ASAF
Los inicios son fundamentales para todos, pero el re-inicio tiene
connotaciones aún más importantes porque nos da la oportunidad de
ver al pasado y aprender del inicio; tanto de las cosas que se hicieron
mal o de las que se hicieron bien. Nuestra acti tud y disposición es
determinante para disfrutar esta proclama pro fética. La alabanza es
parte esencial de nuestra comunión con Dios, es parte de nuestra
vida. De hecho el ser humano está tan relacionado con la música que
mayormente la utiliza para motivarse, sentirse bien, etc. Pero
detengámonos un momento porque hablé de ala banza y música.
Debemos enten der con toda claridad que son dos cosas diferentes.
Para prepararnos en esta reflexión, por favor pre gúntese: ¿qué es lo
que me gusta? ¿La música o la alabanza? Como hijos de Dios,
aquellas oportunidades de acercarnos a Dios y de agradarle, son las
que llenan nuestra vida. La alabanza es una de ellas. No es difícil com
probar que hay una gran cantidad de canciones y que incluso se ha
definido un “género musical” para clasificar a la música cristiana. Por:
raymundo rodríguez Pero, ¿son todas esas canciones alabanza?
¿Cómo lo sabemos? ¿Qué importancia tie ne la alabanza en el culto a
Dios? No está mal buscar la excelencia musical o incluso desbordar en
poemas para Dios, pero debemos considerar en qué consiste la
alabanza y sus fundamentos para que com probemos la voluntad de
Dios y le agrade mos (Rom 12:2). Empecemos con la reflexión; ¿Qué
es lo que oyes? ¿Qué es lo que te motiva? Levíti co capítulo 5 nos
enseña que la ofrenda es como una puerta para reiniciar la comu nión
con Dios. Y es que precisamente, esto se relaciona con el contexto de
la alabanza del principio. 1 Cro 16:1-2 “Y trajeron el arca de Dios y la
colocaron en medio de la tienda que Da vid había levantado para ella,
y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Dios. Cuando
David terminó de ofrecer el holocausto y las ofrendas de paz, bendijo
al pueblo en el nombre del SEÑOR.” De estos versos entendemos que
como preámbulo de la alabanza está la ofrenda, pero a manera de la
puerta que se abre para tener comunión con Dios. Pero, ¿cómo se
abrió esa puerta? ¡POR JESUCRISTO! Entonces el preámbulo de la
alabanza se relaciona al sacrificio de Jesús por el cual tenemos libre
entrada al Padre. Luego, David escoge a levitas como mi nistros del
arca y pone a Asaf como jefe; y el verso siete dice: “Entonces en
aquel día David, por primera vez, puso en manos de Asaf y sus
parientes este salmo para dar gracias al SEÑOR” (1 Cro 16:7). El
primer salmo estuvo bajo responsabi lidad de Asaf para dar gracias.
Pero, ¿por qué? Por la oportunidad, ¡por el sacrificio de Jesús! ¡No
puede ser casualidad que el primer salmo sea sobre el principio! Así
como la ofrenda por el pecado es una oportunidad para reiniciar,
también la alabanza es una oportunidad. ¿Por qué Da vid escoge a
Asaf? ¿Por qué comienza con Asaf? Su nombre significa reunir,
entonces volver a la adoración del principio ayuda a reunir y así, a
pastorear a la iglesia. La alabanza que vemos en este principio reúne
a la iglesia en un propósito. Esta alabanza de Asaf tiene por lo me nos
seis características (versos 8 al 36): gra titud, dar a conocer a Dios,
recordar sus obras y buscarle, la firmeza del pacto, la salvación y la
ofrenda. Y fue tan agradable que se instituyó permanentemente. Esto
nos dice que, al igual que la oración (1 Tes 5:17), la alabanza es una
forma de vida y no un evento. El orden de la alabanza que se le vantó
en aquel inicio es muy intere sante. Era para engrandecer a Dios,
darle gracias, no para decir lo que se sentía, sino para afirmar la
grandeza de Dios; no gira en torno al “yo” o al hombre, tampoco
busca su propia satisfacción. En ocasiones perdemos la oportunidad
de estar cerca de Dios en nuestra devoción personal, porque
entramos a pedir, a decir lo que pen samos, los anhelos de nuestro
cora zón y hasta las quejas. Es posible que nuestra ofrenda de
alabanza se en cuentre centrada en nosotros y no en Jesús. Esto nos
debe hacer recordar que el centro de la adoración es Él y que el
propósito debe ser agradecerle, exaltarle, dar a conocer sus obras y
su salvación, alabarlo por lo que El es y no por lo que nos da o
necesitamos. El mismo primer salmo nos ense ña que debemos
recordar lo que Dios ha hecho, es decir recordar el pacto de sangre.
Esta es una petición cla ra acerca de no perder el centro del mensaje
de Dios que es el sacrificio perfecto de Jesucristo para liberarnos de la
muerte eterna. ¡Jesucristo es el reinicio de todos los que acepten el
don de la salva ción! ¡Aleluya! El reinicio de la alabanza significa vol
carnos al origen, regresar al inicio de esta maravillosa vida que
Jesucristo marcó para nosotros en la cruz. Por lo tanto, al cen trarse
en Él, debe darle gloria a Él, ponerlo al centro, reconocerlo como
mayor, como más grande, ¡como Dios! La alabanza representa el
reinicio de la comunión con Dios de acuerdo a lo que Él ordenó. Esa
alabanza original servía para ver que Dios es fiel, que reúne a su
pueblo y que lo quiere hacer permanentemente. Asaf se convierte en
el modelo para ala bar a Dios juntamente con David. Y algo muy
interesante es que todos los salmos de Asaf, consistentemente nos
repiten las seis características del primer salmo. Si bien David le dio
el primer salmo, Asaf fue di ligente en vivirlo. Y esto no significa que
todo fuera bien para Asaf pues hay salmos que hablan de tiempos
difíciles. Pero en medio de ellos, la alabanza que aprendió en el inicio,
le fue útil como instrumento para bendición propia, del pueblo de
Israel y de nosotros.