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El Silencio de Maria en Chagres.

El libro 'El Silencio de María en Chagres' narra las apariciones de la Virgen María en Chagres, Chile, comenzando el 8 de noviembre de 1977, y los mensajes que transmitió a la comunidad. A través de testimonios y relatos, se describe cómo estos eventos sobrenaturales impactaron la vida espiritual de los habitantes de Chagres, promoviendo la unidad y la fe en un contexto de indiferencia religiosa. La obra también reflexiona sobre la importancia de vivir la fe en la vida diaria y la necesidad de recibir los sacramentos con regularidad.
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El Silencio de Maria en Chagres.

El libro 'El Silencio de María en Chagres' narra las apariciones de la Virgen María en Chagres, Chile, comenzando el 8 de noviembre de 1977, y los mensajes que transmitió a la comunidad. A través de testimonios y relatos, se describe cómo estos eventos sobrenaturales impactaron la vida espiritual de los habitantes de Chagres, promoviendo la unidad y la fe en un contexto de indiferencia religiosa. La obra también reflexiona sobre la importancia de vivir la fe en la vida diaria y la necesidad de recibir los sacramentos con regularidad.
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El Silencio de María en Chagres


Lima, Octubre del 2004

Hecho en el depósito legal: 150402004-7951


ISBN: 9972-688-48-8

Gráficos S.R.L.
Calle Galicia 190 Urb. Higuereta- Santiago de Surco
Lima- Perú
Telefax: (051 1)2732055

Impreso en Perú

7
PRÓLOGO ........................................................................................... 8

LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN EN CHAGRES

CHILE, POR JOSÉ ALFARO ........................................................ 11

TESTIMONIO DE ANAMARIA HOLLEY ........................................... 67

TESTIMONIO DE A. C. .................................................................... 141

TESTIMONIO DE JULIA MEDINA .................................................. 147

RESUMEN DE LOS HECHOS ........................................................ 166

MENSAJES DE LA VIRGEN .......................................................... 182

8
PRÓLOGO

El silencio de María en Chagres es el título de este libro. En


esta obra se describen los acontecimientos sobrenatura-
les que permanecieron en silencio, hasta ahora, a petición
de la jerarquía de la Iglesia chilena.
Tienen relación con visitas de la Santísima Virgen María,
bajo la advocación de Lourdes, a partir del 8 de noviem-
bre de 1977 en Chagres, una pequeña localidad de la V
Región de Chile.
En aquel lugar existe, hasta hoy, una gruta con la imagen
de Nuestra Señora de Lourdes y de Santa Bernardita, ade-
más una Capilla— situada a un costado— que fue donada
por Monseñor Francisco de Borja Valenzuela Ríos, en ese
entonces Obispo de San Felipe.
Algunos sacerdotes expresaron que la Santísima Virgen
vino especialmente para la Iglesia y también como media-
dora entre Chile y Argentina en un conflicto limítrofe que
tuvo lugar entre estos dos pueblos, un tiempo después.
En estas páginas narramos los primeros testimonios de
las apariciones de la Virgen y los mensajes de Nuestra Se-
ñora que viene a solicitarnos cosas concretas, tan necesa-
rias para el tiempo actual en que es frecuente actuar con
relativismo moral y espiritual, justificando nuestros actos

9
porque «los demás lo hacen» o «así se vive ahora», vi-
viendo de tal manera que sistemáticamente se pisotea la
base de todos los principios cristianos. Nuestra Señora
también viene a pedirnos la unidad y el amor entre los
hermanos de todos los pueblos del mundo entero.
Recibir los sacramentos con frecuencia, participar por
amor en la Santa Misa, orar fiel y permanentemente —en
especial el Santo Rosario— fortalecerán nuestra fe, espe-
ranza y caridad en toda dimensión: hacia Dios, hacia los
demás y hacia nosotros mismos. Recordemos que Jesús
vino a decirnos en su Evangelio «amaos los unos a los
otros como Yo los he amado». También dijo: «mi comida
es hacer en todo, la voluntad del Padre», «el Padre y Yo
somos uno».
La lectura de estas páginas nos llevará a comprender
cómo vivir más consecuentemente nuestra fe en la vida
diaria. Con la misericordia y la gracia de Dios podremos
superar nuestras limitaciones y carencias. Sólo es impor-
tante vivir en el presente nuestro «sí» a la voluntad de
Dios, con resignación, paciencia y con amor, en medio de
las alegrías y tribulaciones de esta vida.

José Alfaro Allendes

10
LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
EN CHAGRES CHILE
José Alfaro

Para muchos son desconocidas las diversas apariciones


de la Virgen en la localidad de Chagres, comuna de Ca-
temu de la V región de Chile.
En noviembre de 1977 fueron de público conocimiento
las manifestaciones de la Santísima Virgen en la localidad
de Chagres, que contaba con unos 500 habitantes.
Ahí no existía ningún tipo de culto religioso. La Iglesia pa-
rroquial queda a 3 kilómetros de esa localidad. La gente
que vive en ese lugar no participa de oficios religiosos,
unos por la distancia y otros por comodidad o por labores
domésticas.
Esta localidad es minera, pues ahí se funde el cobre. Mu-
chos la conocen como la Fundición Chagres. A pocos me-
tros se encontraba otra industria, la Compañía Chilena de
Tabacos, donde también, en parte, trabajaban hombres y
mujeres del lugar.
Sin apartarnos del tema religioso, cada 15 días o cada mes
se celebraba la Eucaristía en una sede de la Fundición
donde la participación es muy pobre: unos cuantos niños
y entre cinco y siete personas adultas asistían a la Santa
Misa. Recuerdo que en esos años se reunían unas cuatro

11
señoras y niños a rezar el Mes de María, en una casa o en
la sede de la Fundición.
Los sacerdotes se quejaban de que los «chagrinos» no
iban a Misa ni a la Iglesia, que no participaban, lo que era
cierto.
Como muchos deben saber, en la mayoría de los países de
América y de Europa, el Mes de María se celebra en mayo.
Acá en Chile se celebra desde el 8 de noviembre hasta el 8
de diciembre, el mes de las flores.

MES DE MARIA EN CHILE

En 1854 se celebró el Mes de María por primera vez en


Chile.
Es la expresión más auténtica y elocuente del ardor del
sentimiento católico que mueve, como a un solo hombre,
a pueblos enteros, que se trasladan a lugares que la Santí-
sima Virgen se ha dignado santificar con su presencia y
honrar con estupendos prodigios.
Los fieles se han acostumbrado a celebrar de alguna ma-
nera a María durante la estación de las flores. Por eso, en
el viejo continente se ha elegido para ello el mes de mayo.
Entre nosotros, en Chile, la costumbre ha fijado la celebra-
ción entre el 8 de noviembre y el día 8 de diciembre de
cada año, cuando la primavera está en todo su vigor y lo-

12
zanía, como la corona del año y como una digna prepara-
ción para celebrar con frutos espirituales la festividad de
la Inmaculada Concepción.
Se busca el sitio más apropiado de cada casa o bien en los
templos para adornarlo con flores ante una imagen de
María.
Escribo en mi diario:
«Las primeras flores que la naturaleza produce son
llevadas a sus pies en frescas coronas y hermosas
guirnaldas».
Yo quiero destacar el Mes de María en Chile. Se caracte-
riza por ser una devoción muy arraigada en el corazón de
todos los chilenos, desde las grandes ciudades hasta el
pueblito más pequeño de Chile. No hay lugar, por humilde
que sea, donde no se reúnan en las tardes, a rezar el Rosa-
rio, haciendo un altar a la Santísima Virgen, adornándolo
con flores de los jardines. Chagres, aunque cuenten con
tan pocos habitantes, no queda ajeno a estas celebracio-
nes. Nos juntábamos por las tardes a rezar el Mes de Ma-
ría, pidiendo a la Madre que rogara por nosotros, los pe-
cadores.
Este día 8 de noviembre de 1977 cambiaría mi vida. Me
comprometí cada día más en el plan de Dios y su Iglesia.
Este hecho aumentaría significativamente la fe de este
pueblito que hasta ese momento vivía tan apartado e in-
diferente a las cosas de Dios.

13
DESCRIPCIÓN DE MI ENTORNO ANTES DE LOS ACON-
TECIMIENTOS

En Chagres, los hombres y mujeres se levantan muy tem-


prano para hacer sus faenas, ya sea en los campos o in-
dustrias. Los niños van a su escuela, con sus libros bajo el
brazo, muy de prisa para llegar antes que toquen la cam-
pana para entrar a clases. Muchos de ellos caminan con
sus zapatos húmedos por el rocío de la mañana, conver-
sando sobre sus juegos del día anterior, por piedras y
campos de hermosa vegetación, con un suave olor a
hierba.
A lo lejos, al atravesar estos campos, se siente un perro la-
drar, unas cuantas vacas que están siendo ordeñadas por
quien tiene la misión de sacar leche que es el alimento
para todos. Así comienza el amanecer en el campo.
Yo salía a tomar el bus que me conduciría a la escuela en
Llay-Llay, a unos 7 kilómetros de Chagres. Llegaba de
vuelta del colegio a las 14:30 horas. Mi madre me servía
el almuerzo, luego realizaba mis tareas y después me iba
a jugar al patio. El patio de mi casa es grande, con muchos
árboles y parrones, donde tenemos muchos animales: va-
cas, caballos, ovejas, gallinas ... ¡de todos los animales que
hay en una casa de campo!
Mi madre es dueña de casa, mi padre es obrero de la Fun-
dición y yo soy el menor de tres hermanos.

14
Bueno, ese día yo recuerdo que le dije a mi madre que
quería hacer el Mes de María, pero ella le restó importan-
cia al comentario que le hacía: «Bueno, haz lo que quie-
ras».
Era un bonito día de primavera. Los rayos del sol comen-
zaban a alumbrar y a dejar brillar el rocío en las hojas de
los árboles y flores, que esparcían su fresco perfume. El
canto de los pájaros anunciaba un amanecer más de la
primavera.
Invité a unos niños que eran vecinos y todos ellos sabían
que a mí me gustaría, cuando grande ser «curita» (sacer-
dote). A los niños les gustaba ir a jugar conmigo. En mu-
chas ocasiones me disfrazaba de sacerdote y hacíamos
Misa, casamientos y otras celebraciones. Todo era un
juego muy sano.

LO QUE SUCEDIÓ ESE DÍA...

Pero en este día 8 de noviembre de 1977 vinieron cinco


niños a rezar el Mes de María. Estuvimos clavando unas
maderas con la idea de construir un anda para sacar en
procesión una imagen de la Virgen de Lourdes que me ha-
bía regalado una tía, hermana de mi madre. Arreglamos
el anda con la imagen de la Santísima Virgen, la amarra-
mos con cuerdas y adornamos con geranios, rosas silves-
tres y flores que los niños trajeron de los jardines de sus
casas. Dos niños se pusieron sobre sus pequeños hom-

15
bros esta anda de sencillas características. Yo hacía de sa-
cerdote y la paseábamos por el patio de mi casa y por la
ribera del río Aconcagua. Al frente teníamos el puente que
une Chagres con Catemu y en esos instantes unos jóvenes
que pasaban por ahí se reían de lo que estábamos reali-
zando, pero para nosotros era muy importante y bonito
lo que hacíamos. Realmente no nos importaba la burla de
estos hermanos que nos observaban. Como el patio de mi
casa es grande nos metimos en medio de los corrales de
los animales. Ya comenzaba a caer la tarde y habíamos
improvisado un altar donde dejaríamos el anda con la
imagen de la Virgen. Cuando ya llegábamos al lugar, yo —
de pronto— les dije a los niños que estaban debajo de un
parrón: «Recemos las tres últimas Avemarías y nos va-
mos».
Lo que viene a continuación está tomado directamente de
unos escritos míos de la época:

SUCEDE LO INESPERADO

8 de noviembre de 1977

Texto de mi diario de vida:


«Tengo 13 años. Este día fue el más grande de mi
vida. Es cuando mi Padre Dios me envía a su Madre
del Cielo para así demostrar el amor que nos tiene a
cada uno de sus hijos.
16
Yo, como niño, le dije a mi mamá que deseaba reali-
zar el Mes de María y mi madre no le tomó mayor im-
portancia. Invité a cinco amigos míos ya que yo tenía
una imagen de Lourdes que me había regalado una
tía que me quería mucho, el día de mi santo, el 19 de
marzo.
Antes de iniciarlo comencé con una procesión, por el
patio de mi casa, con los niños que me acompañaban.
Cuando llegamos al lugar donde íbamos a comenzar
el Mes de María, dejamos la imagen de la Virgen (de
material de yeso) en un altarcito arreglado por noso-
tros mismos, debajo de una parra.
Cuando dije: “Vamos a rezar las tres últimas Avema-
rías”, la imagen de la Virgen desapareció, pero la base
de la imagen quedó en el altar (la base es donde se
apoya la imagen que casi siempre se pinta con flores
o rocas) y de esa base salía un vapor que formaba una
hermosa nube como de 2 metros y dentro de esa
nube había una hermosa cinta celeste. Yo caí de rodi-
llas llorando junto a los otros niños que estaban con-
migo. Quedé como en éxtasis, no comprendía. Algo
me corría por la espalda, pero no sabía qué es lo que
estaba viendo con mis amigos. Lloraba mucho, sentí
una gran emoción al ver esto tan maravilloso.
Cuando de pronto se volcaron los floreros, uno de
mis amigos se paró rápidamente a contarle a mi ma-
dre lo que estaba sucediendo.

17
Llegó ella y todo volvió a la normalidad. En esos ins-
tantes me llamó la atención, me retó mucho. Me dijo
que me dejara de tonterías, y yo — llorando— le de-
cía: “No mamá, si es verdad”. Todos mis amigos llora-
ban al ver lo sucedido. Ella no creyó lo que le estába-
mos diciendo. Y los niños le decían: “Sí es verdad, se-
ñora Silvia”. Mi mamá les dijo a los niños que no fue-
ran a contar a sus mamás que estaban llorando: “qué
van a pensar ellas, que les pegamos”. Pero lo primero
que hicieron fue contarles a sus padres lo que habían
visto ellos y tampoco les creyeron”».
Nadie puede decir que era una mentira lo que vi en este
día. Todo esto sucedió como a las 8 horas, horario de ve-
rano, del 8 de noviembre de 1977.
Analizando todos los acontecimientos, para mi mamá fue
un poco difícil vivir todo esto, ya que recién comenzaba
para ambos.
Los niños no se quedaron callados frente a estas situacio-
nes.

9 de noviembre de 1977

Texto de mi diario de vida:


«En este día que amanecía, pensaba quizás tener que
enfrentar algunas burlas y risas de otros niños que

18
viajaban en el autobús, amigos de los niños que ha-
bían participado el día de ayer, pero, gracias a Dios,
no se habían enterado, aún.
Yo, este día, he estado muy distraído en la clase pen-
sando en lo que había sucedido ayer. He estado muy
nervioso. No hallaba la hora de llegar a mi casa. Tenía
que esperar hasta las 13:30 horas para tomar el bus
que me llevaría a mi casa.
Lo primero que hago antes de cambiarme el uni-
forme del colegio, es visitar el lugar en el cual había
sucedido este misterio. Los niños vuelven a ir con
más niños.
Mi madre me había prohibido rezar nuevamente y
me dijo que me dejara de tonteras».

Texto de mi diario de vida:


«Segundo día: Vinieron más niños —como diez—
porque a los otros les habían contado lo que sucedió
en mi casa. A pesar de todos los obstáculos, volvimos
a rezar.
Rezamos el Mes de María. Al estar rezando sucede lo
mismo, desaparece la imagen de la Virgen a la que es-
tábamos rezando (al verme caer de rodillas, todos
hacen lo mismo). Todos caímos de rodillas y yo no
podía controlar mi llanto. Aparece una hermosa
nube blanca y en el centro de ella hay una persona de
19
la que no se distingue su rostro. Entre. su brazo
cuelga un hermoso rosario muy grande que brilla
muy centelleante, como de piedras preciosas. Es una
mujer. Todos lloraban al ver mi emoción sin control.
Uno de estos niños se para rápidamente para avi-
sarle a mi mamá. Los niños solamente son testigos de
algo que sobrepasa sus pensamientos. Ven caerse los
floreros sin haber viento, ellos sienten una brisa so-
lamente en el lugar. Tienen mucho miedo. Mi mamá
nuevamente nos llama la atención a todos.
Una de mis preguntas era: ¿qué será esto que está su-
cediendo? No me explico, tengo miedo, pero también
curiosidad. También me preguntaba ¿qué irán a pen-
sar las mamás de estos niños? ¿Creerán que estoy
loco, viendo visiones?
Pero es cierto lo que veo, son visiones reales; sus hi-
jos también son testigos de lo que sucede en el patio
de mi casa».
Ahora entiendo que todo esto es una preparación para
fortalecerme para lo que viene más adelante.

10 de noviembre 1977

Ahora ya se habían enterado en mi colegio de lo sucedido.


Se reían, me trataban de mentiroso. Yo no quería ir más a
clase, pero tenía que hacerlo, por sobre todas las cosas.

20
Yo esperaba con ansias estar en el lugar y no moverme;
pero tenía miedo.

Escribo textualmente:
«Tuve la misma visión, pero yo estaba solo porque
los niños tenían que salir en un acto en su colegio.
Cuando la imagen aparece... (casi pisando la tierra,
pero sin poder distinguir el rostro de aquella mujer).
En esos instantes deja estampado un pie en la tierra.
A pocos metros estaba una tía, y yo pego un grito:
“Tía, mire”. Ella corre unos pasos y ve un resplandor
que desaparece. Rápidamente vio un pie estampado
en el suelo. Nos fuimos del lugar; mi tía estaba muy
impresionada. Mi mamá había salido, la esperamos.
Mi tía impresionada de lo acontecido le cuenta a mi
mamá. Fuimos con ella pero no había nada, todo es-
taba igual. Mi tía le decía: “¡Silvia había un pie mar-
cado de una mujer, yo alcancé a ver una luz como un
resplandor que desapareció rápidamente!” Fue el co-
mentario de mi tía Violeta; mi mamá no creía».
Los niños me contaron después que no hallaban la hora
de llegar de su acto para estar en el lugar. Ya era de pú-
blico conocimiento lo que estaba sucediendo en la locali-
dad de Chagres.

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11 de noviembre 1977

Como era costumbre, los niños llegaban al lugar a las 14


horas, luego de almorzar. Ellos comenzaron a traer flores
de sus jardines para llevarle a la Santísima Virgen, en el
lugar donde todas las tardes rezábamos a nuestra manera
el Mes de María, sin rosario, porque no lo sabíamos. En
este día no hubo aparición. Cuando nos reunimos la pri-
mera vez éramos cinco. Hoy eran unos veinticinco niños
que querían estar en esta aparición tan misteriosa. Mu-
chos de ellos comenzaron a decir que quien se aparecía
era la Virgen, pero yo nunca dije que lo era.
Mi madre no podía prohibirme estar allí porque llegaban
más y más niños. Ella estaba muy asustada con estos
acontecimientos. Algunas mamás creían que era la Santí-
sima Virgen que quería comunicar un mensaje. Era el co-
mentario de muchos de ellos.

12 de noviembre 1977

Ese día, si no recuerdo mal, fue sábado. Texto del diario


de vida:
«Desperté muy temprano. Abrimos la puerta del co-
rral a las ovejas que comenzaban a balar. Visité, a
unos pocos metros, el lugar, ya que no podía sacar de

22
mi mente todo lo que estaba aconteciendo. Contem-
plaba la imagen de la Virgen y me preguntaba: ¿qué
es realmente lo que está pasando?
Como a las 9:30 horas llegan unos niños buscán-
dome. Le preguntaron a mi mamá: “¿Está Joselito?”
(es así como me llamaban). Mi mamá les dijo: “Sí,
está”. Vinieron unos cuantos niños con flores frescas
para ponerlas donde la Virgencita. Todo esto había
trascendido por todas partes. Tal vez mucha gente
adulta no se atrevía a ir por el solo hecho de tener que
pedir permiso a una casa particular.
Los niños, con unas cuantas flores adornaban el altar
con unos frascos que hacían de floreros y comenta-
ban diciendo: “Es la Virgencita la que se aparece en
este lugar. ¡Yo no tengo miedo! ¡Me gustaría verla! Yo
todos los días rezo harto... Hoy en la tarde, Joselito,
vamos a venir con otras amigas. ¿Sabes que en todo
Chagres saben que se te aparece la Virgen?”
Yo los miraba y les decía: “Pero yo no sé si es la Vir-
gen”».
Estos niños permanecían gran parte del día en mi casa.
Las niñitas, con una escoba, barrían para tener preparado
el lugar de la visita. Las edades fluctuaban “” entre los 6 y
los 13 años. Ya en la tarde habría unos treinta y cinco ni-
ños. Ellos les decían a sus padres:

23
24
“Vamos a ir a rezar el Mes de María a la casa de Joselito”.
Como también en la Fundición Chagres se estaba rezando
el Mes de María, la señora Sara Lazos les dijo: “¡Niñitos,
¿por qué no vienen a rezar el mes de María al Sindicato?”
(era la sede donde se rezaba). Ellos le contestaron: “No,
porque donde Joselito se aparece la Virgen de verdad y
usted tiene una de mentira”. Esto lo ha contado ella
misma.
Esa era la contestación más simple y significativa para
ellos.

Texto de mi diario de vida:


«Eran ya las 20 horas. Ya caía la tarde en el horario de
verano y los animales comienzan a guardarse. Reina
un profundo silencio en la naturaleza».

12 de noviembre 1977

Texto de mi diario de vida:


«Grito de emoción al ver tan hermosa señora y ver su
rostro tan lindo por primera vez. Los niños que esta-
ban conmigo sólo vieron una luz que estaba sobre mí.
Ellos lloraban al ver que me caían lágrimas y sor-
prendidos de la luz sobre mi rostro. Ellos no imagina-
ban lo que estaba viendo. Ella no habla, me mira y
sonríe; con un rostro de dulzura mira a todos estos
25
niños que me acompañan de rodillas. No sé si utilizar
la palabra atónito al ver tan hermoso rostro.
Estaría algunos minutos, no sabría decir, unos 4 o 5
minutos mirando su rostro fino de tez blanca, sus me-
jillas sonrosadas, sus ojos azules, su pelo entre rubio
o miel con el resplandor de su luz. Su pelo se divisa al
costado de su cuello y en su frente. Sus manos están
unidas en actitud de oración. Sus pies virginales pi-
san sobre una base de oro llena de luz. Tiene un ves-
tido blanco largo a la talla de ella, sobre su cabeza un
largo manto que llega hasta sus pies y que se mueve
con la brisa del viento. En su cintura tiene una cinta
de color celeste como sus ojos. Esta cinta es ancha. Y
de sus manos cuelga un hermoso rosario de piedras
preciosas. En sus pies tiene dos rosas de color do-
rado. Detrás de su cuerpo salen rayos de luz como un
sol que no deja de alumbrar con mucha intensidad.
Después de mirarnos ella mira hacia el cielo».
No hay ninguna imagen que se asemeje a esta visión. Yo
quiero acompañar esta descripción con una estampa que
es lo que más puede asemejarse a esta visión y también la
imagen que yo tengo ahora, en mi oratorio. Tal vez son las
que más se parecen. Así fue este día, muy difícil. Ya los ni-
ños daban testimonio de lo que habían visto.
Mi madre estaba llena de dudas y sorprendida de tanto
comentario. Ya no se podía mantener en silencio este he-
cho tan trascendente.

26
Pero hay más que contar de esta aparición. Cuando se
aparece, se forma un concierto de animales y pajaritos
que saludan a la hermosa visión. Las vacas comienzan a
bramar, las ovejas a balar, y el canto de los pájaros no po-
día estar ausente en este acontecimiento. Hasta el gallo
canta.
Mi mamá escuchaba todo esto y se preocupaba por lo que
estaba sucediendo. Los niños decían: “¡Miren, escuchen!”
No había ningún animalito que estuviese ajeno a la pre-
sencia celestial que venía a visitarnos.

13 de noviembre 1977

Ese día era domingo. Ya se había acabado la paz y tranqui-


lidad. En mi casa había un ir y venir de niños todo el día.
Comenzamos a rezar como a las 8 de la tarde. Llegaron
como quince personas adultas por la curiosidad de todo
lo que se comentaba en la comuna y en los alrededores
del valle.
Se aparece como de las 20:15 a las 20:30 horas. Era el
atardecer de la primavera. En este día le escucho por pri-
mera vez su hermosa voz.

Texto de mi diario de vida:


«Le escucho su hermosa voz suave en sonido de ecos
y me dijo:
27
“Hijo, yo te he elegido a ti para que des testimonio y co-
muniques mis mensajes. Yo hace mucho tiempo estoy
aquí en este lugar esperando esta hora. Tal vez tú no
comprendas ahora este mensaje”.
Y en esos instantes me dice una señora que estaba de
rodillas: “Pregúntale, hijo, quién es ella”.
Sonriendo me contesta; “Soy la Imagen Divina que ha
bajado de los cielos y por jardín elijo este lugar”.
Y en esos instantes se fue extinguiendo su imagen, en
esa luz como un sol, y desapareció».
Esta visita fue sobre una pesebrera donde se sacaba leche.
Cuando comenzarnos a rezar un fuerte ruido como un
trueno me hizo mirar hacia atrás y ahí estaba la hermosa
visión.
Hoy, donde estaba la pesebrera, está construida la Capilla
que fue donada por Monseñor Francisco de Borja Valen-
zuela.

14 de noviembre 1977

Eran ya de público conocimiento las apariciones de la Vir-


gen en Chagres.

Texto de mi diario de vida:

28
«Esa mañana, cuando me iba a tomar el bus, todos me
observaban con deseos de preguntar no sé si para
reírse o por curiosidad. El colegio estaba conmocio-
nado con estos hechos que traspasaban gran parte de
la región y de Chile. Yo estaba muy nervioso con todo
lo acontecido. No tenía deseos de ir al colegio.
En las faenas de los campos se comenta de las apari-
ciones. En las oficinas e industrias de todo lo que
acontece en el valle del Aconcagua. La vegetación, los
árboles, el ruido de las aguas del río Aconcagua dan
testimonio de lo que está sucediendo. Todo el valle
invita a conocer de esta gran visita, en esta tierra tan
desconocida para muchos y de poca importancia.
En este día como a las 8 de la noche había unas cien
personas adultas que querían ser testigos de todo lo
sucedido.
Se vuelve a aparecer la hermosa Señora y me dice:
“Hijo, quiero que en honor a mi presencia en este lugar,
como signo visible, se construya una gruta con piedras
de cerro y que esté construida antes del 11 de febrero
y que vengan mis hijos en procesión todos los años”».
Mi madre estaba también en esta visita, muy nerviosa y
preocupada por lo acontecido. Ya no podía prohibir la en-
trada a tanta gente. Es una mujer de carácter. Todos que-
rían ver a la Virgen y no se les podía prohibir dicha en-
trada.

29
15 de noviembre 1977

Texto de mi diario de vida:


«Este día no hubo visita. Habría unas cien personas,
aproximadamente. Mi papá improvisó asientos con
tablones para que se sentara la gente y tenía que asu-
mir lo que estaba pasando en su casa. No hay tranqui-
lidad. Todos quieren conversar “con el niño que ve a
la Virgen”».
Hasta ahora no sé lo que habrá pasado por la mente de mi
padre en esos días. Yo tenía mucho miedo, pero creo que
el Cielo preparó todo para asumir tan importante respon-
sabilidad.
Mi mamá me apoyaba y estaba a mi lado en todo instante,
inclusive durante las apariciones, sin poder tener res-
puesta para todo este suceso. Lloraba al no tener res-
puesta.

16 de noviembre 1977

Yo estaba estudiando, no tenía concentración en mis es-


tudios. Lo único que quería era llegar a mi casa y descan-
sar de todo esto. Todo el mundo me preguntaba lo
mismo: ¿Cómo es la Santísima Virgen y qué te dijo? Esto
era el diario vivir.

30
31
En esos días la Iglesia se pronuncia haciendo duras críti-
cas de los acontecimientos. El Padre Antonio Spillare no
ha concedido crédito al hecho atribuyéndolo a «producto
de la imaginación e histeria colectiva».
Es también la opinión de Carabineros (la policía). El
mismo Padre Antonio le dice al diario El Mercurio de San-
tiago que los vecinos lo habían llamado y dijo que no
quiso concurrir: «Preferí hablar primero con el comisario
y otros jefes policiales».
Dijo, además:
«Todo esto es producto de la imaginación de ese niño y de
la gente que vive allá. No hay ninguna base real de nada
que justifique un hecho así. El niño leyó la vida de Santa
Bernardita y, al parecer, se contagió y ha querido ser pro-
tagonista de otro caso como ése. La gente le ha creído y
por eso en las tardes gritan y se tiran al suelo y juran que
ven a la Virgen. Creo que es sólo locura, histeria colectiva,
cosas de fantasía y lo mismo cree la policía».
Después de un largo periodo, el domingo de Ramos del
año 1979, el padre Antonio toma la comunidad que se for-
maría producto de esos acontecimientos y es propulsor
del Santuario, en Chagres. Con el tiempo hizo llegar una
circular al Diario La Estrella y esto es lo que publica.
Continuando con los sucesos, las personas que se reunían
a rezar en la sede del sindicato de la Fundición Chagres,
ahora han tenido que venir a rezar al lugar de las apari-
ciones porque ya nadie concurre a ese lugar.
32
En el lugar de las apariciones había unas 250 personas.
Muchas venían por fe y otros por curiosidad.
Todo era de público conocimiento. La prensa escrita y ha-
blada que informaba del fenómeno que vivía la tranquila
localidad de Chagres.
Eran verdaderas romerías que llegaban al lugar. Todos
querían conversar conmigo y preguntarme sobre estas
manifestaciones. Yo estaba muy cansado de todo esto.

19 de noviembre 1977

Llega Carabineros a tomar conocimiento de lo que está


aconteciendo en la localidad de Catemu, y que ya es de
opinión pública. Era para que se «diera término» al Mes
de María. El teniente me hace algunas preguntas, me
llama la atención y le dice a mi mamá:
«Señora, usted tiene que dar por terminado el mes de Ma-
ría en este lugar. Usted debe dar la orden para que desa-
loje a toda esta gente».
Mi mamá, con su carácter fuerte les dijo: «Yo no les puedo
prohibir que vengan a rezar».
Esta fue una de las primeras visitas de Carabineros.
Nuevamente, este día se vuelve a aparecer. Ya habíamos
rezado el Mes de María. Cuando eran las 21:30 horas. La
calle estaba repleta de vehículos por ambos lados. Todo el
mundo quería estar en una de las apariciones. La gente
33
34
venía de Catemu, Llay-Llay, San Felipe, La Calera, Pan-
quehue, San Roque y otros lugares. Había unas seiscien-
tas personas cuando de pronto aparece la imagen de la
bella Señora en la copa del álamo.

Texto de mi diario de vida:


«Caigo de rodillas y le digo a la gente que se arrodille,
pero mucha permaneció de pie. Yo llorando le digo:
Madre, si tú vienes del Cielo y me pides que constru-
yamos una gruta con piedras de cerro... ¡Toda esta
gente no cree lo que me pides!
Ella nuevamente me repite tres veces:
“Quiero que, en honor a mi presencia en este lugar,
como signo visible, se construya una gruta con piedras
de cerro que esté terminada antes del 11 de febrero del
año venidero y que vengan todos mis hijos en proce-
sión todos los años”.
La bendita imagen permanecía en la copa del álamo
y yo les repito la frase a todos. Habría unas seiscien-
tas personas o tal vez más. Estaba mi casa rodeada y
todo el sitio, los corrales de los animales; todo el lu-
gar estaba lleno de gente.
La bella señora me repite tres veces la misma frase y
la gente comienza a reírse y a decir: “Tú, niño menti-
roso, dile a tu señora que la queremos ver”.

35
Me insultaban. Yo estaba muy asustado del tumulto
de gente que pedía un milagro. La bella señora per-
manecía ahí, en la copa del álamo.
Y le digo llorando: “Señora, no te van a construir tu
gruta porque todos quieren verte y no me creen que
tú estás aquí”.
De pronto ella levanta su mano derecha muy majes-
tuosa y hace caer un relámpago desde la copa del ár-
bol el que permanece unos cuantos minutos. Todos
caen de rodillas y le prometen que levantarán la
gruta que pide. Esto bastó para comenzar a traer las
primeras piedras de cerro.
Yo era el más agradecido del pedido de la señora y
con una sonrisa desapareció.
Todos dan testimonio de estos acontecimientos. To-
dos querían conversar con “el niñito de la Virgen”
como me mencionaban. No se podían abrir las puer-
tas de mi casa. Todos querían conversar conmigo, yo
estaba muy agotado y cansado. Se abría un poquito la
puerta y entraban personas solicitando que pidiera a
la Madre por sus peticiones».
Hubo días que tenía que sentarme al lado de la puerta, en
una silla, para conversar y contestar todas las preguntas
que se repetían a diario. Pedían por sus enfermedades y
dolencias físicas. Yo tenía que contestar todas ellas. Había
también periodistas de diversas revistas sensacionalistas.

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La gente me pedía que rezara por ellas. Mucha de esa
gente en esta oportunidad no resistió este rayo y se des-
mayaron. Por eso la Iglesia y la policía decían que se tira-
ban al suelo. Yo creo que, si no hubiese sido el vidente, tal
vez me habría sucedido lo mismo, por lo sobrenatural y
desconocido, en una noche estrellada.

20 de noviembre 1977

Texto de mi diario de vida:


«Este día era un ir y venir de mucha gente al lugar de
las apariciones. Llegan periodistas de distintos me-
dios ya sea escritos o entrevistas habladas a radios o
diarios de la región. También llegan las primeras pie-
dras de cerro que habían traído unos cuantos jugado-
res del club deportivo de Fundición Chagres. Desde el
más pequeño hasta el más adulto traían cargando pe-
queñas y grandes rocas para cumplir con lo prome-
tido. Todo era producto de donaciones: cemento, fie-
rros de construcción y piedras de distintos cerros. Es
una verdadera romería lo que se vive.
Chagres quiere cumplir con el pedido; toda la gente
había escuchado de mis labios lo de la construcción
de la gruta.
El teniente de Carabineros de Catemu le dice a mi ma-
dre:

37
“¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo aquí hay tanta gente
y en la Iglesia hay cuatro personas? ¡Hasta en estos
corrales de vaca hay tanta gente! ¿Cómo puede apa-
recerse aquí la Virgen?”
Mi mamá no pudo quedarse callada y le contestó: “La
Virgen, cuando parió, lo hizo en un establo con olor a
bosta de vaca y no lo parió en un palacio”».

21 de noviembre 1977

Texto de mi diario de vida:


«Llega material para construir la gruta. Fue en uno de
estos días —no recuerdo la fecha— que nuestra Ma-
dre bendijo el agua. Era tarde, como a las 19:30 horas,
y estaba lleno de gente.
Desde el álamo se traslada la imagen y me dice: “Ven
con dos niños porque bendeciré unas aguas”.
En esos instantes le digo que me acompañen dos per-
sonas y me lleva a unos 1000 metros del lugar en que
estaba el álamo en que Ella se aparecía.
Mi mamá muy asustada me grita: “¡No, Joselo, hijo!
Ahí no hay agua. Hace unas horas yo pasé con las ove-
jas y no hay agua”.
Mucha gente, al escuchar esto de mi mamá se devol-
vió, pero los dos muchachos que me acompañaban

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39
40
corriendo le dicen a la gente: “¡Sí, hay agua! ¡Ven-
gan!”».
Todos se abalanzaron sobre un agua que comenzaba a
brotar y que cumpliría dando salud a muchos enfermos.
La gente permaneció hasta las 4 de la madrugada moján-
dose en aquel charco de barro en que comenzaba a for-
marse una poza de agua y que el agua del río comenzaba
a limpiar. Esta agua estuvo por espacio de tres años por-
que después aumentó el caudal del río Aconcagua y todo
eso desapareció.
Precisamente en ese lugar Ella me mostró una corona de
flores marchitas (un mensaje que más tarde debería des-
cifrar).
Después de un largo tiempo llegué a descubrir que el
mensaje está puesto en la oración del Mes de María que
se reza en Chile, en la parte que dice «coronas que no se
marchitan».

23 de noviembre de 1977

En este día hago un comentario en mi diario de vida: que


me había dado el mensaje de «la corona marchita». Tam-
bién hago referencia de algunas fechas en la revista Vea
que no coinciden.
Además, escribo: «Lo que digo en este Diario es ver-
dad».

41
En este día Nuestra Señora se aparece en la copa del
álamo con unos bebés de cinco a ocho meses que rodea-
ban a la Reina de los Cielos. De las espaldas u hombros de
estos niñitos salían unas lenguas de fuego, como alas. Ha-
bía tres de ellos que tenían una banda (cinta) donde es-
taba escrito Ave María.
Según los comentarios de la gente ellos veían como luces
de colores. Habría unos dieciocho bebés.
Seguían llegando donaciones en cemento, fierros y pie-
dras para dar cumplimiento al pedido de Nuestra Señora.

24 de noviembre 1977

Texto de mi diario de vida:


«En uno de estos días, como de costumbre, llega el
jefe policial, el teniente de Catemu. Con mi mamá te-
nía discusiones todos los días. Tenía muchos inter-
cambios de palabras con la gente que venía en rome-
ría al lugar de las apariciones. Un día dijo que me lle-
varía al psiquiatra porque estaba volviéndome loco y
mi mamá le dijo que sobre su cadáver me sacaría. La
gente se alborotó y le dijeron que necesitaría unos
veinte buses para llevarlos a todos al psiquiatra».
Todo esto me angustiaba. Me sentía temeroso frente a to-
dos estos malos ratos.

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43
Texto del mi diario de vida:
«En uno de estos días el teniente de carabineros les
quitó a los romeros (peregrinos) que venían sus li-
cencias de conducir, pero uno de estos señores fue a
hacer su reclamo al comisario de San Felipe.
Un día en la tarde llegó el teniente acompañado por
un carabinero para decirnos a mi mamá y a mí que
en un rato más vendría el comisario para dar tér-
mino al Mes de María y que desmienta que veo a la
Virgen. Yo le dije que no.
Pasarían unos 20 minutos y llegó el señor comisario
de San Felipe. Me hizo varias preguntas sobre estos
acontecimientos. No me llamó la atención y en cada
instante el teniente interrumpía mi conversación
con el comisario y estaba conmigo mi mamá.
El comisario le dijo: “Mi teniente, usted deje tranquila
a esta familia. Tiene que devolver las licencias que re-
tiró a las demás personas”.
Luego, le dijo a mi mamá: “Señora, usted es dueña de
recibir en su casa a quien quiera, quédese tran-
quila”».
Esto nos dejó un poco más tranquilos a todos.
Así pasaban los días. No todos los días había apariciones.
La Iglesia aún no aceptaba los hechos, pronunciándose
negativamente. La localidad de Chagres ya no era tan des-
conocida para muchos.
44
Asistían entre 600 y 1.000 personas de los alrededores,
de todos los pueblos y ciudades de Chile para estar con la
Santísima Virgen esperando que Ella escuchara sus súpli-
cas.

Texto de mi diario de vida:


«También un día en la noche mi mamá se pregun-
taba: ¿Será verdad todo esto?
Mientras yo dormía ella me miraba o vigilaba mi
sueño. En esos instantes, ella vio una luz que estaba a
mi lado y, como yo dejaba el rosario en mi velador,
esta luz en forma humana deja caer el rosario; ella se
asustó. Mi mamá estaba en el mismo dormitorio.
Desde su cama observaba preocupada todo esto,
pero ya creía. Fue una forma de manifestarse de la
Virgen para que creyera».

28 de noviembre 1977

Texto de mi diario de vida:


«Mi madre ve salir luces, muy hermosas, que salían
del álamo. Toda la gente vio esto. Lo que yo veía eran
niños alados (angelitos).
Eran las 9 de la noche y Nuestra Señora me da el si-
guiente mensaje:

45
“Este mensaje lo darás a su debido tiempo. Para esta
tierra vienen momentos muy difíciles, está pronta a
desatarse una guerra con tu pueblo hermano —y Ella
con su brazo derecho me señala la Cordillera de los An-
des hacia el lado Este—, pero si ustedes rezan el Rosa-
rio no habrá guerra. La oración con fe conmueve a mi
Hijo”».
El padre Demetrio envía esta carta a unos sacerdotes,
donde explica su credibilidad en estos hechos.

46
EXTRACTO DE UNA CARTA ENVIADA POR MONSE-
ÑOR DEMETRIO BRAVO A UNOS SACERDOTES DE
O.S.A.C.A (donde puntualiza su credibilidad en los he-
chos y en el vidente)

19 de diciembre de 1991

En mi calidad de Director de este Grupo, me permito pun-


tualizar lo siguiente:
1. He conversado en varias ocasiones con el Sr. Obispo de
Valparaíso, antes lo fue de San Felipe, donde ocurrie-
ron las primeras apariciones de Nuestra Santísima Ma-
dre. El Señor Obispo Monseñor Francisco de Borja Va-
lenzuela me aseguró siempre de su conformidad y
también del gran aprecio a José Alfaro.
Todo lo ocurrido en Chagres está avalado por la gran
revista VEA de Santiago en numerosas ediciones.
2. He conversado también en varias ocasiones con el Se-
ñor Obispo de San Felipe, Monseñor Camilo Vial (ac-
tual) y me ha manifestado su confianza en José Alfaro.
3. Conozco más de veinte años a José Alfaro quien cola-
boró conmigo, siendo Párroco en la Sagrada Familia de
Melipilla, donde formamos la Cruzada Eucarística
[Link].A., que ha dado varios sacerdotes y religiosas fe-
meninas.
4. Gracias al Rosario que la Santísima Virgen pidió en
Chagres que se rezara, se consiguió la mediación Papal
y la designación del Cardenal Zamoré, que realizaron la
47
paz con Argentina, que ninguna otra nación logró con-
seguirla.
5. A mi juicio lo más importante fue la bendición que llevó
a nombre de Nuestra Madre, José Alfaro y PC., a Berlín.
Resultado: a los seis meses cayó el muro de Berlín
(verlo en la Revista [Link]. de los Cruzados).
Finalmente, como expresión de mi fe y confianza en la
Santísima Virgen, adquirí el Hogar Sacerdotal (Lampa)
y la Montaña de Chacabuco, para nuestro grupo de ora-
ción [Link]
Como Director, solicito a todos los consagrados, religio-
sas y laicos comprometidos a continuar sin interrup-
ción nuestro camino del Reino de Dios.

Los saluda,
Demetrio Bravo

6 de diciembre 1977

Texto de mi diario de vida:


«Todos llegan con piedras y cemento. Desde los más
remotos lugares los fieles viajan a Chagres. Todos
quieren ayudar a levantar la gruta.
También nos preparamos para el 8 de diciembre. El
párroco de Catemu quiere que nos juntemos en pro-
cesión para este día a la entrada del pueblo.
También Nuestra Señora me dice:
48
“El Pastor quien dirige la Iglesia de mi Hijo ha de se-
guir el camino de la eternidad el año venidero y vendrá
un Pastor que ocupará el número uno, siendo sucedido
por el número dos”».
Yo no entendía nada. Esto lo hice saber a mi Pastor
Obispo. Después vine a descubrir que se refería a los Pa-
pas Paulo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.

8 de diciembre de 1977

Texto de mi diario de vida:


«Este día en la mañana fui a Misa de primeras comu-
niones en la sede del Sindicato de Chagres, porque
donde eran las apariciones no se podía celebrar Misa
porque la Iglesia aún no da crédito a estos aconteci-
mientos y no era prudente.
Todo tenía que ser cauteloso y yo siempre entendí y
respeté esta decisión de la Iglesia.
Después de almuerzo llegaron las señoras que reza-
ban el Mes de María a preparar la imagen de la Virgen
de Lourdes que nos habían prestado en la parroquia,
para llevarla en procesión desde Chagres a Catemu.
Hacía mucho calor. Se comenzó a preparar el anda
que llevaríamos. Llegaron muchas flores, ya no eran
los geranios (cardenales) como cuando por primera
vez realizamos el mes de María, como juego, con to

49
50
dos los niños. Bueno, ahora está adornada con azuce-
nas, claveles, crisantemos y otras flores. La imagen de
la Virgen se ve muy hermosa, adornada con flores
blancas.
Comienza a llegar una romería de gente para acom-
pañar la procesión hasta la Parroquia. El sol es abra-
sador. Todos vienen con flores y velas. Muchas las po-
nen en el altar donde está la imagen pequeña, la que
vi desaparecer cuando apareció la Santísima Virgen.
Eran las 17:00 hrs. Desde la calle —unos 500 metros
—se siente sonar unas campanas pero era un cas-
sette que el Padre Evaristo, el vicepárroco, hacía to-
car. No quiso bajar por donde todo el mundo espe-
raba que saliera la bendita imagen. Dirigió la proce-
sión, desde la calle, con altoparlantes.
Todos quieren tomar el anda. La ponen en sus hom-
bros. Entre lágrimas, aplausos y pañuelos, saludan a
la imagen de la Virgen y tapizan el suelo haciendo al-
fombras con pétalos de flores. En la calle, entre can-
tos y Avemarías, íbamos en marcha hacia la Parro-
quia para encontrarme con su Párroco.
Después de todo esto, cuando pasamos por el puente
de Chagres, la brisa del río saludaba a la Madre; toda
la vegetación era parte de la creación que quería
brindar su saludo a la Madre del Creador.
Las casas que están por el camino preparan altares
tapizando con flores el camino por donde pasará la
51
sagrada imagen de la Santísima Virgen. La escoltan
unos veinte niños de Primera Comunión que hoy ha-
bían recibido por primera vez a Nuestro Señor en el
sacramento de la Eucaristía.
En la procesión iban unas 1.500 personas, mucha
gente para nuestro pueblo. Periodistas de los medios
de comunicación, de revista Vea que cubre la noticia
de la aparición y de la construcción de la gruta. Entre
cantos y letanías elevábamos súplicas y oraciones a
nuestra Madre.
Para los medios escritos —Revista VEA— era impor-
tante el encuentro entre el Párroco y el vidente.
A paso lento llegamos al lugar del encuentro, la en-
trada al pueblo de Catemu, donde nos esperaba la
procesión de la parroquia, para con ella recorrer el
pequeño pueblo. A pesar de nuestro cansancio, el Pá-
rroco nos hizo recorrer unas cuantas calles más, pero
esto lo hicimos con mucho cariño. Dando término al
Mes de María, a la entrada de la parroquia, el Padre
Vidal hizo una pequeña homilía diciendo a los fieles
que tuvieran prudencia con todo esto.
Yo hacía entrega al Párroco de la imagen de la Virgen
de Lourdes que nos habían prestado para rezar el
Mes de María».
Los titulares de Revista Vea fueron: «Dios te bendiga, hijo
mío».

52
«El Padre dijo:
Joselito... Debo decirte que cuando fuiste mi alumno de reli-
gión siempre te consideré un chico virtuoso. Es posible que
sea verdad, pero la Iglesia debe estudiar afondo el fenó-
meno antes de pronunciarse» (tomado de la revista Vea,
semana del 15 al 21 de diciembre de 1977).

Texto de mi diario de vida:

«Desde allí nos regresamos a paso lento y muy cansa-


dos, hasta el lugar de las apariciones. Todos venían
con la esperanza de estar con la Virgen.
Eran como las 22:30 horas, y aparece radiante en el
álamo, más hermosa que nunca. Su vestido brillaba
como la nieve. Tenía una corona de piedras precio-
sas; eran estrellas muy pequeñitas. Del álamo salían
luces. Muchos niños vieron esto y muchos adultos.
No hubo ningún diálogo y así fue todo este día, el día
de la Inmaculada Concepción».

MIS COMENTARIOS

Desde entonces ya no hubo más apariciones hasta los días


2 y 11 de febrero de 1978, apariciones públicas.

53
Hubo muchas curaciones y conversiones: «Ya no necesito
muletas para caminar. Gracias por haberme curado» L.R.
—atestiguaba una lápida mural—.
De las muchas personas curadas de sus enfermedades, la
más impresionante fue la de un señor a quien traían en
una carretela. Era un verdadero cadáver que me dio mu-
cho miedo. Lo lavaron en la poza del agua haciéndolo en-
trar en ella y una semana después vino caminando. Yo fui
el más sorprendido. Las curaciones fueron muchas. Hoy
dan fe de ellas las lápidas que cubren las graderías de su
gruta.
Por eso Nuestra Señora de Lourdes es salud de los enfer-
mos y refugio de los pecadores.

Texto de mi diario de vida:


«Los trabajos continúan, es un ir y venir de peregri-
nos todos los días. Todo el mes de diciembre, enero y
parte de febrero se trabaja para levantar la gruta de
Chagres. Piedras sobre piedras. Los romeros llegan
de rodillas hasta la poza milagrosa que es como la de-
nominan. Mi papá se hace cargo de la obra y se con-
tratan unos maestros; otros, voluntariamente, se ol-
vidan de su hora de descanso. También con algunos
aportes económicos se trabaja con empeño en llevar
esta obra adelante».

54
La imagen de la gruta fue donada por dos personas que
dieron su aporte para mandarla a hacer en Santiago. Esta
imagen llega justo el día 10 de febrero de 1978, un día an-
tes de la inauguración de la gruta.

LUGAR DE LAS APARICIONES

En el lugar de las apariciones se han recibido muchas gra-


cias espirituales y corporales. Allí se nos invita a ser testi-
gos y anunciadores de la presencia de Cristo por medio de
su Madre Santísima.
Hoy muchas lápidas de agradecimiento tapizan las gradas
de la gruta y dan fe de los milagros recibidos. En esos días
todos hablaban de que hubo muchos milagros y conver-
siones de personas que se habían apartado de la fe y hoy
dan testimonio de sus vidas.

TESTIMONIOS

El hecho más importante del que son testigos personales


todos los asistentes es el rayo de luz, como un relámpago,
que cayó como signo único y visible para todos los rome-
ros (peregrinos) que querían una señal para creer y le-
vantar su gruta.

55
Otros testimonios son hechos muy personales, por la fe
que los atrae a este místico lugar.
La vertiente que se une al agua que viene del río es un
signo de fe que nos limpia, que purifica nuestras almas y
nuestros cuerpos de muchas enfermedades que nos
aquejan.
Don Ricardo Tello, empleado administrativo de la Planta
N°2 de la Compañía Chilena de Tabacos, fue el construc-
tor civil de San Felipe que hizo el plano de la gruta, el que
después fue anulado por su costo.
Al margen de eso, numerosos trabajadores de la Fundi-
ción Chagres y de la Cía. Chilena de Tabacos pusieron el
hombro, en las tardes, junto a mi padre, para la construc-
ción de la gruta.
La infancia y la juventud «chagrina» han recuperado la fe
en Dios y en la Virgen.
«Según dijo el párroco de Catemu, Padre Vidal Pérez, Cha-
gres no tiene capilla ni templo alguno. En declaraciones en-
tregadas a la prensa ha sido cauteloso al manifestar que
«necesitamos más pruebas para emitir un pronuncia-
miento», añadiendo: «numerosos fieles dignos de crédito
nos han entregado testimonios de consideración, por lo que
estoy en condiciones de asegurar que algo hay de serio en
lo que está sucediendo en Chagres. Como sacerdote y como
religioso me siento orgulloso de que pasen cosas así en el
lugar correspondiente a nuestra jurisdicción eclesiástica»

56
(tomado de la revista Vea desde el 26 enero al 1° de fe-
brero de 1978).

FECHAS

11 de febrero de 1978

Miles de fieles llegan a Chagres. Más de 80 toneladas de


piedras de cerro, un centenar de sacos de cemento y 7 mil
kilos de fierro se mezclaron para levantar la gruta a la Vir-
gen de Chagres, pero más importante que los materiales
fue el gesto de muchos pobladores que empuñaron sus
herramientas, sacrificando horas libres en vez de dedicar-
las al descanso.
Miles de peregrinos inundaron esta localidad. Llegaron
con los pies cansados, con comida bajo el brazo y con una
oculta esperanza de ver a la Virgen.
La fiesta duró todo el día. El conjunto parroquial de La Ca-
lera y Petorquita dieron la pincelada que hizo recordar la
fiesta de la Tirana (norte de Chile). Horas bailando bajo el
sol, interpretando alegorías bíblicas con un estridente so-
nido de flautas y tambores. A las 19:00 horas se dio co-
mienzo a la gran procesión con la imagen de la Virgen de

57
58
Lourdes recorriendo la calle Principal hasta la Villa Cha-
gras (Chilena de Tabacos). Entre cantos y flores se brinda
homenaje a la Madre de los Cielos.
Una vez terminada la procesión se dio comienzo a la ben-
dición de la gruta. Todos estaban muy emocionados, con
lágrimas en los ojos. Se da cumplimiento a la petición que
me hizo la Virgen.
Esta inauguración con la Santa Misa estuvo a cargo del
nuevo párroco de Catemu, el Padre Evaristo Passone.
Dijo:
«Lo han hecho ustedes. Que hayamos podido erigir esta
gruta, que estemos reunidos en torno a ella, es un milagro.
Porque, aunque no la veamos, Ella está con nosotros, pre-
sente en nuestros corazones».
Todos esperaban ver a la Virgen. Se aparece más hermosa
que nunca. Baja de la copa del álamo y se extingue en la
imagen que hoy preside la gruta y que bendice a todos sus
hijos del valle y de Chile entero.
El único que pudo presenciar este hecho fui yo.

MI ESCUELA

En este libro no puedo dejar de mencionar mis primeras


letras, agradecer a quienes me educaron, con quienes

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compartí de manera estrecha cómo veía la vida en mi es-
cuelita rural, de quienes tengo mis mejores recuerdos y
agradecimientos, tanto de profesores como alumnos.
Mi escuela rural era la N° 51 de Chagres. Tal vez yo no era
muy travieso, más me caracterizaba por ser tímido. Los
directores del colegio eran una profesora y su esposo, que
vivían en la misma escuela. Se dedicaban mucho a sus
alumnos y se preocupaban de la educación de todos en la
escuela, donde se daba importancia especial a las ciencias
y a las artes. Este profesor nos enseñaba música y artes
manuales. Su esposa nos enseñaba castellano, con un len-
guaje tal, que nos serviría más tarde para enfrentar la vida
y la acción. Esto quiere decir enseñar rumbos prácticos y
cultivar aptitudes y vocaciones en los alumnos.
Muchos de ellos siguieron estudiando y otros quedaron
en el camino.
Por una calle pasaba todos los días, rumbo a la escuela.
Esta calle era mi camino cotidiano. Durante varios años lo
recorrí dos veces al día en toda su extensión: una en la
mañana y otra después del mediodía.
Como escribo en mi diario: «porque en estos caminos ja-
más me sentí solo. Por eso ¡caminito amado!»
Me acompañaba siempre un sentimiento de confianza, un
sentimiento de alegría indefinible, que me hacía contem-
plar todas las cosas con un cariño inmenso. Ese camino
fue el camino de la escuela.

60
Por ahí me inicié en el amor a la vida. ¡Por ahí sentí las pri-
meras emociones de la verdad y el deber! Por ahí me sor-
prendieron las lluvias de mis primeros otoños y me hicie-
ron tiritar de frío los vientos helados de mis primeros in-
viernos.
¡Amado caminito, que me llevaste hacia el bien, hacia la
verdad, hacia la belleza! (tomado del libro de lectura de
primer año de Humanidades).
Es así como describo mis sentimientos hacia la vida, du-
rante mi niñez en el campo. Es como si en estos instantes,
al repasar esta lectura, estuviera viviendo gran parte de
mi infancia donde cada día descubría el amor a la natura-
leza, el suave olor de la vegetación del campo, el rocío, y
ese camino formado por el paso diario del hombre.
Es el camino diario que debemos recorrer, descubriendo
y amando toda la creación que nos invita a recitar una ple-
garia al Creador por todo lo que somos y tenemos, por la
misericordia infinita de Dios, descubriendo sentimientos
de justicia y belleza de la vida.
En el momento de los acontecimientos sobrenaturales, yo
ya no estaba en mi escuelita. Estaba estudiando en la es-
cuela N° 11 de Llay-Llay. Creo no tener buenos recuerdos,
no por su enseñanza, sino por lo acontecido en las apari-
ciones y lo difícil que me fue enfrentar todas esas situacio-
nes que marcarían mi vida. A pesar de todo, esto me daría
más fuerzas y personalidad para lo que se aproximaría a
mi vida.
61
Todo ello marcaría mi destino: enfrentar la burla de mis
compañeros, de profesores, de las muchas veces que seria
puesto en ridículo en clases por contar mis experiencias
sobrenaturales.
Recuerdo que, en una oportunidad, un profesor me pidió
que les contara a mis compañeros lo sucedido. Yo, inocen-
temente, les comencé a contar. Sentí la burla de todos.

MI FAMILIA

Mi familia se compone así:


Mi padre era muy conocido de una familia muy antigua de
la comuna de Catemu, de muchos amigos. Trabajaba en la
Fundición Chagres como obrero. Era un hombre rudo,
trabajador, muy responsable en todo y de una personali-
dad muy fuerte. Un católico a su manera, según el dicho
popular. Siempre que estaba en casa no le faltaba en qué
ocupar su tiempo libre ya sea en el campo, sembrando,
viendo los animales: vacas, caballos y otros.
Hoy está jubilado y delicado de salud. Su nombre es Héc-
tor Luis, hijo de don José Dolores Alfaro y de doña Marga-
rita del Carmen Estay.
Mi madre es una mujer sacrificada y de muchos sufri-
mientos. Una mujer sencilla, amable y amante de la natu-
raleza. Una mujer dedicada a su hogar y preocupada de
sus hijos, que sufre en el silencio y que todo lo guarda en
62
su corazón, pero decidida. Cuando tiene que ser fuerte lo
es. Ella nunca hace comentarios de nadie, su vida es una
oración continua. En todos estos acontecimientos de las
apariciones, ella me apoya frente a las autoridades a pesar
de que, al principio, tenía muchas dudas. Pero ella está
conmigo en todo momento.
Su nombre es Silvia Eliana Alindes Cisternas, hija de don
Juan de Dios y de doña María Inés. Tiene numerosos her-
manos.
Mis hermanos, Héctor y Maribel, eran estudiantes. Héctor
no era muy amigo del estudio y le gustaba el fútbol.
Cuando sucedió todo esto nunca creyó. Ahora él tiene dos
hijos.
Maribel y yo éramos muy unidos. Siempre nos contába-
mos las cosas. Al principio ella no creía y siempre me de-
cía que eran mentiras y que estaba loco, hasta que tuvo
una prueba. En agradecimiento, se desplazó de rodillas
desde la casa hasta el álamo, como promesa. Ahora ella
está casada y tiene tres hijos.
Yo soy el menor de tres hermanos. Nací el 2 de febrero de
1964.
Tal vez mucha gente que vivía en Chagres no me conocía.
A diferencia de mis hermanos, yo iba del colegio a mi casa
y de mi casa al colegio. Sólo salía a comprar el pan u otras
cosas cuando me mandaban. Inclusive, cuando fueron las

63
apariciones, muchas personas le dijeron a mi madre: «Se-
ñora Silvia, no sabíamos que usted tenía otro hijo. Nunca
lo habíamos visto».
Yo me entretenía en casa solamente con mis autos, ju-
gando con tierra haciendo pequeños cerritos. También
jugaba a disfrazarme de «curita»; era mi decir. En el cole-
gio, cuando me preguntaban «¿qué quieres ser cuando
grande?», yo decía: «Quiero ser curita (sacerdote)», To-
dos se reían de mí.
Mi mamá me contaba, y yo también recuerdo, que siem-
pre que llegaban visitas yo les decía que me trajeran san-
titos de regalo. Siempre yo le pedía a mi mamá que me pa-
sara algunas estampitas del Señor o de la «Virgencita».
Nunca recuerdo haber roto alguna.
Mi mamá me enseñó mis primeras oraciones: el Angel de
la Guarda y el Avemaría.
Nosotros vivíamos lejos de la Iglesia. El primer recuerdo
que tengo de ella fue cuando hizo la Primera Comunión
mi hermano mayor. Fuimos a Misa en la mañana y por la
tarde fuimos a la procesión. ¡Nunca me voy a olvidar! Lo
recuerdo como si fuera ahora; nos ubicamos en la fila del
altar de San José y eran como las 18:00 horas. Fue tanta
mi impresión cuando vi que unos hombres llevaban so-
bre sus hombros la imagen de la Virgen de Lourdes, que
hasta entonces yo no conocía, que le pregunté a mi mamá:
«¿Qué Virgencita es esa?» Ella me respondió: «La Virgen
de Lourdes».
64
Años más tarde, aproximadamente por el año 1970, yo,
con mis propias manos, hice una grutita con algunos la-
drillos y restos de cemento. Es donde, tiempo después,
acontecerían las primeras manifestaciones de la Virgen.
En el año 1974 me comencé a preparar para mi Primera
Comunión. Todos los días sábado iba a Catemu, al cate-
cismo, con otros niños del lugar.
Un día, jugando en los diversos rincones de la Parroquia,
en unas bodegas viejas en las que guardaban pasas de uva
seca, descubro una imagen de la Virgen de Lourdes, la
misma que habían sacado en procesión aquellos hombres
el 8 de diciembre de 1969, para la Primera Comunión de
mi hermano.
Ahora tenía una justificación para irme temprano a al-
morzar y salir a tomar el bus. Llegaba muy temprano y me
quedaba horas y horas contemplando la bella estatua, tan
abandonada en medio de ese olor a vino o a chicha, y le
rezaba con mucho cariño y fervor.
Hice mi Primera Comunión el 8 de diciembre de 1974, úl-
timo día del Mes de María, Yo trataba de ir todos los días
domingo, con lluvia o sin lluvia, a la Santa Misa. Una vez a
la semana teníamos clases de religión en el colegio de
Chagres. Iba siempre el párroco de Catemu, el Padre
Vidal.
Me gustaba escuchar cuentos y leyendas en invierno ca-
lentándonos alrededor de un brasero.

65
ENTREVISTA AL VIDENTE

Pregunta José, ¿te consideras un vidente?


Respuesta Tal vez. Esta palabra no me gusta.
Pregunta ¿Te gusta hablar de ti mismo?
Respuesta Como anteriormente te había mencio-
nado, a mí no me gusta hablar de todo
esto. Yo hubiese preferido estar en el
ocultamiento, en el anonimato. Muchos
creen que por el hecho de ser vidente
uno debe ser sobrenatural, que no puede
equivocarse, que no puede hacer esto, ni
el otro, ni aquello... Se te ve como en lu-
gar muy alto y la realidad parece ser todo
lo contrario. ¡Tengo miles de defectos!
Tú, inconscientemente te encuentras
comprometido mucho más que el resto.
Muchas veces uno quiere salir de todo
esto. Para muchos, ser vidente es ser un
espejo para los demás y no es así; uno se
siente débil en lo humano. Yo siento las
mismas tentaciones que el resto y tal vez
mucho más. Lo único que le pido a Nues-
tro Señor y a nuestra Madre es que me
brinden su ayuda para fortalecerme en
los momentos de debilidad. Uno está

66
más propenso a caer en el pecado que el
resto de mis hermanos. Trato de ayu-
darme con la oración, el rezo diario del
santo rosario, con la Santa Misa y con la
confesión frecuente. Creo que son mis
armas para luchar contra el enemigo.

67
TESTIMONIO DE ANAMARIA HOLLEY
Santiago, Chile

Este libro ha sido escrito en obediencia a un mensaje


del Arcángel San Rafael, recibido por José, en una mi-
sión en Ecuador, donde viajó acompañado por una
persona del Perú. El mensaje recibido en febrero de
1997 dice así:
«Yo vengo a decirte, en la fiesta de nuestra Reina
que ya es hora de recopilar todos los hechos vivi-
dos por ti y lo Celestial. Esta recopilación llevará
por nombre “El silencio de María”. Se ha esperado
mucho tiempo, pero ya es hora...» Mostró un libro
parecido al Evangelio de la actitud publicado por el
Padre Sergio Cifuentes, aunque más grueso. En la
portada estaba una foto de José —cuando era niño—
aparentemente desde el tiempo de las primeras apa-
riciones en Chagres, Chile.
Continuó:
«Este libro se difundirá muy rápidamente. Que
Luis sea presuroso al llamado de María cuando se
le requiera para una misión, porque ya este silen-
cio ha de romperse. Ha sido hecho testigo y apóstol
del Mensaje de María».
José se preguntó, interiormente, ¿y cómo financiare-
mos esto?, a lo que el Arcángel le respondió:
68
«Lo que tienes en mente deséchalo, porque el pen-
samiento Divino es muy distinto de tu pensa-
miento».

Luego agregó:
«Hay tres discípulos muy importantes que ten-
drán la tarea de recopilar las vivencias». José
pensó en Anamaría, A.C. y Julita. «Quien además
quiera, libremente, compartir sus experiencias,
puede hacerlo».
San Rafael le dijo a José:
«Apóyate en la oración plena y recuéstate como si
estuvieras durmiendo. Que tu sueño sea una ora-
ción y un descanso en el Espíritu. Así la misión
dará su fruto de amor en María. Descansad y puri-
ficad vuestro espíritu. Esta misión es la esperanza
de los que esperan a Cristo como ovejas sin pas-
tor».
A continuación, encontrarán el testimonio de todo lo
que yo viví con motivo de estos acontecimientos.

ASI CONOCÍ A JOSÉ

A mediados de 1981 conocí a José, en Chagres, una


fundición ubicada en San Felipe. El Padre Miguel me
69
había comentado que él conocía a un vidente en ese
lugar y que, si iba de parte de él, seguramente tendría
una buena acogida. La aparición de la Virgen a este
vidente, aparentemente, había sido ampliamente di-
fundida por varios diarios y revistas en su momento,
especialmente por la revista Vea.
Partí con cuatro amigas más con las que hacíamos
apostolado sobre la Virgen de las Rosas. Nuestra in-
tención era saber algo más de lo que había aconte-
cido en este lugar y qué era lo que María Santísima
venía a pedirnos. Queríamos ponernos a su disposi-
ción.
Joselito —así lo apodaban— resultó ser un mucha-
cho sencillo, flaco, de unos 15 o 16 años, tímido y cau-
teloso; estaba poco dispuesto a hablar de nada. A
cualquier cosa que le preguntábamos nos contestaba
con una frase enigmática: «...entonces por eso...». y de
ahí no lo sacaba nadie. Debíamos, pues, tener pacien-
cia y aceptarlo con su manera de ser. Yo diría que fue
precisamente ésa una de las cosas que me hizo to-
marle cariño casi de inmediato. Yo no tenía expecta-
tivas respecto a nada, así que no me impacienté en lo
absoluto. Una de las amigas restantes sí se impa-
cientó y, cuando vio que no había ninguna posibili-
dad de sacarle información —pues venía preparada
con grabadora en mano— decidió separarse del
grupo e intentar ir a conversar con la mamá del mu-
chacho.
70
Cuando ella se alejó, José nos invitó a las demás a en-
trar a rezar a una Capilla de madera, situada a un cos-
tado de la gruta de las apariciones. Entramos con él
y cada una se sentó en un banco aparte. Recuerdo
que José se hincó en la primera fila a mano izquierda
y, detrás de él, en diferentes bancos, quedaron dos de
las señoras que habían venido conmigo. Atravesando
el pasillo, quedamos otra señora y yo, en filas distin-
tas. Desde mi lugar podía ver, perfectamente, la fi-
gura de José y su rostro. Lo vi recogerse interior-
mente, en oración, mientras permanecía de pie. Me
imagino que su intención era rezar algo corto con no-
sotras, en ningún caso un Rosario.
De repente lo vi caer hincado, abruptamente. Miraba
hacia un rincón de la Capilla, adelante, a mano dere-
cha. Todas nos hincamos sin entender nada. Re-
cuerdo haber visto cómo su rostro cambió de expre-
sión. Sus ojos se movían de abajo hacia arriba y de
izquierda a derecha, como contemplando algo
grande, algo así como un paisaje. Su respiración se
tomó agitada y su voz sonó trémula, temblorosa. Su
humildad, ante lo que estaba sucediendo, era evi-
dente. Se veía como un joven sorprendido y maravi-
llado; auténticamente sencillo, sin aspavientos. Yo
comencé a sentir un hormigueo en todo mi cuerpo,
difícil de explicar, así como también una absoluta
paz. Traté en todo momento de ser objetiva, así que
no dejé que se mezclaran mis sentimientos con lo
71
que estaba observando, por lo que mi actitud era la
de una simple espectadora. José no hablaba nada en
voz alta, sino muy suavemente, por lo que nosotras
no escuchábamos nada. Las dos amigas que queda-
ron detrás de él veían sólo su espalda, mientras que
mi otra amiga y yo presenciamos todo.
Cuando todo terminó, José se persignó y salió lenta-
mente de la capilla. Todas nos acercamos a él.
—¿Qué pasó?, le preguntamos.
—Nuestra Señora vino...
—¿Cómo? ¿Bajo qué advocación venía vestida?
—De Lourdes.
—¿Qué te dijo?
—Dos de ustedes le hicieron preguntas.
Todas nos miramos, sorprendidas. El prosiguió:
—Usted —le dijo a una de ellas— tiene un hijo en-
fermo y le preguntó si se iba a morir.
—¿Y qué contestó?, inquirió mi amiga.
—Que muy pronto Ella lo vendría a buscar.
Después, dirigiéndose a otra de mis amigas, le dijo:
—Usted le preguntó si tenía vocación religiosa.
—¿Y qué contestó?, preguntó ella.
—Que el fruto no está maduro.

72
Ante eso ya no me cupo duda de que este joven era,
verdaderamente, un privilegiado de Dios. Sólo el
Cielo podía saber lo que había en esos dos corazones
y él, con toda sencillez y sin conocimiento previo de
ninguna de ellas, había dicho lo que justamente ellas
habían pensado. José no conocía nada de sus vidas
personales ni familiares, ni siquiera sus nombres.
Le dejamos nuestros datos, direcciones y teléfonos a
José. Poco tiempo después yo recibí su primer lla-
mado telefónico. Me pidió que nos reuniéramos. Tu-
vimos una breve entrevista en la que se notaba que
él se sentía cómodo conmigo y yo con él. No recuerdo
mayores detalles de estas conversaciones, que co-
menzaron a ser cada vez más frecuentes. Mi papel
era el de acogerlo y yo también me sentía muy aco-
gida por él.
Así fueron transcurriendo los años. Nos comenzar-
nos a encontrar más seguido. Me contó que la Señora
le había dicho que había que comprar un San Isidro,
pues Chile padecería una gran sequía. Yo le escu-
chaba y le decía «ya», como asintiendo a algo com-
pletamente ajeno a mí.
Vino a Santiago una segunda vez y me repitió el men-
saje. «Ya», le volví a contestar sin involucrarme en la
situación, pues consideraba que era algo se le había
solicitado a él y que debería solucionar por sí mismo.

73
Cuando volvió una tercera vez y tocó el tema nueva-
mente, agregó: «...la Señora lloró por eso».
Sentí como una cuchillada en el corazón. ¿Cómo? ¿La
Santísima Virgen lloraba, estaba triste porque aún no
se compraba la imagen de San Isidro? ¿Tan impor-
tante era para Ella? Pensé un poco y le dije: «José, en-
tonces no se puede esperar. No debemos permitir
que la Señora llore más».
Esa misma tarde me llamó para contarme que se ha-
bía encontrado con Monseñor Demetrio Bravo, un
sacerdote que lo conocía desde las primeras apari-
ciones, quien le hizo entrega de una donación que ha-
bía recibido poco antes y que era exactamente la
misma cantidad necesaria para comprar el San Isi-
dro.

LA REVISTA [Link].

Por un tiempo no vi más a José. Un día recibí un lla-


mado telefónico de él. Quería decirme algo. Lo cité en
mi casa. Me cantó que la Santísima Virgen ahora le
había pedido hacer una revista católica para entre-
garle valores a la juventud, que se vendería en todos
los kioskos y que debía llamarse CEUCH.
—¿Qué significa ese nombre?, le pregunté.
—Cruzada Eucarística Chilena, me respondió José.
74
Finalmente se hizo. Consultamos a varias periodistas
católicas, pero todas tenían problemas de tiempo.
Entonces, como no pudimos encontrar quien nos
ayudara a escribir en ella, hablando con José, decidir-
nos tomar el toro por las astas: ¡escribiríamos noso-
tros!
Efectivamente, así comenzó a formarse el equipo de-
finitivo y estable. Todos sin experiencia en el arte de
escribir, pero con muchas ganas de colaborar en algo
tan trascendente y silencioso. Trabajamos para la re-
vista, aproximadamente, durante un año y ocho me-
ses. Fueron dieciséis números en total: uno de pre-
sentación, con la foto del Santo Padre, y quince más,
uno por cada Misterio del Rosario.
Recibimos una inmensa sorpresa cuando José se co-
municó con todo el equipo para decirnos que Nues-
tra Señora quería reunirse con todos los que habían
colaborado con la revista.
Las instrucciones eran que Ella nos esperaría en un
lugar que fuera tranquilo, solitario, incontaminado y
que quedara dentro de Santiago. No especificó nada
más. Había que salir a buscar, entonces, un lugar que
cumpliera con dichos requisitos, para lo que dejaba
libré a José.
Él me preguntó si lo podía acompañar a buscarlo.
Puse mi auto a su disposición. No teníamos idea para

75
dónde ir, así que partimos por Las Condes para
arriba, con toda calma.
Estamos hablando del mes de julio de 1988, cuando
todavía La Dehesa era bastante menos poblado y
realmente no llegaba allí la contaminación del aire ni
acústica. Se respiraba buen aire. Andábamos bus-
cando un cerrito que reuniera dichas características.
Dimos muchas vueltas hasta que de repente ¡lo en-
contramos!

RELATO PREVIO A LA DESCRIPCIÓN DE MIS VI-


VENCIAS

Cuando me enteré de que debía ayudar a recopilar


los mensajes, supe que tendría que desenterrar de
mi memoria, de mis diarios de vida, agendas, papeli-
tos sueltos, etcétera, todos los maravillosos recuer-
dos, experiencias, vivencias y escritos que han ido
construyendo mi vida desde el año 1981 en adelante.
¡Si hubiera imaginado que algún día se me pediría co-
laborar con un libro dando testimonio de lo vivido,
habría sido más cuidadosa en los detalles y fechas de
todo lo sucedido! Ya han pasado nueve años desde
entonces y hay ciertas cosas que hoy tengo claras,
como cuando la Virgen nos dijo que venía «de parte
del Señor para educarnos y conducirnos a Él».

76
A veces nos hablaba en forma colectiva, para lo cual
se posaba en un pequeño espino que había junto a la
Cruz de madera de 6 a 8 metros de alto, en la cima
del cerrito. Otras veces se posaba junto a la Cruz.
Cuando quería hablar con José solamente o con al-
guno de nosotros en particular, se desplazaba más
lejos y hacía que todos los demás nos quedáramos en
nuestro lugar rezando el Rosario comunitariamente
o cantando, de manera que no pudiéramos escuchar
nada de lo que le decía a los demás o las respuestas
de José.
Otras, cuando quería que alguno oyera lo que le decía
a uno, dos o más hermanos, se posaba más cerca, se-
guramente para que más tarde le sirviera de apoyo o
testigo.
José nos contó que cuando quería que viniera a su
presencia alguno de nosotros en especial, la veía a
Ella viva y verdadera, con todo su esplendor y, en un
recuadro, la cara del que debía ser llamado/a —sin
maquillaje, en el caso de las mujeres—. José no se
daba vuelta ni nada. Nunca apartaba su mirada de
Ella.
Hoy siento nostalgia cuando pienso en aquellos días,
sin duda, los más felices de mi vida. El gozo que sen-
tía justo antes, durante y después de cada aparición
era tan profundo y de tal magnitud que me dejaba en
un estado como nunca más me he vuelto a sentir.

77
De ahora en adelante los detalles los sacaré de mi
diario de vida pues fue aproximadamente un año y
medio el lapso durante el que Ella nos estuvo convo-
cando: por una novena (nueve días), tres días, etcé-
tera.
Generalmente era para fechas importantes de la Igle-
sia:
 15 de agosto, día de la Asunción;
 8 de septiembre: día de su nacimiento o cumplea-
ños;
 8 de noviembre: aniversario de la primera apari-
ción a José en Chagres (el día en que comienza el
Mes de María en Chile);
 8 de diciembre: día de la Inmaculada Concepción;
 11 de febrero: aniversario de su aparición en
Lourdes;
 25 de marzo: día de la Anunciación;
 16 de julio: día de Nuestra Señora del Carmen, Pa-
trona de Chile.
No recuerdo si también estuvimos en Semana Santa
u otras fechas especiales. Lo que sí sé es que nunca
fuimos convocados en Navidad.

78
¡Y LLEGÓ EL DIA DE LA PRIMERA APARICIÓN DE
NUESTRA SEÑORA PARA EL EQUIPO DE COLABO-
RADORES QUE TRABAJÓ EN LA REVISTA
[Link]!

Era el 16 de julio de 1989, al atardecer.


He aquí lo que anoté en mi diario antes de salir:
17 horas «En 30 o 40 minutos más debo partir a bus-
car a José y a otras personas. Desde allí partir juntos
a la aparición».
Todos llegamos puntualmente y comenzamos a
subir. Estábamos felices y expectantes. Yo apenas lo
podía creer. Comenzamos a rezar el Rosario. Estába-
mos rezando el segundo Rosario cuando de repente
José cayó hincado como aquella vez en Chagres. To-
dos nos hincamos también.
Dijo José:
«Es el Arcángel San Rafael. Dice que cuando llegue la
Reina debemos besar el suelo tres veces, en señal de
humildad. Dijo otras cosas más y se fue».
Un momento después, llegó Nuestra Señora. Sólo re-
cuerdo que nos citó por 9 días seguidos, a la misma
hora. Por supuesto, ninguno de nosotros veía nada,
pero el que conozca lo que allí sucedió, se dará
cuenta que es totalmente imposible que José pudiera

79
estar hablando por su cuenta con esa sabiduría, dul-
zura, acogimiento, paz y amor.
Ese día no escribí más porque llegué muy tarde y
emocionada. Recuerdo una brisa fresca. Todos tenía-
mos frío, aunque estábamos bien abrigados, premu-
nidos de buenas chaquetas.

19 de julio 1989, 22:35 horas.

Texto mi diario de vida:


«Vengo llegando de una aparición. Antes de ella, llo-
vía a cántaros.
Nos hincamos al lado de la Cruz, yo al lado izquierdo
de José. Lo sentía cómo respiraba, agitado y temblo-
roso, lleno de emoción y reverenda. José miraba ha-
cia arriba del espinito. La Señora nos pidió que hicié-
ramos la señal de la cruz y que luego levantáramos
nuestros Rosarios. Dijo José que Ella los miró. Luego
nos hizo postrarnos y José comenzó a decirnos a cada
uno su misión (aquí omitiré lo que es privado de cada
uno, pero no lo que corresponda a la misión como
Cruzados Eucarísticos).
Varias veces la Virgen lloró.

80
Dice José que viene rodeada de ángeles de meses
hasta de unos 12 años y que la contemplan embele-
sados; que, cuando reciben una orden de Ella, pue-
den mirarnos a nosotros, especialmente los hijitos
fallecidos de dos señoras que estaban presentes en
la aparición; que San Rafael vino con una túnica
verde agua y que otros ángeles la tenían celeste o ro-
sado pálido. Todos están dentro de una nube lumi-
nosa, muy cristalina y blanca como la nieve.
Uno, en esos momentos, no quisiera moverse más de
allí. Parece increíble estar así y saber que nos queda
poco tiempo y que nos ha entregado el Ancla de Sal-
vación, también para nuestras familias, con nuestros
sacrificios y oraciones. Esa noche, cuando nos entre-
gamos como esclavos de María, nunca se me va a ol-
vidar. Esa luna tan llena, ese cielo tan transparente...
¡era como de otra dimensión!
Hoy, cuando la Señora estaba, se despejó y salió la
luna llena maravillosa que nos iluminaba como de
día. Para variar no nos ensuciamos nada, a pesar del
barro, y sacamos fotos».

20 julio de 1989, 24 horas.

Texto de mi diario de vida:

81
«Hoy fue un día de sobresaltos. Todo me salió al re-
vés. Algunos problemas de tránsito nos retrasaron,
impidiéndonos llegar a las 19:20 horas al cerro. Ape-
nas llegó Nuestra Señora, besamos, como siempre, la
tierra.
Vino también San Isidro y le pedimos que interce-
diera por nosotros en tres gracias que él tenía y que
eran su característica: humildad, sencillez y sufrir en
silencio».

22 julio de 1989

Texto de mi diario de vida:


«A otra señora y a mí la Virgen nos pidió que formá-
ramos un grupo de oración en nuestras casas, donde
se leyera el Evangelio o la Biblia una vez por semana,
hasta el 15 de agosto, día en que volverá nueva-
mente».

24 julio de 1989

Texto de mi diario de vida:

82
«Hoy debíamos venir todos confesados, habiendo
participado en Misa y recibido la Eucaristía. Si no, era
mejor que no nos presentáramos en ese lugar. Así lo
hicimos. Nuestra Señora llegó en el segundo Misterio
Doloroso, segundo Rosario. Nos fue llamando de a
uno. A una de las señoras le pidió una oración impro-
visada, en voz alta, que resultó maravillosa. A todos,
que habíamos tenido que llevar ese día la cruz que
tuviéramos en nuestras casas y que pertenecía a
nuestras familias, nos hizo levantarla en varias oca-
siones y luego agradecer las gracias recibidas a su
Hijo Jesús».

11 agosto de 1989

Texto de mi diario de vida:


«Hicimos el grupo de oración que nos había pedido
Nuestra Señora a otra señora y a mí. Vinieron como
diez personas y aunque muchas no se conocían entre
sí, fue impresionante la calidez, el amor y la luz que
cada una de ellas recibió. El 15 de agosto será la pró-
xima aparición».

17 agosto de 1989

83
Texto de mi diario de vida:
«El 15 de agosto vino nuevamente Nuestra Señora.
Cuando subimos, estaba lloviendo suavemente. Se
han incorporado al grupo nuevas personas que han
sido llamadas desde Perú.
Estuvo dos horas con nosotros, desde las 21 hasta las
23 horas. Lo curioso es que estaba terriblemente nu-
blado y de repente salió la luna, justo sobre nosotros.
En ese momento José cayó hincado. Era el cuarto
Misterio Glorioso del tercer Rosario. Como mortifica-
ción tuvimos bastante: dos horas postrados o hinca-
dos en el suelo mojado; pero ¡valió la pena! Cuando
me tocó a mí me hizo besar la tierra tres veces. Yo sé
por qué. Había en mí varias faltas de omisión, pues
varias veces se me olvidó hacer un pequeño sacrifi-
cio y otras cosas como rezar el Rosario hincada o
postrada, como reparación, por una intención espe-
cífica. Creo que fue por las varias cosas que tenía en
mi mente.
Recordaré aquí algunas de las cosas que nos pidió en
general:
«Rezar 3 Rosarios diarios (15 Misterios). En caso
de no ser posible, rezar uno pero con devoción. No
dejarlo para la noche (El Rosario) porque estaría-
mos cansados.
Santa Misa frecuente, ojalá diaria.

84
En el Ofertorio «deben ofrecerse enteros y tam-
bién la Obra y las familias».
No debemos hablar de lo de aquí a nadie para que
el enemigo no interfiera.
Debemos besar la tierra tres veces, para no olvi-
dar que somos polvo y en polvo nos convertire-
mos».
Al irse, dijo José: “¡Miren al Cielo!” Todo estaba nu-
blado y en el preciso instante que nos hizo mirar, vol-
vió a salir la luna para luego volver a desaparecer. No
había salido nunca la luna en toda la noche, salvo en
esas dos oportunidades.
No volverá hasta el 8 de noviembre. Debemos conti-
nuar con los Cenáculos, hasta esa fecha, una vez por
semana.
Me siento mucho más estable anímicamente y con-
tenta desde adentro, del corazón. Saber que la Santí-
sima Virgen nos necesita, que nos ama, que está con
nosotros, que confía en nosotros, que nos llamó, que
nos eligió para esta Obra de su Hijo, me llena de gozo
y gratitud. ¡Que el Padre Eterno cuenta con nosotros,
que su Hijo Jesús necesita que lo ayudemos con ora-
ciones y sacrificios para esta nueva Obra, que es la
suya!»

85
8 de septiembre de 1989, día de la Natividad de Ma-
ría Santísima

Texto de mi diario de vida:


«Hoy es tu cumpleaños, Madrecita. ¡Ojalá recibas de
parte nuestra puros consuelos y alegrías en este día
y siempre!
Llegó el grupo que andaba misionando en la Isla de
Juan Fernández. Estuvieron nueve días. Aparente-
mente fue agotador pero todos volvieron felices.
Como es la misión de ellos, los que nos quedamos en
tierra nada más sabemos. Sólo debíamos orar por
ellos y el éxito de la misión. A la vuelta no podían ve-
nirse porque se lo impedía el mal tiempo. Nosotros,
al enterarnos —el sábado por la mañana— nos re-
unirnos en la casa de José (aunque él estaba también
en ese viaje) a rezar los tres Rosarios en comunidad.
El poder de la oración es grande porque súbitamente
se despejó el cielo y pudieron volver ese mismo día».

9 de noviembre de 1989

Texto de mi diario de vida:

86
«Anoche, a las 21:05 horas. vino Nuestra Señora al
cerro.
José dijo: “Miren al Cielo y van a ver una luz que se
mueve. Es un ángel que se va”.
Miramos y, efectivamente, en la bóveda azul-negra
de la noche, justo donde José lo señaló, vimos uña es-
trella que se desplazó de derecha a izquierda. El
suelo estaba atrozmente espinoso porque la hierba
se había secado y pinchaba bastante a través del cha-
leco o de los pantalones.
Después de rezar no sé cuántos Rosarios, fuimos acu-
diendo donde estaba el Cristo yaciente que la Señora
había pedido que trajeran de Perú, que es maravi-
lloso, seguramente para ser bendecido y devuelto a
su lugar de origen.
¡Qué curioso es lo que se produce en mí durante las
apariciones: durante el día, una total indiferencia...
¡hasta lata, diría yo, por el esfuerzo de subir al cerro
y, después del acontecimiento volverme sola a casa,
después de medianoche! Luego, mientras rezamos,
antes de que comience la aparición, yo estoy lúcida y
con el deseo ardiente de que Ella llegue pronto.
Cuando Nuestra Señora llega, pongo mucha atención
en todo lo que diga, pero no me resulta mucho por el
Rosario rezado a coro y en voz alta. Trato de rezarlo
de corazón, pero no siempre me resulta. A veces lo-
gro comunicarme con Ella interiormente pidiéndole
87
perdón por algo o intercediendo por alguna persona
concreta que en ese momento se me cruza por el
pensamiento. José, entre tanto, va llamando a dife-
rentes personas. Muchas veces yo soy de las últimas
en ser llamada y me cuesta vencer el desaliento al ver
que voy quedando para el final. Mi paciencia se pone
a prueba y también mi humildad. Me digo entonces:
debo conformarme con el lugar que me corresponda
y no querer más, incluso estar dispuesta a que no me
llame y dejar que se haga en todo la voluntad de
Dios».

9 de noviembre de 1989

Texto de mi diario de vida:


«Hoy fue la coronación de la Santísima Virgen como
Reina de la Cruzada Eucarística, en casa de José. La
coronó el padre Mark S.
José invitó a gente del barrio y un coro, además de
casi todos los Cruzados.
Por la tarde acudimos a la aparición. Recuerdo que la
luna salió justo cuando nos estábamos bajando de los
autos, al llegar. Ella ¡cosa increíble! nos salió al en-
cuentro cuando subíamos. Otra cosa insólita es que
no me cansé al subir (yo, que siempre llego con la

88
lengua afuera). Quiso que le cantáramos dos cancio-
nes y luego nos dijo: “Cada vez que me coronan hay
fiesta en el Cielo”.

Luego agregó:
«Todos ustedes son mi consuelo. Les he puesto la
luna para que nadie tropiece ni con una piedra».
Dijo José que vino con un coro de ángeles de diversos
colores y con toda la corte celestial. También vino el
Arcángel San Rafael con tres panes, una cruz y un
pescado.
Todos deberemos ponerle una flor roja a nuestro
crucifijo de madera, en nuestras casas, por nueve
días».

13 de noviembre de 1989

Texto de mi diario de vida:


«Hoy llegamos más temprano al cerro. Cuando está-
bamos empezando el segundo Misterio Gozoso, José
cayó hincado. Nos postramos y besamos la tierra
siete veces.

89
Durante toda la aparición estuve incómoda, pero Ella
nos había advertido una vez que cuando nos hincá-
ramos o postráramos, no tratáramos de acomodar-
nos sino que ofreciéramos nuestro dolor.
En un momento determinado José se acercó dónde
estábamos nosotros y dijo:
“Dice la Señora que en pocos momentos más saldrá
la luna. Hoy Ella ha venido de luto, como la Dolorosa
y por eso hemos estado en tinieblas. Que es así como
está el mundo, pero que pronto aparecerá la luna
para iluminar la noche y con ella recibiremos fuerzas
y gracias de fidelidad para cumplir la misión”.
Miré a mi alrededor. La noche estaba completamente
oscura. José mantenía la cruz de madera que tiene,
en su mano derecha. Permanecía de pie y miraba fijo
hacia otro cerro que había a mis espaldas. Nos hizo
hincarnos y mirar hacia allá. Pasó un rato y luego nos
volvimos a postrar. Yo pensaba: ¡Que valentía la de
José! ¡Yo igual creo, Madre mía, aunque no veo nada!
¡No necesito de estas demostraciones físicas para
creer!
Para nuestro asombro al rato, poco a poco, ese cerro
del fondo se empezó a iluminar por detrás con un
resplandor. Era evidente. ¡La luz iluminaba las tinie-
blas! José nos dijo:

90
Ahora la Señora está como de Lourdes y dice: “No
tengan miedo. Los tratarán como locos. Tendrán
mucho que sufrir, pero Yo estaré con ustedes”.
La luz aumentó su intensidad, haciéndose cada vez
más fuerte. ¡Se veía maravillosa! La Señora nos hizo
hincamos nuevamente y comenzó a salir la luna llena
que parecía una hostia. ¡El agradecimiento era in-
menso! Toda duda fue disipada. Fue una contun-
dente confirmación de su presencia, de su poder
como Reina de todo lo creado. ¡Por eso la Inmaculada
tiene la luna bajo sus pies pues Ella dispone de toda
la Creación para hacernos comprender cosas espiri-
tuales, por orden del Padre Eterno... de la Santísima
Trinidad!
Una vez que la luna ya estuvo arriba, Ella se trasladó
al espinito, a la rama chica donde el día anterior nos
había pedido que colgáramos nuestros Rosarios di-
ciéndonos que cada uno de nosotros se ofreciera a su
Inmaculado Corazón y por la misión. Cada uno hizo
una oración y entrega en forma espontánea y José
dijo que un pequeño ángel tomaba nota de todo lo
que cada uno de nosotros decía y a lo que se compro-
metía. Debemos pedir la gracia de la perseverancia
pues hemos recibido mucho, muchísimo. Si tenemos
conciencia de que no somos nada, si somos dóciles a
la gracia para dejarlo a El hacer en nosotros, si con-
fiamos en su infinita misericordia...todo se logrará.

91
Momentos antes de irse, la Santísima Virgen pidió
que varios de nosotros hiciéramos una oración por
diferentes sacerdotes. Yo estaba orando en mi inte-
rior por todos los sacerdotes que me han ayudado en
mi vida y justo cuando estaba pensando en mi direc-
tor espiritual, pidiendo de corazón por él y por otros
sacerdotes oí que José me dijo algo de parte de Ella
que correspondía, exactamente, a lo que estaba pen-
sando y sucediendo en mi interior.
Esto fue lo último. Todos nos despedimos cantando.
¡Cantamos muchísimo! Calculo que más de veinte
canciones. Nos parecía que Ella no se quería ir. ¡Es
que saber que las canciones la consuelan, es para vi-
vir cantando!
Dijo que volvería los días 6, 7 y 8 de diciembre. Otra
señora y yo debemos informarle de todo a nuestro
director espiritual».

15 de noviembre de 1989

Texto de mi diario de vida:

«Anoche tuvimos, nuevamente, una visita de Nuestra


Señora para todo el grupo. Como fueron muchos
mensajes personales, no los puedo consignar aquí».

92
8 de diciembre de 1989

Texto de mi diario de vida:

«Anoche, Nuestra Señora nos pidió que todos nos


acercáramos a la ramita chica del espino, que estaba
llena de rositas chicas (besitos) que le habíamos
puesto antes de que Ella llegara, ya que sabemos que
ése es el lugar donde suele posarse. Nos hizo hincar-
nos y presenciarnos que le dijo a José: “Penitencia,
penitencia, penitencia”, por más de ocho veces.
Luego vi a José sacarse la chaqueta y quedar con sólo
la camisa. Yo miraba atónita y expectante. De repente
se lanzó, sin vacilar siquiera, de cabeza, con cara y
todo, a un montón de espinos que estaban a los pies
del lugar en que Ella se posaba en ese momento (es
como un colchón de ramas secas de espino).
José gemía y se revolcaba sobre ellos. Lo hacía tan
lastimeramente que se me partió el corazón, por lo
que no pude contener algunas lágrimas. Decía: “Te lo
ofrezco, Madre mía, por la Iglesia”.
Yo pensé en Jesús sufriente que gemía por los peca-
dos de los hombres. Apenas pude sustraerme, pensé:
“¡Va a quedar rasguñado por más de un mes! ¡Si al-
guien nos viera desde afuera creería que José está
loco, pues esto es antinatural a los ojos humanos!”

93
Poco antes de irse nos pidió que todos levantáramos
las imágenes que habíamos traído y las bendijo. Poco
después se fue.
Inmediatamente después, apenas Ella desapareció,
me acerqué a José para tratar de mitigar los arañazos
de su piel. Lo alumbré con mi linterna que es bas-
tante potente. ¡No había rastros de ningún rasguño!»
9 de diciembre de 1989

Texto de mi diario de vida:

«La aparición del día 8 de diciembre fue muy espe-


cial, pues Nuestra Señora nos había citado más tarde
que nunca: a las 22 horas. Después entendí la razón
de aquello.
Lo que sucedió fue que, aproximadamente a las
20:45 horas., cuando fui a buscar a José, vimos pasar
una procesión con una imagen de la Virgen por el
frente de su casa. En toda la cuadra, los vecinos ha-
bían puesto pequeños altares con imágenes de la
Santísima Virgen bajo diferentes advocaciones, un
Crucifijo y ¡muchas flores! Alcanzamos a verla pasar
apenas unos minutos antes de la hora en que debía-
mos partir al cerrito de La Dehesa. A más tardar, de-
bíamos salir de allí a las 21:00 horas. para llegar sin
apuro, subir el cerro y alcanzar a rezar antes de que
Ella llegara.

94
A la hora señalada nos fuimos. Fue emocionante pues
todo coincidió. Debo agregar que José siempre confió
que Ella alanzaría a pasar por su casa, en la proce-
sión, antes de que debiéramos salir.
Apenas llegamos, subimos el cerro lo más rápida-
mente posible. José estaba apurado. Fuimos seis los
que subimos juntos. Con los demás nos encontraría-
mos arriba. La luna estaba hasta la mitad y no alum-
braba mayormente; pero, a medida que íbamos su-
biendo, la luz aumentaba de manera tal que al cami-
nar nuestros cuerpos proyectaban sombra. ¡No hizo
falta para nada el uso de linternas!»

3 de febrero de 1990

Texto de mi diario de vida:

«Anoche, eran las 20:15 horas cuando José comenzó


a inquietarse pues sentía, interiormente, que ya ve-
nía Nuestra Señora.
Cuando Ella llegó, aún no estábamos todos. Era el 2
de febrero, día de la Presentación de Nuestro Señor
al Templo, día de la Candelaria. Era también el cum-
pleaños de José. Vino por apenas unos momentos y
se fue. Antes de irse nos dijo: “Penitencia, peniten-
cia, penitencia. Oren por la Iglesia. Yo soy la Madre
de la Iglesia”.

95
Volvió cuando estábamos todos. Pidió voluntarios
que quisieran lanzarse sobre un espino por la Iglesia.
Pensé que yo no sería capaz, que para mí eso sería
imposible.
Lo increíble es que, poco rato después, comencé a
sentir un deseo ardiente e incontrolable por lan-
zarme sobre uno que tenía frente a mí. ¡Estoy loca!,
pensé. Pero, fue tanto que cedí al llamado interior y
me lancé en “piquero”, como quien se tira a una pis-
cina, encima del espino, con cara, manos, brazos
abiertos; sin ninguna protección. Lo hice rezando el
Padrenuestro y ¡cual no sería mi sorpresa cuando no
sentí ningún pinchazo sino que, por el contrario, al
revisarme, después, vi que no me había quedado ni
un rasguño!
Algunas cosas que Nuestra Señora nos dijo a todos
fueron:
“Necesito su docilidad, pero más que su docilidad
necesito que aprendan a sufrir en silencio.
Todos tienen caracteres diferentes...muy diferen-
tes.
Quiero que mañana traigan una vela.
Les he puesto la luna para que los alumbre”».

96
4 de febrero de 1990

Texto de mi diario de vida:

«Ayer, después que rezamos los 15 Misterios del Ro-


sario, Ella llegó.
Confieso que es maravilloso escuchar cómo cons-
truye las frases y cómo hila las ideas, con inmensa sa-
biduría. Todo, absolutamente todo coincide, todo es
impecable. No hay que interpretar nada. Si dice “ma-
ñana” quiere decir mañana y no “algún día”. ¡Y no se
le olvida detalle!
Nos pidió que nos agrupáramos sentándonos en la
hierba, uno al lado del otro. Al Padre Demetrio, al Pa-
dre Sergio y al Padre Miguel les indicó un asiento
para cada uno, sobre unos troncos cortados.
Nos dijo: “No les puedo ofrecer un lugar mejor en
medio de la naturaleza, pero en el Cielo estarán
más cómodos... ¡Escuchen los grillos y los sapitos!
—¡qué tierna para nombrarlos! —Miren los autos
que pasan por la carretera. Oren por los que van
allí, porque muchos de ellos le dan la espalda a Mi
Hijo”.
Luego, desplazándose hacia la Cruz inmensa nos
llamó: “Vengan a la Cruz”.
Cuando Nuestra Señora se fue nos dejó en completa
paz».
97
5 de febrero 1990

Texto de mi diario de vida:

«De repente José dijo verla con una ropa negra.


El Padre Miguel le dijo a José: “¡Descríbela!” A lo que
él respondió: “La vestimenta es negra, muy bien
planchada, con unos tablones. Usa sandalias (des-
pués la vio también con zapatos). Tiene un capuchón
grande que le llega hasta la cintura, un bello rosario
y una gran Cruz —que sería la de la Cruzada— que
se asoma por debajo del escapulario negro. Tiene un
cuello blanco”.
Ella nos contó una parábola sobre un agricultor que
tenía mucha fruta cosechada y que prefirió darles el
sobrante a los cerdos, o dejarlo para que se lo comie-
ran los gusanos, antes que dárselo a los pobres. Al fi-
nal, al agricultor se le secaron los árboles y lo perdió
todo. “Ustedes no, hijos míos. Todo los que se les ha
dado es para que lo compartan, sin egoísmos”».

6 de febrero 1990

Nuestra Señora hizo una analogía con las flores. Dijo


que en su Jardín no podía haber flores marchitas.

98
«Las personas que no oran también se marchitan
como las flores. Su fe se debilita. Las flores para
estar bien necesitan de toda el agua necesaria.
Igualmente sucede con las personas y la oración».

8 de febrero de 1990

Texto de mi diario de vida:

Hoy nos dijo Nuestra Señora:


“Entréguenme sus dolores, sus penas y también
sus alegrías.
A los jóvenes les cuesta mucho hacer pequeños sa-
crificios. Las comodidades no los dejan ser fuertes.
No les den todo para que crezca en ellos la recie-
dumbre. Que en sus hogares haya un espíritu de
sacrificio.
Cada uno de ustedes tiene un temor distinto. No se
preocupen. Lo que importa es su fe.
Váyanse con paz”».

17 de febrero de 1990

Texto de mi diario de vida:

99
«Casi inmediatamente después llegó Nuestra Señora.
Vino vestida como de Lourdes y después como la Do-
lorosa, con una capa negra y una corona de espinas
que Ella explica como la representación de las heri-
das que “me causan algunos miembros de la jerar-
quía eclesiástica”.
Luego, José pegó un grito: por primera vez Ella le
mostró su corazón sangrante y su espalda lacerada
con latigazos que le causaban algunos hijos consa-
grados que “desvían a mis hijos con ideas liberado-
ras”. Añadió que había que orar mucho por ellos.
Además, la Virgen pronunció estas palabras:
“Los que quieran pueden hacer penitencia en el es-
pino por sus familias y por la Iglesia.
¿Quieren ser mis apóstoles de los últimos tiem-
pos?”.
Cada uno de nosotros fue diciendo lo siguiente:
“Yo…… (ahí cada uno dijo su nombre completo)
quiero ser un apóstol de los últimos tiempos”».

18 de febrero de 1990

Texto de mi diario de vida:

«Ayer pusimos en un círculo las flores nuevas que


habíamos traído, prendimos las velas a los pies de la

100
Cruz y, cuando estábamos en el Primer Misterio Glo-
rioso, llegó Nuestra Señora. Pidió que se comenzara
a cantar el Avemaría y luego que todos nos uniéra-
mos en una sola voz. Debimos tomamos las manos
cantando dos canciones: “Gloria in excelsis Deo “y
“Gloria, Gloria, Aleluya ... en el nombre del Señor”.
José dijo en voz alta: “¡Está lleno de ángeles! ¡Ellos
hacen ronda con nosotros, tienen diferentes colores
pasteles y cantan lo mismo!”
Cuando esto terminó se trasladó al espinito».

16 de junio de 1990

Texto de mi diario de vida:

«La Santísima Virgen nos dijo que deberíamos bus-


car un lugar mucho más lejos. Le mostró a José un lu-
gar donde en la entrada se veían unas piedras gran-
des a ambos lados del camino, en medio de un te-
rreno árido, un agua que corría y —al fondo— un pi-
cacho nevado. José me hizo un dibujo en una servi-
lleta. ¡tuvimos que partir a buscarlo! Ella no nos dio
más pistas.
Era tan difícil saber hacia dónde ir porque si era te-
rreno árido ¿cómo podría conciliarse con ello un lu-
gar donde hubiera agua y un picacho nevado a lo le-
jos?
101
Comisionó a cuatro personas para que lo fuéramos a
buscar. Ella nos había dicho “Los esperaré personal-
mente en ese lugar”. Así reconoceríamos el lugar co-
rrecto.
Durante tres días salimos el día completo con José y
otra persona del grupo a recorrer la carretera hacia
el norte, pero ¡nada! Debo confesar que al tercer día
sentí una especie de impaciencia con saturación tan
grande que ya no quería más guerra al ver lo perdi-
dos que estábamos. Mi parte humana afloró y me
puse de mal genio en un momento determinado, en
plena carretera. A pesar de ello continuamos hasta
que oscureció, pero no pasó nada.
Por la noche, cuando vino Nuestra Señora, me sentía
muy avergonzada por mi mal comportamiento. A pe-
sar de ello, Ella nos dijo: “El lugar donde yo los es-
pero está muy cerca de donde estuvieron hoy. Es
para el lado al quería ir José”.
Nombró a seis personas esta vez y me dijo: “Mañana,
a las dos de la tarde irás con José y cuatro perso-
nas más al lugar donde Yo los espero. ¿irás?” Sí,
Madre mía, respondí».

17 de junio de 1990

Texto de mi diario de vida:

102
«Hoy iremos con los anteriormente designados a
buscar el nuevo sitio señalado por Nuestra Señora.
Con lo único que contamos es con el dibujo de José
con la visión. A las dos de la tarde deberemos salir
desde su casa. ¡Qué privilegio tan inmerecido! ¡Me
siento chica, débil, indigna de estar entre ellos; pero,
por sobre todo, me sobrecoge pensar que Ella nos es-
tará esperando en ese lugar!»

20 de junio de 1990 (miércoles, 0:50 a.m.)

Texto de mi diario de vida:

«Nuestra Señora le dijo a una persona que estaba a


mi lado: “Quiero que sepas que en esta rama estoy
Yo. Mírala. La estoy pisando”. Efectivamente, se
movía sólo una rama, la más larga.
A una pareja que había sido llamada y que poco
tiempo atrás había perdido a su hijito les dijo: “El do-
lor que ustedes sintieron con la pérdida de su hijo
es igual al que Yo siento por cada hijo que se va”.
A todos nos habló de esta manera:
“Todos ustedes deben cumplir con sus deberes de
estado, pero hechos con amor.
No les prometo felicidad en este mundo sino en el
Cielo. Aquí sufrirán para ayudar a mi Hijo para
salvar al mundo, pero sufran en silencio.
103
El viernes traigan un cuadro del Sagrado Corazón
para ser bendecido en este lugar. Mañana jueves
cada uno preparará a la hora de nuestra cita (20
horas) esta consagración al Sagrado Corazón en
sus hogares.
Santiago 3,1-2 ¡hasta la eternidad!”».
Cita bíblica Santiago 3,1-2:
Hermanos, que no haya muchos entre ustedes que pre-
tendan ser maestros; sepan que los maestros seremos
juzgados con más severidad, y no olviden que, como
todos, cometernos errores.
Si alguien no peca con su lengua, es un hombre per-
fecto, capaz de dominar toda su persona. A los caballos
les ponernos un freno en el hocico para dominarlos:
con el freno someternos todo su cuerpo. Lo mismo los
barcos: por grandes que sean y estén impulsados por
fuertes vientos, el piloto los maneja con un pequeño ti-
món, a voluntad del piloto. Del mismo modo, la lengua
es algo pequeño, pero que puede mucho.
Basta una llama pequeña para incendiar un bosque
inmenso. La lengua también es un fuego. Es un mundo
de maldad nuestra lengua; mancha a toda la persona
y comunica el fuego del infierno a toda nuestra vida.
Animales salvajes y pájaros, reptiles y animales mari-
nos de toda clase son y han sido dominados por el hom-
bre. La lengua, por el contrario, nadie puede domi-
narla: es un látigo incansable, lleno de mortal veneno.
104
Con ella bendecimos a Dios Padre y con ella maldeci-
mos a los hombres hechos a imagen de Dios. De la
misma boca salen la bendición y la maldición.
Hermanos, no puede ser así: ¿Puede brotar de la
misma fuente agua dulce y agua amarga? ¿Puede una
higuera producir aceitunas o la vid higos? Tampoco el
mar puede dar agua dulce.

23 de junio de 1990

Texto de mi diario de vida:

«El jueves 21 ¡encontramos el lugar en la montaña!


Anoche, día 22 de junio, fue viernes y era el día del
Sagrado Corazón. Para cumplir con lo que la Señora
había dicho vinieron a mi casa José y otra persona del
grupo. Desde allí partimos al cerro, con dos personas
más que fueron llamadas.
Ella le preguntó a uno de ellos si quería consagrarse
a su Corazón Inmaculado, Hoy sábado era el día In-
maculado Corazón de María.
Nuestra Señora dijo que volvería los días 13, 14 y 15
de agosto próximos.
Para su venida en agosto nos dijo: “Todos deben ve-
nir preparados (confesados). El que no esté prepa-
rado ¡que no venga!”»

105
7 de julio de 1990

Texto de mi diario de vida:

«Hubo bendición de un Sagrado Corazón que se en-


tronizó en la sala de estar del Refugio de Lampa».

13 de julio de 1990

Texto de mi diario de vida:

«Vengo llegando después de una aparición. La de


ayer 12 fue la primera de esta serie de cuatro días
que nos anunció Nuestra Señora: los días 12, 13, 14
y 16 de julio.
Ayer nos dijo que la canción del Avemaría era la can-
ción que más le gustaba porque le hacía recordar el
día que el Padre Eterno le envió al arcángel San Ga-
briel para que le anunciara que Ella iba a ser la Madre
del Salvador.
Algunas de otras frases de Ella que recuerdo son:
“Todo lo que pidan en una oración de corazón
tiene la esperanza de ser concedido”, o algo así.
“Lean la segunda Carta de San Pedro, Cap. 2,1-22
esta noche”.
Cita bíblica Carta de San Pedro, Cap. 2,1-22:

106
Hubo falsos profetas en el pueblo de Israel, y lo mismo
entre ustedes habrá falsos maestros que introducirán
novedades dañinas; por renegar del Maestro que las
salvó, se atraerán una pronta perdición. Muchos, sin
embargo, imitarán sus vicios, y por su culpa será des-
prestigiado el Camino de la Verdad. Llevados por el
amor al dinero, se aprovecharán de ustedes con pala-
bras engañosas. Pero ya comenzó su condenación y no
duerme la ruina que los perderá.
Esos hombres calumnian lo que no pueden entender,
semejantes a animales irracionales, nacidos para ser
capturados y muertos. Y tendrán ellos el mismo fin, re-
cibiendo lo merecido por su maldad.
Se creen felices con gozar placeres pasajeros, son hom-
bres sucios y viciosos que toman parte en sus comidas
fraternales muy contentos de engañarlos.
No pueden ver a una mujer sin desearla; no se cansan
de pecar. Seducen las almas poco firmes. En su cora-
zón se estableció el amor al dinero: son gente maldita.
Abandonaron el camino recto y siguieron a Balaam,
hijo de Bosor, que se extravió para ganar dinero ha-
ciendo el mal. El, sin embargo, fue reprendido por su
torpeza: su burra se puso a hablar de manera humana,
deteniendo al profeta en su locura. Son fuentes sin
agua, nubes empujadas por el huracán, que corren ha-
cia densas tinieblas.

107
Con sus discursos hinchados y vacíos, acarician las pa-
siones y deseos impuros de sus oyentes. Logran seducir
a los que apenas acaban de librarse de sus errores y
logran que vuelvan a éstos.
Prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos
de la corrupción; pues uno es esclavo de lo que lo do-
mina.
En, efecto, después de haberse librado de los vicios del
mundo por el conocimiento del Señor y Salvador Cristo
Jesús, vuelven a esos vicios y se dejan dominar por
ellos; y resulta que su estado actual es peor que el pri-
mero. Más les valdría no haber conocido el camino de
la Vida Nueva, que, después de haberlo conocido, apar-
tarse de la santa doctrina que se les enseñó. Les pasa
exactamente lo que dice el proverbio: «el perro vuelve
a su vómito» y «el cerdo apenas lavado se revuelca en
el barro.
“Todos ustedes han sido elegidos por mí. Cada uno
tiene una misión diferente.
Todo lo que le he pedido a cada uno es para que así
sea hecho”.
Ayer, cuando estábamos todos hincados frente a la
Cruz nos dijo: “Retrocedan dos pasos”. Y luego:
“acérquense”.
Cada uno entendió algo diferente, unos se acercaron
entre sí, otros hacia Ella.

108
Agregó: “Así son los malos entendidos. Todos escu-
chan lo mismo y lo entienden diferente”.
A uno de los sacerdotes presentes le dijo algo que —
a pesar de nuestras oraciones en voz alta— yo escu-
ché sin querer: “Los sacerdotes se han humani-
zado. No se preocupan de mi Hijo”».

14 de julio de 1990 (sábado, 2:05 a.m.)

Texto de mi diario de vida:

«Vengo llegando de la tercera aparición de esta serie.


En la mañana estuvimos en Lampa, en un galpón que
allí existe, donde se hizo una Misa celebrada por dos
sacerdotes designados por Ella, que debían hacer
una oración personal de sanación por cada uno de los
presentes, según Ella nos lo pidió. Como era día sá-
bado, todos invitamos a personas de nuestras fami-
lias.
Dijo que quería que después de la Misa saliéramos
por la calle principal de Lampa con la imagen de San
Isidro en un anda ya que el propio San Isidro iría con
nosotros, que la procesión debía hacerse rezando en
voz alta el Santo Rosario para solucionar la sequía
existente ya que no ha llovido nada y ¡ya estamos a
14 de julio! Incluso el diario El Mercurio ha publicado

109
fotos mostrando lo seca que está la tierra de nuestros
campos.
En la aparición de la tarde en el cerrito de La Dehesa
hubo muchos mensajes personales. En un momento
determinado nos dijo:
“Muy pronto ya no estaré más aquí con ustedes.
Sólo nos encontraremos en la eternidad. Para en-
trar a la eternidad hay que cumplir los manda-
mientos”.
José además nos contó que también la Señora le ha-
bía confirmado que estaba muy contenta con la pro-
cesión con San Isidro de esta mañana en Lampa».

16 de julio de 1990 (lunes) — Día de Nuestra Señora


del Carmen

Texto de mi diario de vida:

«Hoy, a las 17:30 horas, comenzó a nevar en San-


tiago». ¡No lo podía creer! Nuestras oraciones por la
sequía, en la procesión, fueron escuchadas por el
Cielo. Inmediatamente me preparé para partir a la
casa de José, no fuera que más tarde ya no pudiera
manejar bien. Cuando salí de la casa ya había unos 3
centímetros de nieve y el auto patinó bastante.
Subimos el cerrito con mucho esfuerzo y fe. La nieve
seguía cayendo desde hacía dos horas y media. Como
110
estaban borrados todos los senderos y no había hue-
llas, no sabíamos por dónde subir.
Cuando habíamos comenzado a subir, con mucha di-
ficultad porque la nieve estaba muy blanda y se nos
enterraban los pies completos en cada pisada, José
cayó hincado. Nuestra Señora, que nos había salido a
recibir, le dijo que se pusiera de pie. Ella nos guio por
el camino más corto para llegar a la Cruz. Eso sí, para
ninguno de nosotros fue posible alcanzar la veloci-
dad de José, quien daba tremendas zancadas y se di-
ría que volaba. Los demás trastabillábamos; varios
nos caímos más de una vez. Nos ayudábamos mutua-
mente a subir hasta la Cruz lo más rápido posible.
Mientras subía pensaba en lo simbólico de esta situa-
ción. María es, verdaderamente, la que nos lleva por
el camino más corto para llegar a su Hijo Jesús.
Poco a poco fuimos llegando a la cima. Todos estába-
mos dispuestos a hincamos o postrarnos como siem-
pre, pero Ella se nos adelantó y nos dijo que perma-
neciéramos de pie. Me pareció otra lección: debemos
permanecer de pie junto a la cruz
Algunas de las frases que nos dijo fueron:
“Felices los que han llegado hoy hasta aquí.
Sus almas deben ser tan puras y blancas como la
nieve.

111
Algunos de ustedes no sienten los dedos de los pies
... El camino que les espera es difícil y helado.
Hay personas que sólo viven de lo que Dios les da,
así como esos pájaros que cantan en este mo-
mento pues no encuentran su nido.
Algunos de ustedes lo perderán todo.
No les ofrezco un camino de rosas en esta vida.
Cuando alguno sienta rencor hacia un hermano,
dígaselo. Oren primero pero no se callen. El rencor
en silencio es peor.
Todos ustedes son una familia. Cada uno tiene mi-
siones diferentes.
El sufrimiento de cada uno de ustedes debe ser
compartido por todos.
El dolor ofrecido con amor no duele tanto.
Cuando mueran pidan ser sepultados en un cajón
rústico para que no olviden que: polvo eres y en
polvo te convertirás”».

20 de agosto 1990

Texto de mi diario de vida:

«Resumen de las apariciones de los días 13, 14 y 15


de agosto recién pasados:

112
De repente José dijo: ¡No llores tanto, Madre mía!
Terminó de decir esto y súbitamente comenzó a llo-
ver unos goterones gordos que caían sobre todos no-
sotros.
José nos dijo: “La Señora dice que así tan gruesas y
abundantes son sus lágrimas por el mundo”».

El 15 de agosto, en la montaña de Chacabuco ( a las


14:00 horas, aproximadamente)

Texto de mi diario de vida:

«Ordenarnos todo y nos pusimos a rezar el Santo Ro-


sario. En eso estábamos cuando llegó Nuestra Se-
ñora. Yo podía ver claramente la cara de José que no
pestañeaba y tragaba saliva de emoción. En un mo-
mento parece que vio un rayo o algo así porque hizo
una expresión como si estuviera cegado por alguna
cosa. Luego miró algo desde muy arriba hacia el
suelo, pues sus ojos se movieron así. Sus brazos esta-
ban semiabiertos y su voz estaba llena de emoción,
hablando con suavidad.
Más tarde nos dijo a varios que tomáramos agua de
la fuente que salía desde las piedras, directamente
con la boca.
La Virgen agregó:

113
“Vayan en silencio a ese monte (a nuestras espaldas
había uno) a elegir el lugar donde será colocada
una gran Cruz, la Cruz de mi Hijo”.
Al despedirse nos dijo que a las nueve de la noche
Ella nos esperaría en el cerrito de la Dehesa.
El 15 de agosto en la noche fuimos, tal como Ella nos
lo había pedido, a las 21 horas. Esa noche era la de
los Misterios Gloriosos. Habíamos llevado muchas
flores blancas de varios tipos, la mayoría de ellos era
claveles.
Ella nos pidió que cuando llegáramos hiciéramos un
círculo en la tierra con las flores.
Nos hizo varias recomendaciones:
“Ámense los unos a los otros.
Debe haber unión entre todos los Cruzados.
La Obra será el terror de los demonios.
Reúnanse una vez al mes.
Las personas que tienen sus grupos de oración (se-
ñaladas por ella anteriormente) deben reunirse una
vez al mes a orar en el Refugio (Lampa).
Las personas que están nombradas para hacer
grupos en sus casas con las personas que ayuden
con el Refugio, deben reunirse una vez a la se-
mana.

114
Los primeros sábados del mes deberán hacer una
procesión en la montaña y plantar seis olivos en
cada viaje, de los que ya hay conseguidos (5 en el
Santuario, uno por cada una de las llagas de Nuestro
Señor y 12 más, uno por cada apóstol).
Orden en la oración, en el servicio y en el trabajo.
Un alma vale más que un mundo.
Volveré cuando hayan aprendido a amar.
Recuerden; Santiago 3,1 al 12 ¡hasta la eterni-
dad!”

Lo último que nos dijo fue:


«Oren en familia por la paz del mundo”».
23 enero de 1991

Texto de mi diario de vida:

«Hoy fui al Refugio a ver al Padre Demetrio con otra


señora del grupo, ya que ha estado muy mal de salud.
Dicen que está con cáncer.
Tenía unas ampollas ulcerosas en la piel y en la
planta de los pies. Nosotras debimos presenciar
cómo una enfermera le hacía curaciones en los pies
y en el empeine. Lo más increíble es que, a pesar de
lo débil que está, no se queja. Pensé que ver esto es

115
un ejemplo de cómo debemos actuar en el sufri-
miento en todos los niveles, ofrecerlo en silencio y
con amor»,

2 de febrero de 1991

Nuestra Señora vino hoy sólo para José, en forma pri-


vada. Era el día de su cumpleaños y este mensaje me
lo dio porque nos concernía a todos. Lo escribió José
lo más textualmente que pudo, después de la apari-
ción.
Dice así:
«Diles a tus hermanos que el único que los salvará
del terrible castigo es mi Hijo Jesús. Cuando yo los
llamé a cada uno de ustedes para comenzar esta
Obra de mi Hijo y mía los llamé vacíos, pobres es-
piritualmente pero ahora mi Hijo ha derramado
su Espíritu en cada uno de ustedes para que hagan
buen uso de ello.
Así como se les ha dado así también se les pedirá.
Se le ha infundido, a cada uno de ustedes, riquezas
espirituales y celestiales donde el ladrón ni los in-
sectos podrán destruir este tesoro. Recuerden
«donde está tu tesoro, ahí está tu corazón.
Hijito, diles a tus hermanos que se encuentre pre-
parados con sus lámparas entendidas para que,

116
cuando venga el Hijo del hombre, los encuentre
preparados. Lucas 12, 32 al 59.
No juzguen para que no sean jueces de su propio
juicio.
Ofrezcan sus cuerpos como Hostias vivas agrada-
bles al Padre Eterno.
No os conforméis, hijos míos, sino transformad
vuestras mentes y espíritus para saber los desig-
nios de mi Hijo y los míos.
El Padre Demetrio es un pilar de esta Obra.
Recuerden: fe, obediencia, caridad y humildad.
Los pordioseros no pueden esperar. Necesitan lo
mismo que ustedes.
La ramera y el ladrón, esos son tus hermanos.
Sean dóciles en las pequeñas cosas.
De nada les valen los dones espirituales y celestia-
les si faltan a la caridad. (de palabras y de obras,
aclaró José).
Acéptense a sí mismos. No puedes hablar de amor
si no te aceptas a ti mismo y aceptas a tu hermano
tal como es.
Si te equivocas, dilo. No tengas vergüenza en reco-
nocerlo. Eso es humildad.
Recuerden de rezar los tres Rosarios».

117
11 de febrero de 1991

Texto de mi diario de vida:

«La Señora vino cuando estábamos en oración en la


Cruz de la Montaña. Eran las 15:00 horas, aproxima-
damente y había un sol de pleno verano. Estábamos
muy acalorados por el esfuerzo de caminar desde el
lugar donde dejamos los autos hasta el lugar de las
apariciones. Es una hora de caminata, aproximada-
mente, según las fuerzas y el estado atlético de cada
uno. Yo me demoro esto, porque cada cierto tiempo
tengo que detenerme para recobrar la respiración en
algún lugar que proporcione un poco de sombra.
Nos dijo:
“Déjense conducir por Mí, sin preocuparse de en-
tender por dónde los quiero llevar. Yo sé el camino.
Su meta es Cristo.
Olvídense de ser felices en este mundo; no les pro-
meto felicidad en este mundo pero sí en la eterni-
dad.
¡Tiéndanse todos de espalda!”. Las pequeñas pie-
dras del cerro estaban muy calientes con el sol, por
lo que sentíamos que nos quemaba la piel, incluso a
través de la ropa. Era verdaderamente doloroso e in-
aguantable.

118
“Ahora les demostraré lo que siente un alma que
esté en el Purgatorio cuando alguien ora por ella”.
De inmediato se levantó un viento exquisito que nos
quitó todo dolor y quemazón. Cuando terminó el
viento, volvimos a sentir lo mismo que antes de él,
que nos quemábamos con las piedrecitas.
“Los que vengan a orar a este lugar los días lunes
por las almas del Purgatorio serán escuchados en
todo lo que pidan”.
Luego nos repitió dos cosas que ya le había dicho a
José, cuando lo visitó privadamente para su cum-
pleaños, el dos de febrero de 1991.
“Ustedes han recibido gracias espirituales y celes-
tiales en su corazón.
Donde está tu tesoro está tu corazón, donde el la-
drón ni la polilla pueden entrar: Lucas 12,32 al
59”.
Cita Bíblica Lucas 12, 32 — 59:
Pequeño rebaño, no temas, porque al Padre le agradó
darte el Reino. Vendan lo que tienen y repártanlo en
limosnas. Háganse bolsas que no se gasten, y júntense
riquezas celestiales que no se acaban, donde no puede
llegar ni ladrón ni polilla que destruya. Porque donde
está tu tesoro ahí también estará tu corazón.

119
Tengan la ropa puesta y mantengan encendidas sus
lámparas. Estén como hombres que esperan que su pa-
trón regrese de un casamiento para abrirle apenas lle-
gue y golpee la puerta. Felices los sirvientes a los cua-
les el patrón encuentre despiertos a su llegada. Yo les
digo que él mismo los atenderá, los hará sentarse a su
mesa y los servirá uno por uno. Felices si los encuentra
así aunque venga a la medía noche o de madrugada.
Entiendan bien esto: Si el dueño de casa supiera a qué
hora va a venir un ladrón, estaría preparado para no
permitirle entrar en su casa. Ustedes también estén
preparados, porque en el momento menos pensado
vendrá el Hijo del Hombre.
Pedro dijo entonces: “Este ejemplo ¿lo dijiste para no-
sotros no más o para todos?” El Señor contestó: “¿Cuál
es entonces el mayordomo fiel e inteligente que el pa-
trón pondrá al frente de sus sirvientes para repartirles
a su debido tiempo la ración de trigo? Feliz ese servi-
dor al que su patrón cuando llegue encuentre tan bien
ocupado. Yo les declaro que lo pondrá al frente de todo
lo que tiene. Pero si este servidor se dijera en su inte-
rior: Mi patrón demora en llegar; y se pusiera a gol-
pear a sirvientes y sirvientas, a comer, a beber y a em-
borracharse, vendrá su patrón el día que no lo espera
y a la hora menos pensada; le quitará el puesto y lo
tratará como a los traidores.

120
El servidor que, sabiendo lo que quiere su patrón, no
tenga nada preparado, ni haya cumplido lo mandado,
recibirá un severo castigo. Pero el que sin saberlo hace
cosas que merecen castigo, no será castigado con
tanta seriedad. Al que se le ha dado mucho se le exigirá
mucho, y al que se le ha confiado mucho se le pedirá
más aún.
“Hijos, no se preocupen de los demás cuando yo les
hablo. Quiero que cada uno converse sólo con-
migo.
Al que mucho ha recibido, mucho se le exigirá”».

12 de noviembre de 1991 Montaña

Texto de mi diario de vida:

«La Santísima Virgen nos solicitó enlodarnos las ca-


ras para recordarnos que polvo son y en polvo se
convertirán. Una vez que lo hiciéramos, que rezára-
mos tres Avemarías.

Luego agregó:
“Los que sienten que han sufrido mucho, que se echen
más barro”.

121
Después nos pidió que no nos miráramos los unos a
los otros, seguramente por aquello del respeto hu-
mano, para no sentirnos ridículos ni provocamos
risa mutuamente, pues esto tenía un significado pro-
fundo. Luego, para lavarnos, tuvimos que pasar uno
a uno a la vertiente.
Ella se quedó con tres sacerdotes: Padre Demetrio,
Padre Sergio y Mark S. Los demás subimos a la Capi-
lla a orar, adorar y cantar. Nos fue llamando de a uno
o por grupos a su presencia».

OTROS MENSAJES ENTREGADOS POR LA SANTÍ-


SIMA VIRGEN QUE FUERON RECIBIDOS POR JOSÉ
EN DIFERENTES APARICIONES EN LAS QUE YO
ESTUVE PRESENTE Y QUE FUERON CONSIGNA-
DOS POR MÍ PARA DAR TESTIMONIO DE ELLOS

Estos mensajes fueron escritos por mí en diferentes


papeles, agendas, cuadernos, sin tener la precaución
de anotar las fechas de cuándo nos fueron entrega-
dos. Aún no sabía que debería ayudar a escribir este
libro Hay algunos que fueron reiterados en varias
apariciones.
«Orden, orden, orden: un tiempo para orar, un
tiempo para trabajar y un tiempo para descansar.

122
Lean: Corintios 1,20-21 y 25-29; Santiago 5,9-11 y
12 -20».

Cita bíblica Corintios 1,20-21:


Sabios, filósofos, teóricos, ¿dónde están? Ante lo que
hizo Dios, ¿no se vuelve loca la sabiduría de este
mundo? Primero Dios manifestó su sabiduría, y el
mundo no reconoció a Dios en las obras de su sabidu-
ría. Entonces Dios quiso salvar a los que creen por me-
dio de la locura que predicamos.
Cita bíblica Corintios 25 — 29:
En efecto la «locura» de Dios es más sabia que la sabi-
duría de los hombres; y la «debilidad» de Dios es mu-
cho más fuerte que la fuerza de los hombres.
Hermanos, fíjense a quienes llamó Dios. Entre ustedes
hay pocos hombres cultos según la manera común de
pensar; pocos hombres poderosos o que vienen de fa-
milias famosas. Bien se puede decir que Dios ha ele-
gido lo que el mundo tiene por necio, con el fin de aver-
gonzar a los sabios; y ha escogido lo que el mundo
tiene por débil, para avergonzar a los fuertes. Dios ha
elegido a la gente común y despreciada; ha elegido lo
que no es nada para rebajar a lo que es, y así nadie ya
se podrá alabar a sí mismo delante de Dios.
Cita bíblica Santiago 5,9 — 11:

123
Hermanos, no peleen unos con otros y así no serán juz-
gados. Miren que el juez está a la puerta. Tomen como
modelo de paciencia en el sufrimiento a los profetas
que hablaron en nombre del Señor. Fíjense cómo
ahora llamamos felices a los que fueron pacientes. Han
oído hablar de la constancia de Job, y saben lo que al
final el Señor hizo por él. Pues el Señor es misericor-
dioso y tiene compasión.
Cita bíblica Santiago 5,12 — 20:
Sobre todo, hermanos, no juren por el cielo ni por la
tierra. No acostumbren jurar. Que el sí, sea sí, y el no,
no. Así no cometerán pecado.
El que entre ustedes sufra, que rece. El que esté alegre,
que cante himnos a Dios.
El que esté enfermo que llame a los presbíteros de la
Iglesia para que rueguen por él, ungiéndolo con aceite
en nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará
al enfermo; el Señor lo levantará y, si ha cometido pe-
cados, le serán perdonados.
Confiésense unos a otros sus pecados y pidan unos por
otros para que queden sanos.
La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que
sea perseverante. Elías que era un hombre como noso-
tros, rogó con insistencia para que no lloviera en el
país, y durante tres años y medio no llovió, Después

124
rogó de nuevo: el cielo concedió la lluvia, y la tierra
produjo frutos.
Hermanos, si alguno de ustedes se extravía lejos de la
verdad y otro lo hace volver, sepan esto: el que ende-
reza a un pecador de su mal camino, salvará su alma
de la muerte y se le perdonarán todos sus pecados.
«Ustedes son personas normales. Yo los he elegido.
Los quiero sanos.
Hagan Adoración al Santísimo.
Ustedes son mi Obra.
Deben guardar silencio sobre las gracias recibi-
das en la oración: puede despertar envidia en el
otro y la soberbia espiritual en ustedes. Los secre-
tos del Rey son del Rey.
Repasen mis mensajes.
No les prometo grandes alegrías en este mundo
pero sí en el otro.
Las pequeñas tareas del hogar son muy importan-
tes.
Todos los dolores que se sufren con amor duelen
menos (recordar pasaje de los espinos).
No les den todo a sus hijos. ¡Que tengan espíritu de
sacrificio!
Recen todos los días tres Rosarios. El Rosario debe
ser rezado lentamente. Si no se puede, recen uno
125
pero ¡con devoción! No dejen los Rosarios para
muy tarde, la hora del cansancio. Deben vivir el
presente. ¡Es una orden!
Todos los días deben besar la tierra por tres veces,
además de hacer tres veces la señal de la Cruz.
Ustedes deben vivir y hacer vivir el Evangelio.
Deben leer un trozo del Evangelio en la mesa fami-
liar.
Deben hacerle pequeñas atenciones a sus hijos.
¿Quieren ser mis apóstoles de los últimos tiempos?
¡Deben orar por los demás y ayudar a los herma-
nos.
Los apóstoles eran mi consuelo cuando yo estaba
en esta tierra. Ustedes son mi consuelo ahora.
De ustedes depende que se logre todo lo que les
pido en nombre de mi Hijo. ¡De ustedes depende!
Denle gracias al Padre por haberlos escogido.
Quien beba esa agua con fe y pida una gracia, le
será concedida (montaña).
Esta agua procede del Cielo (montaña).
Les hablaré a cada uno delante de todos pues para
mí son una familia.
Son un grupo pequeño.
Yo los llamaré muy pronto a este lugar.
126
Cruzados, ¡Dios lo quiere!
muchos se les ha dado dones espirituales y celes-
tiales y no han respondido. Su fe ha sido pequeña.
Dichosos los ojos que no ven y creen en mi presen-
cia. ¿Por qué dudáis?
¿Qué armonía hay entre Cristo y Belial? José le pre-
guntó: ¿Qué significa eso, Madre mía? Ella le con-
testó:
Es una palabra hebrea que significa demonio.
Recuerden que han sido revestidos con la luz del
Espíritu Santo.
Aquellos que hieren la conciencia de los débiles en
la, e pecan contra mi dulce Niño.
Antes de ir a conversar con otra persona oren un
Padrenuestro y un Avemaría.
Oración, Caridad y Amor.
Prudencia, mucha armonía, humildad, caridad y
amor.
Unos fueron sinceros y otros no fueron auténticos
ni verdaderos. Otros se callaron por temor; es el
testimonio que dieron.
Cuando hay desunión en el grupo es porque el ad-
versario está actuando.

127
Hijos, que sus hermanos reconozcan en ustedes a
mi Hijo.
La razón de ser de los Cruzados es: justicia Luz
Cristo.
Miren las aves del cielo que no siembran ni siegan
y el Padre Eterno los alimenta.
Ustedes están atados a muchas cosas.
Quien no tenga fe, vaya a mojarse la cabeza al
agua de la fuente.
Muchos creerán que ustedes son locos, pero locos
por el amor de mi Hijo.
Recuerden: polvo son y en polvo se convertirán.
Son obra de Dios».
A todos:
«Ustedes serán apóstoles de los últimos tiempos.
Ustedes serán apóstoles y testigos de la segunda
venida de mi Hijo.
La fe no debe ser como casa construida sobre la
arena, que llega el viento y se la lleva. No debe ser
construida como polvo en la piedra que, cuando
llega el mar, la limpia.
Mis Hijos Predilectos han abandonado la oración,
la penitencia, el ayuno, el sacrificio. Han relajado
sus costumbres. Viven en los placeres del mundo y

128
han abandonado su Ministerio. Yo pido el uso de
su vestuario distintivo para sacerdotes».
Sobre San Luis Rey de Francia:
«Lo importante de él es que siendo rey tuvo un
gran temor de Dios.
Deben hacer prevalecer los Protectores de la
Obra:
 Arcángel San Rafael
 San Bernardo de Claraval
 San Isidro Labrador
 San Luis Rey de Francia.
Los laicos deben dividir su tiempo en tiempo de
oración, deberes de estado y servicio.
Yo los esperaré en la Eternidad. Tengo que exten-
der el Reino de mi Hijo en otros lugares».
Cuando terminó de decir esto hizo una invitación a
los que quisieran hacer penitencia voluntaria, la se-
gunda penitencia del día, por el relajamiento de la
Iglesia. Mientras estábamos apretando los espinos
dijo:
«Sientan cómo es el estado de mi Iglesia (aclaró
José: jerarquía, Obispos...), sientan lo que sufre mi
Iglesia».
A todos:
«Vivan el momento presente.
129
Cuando haya división sepan que es el adversario
que está actuando. Cuando dos hermanos estén en
discusión nunca hablen, sino oren».
En otra oportunidad nos hizo cantar el Avemaría y
luego agregó:
«Cuando unieran pidan ser enterrados en un ca-
jón rústico de madera.
La falta de oración produce la muerte del alma.
Yo sólo soy instrumento de mi Hijo.
José es mi instrumento.
No den importancia al dinero. Vivan el presente.
No piensen en el mañana. Recuerden las aves del
cielo».

8 de noviembre 1992

José nos contó que la Santísima Virgen vino a su casa,


privadamente, rodeada de ángeles y con una corona
como de cristal de roca sobre su cabeza. José lo escri-
bió después a medida que lo fue recordando.
Estas son las palabras escritas por él:
«Estad preparados y fortalecidos para una lucha
contra Satanás.

130
El ayuno y la oración, especialmente el rezo del
Santo Rosario, les ayudará en este debate y deci-
sión de esta Obra.
Hijo: diles a mis Hijos Predilectos que sean convin-
centes y consecuentes con sus ideas. Sus nombres
han sido grabados en el Cielo y su propósito y fin
ha de ser mi Hijo, vivo y presente en la Eucaristía
durante sus vidas en este lugar.
Han de ser testimonios vivientes de Cristo. Que no
se les olvide que, al contemplar a mi Hijo, han de
estar preparados y a disposición de la Iglesia,
como lo requieren mi Hijo y su Vicario.
Hijo, diles a tus hermanos que solamente estén
disponibles para hacer la voluntad de Dios.
Hijo, diles a tus hermanos que todavía les quedan
muchas pruebas que vivir. A los que todavía no les
ha tocado someterse a estos despojos e incerti-
dumbre, desde hoy les comienza a cambiar su sis-
tema de vida, estén o no en la Cruzada Eucarística.
También en esta Obra hay laicos que quieren vivir
este espíritu consagrándose al Corazón de Jesús
como misioneros de mi Hijo y mío. La libertad del
hombre ha de ser respetada con dignidad, bajo la
moral de la Iglesia».

131
15 de agosto 1993

Estos mensajes de Nuestra Señora fueron entrega-


dos a José, privadamente, en su casa, y son para to-
dos. Él los recibe y cuando Ella se va, a medida que
los va recordando, los redacta.
«Alabado sea Jesucristo...»
«...que con su sangre nos ha salvado», contestó José,
como siempre.
«Esperé este día para comunicarles que el aban-
dono en la prueba es para probar cada día su fe en
mi Hijo.
¿Quién de ustedes ha entregado sus preocupacio-
nes y deseos al Corazón de mi Hijo y al mío? Cada
día sus problemas se tornan más grandes sin en-
contrar, muchas veces, solución porque vuestros
temores e inseguridades dominan vuestras con-
ciencias.
Yo: les dije una vez que ofrecieran todos sus pro-
blemas y preocupaciones al Corazón de mi Hijo
(José entendió que se refería al Sagrado Corazón).
¿Quién de ustedes lo hace? La única solución de
todo es el Corazón de mi Hijo. ¿Quién de ustedes le
rinde culto en el lugar principal de vuestros hoga-
res?

132
El reinará donde se le rinda culto y será la solución
a sus preocupaciones sin colocarle condiciones y
(dejando) que se haga Su voluntad.
Si ustedes llegan a alcanzar el abandono al Cora-
zón de mi Hijo, vuestras pruebas serán un bál-
samo de amor en el ardiente Corazón de mi Hijo y
así estarán ayudando a que reine el Corazón de mi
Hijo en el mundo entero.
A ustedes se les pide solamente su docilidad y su
amor».

8 de noviembre de 1993 Día en que comienza el mes


de María en Chile

Este mensaje dado a José y redactado por él después


que Ella desapareció. Nos fue entregado varios días
después, el 11 de noviembre 1993, por expreso de-
seo de Nuestra Señora,
«Alabado sea Jesucristo…
«...que con su sangre nos ha salvado», le responde
José.
«Aprendan a no ser curiosos, a vivir solamente por
la fe. Ésa ha de ser su respuesta humana. Apóyense
con solidez y firmeza en la palabra de Dios. Sean
obedientes aceptándose y aceptando la voluntad

133
de Dios en toda circunstancia. Han de peregrinar
por fe. Quien no camina por fe en este proyecto de
mi Hijo y también mío no es digno de estar en esta
Obra. Deben caminar y peregrinar por la oscuri-
dad que los acercará a los misterios de mi Hijo.
Han de preocuparse por cada uno y sufrir en un
mismo sentir de hijos de Dios.
A Chile, Perú, Estados Unidos y Panamá el Espíritu
Santo les hará comprender las virtudes y riquezas
de la Iglesia para accionar el reinado del Corazón
de mi Hijo; para que ustedes puedan confirmar a
la Iglesia el misterio de la Cruz y de la Eucaristía.
Ustedes han de ser la resurrección de la nueva era
de la Iglesia en la venida de mi Hijo triunfante. No
crean el día ni la hora en que vendrá: solamente Él
lo sabe.
Si ustedes están viviendo momentos oscuros es
(porque es) parte del proyecto.
Así como mi hijo José Demetrio entregó todo por
amor a mi Hijo y a Mí, hoy Lo está contemplando
en la Gloria.
Hijos, esto los hará libres una vez que se abando-
nen verdaderamente al Corazón de mi Hijo, y con-
fiados, vivan tranquilos como hijos de Dios.

134
Tengan una fe sencilla tan tierna como (la) de los
niños. Tengan vocación de aceptar a quien nece-
site de ustedes.
Recen, después del Rosario, las Letanías: así sabré
cómo ustedes, en una constante oración, me brin-
dan su amor.
Vayan y vivan el [Link]. Paz y voluntad en el
amor a Cristo».

8 de diciembre 1993

Estos mensajes de Nuestra Señora fueron dados a


José en su casa; recibidos privadamente, para luego
ser transmitidos a todo el grupo:
«Alabado y glorificado sea Jesucristo...»
«...que con su sangre nos ha salvado», le responde
José.
«No endurezcan sus corazones a la gracia. Las
pruebas son signos de purificación y mortificación
para Perú, Panamá y Chile. Acéptenlas humilde-
mente. Esta purificación no durará mucho tiempo.
Otros ya (la) superaron y aceptaron vivir este ca-
mino transitorio.

135
Hijo, diles que se cuiden de las fieras que estáis a
su alrededor. No dejen que por segunda vez come-
tan una equivocación, tomen el camino equivo-
cado teniendo la triste experiencia anterior, su-
friendo el dolor, la tristeza y la decepción. Muchos
de ustedes vieron todo destruido, pero no fue así.
¿Han rezado para que florezca con esa fe fuerte y
esperanzadora esta Obra y que muchos corazones
vuelvan arrepentidos?
Hijo, yo puse en tus manos un pequeño libro muy
simple para vivir más plenamente esta. Obra,
llena de amor y reglas.
Yo a ustedes les he pedido signos visibles, imáge-
nes y lugares para vivir con más amor todo esto,
entendiendo así toda esta Obra».

11 de febrero de 1994

Este mensaje entregado por Nuestra Señora a José,


privadamente:
«Hijos, ustedes están luchando no con hombres de
carne y hueso sino con fuerzas espirituales malig-
nas de las tinieblas. Muchos de ustedes han sido
emboscados por fuerzas malignas. Hijos, mantén-
ganse firmes en la fe.

136
Perú, Chile, Estados Unidos y Panamá: pidan la
protección de la Sangre de Jesús desde la cabeza a
los pies, revístanse de la armadura de la fe en esos
momentos tan difíciles y oscuros. No hagan caso
como los otros hijos que se dejaron engañar con su
razón llena de preguntas creyendo que ellos mis-
mos tenían la razón. A otros los arrastró esta
fuerza creyendo tener la razón en la vida que les
apartó de mi Hijo. Si viven en el amor tendrán
parte en el Reino Eterno».

19 de marzo 1994 23:50 horas. Día de San José

Este mensaje fue recibido por José, privadamente:

«Quien vive sometido a la carne piensa y vive en el


mundo, sumergido en ella. Pero quien vive some-
tido en el Espíritu vive en el mundo pero no siendo
de él. Si tú aceptaste vivir en el Espíritu has de
aceptar con solicitud y amor, confiado en tu fe, que
ha de ser más fuerte y desarrollada.
Sé solícito a este llamado con humildad, obedien-
cia y amor».

Abril 1995

137
Vino San Isidro a la casa de José y entregó este men-
saje privadamente:
«Nuestra Madre Celestial ha enseñado dándoles a
conocer —en forma sencilla— las verdades y prin-
cipios divinos. Os ha dado advertencia de cómo
vencer al enemigo. Les ha mostrado la disciplina a
seguir pues llegó la hora de ejercer, cada uno de
ustedes, las funciones propias de su cargo. Ustedes
permanecerán ocultos, ignorados, cuyo conoci-
miento y práctica se desarrollará en el misterio,
mostrándoles cómo prever y evitar las faltas y pe-
ligros con buen juicio, cordura, discreción y sabi-
duría. Ustedes tienen una obligación contraída
con la palabra dada. Han alcanzado la posesión de
la Cruz que os indica que seréis marcados con el
signo de acción en gran ceremonia como persona
cabal y puntual. Llegó la hora de trabajar en horas
extraordinarias como signos de bendición. Deja-
rán vuestro rastro dibujando así el plano del esca-
lón. Ustedes, como testimonios vivificantes».

En mi cuaderno tengo escrito lo siguiente:


SIGNIFICADO DE O.S.A.C.A.

Esto confirma lo escrito por José en su propio testi-


monio.

138
OSACA : Oración – Sacrificio – Apostolado
– Comunión –Amor a la Iglesia y al
Rosario.
El significado de cada una de estas iniciales es:
ORACIÓN : Rezo de los tres Rosarios, En el
grupo de oración, orar por las in-
tenciones de la Iglesia; por la mi-
sión de los cruzados e intenciones
de la Santísima Virgen respecto a
nosotros, por el Director, Subdi-
rector y sacerdotes de la Cruzada
Eucarística, y no olvidar la lectura
del Evangelio.
SACRIFICIO : Obediencia – Cada uno hace su ta-
rea según lo que se le haya pedido
a todos y en particular a cada uno.
APOSTOLADO : Grupo de oración particular y en-
tre nosotros. La procesión con San
Isidro es un apostolado en común.
COMUNIÓN : Recibir la Eucaristía ojalá diaria-
mente. Adoración al Santísimo y
reparación frente a El, pidiendo
perdón por las faltas propias y del
mundo entero.
AMOR A LA
139
IGLESIA Y
AL ROSARIO:
 Obedecer todo lo que se nos ha dicho en los
mensajes
 Asistir a la Santa Misa
 Recibir los sacramentos
 Rezar Rosarios
 Orar por el Santo Padre
 Repasar todos los mensajes
 Guardar silencio con respecto a la Obra hasta
que se nos indique
 Sufrir, no juzgar y no cuestionar
 Respetar independencia y libertad de los de-
más
 Unidad de corazones
 Oración por el grupo
 Mantener lámparas encendidas (quiere decir
actitud vigilante para no caer en tentación)
 Fidelidad a la reunión y llegar a la hora
 Aprender a escuchamos mutuamente, sin sar-
casmos ni burlas
 Ser consecuentes
 Consolar a la Santísima Virgen
 Consagración al Inmaculado Corazón de María

140
TESTIMONIO DE A. C.
Lima, Perú

José me citó con parte de mi familia para ser testigo


de una aparición el día 16 de julio de 1989. Fue una
experiencia totalmente diferente; no me lo había
imaginado así. Fueron nueve días seguidos. Formá-
bamos un grupo de gente compuesto por sacerdotes
y unos cuantos laicos.
Fuimos al cerrito de La Dehesa. Al principio el único
sacerdote era el Padre Miguel, pero después llegó
Monseñor Demetrio Bravo. Había varios laicos, algu-
nos que se han retirado y otros que todavía siguen.
Fue una experiencia muy linda. Al comienzo yo es-
taba un poco nerviosa pues no sabía de qué se tra-
taba, pero después sentí una gran paz, una gran ale-
gría. Creo que lo que recibí ahí marcó mi vida en el
sentido de que me sentí más cerca de la Virgen, más
cerca de Dios y sabía que esto sí era verdad. En nin-
gún momento dudé, sino confié que esto era de ver-
dad. Recibí paz. Al final de esos nueve días recibí al-
gunos mensajes, pero no hice preguntas. No re-
cuerdo mucho de eso.
A veces se nos pedía penitencia y la Virgen nos dijo
que «un alma vale más que un mundo». Eso nos lo
repitió varias veces y —no recuerdo si fue en esos

141
días o el 15 de agosto— nos dijo que rezáramos San-
tiago 3 hasta la eternidad, son pecados de la lengua.
No recuerdo bien la fecha, pero, en Chile, Nuestra Se-
ñora pidió un Cristo yaciente que se mandó a hacer
aquí en Lima. Era una imagen de aproximadamente
1,80 metros, muy linda, que fue enviada a Lampa,
donde el Padre Demetrio. Ahí estuvo no sé por
cuanto tiempo hasta que Nuestra Señora dijo que
ésta debía retornar al Perú y que Lima iba a ser la
sede. Fueron colocadas, la del Cristo yaciente y la
imagen de la Virgen de Lourdes —la que luego fue
coronada— tal como Ella nos lo pidió. La imagen me-
diana del Cristo yaciente fue llevada a una iglesia y
allí muchas personas iban a rezarle. El lugar se abría
los jueves, se exponía el Santísimo y muchas perso-
nas sintieron una paz, milagros o diferentes expe-
riencias al rezar ante la imagen del Cristo yaciente.
Estuvo mucho tiempo allí. Al Cristo yaciente se lo
puso en una urna y se sacaba en procesión los Vier-
nes Santos. Sé que había hecho muchos milagros y
era realmente una imagen muy especial que inspi-
raba mucha devoción. Después hubo que sacar las
imágenes pues se iba a arreglar esta iglesia. No
quedó registro de los milagros, pero sé que hay per-
sonas que han sentido algo especial, o han pedido
algo que luego se les cumplió. Otras sintieron que les
tocaron el hombro, un olor a rosas o a flores. Exacta-
mente no sé más.
142
En Lima se peregrinó la imagen de la Virgen de Lour-
des. Cuando se llevaba a las diferentes casas se les
daba una charla a los asistentes, se rezaba el Rosario,
se les daba consuelo, un poco de paz.
La imagen que estaba en la montaña, que fue traída
por orden de Nuestra Señora, está en casa de Julita,
en espera de que ordene otra cosa.
Sobre mis experiencias puedo contar que muchas ve-
ces yo le hice preguntas a Nuestra Señora, pero no en
voz alta, sino pensando, y Ella me respondió más de
una vez qué es lo que debía hacer. Luego, me pidió
que personalmente rezara por algunas personas, al-
gunas oraciones a ciertas horas, que es lo que he ve-
nido haciendo hasta ahora. Algunos de estos pedidos
fueron hechos en el cerrito y los otros, yo diría que la
mayoría, fueron en la montaña. Tuve la alegría de
que toda mi familia, que todos mis hijos e hijos polí-
ticos fueran llamados. Fue una oportunidad de estar
todos presentes, ya sea en la montaña o en el cerrito.
Fue un gran regalo para nuestra familia.
Yo recuerdo que Ella nos dijo que algunos perderían
mucho, otros lo perderían todo. En ese momento me
asusté. Pensé en mis hijos, pero, en mi caso en parti-
cular, se ha referido a cosas de otra índole que no tie-
nen mayor importancia. Gracias a Dios, salud no nos
ha faltado y después tuve la gracia de que Ella, en una

143
oportunidad, me dijera que iba a sentir su dolor. Re-
cuerdo que lo sentí muy fuerte. Recuerdo que fue en
el cerrito, en un lugarcito muy especial que llamába-
mos un pedacito de cielo o algo así. Fue realmente un
dolor muy fuerte lo que sentí. Era como una espada
que me rasgaba el pecho y me acuerdo que lloraba
mucho y Ella me decía que había sufrido igual por su
Hijo. Creo que he podido sobrellevar momentos muy
difíciles gracias a Ella. Al volver a encontrar algunos
mensajes que Ella me mandó y que no comprendí en
el primer momento, me doy cuenta de que en ellos se
mencionan momentos difíciles que yo jamás pensé
que iban a pasarme. Esos mensajes me han ayudado
a tener mucha paz, a resolver las cosas con calma.
Siento que, a pesar de todos los problemas y dificul-
tades que he tenido, inclusive en mi hogar, con la paz
que Ella me ha dado he podido superarlos y vivir el
día como nos dijo: «No miren hacia atrás», sintién-
dome con ansias de estar cerca de Ella y de Jesús.
Tengo que agradecerle a la Virgen el sentirme muy
cerca de mis hijos, muy unida, en comunicación cons-
tante con ellos, con mis nietos y, en general, con toda
la familia, aunque tengo la pena de tener a mis hijos
en cuatro países diferentes y solamente a uno en el
Perú.
Recuerdo que, aquí en Lima, Nuestra Señora me dio
el don de sanación. A él le dijo: «Sanarás...», no re-
cuerdo exactamente qué palabras agregó; pero a mí
144
me dúo algo así: «Sanarás y sacarás espíritus in-
mundos». La verdad es que me asusté un poco por-
que no sabía cómo iba a ser esto y luego empecé a
leer Hechos de los apóstoles y a conversar con per-
sonas que me dijeran cómo se debía hacer la sana-
ción. Bueno, realmente es con oración, el Espíritu es
el que actúa, no las personas. Sí, ha habido muchos
casos en que se ha logrado sacar espíritus, como el
caso de un niñito de tres años, que estaba poseído
por el demonio; de esto ha habido testigos. También
se "han limpiado" muchas casas donde había bruje-
ría, lo que en Lima es muy común. He encontrado,
con la ayuda de Julita y de X, vivencias negativas que
había que eliminar. A veces yo no he sentido nada y
ellos sí: han sentido un olor a algo sucio y lo han ubi-
cado e identificado para erradicarlo. En muchas ca-
sas nos dieron testimonio de que después de haber
sacado el libro, la cartera, la foto, lo que fuera, las co-
sas mejoraron en el hogar y ya no se presentaba nin-
guna manifestación sobrenatural de espíritus, ni
nada parecido. Sí se daban muchos casos de sana-
ción.
Creo que una de las experiencias más bonitas que he
vivido es que después he podido llevar al penal San
Jorge, con Julita, lo que la Virgen nos pidió. Julita
daba las charlas y yo más o menos aconsejaba. Les
ponía las manos a los presos para orar por ellos. Supe

145
después que muchos habían regresado al camino co-
rrecto. Rezábamos el Rosario con ellos; se les enseñó
lo más que se pudo. Luego, por problemas de política
carcelaria, nos prohibieron entrar.
En Chile, la Santísima Virgen le pidió a X que hiciera
posible llevar una misión a Juan Fernández, lo que se
hizo a cabalidad.
Es así como nos entregamos, obedeciendo la volun-
tad divina y aceptando la invitación de María Santí-
sima dentro de nuestras limitaciones. Y en este ca-
mino sólo nos queda decir: «San Gabriel, San Miguel
Arcángel, San Rafael, ponednos en presencia de Je-
sús. Señor Dios todopoderoso, poned un cerco de for-
taleza y luz a la Tierra, cubrid y abrigad a esta huma-
nidad. Serafines, querubines, arcángeles, santos pro-
tectores, dadnos a conocer la voluntad de Dios».
Gloria a Dios en lo alto, y en la Tierra paz a los hom-
bres que Él llama.

146
TESTIMONIO DE JULIA MEDINA
Lima, Perú

El día más sorprendente de mi vida fue aquel mo-


mento en que recibí la visita de mi amiga Joyce para
ponerme en antecedentes sobre unas apariciones de
la Santísima Virgen en Chile, e invitarme, de parte de
Ella, a asistir a Santiago de Chile el mes de agosto de
1990. En esa fecha no pude viajar debido a que mi
esposo fue sometido a una operación. Entonces me
envió un mensaje: «que no me apenara, que los de-
beres de estado estaban primero...Ella vendría a
Perú».
Por fin, llegó ese momento tan esperado. Conocer a
José fue una experiencia inolvidable; su espíritu de
niño y su humildad frente a la Santísima Virgen me
emocionaron, como también conocer al grupo. Escu-
char a la Santísima Virgen llamándome por mi nom-
bre. ¡Oh Dios, no me lo merecía!
Sus primeras palabras fueron: «Yo te he sacado de
un lugar donde tú me buscabas mas donde Yo
nunca me he posado, para que te hagas cargo de
este grupo y de otros, con humildad. Cuidado con
la soberbia; Satanás puede mostrarte otros cami-
nos».

147
Más tarde comprendí su mensaje: amar a las perso-
nas, ir en pos de cada una, olvidarme o retirarme de
lo que antes yo más estimaba, ayudando a reconocer
el camino, aconsejando a los que llevan penas aflicti-
vas. Velar y cuidar muy bien de la Obra.
Luego fui invitada a las apariciones de la Virgen en la
Montaña, en Chile, tres veces, en diferentes fechas, y
también fui invitada a presenciarlas aquí en Perú. Fui
enviada a Panamá, Argentina y a Ecuador en misión.
Asistí a la Montaña de Chacabuco, en Chile, en fe-
brero de 1992, donde conocí a los sacerdotes chile-
nos Padre Demetrio, Padre Sergio, otros de Estados
Unidos y de Panamá. A los sacerdotes chilenos los ad-
miré mucho por su profunda entrega y humildad.
Tuve oportunidad de conocer profundamente al Pa-
dre Sergio, cuando estuvo en Lima por unos meses.
Era una persona de noble corazón que nos infundía
seguridad con energía, perseverancia, que tomaba
decisiones precisas en los momentos de duda. Sabía
resolver problemas difíciles con amplio sentido de la
verdadera libertad y respeto. Ya era conocido en mi
país por sus Retiros.
El mensaje dejó en mi alma una huella especial y lo
recuerdo hasta hoy. Cuando viajé a Panamá a cum-
plir una misión, la Santísima Virgen me dijo: «Julia,
pon tus brazos en tu corazón; prométeme que

148
siempre me serás fiel. Tú que escudriñas el Evan-
gelio de mi Hijo, el día viernes te pondrás en ora-
ción e invocarás al Espíritu Santo Consolador y Re-
velador. No lo buscarás, será el Espíritu quien te
guíe... Lo harás bíblicamente: usarás los Evange-
lios. Escribirás a todos los Cruzadas sobre los fra-
casos y les darás una respuesta. ¡Cuánto vas a su-
frir! Muchos no te aceptarán».
Al principio me anonadó la noticia. Las lágrimas co-
rrían por mis mejillas. Al encontrarme sola en la ha-
bitación, poco a poco fui serenándome. Recordé las
palabras de la Santísima Virgen: «Yo soy la Madre de
Dios, levanten a Mí su mirada». Llegó una gran paz
a mi corazón. Torné la Biblia, busqué los Evangelios
y empecé el trabajo.
Recuerdo todos los errores cometidos por los Cruza-
dos hasta ese momento, como también sus conse-
cuencias hasta hoy. El espíritu es fuerte, pero nuestra
carne es débil.
Nos dijo: «Cuando hay dificultades en su caminar
invoquen en su auxilio a los Santos Protectores, pi-
dan ayuda, por gracia divina, y pongan en movi-
miento impulsando hacia delante la Obra, po-
niendo especial cuidado en la observación, obe-
diencia y respeto humano».

149
Recuerdo cuando Ella nos pidió buscar una iglesia
abandonada en Lima. Ese lugar sería nuestra mon-
taña o refugio. Todos unidos empezamos a buscarla.
Creo que la Santísima Virgen nos puso el mapa de
ubicación mental en cada uno porque no fue difícil
encontrarla. Todos juntos hicimos la limpieza de este
lugar desatendido por muchos años. Sacamos los es-
combros producidos por un terremoto que motivó
su clausura, y dejamos brillante el lugar donde se ex-
ponía el Santísimo todos los jueves eucarísticos. En
Semana Santa, la imagen del Cristo Yaciente se sa-
caba en procesión. La devoción de las personas se
multiplicaba cada año en los jueves eucarísticos y los
ritos de Semana Santa. Como la Santísima Virgen nos
dijo: «No se preocupen de las paredes, puertas y
ventanas, de la decoración se encargarán mis hi-
jas Julia y Cecilia», todo lo hicimos conforme nues-
tras limitaciones.
Por deseo de nuestra Madre Santísima, Ricardo
mandó a hacer una imagen del Cristo Yaciente de ta-
maño natural, como señal de bendición y símbolo de
la familia. Dijo: «En oración frente a su imagen pon-
drán todo aquello que ha de venir en el futuro; ya
que las necesidades espirituales y humanas están
basadas en la Cruz y en la Eucaristía».
El Padre Demetrio, como Superior de los Cruzados
Eucarísticos, redactó un documento en el cual indi-
caba que, por deseo de Nuestra Santísima Madre,
150
fuera trasladada la dirección de todos los Cruzados
Eucarísticos desde la ciudad de Santiago de Chile a la
ciudad de Lima, Perú, lo mismo que la imagen del
Cristo Yaciente que se encontraba en el refugio de
Lampa, Chile. Esta indicación fue dada el 25 de marzo
de 1992.
Este compromiso espiritual con la Santísima Virgen
cambió el ritmo de mi vida; me entregué a Su Volun-
tad, aún sin comprender. El ambiente familiar en mi
hogar siguió igual; sé que Ella se encarga de los míos
tanto en lo físico, como en lo espiritual y material. Mi
confianza es absoluta.
Sus mensajes han sido, entre otros: «Julia, haz en-
tender a tus hermanos la magnitud de esta Obra.
No tengas miedo, ni temor, yo te daré la fuerza ne-
cesaria cuando hables: el don del consejo es el don
divino más valioso. Deberás interpretar mis men-
sajes.
Serás humillada; debes ser muy humilde. Mi Hijo
conoce tu corazón. Orarás mucho. Llorarás y tus
lágrimas serán rocío para florecer las más hermo-
sas flores de amor.
Tus sufrimientos son pruebas de lo que estás pa-
sando, sufres porque estás siendo atacada. Más fe;
fortalece tu fe para que puedas cumplir mis desig-
nios.

151
Tienes que discernir entre lo que es Divino y lo que
dice tu corazón. No seas juez de tus propios juicios.
No me busquen en apariciones. Buscadme en los
Evangelios, ahí me encontrarán».
La Santísima Virgen me dijo:
«Julia, te harás cargo de los niños, ancianos, en-
carcelados, religiosos y religiosas. Muchos te
aceptarán y otros te rechazarán. Sé fiel. Promé-
teme ser fiel, aunque tú sola te abraces a la Cruz
de mi Hijo. Da a tus hermanos el amor que mi Hijo
ha puesto en tu corazón. Abrázalos a todos sin dis-
tinción. Guarda el dolor de tus hermanos. Más ora-
ción, piedad y recogimiento. Enseña a las esposas
que se sometan a sus esposos, a los hijos que se so-
metan a sus padres y los Pastores a su Iglesia».
Queda solamente el trabajo laborioso de juntar a las
familias para aceptar y reconocer el reino de Dios.
Todo mi tiempo está dedicado a la evangelización, a
la disposición divina y de mis hermanos, cum-
pliendo, dentro de mis limitaciones, todo lo pedido
por Nuestra Santísima Madre.
Actualmente los miembros del grupo de los Cruza-
dos estamos siendo guiados espiritualmente por un
sacerdote domicilio, muy Mariano, quien continúa
con todo lo que quedó paralizado. Nos hace conocer
la vida de nuestros Santos Protectores, aplicándola a

152
las necesidades de los Cruzados y cumpliendo de
esta manera las peticiones de la Santísima Virgen.
Los jóvenes Cruzados se están preparando para ir a
evangelizar a los colegios y a asesorar a los padres de
familia en zonas de escasos recursos, para brindar
una buena estabilidad emocional y espiritual. De esta
manera, ellos serán los encargados de continuar con
la misión.
Es Ella quien capitanea esta gran Cruzada poniéndo-
nos el arado en las manos, el Rosario en la mano iz-
quierda y el Crucifijo en la derecha. Para poder tra-
bajar en esta nueva evangelización, Ella nos motiva e
instruye dejando en nosotros una huella sobre el es-
píritu, haciendo desarrollar las facultades y actitudes
del alma en un cultivo intenso de abonos y riegos di-
vinos.
La Doctrina de Jesús, verdad indiscutible, es unir la
acción a la palabra, como dice el Padre Sergio en sus
once meditaciones bíblicas de su libro El Evangelio
de la actitud, inspirado por la Santísima Virgen,
donde nos muestra cómo llegar a la santidad. Pre-
para nuestro corazón para conducirnos por la vida
obrando bien, amando a plenitud.
adaptando los medios al fin y acomodándonos a las
necesidades de la vida.

153
Estas meditaciones son la llave de la puerta de nues-
tro mundo interior para abrimos a la luz divina, con-
siguiendo la victoria sobre nuestras pasiones, ya
que las palabras de Cristo son un precepto mas no un
consejo.

LAS ONCE MEDITACIONES

1. María en la Anunciación (Lucas, Cap.1Vers. 26)


Silencio y entrega
Esta doncella será el tabernáculo y el testigo más ín-
timo del gran misterio de la encarnación. Nosotros
que marchamos a tientas por los caminos de Dios,
aprenderemos de nuestra Madre estas dos fases de
la vida interior. Mirando su ejemplo, sabremos oír la
voz del Señor en el silencio de la oración y poner
nuestra vida en sus manos al igual que la Virgen en
la mañana de la Anunciación.
Nos enseña cómo discernir el silencio para no mover
el resentimiento que nos conduce a un desorden
emocional de odio y rencor.

2. María en la Visitación (Lucas, Cap.1Vers. 39)


La perfecta alegría

154
María, templo santo elegida por el Padre, preparada
por el Espíritu Santo para albergar al verbo de Dios,
visita a su prima Isabel, quien —iluminada por el Es-
píritu Santo— la felicita y la declara bienaventurada.
María abre la puerta de su interioridad para contar-
nos el secreto de su felicidad sin fronteras. Cantará
las maravillas de Dios en su alma, la oiremos en el
himno de la alegría perfecta, el Magnificat tanto
tiempo silenciada por su modestia y humildad,
La paz es como un río que viene desde las aguas pro-
fundas de Dios y quiere regar nuestras vidas para lle-
narlas de júbilo cristiano guiándonos en el aprendi-
zaje de la virtud.

3. Los magos (Mateo, Cap.2 Vers.1)


La aventura de la Fe
Por gracia fueron llamados los pastores y magos
para contemplar al Hijo de Dios, guiados por una es-
trella. Así nosotros, en nuestro largo recorrido lleno
de dificultades, caminamos con la ayuda de una luz
pequeñita: la fe, cuya luz se extingue en los momen-
tos más difíciles de nuestra vida. "Si Dios así nos guía,
a nosotros nos corresponde marchar, creer y esperar
sin vacilar".

155
Todos vivimos Ja aventura de la fe con matices dife-
rentes. Es el sendero entre luces y sombras que nos
conduce a la mansión del Padre.
La noche de la fe es una aventura muy personal. Cada
alma la atravesará a su modo, Una faceta de la cruz
con su bagaje de penas y dolores.

4. Simeón (Lucas, Cap. 2 Vers. 25)


La esperanza
Alma justa y piadosa que vivió en la esperanza y —
guiada por el Espíritu Santo— encontró a Jesús, re-
velándole que no vería la muerte antes de ver al
Cristo.
Bajo la moción del mismo Espíritu predijo la vida de
contradicción que viviría Jesús y profetizó a la Virgen
sus dolores futuros por causa de este niño.
Nuestra vida, como la de Simeón, debe estar empa-
pada en la esperanza. Éste debe ser el clima de toda
alma cristiana. No importa que una larga historia
pese sobre nuestros hombros. Siempre estaremos
abiertos al amor de Dios y su don será a la medida de
nuestra esperanza. Simeón nos enseña a creer y es-
perar confiadamente en Dios yen uno mismo, a que
nos abramos a la Voluntad Divina, incitándonos a

156
cambiar, así como a perfeccionar nuestros actos lle-
gando al conocimiento de la virtud para ponerlo en
práctica.

5. Levi (Lucas, Cap.5 Vers.27)


Oración personal
Jesús siempre está en búsqueda de cooperadores en
la inmensa faena de ayudar a extender el reino de
Dios. Busca un sí dicho con toda la fuerza y prontitud
de un alma generosa que cautive el corazón de Dios.
¡Hay tanto que hacer y son tan pocos los que abrazan
la causa de Jesús!
Cada uno de nosotros tiene una tarea señalada, indis-
pensable, que ningún otro puede efectuar en nombre
nuestro.
Estamos sellados por una vocación y un destino que
desborda los pequeños límites del yo.
Todos somos llamados para poner los pies en las
huellas de Cristo y hacer nuestra jornada junto a Él
ayudando en su obra. Jesús nos llama a encontrarnos
a nosotros mismos; que nuestras pasiones no aplas-
ten a nuestra voluntad, viendo en nosotros qué acti-
tudes o impulsos nos alejan de Él. Así, sentir su invi-
tación que nos dice "SÍGUEME", caminar por las mis-

157
mas huellas de Jesús para la gran aventura de una vo-
cación personal colaborando con nuestro obrar a ex-
tender el Reino de Dios.

6. El enfermo de la piscina (Juan, Cap.5 Vers.2)


Poder de Cristo y miseria nuestra
Jesús, varón de dolores, conocedor de todos los que-
brantos, no podía pasar de largo por este asilo del su-
frimiento.
Este encuentro con la tragedia humana será luz para
nuestra vida interior.
Jesús vino a transformar —con su vida redentora—
la conducta de los hombres. Juzga y entiende su do-
lor, maltratado por el látigo de la tribulación. Sólo El
nos quitará las amarguras de la vida con todas sus
hieles, y todo lazo de iniquidad. Bastará entonces ce-
rrar los ojos, doblar las rodillas y juntar las manos
para saber que Jesús ya descubrió nuestra desgracia.

7. Los niños (Marcos, Cap.10Vers. 13)


Infancia espiritual
La infancia espiritual ciertamente ocupa un lugar
privilegiado en el Evangelio. Jesús pone a los niños
de modelo y declara que para ser grande en su Reino
hay que vestirse de la pequeñez de la infancia. Ellos
158
poseen la mejor actitud para recibir la semilla nueva
del Evangelio.
Los niños nos enseñan a vivir el presente en pleni-
tud; ellos no tienen pasado ni miran al futuro. No sa-
ben fingir ni disimular. En su mirada limpia podemos
adivinar todo lo que les acontece. No saben guardar
secretos. No conocen todavía el hastío de la rutina.
Dejemos vivir en nosotros ese niño que todos llevar-
nos adentro. No lo ahoguemos con nuestra preten-
dida prudencia de hombre maduro y poco a poco cre-
cerá en nuestro corazón la paz de los pequeños. Si vi-
vimos en la infancia espiritual sabremos descubrir
en cada acontecimiento de la vida a Dios que viene
hacia nosotros en la eterna novedad del presente.

8. El fariseo y el publicano (Lucas, Cap.18Vers.10)


Soberbia y humildad
En esta parábola encontramos todos los elementos
para descubrir dos actitudes que se pelean el domi-
nio del alma cristiana. Nos muestra cómo construi-
mos una plataforma con el orgullo y desde ahí mira-
mos a los demás con altivez, nos fijarnos en los de-
fectos de los demás y juzgamos desde el tribunal de
una falsa virtud.

159
Aquí tenemos la actitud opuesta, la humildad. Desde
la pequeñez de nuestra vida pecadora comprendere-
mos mejor la majestad de Dios. De este modo, carga-
dos de arrepentimiento, reconoceremos la fealdad
de nuestras culpas y nos reprocharemos nuestra in-
gratitud hacia Dios.
Lo que debilita nuestro valor para este trabajo es la
soberbia que nos crea confusión y desorden a través
de la ira o violencia hiriente, alejándonos de la parti-
cipación del Reino de Dios.
Que el primer paso a nuestra ascensión sea una mi-
rada sincera sobre nosotros mismos. Abramos el co-
razón de par en par y que nuestra primera palabra
de diálogo con Dios se llame sinceridad. Sólo por la
senda de la verdad llegamos al amor.
¡Enséñanos Señor a aceptar valientemente nuestra
realidad para conquistar así la verdad liberadora!

9. La multiplicación de los panes (Mateo, ap.14


Vers.13)
Secreto de la fecundidad
El gran milagro de amor empieza cuando nuestra pe-
queñez humana se encamina hacia Cristo y comienza
a romper nuestras limitaciones y a multiplicar nues-
tras posibilidades.

160
La mirada y la intención del Señor van más lejos; les
otorgan a esos panes la misión de pronunciar el don
maravilloso renovado en los altares, la Sagrada Eu-
caristía.
Desde el día de nuestro bautismo estamos injertados
en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Ya no somos
islas sino células vivas regadas y comunicadas por la
misma sangre vivificante de Cristo.
En esas manos milagrosas de Jesús que tienen la vir-
tud de la fecundidad, ahí se multiplican nuestros
aportes; ellas son capaces de enriquecer a la gran fa-
milia humana. Sólo necesitarnos acercarnos a El con
amor en el alma y generosidad en las manos. Dios
hará maravillas en nosotros.
Administrador silencioso de mis pequeños tesoros!
Quiero llegar a ti todos los días de mi vida a depositar
entre tus manos los granos de mi pequeña cosecha,
te lo entrego a Ti para que alivies los dolores de mu-
chos.

10. Los discípulos de Emaús (Lucas, Cap.


21Vers.15)
El desaliento
Ningún enemigo de la vida espiritual es tan terrible y
persistente como el desaliento. Ningún hijo de Dios
se puede escapar a su acción paralizante. Por eso es
161
tan importante erradicar a este adversario, recono-
cer sus artimañas. Es necesario ir a la raíz del des-
aliento para sanar el corazón y cimentar nuestra vida
en la estabilidad de los planes de Dios. Siempre nos
saldrá al encuentro Jesús para reconstruir nuestras
vidas destrozadas por la desilusión.
El trabajo que hace Cristo con estos discípulos es más
admirable que inmutable y su pericia para tratar los
corazones Sobrepasa todos nuestros métodos psico-
lógicos.
El secreto consiste en despojarnos de nuestros pla-
nes —por muy edificantes que parezcan— y dar lu-
gar a planes de Dios más sólidos, ocultos y grandio-
sos. Nuestra incapacidad para apreciar cualquier cir-
cunstancia, oculta por el velo del desaliento, no nos
permite descubrir a Jesús y El es quien, a través del
Evangelio, nos entrega la llave de la felicidad, de
aquella puerta secreta que no nos es fácil descubrir.
Nos abre los ojos para salir del error. Con esa llave de
la virtud penetraremos en ese lugar de dificil acceso
para descubrir todo aquello que está oculto bajo la
luz del Padre; nos fundiremos con Él en un abrazo
eterno de gloria y felicidad.
11. Primera aparición de Jesús en el Cenáculo
(Juan, Cap.20 Vers.19)
La paz

162
Jesús nos concede la paz cuando menos se espera y
en el filo del dolor. Es amigo de cambiar las situacio-
nes repentinamente. Como un rayo en medio de la
noche, Él siempre llega a la raíz de la realidad. La
transforma desde adentro con su toque Divino y hace
surgir un panorama espiritual completamente nuevo
e inesperado.
Jesús es amigo de las gracias perpetuas. Conoce a los
hombres y el futuro de su Iglesia.
Nos deja el nacimiento del Sacramento de la Peniten-
cia, manantial que regará las almas de los pecadores
con un perdón que es Divino, pero que se repartirá
por manos humanas. Nos dejó el remedio contra el
pecado que roe la felicidad.
Nos deja el Sacramento de la Eucaristía, como una
mano tendida a través de los siglos, para renovar las
fuerzas espirituales que nos permita llenar nuestros
corazones de paz, devolviendo la amistad con Dios,
fuente de todo gozo en esta vida.
Es así como Jesús se hace presente enseñándonos en
qué consiste la paz. Nuestra paz se llama Jesús.
Mientras el alma sufre el fuego de la prueba no debe-
mos olvidar que Jesús está siempre cerca.
Todos anhelan la paz; pocos saben en qué consiste y
cuáles son los caminos que conducen a ella.

163
Las dudas, los sobresaltos, los temores invadieron la
mansión de los hijos de Dios.
Con este broche de paz se cierra este cuadro que ha-
bía empezado en medio de la angustia y del abati-
miento.
Señor, no permitas que el peso de tu ausencia y tu
silencio quiebren mis fuerzas. Concédeme la pacien-
cia para esperarte en medio de la tormenta de la no-
che y del desierto. Enséñame a dejar en tus manos mi
desolación y mi soledad con el corazón siempre
abierto hacia Ti. A pesar de todas mis impotencias,
inclinaré la cabeza esperando que llegues un día a
depositar en mi frente tu beso de paz.
Después de estas reflexiones levantemos los ojos a
nuestra Madre y Maestra de humildad. Pidámosle
que nos ayude a morir a nosotros mismos y a toda
participación terrena, aceptando Su invitación a una
nueva vida. Pidámosle a la Santísima Trinidad que,
por gracia Divina, nos santifique para que alcance-
mos sus dones.
Que nuestra negligencia no la desmerezca. Prepare-
mos nuestro corazón. Que nuestra voluntad esté
siempre dispuesta a decir «hágase en mí tu volun-
tad», purificando así nuestro entendimiento.
Que el Espíritu Divino deposite en nosotros Su oculta
sabiduría, quedando libres de toda atadura para que

164
imprima el sello de las virtudes, y seamos un instru-
mento dócil, siguiendo los pasos de María Santísima.
Digámosle:
«Madre de todos los tiempos, muéstranos el camino
de la fe, de la alegría, de la esperanza, enseñándonos
a amar de corazón, con verdad. Mueve Tú nuestra vo-
luntad para recobrar la libertad de la esclavitud del
pecado».
Amén.

165
RESUMEN DE LOS HECHOS
José Alfaro

Los acontecimientos aquí expuestos no son la totali-


dad de lo que ha sucedido desde 1977 a la fecha, pues
nos es materialmente imposible poner por escrito
cada detalle. Sin embargo, hemos escrito la línea fun-
damental y el sentido con que la Santísima Virgen ha
caracterizado sus visitas a José Al faro Atiendes.
Sintetizando, vemos que se iluminan dos grandes lí-
neas:

1. Apariciones de carácter público y localista, en


Chagres, a un niño de trece años, a gente senci-
lla, entroncada con lo que en Chile llamamos
devoción popular, con mensajes, también sen-
cillos, y con una petición central: establecer un
lugar de peregrinaje y oración para reactivar la
fe del pueblo, la conversión del corazón y la ad-
hesión a la Iglesia Católica.

2. Anuncia también un conflicto entre Chile y Ar-


gentina, el que se supera siguiendo sus indica-
ciones expresadas en Chagres, en sus inicios.

166
TESTIMONIO DE MONSEÑOR DEMETRIO BRAVO
REFIRIÉNDOSE AL SIGNIFICADO DE LA VISITA DE
LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA EN CHAGRES,
CHILE
Cito un escrito de Monseñor Demetrio Bravo Bravo,
quien da testimonio de lo que ha significado la visita
de la Santísima Virgen en Chagres:
«Como fruto tangible de estos favores, significó para
Chile la paz con Argentina, pues el Santo Padre Juan
Pablo II, en el mes del Rosario, en noviembre de 1978,
designó al cardenal Samoré como mediador en la paz
de Chile y Argentina».

El deseo de la Santísima Virgen se convierte en obras


concretas, como son:
 Construcción de la gran gruta a la Virgen de
Lourdes, en Chagres.
 Construcción de una Capilla, en el mismo lugar
de la aparición, donada por el Obispo de la Dió-
cesis de esa época, en San Felipe, Monseñor
Francisco de Borja Valenzuela Ríos.
 Construcción de un enorme Calvario.
 Dar cumplimiento a la orden, de parte del
Obispo, para que la Congregación Salesiana se
haga cargo de oficiar Misa e imparta los sacra-
mentos en la Capilla recién mencionada.

167
 Autorización de la Iglesia acerca de que el lu-
gar sea reconocido como un Santuario y como
lugar de peregrinaje.

Actualmente el lugar está bajo la jurisdicción de los


sacerdotes Salesianos, quienes lo atienden, desig-
nado por la Diócesis de San Felipe.

ENTRE 1978 Y 1988

José se trasladó a Valparaíso por el lapso de un año,


y en 1979 regresó a Chagres donde prosiguió sus es-
tudios secundarios, en un pueblo cercano. La curio-
sidad en torno a él disminuyó y pudo llevar una vida
razonablemente normal.
Terminados sus estudios secundarios, en 1985, se
trasladó a Santiago a estudiar Publicidad. Durante
ese período trabajó en una prestigiosa editorial para
sustentarse económicamente.
En 1986 participó por un periodo en una experiencia
vocacional. Al cabo de este lapso, concluyó que aún
no tenía la madurez suficiente como 'para asumir esa
vocación de manera seria y comprometida.
Es preciso acotar cuatro observaciones de importan-
cia:

168
1. Durante estos años, José fue asistido espiritual-
mente por los sacerdotes Monseñor Demetrio Bravo,
quien lo conocía desde el año 1978 en Chagres y por
el Padre Miguel C.
Durante este periodo, José recibió esporádicas visi-
tas privadas de la Santísima Virgen. Ella le comuni-
caba mensajes de tipo personal, lo adoctrinaba
acerca de las verdades de la fe y también compartía
con José, de manera sencilla, los dolores de Su Cora-
zón por los pecados y la conducta de sus hijos en es-
tos tiempos.
El 26 de junio de 1988, la Santísima Virgen le habló,
por primera vez, en forma privada, acerca de su de-
seo de fundar una Orden Religiosa. En esa misma
oportunidad le pidió que viajara a Panamá para con-
sagrar ese país a su Inmaculado Corazón.
El 12 de julio de 1988, la Santísima Virgen dijo a José
que deseaba se comunicara con el propietario de
la editorial donde trabajaba. Quería que se edi-
tara una revista que rescatara los valores morales
de los jóvenes y que se llamara «Cruzada Eucarís-
tica Chilena». El resultado fue positivo; el empresa-
rio accedió y donó la revista en su totalidad por die-
ciséis números, tal como la Santísima Virgen lo pidió.
Fue deseo expreso de Ella que cada número de la pu-
blicación llevara la diagramación de un Misterio del

169
Rosario en la contratapa, hasta completar los 15 Mis-
terios en el número final.
Para cumplir este objetivo, José se comunicó con un
pequeño grupo de laicos que habían permanecido en
contacto con él desde el año 1981. Juntos conforma-
ron el equipo de trabajo, quedando como Director
Responsable José Alfaro y, como Representante Le-
gal, Monseñor José Demetrio Bravo.
El grupo acudió al Arzobispado de Santiago a solici-
tar un censor oficial que examinara el contenido y la
forma de la publicación, de manera que la revista se
atuviera al criterio de la Iglesia.

2. A partir del 16 de julio de 1988, la Santísima Vir-


gen se comunica con José y a un grupo de dieciocho
personas, para decirles que es su deseo la fundación
de una nueva Orden Religiosa, en la Iglesia Católica,
que se llamará «Orden de la Cruzada Eucarística».
El centro de la Orden serán la Cruz y la Eucaristía.
Pide plena adhesión al Evangelio y fidelidad a la Igle-
sia.
Hace notar que Ella será la Guía de esta Obra, de ma-
nera que la obediencia a sus deseos y peticiones es
indispensable para el éxito de la fundación. Para este
efecto pide a José que su imagen de Lourdes sea co-
ronada como Reina de la Cruzada Eucarística.

170
José es enviado por Ella a diferentes países, siempre
acompañado de un sacerdote o un laico, en viajes mi-
sioneros de Consagración a Su Inmaculado Corazón.
Todos sus deseos fueron cumplidos. Se visitaron to-
dos los países que Ella indicó.
Pide la publicación de una revista para rescatar los
valores de la juventud, cuyo nombre será Cruzada
Eucarística Chilena ([Link].). La revista se editó de
acuerdo con sus deseos.
En el transcurso de las apariciones del año 1991, la
Santísima Virgen fue delineando, con mayor preci-
sión, el orden interno de la futura Obra y su espiri-
tualidad. Aclaró que seguirá guiando Su Obra; que
continuará haciendo visitas privadas a José Alfaro
hasta cuando sea necesario, tanto en Chile como
en otros lugares del mundo donde hubiera que
fundar nuevas comunidades.

LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA NOS PIDE COLA-


BORAR CON LA ESTRUCTURACION DE UNA
NUEVA ORDEN RELIGIOSA QUE SE LLAMARÁ
«ORDEN DE LA CRUZADA EUCARÍSTICA»

El 16 de julio de 1988, en una pequeña colina en las


afueras de Santiago, José se reunió con el grupo de

171
colaboradores —tres sacerdotes, una religiosa y ca-
torce laicos—que participan en la edición de la re-
vista CEUCH (Cruzada Eucarística Chilena). Ese día
marcó el comienzo de una etapa de sucesivas apari-
ciones en las que la Santísima Virgen fue expresando
su deseo y objetivo para con este pequeño grupo.
Su petición concreta fue:
«Libremente expresaran su aceptación para cola-
borar con la estructuración de una Nueva Orden
Religiosa que se llamará "Orden de la Cruzada Eu-
carística".
Que la Orden tendrá una sola Guía y Fundadora:
La Santísima Virgen María.
Su objetivo será formar sacerdotes santos que vi-
virán la espiritualidad del [Link]. (más adelante
se explicará su significado), estrechamente unidos
al Santo Padre, para combatir en estos tiempos el
espíritu materialista, el neopaganismo y los erro-
res doctrinales que se están difundiendo en la cris-
tiandad, especialmente en América Latina a tra-
vés de la Teología de la Liberación.
Su carisma será la Cruz y la Eucaristía. Esta Orden
será el terror de los demonios».

172
OBEDIENCIA A LA IGLESIA

En el transcurso de la cuarta aparición, en la misma


colina en las afueras de Santiago, Chile, la Santísima
Virgen pidió a José ir a su Obispo y contarle lo que
estaba sucediendo. El Obispo de la Diócesis de San
Felipe, estando al tanto de todo lo acontecido, escu-
chó a José Alfaro y le pidió que lo mantuviera infor-
mado de todo lo que fuera sucediendo.
Es importante hacer notar que la Santísima Virgen
pidió silencio absoluto sobre su petición de fundar
esta nueva Orden. Los componentes del grupo han
cumplido, con rigurosidad, este deseo.
En agosto de 1992, a pedido de la Santísima Virgen,
viajamos con un grupo de personas chilenas y perua-
nas a informar a la Santa Sede de los acontecimientos
de la Virgen María en. Chagres y de esta Obra que
desea realizar en nombre de su Hijo Jesús: Orden de
la Cruzada Eucarística.
En la Santa Sede fueron recibidos por Monseñor
Francisco Javier Lozano (Councellor of Nunciatura) a
quien hicieron entrega de las revistas ya publicadas
hasta esa fecha.
Comienzan a formarse pequeños grupos en los dife-
rentes paises orientados por un sacerdote y Obispo

173
del lugar. El grupo en Chile, bajo la dirección de Mon-
señor José Demetrio Bravo, comienza a ocuparse en
adquirir y acomodar propiedades que sirvan de sede,
para cumplir con el objetivo propuesto por la Santí-
sima Virgen.

La Santísima Virgen señaló que las fechas propias de


la futura Orden son:
 Corpus Christi
 El día de la Santa Cruz (3 de mayo)

Respecto a estos dos signos Ella dijo:


«La Orden se llamará Cruzada Eucarística. Re-
cuerden que el ser Cruzado es nutrirse en el amor
de la Eucaristía; déjense consumir en las brasas
del horno ardiente del Corazón de mi Hijo. Diaria-
mente deberéis visitar a mi Hijo en la Eucaristía,
ya sea esté expuesto o en el Tabernáculo. Allí os es-
pera para hablaros en el silencio, aunque sea por
unos minutos. La Eucaristía es la fuente de la Or-
den y la Cruz es el signo de solidaridad y de amor
para con la Humanidad. Miren siempre a mi Hijo
vivo y presente en la Eucaristía, aunque no sientan
su presencia. Si no sienten amor por el sacra-
mento de la Eucaristía, pídanmelo».
Hoy es el momento de revelarlo.
174
VIAJES Y MISIONES ESPECÍFICAS

Durante los años 1988 y 1989, la Santísima Virgen le


comunicó a José, en diversas oportunidades, su de-
seo de que viajara a diferentes países y lugares
para consagrarlos a su Corazón Inmaculado. To-
dos los viajes se llevaron a cabo. Algunos de los paí-
ses y lugares visitados fueron: Cuba, Panamá, Perú,
Nicaragua, Alemania y Estados Unidos.
Expresa a José su deseo de que viaje a Alemania a
consagrar el muro de Berlín (mayo de 1989).
Dijo a José:
«En este momento no vas a comprender la magni-
tud de esta petición, pero pronto lo entenderás».

LA SANTÍSIMA VIRGEN LE SOLICITA A JOSÉ QUE


VIAJE A UNA MISIÓN AL MURO DE BERLÍN

A pedido de la Santísima Virgen, en mayo de 1989,


viajé a Alemania, específicamente a Berlín Oriental y
Occidental. Acompañado por un joven peruano, par-
timos a realizar una consagración al Corazón In-
maculado de María. Ella esperaba sólo nuestra do-
cilidad y entrega.

175
Ella nos dijo: «Tal vez por ahora no comprenderán
la magnitud de todo esto».
Estuvimos haciendo esta consagración en la Catedral
de Alemania Occidental, una Iglesia moderna, al cos-
tado de la cual se puede contemplar la destrucción
sufrida por la devastadora Segunda Guerra Mundial.
Eran sorprendentes las medidas de seguridad que
teníamos que pasar para cruzar en tren al lado orien-
tal, del que estábamos a unos pasos, en la misma ciu-
dad, dividida sólo por un muro. Hubo un momento
en que estuve muy nervioso porque a la persona que
me acompañaba le habían puesto muchos obstácu-
los.
Cuando estuvimos al otro lado del muro que dividía
la ciudad, me pareció haber retrocedido a los años
1950. Se veía que era una ciudad bonita pero muy
atrasada para el tiempo en que estábamos viviendo.
En este lugar hicimos la consagración en una Iglesia,
donde rezamos el Santo Rosario y pedimos a Nuestro
Señor y a la Santísima Virgen que derribaran el muro
que dividía a un mismo pueblo.
Este mismo día, después de recorrer esta ciudad, re-
gresamos al otro lado, a Berlín Occidental.

176
Pasaron los meses. ¡Cuál no sería nuestra sorpresa
cuando un día fue ampliamente difundida una noti-
cia por todos los medios de comunicación del mundo
entero!
¡Ese mismo año, seis meses después, había sido de-
rribado el muro que dividía a los hermanos de un
mismo pueblo! (leer Reflexión y Reportaje a Berlín
en Revista [Link]., más adelante).
Nuevamente queda en evidencia la misión de la San-
tísima Virgen como mediadora entre dos pueblos
hermanos. La vemos actuar entre los hermanos de
Berlín Oriental y Occidental. al igual como antes lo
hizo entre Chile y Argentina, según lo anunciado por
Ella en Chagres, Chile.
Nuevamente dos pueblos hermanos, que estaban se-
parados por conflictos humanos, son unidos en sus
corazones por la intercesión de María Santísima.

REFLEXIÓN SOBRE LA MISIÓN AL MURO DE BER-


LÍN

Este artículo aparece en uno de los reportajes de Re-


vista CEUCH, escrito por nosotros, apenas volvieron
José y su acompañante, después de haber cumplido
con su misión en el muro de Berlín, seis meses antes
de que éste fuera derribado.
177
Dice así:
«BERLÍN Y SU MURO
Berlín debió haber sido en la década de los treinta
una de las ciudades más grandes y hermosas de Eu-
ropa. Sus enormes plazas y su gran monumentalidad
señalan una ciudad de tipo imperial. Como conse-
cuencia de la Segunda Guerra Mundial, Alemania
quedó dividida en dos sectores de acuerdo a la inva-
sión de las tropas inglesas, francesas y estadouni-
denses, por un lado, y las soviéticas, por otro. Berlín,
su capital, quedó atrapada en la zona ocupada por los
soviéticos y, por lo tanta, dividida por un muro en
dos secciones conocidas como Berlín Occidental y
Oriental. Se ha escrito mucho acerca del muro de
Berlín. Para muchos resulta una simple división de
dos sistemas políticos. Para otros Iza sido un motivo
de vacía nostalgia, quizá un tema de variada litera-
tura, música, romanticismo. Para nosotros, fuera de
los elementos señalados, ese muro divide a alema-
nes, divide a hombres de una misma raza, lengua y
cultura; incluso a familias que han quedado imposi-
bilitadas de permanecer unidas. Los distintos siste-
mas políticos —a uno y otro lado del muro— han in-
tentado presentar dos ciudades características de los
modelos políticos que representan.

178
En Berlín Occidental vemos los adelantos tecnológi-
cos de occidente, su imponente comercio, sus restau-
rantes y vida nocturna, No escapan en este sector las
miserias y decadencia del sistema capitalista: dro-
gas, modas lamentables, música satánica, así como
un relajamiento de los valores de la sociedad.
Berlín Oriental, por su parte, es el orgullo del Pacto
de Varsovia. una de las ciudades más pujantes e in-
dustrializadas de la Europa comunista. Muchas be-
llas iglesias quedaron, paradójicamente, en esta
parte de Berlín que se caracteriza por su ateísmo. Si
bien los jóvenes de ese sector no conocen de porno-
grafía, drogas y música satánica, están imposibilita-
dos de recibir una instrucción católica que dé un sen-
tido a sus vidas, las cuales tienen como principio y fin
el sistema marxista.
Pero, como señalamos, los sistemas políticos a uno y
a otro lado del muro han ideologizado a los habitan-
tes de Berlín. Hoy existe, entre los berlineses de am-
bos sectores, gran rivalidad basada en la defensa de
sus respectivos modelos de vida. Inclusive las fami-
lias que se reúnen luego de años de separación (pues
es difícil conseguir el permiso para pasar a occidente
y las trabas para pasar a oriente no son menores), se
ven sujetas a la discusión política. Pareciera que,
fuera del muro que divide a Berlín existiese otro
muro en las mentes y en el corazón de estos hombres

179
y mujeres que se encuentran divididos por un mo-
delo político olvidando que son hombres, hermanos,
antes que políticos. Hoy se hace necesaria mucha
oración y reflexión acerca de la unidad del hombre
sobre la base de lo que es común a todos: el ser lujos
de un mismo Padre.
Berlín y su muro no son más que un ejemplo de la
división y enfrentamiento que existe entre los hom-
bres de hoy.
Reflexionemos, rompamos el muro que existe en
nuestros corazones, en nuestras mentes, y luchemos
por la unidad del hombre. Quién sabe si quizás algún
día, cuando esto haya sucedido, podamos destruir
ese otro muro que divide hoy Berlín».

PATRONOS DE LA ORDEN

En el transcurso de las primeras apariciones de 1988


la Santísima Virgen comunicó que los Santos Patro-
nos de la futura Orden serían:
San José San Rafael Arcángel San Luis Rey San Isi-
dro San Bernardo de Claraval

180
ESPIRITUALIDAD DE LA CRUZADA EUCARÍSTICA

Como ya hicimos notar, Nuestra Señora desea que


los miembros de la futura Orden Religiosa vivan la
espiritualidad del 0.S.A.C.A. He aquí lo que significa
esta sigla:
ORACIÓN
SACRIFICIO APOSTOLADO
Cultive el Cruzado con perseverancia el espíritu de
oración. Viva diariamente la experiencia de la con-
templación frente a la Eucaristía. En ningún mo-
mento, a causa del apostolado, apague su espíritu de
oración y vida interior; que más bien coordine todo
en armonía por un mejor camino de perfección evan-
gélica.
Cultive el Cruzado el amor a la Cruz. «Nadie puede
tener un amor más grande que dar la vida por sus
hermanos» n. l5, 13).
El Cruzado estará en total disponibilidad para el ser-
vicio en que la Iglesia lo requiera. Procure que su
apostolado sea un testimonio de la cari
dad de Cristo, «....que vino a servir y no a ser servido»
un. 13, 1215).

181
COMUNIÓN Para el Cruzado sea la Eucaristía la
Fuente de su vida espiritual. Se ocupará de propagar
la devoción y el culto a Jesús en la Eucaristía.
AMOR A LA IGLESIA YAL SANTO ROSARIO
Vea el Cruzado en María a la Madre de la Iglesia. El
amor a Ella lo lleve a una incondicional oración y fi-
delidad al Vicario de Cristo en la tierra, el Santo Pa-
dre.
Lo más importante que nos pide la Santísima Virgen
es el rezo diario del Santo Rosario para unirnos en
oración meditando en las diversas situaciones de la
vida de Jesús.
Con nuestra docilidad y entrega generosa, cumplire-
mos sus designios no dudando jamás que lo que Ma-
ría Santísima viene a decirnos nos hace ser más fieles
al Evangelio, que es la Palabra de Dios. Nos indica
cómo vivir en el día a día —como Ella—según la Di-
vina Voluntad del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo, viviendo en gracia de Dios.

182
MENSAJES DE LA VIRGEN

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA SIMA VIRGEN DADO


EL 11 DE ABRIL DE 1991, EN SU APARICIÓN EN LA
MONTAÑA AL INTERIOR DE CHACABUCO, CHILE

«Alabado sea Jesucristo...»


«...que con su Sangre nos ha salvado» le contesta José.
«Hijos míos, ofreced vuestros cuerpos como Hos-
tias vivas y gratas al Padre Eterno; no os confor-
méis, sino que transformad vuestras mentes para
que puedan discernir lo que quiere mi Hijo du-
rante este tiempo en que viven, y también saber mi
designio para con ustedes.
Hoy les quiero hablar de la Obediencia, la Caridad
y la Humildad. Todo esto va unido a una sola pala-
bra que es el Amor.
Yo un día les dije que hace mucho tiempo que te-
níamos designado a un pilar de esta Obra que será
el terror de los demonios. Este pilar sería mi hijo
Demetrio, que toda responsabilidad estaría a su
cargo y que sería respetada toda palabra que vi-
niera de él, siempre y cuando no vaya contra los
principios de mi Hijo.

183
La Obediencia han de asumirla con toda responsa-
bilidad y amor a vuestro superior. Considérenlo a
él como la mamá que toma a su hijo de la mano y
lo conduce donde ella quiere llevarlo. Deben ser
dóciles al Espíritu y a vuestra propia responsabi-
lidad, entregándose con entera confianza. Recuer-
den: que mi Hijo se hizo obediente hasta la muerte
y muerte de Cruz.
Hijos, mueran a ustedes mismos y a su propio yo,
abandonándose del todo, en plena confianza con
este hijo que nosotros hemos designado para esta
Orden, que es el terror de los demonios. Aquel
quien dudara de este hijo, estaría dudando de Mí.
La caridad es una de las virtudes más hermosas
que también, hijos míos, está sujeta al amor. A mu-
chos de ustedes les han sido otorgados dones espi-
rituales y celestiales. Pero de nada les sirven si no
tienen caridad con ustedes mismos y con sus her-
manos. La caridad no consiste solamente de pala-
bras o de lengua, debe nacer del corazón, de uste-
des mismos. Vuelvo a repetir, de nada les sirve ha-
ber recibido dones, si no tienen caridad.
Hoy están a prueba, no sean como esa campana
que al tocar da un mal sonido.
La caridad es una de las virtudes más hermosas
que cada uno debe cultivar y practicar.

184
Si un mendigo toca a vuestra puerta y ustedes es-
tán cenando, no mandarán a sus sirvientes y tam-
poco les dirán "den lo que sobra". No, eso no. Si no
hay más comida, ustedes les darán su propio
plato, su propia comida. No los harán esperar ni
tampoco mandarán a sus sirvientes; ustedes mis-
mos irán a atenderlos con amor, porque esos her-
manos también son importantes y son mis hijos.
No pueden hablar de amor hacia mi Hijo, si uste-
des no aman a sus propios hermanos. Como lo dijo
el Vicario de mi Hijo, estos hermanos no pueden
esperar, es aquí donde comienza también vuestra
propia caridad.
¿Quieren saber quiénes son sus hermanos? Los la-
drones, las rameras, ¡esos son sus propios herma-
nos! A ellos deben amar y aceptar, y deben ver en
ellos a mi propio Hijo.
Vuestra Humildad debe ser como una hermosa
flor con un agradable perfume como una azucena:
comenzándose a amar y aceptar ustedes mismos y
a sus hermanos. Haciéndose pequeños, dóciles y
sencillos, renunciando y muriendo a ustedes mis-
mos.
A muchos se les entregaron dones, esos dones son
vivencias personales, no faltéis a la humildad. No
digas "yo hice esto y el Señor me utilizó a mí";
desde ese momento están faltando a la caridad y a
185
la humildad. No dejen que la peste de la vanidad,
el orgullo y la soberbia se extienda por ustedes.
Huid de esta peste que son las satisfacciones hu-
manas, mueran a su propio yo.
Hijos, no sean jueces de sus propios juicios, des-
confíen de ustedes mismos.
Sean hombres de fe. Dichosos son los ojos que no
ven y creen en mi presencia. Vuestros corazones
no resistirían al ver lo que el Padre Eterno ha he-
cho conmigo.
No sean como Tomás, que necesitó poner sus de-
dos en las llagas de mi Hijo para creer.
Ustedes pongan sus dedos en las llagas de sus her-
manos sufrientes y marginados y en ellos verán a
mi Hijo».

186
MENSAJE DE LA VIRGEN DADO EL 11 DE FEBRERO
DE 1992, EN SU APARICIÓN EN LA MONTAÑA EN
CHACABUCO, CHILE

Cuando José la ve, bruscamente se lanza al suelo. Al


arrodillarse hace la señal de la cruz. Todos lo imita-
mos.
La Virgen María dice: «Alabado y Glorificado sea
Jesucristo...» («besen el suelo» dice José; todos lo ha-
cemos)
«...que con su sangre nos ha salvado», le contesta José
(tiene un diálogo silencioso).
«Apaguen todos los aparatos, porque distraen ... el
mensaje debe grabarse en el corazón.
A muchos se les han dado dones espirituales y ce-
lestiales pero no han respondido a estas gracias.
Su fe es muy poca y tiriten sus corazones frívolos...
Dichosos los ojos que no ven y creen en mi presen-
cia (tres veces) ... muchos quisieran verme, pero su
corazón no podría resistir al ver lo que el Padre
Eterno ha hecho conmigo ...
¿Por qué dudáis?
¿Qué consorcio hay entre justicia e iniquidad?
José responde: Ninguno, Madre mía.

187
¿Qué comunidad hay entre la luz y las tinieblas?
José responde: Ninguna, Madre mía.
¿Qué armonía hay entre la luz y las tinieblas?
José responde: Ninguna, Madre mía.
¿Qué armonía hay entre Cristo y Bella?
José responde: Ninguna, Madre mía.
Recuerden que han sido revestidos con la luz del
Espíritu Santo.
Aquellos que hieren la conciencia de los débiles en
la fe, pecan contra mi dulce Niño (expresión repe-
tida)».
Luego, refiriéndose a un Retiro que el grupo había rea-
lizado previamente, señaló:
«Cuando hay división en el grupo es porque el ad-
versario está actuando.
Siempre que van a conversar, oren antes. Tiene
que haber mucha armonía, humildad, caridad y
amor entre ustedes.
Todos deben tener oración. La oración es muy im-
portante. Lo contrario produce la muerte del
alma.
Hijos, que sus hermanos reconozcan en ustedes a
mi Hijo

188
La razón de ser de los Cruzados es: justicia, Luz y
Cristo.
Ustedes están atados a muchas cosas. ¿Por qué du-
dáis? Miren las aves del cielo que no siembran ni
siegan y el Padre Eterno las alimenta. Ustedes es-
tán atados a muchas cosas.
Algunos de ustedes lo perderán todo. No se preo-
cupen las cosas del mundo.
Tengan el cielo por techo, las colinas y cerros por
paredes y el suelo por piso».
Se dirige a José:
«Ve tú y lávate la cara con ese barro.
Recuerden que polvo son y polvo se convertirán.
Ustedes son obra de Dios.
Quien no tiene fe vaya a lavar su cabeza en la
fuente.
Quien tiene poca fe vaya a lavar su cabeza en la
fuente.
Todos vayan a lavar su cabeza en la fuente.
Muchos creerán que ustedes son locos, pero locos
por el amor de mi Hijo. Muchos creen que ya están
locos.
Ahora yo les pediré nuevamente algo que para
muchos puede ser una locura: vayan y lávense la

189
cara con barro. No se miren unos a otros. Acép-
tense como son.
A los dones y gracias espirituales y celestiales da-
dos por Mi y por mi Hijo Jesús no se les ha dado im-
portancia.
Todos los viernes —hasta el Sábado Santo— rezar
el Vía Crucis.
Arrodíllense todos».

MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DADO EL 7


ABRIL DE 1992 EN LIMA, PERÚ

«Orar mucho por el Perú. ¡Ay! Perú...


¡Ay, Perú, hoy los convoco acá...! ¡Ay, por la juven-
tud! ¡Ay, por las ancianas! ¡Ay, por los niños! Están
sometidos al sufrimiento y a la miseria en todas
sus dimensiones.
En vuestros rosarios orar por Obispos y vuestras
intenciones».

190
MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA DADO
EL 18 DE MAYO DE 1991, VÍSPERAS DE PENTECOS-
TÉS EN PANAMÁ

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...» «... que con


su sangre nos ha salvado» le contesta José.
«Hoy, en esta noche y en esta tierra que parece es-
tar tan dividida una de la otra por dos aguas, mi
Hijo, a través de Mí, quiere reunir a mis hijos para
que se refugien en Mi Corazón —todos mis hijos
del mundo— derramando su Espíritu de Amor so-
bre cada uno de ellos, cuando muchos de estos hi-
jos parecen vivir en tinieblas y en el hielo de la in-
diferencia.
Hijo, cuando la bestia negra parece tener un domi-
nio sobre esta tierra tomándola como centro en
una de las balanzas de las miserias del pecado en
toda su dimensión, mi dolor es más intenso porque
es una Corona de Espinas alrededor de mi cora-
zón. Cuando muchos de estos hijos —dejándose se-
ducir por la bestia, que toma dominio sobre ellos,
y donde parece ser un puente de encuentro de co-
rrupción para muchos pueblos e hijos— (están)
haciéndose esclavos del pecado, del odio, de los
placeres del sexo en toda su extensión, drogas,
egoísmo, poder, esclavos del dinero.

191
¡Ay, cuántos hijos míos que sufren las consecuen-
cias de estos desórdenes humanos, enfermedades,
hambre, frío, falta de amor y tantas otras cosas
más! ¡Qué dolor siento en mi corazón!
Cada día que pasa es una espada que traspasa mi
corazón y sobre todo cuando el pecado parece en-
trar en la Iglesia de mi Hijo, siendo para muchos
de mis hijos predilectos, los sacerdotes, una justi-
ficación humana e indiferencia frente al pecado en
todas sus dimensiones, tanto en lo social como en
lo político. Les pido que rueguen mucho; hacer pe-
nitencia y mucha oración. ¡Hijos no sean jueces de
sus propios juicios!
Hoy quiero que pases en oración viviendo ese mo-
mento de dolor, cuando mi Hijo extendió los bra-
zos en la Cruz para abrazar a toda la humanidad;
con sus pies clavados espera paciente el regreso
de sus hijos; con su costado abierto derramando
todo el amor de su corazón para bañar con su pre-
ciosa sangre y limpiar así toda iniquidad. Su mise-
ricordia es infinita.
Hoy ante esa oscuridad y esas tinieblas quiero ha-
cer brillar la luz del fuego del amor del corazón de
mi Hijo, y así derretir el hielo de la indiferencia y
del pecado. Y una vez más envía su Santo Espíritu
en esta tierra tan confundida y llena de dolor, de-
rramando una lluvia de gracias que limpiará y

192
dará vida a este marchito jardín, cuando mi ad-
versario parece tener dominio sobre todo este
pueblo.
Para purificarla, necesito la entrega, obediencia,
la docilidad, la fe, la esperanza y lo más impor-
tante y hermoso... el amor.
Hoy recuerdo cuando estábamos orando con los
discípulos de mi Hijo, en la espera de su santo es-
píritu de amor, en toda su plenitud: SABIDURIA,
ENTENDIMIENTO, CONSEJO, FORTALEZA, CIENCIA,
PIEDAD y TEMOR DE DIOS.
Quienes pertenecen a mi dulce Jesús, tienen cruci-
ficada su carne con sus vicios y deseos. Si tienen
vida en el Espíritu, déjense conducir por el Espí-
ritu».

MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA PARA LA ORDEN


SIN FECHA NI LUGAR

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...» «...que con


su sangre nos ha salvado», le contesta José.
«Este mensaje debe ser dado para la Orden.
Si ustedes fueron llamados y pusieron la mano en
el arado, en cualquier condición y miraron atrás,
no son aptos en la construcción del Reino de Dios.

193
Como dice el Santo Evangelio la mies es mucha y
los obreros pocos.
Leer, meditar y vivir: Mt 6,25-34 y Lc 12,22-34 (leer
estas citas bíblicas al final de este mensaje)
Mis hijos deben desarrollar la capacidad real de la
Oración que esté centrada en la Eucaristía y la
Santa Cruz.
Vuestras vidas son un peregrinar en la construc-
ción del Reino, es un caminar por la calle de la
amargura con vuestra Cruz, con gran sacrificio.
Vuestro Apostolado, debe ser una adaptación a las
necesidades de la Iglesia, haciéndoles ver que la
única meta es Cristo. Haciendo del trabajo hu-
mano una alegría en Cristo.
Mis hijos que quieren vivir contemplando el amor
misericordioso de mi Hijo acá en la tierra tienen
que ser entregados en una total donación en la
oración, en el sacrificio, en el apostolado, en la
oración por sus hermanos los hombres, vivir ple-
namente de la Eucaristía y haciendo Comunión
con vuestros hermanos de la Orden en lo activo
con vuestras oraciones. No dejar de rezar el Santo
Rosario en las tentaciones y hacer actos de piedad
continuamente.
La Cruzada Eucarística es una familia que trabaja
en la extensión del Reino cuyo fin es procurar la

194
santidad propia y la salvación de las almas. Uste-
des han de reconquistar el Reino haciéndoles ver
entre los esplendores del Cielo que el único fin es
Cristo. En el Cielo y en la Tierra, donde los llamen,
ahí deben estar los Cruzados al servicio del pueblo
de Dios. Los que quieren hacer vida de contempla-
ción vayan lejos, en donde el hombre no ha puesto
su mano: montañas, colinas, buscando las mara-
villas de la Creación.
Mis Cruzados han de ser el Evangelio viviente,
abandonados en el Amor Misericordioso de mi
dulce Jesús.
Hijitos invoquen el Espíritu Santo.
Hagan actos de piedad para su crecimiento espiri-
tual.
Difundid la devoción al Sagrado Corazón.
Rezad por las almas del Purgatorio.
Invocad a los protectores de la Orden: San Miguel,
San Rafael, San Gabriel, San Isidro, San Luis Rey,
San Bernardo Claraval.
Propagad la Misericordia del Rey presente y vivo
en el Sacramento de la Eucaristía y que sea un ver-
dadero altar; tened a vuestra Reina en un her-
moso altar, y que sea propio de los Cruzados.
Rompan los esquemas como Cruzados Eucarísti-
cos».
195
Cita bíblica Mateo 6, 25 — 34:
Por eso os digo: «No andéis preocupados por vuestra
vida, qué cometéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os
vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el
cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no
siembran, ni cosechan, ni siembran en graneros; y
vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis voso-
tros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros
puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a
la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocu-
paros? Observad los lirios del campo, como crecen; no
se fatigan ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en
toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la
hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al
horno, Dios así lo viste, ¿no lo hará mucho más «m vo-
sotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocu-
pados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a
beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas es-
tas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro
Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas co-
sas se os darán por añadidura. Así que no os preocu-
péis del mañana: el mañana se preocupará de sí
mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal».
Cita bíblica Lucas 12,22-34:
Dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No andéis preo-
cupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro
196
cuerpo, con qué os vestiréis: porque la vida vale más
que el alimento, y el cuerpo más que el vestido; fijaos
en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bo-
dega ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más va-
léis vosotros que las aves! Por lo demás, ¿quién de vo-
sotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo
a la medida de su vida? Si, pues, no sois capaces ni de
lo más pequeño, ¿por qué preocupados de lo demás?
Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os
digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió, como
uno de ellos. Pues si a la hierba que hoy está en el
campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste
¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!
Así pues, vosotros no andéis buscando ni qué comer ni
qué beber, y no estéis inquietos. Que por todas esas co-
sas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro
Padre que tenéis necesidad de eso. Buscad más bien su
Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.
No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le
ha parecido bien daros a vosotros el Reino. Vended
vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se
deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde
no llega el ladrón ni la polilla; porque donde esté vues-
tro tesoro, allí estará también vuestro corazón».

197
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EL JUE-
VES 18 JUNIO DE 1992, DÍA DE CORPUS CHRISTI,
EN SANTIAGO DE CHILE

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...» «... que con


su sangre nos ha salvado», le contesta José.
«Hoy en este día, quiero que les reveles a tus her-
manos mi gran dolor por la rebeldía de la Jerar-
quía de la Iglesia en Chile, no tomando conciencia
de sus responsabilidades como Pastores de Cristo,
trasladando la magnitud de esta Fiesta de Amor.
Mis lágrimas son como el océano. ¡Ay Chile, qué do-
lor me causas!
La misión la he confiado a ustedes. Hijos, recen el
Rosario, hagan oración, prácticas de piedad, sa-
crificios y ayunos, lo que no hace la gran mayoría
de mis hijos predilectos. Solamente viven someti-
dos al activismo del mundo.
Hijos, tomen conciencia de las necesidades del
mundo y de la Iglesia. Vuestros razonamientos no
sirven en este trabajo misionero.
Que el incienso del amor eleve vuestras oraciones.
No teman, muchos de estos dolores están repercu-
tiendo en muchos de ustedes para hacer sentir mi
dolor de madre».

198
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EL 25 DE
MARZO DE 1993 EN LIMA

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...» «...que con


Su Sangre nos ha salvado», le contesta José.
«Bienvenidos, en esta mi despedida.
El orden de las cosas no se puede alterar. Muchos
se han preguntado por qué escogí este lugar.
Hoy los he reunido en este lugar para hacerles re-
cordar que son hijos de la Iglesia, fieles al Vicario
de mi Hijo y a los Pastores de la Iglesia.
Sergio, hijo mío, has sufrido mucho durante largo
tiempo de desolación, tristeza, soledad, tormen-
tos. Si, mis hijos conocieron lo que has sufrido...
Yo te he traído a mi refugio para tu descanso. Tus
sufrimientos, tormentos ya han pasado. Muchas
veces te has sentido extraño en ese lugar de mi re-
fugio. Ya cumpliste el tiempo que te di; yo siempre
estuve a tu lado en todos esos momentos de oscu-
ridad, soledad...
Para una mayor santidad:
 oración
 rosario
 evangelio
 alabanza y

199
 contemplación.
Muchos de ustedes viven quejándose de las peque-
ñas cruces y se quejan y se quejan... Cuando no sa-
ben resistir los sufrimientos y las cruces pesadas
es porque aún no aman lo suficiente a mi Hijo Je-
sús. ¡Han de aceptar por amor, para una mayor
santidad!
Ante los enemigos visibles e invisibles repetirán
siempre: ¡JESUS, JESUS, JESUS!
Os repito lo que dije en Chile, no he venido a decir-
les el futuro, sino que vivan día a día. Vivid como si
fuese el último día de vuestra vida; el tiempo es
corto y corta es vuestra vida.
vuestros nombres están grabados en mi corazón y
en el de mi Hijo.
Yo acompañé a mi Hijo desde que nació hasta el
Calvario. Yo no pude hacer nada para ayudar a mi
Hijo mis manos cogían la tierra y me preguntaba
¿qué han hecho con mi Hijo? Nadie sabía que al
que estaban crucificando era el Hijo de Dios, sola-
mente Yo y sus seguidores. ¡Yo estuve siempre al
pie del Calvario! Cuando lo bajaron de la Cruz, lo
recibí en mis brazos. Cuando nació mi Hijo, ¡todas
las puertas de Belén se cerraron!
No me busquen en apariciones: ¡búsquenme en el
Evangelio de mi Hijo!

200
Ésta es la última vez que estoy con ustedes. Pronto
estaré en Argentina, donde me necesitan otros hi-
jos.
El demonio ha utilizado mi presencia en lugares
de iniquidad que jamás he pisado: No os dejéis do-
minar por la iniquidad de espíritus diabólicos en
sitios que jamás he pisado en mi eterna juventud
celestial. Os repito lo que dije en Chile: no he ve-
nido a mostrarles el futuro sino que esperen cada
día con alegría, agradeciendo lo que reciban de
Dios cada día como si fuera el último día.
Ahora debéis pedir por vuestros hermanos de Ar-
gentina. El adversario se manifiesta en Buenos Ai-
res, por eso mi presencia se hace necesario y os
toca orar por esos hijos.
¡Visiten a los enfermos, a los niños, ancianos y a
los encarcelados! Vivan en comunión con sus her-
manos y sean Hostias vivientes para que muchos
hermanos encuentren en ustedes reflejado a mi
Hijo Jesús. Fortalézcanse de la Eucaristía. Sigan
fieles al rosario y a mi amor. Repitan cada uno con
su nombre:
(José dijo el suyo), aquí estoy Señor para hacer Tu
voluntad.
Tome cada uno el cirio y repitan: YO SOY LA LUZ
DE CRISTO, YO LA HARÉ BRILLAR.

201
Las esposas, sométanse a sus esposos; hijos, somé-
tanse a sus padres; Pastores, a su Iglesia.
Algunos de mis hijos son atacados en lo físico, en
la mente, en el espíritu por el adversario, visible e
invisible. No sean jueces de sus propios juicios. No
juzguen para que no sean juzgados. ¡El único que
juzga es mi Hijo!
Cuando se sientan desolados, sin ninguna espe-
ranza, como aquel náufrago que está en altamar
y se despierta una tempestad y no le queda nin-
guna posibilidad de sobrevivir, sólo le queda acu-
dir a JESUS, JESUS, JESUS.
La espiga dorada se corta y se coloca el trigo en el
molino para ser triturado para luego convertirse
en harina y luego en blanco pan. ¡Vive con alegría!
No más tristezas.... no se atormenten. Ofrezcan sus
sufrimientos a los pies de la cruz para que tengan
valor.
Cuando vean mi imagen, recuerden que un día yo
estuve con ustedes...
Les voy a dar mi bendición:
Oh! Padre Eterno, bendice a mis hijos que se han
reunido en este lugar para escuchar mis mensajes
de despedida; que han sido llamados por mí. Es-
pero ver sus rostros en la eternidad.
Los quiero mucho».
202
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EL 15 DE
MAYO DE 1993 A LAS 19:30, HORA DE ARGENTINA

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...»


«...que con su sangre nos ha salvado», le contesta
José.
«Hijo mío, esta noche quiero comunicarte que los
he traído a esta tierra sumergida en liviandades
del pecado, donde muchos jóvenes son arrastra-
dos por las vanidades, los ídolos del sexo en todas
sus dimensiones, viviendo así en la indiferencia de
los hijos de Dios y sometiéndose a todo lo que
puede abarcar el pecado... ¡Ay, pueblo mío, todavía
no te das cuenta de las consecuencias del pecado
que los conduce a la perdición!
¡Hijos míos, no sean víctimas ya más del pecado!
Vosotros tened vuestros ojos puestos en Jesús cru-
cificado.
Hijo, hay algunos de ustedes que libremente hicie-
ron una promesa frente a la Cruz, a la cual fueron
convocados en Chile, y ya han olvidado la promesa
que hicieron... Muchos de ustedes viven pregun-
tándose ¿Por qué yo? Y no queréis vivir vuestras
cruces. Recuerden que mi Hijo abrazó la Cruz en el
silencio y en el amor a pesar de todo su dolor físico
y espiritual por todos ustedes.

203
Reciban junto con esta tierra mi bendición de ma-
dre. Paz, Paciencia y Fuerza».

MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EL 16 DE


MAYO DE 1993 A LAS 01:00 HORA DE ARGENTINA

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...»


«...que con Su Sangre nos ha salvado», le contesta
José.
«Hijos míos, no debéis dejar salir información ha-
cia afuera, sino más bien debéis tomar conciencia
de lo que estáis haciendo.
Debéis traer la luz de la fe, debéis ser una vela en-
cendida y desarrollada, debéis llevar la luz en
nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo...
¿No se dan cuenta que mi adversario ha violado
las conciencias de muchos de mis hijos de esta tie-
rra?
¡Ay, juventud! ¡Ay, niños de esta tierra... cómo me
hacéis sufrir!»

204
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA ENTREGADO
PRIVADAMENTE A JOSÉ EN CHILE EN 1993

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...»


«que con su sangre nos ha salvado», le contesta José.
«Aprendan a no ser curiosos, a vivir solamente por
fe; ésa ha de ser su respuesta humana.
Apóyense con solidez y firmeza en la Palabra de
Dios.
Sean obedientes, aceptándose y aceptando la vo-
luntad de Dios en toda circunstancia.
Han de peregrinar por fe. Quien no camina por fe
en este proyecto de mi Hijo, también mío, no es
digno de peregrinar en esta Cruzada.
Deben caminar y peregrinar por la oscuridad que
los acercará al Misterio de mi Hijo.
Han de preocuparse por cada uno y sufrir en un
mismo sentir de hijos de Dios.
A Chile, Perú, Estados Unidos, Panamá: el Espíritu
Santo les hará comprender las virtudes y riquezas
de la Iglesia para accionar el reinado del Corazón
de mi Hijo, para que ustedes puedan confirmar a
la Iglesia el misterio de la Cruz y la Eucaristía.
Ustedes han de ser la resurrección de la nueva era
de la Iglesia en la venida de mi Hijo triunfador. No
205
crean el día ni la hora en que vendrá, solamente Él
lo sabe. Si ustedes están viviendo momentos oscu-
ros es (porque es) parte del proyecto.
Así como mi hijo José Demetrio entregó todo por
amor a mi Hijo y a Mí, (ahora) está contemplando
la gloria.
Perú: acepta con prontitud el verdadero amor, ad-
mitiendo así esta purificación tan esperada. En mí
hay tristeza por los que todavía cierran sus men-
tes colocando la razón. Es tiempo de justicia y paz
para muchos. Hijos, esto los hará libres una vez
que se abandonen verdaderamente al Corazón de
mi Hijo, y confiados vivan tranquilos como hijos de
Dios. Tengan una fe sencilla tan tierna como los
niños. Tengan vocación de aceptar quien necesita
de ti. Esto no era para saberlo hoy día, sino para
comenzar a tener esperanza en la fe después de
tres días como signo de preparación.
Recen después del Rosario las Letanías. Así sabré
cómo ustedes —en una constante oración— me
brindan su amor. Vayan y vivan el [Link]. Paz y
voluntad en el amor a Cristo. Amén».

206
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA. ENTREGADO
PRIVADAMENTE A JOSÉ EN CHAGRES EL 15 DE
AGOSTO DE 1993

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...» «...que con


su sangre nos ha salvado», le contesta José.
«Esperé este día para comunicarles que el aban-
dono en la prueba es (para) probar cada día su fe
en mi Hijo.
¿Quién de ustedes ha entregado sus preocupacio-
nes y deseos al Corazón de mi Hijo y al Mío?
Cada día sus problemas se tornan más grandes sin
encontrar muchas veces solución porque vuestros
temores e inseguridades dominan vuestras con-
ciencias.
Yo les dije una vez que ofrecieran todos sus proble-
mas y preocupaciones al Corazón de mi Hijo (Sa-
grado Corazón). ¿Quién de ustedes lo hace? La
única solución de todo está ahí en el Corazón de mi
Hijo.
¿Quién de ustedes le rinde culto en el lugar princi-
pal de vuestros hogares?
El reinará donde se le rinda verdaderamente culto
y será toda solución a vuestras preocupaciones,
sin colocarle condición alguna y (dejando) que se
haga su voluntad.
207
Todas sus pruebas serán en la vida diaria. Si uste-
des llegan a alcanzar a abandonarse al corazón de
mi Hijo, vuestras pruebas serán como bálsamo de
amor en el ardiente Corazón de mi Hijo y así esta-
rán ayudando a que reine el Corazón de mi Hijo en
el mundo entero.
A ustedes solamente se les pide su docilidad y su
amor.
Hijo, el Perú debe pedir con insistencia el Reinado
del Corazón de mi Hijo, teniendo presente el espí-
ritu de abandono».

MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA ENTREGADO


PRIVADAMENTE A JOSÉ PARA EL GRUPO EN
SANTIAGO DE CHILE EL DOMINGO 4 DE DICIEM-
BRE DE 1994

«Alabado y Glorificado sea Jesucristo...» «...que con


su sangre nos ha salvado», le contesta José.
«Hijo mío, todos ustedes se preguntan por qué yo
he dejado de visitarlos.
Los mensajes están todos dados.
No esperen que los siga visitando ni tampoco se-
ñales.

208
Pasará mucho tiempo en que no vendré, ni tam-
poco habrá señales.
Vivan en la fe y no en la confusión. Realicen todo lo
que no han realizado y así podrán decir: misión
cumplida.
Sepan discernir bien por medio de la oración y
Hora Santa.
Preocúpense de unos por otros.
No vivan en la indiferencia de lo que mi Hijo les va
mostrando en la vida de este mundo.
Sean obedientes como mi Hijo que aceptó la
muerte sin resistencia.
No tengan miedo; quien vive en la fe cree en la es-
peranza y en el amor.
Los que tienen misiones en otras tierras, lleven el
mensaje de Cristo.
Den a conocer el amor y preparen el Reinado de mi
Hijo.
Vivan el O.S.A.C.A en plenitud y vivan la caridad
haciendo llegar mi mensaje a todos mis hijos.
Vienen momentos muy difíciles para muchos paí-
ses del mundo: hambre y miseria, en especial para
América.

209
En Panamá sólo queda el peregrinaje de mi ima-
gen por un siervo que desconoce todo esto y que
necesita el apoyo de todos ustedes.
En Argentina no hay nada y en Centro América se
han olvidado.
Los que tienen que ir a visitar y a vivir en otras tie-
rras, ya es hora.
Sean piadosos con su fe.
Tuvieron un apóstol entre ustedes y a él deben se-
guir y ahora este hijo está acá en los cielos.
Ya no habrá más mensajes personales porque
todo está incluido en mis mensajes.
Derramo mi bendición a todos mis hijos de esta
Misión. Viva el Padre, Viva el Hijo y Viva el Espíritu
Santo del Amor.
No se duerman».
Y se desvaneció.
Amén.

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