LUZ
Al Lawrence
Adrenalina
Yo no juego con fuego
más bien soy un equilibrista
borracho y sin arnés,
aún sin poder mantenerme derecho
conozco profundamente
los mecanismos del oficio.
Soy un artista del caos
un gato persiguiendo ratones
al que le tiene sin cuidado
que los perros del barrio ladren.
Quieto, en medio de la cuerda floja,
el viento me hace danzar,
abajo, en el asfalto, la muerte
me observa frotándose las manos;
entonces la miro y sonriendo le digo:
"¡Qué buen día hace hoy!"
Madre
Una luz radiante
en una ciudad oscura,
un pilar crucial
de un edificio magullado,
unos colores vivos
en una pintura barroca,
un carácter sensible
en un mundo de piedra.
Algunas pocas razones por las que me gusta el cine
El remordimiento aterrador de Lang,
el claroscuro marcado de Murnau,
la reflexión religiosa de Dreyer,
el destino dramático de Sjöström,
la comedia nostálgica de Chaplin,
la ingenuidad acrobática de Keaton,
el montaje ideológico de Eisenstein,
La empatía utópica de Renoir,
la moraleja clásica de Fleming,
el patriotismo polivalente de Ford,
el optimismo familiar de Capra,
el conjunto complejo de Hawks,
la sensibilidad crítica de Lubitsch,
la belleza femenina de Mizoguchi,
El ingenio provocativo de Wilder,
el descenso corrupto de Welles,
el despertar social de De Sica,
la ciudad destruida de Rossellini,
el suspense perturbador de Hitchcock,
la claridad memorable de Wyler,
el paisaje exterior de Lean,
la dualidad contradictoria de Huston,
la fuerza refinada de Cukor,
La elegancia experimental de Bergman,
la pintura tradicional de Kurosawa,
la cotidianidad preciosa de Ozu,
el humanismo crudo de Kobayashi,
el anhelo lejano de Truffaut,
la crisis identitaria de Fellini,
la tensión desagradable de Kubrick,
el diálogo convincente de Lumet,
la agudeza sofisticada de Mankiewicz,
el humor negro de Berlanga,
el fracaso satírico de Monicelli,
la conciencia intranquila de Bardem,
el realismo surrealista de Buñuel,
la profundidad personal de Kazan,
la sencillez contemplativa de Satyajit Ray,
la propaganda simbólica de Kalatozov,
El viaje antiheroico de Leone,
la decadencia clasista de Visconti,
la pausa subjetiva de Tarkovsky,
el dolor tierno de Naruse,
la relación errática de Antonioni,
el malestar perverso de Polanski,
el hedonismo frágil de Risi,
el minimalismo sigiloso de Melville,
la ruptura intelectual de Godard,
la denuncia impactante de Costa-Gavras,
la grandeza épica de Bondarchuk,
La ambición desmedida de Coppola,
la inestabilidad moral de Scorsese,
la ficción espacial de Lucas,
el romanticismo irónico de Scola,
el neoyorquino delirante de Allen,
la inocencia perdida de Bogdanovich,
la poesía hogareña de Erice,
la libertad rebelde de Forman,
la naturaleza rural de Troell,
El mundo sombrío de Lynch,
la mezcla detallada de Scott,
la violencia adictiva de De Palma,
la aventura emotiva de Spielberg,
la supervivencia frenética de Cameron,
la verdad oculta de Stone,
el caos mágico de Kusturica,
el aislamiento incómodo de Kieslowski,
la convivencia tóxica de Berri,
El homenaje sangriento de Tarantino,
el tormento oscuro de Fincher,
la madurez honesta de Eastwood,
la redención esperanzadora de Darabont,
la ambigüedad absurda de los Coen,
la fantasía extraña de Burton,
la soledad frustrante de Jonze,
el crimen desorganizado de Ritchie,
el dilema conflictivo de Mendes,
la cultura opresiva de Yimou,
el trago amargo de Vinterberg,
la odisea fría de Angelopoulos,
la memoria imborrable de Salles,
la infancia difícil de Majidi,
El tiempo fragmentado de Nolan,
la autodestrucción visceral de Aronofsky,
la amistad protectora de Jackson,
el lazo conmovedor de Campanella,
el poder vil de Padilha,
la incertidumbre nublada de Villeneuve.
Noir
Caminando sin prisa, con la cabeza agachada
y mis manos en los bolsillos
por el tenue callejón en una noche vacía
de luna llena,
noto que una mujer camina delante mío
porque su silueta se refleja en el suelo.
Sus pasos son lentos, acompasados en una
especie de danza sutil, seductora y, sobre todo,
hipnotizante.
No me atrevo a alzar la mirada
ni la voz,
me mantengo preso observando las maravillas
de mi caverna de Platón.
Al fin y al cabo sólo soy un don nadie
admirando las sombras de esta maldita ciudad
y probablemente ella también lo sea;
quien no se consuela es porque no quiere.
Golondrinas a primera hora
Las golondrinas trazan círculos en el cielo
y con su canto suave y chirriante
van a la caza de su desayuno
a la vez que dar inicio a un nuevo día.
Cuando me despiertan,
abro sigilosamente la puerta de mi balcón
y me quedo observándolas en silencio,
preguntándome a dónde viajarán hoy.
Las golondrinas trazan círculos en el cielo
porque, aunque sean aves migratorias,
siempre terminan volviendo a su nido
al aflorar la primavera en sus corazones.
Cumpleaños
A las doce de la mañana, cuando empezó
el día de mi cumpleaños
lo primero que se me ocurrió hacer
fue ir a la cocina y lavar los platos.
No esperaba ni llamadas ni mensajes,
solamente resolver, lo mejor posible,
cuestiones que tenía pendientes
y tomar responsabilidad y riendas.
Madurar es, en parte, ser consciente
de que no eres el centro del universo,
que siempre habrá gente a tu alrededor
y que siempre habrá platos por lavar.
Mis veinte
A veces, me pregunto
por qué malgasté tanto mis veinte
o por qué nadie me avisó a tiempo.
Aunque tal vez sí que me avisaron,
pero estaba demasiado ocupado
tomando malas decisiones.
Thorns
Siempre que quedábamos
íbamos a cualquier bar que se viera
medio elegante
y bebíamos hasta emborracharnos,
para que tu lado más extrovertido
y salvajemente atrevido
saliera a la luz una noche más.
Cualquiera diría
que solamente me encontrabas
atractivo e interesante
cuando llevabas unas cuantas copas.
Me limitaba a observarte
y a escuchar tus ambiciones;
eras preciosa en cualquier forma
y yo, ingenuo de mí, esperaba
que pudieras sentir lo mismo
sin la necesidad del alcohol.
Oración
Cuando publicaste el videoclip
de tu canción de amor
no pude evitar decirme
"ojalá fuera yo ese hombre
que tanto anhelas".
Recuerdo que cuando te veía
se me iluminaban los ojos.
Charlábamos mucho,
nos mirábamos y sonreíamos;
incluso viniste a mi casa
proponiendo tú ese plan
y, por supuesto, nada pasó.
Nunca me atreví a declararme
por miedo a que me rechazaras;
hoy en día comprendí
que siempre es mejor arriesgarse
antes que guardarse cosas
y que te terminen olvidando.
Generación puente
Somos la generación puente,
la semilla de la era digital.
Vimos nacer las redes
y la mensajería instantánea.
Pasamos de cartas y teléfonos fijos
a tenerlo todo a nuestro alcance
en menos de un minuto.
Hoy no hace falta ni esforzarte
porque una máquina lo hace por ti.
Todo se malinterpreta y rompe
porque ya nadie está acostumbrado
a cocer a fuego lento.
Olvidamos mirarnos a los ojos
prefiriendo mirar una pantalla
y prestarle toda la atención,
sin tener en cuenta que quizás
nuestros contactos virtuales evitan
que tengamos un contacto humano
que haga que nos conectemos
de nuevo con nuestra esencia.
Himno
Ármate de valor y sigue adelante,
celébrate en cada paso que des,
pues sabes cuál es el buen camino
y de tu valentía por escogerlo.
Todos aquellos sueños dorados
siguen presentes en tu cabeza,
saltar al vacío puede llenarte
y esta vez el riesgo vale la pena.
Forja tu espíritu en fuego eterno,
lleva tus principios a la práctica,
tu paz interior es imperturbable
porque tu disciplina te define.
Tus raíces te mantienen firme
sin importar el tiempo que haga;
un corazón que brilla con timidez
espera ansioso por florecer de nuevo.