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Jacinta 3

El documento narra la vida de Jacinta, quien busca trabajo en un ambiente de pobreza y privaciones, mientras interactúa con otros inquilinos de una cuartería. A través de su relación con Sebastiana Loria y otros personajes, se refleja la lucha diaria por sobrevivir y encontrar oportunidades en un entorno difícil. La historia destaca la desesperanza y la camaradería entre los habitantes del barrio, así como las dificultades de Jacinta para conseguir empleo.

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Jacinta 3

El documento narra la vida de Jacinta, quien busca trabajo en un ambiente de pobreza y privaciones, mientras interactúa con otros inquilinos de una cuartería. A través de su relación con Sebastiana Loria y otros personajes, se refleja la lucha diaria por sobrevivir y encontrar oportunidades en un entorno difícil. La historia destaca la desesperanza y la camaradería entre los habitantes del barrio, así como las dificultades de Jacinta para conseguir empleo.

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amistades que al no usar ya sus pertenencias las daban a la con su búsqueda de trabajo que
chinches. Y todo esto alternado
[Link]í, medio curandera,medio mendiga, medio días. Pero en el barrio vivía
religio era el objetivo principal en esos
sa, medio persona,iba viviendoSebastianaLoria.
solamenteproletariado y lúmpen, de manera que para encon
La presencia de la muchacha en el cuartucho de la nifña ir a los otros barrios donde
trar oportunidad de trabajo debía
Bacha causó curiosidad al principio en la cuartería, y todas las acomodadas y [Link] los afanes de Jacinta
residían familias
gentes,desde los más viejos a los muchachos, preguntaban sin obtener éxito. La situación se
por varios días siguieron
quién era. Luego pasóla sorpresay la mujer fue otra más entre
agravaba por la presencia de la niña, ya que no era suficiente
aquel pequeño torrente humano acosado por las necesidades la leche de la madre a la que la subalimentación
externuaba.
y privaciones. -:Cómo te fue?-le preguntaba Sebastiana a su regreso de
Lacuartería formaba un cuadrilátero teniendo seis habita la calle.
ciones por lado, excepto por el de la calle donde solamente niña Bacha: nada. Estoy medio loca.
-Igual,
había dos en los flancos de un ancho portón común sin puerta la locura de
-Tecomprendo, [Link] la locura de los pobres,
que daba al patio, también común para las veinte amiliasahí necesitar, querery no poder.
hacinadas. Cada cuarto tenía un número en el dintel. El
Un día en que la ancianaparecía enroscadaen una espiral
cuartucho de Sebastianacolindabapor un lado con la pieza 10
de recuerdos, le sugirió con cierto desgano:
alquilada por Matea Ramos, madre soltera, con dos hijos -Allí cerca de donde tomas el bus,pasando el barranquito,
gemelos de dieciochoaños, el uno trabajaba en un teatro y el ahí suelen necesitar mucha
estáEl Mango Verde. Dicen que
otro estabade aprendiz de mecánico enun garaje pero todavía
chas para meseras.
no devengaba salario;y dos hijos menores,Polo denueve afños -¿Allí donde hay una cantina, niña
Bacha?
y Rositade cuatro. Los dosprimeros eran de distinto padreque -Allí mismo, en la cantina. A veces hay
sus relajos y hasta
los dos últimos. En la actualidad la señora Matea no tenía
uno que [Link] la
otro vida es así,hija,hay que amoldar
marido. mejor.-Y como
se a todo. Andas yandas y no encuentrasnada
Por el otro lado estaba de vecino en el número 8,un obrero las palabras, agregó:- Allí trabajó un tiempo mi
si le dolieran
de la fábrica textil Roxi llamado Riego, de unos
Hipólito hasta que la tisis se la llevó al hoyo.
hija Zoila,
treinticinco años,soltero, que tenía un radiopequeño y por eso Jacinta comprendió la interna amargura
con que la anciana
ahí se reuníanmuchos vecinos a escucharnoticias locales y las la pared en la cabecera
sereferíaalahija y sintió compasió[Link]
estampas de santos,
de las estaciones de Cuba revolucionaria que tanto atraían a la de la cama de Sebastiarna, junto a unas
con vidrio. Una era la
gente del pueblo.Más alláseguía un sin número de inquilinos estaban dos fotos en cuadros protegidos
sin duda de cuando aún no la había
entre los cuales sobresalía don Lázaro Jácome, hombre viejo, hija Zoila, muy joven y
y amari
acosado la enfermedad. La otra foto era más
antigua
zapatero remendón,viudo y con cinco hijos, cuatro varones y
la mujer Juanita que era la mayor de catorce años y hacía de llenta; aparecíandos mujeres,
no muy jóvenes, con vestidos a
ama de casa pues los otros hermanos eran menores. la moda de los años treinta. Eran Sebastiana Loria y su amiga
gran
La primera tarea de Jacinta en la nueva residencia fue poner de Orica. Jacinta observó el rostro de Zoilay descubrió
ésta estaba joven. Pensó que si
un poco de aseo en la covacha; arreglar el fogón inmprovisado parecido con Sebastiana cuando
en cantina, ella también.
enuna lata de kerosene;poner en orden las raras pertenencias esa muchacha había trabajado
de la anciana;echar agua a la tabla del excusado que estaba ahora mismo, niña Bacha.
-Iréa El Mango Verde,
muy sucia; matar unas cuantasdocenas de cucarachasy alacra -Si te resuelves, hija,
pues jque Dios te ayude! pero-y tuvo
nes; lavar con agua caliente los muebles para liquidar las cierta vacilación- pero si
túcrees que el ambiente de la cantina
70
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no tehaga bien, espérate, a lo mejor


buena casa donde puedas colocarte salta por algún lado una Lando de sirvienta y...
trabajo
sintemores.
La objeción de la anciana se le |Ah..! Bueno, espere un momentito, deje que Anselmo, mi
antojó a Jacinta comosi narido,termine de almorzar. El lecontestará mejor. -Y dio la
tuviera un tono de reproche.
Dispuso irysolicitar el trabajo de aeñoraun largo bostezocubriéndosela bocacon la diestra.
mesera. Ahora, para su necesidad,
trabajo de cantina o de
residencia familiar, daba lo Los tres clientes callados observaban a Jacinta. En la mesa
mismo. La cuestión radicabaen
encontrar donde ganar el sustento. leniantres vasitos y en el centro un plato y saleros, como en el
El Mango Verde quedaba cerca y Anuncio, pero vacíos. Estabarn los tres contritos, entristecidos,
cuando tocabanla rocola
seescuchaba bien claro en la con tal aspecto que sobrecogía al verles; daban ganas de
cuartería; incluso llegabanlos
ecos preguntarles si se les había muerto algún pariente cercano. Por
de las carcajadas y de los gritos de los
clientes. Era muy sus rostros no se podía saber qué edad tendrían. Sus facciones
después del almuerzo y en la cantina no
había quedado más eran muy diferentes pero había en los tres un algo de común
que un trío de parroquianos que por su facha parecían
acabados esperando la llegada de algún
estar que desdelargo senotaba suhermandad. Andaban en camisa,
amigo para continuar bastante sucios, con zapatospero sincalcetines. Estabancomo
bebiendo. La puerta estaba velada por
un cancelito en el que adormecidos pero vigilantes pues en cuanto apareció un hom
aparecían pintados na mesa con un plato
lleno de trozos de
mango verde, dos saleros y varias copas con licor. Con bre en la puerta su modorra desapareció y en sus rostros
letras cetrinos aparecióel mismo gesto de júbilo. Susvoces alterna
grandes tenía el nombre de la cantina, que
también aparecía das tenían un mnismo tono.
afuera,en la pared.
Alentrar aparecíandos salonesno muy -¡PlinioRey! ¡Nuestroqueridoamigo!
grandes,en uno el -¡A nadie le falta Dios,digo yo siempre!
bar y distribuidas en filas unas diez
mesas de madera con salvación!
tapetes de material plástico, rodeadas de -¡Llegó la
sillas de [Link] el
otro salón una pista de baile y -{Como caída del cielo!
enuna esquina la rocola grande,
Con muchos discos de moda. Las ventanas de -;Denlelugar al gran amigo que se siente!
la calle tenían
persianas de tablillas móviles con dibujos de -Quénos honre con su compafía!
pájaros. En las -Ya me van a decir ustedes que están "degoma" -expresó
paredes,carteles de propaganda de licores
extranjeros, cerve
zas y refrescos. Del salóncon mesas se envoz alta el hombre sonriendoamigablemente y sin quitarse
pasaba al interior donde
el cigarrillo finoque llevaba en los labios.- |Quétríode insepa
estabanlos orinales. Dl bary de la pista de
baile tambiénhabía
puertaspara pasara las habitaciones que eran la residencia del rables, los "Tres Reyes Magos"! -Miró su relj pulsera de oro

propietario del establecimiento. y como con sorpresa que era más ironía, les recordó- ¡Pero,
Jacinta seaproximnóal [Link] detrás,
hombres, son las tres de la tarde, van a perder el trabajo!
adormitada,
a una mujer delgada y fláccida. Alfrente, un espejo La señora del mostrador se riófuerteydestempladoy dijo
grande por al hombre que recién llegaba:
el que se podía ver a todos
los que entraban. Del interior
legaban voces y ruido de vajilla. Alguien comía. La -Si están trabajando, donPlinio¿quéno los ve cómo sudan?
mujer Antes de abrir en la mañana ya estabanen lapuertaesperando
sorprendida dio un salto y atendió a Jacinta que le
daba las y muchachas les cuesta hacer que se marchen cuando
a las
buenas tardes.

-¡Buenastardes, señorita! -Y como dando una vamos a cerrar a media [Link] verdad son los "TresReyes
explicación,
agregó:- Eldesvelome nantiene somnolienta.;Quédeseaba? Vagos".

-Dígame, ¿usted es -¡Ay, Esthercita de mi alma, usted siempre echándonos


la propietaria? Es que yo ando solici
Puyas!
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no tehaga bien, espérate, a lo mejor
buena casa donde puedas colocarte salta por algún lado una tandotrabajo de sirvienta y...
sin temores.
La objeción de la anciana se le |Ah..! Bueno, espere un momentito, deje que Anselmo, mi
antojó a Jacinta como si
tuviera un tono dereproche. marido,terminede almorzar. El le contestará mejor. -Ydio la
Dispuso ir y solicitarel trabajo de aeñoraun largo bostezo cubriéndosela boca con la diestra.
mesera. Ahora, para su necesidad,
trabajo de cantina o de
residencia familiar, daba lo Los tres clientes callados observaban a Jacinta. En la mesa
mismo. La cuestión radicaba en
encontrar donde ganar el sustento. lenian tres vasitos y en el centro un plato y saleros, como en el
El Mango Verde quedaba cerca y anuncio,pero vacíos. Estabarn lostres contritos, entristecidos,
cuando tocabanla rocola
seescuchaba bien claro en la con tal aspecto que sobrecogía al verles; daþan ganas de
cuartería; incluso llegaban los ecos
de las preguntarles si se les había muerto algún pariente cercano. Por
carcajadas y de los gritos de los clientes.
Era muy sus rostros no se podía saber qué edad tendrían. Sus facciones
después del almuerzo y en la cantina no había quedado más eran muy diferentes pero había en los tres un algo de común
que un trío de parroquianos que por su facha parecían
estar que desde largo senotabasu hermandad. Andaban en camisa,
acabados esperando la llegada de algún
amigo para continuar bastante sucios, con zapatospero sincalcetines. Estabancomo
bebiendo. La puerta estabavelada por
un cancelito en el que
aparecían pintados una mesa con un plato lleno adormecidos pero vigilantes pues en cuanto apareció un hom
de trozos de bre en la puerta su modorra desaparecióy en sus rostros
mango verde, dos saleros y varias copas con licor. Con
letras cetrinos apareció el mismo gesto de júbilo. Susvoces alterna
grandes tenía el nombre de la
cantina, que también aparecía das tenían un mismo tono.
afuera, en la pared.
Alentrar aparecíandos salonesno muy -¡PlinioRey! ¡Nuestroqueridoamigo!
grandes,en uno el
bar y distribuidas en filas unas -¡A nadie le falta Dios, digo yo siempre!
diez mesas de madera con
-¡Llegó la salvación!
tapetes de material plástico, rodeadas de sillas de [Link] el
otro salónuna pista de baile y -{Como caídadel cielo!
enuna esquina la rocola grande,
Con muchos discos de moda. Las ventanas de -¡Denlelugar al gran amigo que se siente!
la calle tenían
persianas de tablillas móviles con dibujos de -Quénos honre con su Compañía!
pájaros. En las -Ya me van a decir ustedes que están "degoma" -expresó
paredes,carteles de propaganda de licores
extranjeros, cerve envoz alta el hombre sonriendoamigablemente y sin quitarse
zas y refrescos. Del salóncon mesas se
pasaba al interior donde
el cigarrillo fino que llevaba en los labios.- ¡Quétrío de insepa
estabanlos orinales. Dl baryde la pista de
baile tambiénhabía
puertaspara pasara las habitaciones que eran la residencia del rables, los "Tres Reyes Magos"! -Mirósu reloj pulsera de oro

propietario del establecimiento. y como con sorpresa que era más ironía, les recordó- ¡Pero,
Jacinta se aproxim al [Link] detrás,
hombres, son las tres de la tarde, van a perder el trabajo!
adormitada, La señora del mostrador se y destemplado y dijo
riófuerte
a una mjer delgada y fláccida. Al frente, un espejo
grande por al hombre que recién llegaba:
el que se podía ver a todos
los que entraban. Del interior
-Si están trabajando, don Plinio ¿quéno los ve cómosudan?
legaban voces y ruido de vajilla. Alguien comía. La
mujer Antes de abrir en la mañana ya estabanen lapuertaesperando
sorprendida dio un salto y atendió a Jacinta que le daba
las
buenas tardes. ya las muchachas les cuesta hacer que se narchen cuando
-¡Buenastardes, señorita! -Y como dando una vamos a cerrar a media [Link] verdad son los "TresReyes
explicacin,
agregó:-Eldesvelome nantiene somnolienta.;Quédeseaba? Vagos".
-;Ay, Esthercita de mi almna, usted siempre echándonos
-Dígame, ¿usted es la propietaria? Es que yo ando solici
Puyas!
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-Pues yo, lo crean o no, trabajo -dijo uno de los tres con las tenido buen olfato, muchacha. ¿Cómo
sorna- pero cando quiero: ¡soy me dijiste que
propietario! ts llamast
de jaranas-acotóEsther.
-Propietario
Jacinta P'eralta, para servirle.
-En yo tengo mi filosofía -afirmóotro- ¡que trabajen
fin,
'ueshas llegado en buena
hora, Jacinta. Necesito una
bueyes! El hombre, que tiene un espíritu divino, no chacha para mesera. La cocina estácompleta.
ha nacido Una de las
para esas vulgaridades.¿Verdad, don Plinio?
tes meseras se ha enfermado y parece que es cosa seria,
-Esa es la verdad -aprobó el joven-,para
ustedes los que guramente ya no vuelva.
trabajamos somnos bueyes, pero como son ustedes los
"Tres Y cuándo puedo comenzar?
Reyes Magos" tienen razón de vivir sin rebajarse -Hoy mismo
a bueyes. si Ven a las cuatro de la tarde, o si
quieres.
¿No?
quieres dejalo para mañanaporque yano tardan lascuatro. Los
de blanco,ropas tropicales muy limpiasy los
Plinio vestía dias de trabajo únicamentelaborantarde y noche,al medio día
zapatos relucientes. Era blanco,de buena presencia,
mediano solo viene una,pues nos arreglamostrabajando
mi mujer y yo.
deestatura al sonreír y hablar le relucía un diente de oro. En
y
I'eroen la noche siempre está llenoy los días de
también.
fiesta
el cuello mostraba una gruesa
cadena de plata que por lo Sile parece podré venir mañana.
transparentedela camisa sportseveía que llevaba una medalla
del tamaño de n
[Link]és de hacerles bromas a los
eso
-Magnífico, Jacinta. Aquí trabajarás bien.

sí.
Casa de respeto,
Comenzarás ganando dieciséis
Cantina pero sin relajos.
tres vagos que eran conocidos con el apodo de los "TresReyes lempirasmensuales. Más adelante, ya veremos.
Magos" porque siempre andabanjuntos de cantina en cantina, -Estábien,don Anselmo, vendrémañana sin falta. Hasta
Plinio les hizo servir un medio litro
de aguardientepor la luego.
señora del bar y se sentó con ellos en la misma rueda. La -Hastaluego, muchacha. -Fuedetrás de ella a la puertay en
palabrade Plinio tenía cierta afabilidad tan extrema que resul
voz baja con tono paternal- ¡Ah,escúchame, te aconsejo que te
taba chocante, al menos esa fue la impresión que causó en arregles un poco, que te pintes, te acicales, vienemucha gente
Jacinta.
distinguida y culta! No es por ofenderte, es un consejo para tu
se despreocupó delos bebedores para entablar conver
Ella bien.

sación con el propietario de la cantina que salió del interior -Muchas gracias, don Anselmo, no se preocupe.
limpiándose con un palillo los dientes muy brillantes. Bajo, Sólo el hecho de poder, al fin, trabajar, llenaba de gozo el
coloradote, de gruesos bigotes a lo Chaplin y ojos verdosos, el corazón de Jacinta. Dieciséis lempiras, más de lo que ganaba
popular don Anselmo se hacía simpático a las gentesporque donde los Pacheco y por trabajar sólo desde las cuatro de la
las sabía tratar con suma cortesía y respeto de acuerdo a su tarde, ¡estaba bien y con la esperanza de un aumento futuro!

categoríayalas relaciones que mantuviera [Link] Regresócasi corriendo a la cuartería. Tarnto era su júbilo que
capaz de darle su cama a cualquiera que ya no pudiera andar abrazó a la niña Bacha riendocomo una chicuela. Laanciana la
de la borrachera,si ese cualquiera estaba entre los buenos dejódesahogar su alegría mirándolacon una sonrisa que casi
clientes, asiduo y pagador; pero también podía sacar a punta era de conmiseración. Así era su hija Zoila, alegre, pero todo el
piés a alguno que por cualquier asunto le molestaseo molesta tiempo, en las buenas y en las malas horas. Estuvo a punto de
se a sus clientes, siempre que éste fueracomo los "TresReyes que le brotaran lágrimas sin poder comprender si por el
Magos" quenunca compraban con dineropropioy sólo sabían recuerdoo por Jacinta.
a las gentes para beber de gorra.
echar cobas La muchacha fuea atenderasu hija sacándolade la caja de
74

cartón a
la Que pusiera unos pañales. Estaba despierta y no
lloraba cond
dedito pulgareen la boca. Gordita, fina de faccio
nes, pero aúnsin poderse denotar en ella
características deter
minadas
como pasa en todos los niños en sus primeros días de
nacidos.

Mi niña se viste sola


su faldita de zaraza,
iquéempinadita queda
cuando me besa y me abraza!

Era prnera vez que Jacinta le cantaba a suhija. Y le parecía


que hasta el (uartucho destartalado sellenaba de luz, no sólo
El Mango Verde! ¿No?
el sol queehtraba por las claraboyas de las goteras
formando -¡Eh, don Anselmo,vaprosperando
círculos en nisO sino de esa otra
el
-Es- una prosperidad eventual,
amigo Plinio. El Mango
luz que no se ve pero se
siente en el alma:la Verde es ungenuino descubridor de estrellas pero poco tiempo
esperanza.
brillan en su cielo.
-¿Se eclipsan pronto?
-Y en voz baja, confidencial- Voy
-1Quéva! Se las raptan!
comisión, Plinio. ¡Seis estrellas sonya las
a tener que cobrarte
que te has levantado de aquí! Por la próxima vamos a ir a
[Link]
soy más que un pobre
-¡Ay,amigo don Anselmo,si yo no
comisionista! ¡Ya quisiera yo vivir como
corredor, un agente
tú!ies soyanousapariencias.
uér
En Mango Verde hay
El
-No te fíes de las
se
mucho ruido, corre la plata, es verdad, pero las ganancias no

ven. Sonotros, los comerciantes mayoristas, los abastecedores,

quienes sellevan la tajada del tiburón.


negocios redondos.
-Pero hay medios para hacer
-¿A qué te refieres? Sólo que fuera el contrabando, pero

hermano,en eso ¡yo le hago las cruces!


haciéndole un guifño signi
-Se ve, se ve -murmuróPlinio
ficativo.

La una canción mexicana y unas parejas


rocola gritaba
lado, junto a las mesas y
bailaban en la pista. En el otro
envueltos en una nube de
humo de tabaco bebían clientes,
conversaban de
hombresen su mayoría. Don Anselmo y Plinio
lado a lado del mostrador viéndose
y viendo en torno. En el
77

diálogo anterior se referían a muchachas meseras que


las
Lola, una de las compaferas de trabajo, sehabía escabullido un
legaban a trabajar y que cuando eranhermosas se las levaba
pronto algún cliente, y Plinio veía prosperidad en el negocio
par de veces con dos hombres distintos. Qué habría en esa
partede la casa?Tenía la comezón de la curiosidad. Lo más
por la adquisición de Jacinta Peralta que había comenzado
sorprendentepara Jacinta había sido que algunas personas le

a
trabajar desde hacía pocos días y que, como siempre que
dejaran propina. Eso lo ignorabay constituyó no poca alegría
llegaba una nueva mesera, ocasionabaespecial atencin mas
culina.
pues era una entrada suplementariaen la que el patrón no
intervenía.
Jacinta había adelgazado mejorando su silueta. Como
novata en el oficio se mostraba atenta y sonriente poniendo por favor...
-Señorita Jacinta,
La muchacha fue presurosa hasta la mesa de donde la
cara de sorpresaante todo. Con un azafate en una mano y un
llamaba Plinio Rey, uno de los más caballerosos clientes de la
limpiador en la otra, iba y venía de una fila de mesas al
casa. Lo había conocidodesde la tarde en que llegara en busca
mostradory viceversa. Llevaba un delantal blancocon pechera
de trabajoyque brindara a los "Tres Reyes Magos" que, por
y una cofia azul que le quedaba chica y por eso, al solo
cierto,por ahíandaban sin tener lugar fijo, yendoy viniendo
ponérsela inclinada sobre el lado izquierdo de la cabeza la entre las mesas, bebiendo lo que otros les regalaban. Rey iba
agraciaba mucho. Otras dos muchachas con igual uniforme sentándose.
hacían igual trabajo atendiendo sus respectivas líneas de me
-¿Qué,le gustael trabajito, señorita Jacinta? Si usted no ha
sasy la rocola. La preocupación de Jacinta estaba en no perder
antes en esto, no le ha de ser grato. Eso sucede a
trabajado
de vista a los clientes que servía, llevandobien la cuenta de lo menudo cuando unono está acostumbrado aun ambiente.¿Le
consumido, que también levaba apuntada don Anselmo o su
gusta?
señora Esther en a caja registradora. A cada sirvienta le
-Gustarme? Pues, claro que gusta el trabajo que na
entregaban cinco lempiras al comenzar el trabajo de manera puede hacer honradamente para vivir. Es primera vez que
que cada tanda servidafuesecomprada por ella en el bar; pero sirvo de mesera, carnsa mucho, pero se [Link]
como sucedía en la práctica, los cinco lempiras se agotaban -Y también se divierte,¿no? -dijo Plinio con el brillo del
antesde que los clientes pagasen suscuentasy de esta manera diente de oro detrás de la sonrisa, mostrándolecon un gestode
tenía la caja que entregartiquetes como vales a cargo de cada
cabeza a un par de beodos que abrazados se contaban,con
[Link] alq alouco obtorbum
misterio, quién sabe quésecreto, a gritos.- Sírvame una cerve
Lehabían recomendadoque tuviera mucho cuidado enlos
za, por favor.
pagos pues había algunos clientes mañosos que trataban de Jacinta fue al bar y trajo pedido con un vaso y unos
el
irse sin pagar o pagar menos de la cuentay, en tales casos, la
trocitos de [Link] alejaba pero Rey la detuvo de nuevo. La
mesera tenía que poner de su bolsillo la diferencia. Era el sexto
palabra del hombre era agradableaunque con cierta cosita que
día de trabajo de Jacinta y ya le iba encontrando el ritmo a su
a Jacinta le sonaba artificial. Mas,la muchacha tuvo que dejarle
labor. Entablaba conocimiento de muchas personas que eran
para pasar a otra mesa donde varios hombres que tomaban
asiduos clientes. Sinembargo, el ambiente le era repulsivo al desde temprano, la [Link] de ellos, mediano y de cara
avanzar la noche,pues los hombres y mujeres que llegabanse roja, más roja aún por el licor, ya ratos que le lanzabapiropos
emborrachaban y perdían el buen comportamiento. Además, obsequiándola con jayboles. IHabía tenido que tomar dos por
hacia el interior no sólo estabanlas habitaciones de la familia
que don Anselmo selo ordenó para satisfacer al cliente que era
dueña de la cantina sino que había dos cuartos en los que
"una bella persona" según sus palabras. Por fortuna los
observó desaparecíanparejas misteriosamentey hasta
Jacinta
jayboles casi no tenían whisky y, no obstante, le provocaron
dolor de cabeza y un cierto
aumento de energías. Cada jaybol
costabaun lempira y medioy aquellosseñoresdonde ha metido de lleno en el corazónsin pedir permiso". Y así será
estaba el
"cara roa" ya se venian tomando cada uno Verdad, Jacintía?
Sus dos docenas
Se sorprendióJacinta al ver cómo gastaban tanto dinero en Laalegría de Jacinta fue eclipsada. Comprendió que la
alegría ficticia de los jayboles no dejaba huella de dicha. El
copas, cantidadesque ella jamás había ganado
trabajando ni hombre seguíanecio en su reclamo de toro embramado. La
podría jamás ahorrar.
apretaba, la estrujaba y a veces con su rostro junto al suyo la
Tuvo que tomar otro jaybol. Por fortunaya era más
allá de Ilenaba de saliva oliente a whisky y a sardinas en aceite.
la medianoche y casi todos los clientes
iban marchándose
-Pasemosallá mejor, Jacintía.
después de pagar sus cuentas. Quedaban los cuatro del "cara
El"cara roja" llevarndode la mano a Jacinta pasó al interior
roja", Plinio Rey y
"Tres Reyes Magos" que a pesar de
los
haber bebido conduciéndolahasta el lugar misterioso que era simplemente
tanto de
gratis no pensaban marcharse.
Don un cuarto con luz rosaday una cama con colchón y almohado
Anselmo cerró lapuerta de calle. Las otras dos meseras
comen nesverdes, un par de sillas y una mesitacon un aparato de
zaron a rendir cuentas.
¿bailamos?
-Jacinta
radio, vasos y un pequeño ventilador eléctrico.e
Se zafó de la mano del "cararoja" y seplantóa su frente
-¡Ay,señor, que ya es muy tarde, además, yo casi no sé
bailar! con gesto indignado pues había comprendido para lo que
servían las habitaciones secretas.
-No se haga rogar de un buen amigo. Vengay pongamos
música, -Bueno,iy qué pretende usted?
La rocola seguíatocando automáticamentelos discos pa
-Si ya estácerrado..
gados. Los "Tres Reyes Magos" rodeaban a Plinio que estaba
-Eso no importa, mejor,Jacintía!
más atento al interior que a laplática alcohólica de los vagabun
La tomó de un brazo y la llevó a la pista. Metió varias
dos. En la otra mesa seguíanbebiendoy hablando alto los tres
monedas en la cisura dela rocola e hizo que Jacinta marcara las
compañeros del "cara roja'". Lola y la otra muchacha habían
piezas musicales de su agrado. Una rumba resonó por la
comenzado a barrer el salón de baile y en las mesas vecinas
cantinay,cosa rara, la muchacha queno quería bailar se sintió
dejaban puestas las sillas con las patas para arriba, algunas
alegre. ¿Cuánto haría que ella no bailaba? Ya hacía mucho,
luces fueron apagadas por innecesarias.
desde la Nochebuena en que con Josefinayotras sirvientas se
De pronto se oyeron voces coléricas en el [Link] eco de
habían [Link] Jacinta casi no sabía bailar. Hacien
do todo lo posible en los brazos del hombre apenas si resultaba un sopapo y pasos precipitados. AparecióJacinta bellamente
Detrás venía el hombre
pálida de indignación y miedo.
un brincar aceptable. Por lo visto también el "cara roja" era sobándose la mejilla izquierda consecuencia de su arrebatado
malopara el baile o estaba muy ebrio,pero él se conformaba y como si estuvieran
y tropical amor. Ahora estaban callados
con llevarla muy abrazada a su [Link] fortuna, pensaba
jugando al gavilán y la paloma. Los compañeros del "cara
ya no había tanta gente que la viese dar esas vueltas y
Jacinta,
roja" se aproximaron,también Plinio
y los "Tres Reyes Ma
contorsionesestúpidas. masticando
gos". Anselmo daba golpecitos en el mostrador
-¡Ya ve cómo sí sabía bailar, Jacintía, era que me quería de gavetay lo introdujo
chicle; con lentitud sacóun revólver la

despreciar! Y yo que, no se imagina jcómo me siento a su lado Dio vuelta y fueal salón
en su [Link]ía a sus clientes. la
bailando!Es como andar en el cielo! Desde el primer día que
donde el "cara roja" indignado gritaba explicarndo a sus
la vi, me dije: "estamujer tan hermosa, serámía porque se me de mesera.
amigos la felonía la
-¡Putilla esta, hombres! Qué se ha creído? Qué se va a
atorar mis jayboles por gusto? con las personas que pagan. Además, óyeme, y te lo digo por
tubien.
-iYo no le he pedido nada! ¿Y qué? ¿Cree usted que se va 91dnor
a revolcar conmigo por un par de jayboles? Lolay la otra muchacha le hicieron un saludocon la mano
ssitr a Jacinta despidiéndoseensu precipitada salida, Eran las dos
Jacinta hablaba recio. Pero en ese momento Plinio intervi
de la mañana. Anselmo hablaba de manera paternal como
no de manera sorprendente,sacóun billete de diez lempirasy
queriendo prestar una gran ayuda a la [Link]
selo puso en el bolsillo de la levita al"cararoja" diciéndole con
calma: -¿Túquieres trabajar aquí?Pues debes adaptarte al medio.

-Basta ya, compadre. Ahí tiene diez lempiras por los Yo no te fuerzo, si no te parece, puedes irte, pero tú debes ser
consecuentecon los clientes que pagan. ¡Espera,espera! Yo no
jayboles. Y por favor, deje en paz a la pobre mujer.
le obligo a que te acuestes con fulanoo con [Link] no es
-iAh, conque túeres el padrón, no! -Tomnó el billete y lo
lanzó al piso con [Link] sb veo rae
asuntomí[Link] la vida es dura muchacha. Dieciséis lempiras
y unaque otra propinita que te dejen, no sirven para nada y
-Vamos,vamos, señores, se hace tarde -dijo con indiferen
cia Anselmo tratando de minimizar el asurnto pues veía más como dices que tienes unahijita pequeñ[Link] bien de los
el

ya la
bronca entre los hombres y Plinio. Pero el "cararoja" cambió hijos los padresestamos obligados atodos los sacrificios.Y con
complacer aun hombre, no se pierdenada. Claro,un hombre
de idea y se agachó tomando de nuevo el billete y se lo echóal
que sea también generoso,que pueda ayudar! ¡Si yo te conta
bolsillo. Luego con cierta pena se quejóal cantinero:
-Ffjese, don Anselmo,que esa putilla me dejó en puerta.
Anselmo veía a Jacintacon afectuosidad, como si setratara
-iY quéquieres?¿Qué te la sostengayo? No amigo. Si ella le una persona muy querida y cuyo destino le interesara
no quierees cosa suya. Yo creo que lo que pasa es queno sabes
primordialmente.
tratar a la [Link] parece que todasson iguales. Hay que tener
-Aquíhan pasado muchísimas como tú. Buenas y lindas.
mollera.-Y con el índice se dio golpecitos en el frontal.
Yocreoque hasta vírgenes. Pero aquí sevive la vidaverdadera
e No hubo necesidad de que les echara de la cantina porque
y quien trabaja de mesera es porque necesidad tiene ¿verdad?
el "cara roja" se aplacó ante los consejos de sus amigos.
Yno me refutes porque yo se lo que me vas a decir: que tu
Pagarony se marcharon sin gritos pero insatisfechos. Jacinta se buena conducta,quetuhonradez, que elnombre de tuspadres,
aproximó a Plinio y le dijo:
que vuelve y que tuerce. En fin... todo eso es muy bonito, pero,
-Muchas gracias, no esperaba eso de usted. Se ve que es Jacinta Peralta, amiga mía todo es inútil! Te lo dice un hombre
buena persona. Gracias, don Plinio.
de experiencia que no tiene por quédesearte un mal y que está
ol-Adelante de míno secometen canalladas y menos contra satisfecho de tenerte en su casa y de ayudarte en todo.
usted que es muchacha decente.
Jacinta no encontrabalas palabras justas porque tampoco
Cuando todos se marcharon Anselmo llamóa Jacinta y en BUspensamientos eran claros. Tantas nuevas impresiones la
confianza, con su tono paternal, comenzó a decirle: tenianaturdida. Ella veníasaliendode servir en casa de familia
s-Mira,muchacha, no estuvo bien lo que hizo ese hombre, y realmente no conocía biern otros ambientes de no ser el de su
pero es que estaba muy "bolo".Es una bellísima persona. aldea lejana. Quería refutar alpatrón peroel acento paternal, la
Ocupa un buen puesto en el gobiernoy tiene títuloprofesional. bondad de éste, la desarmaba. Ella tenía una moral,pero ahíno
Pero los jayboles se suben y cualquiera mete las patas. Lo que 6e tomaba en cuenta, obien era una moral anticuada, camnpe
pasa es que tú tampoco estuviste bien, no se debe ser malcriada slna, degente sin cultura. Se sintió muy
empequeñecida y muy
sola, Tenía deseos terribles de lorar, de abrazarse a don
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82
Se acostósobrelos guangochos, puso ala niña ensu regazo
que no conociómás que de
Anselmo como abrazara un padre y apagó la luz. Alguna claridad entrabapor los agujeros del
aprender a vivir, a
nombre, y con su apoyo
desinteresado tejado pero en principio Jacinta sólo veía sombras densas.
las demás gentes de la ciudad.
desenvolversenormal como Ouería serenarse y pensar detenidamente en lo que sucediera
en -Anda,anda, Jacinta, duerme; ya es la madrugada. el frío losúltimosdías, pero le era difícil por la emoción. Pensamien
salir de El Mango Verde Jacinta
seestremeció por tos contradictorios la sacudían como si latiraran ora a un lado
On
nieblas. Por el lado
Al
barrancos había
de la madrugada. Entrelos oraalotro. Las imágenes sesucedíancomo en un caleidoscopio,
las palabras ya conocidas
de los "Tres
contrario a su ruta oyó unas buenas y otras malas. Y ella, como al nargen de la
ir a esa hora
pues al
Reyes Magos" que discutían a dónde zarabanda,vacilante, indecisa. ¿Hacia dónde la empujaría la
a costa de otros.
parecer tenían deseos de seguir bebiendo vida?
mal pensamiento -dijo una
-La esperaba,pero no se haga Sentía en la boca el sabor de los jayboles y sefuequedando
un hombre que la hizo estreme
voz, y alhí frente a ella apareció [Link]ñóque Jorge Pacheco llegaba ensu automóvil,
sonrió.- Imaginé que esos
cer timorata, pero al reconocerle, Arrepentido de su mal proceder y quetomando a la hija en los
penséque podría serle
borrachosla podían esperar ala saliday brazos, decía: "ahora mismo vamos a donde mi madre para
en este mundo, señorita Jacinta, y
útil. ¡Hay mucho canalla que conozca a sunieta. Todos tienen que pedirte perdónpor los
siempre!
muchachas buenas como usted corren peligro ultrajes." Mas,en ese momento llegaba el hombre "cararoja"
-Es usted conmigo. No merezco tanto,
muy bondadoso y le quitaba de los brazos a la niña gritándole: "¡Déjala porque
que hay en el mundo
don Plinio. Ciertamente estoy convencida yo me voy a casar con ella, la he comprado con jaybolesy
los hay decentescomo
muchos desvergonzados,pero también boquitas de mango verde!" Y entonces, en el suefo, ya
usted. Consuelitono era la nifña sino ella misma,Jacinta Peralta, que
fueron por el
Conversando así como excelentes amigos forcejeaba por evadirse de los puños del "cara roja". Despert
de la cuartería. Aún en el portón
corto trecho que les separaba asustada y sudorosa dando gracias a Dios porque era sólo
unos minutos hablando en voz baja
sin puerta estuvieron pesadilla. Elcorazón, forzudo minero, quería abrir galería
la mano. Plinio se
mientras él le estrechaba acariciadoramente buscando mineralfueradel pecho.
cuarto número 9 e, involunta
alejó hasta cuando ella entró al Y la vida la fue llevandocomo por un carril abierto desde
riamente, vino a sus recuerdos la imagen
de otra mnujer que antes hacia los brazos de Plinio Rey, el hombre que tarn gentil

había pasado por su vida. y valeroso apareciera ensu camino en la voráginede El Mango
Jacinta encendió una vela. La anciana
dormía con su suave [Link] odiado recuerdode Jorge Pachecopasó al traspatioy
de cartón dormía,vuelta de
[Link] despertó. En la cajita enelfrontónsurgióen altopedestalel nuevo hombre aureolado
lado, Consuelitocon el pulgar
en la boca. A un lado estaba el de virtudes y [Link] comprendía que era ella
despertóa la media
chupón que le pusieraSebastianacuando demasiado pequeña e insignificante para hacerjusta pareja con
y con minuciosidad de
noche llorando. Abrió el monedero Plinio, hombre todavía joven, distinguido, no pobre según
después
mendigo fue contarndo las monedas que le quedaron parecía,trabajador según suspropiaspalabras, guapo y respe
Dos lempiras sesenta tado en la cantina. Más alládel bar también debía ser un gran
de hacer las cuentas con don Anselmo.
bebedores. Volvió a
centavos le habían dado como propina los hombre denegocios pues siempre andaba con grandes preocu
dinero robado.
contarlas con trémulas manos como si fuese paciones. Ella no merecía su amor,pero el amor no distingue
de panela dejaría
Pensóque al día siguiente en vez del chupón entre los grandes y los pequefñosy se arrima donde el corazón
Con precaución alzó el manda. Eso decía el propio Plinio. En consecuencia,Jacinta se
para su hija un biberón con leche.

monedero donde iba ahorrando las propinas.


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85

entregó de nuevo a hilvanar sueños de


[Link]ó mu carpinterotambién,logrólabrarla en sus ratos de [Link]
cho en poco tiempo. Don Anselmo la aconsejaba un buenhombre Hipólito, no puede ver a la gente en dificulta
diariamente
con el mismo tono paternalpara formarla des cuando ya estáqueriendo ayudar. Pero el pobre vive casi
modernamente de
acuerdo a la vida superior de la ciudad. como nosotras aunque trabaja en una fábrica [Link]
Mas si se mostraba alegre, si bailaba ya La sorpresa la hizo enmudecer unos momentos., Luego
mejor y con
cualquiera, si aceptaba no sólojaybolesy cervezas
sinohastael expresóno sin sentir cierta desazón porno haber sidocomnoella
puro cognac y whisky, sin embargo,rehuíaentrar a los cuartos imaginara:
reservados que antes la inquietaran como un
secreto. Una -iAy,nifa Bacha, y yo que casi no lo conozco!
noche al concluir el trabajo Plinio laconsigo en uno de los
dejó -Elsale muy temprano para su rabajo y regresa casi al
cuartosdeluz rosada y cama con almohadonesverdes. [Link] un hombre muy callado. Toda la vecindad lo
Jacinta
se entregócontenta,con su confianzacampesina en
la honra aprecia y a veces hastahay quienes abusan de su buena fe.
dez del hombre que había tocado las cuerdas sensitivas de su -Déleen minombre las gracias, niña Bacha,pero no le diga
alma. Y, denuevo, aparecióen ella la ilusión
de que no lo conozco porque siendo tan vecinos me daría ver
un hogar, dela casita alquilada para vivir conesperanzada
su hombre que gienza.
tenía la virtud de querer también a su hija La anciana salía por las mañanas. A veces no regresaba
Consuelo, según se
lo afirmara tantas veces a
pesar de no conocerla, pues Rey sino en la tarde pero siempre antesde las cuatro ue era cuando
siempre senegaba a llegar al cuarto de Sebastiana"por respe Jacinta marchaba al trabajo. Ahora Jacinta le dejabapreparado
to", como decíacon [Link], hogar,era
eso el supre a su hija un bote de leche Nestlé para dársela con biberón.
mo anhelo de su existencia, aunque siguiera trabajando de Sebastiana la calerntabacuando la nifña exigía con su llarnto y se
mesera! Entonces no habría ya necesidad de quedarse en la daba a beber. La anciana veía a la muchacha con sano
el
cuarto rosado de El Marngo Verde. ientimiento. Cuando quedaba sola hablaba de cosas raras,
Una noche, o mejor dicho, un amanecer, que retornóal incoherentes para oídos extraños, pero el hilo de sus pernsa
cuartucho en donde ahora dormía en un colchón mientos era lógico. El hecho casual de que Jacinta hiciera el
porque aún
no tenía cama,le sorprendióencontrar a su hija ya no en la caja mismo trabajo de su fallecida hija, le reabría viejas heridas. No
de cartón, sinoen una cunita de verdad, hecha de madera de pocas veces derramaba lágrimasdando de beber la leche a la
pino y pintada de [Link] empujarla,ella sola semecía en dos niña. Por la madrugada cuando llegaba Jacinta, regularmente
pequeños arcosque la sostenían. Inmediatamnenterecordóque ella despiertao despertaba pues tenía sueño muy sutil.
estaba
Plinio le había ofrecido comprarle una en fie quedaba quieta firngiendo dormir y sufría cuando escuchaba
cuanto los negocios
lo permnitieran. ¡Era una sorpresapues nada le había
dicho al que la mujer,a la luz de la vela, contaba monedas.
respecto! "Vaya las cosas que hacen los hombres cuando "lgualita, igualita a mi Zoila -se decía con un nudo en la
amaban, puros niños!"Estuvo pensando mucho ensuhombre parganta.-¡Dios mío, protege a esta muchacha porque es
y se durmiócuando los vecinos ya se levantaban.Más tarde buena como lo era mi hija!"t
abandonóel colchón todavía con cara de insomnio. Le pregun Yseguíameditando, cubriendo de lágrimassilenciosas la

tóa Sebastiana que quién había llevado la cunita y ella le almohada donde sus manos sacrificaban a las chinches enemi
contestó: [Link] Sebastianaaquellas monedas eran como la expresión
-Mira,hija, ayer en la tardecita le trajo ese regalito a Chelo le una infamia o de una gran fatalidad. Nunca decía una
nuestro vecino del númnero 8, Lito Riego. Dijo que había palabra sobre ello ni sobre el trabajo nocturno, como nunca
encontrado esas maderitas propiaspara una cuna y comoél es había reprochadonada a Zoila. Al encontrarse una noche que
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de los
veníabebida,su inquietudfue más honda y pensó en interve asueto. Se oía música en los billares y cantinas y las risas
al amanecer, después de
nir para que dejase ese camino, mas, niños en las aceras.
te va, mujer? ¡Ay, si ya
angustiosameditación,mordiose en silencio. Se había
conven
-„Eres tú, Jacinta Peralta? ¿Cómo
cido a sí misma de que, cualquiera que fuese la ruta debía
tienes tu chigüina tan grande!
¡Echamela,qué linda es! Se
porque allí tenía la obligación de su Chelo. mujer,por qué desapareciste
seguirla parece contigo en los ojos! Pero,
FinalmenteJacinta compró, no na cama como proyecta ni siquiera al mercado?
y nunca más te acercasteabuscarme,
ba,sino un catre de lona. Fue como al tercer mes de recibir su -Cosas de la vida, Josefina..
Vamos
[Link] sucedíaJacirntasepreocupaba de comprar -Hoy pensaba ir alcine, pero ahora me voy contigo.
algo de utilidad para la anciana,a más de que le ayudaba
a ¡Ycómo te encuentro,seve
adar unpaseo por el parque Maya.
pagar el alquiler del cuarto. Tres vestidos de zaraza
le había como
quehas tenido suerte!O,jal fin tu mentado Jorgese portó
la vida del cuartucho iba toman
regalado. Lenta pero efectiva hombre decente?
do otro aspecto. Iban apareciendo nuevas cosas. ese desvergonzado! Anda, vamos por
-¡Ni me mientes a
Un domingo al medio día dispuso Jacinta ir a buscar a comienzo mi trabajo
que sólo he venidoasaludarte; a las cuatro
nuevo y un gorro de
debía trabajar todo el día, pero me
Josefina llevandoasu hija con un vestidito dieron
y hoy domingo
lana. Se sentía alegre y optimista sin la acentuada
hurañez de
permiso.
[Link] le venía de su nuevo amor,de su nueva esperanza, JosefinaDíaz estaba sinceramentefeliz al ver a Jacinta no
de su nuevo trabajo. Al salir se encontró con Lito Riego que cuando fueron a
en las condiciones tan deplorables como
estaba sentado en la puertay leía un periódico. Unatreintena su amiga,arregla
buscaraJorge [Link]éhermosa estaba
de muchachos descalzos y harapientosjugaba en el patio pintura hasta
da como todas las muchachas de la capital, con
común un partido de fútbol con una'pelota de trapo, dando en las uñas y una alegría sinfronteras! osefina quedó sorpren
gritos y diciendo palabras feas como los adultosen El Mango de Jacinta como por los
lida no tanto por los cambios externos
Verde. en su carácter. Aquella timidez
que se denotabanabiertamnente
-Al fin lo puedo encontrar, don Lito, cmo estáusted? al parecer habían desapare
y aquel pesimismo que le criticara,
-¡Oh, muy bien, para servirla! ¿Cómo estásu chigüina?-Se a grandes rasgos y
cido. Le hablaba con soltura contándole
puso de pie. Era un hombre delgado,alto, de nariz grande y y los que ahora habían
entre risas los días amargos vividos
pronunciada que le daba un aspectosingulare inolvidable al comenzado ya con una nueva esperanza.
rostro trigueño y ovalado que parecía más largo por la nariz. y,
Jacinta habló de Plinio Rey como de algo extraordinario
Sonreíacon naturalidad. En su semblante sevislumbraba algo estaban a punto
sobre todo, de que ahora sus sueños de hogar
raro como una gran tristeza o una gran desilusión.
A Jacinta le ante el raudal
de hacerse realidad. Josefina se alegrótambién
gustó la palabra del trabajador textil que le regalara la cuna. y le deseó buena
de esperanzas que agitaba a su compañera
Conversaron unos minutos en los cuales ella le expresósus
Huerte.
agradecimientospor el regalo y él hizo mimos a la niña. Se Tuvieron que separarsepronto,demasiado pronto al gra
despidieroncomo viejos [Link] el hecho de ser un obrero
lo de no poder contarle a Josefina todos los sucesc
a Jacinta no le saltaba el prejuicio de inferioridad.
peroquedaron de reunirse el otro domingo o, me
sòi Luciendo vistoso traje baratoy bienpintadaJacinta abordó
por la mañana. Sin embargo, el miércoles que
f
un bus. La tarde dominical sería espléndida. En las calles las
fiesta tradicional enComayagüela sucedió lo qu
gentes se veían andar despreocupadas gozando del día de Jpara
lejos de esperarlas dos amigas.
Me, El día
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venía bebida,su inquietud fue más honda y pensó en interve
nir para que dejase ese camino, mas, al amanecer,
después de [Link]ía música en losbillares y cantinas y lasrisas de los
angustiosameditación,mordiose en silencio. Se había conven
Aos en las aceras.
cido a sí misma de que, cualquiera que fuese la ruta debía Eres tú, Jacinta Peralta? ¿Cómo te va, mujer? ¡Ay, si ya
seguirlaporque allí tenía la obligación de su Chelo. lienes tu chigüina tan grande! ¡Echamela,qu linda es! (Se
Finalmente Jacinta compró, no una cama como proyecta parece contigo en losojos! Pero,mujer,¿por qué desapareciste
ba,sino un catre de lona. Fue como al tercer mes de recibir su y nunca más te acercaste a buscarme, ni siquiera al mercado?
salario. Cuando estosucedíaJacinta sepreocupaba de comprar Cosas de la vida, Josefina..
algo de utilidad para la anciana,a más de que le ayudaba a -Hoy pensaba ir al cine, pero ahora me voy contigo. Vamos
pagar el alquiler del cuarto. Tres vestidos de zaraza le había dar un paseo por el parque Maya.¡Y cómo te encuentro,se ve

A
[Link] pero efectiva la vida del cuartucho iba toman quehas tenido suerte! O,zal fin tu mentadoJorgese portócomo
do otro [Link] apareciendonuevas cosas. hombre decente?
Un domingo al medio día dispuso Jacinta ir a buscar a -Ni me mientes a ese desvergonzado! Anda,vamos por
Josefina llevando asu hija con un quesólohe venido a saludarte; a las cuatro comienzo mi trabajo
vestiditonuevo y un gorrode
lana. Se sentía alegrey optimista sin la acentuada hurañez de y hoy domingo debía trabajar todo el día,pero me dieron
antes. Eso le venía de su nuevO amor, de su permiso.
nueva esperanza,
de su nuevo trabajo. Al salir se encontró con Lito Riego que Josefina Díaz estabasinceramentefeliz al ver a Jacinta no

estabasentado en la puerta y leía un periódico. Una treintena en las condicionestan deplorables como cuando fueron a
de muchachos descalzos y harapientos jugaba en el patio buscara Jorge Pacheco. Qué hermosaestaba su amiga, arregla
común un partido de fútbol con una'pelotade trapo, dando da como todas las muchachas de la capital, con pinturahasta
gritos y diciendo palabras feas como los adultos en El Mango en lasuñas y una alegría sinfronteras! Josefina quedó sorpren
Verde. dida no tanto por los cambios externos de Jacinta como por los
-Alfin lo puedo encontrar, don Lito, ¿cómo estáusted? que sedenotaban abiertamenteensu carácter. Aquella timidez

¡Oh,muy bien,para servirla! ¿Cómo está su chigüina?-Se y aquel pesimismo que le criticara, al parecer habían desapare
cido. Le hablaba con soltura contándole a grandes rasgos y
puso de pie. Era un hombre delgado, alto, de narizgrande y
pronunciada que le daba un aspecto singulare inolvidable al entre risas los días amargos vividos y los que ahora habían
rostro trigueño y ovalado que parecía más largo por la nariz. Comenzado ya con una nueva esperanza.
Sonreíacon naturalidad. En su semblante sevislumbraba algo Jacinta habló de Plinio Rey como de algo extraordinario y,
raro como una gran tristeza o una gran desilusión. A Jacinta le sobretodo, de que ahora sus sueños de hogar estaban a punto
gustó la palabra del trabajador textil que le regalara la cuna. de hacerserealidad. Josefina se alegró también ante el raudal
Conversaron unos minutes en los cuales expresó sus
ella le de esperanzas que agitaba a su compañeray le deseó buena
suerte.
agradecimientos por el regalo y él hizó mimos a la niña. Se
despidieroncomo viejos amigos. Por el hecho de serun obrero Tuvieron que separarsepronto,demasiado pronto al gra
a Jacinta nole saltaba el prejuicio de inferioridad. do denopoder contarle a Josefina todos los sucesosen detalle,
Luciendo vistoso traje baratoy bienpintadaJacinta abordó pero quedaron de reunirse el otro domingo o, mejor el sábado
un bus. La tarde dominical sería espléndida. En las calles las por la mañana. Sin embargo, el miércoles que fue un día de
gentes se veían andar despreocupadas gozando del día de fiesta tradicional en Comayagüela sucediólo que estabanmuy
lejos de esperarlas dos amigas.
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venía bebida,su inquietud fue más honda y pensó en interve
nir para que dejase ese camino, mas, al amanecer,
después de [Link]ía música en losbillares y cantinas y lasrisas de los
angustiosameditación,mordiose en silencio. Se había conven
Aos en las aceras.
cido a sí misma de que, cualquiera que fuese la ruta debía Eres tú, Jacinta Peralta? ¿Cómo te va, mujer? ¡Ay, si ya
seguirlaporque allí tenía la obligación de su Chelo. lienes tu chigüina tan grande! ¡Echamela,qu linda es! (Se
Finalmente Jacinta compró, no una cama como proyecta parece contigo en losojos! Pero,mujer,¿por qué desapareciste
ba,sino un catre de lona. Fue como al tercer mes de recibir su y nunca más te acercaste a buscarme, ni siquiera al mercado?
salario. Cuando estosucedíaJacinta sepreocupaba de comprar Cosas de la vida, Josefina..
algo de utilidad para la anciana,a más de que le ayudaba a -Hoy pensaba ir al cine, pero ahora me voy contigo. Vamos
pagar el alquiler del cuarto. Tres vestidos de zaraza le había dar un paseo por el parque Maya.¡Y cómo te encuentro,se ve

A
[Link] pero efectiva la vida del cuartucho iba toman quehas tenido suerte! O,zal fin tu mentadoJorgese portócomo
do otro [Link] apareciendonuevas cosas. hombre decente?
Un domingo al medio día dispuso Jacinta ir a buscar a -Ni me mientes a ese desvergonzado! Anda,vamos por
Josefina llevando asu hija con un quesólohe venido a saludarte; a las cuatro comienzo mi trabajo
vestiditonuevo y un gorrode
lana. Se sentía alegrey optimista sin la acentuada hurañez de y hoy domingo debía trabajar todo el día,pero me dieron
antes. Eso le venía de su nuevO amor, de su permiso.
nueva esperanza,
de su nuevo trabajo. Al salir se encontró con Lito Riego que Josefina Díaz estabasinceramentefeliz al ver a Jacinta no

estabasentado en la puerta y leía un periódico. Una treintena en las condicionestan deplorables como cuando fueron a
de muchachos descalzos y harapientos jugaba en el patio buscara Jorge Pacheco. Qué hermosaestaba su amiga, arregla
común un partido de fútbol con una'pelotade trapo, dando da como todas las muchachas de la capital, con pinturahasta
gritos y diciendo palabras feas como los adultos en El Mango en lasuñas y una alegría sinfronteras! Josefina quedó sorpren
Verde. dida no tanto por los cambios externos de Jacinta como por los
-Alfin lo puedo encontrar, don Lito, ¿cómo estáusted? que sedenotaban abiertamenteensu carácter. Aquella timidez

¡Oh,muy bien,para servirla! ¿Cómo está su chigüina?-Se y aquel pesimismo que le criticara, al parecer habían desapare
cido. Le hablaba con soltura contándole a grandes rasgos y
puso de pie. Era un hombre delgado, alto, de narizgrande y
pronunciada que le daba un aspecto singulare inolvidable al entre risas los días amargos vividos y los que ahora habían
rostro trigueño y ovalado que parecía más largo por la nariz. Comenzado ya con una nueva esperanza.
Sonreíacon naturalidad. En su semblante sevislumbraba algo Jacinta habló de Plinio Rey como de algo extraordinario y,
raro como una gran tristeza o una gran desilusión. A Jacinta le sobretodo, de que ahora sus sueños de hogar estaban a punto
gustó la palabra del trabajador textil que le regalara la cuna. de hacerserealidad. Josefina se alegró también ante el raudal
Conversaron unos minutes en los cuales expresó sus
ella le de esperanzas que agitaba a su compañeray le deseó buena
suerte.
agradecimientos por el regalo y él hizó mimos a la niña. Se
despidieroncomo viejos amigos. Por el hecho de serun obrero Tuvieron que separarsepronto,demasiado pronto al gra
a Jacinta nole saltaba el prejuicio de inferioridad. do denopoder contarle a Josefina todos los sucesosen detalle,
Luciendo vistoso traje baratoy bienpintadaJacinta abordó pero quedaron de reunirse el otro domingo o, mejor el sábado
un bus. La tarde dominical sería espléndida. En las calles las por la mañana. Sin embargo, el miércoles que fue un día de
gentes se veían andar despreocupadas gozando del día de fiesta tradicional en Comayagüela sucediólo que estabanmuy
lejos de esperarlas dos amigas.
Jacinta Peralta iba cobrando renombre entre la clientela de
IMango Verde. Se habíarepuestototalmentedel embarazo;
podía comer los tres tiempos del día y al prernderse de aquella
dulce ilusión personificada en Plinio Rey, fue desarrollándose
en ella la alegría de su juventud que tantos años pasara
aplastada en la aldea y en la casa de los [Link] sonreía, por
primera vez, libre, capaz de empujar su vida con su propia
voluntad. Sus relaciones con las compañeras de trabajo eran
buenas,aunque Lola no ocultabaalgunos rasgos de envidiay
quizás de celos por haber conquistado,sólo al Ilegar, a un
hombre como Rey. Ellas tenían que pasar a los reservados
ys'sobrbro interiores con diferentes amigos mientras que Jacinta lo hacía
con uno y, al parecer, le iba mucho mejor que a ellas en lo
económico a más delas perspectivas, pues en la cantinamnucho
secomentaba que Plinio le alquilaría [Link]
En la capital hay popular entusiasmo por la Feria patronal
de Concepción que anualmente vienecelebrándose desde la
épocacolonial. Para la fiesta, al par que se efectúan ritos
religiosos en los temnplos católicos, también se realiza la Feria
consistente en chinamos, juegos de azar, salas de baile en
enramadas y copioso tributoa Baco, tantoen la zona del festival
como en todos los bares [Link] pueblosale por las calles
en tardes y noches buscando esas diversiones que sirvenpara
olvidarse de las dificultades.

Para este día Plinio logró convencer a don Anselmo para


que diera permisoa Jacinta desde las nueve de la noche. El día
91

defiesta de la patrona había mucho trabajo enEl Mango Verde. ollardeperlas azules. Ellahabíarecordado aquel collar queun
Fue preciso que Rey aflojara algunoslempiraspara pagar otra dia le quisovender la niña Petrona en el mercado. Separecían

sirvienta extra. El objetivo era pasar una noche festiva, diver mucho pues también tenía el corazóndorado,pero Rey asegu

tirse, parrandear en la Feria. Jacinta no puso objeción a los 0queera muy caro,y aquel sólo costaba dos lempirascincuen
deseos del hombre que iba a organizar con ella un hogar la centavos. Su alegría había sido tal que lo había besado
tranquilo y feliz. Para comenzar la fiesta, Plinio invitó a los entrepitosamente ante el público.
propietarios del bar ya las compañeras de Jacinta a tomar en Salieron eufóricos de la cantina. Eran cuatromujeres jóve

privado,adentro,una botella de whiskyyunos nacatamales es y muy [Link] seguido y bebían como


calientes, queen sábados y días festivos vendían en la cantina. ualquier hombre. Cada unalevaba su respectivocompañero.
¡Amigos, brindemos por la salud deJacinta Peralta! -invi Todos parecían amigos [Link] jamás se habíaembo
tó Plinio con vehemencia. rachadoy temerosa se lo dijoa su amado Rey, pero éste rió de
Todos lo hicieron entre risas y saludos,pero don Anselmo sustemores ridículos que eran prejuicios supervivientesde su
después pidióhacer él un brindis a su manera.o vidapasada,esa vida que ella debía olvidar para siempre.
-No brindo por ti, muchacha. Brindo por este Rey de los -Querida mía,debes amoldarte al trajín dela vida moder

"Tres Reyes Magos" que es el hombre de mayor fortunaen la nA. Ya verás que nuestro futuro estará lleno de días
ciudad.
enplendorosos. Conmigo no debes tener ningún prejuicio. jLa
-Deja, deja de cosas -pidió haciéndoleun guiño de
Plinio vida nuestra serávida de sociedad!
ojos que podía sergestode modestia o también no decir nada, Fueron a Comayagüela donde las rocolas y las marimbas,
Mira que la gente me va a clavar el remoquete de "Rey de los losviolines, guitarras y acordeones se escuchaban amontona
Tres Reyes Vagos" y eso estaría en contra de mi reputación. dos de cuadra a cuadra. En las calles andaba mucha gente
¡Sería vergüenza! apelotonada en los chinamos que estaban instalados en las
-Sería vergüenza, óyelo, muchacha. Habla mucho dever proximidades de la escuela República Argentina. Ahí había
güenzay hay que tener cuidado de los que a cada paso sacan yaritos públicos y el bullicio seescuchaba a distantes cuadras.
a relucir el brillo de su dignidad. -Y como viera que Plinio lortoda la Feria anduvo el grupo dirigido por Rey. Cantaban
adoptaba un gesto de seriedad, volvióa su tono paternalista. aratos y en otros, las mujeres acompañantes lanzaban insultos

En fin,hoy se puede hacer una broma a los amigos y fuerade queya los oídos de Jacinta apenas escuchaban concientes. Su
la broma ¡brindopor Jacinta Peralta! -Y se bebió la copa hasta instinto moral ya no reaccionabapor la acción del licor.
elfondo siendo imitado por todos. A la madrugada habían echado el ancla enuna cantina de
De don Anselmno no se sabía cuando hablaba en serio y lasegunda calle de Comayagüela. Se bailaba por instinto casi
cuando enbroma, pues todo lo decía con la misma actitud de sin escucharse qué música tocaba la rocola. En las piezas
persona formal dispuestaa proporcionara todo el mundo su contiguas al salón de baile había varios cuartos bajos y por
solidaridad y sus consejos. Podía ser un hombre sincero igual todos ellos reinaba la promiscuidad y el alboroto. Jacinta no
que un gran simulador y burlador. Hasta un poco más de las sabía dónde se encontraba. Bailó con alguien que le indicó
once permanecieron en el bar Plinioy Jacinta. Bailaron y como Plinio y de pronto se vio en uno de aquelloscuartitos en los
sucede siempre en esos lugares, pronto se vieron metidos en fuertes brazosdelhombre. No tuvo tiempo de preguntarlo que
unarueda de mujeres y hombres que, como ellos, dedicaban pasaba n protestar por la falta de respeto porque el grito
esa noche al jolgorio. Jacinta se había puesto su mejor altanero de otra mujer la sacó un poco a la lucidezy ésta se le
vestido
V al encontrarse s, nche con Pinio hcta lo hakis abrió másaún cuando recibió un par de bofetonesen elrostro
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y unas manos enfurecidas la tomaron delcabello sacándoladel


Cuartito. drama de infortunio. Le habían lavado la cabeza para quitarle
la [Link]ía ardoren muchas partes del cuerpoincluso la
-¿Yenmi propia cara me quieres quitar mi "entrador"? ¿Y ara, Había recibido puntapiés no sólo de su contrincante
en mi propiocuarto que yo pago?
desconocida sino de otras y de algunospolicías. Como entre
Jacinta viéndose
zarandeada comenzó a llamar a gritos a
Pliniosinque éste apareciera. Entonces, algo ieblas fue recordando y comprendiendo el papel que había
muy recóndito se ilesempeñadode marnera inesperada. Le preocupabala actitud
sublevóen ella e irrumpiótorrencialen un rocanrol de
insultos uel'linio, hombre tarn rectoy digno, pudiera adoptardespués
contra la agresora. Estiró susbrazos y encontrandola cabeza de le ese relajo. No recordaba haberlo visto ni oído pero, no
su enemiga desconocida la atrapó del pelo también, dándole
dudabaque algo debió hacer él para intentar salvarla de la
tales tirones que la mujer se vio obligada a aflojarla. Luego
agresión de aquella callejera, pues no otra cosa podía ser su
volvióala carga como una tigresa metiéndole Jacintalas uñas
en el cuello y en la cara,
a
agresora. ¿Quénecesidad tenía ella para ir a quitarle hombre a
cuyas piedras
reventándole el collar otra, y un hombre desconocido para ella? Jacinta temía lo que
azulesrodaronal piso. Se liaron más estrechamente y
ambas Rey pudiera decir. Eso era de mayor importancia que lo que
cayeron al piso rodando,mostrando sus piernas
desnudas, pudiera sucederle en la policía. Por unos momentos estuvo
ensangrentándose, bufando y dando alaridos de rabia. lerramando lágrimas pero ante las cuchufletas de las otras
-Putisinma, te arrancaré los 0s para tirarselosalosperros! detenidas, pudo reprimir sus penas y aparentar serenidad,
Elescándalo hizo parar la música y el
baile. Una mujerdel echando afuera unas cuantas malas palabras..
mismo bar quiso tomar parte a favor de la agresora de Jacinta,
P'ronto vino la mañana y pensó que, seguramente,serían
pero le salióal paso una de las que
vinieran con la muchacha
yotro pleito de
puestas en libertad muy tempranodespuésde cobrarles algu
féminasseentabló en el mismo [Link]ían
na multa. Eso esperaba oyéndolo decir alas otras mujeres que,
gritos e insultos pues ahora todas las
prostitutas del disimula porlo visto,no era la primeravez que conocían la detención.
do burdel participaban de palabras en la riña. La
trifulca Mas no fue así. La mayor parte de las encarceladas, despuésde
amenazaba ampliarse. Muchos hombres azuzaban a las
das damas. aira ser levadas ante un oficial de policía,salieron previo pago de
una multa y con severas amonestacionespor el escándalo
-¡La policía! Que viene la policía!e público. Sólo quedó un grupo poco numeroso. Creyó Jacinta
Cuando
Plinio, que sin levantarse de la silla en el
salón se quea ellas no las sacabanpor no tener consigo el dinero de la
había enterado del zipizape y
mantenido una expectante tran multa. Su esperanza descansaba en que Plinio llegara a la
quilidad sin intentar inmiscuirse,
escuchóeseanuncio,precipi Central de Policia y pagasepor ella. Sinembargo, €l no legó.
tadamentebuscó la salida a la calle. Justo. Un
grupo de policías Tal verdad comenzó a herirla:era prueba de que Plinio se
uniformados entrórepartiendo chicotazos a
diestra y siniestra. encontraba profundamente disgustado. (Y lo peor, que tenía
Unas personas protestaban. Otras intentaban resistir. Algunas
razón! ¿Cómo podría soportar su dignidad la ofensa que la
mujeres gritaban insultando groseramentea los polizontes. conducta de ella le infería?Esto la podría levara la pérdida de
Otras, sin hacer caso a su presencia azuzaban a las peleadoras. suamadoy detodossus suefñios. Luego pensóendon Anselmo,
Y el no concluyó sino cuando la policía
escándalo
cargó con él podría pagar la multa y despuéscon su trabajo reintegrarle
unas treinta mujeresen carros patrulleros llevándolas
das a la Central de policía.
deteni el dinero. Debía mandarle a avisar. Pero y si Plinio desapro

baba esa actitud y se disgustaba porque antes de esperar su


Fue hasta más tarde en una celda
iluminadaque Jacinta ayuda habia buscadoa un extrafo? Cuánta conga de Jacinta
Peralta con unas diez mujeres más,
pudo comprender todo su Peralta!
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donde
Después que dieron un plato con sopa al mediodía,
les Iados. ¿Cómo ocultarse
en unacuartería de patio común
fueron conducidas anteun jefe policial. Les Con la cabeza bajay queriendo
propinóuna buena e hacinabantantas personas?
paliza con su lenguaje pletórico de la cara rasguñada
detrás de un pafiuelo, pasó ante
moralidad y mandó que Cullar
cada una buscase,sino los sipensaran
llevaban consigo, diez lempiras nuchasmiradas que nodenotaban
COmopago de multayque presentaran susdocumerntos pers qHe iba a su trabajo.
nales. Antes de salir con un policía, cada una
fue pasando por Otras compañeras
de infortunio estaban yaen la Central.
por
una piezacontiguadando sus generales, las
huellas digitales y Jacinta indagóal oficial si no habían llegadoa preguntar
posando anteun cámara fotográfica. El alma le a su Pinio Rey para
tembló a Jacinta ella, Nadie. ;Nadie! ¿Qué le pasaría
al unísono con el cuerpo de
nerviosdescontroladospor el licor abandonarla en momento? Cierto que su acción era
tan fatal
dela noche. Previó que la foto iría a parara los mas si ella se pudo encontrar en
tal
periódicos y que Vergonzosa y repudiable,
su nombre sería levado con el a Plinio,pues
crespón de la ignominia por ecándalo,mucha responsabilidad correspondía
todos los rumbos hasta los ojos de Incluso, ella no quería beber licor y
Plinio Rey. Luego pensó era quien la había llevado.
también en lo que sería para su hija, cuando razonamientos de Jacinta iban
crecida, tuviera fueél quien la impulsó. Los
conocimiento de esto. cuando requería aunque
teniendojuicio. ¿Por quéabandonarla
Alsalir con un policía en busca del una simple frase cariñosa?Iba
dinero y
de identidad,le pareció ver en un automóvil de su cédula olo fuese de su presenciao de
del ama
azul, un rostro aintiéndose resentida con el comportamiento extraño
parecidoal dePlinio, pero no pudo cerciorarse suidea inicial: "¡tiene razón,
do, Aratos rectificaba volviendo
a
pues el vehículo
dobló por una esquinaperdiéndose con me costará mucho convencer
rapidez. Cómo fue a la el eshombre digno
como pocos;
cuartería y a El Mango Verde, no sabría
jamásexplicárselo. La lo de mi inocencia!"
vergüenza la empujaba hastaquerer severasy un
un camión. Y tuvo suerte de que el
tirarse bajo las ruedas de Denuevo frente al jefe policial. Otras palabras
una
policía, quizás compren pollcía fue llamándolas una por una y entregándoles
diendo su estado de ánimo y no
teniéndole aversión, marchó carterita nueva.
detrás deella a regular
distancia de manera que
nadie pudo iJacinta Peralta!
considerar que la levaba vigilada.
Don Anselmo en silencio le dio Soy yo, señor.
los diez lempiras para la
mucho más gorda por inflamación de golpes y
la
multa,y cuando salía ante la Parecía
mirada sorprendida de la señora
rasguños. Y luego abajo,
leyendo, quedó atónita como siel
Esther,le preguntó por Plinio. Nada
sabíade él. Anselmo sin alma le hubierahuido. No podía creerlo e intentó protestar ya
reír repitió lentamente:
con lágrimas en sus ojos. Pero el oficial
mandó hacer silencio y
-Rey de los "TresReyes
Magos" es muy poco para Plinio. les habló a todas:
-Ydirigiéndose a su
mujer-¡Pobremuchacha, caer en
ése..! manos de -Innumerables veces las habíamos amonestado para que,
honesto, un
Jacintanoalcanzóa comprender esas cambiando de modo de vida, buscaran un camino
enfermándo
número 9 la anciana Sebastiana, muy palabras. Enel cuarto trabajodigno y no andar en la prostitución ilegal,
preocupada al verla iey enfermando con plagasvenéreas que son yaun
azotepara
arañada y saberel suceso, no
hizoninguna [Link]
quedó en el portón esperá[Link] policía la sociedad. Por la radio y por la prensa nos hemos dirigido a
lágrimas la muchacha y retornena la
besó a su hija. Se cambió el todas las mujeres callejeras para que rectifiquen
vestido, se arregló el cabello nuevas.
rostro y volvióa salir, y el [Link] en vano. Más bien, cada día, aparecen
rogando a Dios queno estuviera confun
Lito Riego ni los en casa Esto no puede tolerarlo la sociedad.
No pueden andar
muchachos en el [Link]ó
mirandoa todos didas genteshonradas conprostitutas. Por eso,ustedes, ahora
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incluidas en la lista legalde mujeresmalas,deben presentarse


tal como son y como lo han querido.
Jacinta quiso interrumpirle para protestar porque ella no
era de las llamadas mujeresmalas. Le impusieron
silencio.
-Estoyseguro -prosiguió el jefe- que ninguna de
ustedes
domingos y fiestas de guardar, a oír la Santa
va, siquiera los
Misa. No quieren escuchar las palabras
orientadoras de los
sacerdotes, ni de los moralistas, ni de la
[Link] la
sociedad,su moral sacrosanta, sus sanos
principios de orden,
las condena. ¡Ahí tienen el
carnet de su legítima profesión!
Ahora podrán estar en cualquiera o en
todos los burdeles
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autorizados legítimamentepor la [Link] las encuentran
en centros no autorizados, seránapresadas.
Debernsometerse Atravesando la ciudad capital, el automóvil azul de Plinio
a la Ley que es la vara de la justicia social.
Pueden marcharse! tey, fue hacia Toncontí[Link] el anochecer y las luces de las
Ya Jacinta no pudo expresar una sola
palabra. En sus poniendo su predominioen la penumbra. Sedetuvo
calles iban
manos aquella cédulade la prostitución
legalizada era como un en uncafé-al-paso donde servíanen los automó[Link] pidió
hierro al rojo penetrando
por todos los rincones de su ser. De jayboles y sandwiches. Abrazó con vigora Jacinta y la besóen
la Central de Policía
salió cual una autómata. El
sol se había a boca diríase que con gran amor, tal su pasión. Ella, sin
puestoy unahoguera de crepúsculos se iba
si estuviera detrás
extinguiendocomo pronunciar palabrani querer verle a los ojos le entregó el carnet
de un cerro. Un tinte carmíneo
las casas. Salió como
doraba todas ue él tomnópresto. Encendió la luz interna del carroy lo revisó
atontada, con la cabezabaja y no la con lentitud. Si Jacinta le hubiera observado con serenidad
nicuando una mano fuerte la levantó
tomódeun brazo, conduciéndo hubiera visto el gesto de hombre exitoso que tenía en esos
la. Despertóal escucharla voz
precipitada: momentos. Ella esperaba serechada de su ladoy, ocurriólo
-iJacinta mía: he corrido de
la seca a la meca contrario. Habló sin sorpresa.
encontrarte!
sin poder
¡Al fin, hace un
momento, me informaron que -Es irremediable, queridaJacinta. Yo séque hay en esto un
estabas aquí detenida!
Inmediatamnente me vine, pero no me grave error, pero jéchate tu a convencer de lo contrario a la
dejaronentrar! ¿Hay que
pagar alguna multa, policía! -hizouna pausa, le devolvióel carnety dijo- en la vida
Los grandes ojos de querida?
Jacinta sehicieron
ra viendo a Plinio Rey a
inmensos de ternu nadie llega a la meta que sepropone.;Y todo por esta sociedad
su lado y oyendo su
voz. El estaba ahí, intame!-Luego de súbito cambió su dramatismo por el buen
carifñoso, sin ningún
reproche, antes bien,
mismo porno haber llegado en culpándose a sí humor comopara dar aliento a la mujer restando importancia
tiempo para ayudarla.
0s y se dejó caer eh los Cerró los al asunto-No te preocupes,[Link] finy al cabo hubierasido
braz0s del hombre con un
gemido. ¡No lo había débil peor que te metieran presapor el pleito y la sangre derramada.
perdidopero,horror, ella,
amor, llevaba en las marnos indignade su Yo, en tu lugar, ya que me tratan así,pues me resolvería a dar
el carnet de la
Plinio Rey la
infamia! todo para mi venganza.
introdujo enun
automóvil azul que él
condujo,sentándolaa su lado. mismo -¿Venganza? ¿Contra quin?
-Contrael culpablede esto: la sociedad.¡Véngate,Jacinta!
jEstásen tu derecho!
-Y cómno? ¿Qué puede hacer una mujer
98 99

-¡Mucho,Jacinta! Han puesto en tus manos para ella que me necesita.


este carnet sin Iengo una hija y debo trabajar
(Muybien! Pues con Jacinta. ¿Es que no com
merecerlo... este carnet, siguiendo la ruta Yo también te necesito, querida
que fuerzade ni vida? Lo que pasa
te trazan,podrás saborear la más dulce venganza. ¡Ah, la PRRdes que te amo con toda la mis
policía, la policía de este país de brbaros! y no acostumbro demostrar
¡Quisiera tenerla P queyo soy hombre serio en esta situación
aquí, en mis puños, y apretar, apretar.!" entimientos. Déjame que guíe tus pasos
conamor y lealtad con miexperiencia.
Jacinta no podía comprender el sentidojusto eva, Yo te orientaré
de las pala un hogar.. para los
bras del hombre amado. Cierto que ella
era apenas alfabeta y Aún piensas que es posible tener
no podía interpretar muchas cosas que para hombres
como
ese carnet viene a trastornarlo
Plinioestaban claras. Sin embargo,algo intuitivo
quiso aflorar Lopienso, Jacinta, aunque tu propia
ehizo ungestoque visto por Rey le indujo a abrazarlay lodo, Hoy no podrías
atender mis deseos, ni siquiera
cerrarle que estar en
Legalmente tienes
la boca con sus besos. Ardían,
trasmitíanfuego vivo, daban voluntad. Ya no te perteneces. y donde
la policía te ha
enviado
impulsos para librar combates. determinado lugar donde
Es una fatalidad.
-Hay otro camino, Jacinta en cualquier momento.
-dijo, teniendo su rostro juntoal Pueda encontrarte para mí pero
a caminar por ahí; es duro
suyo. l'ero, yo te ayudaré

-Podrías hacer un viaje al extranjero. pede más mi anor que mi propia voluntad.
Permanecer allá
durante algún tiempoyluego regresara milado. Por ahoramis Yono pienso tirarmea la calle...
yo. Sin embargo, es necesario
negocios no andan muy bien, pero yo te ayudaría a ese viaje. -Note tirarás, para eso estoy policía
Debemos engafiar a la propia
-¿Viajar?¿Ya dónde, Plinio? despistar a la autoridad.
Jacinta!
-Por ejemploa Panamá, a Estados Unidos, digo yo. y aparentar
que obedeces.¡Es la Ley,
sería.!
-Pero,Plinio, ¿y quésemeha perdido a mí en esos países? iP'ero Plinio, eso
que era como un borrador
¿Quédiablospuede hacer una fulana como yo, que no es más La besó con su fuego juvenil
dela mujer.¿P'ara
en la mente atribulada
que una sirvienta? Me daríarisa si no vieraque me lo dices en intalibledel raciocinio

serio. ¡Ern fin,yo


debo estar loca! quéhablar? Es casa de
casa de buena reputación.
-Bueno, sino te parece, pues, yo no te hago fuerza. Tú -Oyeme, hay una el tiempo
sólo para pasar
pero tú podrás estar
allí
decides. citas, conformey te
que la policía se mnuestre
de manera
hecesario te va a dejar ni a sol
-¿Cómome voy a marchar de mitierra donde tengo mihija, de encima. De otro modo no
quite la vista llevar
donde trabajo, donde espero serdichosa? Es, acaso que túya muchos casos. Incluso, podrás
no..? nia sombra. Yo he visto como aquel
si fuera un lugardegenerado
atuhijita. Como ves, ni te lo
-iNo supongas eso, Jacinta, porque no esverdad! ¡Te amo fuimos a parar anoche,
en donde, desgraciadamente, saga
con honradez y tendremos nuestra casa! Olvida lo que te he
que poner mucha inteligenciay
dicho sobre el viaje. Había olvidado que tienes a Consuelito.
mencionaría.¡Ternemos
cidad!
Jacinta estaba con una impresión muy rara. Sentía que que ibaa pensarlo esa
más atolondradaaún,dijo
entre ella y Plinio aún amándose, había una enorme diferencia.
Jacinta,
entre aquella
disyuntivatemible que
noche. De nuevo estaba sus sueños de
Debía ser por la ignoranciade ella. enloquecía. Comenzaba a temer que
vez la visto,
-Llévame a donde don Anselmo o a casa. esta
y seguros quelos había
hogareña, tanpróximos
felicidad
-¿Y piensas que podrás continuar trabajando allá? -pre seesfumaran nuevamente. le fue
y en todo el trayecto
101
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hablando convincentemente. Su amor,su lealtad, la necesidad Veaque hasta el hambre he perdido.


de unas falsas apariencias,la casa decitas debuena reputación, es la enferma acotó Lito buscando la
A lo mejor usted

el futuro de [Link] llegóal cuarto como ebria. Era


aún Perta,
el credo! No me siento bien, sin duda
temprano y muchos vecinos estaban en las puertas y en el patio Usted ha dicho
común. Alguno se sorprendió de verla porque erahora en que iantos desvelos.
debía estar trabajando. En el cuarto estaba Sebastiana y Lito. hija, comprendo. -Y Sebastiana concluyó
Comprendo,
pobre Zoila!"
Este tenía en susbrazos aConsueloy trataba de hacerladormir. olepara sí:- "ilgualita, igualita a mi
Si Jacinta no hubiera ido en tal tribulación hubiera soltadosu Jacinta temía que la niña
Bacha hablase de su problema
¡Qué vergüenza si Lito
carcajada porque Lito Riego no sabía chinear y lo hacía de olleaco en presencia del obrero.
a enterarse de su tragedia! La
conversación tomóotro
manera ridícula y con dificultad. Sebastiana conversaba con ilegaba
entusiasmo como queriendo convencer a su interlocutor de Hmbo. Luego Lito se despidió pues tendría que levantarse

a la fábrica.
algo que Jacinta no pudo comprender. femprano para ir
-Buenas noches,Jacinta -saludó €l conapuro como atrapa Durante un rato Sebastiarna monologó siendo escuchada
Hablaba de Hipólito Riego y de
otros
do en un ¡Ya me cazóusted con su chigüina!Hoy no se
desliz.- n partes por Jacinta.
quería dormir comootras noches. Pero no creo que se encuen vecinos, de la luz eléctrica, del agua potable y del casateniente.
tre enferma. Jacinta comprendió que
sehabía
Allincalló, por su respiración,
cuna y apagó
qHedado dormida. Acostó a Consuelo en
la
-¿Se me habráenfermado miChelo?
la

ver su rostro moreno, sus ojillos


La idea de que su hija estuvieraenferma le evitó entrar en vela, En las sombrasle parecía
le hablaba
y su risa linda cuando ella
conversación sobre sus propios problemas. La tomóde los hegros comoel terciopelo
brazos de Lito acostándola en el catre boca arriba, se puso a siguiópensando.
temuras. Tirada en el catre sin desvestirse
dicha de las personas!
IQuécosa más inestable irreal era
la
examinarla a la luz de la vela que Lito sosteníaen silencio. e

en El Mango Verde, cuando


brinda
-Chelo no está enferma -dijo la anciana- lo que pasa es que Veinticuatro horas antes
que entre sus manos atesoraba felici la
hoy le ha faltadoel calor de la madre. ban, le había parecido
el collarcito, el júbilo no tenía
-Pobrecita michiquitina! dad, Cuando Plinio le puso
el infortunado collar ¡quién
sabe dónde
-Eso debe ser -secundóLito.- Usted sabe que yo no soy limites. Y ahora,hasta
Ylo peor, las perspectivas. Era
doctor y no estoy acostumbrado a los niños,pero hoy la veo habíaquedado roto y pisoteado!
no hubiera sido estropea
diferente a otros días. una mujer públicaaunque su cuerpo
tenía plena validez. Así lo
-Los chigüinesno hablan pero songente-explicóSebastiana do por rufianes. Elcarnet de ramera de no
era su amado. Seguiríasu consejo
también crean hábitos. Fijate que no falla a la medianoche para dijo Plinio Rey, y éste
ni a la niña Bacha, ese [Link]
nadie,
que le dern su bote de leche. ¡Es como un reloj! Yo digo que la participarle a
interpretar cualera,
gentedesde que nace tiene ya conciencia. Lo que pasa esque Esa noche no pudo dormir queriendo
de Plinio ante su desgra
no sabe qué hacer con ella. enfin de cuentas,la actitud concreta
ilustración no había podido
compren
-¡Vaya, vaya niña Bacha! -dijo Lito con sarcasmo.- Hay [Link]ás por su poca
Mas, siendo que la seguía
él
gente,vieja ya,que nuncaha sabido ni siquierasitiene concien dersus profundos razonamientos.
de hombre recto y experi
cia. amando, debía atender susconsejos
mentado en la sociedad.
Y aún con todo eso, Jacinta se sentía
-¡Ay, Lito Riego -exclamó la anciana-,contigo se puede
una pordiosera.¿Por qué?
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finales de enero. Fueron días de mucho trabajo por las fiestas Lala, fue un solo paso. A gritos contestó por el hombre.
de [Link] había querido que en Nochebuena
fueran Ytúque te crees, Lola, que las putas de lista son peores
otra vez de parranda, pero la mujerseopuso
convenía por su situación frente a la policía.
diciéndole que no
ksse
je tú?jPorquería con humos!osd opdstol ue
Vino la gresca y si nointerviene don Anselmo con rigor, las
Don Anselmo,sumujery las compafieras la trataban igual ss meseras hubieran llegado a las manos. El suceso causó
ynadie mencionabael suceso
de Jacinta, pues nadie, quizás, muchoscomentarios enlos clientes de El Mango Verde, estan
sabía lo del carnet. Todas las noches
Plinio llegaba y constan lo las opiniones muy divididas. El propio dueño de la cantina
temente insistía en su propuesta de entrar a una casa de citas
e mostró muyinconforme con Jacinta.
de buena reputación para despistar a la policía. Ella resistía. Otro día vino en busca de Jacinta un policía. Por orden
Meterse a un burdel sin ser meretriz? Un día, uno de los "Tres
sHperior que se presentara a la Cerntral. Fue allácon elalmaen
Reyes Magos" se atrevió a lanzar una expresin vaga.
nhilo. Qué querrían ahora de ella? Recordó las advertencias
-Prostitutas las hay a montonesy aveces estando enla lista,
de Plinio.
parecen personas decentes.h roaa Jacinta Peralta, ¿por qué usted nocumple los reglamentos
2 Quizás borracho por decir, pero Jacinta que le
lo dijo
el
dela policía? Debiópresentarse a visita médica eljueves. ¿Qué
escuchó, tuvo la sospechade que ese dardo era para ella.
Y si pasa?
los "Tres Reyes Magos" estaban enterados, ¿quién no lo
sabría Ella no había contado con ese requisito sanitario que
ya? Sacabaconclusiones subjetivas y, una de ellas era,que
allí establecía la Ley. A fin de cuentas, era su ignorancia. Se
todos lo sabían y quepor conmisceración o hipocresía guarda
disculpó mintiendo: no había tenido tiempo, por enfermedad,
ban silencio en su presencia. ¡Qué cosas no dirían a sus mandó a
las fiebres. Bueno, al final el policía la amonestó y la
espaldas! Se sintió como ofendida. Y hasta comenzó a ver en
la clínica antivenérea del hospital.
gestos que antes le parecían habituales en las personas, rasgos
No pudo evadirse y se preserntó al médico con su respecti
de secretos entendimientos sobre ella. Un malquerer iba acu
vatarjeta. Sesintiómorir de vergüenza ante aquel doctorjoven
mulándose en su pecho para todos los de El Mango Verde.
que la consideraba prostituta legítima. Hasta se permitió el
Una noche provocó un escándalo, pues ahora bebía, no
Haleno, yacuando se marchaba, hacerle una bromade un rojo
sólo las copas que le brindaban clientes amigos,sino
que ella ubido que le hizo canmbiar los colores en la cara cono a una
compraba.
doncella. los dientes para que no saltara
Salió apretando el
Cierto que Lola mantenía para Jacinta un
resquemor de torrente de Cuando llegó
lágrimas. a la cuartería iba ardiendo
envidia y celos por su buena suerte de haber conquistado a
de fiebre o de cólera. Por primera vez estuvo a punto de
Plinio al sólo llegar. Sin embargo,nunca hubo una manifesta
contestar una mala palabra a la anciana Loria, pero logró
ción concreta de enemistad. Trabajaban
juntas sin interponerse contenerse.
la una a la otra. Pero esa noche, Lola
andaba bailando con un un odio feroz, y peor, que no sabía concre
Sentía odio, lo
cliente que le proponía ir al cuarto rosado. Quién sabeporqué
tamente para quien.
razones, Lola seindispuso, y'dejándole plantado en el salón, le abordóen
En la noche, al llegar Plinio, inmediatamente
lo
gritó: eob ehotroisreeeioc EIMango Verde. Sin preámbulos, le dijo:
AS-2Qué tehas creído? Quésoy una callejera? Vete abuscar
-Estoy dispuesta a pasarme al lugar donde me aconsejas.
una mujer que sea de la lista y te revuelcas con ella! ¡De esas,
abundarn! Pero conmigo,ni muertade hambre que estuviera! jIréaunque me lleve el demnonio!

Oír esas palabras Jacinta y saltar a la provocación contra -Oh, muy bien, túdirás cuándo!
-¡Si quieres, ahora mismo! ¡Eso sí, ha de ser conmi hija!
104 105

-¡Así será, queridita, así será.!


Yen los j0s de Plinio habia ya un sirncero resplandor
que
antes no le había descubierto Jacinta,ni cuando se
acostaba con

Esa misma noche, Jacinta hablóa don Anselmo


para que
hicierarn cuentas, pues ya estaban casi a fin de mes. Ella se iba
del trabajo por razones personales. No
puso ninguna objeción
el cantinero.
-Es voluntad tuya, Jacinta Peralta, pero cuando
quieras, El
Mango Verde
-Gracias.
estaráabierto
Hasta la vista.
para darte trabajo. 11
El tres de febrero Jacinta Peralta saliódel cuarto de Sebastiana
Loria, dejando ahí su catre y
algunaspertenencias. Solamernte
ilevó la nueva. A la anciana dijo que iba a
cuna y su valija

rabajar a otra casa pero que sería por poco tiempo, que al
umplise éste, volvería. Su ausencia de la cuartería no fue
inmediatamente
otada por los vecinos, a excepción de Hipólito
Riego queen los atardeceres jugabacon la
niña.

P'linio la condujo en aquel mismo automóvil azul. Llevóa

madree hija a unbarrio nuevo, residencial, de casas hermosas,


asladas, con jardines en los ampliossolares con rejas de hierro
ode madera pintada. Las calles anchas, algunas todavía sin
llevó Plinio a la
pavimentar. A una de aquellas residencias
muchacha. La casa vista de afuera tenía el atractivo de cual
quier otro chalet. Por dentro era bastante lujoso pero con muy
pálidos,
poco gusto. Muebles caros. Alfombras, cortinajes
cuadros de desnudos artísticos en las paredes, espejos altos.
Contabamuchas habitaciones ampliasy por un largo pasillo se
llegaba al salón principal que quedaba al fondo. En éste,
un
y sillones anchosy mulli
piano y una pianola; varios canapés
dos todos rojos con grandeshojas estampadas; una enorme
lámpara al centro del cielo raso que era más por lujo, pues casi
de
no la encendían ya que por todos lados, en los grupos
sillones torno a mesitas bajas, había lámparas pequeñas de
diferentes colores. En un extremose podía bailar.
Desde fuera pasaba desapercibido lo que pudiera aconte

cer en ese salón tan alejado de la calle. Cualquiera al pasar


106 107

pensaría que ahí residía algúntranqiloburguéscon su fami iocon y perfumadacama


ancha, acolchada centro. Jacinta,

al
lia, dedicadoen las tardes al cuidadode su jardincitoy de una ilen cana de los Pacheco, había visto un muebletan hermoso
bandada de palomas de Castilla, razón ésta
por la que a la y opa de cama tan lamativa. Cortinajes azul celeste. Una
residencia daban el nombre de El Palomar. allombra colorada con muchos dibujos. Toilet con ancho y
le epejo. Un cancel de cuatro hojas en el que, bordado
Plinio guióa Jacinta por la casa como buen conocedorde en

ella. En la puerta del barque


daba al salón apareció una señora oes, semejando el arte chino, estaba un pavo real con la cola
a
blanca, robusta, ya de unos cincuenta años,
bien arreglada y Extendida que era un primor. Por una puertecilla se pasaba
con elcabello de color violeta pálido porla tintura que ito pequeño ambiente donde estaban los servicios, muy
ocultaba
las canas. Parecía muy respetable y al
hablar, aunque su voz lpios. Junto a una pared frente a la cama, un armario grande,
tenía un acento autoritario, creaba simpatía. lecaoba y dos mesitas de noche. Otra mesa redonda grarnde y

-}Esta es la muchacha de la que me hablaste,


Plinio? -Le Ontres sillas modernas,servicio para beber y [Link] fin,
estiró la mano a Jacinta, esbozando una Jcintano salía de la sorpresa ante, lo que para ella, era una
sonrisa de
bienvenida.-¡Aquí estaráusted como en su propia untuosidad y un lujo de verdadero rico.
casa, queri
da! Hasta aquí, nadie la
perseguirá. Aquí tendrá amigas, El muchacho Manuel puso la cunita detrás del biombo,
tranquilidad y lugar propicio para su niña. Muéstremela. lormando con éluna especie de cuartito en una de las esquinas.
Quiero conocerla.- Tomó de los brazos de Jacinta a la niña que Una ventana amplia, con vidrios, dejaba entrar un caudal
iba muy aseada, haciéndole luminoso; bajo ella estaba el jardín. Manuel le mostró
en la
mimos con gazmoñería.- ¡Qué
lindos 0s tienel Se parecen a los de su madrel -luego la cabecera dela cama varios botones con loscuales, sin necesidad
devolvió, diciendo:-Cuídela, Jacinta.¿Así es su nombre,ver le levantarse, podía encernder diferentes luces de colores o la
dad? o a él.
lámpara principal, y llamar a la sirvienta
-Sí, señora... -¿Quién ha llegado? -preguntó en el pasillo una voz feme
-Llámeme como todo el mundo. Mi nombre es Alejan
tía, nina.- Voy a ver quién es.
dra. Fíjese ustedquénombre más poético! No sé si era que mi Asomóse a la puerta abierta una cara fina, blanca cerámica,
padre o mi madre eran admiradoresde Alejandro Magno de sin pintar. Sus ojos azules buscarony al ver
a Jacinta con la niña
quién sabecual otro de los hombres que llevaron ese nombre, en brazos, no pudo ocultar su sorpresa. Entró. Vestía un
o bien porelcélebre vals Alejandra. Bueno, al fin y al cabo los kimono rosado y transparente y su cuerpo espigado setraslu
nombres no tienen imnportancia. -Y con voz alta y cía perfectamente.
sonora,
llamó:- ¡Manuel,Manuel,ven acámuchacho! -Cómo está, señora? -saludóriendo sin picardía- ¿Viene
Apareció un joven delgado y moreno que tenía un ojo usted llegando?
malo,siempreabierto y fijo, pero que a primeravista no se le -Estoy bien, señiorita. -Lamujersonrió viendoque la nueva
notaba. huésped se ruborizaba al darle embarazadamente el trata
-Muéstrale ala señoraJacinta la habitación del cancelito del mientode señorita.- Vengo llegando.
pavo real. Llévale allá sus pertenencis. con todo
Atiéndela -¿Cómo se llama su tierna?
respeto. La señora en nuestra gran familia.
viviráaquí -Consuelo. Chelo, le decimos.
¡Muybien, tía! ¡Al momento! -Bonito nombre el de su niña. -Sepuso a hacerle cosquillas

Elmuchacho guió a Jacinta con su hija ¡Quépreciosa, señora! -Se incorporó


por otro pasillo hasta arrancarle la risa.-

transversal, cargandoenuna mano la valija y en la otra la cuna. dirigiéndose a madre mientras se echaba
la el pelo castaño
Lahabitación del cancel del pavo real era espaciosa. Un dormi hacia atrás.- Seremos vecinas. Yo vivo en la habitación de al
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decapita, prendida de los hombros libres le volabapor la


Venga vea,tenemos una puerta común, aquí. -Lemostró
lado. sle
y
detrás deuna cortina donde estabaotra puerta.- Estapermnane Peralta estaba irreconocible
epada. VerdaderamenteJacinta
ce cerrada,pero ambas tenemos llave. Así que, sin necesidad Pinio se sintió orgulloso de sus encantos.
espejo!
res un encantode mujer! ¡Ven,
mírate al
de salir al pasillo,por aquí,podemos pasarde un cuarto a otro.
Yo me llamo Elena y sólo me dicen Lena.Y su nomnbre? ,
un encanto con carnet de...

de la
Jacinta selo dijo. Al dejarla, quedó muy bienimpresionada Olvida eso, Jacinta, no hagas compleja la simplicidad
por el carácter comunicativo y sinvanidad de la mujer de ojos
[Link] vez Plinio había hecho bien en llevarla allí para Durante estuvo acariciándola con su pasión ardo
un rato

evadir la injerencia y dándole consejos sobre


su comportamiento en la casa y
policíaca aunque era muy temprano para
A

saberlo. necesaria obediencia las órdenes de la tía.


a
a
de aquí.
Poco después, la tía Alejandramandó a Jacinta con Elena Una cosa debes procurar: salir lo menos posible
puede llevarte a cualquier otracasa
a la casa de una modista y una peinadora. Dos trajes le teve en lacalle la policía,
de tolerancia que no sea de respeto, como esta.
quedaron bieny otros dos selos enviarían al día siguiente pues
Ycómo es la vida aquí?
¿Qué tengo que hacer?
necesitabanciertas modificaciones. Jacinta andaba intranquila
Juan de los palotes.
porque no sabíaquién pagaba, si Plinio, la tía o ella, y cuando -Aquíes tranquilo. No llega cualquier
es, todo lo que te ordene la tía
se lo preguntóa Elena, ésta sólo le dijo: Y lo que tienes que hacer
con carifo y atencio
te ha recibido
-Note [Link] todo lo que te den que bien que Alejandra, que, como ves,
una lo paga y caro.
Elena le queríahacer algunas preguntas y entrar en confi Bueno,pero dime: ¿cuáles son tus proyectospara con lo

dencias, pero calló. Al fin, saberde la vida de una nueva pupila Huestro?
No podía decir la verdad en ese
en ElPalomar, nada tendría de extraordinario y no valía la pena 'linio sonrió vacilante.
capaz de estropear todo el
importunar. Ya vendrían horas, y largas, en que podrían momento porque Jacinta podía ser

hablar de sus vidas hasta el cansancio, porque eso, cansancio, meticuloso trabajo realizado. Mas la pregunta exigía respuesta.
de proyectos sin tener la
era loque donde la tía Alejandra proliferaba día tras día, Oyeme, querida: no hablemos
cconómica en la marno. Por ahora yo no puedo ayudarte.
cansanciofísico y espiritual. Elena lo sabía. base
Pero tú aquí estarás
Mis negocios aún no marchan
bien.
Regresaron al mediodía en automó[Link] ayudóa su
ha transformado en radiante
nueva amiga a cambiar de fisonomía. [Link] ves cmo la tía te
por hoy, la felicidad tuya
En horas tempranas de la noche Plinio Rey volvió. No mujer de sociedad.¡Deti dependerá,
de Consuelito! ¿Es que no piensas en tu hija y en su porvenir?
pudo ocultar su gesto de asombro al ver a Jacinta: La habían un solo zancudo! Es
y

que la moleste
Mirala cómo duerme
sin
transformado en una formidable mujer moderna, de gran
presencia e indudable atracción sexual. Ahora tenía la cabellera como un angelito divino!

corta, con estudiado alboroto. Parecía más blanco su cutis En el rostro de Jacinta había un gestode gran contrariedad

maquillado y la noche de aquellos ojazos inmensos parecía cuando interrogó:


llenar de luz todo El Palomar. Un vestido de suave color -Dormirás tú aquí,conmigo?
-Algunas veces... sí..digo,
siempre que lo quieras..Cómo
anaranjado le ceñíael cuerpo esbelto que antes, con sus vesti
mis negocios mne laman,
dos de barata zaraza,no llamaba tanto la atención. Sobresalíarn no! Lo único es que, mi trabajo,
en mnanos de otro. Ah, si uno se
hasta las menores curvas de sus formas. Unos zapatos de querida, y no puedo dejarlos
descuida, lo dejan en la calle!
taconesaltos, [Link] nylon,encarnadas.Y una espe
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Jacintaquedó callada con pensamientos amargos cuando loja de papel, un que €l firmó al momnento
recibo,
.
Plinio la dejó. Quién sabe por qué razón en su torturada alma Una coNa, que Jacinta
tía:
nose entere de esto.
el papel de
ya sedebatía una luchaentre la confianza y la desconfianza en
'r
qué? ¿Pretendes seguir desempeñando
mí me conviene que no lo
suhombre. Este, inmediatamente después,fue a verala tía que AHan Bien. Nada sabrá, claro, a
Negocio es
npaey l'ero te pido que ahoraladejes tranquila.
estaba en su oficina contiguaal bar. Le
preguntó fanfarrón:
con ella, sólo pueden
-¿Qué le parece mi adquisición? io. Tu preserncia y tus intimidades
-No sé qué carácter tenga ni cómo vamos a encarrilarla al pejuicar la casa. Comprendes?
trabajo. Es mujer seria, demasiado seria. Eso es lo malo. Si yo mi amarnte y sigue
Uated se equivoca, tía. Jacinta es
mkerándome como [Link] yo desaparezco,iqué actitud
la hubieraconocidoantes, no va
aceptotu contrato en la forma que
lo hicimos. En cuanto a su físico bombón! No está
Tluirá de aquí. Es mejor que siga
creyéndome su
maltratada. A mr?
¿Miraste lo que hace la moda y el maquillaje?¡Ya vas a ver cómo ante.
la van a rondar!Esa muchacha va a ser dos cosas que la retendrán,a
Plinio Rey. Hay
un chorro de plata, No huirá,
siempre que no me resulte un fracaso. Hmdu de ni sabiduría: su hija Consuelo y
su carnet. ¡Ay, Plinio,
-Yo nuncahe fracasado, tía. Muy bien.¡Hablemos ahorade erás muy liebre, pero lo es más
quien caza la liebre!
negocios! Según el convenio me No se confíe mnucho. Jacinta es campesina y como tal,
corresponde el veinte por
ciento, ¿no?
ca,Si se le mete entre ceja y ceja seguirme,
me seguiráal fin
-Veinte por ciernto mensual, sobre las ganancias,así es del mundo.
Plinio. Ya te hemos entregado ha concluido. Si interfieres lo
trescientos lempiras a buena iCallate, Plinio! Tu trabajo
te llamaréy,
cuenta, para gastosde preparación. No podemos darte más. omunicaré a mis socios. En caso de necesitarte,
-Sinembargo,hetenidoque hacer empréstitos adicionales, claro,mediante el correspondiente pago. ¡Aquí se pagan hasta
porque,en verdad,me ha resultadomuy cara. Sólo las malas miradas!
para lograr
y
el carnet y cierta condescendencia
oficial, seme fueron quinien Pinio se encogió de hombros. Pidió a Manuel un jaybol
tos lempiras. clientes y era
pocodespués salió porque comenzaban a llegar
-Hagamnos otra cosa, Plinio. A los trescientos lempiras estar distante no fuera que Jacinta reventara en una
mejor
entregados agregamos quinientos, iya!, pero cancelamos el rebeldía loca.
contrato. Renuncias al porcentaje
mensual. Mas Jacinta Peralta no explotó en El Palomar. Tampoco
-¡Ah,mi queridísimatía Alejandra, se como algo muy favorable,
ve que usted com hizo oposición. Aceptó el encierro
prende que en esta mercancía no habrá pérdidas! policiales que tanto temor
Para que poniéndose así fuera de las miradas
ofrezca esa cantidad, mucha es la fe en sus conocidos, incluso,
el éxito. ¡No,no! Yo no le y aunque estaba lejos de
infundían
renuncio al convenio. Sería renunciar a que noencontrabacomo catalogar ahora,
una renta segura.-Y separada de Plinio,al
Plinio sonriócon todo el brillo de su
diente de oro. si hombre de bieno un malvado, se dejó llevar por la corriente
-¡Bueno,bueno, no hagamos discusión! como un madero. Las cosas fueron sucediendo-deacuerdo la a

Tomna estos cien


lempirasadicionales, y, punto! voluntad de la tía. Durante una semarna no se permitióa
Plinio meditó vierndo a la los alimen
astuta mujer queno se
tragabasu ningún hombre aproximarse a Jacinta. Le llevaban
cuento. Naturalmente, no había comedor,
tos al dormitorio o comía con Alejandray Elena en
el
gastado tanto como decía,
pero siempre era aconsejable regatear, daba después de las demás, hasta que poco a poco se fuehaciendo
resultado aún con
unamujer lince como Alejandra. Al fin aceptó. La
tía abrió una conocida de sus compañeras. La tía la acompañaba dando
caja fuerte y sacó unos billetes salón jardín, siempre
que entregóa Plinio. Luego le paseos por los pasillos, el y el
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conversándole de su vida y de su ayuda para iAdone de la manera más con menos asombro. Espe
veloz y
las mujeres
necesitadas. talcomole decía Alejan
abaqievolviera cualquier día Plinio,
Luego Alejandra fue apareciendo con Jacinta viendo una realidad
iaperoya pocole importaba pues estaba
por las no
ches en el salón principal donde las
hacia otro destino.
demás mujeres, bien ifeente que la empujaba
vestidas y pintadas,atendíana y golpesJacinta adoptóuna
caballeros que,por su presen Después de tantos sinsabores
cia, debían ser muy distinguidos. a la resistencia,
de la
Los que allí llegabarn, iban patura escéptica, y, lo peor, de renuncia suspensamientos
siempre en automnóvil propio. Una muchacha
tocaba el piano aueda deunanuevaruta más acordecon
y atendía la [Link] decía que de que no otro era su
era sobrina suya. Vdeaeos. Jacinta se fue convenciendo
Jacinta sesentaba con la tía o con Elena a
escuchar mnúsica y lo teatino y que la obligación
de su hija así lo imponía. También
hacía como [Link] hombres la veían con que pagar no solamentelos
gran atención nimponíaAlejandra a quien tería
pero la tía no permitíaque la [Link]ían sino la comida, la dormida
y demás gastos,
unjaybol o dos Veatidos, zapatos
y luego la mandaba a dormir,a descansar. para Consuelo.
onservicios
En tornode Jacinta se formóuna aureolade deseos una vez Elena al
mascu Loúnico que te puede consolar -le dijo
linos y de extrañossecretos. Algunos poco tiempo podrás
decíanque era deun país nversar de esos asuntos-es que, en son
del sur del continente. Era una más de las pupilas y, sin a trabajar aquí los hombres
Payar. Cuando una comienza
embargo,nadie podía alcanzarla y cuando hablaban a la tía, hermanita!es capaz de
muy generosos,aunque la tía, jay,
ésta les pedía tiempo, una espera, con hasta el conocimiento.
no poco misterio. Las barte su
muchachas aleccionadaspor la tía hablaban cosas raras de a Elena la verdad de
Bntonces Jacinta le había contado
Jacinta con los hombres a quienestanto aguijoneaba emporcarse, hasta
el deseo aituacióon. había idocayendo,pero sin
Cómo
contenido, la curiosidad de lo [Link] las mismas de donde salió con título de prostituta.
mujeres, ra dar a la policía
aparte,criticaban y mantenían cirto rencor para Jacinta por los y hasta le participó sus
Revelótodo a su eventual amiga
privilegios de que gozaba siendo una más en El Palomar. de Plinio en su vida y en su
lemores y sospechas del papel
Alejandra iba conociendo a su pupila, entrando en su Elena era joveny con gran
presencia en esa casa de tolerancia.
sicología y, lo mejor,en su [Link]ó que la parte más
experiencia de la vida,
no sesorprendíapor nada,pero ante lo
sensibleyvulnerable de lamuchacha era suhijay eso lo explotó indigna
queJacinta le contaba
quedó estupefacta, entristecida,
al máximo hasta obtener sus propósitos como esas fueran
sin violencias, con da, porque
no se imaginaba que cosas
presionesindirectas por el carnet, por lapolicía como ante sus 0s.
amenaza, Fealidad,que pudieran suceder
con el licor. Por algo,durante más de veinte años conocido en esta casa -le contó Elena.
Alejandra -Plinio Rey es mnuy
yo conozco
había sido pupilaen diferentes casas de Nueva York y París y,
Y para que conoZcas
mejor a tu alhaja, te diré que
también hacía bastante ya, de dedicarse al negocio de explotar traídas por Plinio antes
de ti. Una
dos muchachas que han sido
otras mujeres.
está en Panamá la otra yen PuertoCortés. Lo que yo ignoroes,
Para Jacinta el afán de su vida iba
polarizándoseen su hija. quérelaciones tiene con la patrona.
Su amor materno, aún en las condiciones raras en que iba
-Es horrible, pero ya nada
me extraña, Lena.
desplegando sus actividades, acrecía superando otros afanes te ayuden?
-Yno tienes familiares queen Orica, nada más. Ahora
lo
de índole personal cono era la vieja ilusión de un hogar. Su que vive
-Una tía segunda
fracaso le creó gran desilusión y le quedó la hija, sin más es mi hija.
apoyo que más me preocupa la vida... de
quesu trabajo de sirvienta. La intromisión de Plinio Rey trajo -Verdad. Los hijos son una desgracia en
n renacimientode esa esperanza,peroahora ella iba desbara nosotras
114 115

era ficción amoldada al caso específico de Jacinta, parte era


con lerntitudJacinta afirmando con
-¡Denosotras..-Repitió
signos de cabeza que eran como prueba desu resignación a un
destino impuesto,de su carencia de fuerzas para sobreponerse Jacintatuvo que agradecer los desvelos de la tía.d
y luchar. Así comenzóla vida de Jacinta Peralta como pupila de El
Esa nocheJacinta estuvo bailando largo rto con un joven Palomar bajo la protección de [Link], muy poco se
de aviación. Tomaron muchos jayboles que,al contrario
oficial acercaba a la casa y cuando iba,solamente se entrevistaba con
la alcahueta porque él andaba en sus negocios de descubrir
de lo que le contara Elena, eran legítimos y no solamente
[Link] más tarde a la habitación de la muchacha. estrellascomo decía don Anselmo. En ningún momento Jacinta
Estando allí el hombre, despertó Consuelo Ilorandoen la cuna volvió a preguntar por Plinio. pasaba con
Casi todo el día lo

detrás del biombo del pavo real. Fue gran Elena, ora en uno ora en otro de los cuartos contíguos. Se
sorpresapara €ly
juntoa Jacinta fuea curiosear. Esta le dio un bote con leche tibia entendíanbien y se apreciaban,cosa que no sucedía con las

quedando la niña muy tranquila. demás mujeres del lenocinio, las que considerabana Jacinta
Eltema de los hijos estuvoen la conversacióndel hombre como pretenciosa y con humos de superioridad por tener
y la [Link] tenía grandespensamientos sobrela maternidad cuerpo [Link] torno de Jacinta iba creciendo, con
y la infancia y sobreel apoyo que los hombres debían prestar trario a su voluntad,un reguero de rencor y malquerencia,de
a las jóvenes madres como Jacinta. Total, que el simpáticoe envidiasy odios.
inteligente aviador pasó la noche con Jacinta [Link] La tía daba gran preferencia a Jacinta y la reservaba sólo
acostarony hasta la madrugada despertó ella. Al levantarse para personas de reconocido abolengo económico, gentes de
con gran sed por la bebida, Jacinta encontrósobreuna mesita dominio político,hombres de cuello alto. Y, poco a poco fue,
unos billetes de banco. Con ellos apretados en la mano se también,obteniendo el control de su trabajo. Antes que Jacinta
acercó a la cuna de su hija. Dormía. Quedó viéndola con gran pasara a su habitación, la tía llamaba aparteal cliente y cobraba
melancolía como si la viera muerta. con creces. Jacinta era la mujer más cara de El Palomar. Un
Vino a interrumpirla Alejandra que, personalmente, le tiquet le entregabaa la muchacha y después por cada botella de
llevaba un coctel bien [Link] deshacíaen champán o tandas dejayboles que pidieran, le entregaban una
atenciones y
le ayudó a peinarse. cuenta de color diverso, cambiablespor dinero. Jacinta se fue
-Mira,Jacinta, cómo está creciendo tan saludabletu hijita. amoldando a las costumbres de El Palomar.
¡Ay,muchacha, lo que una hace por los hijos! ;Si yo te contara..! Cada viernes había un corte de cuentasen la casa. Alejan
Y la tía estuvo largo rato contandoa Jacinta tiempos de su dra llevaba minuciosamente los ingresos y egresos de cada
juventud cuando por sus dos hijos huérfanos de padre,había mujer asalariada. Alimentación,residencia, vestidos, aseo de
tenido que sacrificar su honestidad vendiendo placer a los ropa,gastos extras, todo era descontado amás deun porcentaje
hombres de cualquier clase, pues ella no había tenido la buena obligatorio para la casa. Regularmente las mujeres vivían al
suerte de encontrar una casa seria y de categoría
como El descuento,siempre endeudadas y eso era un dogal que las
[Link]ás por eso ella era, ahora,tan benévolay condes
mantenía bajo el poder dela tía. Nada negaba a ellas, pero todo
cendiente con las muchachas madres que necesitaban
alguna eraapuntado con aumento a su respectiva cuenta que cerraba
forma de ganar dinero para criar a sus hijos. Ella las con déficit.
compren
día y las quería mucho, casi como a
hijas propias. Alejandra Con Elena salían al mediodía al jardín interior para dar sol
contó mucho de su vida y hasta enjugó alguna
lágrima. Parte a Consuelo que gateaba queriendo agarrar las palomas. Se
116
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sentabanen un extremo apartadasde la vista


de la gente que
cruzaba la calle. Desde allí en cambio
ellas podían observar
buena parte de la
[Link]
Eldíade "visita",la casa ponía
s
adisposición de las pupilas
automóvilespara iry regresar del examen médico
reglamenta
rio. Eso también era
descontadoa cada mujer. Se
arreglaban
como para fiesta.Y al verlas cruzar, gentes
que no sabíande
dónde procedían,quedaban comentando si serían
turistas.
Pero otras sonreíany decíancon burla:
-Esas son las "niñas"de la tía
Alejarndra. Carne para
de alto copete. Dicen que lo que un fulanose gente
noche,no lo gana un obreroni en tres
meses.
gastaallí en una
s0so bolu
Ay, amiga Lena, estoy muy preocupada!
-Tú nunca estarás tranquila en El Palomar ni en ninguna
otracasa. Realmente, tú no has nacido para esta vida.¿Qué te
preocupa hoy? ¿Otra vez Consuelito?
-También la hija, claro.
que llevándola de aquí te sentirás mejor?
Crees

-Eso pienso. En principio fue su presenciala


que me hizo
[Link] hoy no puedo seguircon ella aquí,al lado. ¡Es
como niconciencia desde detrás del cancel! Me acusa y me
Ihace
dañ[Link]
-¿Poreso [Link] las cuerdas destempladas al viejo de
Anoche?
-Ya te dije que sí. Era como
si mi hija me gritara desde su
cunita. A la tía no
gustó mi comportamiento. Se enfadó.
le
Si, está muy [Link], muchacha, es que
en
verdad,eso de echarse encima un vejestorio es siempre
muy
repugnante.¡Ylos hay que apestan!Otros,es que, ya impoten
tes,quierenque una les haga cosasque sóloestando
muerta de
hambre se podrían hacer. ¡Si yo te contara..! Aunque también
hay que son un chiste de risa.
viejos
o joven, igual lo hubiera echado al diablo. Si un
-Viejo
hombre me toca, me parece que mi hija se
incorpora para
[Link] no aguanto más, Lena!
-Vas a tener que llevarla donde esa
señora que te conoce.
-Es una anciana muy buena.
Pero lo que hoy me preocupa

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