INTEGRANTES:
Paula Pantigozo Ocaña
Dante Carpio Gutierrez
Jenner Chihuantito Loayza
Milagros Huaroto Guevara
Hekler Caihuari Bernaola
Jhon Del Aguila
Xiomara Chino Mestas
OBJETIVOS:
Identificar todos los problemas que implica urbanizar una zona
PALABRAS CLAVES
Sostenibilidad
Antagonico
Inexcusable
Sustentabilidad
Anarquica
Racalificacion
Emesiones
Industrializados
Insostenible
Imposibilidad
Armoniosa
Paisajístico
Descontinuidad
Impresindible
Propugnados
Predominante
Coecionada
Cooperación
Perpetubidad
Ayuntamientos
Degradación
Urbanizador
Fotooltaica
COMENTARIO
El mundo que hasta este momento hemos creado como resultado de nuestra
forma de pensar tiene problemas que no pueden ser resueltos pensando del
modo en que penabamos cuando los creamos.
Siguiendo el pensamiento de Albert Einstein, y aplicándolo a las
problemáticas ambientales, podemos decir que es necesario precisamente
cambiar nuestra forma de pensar y de actuar para poder modificar el destino
al que estamos llevando al planeta. Es necesario un cambio cultural, social,
político, económico, etc. para evitar que la crisis ecológica destruya
finalmente a la humanidad.
Los problemas ambientales relacionados al desarrollo económico y social
están siendo, desde hace algunas décadas, tomados cada vez más en
cuenta. El sistema de producción actual nos ha llevado a una crítica situación
de la cual no ser fácil salir, aún poniendo el mayor de nuestro empeño.
Hasta el momento las soluciones han venido de la mano de cambios
tecnológicos, de sanción de normativas más estrictas, de establecer
impuestos a quien contamine o de subsidios a quien elabore productos
"verdes" o amigables con el medio ambiente. Todas estas medidas han tenido
un éxito relativo; lo cierto es que la situación ambiental del planeta es cada
vez peor, alcanzando niveles peligrosamente irreversibles.
La crisis del medio ambiente se acrecienta durante la segunda mitad del siglo
XX, con la expansión capitalista. En última instancia, los procesos
socioeconómicos y tecnológicos desencadenantes de la crisis ambiental, se
unen a la incapacidad de comprensión humana del ambiente, del mundo y de
la vida en su compleja totalidad, para admitir la verdadera dimensión del
hombre en la naturaleza.
De forma paralela al cambio ambiental se produce también un cambio social
global. Esto principalmente se debe a la propia dinámica interna del sistema
mundial, cuya naturaleza exponencial alienta la expansión demográfica, los
procesos de desarrollo económico y la tendencia hacia la globalización de la
economía y de la tecnología, por medio de potentes redes de
interdependencia.
El desarrollo económico excesivo ha llevado a una contaminación
generalizada del medio, a la destrucción de la capa de ozono, a la
destrucción de los recursos naturales. Por ejemplo, por la deforestación se
pierden por anualmente 17 millones de hectáreas de bosque tropical, y cada
año se destruyen 4 millones de hectáreas de zonas cultivables, por procesos
de desertización.
A lo expresado, podemos agregar los siguientes datos que demuestran la
gravedad del problema socioeconómico y ambiental que aqueja al planeta:
- 1250 millones de personas en el mundo están bajo el umbral de la pobreza
- Cada año mueren 14 millones de personas por hambre (40.000 niños cada
día)
- De los casi 100 millones de personas que nacen anualmente el 90 por
ciento aumentarán la miseria del mundo subdesarrollo.
- El 20 por ciento de la población se apropia del 80 por ciento de los recursos
del planeta y del 85 por ciento de la riqueza económica, a través de
relaciones Norte-Sur asimétricas e injustas, y relaciones injustas internas en
los países subdesarrollados.
- Un 33 por ciento de la población mundial no cuenta con obras sanitarias
adecuadas y 1.000 millones de habitantes no disponen de agua potable. Esta
situación es directamente la causante de dos millones de muertes y de
millones de enfermos por año. En México los costos del cuidado de la salud
causados por aguas contaminadas representan 3.000 millones de dólares.
- Se estima que los niveles de contaminación en zonas urbanas son
responsables de 300.000 a 700.000 muertes prematuras por año. Por
ejemplo en Bangkok varios estudios sugieren que un niño de siete años ha
perdido cuatro puntos de Coeficiente Intelectual o más debido a la exposición
al plomo en el aire.
Los problemas podrían extenderse en una lista casi interminable, pero lo
mencionado es solo a titulo indicativo y no pretende ser un análisis
exhaustivo.
Esta crisis global ha desencadenado un vasto proceso de concienciación
popular así como un movimiento social para frenar los efectos negativos que
tienen los patrones de producción y de consumo de mercancías en el
agotamiento de los recursos, en la desestructuración de los ecosistemas y en
desintegración cultural de los pueblos (1).
Sin embargo, es difícil darse cuenta del riesgo de no cambiar, es complicado
entender una información científica abstracta e incierta, percibirla de un modo
correcto y valorarla de forma que seamos capaces de modificar nuestras
conductas, entre otras razones, porque nuestros actuales sistemas de
percepción y de valores no nos ayudan a entender el cambio global y a
integrar la conservación ambiental de la Tierra dentro de lo que los seres
humanos consideramos valioso. En muchos casos, los problemas
ambientales se consideran más técnicos que de conducta humana y esto es
erróneo (2). En este aspecto es fundamental el papel de la educación. Por un
lado la implementación de la educación ambiental ha favorecido el cambio
cultural, pero además las distintas disciplinas deben incluir en sus curricula
los temas ambientales y la preocupación por el medio ambiente.
Teniendo en cuenta lo expresado, la geografía, junto a casi todo el resto de
las disciplinas, ha tomado los estudios de las problemáticas ambientales
como parte de su objeto de estudio, revisando los problemas que se plantean
en la relación Naturaleza/Sociedad y planteando posibles soluciones en
algunos casos.
REFLEXIONES
Para que haya un crecimiento en el desarrollo de un país, es importante que
se establezcan ciudades que aportan crecimiento económico a la nación; sin
embargo, el proceso de crecimiento urbano acarrea a menudo un deterioro
de las condiciones ambientales circundantes. Como lugar de crecimiento
demográfico, actividad comercial e industrial, las ciudades concentran el uso
de energía y recursos y la generación de desperdicios al punto en que los
sistemas tanto artificiales como naturales se sobrecargan y las capacidades
para manejarlos se ven abrumadas.
Las ciudades se han vuelto las principales zonas rojas ambientales que
requieren urgentemente de atención especial en las evaluaciones
ambientales regionales.
Hay una relación indudable entre la salud y el lugar que se habita, conocida
ya de largo tiempo atrás. El proceso de industrialización y desarrollo
producido en los pasados siglos, ha conllevado un importante crecimiento de
los núcleos urbanos y de la población que en ellos habita. En los países
desarrollados la mejor planificación urbana, la gestión de residuos,etc. ha
solucionado ciertos problemas pero la evolución de la ciudad conlleva a otros
como alta contaminación, disponibilidad restringida de agua y falta de
espacios abiertos.
Es por ello que el conocimiento de determinantes de salud y como el
ambiente urbano influye en la salud de sus habitantes es de gran
importancia.
Aproximadamente la mitad de la población mundial vive en áreas urbanas, en
la actualidad ya una gran mayoría de la población reside en ciudades y
ambientes urbanos y esta tendencia no hace más que incrementarse. La
expansión urbana concentra grandes disfunciones ambientales debido a su
dependencia de los recursos externos y a los residuos que generan y la
planificación urbana debe orientarse a reducir los niveles de contaminación y
de residuos y a mejorar la eficiencia en el consumo de recursos.
Desde un punto de vista ambiental, las áreas urbanas son algo parecido a
aspiradoras gigantes, que succionan gran parte de la materia, de la energía y
de los recursos vivientes del mundo, y que expelen contaminación, residuos y
calor.
La influencia de las ciudades sobrepasa sus límites geográficos con impactos
a escala regional y mundial mediante la demanda de recursos naturales, la
generación de residuos y las emisiones al suelo, al agua y al aire.
Pero las prisas, la emigración o la especulación han provocado la
construcción urgente de nuevas zonas prescindiendo de cualquier intención
estética, es decir, de una forma desorganizada y anárquica, sin una
planificación previa. En este sentido, habría que hacer referencia a un punto
que parece ser quizás el más relevante: la recalificación de suelo rústico por
urbano. El problema serio en este proceso de recalificación radica en la
construcción y urbanización sobre suelos con elevado valor agrícola y/o
ecológico, hecho que se explica por las consecuencias financieras que ello
comporta. El metro cuadrado de suelo rústico ha visto en los últimos años su
valor multiplicado por 500 o incluso 1000 veces al pasar a suelo urbano, lo
cual trae consigo enormes ganancias para sus propietarios que nada les
importa el impacto que esto tendrá con el medio ambiente.
La urbanización es un hecho puesto que el ser humano tiene la necesidad de
adquirir un lugar para poder vivir, estas construcciones traerán consecuencias
al medio ambiente pero tenemos que tratar de que estos impactos no sean
tan graves hacerlo de manera sostenible lo cual inicia en la educación
ambiental, información y conocimiento.
Debemos de trabajar todos juntos para poder mitigar estos daños que son
inevitables por la necesidad que tenemos, debemos de aprender a explotarlo
de manera tal que no sea perjudicial para todos.