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Modulo I Desolación

La soledad es una experiencia humana que puede surgir incluso en compañía y se asocia con el malestar psicológico, mientras que la desolación es una sensación de vacío y pérdida que resulta de rupturas relacionales. Ambas emociones pueden ser dolorosas, pero también ofrecen oportunidades para la reflexión y el crecimiento personal. El proceso de duelo es fundamental para aceptar las pérdidas y desarrollar resiliencia, permitiendo que las cicatrices de las experiencias pasadas se conviertan en parte de nuestra identidad.

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Modulo I Desolación

La soledad es una experiencia humana que puede surgir incluso en compañía y se asocia con el malestar psicológico, mientras que la desolación es una sensación de vacío y pérdida que resulta de rupturas relacionales. Ambas emociones pueden ser dolorosas, pero también ofrecen oportunidades para la reflexión y el crecimiento personal. El proceso de duelo es fundamental para aceptar las pérdidas y desarrollar resiliencia, permitiendo que las cicatrices de las experiencias pasadas se conviertan en parte de nuestra identidad.

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LA SOLEDAD: es una emoción que forma parte de la experiencia humana.

percepción subjetiva
de carecer de relaciones adecuadas, lo que genera malestar psicológico y físico.

LA DESOLACION:

Sensación de hundimiento o vacío provocada por una angustia, dolor o tristeza grandes. Es el
resultado de sentir una pérdida irreparable.

SOLEDAD

Soledad no va necesariamente ligado a la falta de contacto humano. Podemos tener compañía,


pareja, familia y amigos, y sentirnos solos.

La soledad no es una condición abstracta que afecta solamente a cierto tipo de personas. La
verdad es que la soledad puede afectar a cualquier persona —jóvenes y adultos— en cualquier
momento de la vida.

Es común que los adultos mayores, quienes se están separando, divorciando o han sufrido la
muerte de un ser querido e incluso los jóvenes tengan problemas con la soledad.

La soledad puede ser una experiencia dolorosa y angustiante, pero también puede ser una
oportunidad para la reflexión, el autoconocimiento y el crecimiento personal.

Nos sentimos perdidos en la soledad, por lo tanto se nos vuelve un estado angustioso, seco,
largo y vacío; donde lucharemos para salir y dejar todo así. Aquí entonces, ese espacio lleno de
oportunidades se nos hace desolado, es decir «sin sol»

DESOLACION

La desolación surge de una ruptura relacional consigo mismo y la resentimos en medio de la


soledad; por tanto, para remediarla no necesitamos reconciliarnos con quien nos abandona,
sino con nosotros mismos.

La desolación, según Ignacio, es lo contrario de la consolación. Se manifiesta por "una pesadez,


una perturbación que lleva a una falta de confianza y a una forma de tibieza.

Eso es la desolación. Esa sensación de fracaso, de soledad despoblada, de sequedad afectiva.


Esa experiencia de no ver, no saber, no alcanzar.

Los desencadenantes pueden ser múltiples: una relación afectiva que se tuerce; un fracaso
laboral; la fe que de golpe se oscurece; el cansancio llevado al extremo; una experiencia de
rechazo

Dice Ignacio de Loyola en una de sus citas más conocidas, referidas a la vida interior, que «en
tiempo de desolación, no hacer mudanza».

La diferencia entre la soledad y la desolación, es que en la primera hay ausencia de compañía;


mientras que, en la segunda, la ausencia es de sí mismo.

La desolación puede ser el punto de partida para llegar a la soledad. La soledad es deseable
porque es ahí donde descubrimos nuestro propio yo, donde estamos en condiciones de
reflexionar y de tomar postura ante el mundo: ¿qué quiero?, ¿que ya no quiero?,¿hacia donde
voy?
La desolación espiritual afecta directamente a nuestra relación con Dios, a la fe y al
seguimiento de Cristo. La desolación no espiritual también produce tristeza y pesadumbre,
pero tienen una base física o psicológica.

La soledad es el denominador común de la desolación, ya sea para referirnos a un lugar o a un


estado de ánimo de abatimiento. Ciertas patologías mentales conllevan este sentimiento y la
más conocida sería la depresión.

El camino de las lágrimas


el camino de las perdidas

Refiere al sendero de dolor, de duelo, de perdida.

Tal vez tendemos a asociar el duelo por la pérdida exclusivamente a la muerte de seres
queridos, pero en realidad los seres humanos experimentamos numerosas pérdidas que van
de lo intangible a lo más tangible.

El romper con tu pareja, perder tu trabajo o dejar ir una oportunidad única en el ámbito
profesional, entre otros, son sucesos que también te pueden generar un sentimiento de duelo.

No se puede seguir el rumbo si no podemos dejar atrás lo que ya no está con nosotros. Jorge
Bucay

El inicio de este proceso se caracteriza por la creencia aprendida de que no vamos a soportar
un sufrimiento que, muchas veces, es demasiado extremo: ¿Cómo voy a vivir sin mi pareja?
¿Cómo voy a superar la pérdida de mi hijo?

¿ Donde voy a conseguir otro trabajo?...

El desapego en relación a la persona que nos dejó o aquello que perdimos implicará la
aceptación y adaptación a la nueva realidad. Este desapego solamente se producirá si sentimos
el dolor durante el duelo, si lo elaboramos activamente.

Perder nos duele porque, de alguna manera, aquello perdido había pasado a formar parte de
nuestra identidad: “mi imagen”, “mi dinero”, “mi trabajo”, “mi pareja”, “mi mascota”…

Con las pérdidas, una parte de nosotros también se desprende y, al mismo tiempo, abre paso a
capas más esenciales de nuestra identidad.

HERIDA NORMAL

Vasoconstricción (disminuyen de diámetro de los vasos sang. para reducir el flujo de sangre).

Dolor agudo

Goteado (fase aguda de la curación de heridas)

Coagulo (solidificar)

Retracción del coagulo (ayuda a cerrar la herida al acercar los bordes de la misma)

Reconstrucción tisular (proceso natural de remplazar o reparar células, tejidos, órganos o,


incluso, partes completas del cuerpo dañados o faltantes para que funcionen)

CICATRIZ (el cierre natural de una herida)

DUELO
Shock (experimentarse una gran cantidad de emociones. En ocasiones, la persona puede
sentirse en una especie de burbuja de irrealidad, incapaz de realizar las tareas cotidianas más
básicas.)

negación (sensación de incredulidad ante la noticia. «Esto no puede estar pasando, esto no
puede ser» son expresiones habituales inmediatamente después de la pérdida. En esta fase se
puede dar una congelación de la parte emocional ya que no estamos preparados para
conectar con la realidad.)

culpa (suele darle muchas vueltas a cosas que podía haber hecho o dicho, o lamentándose de
situaciones del pasado que desearía cambiar. Esta etapa puede producir un gran desgaste
emocional.)

ira (El malestar te ofusca y buscas culpables donde sea, una explicación que justifique esta
marcha)

tristeza o desolación (se hace presente cuando al fin se conecta con lo que implica tener que
vivir sin ese ser querido. Se manifiesta de distintas maneras: nostalgia, llanto, desesperanza,
pérdida de interés por el entorno, aislamiento social, etc.)

dolor (No asumes lo que ha sucedido y el dolor puede llegar a ser físico y generar episodios de
angustia y ansiedad. Notas un enorme peso en tu interior.)

ACEPTACION (aceptar una nueva realidad sin el ser querido. Se asume que la ausencia es
definitiva y la herida comienza a cicatrizar poco a poco. El dolor sigue presente en muchos
momentos)

Este proceso y el duelo tienen La enorme correspondencia. El duelo es la respuesta normal al


estimulo.
la aceptación del dolor por las pérdidas como parte inherente a la vida, atenúa el propio dolor.
La desesperación es una emoción muy complicada de sobrellevar que puede definirse como la
pérdida total de la esperanza que lleva a enfrentar la vida de una forma muy angustiosa
motivada por sentimientos de ira, enfado o impotencia

Por lo tanto, la desesperación puede hacer referencia tanto a un estado de ánimo como a una
actitud frente a la vida.

El duelo tiene como objetivo elaborar la pérdida, expresar las emociones asociadas a ella y
reorganizar la vida sin la presencia de lo perdido.

Por eso a veces es necesario vivir un duelo hasta llegar a la aceptación.

AL FINAL DEL PROCESO QUEDA UNA CICATRIZ QUE NOS RECUERDA QUE LA PÉRDIDA SE
SUPERA PERO NUNCA SE OLVIDA

Aprender a leer la tristeza

Para conseguir acoger de forma más amable la tristeza es importante reconocer que cumple
una función.
Lo hacemos para elaborar duelos, desprendernos de lo que no nos sirve y poder acoger lo
nuevo, soltar la tensión y descansar, o para algo tan sencillo como devolvernos la
vulnerabilidad.

Desde la tristeza el ser humano desarrolla la capacidad de resiliencia o adaptación ante


situaciones adversas.

Nadie quisiera tener que pasar por estos momentos de oscuridad, pero a todos nos llegan, es
parte del camino.

existen algunos conceptos que pueden ayudarnos a darle un sentido positivo al sufrimiento.
Algunos de ellos son:

La resiliencia: es la capacidad de sobreponerse a las adversidades y salir fortalecido de ellas.


Implica desarrollar recursos personales y sociales que nos permitan adaptarnos al cambio y
transformar el dolor en aprendizaje.

La esperanza: es la actitud de confiar en que las cosas pueden mejorar y que hay algo bueno
por lo que vivir. Implica tener una visión optimista y realista del futuro, sin negar el pasado ni
el presente, sino integrándolos en un proyecto vital.

La gratitud: es el sentimiento de aprecio y reconocimiento por lo que tenemos o recibimos.


Implica valorar lo positivo de nuestra vida, sin ignorar lo negativo, sino relativizándolo y
contrastándolo con lo que nos hace bien.

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