Los recursos ordinarios Los Recursos Ordinarios permiten que un Tribunal
Superior revise una decisión judicial para corregir errores (de hecho, o de derecho),
garantizando así la doble instancia. Buscan dar una nueva oportunidad cuando la
sentencia se considera injusta o viciada. Son de amplio margen (permiten revisar
hechos y derecho) y no requieren motivos específicos. Ocasionalmente, suspenden la
ejecución de la sentencia si se oyen a doble efecto. En Venezuela (materia civil)
incluyen: apelación, adhesión, revocación, recurso de hecho y oposición.
El Recurso de Apelación es un mecanismo legal que garantiza la doble
instancia, permitiendo a la parte agraviada solicitar ante un juez superior (ad quem) la
reforma o anulación de una sentencia que contenga errores o vicios. Su objetivo es
eliminar la injusticia mediante un nuevo y exhaustivo examen de la controversia, que
incluye tanto la cuestión de hecho (valoración de pruebas) como la cuestión de derecho
(aplicación de la ley). Se interpone ante el tribunal de origen en un plazo general de
cinco (5) días (plazo perentorio) y aplica a toda sentencia definitiva, o a interlocutorias
si causan gravamen irreparable. Sus efectos son el suspensivo (suspende la ejecución)
y el devolutivo (transmite el conocimiento al superior). Por su parte, el recurso de
Adhesión a la Apelación es un mecanismo accesorio y subordinado que permite a la
parte que no apeló inicialmente solicitar la reforma de la sentencia
El Recurso de Revocación es el medio que permite a la parte solicitar al mismo
juez que revoque una providencia de mera sustanciación o de mero trámite, ya que
estos autos no causan gravamen a las partes y, por tanto, son inapelables. Esta
revocatoria puede ocurrir de dos maneras: la parte debe intentarla dentro de los cinco
(5) días siguientes a la providencia; o el propio juez puede revocarla de oficio (por
contrario imperio) mientras no haya dictado la sentencia definitiva.
El Recurso de Hecho se establece como una garantía procesal fundamental
que actúa como instrumento de control de admisibilidad del Recurso de Apelación,
buscando asegurar la plenitud de la doble instancia y el derecho a la defensa. Se activa
únicamente ante el agravio del Juez a quo (primera instancia) en dos supuestos: 1)
Negativa a admitir la apelación, o 2) Admisión de la apelación en un solo efecto (solo el
devolutivo, sin suspensión) cuando correspondía admitirla en ambos efectos
(libremente, incluyendo el suspensivo). El único legitimado es el apelante agraviado,
quien acude directamente al Tribunal de Alzada (el superior) dentro del lapso preclusivo
de cinco (5) días más el término de la distancia. La decisión del Tribunal Superior se
centra exclusivamente en la legalidad del auto de admisión. Si el Recurso de Hecho es
declarado con lugar, se revoca el auto del Juez a quo y se ordena la correcta admisión
de la apelación (oírla libremente), restableciendo la suspensión de la ejecución si
correspondía. Además, el Tribunal de Alzada tiene una función sancionadora, pudiendo
multar al Juez a quo por negativas injustificadas de expedir copias o por errores en la
admisión.
El Recurso de Oposición es un procedimiento incidental diseñado para
resolver con rapidez controversias menores que surgen durante el juicio. Se activa
cuando una de las partes reclama una providencia del Juez debido a la resistencia de
la contraparte a acatar una medida legal, al abuso de un funcionario, o ante una
necesidad urgente del proceso. La norma impone celeridad extrema: una vez
presentada la reclamación, la parte contraria debe contestar a más tardar al día
siguiente. El Juez, con o sin respuesta, debe resolver la oposición a más tardar dentro
del tercer día. No obstante, si la resolución depende del esclarecimiento de hechos, se
abre una articulación probatoria estricta de ocho días (sin término de distancia). La
decisión se toma de inmediato al noveno día si el incidente es accesorio; sin embargo,
si la controversia secundaria pudiera influir en la sentencia definitiva, el Juez debe
reservar el fallo y resolverlo conjuntamente con la sentencia principal, equilibrando la
rapidez con la fundamentación probatoria.
Recursos extraordinarios, se definen como las acciones utilizadas para regular
la actividad jurídica, es decir, para atacar las decisiones de los jueces, no basándose
en la causa, sino en la sentencia, los vicios y violaciones de esta, para lo cual existen
motivos taxativos de procedencia. Entre estos se encuentran el recurso de casación,
Invalidación y Constitucional.
El Recurso de Casación es un medio impugnativo extraordinario que se
interpone ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el máximo tribunal. Su objetivo
principal es ejercer el control y vigilancia sobre la correcta aplicación e interpretación de
la ley por parte de los tribunales inferiores, y declarar la nulidad de la sentencia que
posea vicios graves o haya violado principios procesales. Se utiliza para revisar las
actuaciones del órgano jurisdiccional, no la causa de fondo.
Este recurso no se intenta por simple interés, sino que exige un motivo legal
determinado (Art. 313 CPC): 1) El incumplimiento de formalidades legales que lesionen
el orden público o, 2) La incorrecta interpretación o aplicación de la ley (aplicación
falsa, aplicación de ley no vigente, o violación de máximas de experiencia). Aunque su
función principal es controlar el derecho (quaestio iuris), excepcionalmente puede
extenderse al conocimiento de los hechos (Art. 320 CPC) si se denuncia la violación de
normas expresas que regulan el establecimiento o valor de las pruebas o si la
sentencia es consecuencia de una suposición falsa por parte del juez. El recurso solo
procede contra sentencias de última instancia que pongan fin a juicios civiles o
mercantiles, o contra autos que resuelvan puntos esenciales en ejecución de sentencia.
Sus efectos son suspensivo y devolutivo, paralizando la causa.
El procedimiento se inicia con el Anuncio ante el Tribunal que dictó la sentencia,
el cual debe presentarse dentro de los diez (10) días hábiles siguientes al vencimiento
de los lapsos legales (Art. 314 CPC). Sigue la fase de Admisión, donde el Tribunal
debe pronunciarse sobre si admite o niega el recurso al primer día hábil siguiente al
vencimiento del lapso de anuncio.
Una vez admitido, comienza el lapso de Formalización, otorgando al recurrente
cuarenta (40) días continuos (más el término de la distancia) para consignar su escrito
razonado ante el TSJ (Art. 317 CPC). A esta etapa le sigue la Sustanciación, que
incluye un lapso de veinte (20) días para la contestación de la contraparte, seguido de
lapsos sucesivos de diez (10) días para la réplica y contrarréplica (Art. 318 CPC).
Finalmente, el proceso culmina con la Decisión del TSJ, que tiene sesenta (60) días
para dictar su fallo, pronunciándose únicamente sobre las infracciones denunciadas.
Sus efectos son suspensivo y devolutivo, pudiendo remitir el expediente al juez de
reenvío.
El Recurso de Invalidación (Artículos 327 al 337 CPC) es un medio extraordinario
utilizado para impugnar el carácter de cosa juzgada del fallo, atacando la firmeza de la
sentencia definitiva. Su efecto principal, si es aprobado, es la reposición y reenvío del
juicio, dando lugar a que se intente nuevamente la demanda por los mismos hechos.
Sin embargo, la interposición del recurso no impide la ejecución de la sentencia, a
menos que el recurrente preste una caución suficiente (Art. 333 CPC). Es importante
que este recurso no puede intentarse después de transcurridos tres (3) meses de
conocido el supuesto de invalidación (Art. 334 CPC). Una vez declarada la invalidación,
el juicio deberá reponerse al estado de interponer nuevamente la demanda (si hubo
falta o fraude en la citación, citación de un incapaz, o juez sin nombramiento legal) o al
estado de sentencia en los demás casos previstos en el artículo 328 CPC.
La Revisión Constitucional de Sentencias es una potestad extraordinaria,
discrecional y excepcional reservada a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia (TSJ), fundamentada en el Artículo 336, numeral 10 de la Constitución. Este
mecanismo no opera como una tercera instancia judicial, sino como un recurso objetivo
para garantizar la supremacía constitucional, buscando uniformidad en la interpretación
de las normas y fortalecer la seguridad jurídica. La Constitución faculta a la Sala para
revisar sentencias definitivamente firmes dictadas por cualquier tribunal de la República
en materia de amparo constitucional o en los casos donde se haya ejercido el control
difuso de la constitucionalidad de las leyes. asegurando que toda decisión judicial se
mantenga dentro de los términos y límites de la Constitución.