Jacinta 3
Jacinta 3
amistades que al no usar ya sus pertenencias las daban a la con su búsqueda de trabajo que
chinches. Y todo esto alternado
[Link]í, medio curandera,medio mendiga, medio días. Pero en el barrio vivía
religio era el objetivo principal en esos
sa, medio persona,iba viviendoSebastianaLoria.
solamenteproletariado y lúmpen, de manera que para encon
La presencia de la muchacha en el cuartucho de la nifña ir a los otros barrios donde
trar oportunidad de trabajo debía
Bacha causó curiosidad al principio en la cuartería, y todas las acomodadas y [Link] los afanes de Jacinta
residían familias
gentes,desde los más viejos a los muchachos, preguntaban sin obtener éxito. La situación se
por varios días siguieron
quién era. Luego pasóla sorpresay la mujer fue otra más entre
agravaba por la presencia de la niña, ya que no era suficiente
aquel pequeño torrente humano acosado por las necesidades la leche de la madre a la que la subalimentación
externuaba.
y privaciones. -:Cómo te fue?-le preguntaba Sebastiana a su regreso de
Lacuartería formaba un cuadrilátero teniendo seis habita la calle.
ciones por lado, excepto por el de la calle donde solamente niña Bacha: nada. Estoy medio loca.
-Igual,
había dos en los flancos de un ancho portón común sin puerta la locura de
-Tecomprendo, [Link] la locura de los pobres,
que daba al patio, también común para las veinte amiliasahí necesitar, querery no poder.
hacinadas. Cada cuarto tenía un número en el dintel. El
Un día en que la ancianaparecía enroscadaen una espiral
cuartucho de Sebastianacolindabapor un lado con la pieza 10
de recuerdos, le sugirió con cierto desgano:
alquilada por Matea Ramos, madre soltera, con dos hijos -Allí cerca de donde tomas el bus,pasando el barranquito,
gemelos de dieciochoaños, el uno trabajaba en un teatro y el ahí suelen necesitar mucha
estáEl Mango Verde. Dicen que
otro estabade aprendiz de mecánico enun garaje pero todavía
chas para meseras.
no devengaba salario;y dos hijos menores,Polo denueve afños -¿Allí donde hay una cantina, niña
Bacha?
y Rositade cuatro. Los dosprimeros eran de distinto padreque -Allí mismo, en la cantina. A veces hay
sus relajos y hasta
los dos últimos. En la actualidad la señora Matea no tenía
uno que [Link] la
otro vida es así,hija,hay que amoldar
marido. mejor.-Y como
se a todo. Andas yandas y no encuentrasnada
Por el otro lado estaba de vecino en el número 8,un obrero las palabras, agregó:- Allí trabajó un tiempo mi
si le dolieran
de la fábrica textil Roxi llamado Riego, de unos
Hipólito hasta que la tisis se la llevó al hoyo.
hija Zoila,
treinticinco años,soltero, que tenía un radiopequeño y por eso Jacinta comprendió la interna amargura
con que la anciana
ahí se reuníanmuchos vecinos a escucharnoticias locales y las la pared en la cabecera
sereferíaalahija y sintió compasió[Link]
estampas de santos,
de las estaciones de Cuba revolucionaria que tanto atraían a la de la cama de Sebastiarna, junto a unas
con vidrio. Una era la
gente del pueblo.Más alláseguía un sin número de inquilinos estaban dos fotos en cuadros protegidos
sin duda de cuando aún no la había
entre los cuales sobresalía don Lázaro Jácome, hombre viejo, hija Zoila, muy joven y
y amari
acosado la enfermedad. La otra foto era más
antigua
zapatero remendón,viudo y con cinco hijos, cuatro varones y
la mujer Juanita que era la mayor de catorce años y hacía de llenta; aparecíandos mujeres,
no muy jóvenes, con vestidos a
ama de casa pues los otros hermanos eran menores. la moda de los años treinta. Eran Sebastiana Loria y su amiga
gran
La primera tarea de Jacinta en la nueva residencia fue poner de Orica. Jacinta observó el rostro de Zoilay descubrió
ésta estaba joven. Pensó que si
un poco de aseo en la covacha; arreglar el fogón inmprovisado parecido con Sebastiana cuando
en cantina, ella también.
enuna lata de kerosene;poner en orden las raras pertenencias esa muchacha había trabajado
de la anciana;echar agua a la tabla del excusado que estaba ahora mismo, niña Bacha.
-Iréa El Mango Verde,
muy sucia; matar unas cuantasdocenas de cucarachasy alacra -Si te resuelves, hija,
pues jque Dios te ayude! pero-y tuvo
nes; lavar con agua caliente los muebles para liquidar las cierta vacilación- pero si
túcrees que el ambiente de la cantina
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propietario del establecimiento. y como con sorpresa que era más ironía, les recordó- ¡Pero,
Jacinta seaproximnóal [Link] detrás,
hombres, son las tres de la tarde, van a perder el trabajo!
adormitada,
a una mujer delgada y fláccida. Alfrente, un espejo La señora del mostrador se riófuerteydestempladoy dijo
grande por al hombre que recién llegaba:
el que se podía ver a todos
los que entraban. Del interior
legaban voces y ruido de vajilla. Alguien comía. La -Si están trabajando, donPlinio¿quéno los ve cómo sudan?
mujer Antes de abrir en la mañana ya estabanen lapuertaesperando
sorprendida dio un salto y atendió a Jacinta que le
daba las y muchachas les cuesta hacer que se marchen cuando
a las
buenas tardes.
-¡Buenastardes, señorita! -Y como dando una vamos a cerrar a media [Link] verdad son los "TresReyes
explicación,
agregó:- Eldesvelome nantiene somnolienta.;Quédeseaba? Vagos".
propietario del establecimiento. y como con sorpresa que era más ironía, les recordó- ¡Pero,
Jacinta se aproxim al [Link] detrás,
hombres, son las tres de la tarde, van a perder el trabajo!
adormitada, La señora del mostrador se y destemplado y dijo
riófuerte
a una mjer delgada y fláccida. Al frente, un espejo
grande por al hombre que recién llegaba:
el que se podía ver a todos
los que entraban. Del interior
-Si están trabajando, don Plinio ¿quéno los ve cómosudan?
legaban voces y ruido de vajilla. Alguien comía. La
mujer Antes de abrir en la mañana ya estabanen lapuertaesperando
sorprendida dio un salto y atendió a Jacinta que le daba
las
buenas tardes. ya las muchachas les cuesta hacer que se narchen cuando
-¡Buenastardes, señorita! -Y como dando una vamos a cerrar a media [Link] verdad son los "TresReyes
explicacin,
agregó:-Eldesvelome nantiene somnolienta.;Quédeseaba? Vagos".
-;Ay, Esthercita de mi almna, usted siempre echándonos
-Dígame, ¿usted es la propietaria? Es que yo ando solici
Puyas!
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-Pues yo, lo crean o no, trabajo -dijo uno de los tres con las tenido buen olfato, muchacha. ¿Cómo
sorna- pero cando quiero: ¡soy me dijiste que
propietario! ts llamast
de jaranas-acotóEsther.
-Propietario
Jacinta P'eralta, para servirle.
-En yo tengo mi filosofía -afirmóotro- ¡que trabajen
fin,
'ueshas llegado en buena
hora, Jacinta. Necesito una
bueyes! El hombre, que tiene un espíritu divino, no chacha para mesera. La cocina estácompleta.
ha nacido Una de las
para esas vulgaridades.¿Verdad, don Plinio?
tes meseras se ha enfermado y parece que es cosa seria,
-Esa es la verdad -aprobó el joven-,para
ustedes los que guramente ya no vuelva.
trabajamos somnos bueyes, pero como son ustedes los
"Tres Y cuándo puedo comenzar?
Reyes Magos" tienen razón de vivir sin rebajarse -Hoy mismo
a bueyes. si Ven a las cuatro de la tarde, o si
quieres.
¿No?
quieres dejalo para mañanaporque yano tardan lascuatro. Los
de blanco,ropas tropicales muy limpiasy los
Plinio vestía dias de trabajo únicamentelaborantarde y noche,al medio día
zapatos relucientes. Era blanco,de buena presencia,
mediano solo viene una,pues nos arreglamostrabajando
mi mujer y yo.
deestatura al sonreír y hablar le relucía un diente de oro. En
y
I'eroen la noche siempre está llenoy los días de
también.
fiesta
el cuello mostraba una gruesa
cadena de plata que por lo Sile parece podré venir mañana.
transparentedela camisa sportseveía que llevaba una medalla
del tamaño de n
[Link]és de hacerles bromas a los
eso
-Magnífico, Jacinta. Aquí trabajarás bien.
sí.
Casa de respeto,
Comenzarás ganando dieciséis
Cantina pero sin relajos.
tres vagos que eran conocidos con el apodo de los "TresReyes lempirasmensuales. Más adelante, ya veremos.
Magos" porque siempre andabanjuntos de cantina en cantina, -Estábien,don Anselmo, vendrémañana sin falta. Hasta
Plinio les hizo servir un medio litro
de aguardientepor la luego.
señora del bar y se sentó con ellos en la misma rueda. La -Hastaluego, muchacha. -Fuedetrás de ella a la puertay en
palabrade Plinio tenía cierta afabilidad tan extrema que resul
voz baja con tono paternal- ¡Ah,escúchame, te aconsejo que te
taba chocante, al menos esa fue la impresión que causó en arregles un poco, que te pintes, te acicales, vienemucha gente
Jacinta.
distinguida y culta! No es por ofenderte, es un consejo para tu
se despreocupó delos bebedores para entablar conver
Ella bien.
sación con el propietario de la cantina que salió del interior -Muchas gracias, don Anselmo, no se preocupe.
limpiándose con un palillo los dientes muy brillantes. Bajo, Sólo el hecho de poder, al fin, trabajar, llenaba de gozo el
coloradote, de gruesos bigotes a lo Chaplin y ojos verdosos, el corazón de Jacinta. Dieciséis lempiras, más de lo que ganaba
popular don Anselmo se hacía simpático a las gentesporque donde los Pacheco y por trabajar sólo desde las cuatro de la
las sabía tratar con suma cortesía y respeto de acuerdo a su tarde, ¡estaba bien y con la esperanza de un aumento futuro!
categoríayalas relaciones que mantuviera [Link] Regresócasi corriendo a la cuartería. Tarnto era su júbilo que
capaz de darle su cama a cualquiera que ya no pudiera andar abrazó a la niña Bacha riendocomo una chicuela. Laanciana la
de la borrachera,si ese cualquiera estaba entre los buenos dejódesahogar su alegría mirándolacon una sonrisa que casi
clientes, asiduo y pagador; pero también podía sacar a punta era de conmiseración. Así era su hija Zoila, alegre, pero todo el
piés a alguno que por cualquier asunto le molestaseo molesta tiempo, en las buenas y en las malas horas. Estuvo a punto de
se a sus clientes, siempre que éste fueracomo los "TresReyes que le brotaran lágrimas sin poder comprender si por el
Magos" quenunca compraban con dineropropioy sólo sabían recuerdoo por Jacinta.
a las gentes para beber de gorra.
echar cobas La muchacha fuea atenderasu hija sacándolade la caja de
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cartón a
la Que pusiera unos pañales. Estaba despierta y no
lloraba cond
dedito pulgareen la boca. Gordita, fina de faccio
nes, pero aúnsin poderse denotar en ella
características deter
minadas
como pasa en todos los niños en sus primeros días de
nacidos.
a
trabajar desde hacía pocos días y que, como siempre que
dejaran propina. Eso lo ignorabay constituyó no poca alegría
llegaba una nueva mesera, ocasionabaespecial atencin mas
culina.
pues era una entrada suplementariaen la que el patrón no
intervenía.
Jacinta había adelgazado mejorando su silueta. Como
novata en el oficio se mostraba atenta y sonriente poniendo por favor...
-Señorita Jacinta,
La muchacha fue presurosa hasta la mesa de donde la
cara de sorpresaante todo. Con un azafate en una mano y un
llamaba Plinio Rey, uno de los más caballerosos clientes de la
limpiador en la otra, iba y venía de una fila de mesas al
casa. Lo había conocidodesde la tarde en que llegara en busca
mostradory viceversa. Llevaba un delantal blancocon pechera
de trabajoyque brindara a los "Tres Reyes Magos" que, por
y una cofia azul que le quedaba chica y por eso, al solo
cierto,por ahíandaban sin tener lugar fijo, yendoy viniendo
ponérsela inclinada sobre el lado izquierdo de la cabeza la entre las mesas, bebiendo lo que otros les regalaban. Rey iba
agraciaba mucho. Otras dos muchachas con igual uniforme sentándose.
hacían igual trabajo atendiendo sus respectivas líneas de me
-¿Qué,le gustael trabajito, señorita Jacinta? Si usted no ha
sasy la rocola. La preocupación de Jacinta estaba en no perder
antes en esto, no le ha de ser grato. Eso sucede a
trabajado
de vista a los clientes que servía, llevandobien la cuenta de lo menudo cuando unono está acostumbrado aun ambiente.¿Le
consumido, que también levaba apuntada don Anselmo o su
gusta?
señora Esther en a caja registradora. A cada sirvienta le
-Gustarme? Pues, claro que gusta el trabajo que na
entregaban cinco lempiras al comenzar el trabajo de manera puede hacer honradamente para vivir. Es primera vez que
que cada tanda servidafuesecomprada por ella en el bar; pero sirvo de mesera, carnsa mucho, pero se [Link]
como sucedía en la práctica, los cinco lempiras se agotaban -Y también se divierte,¿no? -dijo Plinio con el brillo del
antesde que los clientes pagasen suscuentasy de esta manera diente de oro detrás de la sonrisa, mostrándolecon un gestode
tenía la caja que entregartiquetes como vales a cargo de cada
cabeza a un par de beodos que abrazados se contaban,con
[Link] alq alouco obtorbum
misterio, quién sabe quésecreto, a gritos.- Sírvame una cerve
Lehabían recomendadoque tuviera mucho cuidado enlos
za, por favor.
pagos pues había algunos clientes mañosos que trataban de Jacinta fue al bar y trajo pedido con un vaso y unos
el
irse sin pagar o pagar menos de la cuentay, en tales casos, la
trocitos de [Link] alejaba pero Rey la detuvo de nuevo. La
mesera tenía que poner de su bolsillo la diferencia. Era el sexto
palabra del hombre era agradableaunque con cierta cosita que
día de trabajo de Jacinta y ya le iba encontrando el ritmo a su
a Jacinta le sonaba artificial. Mas,la muchacha tuvo que dejarle
labor. Entablaba conocimiento de muchas personas que eran
para pasar a otra mesa donde varios hombres que tomaban
asiduos clientes. Sinembargo, el ambiente le era repulsivo al desde temprano, la [Link] de ellos, mediano y de cara
avanzar la noche,pues los hombres y mujeres que llegabanse roja, más roja aún por el licor, ya ratos que le lanzabapiropos
emborrachaban y perdían el buen comportamiento. Además, obsequiándola con jayboles. IHabía tenido que tomar dos por
hacia el interior no sólo estabanlas habitaciones de la familia
que don Anselmo selo ordenó para satisfacer al cliente que era
dueña de la cantina sino que había dos cuartos en los que
"una bella persona" según sus palabras. Por fortuna los
observó desaparecíanparejas misteriosamentey hasta
Jacinta
jayboles casi no tenían whisky y, no obstante, le provocaron
dolor de cabeza y un cierto
aumento de energías. Cada jaybol
costabaun lempira y medioy aquellosseñoresdonde ha metido de lleno en el corazónsin pedir permiso". Y así será
estaba el
"cara roa" ya se venian tomando cada uno Verdad, Jacintía?
Sus dos docenas
Se sorprendióJacinta al ver cómo gastaban tanto dinero en Laalegría de Jacinta fue eclipsada. Comprendió que la
alegría ficticia de los jayboles no dejaba huella de dicha. El
copas, cantidadesque ella jamás había ganado
trabajando ni hombre seguíanecio en su reclamo de toro embramado. La
podría jamás ahorrar.
apretaba, la estrujaba y a veces con su rostro junto al suyo la
Tuvo que tomar otro jaybol. Por fortunaya era más
allá de Ilenaba de saliva oliente a whisky y a sardinas en aceite.
la medianoche y casi todos los clientes
iban marchándose
-Pasemosallá mejor, Jacintía.
después de pagar sus cuentas. Quedaban los cuatro del "cara
El"cara roja" llevarndode la mano a Jacinta pasó al interior
roja", Plinio Rey y
"Tres Reyes Magos" que a pesar de
los
haber bebido conduciéndolahasta el lugar misterioso que era simplemente
tanto de
gratis no pensaban marcharse.
Don un cuarto con luz rosaday una cama con colchón y almohado
Anselmo cerró lapuerta de calle. Las otras dos meseras
comen nesverdes, un par de sillas y una mesitacon un aparato de
zaron a rendir cuentas.
¿bailamos?
-Jacinta
radio, vasos y un pequeño ventilador eléctrico.e
Se zafó de la mano del "cararoja" y seplantóa su frente
-¡Ay,señor, que ya es muy tarde, además, yo casi no sé
bailar! con gesto indignado pues había comprendido para lo que
servían las habitaciones secretas.
-No se haga rogar de un buen amigo. Vengay pongamos
música, -Bueno,iy qué pretende usted?
La rocola seguíatocando automáticamentelos discos pa
-Si ya estácerrado..
gados. Los "Tres Reyes Magos" rodeaban a Plinio que estaba
-Eso no importa, mejor,Jacintía!
más atento al interior que a laplática alcohólica de los vagabun
La tomó de un brazo y la llevó a la pista. Metió varias
dos. En la otra mesa seguíanbebiendoy hablando alto los tres
monedas en la cisura dela rocola e hizo que Jacinta marcara las
compañeros del "cara roja'". Lola y la otra muchacha habían
piezas musicales de su agrado. Una rumba resonó por la
comenzado a barrer el salón de baile y en las mesas vecinas
cantinay,cosa rara, la muchacha queno quería bailar se sintió
dejaban puestas las sillas con las patas para arriba, algunas
alegre. ¿Cuánto haría que ella no bailaba? Ya hacía mucho,
luces fueron apagadas por innecesarias.
desde la Nochebuena en que con Josefinayotras sirvientas se
De pronto se oyeron voces coléricas en el [Link] eco de
habían [Link] Jacinta casi no sabía bailar. Hacien
do todo lo posible en los brazos del hombre apenas si resultaba un sopapo y pasos precipitados. AparecióJacinta bellamente
Detrás venía el hombre
pálida de indignación y miedo.
un brincar aceptable. Por lo visto también el "cara roja" era sobándose la mejilla izquierda consecuencia de su arrebatado
malopara el baile o estaba muy ebrio,pero él se conformaba y como si estuvieran
y tropical amor. Ahora estaban callados
con llevarla muy abrazada a su [Link] fortuna, pensaba
jugando al gavilán y la paloma. Los compañeros del "cara
ya no había tanta gente que la viese dar esas vueltas y
Jacinta,
roja" se aproximaron,también Plinio
y los "Tres Reyes Ma
contorsionesestúpidas. masticando
gos". Anselmo daba golpecitos en el mostrador
-¡Ya ve cómo sí sabía bailar, Jacintía, era que me quería de gavetay lo introdujo
chicle; con lentitud sacóun revólver la
despreciar! Y yo que, no se imagina jcómo me siento a su lado Dio vuelta y fueal salón
en su [Link]ía a sus clientes. la
bailando!Es como andar en el cielo! Desde el primer día que
donde el "cara roja" indignado gritaba explicarndo a sus
la vi, me dije: "estamujer tan hermosa, serámía porque se me de mesera.
amigos la felonía la
-¡Putilla esta, hombres! Qué se ha creído? Qué se va a
atorar mis jayboles por gusto? con las personas que pagan. Además, óyeme, y te lo digo por
tubien.
-iYo no le he pedido nada! ¿Y qué? ¿Cree usted que se va 91dnor
a revolcar conmigo por un par de jayboles? Lolay la otra muchacha le hicieron un saludocon la mano
ssitr a Jacinta despidiéndoseensu precipitada salida, Eran las dos
Jacinta hablaba recio. Pero en ese momento Plinio intervi
de la mañana. Anselmo hablaba de manera paternal como
no de manera sorprendente,sacóun billete de diez lempirasy
queriendo prestar una gran ayuda a la [Link]
selo puso en el bolsillo de la levita al"cararoja" diciéndole con
calma: -¿Túquieres trabajar aquí?Pues debes adaptarte al medio.
-Basta ya, compadre. Ahí tiene diez lempiras por los Yo no te fuerzo, si no te parece, puedes irte, pero tú debes ser
consecuentecon los clientes que pagan. ¡Espera,espera! Yo no
jayboles. Y por favor, deje en paz a la pobre mujer.
le obligo a que te acuestes con fulanoo con [Link] no es
-iAh, conque túeres el padrón, no! -Tomnó el billete y lo
lanzó al piso con [Link] sb veo rae
asuntomí[Link] la vida es dura muchacha. Dieciséis lempiras
y unaque otra propinita que te dejen, no sirven para nada y
-Vamos,vamos, señores, se hace tarde -dijo con indiferen
cia Anselmo tratando de minimizar el asurnto pues veía más como dices que tienes unahijita pequeñ[Link] bien de los
el
ya la
bronca entre los hombres y Plinio. Pero el "cararoja" cambió hijos los padresestamos obligados atodos los sacrificios.Y con
complacer aun hombre, no se pierdenada. Claro,un hombre
de idea y se agachó tomando de nuevo el billete y se lo echóal
que sea también generoso,que pueda ayudar! ¡Si yo te conta
bolsillo. Luego con cierta pena se quejóal cantinero:
-Ffjese, don Anselmo,que esa putilla me dejó en puerta.
Anselmo veía a Jacintacon afectuosidad, como si setratara
-iY quéquieres?¿Qué te la sostengayo? No amigo. Si ella le una persona muy querida y cuyo destino le interesara
no quierees cosa suya. Yo creo que lo que pasa es queno sabes
primordialmente.
tratar a la [Link] parece que todasson iguales. Hay que tener
-Aquíhan pasado muchísimas como tú. Buenas y lindas.
mollera.-Y con el índice se dio golpecitos en el frontal.
Yocreoque hasta vírgenes. Pero aquí sevive la vidaverdadera
e No hubo necesidad de que les echara de la cantina porque
y quien trabaja de mesera es porque necesidad tiene ¿verdad?
el "cara roja" se aplacó ante los consejos de sus amigos.
Yno me refutes porque yo se lo que me vas a decir: que tu
Pagarony se marcharon sin gritos pero insatisfechos. Jacinta se buena conducta,quetuhonradez, que elnombre de tuspadres,
aproximó a Plinio y le dijo:
que vuelve y que tuerce. En fin... todo eso es muy bonito, pero,
-Muchas gracias, no esperaba eso de usted. Se ve que es Jacinta Peralta, amiga mía todo es inútil! Te lo dice un hombre
buena persona. Gracias, don Plinio.
de experiencia que no tiene por quédesearte un mal y que está
ol-Adelante de míno secometen canalladas y menos contra satisfecho de tenerte en su casa y de ayudarte en todo.
usted que es muchacha decente.
Jacinta no encontrabalas palabras justas porque tampoco
Cuando todos se marcharon Anselmo llamóa Jacinta y en BUspensamientos eran claros. Tantas nuevas impresiones la
confianza, con su tono paternal, comenzó a decirle: tenianaturdida. Ella veníasaliendode servir en casa de familia
s-Mira,muchacha, no estuvo bien lo que hizo ese hombre, y realmente no conocía biern otros ambientes de no ser el de su
pero es que estaba muy "bolo".Es una bellísima persona. aldea lejana. Quería refutar alpatrón peroel acento paternal, la
Ocupa un buen puesto en el gobiernoy tiene títuloprofesional. bondad de éste, la desarmaba. Ella tenía una moral,pero ahíno
Pero los jayboles se suben y cualquiera mete las patas. Lo que 6e tomaba en cuenta, obien era una moral anticuada, camnpe
pasa es que tú tampoco estuviste bien, no se debe ser malcriada slna, degente sin cultura. Se sintió muy
empequeñecida y muy
sola, Tenía deseos terribles de lorar, de abrazarse a don
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Se acostósobrelos guangochos, puso ala niña ensu regazo
que no conociómás que de
Anselmo como abrazara un padre y apagó la luz. Alguna claridad entrabapor los agujeros del
aprender a vivir, a
nombre, y con su apoyo
desinteresado tejado pero en principio Jacinta sólo veía sombras densas.
las demás gentes de la ciudad.
desenvolversenormal como Ouería serenarse y pensar detenidamente en lo que sucediera
en -Anda,anda, Jacinta, duerme; ya es la madrugada. el frío losúltimosdías, pero le era difícil por la emoción. Pensamien
salir de El Mango Verde Jacinta
seestremeció por tos contradictorios la sacudían como si latiraran ora a un lado
On
nieblas. Por el lado
Al
barrancos había
de la madrugada. Entrelos oraalotro. Las imágenes sesucedíancomo en un caleidoscopio,
las palabras ya conocidas
de los "Tres
contrario a su ruta oyó unas buenas y otras malas. Y ella, como al nargen de la
ir a esa hora
pues al
Reyes Magos" que discutían a dónde zarabanda,vacilante, indecisa. ¿Hacia dónde la empujaría la
a costa de otros.
parecer tenían deseos de seguir bebiendo vida?
mal pensamiento -dijo una
-La esperaba,pero no se haga Sentía en la boca el sabor de los jayboles y sefuequedando
un hombre que la hizo estreme
voz, y alhí frente a ella apareció [Link]ñóque Jorge Pacheco llegaba ensu automóvil,
sonrió.- Imaginé que esos
cer timorata, pero al reconocerle, Arrepentido de su mal proceder y quetomando a la hija en los
penséque podría serle
borrachosla podían esperar ala saliday brazos, decía: "ahora mismo vamos a donde mi madre para
en este mundo, señorita Jacinta, y
útil. ¡Hay mucho canalla que conozca a sunieta. Todos tienen que pedirte perdónpor los
siempre!
muchachas buenas como usted corren peligro ultrajes." Mas,en ese momento llegaba el hombre "cararoja"
-Es usted conmigo. No merezco tanto,
muy bondadoso y le quitaba de los brazos a la niña gritándole: "¡Déjala porque
que hay en el mundo
don Plinio. Ciertamente estoy convencida yo me voy a casar con ella, la he comprado con jaybolesy
los hay decentescomo
muchos desvergonzados,pero también boquitas de mango verde!" Y entonces, en el suefo, ya
usted. Consuelitono era la nifña sino ella misma,Jacinta Peralta, que
fueron por el
Conversando así como excelentes amigos forcejeaba por evadirse de los puños del "cara roja". Despert
de la cuartería. Aún en el portón
corto trecho que les separaba asustada y sudorosa dando gracias a Dios porque era sólo
unos minutos hablando en voz baja
sin puerta estuvieron pesadilla. Elcorazón, forzudo minero, quería abrir galería
la mano. Plinio se
mientras él le estrechaba acariciadoramente buscando mineralfueradel pecho.
cuarto número 9 e, involunta
alejó hasta cuando ella entró al Y la vida la fue llevandocomo por un carril abierto desde
riamente, vino a sus recuerdos la imagen
de otra mnujer que antes hacia los brazos de Plinio Rey, el hombre que tarn gentil
había pasado por su vida. y valeroso apareciera ensu camino en la voráginede El Mango
Jacinta encendió una vela. La anciana
dormía con su suave [Link] odiado recuerdode Jorge Pachecopasó al traspatioy
de cartón dormía,vuelta de
[Link] despertó. En la cajita enelfrontónsurgióen altopedestalel nuevo hombre aureolado
lado, Consuelitocon el pulgar
en la boca. A un lado estaba el de virtudes y [Link] comprendía que era ella
despertóa la media
chupón que le pusieraSebastianacuando demasiado pequeña e insignificante para hacerjusta pareja con
y con minuciosidad de
noche llorando. Abrió el monedero Plinio, hombre todavía joven, distinguido, no pobre según
después
mendigo fue contarndo las monedas que le quedaron parecía,trabajador según suspropiaspalabras, guapo y respe
Dos lempiras sesenta tado en la cantina. Más alládel bar también debía ser un gran
de hacer las cuentas con don Anselmo.
bebedores. Volvió a
centavos le habían dado como propina los hombre denegocios pues siempre andaba con grandes preocu
dinero robado.
contarlas con trémulas manos como si fuese paciones. Ella no merecía su amor,pero el amor no distingue
de panela dejaría
Pensóque al día siguiente en vez del chupón entre los grandes y los pequefñosy se arrima donde el corazón
Con precaución alzó el manda. Eso decía el propio Plinio. En consecuencia,Jacinta se
para su hija un biberón con leche.
tóa Sebastiana que quién había llevado la cunita y ella le almohada donde sus manos sacrificaban a las chinches enemi
contestó: [Link] Sebastianaaquellas monedas eran como la expresión
-Mira,hija, ayer en la tardecita le trajo ese regalito a Chelo le una infamia o de una gran fatalidad. Nunca decía una
nuestro vecino del númnero 8, Lito Riego. Dijo que había palabra sobre ello ni sobre el trabajo nocturno, como nunca
encontrado esas maderitas propiaspara una cuna y comoél es había reprochadonada a Zoila. Al encontrarse una noche que
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de los
veníabebida,su inquietudfue más honda y pensó en interve asueto. Se oía música en los billares y cantinas y las risas
al amanecer, después de
nir para que dejase ese camino, mas, niños en las aceras.
te va, mujer? ¡Ay, si ya
angustiosameditación,mordiose en silencio. Se había
conven
-„Eres tú, Jacinta Peralta? ¿Cómo
cido a sí misma de que, cualquiera que fuese la ruta debía
tienes tu chigüina tan grande!
¡Echamela,qué linda es! Se
porque allí tenía la obligación de su Chelo. mujer,por qué desapareciste
seguirla parece contigo en los ojos! Pero,
FinalmenteJacinta compró, no na cama como proyecta ni siquiera al mercado?
y nunca más te acercasteabuscarme,
ba,sino un catre de lona. Fue como al tercer mes de recibir su -Cosas de la vida, Josefina..
Vamos
[Link] sucedíaJacirntasepreocupaba de comprar -Hoy pensaba ir alcine, pero ahora me voy contigo.
algo de utilidad para la anciana,a más de que le ayudaba
a ¡Ycómo te encuentro,seve
adar unpaseo por el parque Maya.
pagar el alquiler del cuarto. Tres vestidos de zaraza
le había como
quehas tenido suerte!O,jal fin tu mentado Jorgese portó
la vida del cuartucho iba toman
regalado. Lenta pero efectiva hombre decente?
do otro aspecto. Iban apareciendo nuevas cosas. ese desvergonzado! Anda, vamos por
-¡Ni me mientes a
Un domingo al medio día dispuso Jacinta ir a buscar a comienzo mi trabajo
que sólo he venidoasaludarte; a las cuatro
nuevo y un gorro de
debía trabajar todo el día, pero me
Josefina llevandoasu hija con un vestidito dieron
y hoy domingo
lana. Se sentía alegre y optimista sin la acentuada
hurañez de
permiso.
[Link] le venía de su nuevo amor,de su nueva esperanza, JosefinaDíaz estaba sinceramentefeliz al ver a Jacinta no
de su nuevo trabajo. Al salir se encontró con Lito Riego que cuando fueron a
en las condiciones tan deplorables como
estaba sentado en la puertay leía un periódico. Unatreintena su amiga,arregla
buscaraJorge [Link]éhermosa estaba
de muchachos descalzos y harapientosjugaba en el patio pintura hasta
da como todas las muchachas de la capital, con
común un partido de fútbol con una'pelota de trapo, dando en las uñas y una alegría sinfronteras! osefina quedó sorpren
gritos y diciendo palabras feas como los adultosen El Mango de Jacinta como por los
lida no tanto por los cambios externos
Verde. en su carácter. Aquella timidez
que se denotabanabiertamnente
-Al fin lo puedo encontrar, don Lito, cmo estáusted? al parecer habían desapare
y aquel pesimismo que le criticara,
-¡Oh, muy bien, para servirla! ¿Cómo estásu chigüina?-Se a grandes rasgos y
cido. Le hablaba con soltura contándole
puso de pie. Era un hombre delgado,alto, de nariz grande y y los que ahora habían
entre risas los días amargos vividos
pronunciada que le daba un aspectosingulare inolvidable al comenzado ya con una nueva esperanza.
rostro trigueño y ovalado que parecía más largo por la nariz. y,
Jacinta habló de Plinio Rey como de algo extraordinario
Sonreíacon naturalidad. En su semblante sevislumbraba algo estaban a punto
sobre todo, de que ahora sus sueños de hogar
raro como una gran tristeza o una gran desilusión.
A Jacinta le ante el raudal
de hacerse realidad. Josefina se alegrótambién
gustó la palabra del trabajador textil que le regalara la cuna. y le deseó buena
de esperanzas que agitaba a su compañera
Conversaron unos minutos en los cuales ella le expresósus
Huerte.
agradecimientospor el regalo y él hizo mimos a la niña. Se Tuvieron que separarsepronto,demasiado pronto al gra
despidieroncomo viejos [Link] el hecho de ser un obrero
lo de no poder contarle a Josefina todos los sucesc
a Jacinta no le saltaba el prejuicio de inferioridad.
peroquedaron de reunirse el otro domingo o, me
sòi Luciendo vistoso traje baratoy bienpintadaJacinta abordó
por la mañana. Sin embargo, el miércoles que
f
un bus. La tarde dominical sería espléndida. En las calles las
fiesta tradicional enComayagüela sucedió lo qu
gentes se veían andar despreocupadas gozando del día de Jpara
lejos de esperarlas dos amigas.
Me, El día
87
venía bebida,su inquietud fue más honda y pensó en interve
nir para que dejase ese camino, mas, al amanecer,
después de [Link]ía música en losbillares y cantinas y lasrisas de los
angustiosameditación,mordiose en silencio. Se había conven
Aos en las aceras.
cido a sí misma de que, cualquiera que fuese la ruta debía Eres tú, Jacinta Peralta? ¿Cómo te va, mujer? ¡Ay, si ya
seguirlaporque allí tenía la obligación de su Chelo. lienes tu chigüina tan grande! ¡Echamela,qu linda es! (Se
Finalmente Jacinta compró, no una cama como proyecta parece contigo en losojos! Pero,mujer,¿por qué desapareciste
ba,sino un catre de lona. Fue como al tercer mes de recibir su y nunca más te acercaste a buscarme, ni siquiera al mercado?
salario. Cuando estosucedíaJacinta sepreocupaba de comprar Cosas de la vida, Josefina..
algo de utilidad para la anciana,a más de que le ayudaba a -Hoy pensaba ir al cine, pero ahora me voy contigo. Vamos
pagar el alquiler del cuarto. Tres vestidos de zaraza le había dar un paseo por el parque Maya.¡Y cómo te encuentro,se ve
A
[Link] pero efectiva la vida del cuartucho iba toman quehas tenido suerte! O,zal fin tu mentadoJorgese portócomo
do otro [Link] apareciendonuevas cosas. hombre decente?
Un domingo al medio día dispuso Jacinta ir a buscar a -Ni me mientes a ese desvergonzado! Anda,vamos por
Josefina llevando asu hija con un quesólohe venido a saludarte; a las cuatro comienzo mi trabajo
vestiditonuevo y un gorrode
lana. Se sentía alegrey optimista sin la acentuada hurañez de y hoy domingo debía trabajar todo el día,pero me dieron
antes. Eso le venía de su nuevO amor, de su permiso.
nueva esperanza,
de su nuevo trabajo. Al salir se encontró con Lito Riego que Josefina Díaz estabasinceramentefeliz al ver a Jacinta no
estabasentado en la puerta y leía un periódico. Una treintena en las condicionestan deplorables como cuando fueron a
de muchachos descalzos y harapientos jugaba en el patio buscara Jorge Pacheco. Qué hermosaestaba su amiga, arregla
común un partido de fútbol con una'pelotade trapo, dando da como todas las muchachas de la capital, con pinturahasta
gritos y diciendo palabras feas como los adultos en El Mango en lasuñas y una alegría sinfronteras! Josefina quedó sorpren
Verde. dida no tanto por los cambios externos de Jacinta como por los
-Alfin lo puedo encontrar, don Lito, ¿cómo estáusted? que sedenotaban abiertamenteensu carácter. Aquella timidez
¡Oh,muy bien,para servirla! ¿Cómo está su chigüina?-Se y aquel pesimismo que le criticara, al parecer habían desapare
cido. Le hablaba con soltura contándole a grandes rasgos y
puso de pie. Era un hombre delgado, alto, de narizgrande y
pronunciada que le daba un aspecto singulare inolvidable al entre risas los días amargos vividos y los que ahora habían
rostro trigueño y ovalado que parecía más largo por la nariz. Comenzado ya con una nueva esperanza.
Sonreíacon naturalidad. En su semblante sevislumbraba algo Jacinta habló de Plinio Rey como de algo extraordinario y,
raro como una gran tristeza o una gran desilusión. A Jacinta le sobretodo, de que ahora sus sueños de hogar estaban a punto
gustó la palabra del trabajador textil que le regalara la cuna. de hacerserealidad. Josefina se alegró también ante el raudal
Conversaron unos minutes en los cuales expresó sus
ella le de esperanzas que agitaba a su compañeray le deseó buena
suerte.
agradecimientos por el regalo y él hizó mimos a la niña. Se
despidieroncomo viejos amigos. Por el hecho de serun obrero Tuvieron que separarsepronto,demasiado pronto al gra
a Jacinta nole saltaba el prejuicio de inferioridad. do denopoder contarle a Josefina todos los sucesosen detalle,
Luciendo vistoso traje baratoy bienpintadaJacinta abordó pero quedaron de reunirse el otro domingo o, mejor el sábado
un bus. La tarde dominical sería espléndida. En las calles las por la mañana. Sin embargo, el miércoles que fue un día de
gentes se veían andar despreocupadas gozando del día de fiesta tradicional en Comayagüela sucediólo que estabanmuy
lejos de esperarlas dos amigas.
87
venía bebida,su inquietud fue más honda y pensó en interve
nir para que dejase ese camino, mas, al amanecer,
después de [Link]ía música en losbillares y cantinas y lasrisas de los
angustiosameditación,mordiose en silencio. Se había conven
Aos en las aceras.
cido a sí misma de que, cualquiera que fuese la ruta debía Eres tú, Jacinta Peralta? ¿Cómo te va, mujer? ¡Ay, si ya
seguirlaporque allí tenía la obligación de su Chelo. lienes tu chigüina tan grande! ¡Echamela,qu linda es! (Se
Finalmente Jacinta compró, no una cama como proyecta parece contigo en losojos! Pero,mujer,¿por qué desapareciste
ba,sino un catre de lona. Fue como al tercer mes de recibir su y nunca más te acercaste a buscarme, ni siquiera al mercado?
salario. Cuando estosucedíaJacinta sepreocupaba de comprar Cosas de la vida, Josefina..
algo de utilidad para la anciana,a más de que le ayudaba a -Hoy pensaba ir al cine, pero ahora me voy contigo. Vamos
pagar el alquiler del cuarto. Tres vestidos de zaraza le había dar un paseo por el parque Maya.¡Y cómo te encuentro,se ve
A
[Link] pero efectiva la vida del cuartucho iba toman quehas tenido suerte! O,zal fin tu mentadoJorgese portócomo
do otro [Link] apareciendonuevas cosas. hombre decente?
Un domingo al medio día dispuso Jacinta ir a buscar a -Ni me mientes a ese desvergonzado! Anda,vamos por
Josefina llevando asu hija con un quesólohe venido a saludarte; a las cuatro comienzo mi trabajo
vestiditonuevo y un gorrode
lana. Se sentía alegrey optimista sin la acentuada hurañez de y hoy domingo debía trabajar todo el día,pero me dieron
antes. Eso le venía de su nuevO amor, de su permiso.
nueva esperanza,
de su nuevo trabajo. Al salir se encontró con Lito Riego que Josefina Díaz estabasinceramentefeliz al ver a Jacinta no
estabasentado en la puerta y leía un periódico. Una treintena en las condicionestan deplorables como cuando fueron a
de muchachos descalzos y harapientos jugaba en el patio buscara Jorge Pacheco. Qué hermosaestaba su amiga, arregla
común un partido de fútbol con una'pelotade trapo, dando da como todas las muchachas de la capital, con pinturahasta
gritos y diciendo palabras feas como los adultos en El Mango en lasuñas y una alegría sinfronteras! Josefina quedó sorpren
Verde. dida no tanto por los cambios externos de Jacinta como por los
-Alfin lo puedo encontrar, don Lito, ¿cómo estáusted? que sedenotaban abiertamenteensu carácter. Aquella timidez
¡Oh,muy bien,para servirla! ¿Cómo está su chigüina?-Se y aquel pesimismo que le criticara, al parecer habían desapare
cido. Le hablaba con soltura contándole a grandes rasgos y
puso de pie. Era un hombre delgado, alto, de narizgrande y
pronunciada que le daba un aspecto singulare inolvidable al entre risas los días amargos vividos y los que ahora habían
rostro trigueño y ovalado que parecía más largo por la nariz. Comenzado ya con una nueva esperanza.
Sonreíacon naturalidad. En su semblante sevislumbraba algo Jacinta habló de Plinio Rey como de algo extraordinario y,
raro como una gran tristeza o una gran desilusión. A Jacinta le sobretodo, de que ahora sus sueños de hogar estaban a punto
gustó la palabra del trabajador textil que le regalara la cuna. de hacerserealidad. Josefina se alegró también ante el raudal
Conversaron unos minutes en los cuales expresó sus
ella le de esperanzas que agitaba a su compañeray le deseó buena
suerte.
agradecimientos por el regalo y él hizó mimos a la niña. Se
despidieroncomo viejos amigos. Por el hecho de serun obrero Tuvieron que separarsepronto,demasiado pronto al gra
a Jacinta nole saltaba el prejuicio de inferioridad. do denopoder contarle a Josefina todos los sucesosen detalle,
Luciendo vistoso traje baratoy bienpintadaJacinta abordó pero quedaron de reunirse el otro domingo o, mejor el sábado
un bus. La tarde dominical sería espléndida. En las calles las por la mañana. Sin embargo, el miércoles que fue un día de
gentes se veían andar despreocupadas gozando del día de fiesta tradicional en Comayagüela sucediólo que estabanmuy
lejos de esperarlas dos amigas.
Jacinta Peralta iba cobrando renombre entre la clientela de
IMango Verde. Se habíarepuestototalmentedel embarazo;
podía comer los tres tiempos del día y al prernderse de aquella
dulce ilusión personificada en Plinio Rey, fue desarrollándose
en ella la alegría de su juventud que tantos años pasara
aplastada en la aldea y en la casa de los [Link] sonreía, por
primera vez, libre, capaz de empujar su vida con su propia
voluntad. Sus relaciones con las compañeras de trabajo eran
buenas,aunque Lola no ocultabaalgunos rasgos de envidiay
quizás de celos por haber conquistado,sólo al Ilegar, a un
hombre como Rey. Ellas tenían que pasar a los reservados
ys'sobrbro interiores con diferentes amigos mientras que Jacinta lo hacía
con uno y, al parecer, le iba mucho mejor que a ellas en lo
económico a más delas perspectivas, pues en la cantinamnucho
secomentaba que Plinio le alquilaría [Link]
En la capital hay popular entusiasmo por la Feria patronal
de Concepción que anualmente vienecelebrándose desde la
épocacolonial. Para la fiesta, al par que se efectúan ritos
religiosos en los temnplos católicos, también se realiza la Feria
consistente en chinamos, juegos de azar, salas de baile en
enramadas y copioso tributoa Baco, tantoen la zona del festival
como en todos los bares [Link] pueblosale por las calles
en tardes y noches buscando esas diversiones que sirvenpara
olvidarse de las dificultades.
defiesta de la patrona había mucho trabajo enEl Mango Verde. ollardeperlas azules. Ellahabíarecordado aquel collar queun
Fue preciso que Rey aflojara algunoslempiraspara pagar otra dia le quisovender la niña Petrona en el mercado. Separecían
sirvienta extra. El objetivo era pasar una noche festiva, diver mucho pues también tenía el corazóndorado,pero Rey asegu
tirse, parrandear en la Feria. Jacinta no puso objeción a los 0queera muy caro,y aquel sólo costaba dos lempirascincuen
deseos del hombre que iba a organizar con ella un hogar la centavos. Su alegría había sido tal que lo había besado
tranquilo y feliz. Para comenzar la fiesta, Plinio invitó a los entrepitosamente ante el público.
propietarios del bar ya las compañeras de Jacinta a tomar en Salieron eufóricos de la cantina. Eran cuatromujeres jóve
"Tres Reyes Magos" que es el hombre de mayor fortunaen la nA. Ya verás que nuestro futuro estará lleno de días
ciudad.
enplendorosos. Conmigo no debes tener ningún prejuicio. jLa
-Deja, deja de cosas -pidió haciéndoleun guiño de
Plinio vida nuestra serávida de sociedad!
ojos que podía sergestode modestia o también no decir nada, Fueron a Comayagüela donde las rocolas y las marimbas,
Mira que la gente me va a clavar el remoquete de "Rey de los losviolines, guitarras y acordeones se escuchaban amontona
Tres Reyes Vagos" y eso estaría en contra de mi reputación. dos de cuadra a cuadra. En las calles andaba mucha gente
¡Sería vergüenza! apelotonada en los chinamos que estaban instalados en las
-Sería vergüenza, óyelo, muchacha. Habla mucho dever proximidades de la escuela República Argentina. Ahí había
güenzay hay que tener cuidado de los que a cada paso sacan yaritos públicos y el bullicio seescuchaba a distantes cuadras.
a relucir el brillo de su dignidad. -Y como viera que Plinio lortoda la Feria anduvo el grupo dirigido por Rey. Cantaban
adoptaba un gesto de seriedad, volvióa su tono paternalista. aratos y en otros, las mujeres acompañantes lanzaban insultos
En fin,hoy se puede hacer una broma a los amigos y fuerade queya los oídos de Jacinta apenas escuchaban concientes. Su
la broma ¡brindopor Jacinta Peralta! -Y se bebió la copa hasta instinto moral ya no reaccionabapor la acción del licor.
elfondo siendo imitado por todos. A la madrugada habían echado el ancla enuna cantina de
De don Anselmno no se sabía cuando hablaba en serio y lasegunda calle de Comayagüela. Se bailaba por instinto casi
cuando enbroma, pues todo lo decía con la misma actitud de sin escucharse qué música tocaba la rocola. En las piezas
persona formal dispuestaa proporcionara todo el mundo su contiguas al salón de baile había varios cuartos bajos y por
solidaridad y sus consejos. Podía ser un hombre sincero igual todos ellos reinaba la promiscuidad y el alboroto. Jacinta no
que un gran simulador y burlador. Hasta un poco más de las sabía dónde se encontraba. Bailó con alguien que le indicó
once permanecieron en el bar Plinioy Jacinta. Bailaron y como Plinio y de pronto se vio en uno de aquelloscuartitos en los
sucede siempre en esos lugares, pronto se vieron metidos en fuertes brazosdelhombre. No tuvo tiempo de preguntarlo que
unarueda de mujeres y hombres que, como ellos, dedicaban pasaba n protestar por la falta de respeto porque el grito
esa noche al jolgorio. Jacinta se había puesto su mejor altanero de otra mujer la sacó un poco a la lucidezy ésta se le
vestido
V al encontrarse s, nche con Pinio hcta lo hakis abrió másaún cuando recibió un par de bofetonesen elrostro
92
93
donde
Después que dieron un plato con sopa al mediodía,
les Iados. ¿Cómo ocultarse
en unacuartería de patio común
fueron conducidas anteun jefe policial. Les Con la cabeza bajay queriendo
propinóuna buena e hacinabantantas personas?
paliza con su lenguaje pletórico de la cara rasguñada
detrás de un pafiuelo, pasó ante
moralidad y mandó que Cullar
cada una buscase,sino los sipensaran
llevaban consigo, diez lempiras nuchasmiradas que nodenotaban
COmopago de multayque presentaran susdocumerntos pers qHe iba a su trabajo.
nales. Antes de salir con un policía, cada una
fue pasando por Otras compañeras
de infortunio estaban yaen la Central.
por
una piezacontiguadando sus generales, las
huellas digitales y Jacinta indagóal oficial si no habían llegadoa preguntar
posando anteun cámara fotográfica. El alma le a su Pinio Rey para
tembló a Jacinta ella, Nadie. ;Nadie! ¿Qué le pasaría
al unísono con el cuerpo de
nerviosdescontroladospor el licor abandonarla en momento? Cierto que su acción era
tan fatal
dela noche. Previó que la foto iría a parara los mas si ella se pudo encontrar en
tal
periódicos y que Vergonzosa y repudiable,
su nombre sería levado con el a Plinio,pues
crespón de la ignominia por ecándalo,mucha responsabilidad correspondía
todos los rumbos hasta los ojos de Incluso, ella no quería beber licor y
Plinio Rey. Luego pensó era quien la había llevado.
también en lo que sería para su hija, cuando razonamientos de Jacinta iban
crecida, tuviera fueél quien la impulsó. Los
conocimiento de esto. cuando requería aunque
teniendojuicio. ¿Por quéabandonarla
Alsalir con un policía en busca del una simple frase cariñosa?Iba
dinero y
de identidad,le pareció ver en un automóvil de su cédula olo fuese de su presenciao de
del ama
azul, un rostro aintiéndose resentida con el comportamiento extraño
parecidoal dePlinio, pero no pudo cerciorarse suidea inicial: "¡tiene razón,
do, Aratos rectificaba volviendo
a
pues el vehículo
dobló por una esquinaperdiéndose con me costará mucho convencer
rapidez. Cómo fue a la el eshombre digno
como pocos;
cuartería y a El Mango Verde, no sabría
jamásexplicárselo. La lo de mi inocencia!"
vergüenza la empujaba hastaquerer severasy un
un camión. Y tuvo suerte de que el
tirarse bajo las ruedas de Denuevo frente al jefe policial. Otras palabras
una
policía, quizás compren pollcía fue llamándolas una por una y entregándoles
diendo su estado de ánimo y no
teniéndole aversión, marchó carterita nueva.
detrás deella a regular
distancia de manera que
nadie pudo iJacinta Peralta!
considerar que la levaba vigilada.
Don Anselmo en silencio le dio Soy yo, señor.
los diez lempiras para la
mucho más gorda por inflamación de golpes y
la
multa,y cuando salía ante la Parecía
mirada sorprendida de la señora
rasguños. Y luego abajo,
leyendo, quedó atónita como siel
Esther,le preguntó por Plinio. Nada
sabíade él. Anselmo sin alma le hubierahuido. No podía creerlo e intentó protestar ya
reír repitió lentamente:
con lágrimas en sus ojos. Pero el oficial
mandó hacer silencio y
-Rey de los "TresReyes
Magos" es muy poco para Plinio. les habló a todas:
-Ydirigiéndose a su
mujer-¡Pobremuchacha, caer en
ése..! manos de -Innumerables veces las habíamos amonestado para que,
honesto, un
Jacintanoalcanzóa comprender esas cambiando de modo de vida, buscaran un camino
enfermándo
número 9 la anciana Sebastiana, muy palabras. Enel cuarto trabajodigno y no andar en la prostitución ilegal,
preocupada al verla iey enfermando con plagasvenéreas que son yaun
azotepara
arañada y saberel suceso, no
hizoninguna [Link]
quedó en el portón esperá[Link] policía la sociedad. Por la radio y por la prensa nos hemos dirigido a
lágrimas la muchacha y retornena la
besó a su hija. Se cambió el todas las mujeres callejeras para que rectifiquen
vestido, se arregló el cabello nuevas.
rostro y volvióa salir, y el [Link] en vano. Más bien, cada día, aparecen
rogando a Dios queno estuviera confun
Lito Riego ni los en casa Esto no puede tolerarlo la sociedad.
No pueden andar
muchachos en el [Link]ó
mirandoa todos didas genteshonradas conprostitutas. Por eso,ustedes, ahora
96
97
-Podrías hacer un viaje al extranjero. pede más mi anor que mi propia voluntad.
Permanecer allá
durante algún tiempoyluego regresara milado. Por ahoramis Yono pienso tirarmea la calle...
yo. Sin embargo, es necesario
negocios no andan muy bien, pero yo te ayudaría a ese viaje. -Note tirarás, para eso estoy policía
Debemos engafiar a la propia
-¿Viajar?¿Ya dónde, Plinio? despistar a la autoridad.
Jacinta!
-Por ejemploa Panamá, a Estados Unidos, digo yo. y aparentar
que obedeces.¡Es la Ley,
sería.!
-Pero,Plinio, ¿y quésemeha perdido a mí en esos países? iP'ero Plinio, eso
que era como un borrador
¿Quédiablospuede hacer una fulana como yo, que no es más La besó con su fuego juvenil
dela mujer.¿P'ara
en la mente atribulada
que una sirvienta? Me daríarisa si no vieraque me lo dices en intalibledel raciocinio
a la fábrica.
algo que Jacinta no pudo comprender. femprano para ir
-Buenas noches,Jacinta -saludó €l conapuro como atrapa Durante un rato Sebastiarna monologó siendo escuchada
Hablaba de Hipólito Riego y de
otros
do en un ¡Ya me cazóusted con su chigüina!Hoy no se
desliz.- n partes por Jacinta.
quería dormir comootras noches. Pero no creo que se encuen vecinos, de la luz eléctrica, del agua potable y del casateniente.
tre enferma. Jacinta comprendió que
sehabía
Allincalló, por su respiración,
cuna y apagó
qHedado dormida. Acostó a Consuelo en
la
-¿Se me habráenfermado miChelo?
la
finales de enero. Fueron días de mucho trabajo por las fiestas Lala, fue un solo paso. A gritos contestó por el hombre.
de [Link] había querido que en Nochebuena
fueran Ytúque te crees, Lola, que las putas de lista son peores
otra vez de parranda, pero la mujerseopuso
convenía por su situación frente a la policía.
diciéndole que no
ksse
je tú?jPorquería con humos!osd opdstol ue
Vino la gresca y si nointerviene don Anselmo con rigor, las
Don Anselmo,sumujery las compafieras la trataban igual ss meseras hubieran llegado a las manos. El suceso causó
ynadie mencionabael suceso
de Jacinta, pues nadie, quizás, muchoscomentarios enlos clientes de El Mango Verde, estan
sabía lo del carnet. Todas las noches
Plinio llegaba y constan lo las opiniones muy divididas. El propio dueño de la cantina
temente insistía en su propuesta de entrar a una casa de citas
e mostró muyinconforme con Jacinta.
de buena reputación para despistar a la policía. Ella resistía. Otro día vino en busca de Jacinta un policía. Por orden
Meterse a un burdel sin ser meretriz? Un día, uno de los "Tres
sHperior que se presentara a la Cerntral. Fue allácon elalmaen
Reyes Magos" se atrevió a lanzar una expresin vaga.
nhilo. Qué querrían ahora de ella? Recordó las advertencias
-Prostitutas las hay a montonesy aveces estando enla lista,
de Plinio.
parecen personas decentes.h roaa Jacinta Peralta, ¿por qué usted nocumple los reglamentos
2 Quizás borracho por decir, pero Jacinta que le
lo dijo
el
dela policía? Debiópresentarse a visita médica eljueves. ¿Qué
escuchó, tuvo la sospechade que ese dardo era para ella.
Y si pasa?
los "Tres Reyes Magos" estaban enterados, ¿quién no lo
sabría Ella no había contado con ese requisito sanitario que
ya? Sacabaconclusiones subjetivas y, una de ellas era,que
allí establecía la Ley. A fin de cuentas, era su ignorancia. Se
todos lo sabían y quepor conmisceración o hipocresía guarda
disculpó mintiendo: no había tenido tiempo, por enfermedad,
ban silencio en su presencia. ¡Qué cosas no dirían a sus mandó a
las fiebres. Bueno, al final el policía la amonestó y la
espaldas! Se sintió como ofendida. Y hasta comenzó a ver en
la clínica antivenérea del hospital.
gestos que antes le parecían habituales en las personas, rasgos
No pudo evadirse y se preserntó al médico con su respecti
de secretos entendimientos sobre ella. Un malquerer iba acu
vatarjeta. Sesintiómorir de vergüenza ante aquel doctorjoven
mulándose en su pecho para todos los de El Mango Verde.
que la consideraba prostituta legítima. Hasta se permitió el
Una noche provocó un escándalo, pues ahora bebía, no
Haleno, yacuando se marchaba, hacerle una bromade un rojo
sólo las copas que le brindaban clientes amigos,sino
que ella ubido que le hizo canmbiar los colores en la cara cono a una
compraba.
doncella. los dientes para que no saltara
Salió apretando el
Cierto que Lola mantenía para Jacinta un
resquemor de torrente de Cuando llegó
lágrimas. a la cuartería iba ardiendo
envidia y celos por su buena suerte de haber conquistado a
de fiebre o de cólera. Por primera vez estuvo a punto de
Plinio al sólo llegar. Sin embargo,nunca hubo una manifesta
contestar una mala palabra a la anciana Loria, pero logró
ción concreta de enemistad. Trabajaban
juntas sin interponerse contenerse.
la una a la otra. Pero esa noche, Lola
andaba bailando con un un odio feroz, y peor, que no sabía concre
Sentía odio, lo
cliente que le proponía ir al cuarto rosado. Quién sabeporqué
tamente para quien.
razones, Lola seindispuso, y'dejándole plantado en el salón, le abordóen
En la noche, al llegar Plinio, inmediatamente
lo
gritó: eob ehotroisreeeioc EIMango Verde. Sin preámbulos, le dijo:
AS-2Qué tehas creído? Quésoy una callejera? Vete abuscar
-Estoy dispuesta a pasarme al lugar donde me aconsejas.
una mujer que sea de la lista y te revuelcas con ella! ¡De esas,
abundarn! Pero conmigo,ni muertade hambre que estuviera! jIréaunque me lleve el demnonio!
Oír esas palabras Jacinta y saltar a la provocación contra -Oh, muy bien, túdirás cuándo!
-¡Si quieres, ahora mismo! ¡Eso sí, ha de ser conmi hija!
104 105
rabajar a otra casa pero que sería por poco tiempo, que al
umplise éste, volvería. Su ausencia de la cuartería no fue
inmediatamente
otada por los vecinos, a excepción de Hipólito
Riego queen los atardeceres jugabacon la
niña.
al
lia, dedicadoen las tardes al cuidadode su jardincitoy de una ilen cana de los Pacheco, había visto un muebletan hermoso
bandada de palomas de Castilla, razón ésta
por la que a la y opa de cama tan lamativa. Cortinajes azul celeste. Una
residencia daban el nombre de El Palomar. allombra colorada con muchos dibujos. Toilet con ancho y
le epejo. Un cancel de cuatro hojas en el que, bordado
Plinio guióa Jacinta por la casa como buen conocedorde en
transversal, cargandoenuna mano la valija y en la otra la cuna. dirigiéndose a madre mientras se echaba
la el pelo castaño
Lahabitación del cancel del pavo real era espaciosa. Un dormi hacia atrás.- Seremos vecinas. Yo vivo en la habitación de al
109
108
de la
Jacinta selo dijo. Al dejarla, quedó muy bienimpresionada Olvida eso, Jacinta, no hagas compleja la simplicidad
por el carácter comunicativo y sinvanidad de la mujer de ojos
[Link] vez Plinio había hecho bien en llevarla allí para Durante estuvo acariciándola con su pasión ardo
un rato
dencias, pero calló. Al fin, saberde la vida de una nueva pupila Huestro?
No podía decir la verdad en ese
en ElPalomar, nada tendría de extraordinario y no valía la pena 'linio sonrió vacilante.
capaz de estropear todo el
importunar. Ya vendrían horas, y largas, en que podrían momento porque Jacinta podía ser
hablar de sus vidas hasta el cansancio, porque eso, cansancio, meticuloso trabajo realizado. Mas la pregunta exigía respuesta.
de proyectos sin tener la
era loque donde la tía Alejandra proliferaba día tras día, Oyeme, querida: no hablemos
cconómica en la marno. Por ahora yo no puedo ayudarte.
cansanciofísico y espiritual. Elena lo sabía. base
Pero tú aquí estarás
Mis negocios aún no marchan
bien.
Regresaron al mediodía en automó[Link] ayudóa su
ha transformado en radiante
nueva amiga a cambiar de fisonomía. [Link] ves cmo la tía te
por hoy, la felicidad tuya
En horas tempranas de la noche Plinio Rey volvió. No mujer de sociedad.¡Deti dependerá,
de Consuelito! ¿Es que no piensas en tu hija y en su porvenir?
pudo ocultar su gesto de asombro al ver a Jacinta: La habían un solo zancudo! Es
y
que la moleste
Mirala cómo duerme
sin
transformado en una formidable mujer moderna, de gran
presencia e indudable atracción sexual. Ahora tenía la cabellera como un angelito divino!
corta, con estudiado alboroto. Parecía más blanco su cutis En el rostro de Jacinta había un gestode gran contrariedad
Jacintaquedó callada con pensamientos amargos cuando loja de papel, un que €l firmó al momnento
recibo,
.
Plinio la dejó. Quién sabe por qué razón en su torturada alma Una coNa, que Jacinta
tía:
nose entere de esto.
el papel de
ya sedebatía una luchaentre la confianza y la desconfianza en
'r
qué? ¿Pretendes seguir desempeñando
mí me conviene que no lo
suhombre. Este, inmediatamente después,fue a verala tía que AHan Bien. Nada sabrá, claro, a
Negocio es
npaey l'ero te pido que ahoraladejes tranquila.
estaba en su oficina contiguaal bar. Le
preguntó fanfarrón:
con ella, sólo pueden
-¿Qué le parece mi adquisición? io. Tu preserncia y tus intimidades
-No sé qué carácter tenga ni cómo vamos a encarrilarla al pejuicar la casa. Comprendes?
trabajo. Es mujer seria, demasiado seria. Eso es lo malo. Si yo mi amarnte y sigue
Uated se equivoca, tía. Jacinta es
mkerándome como [Link] yo desaparezco,iqué actitud
la hubieraconocidoantes, no va
aceptotu contrato en la forma que
lo hicimos. En cuanto a su físico bombón! No está
Tluirá de aquí. Es mejor que siga
creyéndome su
maltratada. A mr?
¿Miraste lo que hace la moda y el maquillaje?¡Ya vas a ver cómo ante.
la van a rondar!Esa muchacha va a ser dos cosas que la retendrán,a
Plinio Rey. Hay
un chorro de plata, No huirá,
siempre que no me resulte un fracaso. Hmdu de ni sabiduría: su hija Consuelo y
su carnet. ¡Ay, Plinio,
-Yo nuncahe fracasado, tía. Muy bien.¡Hablemos ahorade erás muy liebre, pero lo es más
quien caza la liebre!
negocios! Según el convenio me No se confíe mnucho. Jacinta es campesina y como tal,
corresponde el veinte por
ciento, ¿no?
ca,Si se le mete entre ceja y ceja seguirme,
me seguiráal fin
-Veinte por ciernto mensual, sobre las ganancias,así es del mundo.
Plinio. Ya te hemos entregado ha concluido. Si interfieres lo
trescientos lempiras a buena iCallate, Plinio! Tu trabajo
te llamaréy,
cuenta, para gastosde preparación. No podemos darte más. omunicaré a mis socios. En caso de necesitarte,
-Sinembargo,hetenidoque hacer empréstitos adicionales, claro,mediante el correspondiente pago. ¡Aquí se pagan hasta
porque,en verdad,me ha resultadomuy cara. Sólo las malas miradas!
para lograr
y
el carnet y cierta condescendencia
oficial, seme fueron quinien Pinio se encogió de hombros. Pidió a Manuel un jaybol
tos lempiras. clientes y era
pocodespués salió porque comenzaban a llegar
-Hagamnos otra cosa, Plinio. A los trescientos lempiras estar distante no fuera que Jacinta reventara en una
mejor
entregados agregamos quinientos, iya!, pero cancelamos el rebeldía loca.
contrato. Renuncias al porcentaje
mensual. Mas Jacinta Peralta no explotó en El Palomar. Tampoco
-¡Ah,mi queridísimatía Alejandra, se como algo muy favorable,
ve que usted com hizo oposición. Aceptó el encierro
prende que en esta mercancía no habrá pérdidas! policiales que tanto temor
Para que poniéndose así fuera de las miradas
ofrezca esa cantidad, mucha es la fe en sus conocidos, incluso,
el éxito. ¡No,no! Yo no le y aunque estaba lejos de
infundían
renuncio al convenio. Sería renunciar a que noencontrabacomo catalogar ahora,
una renta segura.-Y separada de Plinio,al
Plinio sonriócon todo el brillo de su
diente de oro. si hombre de bieno un malvado, se dejó llevar por la corriente
-¡Bueno,bueno, no hagamos discusión! como un madero. Las cosas fueron sucediendo-deacuerdo la a
conversándole de su vida y de su ayuda para iAdone de la manera más con menos asombro. Espe
veloz y
las mujeres
necesitadas. talcomole decía Alejan
abaqievolviera cualquier día Plinio,
Luego Alejandra fue apareciendo con Jacinta viendo una realidad
iaperoya pocole importaba pues estaba
por las no
ches en el salón principal donde las
hacia otro destino.
demás mujeres, bien ifeente que la empujaba
vestidas y pintadas,atendíana y golpesJacinta adoptóuna
caballeros que,por su presen Después de tantos sinsabores
cia, debían ser muy distinguidos. a la resistencia,
de la
Los que allí llegabarn, iban patura escéptica, y, lo peor, de renuncia suspensamientos
siempre en automnóvil propio. Una muchacha
tocaba el piano aueda deunanuevaruta más acordecon
y atendía la [Link] decía que de que no otro era su
era sobrina suya. Vdeaeos. Jacinta se fue convenciendo
Jacinta sesentaba con la tía o con Elena a
escuchar mnúsica y lo teatino y que la obligación
de su hija así lo imponía. También
hacía como [Link] hombres la veían con que pagar no solamentelos
gran atención nimponíaAlejandra a quien tería
pero la tía no permitíaque la [Link]ían sino la comida, la dormida
y demás gastos,
unjaybol o dos Veatidos, zapatos
y luego la mandaba a dormir,a descansar. para Consuelo.
onservicios
En tornode Jacinta se formóuna aureolade deseos una vez Elena al
mascu Loúnico que te puede consolar -le dijo
linos y de extrañossecretos. Algunos poco tiempo podrás
decíanque era deun país nversar de esos asuntos-es que, en son
del sur del continente. Era una más de las pupilas y, sin a trabajar aquí los hombres
Payar. Cuando una comienza
embargo,nadie podía alcanzarla y cuando hablaban a la tía, hermanita!es capaz de
muy generosos,aunque la tía, jay,
ésta les pedía tiempo, una espera, con hasta el conocimiento.
no poco misterio. Las barte su
muchachas aleccionadaspor la tía hablaban cosas raras de a Elena la verdad de
Bntonces Jacinta le había contado
Jacinta con los hombres a quienestanto aguijoneaba emporcarse, hasta
el deseo aituacióon. había idocayendo,pero sin
Cómo
contenido, la curiosidad de lo [Link] las mismas de donde salió con título de prostituta.
mujeres, ra dar a la policía
aparte,criticaban y mantenían cirto rencor para Jacinta por los y hasta le participó sus
Revelótodo a su eventual amiga
privilegios de que gozaba siendo una más en El Palomar. de Plinio en su vida y en su
lemores y sospechas del papel
Alejandra iba conociendo a su pupila, entrando en su Elena era joveny con gran
presencia en esa casa de tolerancia.
sicología y, lo mejor,en su [Link]ó que la parte más
experiencia de la vida,
no sesorprendíapor nada,pero ante lo
sensibleyvulnerable de lamuchacha era suhijay eso lo explotó indigna
queJacinta le contaba
quedó estupefacta, entristecida,
al máximo hasta obtener sus propósitos como esas fueran
sin violencias, con da, porque
no se imaginaba que cosas
presionesindirectas por el carnet, por lapolicía como ante sus 0s.
amenaza, Fealidad,que pudieran suceder
con el licor. Por algo,durante más de veinte años conocido en esta casa -le contó Elena.
Alejandra -Plinio Rey es mnuy
yo conozco
había sido pupilaen diferentes casas de Nueva York y París y,
Y para que conoZcas
mejor a tu alhaja, te diré que
también hacía bastante ya, de dedicarse al negocio de explotar traídas por Plinio antes
de ti. Una
dos muchachas que han sido
otras mujeres.
está en Panamá la otra yen PuertoCortés. Lo que yo ignoroes,
Para Jacinta el afán de su vida iba
polarizándoseen su hija. quérelaciones tiene con la patrona.
Su amor materno, aún en las condiciones raras en que iba
-Es horrible, pero ya nada
me extraña, Lena.
desplegando sus actividades, acrecía superando otros afanes te ayuden?
-Yno tienes familiares queen Orica, nada más. Ahora
lo
de índole personal cono era la vieja ilusión de un hogar. Su que vive
-Una tía segunda
fracaso le creó gran desilusión y le quedó la hija, sin más es mi hija.
apoyo que más me preocupa la vida... de
quesu trabajo de sirvienta. La intromisión de Plinio Rey trajo -Verdad. Los hijos son una desgracia en
n renacimientode esa esperanza,peroahora ella iba desbara nosotras
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detrás del biombo del pavo real. Fue gran Elena, ora en uno ora en otro de los cuartos contíguos. Se
sorpresapara €ly
juntoa Jacinta fuea curiosear. Esta le dio un bote con leche tibia entendíanbien y se apreciaban,cosa que no sucedía con las
quedando la niña muy tranquila. demás mujeres del lenocinio, las que considerabana Jacinta
Eltema de los hijos estuvoen la conversacióndel hombre como pretenciosa y con humos de superioridad por tener
y la [Link] tenía grandespensamientos sobrela maternidad cuerpo [Link] torno de Jacinta iba creciendo, con
y la infancia y sobreel apoyo que los hombres debían prestar trario a su voluntad,un reguero de rencor y malquerencia,de
a las jóvenes madres como Jacinta. Total, que el simpáticoe envidiasy odios.
inteligente aviador pasó la noche con Jacinta [Link] La tía daba gran preferencia a Jacinta y la reservaba sólo
acostarony hasta la madrugada despertó ella. Al levantarse para personas de reconocido abolengo económico, gentes de
con gran sed por la bebida, Jacinta encontrósobreuna mesita dominio político,hombres de cuello alto. Y, poco a poco fue,
unos billetes de banco. Con ellos apretados en la mano se también,obteniendo el control de su trabajo. Antes que Jacinta
acercó a la cuna de su hija. Dormía. Quedó viéndola con gran pasara a su habitación, la tía llamaba aparteal cliente y cobraba
melancolía como si la viera muerta. con creces. Jacinta era la mujer más cara de El Palomar. Un
Vino a interrumpirla Alejandra que, personalmente, le tiquet le entregabaa la muchacha y después por cada botella de
llevaba un coctel bien [Link] deshacíaen champán o tandas dejayboles que pidieran, le entregaban una
atenciones y
le ayudó a peinarse. cuenta de color diverso, cambiablespor dinero. Jacinta se fue
-Mira,Jacinta, cómo está creciendo tan saludabletu hijita. amoldando a las costumbres de El Palomar.
¡Ay,muchacha, lo que una hace por los hijos! ;Si yo te contara..! Cada viernes había un corte de cuentasen la casa. Alejan
Y la tía estuvo largo rato contandoa Jacinta tiempos de su dra llevaba minuciosamente los ingresos y egresos de cada
juventud cuando por sus dos hijos huérfanos de padre,había mujer asalariada. Alimentación,residencia, vestidos, aseo de
tenido que sacrificar su honestidad vendiendo placer a los ropa,gastos extras, todo era descontado amás deun porcentaje
hombres de cualquier clase, pues ella no había tenido la buena obligatorio para la casa. Regularmente las mujeres vivían al
suerte de encontrar una casa seria y de categoría
como El descuento,siempre endeudadas y eso era un dogal que las
[Link]ás por eso ella era, ahora,tan benévolay condes
mantenía bajo el poder dela tía. Nada negaba a ellas, pero todo
cendiente con las muchachas madres que necesitaban
alguna eraapuntado con aumento a su respectiva cuenta que cerraba
forma de ganar dinero para criar a sus hijos. Ella las con déficit.
compren
día y las quería mucho, casi como a
hijas propias. Alejandra Con Elena salían al mediodía al jardín interior para dar sol
contó mucho de su vida y hasta enjugó alguna
lágrima. Parte a Consuelo que gateaba queriendo agarrar las palomas. Se
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