Caso Clínico:
Danna Cristina es una adolescente de 16 años que cursa el 4° año de secundaria en una
institución educativa pública. Fue referida al servicio de orientación psicológica de su colegio
debido a dificultades en la regulación de sus emociones, conductas desafiantes y conflictos
interpersonales. Sus profesores han reportado que, en los últimos meses, su comportamiento ha
empeorado: interrumpe constantemente las clases, responde de manera agresiva a los docentes y
se involucra en discusiones con sus compañeros. Además, su rendimiento académico ha
disminuido notablemente, mostrando poco interés en sus estudios y entregando tareas
incompletas o fuera de plazo.
En el entorno familiar, su madre, la Sra. Clara Grández, manifiesta que Danna ha cambiado
mucho en los últimos meses. Señala que pasa la mayor parte del tiempo encerrada en su
habitación, jugando videojuegos y evitando cualquier conversación con la familia. Comenta que
cuando intenta corregirla o pedirle que colabore con las tareas del hogar, ella responde de
manera brusca y en ocasiones levanta la voz. Además, menciona que Danna solía ser una niña
sociable y con buen desempeño en la escuela, pero desde hace aproximadamente un año ha
mostrado cambios en su actitud, aislándose de sus amigas y mostrando mayor irritabilidad.
Durante la entrevista con Danna, ella se muestra reservada al inicio, pero conforme avanza la
conversación expresa sentirse "incomprendida" tanto en casa como en la escuela. Refiere que
siente que sus profesores "la tienen en la mira" y que su madre "siempre se queja de ella".
Menciona que en ocasiones experimenta una sensación de vacío y que, cuando está molesta,
prefiere quedarse sola en su habitación para evitar peleas. También reconoce que se enoja con
facilidad y que a veces dice cosas que no debería cuando pierde el control.
Con el fin de obtener una evaluación más precisa sobre su estado emocional y conductual, se le
aplicaron diversas pruebas psicológicas, incluyendo la Escala de Ansiedad y Depresión para
Adolescentes (RCADS), el Inventario de Conducta para Adolescentes (YSR-11/18) y la Prueba
Proyectiva de Frases Incompletas de Rotter. Además, se realizó una observación en el entorno
escolar para analizar su comportamiento en el aula y en los recreos.
Los resultados obtenidos reflejan niveles elevados de ansiedad social y síntomas depresivos, así
como una marcada tendencia a la irritabilidad y dificultades para gestionar la frustración. En el
Inventario de Conducta (YSR-11/18) se observa una puntuación alta en problemas de conducta
y dificultades en las relaciones interpersonales. En la prueba proyectiva, sus respuestas
evidencian una percepción negativa de sí misma y sentimientos de soledad y rechazo. Durante
la observación escolar, se identificó que tiene dificultades para seguir normas y responder a la
autoridad, aunque también se mostró receptiva a la orientación de figuras de confianza.
A partir de estos hallazgos, se considera necesario diseñar una intervención psicológica
focalizada en el fortalecimiento de habilidades socioemocionales, brindando estrategias para la
regulación emocional y el manejo de conflictos. También se recomienda el trabajo conjunto con
la familia, con el objetivo de mejorar la comunicación y el establecimiento de normas claras en
el hogar. Finalmente, se sugiere realizar un seguimiento continuo para evaluar su progreso y
detectar posibles factores de riesgo que puedan estar influyendo en su estado emocional.