La destrucción de las fuentes
hídricas
Las personas, por el tipo de actividades que desarrollan, ya
sea el establecimiento y desarrollo de asentamientos
urbanos y fábricas, tienden a contaminar las fuentes hídricas
que les rodean, por ende, en las grandes ciudades es muy
común encontrar ríos convertidos en auténticos focos de
contaminación. Las fuentes que provocan esta
contaminación pueden diferenciarse de la siguiente manera.
Fuentes puntuales: se llama de esta manera a las
fuentes que se descargan en un lugar específico.
Estas son las aguas residuales municipales (también
llamadas aguas negras), así como las aguas que
contienen residuos industriales.
Fuentes no puntuales: son aquellas que contaminan
de manera indirecta. Por ejemplo, la contaminación
atmosférica,
las aguas filtradas de áreas agrícolas y de zonas de relleno sanitario.
Factores contaminantes del agua
Agentes patógenos: producto de las descargas sanitarias que incluyen virus,
bacterias, parásitos y otros organismos que pueden afectar la salud.
Materia orgánica: producto resultante de la descomposición de los desechos
orgánicos existentes en el agua. Si estos son muy abundantes, consumen el
oxígeno del agua y esta atraviesa un proceso de eutrofización.
Sólidos: son partículas orgánicas e inorgánicas que pueden ocasionar que la
luz solar no penetre el agua, lo cual impide la fotosíntesis. Esto limita la
producción de oxígeno y da un aspecto desagradable.
Nutrientes: que favorecen la aparición de plantas y algas, las cuales pueden
ser tóxicas, contaminar el sabor del agua y dañar las unidades de
tratamiento.
Sustancias tóxicas: incluyen ácidos, cianuro, arsénico, metales pesados,
además de otras sustancias que ponen en peligro la salud de los seres vivos.