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“TUTELA Y CURATELA”
NRC: 4638
CURSO
DOCENTE:
2025
TRUJILLO - PERÚ
1
DEDICATORIA
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INTRODUCCIÓN 6
CAPITULO I: TUTELA 7
1.1. Antecedentes históricos 7
1.2. Concepto 8
1.3. Características de la tutela 10
1.3.1. La tutela es un cargo personalísimo 10
1.3.2. La tutela es una carga pública 11
1.3.3 La tutela es unipersonal 11
1.3.4. La tutela está bajo el control del Estado 12
1.4.1. El tutor o tutores: sujetos activos de la tutela 13
1.4.2. El pupilo: sujeto pasivo de la tutela 13
1.5. Clases de tutela 14
1.5.2. Tutela Legítima 16
1.5.3. Tutela Dativa 18
1.6. Condiciones que debe reunir el tutor 18
1.6.1. La formación del inventario judicial de los bienes del menor 19
1.6.2. La constitución de garantía 20
1.7. Deberes del tutor 21
1.8. Representación del menor sujeto a tutela 22
1.9. Administración de los bienes del menor 22
1.10. La exigibilidad del permiso judicial para hacer disposición de los derechos de los
menores que se encuentran sujetos a la tutela 24
1.11. Actos prohibidos del tutor 25
1.11.1 La retribución del tutor 26
1.11.2 Rendición de cuentas del tutor 26
1.12. Convocatoria al consejo de familia en caso de perjuicio al menor sujeto a tutela 28
1.13. Acciones recíprocas de pago del menor sujeto a tutela y del tutor 28
1.14. Extinción de la tutela 29
1.15. Cese de la tutela 29
CAPITULO II: CURATELA 31
2. 1. Generalidades 31
2.2.Régimen legal 33
2.2.1. Concepto 33
2.2.2. Clases de curatela 34
2.2.2.1 Curatela para incapaces mayores de edad 35
2.2.2.2 Curatela de bienes o administración de bienes 36
2.2.2.3 Curatela para asuntos determinados 37
2.2.3. Caracteres de la curatela 38
3
2.2.4. Impedimentos y excusas de los curadores 39
2.2.5. Requisitos previos al ejercicio de la función 40
2.2.5.1 Inventario 41
2.2.5.2 Garantía 41
2.2.5.3 Discernimiento del cargo 41
2.2.5.4 Rendición de cuentas periódicas 42
2.2.5.5 Declaración de interdicción del incapaz 42
2.2.6. Garantías en el ejercicio de la curatela 43
2.3. Curatela de los privados de discernimiento, retardados mentales, sordomudos,
ciegosordos, ciegos mudos y con deterioro mental 44
2.3.1. Quién puede pedir y a quién corresponde ejercer la curatela 45
2.3.1.1 curatela legítima 46
2.3.1.2 Curatela testamentaria 46
2.3.1.3 Curatela dativa 47
2.3.1.4 Curatela interina estatal 47
2.3.2. Funciones del curador 47
2.3.3. Invalidación de actos anteriores 48
2.4. Curatela de los pródigos, malos gestores, ebrios habituales y toxicómanos 49
2.4.1. El pródigo 50
2.4.2. Mal gestor 50
2.4.3. Ebrio habitual 51
2.4.4. Toxicómanos 52
2.5. Quienes pueden pedir la interdicción 53
2.5.1. Los pródigos y malos gestores 53
2.5.2.Los ebrios habituales y toxicómanos 53
2.6. A Quien corresponde el ejercicio de la curatela 54
2.7. Funcion del curador 54
2.8. Qué sucede con los actos anteriores a la interdicción 56
2.9. Curatela de los penados 57
2.9.1. Concepto 57
2.9.2 Funciones del curador 57
2.10. Fin de la curatela típica y del cargo de curador 58
2.10.1. Generalidades 58
2.10.2. Fin de la curatela 58
2.10.3. Terminación del cargo de curador 58
2.11. La curatela de bienes 58
2.11.1 La curatela de los bienes del desaparecido 59
2.11.3 Curatela de los bienes cuya guarda no incumbe a nadie 59
2.11.4 Curatela de bienes dados en usufructo 59
2.11.5 Funciones del curador de bienes 60
2.11.6 Pluralidad eventual de curadores 60
4
2.11.7Juez competente 60
CAPITULO III: TUTELA Y CURATELA DOCTRINA 61
3.1. Concepto doctrinario de la tutela y curatela 61
3.1.1. La tutela: 61
3.1.2. La curatela: 61
3.2. Tutela con el derecho comparado 62
3. 3. Curatela en el Derecho Comparado 64
3.4. La tutela en la Doctrina peruana 65
3. 5. Facultades para nombrar al tutor en el Perú 66
3.6. Impedimentos para ejercer la tutela en Perú 67
3.7. Personas que pueden excusarse del cargo de tutor 68
3.8. Requisitos previos al ejercicio de la tutela 70
3.9. Deberes del tutor 71
3.10. Jurisprudencia 73
3.10.1. Jurisprudencia sobre tutela 74
3.10.1.1 Casación N.º 1292-2019-Cusco — Corte Suprema de Justicia de la
República 74
3.10.1.2 Expediente N.º 137-2022-0 – Juzgado de Familia de Lima Este 78
3.10.2 Jurisprudencia sobre Curatela 81
3.10.2.1 Casación N.º 2693-2015-Lima 81
3.10.2.2 Casación N.º 2958-2018-Lambayeque 84
CONCLUSIÓN 87
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 88
Aguilar, B. (2016). Tratado de derecho de familia. Lima: Lex & Iuris. 88
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INTRODUCCIÓN
El presente trabajo aborda dos instituciones fundamentales dentro del Derecho Civil
las personas que no pueden ejercer plenamente su capacidad civil debido a su minoría de edad
el Derecho Romano y han evolucionado para asumir una función eminentemente protectora en
potestad, destinada a amparar a los menores que no cuentan con el apoyo de sus padres,
edad que sufren incapacidad mental o conductual que les impide gobernarse por sí mismos, así
Su finalidad es evitar abusos, garantizar el adecuado manejo patrimonial y, en los casos que
ejercicio, funciones del tutor o curador, así como las causales de cese y extinción. De esta
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CAPITULO I: TUTELA
regular la situación especial de quienes aún no habían alcanzado la edad adulta, tales como la
patria potestad, la tutela, la curatela y la adopción. No obstante, este enfoque original de estas
instituciones no respondía a la protección del menor, sino más bien al interés de los adultos. En
este sentido, la patria potestad se concebía como un poder absoluto del padre sobre los hijos, la
tutela y la curatela se crearon principalmente para evitar que los bienes de los menores quienes
no poseen personalidad jurídica propia quedarán fuera del comercio por falta de representación
legal, y la adopción tenía como objetivo fundamental asegurar un heredero al ciudadano que
menores en la vida social, entendiendo que dicha integración no solo favorecía el bienestar de
los niños, sino también el desarrollo armónico de la comunidad en su conjunto. De esta manera,
constante de la sociedad a la que pertenecen. Desde las primeras estructuras familiares hasta
las formas más complejas del Estado moderno, se han desarrollado mecanismos jurídicos y
edad.
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Durante los distintos períodos históricos, se han planteado diversas soluciones para
abordar este mismo problema, las cuales pueden resumirse en dos grandes enfoques, según el
principio rector que las inspire: por un lado, la intervención de la familia, y por otro, el control por
parte de la autoridad pública. Cabe precisar que los sistemas tutelares basados únicamente en
uno de estos principios son característicos de épocas muy primitivas, donde las estructuras
combinar la intervención familiar con la del Estado, buscando establecer un equilibrio entre los
moderno reconoce que la tutela de los niños no puede quedar exclusivamente en manos del
entorno familiar ni depender únicamente del poder estatal, sino que debe ser el resultado de la
colaboración y armonía entre ambos sectores para garantizar una protección integral.
1.2. Concepto
La tutela, palabra que proviene del término latino tueor, cuyo significado es defender o
proteger. Representa una institución jurídica creada con el propósito de amparar y resguardar a
las personas que no pueden valerse por sí mismas. Por lo tanto, tiene una función protectora,
pues la ley impone a una persona capaz la obligación de cuidar tanto de la persona como de los
bienes de los incapaces, garantizando así su seguridad y la realización de los actos jurídicos
La tutela puede definirse como una figura legal mediante la cual se confía a una persona
idónea el cuidado, la representación y la defensa de los menores de edad que no están sujetos
a patria potestad ni emancipados, así como de los mayores de edad que, por su condición, son
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incapaces de administrarse por sí mismos. En ese sentido, se trata de una institución
subsidiaria de la patria potestad, pero distinta de ella, ya que mientras la patria potestad tiene
un origen natural y biológico vinculado a la relación entre padres e hijos, la tutela se organiza
La tutela constituye una institución jurídica del Derecho Civil que tiene como finalidad la
pueden ejercer plenamente sus derechos ni administrar sus bienes. Según el pensamiento
clásico del Derecho Romano, retomado por Paulo, se entiende como “el poder otorgado y
permitido por el Derecho Civil sobre una persona libre, con el propósito de proteger a quien, por
causa de su edad, no puede defenderse por sí mismo” (Baqueiro & Buenrostro, 2014, p. 285).
Las Instituciones de Justiniano definen la tutela como una forma de fuerza y autoridad
conferida a una persona libre, destinada a amparar a aquellos que, por razones de edad, no
pueden hacerlo por sí solos. En palabras, esta institución constituye una manifestación del
poder jurídico y moral, autorizado por el Derecho Civil, que se ejerce en beneficio de quienes
requieren protección.
Según Cornejo (1998), lo describe como una figura supletoria de la patria potestad,
orientada a garantizar la custodia de la persona y los bienes de los incapaces menores de edad
cuyos padres no pueden ejercer dicha función. Este concepto abarca incluso los casos
excepcionales previstos en los artículos 340 y 355 del Código Civil peruano, donde la tutela
paterna o materna.
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Dentro del ámbito doméstico, la tutela se asemeja a una magistratura subsidiaria, cuya
duración y funciones están reguladas por normas comunes a la mayoría de las legislaciones. En
este sentido, es designado preferentemente dentro del entorno familiar, pues se considera
necesario que posea un interés real en el bienestar y la educación del tutelado, así como en la
preservación de sus bienes. Este cargo exige del tutor capacidad, lealtad, inteligencia y
tanto en los casos de minoridad como en situaciones de interdicción judicial o legal. En este
contexto, la tutela reemplaza a la patria potestad de manera total o parcial en los casos en que
el padre o la madre han fallecido o han sido privados de dicha autoridad. También se aplica
jurídica y distinguen esta institución dentro del derecho de familia. Estas características son las
siguientes:
En primer lugar, la tutela constituye un cargo estrictamente personal, lo que significa que
el tutor designado debe ejercerla directamente, sin posibilidad de transferirla a otra persona por
acto entre vivos ni por disposición testamentaria. No puede ser objeto de cesión ni de
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sustitución, ya que la función tutelar implica una responsabilidad moral y jurídica individual que
recae sobre quien ha sido designado conforme a la ley. Sin embargo, Borda reconoce que el
tutor puede delegar ciertos actos concretos mediante el otorgamiento de poderes especiales,
siempre que estos sean de carácter particular o puntual, y se ejecuten siguiendo las
instrucciones directas del tutor principal. Esta posibilidad se justifica en la necesidad práctica de
permitir que determinados actos se realicen bajo la supervisión del tutor, de forma similar a
como lo haría un padre de familia en representación de sus hijos (Mendez et al., 2008).
virtud de este principio, ninguna persona puede rehusarse a desempeñar el cargo de tutor,
salvo que exista una causa legítima y justificada reconocida por la ley. Borda sostiene que esta
característica se fundamenta en la responsabilidad moral y social que tienen los seres humanos
hacia sus semejantes, especialmente cuando se trata de parientes o personas allegadas. Por
tanto, asistir, proteger y representar al huérfano o al menor que carece de medios propios es
una obligación de solidaridad humana, cuya negativa sin causa razonable constituye una falta a
La tercera característica indica que la tutela es una función que solo puede ser ejercida
por una sola persona a la vez. En ningún caso puede ser desempeñada de manera conjunta por
varios tutores, incluso si así lo hubieran dispuesto los padres en su designación. Este principio
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contradicciones en la toma de decisiones sobre la persona o los bienes del tutelado. No
obstante, por excepción, la ley permite que se nombre un tutor especial para encargarse de
asegurar una gestión más adecuada en casos concretos que requieran competencias o
puesto que el cargo tutelar se otorga en beneficio e interés del menor o incapaz, y no del tutor.
Por esta razón, la autoridad pública tiene la obligación de verificar que el tutor cumpla
correctamente con las responsabilidades legales y morales que le han sido encomendadas. El
Estado, en este sentido, actúa como garante del bienestar del tutelado, velando porque los
tanto la persona como los bienes del incapaz. Además, los autores Baqueiro y Buenrostro (
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1.4.1. El tutor o tutores: sujetos activos de la tutela
tutelado. Este cargo puede ser desempeñado por una persona física, designada de diversas
formas: mediante la voluntad expresa del interesado ante notario público, a través de
testamento, por disposición legal, o por designación judicial realizada por el juez familiar. La
función principal del tutor consiste en representar y proteger a los incapaces, tanto en lo que
patrimoniales.
No obstante, la ley también contempla la posibilidad de que este rol sea asumido por
una persona moral, siempre que se trate de una entidad pública prevista en la legislación o una
organización privada sin fines de lucro que tenga como objetivo la protección, asistencia y
tutor tiene el deber jurídico de ejercer su función con diligencia, buena fe y en estricta
por la institución de la tutela. En esta categoría se incluyen los menores de edad y los mayores
capacidad civil. Estas personas quedan sometidas a la tutela como sujetos de representación
legal y de cuidado personal y patrimonial, dependiendo del tutor para la realización de los actos
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Resulta importante precisar que, de acuerdo con el derecho civil, son incapaces
naturales o legales tanto los menores de edad, por su falta de madurez para comprender y
interdicción, por presentar una condición que les impide gobernarse o manifestar válidamente
su voluntad. La tutela, por tanto, se erige como una institución destinada a garantizar el
beneficio.
garantizar la protección de sus hijos. Esta forma de tutela se origina en el testamento, que
constituye la expresión legítima de la voluntad de los progenitores para que produzca efecto
Según Gallegos (2012), el nombramiento del tutor en este caso recae sobre la persona
que, a juicio de los padres, ofrezca mayor confianza y capacidad para asumir el cuidado tanto
de la persona como de los bienes del futuro tutelado. Sin embargo, puede suceder que los
padres no dispongan nada al respecto; en ese supuesto, la ley establece que el cargo de tutor
corresponderá a los parientes más próximos del pupilo, siguiendo el orden de procedencia
designación del tutor y el pupilo careciera de parientes dentro del grado legal exigido, el juez de
familia será quien designe como tutor a otro pariente o incluso a una persona ajena a la familia,
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siempre que cumpla con los requisitos de idoneidad establecidos por la ley. Asimismo, los
las disposiciones legales establecidas en el artículo 274 del Código de Familia. El testamento se
define como la declaración que, con las formalidades que exige la ley, realiza una persona para
refleja el deseo de los padres o abuelos de asegurar la protección de sus descendientes cuando
ellos falten. En este sentido, la ley faculta al padre y a la madre de los hijos sujetos a su
autoridad parental, así como a los abuelos respecto de los nietos bajo su tutela, para designar
tutor mediante testamento. También puede hacerlo cualquier otra persona que instituya
heredero o legatario al menor o incapaz, siempre que no exista tutor testamentario previamente
Sin embargo, esta disposición genera debate, ya que resulta cuestionable permitir que
un extraño pueda designar tutor testamentario, dado que no siempre puede garantizarse que
actuará movido por el interés superior del menor. En efecto, si alguien lega bienes a un incapaz,
no necesariamente está capacitado moral o emocionalmente para elegir a la persona que deba
velar por él. La justificación de los redactores del Anteproyecto del Código de Familia fue que, si
el testador otorga una herencia o legado al pupilo, es razonable que él mismo elija quién habrá
insuficiente desde el punto de vista del interés del menor, ya que prioriza la voluntad del
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De acuerdo con el artículo 281 del Código de Familia, al armonizar esta disposición con
el numeral tercero del artículo 284, se concluye que el nombramiento del tutor derivado de una
liberalidad solo tendrá efecto para la administración de los bienes heredados o legados, y no
para la representación general del menor o incapaz. En tal sentido, la tutela legítima o dativa
deberá intervenir para garantizar la protección integral del tutelado. En la misma línea, la jurista
Sara Montero, al referirse a una disposición similar en la legislación mexicana, aclara que un
extraño que deja bienes por herencia o legado a un incapaz puede nombrar un tutor
testamentario, pero únicamente para administrar esos bienes, no para ejercer la tutela personal,
artículo 286 del Código de Familia, el cual establece que, si estando en funciones un tutor
último, salvo que el juez decida lo contrario por razones de interés del tutelado. Esta preferencia
se justifica en que los padres o abuelos, al haber tenido contacto directo con el menor, se
encuentran en mejor posición para designar con acierto a la persona más adecuada para su
cuidado.
La tutela legítima ocupa el segundo lugar por orden y preferencia. Corresponde a los
parientes más cercanos del pupilo, quienes, por razón de su vínculo familiar, deben asumir el
cargo de tutor. Esta forma de tutela se funda en la presunción de afecto y cercanía que deriva
de los lazos familiares, ya que se entiende que los parientes actuarán con mayor compromiso y
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cuidado que un extraño. Según el artículo 287 del Código de Familia, a falta de tutela
mayores incapaces.
siguiente: abuelos, hermanos, tíos y primos hermanos. No obstante, el juez tiene la facultad de
modificar este orden o prescindir de él cuando existan razones justificadas, priorizando siempre
el interés del menor y la idoneidad de la persona designada. Si el menor está casado, la ley
dispone que su cónyuge mayor de edad ejercerá la tutela en primer lugar, rompiendo así con la
Un aspecto relevante es que los padres no son llamados a ejercer esta tutela, siendo los
abuelos quienes ocupan el primer orden de designación. Este cambio legislativo, aunque busca
reforzar la protección familiar, ha sido objeto de críticas, pues en muchos casos los padres
podrían ser más idóneos que los abuelos para ejercer el cargo.
Tutela legítima de los mayores Incapaces: En cuanto a los mayores de edad incapaces,
el orden de llamamiento es: cónyuge, hijos, padres, abuelos, hermanos, tíos y primos
hermanos. Estas personas quedan sujetas a tutela cuando son declaradas judicialmente
incapaces, siempre que no estén bajo una autoridad parental prorrogada o restablecida.
tutela sobre los mayores de edad incapaces. Esta declaración judicial reemplaza la antigua
figura de la interdicción, regulada en el derogado artículo 465 del Código Civil. La incapacidad,
al ser una excepción frente a la capacidad jurídica, requiere una resolución judicial debidamente
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motivada, la cual debe demostrar que la persona sufre deficiencias de carácter físico o psíquico
incapacidad que se presume persistirá más allá de la mayoría de edad. De esta forma, la
la protección.
La tutela dativa se configura como una figura subsidiaria, aplicable únicamente cuando
removidos. En estos casos, el juez de familia tiene la facultad de designar a una persona
idónea, observando los criterios establecidos en el artículo 277 del Código de Familia.
El juez puede considerar el parentesco, incluso cuando no sea suficiente para la tutela
legítima, y en los casos de menores abandonados, debe preferir a quien haya demostrado
haberlos protegido o asistido previamente, siempre que cumpla con los requisitos de idoneidad
El artículo 520 del Código Civil establece que, antes de asumir formalmente el ejercicio
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correcta administración del patrimonio del menor o incapaz y la responsabilidad del tutor. Estos
Uno de los primeros actos que deben realizarse es la elaboración del inventario judicial
de los bienes pertenecientes al menor o incapaz, con la intervención del tutelado si este tiene
dieciséis años cumplidos. Mientras dicha diligencia no se efectúe, los bienes permanecerán en
depósito judicial, con el fin de preservar su integridad y evitar actos de disposición indebidos.
Según lo expuesto por Gallegos y Jara (2014), el inventario y la tasación de los bienes
del pupilo cumplen tres finalidades esenciales. En primer lugar, constituyen una garantía para el
menor, ya que permiten conocer la naturaleza, cantidad y estado de los bienes, evitando
determinar las sumas que deben destinarse a los gastos de alimentación, educación y demás
necesidades básicas del tutelado, las cuales deben guardar proporción con las rentas o
ingresos que produzca el patrimonio. Finalmente, el inventario representa una garantía también
para el tutor, pues establece la base sobre la cual deberá rendir cuentas, eliminando futuras
Por su parte BERMÚDEZ (2011), precisa que el inventario judicial consiste en una
relación exacta y detallada de todos los elementos que conforman el patrimonio del pupilo,
indicando además la situación jurídica de cada uno de ellos. En términos más concretos, el
a) Una descripción precisa de todos los bienes muebles, indicando su estado, calidad,
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plata, joyas, obras de arte, etc.), cuya individualización resulta importante, dado que la ley les
estado, cargas o gravámenes, y los derechos reales que puedan recaer sobre ellos.
c) Una relación completa de los créditos a favor del pupilo y de las deudas existentes en
los elementos activos, es decir, aquellos que incrementan el patrimonio (como rentas, derechos
o utilidades), como los pasivos, que representan deudas u obligaciones que lo disminuyen.
gestión del tutor, al tiempo que garantiza la protección integral de los bienes del incapaz.
que puede ser hipotecaria, prendaria o de fianza, dependiendo de las circunstancias del caso.
Esta garantía tiene por finalidad asegurar la responsabilidad del tutor respecto de su
administración y manejo de los bienes del tutelado. Además, la ley permite que el monto de la
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Tratándose del tutor legítimo, ese aplicará lo dispuesto en el artículo 426 del mismo
a) Los padres no están obligados a prestar garantía por la administración de los bienes
de sus hijos, salvo que el juez, a solicitud del consejo de familia, determine lo contrario cuando
b) En caso de exigirse, la garantía debe cubrir tres aspectos específicos: (1) el valor de
los bienes muebles del tutelado, (2) las rentas producidas por dichos bienes durante un año, y
(3) las utilidades o ganancias que, dentro del mismo período, pudieran generar las actividades
c) Estas disposiciones son aplicables únicamente cuando los padres no tienen usufructo
legal sobre los bienes administrados, pues en caso contrario, el usufructo ya actúa como una
Estado, asegurando que el tutor cumpla con sus deberes de administración y representación de
manera diligente, transparente y conforme a los principios de responsabilidad civil y moral que
Según el artículo 526 del Código Civil (2025), el tutor tiene la obligación de brindar al
condición y siguiendo las disposiciones establecidas para la patria potestad. En caso de que el
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menor no cuente con bienes suficientes, el tutor debe gestionar el pago de una pensión
ejercicio de la patria potestad, ya que asume la responsabilidad de velar por el bienestar integral
el tutor tiene el deber de responder por la protección, educación, alimentación y defensa del
menor. En consecuencia, puede afirmarse que el tutor asume las funciones esenciales de un
De acuerdo con el artículo 527 del Código Civil (2025), el tutor actúa como
representante legal del menor en todos los actos civiles, salvo en aquellos casos en los que la
En este sentido, el tutor asume la función de gestionar y resolver los asuntos legales y
civiles del menor en la mayoría de las circunstancias. No obstante, esta representación se limita
cuando la normativa autoriza al menor a intervenir de manera directa. Por tanto, salvo en las
excepciones previstas por la ley, corresponde al tutor ejercer la representación jurídica del niño
El artículo 529 del Código Civil (2025) establece que el tutor tiene la obligación de
administrar los bienes del menor con la diligencia ordinaria. Esto significa que debe velar
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responsablemente por los intereses patrimoniales del tutelado, asumiendo las consecuencias
legales por cualquier daño ocasionado debido a negligencia o incumplimiento de sus deberes.
En este marco, el tutor debe gestionar los bienes del menor con el mismo cuidado que
un buen padre de familia, respondiendo ante cualquier perjuicio derivado de su descuido. Está
autorizado para realizar actos de administración ordinaria como cubrir gastos de alimentación,
para decisiones que excedan la gestión cotidiana, como la venta, hipoteca o disposición de
bienes de alto valor, debe solicitar la aprobación del tribunal. Estas medidas buscan prevenir un
procurando no solo conservar los bienes del menor, sino también hacerlos fructificar de manera
responsable. Con este fin, se le exige presentar un inventario y una tasación antes de tomar
Según Canales (2023), el tutor posee un deber general de administrar los bienes del
menor con la diligencia de un “buen padre de familia”, lo cual constituye tanto una obligación
arrendando o invirtiendo.
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1.10. La exigibilidad del permiso judicial para hacer disposición de los derechos
El artículo 449 establece que: “En los casos de los incisos 2, 3 y 7 del artículo 448, se
aplican también los artículos 987, 1307 y 1651. Además, en los casos a que se refieren los
artículos 447 y 448, el juez debe oír, de ser posible, al menor que tuviere dieciséis años
El artículo 109 del Código de los Niños y Adolescentes (Ley N.º 27337, 2000) establece
autorización judicial para gravarlos o enajenarlos, siempre que existan causas justificadas de
significa que dicha autorización solo se concede cuando las circunstancias demuestren un
En concordancia, el artículo 532 del Código Civil peruano dispone que el tutor también
requiere autorización judicial, previa audiencia del consejo de familia, para realizar
determinados actos vinculados con la gestión patrimonial o personal del tutelado, tales como:
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4. Permitir al menor capaz de discernimiento, dedicarse a un trabajo, ocupación,
7. Todo acto en que tengan interés el cónyuge del tutor, cualquiera de sus parientes o
De esta forma, el Código Civil peruano determina que el tutor solo puede realizar ciertos
actos relativos al patrimonio o bienestar del menor mediante autorización judicial y con
Asimismo, el artículo 449 del mismo cuerpo normativo señala que, en los casos
previstos en los incisos 2, 3 y 7 del artículo 448, resultan aplicables los artículos 987, 1307 y
1651. Además, establece que, cuando se trate de los supuestos comprendidos en los artículos
447 y 448, el juez deberá escuchar al menor que haya cumplido dieciséis años, antes de
Finalmente, cabe resaltar que el artículo 534 del mismo Código Civil actúa como
disposición supletoria del artículo 449, reforzando el principio de protección del menor y la
necesidad de control judicial en todos los actos que puedan afectar su patrimonio o sus
derechos.
El artículo 538 del Código Civil peruano (2025) establece que los tutores tienen
prohibido realizar determinadas acciones respecto a los bienes del menor bajo su tutela. En
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específico, no pueden comprar ni tomar en arrendamiento dichos bienes, adquirir derechos o
Estas restricciones buscan impedir que el tutor utilice su posición para obtener
intereses y proteger el patrimonio del menor frente a posibles abusos o actos de mala fe. En
ese sentido, la normativa garantiza que las decisiones del tutor se orienten exclusivamente a
salvaguardar los derechos, la integridad y el bienestar del niño o adolescente bajo su cuidado.
El tutor tiene derecho a recibir una compensación económica por las funciones que
desempeña, la cual será fijada por el juez considerando el valor de los bienes del menor y la
complejidad de las labores realizadas durante su gestión. Dicha retribución no podrá exceder el
8% de las rentas o bienes líquidos administrados, ni el 10% del capital total. Esta disposición
busca garantizar una remuneración justa por la responsabilidad asumida, sin permitir beneficios
persona que administra o dirige bienes ajenos de presentar al titular un informe completo y
documentado sobre las operaciones realizadas, determinando así los saldos a favor o en contra
del administrador. Esta obligación surge del principio de responsabilidad natural, puesto que
solo quien es propietario exclusivo de un bien puede disponer de él libremente sin rendir
cuentas a terceros. En cambio, quien gestiona bienes de otro debe justificar su actuación,
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El artículo 540 del Código Civil (2025) establece que el tutor tiene la obligación de rendir
cuentas de su administración:
En relación con ello, Canales (2023) señala que, en el caso del tutor legítimo —figura
que recae en los ascendientes más próximos del menor, conforme al artículo 506 del Código
Civil—, se aplican las reglas del artículo 427 del mismo código, que exime de la rendición de
cuentas periódica salvo disposición judicial contraria. No obstante, este tutor deberá rendir
cuentas al concluir su cargo, conforme a lo establecido en los artículos 540 y 541 del Código
Civil.
audiencia en el marco de un proceso abreviado, convocada por el juez y con la presencia del
menor si este tiene más de catorce años. El tutor debe presentar un informe escrito,
probatorios pertinentes. Durante la audiencia, el tutor está obligado a responder las preguntas o
que busca asegurar la correcta administración de los bienes del menor y la responsabilidad del
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1.12. Convocatoria al consejo de familia en caso de perjuicio al menor sujeto a
tutela
Cuando existan indicios de que el tutor ha causado algún tipo de perjuicio al menor —ya
oficio y convocar al consejo de familia para que intervenga en defensa de los intereses del
tutelado. Esta medida se fundamenta en el deber del juez de garantizar la protección integral
El consejo de familia, una vez convocado, posee la facultad de deliberar y adoptar las
considerando la magnitud del daño y las circunstancias específicas del caso. Su intervención
función tutelar.
1.13. Acciones recíprocas de pago del menor sujeto a tutela y del tutor
de la tutela: la acción para reclamar los importes impagos resultantes de la cuenta final. En
términos generales, las acciones legales relacionadas con la patria potestad entre padres e
hijos prescriben a los tres años contados desde la aprobación de la rendición de cuentas. Sin
embargo, en el caso de las gestiones realizadas por el tutor, tales reclamaciones se rigen por el
plazo general de prescripción aplicable a las obligaciones personales, el cual suele ser más
extenso.
28
Este tratamiento diferenciado busca garantizar que las deudas pendientes o
reforzando la responsabilidad jurídica del tutor y distinguiéndose así de las acciones derivadas
de la patria potestad.
El artículo 549 del Código Civil peruano (2025) establece que la tutela concluye por las
siguientes causas:
En complemento, Canales (2023) señala que la extinción puede ser total o parcial. En el
primer caso, la tutela termina definitivamente por causas como la mayoría de edad, el
matrimonio, la emancipación o la muerte del menor. En el segundo caso, puede cesar por la
destitución o fallecimiento del tutor, o por cualquier circunstancia que impida el ejercicio de sus
funciones.
El cese de la tutela puede producirse por diversas causas, entre ellas la muerte del tutor,
herederos del tutor que se encuentren en plena capacidad jurídica deben continuar
29
La renuncia al cargo solo procede cuando el tutor ha ejercido sus funciones durante al
al tutor si considera que existe riesgo inminente para el menor. En tal caso, la tutela será
Finalmente, cuando el menor haya alcanzado los catorce años de edad, la ley le
30
CAPITULO II: CURATELA
2. 1. Generalidades
Ley de las Doce Tablas. Dicha norma ya contemplaba esta institución jurídica, aunque
los furiosi (locos) y los pródigos. Con el tiempo, la curatela se amplió como medida de
protección para otros grupos vulnerables, incluyendo a los mente capti, sordomudos y personas
afectadas por enfermedades graves. Finalmente, esta figura también se aplicó a un tipo distinto
de incapacidad: la atribuida a los púberes menores de 25 años y, en ciertos casos, a los pupilos.
Resulta pertinente la reflexión de Aguilar (2008), donde explica que la curatela destinada
a los menores de 25 años surgió como una medida en beneficio de los varones, a quienes el
Derecho antiguo reconocía plena capacidad civil al quedar fuera de la patria potestad. Sin
embargo, la concesión temprana de dicha capacidad a los jóvenes romanos de apenas 14 años
trajo consecuencias negativas, pues muchos fueron víctimas de abusos y engaños. Para evitar
tales perjuicios, se crearon diferentes mecanismos de protección para los menores de 25 años.
El primero fue la Ley Plaetoria, que establecía sanciones penales contra quienes se
esta ley, comenzaron a revisar los actos jurídicos celebrados por los menores, con el fin de
patrimonial. En un inicio, los menores podían obtener un curador solo para actos específicos, a
petición propia; pero con el tiempo, el emperador Marco Aurelio permitió el nombramiento de
31
curadores generales basados en la edad del solicitante. Más adelante, Justiniano introdujo
han optado por eliminar la distinción entre ambas figuras y tratarlas como una sola institución.
relevantes. La tutela, al igual que la patria potestad tal como la conciben códigos civiles como
el nuestro, tiene como finalidad brindar protección a quienes atraviesan una etapa de
incapacidad natural. En este caso, se trata de una limitación propia del desarrollo humano,
inevitable por su misma naturaleza, y que afecta a todas las personas sin excepción. Todo
individuo, por el solo hecho de su condición humana, pasa en algún momento de su vida por un
periodo en el que no puede valerse plenamente por sí mismo. Durante esa fase inicial, nadie
está exento de una incapacidad absoluta o relativa para ejercer derechos, asumir obligaciones o
32
ejercer sus derechos y cumplir sus deberes, siendo en favor de ellos que se instituye la
curatela.
b) Cuando la legislación como ocurre en nuestro caso dispone que la curatela se rija por
las normas de la tutela, salvo aquellas disposiciones que la regulan específicamente, el debate
sobre si ambas figuras deben unificarse o mantenerse separadas pierde relevancia. En tal
Según Gallegos (2012), ilustra esta distinción señalando que, cuando una enfermedad
Determinar si una afección psíquica produce una pérdida total del discernimiento o solo una
alteración parcial de la razón es una cuestión de hecho que debe resolverse con la ayuda de la
pericia médica.
2.2.Régimen legal
2.2.1. Concepto
Superando las dificultades que genera la diversidad de casos en que puede aplicarse
esta institución, podría definirse la curatela como una figura de protección jurídica destinada a
33
administración de los bienes o intereses del sujeto, y, de ser necesario, también su defensa
forma típica, se sustenta en los mismos principios que justifican la patria potestad y la tutela. Su
una persona para ejercer sus derechos y resguardar sus intereses personales o patrimoniales.
solidaridad familiar, la fraternidad, la empatía y la caridad cristiana, que motivan a los individuos
a proteger a quienes no pueden valerse por sí mismos. Todo ello confiere a esta institución una
base sólida y humanitaria, semejante a la que sustenta la tutela, aunque con menor grado de
urgencia que la patria potestad. Además, establece las siguientes clases de curatela:
ordenamiento jurídico contempla otras dos modalidades que, por su naturaleza particular,
Sin embargo, debe advertirse que estas curatelas atípicas no responden plenamente a
curadores en tales casos no se proyectan sobre la esfera personal del incapaz, sino que se
34
Desde una perspectiva doctrinaria, entendemos que el sentido esencial de la curatela
radica en la protección integral de la persona que, por causa de una limitación o deficiencia, no
puede atender adecuadamente sus propias necesidades. Por ello, el curador cumple una
función social de asistencia y cuidado, que constituye, en cierto modo, una carga pública
De acuerdo con el artículo 565 del Código Civil peruano, la curatela se instituye en los
siguientes supuestos:
comprende tres grupos de incapaces, conforme a la clasificación establecida por el Código Civil:
sordomudos, ciegos sordos y ciego mudos que no pueden expresarse de manera indubitable,
así como quienes padecen deterioro mental que les impide manifestar su voluntad libre y
consciente.
35
● Los condenados a pena que lleva anexa la interdicción civil, quienes, en virtud de
la sentencia penal, quedan sujetos a la curatela durante el tiempo que dure la sanción.
Debe advertirse que no todos los incapaces se encuentran en la misma situación jurídica
ni personal, por lo que las funciones asignadas al curador varían según el tipo de incapacidad.
como sucede en los casos de discernimiento; mientras que en otros, el énfasis recae en la
defensa del patrimonio, tal como ocurre con el pródigo o el mal gestor.
supuestos por ejemplo, en el del sordomudo, ciegosordo o ciegomudo que no puede expresarse
de manera clara y fehaciente la representación es plena y total, abarcando tanto los actos
de su patrimonio. Tal como su nombre indica, este tipo de curatela se restringe al cuidado,
ausente, no puede ejercer el control sobre su propio patrimonio. Ante esta situación, el
36
En consecuencia, las atribuciones del curador se limitan estrictamente al ámbito
patrimonial, sin que le corresponda ninguna intervención respecto de la persona del titular,
caracteriza por tener un encargo preciso y limitado. El juez designa a un curador para atender
Esta figura puede aplicarse a incapaces que ya cuentan con un representante legal
(padres, tutor o curador típico), e incluso a personas plenamente capaces que se encuentren
Concluido dicho encargo, cesan de inmediato las funciones del curador especial, dado
que su actuación no se proyecta más allá de la situación puntual que motivó su nombramiento.
Un ejemplo evidente de esta modalidad se halla en el artículo 460 del Código Civil,
referido a los casos de oposición de intereses entre padre e hijo. En tales circunstancias, el juez
frente al del progenitor. Una vez resuelta la controversia o desaparecida la oposición, la curatela
37
2.2.3. Caracteres de la curatela
Para el autor Cornejo (1998), la curatela constituye una carga pública, ya que el curador
como el pródigo, el curador se limita al resguardo de los intereses patrimoniales. Esta función
se considera una carga pública porque exige tiempo y dedicación, y porque es impuesta por la
ley con el propósito de proteger a quienes no pueden valerse por sí mismos, evitando que sean
individual, pues la sociedad tiene un interés legítimo en que esta función se ejerza
correctamente en beneficio del curado. Por tal motivo, el cargo de curador es de carácter
obligatorio, sin posibilidad de ser rechazado por quien es designado. Asimismo, al tratarse de
un asunto de interés público, el ejercicio del cargo se encuentra sujeto a control y supervisión
constante por parte del juez, del consejo de familia y de toda persona con interés legítimo en la
desempeñado directamente por quien ha sido nombrado, sin posibilidad de delegar sus
de la curatela testamentaria. Dado que este cargo implica dedicación y esfuerzo, el curador
tiene derecho a una remuneración, salvo en la curatela legítima, donde el deber recae en
38
En cuanto a la representatividad del guardador, ésta no es uniforme, sino que varía,
dependiendo del grado de incapacidad del curado. Así tenemos que en el caso del privado de
discernimiento por cualquier causa, la representación del interdicto es total, por tratarse de un
incapaz absoluto; mientras que si se trata del mal gestor, la representación es limitada, esto es
impedimentos como de excusas, ya que es necesario garantizar que quien asuma la función
sea una persona idónea, capaz y libre de conflictos de interés, a fin de que el cuidado del
incapaz se ejerza en condiciones adecuadas. Por esta razón, el designado debe reunir
cualidades que aseguren un desempeño eficiente del cargo y una correcta protección del
curado.
De acuerdo con Gallegos y Jara (2014), el artículo 568 del Código Civil, que faculta la
menores de edad, los interdictos, los deudores y acreedores del incapaz, así como sus fiadores;
quienes tengan intereses opuestos al curado; los padres del interdicto; los quebrados; los
condenados por delitos contra la vida, el cuerpo, la salud, el patrimonio o las buenas
costumbres; las personas de conducta notoriamente inmoral; y quienes hayan sido privados de
que el curador deba soportar perjuicios personales por cumplir con esta obligación. Por tal
39
motivo, cuando existan razones justificadas, el designado puede excusarse de aceptar el cargo.
de ejercer la función. Pueden excusarse quienes sean extraños si existen parientes del curado,
los analfabetos, quienes padezcan enfermedades crónicas, los mayores de sesenta años,
quienes carezcan de domicilio fijo, los que residan lejos del lugar donde deba cumplirse la
curatela, quienes tengan más de cuatro hijos bajo su patria potestad, los que ya hayan sido
Antes de asumir formalmente la curatela, el designado debe cumplir con una serie de
requisitos establecidos en beneficio tanto del curador como del incapaz. Estos requisitos
El autor Cornejo (1998), considera que no todos los curadores están sujetos a las
mismas exigencias, ya que estas dependen de la naturaleza de la relación con el incapaz. Así,
cuando el curador es el padre o la madre del interdicto, no está obligado a elaborar inventario,
ofrecer garantía ni presentar cuentas periódicas. En cambio, cuando la curatela recae en una
persona extraña al curado, dicha persona entonces todos esos requisitos deberán ser
40
2.2.5.1 Inventario
El inventario es de carácter judicial y debe contener una relación detallada de todos los
de una tasación que precise su valor. Conforme al artículo 574 del Código Civil, el curador que
sea cónyuge del incapaz está exento de realizar el inventario, al igual que los padres que
ejerzan la curatela de sus hijos. Esta exoneración se fundamenta en el artículo 575 del mismo
Código, que dispone la aplicación de las normas de la patria potestad en los casos de curatela
respecto de hijos mayores de edad incapaces. Por tanto, el inventario solo sería exigible si el
Código Civil.
2.2.5.2 Garantía
Con el fin de asegurar los resultados de la gestión del curador, la ley exige una garantía,
curadores legítimos del incapaz esto es, el cónyuge, los padres, descendientes, ascendientes o
hermanos están exceptuados de constituir dicha garantía, salvo que el juez, a solicitud del
consejo de familia, determine lo contrario, conforme al artículo 579 del Código Civil.
Este acto consiste en que la persona convocada a ejercer la curatela presta juramento
ante el juez, comprometiéndose a cumplir fielmente su deber de velar por la persona y los
bienes del curado. Asimismo, debe declarar si mantiene alguna relación de acreedor o deudor
con el incapaz y especificar los montos correspondientes. Dicho acto se inscribe en el registro
personal, a fin de garantizar los derechos tanto del curado como del curador y de cualquier
41
tercero con interés legítimo que lo solicite. Todos los designados para ejercer la curatela están
administración del patrimonio del curado y permitir que el juez adopte las medidas pertinentes.
Estas cuentas deben presentarse ante la autoridad judicial; sin embargo, el cónyuge y los
padres están exonerados de esta obligación, conforme a lo dispuesto en los artículos 574 y 575
judicial de interdicción, requisito indispensable para ejercer la curatela, conforme al artículo 566
del Código Civil, que establece que no puede nombrarse curador sin que previamente se haya
declarado la interdicción, salvo lo previsto en el inciso 8 del artículo 44. Esta excepción se
refiere a los incapaces relativos, como los condenados penalmente, quienes ven restringidos
sus derechos por efecto de la sentencia, sin necesidad de un proceso civil adicional.
derechos y obligaciones, distinguiéndose entre capacidad de goce aptitud para ser titular de
derechos y capacidad de ejercicio aptitud para ejercerlos. Si bien toda persona posee
capacidad de goce, puede existir incapacidad de ejercicio cuando el individuo no tiene aptitud
situación jurídica en la que una persona ha sido declarada incapaz mediante resolución judicial.
Según lo establecido en el artículo 566 del Código Civil, no puede designarse un curador para
42
una persona incapaz sin que previamente exista una declaración judicial de interdicción, salvo
el ámbito penal.
proceso sumarísimo. Conforme al artículo 581 del Código Civil, esta demanda procede en los
casos de personas privadas de discernimiento por cualquier causa, así como en los
los retardados mentales, quienes padecen deterioro mental que les impida expresar su libre
voluntad, los pródigos, los de mala gestión, los ebrios habituales y los toxicómanos. La
demanda debe dirigirse contra el presunto interdicto y también contra aquellos que, estando
presentar documentos que acrediten los hechos alegados, como la dilapidación de bienes que
exceden la porción disponible o la pérdida de más de la mitad del patrimonio cuando existan
herederos forzosos, junto con la declaración de al menos tres testigos. En los demás casos de
incapacidad, es necesario adjuntar un certificado médico que acredite el estado mental del
presunto interdicto. Finalmente, el artículo 583 del Código Civil dispone que si el incapaz
representa un grave peligro para la tranquilidad pública, la demanda de interdicción puede ser
presentada tanto por el Ministerio Público como por cualquier persona interesada.
En cuanto a las garantías que rigen la función curatorial, puede afirmarse que resultan
43
Es cierto que el contenido y alcance de la guardaduría no solo difieren entre la tutela y la
curatela, sino también entre los diversos grupos comprendidos dentro de la curatela típica. Sin
embargo, de manera general, puede sostenerse que las garantías durante el ejercicio de la
curatela son esencialmente las mismas que las del tutor (Gallegos & Jara, 2014).
administración de los bienes del incapaz, a la posibilidad de gravar o disponer de ellos, a las
prohibiciones impuestas al curador en cuanto a determinados actos, así como a las nulidades
que afectan los actos irregulares y las acciones que pueden interponerse entre el curador y el
curado. También se conserva la responsabilidad subsidiaria del juez en los casos en que
corresponda.
En palabra de Vilca y Ricci, (2025), los artículos 564, 565 y 571 del Código Civil, la
curatela típica se instituye para un primer grupo de incapaces mayores de edad, conformado
a) quienes se hallan privados de discernimiento por cualquier causa, siempre que dicha
edad; y
44
d) quienes padecen deterioro mental que les impide expresar libremente su voluntad, sin
Lo determinante para que estas personas sean declaradas interdictas y se les designe
por sí mismas sin cuidados o asistencia permanentes, o el hecho de que representen un riesgo
En los casos donde exista duda respecto al grado de capacidad del presunto incapaz, el
artículo 581 del Código Civil autoriza al juez a declarar la interdicción y establecer la extensión y
límites de la curatela conforme al nivel de incapacidad, contando para ello con el apoyo de
De acuerdo con el artículo 583 del Código Civil, la solicitud de interdicción de una
persona incapaz puede ser presentada por su cónyuge, sus parientes o el Ministerio Público. En
el caso del cónyuge, la ley le otorga prioridad en este derecho, ya que el vínculo matrimonial
conlleva el deber de asistencia y cuidado tanto personal como patrimonial hacia su pareja.En
cuanto a los parientes, el artículo 236 del mismo código establece que pueden hacerlo los
Por su parte, la intervención del Ministerio Público, según el artículo 583 del Código
Procesal Civil, procede únicamente cuando el incapaz representa un grave peligro para la
tranquilidad pública, aunque esta facultad también puede ser ejercida por cualquier persona en
tales circunstancias.
45
Cornejo (1998) argumenta que, para determinar quién debe ejercer la curatela, es
necesario remitirnos a las categorías reconocidas por la legislación peruana, las cuales son:
separado judicialmente, lo que significa que, aunque exista una separación de hecho sin
resolución judicial, el deber matrimonial de asistencia subsiste. Esto implica que el cónyuge
debe asumir el cuidado y protección del incapaz, aun cuando dicha situación pueda generar
mecanismos legales para exigir rendición de cuentas o disponer la remoción del curador, sin
En segundo lugar, el cargo recae en los padres del incapaz; en tercer lugar, los
decisión que debe ser tomada por el juez previa consulta con el consejo de familia. En cuarto
preferencia establecido para los descendientes. Finalmente, en quinto lugar, se designa a los
hermanos.
Este orden de prelación debe respetarse estrictamente; sin embargo, si ninguno de los
parientes mencionados existe o está en condiciones de asumir el cargo, la ley autoriza al juez a
primero se convoca a los parientes del incapaz lo que constituye la curatela legítima, y solo en
46
ausencia de estos procede la curatela testamentaria o escrituraria. Esta prioridad se justifica
porque la familia, unida por vínculos de sangre o matrimonio, es la llamada a brindar auxilio al
incapaz como un deber natural de solidaridad. De acuerdo con el artículo 572 del Código Civil,
hubieran ejercido la patria potestad sobre el hijo o hija cuya interdicción se solicita. En caso
ambos padres designen curador, prevalece la designación del último sobreviviente (Vilca &
Ricci, 2025).
idónea, no necesariamente pariente del incapaz, aunque se exige que resida en el mismo lugar
institución similar. En estos casos, los directores del establecimiento actúan como curadores
ninguna de las modalidades anteriores (legítima, testamentaria o dativa), el director del asilo
Las funciones del curador comprenden tanto el cuidado personal como la administración
de los bienes del incapaz, aunque la intensidad de cada una dependerá del tipo y grado de
incapacidad.
47
a) Funciones respecto a la persona del incapaz. El deber principal del curador es la
protección integral del interdicto, dado que este no puede valerse por sí mismo. Entre sus
del incapaz, destinando para ello los frutos de sus bienes y, si fuese necesario, los capitales,
siempre con autorización judicial. Asimismo, cuando la situación lo amerite y exista peligro
establecimiento especializado, previa autorización del juez y con dictamen de dos peritos
b) Funciones respecto a los bienes del incapaz. Estas pueden consistir en asistir al
Conforme al artículo 581 del Código Civil, las atribuciones patrimoniales del curador son
incapaz, y solo de manera excepcional con autorización judicial el curador puede gravar o
disponer de ellos.
artículo 580 del Código Civil establece que, si el incapaz tiene hijos menores, el curador
ejercerá también la tutela de estos. En ese caso, se aplican las mismas disposiciones previstas
48
crean el estado de incapacidad, sino que lo reconocen. En consecuencia, surge la cuestión
sobre los actos jurídicos realizados antes de dicha designación, los cuales podrían haber
afectado de manera grave el patrimonio del incapaz. En este sentido, el artículo 582 del Código
Civil dispone que los actos celebrados antes de la interdicción pueden ser anulados si la causa
De acuerdo con Gallegos (2012), el texto legal se deduce que no existe un límite
temporal para impugnar dichos actos, bastando con que la incapacidad haya sido evidente al
momento de celebrarlos. Esto plantea un problema probatorio respecto del tercero que contrató
con el incapaz, ya que será necesario determinar si este pudo o no advertir la incapacidad del
otro contratante.
compleja dada la distinción entre incapaces absolutos y relativos conforme a los artículos 43 y
44 del Código Civil, la posibilidad de invalidar los actos anteriores constituye una garantía de
protección esencial para el incapaz. Así, el curador, en su rol de defensor de los intereses del
curado, no solo vela por los actos posteriores a su designación, sino también por aquellos
realizados con anterioridad cuando la incapacidad era evidente (Vilca & Ricci, 2025).
Siempre dentro de la curatela típica, comprende otros incapaces que, si bien es cierto
menos cierto que igualmente requieren de un tercero que los proteja. Además, el autor Aguilar
49
2.4.1. El pródigo
Para efectos de la curatela, del pródigo es aquel que, mediante actos irracionales,
teniendo cónyuge o herederos forzosos, conforme al artículo 584 del Código Civil. Es, en
esencia, el derrochador de su patrimonio, quien realiza gastos excesivos o frívolos, sin tener
una noción clara del valor de las cosas. La prodigalidad revela una especie de desorden mental
o una falsa concepción de la riqueza. El antiguo Código Civil de 1852 ofrecía ejemplos de
prodigalidad como las pérdidas en juegos, gastos en fiestas, paseos, convites o mujeres
públicas, pero los códigos de 1936 y 1984 dejaron al juez la apreciación de si ciertos actos
introduce una noción tomada del derecho sucesorio, entendida como la parte del patrimonio de
la cual el titular puede disponer libremente un tercio si existen descendientes y/o cónyuge, o la
herederos forzosos”, ya que el cónyuge también es heredero forzoso, conforme al artículo 724
del Código Civil. En todo caso, la intención del legislador es proteger los derechos expectaticios
Según el artículo 585 del Código Civil, el mal gestor es aquella persona que, no por
causas externas, sino por falta de capacidad, vocación o idoneidad para administrar negocios o
50
bienes, llega a perder más de la mitad de su patrimonio, teniendo cónyuge o herederos
forzosos.
Conviene diferenciar la figura del mal gestor de la del pródigo. En el pródigo, el problema
radica en una especie de desarreglo mental o falta de valoración real de las cosas, lo que lo
conduce al despilfarro; en cambio, el mal gestor sí reconoce el valor de sus bienes, pero carece
Asimismo, la ley distingue entre ambos casos en cuanto al límite de pérdida patrimonial
el pródigo se define por dilapidar más allá de su porción disponible (un tercio o la mitad, según
la clase de herederos), mientras que el mal gestor se configura cuando la pérdida supera la
mitad del patrimonio. Por tanto, el legislador considera más grave la conducta del pródigo,
aunque deja al juez un margen de apreciación para determinar cada situación, reconociendo
que la mala gestión implica una pérdida significativa pero distinta en naturaleza al derroche.
dependiente, cuyo juicio se ve gravemente afectado por su vicio. Algunos presentan períodos
alternados de consumo y abstinencia, mientras que otros muestran una degradación progresiva,
lo que justifica su incapacidad relativa, ya que suelen ser indecisos, influenciables e incapaces
El artículo 586 del Código Civil establece que, al existir el riesgo de que el ebrio habitual
caiga en la miseria, es necesario designarle un curador que lo asista y proteja, evitando que ese
51
peligro se materialice. Además, la norma contempla los casos en que el vicioso necesita
atención permanente o puede convertirse en una amenaza para terceros, dado que su
dependencia lo priva de voluntad y puede deteriorar tanto su salud física como mental,
los herederos forzosos, como en los casos del pródigo o del mal gestor, entendiendo por familia
a un grupo más amplio de parientes, tanto directos como indirectos, que puedan depender del
2.4.4. Toxicómanos
voluntad propia, lo que lo expone tanto a riesgos patrimoniales como al deterioro de su salud
física y mental. Esta dependencia lo puede llevar a cometer actos que rozan los límites legales
El legislador, en el artículo 587 del Código Civil, lo define como aquel que, por el uso de
El trato legal que se le otorga es igual al del ebrio habitual, siendo la única diferencia la
causa material del vicio (el alcohol en uno, las drogas en el otro). Por ello, se justifica también el
adicción lo conduzca a la miseria o al daño de terceros. Asimismo, el uso del término “familia” y
no “herederos forzosos” evidencia que la ley busca proteger a un grupo más amplio de
personas que puedan depender del toxicómano o verse perjudicadas por su conducta.
52
2.5. Quienes pueden pedir la interdicción
El tema de quiénes pueden solicitar la interdicción se divide en dos grupos: por un lado,
los pródigos y malos gestores, y por otro, los ebrios habituales y toxicómanos. Esta
diferenciación se debe a que, en los dos primeros casos, la causa de la interdicción está
vinculada a un problema patrimonial, mientras que en los segundos, la causa radica en un vicio
que afecta gravemente la salud y el comportamiento del afectado. Por ello Tantaleán (2020),
La interdicción sólo puede ser solicitada por su cónyuge o sus herederos forzosos, y de
cuando estos herederos sean menores de edad o estén incapacitados. Como se ha señalado,
el cónyuge también es heredero forzoso, por lo que basta mencionar que este, si no está
separado judicialmente, tiene legitimidad para iniciar la acción. Los herederos forzosos
asumir la defensa de sus intereses, evitando que caigan en la miseria y se conviertan en una
carga social, aunque este tema requiere prudencia y criterio en la intervención estatal.
La interdicción puede ser solicitada por su cónyuge, los familiares que dependan de él,
cuando los interesados sean menores, incapaces o representen un peligro para la seguridad
ajena. Además, el artículo 583 del Código Procesal Civil dispone que si el incapaz constituye
una amenaza grave para la tranquilidad pública, la demanda puede ser presentada por el
53
Ministerio Público o por cualquier persona. El uso del término “familiares” en lugar de
Según Gallegos (2012), considera al artículo 589 del Código Civil donde se establece
que la curatela le corresponde a la persona designada por el juez, previa audiencia del consejo
de familia, el cual debe formarse para tal efecto. Sin embargo, esta disposición recibe críticas,
ya que no diferencia entre los tipos de incapaces, a pesar de que en otros casos la ley sí lo
hace.
En efecto, en el caso de los pródigos y malos gestores, resulta razonable que el juez
designe libremente al curador, dado que no siempre entre los parientes existen personas
Por esta razón, se considera que el texto legal debió otorgar preferencia a los parientes
del interdicto en la designación del curador, como ocurre en la curatela legítima prevista para
otros incapaces. Sin embargo, la norma actual no lo contempla así, dejando al criterio del juez
la elección del curador, que no necesariamente debe ser un familiar, lo que puede generar
En los casos de prodigalidad y mala gestión reflejan desórdenes mentales, motivo por el
54
postura, ya que si bien el pródigo puede considerarse como alguien con un trastorno en la
apreciación del valor de las cosas, lo que explica su derroche, en el mal gestor no hay tal
desarreglo mental, sino una falta de aptitud o pericia para administrar bienes o dirigir negocios
incapaz, evitando que se produzca una pérdida total que afecte no solo al interdicto, sino
también a sus herederos forzosos. Por ello, debe prohibirse al incapaz realizar actos de
disposición o gravamen sin el consentimiento del curador, e incluso el juez puede limitar su
Por su parte Cornejo (1998), señala que en el plano personal, el curador no cumple
embargo, el artículo 592 del Código Civil establece que el curador representa legalmente a los
hijos menores del incapaz, lo que implica una suspensión del ejercicio de la patria potestad del
padre o madre interdictos, conforme también lo dispone el artículo 75 inciso a del Código de los
Niños y Adolescentes.
La situación cambia notablemente cuando se trata del ebrio habitual y del toxicómano,
pues en estos casos el problema abarca no sólo el ámbito patrimonial, sino también el personal
del interdicto. Por ello, las funciones del curador no deben limitarse a la administración de los
bienes, sino extenderse al cuidado y protección de la persona. El artículo 590 del Código Civil
establece que el curador debe velar por la protección, tratamiento y posible rehabilitación del
incapaz, pudiendo incluso, con autorización judicial o audiencia del consejo de familia, disponer
patrimonio del interdicto, evitando que se realicen actos de disposición o gravamen, como
55
también la representación legal del incapaz en actos judiciales y, de ser necesario, la
representación de sus hijos menores, cuando el otro cónyuge no ejerce la patria potestad.
Además, en lo relativo a la persona del incapaz, el curador tiene el deber de proveer cuidado y
asistencia permanente.
Cabe resaltar que, el artículo 594 del Código Civil dispone que los actos realizados por
el incapaz sin la autorización del curador carecen de validez, pudiendo solicitar su anulación las
personas legitimadas para pedir la interdicción y el curador, siempre que dichos actos
El artículo 593 del Código Civil establece que los actos realizados por el pródigo y el mal
gestor antes del pedido de interdicción no pueden ser impugnados por esta causa, mientras que
los actos del ebrio habitual y del toxicómano sí pueden ser anulados si la causa de incapacidad
La norma marca una distinción clara entre ambos grupos. En el caso de los pródigos y
la pérdida parcial del patrimonio. Dado que su incapacidad no implica alteraciones psíquicas o
conductuales evidentes, los terceros que contratan con ellos no tienen forma de advertir su
situación, motivo por el cual el legislador mantiene la validez de sus actos para preservar la
seguridad jurídica.
Por el contrario Gallegos y Jara (2014), sostienen que si se trata de ebrios habituales y
aspecto patrimonial como el personal. Por ello, si se demuestra que la causa de interdicción era
notoria, los actos celebrados por ellos pueden ser anulados, aun cuando la ley no precise un
56
plazo concreto para impugnar dichos actos, dejando el peso de la decisión en la prueba de la
2.9.1. Concepto
Según De Cupis (1972), la curatela de los penados se configura como una medida
jurídica de carácter asistencial destinada a proteger los bienes y derechos de aquellos que se
hallan cumpliendo una pena privativa de libertad. No se trata de una sanción adicional, sino de
un instrumento de protección que evita la desatención del patrimonio del condenado durante su
reclusión.
Cicu (1943) sostiene que la solicitud de designación del curador puede realizarla el
existan familiares cercanos. El juez competente designará a una persona de probada solvencia
moral y económica para ejercer el cargo, con el fin de garantizar la correcta administración de
Ferrara (1963) explica que las funciones del curador del penado se centran en la
defensa judicial de los intereses del representado. Este curador está sujeto a rendición de
57
2.10. Fin de la curatela típica y del cargo de curador
2.10.1. Generalidades
Planiol (1959) considera que la curatela es una institución esencialmente temporal, que
más allá de la necesidad que la justifica, pues la curatela no limita la capacidad de forma
permanente.
Ripert (1960) sostiene que la curatela termina cuando el incapaz recupera su capacidad,
cuando cesa la causa de imposibilidad (como la liberación del penado), o cuando fallece el
representado. También puede extinguirse por decisión judicial, si se acredita que ya no existe
De Ruggiero (1953) afirma que el cargo de curador finaliza por renuncia aceptada,
remoción judicial o cumplimiento del objeto para el cual fue designado. En todos los casos, el
curador está obligado a rendir cuentas documentadas de su gestión y devolver los bienes
administrados.
conservación de los patrimonios que, por diversas razones, carecen temporalmente de titular
legítimo o de quien pueda ejercer su administración. Es una figura de tutela patrimonial que
58
2.11.1 La curatela de los bienes del desaparecido
Ferrara (1963) explica que cuando una persona desaparece sin dejar noticias de su
paradero, el juez puede nombrar un curador encargado de administrar sus bienes, cobrar
rentas, cumplir obligaciones y proteger los intereses de los posibles herederos hasta que se
De Cupis (1972) sostiene que los bienes del póstumo es decir, del concebido aún no
nacido deben ser administrados por un curador designado por el juez, cuya misión es
asegura la continuidad del derecho hereditario y la protección de los intereses del nasciturus.
Messineo (1979) señala que cuando los bienes no tienen titular claro, ni persona
encargada de su guarda, el juez designa un curador para evitar su deterioro o pérdida. Esta
Cicu (1943) indica que cuando el usufructuario se encuentra impedido de ejercer sus
derechos o el propietario no puede administrar el bien, el juez puede nombrar un curador que
vele por el mantenimiento del equilibrio entre ambas partes y la adecuada conservación de los
bienes usufructuados.
59
2.11.5 Funciones del curador de bienes
Planiol (1959) afirma que el curador de bienes actúa con deber de diligencia y
cuidado. Requiere autorización judicial para los actos de disposición o gravamen y debe rendir
cuentas periódicas.
complejidad o cantidad de bienes así lo justifique. En ese caso, el juez debe establecer
funciones diferenciadas o designar un curador principal que coordine las actuaciones para evitar
conflictos administrativos.
2.11.7Juez competente
Según De Castro (1965), el juez competente para conocer de los asuntos relativos a la
curatela de bienes es el del domicilio del representado o, si este no es conocido, el del lugar
donde se encuentren los bienes, pues la proximidad territorial facilita la vigilancia judicial sobre
la administración.
60
CAPITULO III: TUTELA Y CURATELA DOCTRINA
3.1.1. La tutela:
Según Cornejo: En Código Civil se encuentra tres capítulos finales del Título II de la
Sección Cuarta del Libro de Familia a la tutela, la curatela y el consejo familiar, figuras que,
junto con las de los alimentos y de la patria potestad, a la cual suplen o completan, integran la
curatela, típicas instituciones del derecho familiar protectivo, busca suprimir la incapacidad a fin
de llevar a cabo los actos de la vida civil. Cada instituto tiene su nota distintiva. La patria
persona mayor pero incapaz y la tutela se refiere a los menores sin patria potestad.
El Dr. Pontes de Miranda aclara que el protector natural es el padre o la madre o, por
asimilación el padre adoptivo; a falta de ellos puede conferirse el encargo a los parientes o a un
3.1.2. La curatela:
favor de los que se encuentran privados de discernimiento; los sordomudos, los ciegosordos y
los ciegomudos que no puedan expresar su voluntad de manera indubitable; los retardados
mentales; los que adolecen de deterioro mental que les impiden expresar su libre voluntad; los
61
pródigos, los que incurren en mala gestión; los ebrios habituales; los toxicómanos; y, los que
setiembre de 2018)
y 8.
Teyssié plantea que la protección de los individuos que sufren de alteraciones graves en
sus facultades personales es generalmente asegurada por la apertura de la tutela, fórmula que
representación continua.
Para una parte de la doctrina francesa, las personas sujetas a tutela, implícitamente,
cuentan con capacidad de goce, pero carecen de capacidad de ejercicio. Debido a esto, para
lograr que el individuo pueda actuar sus derechos, se le atribuye un representante que supla su
voluntad y por tanto actúe en su interés. Su idea central se basa en la frase «alteraciones
graves en sus facultades personales» como propias de la tutela. Lo cual resultaría incorrecto
porque independientemente de que la persona tenga discapacidad o no, bastará el solo hecho
de que sea menor de edad para que automáticamente el régimen que se encargue de velar por
su persona y sus bienes sea el de la tutela. Por el contrario, cuando la persona con
discapacidad o con capacidad de ejercicio restringida sea mayor de edad el régimen que le
62
En la doctrina de Argentina, los autores Bossert y Zannoni fundamentan que la tutela es
una institución destinada al cuidado y dirección de los menores de edad que no están sujetos a
patria potestad, sea porque ambos padres han muerto, o porque los menores son de filiación
desconocida, o porque aquellos han sido privados de la patria potestad. En tal caso, como el
menor de edad no puede quedar en la desprotección que significa no contar con alguien que
dirija y se ocupe de los problemas atinentes a su persona y a sus bienes, es necesario designar
tutor.
Esta doctrina viene siendo más completa en comparación con la doctrina peruana
porque sustenta las causas por las que se recurre a la tutela: la muerte de los padres, que se
desconozca la identidad de los progenitores o que se les haya privado de la patria potestad a
estos últimos.
que por mandato legal se le otorga a una persona capaz, en beneficio de otra declarada
judicialmente incapaz, o de un menor de edad, para dirigir, educar, cuidar su integridad física,
moral, además de representarlo en los actos civiles y administrar sus bienes como remedio de
la incapacidad que presenta. Se logra identificar dos supuestos en los cuales se recurre a la
tutela: primero, para el caso de un menor de edad, y en segundo para el caso de una persona
que haya sido declarado previamente incapaz mediante el proceso de interdicción. También,
hace referencia a las finalidades de la tutela, que son: la de representación legal en los actos
probarse.
63
3. 3. Curatela en el Derecho Comparado
las Doce Tablas, la cual contenía dicha figura, pero solamente para “remediar a los
Luego y a título de protección fue extendida la Curatela a los “mente capti”, a los
aplicarse a una incapacidad de otro orden porque la que se suponía en los púberes de menos
beneficio de los varones, a los que el derecho antiguo atribuía capacidad civil plena desde que
dejaban estar sujetos a la patria potestad. La capacidad precoz otorgada a los romanos de 14
años dio funestos resultados; debido a esto imaginaron y crearon diversos sistemas de
El primero fue el de la Ley de Plaetoria, que establecía acción criminal pública contra el
que abusare de la inexperiencia del menor, permitiendo a éste solicitar del magistrado el
nombramiento de un curador.
Luego los pretores, no satisfechos con tal primer ensayo tutelar, decidieron examinar
todos los actos jurídicos en que tomasen parte un ciudadano menor de 25 años, a fin de
decretar la restitutio in integrum a favor de éste, todas las veces que se estimara que había
sufrido perjuicio en su patrimonio. Hasta entonces, sin embargo, los menores de 25 años
podían obtener un curador a pedido suyo, para actos determinados. Marco Aurelio permitió el
nombramiento de curadores generales en base a la edad del menor, y Justiniano, por su parte
64
3.4. La tutela en la Doctrina peruana
“Al menor que no esté bajo la patria potestad se le nombrará tutor que cuide de su
persona y bienes.”
El Dr. Aguilar, considera que la tutela es una institución del derecho de familia, dentro de
las instituciones del amparo del incapaz, que entra en defecto de la patria potestad, para cuidar
la persona y si fuera el caso, el patrimonio del menor de edad, a fin de garantizar su normal
primera, garantizar el normal desarrollo del menor y en segundo, garantizar tal desarrollo hasta
el momento en que el menor pueda valerse por sí mismo. Normalmente el menor podrá valerse
Varsi plantea: qué duda cabe que es una institución de amparo familiar de especial
bien porque los menores quedaron sin cuidados parentales por otras causas.
65
3. 5. Facultades para nombrar al tutor en el Perú
De acuerdo con el artículo 503 CC, tienen facultad de nombrar tutor, en testamento o por
escritura pública:
1. El padre o la madre sobreviviente, para los hijos que estén bajo su patria potestad.
2. El abuelo o la abuela, para los nietos que estén sujetos a su tutela legítima.
Cualquier testador, para el que instituye heredero o legatario, si éste careciera de tutor
nombrado por el padre o la madre y de tutor legítimo y la cuantía de la herencia o del legado
escrituraria; sobre el particular, el artículo 503 del Código Civil en su primera parte, refiere que
tienen facultad para nombrar tutor en testamento o por escritura pública, y en sus tres incisos
que contiene el precepto legal, establece un orden de estas personas facultadas para la
convocatoria del tutor: el padre o la madre, el abuelo o la abuela, y cualquier testador; es decir,
los facultados para nombrar tutor, serían el padre o la madre sobreviviente; el abuelo o la
abuela y cualquier testador podrá nombrar un tutor cuando la patria potestad no pueda ser
ejercida conjuntamente por los progenitores y ello perjudique el principio del interés superior del
niño.
66
3.6. Impedimentos para ejercer la tutela en Perú
fiadores de los primeros, a no ser que los padres los hubiesen nombrado sabiendo esta
circunstancia.
interés contrario al del menor, a menos que con conocimiento de ello hubiesen sido nombrados
67
8. Los condenados por homicidio, lesiones dolosas, riña, aborto, exposición o abandono
de personas en peligro, supresión o alteración del estado civil, o por delitos contra el patrimonio
9. Las personas de mala conducta notoria o que no tuvieren manera de vivir conocida.
cargo, esto es, existe un obstáculo insalvable y por ende no debe asumirse el cargo, pero si es
un tutor en pleno ejercicio del cargo y le sobreviene el impedimento, entonces está obligado a
forma absoluta, tal es el caso del privado de discernimiento por cualquier causa, otros lo estarán
con respecto a ciertas personas, a lo que podríamos llamar impedimento relativo, como podría
Estos impedimentos están regulados en función de cautelar el interés del incapaz, y por
ello obsta la asunción del cargo o la renuncia al mismo, según sea el caso, de aquel que no
ofrece la garantía mínima de un ejercicio de tutela a favor del niño o adolescente. Por lo tanto,
en las condiciones o requisitos, lo que se ve y se trata de cuidar son los intereses del incapaz.
Es decir, están impedidos de ejercer la tutela aquellas personas, predeterminadas por ley, que
68
Artículo 518.- Personas que pueden excusarse del cargo de tutor
2. Los analfabetos.
3. Los que por enfermedad crónica no pueden cumplir los deberes del cargo.
9. Los que desempeñan función pública que consideren incompatible con el ejercicio de
la tutela.
Para Aguilar: la tutela es una carga derivada de la obligación de solidaridad social, que
todos debemos cumplir cuando somos requeridos a ello, vía la tutela o curatela, sin embargo,
esta carga no debe llevar a que el convocado vea perjudicado sus propios intereses, y por ello,
69
el legislador contempla determinadas situaciones en la que puede estar incurso el convocado, y
lo faculta mas no lo obliga a asumir el cargo, por lo tanto si él quisiera, pese a la causal de
Lo mismo ocurre cuando se está en pleno ejercicio del cargo y le sobreviene una causal
de excusa, entonces el tutor si desea se aparta del cargo, y en caso contrario, seguirá en el
ejercicio, no constituyendo causal alguna de remoción. Es decir, podrán excusarse del cargo de
tutor aquellas personas, predeterminadas por ley, que perjudique notoriamente sus propios
intereses de ejercerlo.
1. La facción de inventario judicial de los bienes del menor, con intervención de éste si
tiene dieciséis años cumplidos. Hasta que se realice esta diligencia, los bienes quedan en
depósito.
tutor dar alguna de aquellas, para asegurar la responsabilidad de su gestión. Tratándose del
prometer que guardará fielmente la persona y bienes del menor, así como a declarar si es su
70
acreedor y el monto de su crédito bajo sanción de perderlo o si es su deudor o fiador del
deudor.
impedimentos que obstan la asunción del cargo, o en ninguna de las causales de excusa, o
existiendo alguna de ellas no la ha propuesto, entonces, se está ante una persona apta para
desempeño del cargo en beneficio del infante, señala etapas que necesariamente debe cumplir
el convocado, o requisitos o exigencias a satisfacer para que pueda dar inicio al ejercicio del
facción judicial de los bienes del menor; la constitución de garantía hipotecaria o prenda o de
nombrado tutor por un facultado, no teniendo impedimentos para ejercer la tutela, no teniendo
excusas o teniéndolas no revelándose, para cuidar de la persona del menor y de sus bienes.
defender su persona.
Estos deberes se rigen por las disposiciones relativas a la patria potestad, bajo la
71
Cuando el menor carezca de bienes o éstos no sean suficientes, el tutor demandará el
Al ser la tutela una institución supletoria de la patria potestad es natural que al tutor
mutatis mutandis le correspondan los mismos derechos y obligaciones que a los progenitores.
Verbigracia, los derechos y obligaciones contemplados en el artículo 423 del CC y del artículo
74 del Código de los Niños y Adolescentes. Así tenemos a los deberes de alimentación,
artículos.
aptitudes;
d) Derogado
72
g) Recibir ayuda de ellos atendiendo a su edad y condición y sin perjudicar su atención;
Varsi fundamenta que los fines de la tutela no podrían ser cumplidos si el representante
careciera de autoridad y atribuciones sobre el pupilo. Se acoge, por tanto, a los principios de la
patria potestad, asimilando que el menor debe al tutor respeto y obediencia como si fuera su
padre. El tutor hace las veces de padre, padre en apariencia legal, con título distinto y con
facultades limitadas siendo su finalidad de cumplir con los objetivos básicos de un padre,
formando y protegiendo.
3.10. Jurisprudencia
dentro del estudio del Derecho de Familia peruano, puesto que ambas instituciones constituyen
derechos humanos.
peruanos han tenido que reinterpretar las normas del Código Civil a la luz de la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006), la cual reconoce que toda
73
persona tiene capacidad jurídica en igualdad de condiciones ante la ley y que cualquier
Autores como Marcial Rubio Correa (2016) sostienen que el Derecho de Familia “no
puede ser concebido como un conjunto cerrado de normas, sino como un sistema vivo en el
que el juez cumple una función creadora mediante la interpretación teleológica de las
instituciones de protección” (Instituciones del Derecho Civil Peruano: Familia, Fondo Editorial
PUCP, p. 234). Ello significa que el juez de familia no solo aplica la ley de forma literal, sino que
debe realizar una interpretación funcional y valorativa, atendiendo al interés superior del niño, la
En esa línea, la jurisprudencia se erige como fuente dinámica del Derecho, que permite
observar cómo los tribunales van ajustando la legislación civil a los nuevos paradigmas
República
de menores y en la interpretación del principio del interés superior del niño dentro del
tía paterna respecto de sus dos sobrinos menores de edad, quienes habían quedado en
74
situación de orfandad tras el fallecimiento de sus progenitores. La demandante expuso que
desde la muerte de los padres había asumido el cuidado y manutención de los menores,
encontraban bajo una medida de protección estatal, por lo que debía evaluarse la idoneidad
tutela familiar.
al considerar que no se habían acreditado los requisitos legales previstos en el Código Civil
para designar a la tía como tutora. La resolución enfatizó que los menores debían permanecer
bajo protección estatal mientras se evaluaban las condiciones de su entorno familiar. Sin
embargo, en segunda instancia, la Sala Civil de la Corte Superior de Justicia del Cusco revocó
la decisión y declaró fundada la demanda, otorgando la tutela a la tía paterna, al considerar que
mantener a los menores en un albergue estatal resultaba contrario al principio del interés
superior del niño, ya que se encontraba demostrado el vínculo afectivo y el entorno adecuado
del artículo 507 del Código Civil, el cual establece que la tutela se instituye en favor de los
menores que carecen de patria potestad. Según el recurrente, la Sala Superior no había
ejercerla, lo que a su criterio invalidaba la designación de una tutora. La Corte Suprema, sin
embargo, desestimó tales argumentos, entrando a analizar de manera integral los fundamentos
75
En el plano fáctico, se acreditó que los progenitores de los menores habían fallecido,
configurándose la extinción de la patria potestad, y que la tía paterna convivía con los menores
sociales corroboraron que existía una relación afectiva sólida, un entorno emocional estable y
una adecuada capacidad económica por parte de la solicitante para satisfacer las necesidades
básicas de los niños. Además, se tomó en cuenta la opinión de los propios menores, quienes
normativos. Citó el artículo 507 del Código Civil, que establece que la tutela se instituye para la
protección de los menores de edad que carecen de patria potestad, y el artículo 509, que
dispone que la designación del tutor debe recaer preferentemente en los parientes próximos.
Asimismo, invocó el artículo IX del Título Preliminar del Código de los Niños y Adolescentes,
que consagra el principio del interés superior del niño como eje rector de toda decisión que los
afecte, y el artículo 20 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que dispone que los
Estados deben priorizar la vida familiar y considerar la institucionalización como una medida
excepcional y temporal.
En este contexto, la Corte Suprema enfatizó que la tutela “se instituye en atención a la
precisando que su naturaleza no se limita a una simple representación legal, sino que cumple
una función social, humanitaria y asistencial, dirigida a garantizar el desarrollo integral del niño.
El tribunal consideró que los jueces deben priorizar la tutela familiar frente a la
institucionalización, pues esta última, si bien puede ser necesaria en casos extremos, no puede
76
El fallo de la Corte Suprema declaró infundado el recurso de casación interpuesto por el
Ministerio Público, confirmando la sentencia de la Sala Superior que otorgó la tutela a favor de
la tía paterna. En su decisión, el supremo tribunal reafirmó que la tutela tiene una finalidad
los menores.
Derecho de Familia peruano hacia una visión más garantista y humanista, en la que el interés
superior del niño prevalece sobre cualquier formalidad jurídica. En línea con este criterio, Jorge
Eugenio Castañeda (2004) sostiene que la tutela “no debe concebirse como una simple
sustitución de la patria potestad, sino como una institución de auxilio social fundada en la
solidaridad familiar”. En igual sentido, Arias-Schreiber Pezet (2012) explica que la función del
responsabilidad ética frente al desarrollo del menor”. Finalmente, Ríos Álvarez (2018) resalta
que el Derecho de Familia contemporáneo debe “entender la tutela como una herramienta de
coherente con los principios del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, reafirmando
que la tutela es una institución de naturaleza protectora y solidaria, cuyo propósito esencial es el
bienestar integral del menor. Este fallo contribuye significativamente a la construcción de una
fortaleciendo así el compromiso del Estado peruano con el respeto al interés superior del niño y
77
3.10.1.2 Expediente N.º 137-2022-0 – Juzgado de Familia de Lima Este
supremacía del interés superior del niño y el rol preferente de la familia ampliada frente a la
institucionalización estatal. El caso se enmarca en un proceso de tutela iniciado por una tía
materna que solicitó asumir la representación legal de su sobrino menor de edad, ante la
carencia de patria potestad originada por el fallecimiento de la madre y el abandono del padre
biológico.
estabilidad emocional. Sostuvo, además, que el menor mantenía con ella un vínculo afectivo
sólido y que su designación como tutora permitiría formalizar una situación de hecho que ya
existía en la práctica. Por otro lado, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP)
se opuso a la solicitud, argumentando que el menor se hallaba bajo una medida de protección
institucional y que, antes de otorgar la tutela familiar, era necesario realizar una evaluación
institucional ejercida por el Estado mediante el MIMP, por una tutela familiar ejercida por un
seguridad para el menor. Este conflicto refleja un problema recurrente en la práctica judicial
peruana: la tensión entre la protección formal estatal y la protección afectiva familiar, ambas
educativos del menor, los cuales demostraron que la tía proporcionaba un entorno emocional
78
estable y adecuado, además de cubrir las necesidades materiales del niño. Los profesionales
intervinientes destacaron la vinculación afectiva intensa entre ambos, así como la voluntad del
menor de permanecer con su tía, lo que fue considerado conforme al principio de autonomía
Sobre la base de los artículos 507, 508 y 545 del Código Civil peruano, el juzgado
recordó que la tutela tiene por finalidad la protección personal y patrimonial del menor cuando
este no se encuentra bajo patria potestad, y que debe recaer preferentemente en parientes
próximos, siempre que demuestren condiciones morales y materiales adecuadas. En esa línea,
se aplicó también el artículo IX del Título Preliminar del Código de los Niños y Adolescentes,
que consagra la prevalencia del interés superior del niño, y el artículo 3 de la Convención sobre
los Derechos del Niño (1989), que dispone que toda decisión judicial que afecte a un menor
El juez de familia enfatizó que la institucionalización de los menores debe ser una
del Niño, y que la finalidad del Estado no es sustituir la familia, sino restituirla mediante la
promoción de vínculos familiares sólidos y afectivos. Así, la tutela familiar fue considerada un
mecanismo de integración natural que garantiza no solo la representación jurídica del menor,
solicitud de tutela y designar a la tía materna como tutora legal del menor, bajo supervisión de la
Unidad de Protección Especial del MIMP. Asimismo, dispuso que dicha institución realice visitas
de control periódicas y brinde apoyo psicológico y social a ambas partes, en cumplimiento del
79
Decreto Legislativo N.º 1384, que regula los apoyos y salvaguardias para personas en situación
de vulnerabilidad.
Superior de Justicia de Lima Este confirmó la sentencia, señalando que la tutela familiar
constituye la opción más idónea para salvaguardar los derechos del niño, en coherencia con el
afectivo debe prevalecer frente a la tutela estatal, siempre que se asegure la idoneidad del tutor
Casación N.º 1292-2019-Cusco, donde se definió a la tutela como una institución que “se
patrimonial del menor”. De igual forma, la doctrina nacional ha respaldado esta visión moderna:
Jorge Eugenio Castañeda (2004) explica que la tutela “constituye la proyección moral y jurídica
familiar” (p. 315), mientras que Arias-Schreiber Pezet (2012) sostiene que “el juez de familia
debe ponderar la idoneidad afectiva y moral del tutor, priorizando el bienestar emocional del
niño por encima de formalismos procesales” (p. 231). En un sentido complementario, Ríos
Álvarez (2018) resalta que “la tutela no puede concebirse como un acto de simple
(p. 189).
peruano. Su contenido reafirma la evolución de la tutela desde una institución meramente legal
hacia una figura de protección integral, centrada en la persona del menor y no en la formalidad
80
de la representación. Además, consolida el criterio de que la tutela familiar es preferible a la
institucional, siempre que el entorno familiar garantice la seguridad, estabilidad y desarrollo del
De este modo, la sentencia no solo resuelve un caso concreto, sino que fortalece la
interpretación humanista del derecho tutelar, destacando que la verdadera finalidad de la tutela
es proteger, acompañar y restituir derechos, antes que sustituir funciones parentales. En esa
perspectiva, este expediente constituye una jurisprudencia ejemplar para comprender cómo los
niñez en concordancia con las normas del Código Civil y del Código de los Niños y
necesaria flexibilización de los principios procesales en favor del interés superior de las
promovido ante la Corte Superior de Justicia de Lima, donde se discutía la capacidad de una
persona para ejercer actos civiles y la consecuente necesidad de nombrar un curador que
curador provisional al considerar acreditada la incapacidad del sujeto para administrar sus
81
bienes y atender sus necesidades básicas. Posteriormente, la Sala Especializada de Familia de
la Corte Superior de Lima confirmó dicha decisión, sosteniendo que el nombramiento respondía
al deber de tutela y asistencia que el Estado y el Derecho imponen ante situaciones de carencia
de capacidad civil. Frente a esta resolución, el Ministerio Público interpuso recurso de casación
Público en el domicilio oficial previsto en el Decreto Supremo N.º 017-2008-JUS, lo que según
vicio insubsanable que afectara la validez del proceso; y en segundo lugar, establecer si,
tratándose de procesos de naturaleza familiar y tuitiva, debía aplicarse con rigor las
Respecto del primer punto, la Corte concluyó que la falta de notificación no acarreaba la
nulidad automática del proceso, dado que no se demostró perjuicio alguno que afectara los
derechos de defensa o la tutela jurisdiccional efectiva. Precisó que el procesado había sido
por lo que no se configuraba violación del debido proceso. En cuanto al segundo punto, la Corte
destacó que los procesos de familia poseen un carácter eminentemente tuitivo y social, por lo
cual el juez debe ejercer sus facultades con criterios de protección y equidad, incluso
Civil, que reconoce la necesidad de adecuar los principios de iniciativa de parte, congruencia,
82
En su análisis jurídico, la Sala Suprema subrayó que la interdicción no constituye una
sanción, sino una medida de protección que busca salvaguardar la dignidad y el bienestar del
incapaz. Asimismo, destacó que el juez de familia, en ejercicio de su rol garantista, debe
priorizar la función asistencial del proceso por encima del formalismo, en coherencia con los
principios del interés superior de la persona y de la tutela efectiva. En ese sentido, reafirmó la
jurisprudencia constante que reconoce que los procedimientos en materia familiar tienen un
enfoque especial, en el cual las reglas procesales no deben convertirse en un obstáculo para la
validez de las decisiones de las instancias inferiores y disponiendo la publicación del fallo en el
Diario Oficial El Peruano, conforme al artículo 397 del Código Procesal Civil. Este
flexible, orientado a la protección del ser humano y no a la rigidez de las formas, de modo que
social.
posición sostenida por Arias-Schreiber Pezet (2012), quien señala que las instituciones tutelares
del Derecho Civil como la tutela y la curatela responden a un “deber ético de solidaridad
(2004) precisa que el juez de familia no puede limitarse a ser un mero aplicador de la norma,
sino que debe valorar las circunstancias personales, sociales y emocionales de los sujetos
83
3.10.2.2 Casación N.º 2958-2018-Lambayeque
pronunciamientos más relevantes del Poder Judicial en la transición del régimen de interdicción
civil hacia el nuevo modelo de apoyos y salvaguardias previsto por el Decreto Legislativo N.º
1384, que reconoce la capacidad jurídica plena de las personas con discapacidad en igualdad
peruana a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (2006),
El caso se originó a partir de la demanda presentada por Lia del Carmen Mundaca
Hernández, quien solicitó se declare la interdicción civil de su hijo Kevy Anthony Becerra
Mundaca, mayor de edad, afectado por una discapacidad intelectual severa derivada de
meningitis infantil y epilepsia crónica. La demandante expuso que su hijo presentaba graves
limitaciones para realizar actos de la vida civil y administrar sus bienes, por lo que solicitó
permanente.
que los jueces inferiores habían incurrido en infracción normativa de los artículos 43 inciso 2 y
44 incisos 2 y 3 del Código Civil, al declarar interdicción a una persona que, según alegó,
84
mantenía parte de sus facultades mentales y podía realizar actos básicos de su vida diaria.
Asimismo, se planteó la controversia sobre la aplicación del Decreto Legislativo N.º 1384,
de hecho y de derecho. En primer lugar, reconoció que los jueces de instancia actuaron bajo la
normativa vigente al momento de dictar sus sentencias —es decir, antes de la entrada en vigor
del Decreto Legislativo N.º 1384—; sin embargo, atendiendo al principio de aplicación inmediata
los Derechos de las Personas con Discapacidad (artículos 12 y 13), la cual consagra el derecho
mecanismos de apoyo individualizados. De este modo, el tribunal sostuvo que el deber del
Estado no es sustituir la voluntad de las personas con discapacidad, sino proporcionar apoyos
efectiva.
indicando que los jueces deben valorar la relación de confianza, convivencia y parentesco entre
85
el beneficiario y la persona propuesta como apoyo, priorizando el vínculo afectivo y la historia
de cuidado. En el caso concreto, se estableció que la madre del beneficiario era la persona más
idónea para asumir esta función, por su cercanía y compromiso comprobado con el bienestar de
discapacidad. Este pronunciamiento supremo tuvo especial relevancia al ser uno de los
primeros en aplicar el nuevo paradigma jurídico derivado del Decreto Legislativo N.º 1384,
transformación ética del Derecho, que sustituye la idea de incapacidad por la de apoyo y
acompañamiento solidario”. De igual modo, Ríos Álvarez (2018) sostiene que “el modelo de
Derecho debe actuar no como un límite, sino como un medio para la inclusión y el ejercicio de la
autonomía personal.
86
CONCLUSIÓN
A partir del estudio desarrollado, se concluye que tanto la tutela como la curatela
constituyen pilares esenciales dentro del Derecho de Familia peruano, pues su objetivo principal
jurídica. Si bien ambas instituciones comparten una finalidad social y humanitaria, su ámbito de
curado.
que carecen del cuidado de sus progenitores; mientras que la curatela se aplica principalmente
a personas mayores de edad que requieren apoyo permanente o temporal en el ejercicio de sus
asegurando no solo la conservación del patrimonio del incapaz, sino también su bienestar físico,
emocional y social.
87
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