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Tucídides VI

El libro VI de 'La Guerra del Peloponeso' de Tucídides narra la fallida expedición ateniense a Sicilia en 415 a.C., liderada por Nicías, Alcibíades y Lamaco, que resultó en una derrota desastrosa para Atenas. A través de discursos y eventos, se exploran las tensiones políticas y militares que rodearon la decisión de invadir Sicilia, así como las advertencias de líderes como Nicías sobre los riesgos de la empresa. La expedición se convierte en un punto de inflexión que socava la posición de Atenas en la guerra contra Esparta.
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Tucídides VI

El libro VI de 'La Guerra del Peloponeso' de Tucídides narra la fallida expedición ateniense a Sicilia en 415 a.C., liderada por Nicías, Alcibíades y Lamaco, que resultó en una derrota desastrosa para Atenas. A través de discursos y eventos, se exploran las tensiones políticas y militares que rodearon la decisión de invadir Sicilia, así como las advertencias de líderes como Nicías sobre los riesgos de la empresa. La expedición se convierte en un punto de inflexión que socava la posición de Atenas en la guerra contra Esparta.
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TUCÍDIDES.

VI
Discurso y proposición de Cleón en el Senado de Atenas, para aconsejar el castigo de los mitilenios.

Tucídides
Tucídides fue un historiador y general ateniense que vivió en el siglo V a.C. Es conocido por su
obra "Historia de la Guerra del Peloponeso", que es considerada una de las primeras obras de
historia escrita. La obra de Tucídides es importante porque es una fuente primaria para la comprensión
de la Guerra del Peloponeso, un conflicto entre las ciudades estado griegas de Atenas y Esparta que
tuvo lugar entre los años 431 a.C. y 404 a.C. Tucídides escribió su obra con un estilo narrativo y
analítico, y se esforzó por presentar los hechos de manera objetiva y precisa, lo que lo convierte en un
importante historiador de la antigua Grecia.

La guerra del Peloponeso


El contexto histórico del libro VI de La Guerra
del Peloponeso de Tucídides se sitúa en el año
413 a.C., en plena Guerra del Peloponeso
entre Atenas y Esparta. Este conflicto, que duró
27 años (431 a.C. - 404 a.C.), enfrentó a dos de
las principales ciudades-estado griegas y sus
respectivas alianzas. La Guerra del Peloponeso
fue un conflicto bélico que tuvo lugar entre los
años 431 y 404 a.C. en la Antigua Grecia. Fue un
enfrentamiento entre dos coaliciones lideradas
por las dos ciudades-estado más poderosas de la
época, Atenas y Esparta.
La guerra se inició debido a la rivalidad entre
estas dos ciudades-estado por el control de Grecia y la hegemonía en el mundo griego. Atenas era
una ciudad marítima y comercial que se había enriquecido a través de sus relaciones comerciales y
marítimas, mientras que Esparta era una ciudad terrestre que se había convertido en una potencia
militar.
La guerra se desarrolló en varias etapas y tuvo diferentes momentos de tensión y de tregua.
- La primera etapa de la guerra se caracterizó por las incursiones de las fuerzas espartanas
en el territorio ateniense, lo que causó una gran cantidad de muertes y daños materiales.
Atenas respondió a estas incursiones mediante el bloqueo de los puertos espartanos y el
establecimiento de alianzas con otras ciudades-estado. La guerra continuó durante varios
años con algunos altibajos, incluyendo la epidemia que asoló Atenas en el 430 a.C.
- En la segunda etapa de la guerra, la situación se volvió más crítica para Atenas. Esparta y
sus aliados infligieron una serie de derrotas a los atenienses, y finalmente, en el 405 a.C.,
Atenas fue derrotada en la batalla naval de Egospótamos y Esparta logró capturar la ciudad.
La victoria de Esparta en la Guerra del Peloponeso supuso el fin de la hegemonía ateniense y el
comienzo de una nueva época en la historia de Grecia. La guerra tuvo un gran impacto en la cultura y
la política de la época, y es considerada uno de los eventos más significativos de la Antigua Grecia.

Resumen general del Libro VI


El libro VI se enfoca en la expedición ateniense a Sicilia, un intento de Atenas de expandir su imperio
y ganar nuevas fuentes de ingresos en el Mediterráneo. La expedición, liderada por los generales

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Nicías, Alcibíades y Lamaco, partió en el verano del año 415 a.C. con una gran flota y un gran
ejército, y tenía como objetivo tomar la ciudad siciliana de Siracusa.
El libro VI detalla los eventos de la expedición ateniense, desde su partida hasta su desastrosa derrota
en Siracusa. Tucídides describe la campaña militar, incluyendo las batallas en tierra y mar, así como
los intentos fallidos de los generales atenienses de tomar la ciudad siciliana. También se relatan las
intrigas políticas en Atenas y los cambios de liderazgo en la expedición.
A medida que avanza la narrativa, se hace evidente que la expedición ateniense a Sicilia fue un error
costoso para Atenas. Los generales atenienses subestimaron la fuerza de Siracusa y perdieron gran
parte de su ejército y flota. Los sobrevivientes fueron capturados y muchos murieron en prisiones
sicilianas. La expedición ateniense a Sicilia se convirtió en un desastre para Atenas, lo que socavó su
posición en la guerra contra Esparta.
En conclusión, el libro VI de La Guerra del Peloponeso de Tucídides relata la expedición ateniense a
Sicilia y su fracaso. A través de la narración, se puede entender la dinámica política y militar de la
Guerra del Peloponeso, así como la importancia de la toma de decisiones estratégicas en el campo de
batalla. Además, el libro sirve como una lección sobre los peligros de la arrogancia y la falta de
preparación en la guerra.

Libro VI.I - Trátase de la isla de Sicilia y de los pueblos que la habitaban, y de cómo los atenienses
enviaron a ella su armada para conquistarla.
El texto habla sobre la historia de la isla de Sicilia y las diversas naciones y pueblos que la habitaron a
lo largo de los años. Se menciona que en el invierno de 73, los atenienses enviaron una gran armada a
Sicilia para conquistarla, sin embargo, desconocían la extensión de la isla y la cantidad de pueblos que
la habitaban. También se habla sobre los diversos pueblos que habitaron la isla, incluyendo a los
cíclopes, los lestrigones, los sicanos, los élimos, los fenicios, los griegos, entre otros. Se mencionan
varias ciudades fundadas en la isla, como Erice, Egesta, Naxos, Siracusa, Leontinos, Catana, Tapso,
Mégara, Selinunte y Gela. También se habla sobre las luchas y conflictos entre los diferentes pueblos
por el control de la isla, y cómo algunos fueron expulsados por otros.

Libro [Link] - Hechos de guerra ocurridos durante aquel invierno en Grecia. La armada de los
atenienses se apareja para el viaje a Sicilia.

Este texto es un fragmento de un relato histórico que narra sucesos de la Guerra del Peloponeso, un
conflicto que tuvo lugar entre las ciudades-estado griegas de Atenas y Esparta y sus respectivos
aliados entre los años 431 a.C. y 404 a.C. El fragmento describe una serie de acciones militares y
diplomáticas que se llevaron a cabo entre los lacedemonios (habitantes de Esparta) y los atenienses y
sus aliados. Se describe cómo los lacedemonios invaden el territorio de los argivos y se llevan ganado
y trigo. Después, se negocian acuerdos entre los argivos y sus exiliados en la ciudad de Orneas para
evitar más enfrentamientos. Pero luego, los atenienses llegan a la región y toman Orneas junto con los
argivos, y juntos, invaden las tierras de Perdicas, lo que provoca la intervención de los calcídeos,
habitantes de Tracia, aliados de los lacedemonios.

Libro [Link] - Discurso de Nicias ante el Senado y pueblo de Atenas para disuadirles de la empresa
contra Sicilia.

Este texto es un discurso que critica la decisión de una asamblea en Atenas de enviar una flota a
Sicilia. El orador explica que antes de tomar una decisión tan importante, deberían considerar
cuidadosamente si es apropiado o no emprender esta empresa. El orador argumenta que la guerra sería
difícil y que podrían estar arriesgando mucho por algo que no les importa. Además, señala que el

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acuerdo con los sicilianos es oscuro y dudoso, y que muchos enemigos podrían unirse contra ellos.
También menciona que hay problemas en su propio territorio, como la rebelión de los calcídeos de
Tracia, y que no han logrado tranquilizar a otros sujetos en tierra firme. El orador concluye que sería
una locura luchar contra aquellos a los que no podrán controlar después de haberlos vencido y que si
pierden la guerra, estarían en peores condiciones que antes de comenzarla. Por lo tanto, argumenta
que deberían reconsiderar su decisión y no sobreestimar el poder de su ciudad. En este discurso,
Alcibíades cuestiona la sabiduría de la decisión de Atenas de enviar una expedición militar a Sicilia
para ayudar a los aliados de Atenas allí. Alcibíades argumenta que la expedición podría tener
consecuencias desastrosas para Atenas y que la decisión debe tomarse con mayor consideración y
reflexión. También advierte que la expedición podría provocar una reacción negativa de otros estados
griegos y comprometer la seguridad de Atenas.

Libro [Link] - Discurso de Alcibíades a los atenienses aconsejándoles la expedición a Sicilia.


El texto es un discurso de un líder ateniense que intenta convencer al pueblo ateniense para liderar una
expedición militar en Sicilia. El líder se presenta a sí mismo como un candidato más adecuado para
liderar la expedición debido a su valía y mérito, y destaca sus logros pasados, incluyendo su éxito en
los juegos de Olimpia y su valentía en la batalla. También argumenta que Sicilia es vulnerable y que
las ciudades allí son propensas a la disidencia interna, por lo que la expedición debería tener éxito con
facilidad. El líder sugiere que la gloria y el beneficio que la expedición traerá a Atenas serán enormes
y que la envidia que pueda generar entre sus contemporáneos no debería ser motivo de preocupación.
Además, señala que los logros de los grandes hombres son recordados y honrados después de su
muerte, lo que contribuye a la gloria de su ciudad natal. El líder también sugiere que la expedición
militar será una oportunidad para que él y otro líder ateniense trabajen juntos para beneficio de la
ciudad. Además, la flota ateniense es superior a la enemiga y tienen la ventaja de contar con aliados y
amigos en la región. También menciona que la flota ateniense puede obtener recursos fácilmente en
Sicilia, lo que les permitiría sostener una campaña prolongada en la región. Por último, el líder
enfatiza en que es importante tener confianza en sí mismos y en sus habilidades, y que no deben temer
a los desafíos que puedan presentarse en el camino. El éxito en la guerra, según él, depende de la
valentía y la determinación de los hombres que la llevan a cabo.

Libro VI.V - Discurso de Nicias a los atenienses, que de nuevo y por medios indirectos procura
impedir la empresa contra Sicilia.
Este fragmento es parte del discurso de Hermócrates, uno de los líderes de la Asamblea de Atenas, en
el que discuten la decisión de emprender una guerra contra Sicilia. Hermócrates comienza señalando
que, dado que la asamblea parece decidida a llevar a cabo la guerra, es importante saber cómo se va a
llevar a [Link], Hermócrates hace una evaluación de la situación actual en Sicilia, señalando que
hay varias ciudades poderosas en la isla que no están sujetas las unas a las otras y que valoran su
libertad, por lo que no es probable que se unan en contra de Atenas. Sin embargo, también señala que
hay ciudades griegas en Sicilia que no son confiables y que solo dos ciudades, Naxos y Catana,
podrían ser de ayuda debido a su relación con los leontinos. Hermócrates señala que hay siete
ciudades importantes en Sicilia, como Seliunte y Siracusa, que tienen muchos guerreros, arqueros,
tiradores y barcos, así como mucho dinero en sus templos y tierras. Estas ciudades son la principal
amenaza para Atenas, ya que superan en número de jinetes y tienen más trigo que ellos, lo que
significa que Atenas debe enviar una gran armada y muchos soldados para resistir a sus jinetes y
asegurarse de tener suficiente alimento.

Libro [Link] - Los atenienses, por consejo y persuasión de Alcibíades, determinan la expedición a
Sicilia. Dispuesta la armada, sale del puerto del Píreo.

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El texto habla sobre la expedición que los atenienses se preparan para realizar en Sicilia, y de los
diferentes aspectos que rodearon su preparación. El consejo de Nicias no logró persuadir a los
atenienses de que desistieran en su empresa, y a pesar de las dudas que aumentaron, los habitantes de
la ciudad se mostraron decididos a seguir adelante. Se explica que los ancianos, jóvenes, gente y
soldados, tenían diferentes motivaciones para apoyar la expedición, pero el temor a ser considerados
malos consejeros impidió que cualquier persona se opusiera a la empresa.

La ciudad estaba en un buen momento debido a las treguas, lo que facilitó la implementación de la
expedición. Sin embargo, en la víspera de la partida, todas las estatuas de piedra de Mercurio de la
ciudad fueron destrozadas, lo que desconcertó a los habitantes y aumentó el temor de un posible mal
augurio. Se ofrecieron recompensas para encontrar a los responsables.

Los atenienses y sus aliados se reunieron en Atenas para embarcarse hacia Sicilia desde el puerto de
Pireo, llenos de esperanza y dolor, conscientes de los peligros a los que se enfrentarían. Los patrones y
capitanes de los barcos trabajaron duro para que sus naves fueran las mejores y los soldados
seleccionados se esforzaron por prepararse lo mejor posible. En general, la expedición fue bien
organizada y se equipó con lujo, lo que demuestra la confianza y la determinación de los atenienses
para tener éxito en su empresa.

Libro [Link] - Diversas opiniones que había entre los siracusanos acerca de la armada de los
atenienses. Discursos de Hermócrates y Atenágoras en el Senado de Siracusa y determinación que
fue tomada.
Este es un discurso que se refiere a la amenaza que representa la armada ateniense y cómo los
sicilianos pueden prepararse para enfrentarla. Hermócrates reconoce que su historia puede parecer
increíble y que aquellos que han traído noticias poco confiables han sido tachados de tontos y locos en
el pasado. Sin embargo, advierte que los atenienses están viniendo directamente hacia ellos con una
gran armada y un gran número de soldados y que su motivación real es la codicia por conquistar
Sicilia, especialmente su ciudad. Enfatiza que los sicilianos no deben subestimar la situación y deben
prepararse para resistir lo mejor posible con sus fuerzas militares actuales. Para ello, es necesario
enviar embajadores a todas las ciudades de Sicilia y buscar ayuda tanto en Italia como en Cartago.
Además, sugiere requerir a todos los sicilianos a unirse a ellos con sus barcos abastecidos de
alimentos para dos meses, para unirse a ellos y enfrentar a los atenienses.

Libro [Link] - Discurso de Atenágoras a los siracusanos


Atenágoras está tratando de tranquilizar a la población, que ha sido alimentada con rumores sobre la
llegada de una gran flota ateniense que podría atacar la ciudad. Argumenta que estos rumores son
infundados y que no hay nada que temer. En lugar de centrarse en los rumores, insta a la gente a
considerar la calidad de los atenienses y su improbable deseo de abandonar su propia tierra para atacar
Sicilia. Además, Atenágoras afirma que la isla es más poderosa que el Peloponeso y está mejor
equipada para la guerra, y que los atenienses tendrían dificultades para transportar a su ejército a
Sicilia en número suficiente para conquistar la ciudad. También señala que la población local tiene
una ventaja en la caballería y que los atenienses tendrían que establecer su campamento en la costa, lo
que los dejaría vulnerables a los ataques.

Atenágoras también aborda otros temas en su discurso, como la necesidad de castigar a aquellos que
difunden rumores falsos y tratan de tomar el poder a través del miedo, y la importancia de prestar
atención a las intenciones futuras de los enemigos. Además, hace un llamado a la igualdad y la justicia

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en la ciudad, argumentando que todos los ciudadanos deberían tener los mismos derechos y
oportunidades, incluyendo el acceso a los cargos de liderazgo. También defiende la idea de un
gobierno popular, argumentando que cuando el pueblo se reúne y escucha todas las opiniones, puede
tomar mejores decisiones y distribuir las cosas de manera justa.

Libro [Link] - Parte de Corcira la armada de los atenienses, y es mal recibida así en Italia como en
Sicilia.
El texto describe la preparación y la partida de la expedición ateniense a Sicilia durante la Guerra del
Peloponeso. El gobernador pronunció su discurso a los siracusanos, quienes luego abandonaron el
Senado. Los atenienses y sus aliados se reunieron en Corcira para planear su estrategia y organizaron
una armada de ciento veinticuatro barcos con un ejército de cinco mil cien infantes, incluyendo mil
quinientos atenienses. Decidieron dividir la armada en tres partes y enviaron tres naves, una de cada
división, a Italia y Sicilia para explorar las ciudades y ver si los recibían como amigos. Finalmente, la
armada llegó al promontorio de Region en Italia, donde les fue negada la entrada a la ciudad y se
alojaron cerca del templo de Diana. Los atenienses tuvieron negociaciones con los habitantes de
Region para que les ayudaran en su empresa en Sicilia, pero estos se negaron a involucrarse en la
guerra. Los trirremes enviados por los atenienses a Egesta regresaron a Region con noticias
desalentadoras: la ciudad no tenía tanto dinero como se había prometido. Además, los habitantes de
Region se negaron a unirse a la guerra con ellos, lo que fue una gran decepción ya que habían
esperado ganarse su apoyo debido a que eran parientes y de la misma nación que los leontinos,
quienes siempre habían sido amigos de los atenienses.

Libro VI.X - Llamado Alcibíades a Atenas para responder a la acusación contra él dirigida, huye
al Peloponeso. Incidentalmente se trata de por qué fue muerto en Atenas Hiparco, hermano del
tirano Hipias.
En este lugar, llegó un barco de Atenas llamado Salaminia, que había sido enviado por los ciudadanos
para llevar a Alcibíades de regreso y responder a las acusaciones públicas en su contra. Además, se
citó a muchos otros en el ejército, quienes se consideraron culpables de complicidad en el crimen de
violar y profanar los misterios y sacrificios, así como de romper y derrocar las estatuas e imágenes de
Mercurio.

Después de que la armada partió, los atenienses continuaron investigando y arrestando a muchas
personas importantes de la ciudad, basándose en los dichos y testimonios de hombres viles e infames.
Los atenienses tenían un gran temor y desconfianza, y cualquier sospecha era considerada como la
peor posibilidad, ya que la tiranía y el gobierno de Pisístrato, que había dominado en Atenas en el
pasado, fueron muy duros y crueles.

El texto también explica la historia de Harmodio y Aristogitón, quienes mataron al tirano Pisístrato y
cómo Hiparco, el hijo de Pisístrato, intentó atraer a Harmodio hacia él y ganar su amistad con halagos.
Sin embargo, cuando esto no funcionó, decidió deshonrarlo por justicia, sin usar fuerza o violencia, ya
que no era legal en aquel entonces, ya que los tiranos en ese tiempo no tenían más poder y autoridad
sobre sus súbditos que los otorgados por el derecho y la justicia.
Por temor y sospechas de que atentaron contra él, Hipias ordenó matar a muchos ciudadanos
atenienses y buscó la alianza y amistad de los extranjeros para tener más seguridad en caso de que
hubiera algún cambio en su Estado. Para lograr esto, casó a su hija llamada Arquédica con Hipocles,
hijo de Ayántides, tirano y señor de Lámpsaco, porque sabía que Ayántides tenía una gran amistad con
el rey Darío de Persia y podía influir en él. Hoy en día, se puede ver la tumba de Arquédica en
Lámpsaco, donde hay una inscripción con el siguiente texto:

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“AQUÍ YACE ARQUÉDICA, HIJA DE HIPIAS, AMPARADOR Y DEFENSOR DE GRECIA LA
CUAL, AUNQUE HUBO EL PADRE Y HERMANO E HIJOS REYES TIRANOS, NO POR ESO SE
ENGRIÓ NI ENSOBERBECIÓ PARA MAL NINGUNO”.

Libro [Link] - Después de la partida de Alcibíades, los dos jefes de la armada que quedaron
ejecutaron algunos hechos de guerra en Sicilia, sitiando a Siracusa y derrotando a los siracusanos.
El texto describe una serie de eventos que ocurrieron después de la partida de Alcibíades de Sicilia,
durante la Guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta. Dos capitanes atenienses dividieron su
ejército en dos partes y navegando alrededor de la isla llegaron a la ciudad de Himera, pero los
habitantes se negaron a recibirlos. Luego saquearon una villa llamada Hícaras, enemiga de los
egestenses, y entregaron los bienes a los egestenses. Los egestenses junto con la infantería ateniense
navegaron por la isla saqueando y destruyendo lugares hasta llegar a Catana. Los atenienses
recibieron treinta talentos de los egestenses para el pago del ejército y obtuvieron hasta ciento veinte
talentos del precio de los despojos vendidos. Luego navegando alrededor de la isla, llegaron a la villa
de Hibla, en tierra de Gela, que era del partido contrario, pero no pudieron tomarla por asalto.
Finalmente, los atenienses prepararon para poner cerco a Siracusa, pero los siracusanos se prepararon
para enfrentarlos. Los atenienses utilizaron un ardid para alejar a los caballos siracusanos de la ciudad
para poder asentar su campamento en un lugar conveniente sin obstáculos. Para lograrlo, enviaron a
un espía de confianza a los capitanes siracusanos para persuadirlos de que los ciudadanos de Catana
estaban dispuestos a ayudarlos a ganar la victoria contra los atenienses. Los capitanes siracusanos
acordaron encontrarse en Catana en el día señalado. Mientras tanto, los atenienses embarcaron toda su
gente de guerra y navegaron hacia Siracusa, donde llegaron al amanecer y se establecieron en el lugar
conveniente cerca del Olimpeion. Los siracusanos llegaron a un lugar cerca de Catana sin orden ni
concierto, y los atenienses los esperaron en Siracusa para atacarlos. Sin embargo, como el camino era
largo, la infantería siracusana no pudo llegar a tiempo para enfrentarse a los atenienses en Siracusa.
Los capitanes atenienses, aprovechando la oportunidad, lanzaron un ataque sorpresa contra las
defensas de la ciudad, pero no lograron penetrarlas. En ese momento, se dieron cuenta de que el
asedio sería difícil y que necesitarían traer refuerzos y suministros para mantener la operación durante
un tiempo prolongado. Sin embargo, como el camino era largo, la infantería siracusana no pudo llegar
a tiempo para enfrentarse a los atenienses en Siracusa. Los capitanes atenienses, aprovechando la
oportunidad, lanzaron un ataque sorpresa contra las defensas de la ciudad, pero no lograron
penetrarlas. En ese momento, se dieron cuenta de que el asedio sería difícil y que necesitarían traer
refuerzos y suministros para mantener la operación durante un tiempo prolongado. Así, los atenienses
comenzaron a enviar mensajeros a Atenas para solicitar ayuda y refuerzos, pero la respuesta tardaría
mucho en llegar. Mientras tanto, los siracusanos estaban recibiendo refuerzos de sus aliados y
fortificando sus defensas, por lo que la situación para los atenienses se estaba volviendo cada vez más
difícil. Después de varios intentos fallidos de asalto, los atenienses se dieron cuenta de que
necesitarían una estrategia diferente para vencer a los siracusanos. Entonces, el general Demóstenes
propuso una idea audaz: construir una fortificación alrededor de la ciudad para bloquear el puerto y
evitar que llegaran suministros y refuerzos a los siracusanos. Los otros generales aceptaron la idea y
comenzaron a trabajar en la construcción de la muralla. Sin embargo, la tarea era extremadamente
difícil, ya que los siracusanos estaban haciendo todo lo posible para evitar la construcción de la
muralla. Además, los atenienses estaban sufriendo de enfermedades y escasez de suministros, lo que
dificultaba aún más la tarea. A pesar de todas las dificultades, los atenienses continuaron trabajando
en la construcción de la muralla, y finalmente lograron completarla después de varios meses. Pero
cuando trataron de bloquear el puerto, descubrieron que los siracusanos habían construido una
contra-muralla para evitar que los atenienses completaran su trabajo. Con la situación cada vez más
desesperada, los atenienses comenzaron a planear su retirada de Sicilia. Sin embargo, antes de que

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pudieran hacerlo, los siracusanos lanzaron un ataque sorpresa y derrotaron a las fuerzas atenienses en
la Batalla de los Asinaros. Los atenienses sufrieron una gran derrota y tuvieron que retirarse
apresuradamente de Sicilia, poniendo fin a su intento de conquistar la isla. Este fracaso fue un gran
golpe para Atenas, ya que perdió una gran cantidad de hombres y recursos en la expedición. Además,
esta derrota marcó el comienzo del fin de la Guerra del Peloponeso, ya que Atenas nunca se recuperó
completamente de la pérdida de su flota y de los soldados experimentados que murieron en Sicilia.

Libro [Link] - Arenga de Nicias a los atenienses para animarlos a la batalla.


Este pasaje se refiere a la batalla entre los atenienses y los sicilianos durante la Guerra del Peloponeso
en el siglo V a.C. En este discurso, Nicias, uno de los líderes atenienses, anima a sus tropas antes de la
batalla. Él les dice que no necesitan grandes discursos para la batalla, ya que tienen un gran equipo de
guerra y están rodeados por muchos aliados y compañeros de guerra. Les recuerda que están en tierra
extranjera y que deben luchar con coraje y valentía para tener éxito.

Después de este discurso, los atenienses avanzan directamente contra los sicilianos, que no esperaban
que los atenienses atacaran tan pronto. En la batalla, ambos bandos demostraron valor y audacia, y
pelearon valientemente. Los sicilianos luchaban por su patria, su vida y su libertad, mientras que los
atenienses luchaban por conquistar y ganar una tierra ajena.

Después de una escaramuza inicial entre los honderos y arqueros de ambos bandos, la señal de la
batalla fue dada y ambos bandos se encontraron en combate cuerpo a cuerpo. La batalla fue muy
reñida, sin que ninguno de los bandos retrocediera. Sin embargo, un gran aguacero con muchos
truenos sobrevino durante la batalla, lo que dificultó la lucha y puso fin a la batalla por ese día.

Libro [Link] - Los siracusanos, después de nombrar nuevos jefes y de ordenar bien sus asuntos,
hacen una salida contra los de Catana. Los atenienses no pueden tomar Mesena.
Después de los rituales funerarios para honrar a los muertos, Hermócrates habló a los siracusanos para
motivarlos y explicarles que la reciente derrota no había sido por falta de estrategia, sino por la falta
de disciplina en su ejército. Propuso que los siracusanos eligieran a pocos pero buenos líderes
militares, reunieran más soldados durante el invierno, les proporcionaran armas y los entrenaran en su
uso. Los líderes militares elegidos tendrían suficiente poder y autoridad para tomar decisiones
importantes y necesarias para la república. Los siracusanos aceptaron sus palabras y eligieron a
Hermócrates como uno de sus tres capitanes, y él y los otros dos líderes nombraron embajadores para
solicitar ayuda a los lacedemonios y corintios en su lucha contra los atenienses. La flota de Atenas
navegó directamente hacia Mesena con la esperanza de capturarla a través de tratos e inteligencia con
algunos ciudadanos. Alcibíades descubrió la traición secreta de los ciudadanos de Siracusa que
apoyaban a los siracusanos y los atenienses fueron rechazados de la ciudad. Después de 13 días de
asedio sin éxito y la llegada del invierno, los atenienses se retiraron a Naxos para pasar el invierno y
enviar una nave a Atenas para pedir refuerzos. Mientras tanto, los siracusanos fortificaron sus
defensas y construyeron fuertes en toda la ciudad para prepararse ante una posible nueva batalla.
Después de saber que los atenienses estaban en Naxos, los siracusanos atacaron Catana y saquearon la
tierra y las tiendas de los atenienses antes de regresar a casa.

Libro [Link] - Los atenienses por su parte, y los siracusanos por la suya, envían embajadores a los
de Camarina para procurar su alianza. Respuesta de los camarinenses. Aprestos belicosos de los
atenienses contra los siracusanos en este invierno.
Este texto trata sobre una disputa entre los atenienses y los siracusanos en Sicilia. Los atenienses
habían enviado embajadores a Camarina para confirmar una alianza previa con Laquete, un capitán

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ateniense, mientras que los siracusanos también enviaron a sus propios embajadores debido a su
desconfianza hacia los atenienses.

Los embajadores de los siracusanos, liderados por Hermócrates, acusaron a los atenienses de intentar
expulsar a los siracusanos de sus tierras y posesiones, y señalaron que los atenienses habían
subyugado a otros pueblos bajo su mando y control. Hermócrates advirtió a los sicilianos que debían
defenderse contra los atenienses, quienes pretenden conquistarlos y hacerlos sus súbditos.

Se hace un llamado a la unidad de los sicilianos y les recuerda que deben luchar por su libertad y no
permitir que los atenienses los engañen con palabras dulces. También se critica a aquellos que deciden
ser neutrales por temor de ofender a unos o a otros, y argumenta que deben unirse para defenderse
contra los enemigos comunes.

Libro [Link] - Discurso de Eufemo, embajador de los atenienses, a los camarinenses.


El texto es un discurso de Eufemo en el habla a un grupo de hombres camarinenses para renovar una
antigua amistad y alianza. El discurso se enfoca en explicar cómo los jonios han llegado a ser el
imperio y señorío que son hoy en día y cómo merecen su posición de poder. Eufemo defiende la
posición de los jonios, quienes se consideran los verdaderos defensores de la libertad de Grecia,
habiendo demostrado su valentía y coraje en la guerra contra los medos. También explica que los
jonios tienen justas razones para querer tener poder sobre los otros pueblos, incluyendo a los dorios,
quienes son más numerosos y poderosos que ellos. Además, les dice que su ayuda es importante
porque les permitirá resistir mejor a los siracusanos y, por lo tanto, mantener a los peloponesios a
raya. También les asegura que los atenienses son capaces de mantener la guerra en Grecia sin la ayuda
de los leontinos, pero que su ayuda será bienvenida. También les recuerda que los sicilianos
solicitaron su ayuda inicialmente porque temían a los siracusanos. Para hacerlo, el representante de los
atenienses les asegura que ellos no quieren someter a los sicilianos, sino protegerlos de aquellos que sí
los quieren someter y causarles daño. Además, les recuerda que los atenienses han ayudado a los
sicilianos en el pasado, y les pide que confíen en su amistad y en su poder para ayudar a los oprimidos
y vengar sus injurias. Se menciona que había disputas entre los dos grupos por los límites territoriales,
pero que los siracusanos habían enviado algo de ayuda a los atenienses para evitar que se les culpara
de no apoyarlos en caso de victoria. Sin embargo, después de que los atenienses ganaron una batalla,
decidieron mantenerse neutrales y no ayudar a ninguno de los bandos. Los siracusanos, por su parte,
se preparaban para la guerra y las ciudades vecinas se dividían entre apoyarlos o aliarse con los
atenienses. Los atenienses se encontraban en Naxos durante el invierno, intentando ganar aliados y
preparando la construcción de un muro para sitiar Siracusa en la primavera. También enviaron
embajadas a los cartagineses y otras ciudades costeras para solicitar su ayuda en la guerra.

Libro [Link] - Los lacedemonios, por consejo y persuasión de los corintios y de Alcibíades,
prestan socorro a los siracusanos contra los atenienses.
Los embajadores siracusanos intentaron persuadir a las ciudades marítimas de Italia para unirse a su
causa y evitar sufrir daño por parte de los atenienses en el futuro. Finalmente, llegaron a Corinto
donde pidieron ayuda y socorro a los corintios, quienes les concedieron la ayuda y nombraron
embajadores para convencer a los lacedemonios de unirse a la guerra contra los atenienses. Luego,
todos los embajadores, junto con Alcibíades y otros desterrados de Atenas, llegaron a Lacedemonia y
presentaron su demanda ante el Senado. Aunque los líderes de Lacedemonia no querían dar ayuda a
los siracusanos, Alcibíades les habló para persuadirlos de hacerlo. Él les recordó su lealtad a
Lacedemonia y les pidió que no le creyeran a quienes lo habían acusado de traición a su ciudad natal.

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Se explica las razones por las cuales se pasó a los mantineos y a los argivos y por qué les hizo daño.
También habla de su pasado como líder de los atenienses y su papel en la ciudad, mencionando que
siempre trabajó por el bien de la ciudad y que intentó corregir a los que querían manejar las cosas
injustamente y de la necesidad de conquistar Sicilia, Italia y otras tierras, y someterlas a su señorío,
con la esperanza de obtener dinero y recursos para la ciudad. También se sugiere que se fortifique la
villa de Decelia, cerca de Atenas, para causar daño a los atenienses y obligar a las ciudades vecinas a
someterse a Esparta. Alcibíades, quien en el pasado había sido amigo de los lacedemonios pero que
ahora estaba exiliado de Atenas, les propone una alianza para que los lacedemonios ataquen a Atenas
tanto por tierra como por mar, y les asegura que él puede ser de gran ayuda en la campaña. Alcibíades
argumenta que está exiliado injustamente y que su objetivo es recuperar su patria, lo que demuestra su
amor por Atenas. Los lacedemonios aceptan la propuesta y eligen a Gilipo como capitán para la
campaña en Sicilia. La historia continúa con la preparación de la expedición militar por parte de los
lacedemonios y la respuesta de los atenienses al llamado de ayuda de Sicilia.

Libro [Link] - Los atenienses, preparadas las cosas necesarias para la guerra, sitian Siracusa.
Victorias que alcanzan contra los siracusanos en el ataque de esta ciudad. Llega a Sicilia al socorro
de los lacedemonios.
Los atenienses estaban en Sicilia y se dirigieron a la ciudad de Mégara, que en ese momento estaba
bajo el control de los siracusanos. Saquearon la tierra y trataron de tomar un castillo cercano, pero no
lo lograron. Luego se retiraron a un río cercano, robaron y destruyeron más tierras, mataron a algunos
siracusanos y colocaron un trofeo. Después, regresaron a Catana, se reabastecieron de suministros y
partieron hacia una villa llamada Centoripas, que tomaron por capitulación. Quemaron y talaron los
trigos de Inesa e Hibla y regresaron a Catana. Allí se reunieron con 250 hombres de armas de Atenas
y otros refuerzos, incluidos caballos y talentos de plata. Los lacedemonios se pusieron en armas contra
los argivos, pero un terremoto los hizo retroceder. Los argivos atacaron la tierra de Tirea y obtuvieron
una gran cantidad de botín. La comunidad de Tespias se rebeló contra sus líderes, pero los atenienses
enviaron ayuda y capturaron a la mayoría de los rebeldes. Mientras tanto, los siracusanos fortificaron
un arrabal llamado Epípolas para impedir que los atenienses lo tomasen. Escogieron a seiscientos
hombres para guardarlo y pusieron a Diómilo a cargo, dándole la orden de avisar en caso de un ataque
repentino. En el texto se relata cómo los atenienses llevaron a cabo un ataque sorpresa a los
siracusanos, alojando a su infantería en un lugar llamado Leonte mientras enviaban su armada a una
península cercana llamada Tapso para asegurarse de que no fueran atacados por tierra. Luego, los
atenienses atacaron Epípolas y ganaron antes de que los siracusanos pudieran llegar a defenderlo,
venciendo y dispersando a los siracusanos. En los días siguientes, los atenienses continuaron
avanzando y cercando la villa de Sica con un muro, mientras recibían refuerzos de caballería de otras
ciudades sicilianas. Los siracusanos intentaron luchar contra los atenienses, pero fueron forzados a
retirarse dentro de la ciudad después de ser derrotados en una refriega y se dedicaron a impedir la
construcción del muro ateniense.
- En la primera parte del texto, se describe una batalla en la que los caballeros atenienses,
apoyados por una banda de infantería, atacaron a los siracusanos y lograron vencerlos. Como
resultado, los atenienses levantaron un trofeo para celebrar su victoria.
- En la segunda parte del texto, se describe cómo los siracusanos deciden no atacar a los
atenienses directamente, sino que construyen un fuerte para protegerse. Los atenienses, por su
parte, rompen los acueductos para privar a los siracusanos de agua, y luego deciden atacar el
fuerte de los siracusanos. Para ello, dividieron su ejército en dos grupos, uno que va
directamente hacia la ciudad y otro que ataca el fuerte. Los atenienses logran tomar el fuerte y
derrotar a la guarnición que lo protegía, pero luego son rechazados por los siracusanos que
acuden en su ayuda.

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