FASE 1: ANÁLISIS Y DIAGNÓSTICO
1.1 SELECCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN OBJETO DE ESTUDIO.
La Planta Municipal de Valorización Circular “Bahía Limpia Sechura” fue elegida como caso de
estudio por ser un ejemplo innovador de gestión sostenible desde el gobierno local. Se localiza
en la provincia de Sechura, región Piura, en un punto estratégico del litoral norte del Perú,
donde la acuicultura de conchas de abanico (Argopecten purpuratus) es una de las principales
actividades económicas. Esta actividad genera altos ingresos, pero también genera gran
cantidad de residuos marinos (conchas, vísceras, lodos y aguas de proceso) que por años
fueron eliminados en forma inapropiada, contaminando las costas, creando malos olores y
conflictos sociales. Ante esta problemática, la municipalidad provincial está estableciendo una
planta de valorización circular que convierta estos residuos en recursos productivos,
disminuyendo el impacto ambiental y generando empleo verde local.
La elección de dicha organización se basa en criterios de relevancia, innovación y
representatividad. En primer lugar, su importancia territorial es manifiesta: Sechura es un
ecosistema costero altamente productivo y sensible, en donde la acumulación de conchas y
detritos orgánicos está impactando la sostenibilidad de la bahía. En segundo lugar, el proyecto
es ambientalmente relevante porque recupera materiales marinos valorizables, disminuyendo
la cantidad de residuos que se envían al relleno sanitario. Además, su carácter innovador se
basa en ser el primer modelo de economía circular operado por un gobierno local, en conjunto
con el sector privado y la comunidad. La planta involucra a diversos actores: el municipio, el
CITEpesquero Sechura, asociaciones de recicladores, grupos de mujeres transformadoras y
universidades como la Universidad Nacional de Piura. Esta articulación crea una red de
gobernanza ambiental donde cada actor tiene un papel en el ciclo circular: el municipio
articula y normatiza, el CITE apoya con asistencia técnica, las empresas entregan sus residuos
valorizables y las asociaciones locales los transforman en productos como fertilizantes,
materiales de construcción o para uso agrícola.
La Planta Bahía Limpia Sechura también cumple con criterios de alineamiento normativo, ya
que se alinea con el Plan Nacional de Acción de Economía Circular en Pesca y Acuicultura
(PRODUCE, 2022) y la Estrategia Nacional de Economía Circular (MINAM, 2023). Socialmente
se caracteriza por ser incluyente con mujeres y recicladores formalizados, fortaleciendo la
economía local y apoyando los ODS 11 (ciudades sostenibles), ODS 12 (producción y consumo
responsables) y ODS 14 (vida submarina). Además, es replicable en otras caletas del litoral
peruano como Parachique, Bayóvar o Paita, que cuentan con condiciones productivas
similares.
Como caso de estudio académico, el estudio es de interés para conocer la efectividad de las
políticas locales de economía circular para residuos marinos, identificar barreras y
oportunidades en su implementación y desarrollar indicadores de circularidad para gobiernos
locales. Además, es un ejemplo de transición hacia una economía circular azul, donde los
residuos se convierten en recursos, los desechos en oportunidades y las comunidades costeras
en agentes de cambio. En suma, la planta “Bahía Limpia Sechura” es un laboratorio territorial
de sostenibilidad que integra innovación tecnológica, participación ciudadana y gestión pública
ambiental, un caso insignia de gobernanza circular territorial en el Perú.
1.2 IDENTIFICACIÓN DE BARRERAS Y OPORTUNIDADES EN LA IMPLEMENTACIÓN DE
PROYECTOS CIRCULARES.
La aplicación de modelos de economía circular en el contexto peruano, y en particular en
sectores productivos asociados a recursos naturales como la pesca y acuicultura, enfrenta
diversas barreras estructurales, regulatorias, culturales y tecnológicas que impiden su
consolidación. Pero al mismo tiempo abren ventanas estratégicas que, bien aprovechadas,
pueden acelerar la transición hacia sistemas productivos más sostenibles y resilientes. Para la
Planta Municipal de Valorización Circular “Bahía Limpia Sechura”, las barreras y oportunidades
están directamente asociadas al marco institucional local, la disponibilidad tecnológica, las
capacidades humanas y el entorno regulatorio nacional.
1.2.1 Barreras encontradas
a) Barreras técnicas: Uno de los principales problemas es la falta de infraestructura
específica para procesar los residuos marinos. Para moler conchas de abanico se necesita
maquinaria pesada capaz de procesar materiales calcáreos y húmedos, y para procesar
residuos orgánicos se necesitan biodigestores o sistemas de compostaje controlado, aún
inexistentes a nivel municipal. La falta de maquinaria moderna restringe la eficiencia y la
calidad de los subproductos generados (polvo calcáreo, bioabono o ecoladrillos),
haciéndolos poco competitivos con los productos industriales convencionales. Además, el
personal técnico municipal no está capacitado permanentemente en tecnologías de
valorización y mantenimiento preventivo, creando dependencia de asesorías externas y
aumentando los costos de operación.
b) Barreras económicas y financieras: La adopción de modelos circulares requiere altas
inversiones iniciales en infraestructura, maquinaria, logística y certificación ambiental. Los
municipios generalmente cuentan con bajos presupuestos y dependen en gran medida de
las transferencias del gobierno central. En este sentido, la sostenibilidad económica de la
planta está en manos de la generación de ingresos propios por la venta de subproductos y
por la captación de fondos concursables o APP. Pero, además, los incentivos tributarios o
financieros para proyectos circulares aún son incipientes en el Perú, lo que impide ampliar
o replicar la experiencia.
c) Barreras culturales y sociales: La resistencia al cambio es una barrera común. Una parte
de la ciudadanía y los productores locales aún tienen pensamientos lineales sobre la
gestión de residuos ("botar es más fácil que reutilizar"), lo que impide la segregación en la
fuente y la entrega de residuos valorizables en buenas condiciones. Aún existen estigmas
hacia el trabajo con residuos, lo cual impide la formalización de recicladores marinos y
dificulta su reconocimiento social. En ciertos contextos, la ausencia de educación
ambiental en escuelas y colonias provoca indiferencia hacia las prácticas de economía
circular, limitando el impacto de las campañas municipales.
d) Barreras legales y administrativas: Aunque hay políticas nacionales positivas, la
legislación para residuos marinos todavía está en desarrollo. Las plantas valorizadoras
deben ajustarse a regulaciones sanitarias, ambientales y de inocuidad, pensadas para
residuos urbanos, no marinos. Esto crea lagunas legales y sobreburocratización para
conseguir permisos. Además, las competencias entre instituciones (MINAM, PRODUCE,
SANIPES, DIGESA, gobiernos locales, etc.) no están bien definidas, lo que genera retrasos
en los procesos de implementación y seguimiento. La falta de indicadores de circularidad a
nivel municipal también impide conocer el impacto real de las acciones.
e) Barreras logísticas: Las distancias entre los centros de acopio de concha y la planta
municipal generan altos costos de transporte y almacenamiento, sobre todo en temporada
alta. No siempre hay caminos separados ni camiones preparados para transportar residuos
marinos, lo que compromete la trazabilidad y la calidad. Además, la estacionalidad del
recurso (picos de producción entre marzo y agosto) crea una oferta estacional de residuos
que requiere una planificación flexible para prevenir la saturación de la planta.
1.2.2 Oportunidades identificadas
A pesar de estas restricciones, el momento actual representa una oportunidad para
fortalecer el modelo circular en Sechura, gracias a la abundancia de recursos y al creciente
apoyo institucional y social hacia la sostenibilidad.
a) Oportunidades ambientales: La cantidad de desecho que se genera en la industria de la
concha de abanico es una materia prima abundante y gratuita, con gran potencial de
valorización. El uso de estos desechos no solo alivia la carga sobre el ecosistema litoral,
sino que ayuda a restaurar el ambiente, al eliminar la contaminación por lixiviados y la
acumulación de conchas. Además, la valorización local evita los impactos por transporte y
disposición final, reforzando la gestión del capital natural marino.
b) Oportunidades económicas: La valorización de residuos genera nuevas líneas de negocio
y diversifica los ingresos municipales. Los subproductos resultantes —carbonato de calcio,
biofertilizantes, ladrillos ecológicos— son altamente demandados por los sectores agrícola,
pecuario y de construcción sostenible. Además, los proyectos circulares pueden postular a
fondos de innovación y financiamiento verde, como los del MINAM, PNIPA, FONDEPES y
cooperación internacional, para fortalecer la bioeconomía y la economía azul. La
vinculación con el sector privado también abre la puerta a simbiosis industriales, en las
que empresas entregan residuos valorizables a cambio de beneficios ambientales o
tributarios.
c) Oportunidades sociales: El proyecto beneficia a colectivos vulnerables (mujeres
marisqueras y recicladores informales), proporcionándoles capacitación, empleo formal y
participación en la cadena de valor circular. ¡Este método crea poder local, mejora la
imagen social de la gestión de residuos y fortalece la comunidad! Asimismo, la educación
ambiental desde la planta municipal puede desarrollar una cultura circular ciudadana que
perdure en el tiempo, reforzando la corresponsabilidad gobierno-ciudadanía.
d) Oportunidades tecnológicas e institucionales: La alianza con el CITEpesquero Sechura,
universidades y centros de investigación posibilita la transferencia tecnológica y de
conocimientos en biotecnología, compostaje marino y elaboración de eco-materiales.
Estas alianzas técnicas son fundamentales para mejorar procesos, garantizar la calidad y
estandarizar productos de valor agregado. A nivel gubernamental, contar con políticas
públicas como el Plan de Acción de Economía Circular en Pesca y Acuicultura (PRODUCE,
2022) o la Estrategia Nacional de Economía Circular (MINAM, 2023) crea un ambiente
normativo y político que da legitimidad y apoya a proyectos como “Bahía Limpia Sechura”.
1.3 REVISIÓN DE CASOS DE ÉXITO Y LECCIONES APRENDIDAS EN ECONOMÍA
CIRCULAR
La revisión de casos exitosos de economía circular en el Perú y el mundo nos proporciona
factores clave de éxito, metodologías y enseñanzas aplicables a la realidad de la Planta
Municipal de Valorización Circular “Bahía Limpia Sechura”. Estas menciones son un punto
de partida para desarrollar estrategias sustentables, prevenir errores repetitivos y
fortalecer la gobernanza ambiental local.
1.3.1 CASOS NACIONALES
a) Caso 1: “Proyecto Circular Pesquero – Paita (Perú)” (CITE pesquero & PNIPA, 2021)
Localizado en la misma región de Piura, este proyecto piloto del CITE pesquero Paita,
financiado por el Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA),
buscó valorizar residuos pesqueros y marinos usando tecnologías limpias.
Se colocaron equipos para producir harina proteica, aceite de pescado y biogás a partir
de vísceras, escamas y espinas. El proyecto redujo en un 65% los residuos que iban a
dar al relleno sanitario y generó materia prima para otras cadenas productivas
(alimento balanceado y fertilizante).
Lecciones aprendidas:
La articulación entre el Estado, las empresas pesqueras y el CITE es clave para
escalar la circularidad.
Deben incorporarse procesos de investigación aplicada para asegurar la
calidad sanitaria y comercial de los productos valorizados.
La capacitación permanente del personal técnico y operativo garantiza la
sostenibilidad del modelo.
b) Caso 2: “CITE Arequipa – Economía Circular en Curtiduría” (MINCETUR, 2020) Si bien
no es un elemento marino, el Centro de Innovación Tecnológica del Cuero, Calzado y
Afines (CITE Arequipa) diseñó un modelo de recirculación de aguas residuales y
reutilización de subproductos sólidos en el proceso de curtido. Se sustituyeron
materias primas químicas contaminantes por extractos vegetales, disminuyendo en un
40% la carga orgánica vertida.
Lecciones aprendidas:
La economía circular necesita tecnología apropiada al contexto productivo y no
necesariamente cara.
Las certificaciones ambientales voluntarias (ISO 14001, Sello Verde, etc.) son
una manera de dar un posicionamiento a los productos sustentables.
Los proyectos deben integrar la circularidad con beneficios económicos y
concretos para las empresas y comunidades involucradas.
c) Caso 3: “Planta de Compostaje Municipal de Villa María del Triunfo (Lima)” (MINAM,
2022) La municipalidad de Lima estableció un sistema de valorización de residuos
orgánicos urbanos a través de compostaje comunitario, recuperando el 25% de los
residuos del distrito. Elaborado que se destina a áreas verdes públicas y programas de
agricultura urbana.
Lecciones aprendidas:
La educación ambiental ciudadana es la piedra angular para los programas
municipales de economía circular.
La articulación con asociaciones vecinales y recicladores fortalece la
segregación en la fuente.
1.3.2 CASOS INTERNACIONALES
a) Caso 4: “Economía Circular Azul (Noruega – Irlanda – Islandia, 2019–2023)” Este
proyecto europeo pretende convertir en productos de alto valor los desechos marinos
(conchas, algas, escamas y redes): bioplásticos, cosméticos naturales, fertilizantes o
materiales de construcción ecológicos. El proyecto ha acelerado más de 50 startups
azules a través de incubadoras locales, fomentando la innovación circular en
comunidades costeras del Atlántico Norte.
Lecciones aprendidas:
La economía azul circular necesita vincular la ciencia con el emprendimiento local.
Los gobiernos deben financiar ecosistemas de innovación y redes de colaboración
transnacionales.
La certificación ecológica y la trazabilidad abren las puertas a los mercados
internacionales.
b) Caso 5: “ECOALF Foundation – España” ECOALF es una marca que crea ropa y
complementos a partir de plásticos, redes de pesca y conchas marinas recicladas del
mar Mediterráneo. Su lema "No hay planeta B" impulsa proyectos comunitarios de
limpieza y conservación marina.
Lecciones aprendidas:
La circularidad se puede incorporar al diseño de marca y RSE.
Elaborar con materiales reciclados puede dar valor simbólico, reputacional y
económico.
c) Caso 6: “Zero Waste Scotland – Escocia” Programa nacional para fortalecer la
economía circular multisectorial con incentivos fiscales, capacitación y asistencia
técnica a gobiernos locales. Se han desarrollado más de 200 proyectos de valorización
de residuos en los sectores alimentos, textiles, construcción, acuicultura.
Lecciones aprendidas:
Los fondos públicos de innovación circular aceleran la implantación de modelos
sostenibles en el territorio.
La medición del impacto ambiental y económico con indicadores estandarizados es
esencial para evaluar resultados.
La política pública debe de ir encaminada a disminuir la dependencia del vertido y a
rediseñar procesos.
1.3.3 CASOS LATINOAMERICANOS
a) Caso 7: “EcoMar Chile – Valorización de residuos de mariscos” En Coquimbo, Chile,
pescadores y recolectoras montaron una planta artesanal para transformar desechos
de moluscos y crustáceos en fertilizante orgánico y suplemento de calcio. Con el
respaldo del gobierno regional y universidades, el proyecto redujo en 70% los
desechos en playas.
Lecciones aprendidas:
La asociatividad comunitaria fortalece la sostenibilidad de los proyectos circulares.
Las alianzas academia-gobierno-sociedad civil abren puertas a tecnología y
financiamiento.
Los proyectos a pequeña escala pueden marcar la diferencia si apuestan por la
educación ambiental y el empleo local.
b) Caso 8: “Red de Economía Circular del Pacífico Colombiano” (2021–2024) Proyecto
liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia y la Unión
Europea para establecer sistemas de valorización de residuos orgánicos y pesqueros en
comunidades afrodescendientes costeras. Lecciones aprendidas:
Inclusión cultural y territorial: la circularidad se ha de adaptar a las prácticas y valores
locales.
La formación en modelos de negocio verde hace que los proyectos sean
autosostenibles.
Las experiencias locales deben documentarse y escalarse a través de políticas públicas
participativas.
Fase 2: Elaboración del Modelo de Negocio Circular
2.1. DESARROLLO DE ESTRATEGIAS DE CRECIMIENTO SOSTENIBLE Y ESCALABLE.
El escalamiento del modelo circular “Bahía Limpia Sechura” se diseña bajo los principios de
innovación sostenible, replicabilidad territorial y simbiosis industrial, para que la planta no solo
procese residuos, sino que se convierta en un centro de economía circular municipal. Las
estrategias de crecimiento se pueden clasificar en tres dimensiones:
a) Estrategias de crecimiento verde
Cierre de ciclo de materiales: garantizar que el 100% de los residuos marinos
recolectados sean valorizados en alguno de los subprocesos (triturado,
compostaje o biodigestión).
Optimización de recursos hídricos y energéticos : instalar paneles solares para
abastecer el 60% del consumo eléctrico de la planta y sistemas de
recirculación del agua utilizada en el lavado de valvas.
Certificación ambiental gradual: procurar el Sello Azul del MINAM y la
certificación ISO 14001 para fortalecer la gestión ambiental.
Integración de prácticas de economía azul: apoyar la restauración de
ecosistemas costeros usando el compost marino para reforestar manglares y
áreas verdes locales.
b) Estrategias de crecimiento económico.
Diversificación de producto: crear tres unidades de negocio:
EcoCal: carbonato de calcio natural para uso agropecuario y construcción.
BioMar: biofertilizante marino líquido y compost sólido.
EcoLadrillo Sechura: bloques ecológicos mezclando concha triturada y
cemento.
Establecer un Fondo Verde Municipal: destinar el 20% de las ventas a
innovación, mantenimiento y proyectos ambientales educativos.
Establecer alianzas estratégicas: con universidades, cooperativas agrícolas,
empresas privadas para asegurar mercados y transferencia de tecnología.
Economía circular: desarrollar un modelo de “simbiosis industrial” con las
plantas procesadoras de pescado locales, en el cual estos desechos se
descontarían de sus tasas de disposición final.
c) Estrategias de crecimiento social e institucional.
Educación ambiental permanente: capacitar a pescadores, estudiantes y
recicladores marinos en la clasificación y el aprovechamiento de residuos.
Inclusión y género: involucrar a mujeres en la transformación, envasado y
comercialización de productos circulares.
Gobernanza participativa: crear un Comité Local de Economía Circular con
representantes del municipio, productores, universidades y sociedad civil para
dar seguimiento a los avances.
Escalabilidad territorial: crear un modelo escalable y replicable en Parachique,
Bayóvar y Paita, adaptando el mismo modelo de valorización marina.
2.2. DISEÑO DE UN MODELO DE NEGOCIO CIRCULAR ESCALABLE.
El diseño circular de la planta se inspira en el concepto "cero residuos" y en la creación de
valor compartido con las partes interesadas locales. Se ha concebido bajo la lógica del
EcoCanvas Circular (Daou et al., 2020), adaptando las nueve áreas del lienzo al contexto local
de Sechura.
a) Propuesta de valor: Convertir los residuos marinos (conchas, restos orgánicos y
aguas de proceso) en productos útiles y comercializables que generen un beneficio
ambiental, económico y social, reduciendo la contaminación en la costa y mejorando la
imagen ambiental del municipio.
b) Tramos de clientes.
Productores del Valle de Sechura y zonas agrícolas del Bajo Piura.
Granjas avícolas y ganaderas que necesiten suplementos de calcio.
Constructoras locales y proyectos de infraestructura verde.
Escuelas y ONG ambientales.
Empresas procesadoras de pescado que requieran servicios de valorización de
residuos.
c) Canales de distribución.
Venta directa desde planta y puntos municipales.
Ferias agrícolas y ecológicas locales.
Acuerdos institucionales con municipios vecinos.
Venta online por catálogo web municipal o marketplace verde.
d) Relación con los clientes.
Asesoría técnica gratuita sobre el uso del compost y enmiendas calcáreas.
Programas de fidelización con descuentos para clientes frecuentes.
Premio público para empresas y agricultores “aliados circulares”.
e) Recursos clave
Infraestructura municipal (planta, maquinaria, paneles solares).
Capital humano formado (técnicos ambientales, operadores y promotores).
La red de socios institucionales (MINAM, PRODUCE, CITEpesquero, UNP).
Financiamiento verde y Fondo Municipal de Innovación.
f) Actividades clave
Recogida, segregación y valorización de residuos marinos.
Procesamiento de productos circulares (trituración, compostaje, secado, embolsado).
Control de calidad y trazabilidad digital.
Capacitación ambiental comunitaria y mercadeo educativo.
g) Socios estratégicos
CITEpesquero Sechura: soporte técnico y control sanitario.
Universidad Nacional de Piura (UNP): investigación aplicada.
Pescadores y asociaciones pesqueras: donación de basura.
ONGs y privadas: cofinanciación y escalabilidad del modelo.
h) Fuentes de ingreso:
Venta de productos circulares (carbonato, compost, eco-ladrillos).
Servicios de tasación a plantas procesadoras privadas.
Fondos concursables, donaciones, convenios interinstitucionales.
Programas de RSE ligadas al modelo.
i) Estructura de costos.
Inversión inicial (infraestructura, maquinaria y equipo).
Costos operativos (energía, transporte, materias primas, mantenimiento).
Capacitación y campañas de sensibilización.
Certificaciones y administración ambiental
2.3 IDENTIFICACIÓN DE INDICADORES CLAVE DE DESEMPEÑO
(KPIS)
La correcta implementación de un modelo de negocio circular requiere la puesta en marcha de
mecanismos de evaluación exhaustivos que posibiliten la medición precisa del nivel de
progreso, eficacia y perdurabilidad de las diversas iniciativas emprendidas en este ámbito. Los
Indicadores Clave de Desempeño, también conocidos como KPIs, son elementos esenciales
que permiten medir y evaluar el rendimiento de un proyecto de manera efectiva, brindando
información valiosa para la toma de decisiones fundamentadas en datos concretos y fiables.
En relación con la implementación y operación de la Planta Municipal de Valorización Circular
“Bahía Limpia Sechura”, es fundamental destacar que los indicadores clave de rendimiento
(KPIs) desempeñan un papel crucial al momento de analizar y medir el desempeño en términos
ambientales, económicos, sociales e institucionales de este innovador modelo. Dichos
indicadores no solo permiten evaluar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS), sino que también garantizan la alineación con los principios y directrices
establecidos en la Estrategia Nacional de Economía Circular, promovida por el Ministerio del
Ambiente (MINAM) para el año 2023.
INDICADORES
Frecuencia de
Dimensión Indicador (KPI) Descripción / Meta
evaluación
Proporción de residuos transformados en
Ambiental Porcentaje de residuos marinos valorizados Trimestral
productos útiles. Meta: 90% al 2º año.
Emisiones evitadas por reducción de
Ambiental Reducción de emisiones de CO₂ (t/año) Anual
disposición final. Meta: −25% anual.
Porcentaje de agua recirculada en procesos.
Ambiental Eficiencia hídrica (%) Semestral
Meta: 50%.
Relación entre ingresos por ventas y costos
Económica Rentabilidad de productos circulares (%) Anual
operativos. Meta: +20% anual.
Número de convenios de venta o cooperación.
Económica Número de alianzas comerciales firmadas Semestral
Meta: 10 por año.
Número de empleos directos e indirectos
Social Empleos verdes generados Semestral
creados. Meta: 50 personas al 3er año.
Porcentaje de mujeres en áreas productivas y
Social Participación femenina en el proyecto (%) Anual
de gestión. Meta: 40%.
Grado de cumplimiento de estándares
Institucional Nivel de cumplimiento normativo (%) Trimestral
ambientales. Meta: 100%.
Número de capacitaciones y campañas
Institucional Programas educativos implementados Trimestral
educativas. Meta: 12 por año.