla más paso de un uso categórico de un elemento X a un uso categónco de un elemento Y, a tr~ves
bien a ló que seria la transmisión urbana, a la más típica en la estratificación social de las de una fase de alternancia o variación de X e Y. EJ.paso de un extremo a otro -por ejem-
grandes .ciudades. El cambio en las áreas rurales no tendría por qué ajustarse estrictamente plo, la eliminación de una variante o la generalización de otra- se produce_de ~ modo
a estos principios, si bien es evidente que los grupos más cultos de las comunidades rurales gradual, semejante a la forma en que se va desplazando ~a _on~. ~sta exp~Icacion ~e la
suelen ser seguidores de las pautas lingüísticas de las ciudades. onda responde a un modelo dinámico, en el cual los cambtos lmguisttcos se difunde~ siste-
· En conjunto, William Labov interpreta los cambios lingüísticos como procesos sobre mática y progresivamente a través de contextos diferentes y a través de hablantes diferen-
los que operan principios de naturaleza lingüística y sociolingüística. Algunos de estos tes, de manera similar a como se presenta en la figura 5. l ..
principios han ido formulándose a lo largo de la historia de la sociolingüística y mantienen
su vigencia:
Contextos llngDisticos
Principio del mínimo esfuerzo: bajo la influencia de determinados factores el ha- A B C D
blante puede reducir la información fonética que proporciona a su interlocutor hasta el
punto en que ya no se entiende lo que dice. X
Principio de la densidad: dentro de una comunidad (o de un territorio) existen grupos
(o núcleos) cuyos comp_onentes se comunican entre si con una mayor intensidad (densi- 1
X X
dad) que con personas aJenas, lo que facilita su diferenciación lingüística; cuanto más fre-
cuentemente habla la gente .entre sí, más parecida es su forma de hablar.
Principio de la imitación: el uso y ]a propagación de elementos lingüísticos respon- X X X
den a un fenómeno de imitación. . .
Principio de la contingencia: los patrones de comportamiento social no están vincu- 4 X X X X
lados de una forma predecible con los resultados de los procesos de cambio lingüístico· la
vinculación entre las dimensiones sociales y los rasgos lingüísticos son el resultado de ~a
FtG. 5 .l. Escala de implicación de un cambio lingüístico.
concatenación arbitraria y accidental de la historia.
LA V ARIACION EN LA LENGUA 119
116 YIU.NCil'1U:S 1J.h SUC10Ll.NliU1STICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE

_/
u(n)

l(n)
_/
ie(n)
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%
Uso oi(n) _/
o(n)
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e(n)

a(n) _/ _/
Hablantes Siglos IX X XI XII XIII XIV
FrG. 5.2. Curva en forma de S. FIG. 5.3. Difusión de la pérdida de la nasal enfranf!és (solapamientos de curvas en forma de S).

Los hechos variables se manifiestan en cada hablante o en cada lecto de un modo di-
ferente y existe la posibilidad de ordenar esos individuos de forma escalonada, poniendo Thom. Esta teoría se ajusta muy bien, en sus planteamientos generales, a nuestros intereses
en un extremo el hablante (el lecto) en el que la variación se manifiesta siempre o casi porque concibe la realidad (en este caso lingüística) como algo estable, pero sujeto a cam-
siempre a través de unas variantes y, en el extremo opuesto, el hablante ( ellecto) en el que bios imprevistos y a discontinuidades. La idea fundamental es que las acciones continuas
la variación se manifiesta siempre o casi siempre a través de otras variantes. A su vez, los producen resultados discontinuos, de modo que el cambio continuo en una variable induce
contextos lingüisticos en los que aparecen unas variantes u otras también pueden dispo- a cambios abruptos en la trayectoria temporal de otras. Afirma López Garcfa {1996) que
nerse de forma ordenada, dando como resultado unas escalas de implicación en las que esto es lo que viene a producirse en la variación lingüística y que las interpretaCiones mul-
queda ~eflejado el proceso de difusión de un cambio en forma de onda. tidimensionales que ofrece la teoría de catástrofes superan las que están basadas en repre-
Los estudios del cambio elaborados desde el modelo dinámico de los criollistas han
demostrado que la velocidad de difusión de un cambio lingüístico, teniendo en cuenta los
hablantes y los contextos entre los que se va generalizando, o su proporción de·uso, no es
constante a lo largo de todo el proceso de difusión: el cambio se difunde muy lentamente
en un primer momento, tiene un ritmo muy rápido en una fase intermedia y se ralentiza en
la etapa fmal, hasta que muy poco o poco se generaliza completamente. Este proceso for-
ma una curva en forma de S como la que se representa en la figura 5.2.
Es frecuente, sin embargo, que los cambios se difundan dando lugar a una curva en
forma de S semejante a la del gráfico anterior, pero formada por varias curvas menores,
también con forma de S (fig. 5 .3). En la figura se observa que cada pequeña curva en fonna
de S corresponde a un particular contexto lingüístico. La pérdida de la -n final en francés y
la progresiva nasalización de la vocal obedecieron a un proceso desarrollado a lo largo de
cinco siglos aproximadamente. La nasalización fue ampliando sus contextos paso a paso,
encadenando fases en las que se reconoce el mismo tipo de evolución: inicio lento, desa~
rrollo intermedio rápido, final lento (curva en forma de S). Según el gráfico, la pérdida de Dental
-n se dio primeramente con vocales como a y e, entre los siglos IX y XI; el proceso de pérdi- e
interoental
da de la nasal concluyó con las vocales altas i y u , ·e ntre los siglos XIII y XIV (Aitchison,
1991). Cabe destacar, por otro lado, que, para la sociolingüística moderna, la difusión en
forma de onda puede producirse tanto en un espacio geográfico como en un espacio social,
Jo que supone establecer un punto de contacto entre la lingüística de fmales del siglo xx y
la de fmales del siglo XIX, especialmente con la llamada teoría de la onda de Schmidt. FUEHTE: A. López Garcla (1996).
Precisamente, esa finales del siglo xx cuando irrumpe una teoría matemática general FIG. 5.4. Modelo de teoría de catástrofe s aplicado al reajuste fonológico del español
que ha ido proyectándose en las Humanidades y que ha alcanzado el terreno del estudio de del Siglo de Oro.
la variación y el cambio lingüístico. Se trata de la teoría de catástrofes formulada por René
LA V A.K.IAl:tUN bN LA L.I:.NUV11o.

sentaciones de tan solo dos dimensiones, como la curva en forma de S. En su aplicación a b. en el lugar de articulación de las consonantes o las metátesis de líquidas Y oclusivas.
los cambios lingüísticos internos, la teoría de catástrofes proporcionaría una explicación tosd t punto de vista . el rumbo para el estudio del cambio no debería estar tanto en
Deseese • · ,
para el complejo reajuste fonológico experimentado por el español en la Edad Media y el guntarse si son los fonemas o las palabras los que cambian, como en plantearse cuáles
Siglo de Oro y permitiría representar los pasos de zh > sh y sh > [x] como una transición ~~~las propiedades que determinan el paso de un estado fónico a otro (Moreno Femán-
suave, mientras que los pasos dz > ts y ts > [8] obedecerían a una transición brusca (López dez, 1998a).
García, 1996: 34).
Un modelo similar se puede utilizar para interpretar procesos de variación y cambio
en los que están implicados factores sociales o estilísticos: en uno de los ejes se representa. El estudio del cambio en tiempo real y en tiempo aparente
ría la variable social y en el otro la lingüística. 90
Como se desprende de las hipótesis y explicaciones de la socio1ingilistica ~ la d: :.x-
periencia acumulada por la lingüística histórica (Josep~ y Janda, 2005), el camb10 h~guts­
Cambio fónico regular y difusión léxica tico puede ser estudiado básicamente de dos formas diferentes. Una ~e ellas constste en
bservar los usos sociolingilisticos de grupos de hablantes en épocas diferentes o a lo l~go
A propósito del mecanismo puramente lingilistico de los cambios, Labov ha plantea- ~e un periodo de tiempo determinado: el cambio se estudia en tiempo real. La otra constst_e
do una cuestión que ha venido preocupando a la lingüística histórica desde hace más de un en observar los usos sociolingüísticos en un momento concreto p~, desde ~uí, d~ducrr
siglo: ¿cuál es el mecanismo fundamental del cambio fónico?, ¿es éste un mecanismo de cómo pueden evolucionar los cambios que están en curso: el cambto se estudta en tiempo
naturaleza puramente fónica, que afecta sólo a los elementos fónicos implicados, o tal vez aparente (Chambers, Trudgill y Schilling-Estes, 2002: 312-33~~·
esos elementos.se difunden como parte de una unida léxica, de manera que la difusión lé- El estudio de los cambios en tiempo real puede hacerse unhzando datos ~e la lengua
xica se convierte en el mecanismo fundamental de difusión del cambio fónico? Esta doble hablada 0 de la lengua escrita. Cuando se trabaja con la lengua hablada, los penodos de re-
interpretación -fónica y léxica- está reflejando, según Labov, las posiciones defendidas ferencia suelen ser bastante cortos, entre otras razones porque la lingüísti~a que se ocu~a
por neogramáticos y dialectólogos en el siglo XIX: para los primeros, los cambios fónicos de este tipo de manifestación no ha dispuesto de los medios adecuados para su estu~o
se producen en cumplimiento de unas reglas de indole fónica y de aplicación automática; -magnetófonos o grabadoras- hasta hace relativamente poco tiempo. _La c?mparact~n
para los segundos, la explicación del cambio descansa en el principio de Gilliéron según el de los materiales recogidos en los atlas lingilisticos, por ejemplo! proporctona ~o~~c~o­
cual «cada palabra tiene su historia» y, por tanto, los cambios hay que estudiarlos caso por nes muy valiosas sobre algunos cambios ~n curso_: así, los ~tenales del Atlas Lt~guzstico
caso en las palabras, como portadoras de elementos fónicos. de la Península Ibérica, reunidos en la pnmera nntad del stglo XX <!'lavarro T~mas, 1962),
Ante la evidencia de que los fonemas cambian y de que las palabras también lo hacen, y los materiales de los atlas regionales españoles, de la segunda nntad,.pemuten ~bservar
William Labov ha elaborado sendas caracterizaciones de los dos tipos de cambio y los ha· cómo se está difundiendo el fenómeno del yeísmo (Malina, 1?97). Como alt~.ativa. al es-
pr~entadoasí (1994, cito por 1996: 829-830): tudio de los cambios lingilisticos en la lengua hablada y en tiempo ~eal, tambten ext~te ~~
posibilidad de obtener datos de unos mismos hablantes en etap~ dt~e~entes d~ su vtda.
El cambio fónico regular es el resultado de una transformación gradual de un solo rasgo Ahora bien, la mayor parte de los estudios sobre cambios lmgütSttco~ en t17mpo real
fonético de un fonema en un espacio fonético continuo. Es característico de las etapas inicia- se han hecho partiendo de la lengua escrita y ello obliga a hacer otras constderactone.s me-
les·de un cambio que se desarrolla dentro de 1in sistema lingüístico, sin condicionamiento lé- todológicas. La disciplina que tradicionalmente se encargado de estas l~?ores ha stdo la
xic.o o gramatical ni ningún grado de consciencia social («cambio desde abajo»). lingÜística histórica y los especialistas en este c~po han ~uesto su ate~cton en el desarro-
La difUsión léxica es el resultado de la abrupta sustitución de un fonema por otro en pa-
llo de muchos cambios a lo largo de grandes penodos de tiempo. La dificultad de su uu:ea
labras que contienen ese fonema. Las formas más antiguas y más nuevas de la palabra diferi-
rán normalmente por varios rasgos fonéticos. Este proceso es más característico de las etapas es tal y la cantidad de conocimientos ~specíficos q~e ~e ~c~ulan. es tan ~nde qu~ la ~.t;t­
tardías de un cambio interno que ha quedado diferenciado por condicionamiento léxico y güística histórica ha llegado a converttrse en una disc1phna bten d1ferenc1ada de la lmguls-
gramatical, o ha desarrollado un alto grado de consciencia social o de préstamos de otr.os sis- tica sincrónica. . . . .
temas («cambio desde .arrib¡m). Una de las principales diferencias entre las lingüísticas histórica y smcr~mca radica en
la naturaleza de los datos que se manejan. William Labov (1996: 58 y ss.) senala en su obra
Según Labov, sería posible pensar que el cambio fónico regular y la difusión léxica Principios del cambio lingüístico que la lingilistica histórica s~ apoya. ftrmemente en con-
muestran una distribución complementaria: en el primero .entrarían fenómenos como el juntos muy amplios de datos objetivos, procedentes de muy div~rsas epocas. No obs~~·
cambio de lugar de articulación de las vocales, la vocalización de las líquidas o los cam- esta riqueza de datos es, a la vez, débil desde muchos pWltos de VlSta:.los documentos_ histó·
bios en el modo de articulación de las consonantes; en el segundo, se incluirían el acorta- ricos que se conservan han sobrevivido por azar --el corpus de matenales de que se dispone
miento y el alargamiento de unidades, la diptongación de vocales medias o bajas, los cam- ha venido condicionado por una serie de accidentes históricos impredecibles-- Y además

90. Véase la aplicación de esta teoria al análisis de.las formas de tratamiento en el capítulo 7. 91. Asi se hizo en el proyecto para el estudio del habla de Montreal (Canadá) (Ibibault Y Vincent, 1990).
122 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 123

80
son materiales escritos, sujetos muchas veces a reglas o normas diferenciadas de la lengua
hablada, que sólo proporcionan evidencias positivas y que han sido producidos por personas 70
de las que desconocemos su perftl sociolingüfstico, así como el perfil sociolingüístico de su
entorno. De ahí que Labov defina la lingüística histórica como «el arte de hacer el mejor uso 60
de los peores datos». Y precisamente la precariedad de los datos hístóricos es lo que hace 50
surgir la llamada «paradoja hístórica», que tiene su correspondencia -en la paradoja del ob-
servador de la investigación sincrónica. La paradoja histórica se formula así: %40

El fin de la lingüística histórica es explicar las diferencias que existen entre el pasado y 30
el presente; pero, al determinar hasta qué punto el pasado fue distinto del presente, no hay
20
forma de saber cómo fue de diferente. ·
10
La conclusión que obtiene Labov, acerca de las limitaciones de los datos históricos
para el estudio del cambio, es que se hace necesario intentar una explicación a partir de o·
1.• gen. 2.• gen. 3.•gen.
técnicas que permitan descubrir cómo se desarrolla el cambio; se hace·necesario trabajar
sobre cambios en marcha y utilizar métodos y técnicas empíricos, que ofrezcan unos resul- Fro. 5.5. Proporción de uso del seseo según edad en Melilla.
tados significativos y realmente representativos de una comunidad. De este modo, seria
posible descubrir la intensidad; la variación y la orientación de un buen número de cam- siderados. Así, en la ciudad de Melilla se ha podido observar que las variantes fonéticas
bios lingüísticos. correspondientes al fonema /s/, cuando aparece en posición implosiva, no experimentan
Según se desprende de lo que acabamos de comentar, la sociolingüística propone una variación notable en relación con la edad de los hablantes.
como complemento; no como alternativa, de la investigación de los cambios en tiempo La disposición horizontal de las lineas de la figura 5.6 denota cierta estabilidad en la dis-
real ·el estudio de la innovación lingüística en desarrollo, del cambio lingüístico en curso; tribución de las variantes de -/s/ por edades: en todas las generaciones predomina, de forma
con otras palabras, el estudio del cambio en tiempo aparente. Este estudio se realiza mane- destacada, la elisión de la sibilante; las asimilaciones y el mantenimiento de la sibiláncia son
jando simultáneamente informantes de diversas edades, pertenecientes a una misma co- las soluciones minoritarias, mientras que la aspiración revela unas frecuencias muy discretas.
munidad. Cuando los materiales recogidos de los diversos grupos de edad se extrapolan en · LOs muchos estudios que se han realizado a partir de la hipótesis del tiempo aparente han
un eje temporal, se maneja el concepto de «tiempo aparente», en el que los usos 1ingüísti-· permitido comprobar que los cambios lingüísticos suelen tener su origen en grupos sociales
cos de las generaciones de mayor edad son más antiguos y los usos de las generaciones jó- intermedios, generalmente en los segmentos superiores de la clase trabajadora o en los inferio-
venes son más recientes y se consideran innovadores. La validez del tiempo aparente para res de la clase media. Este caso lo hemos visto ejemplificado más arriba, en la figura 3.3, a pro-
la investigación del cambio está fundamentada en una hipótesis (hipótesis del tiempo apa-
rente), según la cual los usos lingüísticos de una generación no se ven apenas afectados
por el paso del tiempo, esto es, se mantienen prácticamente inalterados y pueden ser con· 80
frontados con los usos de otras generaciones, siempre que se trate de comunidades esta-
70
bles. Ni que decir tiene que esta hipótesis puede ser ratificada o rechazada al estudiar los
cambios en comunidades de habla concretas. 60
Un buen ejemplo de cambio lingüístico en curso es el que ofrece M.a del Mar Ruiz 50
Domínguez con datos referidos al seseo en la ciudad de MeJilla (España). El gráfico que se
40
obtiene sobre el mantenimiento del seseo, según la edad de los hablantes, se muestra en la
figura 5.5. 30
Aquí se observa que las generaciones de mayor edad, especialmente la última, man-
20
o- --o-.
tienen con bastante firmeza el seseo, ftrineza que se va debilitando, en favor de las solucio·
nes distinguí doras, conforme disminuye la edad de los hablantes. Esta distribución lineal 10 --o- -o
Ji
hace pensar que la distinción es un fenómeno innovador y que acabará generalizándose en li

la comunidad de Melilla: el tiempo aparente nos permite llegar a una interpretación de un


cambio en curso, que podría ser ratificada o desechada por el tiempo real. -10~------------------------------------~
2.• gen. 3." gen. 4."gen.
1.•gan.
Del mismo modo, si un rasgo lingüístico no covaria con la edad de los hablantes de
una comunidad, se puede interpretar que su distribución es estable y que, por lo tanto, no Fro. 5.6. Proporción de sibilancia, aspiración, asimilación y elisión correspondientes
cabe esperar un cambio importante en el tiempo aparente del que dan cuenta los datos con- al fonema /si en posición implosiva según edad en Melilla.
124 LA VARIACJÓN EN LA LENGUA 125

pósito de 1a asimilación de -/s/ en l_a ciudad de Las ~almas de Gran Canaria (patrón curvil~eo): ' CUADRO 5. 1. Distribución de variantes africada y fricativa de l íJI en varias comunidades
allí se aprecia que los niveles soc10culturales medio y medio-bajo tienen unas frecuencias de del mundo hispánico
asimilación superiores a las de los grupos más alto y más bajo. Dentro de los niveles sociocul-
turales medios, los individuos más innovadores suelen ser los de estatus más alto, los que cum- lí]l [J]
plen funciones de cierta importancia en el conjunto de la comunidad.
Las evidencias de un cambio en curso son mayores cuando en la misma comunidad se Panamá 56 36
encuentran patrones curvilíneos en relación con los niveles socioculturales y patrones de Málaga 75 25
estratificación continua (distribución gradual) en relación con el factor «edad», cuando un Granada 80 20
Veracruz 82 18
uso lingüístico aumenta o disminuye su frecuencia en correlación con las distintas genera- MeJilla 83 17
ciones. Si un cambio lingüístico en curso está en sus etapas iniciales o intermedias, es fre- Santo Domingo 83 17
cuente que exista correlación con el factor <<Sexo» (Almeida, 1995; Moreno Fernández, Tabasco 90 10
2004a) (ya hemos hecho referencia al carácter innovador o conservador de hombres y mu- México D. F. 93 7
jeres), con el factor «clase o nivel sociocultural» (el cambio surge en un grupo determina- San Juan (Puerto Rico) 95 5
do) y con el factor «edad», pero no con el estilo. Si un cambio se encuentra en una etapa Toledo rural (La Jara) 98 2
muy avanzada del proceso, los clistintos niveles sociolingüísticos aparecen estratificados,
formando un patrón de distribución lineal. Y lo mismo ocurre con los estilos: generalmen-
te coinciden las variantes corresponclientes a las clases altas y los estilos más formales, por 2. Analice los datos del cuadro 5.1 y deduzca si puede hablarse de una situación de
un lado, y las variantes corresponclientes a las clases bajas (usos estigmatizados) y los esti- ClUilbio lingüístico en el territorio hispánico analizado a propósito de la realización de !tj!
92
los más informales, por otro. En cualquier, caso los cambios responden a circunstancias conio africada y como fricativa (Moreno Fernández, 2004a: 990-993).
socio-históricas específicas que pueden escapar de las pautas más regulares.
El análisis de los mecanismos y las condiciones sociales del cambio sirve para la in- 3. Analice la figura 5.7 desde el punto de vista de un cambio fónico en marcha. Se
terpretación de situaciones del pasado sólo si se considera válido el llamado principio de trata de la probabilidad de mantenimiento de (s] en posición final de sílaba en hablantes de
uniformidad. Este principio se formula así (Labov, 1996: 60 y ss.): cuatro generaciones, madrileños e inmigrantes del barrio de Getafe (Madrid) (Martín Bu-
tragueño, 2002: 160).
El conocimiento de los procesos que se dieron en el pasado puede ser inferido de la ob-
servación de los procesos que se están produciendo en el presente. 4. ¿Considera posible una sociolingüística histórica - sobre materiales de una
época pasada- equiparable en métodos y técnicas a la socio lingüística que se hace a
Este principio es el que guía las investigaciones que se realizan bajo el rótulo de socio- partir de materiales de lenguas vivas? ¿Piensa que se pueden hacer estudios sociolin-
lingüística histórica (Romaine, 1982; Gimeno, 1995). Las dificultades que.encuentran estos güísticos sobre la Edad Media teniendo en cuenta que los documentos eran redactados
estudios son básicamente las mismas que se le han presentado a la lingüística histórica tradi- por un grupo minoritario dentro de las comunidades de la época: las personas que sa-
cional, agravadas por la dificultad que supone aplicar ciertas técnicas de análisis cuantitativo bían leer y escribir? ·
sobre unos materiales escasos, parciales o de un alcance sociolingüístico limitado.
0,8
0,72 0,70

Reflexiones y ejercicios . 0,6 0,68

1. ¿Ha tenido oportunidad de observar, aunque sea superficialmente, un camb~o en


p 0,4
curso 0 a lo largo de un periodo determinado? Piense en el léxico: ¿han aparecido palabras
nuevas que hayan desplazado a otras anteriores? No tenga en cuenta las dent>minaciones
nuevas surgidas para nuevas realidades. · . 0,2 0,25

92. B. Fontanella de Weinberg (J 979), en un importante estudio sobre.el español de Bahía Blanca o
1 2 3 4
(Argentina), comprobó el funcionamiento del mecanismo del cambio a propósito de las patatales sorda (en cha-
let, champán,jlash, cliché) y sonora (en arroyo, valle, villa,yema, lluvia). Fontanella demostró que los hablan-
tes más jóvenes ensordecían la sonora Ysonorizaban la sorda, de modo que se podía hablar de la existencia de un -e- Madrllenos _,;¡- Inmigrantes
solo fonema (prepalatal sordo) en el que alternaban las realizaciones sordas y las sonoras: la sonorización de la
sorda, que había empezado en Jos grupos sociales altos, predomina en los hablantes de alto nivel educativo; en
los hablantes de bajo nivel educativo es mayor el ensordecimiento. FIG. 5.7. Probabilidades des plena por edad y origen en Getafe (Madrid).
- -- - - - · - - - - •• -- • • uV\...jUJ..,VvlA Vl:!,L 1-tl'<IJUJ\J.I:l

Observaciones bibliográficas

Sobre el concepto de cambio lingüístico a lo largo del , lt · · 1 ·


. . .. . . u Imo stg o, convrene consul-
tar el h bro de Theodora Bynon, LmgUlstzca histórica ( 1981) 1 1 d J h
. o e gran manua e osep y
Janda (2005). Sobre el concepto de cambw .en la socio]1'ngu··IS
• t'rca actual, resulta cas1· o b h-·
gada la lectura, al menos, de los cuatro pnmeros capítulos d llib d W 'll. La
· · · .~ ¡
Pnnczpzos b . ¡· - . . e ro e 1 1am bov
ue cam w mguzstzco (1996). Como lectura com 1 t · · '
, . p emen ana, se recomtenda el
capt_tulo 5 («El_cambro desde una perspectiva social))) de ]a obra des. Romaine Ell _
gua;e en la soczedad (1996). • en
CAPíTULO 6

EL CONCEPTO DE VARIACIÓN

Variación y signific,do

Dice que la viuiación hace a la naturaleza colma de gusto y


belleza y está muy puesto en razón.

(MlGUEL DE CERVANTES, Trabajos de Persiles


y Segísmunda, 1616)

Comenzamos el capítulo 1 haciendo una descripción muy general del fenómeno co~
nocido como variación lingüística y, conforme hemos ido avanzando, hemos tenido opor-
tunidad de apuntar algunas de las dificultades a las que se enfrenta su caracterización y su
estudio. Las páginas siguientes se dedicarán a tratar con más detalle esas dificultades, en-
tre las que destacamos todo lo relacionado con la variación y el significado, con la varia-
ción y el concepto de polimorfiSmo, así como la noción misma de variación y con los con-
ceptos de gramática individual y gramática comunitaria.
La dificultad de demostrar la equivalencia de dos variantes, comentada a propósito de
la variación gramatical y léxica, no tiene su origen en la sociolingüísti~a. sino que es coro-
lario de las numerosísimas carencias que sufren los estudios de semántica en su conjunto.
Tales carencias, sin embargo, deberían servir de estimulo para utilizar todos los recursos
que la investigación pone a nuestra disposición y afrontar los escollos conceptuales más
complejos, como la definición del concepto de «equivalencia semántica».
En el estudio de las equivalencias entre dos variantes gramaticales es importante distin-
guir varias clases de igualdad, equivalencia o, si se quiere, de sinonimia, en sentido amplio.
Aunque podría hacerse una clasificación más detallada, existen tres tipos básicos de equiva-
lencia: la identidad referencial, la equivalencia semántica y la equivalencia fUncional o
pragmática. La identidad referencial ~e verdad o lógica- se produce cuando dos varian-
tes son verdad, es decir, cuando tienen la misma referencia, aunque entre ellas existan otras
disparidades (por ejemplo, una topicalización diferente). Esta es la identidad que encontra-
mos entre he dado 1he dao, entre amara 1amase o entre axila 1 sobaco. Y este es también el
tipo de equivalencia que se encuentra en los ejemplos que se presentan a continuación:

a) Irene estudia Filología 1 Filología estudia Irene. .


b) Nicolás toca la guitarra 1 La guitarra es tocada por Nicolás.
e) Se premió a los mejores 1 Premiaron a los mejores.
128 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOGJOLOGÍA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 129

La equivalencia semántica supone la existencia, entre unidades, de diferencias de De todo ello se desprende que, pese a las limitaciones que ~resentan !a t~.oria s~ántica
significado que no son referenciales, sino de otro tipo (por ejemplo, de significado moda] la propia sociolingüística,. es posible admitir,.analizar y exphc~ la vanac1~n de un1da~es
est~lístico), y que víen_en condicionadas por fac_tores sociales o situacionales. Un ejempl~ y rtadoras de significado, b1en cuando son eqwvalentes referenc1al o semánticamente, bien
sena el de las alternativas que ofrecen las oracwnes condicionales d, e y f. po do encuentran la equivalencia en el discurso, en el uso real de la lengua, en su cont~xto.
cuan e como señala Rocío Caravedo ( 1993 ), para la sociolingüística no sólo resulta de mte-
d) Sí el profesor faltara a clase, los alumnos se alegrarían. . porqu , . . , . . 1 ., 1 . t'
·, e1estud1·0 de la eqwvalenc1a semannca, entendtda como una. re ac10n re anvamente
res .
es a-
. al
e) Si el profesor falta a clase, los alumnos se alegran. .. tre variantes sino que igualmente interesante es el estudio de los cambios func10n es
j) Si el profesor falta a clase, los alumnos se alegrarían. ncaen ' · · d ·
ue se producen en la lengua. Es~os cambios pueden SUP_oner que 1~ van~te~ e una nn~
~idad se independicen semánticamente hasta convertirse en ~anables distmtas (cr~a~:on
Por otra parte, la equivalencia funcional o pragmática supone que la intención comu. funcional) o que variables diferentes se hagan sustituibles en c1ertos contextos, convrrtlen-
nicativa (fuerza ilo.cutiv~) es la misma en todas las variantes, aunque las diferencias léxi-
dose en variantes de una sola variable (reducción funcional}. Además, en el uso de la lengua
b fi . d .
cas y sintácticas sean muy importantes. Esas diferencias quedan neutralizadas por el dis- de producirse una suspensión de las diferencias lingüísticas en ene c1o e un nnsmo
~urso, por razones pragmáticas e conversacionales. pue 1 . ,. güi' • (Vi''
significado social y un manejo de elementos rechazados por e s1stema un stlco luena,
2003: 144), lo que se ha formulado como el principio de Fasold (1992: 352-353):
g) Está oscuro ya.
h) ¿Puedes leer con tan poca luz? Las comunidades de hablantes acuerdan en ocasiones que los principios sociolingüísti-
i) ¡Enciende la luz, por favor! cos prevalezcan sobre los gramaticales, de modo que estructuras agramaticales o inusuales se
JJ ¿Podrías encender la luz? convierten en aceptables o usuales.

En general, la socio lingüística sostiene que para el estudio de la variación sintáctica Por su parte, Ramón Trujillo, uno de los representantes más. d~stacados ~e 1~ semánti-
es suficiente demostrar la equivalencia de las variantes en el nivel referencial (valores de a hispánica ha tratado todas estas cuestiones en su obra Princlpws de semantzca textual
verdad). Sin embargo, ante esta opinión reaccionó Beatriz Lavandera negando la posibili- e
(1996) '
haciendo precisiones --desde la semántica, claro está- di . gnas d e comentano. ·
dad de extender el estudio de la variación sociolingüística más allá de los límites de la fo- Así, para Trujillo es de singular importancia distinguir entre el ámb1to de la le~gua: ~1 ám-
nología, al menos con las características comentadas hasta ahora. Para Lavandera, cada bito de las referencias, o lógico, y el ámbito de la visión del mundo o del uso szm_boltc~ de
variante morfológica, sintáctica o léxica tiene, por defmición, un significado diferente y la lengua. Gran parte de los problem~ y las confus~on~s .qu~ .se detectan en la mvestlga-
consecuentemente no son formas equivalentes de decir lo mismo. Para Lavandera (1984: ción sociolingüística se derivan prec1samente de la mdistmc10~ de estos ~o~c~ptos.
37-46), la variación sintáctica debería ser interpretada de una manera especial: por ejem- Trujillo parte en sus argumentaciones de una serie de_n~cl~es. y prm~1p1os qu~ lle-
plo, entérminos de estilos de comunicación (discurso más asertivo, más abstracto, más 0 van a conclusiones valiosas para la semántica y para la soc1olmgutstica. EX1Ste, por eJem-
menos cortés), pero no en términos de variación socioestilística. Para Labov, los casos de plo, un principio de la identidad semántica por el cual un texto o una.palabra sólo pueden
equivalencia pragmática no serían variantes de una misma variable, puesto que no tienen ser iguales a sí mismos, de ahí que las equivalencias, como las semej~as, no se puedan
el mismo significado lógico o referencial. dar en el plano del significado; además la identidad semánt~ca de los s.1gnos o de las cons-
A la vista de los argumentos de Lavandera y de Labov, C. Silva-Corvalán (1 989: trucciones no varía en función del contexto sino que detenn ma su sentido contextua!. ?tro
97-1 00; 200 1) ha adoptado una postura conciliadora. Para esta autora, se puede partir de va- principio, el principio de la anterioridad semántica, establ~ce que la palabra es antenor a
riantes sintácticas cuya sinonimia lógica sea incuestionable; 93 una vez comprobado este ex- la cosa; por lo tanto la palabra no es seleccionada necesanamente por factores externos,
tremo, se puede hacer un estudio para rastrear las principales diferencias de significado (sin- sino que es ella la que establece el modo en que esos factores han de enten?erse. Este as-
táctico, semántico y pragmático) que pudiera haber entre ellas; si se comprueba que las va- pecto alude directamente a la relación entre palabra, signo o texto y referenc1a: la palabra o
riantes no conllevan diferencias en ninguno de estos niveles, podrían ser tratadas como si el texto no representan ni sustituyen al referente sino que significan, en contraste con las
fueran variantes fonológicas y podría analizarse su distribución socioestilística. Para encon- cosas 0 con los conceptos. Finalmente, Trujillo distingue el uso semántico, que emana de
trar fenómenos de auténtica variación sintáctica, el lingüista debe conocerlos muy bien, así la naturaleza propia de las palabras o de los textos, del uso simbólico, que depende de con-
como su uso dentro de una comunidad, con la rémora de que, aun así, a veces le puede resul- venciones sociales ajenas a la esencia misma del idioma. .. . .
tar muy complicado descubrir si hay equivalencia o no entre dos variantes, dado que no se Tomando como fundamento todos estos conceptos, TruJlllo cnt1ca el uso que la ~o­
puede conocerla intención comunicativa de cada hablante cuando usa una variante u otra. 94 ciolingüística ha hecho de la noción de significado: como era de esperar, las mayor~s difi-
cultades se alzan en el terreno de las equivalencias semánticas de las supuestas vanantes.
93. En este punto está de acuerdo con Labov (1978). Según Trujillo, cuando se habla de sinonimia o identidad lógica se a~ude a la igual~ en
94. Junto a Labov YSi lva-Corvalán son muchos los autores que piensan que es posible -y necesario--
el referente, pero no a .u na igualdad en la estructura lingüística; es decrr, se está reduciendo
el estudiad~ la variació~en los nive~es d~ signi.ficado (Sankoff, 1988; López Morales, 2001). Menos optimista
es S. Romame; para qu1en la vanac1ón smtáctlca podría ser analizada por la sociolingülstíca considerándola lo semántico a lo referencial, actitud que no es mala per se, pero que queda al margen de la
como parte de los recursos pragmáticos del uso lingüístico (1981 ). lingüística misma. El análi~is semántico de la variación no es el análisis de ningún tipo de
UU PRJNCJPlU~ VE SUCJULJNLlUJ:ST!CA Y SOClOLOGtA DEL LENGUAJE LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 131

significado sino de la interpretación de expresiones o de textos, de tal modo que lo semán- A menudo se ha utilizado ese término para denominar simplemente las formas alter-
nantes de un detemúnado rasgo, cuando la alternanci!J. no está justificada. Pero el ~on­
96
tico, en sociolingüística, se viene a entender, no como un modo de estudiar lo que se dice,
sino como una forma de estudiar lo que se quiere decir, la intención comunicativa de los cepto de polimorfismo, así entendido, resulta demasiado vago. Por ello, Jacques _Allier.es
hablantes. El problema reside, por un lado, en la dificultad -<> imposibilidad- de cono- (1954: 70) intenta poner orden en este campo y define el concepto co~o la coexJst~cla,
cer las intenciones comunicativas de los hablantes y, por otro, en que el estudio de la inten- . en la lengua de un hablante, de dos o más variantes fonéticas o morfo~óg1cas de una nusma
ción comunicativa no compete a la lingüística. Así pues, las equivalencias no correspon- aJ.abra, utilizadas para expresar el mismo concepto, cuando la elecctón ~e u~o u o~o ele-
den al plllilo de la lengua, sino al plano de la visión del mundo. p ento es independiente del condicionamiento articulatorio o de cualquter mtenctón ex-
En definitiva, Ramón Trujillo sostiene la imposibilidad de hablar de equivalencia se-
m
presiva. . . ., .
mántica desde dentro de la lingüística y acusa a la sociolingüística -y a otras discipli- La sociolingüística actual no habla de polimorfismo, smo de vanacton, que cons1ste
nas-- de haber hecho un uso interesado de la noción de significado: cuando se considera la implemente en la coexistencia de formas diferentes de decir lo mismo. Puede afmnarse,
equivalencia lógica no se está trabajando con significados lingüísticos sino con referentes; sor tanto, que cualquier caso de polimorfismo es también un caso de variación. Ahora
cuando se considera la equivalencia pragmática se comprueba que un observador de he- ~ien, es posible advertir ciertos aspectos que marcan diferencias entre ambos conceptos;
chos no ve ni puede ver las intenciones que podría haber tras ellos. Para Trujillo, las equi- serían les siguientes:
valencias de los sociolingüistas no corresponden al plano de la lengua, de lo que se dice,
sino al de la visión del mundo, de la interpretación, de lo que se quiere decir, teniendo 1. La definición de polimorfismo que da Allieres habla de alte~ancia de formas
siempre en mente que variación no es cambio, sino elección y valoración social. La socio- dentro de un mismo hablante (fenómeno intraindividual),lo que no ha s1do obstáculo ~ara
lingüística, pues, quedaría situada en el campo de la lingüística del habla y no en el de la que algunos autores, como Alvar (1965-1966~ o Lop.e Blanch (1990), una v~z d.escub1erto
lingüística de la lengua. . el polimorfismo, hayan analizado su proyecc1ón soc1al o geográfica. La vanac1ón se con-
Las dificultades que plantea Trujillo, sin embargo, por lo general quedan bien resuel- cibe como un fenómeno de carácter intraindividual e interindividual. ·
tas desde la sociolingüística. Como ha explicado Villena Ponsoda (2003: 122), la alternan- 2. El polimorfismo más puro es .aquel que escap~ a cualqui~r j~s~cación interna.
cia entre elementos lingüísticos puede responder a la existencia de un mismo contenido re- La variación casi siempre está motivada por factores mtemos (linguistlco~) o ~xtemos
ferencial (como en la sintaxis o en el léxico) o de una misma unidad subyacente (como en (por ejemplo, sociales), aunque en muchos casos no sea posible hallS: ~etemu~a~tón algu-
el plano fónico o morfológico), pero esa identidad no es indispensable porque los hablan- na, bien porqJJe no exista, bien porque los ins~entos de ?bs.~acto~ o anáhs1s no sean
tes pueden dejar en suspenso las diferencias estructurales o semánticas de las variables si capaces de descubrir algún de tipo de recurrencta en la vanabthdad.
se impone otra necesidad de mayor peso en la interacción comunicativa: la de marcar dife-
rencias o afinidades entre los hablantes. Según Villena, la variación siempre se manifiesta Además, hay que tener en cuenta que Allieres no se conformó con hacer una caracte-
como una elección entre alternativas superficiales equivalentes que contrastan social o es- rización del polimorfismo, sino que propuso la utilizac~ón de una ,té~nica que a~a al
tilisticamente, si bien esa alternancia puede ser estructural (una sola unidad subyacente investigador a dominar los cambiantes rasgos del lenguaje: la estad1st1ca. El ~~eJo de da-
para las variantes) o intencional (si las diferencias superficiales se deben a diferencias es- tos cuantificados permite proporcionar una imagen real del habla de un temtono Y obser-
tructurales y de sentido). var los cambios lingüísticos que están en marcha. La cuantificación se muestra, entonces,
como una herramienta importante para el estudio de la fonética histórica Y par~ las tareas
de la geografía lingüística. Curiosamente, la sociolingüística an~lo-norteamenc~n~. qu.e
Variación y polimorfismo viene haciendo desde hace años una fuerte crítica de los planteamientos d~ la geohngüfstl-
ca, está haciendo algo muy parecido a lo que Allieres apuntó a mediados de siglo: incorpo-
A propósito de los conceptos de variación y de polimorfismo, conviene hacer algunos rar la estadística como instrumento descriptivo de la variación. Queda fuera de lugar una
comentarios que relacionen los estudios hechos desde la disciplina denominada geografia discusión que lleve a comparar los recursos técnicos de mediados del siglo XX con los ac-
lingüística con investigaciones más netamente sociolingillsticas. tuales.
No hay duda de que la geografía lingüística-<> geolingüística- es una disciplina
que lleva mucho tiempo enfrentándose al fenómeno de la variación como rasgo esencial
del lenguaje. Esa variación se ha observado y comentado de forma continua desde el fa- Hacia una teoría de la variación
moso estudio del abate Rousselot (1 891) sobre el patois de Cellefrouin. Con el paso del
tiempo, conforme se recogían materiales de la lengua hablada -p_a ra hacer atlas lingüísti- Una lingüística de la variación debería explicar el origen y el uso de las unid~es que
cos, por ejemplo-, se iba observando que la heterogeneidad en la lengua hablada era tan varían, cambian y alternan. Dejando a un lado la vari~ción motiv~daM ~ .factores m~ern~s,
constante que no podía interpretarse como un hecho secundario, antes bien exigía un lugar las fuentes de variación que generalmente se han cons1derado en hngu1st1ca so~ la h~sto~~·
95
dentro de la lingüística general. Entonces se habló de polimoifzsmo. la geografía y la sociedad, así como la situación comunicativa y la personaltdad mdiv1-

95. Así lo reclamaron, por ejemplo, Trubetzkoy y Ronjat (AIIieres, 1954). 96. N. Trubetzkoy ( 1976: 49) habló de variantes facultativas.
- ---' --- ·-v ~~ uv~·v~•nUU!.:l H L i \ r SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
LA V ARlACIÓN EN LA LENGUA 133
dual. De esta forma, se habla de variación histórica geol· .. í · · 1· .. ' ti. ·
Iística 0 funcional. ' mgu sttca, socto mgws ca y esti- Observamos, pues, que la variación estilística, relacionada con las demás clases de varia~
Son bien conocidas las teorías formulad · · ción, se subordina a la sociolingüística, que, a su vez, se subordina a la dialectal. Estos ar-
en alguno de estos ámbitos 97 ero las r . as para exphcar cómo se produce la variación gumentos se utilizan al tratar de la comunidad, no del individuo. En otros casos, el estilo se
variación no han 'd p fi . elactones que se establecen entre todas las clases de concibe al margen del sistema y, por lo tanto, no recibe atención alguna.
~reocupa o. su _tctentemente a los lingüistas. Por ello apenas puede ha-
blarse de una teona de la vanaczón lingu"ística b'd 98 • Teniendo en cuenta todo esto se puede proponer un concepto de variación lingüísti-
. . . . , conce 1 a como un todo aunque tal m
sufitctencia no stgmfica falta de interés por el asunto. ' • ca-que distinga claramente dos niveles: un nivel espacio-temporal o macronivel de va-
· En 1972, J. P. Rona, partiendo de unos plante . t riación y un nivel socio-situacional o micronivel de variación. Cada uno de ellos está
ta explicar el concepto de diasist d. . . amten ~s cercanos a los de Flydal, inten- formado por dos dimensiones diferentes (véase la figura 6.1 ). En el primer nivel concu-
, . . . . , . . . , ~m a Istingutendo tres eJes que conforman una estructura
cubtca. eJediacromco, eJe diatoptco y eie diastr'ti. L bl · · rren una dimensión espacial y otra temporal, que se sitúan en planos distintos. La dimen-
d · . :1 a co. os pro emas que encterra esta tdea
pue en. ~eswmrse en una sola nota: la estructura de tres ejes es algo limitada porque la in sión temporal está formada por una escala de infinitos grados intermedios, cuyos extre~
tersec_c~~~ ha de darse nec~sari~ente en un punto, esto es, en un solo nivel. Por otro lado. mos coinciden con los límites cronológicos de una variedad lingüística, desde que surge
la vdanlacdto~que surge en sttuacwnes comunicativas diferentes (estilo) queda excluida del como tal, hasta que desaparece. La dimensión espacial es, igualmente, una escala con
mo e o e lOrma expresa. multiplicidad de puntos intermedios, cuyos extremos coinciden con los límites del domi-
Laposi~ió~ de E. Coseriu es diferente. En 1966, recoge algunas ideas de Flydal las nio geográfico de una variedad lingüística. Los límites de ambas dimensiones configu-
co_mpleta Ydistingue en la le~gu~ t:es tipos de diferencias internas: diferencias diató icas ran las fronteras espacio-temporales de una comunidad idiomática. Los posibles lugares
( ~1alectos, hablas _l~cales), dtastratlcas (niveles sociolingilisticos) y diafás\cas (estilo~ re- de intersección de estos dos planos son el producto de multiplicar los puntos posibles en
gistros!. La relacwn que establecen estas diferencias se describe de la síguiente fi ' el espacio geográfico de una lengua por cada uno de los momentos de la historia de esa
(Cosenu, 1981): · arma misma lengua. En cada intersección quedan delimitadas las posibilidades lingüísticas de
una comunidad: la lengua susceptible de ser utilizada en un lugar concreto y en un mo~
De?tro de una_ lengua histórica (o de una comunidad idiomática) la relación entre día mento determinado.
l~cto s, mve! es Y estilos es una relación «orientada», precisamente en e~te sentido· dialecto~
1
mve .... esti 1o de lengua. ·
Ahora bien, la zona de encuentro de las dimensiones del espacio y el tiempo no es ho-
mogénea: incluye elementos de diversa naturaleza. Tales elementos son los que confor-
man un micronivel socio-situacional, que está formado por dos dimensiones: un¡; social y
. ~~pues), Cos~riu_ reco~oce una relación jerarquizada que tiene en la variación diató- otra situaciona/. La dimensión social se puede representar como una escala de innumera-
pdicaC ~ctoh bsul termmo mas general Yen la variación de estilo su término más restn·ng¡· bles puntos intermedios que se corresponden con las posibilidades sociolingilisticas de
o osenu a a de 1 hi ' · · - una comunidad; los límites de esa escala nunca podrán sobrepasar el área marcada por la
·· engua . stonca para referirse a las lenguas reconocidas histórica-
~~:;)>r~~:~es ~ortus p:op??s h~b:~tes y por los hablantes de otras lenguas (véase ca- intersección del espacio y el tiempo. Esa dimensión social se proyecta en un plano diferen-
~ (199Ú h en o a vana~wn his,tonca a lo que se acaba de exponer, Martín Butrague- te, que da lugar a la dimensión situacional, en la que encontramos también una escala que
~ . a ~~esentado ~na Jerarqwa, a p.art~ del modelo de Coseriu, según la cual los ti- refleja múltiples variedades, determinadas por las situaciones comunicativas que se pro-
p s de;~armcton ~e ~~drían :ordenar del siguiente modo: variación histórica > variación ducen. Las variedades aparecen ordenadas longitudinalmente y conforman el repertorio
geogrtl_;zca > vanacwn soc¡al >variación estilística. estilístico de una comunidad. La dimensión social y la situacional son planos diferentes
~ací~;;:¿:e ~sta v~si~? es acep~able en términos generales, entraña dificultad en la pri- dispuestos de forma perpendicular. En el punto de intersección encontramos la variedad
. a avan~cton_ en el tiempo sobre la variación en el espacio. Si concebimos el lingüística utilizada por un grupo social en unos acto:s comunicativos concretos. Dado que
he~p~ co~o ~~a mzcroh1storia, es decir, como un discurrir día a día no es fácil situar la la dimensión situacional de una variedad es una proyección de la dimensión social,
van~c~ón hi~~onca e~ un grado fnmediatamente superior a la geográfi~a. Ello nos remite a aquélla nunca puede sobrepasar los límites de ésta, como tampoco puede ir más allá, con-
un VIeJo pro ema fistco Yfilosofico: ¿debe anteponerse el espacio al tiempo o viceversa? secuentemente, de las fronteras espacio-temporales de la lengua de una comunidad.
~~ res~u)esta ~o sólo no está clara, sino que la fisica del siglo xx (Minkowski 'Sch.t:odinge; Las circunstancias más complejas se dan cuando los hablantes pertenecientes a una
mstem pre ere hablar del concepto «tiempo-espacio» considerado com~ un continuo: intersección espacio-temporal se trasladan a otro punto geográfico (emigración, urbaniza-
ción). Entonces se produce una complicación socio-estilística de la nueva intersección,
que a menudo se ve afectada por los hablantes recién incorporados y que puede ampliar los
. 97. Pensamos, por ejemplo, en la sociolingü' ti . . . . .
ca y estilística), en la teoría de la onda de los cr· ll' ~ ~a v~n~:wms~a ~v~~ac~ón sociolingüística, ~ronológi- límites del nivel espacio-temporal de la comunidad (Blom y Gumperz, 1972). De este
güística (variación geográfica y cronológica) ~ ~ ~~~nachl n ~ocJob?~~st!ca Y~ro~?l~gíca), en la neo/in-
1 1
modo, es posible que un dialecto pueda funcionar como variedad diastrática en una comu-
Véase Cuarta parte. ' n a e ent eone (vanacJOn geolmguJstJca Y cronológica).
nidad diferente, como también es posible que una lengua se vea reducida, en su propia co-
·· . .98. La sociolingüística variacionista d L b 1 . . . ·· ·. munidad, a los confmes de un solo nivel o de un solo estilo.
que más interés han puesto en una teoría de la: ~ o.~ y da ~~s;enuca de Halhday son las corrientes de estudio
mientas muy diferentes y de unos objetivos es a~cJOn e
pos de varii~eíón». · • .
t c:n~a en su cont~xto social. Parten de plantea-
pec¡ Icos que es unpJden converhrse en teorías de «todos los ti-
Recogiendo todo lo anterior, es conveniente insistir en dos aspectos: 1) el espacio y el
tiempo (variación geográfica y variación histórica) son dimensiones situadas en un mismo
nivel, pero en distinto plano; 2) la dimensión situacional (variación estilística), aunque
i:'.KJNCll'JOS DE SOCIOLINGUISTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 135

funciona de manera bien diferenciada de la social (variación sociolingüística) es una pro-


yeccíón de ésta. El lugar de encuentro de las dimensiones del primer y del segundo nivel
configura los caracteres de la variedad lingüística que puede emplear un grupo social
dado, en una situación comunicativa dada, dentro de una comunidad. La longitud de cada
una de las dimensiones viene determinada por la extensión geográfica e histórica de cada
lengua y por su complejidad sociolingüística.

El lugar de la variación sociolingüística dentro de la lengua

Explicado en sus lineas más elementales el concepto de variación lingüística, cabe


preguntarse por el lugar que ocupa la .v ariación dentro de ese complejo denominado «len-
gua», concebido e interpretado de formas muy diversas a lo largo de la historia de la lin-
güística. ¿Qué lugar ocuparla la variación en un modelo estructuralista? ¿Dónde se ubica
la variación para la sociolingüística norteamericana?
El estructuralismo europeo concibe la lengua dividida en tres niveles: sistema, norma
y habla (Coseriu, 1973). Para explicar los fenómenos variables, los estructuralistas se re-
fieren principalmente a los dos niveles más superficiales, aunque también el sistema, el ni-
vel más abstracto, es variable e inestable, en la medida que esa inestabilidad es imprescin-
dible para que se produzca el cambio lingüístico.
Desde este punto de vista, las variantes que se dan en el nivel de la norma se denomi-
nan variantes combinatorias o unidades alo- (alófonos, alomorfos). En el plano fonológi-
co, por ejemplo, los alófonos se producen, en el proceso de actualización de un fonema,
cuando toda la comunidad realiza en una posición determinada un sonido determinado y
no otro cualquiera; estas variantes están en distribución complementaria (por ejemplo, [b]
y [j3] en español) y, por lo tanto, nunca aparecen en un mismo contexto. Para el estructura-
lismo, las variantes que se dan en el nivel de la norma son de naturaleza abstracta (vincula-
das al ámbito de la langue; realizaciones aceptadas por una norma socio-cultural), frente a
las del habla, que son de naturaleza concreta e individual.
Las variantes que se dan en el nivel del habla se denominan «variantes facultativas»:
son variantes libres que pueden aparecer en un mismo contexto y que se sustituyen mutua-
mente sin que por ello se produzcan diferencias de significado (por ejemplo, [s], [h] y [a],
como variantes del fonema /s/ en posición final de silaba, en español). Las variantes facul-
tativas pueden ser individuales (alternancias en la pronunciación de un hablante) o genera-
les (variantes de uso general): puede servir como ilustración el uso de la variante [s] pre-
dorsal en Andalucía, en Canarias o en América.
A pesar de la claridad de estos conceptos, debe ponerse cuidado al valorar ciertos as-
pectos que tienen que ver con la variación geolingüística y sociolingüística:

l. Las variantes combinatorias lo son dentro de una comunidad de habla y hay que
tener en cuenta, por lo tanto, que no funcionan las mismas variantes en todas las comuni-
dades de una lengua, en todos los dialectos: por ejemplo, la distribución de oclusivas y fri-
cativas para las bilabiales, dentales y velares no es exactamente igual en todos los territo-
rios hispánicos.
Freí. 6.1. Niveles en la variación lingüística. · 2. · Las variantes facultativas que los estructuralistas llaman «generales», cuando lo
son, podrían ser interpretadas como componentes de un sistema (por ejemplo, [s] predor-
sal en el español de unos territorios, frente a la apical de otros). En un caso así, no estaría-
- -~- -~.u ..__;:, ....... .:>VLiVLil.. I..Jl;i~UCA y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE
LA VARIACIÓN EN LA LENGUA 137
- -
-
- -
.. __ - . . Si~n:ta
El punto de vista de la sociolingrustica norteamericana es muy diferente (véase capí-
tulo 17). Desde esta posición se distinguen dos clases .de variantes: las que manifiestan al-
gún tipo de regularidad y las que no son regulares en absoluto. Estas últimas pertenecen al
nivel de la actuación, son de naturaleza individual y, por lo tanto, no tienen ningún interés
Escala de para la teoría. A su vez, las variantes que muestran algún tipo de regularidad estarían vin-
variabilidad NORMA SOCIOLING0fSTJCA Escala de
variabilidad éuladas al nivel de la competencia. Para la socio lingüística de los años setenta y ochenta, la
.competencia incorporaba reglas variables, con información cuantitativa sobre esa regula-
+ ridad: una variante tiene unas probabilidades determinadas de darse en ciertos contextos,
+ con ciertas funciones, en ciertos estilos y en hablantes de tales o cuales características so-
ciológicas. Así pues, las probabilidades formarían parte de la competencia del individuo
(Labov, 1994: 580 y ss.). Esta forma de interpretar la competencia ha estado ligada a un
tipo de investigación sociolingüística en la que ha primado la atención a los datos porme-
FIG. 6.2. Norma sociolingüística. norizados, a los rasgos lingüísticos en su manifestación cuantitativa más concreta, conse-
cuencia de la preocupación inicial por los fenómenos de variación del plano fónico. Tal
mos ni ante una variante esporádica ni ante u . . . . tipo de estudios propone una visión de la lengua muy atomista, que se ha visto superada al
sino ante un elemento constante. na vanante en distribución complementaria, tratar con asiduidad aspectos léxicos, sintácticos y discursivos, que han dejado en eviden-
. 3. Las variantes facultativas individuales no pueden ser i . cia la necesidad de adoptar también puntos de vista más funcionales y estructurales, en la
cho de ser individuales· dentro de . -d" "d . gnoradas por el sunple he- línea de lo planteado por el estructuralismo de Coseriu (Weydt y Schlieben-Lange, 1981;
la al te . d 1 . un m lVI uo es postble encontrar cierta regularidad Villena, 2005; Hinskens, van Hout y Wetzels, 1997). No se niega la importancia de lo fre-
maneJa e a gunas de estas variantes. en
cuente, ni de su análisis cuantitativo, pero se valora que no todo lo infrecuente es irrele-
Valorando estos hechos, podrlamos preguntamos· . en u, vante, del Inismo modo que no todo lo frecuente es relevante (Caravedo, 2003: 548-549).
ría la variación para un estructuralista? Cabría la
plano intermedio entre el nivel ,
"b :td
d~ e/ugar: de la len~u~ ~e situa-
post I 1 a e ocahzar la vanacion en un
(el habla individ~al). Este nivel mm·atsermabstrad.cto de lall~ngua (el sistema) y el más concreto Reflexiones y ejercicios
· .. e 10 entre e Sistema y el habl · 1 · · .
vanaciOn que encerrara algún tipo de re l .d d . a me uma cualquter
que Coseriu llama «qorma».99 Con este e : an a Y. ve?~a a corresponderse con que lo L Comente el siguiente texto de Beatriz Lavandera («Los límites de la variable so-
res sociales tienen algún poder de d t . cep~ combcidina en el hecho de que los facto- ciolingüistica», en Variación y significado (1984: 45-46):
.· . e ermmac10n so re los fenómeno · bl
permitina hablar de norma sociolingüística (fig. 6.2). s vana es, 1o que
Los componentes de esa norm
continuum segun' d d
· z· ··· ·
a ~octo mgmstJca estarían ordenados a lo largo de un
Preferiría no analizar como <<Variables sociolingüísticas» formas sintácticas alternan-
' su gra o e reguland d · b"l"d d tes ái menos que se den otras dos condiciones: 1) que pueda probarse que son las portado-
guiares estarían . a o vana 1 l a ; los fenómenos variables más re- ras de significación social y estilística, como parece ser el análisis de etre y avoir, pero no
mas cercanos a la lengua· los más irregulares e t ,
bla. La norma de cada comuni·dad 1 al.' . s ananmás cercanos alba- en el análisis de la pasiva del inglés; y 2) que pueda probarse que son un tipo de instrumen-
. oc IZarla cada fenómeno e · 1d .
particular. Como hipótesis de trabaio drl 1 n un ruve e regulandad to del lenguaje semejante a las variables fonológicas, es decir, elementos cuya propiedad
c. • 'J • po a P antearse que los fenóme d t · d
por ~actores sociales y por factores lingw'"' t" . "b" , nos e e~ma os definitoria es una covariación cuantificable y con respecto a los cuales las relaciones de
· . .. , . s tcos se mscn manen la part d 1
cw1mguistJca más cercana al habl . , e e a norma so- frecuencia Inisma son las que señalan diferencias.
por factores lingüísticos estarían ~~~~en:as qu~ los fenomenos determinados solamente
gua. De esta manera sería m , . .os en, a parte de la norma más cercana a la len- 2. · Comente el siguiente texto de Manuel Alvar («Muestras de polimorfismo en el
lingüísticos: empezarlan en laa;s~;~ e~phcar :~ol ~e produce el avance de lós cambios español de la Argentina» (1995: 127):
abstracta y fmalmente en el s. . mas supe ICia e la norma, para culminar en la más
podrían fa~orecer el d;sarroll~s~:~~~~= ~e~, l~s caracteristi~as ~ te~~e~cias ~el sistema [El] polimorfismo ideal (coexistencia de variantes en un solo sujeto) se ha atempera-
aparición de otros. Si todos los fenó . ana~IOnes y c~biOs lmguisúcos e unpedir la do en otras ocasiones y se estudia su realización en hablantes de una Inisma localidad. En
ca fueran considerados como elemm~nos ~clutdos en el mvel de la norma sociolingüísti- justificación de estos hechos digamos que el hablante es en sí Inismo un mundo complejo y
como rasgo esencial de la lengua. en os a stractos, estaríamos hablando de la variación que en él proyecta también una heterogénea realidad. Para mí no es más espontáneo cuan-
do habla con su mujer que cuando habla con su hijo, cuando me nombra las piezas del ara-
99. Sobre el concepto de norma y otras cu . . . .. do que cuando me habla de la mala cosecha, cuando cuenta la marcha de su equipo de fút-
teresante libro de J. J. Montes Giralda ( 1995). estJOnes relacronadas con la vanacron lingülstica, véase el in-
bol que cuando discurre sobre el porvenir político. Pretender que todo es igual o diferente
es tanto como volver al idealismo lingüístico: no·hay ningún hecho de habla que no esté
U!:! PRINCIPIOS DE SOC1UL1NüU1SllCA Y SOCIOLOGÍA DEL LENUUAJb

condicionado por la afectividad, y acabaremos por no estudiar nada. Pero si tenemos en


cuenta que cada realización está integrada en un suprasistema coercitivo podremos pensar
que un hablante bien seleccionado[ ...] representa, como se ha dicho, a todos los hablantes
de su condición en aquella localidad. El resto pertenece a la sociología lingüística, que
también nos debe interesar.

3. Comente el siguiente texto de Eugenio Coseriu («Sist~, norma y habla», en


Teoría de/lenguaje y lingüística general (1973: 89-90):

La norma puede coincidir aparentemente con el sistema (cuando el sistema ofrece SEGUNDA PARTE
una única posibilidad), así como la realización individual puede coincidir con la norma,
pero esto no significa que pueda dejarse de distinguir los dos conceptos, que se refieren a
distintos planos de abstracción. Sin embargo, la distinción adquiere evidencia sobre todo
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL
ahí donde el sistema admite una serie de variantes de realización, aparentemente facultati-
vas(...]. Aclaramos, además, que no se trata de la norma en el sentido corriente, estableci-
da o impuesta según criterios de corrección y de valoración subjetiva de lo expresado, sino
de la norma objetivamente comprobable en una lengua, la norma que seguimos necesaria-
mente por ser miembros de una comunidad lingüistica, y no aquella según la cual se reco-
noce que «hablamos bien» o de manera ejemplar, en la misma comunidad.

Orientaciones bibliográficas

Se recomienda la lectura del artículo de Villena Ponsoda <<Fundamentos semánticos


de la variación lingüística« (2003a}, así como de los trabajos clásicos de Coseriu (1973,
1977, 1982).
CAPÍTULO 7

INTERACCIÓN COMUNICATIVA Y CORTESÍA

La sociolingüística y el estudio de la interacción ~omunicativa

Las ceremonias [...j, a mi parecer, no son otro que seotimie~­


tos u palabras con que declaramos nuestro agradecimiento,
nuestro respeto, obsequio y afecto hacia otra persona, u bien en-
salzamos el mérito ajeno y humi1lamos el nuestro.

(IGNACIO LuzAN, Arte de hablar, 1723-1736)

La sociolingüística es tal vez la disciplina que mayor cantidad de materiales de la len-


gua hablada ha podido acopiar. Su interés por allegar datos procedentes de informantes va-
riados y representativos, la atención prestada a los principales factores de la comunicación
y la experimentación con técnicas de recogida de materiales muy diversas han convertido
a nuestra materia en punto de referencia obligado para cualquier estudio que tenga rela-
ción con la lengua hablada.
Naturalmente, la recolección y ordenación de materiales lingüísticos conducen y
comprometen a su análisis, cuando no forman parte del análisis mismo. A lo largo de la
primera parte de este libro hemos tenido ocasión de explicar en qué modo procede la so-
ciolingüística para el estudio de los niveles fonético-fonológico, gramatical y léxico. Tam-
bién se ha tenido en cuenta el discurso y se ha comentado su profunda relación con la sinta-
xis, pero hay mucho más. Y la utilidad de los materiales recopilados por la sociolingilistica
alcanza, sin duda, al nivel de los actos de habla y de los textos, como unidades comunicati-
vas fundamentales. En este sentido, los socíolingüistas están en las mejores condiciones
para abordar el análisis de la interacción comunicativa y de los productos de esas interac-
ciones, es decir, de los enunciados, de los textos, del discurso, en cualquiera de sus múlti-
ples manifestaciones. 1 La interacción se define como una serie de acciones en las que va-
rios individuos se ven implicados alternativa o simultáneamente como agentes (Van Dijk,
1983:89). ' .
La atención que la sociolingüística presta a todo lo supraoracional supone una gran

l . M~ adelante tendremos oportunidad de tratar los conceptos de «discurso>• y de «texto» (Bemárdez,


1982; 1995). En lo que se refiere al concepto de «enunciadm•, es importante el trabajo de É. Benveniste (1970).
Según Benveniste, hay que distinguir entre la enunciación, como acto comunicativo, y el enunciado, como pro-
ducto de la enunciación. La enunciación es el acto por el que el hombre se hace dueño de su lengua y es precisa-
mente la relación entre el hablante y su lengua la que determina sus caracteristicas.
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 143

ventaja y un claro riesgo. La ventaja es que alcanza los ¡1• "t d tr h d" · .
. . . _, . DU es e o as mue as tsc1p1tnas puntos de contacto entre la gramática y el uso de la lengua en contexto. Sin embargo, exis-
que, sm ser socto1mgmshca - a veces, sin ser siqui r ... · ·fi
tipo de interés por la interacción comunicativa y sus r~:~l mgmstlca--:-, ~m l_estan. algún te también una dimensión externa de la pragmática que se preocupa por el modo en que los
ses entre escuelas o campo fr t . 1 tados. La comctdencza de Intere- factores sociales y culturales determinan o influyen sobre la producción y la interpretación
s on enzos sue e ser general . d
en este caso, también saldría ganando la lingüística m~nte, ennquece _o ra para t?dos; del enunciado. A esta dimensión se la conoce como pragmática socio-cultural e incluye,
acción sin dejar lagunas ni materia sin tratar. El riesg~n;;~~ ~ue ~nsanch_ana su ámbtto de entre sus intereses, el estudio de la conversación, de los géneros del discurso o el estilo.
mismo: el contacto con mat . li , fl g nvana, preczsamente, de esto A la primera se le da el nombre de pragmática cognitiva.
ciolingüística y la incursión e~a:err~~~~ aJ~:::ds:sg~~;::s e1naobhanaydodnod delcaro~ o de la so- · Los dos tipos de pragmática que se acaban de enunciar se proponen y cultivan como
· 1uso podria d arse el caso de que esos
y al e~b o,· me ' otros ámbito
' . a1 fin
. u a,. pero. aJenos ·alternativas diferenciadas, entre otras de menor alcance, dentro de un amplio campo de es-
neceszdades que la sociolingüística no ha satis~ech d das satzsficieran mqutetudes o tudio. De hecho, apenas se ha buscado la forma de aunar o compatibilizar ambas corrientes
de sus pOS!'b'l"d . t• o a ecua mente por no estar d ...
1 1 ades o de sus preferencias Dos d 1 d. . r ' en.. o en ima sola propuesta teórica. Uno de los pocos intentos en esta linea ha sido el de Escan-
güística comparte parcialmente intereses y.objetosed::s~~~ m:~~~i~~e~ue la s:lin- dell Vidal (2004), que ha reflexionado sobre ello desde la perspectiva de la teoría de la re-
tos y productos de la interacción- son la pragmática y la psicología sociaÍ.proce en- levancia, en la que de hecho ha predominado la dimensión cognitiva sobre la so-
cio-cultural. Escandell propone un sistema pragmático modular, formado por un sistema
inferencia/ y un sistema social. El primero trabaja con la información que accede al propio
Sociolingüística y pragmática sistema, con los mecanismos inferenciales que funcionan dentro de él y con la información
producida. El sistema social posee un mecanismo de procesamiento que opera sobre las
creencias y las conductas que los hablantes observan en su entorno social, dando lugar a
cada ;:;e;;~ de W:ente~im~ento entre pragmática y sociolingüística ha sido desta- una categorización social de lo observado y, de ahí, a unas representaciones que quedan fi-
tre las dos materi~~: ;:uor. ractela Reyes. Según esta investigadora, las relaciones en- jadas tanto social como individualmente. En la teoría pragmática integrada que propone
y tmportantes para el futuro de la p ' ti ../ Escandell, el sistema social, el que da lugar a las representaciones, funciona como un siste-
est~ disciplina no estudia estrictamente la relación entre fenómeragm~ e_~ p~rque, aunque
. . 1 nos ~glll~ttcos y factores
ma de entrada y el inferencia!, el que incluye los mecanismos de inferencia, es el sistema
soctales, todos sus temas tocan el lado social del le
con materiales procedentes de situaciones reales n~aJe. apragmá~ca ~ende a trabajar de salida que permite una adecuada interpretación en la comunicación.
ese terreno es la sociolingüística E 1 .
(1990: 55-57): · n a mtsma
'Jn
q en mas expenenc¡a ha reunido en
ea de argumentación, Reyes afirma
Sociolingüfstica y actos de habla
. El campode trabajo que más naturalment rt b . . .

~~~n~~:~:~x::~~~;:~:t~;:(~:~:~~~~~r~ií:~:=~~. 1~~ ~¡~~;~~~~~·;~~:: :~:~:::::


La pragmática -o, al menos, una parte importante de ella- es la disciplina que estu-
dia los actos de habla y, más en general, las funciones de los enunciados lingüísticos y sus
lizan en la conversación y están reg 1 d '~ sup.osi~l?n, lmphcatura, dexis, etc.) se rca- componentes en la interacción comunicativa. Para Teun A. Van Dijk ( 1983 ), la pragmática
. lenguaje cuando conversamos: la ;:
co~:er~:~~: ~r~~;~p:áss s~~~~:t~:~:oe:e~ 1:~::j:~1 se ocupa concretamente de estudiar las condiciones bajo las cuales las manifestaciones
lingüísticas son aceptables, apropiadas y oportunas; dicho con otras palabras, las condi-
Más adelante daremos cuenta d 1 d . . ciones y reglas que han de darse para que un enunciado o un acto de habla sean idóneos en
sis de la conversación Ahora es ime mo o en ~ue 1a s?ciOlmgüistica se ocupa del análi- un contexto determinado. Se estudian, en definitiva, las relaciones entre texto y contexto,
como fenómeno com~icativo port~~e senalar, s~ embargo, que la conversación, entre la estructura textual y los elementos de la situación comunicativa que están sistemáti-
~~!~~a n e 1 s1gwente apartado.
gw ' ~:~~~áv.teicraá:etambi~'1;:a~t:; ~~;br:~: ~l:::~~~ac~:!:!d~e~~~
·
:~~:~::~ camente ligados a ella. Las categorías que pertenecen al contexto son, entre otras, el ha-
blante y el oyente, la acción que realizan al producir un enunciado o al recibirlo, el sistema
Entre las teorías pragmát' ás · lingüístico empleado, el conocimiento de la finalidad del acto de habla, las actitudes de los
fusión ha sido la llam ~cas m rectentes, tal vez una de las de. mayor alcance y di-
tenta explicar la com:U~~~~:nahde la relevancia (Sperber y ~ilson, 1986). Esta teoría in-
interlocutores y los sistemas de normas, obligaciones y costumbres sociales.
Según estableció John L. Austin, el más destacado representante de la teoría de los
lar de la mente e interesánd uman~t como un todo, asutDlendo una concepción modu- actos de habla, las expresiones o enunciados lingüísticos pueden servir para fmes muy
comunicativos .,., 1 ose por. los procesos mentales que intervienen en los procesos
. Ja es procesos se aJustan a un . . . d 1 . distintos. Algunos enunciados permiten hacer proposiciones relacionadas con cosas o he-
tímulos rect' bt'dos h d pnnclpto e re evancta según el cual los es- chos del mundo, real o imaginario, de los cuales se puede decir que son ciertos o falsos,
an e mantener un equilib · 1 fu .
los y la cantidad de . ~ . n~ entre e es erzo necesano para procesar- precisamente por darse tal relación; estos enunciados reciben el nombre de enunciados
. nueva ID!Ormación producida (Pons, 2004: 9-21) .
. Por lo general, cuando se habla de ra á . . . . . constatativos (he llegado muy temprano; ayer cobramos nuestro primer sueldo; hace un
por factores lingüísticos interno p gro ttca se piensa en una diSClphna preocupada calor insoportable). En otros casos, los enunciados no se utilizan para decir algo de algo o
tuación !in üí t. 1 s, e~tre los que sobresalen los aspectos cognitivos de la ac-
. g s tea, os procesos de mferencia para la interpretación y todo lo relativo a los de alguien sirio para hacer algo en el contexto adecuado: declarar, jurar, prometer (este
tribunal declara culpable al reo; juro por mi honor que no volverás a entrar en mi casa;
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL

prometo sertefiel en las alegrías y en las penas): son los enunciados realizativos. También ·•
0
(etiqueta conversacional); la cortesía no metalingüístico se manifiesta tanto en los
existen enunciados formados por proposiciones éticas, que pretenden servir de guía para :~eroactos de habla o actos de habla globales, como ~n los microactos o actos de habla
2
ciertas conductas (no matarás; divide y vencerás), y enunciados que sólo pretenden con- ¡ocales. . . . · . ··, · M
firmar el funcionamiento del canal comunicativo entre dos interlocutores: enunciados/á- Al servicío de intereses pnnctpal aunque no exclustvarnente s?c101mgutstlcos, . or~-
ticos (¿me oyes bien?; ¿estás ahí?; ¡hola!) (Austin, 1982; Searle, 1980; Levinson, 1989). no Fernández, ayudándose de cuestionarios, ha recogido testimo~os del uso de vanos ti-
Una de las corrientes de estudio más representativas de la pragmática actual se ocupa s de actos de habla, correlacionados con las caracteristicas sociales de los hablantes '!
de la caracterización de los enunciados llamados realizativos, frente a los constatativos. ·~n d tipo de vínculo que éstos establecen con sus interlocutores. Los actos de habla anah-
Se ha podido comprobar que las expresiones realizativas, denominadas actos de habla iados fueron, entre otros, saludos, despedidas, excusas, ~is~ulpas, preguntas por la salu~,
han de cumplir ciertos requisitos: no deben describir ni registrar nada, no han de ser «ver~ etidones de favor, peticiones de información, agradecmn:ntos, respu~tas a agradecJ-
daderas» o <<falsas», sino simplemente «adecuadas» o «no adecuadas», han de suponer la ~entos, ofrecimientos y fórmulas de presentación; los matenales se recogteron en la loca-
realización de una acción o de parte de ella y suelen incluir un verbo en primera persona. lidad de Quintanar de la Orden (Toledo, España). . . . .,
Para que esos actos de habla tengan éxito, desde un punto de vista comunicativo, ha de Esos actos de habla, a los que se acaba de hacer referencia (por eJemplo, ~e peticton
existir un procedimiento convencionalmente aceptado, que debe cumplirse de forma co- de espera cuando no se puede abrir una puerta), se han podido ordenar en un eJe o contí-
rrecta, en todos sus pasos, y en el que los participantes han de ser los apropiados. En 1962 nuum llamado de cortesía, de tal forma que en un extremo se han agrupado los actos de pe-
Austin distinguió cinco clases de enunciados realizativos:judicativos (declaro culpable al tición de espera más corteses (por favor, espere un momento; espere; percfone; que no pue-
reo), ejercitativos (te designo mi sucesor), compromisarios (prometo ser imparcial), de d salir) y en el otro extremo, las variantes con·menor grado de cortesta (esp~ra que ya
comportamiento (te felicito) y expositivos (supongo que es cierto lo que se cuenta en este v:y; ya voy; ya va) (Moreno Fernández, 1989a). f;l criterio seguido para deternunar el g_ra-
libro). · do de cortesía consiste simplemente en observar el uso de los actos de, habla en correlact6n
· Por otro ladó, teniendo en cuenta que todos los enunciados suponen, de un modo u con el uso de los pronombres personales tú y usted: el grado de c?rtes1~ que pueda ten~. un
otro, la realización de una acción y dado que las fronteras entre enunciados constatativos acto de habla está relacionado con el tipo de tratamiento que rectbe elmterlocutor hacta el
y realizativos no siempre están suficientemente claras, se ha distinguido entre tres tipos que ambos van dirigidos. Se consideran com? más corteses ~uellos acto~ de habla qu~
de actos, que se han convertido en unidades básicas de la pragmática: actos /ocutivos, muestran una tendencia a aparecer cuando el mterlocutor rectbe ~ tratamlento.de usted,
ilocutivos y perlocutivos. Los actos locutivos surgen en el momento en que se dice algo, fórmulas menos corteses serian aquellas que aparecen con frecuencta ~uando el mterlocu-
esto es, cuando se emite un enunciado; los actos ilocutivos se realizan cuando se dice tor es tratado de tú. Al buscar las causas últimas del uso de un tratanne~to ~ otro se ha de
algo con una cierta intención o fuerza por parte del hablante (informar, advertir, compro- hacer referencia a factores psico-sociol6gicos como el poder o la so/rdandad, que más
meterse); los actos perlocutivos aparecen como consecuencia del acto ilocutivo y logran adelante quedarán explicados. .
un efecto o una reacción en el oyente (convencer, disuadir). A este respecto, M." Victoria El estudio sociolingüistico y pragmático realizado sobre actos. de ~bla coloq~ales
Escanden (1993: 69) insiste oportunamente sobre la dificultad de distinguir también ta- recogidos en Quintanar de la Orden ha revelado que los atributos soc10lóg1co~ de los mfor-
les tipos de actos: mantes están correlacionados con determinados actos de habla, aunque no stempre es asi.
Las variables sociales con mayor capacidad de influencia sobre el uso de. los actos colo-
La distinciÓn eiure estos tipos de actos es sobre todo teórica, ya que los tres se realizan a quiales analizados son la edad y el nivel sociocultural, junto a la figura delt~terlo~~tor ha•
.la vez y simultáneamente: en cuanto decimos algo, lo estamos haciendo en un determinado cía el que va destinado el acto de habla. En el estudio se dist~guen cua~~ tl~os b~tcos de
sentido y estamos produciendo unos determinados efectos. Pero es interesante distinguirlos
interlocutor que ya fueron presentados a propósito de las vanedades estihsttcas (vease ca-
porque sus propiedades son diferentes: el acto locutivo posee significado; el acto ilocutivo
poseefoerza; y el acto per/ocutivo logra efectos. pítulo 4): A: con poder sobre el hablante y no solí~~ con él ~r ejemplo, una persona
con autoridad y desconocida); B, con poder y ~oli~o ~r eJemplo, una pers~na con
Henk Haverkate (1994), por su parte, distingue entre actos de habla corteses y actos autoridad, pero conocida); C, sin poder y no sohdario (por ejemplo, ~ desconoctd~ más
no corteses. Dentro de la categoría de los actos corteses se incluyen los actos expresivos joven que el hablante); D, sin poder y solidario con el hablante ~or eJemplo, un ~go o
(agradecimiento,felicitación,pésame, disculpa, cumplido, saludo) y los actos comisivos familiar joven). Como se ha dicho, el tipo de interlocutor detemnna en muchas ocas10nes
(promesa, invitac.ión). La categoría de los actos no corteses recoge los actos asertivos y los la elección de detenninadas fórmulas lingüísticas y no de otras ~r parte de ~ hab~ante.
exhortativos (ruego, súplica, mandato, consejo, recomendación, instrucción). Asimismo Normalmente si una fórmula está muy generalizada en una comumdad, es el ti~ de mter-
es posible identificar varios niveles de cortesía. En el primer nivel se distingue una corte- locutor el fact~r que determina su empleo en una interacción; en tal c~o, los atnbutos so-
sía comunicativa de una cortesía no comunicativa. Dentro de la cortesía comunicativa se ciales del hablante apenas tienen valor explicativo. Las fórmulas constderadas como me-
distingue, a su vez, entre la cortesía lingüística y la cortesía no lingüística; esta última in-
2. Haverkate distingue, también entre los actos de habla., cuatro tipos de subactos: arti~ulatorio, ilo~ti­
cluye la cortesía no paralingüística (los gestos)·y la paralingüística (ruidos y signos ver-
vo, predicativo y referencial. Esta distinción le pennite tratar orden~damen.te al~as .estr~teg1as de c~rtcsla Im-
bales). La cortesía lingüística puede ser de dos tipos: metalingüístico y no metalingüísti- portantes: la prosodia resulta de singular importancia en el acto arnculatono, la mteryec~·6~ en relac1ón con los
ca. A la primera se le atribuyen las funciones de mantener un contacto social apreciable actos ilocutivos, el eufemismo, la lítotes, la ironia y la repetici6n léxicn en los actos pred1cattvos Ylasfonnas de
entre los interlocutores (funciónfática) y de respetar las reglas o máximas de la conversa- tratamiento en los actos referenciales.
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 147
nos corteses nunca van dirigidas a interlocutores del tí'po A, tr d d d' di ·
· . es e ca a tez se ngen
mter1ocutores del.npo B (30 % ), una de cada cinco a interlocutores del ti 0 e 23 o/, ~ no hay violación aparente de una máxima; il) hay implicatura y debe inferirse que se viola
unadecadadosamterlocutoresD(47%) Lasfórmulasc rt
. . ·
d' . p ( o~ycas¡
o eses se mgen a cua1qUiera d
una máxima para evitar un conflicto con otras máxima; iii) hay implicatura precisamente
1os cuatro tlpos de mterlocutores establecidos con las · · . e porque se viola abiertamente una máxima.
das: interlocutor A, 60 %; interlocutor B, 10 %;
interlo~:~e~te~C~~~?rctones aproxima.
1 Una muestra de i la tenemos en el enunciado Entré en una casa, en el que se implica
(Moreno Femández, 1989: 54-56). ' /o, mter ocutor D, 1 % que «la casa no era mi casa>>. Ejemplo de ii sería el siguiente intercambio de enunciados:
A) ¿A qué hora llegarás? B) A media mañana; en este caso B está violando la máxima de
la cantidad, puesto que no aporta la información que se le pide en el grado que se le pide,
La cortesía 'pero se implica que B desea cooperar en la interacción y aporta la única información de
que;: dispone dentro de un respeto a la máxima de la cualidad. El ejemplo más conocido de
junto~: ~~~=~~~~~c:1asode «cort_esía>> obliga a presentar, siquiera brevemente, un con- iii es el caso del informe en el que no se dice nada en absoluto sobre el asunto que se solici-
ta o que realmente interesa, violando las máximas de la cantidad y la relevancia; en este
. que se mterpreta como un mecanism . . .
mteracción social y, más en concreto de la t'nt '6 . o? cntenoreg¡dor de la caso se puede dar por satisfecho el principio de cooperación porque un informe así impli~
, • eracc¡ n comurucattva Al fond d
teonas se encuentra siempre una propuesta de singular tra d . . o e estas ca que no se ha querido dar una opinión favorable.
Pr agma'ti' e~.. e.1P_rmctpzo
. . . scen errc!a en ei mundo d 1
de cooperación de H. P. Grice (1989). . e a En Jo que respecta a la presuposición, hay que señalar su paralelismo con la implicatura

:.~;:!:¿!~!~S:~!~:::;:~:=ta:~:::~~::.:·~o~:-.~::
en tanto en cuanto ambos conceptos se refieren a las inferencias pragmáticas que acompañan
a los enunciados. Las implicaturas son inferencias basadas primordialmente en el contenido
de los enunciados y en los elementos contextuales relacionados con el principio de coopera-
;~~~~~~~~~:ea~:~J~~:;~:~npc%p~:~~y~:o~~ kd~~~~:~~~~~!;;~ ;~~t~~~:~~;a:u:~:
. . en una treccwn determt.nados
ción; las presuposiciones, en cambio, se derivan principalmente de la estructura lingüística
de los enunciados y de la aparición de ciertas palabras, si bien no se puede decir que se trate
G nce comp1eme ta · · · · de fenómenos puramente semánticos, puesto que pueden verse afectados por factores con-
d · . d ? su ~n~c1p10 general con una serie de orientaciones secund ·
enomma as categonas o maxzmas d tid d l'd anas
J
textuales. En principio, las presuposiciones se pueden mantener al margen de la veracidad o
~idad: la categoría de la cantidad ser:~;: a~ ~=~a:!~r~~ción o.~elevancia y moda- falsedad de los enunciados: un enunciado afirmativo y el correspondiente negativo compar-
mterlocutores en sus enunciados· la cu l'd df . ormacwn aportada por los
t
bilidad de la información aportada en ~ ~ te~: q·~e ve; con 1~ veracidad y la demostra-
ten el mismo conjunto de presuposiciones (tanto si decimos el primo de Alberto es alto como
si se dice el primo de Alberto no eS alto, se presupone que Alberto tiene un primo); al mismo
. tes han de proporcionar informact'o'n r la m etraccton, a re evancw supone que los hablan- tiempo, para que un enunciado pueda ser verdadero o falso, sus presuposiones deben ser
e evan e en cuanto al asunto trat d da
~~;:~e~~ei la ~attegorí~ de la modalidad tiene que ver con la clarida~; ;~o~~en:~~:: verdad (Oh y Dinneen, 1979). Pero dejemos a un lado estas cuestiones semánticas para si-
. as m eracciOnes. Estas categorías g 1 d . tuamos en un terreno más próximo a la sociolingüistica.
expresar por medio de máximas: enera es e comportamiento se pueden Volviendo a la cortesía, hay que anotar que las teorías más recientes se han construi-
do, como se señaló algo más arriba, sobre las propuestas de Grice. Beatriz Lavandera
de lo que~~~~t::::.a cantidad: que su contribución no sea ni más ni menos informativa
(1988) ha destacado, por su importancia, tres modelos de interpretación de la cortesía: los
de Robín Lakoff, Geoffrey Leech y Penelope Brown y Stephen Levinson. El.modelo de
- M~~ma de la cualidad: que su contribución sea verdad. Lakoff es un intento de integrar las categorías de Grice en una sola máxima general («sé
- ·M~x~ma de la relevancia: diga cosas relevantes. claro»), a la que se añaden tres máximas de cortesía («no impongas»; «da opciones»; «haz
~ Maxzma de la modalidad; sea claro. que el interlocutor se sienta bien>>), que pueden ser reducidas a una sola máxima: «sé cor-
tés»; en caso de que estas máximas entraran en conflicto, la situación social determinaría
Junto a estas categorías y m'áx · , . . las prioridades de la aplicación (Lakoff, 1973 ). Por su parte, Geoffrey Leech trata de hacer
~~re::~~:~~t:. a::;::~::~
1
;: ;e~~:~;:~~~::~ ~:C:J·:!~sdenetmll:;e:r~;~~::;;::t:.
e ementos que se transmiten con el
una teoría general de la relación entre la semántica y la pragmática. En su aportación añade
a las categorías de Grice una más, el tacto, que se defmiría como una estrategia para evitar
.:~:~~~~~e:~:~fa~:~do proposiciona~; se trata de contenidos impl~~:~ ~0 ~:e~~ec~~
1
conflictos y que podría medirse por el esfuerzo realizado por el hablante para conseguirlo.
En su interpretación de una pragmática general, Leech pone en un mismo nivel el princi-
cooperación y a las máx:::o:e~~~ue s~ dtc\La~ i~plic~turas que afectan al principio de pio de cooperación y el principio de la cortesía. Este último se manifiesta tanto en el con-
de defmirse y explicarse d d n e nom re. e .z"!pilcaturas conversacionales y han tenido de las conversaciones como en la forma en que son organizadas y estructuradas por
. Cuando e a~uer o ~on los pnnctptos que organizan la conversación.
los interlocutores. .
caturas puede:n ~d~~:v;::~~~6trunslt.e .vel10clante1 ~drincipio ohlas máx.imas de Grice, las impli- Brown y Levinson (1987) ofrecen un elaborado modelo pragmático de estrategias de
d on em o que se a quendo · p
p~~::::r;~;~e~u=!~~:~lfa señal~do Escandel.l (1993: 98), quel:~::~~~ y:~!~ cortesía, estrategias que sirven para satisfacer unos fines comunicativos y de orientación
de la imagen del hablante Se parte de la idea de que los individuos tienen una doble faz o
r versos tJpos de relactones, a saber: i) hay implicatura, pero
imagen, una positiva y otra negativa o amenazadora: en el transcurso de una interacción
1-A L.l:INUUA EN su uso SOCIAL 149

verbal los individuos utilizan estrategias que minimizan la fuerza de los actos que corres.
ponden a la imagen negativa. De acuerdo con estas dos imágenes del hablan~e, Brown y
.
Frente a las lenguas como el Japones , o el Javanes,
. , o tras muchasonouiere
disponen
decirde
queunos
ca-
Levinson proponen la existencia de dos tipos de cortesía: la cortesía positiva y la cortesía . · s tan rímdos y complejos de expresión de la cortesía,_ lo que n lq fi alidad de las
ststema o- fi 1 d 1 discurso a a orm
negativa. Cada una de ellas puede buscar unos fines específicos y para ello se despliegan
diversas estrategias. Así, por ejemplo, dentro de la cortesía positiva se incluirían estrate-
rez~ ele~ent~s re~~e~ses
de o op::l ~: ~:a~ae~~~ó:mulas buenos días (saludo), tan-
xnás diversas sttuactones. ., • , . a ara lo que desee ( ofre-
gias como atender a los intereses, deseos o necesidades del oyente, exagerar el interés y la o gusto en conocerlo (saludo en presentact_on~, aq_~, tzen~ su cO:dfa indicar dónde está la
simpatía por el oyente o utilizar marcadores de grupo (uso de la misma variedad dialectal t ;.,..;ento de casa), ¿quieres tomar algo? (mvttac10n) od ¿me prt , mas' alto que fórmulas
c¡,uu . . , ) d. frutan de un grado e co esta
jerga, etc.). Tales estrategias apelan a la experiencia común entre los interlocutores par; iglesia? (petición de informact?n ? ts esentación) cuando quieras, puedes ve-
conseguir unas actitu~es favorables.
como hola (saludo), hola, ¿que tal. (saludo/en p(: 'ta ión) ~ ·dónde está-la iglesia? (pe-
Finalmente, Lavandera propone un concepto de cortesía que la sitúa en el mismo ni- . mz' casa (ofrecimiento
mra . J
de casa), toma a go mvt e ¿
vel que la fuerza ilocutiva en los actos de habla; de hecho, la noción de «fuerza ilocutiva>>, tición de informactón). . demuestran que la cortesía es uno de los
según Lavandera, debe complementarse con la noción de «fuerza de cortesía>>. La cortesía ·emplos y comentanos . principios
. p
Nuestros eJ . . 1d l 1 a en la interacción comuntcattva. ero
se manifiesta, habitualmente, a través de mecanismos lingüísticos que permiten disponer de mayor trascendencta en el·~o ~octa n ~asaf : : .de tratamiento una de sus más signifi-
los actos de habla y las conversaciones en un continuum de fuerza de cortesía. La cortesía debe olvidarse que la cortesta ttene e
no
cativas expresiones .1'mgms
.. , t'teas.
no es una propiedad inherente de las oraciones, antes bien es un valor que adquieren las
expresiones en determinadas condiciones con textuales. Junto a la propuesta de Lavande-
ra, las demás teorías de Ja cortesía han buscado una explicación satisfactoria del funciona-
miento de los mecanismos de interacción; en ellas la cortesía no es un significado de las El poder, la solidaridad y las formas de tratamiento
formas lingüísticas, sino una propiedad de los actos de habla. ,
·gen mutuamente y que, por
Formas de tratami~nto y cortesía s~ndnocto;es !u:s:ue~z el sentido, la función y el
.
Unas veces a! margen de las teorías de la cortesía y otras en estrecha relación con
¡ tanto, no pueden exphcarse ~:!,o:a,~li:';;p~:ci~ios y codceptos ajenos a la lingüís-
ellas, los socio lingüistas, sobre todo los más preocupados por los aspectos etnográficos 0

de la comunicación, han acumulado numerosas experiencias e informaciones sobre los ./ empleo de unas Y de otra necest 1 mentarías de ellas. Los conceptos a los que
· mecanismos de cortesía utilizados en diversas lenguas y culturas del mundo (Wierzbic- ti ca y a la soci<:~~ingüística, aunq~e se~ co~ra; fundamentalmente son dos: el poder y la
ka, 2003 ) . Así, por ejemplo, C. Geertz ha comprobado que la lengua javanesa dispone de nos referimos proced~n de la pStcolog¡~ so ladones que se establecen entre los interlocu-
un sistema de expresión de cortesía en el que prácticamente es imposible decir nada sin solidaridad. Ambos tlen~ que ver co~ as ~ucidos en la sociolingüística por el psicólogo
incluir algún elemento que indique el tipo de relación social, estatus y familiaridad de los tores y, como ya hemo~ Vlsto, fueron mtr~ own Gilman, 1968).
interlocutores. Los hablantes de javanés han de elegir entre tres estilos diferentes (alto, social Roger Brown (Brown y Ford, 1964.hBr rn:ndido con otros importantes también
medio y bajo) y posteriormente seleccionar y construir sus enunciados de acuerdo con El concepto de «poder» a menudo sel a col 'al Elpodery,el estatus son valores
las exigencias de cada estilo: si se quiere usar una forma equivalente a ahora, el hablante pata la sociología, como son el estan;s ~et pap~ a~:;. é~tos por su parte, son simplemen-
de javanés sabe que tiene que utilizar la forma samenika para el estilo alto, saniki para el que se derivan de unos papeles socia ~s de erm: , om~idad· el funcionamiento a de-
estilo medio y saiki para el estilo bajo; si se quiere usar la forma javanesa equivalente a te un producto de la división del trabaJo . entro e una e . .
ir, hay que tener en cuenta que, en el estilo bajo (consaiki), se debe utilizar arep, que con . . . . te en el estudio de F. Moreno Femández sobre Qwnta-
saniki (estilo medio) se ha de usar adjeng y que con samenika (estilo alto) se debe elegir 3. As! se comprobó cuahtativa y ~uantitativ~en manuales de urbanidad elaborados para !~guas
hade. Üar de la Orden (Toledo, España). Lo~ libros de etz~~=:.~ones sobre los usos más adecuados a la hora ~e ~as
como el inglés, el francés o el españolm?luyen rece t ¡·r. no En laobraBookofEtiquette, de LJihan
El japonés es otra lengua en la que la expresión de la cortesía determina de forma .
presentaciOnes o de mantener conversacmnes · en fiestaséotas·
por e e o .
Eichler (1923), se pueden leer recomendacJones como s .
cardinal el uso social de los actos de habla. Las formas indicadoras de.cortesía se usan y
distribuyen dependiendo del tipo de interlocutor. Según explica Muriel Saville-Troíke _ No abunas a tus interlocutores. .
(1982: 54-55), a partir de datos de Harumi Williams, en el japonés de los niveles sociales - No iníres al techo durante la conversación. . .
acomodados, el ofrecimiento de un taza de té ha de hacerse mediante fórmulas·de corte- - No cuentes historias demasiado largas, vagas o mapropladas.
sía bien diferenciadas y adecuadas a los interlocutores. Esas fórmulas pueden ordenarse _ No hagas digresiones. . .
- No insistas en que es real 'la histona que has contado.
en una jerarquía de siete grados: 1) ¿Dcha? «¿té?» (hacia los propios hijos); 2) ¿Dcha - No cuentes historias sobre suegras o tartamudos..
dó? (hacia los propios hijos, los hermanos y los amigos más jóvenes); 3) ¿Dcha ikaga?
(hacia los amigos de la misma edad y los hermanos mayores); 4) ¿Ocha ikaga desu ka? . de los libros de urbanidad parecen constituir un patr6~ del cual
En muchos casos, las recomendaciones, d 1 rtesía En El libro del saber estar, de Canulo López
(hacia el marido, los padres, los tíos y los cuñados más jóvenes); 5) ¿Dcha wa ikaga desu han extraído sus máximas las mod~as teon~ e_ ~~o ente . uiere que le bable de sus problemas. [ ...] Hable
ka? (hacía los abuelos); 6) ¿Ocha' ikaga deshó ka? (hacia los cuñados mayores); 7) (1990: 60-6~). se leen consejos ~lástcos como ~~sÉ; g bre d~ una persona es para ella el sonid~ más dulce e
¿Dcha wa ikaga deshó ka? (hacia los suegros, los abuelos del marido, el jefe del marido siempre de lo que interesa a sus mterlocuto~es. ·;¡ él n~~~ que sea su interlocutor quien hable mas. (...] Saber
y los profesores). importante que pueda escuchar. No terna a usar e ·
. · d [ 1Muestre respeto a 1as opm10n~
. . _ del próiimo. [ ...)Cuando hable con al-
"
escuchar es una auténnca vtrtu · ··· que exista divergencia de criterios)).
guíen, no empiece discutiendo los puntos en
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 151
cuado de un grupo o una sociedad depende del adecuado cumplimiento de unas tareas que
se reparten entre los individuos que los componen. Ahora bien, en la práctica, los papeles
aiquier característica (te~er la .mls~ edad, ~a ml~mdaal
. . rofesión vivir en la misma co-
no se distinguen solamente por la naturaleza de las tareas que se realizan, sino también Por la conducta de los interlocu-
cuumda
. d) puede hacer surgrr ]a s1metrta, la rec1proc1 en
la forma en que son considerados socialmente. Dicho de una forma simple, el estatus refle-
ja el valor inherente de un papel, mientras que el poder refleja Ia dimensión de la influen-
cia que un papel ejerce sobre el individuo que cumple otro papel, otra función. El estatus,
Jll
toresAhora bien, poder y solidaridad no son co~~~pt~s ex~l~~~:t~iocutor
t s ya que podemos en-
(por ejemplo,
trar que un superior, con poder, puede s~r so .1 an.o c~der puede ser solidario con su
que implica una expectativa de comportamiento entre dos o más individuos, representa tal
1~ ~ m~er~r,l s~a!ulia)'o
em~. ;s~o
vez el aspecto más estático de las relaciones sociales (Giner, 1981). co: un pariente) o no solidario; a :ez, puede no serlo (por ejem-
Generalmente, se emplea el término poder para describir situaciones en las que la :terlocutor (por ejemplo, con un VleJO ea t;) quiere decir, como ya hemos seña-

~~:otros apartad<>s, que las 'elaciones en~ ~~~lo::':';'c~n solidaridad, sin podel" y
conducta de un individuo viene determinada, al menos parcialmente, por las acciones de l amarero de un restaurante con un e len . . ueden clasificarse en cua-
otro. Podemos decir que, en psicología social, el poder tiene tres características básicas:
tro grandes grupos: con poder y sm sohd~ndal.'d .¿d Pero también quiere decir que las
fi 1m te sin poder y sm so 1 an · . gran
a) Es el atributo de las relaciones entre dos o más personas y no simplemente el atri- sin solidaridad y, . ma en ' d erdo con sistemas que a veces encierran una
buto de una sola; el poder es siempre el poder de A sobre B. formas de trat~ento se us~ e acu e las diversas clases de vínculos personaJe~ que
b) La naturaleza de estas reiaciones es causal: el individuo poderoso A es, de algún complejidad, denvada, en pnmer lugar, :e la osibilidad de que las formas de tra~miento
modo, responsable de las acciones del menos poderoso B. se pueden establecer, en segundo luglar, . p ia de sistemas de tratamiento dtferentes
e) Aunque A puede ser responsable de las acciones de B, no determina totalmente no sean recíproc~s
y, po . d
r último de a conVIvenc 1
El uso de las formas de tratamiento de as perso
nas de
.
estas acciones; la intervención de A aumenta la probabilidad de que B actúe de una manera dentro de una nnsma comuru~a . ~ a arte de no ser reciproco, no responde a un nus·
determinada y no de otra. edad más avanzada y de los. mas JOVenes, ~den no coincidir los usos si se compara una co-
mo criterio en muchas ocaswn.es, como puo un o de estatus alto con un grupo de esta-
l
Dentro de la sociolingilistica, los términos poder y solidaridad se emplean para hacer .dad rural con una comurudad urbana grup "ble la convivencia de un sistema
../ tusbajo.Dentrodeunacom~m .a.,e d
mun "d d s perfectamente posl
dad conunsistemasimétricout11Za o
·t· d
referencia a la distancia social que existe entre dos interlocutores; cuánta experiencia y ca- . '!rico utilizado por los mdlVIduos e mayor e '
racterísticas sociales comparten, entre otros factores. El poder supone una relación no re- asrme ' _ · plo ·
orlos menores de 30 anos, por eJ~m .
sis~emas
cíproca entre dos personas, al menos, y la no reciprocidad puede estar basada en muchas y tamiento ropios de unas comurudades o
muy diferentes realidades; la riqueza, la edad, la posición social, la fuerza física, la perte-
nencia o no a instituciones como la Iglesia, el Estado o el Ejército, el tipo de p~entesco,
entre otras. Cuando dos personas establecen una relación, una será considerada como su-
p Haciendo abstracción de los
de otras, los estudios de R. B~own
¡·daridad hace entrar en confllcto e tra rdel::oradores :an podido demostrar que la so-
et=~~to entre superiores e inferiores, como se des-

perior y la otra como infen·or; dicho con otras palabras y refiriéndonos de forma específica ;rende del gráfico siguiente ( fig. 7.1 ). 1 1 tratamiento natural o normal hacia los
a las formas de tratamiento, el superior es aquel que emplea el tratamiento de tú {T) hacia . Las letras que rodean el cuadro reve .an qube e entre los superiores y los inferiores
.
supenores es V y hacia los inferiores T. Sm em argo,
el inferior y recibe el tratamiento de usted (V) (sistema asimétrico). Al hablar de tú y usted
estamos manejando las formas pronominales de tratamiento más frecuentes en el español,
pero lo que se ha dicho puede aplicarse a las formas correspondientes de otras lenguas. o
no~
......l ~
variedades; de ahí que suela usarse Ty V como categorías que incluyen todas las formas V . . .Mad V
pronominales y cuyos valores coinciden con lo que se ha comentado a propósito del tú y el T V
usted del español (T. esp. tú, fr. tu, al. du; V: esp. usted, fr. vous, al. Sie).
La solidaridad, por su parte, hace referencia a una relación simétrica entre dos perso-
nas, al menos. Cuando aparece esa clase de relación, las formas de tratamiento también
~
pueden ser simétricas o recíprocas; es frecuente que dos personas que se consideran soli- JgpJty
ne~
darias usen entre sí el tratamiento de tú {T) (sistema simétrico). La dimensión· de solidari-
dad es potencialmente aplicable al tratamiento de todas las personas.
Si bien es posible hacer una presentación y un estudio independiente de los concep-
tos de «poden> y «solidaridad», lo cierto es que no tienen por qué darse, ni analizarse,
~

f - T V
~

V
....

siempre por separado. Es verdad que podemos encontrar sistemas de tratamiento que se
rigen escrupulosamente por el poder -sistemas asimétricos en los que el poderoso es
T tnfeJfory
~ ..
, lnterklr}'
ne~
T

tratado de usted y tiene derecho a utilizar el tratamiento de tú hacia el poco poderoso-,


como es P'?Sible encontrar sistemas de tratamiento basados en el concepto· de solidari- FuENTE: Brown YGilman ( 1968)· •
dad, sistemas simétricos en los que los habiantes usan recíprocamente el tú y en los que 1
F 7.1 ., fiormas pronominales de tratamzento
Uso ue . • ~~~~
seo-·
IG. • · de poder y solidarzdad.
152 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 153

se pueden producir conflictos: se emplea T cuando existe solidaridad con el superior y V mula de respeto es muy frecuente entre los jóvenes de las clases trabajadoras, mientras que
cuando no existe solidaridad con el inferior. Jos jóvenes de las clases medias tienden al uso de T. F ox J:llzo su investigación en nueve co-
La distancia que se establece sociolingüísticamente entre poder y solidandad ha per- legios madrileños y llegó a las siguientes conclusiones:
mitido fijar, al menos, dos universales: primero, que todas las lenguas tienen algún modo
de indicar las diferencias de poder, de solidaridad o de ambos tipos, pues todo individuo 1. · Los escolares de Madrid cada vez hacen menos uso del usted para dirigirse a per-
tiene la necesidad de fijar sus relaciones con los demás y de mostrar qué lugar ocupa en su sona~ de mayor edad, en beneficio del pronombre tú. El sistema asimétrico, por el que el
contexto social; segundo, que cuando el poder y la solidaridad vienen reflejados por el trato hacia un superior debe ser de usted y hacia un inferior de tú, ha sido reemplazado por
mismo tipo y rango de elementos, la forma que expresa mayor solidaridad también expre- un sistema simétrico que expresa la solidaridad mediante tú y la no solidaridad mediante
sa mayor poder por parte del hablante y viceversa. Brown y Ford señalan que, por lo gene- usted. La hipótesis de Brown y Gilman queda, pues, confirmada en Madrid.
ral, es el superior el que decide en qué momento la solidaridad es suficiente para emplear 2. El uso de usted, dirigido hacia personas mayores, está generalizado entre las cla-
T. Así mismo, Brown y Gilman afuman que existe una tendencia general a adoptar un sis- ses trabajadoras, que, por lo tanto, pueden ser consideradas como más conservadoras. La
tema de relaciones simétricas. hipótesis de Lambert también queda confirmada.
Las señales lingüísticas que marcan las relaciones de poder-solidaridad entre dos ha-
blantes .varían según las lenguas. Son las combinaciones de conceptos como poder y soli- Vida! Alba de Diego y Jesús Sánchez Lobato (1980) han llegado a unas conclusiones
.daridad, simetría y asimetría, reciprocidad y no reciprocidad las que c,o mplican el análi- similares en un estudio posterior hecho entre jóvenes de nivel medio-bajo de Madrid. Las
sis de las formas de tratamiento, dándole interés, y las que dificultan su explicación y com- relaciones jerárquicas entre los interlocutores han sufrido en las últimas décadas una im-
prensión en la enseñanza de una lengua extranjera. A ello hay que añadir que las formas de portante redefinici6n: en la actualidad es posible ¡><:nsar en un cierto grado de solidaridad,
tratamiento pueden ser pronominales, pero también pueden ser nominale!) y afectar a otras mayor o menor según los casos, con un superior; la tendencia general es a adoptar un siste-
clases de palabras. Al dirigirse a un interlocutor, un hablante de inglés puede utilizar un ma simétrico de tratamiento en el que predomina la solidaridad. ·
tratamiento determinado (Doctor, Sir), un tratamiento seguido del apellido (Mr. Smith), el _,; Uno de los trabajos más rigurosos, amplios y detallados que se han realizado sobre el
nombre propio (John), el apellido (Smith), un diminutivo o un hipocorístico (Johnnie), tratamiento en el mundo hispánico es el de Catalina Weinerman (1976), centrado en las
el nombre y el apellido (John Smith), aparte del término del parentesco (Dad «papá») y ciudades de Buenos Aires y de Catamarca (Argentina). Los objetivos de la investigación,
.. todo tipo de apelativos (Dear «querido»). entre otros, eran contrastar las hipótesis de Brown en el habla de Buenos Aires y la correla-
Los nuer, pueblo sudanés que vive en la confluencia del Nilo y el Sobat, están orga- ción que existe entre el tipo de interlocutor y el uso del pronombre de segunda persona del
nizados en linajes y forman grupos de edad bien estratificados. Cada nuer tiene un nom- singular. Los usos pronominales analizados han sido los asimétricos usted-vos, vos-usted
bre propio que coincide con el de su linaje y que se utiliza en las ceremonias importantes. y el simétrico informal vos-vos, y algunas de las conclusiones que se han podido extraer
Sin embargo, los nuer, en el momento de nacer, reciben un nombre que utilizan durante han sido las siguientes:
el resto de su vida y que puede ser un nombre común, un verbo o cualquier otra forma:
Nhial 'lluvia', Pun 'arroz silvestre', Mun 'tierra', Cuol 'compensar'. En ocasiones, los l. En la mayoría de los centros urbanos de Argentina, el pronombre vos ha reempla-
abuelos matemos dan a los niños un segundo nombre, produciéndose la circunstancia de zado prácticamente al tú, si bien persiste una creencia en el mayor refinamiento lingüistico
que la misma persona puede ser llamada de una forma por los parientes de la linea pater- de esta última forma.
na y de otra por los parientes de la línea materna. A ello se suman los nombres elegidos 2. Existe un predominio significativamente mayor de la pauta simétrica informal de
por cada hombre para ser usados en el deporte, la caza o la guerra entre compañeros o los tratamientos pronominales (vos-vos) en las comunidades más modernas (Buenos Ai-
amigos; estos apelativos se toman de los nombres de los bueyes y se denominan precisa- res); la asimetría (usted-vos, vos-usted) está más extendida entre las comunidades más tra-
mente nombres de buey. Las mujeres toman sus apelativos de los nombres de las crías de dicionales o conservadoras.
las vacas que ellas mismas ordeñan. Finalmente, debido a la fuerte estratificación de los 3. Entre las clases bajas se observa una mayor frecuencia de la pauta asimétrica y
grupos de edad, los hombres nuer, cuando llegan a cierta edad, pueden usar y recibir de una menor frecuencia de la informal; las diferencias entre clases suelen ser mayores en la
otros hombres adultos más jóvenes el tratamiento Gwa 'Padre' (Evans-Pritchard, 1948; comunidades tradicionales. ·
Wardhaugh, 1982: 265-266). 4. La familia es una institución social que cumple una función retardatoria en el
En lo que se rtfiere a.Ia lengua española, disponemos de numerosos trabajos en los proceso de innovación que afecta a las formas de tratamiento.
que se ha investigado el uso social de las formas de tratamiento. Destacamos, muy breve Y
escuetamente, los de J. Fox, V. Alba de Diego y J. SánchezLobato, C. Weinerman, F. Mo- Por su lado, Moreno Fernández (1986a) ha analizado el uso de las formas pronomina-
reno Femández y J. Medina. Uno de los primeros trabajos dedicados a los tratamientos en les tú y usted en una comunidad rural española (Quintanar de la Orden, Toledo) y ha llega-
el españoi peninsular ha sido el de J. Fox (1969). En su estudio, Fox se propone confirmar do a la conclusión de que los rasgos sociales que inciden más intensamente en la elección
la hipótesis de Brown y Gilman (1969) acerca de que los hablantes expresan la solidaridad del pronombre tú son la edad (más los jóvenes) y el sexo (más las mujeres). Asimismo,
mediante el uso recíproco de Ty la no solidaridad mediante el uso recíproco de V, así como puede hablarse de conservadurismo lingüístico, dado el uso de un sistema asimétrico y el
confirmar la hipótesis de W. F. Lambert (1967: 614-617), según la cual el empleo de la fór- predominio del concepto de «poder»; en los hablantes con una edad superior a 50 años y
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 155

La aeomodación o adaptación comunicativa

En el ámbito de las relaciones entre la sociolingüística y la psicología social, además


de la incorporación de los conceptos de poder y de solidaridad y del análisis de las formas
de tratamiento, pueden destacarse otras aportaciones, algunas de ellas tan importantes
cpmo el análisis de las actitudes lingüísticas, a las que dedicamos el capítulo 9. En esta
tniSroa linea, es muy posible que el futuro lleve a una colaboración más estrecha entre so-
Tll
ciolingüistas y psicosociólogos, colaboración que podría desarrollarse, probablemente, en
el marco de la llamada teoría de la acomodación comunicativa. Esta teoría, elaborada, en-
tre otros, por Richard Bourhis y Howard Giles, nació en el seno de la psicología social y,
desde nuestro punto de vista, podría ser idónea para satisfacer algunas de las necesidades
teóricas de la sociolingüística (Giles, 1984; Shepard, Giles, LePoire, 2001). Recordemos,
por ejemplo, que se ha empleado como fundamento de una de las interpretaciones de la no-
ción de estilo.
FUeNTE; Á. López Garcla (1 996).
La teoría de la acomodación comunicativa se preocupa por los procesos cognoscitivos
Fm. 7.2. Interpretación de uso defio . que se producen entre la percepción del contexto social y la conducta comunicativa. Preten-
. rmas de tratamzento en Quintanar d l de explicar algunas de las motivaciones subyacentes a ciertas conductas y a ciertos cambios
desde la teoría de catástrofes. e a Orden (Toledo)
en los estilos de habla, durante los encuentros comunicativos, y algunas de las consecuen-
cias sociales que de ellos se derivan. Los principios básicos de la teoria son los de conver-
pert~necientes a los niv~les sociocultural , . J gencia y divergencia. La convergencia es una estrategia comunicativa que los hablantes si-
tamíento más generalizado en esta co e.~:s ba~os. En cualquier caso, el sistema de tra
d~ la solid~dad. mum es e que se fundamenta en el eje semántic~ guen para adaptarse a una situación y al habla de sus interlocutores; para ello se maneja una
larga serie de elementos lingüísticos. La divergencia, a su vez, es un procedimiento por el
A partir de la información sobre Q ~ .
fes,4 López Garcia (1996: 37) ha h h um~ar de la ~?en y desde la teoría de catástro-
que los hablantes acentúan sus diferencias lingüísticas y comunicativas respc;:cto de otros in-
en la fi~ra 7.2. s El esquema se co:~~ u;:~:terpreta~wn del t:ratamiento que se resume
dividuos. Estos procesos se dan durante la interacción social.
Los objetivos que determinan la conducta convergente de los hablantes son la apro-
uso de tú y usted y la edad de-los hablan[ S r~ dos ejes cuantificables: el porcentaje de
bación social por parte del oyente, la mejora de la eficacia comunicativa y el mantenimien-
(a > b >e) que refleja el uso casi general e~~ t:O~ serva_,_por ll.Q lado, una trayectoria suave
o los n~~os como los ancianos hacen del tú
to de las identidades sociales positivas. El deseo de ver cumplidos estos fines lleva a los
(generalmente sus ámbitos de socializacf·
hablantes a acomodar o adaptar su habla en las más diversas condiciones: ahí están los es-
nes más. altas de empleo de usted corre on son 1~ fazrulia y !as amistades); las proporcio-
Ahora bten, en situaciones de .intensa spo~~enan a los anos de actividad profesional
fuerzos de adaptación que se realizan cuando se habla con niños, con extranjeros que no
~iento diferente del que reciben (que see:tív1dad, l~s adultos ~ueden solicitar un trata~ dominan nuestra lengua, con hablantes de otras variedades dialectales; pensemos en cómo
. ~te de tú. trayectona a > d > e) o puedenrea
l.os individuos moderan su discurso con los desconocidos, acomodándose a las caracterís-
hzar un cambio brusco de tratamie t
d.istan~ias: trayectoria e>/ >a ). no (por ejemplo, pasando al uso de usted para marc~ ticas que van descubriendo en su interlocutor para facilitar la comunicación. Frente a estas
conductas, la divergencia es buscada por aquellos que quieren mantener la distancia social
Fmalm~te, Javier Medina (1991) ha re . . . y lingüística respecto de individuos que pertenecen a grupos sociales diferentes.
mas de tratarruento en el habla juvenil de las ~:~ un ~nteres~te es~dio sobre las for- Es importante recalcar el peso que la teoria de la acomodación reconoce no tanto en
tuteo_con los padres está muy generallzado en _a nanas. ~ed~na senala que el uso del
relaciOnes de solidaridad sobre las de od~ Canana;;, lo que mdica un predominio de las
el oyente en sí, como en la interacción comunicativa entre un hablante y su interlocutor.
abuelos: un ambiente familiar tradic. p 1 . N~ ~s a~I en el caso del tratamiento hacia los
No estamos ante una teoría de la variación estilística, aunque sirva para explicarla, sino
ante una teoría de la interacción. Es evidente que su cometido no coincide estrictamente
ce~ la aparición de usted; por otro la~~n:l ~s~n ll.JO Dlvel ~ultural son factores que favore-
ra~Izado. La investigación de Medína ~clu e de r:sted hacia l~s profesores está muy gene- con el de la sociolingüística, pero también es claro que muchas de sus propuestas son váli-
mmos de parentesco, los nombres propios y vtraho~as conclusi?nes sobre el uso de los tér-
das para nuestra disciplina: el análisis y la interpretación de la variación, del estilo, de la
.· . Y 0 as ~ormas nonunales. cortesía, de las actitudes lingüísticas.· ·

Reflexiones y ejercicios
4. Sobre la teoría de catástrofes é .
5 v· · , v ase capitulo 5
. . ease capitulo dedicado al cambio lingüí t . .
S ICO.
l . Partiendo de su experiencia lingüística y de sus lecturas, comente las diferencias
de uso que se observan entre el sistema pronominal castellano (tú, usted; vosotros, uste-
des), el sistema que podría denominarse «atlántico» (tú, usted; ustedes) Y algún sistema cargo no es realizado satisfactoriamente, no tiene lugar, no se lleva a cabo. _Por oposi~ión, en
hispanoamericano en el que se.dé voseo (por ejemplo, Río de la Plata). Consulte la Morfo- los d~s casos r el acto e:> llevado a cabo, aunque llevarlo a cabo e? ~sas crrcunstanc:s¡.or
logía histórica del español, de M. Alvar y B. Pottier (1983), la introducción breve y clara
ejemplo cuando somos insinceros, constituye un abuso.del procedumento. Así, cuan f. 1~ 0 °
<<prome;o» sin intención de cumplir, he prometido pero ... Necesiw.n:os nom~re~P~ re~r;r­
de Carricaburo (1997) y también la obra de Páez Urdaneta (1981) o el clásico libro de
nos a esta distinción general. Por ello llamaremos desaciertos a lo~ mf?rtuniOS e tlpr~atiza~
Rona sobre el voseo (1967). B 2 en Jos que no se consigue llevar a cabQ el acto para cuya reahzación, o en cuya ll
. . ciÓ~. sirve la fórmula verbal correspondiente. Y, por otra parte, llamaremos abusos a aque os
2. Elabore un inventario de las formas de tratamiento (nominales y pronominales) infortunios (los del tipo r) en los que el acto e:> llevado a cabo.
que usted utiliza con todos los interlocutores con los que se comunica cotidianamente. Ca-
racterice su propio sistema de tratamiento utilizando como base los conceptos de «poder»
y de «solidaridad». ¿Ha optado alguna vez por evitar el uso de una forma de tratamiento Orientaciones bibliográficas
debido a algún problema o a algun¡l dificultad en sus relaciones personales? ¿Cómo expli-
caría el uso de los tratamientos de su comunidad a un estudiante de español como lengua El libro de Wierzbicka, Cross-Cultural Pragmatics (2?0?), presenta una info~ación
extranjera? · valiosa en la que compara el modo de expresión de dtstmtos. aspectos pragmáticos Y
mu~ferentes lenguas del mundo. Para el conocimiento de las teonas de Rog~r Brown y su
3. Grabe una conversación mantenida entre tres personas, si es posible de distinta enr "6 al estudio de las fonnas de tratamiento, puede consultarse el trabaJO de Brown y
edad y sexo. Anote y analice todas las marcas de cortesía que pueda identificar. ¿Cree que ~:~~ri~e Ford (1984). Acerca de los tratamiento$ en español, merece la pena leer los ~a­
las expresiones más corteses suelen ser más largas que las menos corteses? bajo~ de Catalina Weinerman (1978), de Fontanella de Weinberg (1999) Y de Iglestas
Recuero (2001). . . · . 1 ' b"t de
4 . Comente el siguiente texto de J. L. Austin (1986: 56-57) acerca del funciona- Muchos aspectos de la psicologia social que tienen cterta relevancta e~ e am 1. ~
miento «infortunadm> o «no feliz» de los enunciados realizativos: lasociolingüística son tratados en el libro de W. P. Robinson (2003). Como ~~oducc10n a
./ gmática, es recomendable el libro de M.a Victoria Escandell, lntroduccron.a ~a prag-
1
. Me temo, pero al mismo tiempo espero, que las siguientes condiciones necesarias resul- ~J~~a (1993) y el manual clásico de Stephen Levinson, Pragmát~c~ ( 1989). Asmusm~, l_a
tarán obvias. obra de Graciela Reyes (1990) está llena de sugerencias y de opmtones agudas Y clarlVl-
A.l) Tiene que haber un procedimiento convencional aceptado, que posea cierto dente;. información amplia y bien ejemplificada de la cortesía en diversas áreas hi~­
efecto convencional; dicho procedimiento debe incluir la emisión de ciertas palabras por par-
te de ciertas personas en ciertas circunstancias. Además, panoh~~=s se puede consultar la obra colectiva coordinada por Diana Bravo Y Antomo
A.2) en un caso dado, las personas y circunstancias particulares deben ser ápropiadas Briz (2004).
para recurrir al procedimiento particular que se emplea.
B .1) El procedimiento debe llevarse a cabo por todos los participantes en forma correc-
ta, y
B.2) en todos sus pasos.
r.I) En aquellos casos en que, como sucede a menudo, el procedimiento requiere que
quienes lo usan tengan ciertos pensamientos o sentimientos, o está dirigido a que sobrevenga
cierta conducta correspondiente de algún participante, entonces quien participa en él y recu-
rre así al procedimiento debe tener en los hechos tales pensamientos o sentimientos, o los
participantes deben estar animados por el propósito de conducirse de la manera adecuada, y,
además,
r.2) los participantes tienen que comportarse efectivamente así en su oportunidad.

Ahora bien, si violamos una (o más) de estas seis reglas, nuestra expresi?n realizativa
será (de un modo u otro) infortunada. De más está decir que hay diferencias considerables en-
tre estas «formas» de ser infortunadas. Las letras y números elegidos para identificar cada
uno de los apartados precedentes se proponen poner de manifiesto estas formas diversas.
La primera distinción importante se da entre las primeras cuatro reglas A y B, tomadas
conjuntamente, en oposición a las dos reglas r {de ahí el uso de letras romanas y griegas). Si
transgredimos algunas de las primeras (las reglas del tipo A o B), esto es si -por ejemplo--
emitimos la fórmula incorrectamente, o si -por ejemplo-- no estamos en situación de asu-
mir el cargo porque ocupamos ya un cargo incompatible con aquél, o porque quien nos recibe
el juramento es el ordenanza y no el ministro, entonces el acto en cuestión, esto es, asumir un
CAPÍTULO 8

DISCURSO Y CONVERSACIÓN

Análisis del discurso y análisis de la conversación

El hablar con reflexión y conexión es el indicio más claro de


la racionalidad que nos distingue de los brutos.

(IGNACIO LuzAN, Arte de hablar, 1723-173 6)

La sociolingüística, ya se ha comentado, ha tenido la oportunidad de conocer muy de


cerca los procesos y mecanismos de la interacción comunicativa, transitando por un terri-
torio lindero con disciplinas como la psicología social o la pragmática, sobre con todo las
teorías de los actos de habla y de la cortesía. Esos procesos de interacción proporcionan un
resultado tangible, un producto de lengua hablada del que la sociolingüística ha reunido
muestras muy bien nutridas y que suele tener la forma de conversaciones o diálogos, man-
tenidos, la mayor parte de las veces, entre los investigadores y sus informantes. Tal vez por
eso, el estudio de la conversación ha atraído también a los sociolingüistas, porque se trata
de un proceso social en el que está implicado el uso de la lengua.6
En líneas generales y simplificando un panorama de investigación bastante complejo,
la conversación ha sido analizada, principalmente, desde dos perspectivas: el análisis del
discurso y el análisis de la conversación. Siguiendo las explicaciones que ofrece Stephen
C. Levinson (1983: 286 y ss.), entre una perspectiva y otra hay diferencias notables, aun-
que forzosamente tienen que surgir traslapos y coincidencias, si el objeto de estudio es uno
o prácticamente coincidente.
El análisis del discurso, corriente aparecida en los años sesenta y muy cultivada en el
Reino Unido-por autores como Malcolm Coulthard (1977) o Michael Stubbs (1982)-, se
caracteriza por el empleo de principios y conceptos propios de la lingüística: el paralelismo
entre el estudio del discurso y el estudio gramatical es evidente. El análisis del discurso pro-
cede aislando las unidades del discurso o categorías básicas y estudiando su combinación y
funcionamiento en secuencias bien formadas que dan lugar a discursos coherentes. Este tipo
de estudios busca la integración de todas las unidades lingüísticas en la estructura del discur-
so mediante un procedimiento elemental que consiste en proponer una formalización previa
para ir comprobando, posteriormente, cómo se ajustan a ella los datos concretos.

6. Véanse, por ejemplo, los trabajos sobre el portugués de Brasil reunidos por A. Tavares de Macedo,
C. Roncarati y M. C. Mollica ( 1996).
lóO PRINCIPIOS DE SOCIOLTNOUISTICA Y SOCIOLOG1A DEL LENGUAJE LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 161

El análisis del discurso maneja una serie de unidades entre las que destacan el inter- /)Uey, en_México). De todos ellos, l~s conectores son probablemente los que más ~tencíón
cambio, el movimiento y el acto. Los intercambios son las unidades que forman las tran. blUl recibido: Salvador Pons les dedicó la obra Conexión y conectores ( 1998), ofreciendo ~
sacciones comunicativas y pueden tener un carácter informativo (ing. informing), directi- análisis cuantitativo y cualitativo de los conectores bueno, o sea, pero,?" ~· p~~·. oye, m1ra
vo (ing. directing) o desencadenante (ing. eliciting). Los intercambios informativos esta- que. entonces y claro; Silva-Corvalán (200 1) incluyó en su manual SocwlmguiStlca Y prag-
rían en correspondencia con lo que comúnmente se conoce como exposición o descrip-. 'ti'ca del es:pañol un pormenorizado análisis pragmático del marcador ahora, dando cuen-
ción, los intercambios directi-..:os se corresponderían con la transmisión de órdenes y los ma . 6·
ta de-sus funciones discursivas (reintroducción del tema; introd~ct6n de pregunta ret nca;
desencadenan/es, con las secuencias de preguntas y respuestas. La estructura de los inter- intro4ucción de condición; introducción de reserva; coordinación~, de~ mayor uso co~
cambios está formada por movimientos, del tipo pregunta-respuesta: así, por ejemplo, fUnción temporal en el discurso objetivo y familiar, en los géneros hipotético y argumentati-
existen intercambios con una estructura de tres movimientos (pregunta -o inicio-, res- vo y en los actos de habla de reserva, condición e hipótesis. .
puesta y continuación), muy frecuente en la comunicación que se establece entre profesor En otro orden de cosas, el análisis del discurso ha dedicado grandes esfuerzos a la
y alumno dentro de un au~a. Por último, un movimiento está compuesto de uno o más ac- identificación y descripción de tipos de textos, esto es, a la tipología textual, estrechamen-
tos, que constituyen la unidad mínima del discurso y cuyas características no coinciden es- te relacionada con la tipología discursiva. Señala Enrique Bemárdez ( 1 98~ : ~ ~ 9-220) ~ue
trictamente con las de los actos de habla. d establecimiento de una tipología textual ofrecerla básic~ente dos pos1b1hdades: ~1en
Los anaíistas del discurso, además de preocuparse por la caracterización de sus uni- restar atención a las características internas de los textos, b1en tomar como base_la ~ltua­
dades mínimas, han mostrado un gran interés, casi podría hablarse de predilección, por el ~ión externa del texto, sobre todo la situación social y todos sus componentes. S1gwendo
estudio de dos aspectos esenciales del discurso: por un lado, la coherencia y la cohesión; te último criterio y teniendo también en cuenta la base textual o tema del texto, Egon
por otro, los marcadores del discurso. En lo que se refiere a la coherencia y la cohesión, ~erlich (1976) ha propuesto una tipología de cinco clases de textos: descriptivos, n_~rrati­
señalaremos que la coherencia se interpreta como una propiedad por la cual los hablantes vos, expositivos (sintéticos o analíticos), argumentativos e instructivos. Teun v~ Dtjk, por
comprenden los discursos o los textos y los perciben como una unidad, compuesta por una su parte, ofrece una relación provisional de tipos de texto que a~canza las vemte clases:
serie de partes ligadas entre sí y con el contexto en que se producen. La cohesión se refiere -1:onferencia académica, sermón, informe de un defer:;or, acus~zó~, ~-testado, dem~str_a­
a la relación específica entre las partes de un texto, relación que permite su identificación ción orden de pago, orden penal, acta de dec/araclOn, ley, d1Spos1cwn, conferencza, m-
como componentes de la unidad superior llamada texto. Para Wolfgang Dressler (1981), fon:,e, petición, noticias, comentario, discurso político, artículo, clase universitaria, ins-
los elementos que hacen posible la coherencia son la sustitución diafórica (anáfora y catá- trucciones.1 Añade Van Dijk (1983: 153-154, 165-167), no obstante, que acaso las estruc-
fora), la conjunción, las partículas, la estructura de modo, de tiempo y de aspecto de los turas globales más frecuentes y más importantes sean las estructuras de la conversación, si
predicados y el orden de palabras. M. A. K. Halliday y R. Hasan (1976), por su lado, ha- bien en este caso no se trata de textos propiamente dichos sino de la organización de series
blan de la cohesión que se consigue por medio de la correferencia (uso de pronombres per- textuales de varios hablantes en el marco de la interacción comunicativa. A su vez, algunos
sonales, posesivos, demostrativos, etc.: Ha venido Ange/ita. Le he dado tu recado), la sus- de los tipos de textos apuntados podrían ser agrupados en estructuras textuales más gene-
tituCÍón (uso de sustitutos nominales, verbales, oracionales: Jugaremos con la pelota ver- rales como la descripción, la narración y la argumentación. A estas tres clases generales
de. Ellos quieren utilizar la misma), la clipsis (-¿Quieres agua?- No. [quiero aguaJ),la de te~tos (descriptivos, narrativos, argumentativos) se podrían sumar los literarios (que
conjunción (uso de conjunciones copulativas, adversativas, causales, aposiciones, etc.: Yo incluyen los poéticos), los científicos y los didácticos (Beaugrand y Dr~ss~er, ..~ 9~ 1:
estoy gordo, pero tú estás flaco) y el léxico (repetición de unidades, uso de sinónimos, hi- 182-186). Entre todo eso, resulta de un especial interés y provecho para la soc1olingwsn.ca
perónimos, etc.: La calle está sola. La calle está .fria. La calle está triste). lo que se refiere a la conversación y a la narración, especialmente a la narr~ción oral que
Frente a los autores que limitan las marcas de coherencia a determinados aspectos for- surge en la comunicación cotidiana, muy a menudo dentro de la conversaciÓn: .
males del discurso, aspectos que podrían ser considerados como superficiales, Van Dijk ha- Frente al análisis del discurso, el análisis de la conversación es una comente de In-
bla de la existencia de una estructura abstracta subyacente o forma lógica que hace posible la vestigación que incorpora los principios de la etnometodología norteamericana Y que ~e
coherencia en tm nivel macroestructural; esa macroestructura se interpre~ como el desarro- caracteriza por el manejo de una serie de técnicas de aná~is empírico de a~licaci~n preVIa
llo coherente dél tema o asunto .del discurso. Por otra parte, Van Dijk se refiere también a una a la construcción de cualquier teoría. El método de trabaJo es de naturaleza mductlva Y está
coherencia global o pragmática que depende de la comprensión y la interpretación que haga basado en el estudio de grabaciones de lengua hablada recogidas en contextos naturales:
el oyente o el lector de .un texto o un discurso (Lozano, Peña y Abril, 1989). Las conversaciones grabadas se transcriben y se analizan para descubrir St_IS propi~dades.
Los marcadores son unidades Íingüisticas invariables que desarrollan su cometido en Los analistas de la conversación ponen un énfasis especial en el estudto de la mterac-
el discurso, siempre más allá de la oración, y que cumplen la función de orientar las inferen- ción como proceso, sobre todo de lo que tiene que ver 'con la organizaciót_I.Y las c~cterís­
cias .de la comuniCación de acuerdo con sus características, gramaticales y pragmáticas ticas de los turnos, y en el análisis de las inferencias que supone la eleccton de ctertas ex-
(Martín Zorraquino y Montolío, 1998). Una de las clasificaciones de marcadores más cono- presiones y no de otras. La ·etnometodo/ogía, escuela sociológica r~resenta~, entre
cidas es la propuesta por Portolés (1998: 25-26; Martín Zorraquino y Portolés, 1999), quien otros, por A. Cicourel (1973) y H. Garfinkel (1972), sostiene que la reahda~ ~octal no ~s
distingue las siguientes clases: estructurado res de la información (pues, bien, a propósito), un hecho consumado, sino una realización continuada 'que surge de unas actiVIdades rutt-
conectores (además, incluso), reforrnuladores (es decir, más bien, esto es), operadores dis-
cursivos (claro. por ejemplo), marcadores de control de contacto (oye, mira, tío, enEspaña; 7. Las propuestas de tipologías no tenninan aquí, evidentemente (Bcrnárdez, 1982: 2 11-230).
.. ...._ - - - · - - ....,. ...., _ w _ _ .... .._
~. - - ·· ~ ~........w.ucmo tacno de las mi .
des soctales. rutinarias comporta una alu . , s~as reahdades sociales. Hablar de act¡'t.;da
··· · ston 1mpr · .,
gmstica, pero, a la vez, no se puede entend 1 ICita _o e~lícita a la comunicación ij . y otrO se utilizan a veces como sinónimos, pero debe valorarse que dominio es un concepto
de unos procesos de interacción soct'al p er a comumcactón lingüística, si' no es dentrn. atg<? más amplio porque suele incluir no sólo un lugaz: y un momento, sino también unos
. · t · or eso el e tudi d o participantes, ~os.~~~ Y unas c~n~iciones pragmáticas: el dominio se define como un
que es as se enmarquen en situaciones específicas. s o e las conversaciones requiere
ámbito de uso hngutstlco que es stgmficativo social y funcionalmente y que, a menudo,
está institucionalizado. En sociología del lenguaje se suele hablar de ámbitos o dominios
La conversaciÓn: caracteriZa· cJ·ón general públicos o formales (el parlamento, los medios de comunicación social, la administración,
1a enseñanza) y de ámbitos o dominios privados o informales (por ejemplo, la familia).
Partiendo de estos conceptos, las conversaciones constituyen acontecimientos comu-
De todo lo dicho se sigue prim
palmente consiste el hablar bien· :ro,
que en dos cosas Princ¡.
presentar bien lo que se ha pen .d sto es, en pensar bien, y re.
nicativos formados por microacontecimientos que se producen dentro de unas situaciones
comunicativas. Ahora bien, ¿cuáles son las características que las identifican frente a otro
sa o. tipo de acontec~ientos comunicativos?
La caracterización de la conversación como proceso comunicativo no resulta nada fá-
(IGNACIO LUZÁN, Arte de hablar, 1723-1736)
cil por el hecho de que se puede dar en situaciones muy diversas, puede versar sobre una
Amparo Tusón (1997: 11) dice de la conversación que es gran variedad de temas y contar con un número de pa.rticipantes muy distinto. Todo ello
la forma primeray · . complica la descripción de los mecanismos conversacionales, pero la labor se consideraría
pnmana en que se manifiest · imposible si se valorara que la comuniCación -también la conversación- es un fenóme-
derla, además, como una prác,.; ' 1 a, en que extste ellenguaie y hemos d
. uca soc1a a través d ¡ ~ e enten. no condicionado socialmente y que depende, por tanto, de ciertas convenciones y patrones
otras prácticas. A través de lasco . e a cua1se expresan y se hacen .
lacionamos con las demás person~:ec~:~~:~;~s comportamos como seres sociales~~~:::~ socio-culturales. Cada pueblo, cada cultura puede conferir a la conversación un valor dife-
conversando, rompemos nuestras relaciones co , tratamdos de ~onseguir nuestros propósitos rente y darle una forma particular; su presencia o su ausencia, poi ejemplo, pueden ser más
nversan o o deJando de conversar significativas que la organización interna de los turnos: los miembros de la tribu piluya, en
' Sin duda, las estructuras más free . . ../ la India, dejan de mantener conversaciones cuando cumplen 40 años; en la isla de Roti,
conversaciones. En este caso se , rruentes e Importantes en la lengua hablada son l en Indonesia, la falta de conversación es síntoma de desgracia; los norteamericanos, en ge-
di h · . • gun !eun van n · ;k as
. e os smo de senes de textos ro . ~ ' no se trata de textos pro iame neral, se sienten muy incómodos cuando se producen silencios durante la conversación,
. Int~racciones. La conversació: p::~~~s por varios ha~lantes y organizados ~entro~: por eso dan la impresión de hablar más que los escandinavos, por ejemplo; los pueblos me-
catiVa. ' o, es una modalidad de la interacció . diterráneos interpretan la falta de interés o tensión durante la conversación como una
p . n comun1•
. . . ara comprender el funcionamie~to de 1 . . muestra de antipatía o de rareza. Dentro del territorio de una misma lengua también es po-
conJunto de conceptos, propuestos y definidas ~on~ersacwn~s, es preciso tener presente un sible encontrar diferencias en el modo de organizar las conversaciones: aparentemente los
g:afi_a de la comunicqción y que afectan I os es . , la comente de estudio llamada etno- hablantes de las Islas Canarias o de las Antillas hispanohablantes suelen hacer un uso más
~can_vas. Nos referimos a los conc tosa a p~odu~~ton de todo tipo de interacciones comu- profuso de rituales y vocativos durante la conversación que los originarios de Castilla.
y
mcatzvo acto comunicativo. Se u:!a st!e s~t~acwn c~mu~icativa, ac011tecimiento comu-
. e~ una comunicación, al lugar y el mame. aczon c~munzca,tzva al contexto en que se produ-
El estudio y la descripción de las conversaciones parten de dos pr emisas generales:

czp~ntes. Acontecimiento comunicativo nto en qu~ mteractúan qos o más individuos o parti- l . La conversación no se concibe como una simple suma de productos lingüísticos;
~oll.!unto ho~ogéneo de elementos com:U':~ urudad de de~<:ripción que se define como el esencialmente es un proceso, una interacción social, psicológica y lingüística, con una es-
acta unos.mJsmos interlocutor vos que se utilizan con un mismo ro , .t tructura interna que debe ser analizada. ·
es. usando una · . . P post o
temas o asuntos determinados ~ d misma vanedad lmgüística y para tratar un ' 2. El estudio de la conversación requiere una labor previa de recopilación de datos
rresponde con una función . ~ o_un elemento del acontecimiento comuru'can· os reales, tanto verbales como no verbales. El camino más serio y seguro para el conocimien-
. ) comurucativa (afirm d vo seco-
etc. estamos ante una microaconteci . ar, o~ enar, preguntar, responder saludar to de la conversación es el análisis de materiales naturales.
rrera y Martinell, 1996). Un e•iempl dmz~to ~acto comunicativo (Gelabert M,....;_ell H ,
t . :J o e Situactón co . . , .... uu ' e-
cen e u~versitaria, una clase, dentro de 1 murucatiVa podría ser una ~tividad do- En las caracterizaciones ofrecidas por diversos autores (Emilio Lorenzo, 1980:
caractenzado por el tema tratad 1fi a cual se produce un acontecimiento comuni ti 29-49, Antonio Briz, 1996: 32-33) se señala que la conversación, frente a otro tipo de dis-
.teracción y _u nos partü;ipantes ;;:fes~r:r;~ral de la actividad, ~a.s normas g~nera1esc:e ~:~ cursos, se distingue por tratarse de una interlocución en presencia (cara a cara), para la que
por una sen e de microacontec . . ' u~o.s). El aconteclDllento está formad se cuenta con la atención, la iniciativa y la reacción del interlocutor, una interacción inme-
tas d · lDllentos comurucatJ _ fuma . o, a vez,
gun e los_ profesores, preguntas de los alumn~svos. a CIC?nes de los profesores, pre- diata, puesto que se produce en un marco espacial y temporal que sirve de referencia a toda
En ocaswnes, el concepto de situ . , . .. . . la comunicación, con toma de turnos no predeterminada, de linealidad imperfecta, dinámi-
too dominio, muy utilizado en el terre:cz;ntomu~zcat~va puede coincidir con el de ámbi- ca cooperativa en relación con el tema de conversación y la participación de los interlo-
. o e a sociOlogia del lenguaje. Efectivamente, uno cutores.
Entre las conversaciones encontramos diversas clases de interacciones, como los de-
bates, las entrevistas (por ejemplo, las que se mantienen para recoger materiales lingüísti-
cos) o las conversaciones coloquiales. Estas últimas, según Payrató y Briz, se caracterizan (~ :~~~~-- J
por ser cotidianas, ~spontáneas e informales; en ellas la experiencia común de los interlo-
J
".....
88ludD
cutores viene a ser decisiva, suele contarse con una presencia notable de elementos Para-

e~ .
lingüísticos (ruidos, carraspeo) y kinésicos (gestos, movimientos del cuerpo), en unas cul-
turas más que en otras (Poyatos, 1988), y es frecuente que predomine la función expresiva
en los elementos suprasegmentales (Payrató, 1992). A su vez, en las conversaciones colo- ,.... ' •• )
e'
quiales también se distinguen varios tipos o subtipos, entre los que destacan las disputas,
las presentaciones y las charlas. En cada tipo de conversación se sabe quién puede hablar,
cuándo, cuánto, qué y cómo, aunque en la conversación coloquial y cotidiana estos facto- Oda ~a=ióA
res ofrecen una mayor libertad.

'
Desde la perspectiva de la lingüística textual, la conversación es una interacción en la
que aparecen actos de diferentes interlocutores ordenados según unas reglas convenciona-
les. Las interacciones han de cumplir una serie de requisitos correspondientes a las accio-
nes simples; entre ellos está el de modiñcar un estado inicial con una intención y una fun-
ción determinadas, con el fin de que la interacción tenga éxito, esto es, tenga un resultado
e J
adecuado. Se dice que una interacción es adecuada cuando el resultado es acorde con las
intenciones de los interlocutores, pero para ello los interlocutores deben temer un acceso al
menos parcial y recíproco a sus conocimientos, sus deseos, sus intenciones y sus propósi-
tos. La conversación responde a una estrategia para obtener éxito en la consecución de
e -J
unos objetivos y el éxito depende de la adecuación entre lo que se dice, para qué se dice, a
p~
\
quién se dice, cómo se dice y en qué situación se dice. Los objetivos de las conversaciones
e--- J
e ...:.
se los marcan los hablantes en cada situación y pueden ser muy variados: mantener unas
relaciones sociales, conseguir un reacción en el interlocutor, reforzar la identidad social,
transmitir información y otros muchos (Gumperz, 1982).
Desde un ptinto de vista formal, una conversación es una sucesión de turnos implica-
dos (A-B-A-B) que constituye una secuencia coherente de acciones. Ahora·bien, esa se- . ta de T van Dijk (1983).
Macroestructura de la conversación, a partir de la propues .
cuencia está organizada de acuerdo con estrategias en las que se ven implicados todos los FtG. 8.1.
niveles del lenguaje, desde el fonético al proxémico. Para Teun van Dijk, toda conversa- · ·• y q ue
ción tiene una macroestructura y una microestructura. La macroestructura 'es una estruc- . . . fio....... "'l de una conversacion
• que marca e1 lnlClO ........... E úl
tura global, correspondiente a un macronivel, en el que la conversación queda organizada La apertura es una categona. . ola Buenos días) y preliminares. sta -
dividirse en dos subcategonas. salud~ (1f, • d aración de las fases centrales
como un todo. La microestructura corresponde a un m.icronivel en el que aparecen los puede . da uno o mas turnos e prep 1d
enunciados individuales y sus relaciones (turnos conversacionales, secuencias de turnos). tima subcategoría está forma por .fiestan en forma de preguntas por la sa .u '
En la estructura global o macroestructura de la conversación se identifican catego- de la conversación que, g~n~lmen!:i:~ recientemente (¿Cómo estás?. ¿Que tal
rías que se corresponden con unas funciones que son cumplidas tanto por unidades lin- por la familia o por las actl.Vldades r .unto y más concretamente del salu-
güísticas, como por unidades paralingüísticas o kinésicas. Las categorías que forman la te ha ido?). La composición ~e la apertz:ra ~su~~ de 1~ formalidad de la situación, del
do ue seria la apertura propiamente dicha, ~pen transcurrido desde el último encuen-
macroestructura de la conversación quedan representadas en la figura 8.1 y son las si-
guientes: preparación, apertura, orientación, objeto de la conversación, conclusión y ter-
gr~! de intimidad de los interlocutores y del tl=~ole' a es la apertura. Además de mar~ar
tro: cuanto más tiempo ha pasado, más larg~ y i:n_;ión muy significativa en las relacl<r
minación. Entre \mas categorías y otras pueden utilizarse elementos de transición del tipo
el inicio de la interacción, la apertura c~p e¡na d r y solidaridad que existen entre los
¡Bueno!, ¡Así andamos!, ¡Ea!, ¡En fin!
nes humanas: fijar o recordar las relaclOnes e po e
La preparación es una categoría que pretende simplemente llamar la atención de los
interlocutores, es decir, establecer la comunicación. Esta categoría puede manifestarse lin- interlocutores. .. la conclusión son las categorlas cenn:a-
La Orientación.'.el objeto de la conversacwn y d recursivo· orientación~obJe-
güísticamente (mediante: el uso de vocativos (Bañón, 1993): ¡Oye!, ¡Antonio.'), paralin- grupo que pue e ser ·
les de la conversaclOn y componen un . embargo sobre todo en las con-
güísticamente (¡Eh!, Hey) o kinésicamente (por ejemplo, levantando y moviendo el brazo .6 O urre muchas veces, sm ,
de un lado a otro para ser visto o arqueando las cejas), aunque en ocasiones no es necesaria to-conclusión-orientact n, ... e . e se orientan temas que finalmente no
. largas y entre muchos mterlocutores, qu
su aparición formal: cuando dos personas se encuentran de frente o cuando una persona versac10nes
encuentra a otra al entrar en una habitación. son tratados.
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 167
La orientación está formada por una serie de tumos que cumplen la función de prepa.
rar el desarrollo de un tema de conversación. Los procedimientos más usados como orien. En una línea de pensamiento muy cercana a la psicologi~ social,_ la etnografia de la
tación son lapregunta (directa o indirecta), la petición o el comentario (genérico o especí- comlinicacíón ha distinguido entre las rutinas, que son expresiOnes fiJaS ~~e fo~~ una
fico): ¿Quieres que hablemos de las próximas vacaciones?; dime qué opinas de lo ocurri. sola unidad y que pueden aparecer en casi todas las fases de la conversac~on. cotl~:ma, Y
do; hace tiempo que quiero hablar contigo de nuestra relación. En el objeto de la conver. 1 s rituales, definidos como conjuntos de rutinas, generalmen~e de gran s1~mficacm~ ~o­
sación, la cat~?oría más v~able de la mic~oestructura, se desarrollan uno o más temas, así ~ 1 que no suelen aparecer en la comunicación diaria (por eJemplo, los ntua;es rehgiO-
como la func10n pragmática de los enunciados. Seguidamente, la categoría de la conclu. ~:). Sin embargo, la psicología s~cialllama también rituales a lo que lo~ etno.gr~fos
lla-
man rutinas, es decir, a las expresiOnes que forman pa:te de la conv~rs~ciÓn diCU:a Y que
., por una serie de turnos que tienen la función de cerrar o concluir un tema
sión está formada
de conversac10n. · len repetirse de acuerdo con unas convenciones sociales y comunicanvas. Aqw queda-
sue d d"d
La terminación es una categoría paralela a la apertura, con la que comparte alguna de rían incluidos los rituales de acceso: s~ludos y . espe l as. . . ._
sus funciones: por ejemplo, fijar o recordar las relaciones de poder y solidaridad entre lo La aportación de la psicología socml, especialmente de Go~, al estudio de los n
interlocutores. Dentro de la terminación es posible distinguir dos subcategorías: prepara~ aJes de acceso ha sido muy valiosa. Goffman, basándose en matenales procedentes de la
ción de !~ d~spedida y despedida. La preparación de la despedida suele servir para plani- ~ase media estadounidense, distingue varios tipos de saludo: ·
fi~ar el siguiente encue~tro (Nos vem?s esta tarde; hem_os que~ado mañana, ¿verdad?),
mientras que la despedlda marca el cierre formal de la mteracción (Adiós). La forma de 1. Saludos de paso. Son producto de la intersección rutinaria de las actividades
toda l~ t~rm_inación de~enderá, como la apertura, de la formalidad de la situación, del gra. de dos individuos; lo habitual es que estos individuos se conozcan entre si, pero no ~~ ab-
do de mtJIDidad de los mterlocutores y, además, del tiempo que se prevea que va a transcu- solutamente necesario. Estos saludos est~ basados en el sup~esto de que la probabd1dad
rrir hasta el siguiente encuentro; cuanto más tiempo vaya a mediar, más larga y compleja de contacto de los participantes está ya fijada, al menos parClalment.e.
será la terminación. 2. Saludos de sorpresa. Suelen aparecer cuando la frecue~cia de contacto Y ellu-
ar de desarrollo de la actividad de los individuos no son los hablt~ales. ~on saludos del
g.po Pero,¿·qué haces tú aquí? Tales saludos sólo se dan. entre
./ tl . conocidos y, JUnto a los salu-
Sociolingüística de los rituales de acceso dos de paso, reciben el nombre de rituales de mant~m~z~nto. .
3. Saludos de apertura. Se dan cuando dos mdiVlduos se encuentran con la finali-
[El cortesano] no hará lo que hacen muchos, que en topando dad de mantener una interacción conversacional, por breve que sea. Estos saludos marcan
con cualquier gran señor, por solo haberle hablado una vez, lue- el inicio formal de un diálogo.
go se van para él muy familiarmente, con unas risas simples, con
un gesto muy conversable o muy necio, y hablan y brirlan con él En el polo opuesto de los saludos, dentro de la conversación, se enc~entran las deSJle-
tan sin respeto como si fuese un igual dellos. didas. Unos y otras son enunciados que funcionan como actos perlocutzvos. Como s~nala
Ramón Almela ( 1982: 116), decir Hola o ¿Qué hay? o Buenas es hacer un salu~o, de Igual
(BALTASAR CASTIGUONE, El cortesano, 1528)
modo que decir Adiós, Hasta mañana o Ya nos vere.mos es h.acer una despedtda; usar Te
En el campo de la psicología social, los saludos y las despedidas -manifestaciones saludo 0 Me despido es decir un saludo o una despedtda. Medtant~ los .s~~dos Y 1~ despe-
formales de dos categorías de la macroestructura conversacional- reciben la denomina- didas se realizan acciones cuya finalidad es mantener un~ relact?n, .~I~Iar un di~ogo o
ción general de rituales de acceso. Este nombre tiene su origen en unos estudios que con- darle fm; se trata, pues, de funciones pragmáticas. Las unida~~s hnguistlcas que eJecu~an
c~ben 1~ conversación como un proceso esencialmente «teatral» en el que adquiere espe- tales acciones son locuciones o modismos de naturaleza repetlnva y descargado~ de su stg-
Cial relieve la figura del hablante y sus relaciones interpersonales. Los estudios a los que m"ficaci·6n prum
· · ·ti·va, de ahique una fórmula como¿ Qué tal estás?, cuando
. funciona licomo
·
nos referimos son los realizados por Erving Goffman (1979; 1981; 1987). saludo, no requiera una respuesta que a~~rte la información qu~ hteralm~nte ~e ~o Cita,
Entre las valiosas aportaciones que Goffman ha hecho para un mejor conocimiento sino simolemente otro saludo, que tambien puede tener forma mterroganva {¿Como es-
del uso social de la lengua, merece la pena destacar algunos conceptos que se sitúan en la tás?) y q~e no precisa, nuevamente, una respuesta literal._ .
·base de todos sus planteamientos e hipótesis. Goffman habla de procesos de' ritualización El mantenimiento de una relación social estable requiere el uso de las fo~~las de ~a­
para referirse a todos aquellos elementos (movimientos, miradas, sonidos) que se utilizan ludo y de despedida en los momentos oportunos; todas ellas cumplen una fu_nclO.n com~n,
en la vida cotidiana y que van adquiriendo progresivamente una función comunicativa es- aunque sus características formales.sean muy diferentes y ~espondan_ a motlvacto~es dis-
pecializada en el desarrollo de la conducta individuaL La conversación, para Goffman, se pares. De igual forma, es necesario que tales fórmulas sean mtercambiadas por los mt~rlo­
convierte casi en un puro juego titual, en el que cada interlocutor desempeña una función cutores: cuando A saluda, B está obligado a saludar, formando entre ambos una pareJa de
preestablecida; cada conversación, consecuentemente, posee una estructura participativa turnos de conversación. Al emplear esas fórmulas, cada hablante-oyente hace saber q~e,
. en la que la conducta de los interlocutores queda codificada y regulada. La conversación por su parte, el canal está abierto y listo para la comunicación; es importante ·que la~ sen~­
está llena de elementos que no responden a un proceso creativo sino a una repetición de les de apertura y de cierre provengan de ambos interlocutores para asegurar la predisposi-
elementos fijados por normas. ción a dialogar o a dar fin al diálogo. . .
El estudio sociolingüístico realizado sobre la comurudad de Qumtanar de la Orden
(Toledo) -incluye un análisis de saludos y despedidas que, al correlacionarse con diversos Los actos o microacontecimientos se organizan en la conversación formando turnos
factores sociales, ofrece algunas conclusiones interesantes. Así, por ejemplo, los saludos de habla que, a su vez, forman la microestructura de fa conversación; se entiend~ la mi-
de apertura mayoritarios son Buenos días (tardes, noches) y Hola. El primero es más fre- croestructura de cada una de las categorías de la macroestructura de la conversactón. De
cuente entre los hombres y el segundo, entre las mujeres. Dentro de este último grupo, el este modo, el turno de palabra es una unidad elemental por la cual se produce un reparto
uso de Hola es más frecuente entre las mujeres más jóvenes; entre los hombres, el uso de alternativo del discurso: turno de A- tumo de B- turno de A- turno de B._Los turnos se
Buenos días predomina en los de edad más avanzada. Por otro lado, el empleo de la inter- construyen sobre unidades de complejidad diversa (oraciones, cláusulas, smtagmas) que
jección¡Eh!, como expresión de saludo, está marcado generaciona_lmente: se adscribe so- se identifican por medios prosódicos. . .
. bre todo a los menores de veinte años de ambos sexos, si bien es algo más frecuente entre La distribución de los turnos en la conversación suele productr, como hemos v1sto,
los hombres que entre las mujeres. una secuencia de alternativas (A-B-A-B}: Sin embargo, no siempre se produce una distri-
Las fórmulas de despedida más frecuentes son Adiós y Hasta luego y también aquí se bución regular de los turnos porque a menudo se solapan, se superponen parci~ente. Tal
aprecian diferencias relacionadas con el sexo de los hablantes: mientras que Adiós es una vez por ello existe, dentro de cada turno, una zona de transición, en la que el mterlocutor
fórmula más de saludo entre los hombres (eso sí, con una frecuencia muy discreta), cuando puede iniciar su turno, aunque no sea obligatorio. L~ zonas de_transición son el fin~-~eco­
es empleada por las mujeres se convierte en la fórmula de despedida más frecuente. Con la nocible de las unidades de tumo y sobre ellas se aphca ~na sene de normas cuya ~1on es
despedida Hasta luego ocurre algo similar, pero invirtiendo los términos: entre las mujeres regular el mecanismo del intercam?io de ~os en_tre mterloc~tores. Est_e ~ecan1smo s_e
alcanza una proporción notable, que se convierte en sobresaliente en los hombres. En pone en funcionamiento durante la mteracc16n gractas a una sene de movUlllentos coordi-
nuestra opinión, Adiós y Hasta luego son las despedidas más estereotipadas; esa fosiliza- nados y negociados por los interlocutores.
ción les confiere un carácter de neutralidad que las hace susceptibles de ser utilizadas en Ana M.• Cestero (1994; 2000), en un estudio realizado sobre el espafiol de Alcalá de
. cualquier contexto y ante cualquier tipo de interlocutor. Henares (Madrid), que utiliza como fundamento los trabajos, por un lado, de H. Sa~ks,
En resumen, los saludos y despedidas en el español de Quintanar de la Orden vienen de- E. Schegloffy G. Jefferson (1974) y, por otro, de T. P. Wilson, J. M. Wiemann YD._H . Zllll-
terminados sociolingillsticamentepor los factores «sexo» y «edad>>; los demás factores socia- merman (1984), ha propuesto un modelo de alternancia de tumos de habla que es l~depen­
les covarían con éstos. El tipo de interlocutor, en relación con el uso de los saludos y despedi- diente de las características sociales de los interlocutores y que consta de dos tlempos:
das más frecuentes, queda relegado a un plano secundario (Moreno Fernández 1986b).
1. El hablante señala, mediante la utilización de ciertos elementos lingüísticos, ~ál
es el lugar apropiado para la toma de tumo de sú interlocutor, es decir, el fin~~ de_ su ~e~s,aJe.
El turno de habla Los elementos lingüísticos que pueden ser usados como recursos de proyeccton, mdicacton Y
finalización de tumo se dividen en dos grupos:
- ¿Cómo se llama este caballero? -preguntó la asturiana
a) Elementos básicos o primarios, que proyectan, indican o señalan de forma directa
Maritornes.
el lugar apropiado para la transición (movimiento tonal descendente, tonema descendente o
- Don Quijote de la Mancha respondió Sancho Panza-; y
es caballero aventurero[... ] ascendente, conclusión gramatical).
b) Elementos secundarios, que operan reforzando, neutralizando o cambi~do la pro-
- ¿Qué es caballero aventurero? -replicó la moza.
yección, indicación o señalización de la existencia o no de un momento ~proptado p~ la
-¿Tan nueva sois en el mundo que no lo sabéis vos? -res-
transición (rapidez en la velocidad de emisión, curva melódica interrogattva, alarganuento
pondió Sancho Panza.
de sonidos finales, marcas de distribución de tumos, pausas).
(MIGUEL DE CERVANTES, Don Quijote de la Mancha, 1615)
2. a) Si el hablante asigna el tumo a su-interlocutor, éste debe tomar la palabra en el
La unidad mínima de la comunicación es el microacontecimiento o acto comunicati- lugar apropiado para la transición.
b) Si el hablante no asigna el tumo a su interlocutor, éste puede tomar la palabra, aun-
vo. Ese acto se caracteriza por corresponderse con una función comunicativa y por coinci·
que no esté obligado a ello, en un lugar apropiado para la transición.
dir, .en buena medida, con lo que la pragmática llama acto de habla, tanto directo como in- e) Si el hablante no asigna el tumo a su interlocutor y éste no toma ~a. palabra en ell~­
directo. Dentro-de la conversación existen actos que sirven para mantener relaciones so- gar apropiado para la transición, el hablante puede retomar la palabra y eDUtir una nueva um-
ciales (saludos, ofrecimientos, invitaciones), actos que afectan a los mismos procesos de dadde tumo.
interacción comunicativa (relativos a la conversación, a la transmisión de información, in·
cluida la metalingüística ), actos referidos a accioi:teS (obligaciones, consejos, permisos) y En la aplicación de estas reglas es relativamente frecuente que pued~ aparecer silen-
actos relacionados con la expresión de sentimientos, gustos, aficiones u opiniones.8 cios, que podrían ser de tres tipos: el vacío (gap) surge cuando no se aphc~ 2.a; e! lapsus
aparece cuando no se aplica 2.a, b o e; el silencio significativo es una opc1ón consctente
8. Un inventario muy completo y bien trabajado de funciones comunicativas puede consultarse en la
obra de Gelabert, Martinell, Herrera y Martinell ( 1996). El repertorio incluye 180 unidades correspondientes a del interlocutor. .
otras tantas funciones comunicativas frecuentes. Puede servir de repertorio de actos de habla coloquiales del es- En otro orden de cosas, dentro de la microestructura conversacional es frecuente que
pañol el libro de W. Beinbauer (1978). · los turnos no se dispongan en una simple sucesión lineal sino qu~ se organicen en pares lla-
mados pares de adyacencia: tumos emparejados, tumos que se exigen mutuamente porra. crannen, 1992: 212 y ss.). c~~clu~iones de esta naturaleza se han conseguido en
estudios
zones lógicas, lingüísticas o sociales. Los pares más frecuentes son pregunta-respuest hechos mediante la observacwn directa de la realidad. . .
agradecimiento-minimización de la acción que ha merecido el agradecimiento, llarn:: Desde una perspectiva cercana al análisis de la conversación, se han reahzado mves-
da-respuesta y ofrecimiento-aceptación o re~hazo. Los pares de adyacencia son secuencias tígaciones sobre la dimensión sociolingüística de diversos aspectos del discurso o sobre la
fo:madas por dos tumos adyacentes, produc~d?s por hablantes diferentes, ordenados en una forma de organizar los tumos de habla, entre otras (Cortés, 1996). Ana M! Cestero (1995),
pnmera y una segunda parte y, en general, tipificados. Entre ellos el par prototípico es pre. su análisis de la alternancia de turnos de habla en el español de Alcalá de Henares (Ma-
en . d
gunta-respuesta. drid), ha podido averiguar que el funcionamiento del mecanism~ de altern~c1a e turnos,
Pese a la importancia concedida a la disposición de los turnos en pares, n9 faltan tam. .si bien no es estrictamente dependiente de las características sociales de los mterlocutore~
poco los estudios que llaman la atención sobre la frecuencia de las microestruéturas de tres puede verse parcialmente influido por,factores sociales como el sexo o la e~ad (Bull y
turnos (v.g. pregunta-respuesta-réplica). Y, además, los pares no siempre responden a Un swan, 1992). Entre las conclusiones del estudio destaca que, en las conversac10nes ~ntre
~isposición A-B-, pues se dan alteraciones que afectan, bien al tipo de adyacencia, bien ~ 8 mujeres, se produce un mayor número de alternancias de tumos ~ue en las conv~rsactones
tlpo de segunda parte esperada. Se rompe la adyacencia9 cuando se produce un caso de in. entre hombres. Cestero sugiere que las diferencias en la producctón de altemanctas y la su-
serción o incrustamiento de secuencias, como en: perposición de habla están vinculadas a las relaciones de poder y soli~aridad ~tre los ha-
blantes y que la diferencia entre el comportamiento de hombres y muJeres revela una ma-
A) ¿Quién ha venido? yor tendencia de las mujeres a cumplir las normas de interacción.
B) ¿Quién crees?
A) José Enrique.
B) José Enrique. La narración oral
VALDÉS. También sabéis que ay ciertos pescados de mar que
En este ejemplo la disposición de los pares es la siguiente: (Pregunta 1 (Pregunta 2.
se llaman ostias.
Respuesta 2) Respuesta 1). Además, se altera el tipo de segunda parte esperada cuando no
MARCIO. Y esso también.
se cumple lo que Levinson denomina la organización de preferencia o, dicho en otros tér- V ALDÉS. Pues mirad agora quán gentilemente jug~ deste vo-
minos, cuando no aparece el elemento no marcado o esperado, sino uno marcado o no es- vablo en una copla don Antonio de Velasco; y fue assi: Passa-
perado. Estamos ante un par esperado en el ejemplo: va un día de ayuno por un lugar suyo ...

A. Gracias. (JuAN DE VALDÉS, Diálogo de la lengua, 1535)


B. De nada.
La narración oral es una de las estructuras -o subestructuras- textuales más com-
porque B utiliza una segunda parte no marcada. Una segunda parte marcada podría ser el plejas e ~teresantes de las que pueden aparecer dentro de las conversaciones: los hablan·
·silencio; por eso, si se produce, B tiende a comenzar su tumo explicando el porqué de la tes -incluidos los informantes de los sociolingüistas- a menudo ech~ mano de la narra-
ausencia de una segunda parte no marcada (Perdón, se me ha ido el santo al cielo). ción de anécdotas o chistes que ilustran y aclaran su discurso. Estas narraciones se produ-
No faltan ejemplos de investigaciones de interés socio-pragmático centradas en el es- cen en la categoría de la macroestructura que se denomina objeto de la conversación.
tudio de la conversación. Las pesquisas de vari~s sociolingüistas-etnógrafos han coincidi- El análisis de narraciones que suele practicarse está basado, en gran parte, en las pro-
do al descubrir que entre las mujeres suelen darse conversaciones en las que hablan al mis- puestas que W. Labov ha hecho con otros cola~oradores, m~y espe~ialmente a partir del
mo tiempo varias interlocutoras. Este hecho llama la atención si se tiene en cuenta que en trabajo que hizo con Waletzky (1967) y del meticuloso .estudto, real~ado co~ D. Fanshel
las conversaciones entre hombres y mujeres, según se ha podido concluir, son los hombres (1977: 104-1.1O), 10 sobre el discurso producid~ por una JOV~n anoréXIca. ~a~tdo es q~e en
los que más interrumpen. La superposición del discurso, de hecho, es más frecuente entre al campo de la psicología y de la psiquiatría las conversaciones entre medtco .Y p~ciente
~ujeres solas que entre hombres solos. También se ha comprobado que, en las conversa- tienen una trascendencia singular; por ello, cuanto mejor se conozca la orgaruzactón del
~~~nes entre hombres y mujeres, cuando existen solapamientos de tumos, tas mujeres par- discurso y sus características internas, en mejores condiciones se estará de llegar a un buen
ticipan tanto como los hombres. Relacionado con esto, se ha descubierto que, cuando la diagnóstico y a la terapia adecuada. . .. . .
conversación tiene un carácter fundamentalmente informativo, las mujeres participan me- Labov y Fanshel definen la narración como la representac10n de ~xpenenctas pasa-
nos qúe cuando predomina el habla afectiva, y es aquí donde se dan más superposiciones das mediante una serie ordenada de oraciones que presentan la secuencta temporal de esas
experiencias o de unos acontecimientos. Una vez que el oyente reconoce una narraci~n,
. 9. ' La ruptura de la adyacencia, en este caso ruptura temporal, es la base del siguiente chiste. Un antropó- comienzan
.
a funcionar una estructura
. y unos mecanismos que conforman sus rasgos dls-
~ogo había l~fdo ~ue los indios se acuerdan de todo y, cuando llegó a una tribu para estudiarla, le preguntó al
tintivos.
JC!e: -¿_Que c?rruó usted el día 1Ode marzo de 1990? -Huevos -respondió el jefe de la tribu. Después de diez
~nos, el ~?ves!Jga.dor se encuentra al jefe en el metro de Nueva York. Sorprendido, le dice: - Pero, ¿cómo? Y el
Jefe le dtJo: -Fntos. · 10. Véase también W. Labov (1972b), W. Labov y J. Waletzky (1967: 12M) y W. Labov (2004).
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 173
. , La e~~ctura ~e la narración cuenta con los siguientes elementos: inserción, orienta.
czon, accw:z co"!p/zcante, evaluación y terminación. Las partes que la componen no tie. La estructura central de la narración viene establecida por una serie de _se~uencias narrati-
nen ~or q~e ser hneales;_suel~ comenzarse con una orientación y siempre se acilha con una vas·y la «regla de la secuencia narrativa>> se expresa en los términos stgutentes:
t~rmznaczo~, per~ en el mtenor ~el texto pueden aparecer acciones complicantes, evalua.
Clones y onentactones en cualqruer orden. En una narración, si A se refiere a un acontecimiento con una oración 01 que tiene un
verbo principal no-estativo en tiempo pasado 0 presente, y luego se refiere a otro acontecimien-
to con una oración 02 de la misma estructura, entonces B interpretará que A ha afirmado que el
a) . Inserción. Las narraciones se insertan en la conversación y se introducen, aun. acontecimiento referido en 01 tuvo Jugar antes que el acontecimiento referido en 02.
que no SJemp~e,_ ~or medio de un mecanismo estructural llamado resumen, que a menudo
es una propostciOn general que la narración va a ejemplificar.
Además de las cláusulas narrativa~ se distinguen cláusulas coordinadas y cláusu-
Lo que nos ocurriófoe tremendo, terrible. las limitadas: las primeras pueden intercambiarse sin que se vea afectada la lí?ea tempo-
QUiero contarte una cosa que me pasó y que me da mucha vergüenza. ral; las segundas pueden desplazarse de l~gar sin consecuencias para esa mtsma l~ea.
La constitución de las secuencias narrativas puede ser muy variada. Valgan como eJem-
. Es éste el mecani~mo que advierte al interlocutor de que u.u.a narración va a dar co-
plos estas breves muestras (el estilo directo es un recurso muy utilizado en esta clase de
mlenzo Y q~e ~ace pos1ble que, al empezar a narrar, ya se conozca en parte el resultado de
secuencia):
l?s ~contec~ffilentos. Los verbos de las oraciones que forman el resumen suelen ir en preté-
nto rndefimdo. Y, eh... , pues empecé efectivamente en Estados Unidos. Me foi a Miami, y en Miami
pues ya empezaron, digamos, como esas sensaciones, ese mundo de sensaciones.
Labov ~ormula a este respecto una regla que recibe el nombre de «regla de referencia
de la narractón» y que dice así: ·
Le pregunto al tfo: «Bueno y ¿dónde tocáis?» Y me dice: «No, es que todavía no toca-
mos».
Si A_ usa u~a prop~sición general acerca de sucesos particulares mediante una
pro-forma m_e.:pecJfica, B mterpretará cualquier referencia a un suceso pasado como el tema d) Evaluación. La evaluación sirve para marcar la parte central o informativa de
de la propos1c1ón general.
un relato, aunque puede aparecer cada vez que el hablante lo consider~ oportuno o necesa·
rio. Los mecanismos de evaluación no siguen ninguna regla obligatona y puede_n ser, entre
b) Orientación. La narración prototfpica comienza con una referencia a un mo-
otros modificadores de intensidad, cláusulas modales o negaciones para refenrse a otros
mento, un lugar, unas personas y una conducta esperados en una situación. Todo eso com-
acon;ecimientos que pudieron haber ocurrido pero no ocurrieron. La evaluación retarda el
pone la orientación de la narración. En ella suelen utilizarse adverbios de tiempo ..:....u.otros
avance de la narración mediante cláusulas no narrativas que mantienen la acción suspendi-
elementos temporales- que marcan claramente la distancia temporal entre el suceso y el
momento de la conversación: da en un punto temporal.

Imagínate cómo se puso mi madre cuando se enteró de lo que había ocurrido.


Bueno, ?ues estábamos estudiando para el examen de historia, porque me acuerdo que Eso sí que tuvo gracia.
estaba estudzando viendo la te/e.
Ahí lo quería ver yo.
Pues íbamos la otra mañana mi hermano y yo por la calle, íbamos de la mano.

Los tiempos verbales que aparecen en las evaluaciones suelen ser imperfectos (con
. , Com? se puede apreciar, el tiempo verbal más abundante en esta fase de la conversa-
una frecuencia del38 %), indefinidos y presentes.
. c10n es_eltmperfecto: s_egún el estudio que Carmen Silva-Corvalán (1987) ha hecho sobre
Es posible, de todos modos, contar una historia en la que el punto central o ~ rele-
u~~rtret~:ena de.naz:racwne~ en español, el imperfecto aparece en un 70% de los casos. La
vante no esté claro o no sea evidente, en la que no queden bien marcadas las evaluactones.
o~entac10n en s1 ffil~ma no informa de nada en relación con el conjunto de una conversa-
cton, pero se suele aJustar a una «regla de orientación»: En estos casos, el oyente tiene que realizar por sí mismo el esfuerzo de localizar l_o s acon-
tecimientos centrales o informativos. Si no lo consigue, puede hacerlo saber mediante ex-
Si A hace r~ferencia a un acontecimiento que ocurrió antes del momento del discurso y
presiones como No lo entiendo; ¿y qué?; ¿qué quieres decir? La habilidad para marcar Y
que no puede.ser mterpreta~o por ninguna regla del discurso como un acto de habla, entonces reconocer el punto evaluativo de una narración es crucial para los interl~cutores en una
B mterpretara. esta referencia como una orientación de la narración subsiguiente. conversación. En relación con esto, existe una «regla de la respuesta narrattva», por la cual

. · e) A~~ión com!'licante.. La estructura fundamental de la narración es la que aporta si A hace una petición de información a B y B comienza inmediatame~te una n~rración, en-
la mformacwn esenctal de lo narrado y depende del uso de las secuencias 0 cláusulas na- tOnces se interpreta que B establece qu~ la evaluación proporcionará la tnformactón deseada.
rrativas, que contienen ~omo verbos principales formas de presente y de pasado; son ver-
bos que se refieren a accwnes que pueden estar separadas en el tiempo por otras acciones. e) Terminación. Aunque el juego de.secuencias narrati~as y evaluaciones ~s com-
plicado, uno de los problemas más importantes de las narractones es cómo teTffilOarlas.
Normalménte, cada cláusula narrativa contiene implícita la pregunta: «¿Y entonces qué HABLANTE A. Buenos días, hijo. ¿Qué tal estás?
ocurrió?». Cuando las preguntas que _v an surgiendo quedan respondidas, puede aparecer HABLANTE B. Buenos días, mamá. Y tú ¿qué tal estás?
la coda, con la que el narrador lleva al oyente hasta el presente de nuevo, haciéndole sabet A. Yo estoy cansad.ísima. Estoy dormida, donnida.
que la narración ha concluido: B. Pero, ¿por qué os habéis levan ... acostado a las cuatro de la mañana?
A. ¡Oye! Vamos a darnos prisa que tenemos que empezar a preparar lo del cumpleaños.
Después de eso jamás volvió a pedir un favor. B. ¿Van [sic] a venir mucha gente?
Nunca pensé que foera tan difbl tener un amigo de verdad. A. Sí, todos los tíos, todos.
B. ¡Ah!
A. ¡Oye! Teníamos que llamar a C., a ver si... encargamos la tarta.
Los tiempos predominantes en la coda, o en lo que Silva-Corvalán llama coda-res0•
B. ¿Y de qué la vamos a encargar?
lución, son, en las conversaciones en español, el indefinido (76 %) y el presente histórico A. De arándanos, de kiwis...
(24 %). Terminada la narración, el oyente no está obligado a mostrar su acuerdo o desa. B. Pero tiene que ser una grande porque si va a venír mucha gente ...
cuerdo con lo que se acaba de narrar, -pero sí debe indicar ,cómo lo ha interpretado. A. Sí, una de veinte raciones, por lo menos.
Además de estas fases principales, una narración incluye otros elementos que se van B. ¡Ah! (ruidos) Mamá, ¿qué vamos a preparar?
presentando conformes a las características concretas de ~ada narración. De este modo, A. Pues casi todo... como una merienda-cena, por lo menos ya los tios Y !os críos van ... ya
mediante la validación, es posible reforzar la credibilidad de una narración citando a testi- cenados.
gos objetivos y, mediante Ía transformación, el narrador puede omiti~. sucesos objetivos e B. ¿Tú crees que van a venír los tíos por parte de papá?
A. Supongo que no porque se iban de boda y luego tenían que venír los primos del pueblo Y
ins'ertarotros de naturaleza más subjetiva (Labov, 1997; 2001c). Por lo demás, la cantidad
de aspectos de la narración susceptibles de ser analizados tanto desde la pragmática como (ruidos). ¡Oye! Y P., ¿dónde está?
B. Está aquí detrás.
desde un enfoque sociolingüístico es enorme. Laura Camargo (2004), por ejemplo, ha rea- A. Es que como no hace ruido ...
. !izado un análisis de los procedimientos de cita dentro de la narración oral, en fragmentos B. Le está gustando.
comq el siguiente. A. Ahora mirala, ni se la oye ¡Es de buena!
B. ¡Ya! No hace ni... nada claramente, o sea que los de abajo...
[ ... )/ y claro empezaron con las preguntas «nombre apellidos etcétera etcétera»// y dije A. Bueno, te dejo ya ¿eh, cariño?
yo «SÍ hay un tÍO que se está muriendo allí que lo están- están haciendo masajes/ cardiacos y B. Vale. Yo me voy a ír a comprar. Te veo después.
demás» digo «joder que suban» digo «si yo porque no sé el teléfono de la ambulancia»! digo A. Vale
«por eso he llamado al cero noventa y uno»ll y nada le tuve que dar todos los datos claro/// B. Adiós.

Camargo ha observado que las citas pueden funcionar como un medio para la expre· 3. Lea atentamente el siguiente texto. Separe en lineas diferentes cada una de las
sión de la percepción sobre el mundo y que, a través de ellas, los hablantes presentan una cláusulas que lo componen e identifique a qué fase de la narración corresponde cada una
mejor imagen dt¡ sí mi~mos. El hecho de que las citas directas sean representaciones selec- de ellas (inserción, orientación, acción complicante, evaluación, terminación).
tivas y de que sea el hablante quien elija qué y cómo se representan las ·acciones lingüísti-
cas y no lingüísticas que contienen las citas está en relación directa con la construcción de Hablante A. No sé. Yo cuando me emociono es·cuando veo una película.
la imagen positiva del locutor. Desde una perspectiva socio-estilística, el factor que más Hablante B. ¿Ah, sí? Bueno, pues cuéntame.
influye sobre la forma final de la cita es, sin duda, la situación comunicativa. La esponta- A. Bueno, es que una vez salimos de ver... lndiana Iones y la Última Cruzada ¿No? Bueno
neidad propicia la presencia de citas directas y de elementos propios de la dramatización y tuvimos allí un accidente ¿No? Estaba yo contándole a mis padres la película, y íba-
de enunciados: 'las citas de paralenguaje, las citas de gestos y los diálogos reconstruidos. mos por... por [Madrid] ¿No? Y de repente se nos cruza un coche. El freno ... estaba el...
Por otro lado, en los hombres se aprecia que su nivel de instrucción y su edad son factores el éste, el asfalto un poco ... húmedo, así escurridizo...
B. ¡Hm! .
influyentes en el uso que hacen de las citas. A. ... frenó mi padre, frenó el hombre, nos dimos ...
B. ¡No me digas!
A. ... y entonces ya... (risas} es que fue e111ocionante. Yo iba emocionada con la pelicula y
Reflexiones y ejercicios encima nos dimos un golpe. Superemocionada.
B. Ja, ja, ja.
l. Grabe una conversación entre dos amigos o dos familiares suyos (no importa que
la conversación esté preparada ni que los interlocutores sepan que están siendo grabados). 4. Grabe una entrevista mantenida en un medio de comunicación so.cial y de una
Identifique todas las características que aquí se han atribuido a ese tipo de interacciones. duración de entre 5 y 10 minutos. Identifique y caracterice todos los pares de adyacencia
(trlos, etc.) que aparezcan en ella.
2. Identifique las partes que componen la macroestructura de la conversación que
se ofrece a continuación:
Orientaciones bibliográficas

Como t~xto fundamental, se rec~mienda la lectura del capítulo dedicado al análisis de


la conversactón de la obra de S. Levmson, Pragmática (1989). Para una caracterizaci '
. . . on
general de 1as conversactones como mteracc10nes y como estructuras textuales, véase ¡
obra ~~ Teun Van Dijk, La_ ciencia del texto (1983). En relación con los mecanismos d:
coheswn en la lengua espanola, merece la pena consultar el libro de H . Mederos, Proced·- 1
mientos de cohesión en el español actual ( 1988). Como primer paso en el terreno de lar _
.. , . al d b In
gu1st1ca textu , es muy recomen a le la lectura del libro de Enrique Bernárdez, Introdu •
ción a la lingüística del texto (1982). La lectura de la obra de E. Goffman La presentaci:n CAPíTULO 9
de la persona en la vida cotidiana (1987) es tan amena como interesante e instructiv
~laborado co~ una intención eminentemente práctica, resulta de gran utilidad para~ ACTITUDES LINGÜÍSTICAS
ensenanza del espanol el Repertorio de funciones comunicativas del español, de M.• J. Ge-
labert, E._Martinel.l,.~. !'l~rr~ra y F. Martinell (1996). Acerca de la narración oral en len-
gua espanola, es oongaaa la lectura del artículo de C. Silva-Corvalán; «La narración oral Actitud, identidad y conciencia lingüísticas
española: estructura y significado» (1987: 265-292).
Movióme a ello, además, el deseo de defender la lengua vul-
gar de muchos acusadores, los cuales la menosprecian y enco-
mian las demás, principalmente la lengua de oc, diciendo que es
más hermosa y mejor ésta que aquélla, en lo cual se apartan de la
verdad.

(DANTE ALIGHIERI, El convite, 1304-1307)

En 1970, Rebecca Agueyisi y Joshua Fishman hacían una llamada de atención sobre
la importancia que los estudios de las actitudes tienen, en el campo de la sociolingüística,
para conocer más profundamente asuntos como la elección de una lengua en sociedades
multilingües, la inteligibilidad, la planificación lingüística o la enseñanza de lenguas; ade-
más las actitudes influyen decisivamente en los procesos de variación y cambio lingüísti-
cos que se producen en las comunidades de habla. Una actitud favorable o positiva puede
hacer que un cambio lingüístico se cumpla más rápidamente, que en cic;rtos contextos pre-
domine el uso de una lengua en detrimento de otra, que la enseñanza-aprendizaje de una
lengua extranjera sea más eficaz, que ciertas variantes lingüísticas se confinen a los con-
textos menos formales y otras predominen en los estilos cuidados. Una actitud desfavora-
ble o negativa puede llevar al abandono y el olvido de una lengua o impedir la difusión de
una variante o un cambio lingüístico.
El peso de las actitudes sobre la realidad social ha sido suficientemente valorado por
disciplinas como la sociología o la psicología desde hace muchas décadas; el peso de las
actitudes sobre la realidad lingüística ya ha comenzado a recibir la atención que merece,
pero aún son muchos los aspectos que se desconocen acerca de su naturaleza y sus reper-
cusiones sociolingüísticas. 11
La actitud lingüística es una manifestación de la actitud social de los individuos, distin-
guida por centrarse y referirse específicamente tanto a la lengua como al uso que de ella se
hace en sociedad, y al hablar de «lengua» incluimos cualquier tipo de variedad lingüística:

11. Son muy interesantes los estudios realizados desde la llamada dialectología perceptiva (Prestan,
1989; Long y Preston, 2002). En esta misma linea resultan muy ilustnltivos los argumentos que aporta la <<lin-
güística populan>, desarrollada por el propio Preston (Niedzielslti y Preston, 2003).
actitudes hacia estilos diferentes, sociolectos diferentes dialectos diferentes o lenm,, .. Las actitudes lingüísticas son reflejo de unas actitudes psicosociales; de hecho son
1 d'fi L · ' o....., natu.
ra es I erentes. a actitud ante la lengua y su uso se convierte en especialmente atra ti' actitudes psicosociales. Si, como hemos comentado, las lenguas tienen un significado o
d . . . e va
cuan o se aprec1a en su~usta m~~~~ el hecho d~ que las lenguas no sólo son portadoras de unas connotaciones sociales, es natural que sean apreciadas y evaluadas de,~uerd_o :on
unas f~~~ y . unos atributos hog~usticos ~termmados, sino que también son capaces de 1os estatus o las características sociales de sus usuarios. Por eso no resulta facll dehnutar
. 1 . dh .
transmltrr Sigmficados o connotaciOnes socmle~, además de valores sentimentales. Las nor. , de comienza la actitud hacia una variedad lingu
" ística y dónde termma a actltu acta
don di d .
mas y marcas cul~ales de un ~po se transmiten o enfatizan por medio de la lengua. el grupo social o el usuario de esa variedad. Los resultado~ de numerosos estu os e acn-
S~ pue~e decrr que las actitudes lingüís~cas tienen que ver con las lenguas mismas ·tudes revelan que, si bien las lenguas son entidades objetivamente co~parables, 1~ q~-~ a
con la tdentzdad de los grupos que las maneJan. Consecuentemente es lólTico pens y menudo provoca diferencias de actitud es la posición de los grupos soctales o etnolmguts-
. . ~ u~
puesto que existe una relación entre lengua e identidad, ésta ha de manifestarse en las .' ticos. .
. di 'd h . acti-
tudes d e 1os m vt uos acia esas lenguas y sus usuarios. No hay que perder de vista · A propósito de esta situación, H. Giles (1979) y sus colabor~dores han propuesto d~s
· ' z
e~bar~o,_ que 1a re 1~cton entre engua e identidad, sobre todo cuando se trata de una iden-
, Sin hipótesis generales: una primera hipótesis, la hipótesis del valor mhe;ente, plantea la ~ost­
tzdad etnzca, no obliga a tratarlas como realidades consustanciales dado que la exist · bilidad de comparar dos variedades y de que alguna de ellas sea constdera~ como meJo: o
de una enti'da d e1lllca
, · d' . '
muy Iferenctada de otras no siempre supone el uso de una len
enc1a
más atractiva que la otra; una segunda hipótesis, _la hipótesis de !a no""!a zmpu~ta, sostie-
muy diferenciada de otras (Guibernau y Rex, 1997). gua ne que una variedad puede ser valorada, po_r ~i nusm_a, co~o m~Jor o mas _atractiva que otra
La identidad es aquello que permite diferenciar un grupo de otro, una etnia de otra, un si es hablada por un grupo con mayor prestigiO. Las mvestigac10nes de Giles~ y de otr?s es-
pueblo de otro (Tabouret-Keller, 1997; Martín Alcoffy Mendieta, 2003; Omoniyi y Whi- tudiosos, confirman la segunda de las hipótesis, demostr~do que una nns~ vanedad
te, 2006). Le Page y Tabouret-Keller (1985) han propuesto un «modelo de proyección puede ser objeto de actitudes positivas o negativas dependiendo de la va1or~ctón ~~e se
que define la.conducta lingüístíca individual como una serie de acciones por las cuale 1» haga del grupo en que se habla (Edwards, 1982); las actitudes suelen ser m~~estacton de
.d .d sa
gente reve1a tanto su 1 enti ad personal como la búsqueda de una posición dentro de unas preferencias y unas convenciones sociales acerca del estatus y el pres~g¡o de los ha-
grupo soc1a · l-. Segun ' este modelo, los actos de habla son actos de proyección de imágenes, un blantes. También debe destacarse que lo habitual es que sean los grupos soctales _más pr~s­
como en el eme, de modo que los hablantes proyectan su universo interior a través de su tigiosos, más poderosos socioeconómicamente, los que_dicten la pauta de las_~ctltudes_lm-
lengua o, c~ando se trata de contextos multilingües, de la elección de una lengua. El ha- "'sticas de las comunidades de habla; por eso las actitudes suelen ser positivas hacia la
b!ante, mediante los uso~ lingüisti~os, invita a sus interlocutores a compartir su proyec- fe:gua, los usos y las características de los hablantes con mayor prestigio y de posición so-
CIÓn del mundo Y sus actitudes hacta él, a la vez que se muestra dispuesto a modificarlas cial más alta.
por influencia de las personas con las que habla. Por otro lado, la actitud lingüística se manifiesta tanto hacia las variedades Y los ~so.s
.Hay dos maneras elementales de defmir una identidad: bien de forma objetiva caracte- lingüísticos propios como hacia los ajenos; asi mismo, a la hora de foim:arse ~sa acntua,
rizánd?la por las insti~ci?nes que la componen y las pautas culturales que le dan p~rsonali­ suelen ser factores decisivos el nivel de estandarización de la lengua(codi:ficación Y acep-
dad; b1en ~e forma sub~etiva, anteponiendo el sentimiento de comunidad compartido porto- tación) y su vitalidad: a menudo son objeto _d e actitudes favo~ble~ las varieda~s propias,
d?s su~ nuembros ~la Idea de diferenciación respecto de los demás. Dentro del concepto de especialmente cuando disfrutan de un alto grado de estandariza~Ión. S~ da la crrcuns~­
<<Identidad>~, definid~ ,de cualquier~ de las dos ~eras, hay un lugar para la lengua, porque cia, sin embargo, de que no siempre se mira lo propio con los mejore~ OJ~S P?r~e es post-
una comunidad tambten se caractenza por la vanedad o las variedades lingüísticas usadas en ble encontrar, por ejemplo, que algunos hablantes de variedades mm~ntanas tienen una
su seno Y: además, porque la percepción de lo comunitario y lo diferencial se hace especial- actitud negativa hacia su propia lengua, generalmente cuando _esas ~ar:t~dades no ~es_ per-
mente eVIdente por medio de los usos lingüísticos. Una variedad lingüística puede ser int~­ miten un ascenso social, una mejora económica o cuando les tmpostbthta el movmuento
pretada, por tanto, como un rasgo definidor de la identidad, de ahí que las actitudes hacia los por lugares 0 círculos diferentes del original. Esto no significa q~e no se valore en absolu-
grupos con una identidad determinada sean en parte actitudes hacia las variedades lingüísti- to la lengua propia o que no se le conceda el más mínimo apr~c10. . · .
cas usadas en esos grupos y hacia los usuarios de tales variedades. Para comprender la posibilidad de que se tenga una act.ttud nega~va ~~ta una va-
Jos~ua F~hman (1999: 161) ha afirmado que la sociolingüística puede ayudar a reco- riedad y d~ que esa variedad sea objeto al mismo tiempo de cierta constderacto~, s~ ~e be
nocer ~eis v~ab:es _q ue relacionan los hechos de la lengua más significativos socia~ente establecer una distinción entre varias características: de igual modo que a un mdtviduo
con la tdentidad etmca. Estas variables son: 1) los agravios que un grupo hablante de una se le puede apreciar de modo diferente como profesional, c~mo amigo, como padre o
lengua pueda co~eter contra otro; 2) los contrastes en la interacción de dos grupos hablan- como vecino las lenguas pueden ser estimadas por razones diferentes, razon~s que nor-
tes de lenguas diferentes; 3) las actitudes hacia una lengua y una identidad émica determi- malmente so~ sociales, subjetivas o afectivas. Esta multiplicidad ~e val~ract~nes com-
na~as; 4) la funcionalidad y la compensación de los vínculos entre la lengua y la identidad plica enormemente las actitudes y explica su capacidad de influencta en sJtuactones muy
étmca; 5) los procesos de modernización; 6) la intensidad de las sanciónes comunitarias en diversas: la forma en que los profesores tratan a los alumnos, en que los profesionales
la imposición de una política lingüística. La relación entre lengua e identidad étnica es más entrevistan a los candidatos a un puesto de trabajo y en que los empleados de una empre-
i~tensa allí donde se hacen más patentes los agravios entre grupos aparentemente diferen· sa tratan a sus clientes.
ctados,_ so_bre todo cuando los líderes deciden convertir las convicciones lingüísticas en un Una de las bases sobre las que se asienta la actitud lingüística es la concienc_ia s~cio­
procedimiento para captar seguidores. lingüística: los individuos forjan actitudes, del tipo que sea, porque tienen conctencia de
-- ~ ''·"6Ul:>t!~OS y SOCIOlin •• ' .
les hechos pueden pertenecer as . ~Istlcos que les conciernen o les afectan. 12 Ta- naturaleza psicosociológica, y otro conductista. La concepción conductista interpreta la ac-
b .é u propta variedad a la d
pero tam 1 na l~s variedades de otros hablant , e su grupo o a !ade_su comunidad, -titud como una conducta, como una reacción o respuesta a un estimulo, esto es, a una lengua,
blantes sabf!n que su comunidad fi es, otros_ grupos, otras comuntdades. Los ha- ·una situación o unas características sociolingüisticas determinadas. Desde un punto de vista
. pre 1ere unos usos h .. , .
son propios de unos grupos y no d tr ngu:sttcos a otros, que ciertos usos menta/ista, la actitud se entiende como un estado interno del individuo, una disposición
que consideran más adecuado a 1e o . os y, por 1? tanto, tienen la posibilidad de elegir lo
1 · , d. . as Circunstancias 0 a . mental hacia unas condiciones o uno hechos sociolingüísticos concretos; en este sentido, la
e ecc10n, envada de la concienc. . '·, . sus mtereses. Esta capacidad de actitud sería una categoría intennedia entre un estimulo y el comportamiento o la acción in-
d d .. Ia 1mgwstica es extrao di . . . .
e pro ucrrse -y explicarse- los fe , ' . ~- nanamente deciSIVa a la hora dividual. Aunque más abajo se hará referencia al modo de analizar las actitudes, conviene
como la elección de una lengua nom~nos de vanacwn y de cambio lingüísticos así
adelantar que, mientras los conductistas utilizan como procedimiento de estudio la observa-
La conciencia lingu··ísti en comu~udades multilingües (Coulmas, 2005). '
.. , . . . ca es un fenomeno estrecha li d ción directa de las conductas objetivas, los mentalistas deben recurrir a otras técnicas, más
guistlca -sobre todo.en las comunid . . .. mente ga o al de variedad lin- complejas, que permitan desvelar algo tan intangible como un estado mental. · ·
un dialecto- y al de estrato· . Aades ~il?Igues o en territorios donde se habla más d .
1 En términos generales, se acepta que las -actitudes implican directamente la presencia
pez Moráles explica lo siuu;:o~ta(2. 004proposito de la estratificación social, Humberto Lóe
· · o~ _ n e : 258-259): • de varios elementos o subcomponentes que no conviene confundir: una valoración (com-
ponente afectivo), U? saber o creencia (componente cognoscitivo/3 y una conducta (com-
Parece ci~o que.Ja relació . ponente conativo). Este es el criterio de los defensores de una interpretación mentalista de
e~tr~c~a y que, a medida Que se ~a~~tre e~trato soctocul_tural_y c~ciencia lingüística es muy
d!s~mtJV~ ~e los sociolect~s de la e~:~~· espe~tro so?Ja], dJsmmuye_el ~do de capacidad la actitud, aunque los psicólogos conductistas suelen ver en la actitud un elemento único,
tratJficaciOn social son de algu ti tdad. St, efecttvamente, conciencia lingüística Yes- generalmente afectivo o de valoración (Osgood y Fishbein, 1965). Entre los partidarios de
sintomática-que da pie a las d" ~~ ~nna paralelas, habrá que saber cuál es la fenomenoloma interpretar la actitud como una entidad compleja, que son la mayoría, existen discrepan-
.. ts mctones. . ... cias para detenninar cómo se relacionan entre si estos conceptos, y todos ellos con la acti-
Con el fin de averiguar hasta , . tud, lo que equivale a plantear el problema de describir la estructura componencial de las
lizado un estudio sobre el español ~ue¡unto es Cierta tal as~ciación, López Morales ha rea- actitudes lingüísticas.
d~ que mayoritariamente existe co e_ an_ Juan de Pue~o ~co y ~a llegado a la conclusión Las propuestas psicosociológicas más conocidas sobre los componentes de la actitud
viduos de nivel socioeconómi n~lencJa sobre la vanación soctolectal y de que los indi- y sus relaciones son las de W. Lambert (1964: 49-69), M. Rokeach (1968) y M. Fishbein
conciencia sociolingüística p colmads alto son, co.n las mujeres en general, los de mayor (1965). Para el primero, la actitud está formada por tres elementos -la creencia, la valora~
1 · · or 0 emás es obhgado pensar que, SI· esta conciencia es
a. go muy arraigado en comunid d fund ' ción y la conducta- y todos ellos se sitúan en un mismo nivel: la actitud lingüística de un
cuse, con mayor énfasis en'r 1a -~s amentalmente monolingües, lo mismo puede de- individuo es la resultante de sumar sus creencias y conocimientos, sus afectos y, fmalmen-
Aparte de la actitu~ una ~:~~~~~on las co~uni_dades bilingües o multilingües. te, su tendencia a comportarse de una forma determinada ante una lengua o una situación
tica de los hablantes·es su segu "d d nse~uenclas directas de la conciencia sociolingüfs- sociolingüfstica.
existe entre lo que un hablant .n a.do su znseguridad lingüística, esto es, la relación que Para Milton Rokeach, la actitud se interpreta básicamente como un sistema o con-
lingüístico: se habla de segu~;:~~ne~. c;rrecto, adecuado o prestigioso y su propio uso junto de creencias (creencia 1, creencia, 2, creencia n): la actitud depende fundamental-
correcto o adecuado coincide 1 gulS ca cuando lo que el hablante considera como mente de lo que se cree acerca de un objeto sociolingüístico. Ahora bien, cada una de es-
-~ d . .. , . con os usos espontáneos d 1 · h b
ua 1mguzstzca surge cuando tal coincid . . . e mismo a lante; la inseguri- tas creencias está formada por la suma de los tres componentes: el cognoscitivo, el afec-
blante inseguro sería aquel cap d h encia dt~uye o desaparece. El prototipo de ha- tivo y el conativo. Así pues, unos conocimientos, unas valoraciones y unas conductas
ocurrirfa decir me se ha caído oazo ~ a:er ~?nnaciOnes como éstas: A mí nunca me se pueden dar lugar a un sistema de creencias del que se ha de desprender una actitud lin-
Pero, comentado cuál es el . yt J~mdas dirie ~osas como iiíe o vendríe. güística concreta.
importante saber cómo se defin. ID , 1eres .e las actitudes para 1a socio
. 1"mgwsttca
... . general es Fishbein, por su parte, opina que las lenguas, las situaciones o los hechos lingüísticos
psicología social y cuáles s , ma a actitud desde la disciplina que más la ha estudiad; la dan lugar, por separado, a actitudes y a creencias. Las actitudes están formadas por un solo
' enan sus componentes, si se admite que los tiene. ' componente de naturaleza afectiva: se fundamentan en la valoración subjetiva y sentimen-
tal que se hace de un objeto. Junto a esto, pero en un plano diferente, la creencia está for-
Interpretación y com mada por 'un componente cognoscitivo y un componente de acción o conducta.
ponentes de las actitudes lingüísticas Otros autore~, como Richard L. Street y Robert Hooper ( 1982), han preferido ofrecer
~omo h~ indicado diversos autores- explicaciones en las que se da más importancia al dinamismo del modelo que a la relación
las achtudes lmgu""isticas ha .d . Ralph Fasold (1996: 229 y ss.) por eiemplo- estructural de sus componentes. Street y Hooper proponen un modelo de valoración del
t . n st o estudiadas d d .d . . ' ~ '
. .. .. . . es ~ os puntos de VIsta: uno mentalista, de habla basado en los juicios de valor y en los usos lingüísticos de los interlocutores. Los
procesos cognoscitivos y de conducta vienen determinados por tres variables: a) los cono-
12. No puede decirse sin embar cimientos recibidos y los prejuicios de los hablantes (estereotipos, procesamiento de la in-
de todas las características li~güísticas yg~¿~~e,_tod~s ~os hablantes ~e todas las comunidades sean conscientes
10 mgu1stlcas de su van edad.
13. Este componente forma parte de la conciencia sociolingüistíca.
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 183

Crt:e-ncls

---=
e~

'
• Componentes del mensaje que inciuycn elementos convergentes y divergentes (acomodación del habla).

F!G. 9.1 . Modelo de valoración del estilo de habla, según Street y Cooper (1982).
( ~)

formación, caracteristícas de la personalidad, expectativas sociológicas); b) las caracterís-


ticas del habla, del mensaje (acento, dialecto, elementos paralingüísticos); e) las intencio-
c_Pcl$i!Ml_)
;, c-NagaJI!Ia-J
nes de los interlocutores. Con estos elementos Street y Hooper construyen el modelo que
se muestra en la figura 9.l.

El proceso comienza con la transformación de un mensaje, que incluye elementos de . y actitu


FIO. 9.2. Relación entre creencia · d' se.,-
mín López Morales.
acomodación del habla, en un mensaje percibido. La percepción, a su vez, pone en marcha
· una respuesta valorativa. Este paso se produce dentro de un entorno de conocimientos 'be como una ausencia de actitud y no como una
Ló~ Moral~ ~~ducen.
saberes.sociales, en el que influyen factores como las caracteristicas sociales de los inter-0 tivas de rechazo. La actitud neutra se conct todas las creencias llevan a la aparición de
locutores (edad, sexo, etc.) o los juicios personales sobre unos hechos lingüísticos y para- clas;más de ella. Afi.I11la que De este modo, los fenómenos con-
actitudes, pero que la mayona de ellas ~tlas p actitud negativa que lleva a su rechazo
lingüísticos, entre otros muchos. Street y Hooper señalan que, en la interacción comunica-
siderados como rurales o vulg~s pro ucen una 'b te múltiple en San Juan de Puerto
tiva, seprodu~e una adaptación o igualación del habla a las caracteristicas del mensaje re- (p l. . , elanzada del fonema vt ran
or ejemplo, la rea tzacton. v
1 b
España)· ese rechazo, como a uena
cibido, siguiendo la línea trazada por la teoría de la acomodación comunicativa.
. prononunal me se' por se me en . en 'la conducta hngu . de los
. "istica
acep~ación cuando se pr~duce, s~eledten~~;~~~:e:;~~nsidera más aceptable y a no us~
Rico· la secuencta
Las opiniones que se acaban de exponer proceden del campo de la psicosociología.
Sin embargo no debe desdeñarse la posibilidad de ofrecer una interpretación más neta-
mente sociolingüística, puesto que, al fin y al cabo, las actitudes se dirigen hacia un objeto hablantes de una comumdad: se tie~ e a 'dados en los que la conciencia lingüística partt-
lo rechazable, sobre todo en los estilos cw 'da . 1 actitud de aceptación o derecha-
sociolingüístico y se desprenden de lo que las personas hablan, de cómo hablan, de cuándo
cipamás actlvame~te.
. Cu do el uso no concuer con a
lo hacen y hacia quién se dirigen. Por eso precisamente merece destac&rse la opinión del an . inse ridad lingüística. · · .
sociolingüista Humberto López Morales (2004: 286-297). zo, aparece el fenomeno denommado gutas las actitudes tienen formas ~uy dtversas
Para López Morales, la actitud está dominada solamente por un rasgo y, por lo tanto,
Como se deduce de todas estas propues. d itivas y negativas, actitudes que se
de manifestarse: López Mor~les habla de a~~in:t:;os de realidades sociolingillstica~.
en ella se identifica tan sólo un componente: el conativo. A diferencia de los modelos de
expresan de maneras muy ?tfere~tes :mte s ue cada situación puede provocar una acti-
Lambert y Rokeach y a semejanza del modelo de Fishbein, López Morales separa el con-
cepto de «creencia» del concepto de «actitud» y los sitúa en un nivel diferente: las creen- y:
Una de estas reali<;lades sena la sttuactón_,l qEllen Bouchard Ryan (1982) han crea?o ~
~stas,
tu
cias dan lugar.a actitudes diferentes; a su vez, ayudan a confonnar las creencias, jun- d diferente en los hablantes. Howard Gi e y . d surgen en situaciones soctolm-
to a los elementos cognoscitivos y afectivos, teniendo en cuenta que las creencias pueden modelo bidimensional
gu . capaz
d
e r~co ger las actitu es que
.
.,., 1 ·tuactones vienen carac ten'zadas
·
por el contexto, el propóstto
estar basadas en hechos reales o pueden no estar motivadas empíricamente. - ísticas particulares. 1 a es st al'd d L dimensiones del modelo son, por un
'd d y por otro el continuum grupo-person~.
• por su form 1 a · as
López Morales representa ]a re<lación entre creencia y actitud como en la figura 9.2. y
l los participantes, asl como 1 l'd
.
ado• el contznuum est atus /.poder1 -so 1 arz a1 •
!1
' una sene
ct'a de . de atrt'butos o m'di-
Según se desprende de la ilustración, las actitudes están formadas por comportamien- Ambas dimensiones pueden 1·dentifitc arse por. a presen·fi .9 3 .
tos (componente conativo), por conductas que pueden ser positivas, de aceptación, o nega-
ces que las caractenzan y qu~ que.
. . dan recogtdos en la gura · · . b
'bl' . formales de relaciones entre nnem ros
Según este modelo, las sttuactones pu tcas, '
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 185
Estatua (poder)
téla de juicio y obligar a los especialistas a hacer propuestas nuevas o buscar caminos que
próporcíonen resultados fiables.
Situados de lleno en una perspectiva mentalista, la más valorada y cultivada, se dis-
tinguen dos grupos de métodos de estudio de las actitudes hacia la lengua: los métodos di-
rectos y los métodos indirectos. Las mediciones directas suelen practicarse sobre materia-
les recogidos por medio de cuestionarios o de entrevistas. Los cuestionarios empleados
poseen, bien una estructura abierta (el informante emite la: respuesta que cree más adecua-
·da), bien una estructura cerrada (al informante se le ofrecen unas posibilidades limitadas
Persona
de respuesta). Las entrevistas y los cuestionarios abiertos suelen incluir preguntas del tipo
Grupo ¿Qué piensa usted... ? o ¿Cómo reaccionaría usted... ?

- ¿Qué piensa usted de la forma de hablar de la persona que acaba de oír en la


grabación? (en algunos estudios es frecuente el uso de voces en grabaciones o cintas es-
tímulo).
/
- ¿Qué piensa acerca de que las clases de matemáticas en la Enseñanza Primaria
se den en la lengua x?
- ¿Cómo reaccionaria usted si una persona desconocida y más joven lo trata de tú?
- ¿Cómo reaccionaria usted si un funcionario público al que se ha dingido en la
Solidaridad
lengua x no le contesta en la misma lengua?
FIG. 9.3.
Situaciones percibidas en relación con la actitud fin .. , . , .
de dos. dimensiones. Adantación del m -t l d Gf!'Jlzst¡ca e mdzces de evaluación Las mediciones indirectas se aplican sin que el hablante tenga conciencia de cuál es el
" oue o e 1 es y Ryan (1 9B2).
objeto de interés (la actitud); son aquellas cuyo propósito es desconocido por los indivi-
de grupos diferentes llevan al uso de eleme t · . .. • . duos que sirven de informadores. Entre las mediciones indirectas, la más utilizada ha sido
1
poder de los hablantes en mayor proporció: o~ s~cto _mgu~stJco~ adecuados al estatus y al la matched guise, propuesta por Wallace Lambert en los años sesenta y denominada en es-
relacio;nes entre los miembros de un mismo q e as sztuaciO~es mformales, privadas y de pañol técnica depares ocultos, de las máscaras o de los pares falsos. En su origen, la téc-
tración y el trabajo suelen responder a un pa~r:: · ~ ~-~?.tt~s de la escuela, la adminis-
0 0
nica consiste en utilizar hablantes bilingües dominadores de las lenguas que se desea in-
portancia al estatus social ~entras que en 1 , sb~cto mdgul~ti~o en el que se da gran im- vestigar. Estos bilingües leen un mismo texto en cada una de las lenguas estudiadas y las
dano. ' os am ttos o onnmos d la .c. ·¡·
destacan unos usos sociolingu··, t" 1 e .~anu ta y el vecin- lecturas se graban en una cinta, intercalándolas de tal forma que parezca que cada texto ha
p ts leos en os que prima el e t d .
or otra parte, en las situaciones de contact tr oncep o e sohdaridad. sido emitido por un hablante distinto: los oyentes pueden llegar a pensar que han oído el
ramente el concepto de individuo o en e dos personas suele predominar más cia- doble de voces, de personas, de las que realmente han participado en el experimento.
D 1 . o persona cuando no hay oyent
e nnsmo modo el uso de una vari d d . . · es que cuando los hay Los oyentes, también bilingües, tras oír cada texto, han de puntuar varias característi-
tar que una situadión está domin d e a resttgwsa predispone a los hablantes a interpre~ cas de los hablantes -no de la lengua-, rasgos como la simpatía, la inteligencia, la: deci-
a a por os conceptos de estatus y de grupo.
sión, el atractivo o el origen social. Para recoger estas puntuaciones se suelen utilizar unas
escalas, llamadas escalas de diferencial semántico, en cuyos extremos se sitúan los polos
Medida de laac.titud opuestos de una determinada característica (simpático-antipático; inteligente-nada inteli-
gente; con éxito-sin éxito, etc.) y que ofrecen, entre ambos extremos, varios espacios o
14
En la descripción de las posiciones co d . . puntos intermedios. En caso de que un mismo hablante sea valorado de forma diferente,
que los conductistas suelen utilizar como r:c u~~~s~a y mentahs~, se señalaba_más arriba se puede deducir que es la lengua utilizada en cada texto la que ha originado una actitud di-
de las conductas objetivas mientras q e lp e ~:~ento de estudiO la. observación directa ferenciada en el oyente.
ot
miten descubrir el estado Ín.temo y u t :~nt Istas recurren a otras técnicas que per- En uno de los estudios pioneros de la: especialidad, Wallace Lambert analizó, me-
ante un método de aplicación se ra :e:~ e, os h~blantes. En el primer caso, estamos diante la técnica matched guise, las actitudes lingüísticas de estudiantes universitarios
tas observadas. El segundo casogu_ ~ mteres restde en el que puedan tener las conduc- anglófonos y francófonos de Canadá. En la investigación,. los sujetos debían clasificar la
mero: un estado mental al con~SI~ em argo, no goza de las seguridades que ofrece el pri- personalidad de una serie de hablantes bilingües de inglés y francés. Los sujetos an~
debe ser inferido a parti; de la cot~·;uoc¡~: ~-~ c?nducta, no e_s observable directamente y glohablantes mostraron una actitud claramente favorable hacia los anglohablantes y una
dividuo de forma voluntaria o invol ~ t~gmstlca o de ot_ro ~tpo de ~atos que aporte el in-
can sobre realidades que no son dir~ntana. Cuanbdo las tecmcas de mvestigación se apli-
14. Estas escalas suelen ofrecer siete grados para cada atributo, aunque también se manejan cinco (Ló-
c amente o servables, su validez puede ponerse en
pez Morales, 1994; 105 y ss.). Sobre las escalas de diferencial semántico, véase F. Williams (1976).
LA LENGUA EN SU USO ~u~..-1~

. . 'da de la implicación. que consiste


.actitud negativa hacia los francófonos: los bilingües que hicieron las lecturas resultaron . tar con una medida de referenc1a, denommada med1. . ltados que presenta
ser más altos, más inteligentes, más simpáticos y amables cuando hablaban inglés que to con arar los resultados obtenidos mediante cuestionanos con los resu
encomp
cuando hablaban francés. Lo significativo de este estudio fue comprobar que los francó- la observación de la conducta real.
fonos también valoraban más positivamente a los que leyeron los textos en inglés, en to-
das las características personales excepto en las que se referían a la religiosidad y a la
amabilidad. Los textos en francés -esto es, sus hablantes- resultaron valorados más El concepto de prestigio
negativamente por los propios francófonos que por los anglófonos. La conclusión gene- . . . . orque lo prestigioso suele ser
ral que extraía Lambert aludía al prestigio del que gozaba el inglés y sus hablantes en Ca- . En repetidas ocasiones hemos aludido al pr~t¡g:o PPero . cómo se define el presti-
nadá y a la existencia de un estigma en la población canadiense que hablaba francés, un acreedor de actitudes positivas por parte de los ha an es: de? t.
. . ·· · · ? ·cómo se descubre y se tru · · · d
estigma admitido y asumido por muchos grupos francófonos. gio desde la socto1mgws1¡ca. ' t.. . conducta, bien como una actitu .
La técnica matched guise o de los pares ocultos ofrece multitud de variantes con las Ei prestigio puede ser conslderado, blen co~o una e demuestra pero también es algo
. · · algo que se nene Y s ' ., .
que se adapta a la naturaleza de las actitudes, de las comunidades y de los hechos lingüísti- E quiere declr que el prestlgto
sto
d fi ·r
esl
e
. .
prest1gzo como
un proceso de conceslon de estlma y
. .
cos que en cada momento se pretende estudiar. Para el estudio de las actitudes hacia diver- que se concede. Se podrl a e 1lli , . rtas características y que lleva a la lffitta-
. . di ·d grupos que reunen c1e
sos usos fonéticos innovadores del español (aspiración des en posición implosiva, yeísmo, respeto hacla m Vl uos 0 . individuos o grupos.
caida de -d- intervocálica en las formas de participio) en cinco comunidades del centro dé' ción de las conductas! creenct_as. de ~os ortante elegir la perspectiva desde la que se va .a
España se ha trabajado con textos leídos por hombres y mujeres de la misma comunidad: A la hora de medtr el presttgto es l~p ( d ta) o como algo que se concede (actl-
se trata de hablantes que, al leer, van haciendo uso de esos rasgos fonéticos; uno de ellos en trabajar: el prestigio como algo ~~e se tl~ne ;~~z:o el prestigio como actitud, mientras
cada texto. A los informadores se les pide, una vez oído cada texto, que der¡ su opinión so- tud). La mayor parte de los soct ~gos : o conducta. Los sociolingüistas, por su parte,
bre el origen geográfico del hablante (de la comunidad o de fuera de la comunidad), sobre que los antropólog~s lo han es~diado co ers ectiva de la actitud (algo que se concede);
su hipotética actividad profesional y sobre las razones que los llevan a opinar de esa mane- también han prefendo profundizar en la p p .guar lo que es considerado como ,p res-
ra. La investigación se ha realizado en las ciudades de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, con otras palabras, han ~referido de:~~:;u:: av:pos prestigiosos, cuáles son l.as carac~
Gmidalajara y Toledo. Entre las conclusiones que se están extrayendo destaca la actitud tigioso y no en descubnr, sobre los Y
• En el caso de la socto ngu1su
li ...•:ca de Labov se ha atendtdo más a
' · .
desfav orable que, en general, despierta la caída de la -d- en posición intervocálica o la acti- teristicas que los hacen ast. . . l rmas de prestigio en su conjunto.
tud favorable hacia las soluciones yeístas, que, por otra parte, a menudo no aparecen en el los usos sociolingüísticos prestlglOs:s q~e ~ti~ssn;ara el descubrimiento de usos lingüisti-
nivel de consciencia de los hablantes (García Mouton y Moreno Fernández, 1993). .Las técnicas que se han m ostra o mas u . e el estudio de la actitud y de la inse-
. . ·d 1 indirectas descotas para · · 1
La técnica que nos ocupa se emplea con bastante frecuencia, a menudo con buenos cos presng¡osos han st o ~ 'ó' d us resultados, hay que suponer qu~. 1o que .e
resultados, pero presenta algunas dificultades. Una de ellas es la de la artificialidad: los guridad lingüística. En la mterpretacl n t~bién conSidera más prestigioso, aunque debe
oyentes·dan su opinión sobre voces salidas de una cinta y en una situación de entrevista; en hablante cree correcto es, a su vez, lo que n· ne por qué ceñirse a lo que, desde
· d a como correcto no e . di
ocasiones es complicado detetminar dónde ha terminado la valoración de la persona cuya recordarse que lo que se const er t lS Ahora bien el poder de las pruebas m -
· alora como corree
b d' tas que se pueden revelar como autenti'ca~
o. ' · ·
voz ~a sido grabada y dónde ha empezado la valoración de la lengua usada en cada caso. un criterio normativo, se v
. · 1 n'l' d d de las prue as rrec , d'
Por otro lado, como los textos grabados suelen ser leídos, se corre el riesgo de que los suje- rectas no trutlga a u 1 a . .• . rtos hechos. Ejemplo de ello es el estu lO ~ue,. en
tos juzguen la calidad de la lectura y no las cualidades personales de los lectores o las de la mente decisivas para la exphcaciOn de cte eal' ad l ·centro de España con la tdea de
. .. . hemos r lZ o en e
variedad empleada, a lo que se debe añadir la importancia que tiene la relación entre el una situación de monol ~~tsmo, . . a artir de unos materiales conseguidos c~n
tema tratado en la grabación y la lengua empleada en cada texto: el tema influye sobre la profundizar en el conocum~nto ~el presng¡o F p , dez 1990: 189 y ss.). El cuestionano
·actitud porque ·hay temas de.los que nunca se habla en una variedad o lengua determinada. un método directo: el cuestwnano .<M~reno ernan . '
Entre las pruebas indirectas también sobresalen las que van destinadas a la valoración redactado, muy breve, incluía las stgUlentes preguntas. . .
, d expresa mejor. es declr.
que el hablante hace de su propia forma de hablar: pruebas de autoevaluación. Las conclu-
siones de tal clase de estudios sirven para medir el grado de inseguridad lingüística. En estos
1
·
En la sociedad española actual, ¿qu~en cree. uste q~e s.e?
. h bl mejor. segun su entena. .
y
casos, se presentan a los informantes los rasgos variables que interesa analizar se les pre- qué personas o tipps de personas hablan . ~1 tipo de personas que ha señalado en la
2. ¿En qué nota f!Sted que a a meJor . .
gunta cuál de las variantes es la que utilizan ellos mismos. A menudo las respuestas obteni-
das aportan más información sobre la actitud de los hablantes hacia esas variantes que sobre pregunta anterior? . ?

sus usos personales. Cuando los hablantes - a menudo los hombres- afirman utilizar for- 3 • ¿·Le b~
austaría hablar como.ese tipo de personas.
• • ?

4 ¿Qué es para usted el prestzgw · , f . ?


mas más vulgares o de más bajo estatus que las que realmente utilizan (ing. underreporting), . 5~ ¿Qué tipo de personas tiene para ustedmas pres zgzo. .
su actitud suele ser favorable hacia tales formas. Cuando los hablantes - a menudo las mu-
. 1: dos r Manuel Alvar, Antonio Quilis y H~-
jeres- afirman utilizar formas más cultas o de más alto estatus que las que realmente utili- 15. En el mundo hispánico, desta~an ~os O:WaJos:e;\ ~~es .J:ase también Y. Solano Rojas, J. Umana
zan (ing. overreporling), su actitud suele ser favorable hacia tales formas. Por último, con el berto López Morales sobres diversos temtonos hispano a an . :
fin de superar las limitaciones de las técnicas indirectas, Joshua Fishman ( 1968) ha propues- Aguíar ( 1996).
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL
189

. Al redactru: el cue;;tionario partimos de la idea de que los resultados deberían propor-


cionamos unas ImpresiOnes generales sobre las normas de prestigio que actúan en gru
soci"ales d:"'uerentes
"' y, por e11o, dect"dimos tra baJar
· sobre tres muestras diferentes:
· Pos
una
~uestra d~ 30 ~ers.onas pr~cede~tes de un grupo social muy concreto, formado por estu-
Clase A
díantes uruversttanos de Ftlologia, de ambos sexos y con edades comprendidas entre 1
2? y los 27 años; una m~estra estratificada de 40 informantes de una comunidad rural, t~~
mendo en cuenta 1~ vanables «sexo» y «edad» (menores de 20 años, de 21 a 35, de 36 a so
y mayores de 51 .anos); , fmalmente, una. muestra que, dentro de una comunidad urbana, no
represent ab.a a mngun grupo en especial, para la que se utilizaron 42 informantes eseog¡-· ·e~--~ ·=.:0
dos aleatonamente en e! centro de la ciudad de Madrid, teniendo en cuenta las variables
«sexo» y «edad». Descntas someramente las muestras, ¿cuáles son las variables que
"'"'
1orman 1as.normas de presttgto
. . en cada uno de estos grupos? Se trata de un simple
exploratono en el que se ha aplicado una mínima cuantificación.
con
. estudi
_
0 1 1
Con los datos y las cuantificaciones se ha podido Hegar a las siguientes conclusion
generales. En p~er lugar, l?s Jóvenes ~versitarios, en su concepción del prestigio, re
muestran especialmente senstbles a la vanable «cultura», con todos los matices que encie-
n:a; en ellos ta~bién se observa u.na conciencia notable de los usos lingüísticos y una espe- Gru()OB ClaseB
ctal .preocupact?n por la correcciÓn. En segundo lugar, los informadores urbanos poseen
nocJOnes.conscte~tes poco cl.aras acere~ del prestigio; en ellos la cultura ocupa un lugar
s.e~undarto y ~dq~~re mayor 1mportanc1a la categoria social y el éxito profesional: el pres--
tigiO para los mdivtduos ~e esta muestra depende en gran parte del reconocimiento ajeno
y, para los hombres, no Siempre son adecuados los usos lingüísticos considerados como
más prestigi~sos o correctos. Finalmente, en la comunidad rural se observa Wl grado me-
nor. de reflexión s?bre el concepto de prestigio y una menor conciencia de él, tal y como se Prastlglo Interno
e?tiende ~onvenc10nalmente: entre los informantes rurales parece no tener tanta importan-
Cia la caltd~.d formal de los ~sos lingüísti~os como la efectividad en la comunicación y en Fta. 9.4. Prestigio externo y prestigio interno.
la ordenac10n de los contemdos; las cuahdades morales y éticas son consideradas como
prestigio· una vez descubiertas, se hace imprescindible detenerse en la otra cara. P~r aho-
prestigiosas, especialmente por parte de las mujeres.
. A ~a vista de los result~os de este ·estudio se puede afirmar que las normas de presti- ra, los m~jores resultados, desde un ·punto de vista sociolingüístico, los ha proporcionado
gio vanan de un grupo soctal a otro y que sólo después de descubrir lo que caracteriza a
el estudio de la actitud, sobre todo con técnicas indirectas.
cada ~po se podrán buscar los intereses comunes a varios grupos, hasta llegar a una for- 3. Prestigio vertical/prestigio horizontal. El prestigio es ~ fenó~eno que fun-
mulaclOn general de las normas que rigen el prestigio en .una comunidad determinada ciona, con un grado mayor o menor de conciencia, entre clases soctales dtferentes, ~tre
Desde otra perspectiva, el análisis del prestigio conduce al establecimiento de cuatro los individuos que tienen poder y los que no lo tienen. entre la gente .qu~ ~ertenece a cter-
dicotomías: prestigio del individuo/prestigio de ·la ocupación; prestigio como acti- tos estatus y la que no participa de ellos; pero también funciona entre mdivtduos qu~ perte-
tud/prestigio como condúcta; prestigio vertical/prestigio horizontal; prestigio sociológi- necen a una misma clase, que participan del mismo grado de poder o de compe~en~ta.o qu.e
co/prestigio lingüístico. Tratemos estos pares conceptuales uno a uno. dis(rutan de un mismo estatus, sea éste elevado o no lo sea. Por eso es necesano distmgutr
entre un prestigio vertical o externo y un prestigio vertical o interno, representados en el
. l. Prestigio del individuo/prestigio de la ocupación. Existe un pt:estigio como
atnbuto de la reputación de las personas y un prestigio como atributo formal de determina- gráfico de la figura 9.4. . .
El prestigio externo funciona entre clase y clase, entre grupo soctal Ygrupo social: es
lo que justifica la imitación de las conductas dC: 1~ .clases altas ~or parte d~ las.clases me-
dos puestos sociales.- El primero es fruto de' la interacción social entre individuos; el se-
dias y la actitud favorable hacia ~llas. El prestigiO .mt~o functona ~ elmtenor de cada
gund.o es fruto de. }~ interacción entre grupos sociales diferentes. En nuestra opinión, am-
bos tipos de prest1g10 pueden ser capaces de determinar la dirección de Wl cambio lingüís- clase y de cada grupo: puede dectrse que, para la difuston o propagactón entr~ l.os hablan-
tic~, por ejemplo. La ~sicología social y la sociolingüística que se está preocupando del es- . tes de un cambio lingüístico, posee una función tan importante como el prestigiO externo.
tudio de la conversactón en grupos reducidos tiene mucho que decir a propósito del presti- 4. Prestigio sociológico/prestigio lingüístico. Las dificultarle~ que prese.n tan la
gio individual. ·. , · defmición la interpretación y la medición del prestigio nacen de las mterferenctas que
2. Prestigio como actitud/prestigio como conducta. Son las dos caras de una mis- se produc~n entre el prestigio sociológico y el prestigio lingüistico. Sólo aislándolos se
ma moneda, pero sólo una de ellas, la de la actitud, permite conocer nuevas formas de
ll~~a.a saber qué peso ejercen por separado con.
gmsttcos. y lJUntamente en los fenómenos sociolin-

El desarrollo de estos rudimentos relacionad


en el _conocimiento de numerosos aspectos socio~~:~~ e~ pres~igío ~yudará a profundizar
cambiO. A ello hay que sumar la que prob bl guisttcos, mcluidos la variación y el
. d
d Ia 1 .• a emente es la disti . , , .
. a en re acwn con el prestigio, la que opone unpre t' .
ncwn
b' mas conocida y estu-
bzerto; recordemos: el prestigio encub' rt • . :s zgw a lerto a un prestigio encu
d 1 . ze o esta asocrado a un ¡ · .. , . -
e o _q~e abiertamente se reconoce como norm ti os usos mgmsticos alejados
prestigro de comunidad y que se asocia a 1 a voy se opone_ al prestigio abierto, que es
o correcto o normativo (véase capítulo 2). CAPÍTULO 10

Reflexiones y ejercicios LENGUA, CULTURA Y PENSAMIENTO

. l. ¿Considera que es adecuado aplicar a las len a . . Las lenguas y la visión del mundo
nca, pobre, brusca, suave? ¿Qué tipo de val .. gu. s adjetivos como fea, hermosa
. . . . orac10n se realiza medi t · . . ' Parece que todos piensan que nomen viene del griego ónoma,
pare una lIsta de adjetivos aplicables a las 1 an e esos adJetivos? Pre-
enguas y que tengan un carácter objetivo. yo creo, en cambio, que viene de nosco, 1WUÍ, notum, nouimen
«conocer», de la misma manera que momen «impulso, movi-
2.. Redacte tres textos y haga que sean le,d miento» de moueo, moui, motum, mouimen «mover». El nombre
comurudad determinada· grabe las lectur d 1 os por cuatro hablantes bilingües de una
· · . ' as e sus colaborad , es cierta imagen por la que algo es conocido, dice Escaligero.
vanas personas residentes en esa misma co .dad ores y sometalas al juicio de
hablantes, su nivel social su capacidad m't ml~~al : pr~gúnteles sobre la profesión de los (FRANCISCO SÁNCHEZ DE LAS BROZAS, Minerva, 1587)
, .
des tecmcas ' e ec.u y su Slmpatí An
que haya encontrado al preparar la a. ate todas las dificulta-
los resultados de la prueba. Si vive en J?darueba y pr~ponga soluciones. Comente Entre los intereses de la sociolingüística, entendida de una forma amplia, figura la re-
una comum d mon 1 ..
tras d e habla de dos dialectos de la mi 1 . o mgue, procure recoger mues- lación entre la lengua, la organización social y la visión del mundo o, dicho de otro modo,
sma engua y realtce las mismas tareas. . entre lengua, cultura y pensamiento (Casado, 1988). Al hablar de cultura, nos referimos,
3. Redacte un comentario sobre la im ortan . . siguiendo la defmición de Goodenough (1957: 167), a todo aquello que una persona debe
prestigiosa de su lengua en las sigw'entes 'tup . Cla que tiene el uso de la variedad más saber o creer para desenvolverse de forma adecuada entre los miembros de un grupo hu-
SI acwnes · en famili 1
co, en un banca, en una entrevista laboral en el . a, en a consulta de un médi- mano concreto y para cumplir una función aceptada por todos ellos. Este conocimiento se
,. momento de hacer un negocio, en el E',Jerct'to. adquiere y aprende en un proceso de socialización.
4. Aplique el cuestionario sobre el res ti . El interés por la relación entre lengUa, cultura y pensamiento no es algo reciente,
1Opersonas de su grupo social. Campar ~ gwl que se ha presentado en este capítulo a sino muy anterior a la génesis de la sociolingüística actita!. Aunque éste ha sido un asun-
e os resu tados con los nuestros.
to tratado desde la Antigüedad, lo cierto es que sus orígenes modernos, los que siguen.
influyendo sobre la lingüística contemporánea, pueden llevarse al primer tercio del
Orientaciones bibliográficas siglo XIX, fechas en las que Wilhelm von Humboldt formuló sus ideas sobre la forma in-
terior de/lenguaje. Para Humboldt, la lengua conforma el pensamiento y expresa per-
Las actirudes lingüísticas no han sido fectamente el espíriru nacional de un pueblo, su ideología, su forma de ser y su visión del
les de sociolingüística redactados en es añ un asunto profus~ente tratado en los manua- mundo. Cáda lengua posee una forma interior, previa a toda articulación y que siempre
los 7 y 8 del libro de Humberto López Jora~~~~~~ ello es obhg~da fa lectura de los capítu- la determina, de ahí que se sostenga que a diferentes lenguas, distintas mentalidades.
Fasold, La sociolingiHstica de las . -r d 1 04)ydelcapttulo6delmanualdeRalph Humboldt afrrm'a (1991: 17):
.. .
Entre 1a bibbografia oczeua . ntroducci . l . .
en inglés y escrita desde la . _on a. a socwlmgüistica (1996).
obra de Howard Giles y Ellen Bouchard R psicol?gla social, es lectura inexcusable la Cada lengua, cualquiera que sea, lleva en su seno en cada momento de su existencia la
(1982). . . yan, Attztudes towards Language Variation expresión de todos los conceptos que se puedan desarrollar alguna vez en la nación. Cada
Una muestra excelente de los esrudio~ bis . . . l,lna, incluso, en cada momento de su vida, equivale exactamente al alcance de pensamien-
tos de la nación en ese momento. Cada cual, finalmente, en cada una de sus situaciones, for-
cas puede verse en el libro de Manuel Al R pamcos dedtcados a las actitudes lingüísti-
en Hispanoamérica ( 1986). var, ombre, etnia, estado. Actitudes lingüísticas ma la totalidad de una visión del mundo, al contener expresión para todas las representacio-
nes que la nación se haga del mundo, y para todos los sentimientos que produzca el mundo
en ella.
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL

En su filosofla del lenguaje, Wilhelm von Humboldt reformula algunas de las princi- una palabra determinada, es incapaz de expresar un c?ncepto ..,-puede ~a~er r;curso: gra~
pales ideas de Herder, Kant y Hegel; de Herder toma el principio de que cada lengua es una maticales que lo permitan- o que sus hablantes sean mcapaces d~ adq~r~l~. or otr par
forma diferente del ver el mundo, tesis netamente romántica, en el sentido peyorativo del las diferencias entre dos lenguas como el hopi y el español no unposlblhtandmila~?mpre-
te ' · ·
término; de Kant asume el apriorismo del individuo y de la lengua: el individuo es anterior ión de una forma absoluta. Ahora bten, stempre queda 1a post'bilidad de a trr unos
.
1
slanteamientos menos radicales: la psicolingüística está comprobando queillda. e?gua. eJder-
al proceso cognoscitivo, del mismo modo que el lenguaje articula el conocimiento y, por lo
tanto, es anterior a él; el pensamiento es el lenguaje mismo y no es posible pensar sin que P . - d da . ·
.ce alguna influencia a la hora de perc1brr o e recor r, stempre
es más fác 1st:mgurr os
d
haya antes lenguaje; de Hegel toma la idea de que las estructuras semántica~ y sintácticas ~nceptos si éstos van asociados a palabras diferentes, de igual !o~a ~ue a menu ~e
0
7--
varían y hacen posible que unas lenguas sean más aptas que otras para la transmisión de ~uerda algo con mayor facilidad si va ligado a algú_n. e!eme~to lingüisttco concreto. xp l-
determinadas ciencias o conocimientos. ada así a la hipótesis Sapir-Whoifaún se le admitma vabdez. .
· Pero mucha de la importancia de las ideas de Humboldt, durante largo tiempo ignora- e ·De~ de un punto de vista diferente del de Sap.ir -~ Whorf, pero preocupad~ por.1as mts-
das o arrinconadas, radica en que supusieron la apertura de un camino dentro de la lingüís- as cuestiones, Adam S,_chaffha expuesto su opllllon acercad~ las concomttanctas entre
tica, un camino que más tarde fue continuado por pensadores tan destacados como Edward f a pensamiento y realidad. Para Schaff la lengua se conc1be como producto de ~
en~ ~ocia! que determina la visión que una sociedad tiene del mundo: la lengua refleJa
Sapir y Benjamín Lee Whorf. Las teorías de Sapir y de Whorf, junto a las de otros notables
investigadores como Franz Boas, constituyen el fundamento de la disciplina denominada praxiSalidad a la vez que crea una imagen de esa realidad. Esta propuesta se conoce como
antropología lingüística (Burke, Crowley y Girvin, 2000). una ~e d 1reflejo Desde esa perspectiva, es cierto, como señalaba Humboldt, que el hom-
El pensamiento antropolingüístico de Sapir y Whorftiene su expresión más relevante :or~~~a tal co~o habla y habla como piensa.:Según Schaff (1975: 209-242), el hombre
. en la llamada, precisamente, hipótesis Sapir- Whorf, cuyos principios mejor conocidos son ::nsa en algún lenguaje, por lo que su pensamiento siempre es hablado, Y la fo~ en qu~
dos : el principio del determinismo lingüístico y el principio de la relatividad lingüística. El ~iensa depende de la experiencia social expresada en la lengua que le ha transrmttdo la so
principio del determinismo establece que la lengua tiene la capacidad de determinar el ciedad mediante un proceso de educación habla~.. ._
pensamiento, lo que vi~ne demostrado por la r_elatividad lingüística: el mundo ofrece un Durante los últimos años, la psicología cogmtiva ha des~ollado o~ propues~ teo
conjunto complicado de imágenes que las mentes de los individuos perciben y organizan a ric reocupada también por la relación entre lengua, pensarmento Y reah~, que mter-
tr~vés de un patrón útil para .toda una comunidad de hablantes y que está codificado en las { plas cosas de una forma diferente: la teoría de los prototipos .. Esta teona, que está
estructuras de su lengua. Así pues, la organizaci ón del conocimiento viene determinada ~f:U~o a licada en los más diversos ámbitos de la lingüistica, tamb1én ha ~~calado ~n las
directamente por la estructura lingüística. Las lenguas muestran entre sí diferencias es- a uas d:la sociolingüística (Hudson, 1981: 88 y ss.). Frente a los .qu~ utlltzan senes de
tructurales muy llamativas: no todas tienen unas mis.n:tas categorías gramaticales ni las ex- g • · ·ara caracterizar determinadas unidades -la semantica estructural, por
rasgos miilUllOS P · d
presan formalmente de la misma manera; algunas lenguas disponen de muchos vocablos . m lo habla de sernas (rasgos semánticos pertinentes) y sememas (conJuntos e rasgos
para referirse a realidades que en otras lenguas reciben un solo nombre. Todas esas dife- ~~~!ti~os pertinentes)-la teoría de los prototipos propone que.un co~cepto. concret~ ~e
rencias contribuyen a que la visión del mundo y la organización del conocimiento sea muy defina como un prototipo o caso típico de ese concepto: un prototipo sena el e~emplar tdo-
diferente de una cultura a otra, aunque las disimilitudes no excluyen la posibilidad de que neo, el mejor representante o el caso central de una catego~a o, ~meno~, el mas frecuente-
existan universales. mente considerado como tal. Este concepto supone .la eXIstenct~ de-eJemplares.' casos o
El principio de la relatividad, tal y como se plantea desde las antropolingüística o la muestras de una categoría que se ajustan más o meJor al prototi_PO corresp~ndtente q~~
etnolingüística norteamericana de la primer mitad del siglo XX, supone que la estructura otros· < á·aro» sería un prototipo, aunque probablemente un gomón gu~daria más sem
lingüística es una forma de experiencia por la que se conoce el mundo. La formulación lin- · · <p ~ · · gum
.. · 0 (Rosca y Lloyd 1978). Los prototipos alrededor de
Janza con el protot1po que un pm ' 1·
güística de los objetos es la que nos hace entender el mundo de una manera determinada. los cuales se organizan las palabras en las diferentes lenguas a m~nudo e~tán menosla ~Ja-
Aquí está el núcleo de -la llamada hipótesis Sapir- Whorf, según la cual el lenguaje crea la dos ue los significados de esas mismas palabras. Cori esto se qwere decrr que ~s ~e ativa-
realidad del pensamiento (Rotaetxe, 1988: 83). men~ fácil que las lenguas compartan prototipos y no tanto que compartan stgmficado~
lingüístico,s: las lenguas y las culturas pueden ser menos diferentes de lo que parecen, ast
Dos lenguas nunca son suficientemente parecidas para poder considerarlas como expo- consideradas (Palmer, 2000). • . fr
siciones de la misma realidad social. Los mundos en los que viven sociedadeS distintas son Partiendo d~ estas ideas, Hudson ha desc~bierto que la teona de losprot~típos o ec~
mundos separados y no se trata simplemente del mismo mundo con diferentes etiquetas. · li · .. · t y al antropólogo varios atractivos. Uno de ellos es que perm1te co~pren
a1socto ngws a · d tr en relac10n con
der más fácilmente cómo la gente aprende unos conceptos a parttr. e o os d
-. Para Benjamín -Lee Whorf (1969: S), .por ejemplo, es inexacto considerar que un unos prototipos determinados: un concepto basado en un.protot~po ~e ~ue~e a~:;e:n;.
hopi, cono.c ie)ldO solamente la lengua hopi y la cultura de su comunidad, tenga las mismas partir del conocimiento de un número de casos muy red~ctdo ~ sm ~mgun ti~o
nociones de tiempo y de espacio que los hablantes de inglés, por mucho que se considere ción mental previa del concepto. Otro atractivo de los prototipos ;s .q ue deJan un lugar
que estas nociones puedan tener un origen intuitivo o puedan ser universales. as interpretaciones particulares de la realidad, dado que los !mutes entre u~alos cdio.n-
Para l . 1 · di 'd 1 s grupos soct es s-
La hipótesis Sapir-Whorf, planteada en sus términos extremos, no cuenta en la actua- ceptos u objetos de la vida real y otros son dtfusos: os m V1 uos 0 0 . .
1
lidad con seguidores incondicionales. Es dificil admitir que una lengua, si. no dispone de frutan de cierta libertad para aplicar e interpretar los conceptos de una forma parttcu ar.
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 195
Además, el modelo del prototipo ofrece a los sociolingüistas la posibilidad de expl'
cómo la gente categoriza de modo distinto los factores sociales con los que se relacionlc~r nas)'. Esto quiere decir que en Masca son llamados ramos el laurel, la retama o el brezo,
lC:?gua, fac~res. como el tipo de interlocutor o la situación en que se desarrolla una intera ~ designación que no reciben en el centro de la península Ibérica, por ejemplo.
c10n comumcanva. ac También es posible encontrar diferencias estructurales del léxico en la diacronía: las
distinciones que el español expresa por medio de las formas viejo,joven y nuevó, se expre-
saban en latín con senex (aplicado a personas), vetulus (aplicado a animales) y vetus (apli-
Diversidad lingüística y diversidad cultural cado acosas), para viejo, y con iuvenis (aplicado a personas) y novellus (aplicado a anima-
. l~s), para joven, mientras que la forma latina novus equivalía a nuestro nuevo (aplicado a
lo que no son personas ni animales) (Coseriu, 1977: 28). Como se ha comentado, entre esta ~
No ay lengua en el mundo, que en todo se confonne con los
vocablos y maneras de hablar que ay en otra. manera de concebir la organización del léxico (rasgos y campos semánticos) y la que pro-
pone la teoría de los prototipos existen diferencias importantes.
(ALEJo VENEGAS DEL BUSTO, Agonía del tránsito Pero, en ocasiones,,las diferencias entre dos lenguas no se aprecian sólo en el modo
· de la muerte, 1553) de organizar los campos léxicos. David Crystal (1994: 15) ha recogido una curiosa
muestra de las designaciones correspondientes a aw.Jjero en pintupi, una lengua abori-
. , La forma interior de ~a lengua, para Wilhelm von Humboldt, ~pone una ordena- gen de Australia. Esta lengua usa hasta diez formas léxicas diferentes para 'agujero':
Cion del mundo mental y fis1co por parte de sus hablantes, que se diferenciarán de los ha- yarla 'agujero en un objeto' ,pirti 'agujero en el suelo;,hoyo', kartalpa ' agujero pequeño
b~antes de o~s len~as por proceder a esa ordenación de una manera particular y sufi- en el suelo' ,pimki ' agujero formado por un saliente en una roca' ,yulpilpa 'agujero es-
cte?temente difer~~tada. Este concepto se ha puesto en relación con el de «forma del con- trecho en el que viven hormigas; hormiguero', mutara 'agujero en una lanza', nyarrka/-
temdo» de .la gr~nca estructural, que se define como la estructuración que cada lengua pa 'madriguera de un animal pequefto',pu!pa ~madriguera de conejo', makarnpa 'ma-
da a la realidad fistca o mental, esto es, a los conceptos infinitos de la mente humana. A su driguera de iguana', ka tarta ' el agujero que deja una iguana cuando rompe la superficie
vez, el concepto de «forma del contenido» supone una interpretación del léxico que lo después de la hibernación' . En español, para expresar esos mismos contenidos, se pue-
senta com · t d ·d pre-
. o un ~onJun .o e un1 ~des Sl.!Sceptibles, en gran parte, de ser estructuras dentro den necesitar, como se ve en las definiciones, desde una sola hasta una quincena pala-
de ~dades mas amphas denommadas campos léxicos. bras, aunque lo importante es que, sea de la forma que sea, también es posible expresar
Los e~dios de los c~s léxicos realizados hasta el momento revelan cómo cada todos esos conceptos en esta lengua; no resulta apropiado, por tanto, interpretar que al-
len~a ~:?~za el contemd~ de una forma distinta y demuestran el alcance de la relativi- gunos conceptos son totalmente inexpresables en otras lenguas: El español puede echar
dad l_mg~nsttca. Uno de los ejemplos contrastivos más conocidos y representativos es el de mano de la gramática (sintaxis, morfología) para expresar unos matices de los que no da
- l~s termmos de parentesco: en húngaro se distinguen, mediante unidades léxicas diferen- cuenta el léxico: para designar clases distintas de verde se usan las formas verde botella,
Ciadas: las figuras del hermano mayor (bátya), el hermano pequeño (ocs), la hermana ma- verde limón, verde claro, ... Estamos simplemente ante formas diferentes de fijar las rela-
yor (nene~ Yla henn~a pequeña (hug); frente a esta organización, el inglés «sólo» dispone ciones entre la lengua y la realidad.
de d.os umdades léxiCas -una para hermano (!Jrother) y otra para hermana (sister)-y el Por otro lado, la complejidad y la multiplicidad de las lenguas y las culturas del mun-
malayo, de una (saudara). En este caso, el español dispone también de dos unidade do se reflejm no sólo en el uso y la ordenación de las unidades lingüísticas sino también en
el inglé di.fi · da s, como
, . s, pero erencta s con procedi,mientos gramaticales (morfema de género) y ~ la forma de organizar los procesos comunicativos, desde los más simples a los más com-
lex1cos. · no plejos. Este hecho se ha puesto de manifiesto en los estudios de carácter etnográfico reali-
Otros ~jemplos de cómo la lengua y la visjón del mundo se interrelacionan serian los zados en las más diferentes y alejadas comunidades (Gumperz y Hymes, 1972; Savi-
c~rrespondien~es a los nombres del arroz, de la nieve o del color verde: en los dialectos de lle-Troike, 1982). Baste un ejemplo para demostrar el interés de este tipo de descripciones:
Vtetnam no ~~ste u~a palabra para designar el arroz de forma genérica, sino que se cuenta se trata de un estudio realizado por Charles Frake (1972) en el que intenta descubrir las
con formas lextca.s diferentes para cada clase de arroz; los esquimales, por su parte, dispo- formas en que los miembros de una comunidad categorizan su conducta. Con este objeti-
nen de palabras dtfe~entes para llamar a la nieve en sus diferentes estados (en polvo, hela- vo, Frak.e hace un análisis de situaciones de litigio tal y como se presentan y resuelven en-
da, que cae, etc.), mtentras algunos pueblos del Amazonas usan formas léxic~ distintas tre la población yakán. Los yakán constituyen un grupo musulmán del sur de la península
para los más variados tipos de verde (Foley, 1997). de Zamboanga, en la isla de Mindanao, en Filipinas.
Debe tenerse en cuenta~ sin embargo, que no es necesario comparar dos 0 más len- Para solventar sus litigios, antes de que intervenga la justicia ordinaria del país, los
guas para en~?ntrar modos dtferentes de organizar un campo léxico; dentro de una misma yakán construyen una situación comunicativa específica en la que aparecen unos actos y
len~a tam?.ten se pueden hallar,.y el campo de los vegetales es un ejemplo interesante. unidades comunicativas que forman parte de la terminología legal de su variedad Iingüisti-
Ra~on T~Jll~o (1980: 180-188) ha demostrado que en Masca (Tenerife) funcionan los si- ca. El análisis etnográfico de Frake se realiza a partir de unas unidad.e s que se identifican
gUI~ntes t~rmmos, generales: ár~o/'vegetal, frutal o no frutal, resistente', ramo 'no frutal, respondiendo a la pregunta ¿qué está haciendo cada interlocutor? La categoría primaria en
resistente .~mata . vegetal;no restste~te', hierba y pasto 'vegetal no resistente, pequeño y una situación comunicativa de litigio es «hablar los unos con los otros».
no comestible (personas), verdura vegetal no resistente, pequeño y comestible (perso- El sistema legal de los yakán es básic~ente un sistema de sí:inbolos o un código para
hablar, organizado en actos comunicativosy en una serie de sanciones. Los interlocutores
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 197

El tabú es una prohibición de ciertas acciones ú objetos basada, bien en razones reli-
giosas, bien en otros prejuicios, conveniencias 0 actitudes sociales. Tabú es una palabra
Enfennedad
rnaiayo-polinésica que significa «sagrado»; entre los polinesios se considera tabú aquello

e: {- )--- ( .ZJ que, si se realiza o se toca, puede acarrear grandes desgracias para el que lo hace o para su
gente. Por lo general, son tabú los objetos religiosos (ídolos, amuletos, templos) o las per-
sonas relacionadas con ellos (sacerdotes), pero, como se ha dicho, el tabú no se ciñe al te-

FUENTI!: Ch. R: Frase (1972).


c:L) rreno de la religión o de la superstición, sino que frecuentemente obedece a convenciones
y actitudes sociales. .
Desde un punto de vista lingüístico, se habla de tabú para hacer referencia a una pala-
bra cuyo uso debe evitarse, generalmente por motivos sociales, políticos, sexuales, supers-
ticiosos o religiosos: la..Palabra existe, pero su empleo provoca el rechazo o la recrimina-
FIG. 10.1. ción de la comunidad o de un grupo social. Son tabú los nombres de los genitales y de los
Sanciones y sancionadores en el sistema jurídico yalaín.
actos sexuales, los nombres de actividades y objetos escatológicos; en algunas culturas es
principales son la corte o el jurado yak.án el acusad tabú el nombre de Dios, como en otras lo son la muerte o ciertos animales.
ractivo se orienta a restablecer la comun ?ca . , o]r y el acu~ado. Todo'el proceso inté'- Stephen Ullmann (1967: 230-236) agrupa los tabúes en tres categorías distintas, se-
'fi . 1 Cion Y e trato social entre la · art
-a d 1 erencia de lo que ocurre en procesos J'un'd' . . s P es, por eso gún la motivación psicológica que hay tras ellos:
·g t . 1cos Simi1ares de otros gru ..
an es no son Siempre partes radicalmente nfr tad . pos- 1os 1ItJ-
rnente no se tratan o no se hablan. _e en as o enellllgas: son partes que simple- a) Tabú del miedo. Suelen ser los nombres de seres sobrenaturales: ya hemos he-
.. El proceso comunicativo de la justicia yakán recurr cho referencia al nombre de Dios, pero también puede ser tabú el nombre del demonio, de
mtento pueden verse implicados desde la d' . 'd d 1 e a amenazas, en cuyo cumpli- ./ los espíritus diabólicos o de lo que da mala suerte, como la mano izquierda. Los nombres
naria del país, pasando por la f~i1ia d 1 lVl; J
~ os anc~stros, hasta la justicia ordi-
_te y acus~do normalicen su relación s:c~~ o. o o con la mtención de que demandan-
de los animales peligrosos o dañinos también responden a un tabú del miedo: la culebra, la
comadreja, el lobo.
. . Segun se desprende de la figura 10.1, durante la caus . b) Tabú de la delicadeza. Suelen ser los nombres de lo desagradable, de lo que no
vanados para conseguir que el acusado se retra t . a se maneJan argumentos muy resulta cómodo. También lo son los defectos fisicos o psíquicos o los nombres de acciones
dono por parte de su fa.ñruia o del e e ?arrepienta: se le amenaza con el aban- criminales.
acusado, con enfermedades enviarapo, e;; agreslOnes del oponente contra la familia o el e) Tabú de la decencia. Aquí se incluye lo que tiene que ver con el sexo, con cier-
acusado o a su familia o sencíllame:tpor tlos o P?r. ~os ancestros y que pueden afectar al tas partes y funciones del cuerpo humano y con los juramentos.·
(en este caso; la justicia' ordinaria). e, con. a retnlsion. del asunto a una mstancia
· . .
extenor
. C.orno conclusión general, debe destacarse ue la 1 El recurso que la lengua pone a disposición de los hablantes para evitar el tabú recibe
Sistema cultural y que mantiene una estr h 1q . , engua forma parte de un complejo el nombre genérico de eufemismo (Montero, 1981). El eufemismo permite esquivar lo
ciones sociales funcionales los val ele a re aci?n con la organización social, las reJa- prohibido, pero también lo molesto, lo desagradable, lo ofensivo o lo sucio. Cuando un ha-
. • ores, as creencias y las pautas d d blante sustituye un término agradable, o simplemente adecuado, por otro ofensivo o peyo-
tnlento que se transmiten de generación e ., .. e con ucta y conocí-
ción y de culturización. n generaciOn, mediante procesos de socializa- rativo, se produce elfenómeno del disfemismo, claramente opuesto al eufemismo, aunque
bien diferenciado del tabú: el disfemismo suele nutrirse de términos característicos de los
estilos más vulgares o familiares·y utiliza como recursos habituales la metáfora y la perl-
Tabú y eufemismo frasis (dátil por dedo, queso por pie, viejo por padre) (Casas, 1986).
Los p:t:ocedimientos eufemísticos que la lengua ofrece son muchos y variados (metáfo-
ras, perífraSis, lítotes, antífrasis, deformación de palabras) y las causas que llevan a su apari-
La ~uerte también come cordero como came~o f ] T' ción están directamente relacionadas con el tipo de tabú: en unos casos se intenta usar la for-
esta senara más de poder que de melindre. ... lene
ma más adecuada a un estilo y una circunstancia (axila por sobaco, servicio por váter,pecho
(MIGUEL DE CERVAN~s, Don Quijote de La Mancha, 161 5)
.
o seno por teta); otras veces se trata de ser delicado o respetuoso con otras personas (inviden-
te por ciego, minusválido-por cojo, paralítico, etc., sin techo por mendigo, empleado de fin -
Mención aparte aunqu fu d .· cas urbanas porportero, amigo por amante); muy a menudo se intenta evitar el nombre de lo
al fin y al cabo, con 1~ lenguae:l:oculnn:mente relacionados con las nociones anteriores y,
que produce miedo, admiración o respeto (bicha por culebra, señorita por comadreja, aun-
mo». Son éstos, sin duda alguna ob. eto a,_ merecen los co~ceptos de «tabú» y de «eufemis-
que comadreja deriva de comadre, que ya es un eufemismo) o de lo que se considera sucio
es mucho lo que aún falta_por s~. ber~ d s Idde~les d~ ,estudt? para la sociolingüística, si bien (pipí por orina; trasero por culo); y a ·veces se intenta suavizar los juramentos, sobre todo
e su 1mens10n soctal.
mediante la deformación de palabras (¡caracoles! por ¡carajol, ¡miércoles! por ¡mierda!,
LA LENGUA EN SU USO SOCIAL

¡jorobar! o ¡jo/ín! por ¡jod~!. ¡mecachis! por ¡me cago enl). También ocurre, y con bastan- Las reglas de adecuación más allá de la gramática gobiernan el habla Y ~on adquiridas
te ~ecuencia, ~ue los euf~smos, a fuerza de sustituir a los tabúes y de designar objetos 0 como parte de las concepciones del yo, y sus sentidos están asociados a la vez con las fonnas
acc10nes mal viStos o prohibtdos, acaban cargándose de valores negativos y pasan a conver- particulares del habla y con el acto del habla misma.
tirse en formas tabuizadas: es lo que ha ocurrido con la palabra váter. que en su momento
vino a sustituir a la forma retrete. ' ' ' Ante las limitaciones denunciadas por Hymes, se ha propuesto, manejado Y _d~-
A pesar de que el tabú suele explicarse como un fenómeno propio de comunidad dido el concepto de «competencia comunicativa». Este concep~o incluy~ el conoctmte~­
.d · es
enteras y como refl eJo e convenc10nes generalmente aceptadas, la socio lingüística actual . to, por parte de un hablante, no sólo de un código lingüístico, smo tambtén ~e qué decrr,
está demostrando que el uso del tabú y el eufemismo se correlaciona estrechamente co .a quién y cómo decirlo en una situación determinada. Desde este punto de vtsta, el es~­
· l~s factores sociales q~e determinan la variación lingüística: sexo, edad, nivel so~ dio de la lengua y de otras formas de comunicación debería dar cuenta de los aspectos st·
cto-cultural. En este sentido, se pueden distinguir dos niveles en el ámbito del tabú: el ma- guientes:
crocontexto del tabú, en el que se identifican categorías comÓ la estructura social la her _
· cu1tura1, 1as creenctas
c1a · religiosas, las instituciones políticas o los valores tradicionale
' en
1. Si algo es formalmente posible y en qué grado. . ,
1 . . 1 s,
Y. e mzcrocontexto, que me uye. categorías como los participantes y sus características so- 2. Si algo es factible en relación con los medios de que se dispone, Y en qu: gra:o.
Ciales, el propósito de la interacción, el tema tratado o la situación. 3. Si algo es apropiado en relación con el contexto en que se u~a, Y;n qu gra o.
. En el ámbito áei microcontexto, se puede llegar a saber si una forma tabú 0 un eufe-/ 4. Si algo es un hecho real, producto de una actuación, y en qu gra o.
IDismo es más frecuente entre hombres o mujeres, entre jóvenes o viejo.s, en contextos
fo~ales o pocos formales. A este respecto, López Morales (1997; 200lb), en un estudio El primero de estos cuatro puntos se corresponde con lo que el C~omsky de Aspectos
realizado sobre San Juan de Puerto Rico, concluye que el comportamiento del eufemis- llama competencia; en teoría, los tres puntos rest~tes deberían est:rr vmcul~os_a la actua-
mo_ y del tabú está ~ontrolado, a~ menos, por el _nivel sociocultural de los sujetos y por el ción. Para la sociolingüistica, todo ello es parte de la competencra comumcatrva d~l ~a­
· estilo de.l habla. Asi, 1~ fr~cuenc1a de los eufemismos de la palabra tabuizada culo (trase- blante-oyente, con lo que sus límites van más allá de los ~omü;ios de ~a competencJa lm-
ro,fondtllo, nalgas) dismmuye conforme desciende el nivel sociocultural de los hablan- güística. Incluso se puede hablar de un tipo de competencta, mas a~ph.~, en el qu~ q~e~­
t~s de·S~ Juan~ nivel m~~ioalto 35,6 %; nivel medio 33,9 %; nivel medio bajo 20,3 %; rían recogidos todos los aspectos que tengan que ver con la comurucacton, tant~ linguisti-
mvel baJO 10,2 Yo. Tambten se ha comprobado que, si el eufemismo es un cultismo 0 un ca como no lingüística. A esta clase amplia se le da el nombr~ de c~mpet~~cw cultural.
· tecrucismo (coito, .eyacular, recto), no se da en el nivel más bajo del espectro sociocultu- Entre los tres conceptos de competencia se establece una relactón de m_cluston, de tal ~or­
ral. En lo que se refier~ a la variación ~tilfstica, los datos de López Morales indican que ma que la competencia cultural incluye a la comunicativa y a la lingüis~ca, y la comuntc~­
hay un aumento paulatino de los eufemismos a medida que los hablantes pasan de estilos tiva, a la lingüística: competencia cultural > comP_etencia comunicativ~ > competencza
más e_spotltáneos a otros·más cuidados, aunque las mayores diferencias se observan entre lingüística. Teóricamente, un hablante puede donunar ~ s~ competencia todos los ele-
el estilo espontáneo y los demás, como demuestran las frecuencias de los eufemismos de mentos que componen la comunicación, que serían los stgUientes:
culo: estilo espontáneo 23,1 %; estilo neutro 36,4 %; estilo cuidadoso 49,3 %.
l. Conocimiento lingüístico:
a) Elementos verbales
Competencia lingüística, competencia comunicativa y competencia cultural b) Elementos no verbales
e) Clases de elementos en acontecimientos comunicativos concretos
Los etnógrafos de la comunicación llevan muchos años insistiendo en las limitacio- d) Relación de posibles variantes
nes, que para ellos son evidentes, del concepto generativista de competencia lingüística. e) Significado de las variantes en situaciones concretas
H~es, en este ~specto, es contund_ente: el término competencia promete más de lo que
contiene en realidad porque se restringe a lo puramente gramatical y deja en la penumbra 2. Conocimiento del proceso dé interacción: . .
otros aspectos del conocimiento tácito de los hablantes y de su habilidad comunicativa. a) Percepción de los hechos destacados en situaciones comuntcativas
E.n esta línea de pensamiento, la etnografía de la comunicación comparte con el generati- b) Normas de interacción e interpretación
v:smo choms~yano una preocupación por la creatividad y la libertad del hablante, pero e) Estrategias para consecución de objetivos
anade un matiz que afecta a la esencia misma de esa libertad: la situación. Los mecanis-
mos gramaticales deben ser ad~cuados a las situaciones en las que se utilizan; en otras 3. Conocimiento cultural:
palabras, para Hymes, la relación entre los mecanismos gramaticales y las situaciones a) Estructura social
debe .s~r una rela~i,ón positiva.Así, cuando Hymes (1974: 125). se refiere al concepto de b) Valoraciones y actitudes generales
creativtdad, tambten pone en lugar destacado la necesidad de que exista una adecuación e) Esquemas cognoscitivos . .
y afirma: d) Procesos de culturización (transmisión de conoctmtentos)
Esta visión de la lengua, que sobrepasa con mucho los límites de lo puramente lin.
güfstico o, digamos, de lo convencional, no sólo ha preocupado a los etnógrafos sino que
también ocupa un lugar de relieve en la obra de algunos estudiosos cuya filiación lingüísti-
ca no se pone en duda. La prueba más evidente de ello se encuentra en los trabajos de Eu-
genio Coseriu; quien se ha preocupado de hilvanar y dar cuerpo a una teoría general del
hablar, cuyo esbozo se encuentra en el volumen titulado Competencia lingüística. Ele-
mentos de la teoría del hablar, que ha elaborado y editado su alumno Heinrich Weber
(1994), a partir de las notas de clase de algunos cursos y, por supuesto, de la obra del mis-
mo Coseriu.
El esquema de esa teoría general del hablar presenta para el hablante una capacidad
general de expresión que incluye una capacidad y una competencia bien diferenciadas: la

e .
capacidad para las actividades que acompañan a la lengua (mímica, gestos) y la competen-
cia lingüística en su totalidad. Esta competencia lingüística incluye, a su vez, dos compe-
tencias diferentes: la competencia lingüística psico-fzsica y la competencia lingüística Competencia MngOistlca paieo-flalca )
cultural. Dentro de la competencia lingüística cultural se distingue una competencia lip- ,___.,.,~~--.....-----------
güística general (saber elocutivo), una competencia lingüística particular. (saber idioniá-
tico) y una competencia textual o discursiva (saber expresivo). La disposición de todas
ellas queda recogida en la figura 10.2.
No seria adecuado deducir una relación de equivalencia entre el concepto de «compe-
tencia cultural y comunicativa» de los etnógrafos y el concepto de «competencia» de Co-
seriu -los puntos de partida e incluso las intenciones de los autores son muy distintos-,
pero la coincidencia de algunos planteamientos es evidente.
En la configuración de esas competencias tienen mucho que ver los contextos extra-
verbales o las circWlstancias no lingüísticas que conocen o perciben los hablantes. Según
ee-~---
Competencia lingQistlca general .

.,._,.,..__
)

)
el mismo Coseriu, esos contextos extraverbales son de varios tipos: el contexto fzsico, que
incluye la cosas que están a la vista de los interlocutores; el contexto empirico, que está
formado por los estados objetivos de las cosas, conocidos por los hablantes, aunque no es-
tén a la vista; el contexto natural, que incluye todos los contextos empíricos posibles; el
e Competencia textual o disc:U_rsiVa
_ _ _ _)

contexto práctico u ocasional, que abarca la circunstancia objetiva y subjetiva en que se


produce el discurso (situación, interlocutores, intención); el contexto histórico, que está
formado por las circunstancias históricas (personales y generales) conocidas por los inter-
locutores; y el contexto cultural, que incluye todo aquello que pertenece a la tradición cul-
tural de un grupo o una comunidad (Coseriu, 1982: 315-317). ' E Coseriu (1994).
1de los planos y niveles del hablar segun .
Fto. l0.2. Esquema genera

Traducción de lenguas-traducción de culturas · · "6 una enero-


. . .ó del mundo ponen a la traducci n en
Las teorías sobre el lenguaJe Y la VlSI n s· bargo es posible zafarse de la
VALDts: Por esto es grande la temeridad de los que se ponen a
. . afr un plano abstracto. m em '
cijada teórica dificil de ontar en . entos de diferente naturaleza. Una po-
traduzir de una lengua en otra sin ser muy diestro en la una y opresión de estas formulaciones rec~e~~o a ~cepto de lo intraducible: de hecho, en
en la otra. · sible salida a esta aporía estaría en re a~VUS.: e d lenguas en contacto y son muchos los
MARCJO. Desta manera pocas cosas se traduzirían. nuestro mundo son muy frecuentes las sttuaciOnes ~bil"dad de realizar intercambios comu-
T -· natural La posi I
(JUAN DE VALDÉS, Diálogo de la lengua, 1535) hablantes que poseen un bi mguismo . un:plemente una realidad manifiesta.
. . -, t"
nicativos mterlingws tcos y trad .', . posi"ble 'nadie su.pone que por e11o sea una
de traducrr es s
. e la UCClOn es . • y ba
Cuando se aplica el principio de la relatividad lingüística, en su versión más radical, Pero cuando se dtce qu h "d los u'lttm
" os siglos (Garcta e r '
.' . 4 000 años ni lo a st o en . d
al campo de la traducción, se llega a la conclusión de que, si .una lengua materna impone tarea fácil· no fue fácil hace . ' d . . eros españoles donunadores e
. . 1 U b en número e nustOn ' .
una visión del mundo determinada, es prácticamente imposible conocer otras lenguas y, 1994). Baste un solo eJe~p o. n u los si los XVI y- xvn, de redactar lex iCO-
lenguas indígenas, se pusieron a la labor, durante g
consecuentemente, es imposible culminar con éxito su traducción.
- - - -- - -----~·· ' .::OVLlULUUJA DEL LEJ'IIUUAJb
·LA LENGUA EN SU USO SOCIAL 203

nes o vocabularios bilingües y estos hombres se vieron maniatados por muchos de los as-
explosivos Físicamente
· la sttuac1on
· · • es peligrosa,
· pero e1anál'tsls
· lingu"fstico de.acuerdo con .
pectos que hoy interesan a la etnografia de la comunicación. Así, Fray Domingo de Santo la analogía.regular ha de emplear la palabra «vacÍO>),.lo que inevitablemente sug¡e~ertuaaulse~c~a
Tomás, autor del Vocabulario de la lengua general del Perú (1560), que utilizó como mo- de riesgo. La palabra «vacím> se emplea en dos esquemas lmguts . ... tieos·
. · 1).comofiVI. .smo-
t
delo el Vocabulario español-latino de Nebrija, sólo pudo incluir en su obra alrededor de nimo de <<nulo y vacuo, negativo, . tnerte»;
. . da a1 ana·lisis de sttuactones
2) aphca . . ad Jstcas sm e- .
11.000 entradas (español-quechua y quechua-español), frente a las casi 23,000 de la obra ner en cuenta por ejemplo, vapores, vestigios líquidos o desechos dls~~damd os en etorecJ- 1
nebrisense (español-latín): el motivo de esta reducción de entradas estaba en las diferen- '
piente La situación queda defi m'da de acuerd o a 1a pauta 2 y luego la actlVI rea1en· d·.roo. a
cias culturales entre lo quechua y lo español. Fray Donúngo de Santo Tomás prescindió en Jo que.sí ha sido definido se basa en la pauta 1; esto es una fórmula gen~ra1~ara e1 con ~~o~
la parte español-quechua de las formas referidas a realidades totalmente desconocidas en namiento lingüístico de la conducta que se torna peligrosa. [· .. ] Tales ~Jempl, os, qdue pod ~
América: árboles, semillas, frutas, aves, peces, oficios, instrumentos, armas, vestidos,
.
multiplicarse, son suficientes para mostrar e6mo 1a sugestión de una
. cierta
.ó dad meay epor
conella
ucse
manjares, atavíos de casa o recipientes. Las traducciones que se hacen en la parte que- se ha debido a las analogías de la fórmula lingüística con una sttuact n d~da' . nsct· en
.
analiza se clasifica y se le astgna su 1ugar en ese mundo que está en. gran me 1 meo ue el-
chua-español recurren constantemente a los símiles, las metáforas y las-expresiones peri- tement~ construido sobre los hábitos lingüísticos del grupo. Y stempre supon~m:s q
frásticas. La empresa de Fray Domingo y de otros intelectuales estuvo llena de obstáculos análisis lingüisticohecho por nuestro grupo refleja la realidad mejor de 1o que 0 ace.
y sólo su conocimiento de la etnografia indígena pudo garantizar parcialmente unos resul-
tados satisfactorios.
2 Haga una relación completa de todos los términos de parentesco que se utilicen
Como consecuencia de lo anterior puede deducirse que todo lo queprovenga de la e~ en su l~ngua (por ejemplo, en español) y en una lengua extranjera. Compárelos y comente
nografia de la comunicación es beneficioso para la traducción. Ahora bien, ;no se facilita la las diferencias que encuentre.
traducción, sobre todo la más profesional y más frecuente, acumulando dat~s parciales so-
bre las formas de resolver pleitos en una pequeña península de Filipinas o qe conseguir la 3 Ordene las siguientes palabras por su adecu~ción al prototipo d_e ~<~ta»: plá~a~
jefatura de una tribu del Pacífico mediante la exhibición de habilidades lingüísticas: es ne- no, m~nzana, p~ra, limón, tomate, melón, coco, fresa,. mora, cereza:l~vz.:l::b~:~:e-
cesario describir etnográficamente situaciones más cercanas al mundo de la traducción personas - a ser posible que pertenezcan a grupos soctales o com\.Ull a es e .
real. En esta línea, las investigaciones sobre el lenguaje político, la comunicación entre rentes- que realicen la misma prueba y compare los resultados.
médicos y pacientes, la comunicación en situaciones de juicios y de entrevistas laborales o
la comunicación en grupos urbanos marginados suponen un avance, poco espectacular to- .4. Haga una relación de todos los eufemisrn~~ relacio~ados con ~a muerte que s~
davía, pero que acabará resultando útil y efectivo (véase capítulo 19). · su com\.Ull'dad (nombres de la muerte ' de monr, del entierro,.•del feretro, etc.) Y co
usen en
mente qué procedimientos lingüísticos se han usado para su creac10n.
Reflexiones y ejercicios
Orientaciones bibliográficas
l. Comente el siguiente texto de Benjamín Lee Whorf, «La relación entre lenguaje
y pensamiento y conductas habituales», en P. Garvin y Y. Lastra, Antología de textos de et- Tal vez la mejor colección de artículos, en inglés, sobre lengua y ~ul~a se ha re~do
nolingüística y sociolingüística (1984: 125-128):
en el volumen de Burke, Crowley y Girvin (2000), con trabajos de los meJores estudiosos
1 'al'dad desde Sapir y Boas hasta Lakoff o D. Cameron, pasando por Barthes o
. Conocí un aspecto de este problema antes de haber estudiado con el doctor Sapir y en de a espect 1 , ' . _, 1 • d d s acu-
un campo comúnmente considerado ajeno a la lingüística. Fue en el transcurso de mi trabajo Bourdieu. Para conocer con más detalle la hipótesis SapJr~ "?or;' o mas a ecua oLea rela-
profesional con una compañía de seguros contra incendio, cuando me tocó el oficio de anali- dir a las fuentes. Véase E. Sapir, El lenguaje (1954~. Tamb1en, de B. L. Whorf, «
ción entre lenguaJe Y pens~en Y conl °
zar muchos 'cientos de informes sobre las circunstancias que rodean la iniciación de los in- · · t · ductas habituales)) (1984: 125-152). .
d ítulos 3 al6 del libro de M. Ca-
cendios y en algunos casos las explosiones. Mi análisis me dirigía hacia las condiciones pura- Asimismo puede resultar mteresante a 1ectura e 1os cap . .
mente fisicas, instalaciones eléctricas defectuosas, presencia o ausencia de espacios de aire sado Velarde Lenguaje y cultura (1988) y del capítulo 3 del libro de R.A. ~udson, L.a soc~o-
entre conductores metálicos y madera, etcétera, y los resultados se presentabatf en estos tér- 1. .., ti' (1,981) Sobre la forma en que el léxico puede recoger y refleJar creenclas y os
minos. Ciertamente el trabajo se emprendió sin sospechar que se revelarían o podrían reve- mgu1s
más ca aspectos
diversos · socio-culturales es recomendabl . e 1a 1ectura d e1 libro
, de Gerhard
larse otros factores cualesquiera. Pero a su debido tiempo se hizo evidente que no sólo una si-
Rohlfs, Estudios sobe el léxico románico ( 1979), espec1almente de los cap1tulos 3 a 19 ·
tuación fisica, sino el significado de tal situación para la gente era a veces un factor a través
del comportamiento de las personas se traducía en incendio. Y el ~~significado» era un factor
clarísimo cuando era un significado lingüístico que residía en el nombre o en la descripción
lingüística comúnmente aplicada a la situación. Así, el comportamiento alrededor de <<tan-
ques de gasolina)) tenderá a cierto tipo, esto es, se tendrá gran cuidado; mientras que alrede-
dor de un depósito de lo que se llama «tanques vacíos de gasolina)> el comportamiento tende-
rá a ser diferente-descuidado, con poca restricción de fumar o arrojar colillas a su alrededor.
Sin embargo, los tanques vacíos son quizá los más peligrosos, puesto que contienen vapores
TERCERA PARTE

LA COEXISTENCIA DE LENGUAS Y SOCIEDADES

1
CAPÍTULO 11

BILINGÜISMO

La definición de bilingüismo

Considerando en quanta estima sean en este tiempo los que


hablan diuersos lenguages, ...

(ANTONIO DEL CoRRo, Reglas gramaticales, 1586)

El estudio del bilingüismo merece un lugar destacado entre las investigaciones socio-
lingüísticas porque, si alguna situación pudiera considerarse normal sociolingüísticamen-
te, seria aquella en la que coexisten dos o más lenguas: la mayor parte de las comunidades
del mundo viven en una situación en la que conviven varias lenguas. Como tendremos
ocasión de comprobar, esa convivencia afecta tanto a las lenguas como a los hombres y lo
puede hacer de forma positiva o de forma negativa.
El fenómeno del bilingüismo es de una enorme complejidad y se manifiesta en lasco-
munidades y en los individuos; tal vez por"ello los problemas que se plantean son muy dis-
pares y pueden ser abordados desde muy diversas perspectivas. Hoy día el bilingüismo es
objeto de estudio de la lingüística general, la sociolingüística, la psicolingüística, la neuro-
lingüística, la pedagogía y la política lingüística, entre otras disciplinas.
Los problemas a la hora de estudiar el bilingüismo empiezan por la definición del
concepto y la organización de su tipología. Para bien o para mal, contamos con definicio-
nes del concepto de «bilingüismo» muy variadas y realizadas desde posiciones muy dife-
rentes. Todas ellas podrlan alinearse a lo largo de una escala que situaría, en un extremo,
las definiciones que ofrecen una concepción estricta del fenómeno, definiciones del tipo
«el bilingüismo consiste en el dominio pleno, simultáneo y alternante de dos lenguas»; en
el otro extremo se encontrarlan las definiciones de límites menos angostos, las que hablan
de bilingüismo para referirse simplemente al conocimiento de una segunda lengua, sea en
el grado que sea.
Las definiciones más conocidas de bilingüismo son las que propusieron, mucho tiem-
po atrás, Leonard Bloomfield (1933), Binar Haugen (1953) y Uriel Weinreich (1953). Para
el primero, bilingüismo es «el dominio nativo de dos lenguas»; Haugen dice del bilingüe
que «utiliza expresiones completas y con significado en otras lenguas»; para Weinreich,
bilingüismo sería «la práctica de dos lenguas usadas alternativamente». Si analizamos es-
tas propuestas detenidamente, comprobamos que la de Bloomfield podrla localizarse cer-
ca del extremo más estricto de la escala de las def¡piciones, la de Haugen quedaría situada
208 PRINCIPIOS DE SOCJOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA COEXISTENCIA DE LENGUAS Y SOCIEDADES 209

en el extremo menos exigente ~n esas condiciones casi cualquiera podría ser bilingüe--
y la de Weinreich, tal vez en un punto intermedio.
Más allá de las definiciones, y desde una perspectiva muy general, puede hablarse de
dos clases de bilingüismo: el bilingüismo individual, que afecta a los individuos como ta- fkníga/
(Dúkf fknfga/
les, y el bilingüismo colectivo o social, que afecta a las comunidades y a los individuos
como miembros de esas comunidades. A pesar de los inconvenientes que supone la diso- ~: BlllngOismo coordinado B: BlllngDismo compuesto C: Blllngillamo subordinado

ciación de una realidad unitaria, mantenemos esa distinción básica para facilitar la delimi-
FIG. 11.1. Clases de bilingüismo individual.
tación teórica del concepto.

los individuos de las comunidades que los utilizan y de las comunidades que no los uti-
El bilingüismo individual. Clases de bilingüismo lizan.
Ahora bien, la traducibilidad que se exige en el individuo bilingüe -la tercera de las
El bilingüismo individual se concibe y explica, naturalmente, como un fenómeno ca- características apuntadas..;_ nos conduce a plantear un asunto de especial importancia: la
racterístico del individuo. Miguel Siguán y William Mackey (1986: 17-18) llaman bilin- relación entre los sistemas lingüísticos del bilingüe; dicho de otra forma, la representación
güe a la persona que, además de su primera lengua, tiene una competencia parecida en otra mental de las 'lenguas en el individuo bilingüe. Uriel Weinreich (1974: 34-37), en uno de
lengua y que es capaz de usar una u otra en cualquier circunstancia con parecida eficacia. los trabajos clásicos de la especialidad, distinguió tres tipos de bilingüismo, según la re~a­
A su vez, se llama lengua primera, lengua materna o lengua nativa a la que se aprende en ción que establecen entre sí lB$ lenguas que han .e ntrado en contacto, en este caso en el m-
primer lugar durante la infancia, generalmente antes de los tres años. 1 dividuo bilingüe (véase la figura 11 .1). .
Siguán y Mackey apuntan, sin embargo, que el bilingüismo así definido se puede
considerar como perfecto o ideal, ya que lo2que encontramos en la realidad son individuos A) Bilingüismo coordinado: consiste en la separación de los significados de las pa-
que se aproximan más o menos a .este ideal. Las características básicas del bilingüismo in- labras equivalentes de las dos lenguas; los significados estarían remiti~?do a c~nc~ptos o
dividual, según se desprende de la definición ofrecida, serian las siguientes: referentes distintos, o ligeramente diferentes. En el ejemplo que utthza Wemretch, se
muestra por medio de un diagrama cómo la forma /búk/ (book 'libro') del inglés y la forma
a) Independencia de los dos códigos: cuando el individuo maneja la lengua A está /'knfga/ (Kníga 'libro') del ruso se vinculan a significados diferentes, que podrían remitir
utilizando espontáneamente todas las reglas que llevan a construir mensajes en esa lengua; a conceptos diferentes (en el caso del inglés, a la id.e a del libro británico más típico; en el
antes de emitir cada frase, el hablante bilingüe no se plantea la elección de una lengua por- caso del ruso, a la idea del libro ruso más típico).
que normalmente los bilingües, desde niños, tienen una separación casi automática de las B) Bilingüismo compuesto: consiste en la coincidencia en el significado de las pala-
dos lenguas. bras equivalentes de las dos lenguas; el significado estaría remitiendo a un ~sm? concep-
b) Alternancia: el bilingüismo supone el paso rápido y sin esfuerzo de un sistema to o referente, o a conceptos totalmente equivalentes. Para representarlo, ~emre.tch. usa un
lingüístico a otro, en función de los interlocutores, las situaciones comunicativas y las cir- diagrama en el que la forma /búk/ y la forma /'knígal se vinculan a un mtsmo stgntficado
cunstancias ambientales. que podría remitir a un solo concepto (la idea general de libro). . .
e) Traducción: el bilingüe es capaz de expresar unos mismos significados a través · C) Bilingüismo subordinado: consiste en la coexistencia de una lengua dormnante
de dos sistemas porque puede traducir un texto de una lengua a otra; esto es, puede traspa- y una lengua dominada: las palabras· de la lengua dominada se interpretan desde las pala-
sar u:n mismo significado de una lengua a otra. Según Siguán y Mackey, la capacidad de bras equivalentes de la lengua dominante.
traducir del bilingüe podría utilizarse como un buen argumento en contra de la identifica-
ción formal entre lenguaje y pensamiento y en favor de la existencia de un nivel de signifi- En el caso del bilingüismo coordinado, el hablante bilingüe opera como dos hablan-
cación distinto del nivel estrictamente verbal. 3 tes monolingües yuxtapuestos; en el bilingüismo compuesto habría una base conceptual
común para las dos lenguas (algunos autores hablan en este caso de bilingüisr:no pu:O); en
Además de estas características, hay que tener en cuenta que la defmición de Siguán y el subordinado, la lengua dominada se aprende y utiliza a través de la lengua donunante:
Mackey es también útil para los casos en que se dominan más de dos sistemas lingüísticos de hecho se ha llegado a explicar que este tipo de bilingüismo es el que producen algunas
y que el concepto de bilingüismo exige la existencia de dos lenguas, es decir, de dos códi- técnicas de enseñanza-aprendizaje de segundas lenguas en sus primeras etapas.
gos que sean ininteligibles entre sí y que sean considerados como lenguas diferentes por La tipología del bilingüismo establecida por Weinreich ha sido objeto de criticas Yr~­
visiones a lo largo de los años, revisiones que, en algunos casos, han llegado a conclutr,
1. En algunos esrudios de sociologia del lenguaje también se usa la denominación primera lengua para después de no pocos rodeos, que se trata de una propuesta adecuada. A esa clasificación ~e
hacer referencia a la lengua preferida en una situación multilingüe.
2. Badla Margarit (1964: 136), para referirse ál bilingüismo de los niños cuyos padres hablan lenguas
los bilingües se le ha objetado, por ejemplo, que los subordinados sen~i~l~~te no son bt-
diferentes, utiliza la denominación bilingüismo nátural. lingües, y esto lleva a modificar algo los conceptos y a hablar de un bdmgu1smo en el q~e
3. Esto no supone que los bilingües deban ser mejores traductores. existe un solo sistema de significaciones (bilingüismo compuesto) y de otro en el que eXts-
210 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA COEXISTENCIA DE LENGUAS Y SOCIEDADES
211

ten dos sistemas de significaciones (bilingüismo coordinado), sin que entre ellos sea posi- lternancia de lenguas, en el que un hablante hace un uso alterno de las dos.lenguas dentro
a · · tagma• sm 11egar a mez-
ble descubrir límites precisos. Los tres tipos de Weinreich, por tanto, quedarian reducidos del mismo discurso, de la nusma orac1"6 n e mcluso
· · · sm
de un mlSmO
¡11 a dos. · ciadas (capítulo 15). . u· ~ · debe
Para Osgood, las diferencias entre estas dos clases de bilingües (coordinados y com- Como conclusión parcial de lo expuesto acerca de los t1pos de b mgUlsmo, s~
puestos) nacen en el momento de la adqúisición de los sistemas: parece que el bilingüismo déstacar, en primer término, la dificultad de su establecimiento, s~~re ~~do pore:~~~
coordinado surge más fácilmente cuando las lenguas se adquieren en contextos indepen- cuésta demostrar empíricamente cuándo se está ante una clase de blhnguism~ Y . h E
dientes y el compuesto, cuando la adquisición se produce en un mismo contexto (Osgood te otra y en segundo término, la utilidad de la tipologia propuesta por Wemretc · dn
an ' ' . .. · b. d fi " tipos más concretos e
y Sebeok, 1954). Ahora bien, "según los experimentos realizados por Wallace Lambert relación con este punto, cabe la pos~bllidad, sm em argo, e . ~Jar la familiari-
(1958) y otros investigadores, el C<?ntexto no resulta tan importante oomo la experiencia bilingüismo, que vendrían caractenzados por factores muy dlve~sos, como s de las len-
monocultural o bicultural de los individuos, que se considera decisiva a la hora de adquirir dad que el hablante tenga con cada una de las lenguas, las fu.nc10nes Y uso
las lenguas de una forma coordinada o de una forma compuesta. Por eso conviene distin- uas tanto para el individuo como para la comunidad en que se desenvuelv~, Y la ~orma
guir con claridad entre el concepto de ~ilingüismo y el de biculturalismo (Haugen, 1956): g el ~omento en que se ha adquirido el bilingüismo; las dos ~engu~. en la p~m~ra mían-
aunque frecuentemente van emparejados --cada lengua puede ser vehículo de expresión Y, · ~ ·¡·a otra en la escuela· por camb1o de restdenc1a, aprendizaJe de una
c1a· una en 1a Lam11 , ' b"I" ···
de una cultura diferente: por ejemplo, el español y el náhuatl en México-, no siempre han len~ua extranjera. Todos estos factores pueden dar lugar, por ejemplo, a un/ mgut~mo
de coincidir en una misma situación o en un mismo sujetó porque pueden existir situacio- activo o a un bilingüismo pasivo, según la capacidad del hablante para utt 1~ actlva-
nes de monolingüiS!JlO bicultural y situaciones de bilingüismo prácticamente monocul- roente las destrezas lingüísticas en ambas lenguas'( entender, hablar, leeri escn~rl,be·~ ·el
tural. rimer caso, o para entender una de las lengua~ ~~~era ~es~~za), en e .caso e ' '~:
Por otra parte, muchos investigadores han decidido dejar a un lado la qicotomía coor- ~ismo pasivo. Atendiendo a la definición de bJlmgu1smo md1v1dua~, segun!~:~:~~~­
dinado-compuesto y han centrado su atención en un objeto no muy lejano, pero diferente: lingüe ha de poseer una alta competencia en dos lenguas que m_aneJa ~~n s-. uili
el funcionamiento del léxico mental. Éste consiste en un conjunto de unidades o entradas dad eficacia el bilingüismo, en su grado más desarrollado, sena un btlmguzsm_o. eq_ -
en las que se recoge toda la información lingüística (semántica, gramatical, fonológica) de braJo, aunqu~ resulta enormemente dificil hallar un caso real en el que el eqUlhbno se
cada elemento léxico, así como la representación mental y conceptual correspondiente. manifieste de forma perfecta.
Las hipótesis planteadas hasta el momento se refieren a la posibilidad de considerar la pre-
sencia de un solo léxico o conjunto de entradas para las dos lenguas (almacenado único) o
de dos léxicos mentales diferenciados e independientes (almacenado doble). Ante la de- El bilingüismo social
mostración, parcial, de la validez de ambas posibilidades, M. Paradis (1980) ha propuesto
una solución intermedia que separa la memoria semántica del léxico mental: los hablantes · El bilingüismo es un fenómeno que, además de afectar al individuo, afec~a a la~ ~oci.~­
. bilingües poseen una memoria semántica, concebida como un sistema conceptual único, dades a las comunidades de hablantes. Desde este punto de vista, una comurudad b1hngue
que está conectada a dos almacenes léxicos y que se puede activar a voluntad del hablante; se odna definir como aquella en la que se hablan dos lenguas o en la q~e. to~~s sus com-
existe, pues, una sola representación mental, pero organizada de modo diferente, según si ~entes 0 una parte de ellos son bilingües. Tal definición interp~~ta el bili~gwsmo colec-
se verbaliza una lengua u otra (Appel y Muysken, 1986: 112-121). rvo como subsidiario del bilingüismo individual, aunqu~ tambten es po_slble pensar que
La doble interpretación del almacenado del léxico mental nos orienta al planteamien- un individuo es bilingüe porque así se lo impone la comurudad en la que Vl~~· e~~ lo que s~
to y la discusión de otro interesante asunto: ¿cómo funciona el bilingüismo en el indivi· • · ulo sin salida En cualquier caso, parece claro que el b1hngwsmo -e
entrana en un erre · · 1" tr chamente factores
duo?, ¿las lenguas están totalmente separadas a la hora de la recepción y la producción de individual y el colectiv~ es una realidad en la que se unp tcan es e
los mensajes o estos procesos funcionan simultáneamente en cada lengua? La recepción y psicológicos y factores sociales.
producción lingüística de los bilingües se han explicado comparándolas con el funciona- Las formas de bilingüismo social más ampljamente aceptadas son las que presentan
miento de un interruptor eléctrico: la teoría del interruptor único defiende la existencia de Appel y Muysken (19S6: 10-11) y que se recogen. en la figura 11.2.
un mecanismo único que activa la recepción y producción de una lengua, desactivando la
otra. Pero esta teoría ha sido refutada en diversos momentos y por numerosos especialistas
que proponen el funcionamiento de un doble interruptor, uno para cada lengua, y que in-
. . . ¡--

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cluso han llegado a medir el tiempo que tarda un hablante bilingüe en accionar el <<inte-
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rruptor» correspondiente a la entrada y salida de cada una de sus lenguas (menos de 0,5 se- •
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gundos) (Appel y Muysken, 1986: 118-120). La demostración de que no puede existir un ~ --.... 1 •••

solo interruptor se obtiene con la evidencia de que un bilingüe es capaz de entender a una 11 111
persona que habla en una de las lenguas mientras emite en la otra. No obstante, todo lo re- {Tono claro: lengua A o lengua B; tono o scuro: lengua A+ lengua B.)
lacionado con las teorías de los interruptores debe reconsiderarse dándole la importancia
que tiene, por su frecuencia y su desarrollo, al fenómeno denominado cambio de código o FlG. !1.2. Formas de bilingüismo social representadas esquemáticamente.
212 PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜÍS'!JCA Y SOCIQLOGÍA DEL LENGUAJE LA COEXISTENCIA DE LENGUAS y SOCIEDADES i13

Estos especialistas se refieren a tres situaciones de bilingüismo sociaL En la situación 1, d) Inmigración. Países o ciudades que reciben grandes contingentes de inmigran-
cada una de las lenguas es hablada por un grupo diferente; se trata de grupos monolingües tes que hablan una lengua distinta. En estas circunstancias, los emis:antes pueden oc~par
que, al yux~~~erse, c?~sti~yen una com~dad bilingüe y que requieren ]a intervención lugares muy diferentes dentro de la comunidad receptora. Asf, en P?IDer lugar, es postble
de algunos mdivlduos bllmgues paracomurucarse entre sf: en las colonias europeas en Amé- que se produzca una integración plena, provocando que las gener~c10nes se~n~a o terce-
rica, por ejemplo, era frecuente que el grupo colonizador y el colonizado llevaran una vida ra ya no aprendan la lengua primera de sus padres (valgan como eJ~~plo los Ita~tano~,0 los
independiente en 11,1 que cada uno hacía uso de un vehículo de comunicación diferente. En la polacos en EE.UU.). En segundo lugar, los inmigrantes pueden Vlvtr e~ una 51~cton ~e
situación Il, todos o prácticamente todos los hablantes serían bilingües; estas comunidades . aislamiento geo-social, esto es, en barrios separados que dificultan la m:egrac10n soct~l
se pueden encontrar hoy en la India o en numerosos países de África. Finalmente, la situa- (muchas comunidades chinas en EE.UU. o en Europa): aquf suele ser babttual ~l.manten~­
ción lli recoge la coexistencia de un grupo monolingüe, por lo general donúnante desde una miento de la lengua primera y su enseñanza de padres a hijos, así co~o 1~ apanc16n de bi-
perspectiva sociológica, y otro bilingüe, a menudo minoritario. lingüismo para ciertas funciones. En un tercer tipo de situación, los ~gran~es, aun .pu-
Esta tipología, no obstante, tiene un carácter teórico, ya que rara vez se encuentra·u na diendo integrarse, encuentran todo tipo de dificultades para hacerlo: diferencias de mvel
comunidad que se ajuste por entero a uno de los esquemas: en la historia de los pueblos cultural, dificultades económicas; es el caso de muchos hispanos e~ EE.~.
concurren circunstancias que hacen que cada situación sea un caso único e irrepetible, en e) Cosmopolitismo. Lugares de contactos intemacio~~le~.· por lo ~enerel comer-
el que se combinan de manera muy diversa factores históricos, culturales, políticos y lin- ciales y económicos. A lo largo de la historia, estos lugar~ bdmgu~s han stdo los pu~rtos
güísticos diferentes. Fijar unos tipos elementales resulta, pues, relativamente fácil, pero francos y, a menudo, han favorecido el nacimiento de vanedades m1xtas. ~ la ac~1dad,
descubrir esos modeJos teóricos en comunidades de habla reales resulta poco menos que también se incluyen aquí los centros de política internacional, las grandes areas tunsticas o
imposible. los puntos de paso obligado en las comunicaciones internacionales.
Según Siguán y Mackey (1986: cap. 2), Jos factores históricos que suelen desembo-
car en situacione~ de bilingüismo son los siguientes: Para concluir este epígrafe sobre bilingüismo social es necesario añ~ dos P.r~i~~o­
nes de suma importancia. Primeramente, ha de valorarse que en las comun1dades bilmgues
a) Expansión. Procesos de expansión de unos pueblos por territorios en los que suele producirse un reparto de los usos y funciones sociales ~e 1~ lenguas,. lo que h~ c_on·
s~ habla otra lengua. En el mundo hispánico se han conocido numerosos casos: la expan- ducido a distinguir entre situaciones de bilingüismo y de ~zglosza, enten~da ~sta últuna
sión musulmana por la peninsula Ibérica, la colonización americana, filipina o africana. como una desigualdad funcional de las lenguas. En esa destgualdad es~ 1D1p~I~ados nu-
b) . Unificación. Procesos de unificación política para la creación de grandes Esta- merosos factores culturales (cultura predominante-cultura limitada), socto~poh~co~ ~gru­
dos. Esas unificaciones suelen estar guiadas por un grupo de poder que tiende a imponer 0 po de poder-grupo dominado) y lingüísticos (distancia entre las lenguas, mtehgibil~dad;
difundir sus hábitos lingüí~ticos y que es seguido social y lingillsticamente por otros ~­ difusión de la lengua, número de hablantes en el mundo), así co~o factores,afectivos.
pos: C~do en ese p~oceso se ofrece resjstencia, sobre todo por parte de algún grupo mi- A todo ello le prestaremos la atención que merece en el capitulo dedicado espectficamente
nontmo, puede surgtr un conflicto lingüfstico, si bien en tales situaciones, en las que se al fenómeno de la diglosia. .
crean dilemas sociales e individuales, es posible encontrar casos de identificación con la . Por otra parte, no hay que perder de vista que el uso social de dos o más len~a~ v1ene
lengua dominante que pueden suponer la sustitución o el abandono de la lengua minorita- determinado muy frecuentemente por los ámbitos o dominios en los qu~. se m~eJe cada
ria (Aracil, 1965; Ninyoles, 1972: 140-155).4 BadfaMargarit (1964: 136) habla de bilin- una de ellas. Al referimos a la interacción comunicativa y a la conversac10n, tuv~os ~~­
güisJ!lo ambiental para referirse al bilingüismo que es consecuencia del contacto de dos sión de presentar las afmidades y discrepancias que presen~a~ los ~onc.eptos de sztuaczon
lenS\J.aS, cuando una de ellas, generalm~te la del Estado, tiene un carácter expansivo por comunicativa y de ámbito o dominio. Se decia alli que dommto (o ambzto) es un concepto
su mayor peso demográfico y cultural .. algo más amplio que el de situación porque suele incluir no sólo ellu~~ Y el momen~o d~
. ..:) . Situacion.es post-coloniales. Países o ~rritorios independizados con población la comunicación, sino también los participantes, los temas y las ~on~1cto~es pra~tlcas,
linguisticamente diversa. Muchas colonias -en Africa, por ejemplo- se han construido el dominio se define como un ámbito de uso lingüistico que es s1gmficanvo ~ocia! Y~­
sobre territorios que no tenían una unidad cultural ni una estructuración social común; mu- cionalmente y que, a menudo, está institucionalizado. Pues bien,. e~ los ~s~dios del bilin-
chas fronteras nuevas se han trazado siguiendo criterios arbitrarios, sin tener en' cuenta güismo suele ser de gran utilidad distinguir entre ámbitos o domz?ros publzco~ o formal~s
factores étnicos o culturales muy relevantes. En estos casos, la lengua colonizadora se ha y ámbitos 0 dominios privados o informales, pero también es hab1tual el mane~ o de una ti-
llegado ~ trans.formar ~n el instrumento más apropiado para las relaciones internas, para pología más concreta; de hecho, existen investigaciones en las ~u.e se ha ~ahzado el us~
las relaciOnes mtemacwnales y para la comunicación formal y culta. En las situaciones de dos lenguas teniendo en cuenta los ámbitos siguientes: la familia, las annstad~, la reli-
post-coloniales sigue siendo necesario el uso de la lengua colonial para muy distintas fun- gión, la educación y el trabajo. 5 El uso de una lengua u otra en ~ada uno ~~los ám~lt?s sue-
ciones comunicativas (Calve~ 1981; Mariani 2004). le venir determinado por factores económicos, culturales, soctales, políticos, rehg:¡.osos 0
incluso afectivos.
4. Los dilemas llevan, según los planteamientos de estos autores, bien a una situación de auto-odio~
alienación por parte de los individuos que se asimilan e identifican con la lengua y la cultura dominantes, bien al s. As! se hizo, por ejemplo, en el c onocido estudio de Fishman, Cooper ~ Ma ( 1971) sobre la comunidad
apoyo de un proceso de regulación y extensión social de la lengua minoritafia. puertorriqueña de Nueva York.
PRINCIPIOS DE SOCIOLINGÜISTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA COEXISTENCIA DE LENGUAS Y SOCIEDADES 215

Efectos y consecuencias del bilingüismo otros de comprobación más complica9a. Así, por ejemplo, a principios de siglo se pensa-
ba que el bilingüismo provocaba fracaso escolar y aumentaba los malos resultados en los
Señalábamos, al comenzar este capítulo, que la convivencia o coexistencia de len- tests de inteligencia, pero los trabajos de Lambert demostraron lo contrario en cuanto a
guas afecta tanto a las lenguas como a los hombres y que lo puede hacer de forma positiva las pruebas de inteligencia (Lambert y Tucker, 1972). También se ha llegado a defender
o de forma negativa. Desde hace años se vienen discutiendo los efectos que el bilingüismo la hipótesis del equilibrio, según la cual los individuos tienen una capacidad determina-
puede tener o que de hecho tiene en individuos y sociedades, sus ventajas e inconvenien- da -limitada- para el aprendizaje de lenguas: todo lo que se aprenda en una lengua
tes. Para descubrir o demostrar sus efectos se han hecho numerosos estudios que no han puede limitar la competencia en la otra lengua. Sin embargo, frente a esta hipótesis, se ha
impedido, sin embargo, que nuestros saberes sigan siendo en gran parte inseguros y aun · podido demostrar que la enseñanza-aprendizaje de dos lenguas puede beneficiar a am-
escasos. Para tratar este asunto, dividiremos los efectos del bilingüismo en sociales e indi- bas (Krashen, 1981).
viduales, y distinguiremos los que son ventajosos de aquellos que se pueden considerar · Ala hora de reconocer las ventajas o efectos positivos del bilingüismo sobre el indivi-
como desventajas. duo, son numerosas las investigaciones que aportan pruebas válidas y rigurosas. Se ha de-
·Desde un punto de vista social, el bilingüismo puede acarrear algunas dificultades: en mostrado, por ejemplo, que los bilingües pueden llegar a tener una mayor flexibilidad cog-
ocasiones se entorpece o retrasa la integración en una cultura, en una comunidad o en un noscitiva y una gran capacidad de abstracción, que los beneficios se hacen patentes cuan-
grupo social, debido al dominio de instrumentos lingüísticos que se interpretan como ajo/ do se alcanza cierto nivel de dominio de las lenguas (Cummins, 1976) y que, en general, es
nos y distantes. En algunas sociedades, el bilingüismo es valorado como una realidad tran- el bilingüismo el que incide sobre las habilidades cognoscitivas del individuo y no al con-
sitoria, como un estado hasta cierto punto «anormal» cuya naturaleza debe desembocar en trario. Debe tenerse presente, sin embargo, que los perjuicios o beneficios suelen subordi-
un definitivo monolingüismo. En tal circunstancia, los bilingües pueden tener algunos narse al poder de determinación de factores sociales como el nivel socioeconómico o del
problemas de integración, que serán más agudos en situaciones de minoría, donde el bilin- prestigio o el desprestigio de las lenguas.
güismo se considere un fenómeno atípico. Ahora bien, esto no tiene por qué suponer siem-
pre una dificultad, dado que, con mucha frecuencia y cada vez más, los límites que revelan
la pertenencia a culturas, comunidades o grupos distintos resultan bastante difusos. Aspectos educativos del bilingüismo
Por otra parte, las ventajas sociales que el bilingüismo reporta son evidentes, comen-
zando por la facilidad para establecer las relaciones más diversas y, en general, para la El bilingüismo, ya se ha dicho, es un fenómeno complejo en el que se implican facto-
comprensión y el conocimiento entre pueblos e individuos. Cuando el bilingüismo supone res lingüísticos, sociológicos y psicológicos, pero que también envuelve factores políticos
haber adquirido una segunda lengua socialmente reconocida o prestigiosa y esta adquisi- y educativos. Entre estos últimos reviste un especial interés todo lo relacionado con Ja edu-
ción es vista como un enriquecimiento personal, se habla de bilingüismo aditivo. Si, por el cación bilingüe. Siguán y Mackey llaman educación bilingüe al sistema educativo en el
contrario, la adquisición de una segunda lengua responde a una necesidad socio-económi- que se utilizan dos lenguas como medio de instrucción, de las cuales, normalmente, una es
ca y comporta el alejamiento o el abandono de la primera lengua y su sustitución por la la primera lengua de los alumnos. Las características de la educación bilingüe varían se-
nueva, estamos ante un bilingüismo sustractivo. El primero recibe el aliento y el apoyo· gún se manifiesten distintos factores: los objetivos lingüísticos del sistema educativo, el
material y afectivo de la comunidad: es el caso del francés que quiere aprender alemán, del lugar de las lenguas en el currículum, la relación entre la lengua del alumno y la utilizada
canadiense anglohablante que aprende francés o del norteamericano anglohablante que en la enseñanza o la homogeneidad lingüística del alumnado. ·
aprende español como segunda lengua. Los hablan~es en los.que se da un bilingüismo suS- , Atendiendo a los objetivos lingüísticos, un sistema educativo puede buscar una com-
tractivo, en cambio, ven cómo se pierden sus habilidades en la primera lengua en beneficio petencia plena del alumno en las dos lenguas o una competencia plena en una lengua y li-
de la segunda: es el caso de los inmigrantes turcos que trabajan en Alemania, de los hispa- mitada en la otra; en este último caso, es frecuente que se utilice una de las lenguas como
nos que emigran y se instalan en EE.UU. o Canadá. medio de introducción en la otra (lengua de la enseñanza). Veltman (1980) ha distinguido
Desde la perspectiva del individuo -desde un punto de vista psicológico- el bilin- dos modelos de mantenimiento de lenguas que tienen su reflejo en los modelos de ense-
güismo puede suponer alguna desventaja. La principal de ellas, entre ·l as demostrables, es ñanza: en el primero de ellos, llamado modelo retentivo, se aprende una lengua para poder
la de poder afectar negativamente a la personalidad de los hablantes cuando·las condicio- participar en ciertas actividades comunitarias, sobre todo laborales (por ejemplo, el apren-
nes sociales. no son favorables ni al mismo bilingüismo ni a los individuos bilingües: si ser dizaje del inglés en Quebec, Canadá); en el segundo, modelo subordinado, la lengua mi-
bilingüe es un rasgo estigmatizado en una comunidad, son comprensibles unos efectos noritaria se elimina de la educación y ve cómo su uso se restringe a árilbitos· limitados, ge-
psicológicos perniciosos, como la anomía: un sentimiento de d~sorientación personal, una neralmente familiares y personales (por ejemplo, el español de los hispanos en EE.UU.).
sensación de aislamiento sociitl que provoca ansiedad (Baetens Beardsmore, 1982: 153). En lo que se refiere al lugar que ocupan las lenguas en el currículum, cabe la posibili-
Asimismo, el uso precario de, al menos, una de las lenguas, denominado semilingüismo, dad de un reparto equilibrado de las materias o bien de que una de las lenguas reciba una
también tiene consecuencias negativas para el normal desarrollo de las actividades socia- atenciÓn preferente, mientras la otra ocupa un lugar secundario, quedándose limitada, en
les del individuo semilingüe, si bien esas consecuencias negativas se derivan, en parte, de una primera etapa, a materias secundarias o simplemente como lengua enseñada. Desde
considerar tal uso C?mo deficiente y no como diferente. este punto de vista, Fishman y Lovas ( 1970) han propuesto una clasificación de la educa-
. Junto a estos efectos ,negativos demostrables en determinadas circunstancias, hay ción bilingüe de cuatro categorías: en primer lugar, una educación bilingüe transitoria,
.41() PRINCIPIOS. DE SOCIOLINGÜÍSTICA Y SOCIOLOGÍA DEL LENGUAJE LA COEXISTENCIA DE LENGUAS Y SOCIEDADES 217

qu_e. co~~iste en uti~iz~ la lengua materna para introducir al alumno en la segunda lengua La existencia de factores tan numerosos y diversos hace que la educación bilingüe sea
(b¡JzngUismo transztono); en segundo lugar, una educación de monoalfabetización, en la siempre una tarea dificil de realizar y de aplicar, además de muy cara, tanto desde el punto
que la lengua materna solamente se utiliza en las conversaciones y para enseñar ciertas de vista humano -es necesario contar con un profesorado bilingüe en su mayor parte y es-
asignaturas; en tercer lugar, una educación bilingüe para enseñar a leer y escribir en dos pecializado en este tipo de educación- como desde el punto de vista material. Por eso la
lenguas, pero utilizando la lengua materna para la enseñanza de contenidos particulares . educación bilingüe está sometida a unas condiciones muy diferentes en cada país y en cada
(generalmente relacionados con la vida del grupo del minoritario del que procede el alum- época, y por eso se aplica de formas muy dispares (no es comparable la educación bilingüe
no) Y la segunda lengua para la enseñanza de materias científicas (bilingüismo parcial)· de Bruselas con la de Quebec, ni la de Argelia con la de la India), según los intereses