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Principios Fundamentales

Los principios fundamentales de la práctica andragógica incluyen el autoconcepto del adulto como autodirigido, la importancia de sus experiencias previas, la disposición para aprender y la aplicación del conocimiento en situaciones cotidianas. Se destacan la horizontalidad en la relación entre facilitador y aprendiz, así como la participación activa en el proceso educativo, lo que fomenta un ambiente de diálogo y trabajo grupal. Además, la flexibilidad en la adaptación del currículum es esencial para atender las realidades del adulto.

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Principios Fundamentales

Los principios fundamentales de la práctica andragógica incluyen el autoconcepto del adulto como autodirigido, la importancia de sus experiencias previas, la disposición para aprender y la aplicación del conocimiento en situaciones cotidianas. Se destacan la horizontalidad en la relación entre facilitador y aprendiz, así como la participación activa en el proceso educativo, lo que fomenta un ambiente de diálogo y trabajo grupal. Además, la flexibilidad en la adaptación del currículum es esencial para atender las realidades del adulto.

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¿CUÁLES SON LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES QUE GUIAN PRACTICA ANDRAGÓGICA?

Los principios son:

El primero de ellos dice relación con el autoconcepto. En este sentido, un adulto es un


individuo que posee la capacidad de autodirigirse.

El segundo postulado se orienta al cúmulo de experiencias que tiene a su haber.

Luego, la disposición que manifiesta para aprender lo motiva y le permite relacionar lo nuevo
con lo que posee en su estructura cognitiva en concordancia con el mundo que le rodea.

El último principio se relaciona con la capacidad que tiene para aplicar lo aprendido a las
múltiples situaciones que se enfrenta día a día. Los puntos señalados pueden resumirse en dos
grandes perspectivas.

La horizontalidad se manifiesta en la experiencia y adultez que poseen tanto facilitador como


el que aprende (Adam, 1987).

La participación se da en el contexto de una mayor interrelación entre los sujetos que


participan del acto andragógico, sean éstos sus compañeros y el docente. Este principio
permite al adulto despojarse de las frustraciones y fracasos que pueda tener acumulado a lo
largo de su vida. En este contexto, el trabajo grupal y el diálogo con sus pares pasa a ser
relevante en su proceso de enseñanza aprendizaje, creciendo y asumiendo responsabilidades
de mayor peso en las actividades educativas. A la horizontalidad y la participación se suma el
principio de la flexibilidad, el cual siempre debe estar presente al momento de adaptar el
currículum a la realidad del adulto (Cárdenas, 200)

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