El Silencio de Maria en Chagres.
El Silencio de Maria en Chagres.
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PRÓLOGO ........................................................................................... 8
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PRÓLOGO
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porque «los demás lo hacen» o «así se vive ahora», vi-
viendo de tal manera que sistemáticamente se pisotea la
base de todos los principios cristianos. Nuestra Señora
también viene a pedirnos la unidad y el amor entre los
hermanos de todos los pueblos del mundo entero.
Recibir los sacramentos con frecuencia, participar por
amor en la Santa Misa, orar fiel y permanentemente —en
especial el Santo Rosario— fortalecerán nuestra fe, espe-
ranza y caridad en toda dimensión: hacia Dios, hacia los
demás y hacia nosotros mismos. Recordemos que Jesús
vino a decirnos en su Evangelio «amaos los unos a los
otros como Yo los he amado». También dijo: «mi comida
es hacer en todo, la voluntad del Padre», «el Padre y Yo
somos uno».
La lectura de estas páginas nos llevará a comprender
cómo vivir más consecuentemente nuestra fe en la vida
diaria. Con la misericordia y la gracia de Dios podremos
superar nuestras limitaciones y carencias. Sólo es impor-
tante vivir en el presente nuestro «sí» a la voluntad de
Dios, con resignación, paciencia y con amor, en medio de
las alegrías y tribulaciones de esta vida.
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LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
EN CHAGRES CHILE
José Alfaro
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señoras y niños a rezar el Mes de María, en una casa o en
la sede de la Fundición.
Los sacerdotes se quejaban de que los «chagrinos» no
iban a Misa ni a la Iglesia, que no participaban, lo que era
cierto.
Como muchos deben saber, en la mayoría de los países de
América y de Europa, el Mes de María se celebra en mayo.
Acá en Chile se celebra desde el 8 de noviembre hasta el 8
de diciembre, el mes de las flores.
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zanía, como la corona del año y como una digna prepara-
ción para celebrar con frutos espirituales la festividad de
la Inmaculada Concepción.
Se busca el sitio más apropiado de cada casa o bien en los
templos para adornarlo con flores ante una imagen de
María.
Escribo en mi diario:
«Las primeras flores que la naturaleza produce son
llevadas a sus pies en frescas coronas y hermosas
guirnaldas».
Yo quiero destacar el Mes de María en Chile. Se caracte-
riza por ser una devoción muy arraigada en el corazón de
todos los chilenos, desde las grandes ciudades hasta el
pueblito más pequeño de Chile. No hay lugar, por humilde
que sea, donde no se reúnan en las tardes, a rezar el Rosa-
rio, haciendo un altar a la Santísima Virgen, adornándolo
con flores de los jardines. Chagres, aunque cuenten con
tan pocos habitantes, no queda ajeno a estas celebracio-
nes. Nos juntábamos por las tardes a rezar el Mes de Ma-
ría, pidiendo a la Madre que rogara por nosotros, los pe-
cadores.
Este día 8 de noviembre de 1977 cambiaría mi vida. Me
comprometí cada día más en el plan de Dios y su Iglesia.
Este hecho aumentaría significativamente la fe de este
pueblito que hasta ese momento vivía tan apartado e in-
diferente a las cosas de Dios.
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DESCRIPCIÓN DE MI ENTORNO ANTES DE LOS ACON-
TECIMIENTOS
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Bueno, ese día yo recuerdo que le dije a mi madre que
quería hacer el Mes de María, pero ella le restó importan-
cia al comentario que le hacía: «Bueno, haz lo que quie-
ras».
Era un bonito día de primavera. Los rayos del sol comen-
zaban a alumbrar y a dejar brillar el rocío en las hojas de
los árboles y flores, que esparcían su fresco perfume. El
canto de los pájaros anunciaba un amanecer más de la
primavera.
Invité a unos niños que eran vecinos y todos ellos sabían
que a mí me gustaría, cuando grande ser «curita» (sacer-
dote). A los niños les gustaba ir a jugar conmigo. En mu-
chas ocasiones me disfrazaba de sacerdote y hacíamos
Misa, casamientos y otras celebraciones. Todo era un
juego muy sano.
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bros esta anda de sencillas características. Yo hacía de sa-
cerdote y la paseábamos por el patio de mi casa y por la
ribera del río Aconcagua. Al frente teníamos el puente que
une Chagres con Catemu y en esos instantes unos jóvenes
que pasaban por ahí se reían de lo que estábamos reali-
zando, pero para nosotros era muy importante y bonito
lo que hacíamos. Realmente no nos importaba la burla de
estos hermanos que nos observaban. Como el patio de mi
casa es grande nos metimos en medio de los corrales de
los animales. Ya comenzaba a caer la tarde y habíamos
improvisado un altar donde dejaríamos el anda con la
imagen de la Virgen. Cuando ya llegábamos al lugar, yo —
de pronto— les dije a los niños que estaban debajo de un
parrón: «Recemos las tres últimas Avemarías y nos va-
mos».
Lo que viene a continuación está tomado directamente de
unos escritos míos de la época:
SUCEDE LO INESPERADO
8 de noviembre de 1977
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Llegó ella y todo volvió a la normalidad. En esos ins-
tantes me llamó la atención, me retó mucho. Me dijo
que me dejara de tonterías, y yo — llorando— le de-
cía: “No mamá, si es verdad”. Todos mis amigos llora-
ban al ver lo sucedido. Ella no creyó lo que le estába-
mos diciendo. Y los niños le decían: “Sí es verdad, se-
ñora Silvia”. Mi mamá les dijo a los niños que no fue-
ran a contar a sus mamás que estaban llorando: “qué
van a pensar ellas, que les pegamos”. Pero lo primero
que hicieron fue contarles a sus padres lo que habían
visto ellos y tampoco les creyeron”».
Nadie puede decir que era una mentira lo que vi en este
día. Todo esto sucedió como a las 8 horas, horario de ve-
rano, del 8 de noviembre de 1977.
Analizando todos los acontecimientos, para mi mamá fue
un poco difícil vivir todo esto, ya que recién comenzaba
para ambos.
Los niños no se quedaron callados frente a estas situacio-
nes.
9 de noviembre de 1977
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viajaban en el autobús, amigos de los niños que ha-
bían participado el día de ayer, pero, gracias a Dios,
no se habían enterado, aún.
Yo, este día, he estado muy distraído en la clase pen-
sando en lo que había sucedido ayer. He estado muy
nervioso. No hallaba la hora de llegar a mi casa. Tenía
que esperar hasta las 13:30 horas para tomar el bus
que me llevaría a mi casa.
Lo primero que hago antes de cambiarme el uni-
forme del colegio, es visitar el lugar en el cual había
sucedido este misterio. Los niños vuelven a ir con
más niños.
Mi madre me había prohibido rezar nuevamente y
me dijo que me dejara de tonteras».
10 de noviembre 1977
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Yo esperaba con ansias estar en el lugar y no moverme;
pero tenía miedo.
Escribo textualmente:
«Tuve la misma visión, pero yo estaba solo porque
los niños tenían que salir en un acto en su colegio.
Cuando la imagen aparece... (casi pisando la tierra,
pero sin poder distinguir el rostro de aquella mujer).
En esos instantes deja estampado un pie en la tierra.
A pocos metros estaba una tía, y yo pego un grito:
“Tía, mire”. Ella corre unos pasos y ve un resplandor
que desaparece. Rápidamente vio un pie estampado
en el suelo. Nos fuimos del lugar; mi tía estaba muy
impresionada. Mi mamá había salido, la esperamos.
Mi tía impresionada de lo acontecido le cuenta a mi
mamá. Fuimos con ella pero no había nada, todo es-
taba igual. Mi tía le decía: “¡Silvia había un pie mar-
cado de una mujer, yo alcancé a ver una luz como un
resplandor que desapareció rápidamente!” Fue el co-
mentario de mi tía Violeta; mi mamá no creía».
Los niños me contaron después que no hallaban la hora
de llegar de su acto para estar en el lugar. Ya era de pú-
blico conocimiento lo que estaba sucediendo en la locali-
dad de Chagres.
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11 de noviembre 1977
12 de noviembre 1977
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mi mente todo lo que estaba aconteciendo. Contem-
plaba la imagen de la Virgen y me preguntaba: ¿qué
es realmente lo que está pasando?
Como a las 9:30 horas llegan unos niños buscán-
dome. Le preguntaron a mi mamá: “¿Está Joselito?”
(es así como me llamaban). Mi mamá les dijo: “Sí,
está”. Vinieron unos cuantos niños con flores frescas
para ponerlas donde la Virgencita. Todo esto había
trascendido por todas partes. Tal vez mucha gente
adulta no se atrevía a ir por el solo hecho de tener que
pedir permiso a una casa particular.
Los niños, con unas cuantas flores adornaban el altar
con unos frascos que hacían de floreros y comenta-
ban diciendo: “Es la Virgencita la que se aparece en
este lugar. ¡Yo no tengo miedo! ¡Me gustaría verla! Yo
todos los días rezo harto... Hoy en la tarde, Joselito,
vamos a venir con otras amigas. ¿Sabes que en todo
Chagres saben que se te aparece la Virgen?”
Yo los miraba y les decía: “Pero yo no sé si es la Vir-
gen”».
Estos niños permanecían gran parte del día en mi casa.
Las niñitas, con una escoba, barrían para tener preparado
el lugar de la visita. Las edades fluctuaban “” entre los 6 y
los 13 años. Ya en la tarde habría unos treinta y cinco ni-
ños. Ellos les decían a sus padres:
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“Vamos a ir a rezar el Mes de María a la casa de Joselito”.
Como también en la Fundición Chagres se estaba rezando
el Mes de María, la señora Sara Lazos les dijo: “¡Niñitos,
¿por qué no vienen a rezar el mes de María al Sindicato?”
(era la sede donde se rezaba). Ellos le contestaron: “No,
porque donde Joselito se aparece la Virgen de verdad y
usted tiene una de mentira”. Esto lo ha contado ella
misma.
Esa era la contestación más simple y significativa para
ellos.
12 de noviembre 1977
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Pero hay más que contar de esta aparición. Cuando se
aparece, se forma un concierto de animales y pajaritos
que saludan a la hermosa visión. Las vacas comienzan a
bramar, las ovejas a balar, y el canto de los pájaros no po-
día estar ausente en este acontecimiento. Hasta el gallo
canta.
Mi mamá escuchaba todo esto y se preocupaba por lo que
estaba sucediendo. Los niños decían: “¡Miren, escuchen!”
No había ningún animalito que estuviese ajeno a la pre-
sencia celestial que venía a visitarnos.
13 de noviembre 1977
14 de noviembre 1977
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«Esa mañana, cuando me iba a tomar el bus, todos me
observaban con deseos de preguntar no sé si para
reírse o por curiosidad. El colegio estaba conmocio-
nado con estos hechos que traspasaban gran parte de
la región y de Chile. Yo estaba muy nervioso con todo
lo acontecido. No tenía deseos de ir al colegio.
En las faenas de los campos se comenta de las apari-
ciones. En las oficinas e industrias de todo lo que
acontece en el valle del Aconcagua. La vegetación, los
árboles, el ruido de las aguas del río Aconcagua dan
testimonio de lo que está sucediendo. Todo el valle
invita a conocer de esta gran visita, en esta tierra tan
desconocida para muchos y de poca importancia.
En este día como a las 8 de la noche había unas cien
personas adultas que querían ser testigos de todo lo
sucedido.
Se vuelve a aparecer la hermosa Señora y me dice:
“Hijo, quiero que en honor a mi presencia en este lugar,
como signo visible, se construya una gruta con piedras
de cerro y que esté construida antes del 11 de febrero
y que vengan mis hijos en procesión todos los años”».
Mi madre estaba también en esta visita, muy nerviosa y
preocupada por lo acontecido. Ya no podía prohibir la en-
trada a tanta gente. Es una mujer de carácter. Todos que-
rían ver a la Virgen y no se les podía prohibir dicha en-
trada.
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15 de noviembre 1977
16 de noviembre 1977
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En esos días la Iglesia se pronuncia haciendo duras críti-
cas de los acontecimientos. El Padre Antonio Spillare no
ha concedido crédito al hecho atribuyéndolo a «producto
de la imaginación e histeria colectiva».
Es también la opinión de Carabineros (la policía). El
mismo Padre Antonio le dice al diario El Mercurio de San-
tiago que los vecinos lo habían llamado y dijo que no
quiso concurrir: «Preferí hablar primero con el comisario
y otros jefes policiales».
Dijo, además:
«Todo esto es producto de la imaginación de ese niño y de
la gente que vive allá. No hay ninguna base real de nada
que justifique un hecho así. El niño leyó la vida de Santa
Bernardita y, al parecer, se contagió y ha querido ser pro-
tagonista de otro caso como ése. La gente le ha creído y
por eso en las tardes gritan y se tiran al suelo y juran que
ven a la Virgen. Creo que es sólo locura, histeria colectiva,
cosas de fantasía y lo mismo cree la policía».
Después de un largo periodo, el domingo de Ramos del
año 1979, el padre Antonio toma la comunidad que se for-
maría producto de esos acontecimientos y es propulsor
del Santuario, en Chagres. Con el tiempo hizo llegar una
circular al Diario La Estrella y esto es lo que publica.
Continuando con los sucesos, las personas que se reunían
a rezar en la sede del sindicato de la Fundición Chagres,
ahora han tenido que venir a rezar al lugar de las apari-
ciones porque ya nadie concurre a ese lugar.
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En el lugar de las apariciones había unas 250 personas.
Muchas venían por fe y otros por curiosidad.
Todo era de público conocimiento. La prensa escrita y ha-
blada que informaba del fenómeno que vivía la tranquila
localidad de Chagres.
Eran verdaderas romerías que llegaban al lugar. Todos
querían conversar conmigo y preguntarme sobre estas
manifestaciones. Yo estaba muy cansado de todo esto.
19 de noviembre 1977
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Me insultaban. Yo estaba muy asustado del tumulto
de gente que pedía un milagro. La bella señora per-
manecía ahí, en la copa del álamo.
Y le digo llorando: “Señora, no te van a construir tu
gruta porque todos quieren verte y no me creen que
tú estás aquí”.
De pronto ella levanta su mano derecha muy majes-
tuosa y hace caer un relámpago desde la copa del ár-
bol el que permanece unos cuantos minutos. Todos
caen de rodillas y le prometen que levantarán la
gruta que pide. Esto bastó para comenzar a traer las
primeras piedras de cerro.
Yo era el más agradecido del pedido de la señora y
con una sonrisa desapareció.
Todos dan testimonio de estos acontecimientos. To-
dos querían conversar con “el niñito de la Virgen”
como me mencionaban. No se podían abrir las puer-
tas de mi casa. Todos querían conversar conmigo, yo
estaba muy agotado y cansado. Se abría un poquito la
puerta y entraban personas solicitando que pidiera a
la Madre por sus peticiones».
Hubo días que tenía que sentarme al lado de la puerta, en
una silla, para conversar y contestar todas las preguntas
que se repetían a diario. Pedían por sus enfermedades y
dolencias físicas. Yo tenía que contestar todas ellas. Había
también periodistas de diversas revistas sensacionalistas.
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La gente me pedía que rezara por ellas. Mucha de esa
gente en esta oportunidad no resistió este rayo y se des-
mayaron. Por eso la Iglesia y la policía decían que se tira-
ban al suelo. Yo creo que, si no hubiese sido el vidente, tal
vez me habría sucedido lo mismo, por lo sobrenatural y
desconocido, en una noche estrellada.
20 de noviembre 1977
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“¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo aquí hay tanta gente
y en la Iglesia hay cuatro personas? ¡Hasta en estos
corrales de vaca hay tanta gente! ¿Cómo puede apa-
recerse aquí la Virgen?”
Mi mamá no pudo quedarse callada y le contestó: “La
Virgen, cuando parió, lo hizo en un establo con olor a
bosta de vaca y no lo parió en un palacio”».
21 de noviembre 1977
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corriendo le dicen a la gente: “¡Sí, hay agua! ¡Ven-
gan!”».
Todos se abalanzaron sobre un agua que comenzaba a
brotar y que cumpliría dando salud a muchos enfermos.
La gente permaneció hasta las 4 de la madrugada moján-
dose en aquel charco de barro en que comenzaba a for-
marse una poza de agua y que el agua del río comenzaba
a limpiar. Esta agua estuvo por espacio de tres años por-
que después aumentó el caudal del río Aconcagua y todo
eso desapareció.
Precisamente en ese lugar Ella me mostró una corona de
flores marchitas (un mensaje que más tarde debería des-
cifrar).
Después de un largo tiempo llegué a descubrir que el
mensaje está puesto en la oración del Mes de María que
se reza en Chile, en la parte que dice «coronas que no se
marchitan».
23 de noviembre de 1977
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En este día Nuestra Señora se aparece en la copa del
álamo con unos bebés de cinco a ocho meses que rodea-
ban a la Reina de los Cielos. De las espaldas u hombros de
estos niñitos salían unas lenguas de fuego, como alas. Ha-
bía tres de ellos que tenían una banda (cinta) donde es-
taba escrito Ave María.
Según los comentarios de la gente ellos veían como luces
de colores. Habría unos dieciocho bebés.
Seguían llegando donaciones en cemento, fierros y pie-
dras para dar cumplimiento al pedido de Nuestra Señora.
24 de noviembre 1977
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Texto del mi diario de vida:
«En uno de estos días el teniente de carabineros les
quitó a los romeros (peregrinos) que venían sus li-
cencias de conducir, pero uno de estos señores fue a
hacer su reclamo al comisario de San Felipe.
Un día en la tarde llegó el teniente acompañado por
un carabinero para decirnos a mi mamá y a mí que
en un rato más vendría el comisario para dar tér-
mino al Mes de María y que desmienta que veo a la
Virgen. Yo le dije que no.
Pasarían unos 20 minutos y llegó el señor comisario
de San Felipe. Me hizo varias preguntas sobre estos
acontecimientos. No me llamó la atención y en cada
instante el teniente interrumpía mi conversación
con el comisario y estaba conmigo mi mamá.
El comisario le dijo: “Mi teniente, usted deje tranquila
a esta familia. Tiene que devolver las licencias que re-
tiró a las demás personas”.
Luego, le dijo a mi mamá: “Señora, usted es dueña de
recibir en su casa a quien quiera, quédese tran-
quila”».
Esto nos dejó un poco más tranquilos a todos.
Así pasaban los días. No todos los días había apariciones.
La Iglesia aún no aceptaba los hechos, pronunciándose
negativamente. La localidad de Chagres ya no era tan des-
conocida para muchos.
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Asistían entre 600 y 1.000 personas de los alrededores,
de todos los pueblos y ciudades de Chile para estar con la
Santísima Virgen esperando que Ella escuchara sus súpli-
cas.
28 de noviembre 1977
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“Este mensaje lo darás a su debido tiempo. Para esta
tierra vienen momentos muy difíciles, está pronta a
desatarse una guerra con tu pueblo hermano —y Ella
con su brazo derecho me señala la Cordillera de los An-
des hacia el lado Este—, pero si ustedes rezan el Rosa-
rio no habrá guerra. La oración con fe conmueve a mi
Hijo”».
El padre Demetrio envía esta carta a unos sacerdotes,
donde explica su credibilidad en estos hechos.
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EXTRACTO DE UNA CARTA ENVIADA POR MONSE-
ÑOR DEMETRIO BRAVO A UNOS SACERDOTES DE
O.S.A.C.A (donde puntualiza su credibilidad en los he-
chos y en el vidente)
19 de diciembre de 1991
Los saluda,
Demetrio Bravo
6 de diciembre 1977
8 de diciembre de 1977
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dos los niños. Bueno, ahora está adornada con azuce-
nas, claveles, crisantemos y otras flores. La imagen de
la Virgen se ve muy hermosa, adornada con flores
blancas.
Comienza a llegar una romería de gente para acom-
pañar la procesión hasta la Parroquia. El sol es abra-
sador. Todos vienen con flores y velas. Muchas las po-
nen en el altar donde está la imagen pequeña, la que
vi desaparecer cuando apareció la Santísima Virgen.
Eran las 17:00 hrs. Desde la calle —unos 500 metros
—se siente sonar unas campanas pero era un cas-
sette que el Padre Evaristo, el vicepárroco, hacía to-
car. No quiso bajar por donde todo el mundo espe-
raba que saliera la bendita imagen. Dirigió la proce-
sión, desde la calle, con altoparlantes.
Todos quieren tomar el anda. La ponen en sus hom-
bros. Entre lágrimas, aplausos y pañuelos, saludan a
la imagen de la Virgen y tapizan el suelo haciendo al-
fombras con pétalos de flores. En la calle, entre can-
tos y Avemarías, íbamos en marcha hacia la Parro-
quia para encontrarme con su Párroco.
Después de todo esto, cuando pasamos por el puente
de Chagres, la brisa del río saludaba a la Madre; toda
la vegetación era parte de la creación que quería
brindar su saludo a la Madre del Creador.
Las casas que están por el camino preparan altares
tapizando con flores el camino por donde pasará la
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sagrada imagen de la Santísima Virgen. La escoltan
unos veinte niños de Primera Comunión que hoy ha-
bían recibido por primera vez a Nuestro Señor en el
sacramento de la Eucaristía.
En la procesión iban unas 1.500 personas, mucha
gente para nuestro pueblo. Periodistas de los medios
de comunicación, de revista Vea que cubre la noticia
de la aparición y de la construcción de la gruta. Entre
cantos y letanías elevábamos súplicas y oraciones a
nuestra Madre.
Para los medios escritos —Revista VEA— era impor-
tante el encuentro entre el Párroco y el vidente.
A paso lento llegamos al lugar del encuentro, la en-
trada al pueblo de Catemu, donde nos esperaba la
procesión de la parroquia, para con ella recorrer el
pequeño pueblo. A pesar de nuestro cansancio, el Pá-
rroco nos hizo recorrer unas cuantas calles más, pero
esto lo hicimos con mucho cariño. Dando término al
Mes de María, a la entrada de la parroquia, el Padre
Vidal hizo una pequeña homilía diciendo a los fieles
que tuvieran prudencia con todo esto.
Yo hacía entrega al Párroco de la imagen de la Virgen
de Lourdes que nos habían prestado para rezar el
Mes de María».
Los titulares de Revista Vea fueron: «Dios te bendiga, hijo
mío».
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«El Padre dijo:
Joselito... Debo decirte que cuando fuiste mi alumno de reli-
gión siempre te consideré un chico virtuoso. Es posible que
sea verdad, pero la Iglesia debe estudiar afondo el fenó-
meno antes de pronunciarse» (tomado de la revista Vea,
semana del 15 al 21 de diciembre de 1977).
MIS COMENTARIOS
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Hubo muchas curaciones y conversiones: «Ya no necesito
muletas para caminar. Gracias por haberme curado» L.R.
—atestiguaba una lápida mural—.
De las muchas personas curadas de sus enfermedades, la
más impresionante fue la de un señor a quien traían en
una carretela. Era un verdadero cadáver que me dio mu-
cho miedo. Lo lavaron en la poza del agua haciéndolo en-
trar en ella y una semana después vino caminando. Yo fui
el más sorprendido. Las curaciones fueron muchas. Hoy
dan fe de ellas las lápidas que cubren las graderías de su
gruta.
Por eso Nuestra Señora de Lourdes es salud de los enfer-
mos y refugio de los pecadores.
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La imagen de la gruta fue donada por dos personas que
dieron su aporte para mandarla a hacer en Santiago. Esta
imagen llega justo el día 10 de febrero de 1978, un día an-
tes de la inauguración de la gruta.
TESTIMONIOS
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Otros testimonios son hechos muy personales, por la fe
que los atrae a este místico lugar.
La vertiente que se une al agua que viene del río es un
signo de fe que nos limpia, que purifica nuestras almas y
nuestros cuerpos de muchas enfermedades que nos
aquejan.
Don Ricardo Tello, empleado administrativo de la Planta
N°2 de la Compañía Chilena de Tabacos, fue el construc-
tor civil de San Felipe que hizo el plano de la gruta, el que
después fue anulado por su costo.
Al margen de eso, numerosos trabajadores de la Fundi-
ción Chagres y de la Cía. Chilena de Tabacos pusieron el
hombro, en las tardes, junto a mi padre, para la construc-
ción de la gruta.
La infancia y la juventud «chagrina» han recuperado la fe
en Dios y en la Virgen.
«Según dijo el párroco de Catemu, Padre Vidal Pérez, Cha-
gres no tiene capilla ni templo alguno. En declaraciones en-
tregadas a la prensa ha sido cauteloso al manifestar que
«necesitamos más pruebas para emitir un pronuncia-
miento», añadiendo: «numerosos fieles dignos de crédito
nos han entregado testimonios de consideración, por lo que
estoy en condiciones de asegurar que algo hay de serio en
lo que está sucediendo en Chagres. Como sacerdote y como
religioso me siento orgulloso de que pasen cosas así en el
lugar correspondiente a nuestra jurisdicción eclesiástica»
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(tomado de la revista Vea desde el 26 enero al 1° de fe-
brero de 1978).
FECHAS
11 de febrero de 1978
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Lourdes recorriendo la calle Principal hasta la Villa Cha-
gras (Chilena de Tabacos). Entre cantos y flores se brinda
homenaje a la Madre de los Cielos.
Una vez terminada la procesión se dio comienzo a la ben-
dición de la gruta. Todos estaban muy emocionados, con
lágrimas en los ojos. Se da cumplimiento a la petición que
me hizo la Virgen.
Esta inauguración con la Santa Misa estuvo a cargo del
nuevo párroco de Catemu, el Padre Evaristo Passone.
Dijo:
«Lo han hecho ustedes. Que hayamos podido erigir esta
gruta, que estemos reunidos en torno a ella, es un milagro.
Porque, aunque no la veamos, Ella está con nosotros, pre-
sente en nuestros corazones».
Todos esperaban ver a la Virgen. Se aparece más hermosa
que nunca. Baja de la copa del álamo y se extingue en la
imagen que hoy preside la gruta y que bendice a todos sus
hijos del valle y de Chile entero.
El único que pudo presenciar este hecho fui yo.
MI ESCUELA
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compartí de manera estrecha cómo veía la vida en mi es-
cuelita rural, de quienes tengo mis mejores recuerdos y
agradecimientos, tanto de profesores como alumnos.
Mi escuela rural era la N° 51 de Chagres. Tal vez yo no era
muy travieso, más me caracterizaba por ser tímido. Los
directores del colegio eran una profesora y su esposo, que
vivían en la misma escuela. Se dedicaban mucho a sus
alumnos y se preocupaban de la educación de todos en la
escuela, donde se daba importancia especial a las ciencias
y a las artes. Este profesor nos enseñaba música y artes
manuales. Su esposa nos enseñaba castellano, con un len-
guaje tal, que nos serviría más tarde para enfrentar la vida
y la acción. Esto quiere decir enseñar rumbos prácticos y
cultivar aptitudes y vocaciones en los alumnos.
Muchos de ellos siguieron estudiando y otros quedaron
en el camino.
Por una calle pasaba todos los días, rumbo a la escuela.
Esta calle era mi camino cotidiano. Durante varios años lo
recorrí dos veces al día en toda su extensión: una en la
mañana y otra después del mediodía.
Como escribo en mi diario: «porque en estos caminos ja-
más me sentí solo. Por eso ¡caminito amado!»
Me acompañaba siempre un sentimiento de confianza, un
sentimiento de alegría indefinible, que me hacía contem-
plar todas las cosas con un cariño inmenso. Ese camino
fue el camino de la escuela.
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Por ahí me inicié en el amor a la vida. ¡Por ahí sentí las pri-
meras emociones de la verdad y el deber! Por ahí me sor-
prendieron las lluvias de mis primeros otoños y me hicie-
ron tiritar de frío los vientos helados de mis primeros in-
viernos.
¡Amado caminito, que me llevaste hacia el bien, hacia la
verdad, hacia la belleza! (tomado del libro de lectura de
primer año de Humanidades).
Es así como describo mis sentimientos hacia la vida, du-
rante mi niñez en el campo. Es como si en estos instantes,
al repasar esta lectura, estuviera viviendo gran parte de
mi infancia donde cada día descubría el amor a la natura-
leza, el suave olor de la vegetación del campo, el rocío, y
ese camino formado por el paso diario del hombre.
Es el camino diario que debemos recorrer, descubriendo
y amando toda la creación que nos invita a recitar una ple-
garia al Creador por todo lo que somos y tenemos, por la
misericordia infinita de Dios, descubriendo sentimientos
de justicia y belleza de la vida.
En el momento de los acontecimientos sobrenaturales, yo
ya no estaba en mi escuelita. Estaba estudiando en la es-
cuela N° 11 de Llay-Llay. Creo no tener buenos recuerdos,
no por su enseñanza, sino por lo acontecido en las apari-
ciones y lo difícil que me fue enfrentar todas esas situacio-
nes que marcarían mi vida. A pesar de todo, esto me daría
más fuerzas y personalidad para lo que se aproximaría a
mi vida.
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Todo ello marcaría mi destino: enfrentar la burla de mis
compañeros, de profesores, de las muchas veces que seria
puesto en ridículo en clases por contar mis experiencias
sobrenaturales.
Recuerdo que, en una oportunidad, un profesor me pidió
que les contara a mis compañeros lo sucedido. Yo, inocen-
temente, les comencé a contar. Sentí la burla de todos.
MI FAMILIA
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apariciones, muchas personas le dijeron a mi madre: «Se-
ñora Silvia, no sabíamos que usted tenía otro hijo. Nunca
lo habíamos visto».
Yo me entretenía en casa solamente con mis autos, ju-
gando con tierra haciendo pequeños cerritos. También
jugaba a disfrazarme de «curita»; era mi decir. En el cole-
gio, cuando me preguntaban «¿qué quieres ser cuando
grande?», yo decía: «Quiero ser curita (sacerdote)», To-
dos se reían de mí.
Mi mamá me contaba, y yo también recuerdo, que siem-
pre que llegaban visitas yo les decía que me trajeran san-
titos de regalo. Siempre yo le pedía a mi mamá que me pa-
sara algunas estampitas del Señor o de la «Virgencita».
Nunca recuerdo haber roto alguna.
Mi mamá me enseñó mis primeras oraciones: el Angel de
la Guarda y el Avemaría.
Nosotros vivíamos lejos de la Iglesia. El primer recuerdo
que tengo de ella fue cuando hizo la Primera Comunión
mi hermano mayor. Fuimos a Misa en la mañana y por la
tarde fuimos a la procesión. ¡Nunca me voy a olvidar! Lo
recuerdo como si fuera ahora; nos ubicamos en la fila del
altar de San José y eran como las 18:00 horas. Fue tanta
mi impresión cuando vi que unos hombres llevaban so-
bre sus hombros la imagen de la Virgen de Lourdes, que
hasta entonces yo no conocía, que le pregunté a mi mamá:
«¿Qué Virgencita es esa?» Ella me respondió: «La Virgen
de Lourdes».
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Años más tarde, aproximadamente por el año 1970, yo,
con mis propias manos, hice una grutita con algunos la-
drillos y restos de cemento. Es donde, tiempo después,
acontecerían las primeras manifestaciones de la Virgen.
En el año 1974 me comencé a preparar para mi Primera
Comunión. Todos los días sábado iba a Catemu, al cate-
cismo, con otros niños del lugar.
Un día, jugando en los diversos rincones de la Parroquia,
en unas bodegas viejas en las que guardaban pasas de uva
seca, descubro una imagen de la Virgen de Lourdes, la
misma que habían sacado en procesión aquellos hombres
el 8 de diciembre de 1969, para la Primera Comunión de
mi hermano.
Ahora tenía una justificación para irme temprano a al-
morzar y salir a tomar el bus. Llegaba muy temprano y me
quedaba horas y horas contemplando la bella estatua, tan
abandonada en medio de ese olor a vino o a chicha, y le
rezaba con mucho cariño y fervor.
Hice mi Primera Comunión el 8 de diciembre de 1974, úl-
timo día del Mes de María, Yo trataba de ir todos los días
domingo, con lluvia o sin lluvia, a la Santa Misa. Una vez a
la semana teníamos clases de religión en el colegio de
Chagres. Iba siempre el párroco de Catemu, el Padre
Vidal.
Me gustaba escuchar cuentos y leyendas en invierno ca-
lentándonos alrededor de un brasero.
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ENTREVISTA AL VIDENTE
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más propenso a caer en el pecado que el
resto de mis hermanos. Trato de ayu-
darme con la oración, el rezo diario del
santo rosario, con la Santa Misa y con la
confesión frecuente. Creo que son mis
armas para luchar contra el enemigo.
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TESTIMONIO DE ANAMARIA HOLLEY
Santiago, Chile
Luego agregó:
«Hay tres discípulos muy importantes que ten-
drán la tarea de recopilar las vivencias». José
pensó en Anamaría, A.C. y Julita. «Quien además
quiera, libremente, compartir sus experiencias,
puede hacerlo».
San Rafael le dijo a José:
«Apóyate en la oración plena y recuéstate como si
estuvieras durmiendo. Que tu sueño sea una ora-
ción y un descanso en el Espíritu. Así la misión
dará su fruto de amor en María. Descansad y puri-
ficad vuestro espíritu. Esta misión es la esperanza
de los que esperan a Cristo como ovejas sin pas-
tor».
A continuación, encontrarán el testimonio de todo lo
que yo viví con motivo de estos acontecimientos.
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Ante eso ya no me cupo duda de que este joven era,
verdaderamente, un privilegiado de Dios. Sólo el
Cielo podía saber lo que había en esos dos corazones
y él, con toda sencillez y sin conocimiento previo de
ninguna de ellas, había dicho lo que justamente ellas
habían pensado. José no conocía nada de sus vidas
personales ni familiares, ni siquiera sus nombres.
Le dejamos nuestros datos, direcciones y teléfonos a
José. Poco tiempo después yo recibí su primer lla-
mado telefónico. Me pidió que nos reuniéramos. Tu-
vimos una breve entrevista en la que se notaba que
él se sentía cómodo conmigo y yo con él. No recuerdo
mayores detalles de estas conversaciones, que co-
menzaron a ser cada vez más frecuentes. Mi papel
era el de acogerlo y yo también me sentía muy aco-
gida por él.
Así fueron transcurriendo los años. Nos comenzar-
nos a encontrar más seguido. Me contó que la Señora
le había dicho que había que comprar un San Isidro,
pues Chile padecería una gran sequía. Yo le escu-
chaba y le decía «ya», como asintiendo a algo com-
pletamente ajeno a mí.
Vino a Santiago una segunda vez y me repitió el men-
saje. «Ya», le volví a contestar sin involucrarme en la
situación, pues consideraba que era algo se le había
solicitado a él y que debería solucionar por sí mismo.
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Cuando volvió una tercera vez y tocó el tema nueva-
mente, agregó: «...la Señora lloró por eso».
Sentí como una cuchillada en el corazón. ¿Cómo? ¿La
Santísima Virgen lloraba, estaba triste porque aún no
se compraba la imagen de San Isidro? ¿Tan impor-
tante era para Ella? Pensé un poco y le dije: «José, en-
tonces no se puede esperar. No debemos permitir
que la Señora llore más».
Esa misma tarde me llamó para contarme que se ha-
bía encontrado con Monseñor Demetrio Bravo, un
sacerdote que lo conocía desde las primeras apari-
ciones, quien le hizo entrega de una donación que ha-
bía recibido poco antes y que era exactamente la
misma cantidad necesaria para comprar el San Isi-
dro.
LA REVISTA [Link].
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dónde ir, así que partimos por Las Condes para
arriba, con toda calma.
Estamos hablando del mes de julio de 1988, cuando
todavía La Dehesa era bastante menos poblado y
realmente no llegaba allí la contaminación del aire ni
acústica. Se respiraba buen aire. Andábamos bus-
cando un cerrito que reuniera dichas características.
Dimos muchas vueltas hasta que de repente ¡lo en-
contramos!
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A veces nos hablaba en forma colectiva, para lo cual
se posaba en un pequeño espino que había junto a la
Cruz de madera de 6 a 8 metros de alto, en la cima
del cerrito. Otras veces se posaba junto a la Cruz.
Cuando quería hablar con José solamente o con al-
guno de nosotros en particular, se desplazaba más
lejos y hacía que todos los demás nos quedáramos en
nuestro lugar rezando el Rosario comunitariamente
o cantando, de manera que no pudiéramos escuchar
nada de lo que le decía a los demás o las respuestas
de José.
Otras, cuando quería que alguno oyera lo que le decía
a uno, dos o más hermanos, se posaba más cerca, se-
guramente para que más tarde le sirviera de apoyo o
testigo.
José nos contó que cuando quería que viniera a su
presencia alguno de nosotros en especial, la veía a
Ella viva y verdadera, con todo su esplendor y, en un
recuadro, la cara del que debía ser llamado/a —sin
maquillaje, en el caso de las mujeres—. José no se
daba vuelta ni nada. Nunca apartaba su mirada de
Ella.
Hoy siento nostalgia cuando pienso en aquellos días,
sin duda, los más felices de mi vida. El gozo que sen-
tía justo antes, durante y después de cada aparición
era tan profundo y de tal magnitud que me dejaba en
un estado como nunca más me he vuelto a sentir.
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De ahora en adelante los detalles los sacaré de mi
diario de vida pues fue aproximadamente un año y
medio el lapso durante el que Ella nos estuvo convo-
cando: por una novena (nueve días), tres días, etcé-
tera.
Generalmente era para fechas importantes de la Igle-
sia:
15 de agosto, día de la Asunción;
8 de septiembre: día de su nacimiento o cumplea-
ños;
8 de noviembre: aniversario de la primera apari-
ción a José en Chagres (el día en que comienza el
Mes de María en Chile);
8 de diciembre: día de la Inmaculada Concepción;
11 de febrero: aniversario de su aparición en
Lourdes;
25 de marzo: día de la Anunciación;
16 de julio: día de Nuestra Señora del Carmen, Pa-
trona de Chile.
No recuerdo si también estuvimos en Semana Santa
u otras fechas especiales. Lo que sí sé es que nunca
fuimos convocados en Navidad.
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¡Y LLEGÓ EL DIA DE LA PRIMERA APARICIÓN DE
NUESTRA SEÑORA PARA EL EQUIPO DE COLABO-
RADORES QUE TRABAJÓ EN LA REVISTA
[Link]!
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estar hablando por su cuenta con esa sabiduría, dul-
zura, acogimiento, paz y amor.
Ese día no escribí más porque llegué muy tarde y
emocionada. Recuerdo una brisa fresca. Todos tenía-
mos frío, aunque estábamos bien abrigados, premu-
nidos de buenas chaquetas.
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Dice José que viene rodeada de ángeles de meses
hasta de unos 12 años y que la contemplan embele-
sados; que, cuando reciben una orden de Ella, pue-
den mirarnos a nosotros, especialmente los hijitos
fallecidos de dos señoras que estaban presentes en
la aparición; que San Rafael vino con una túnica
verde agua y que otros ángeles la tenían celeste o ro-
sado pálido. Todos están dentro de una nube lumi-
nosa, muy cristalina y blanca como la nieve.
Uno, en esos momentos, no quisiera moverse más de
allí. Parece increíble estar así y saber que nos queda
poco tiempo y que nos ha entregado el Ancla de Sal-
vación, también para nuestras familias, con nuestros
sacrificios y oraciones. Esa noche, cuando nos entre-
gamos como esclavos de María, nunca se me va a ol-
vidar. Esa luna tan llena, ese cielo tan transparente...
¡era como de otra dimensión!
Hoy, cuando la Señora estaba, se despejó y salió la
luna llena maravillosa que nos iluminaba como de
día. Para variar no nos ensuciamos nada, a pesar del
barro, y sacamos fotos».
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«Hoy fue un día de sobresaltos. Todo me salió al re-
vés. Algunos problemas de tránsito nos retrasaron,
impidiéndonos llegar a las 19:20 horas al cerro. Ape-
nas llegó Nuestra Señora, besamos, como siempre, la
tierra.
Vino también San Isidro y le pedimos que interce-
diera por nosotros en tres gracias que él tenía y que
eran su característica: humildad, sencillez y sufrir en
silencio».
22 julio de 1989
24 julio de 1989
82
«Hoy debíamos venir todos confesados, habiendo
participado en Misa y recibido la Eucaristía. Si no, era
mejor que no nos presentáramos en ese lugar. Así lo
hicimos. Nuestra Señora llegó en el segundo Misterio
Doloroso, segundo Rosario. Nos fue llamando de a
uno. A una de las señoras le pidió una oración impro-
visada, en voz alta, que resultó maravillosa. A todos,
que habíamos tenido que llevar ese día la cruz que
tuviéramos en nuestras casas y que pertenecía a
nuestras familias, nos hizo levantarla en varias oca-
siones y luego agradecer las gracias recibidas a su
Hijo Jesús».
11 agosto de 1989
17 agosto de 1989
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Texto de mi diario de vida:
«El 15 de agosto vino nuevamente Nuestra Señora.
Cuando subimos, estaba lloviendo suavemente. Se
han incorporado al grupo nuevas personas que han
sido llamadas desde Perú.
Estuvo dos horas con nosotros, desde las 21 hasta las
23 horas. Lo curioso es que estaba terriblemente nu-
blado y de repente salió la luna, justo sobre nosotros.
En ese momento José cayó hincado. Era el cuarto
Misterio Glorioso del tercer Rosario. Como mortifica-
ción tuvimos bastante: dos horas postrados o hinca-
dos en el suelo mojado; pero ¡valió la pena! Cuando
me tocó a mí me hizo besar la tierra tres veces. Yo sé
por qué. Había en mí varias faltas de omisión, pues
varias veces se me olvidó hacer un pequeño sacrifi-
cio y otras cosas como rezar el Rosario hincada o
postrada, como reparación, por una intención espe-
cífica. Creo que fue por las varias cosas que tenía en
mi mente.
Recordaré aquí algunas de las cosas que nos pidió en
general:
«Rezar 3 Rosarios diarios (15 Misterios). En caso
de no ser posible, rezar uno pero con devoción. No
dejarlo para la noche (El Rosario) porque estaría-
mos cansados.
Santa Misa frecuente, ojalá diaria.
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En el Ofertorio «deben ofrecerse enteros y tam-
bién la Obra y las familias».
No debemos hablar de lo de aquí a nadie para que
el enemigo no interfiera.
Debemos besar la tierra tres veces, para no olvi-
dar que somos polvo y en polvo nos convertire-
mos».
Al irse, dijo José: “¡Miren al Cielo!” Todo estaba nu-
blado y en el preciso instante que nos hizo mirar, vol-
vió a salir la luna para luego volver a desaparecer. No
había salido nunca la luna en toda la noche, salvo en
esas dos oportunidades.
No volverá hasta el 8 de noviembre. Debemos conti-
nuar con los Cenáculos, hasta esa fecha, una vez por
semana.
Me siento mucho más estable anímicamente y con-
tenta desde adentro, del corazón. Saber que la Santí-
sima Virgen nos necesita, que nos ama, que está con
nosotros, que confía en nosotros, que nos llamó, que
nos eligió para esta Obra de su Hijo, me llena de gozo
y gratitud. ¡Que el Padre Eterno cuenta con nosotros,
que su Hijo Jesús necesita que lo ayudemos con ora-
ciones y sacrificios para esta nueva Obra, que es la
suya!»
85
8 de septiembre de 1989, día de la Natividad de Ma-
ría Santísima
9 de noviembre de 1989
86
«Anoche, a las 21:05 horas. vino Nuestra Señora al
cerro.
José dijo: “Miren al Cielo y van a ver una luz que se
mueve. Es un ángel que se va”.
Miramos y, efectivamente, en la bóveda azul-negra
de la noche, justo donde José lo señaló, vimos uña es-
trella que se desplazó de derecha a izquierda. El
suelo estaba atrozmente espinoso porque la hierba
se había secado y pinchaba bastante a través del cha-
leco o de los pantalones.
Después de rezar no sé cuántos Rosarios, fuimos acu-
diendo donde estaba el Cristo yaciente que la Señora
había pedido que trajeran de Perú, que es maravi-
lloso, seguramente para ser bendecido y devuelto a
su lugar de origen.
¡Qué curioso es lo que se produce en mí durante las
apariciones: durante el día, una total indiferencia...
¡hasta lata, diría yo, por el esfuerzo de subir al cerro
y, después del acontecimiento volverme sola a casa,
después de medianoche! Luego, mientras rezamos,
antes de que comience la aparición, yo estoy lúcida y
con el deseo ardiente de que Ella llegue pronto.
Cuando Nuestra Señora llega, pongo mucha atención
en todo lo que diga, pero no me resulta mucho por el
Rosario rezado a coro y en voz alta. Trato de rezarlo
de corazón, pero no siempre me resulta. A veces lo-
gro comunicarme con Ella interiormente pidiéndole
87
perdón por algo o intercediendo por alguna persona
concreta que en ese momento se me cruza por el
pensamiento. José, entre tanto, va llamando a dife-
rentes personas. Muchas veces yo soy de las últimas
en ser llamada y me cuesta vencer el desaliento al ver
que voy quedando para el final. Mi paciencia se pone
a prueba y también mi humildad. Me digo entonces:
debo conformarme con el lugar que me corresponda
y no querer más, incluso estar dispuesta a que no me
llame y dejar que se haga en todo la voluntad de
Dios».
9 de noviembre de 1989
88
lengua afuera). Quiso que le cantáramos dos cancio-
nes y luego nos dijo: “Cada vez que me coronan hay
fiesta en el Cielo”.
Luego agregó:
«Todos ustedes son mi consuelo. Les he puesto la
luna para que nadie tropiece ni con una piedra».
Dijo José que vino con un coro de ángeles de diversos
colores y con toda la corte celestial. También vino el
Arcángel San Rafael con tres panes, una cruz y un
pescado.
Todos deberemos ponerle una flor roja a nuestro
crucifijo de madera, en nuestras casas, por nueve
días».
13 de noviembre de 1989
89
Durante toda la aparición estuve incómoda, pero Ella
nos había advertido una vez que cuando nos hincá-
ramos o postráramos, no tratáramos de acomodar-
nos sino que ofreciéramos nuestro dolor.
En un momento determinado José se acercó dónde
estábamos nosotros y dijo:
“Dice la Señora que en pocos momentos más saldrá
la luna. Hoy Ella ha venido de luto, como la Dolorosa
y por eso hemos estado en tinieblas. Que es así como
está el mundo, pero que pronto aparecerá la luna
para iluminar la noche y con ella recibiremos fuerzas
y gracias de fidelidad para cumplir la misión”.
Miré a mi alrededor. La noche estaba completamente
oscura. José mantenía la cruz de madera que tiene,
en su mano derecha. Permanecía de pie y miraba fijo
hacia otro cerro que había a mis espaldas. Nos hizo
hincarnos y mirar hacia allá. Pasó un rato y luego nos
volvimos a postrar. Yo pensaba: ¡Que valentía la de
José! ¡Yo igual creo, Madre mía, aunque no veo nada!
¡No necesito de estas demostraciones físicas para
creer!
Para nuestro asombro al rato, poco a poco, ese cerro
del fondo se empezó a iluminar por detrás con un
resplandor. Era evidente. ¡La luz iluminaba las tinie-
blas! José nos dijo:
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Ahora la Señora está como de Lourdes y dice: “No
tengan miedo. Los tratarán como locos. Tendrán
mucho que sufrir, pero Yo estaré con ustedes”.
La luz aumentó su intensidad, haciéndose cada vez
más fuerte. ¡Se veía maravillosa! La Señora nos hizo
hincamos nuevamente y comenzó a salir la luna llena
que parecía una hostia. ¡El agradecimiento era in-
menso! Toda duda fue disipada. Fue una contun-
dente confirmación de su presencia, de su poder
como Reina de todo lo creado. ¡Por eso la Inmaculada
tiene la luna bajo sus pies pues Ella dispone de toda
la Creación para hacernos comprender cosas espiri-
tuales, por orden del Padre Eterno... de la Santísima
Trinidad!
Una vez que la luna ya estuvo arriba, Ella se trasladó
al espinito, a la rama chica donde el día anterior nos
había pedido que colgáramos nuestros Rosarios di-
ciéndonos que cada uno de nosotros se ofreciera a su
Inmaculado Corazón y por la misión. Cada uno hizo
una oración y entrega en forma espontánea y José
dijo que un pequeño ángel tomaba nota de todo lo
que cada uno de nosotros decía y a lo que se compro-
metía. Debemos pedir la gracia de la perseverancia
pues hemos recibido mucho, muchísimo. Si tenemos
conciencia de que no somos nada, si somos dóciles a
la gracia para dejarlo a El hacer en nosotros, si con-
fiamos en su infinita misericordia...todo se logrará.
91
Momentos antes de irse, la Santísima Virgen pidió
que varios de nosotros hiciéramos una oración por
diferentes sacerdotes. Yo estaba orando en mi inte-
rior por todos los sacerdotes que me han ayudado en
mi vida y justo cuando estaba pensando en mi direc-
tor espiritual, pidiendo de corazón por él y por otros
sacerdotes oí que José me dijo algo de parte de Ella
que correspondía, exactamente, a lo que estaba pen-
sando y sucediendo en mi interior.
Esto fue lo último. Todos nos despedimos cantando.
¡Cantamos muchísimo! Calculo que más de veinte
canciones. Nos parecía que Ella no se quería ir. ¡Es
que saber que las canciones la consuelan, es para vi-
vir cantando!
Dijo que volvería los días 6, 7 y 8 de diciembre. Otra
señora y yo debemos informarle de todo a nuestro
director espiritual».
15 de noviembre de 1989
92
8 de diciembre de 1989
93
Poco antes de irse nos pidió que todos levantáramos
las imágenes que habíamos traído y las bendijo. Poco
después se fue.
Inmediatamente después, apenas Ella desapareció,
me acerqué a José para tratar de mitigar los arañazos
de su piel. Lo alumbré con mi linterna que es bas-
tante potente. ¡No había rastros de ningún rasguño!»
9 de diciembre de 1989
94
A la hora señalada nos fuimos. Fue emocionante pues
todo coincidió. Debo agregar que José siempre confió
que Ella alanzaría a pasar por su casa, en la proce-
sión, antes de que debiéramos salir.
Apenas llegamos, subimos el cerro lo más rápida-
mente posible. José estaba apurado. Fuimos seis los
que subimos juntos. Con los demás nos encontraría-
mos arriba. La luna estaba hasta la mitad y no alum-
braba mayormente; pero, a medida que íbamos su-
biendo, la luz aumentaba de manera tal que al cami-
nar nuestros cuerpos proyectaban sombra. ¡No hizo
falta para nada el uso de linternas!»
3 de febrero de 1990
95
Volvió cuando estábamos todos. Pidió voluntarios
que quisieran lanzarse sobre un espino por la Iglesia.
Pensé que yo no sería capaz, que para mí eso sería
imposible.
Lo increíble es que, poco rato después, comencé a
sentir un deseo ardiente e incontrolable por lan-
zarme sobre uno que tenía frente a mí. ¡Estoy loca!,
pensé. Pero, fue tanto que cedí al llamado interior y
me lancé en “piquero”, como quien se tira a una pis-
cina, encima del espino, con cara, manos, brazos
abiertos; sin ninguna protección. Lo hice rezando el
Padrenuestro y ¡cual no sería mi sorpresa cuando no
sentí ningún pinchazo sino que, por el contrario, al
revisarme, después, vi que no me había quedado ni
un rasguño!
Algunas cosas que Nuestra Señora nos dijo a todos
fueron:
“Necesito su docilidad, pero más que su docilidad
necesito que aprendan a sufrir en silencio.
Todos tienen caracteres diferentes...muy diferen-
tes.
Quiero que mañana traigan una vela.
Les he puesto la luna para que los alumbre”».
96
4 de febrero de 1990
6 de febrero 1990
98
«Las personas que no oran también se marchitan
como las flores. Su fe se debilita. Las flores para
estar bien necesitan de toda el agua necesaria.
Igualmente sucede con las personas y la oración».
8 de febrero de 1990
17 de febrero de 1990
99
«Casi inmediatamente después llegó Nuestra Señora.
Vino vestida como de Lourdes y después como la Do-
lorosa, con una capa negra y una corona de espinas
que Ella explica como la representación de las heri-
das que “me causan algunos miembros de la jerar-
quía eclesiástica”.
Luego, José pegó un grito: por primera vez Ella le
mostró su corazón sangrante y su espalda lacerada
con latigazos que le causaban algunos hijos consa-
grados que “desvían a mis hijos con ideas liberado-
ras”. Añadió que había que orar mucho por ellos.
Además, la Virgen pronunció estas palabras:
“Los que quieran pueden hacer penitencia en el es-
pino por sus familias y por la Iglesia.
¿Quieren ser mis apóstoles de los últimos tiem-
pos?”.
Cada uno de nosotros fue diciendo lo siguiente:
“Yo…… (ahí cada uno dijo su nombre completo)
quiero ser un apóstol de los últimos tiempos”».
18 de febrero de 1990
100
Cruz y, cuando estábamos en el Primer Misterio Glo-
rioso, llegó Nuestra Señora. Pidió que se comenzara
a cantar el Avemaría y luego que todos nos uniéra-
mos en una sola voz. Debimos tomamos las manos
cantando dos canciones: “Gloria in excelsis Deo “y
“Gloria, Gloria, Aleluya ... en el nombre del Señor”.
José dijo en voz alta: “¡Está lleno de ángeles! ¡Ellos
hacen ronda con nosotros, tienen diferentes colores
pasteles y cantan lo mismo!”
Cuando esto terminó se trasladó al espinito».
16 de junio de 1990
17 de junio de 1990
102
«Hoy iremos con los anteriormente designados a
buscar el nuevo sitio señalado por Nuestra Señora.
Con lo único que contamos es con el dibujo de José
con la visión. A las dos de la tarde deberemos salir
desde su casa. ¡Qué privilegio tan inmerecido! ¡Me
siento chica, débil, indigna de estar entre ellos; pero,
por sobre todo, me sobrecoge pensar que Ella nos es-
tará esperando en ese lugar!»
23 de junio de 1990
105
7 de julio de 1990
13 de julio de 1990
106
Hubo falsos profetas en el pueblo de Israel, y lo mismo
entre ustedes habrá falsos maestros que introducirán
novedades dañinas; por renegar del Maestro que las
salvó, se atraerán una pronta perdición. Muchos, sin
embargo, imitarán sus vicios, y por su culpa será des-
prestigiado el Camino de la Verdad. Llevados por el
amor al dinero, se aprovecharán de ustedes con pala-
bras engañosas. Pero ya comenzó su condenación y no
duerme la ruina que los perderá.
Esos hombres calumnian lo que no pueden entender,
semejantes a animales irracionales, nacidos para ser
capturados y muertos. Y tendrán ellos el mismo fin, re-
cibiendo lo merecido por su maldad.
Se creen felices con gozar placeres pasajeros, son hom-
bres sucios y viciosos que toman parte en sus comidas
fraternales muy contentos de engañarlos.
No pueden ver a una mujer sin desearla; no se cansan
de pecar. Seducen las almas poco firmes. En su cora-
zón se estableció el amor al dinero: son gente maldita.
Abandonaron el camino recto y siguieron a Balaam,
hijo de Bosor, que se extravió para ganar dinero ha-
ciendo el mal. El, sin embargo, fue reprendido por su
torpeza: su burra se puso a hablar de manera humana,
deteniendo al profeta en su locura. Son fuentes sin
agua, nubes empujadas por el huracán, que corren ha-
cia densas tinieblas.
107
Con sus discursos hinchados y vacíos, acarician las pa-
siones y deseos impuros de sus oyentes. Logran seducir
a los que apenas acaban de librarse de sus errores y
logran que vuelvan a éstos.
Prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos
de la corrupción; pues uno es esclavo de lo que lo do-
mina.
En, efecto, después de haberse librado de los vicios del
mundo por el conocimiento del Señor y Salvador Cristo
Jesús, vuelven a esos vicios y se dejan dominar por
ellos; y resulta que su estado actual es peor que el pri-
mero. Más les valdría no haber conocido el camino de
la Vida Nueva, que, después de haberlo conocido, apar-
tarse de la santa doctrina que se les enseñó. Les pasa
exactamente lo que dice el proverbio: «el perro vuelve
a su vómito» y «el cerdo apenas lavado se revuelca en
el barro.
“Todos ustedes han sido elegidos por mí. Cada uno
tiene una misión diferente.
Todo lo que le he pedido a cada uno es para que así
sea hecho”.
Ayer, cuando estábamos todos hincados frente a la
Cruz nos dijo: “Retrocedan dos pasos”. Y luego:
“acérquense”.
Cada uno entendió algo diferente, unos se acercaron
entre sí, otros hacia Ella.
108
Agregó: “Así son los malos entendidos. Todos escu-
chan lo mismo y lo entienden diferente”.
A uno de los sacerdotes presentes le dijo algo que —
a pesar de nuestras oraciones en voz alta— yo escu-
ché sin querer: “Los sacerdotes se han humani-
zado. No se preocupan de mi Hijo”».
109
fotos mostrando lo seca que está la tierra de nuestros
campos.
En la aparición de la tarde en el cerrito de La Dehesa
hubo muchos mensajes personales. En un momento
determinado nos dijo:
“Muy pronto ya no estaré más aquí con ustedes.
Sólo nos encontraremos en la eternidad. Para en-
trar a la eternidad hay que cumplir los manda-
mientos”.
José además nos contó que también la Señora le ha-
bía confirmado que estaba muy contenta con la pro-
cesión con San Isidro de esta mañana en Lampa».
111
Algunos de ustedes no sienten los dedos de los pies
... El camino que les espera es difícil y helado.
Hay personas que sólo viven de lo que Dios les da,
así como esos pájaros que cantan en este mo-
mento pues no encuentran su nido.
Algunos de ustedes lo perderán todo.
No les ofrezco un camino de rosas en esta vida.
Cuando alguno sienta rencor hacia un hermano,
dígaselo. Oren primero pero no se callen. El rencor
en silencio es peor.
Todos ustedes son una familia. Cada uno tiene mi-
siones diferentes.
El sufrimiento de cada uno de ustedes debe ser
compartido por todos.
El dolor ofrecido con amor no duele tanto.
Cuando mueran pidan ser sepultados en un cajón
rústico para que no olviden que: polvo eres y en
polvo te convertirás”».
20 de agosto 1990
112
De repente José dijo: ¡No llores tanto, Madre mía!
Terminó de decir esto y súbitamente comenzó a llo-
ver unos goterones gordos que caían sobre todos no-
sotros.
José nos dijo: “La Señora dice que así tan gruesas y
abundantes son sus lágrimas por el mundo”».
113
“Vayan en silencio a ese monte (a nuestras espaldas
había uno) a elegir el lugar donde será colocada
una gran Cruz, la Cruz de mi Hijo”.
Al despedirse nos dijo que a las nueve de la noche
Ella nos esperaría en el cerrito de la Dehesa.
El 15 de agosto en la noche fuimos, tal como Ella nos
lo había pedido, a las 21 horas. Esa noche era la de
los Misterios Gloriosos. Habíamos llevado muchas
flores blancas de varios tipos, la mayoría de ellos era
claveles.
Ella nos pidió que cuando llegáramos hiciéramos un
círculo en la tierra con las flores.
Nos hizo varias recomendaciones:
“Ámense los unos a los otros.
Debe haber unión entre todos los Cruzados.
La Obra será el terror de los demonios.
Reúnanse una vez al mes.
Las personas que tienen sus grupos de oración (se-
ñaladas por ella anteriormente) deben reunirse una
vez al mes a orar en el Refugio (Lampa).
Las personas que están nombradas para hacer
grupos en sus casas con las personas que ayuden
con el Refugio, deben reunirse una vez a la se-
mana.
114
Los primeros sábados del mes deberán hacer una
procesión en la montaña y plantar seis olivos en
cada viaje, de los que ya hay conseguidos (5 en el
Santuario, uno por cada una de las llagas de Nuestro
Señor y 12 más, uno por cada apóstol).
Orden en la oración, en el servicio y en el trabajo.
Un alma vale más que un mundo.
Volveré cuando hayan aprendido a amar.
Recuerden; Santiago 3,1 al 12 ¡hasta la eterni-
dad!”
115
un ejemplo de cómo debemos actuar en el sufri-
miento en todos los niveles, ofrecerlo en silencio y
con amor»,
2 de febrero de 1991
116
cuando venga el Hijo del hombre, los encuentre
preparados. Lucas 12, 32 al 59.
No juzguen para que no sean jueces de su propio
juicio.
Ofrezcan sus cuerpos como Hostias vivas agrada-
bles al Padre Eterno.
No os conforméis, hijos míos, sino transformad
vuestras mentes y espíritus para saber los desig-
nios de mi Hijo y los míos.
El Padre Demetrio es un pilar de esta Obra.
Recuerden: fe, obediencia, caridad y humildad.
Los pordioseros no pueden esperar. Necesitan lo
mismo que ustedes.
La ramera y el ladrón, esos son tus hermanos.
Sean dóciles en las pequeñas cosas.
De nada les valen los dones espirituales y celestia-
les si faltan a la caridad. (de palabras y de obras,
aclaró José).
Acéptense a sí mismos. No puedes hablar de amor
si no te aceptas a ti mismo y aceptas a tu hermano
tal como es.
Si te equivocas, dilo. No tengas vergüenza en reco-
nocerlo. Eso es humildad.
Recuerden de rezar los tres Rosarios».
117
11 de febrero de 1991
118
“Ahora les demostraré lo que siente un alma que
esté en el Purgatorio cuando alguien ora por ella”.
De inmediato se levantó un viento exquisito que nos
quitó todo dolor y quemazón. Cuando terminó el
viento, volvimos a sentir lo mismo que antes de él,
que nos quemábamos con las piedrecitas.
“Los que vengan a orar a este lugar los días lunes
por las almas del Purgatorio serán escuchados en
todo lo que pidan”.
Luego nos repitió dos cosas que ya le había dicho a
José, cuando lo visitó privadamente para su cum-
pleaños, el dos de febrero de 1991.
“Ustedes han recibido gracias espirituales y celes-
tiales en su corazón.
Donde está tu tesoro está tu corazón, donde el la-
drón ni la polilla pueden entrar: Lucas 12,32 al
59”.
Cita Bíblica Lucas 12, 32 — 59:
Pequeño rebaño, no temas, porque al Padre le agradó
darte el Reino. Vendan lo que tienen y repártanlo en
limosnas. Háganse bolsas que no se gasten, y júntense
riquezas celestiales que no se acaban, donde no puede
llegar ni ladrón ni polilla que destruya. Porque donde
está tu tesoro ahí también estará tu corazón.
119
Tengan la ropa puesta y mantengan encendidas sus
lámparas. Estén como hombres que esperan que su pa-
trón regrese de un casamiento para abrirle apenas lle-
gue y golpee la puerta. Felices los sirvientes a los cua-
les el patrón encuentre despiertos a su llegada. Yo les
digo que él mismo los atenderá, los hará sentarse a su
mesa y los servirá uno por uno. Felices si los encuentra
así aunque venga a la medía noche o de madrugada.
Entiendan bien esto: Si el dueño de casa supiera a qué
hora va a venir un ladrón, estaría preparado para no
permitirle entrar en su casa. Ustedes también estén
preparados, porque en el momento menos pensado
vendrá el Hijo del Hombre.
Pedro dijo entonces: “Este ejemplo ¿lo dijiste para no-
sotros no más o para todos?” El Señor contestó: “¿Cuál
es entonces el mayordomo fiel e inteligente que el pa-
trón pondrá al frente de sus sirvientes para repartirles
a su debido tiempo la ración de trigo? Feliz ese servi-
dor al que su patrón cuando llegue encuentre tan bien
ocupado. Yo les declaro que lo pondrá al frente de todo
lo que tiene. Pero si este servidor se dijera en su inte-
rior: Mi patrón demora en llegar; y se pusiera a gol-
pear a sirvientes y sirvientas, a comer, a beber y a em-
borracharse, vendrá su patrón el día que no lo espera
y a la hora menos pensada; le quitará el puesto y lo
tratará como a los traidores.
120
El servidor que, sabiendo lo que quiere su patrón, no
tenga nada preparado, ni haya cumplido lo mandado,
recibirá un severo castigo. Pero el que sin saberlo hace
cosas que merecen castigo, no será castigado con
tanta seriedad. Al que se le ha dado mucho se le exigirá
mucho, y al que se le ha confiado mucho se le pedirá
más aún.
“Hijos, no se preocupen de los demás cuando yo les
hablo. Quiero que cada uno converse sólo con-
migo.
Al que mucho ha recibido, mucho se le exigirá”».
Luego agregó:
“Los que sienten que han sufrido mucho, que se echen
más barro”.
121
Después nos pidió que no nos miráramos los unos a
los otros, seguramente por aquello del respeto hu-
mano, para no sentirnos ridículos ni provocamos
risa mutuamente, pues esto tenía un significado pro-
fundo. Luego, para lavarnos, tuvimos que pasar uno
a uno a la vertiente.
Ella se quedó con tres sacerdotes: Padre Demetrio,
Padre Sergio y Mark S. Los demás subimos a la Capi-
lla a orar, adorar y cantar. Nos fue llamando de a uno
o por grupos a su presencia».
122
Lean: Corintios 1,20-21 y 25-29; Santiago 5,9-11 y
12 -20».
123
Hermanos, no peleen unos con otros y así no serán juz-
gados. Miren que el juez está a la puerta. Tomen como
modelo de paciencia en el sufrimiento a los profetas
que hablaron en nombre del Señor. Fíjense cómo
ahora llamamos felices a los que fueron pacientes. Han
oído hablar de la constancia de Job, y saben lo que al
final el Señor hizo por él. Pues el Señor es misericor-
dioso y tiene compasión.
Cita bíblica Santiago 5,12 — 20:
Sobre todo, hermanos, no juren por el cielo ni por la
tierra. No acostumbren jurar. Que el sí, sea sí, y el no,
no. Así no cometerán pecado.
El que entre ustedes sufra, que rece. El que esté alegre,
que cante himnos a Dios.
El que esté enfermo que llame a los presbíteros de la
Iglesia para que rueguen por él, ungiéndolo con aceite
en nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará
al enfermo; el Señor lo levantará y, si ha cometido pe-
cados, le serán perdonados.
Confiésense unos a otros sus pecados y pidan unos por
otros para que queden sanos.
La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que
sea perseverante. Elías que era un hombre como noso-
tros, rogó con insistencia para que no lloviera en el
país, y durante tres años y medio no llovió, Después
124
rogó de nuevo: el cielo concedió la lluvia, y la tierra
produjo frutos.
Hermanos, si alguno de ustedes se extravía lejos de la
verdad y otro lo hace volver, sepan esto: el que ende-
reza a un pecador de su mal camino, salvará su alma
de la muerte y se le perdonarán todos sus pecados.
«Ustedes son personas normales. Yo los he elegido.
Los quiero sanos.
Hagan Adoración al Santísimo.
Ustedes son mi Obra.
Deben guardar silencio sobre las gracias recibi-
das en la oración: puede despertar envidia en el
otro y la soberbia espiritual en ustedes. Los secre-
tos del Rey son del Rey.
Repasen mis mensajes.
No les prometo grandes alegrías en este mundo
pero sí en el otro.
Las pequeñas tareas del hogar son muy importan-
tes.
Todos los dolores que se sufren con amor duelen
menos (recordar pasaje de los espinos).
No les den todo a sus hijos. ¡Que tengan espíritu de
sacrificio!
Recen todos los días tres Rosarios. El Rosario debe
ser rezado lentamente. Si no se puede, recen uno
125
pero ¡con devoción! No dejen los Rosarios para
muy tarde, la hora del cansancio. Deben vivir el
presente. ¡Es una orden!
Todos los días deben besar la tierra por tres veces,
además de hacer tres veces la señal de la Cruz.
Ustedes deben vivir y hacer vivir el Evangelio.
Deben leer un trozo del Evangelio en la mesa fami-
liar.
Deben hacerle pequeñas atenciones a sus hijos.
¿Quieren ser mis apóstoles de los últimos tiempos?
¡Deben orar por los demás y ayudar a los herma-
nos.
Los apóstoles eran mi consuelo cuando yo estaba
en esta tierra. Ustedes son mi consuelo ahora.
De ustedes depende que se logre todo lo que les
pido en nombre de mi Hijo. ¡De ustedes depende!
Denle gracias al Padre por haberlos escogido.
Quien beba esa agua con fe y pida una gracia, le
será concedida (montaña).
Esta agua procede del Cielo (montaña).
Les hablaré a cada uno delante de todos pues para
mí son una familia.
Son un grupo pequeño.
Yo los llamaré muy pronto a este lugar.
126
Cruzados, ¡Dios lo quiere!
muchos se les ha dado dones espirituales y celes-
tiales y no han respondido. Su fe ha sido pequeña.
Dichosos los ojos que no ven y creen en mi presen-
cia. ¿Por qué dudáis?
¿Qué armonía hay entre Cristo y Belial? José le pre-
guntó: ¿Qué significa eso, Madre mía? Ella le con-
testó:
Es una palabra hebrea que significa demonio.
Recuerden que han sido revestidos con la luz del
Espíritu Santo.
Aquellos que hieren la conciencia de los débiles en
la, e pecan contra mi dulce Niño.
Antes de ir a conversar con otra persona oren un
Padrenuestro y un Avemaría.
Oración, Caridad y Amor.
Prudencia, mucha armonía, humildad, caridad y
amor.
Unos fueron sinceros y otros no fueron auténticos
ni verdaderos. Otros se callaron por temor; es el
testimonio que dieron.
Cuando hay desunión en el grupo es porque el ad-
versario está actuando.
127
Hijos, que sus hermanos reconozcan en ustedes a
mi Hijo.
La razón de ser de los Cruzados es: justicia Luz
Cristo.
Miren las aves del cielo que no siembran ni siegan
y el Padre Eterno los alimenta.
Ustedes están atados a muchas cosas.
Quien no tenga fe, vaya a mojarse la cabeza al
agua de la fuente.
Muchos creerán que ustedes son locos, pero locos
por el amor de mi Hijo.
Recuerden: polvo son y en polvo se convertirán.
Son obra de Dios».
A todos:
«Ustedes serán apóstoles de los últimos tiempos.
Ustedes serán apóstoles y testigos de la segunda
venida de mi Hijo.
La fe no debe ser como casa construida sobre la
arena, que llega el viento y se la lleva. No debe ser
construida como polvo en la piedra que, cuando
llega el mar, la limpia.
Mis Hijos Predilectos han abandonado la oración,
la penitencia, el ayuno, el sacrificio. Han relajado
sus costumbres. Viven en los placeres del mundo y
128
han abandonado su Ministerio. Yo pido el uso de
su vestuario distintivo para sacerdotes».
Sobre San Luis Rey de Francia:
«Lo importante de él es que siendo rey tuvo un
gran temor de Dios.
Deben hacer prevalecer los Protectores de la
Obra:
Arcángel San Rafael
San Bernardo de Claraval
San Isidro Labrador
San Luis Rey de Francia.
Los laicos deben dividir su tiempo en tiempo de
oración, deberes de estado y servicio.
Yo los esperaré en la Eternidad. Tengo que exten-
der el Reino de mi Hijo en otros lugares».
Cuando terminó de decir esto hizo una invitación a
los que quisieran hacer penitencia voluntaria, la se-
gunda penitencia del día, por el relajamiento de la
Iglesia. Mientras estábamos apretando los espinos
dijo:
«Sientan cómo es el estado de mi Iglesia (aclaró
José: jerarquía, Obispos...), sientan lo que sufre mi
Iglesia».
A todos:
«Vivan el momento presente.
129
Cuando haya división sepan que es el adversario
que está actuando. Cuando dos hermanos estén en
discusión nunca hablen, sino oren».
En otra oportunidad nos hizo cantar el Avemaría y
luego agregó:
«Cuando unieran pidan ser enterrados en un ca-
jón rústico de madera.
La falta de oración produce la muerte del alma.
Yo sólo soy instrumento de mi Hijo.
José es mi instrumento.
No den importancia al dinero. Vivan el presente.
No piensen en el mañana. Recuerden las aves del
cielo».
8 de noviembre 1992
130
El ayuno y la oración, especialmente el rezo del
Santo Rosario, les ayudará en este debate y deci-
sión de esta Obra.
Hijo: diles a mis Hijos Predilectos que sean convin-
centes y consecuentes con sus ideas. Sus nombres
han sido grabados en el Cielo y su propósito y fin
ha de ser mi Hijo, vivo y presente en la Eucaristía
durante sus vidas en este lugar.
Han de ser testimonios vivientes de Cristo. Que no
se les olvide que, al contemplar a mi Hijo, han de
estar preparados y a disposición de la Iglesia,
como lo requieren mi Hijo y su Vicario.
Hijo, diles a tus hermanos que solamente estén
disponibles para hacer la voluntad de Dios.
Hijo, diles a tus hermanos que todavía les quedan
muchas pruebas que vivir. A los que todavía no les
ha tocado someterse a estos despojos e incerti-
dumbre, desde hoy les comienza a cambiar su sis-
tema de vida, estén o no en la Cruzada Eucarística.
También en esta Obra hay laicos que quieren vivir
este espíritu consagrándose al Corazón de Jesús
como misioneros de mi Hijo y mío. La libertad del
hombre ha de ser respetada con dignidad, bajo la
moral de la Iglesia».
131
15 de agosto 1993
132
El reinará donde se le rinda culto y será la solución
a sus preocupaciones sin colocarle condiciones y
(dejando) que se haga Su voluntad.
Si ustedes llegan a alcanzar el abandono al Cora-
zón de mi Hijo, vuestras pruebas serán un bál-
samo de amor en el ardiente Corazón de mi Hijo y
así estarán ayudando a que reine el Corazón de mi
Hijo en el mundo entero.
A ustedes se les pide solamente su docilidad y su
amor».
133
de Dios en toda circunstancia. Han de peregrinar
por fe. Quien no camina por fe en este proyecto de
mi Hijo y también mío no es digno de estar en esta
Obra. Deben caminar y peregrinar por la oscuri-
dad que los acercará a los misterios de mi Hijo.
Han de preocuparse por cada uno y sufrir en un
mismo sentir de hijos de Dios.
A Chile, Perú, Estados Unidos y Panamá el Espíritu
Santo les hará comprender las virtudes y riquezas
de la Iglesia para accionar el reinado del Corazón
de mi Hijo; para que ustedes puedan confirmar a
la Iglesia el misterio de la Cruz y de la Eucaristía.
Ustedes han de ser la resurrección de la nueva era
de la Iglesia en la venida de mi Hijo triunfante. No
crean el día ni la hora en que vendrá: solamente Él
lo sabe.
Si ustedes están viviendo momentos oscuros es
(porque es) parte del proyecto.
Así como mi hijo José Demetrio entregó todo por
amor a mi Hijo y a Mí, hoy Lo está contemplando
en la Gloria.
Hijos, esto los hará libres una vez que se abando-
nen verdaderamente al Corazón de mi Hijo, y con-
fiados, vivan tranquilos como hijos de Dios.
134
Tengan una fe sencilla tan tierna como (la) de los
niños. Tengan vocación de aceptar a quien nece-
site de ustedes.
Recen, después del Rosario, las Letanías: así sabré
cómo ustedes, en una constante oración, me brin-
dan su amor.
Vayan y vivan el [Link]. Paz y voluntad en el
amor a Cristo».
8 de diciembre 1993
135
Hijo, diles que se cuiden de las fieras que estáis a
su alrededor. No dejen que por segunda vez come-
tan una equivocación, tomen el camino equivo-
cado teniendo la triste experiencia anterior, su-
friendo el dolor, la tristeza y la decepción. Muchos
de ustedes vieron todo destruido, pero no fue así.
¿Han rezado para que florezca con esa fe fuerte y
esperanzadora esta Obra y que muchos corazones
vuelvan arrepentidos?
Hijo, yo puse en tus manos un pequeño libro muy
simple para vivir más plenamente esta. Obra,
llena de amor y reglas.
Yo a ustedes les he pedido signos visibles, imáge-
nes y lugares para vivir con más amor todo esto,
entendiendo así toda esta Obra».
11 de febrero de 1994
136
Perú, Chile, Estados Unidos y Panamá: pidan la
protección de la Sangre de Jesús desde la cabeza a
los pies, revístanse de la armadura de la fe en esos
momentos tan difíciles y oscuros. No hagan caso
como los otros hijos que se dejaron engañar con su
razón llena de preguntas creyendo que ellos mis-
mos tenían la razón. A otros los arrastró esta
fuerza creyendo tener la razón en la vida que les
apartó de mi Hijo. Si viven en el amor tendrán
parte en el Reino Eterno».
Abril 1995
137
Vino San Isidro a la casa de José y entregó este men-
saje privadamente:
«Nuestra Madre Celestial ha enseñado dándoles a
conocer —en forma sencilla— las verdades y prin-
cipios divinos. Os ha dado advertencia de cómo
vencer al enemigo. Les ha mostrado la disciplina a
seguir pues llegó la hora de ejercer, cada uno de
ustedes, las funciones propias de su cargo. Ustedes
permanecerán ocultos, ignorados, cuyo conoci-
miento y práctica se desarrollará en el misterio,
mostrándoles cómo prever y evitar las faltas y pe-
ligros con buen juicio, cordura, discreción y sabi-
duría. Ustedes tienen una obligación contraída
con la palabra dada. Han alcanzado la posesión de
la Cruz que os indica que seréis marcados con el
signo de acción en gran ceremonia como persona
cabal y puntual. Llegó la hora de trabajar en horas
extraordinarias como signos de bendición. Deja-
rán vuestro rastro dibujando así el plano del esca-
lón. Ustedes, como testimonios vivificantes».
138
OSACA : Oración – Sacrificio – Apostolado
– Comunión –Amor a la Iglesia y al
Rosario.
El significado de cada una de estas iniciales es:
ORACIÓN : Rezo de los tres Rosarios, En el
grupo de oración, orar por las in-
tenciones de la Iglesia; por la mi-
sión de los cruzados e intenciones
de la Santísima Virgen respecto a
nosotros, por el Director, Subdi-
rector y sacerdotes de la Cruzada
Eucarística, y no olvidar la lectura
del Evangelio.
SACRIFICIO : Obediencia – Cada uno hace su ta-
rea según lo que se le haya pedido
a todos y en particular a cada uno.
APOSTOLADO : Grupo de oración particular y en-
tre nosotros. La procesión con San
Isidro es un apostolado en común.
COMUNIÓN : Recibir la Eucaristía ojalá diaria-
mente. Adoración al Santísimo y
reparación frente a El, pidiendo
perdón por las faltas propias y del
mundo entero.
AMOR A LA
139
IGLESIA Y
AL ROSARIO:
Obedecer todo lo que se nos ha dicho en los
mensajes
Asistir a la Santa Misa
Recibir los sacramentos
Rezar Rosarios
Orar por el Santo Padre
Repasar todos los mensajes
Guardar silencio con respecto a la Obra hasta
que se nos indique
Sufrir, no juzgar y no cuestionar
Respetar independencia y libertad de los de-
más
Unidad de corazones
Oración por el grupo
Mantener lámparas encendidas (quiere decir
actitud vigilante para no caer en tentación)
Fidelidad a la reunión y llegar a la hora
Aprender a escuchamos mutuamente, sin sar-
casmos ni burlas
Ser consecuentes
Consolar a la Santísima Virgen
Consagración al Inmaculado Corazón de María
140
TESTIMONIO DE A. C.
Lima, Perú
141
días o el 15 de agosto— nos dijo que rezáramos San-
tiago 3 hasta la eternidad, son pecados de la lengua.
No recuerdo bien la fecha, pero, en Chile, Nuestra Se-
ñora pidió un Cristo yaciente que se mandó a hacer
aquí en Lima. Era una imagen de aproximadamente
1,80 metros, muy linda, que fue enviada a Lampa,
donde el Padre Demetrio. Ahí estuvo no sé por
cuanto tiempo hasta que Nuestra Señora dijo que
ésta debía retornar al Perú y que Lima iba a ser la
sede. Fueron colocadas, la del Cristo yaciente y la
imagen de la Virgen de Lourdes —la que luego fue
coronada— tal como Ella nos lo pidió. La imagen me-
diana del Cristo yaciente fue llevada a una iglesia y
allí muchas personas iban a rezarle. El lugar se abría
los jueves, se exponía el Santísimo y muchas perso-
nas sintieron una paz, milagros o diferentes expe-
riencias al rezar ante la imagen del Cristo yaciente.
Estuvo mucho tiempo allí. Al Cristo yaciente se lo
puso en una urna y se sacaba en procesión los Vier-
nes Santos. Sé que había hecho muchos milagros y
era realmente una imagen muy especial que inspi-
raba mucha devoción. Después hubo que sacar las
imágenes pues se iba a arreglar esta iglesia. No
quedó registro de los milagros, pero sé que hay per-
sonas que han sentido algo especial, o han pedido
algo que luego se les cumplió. Otras sintieron que les
tocaron el hombro, un olor a rosas o a flores. Exacta-
mente no sé más.
142
En Lima se peregrinó la imagen de la Virgen de Lour-
des. Cuando se llevaba a las diferentes casas se les
daba una charla a los asistentes, se rezaba el Rosario,
se les daba consuelo, un poco de paz.
La imagen que estaba en la montaña, que fue traída
por orden de Nuestra Señora, está en casa de Julita,
en espera de que ordene otra cosa.
Sobre mis experiencias puedo contar que muchas ve-
ces yo le hice preguntas a Nuestra Señora, pero no en
voz alta, sino pensando, y Ella me respondió más de
una vez qué es lo que debía hacer. Luego, me pidió
que personalmente rezara por algunas personas, al-
gunas oraciones a ciertas horas, que es lo que he ve-
nido haciendo hasta ahora. Algunos de estos pedidos
fueron hechos en el cerrito y los otros, yo diría que la
mayoría, fueron en la montaña. Tuve la alegría de
que toda mi familia, que todos mis hijos e hijos polí-
ticos fueran llamados. Fue una oportunidad de estar
todos presentes, ya sea en la montaña o en el cerrito.
Fue un gran regalo para nuestra familia.
Yo recuerdo que Ella nos dijo que algunos perderían
mucho, otros lo perderían todo. En ese momento me
asusté. Pensé en mis hijos, pero, en mi caso en parti-
cular, se ha referido a cosas de otra índole que no tie-
nen mayor importancia. Gracias a Dios, salud no nos
ha faltado y después tuve la gracia de que Ella, en una
143
oportunidad, me dijera que iba a sentir su dolor. Re-
cuerdo que lo sentí muy fuerte. Recuerdo que fue en
el cerrito, en un lugarcito muy especial que llamába-
mos un pedacito de cielo o algo así. Fue realmente un
dolor muy fuerte lo que sentí. Era como una espada
que me rasgaba el pecho y me acuerdo que lloraba
mucho y Ella me decía que había sufrido igual por su
Hijo. Creo que he podido sobrellevar momentos muy
difíciles gracias a Ella. Al volver a encontrar algunos
mensajes que Ella me mandó y que no comprendí en
el primer momento, me doy cuenta de que en ellos se
mencionan momentos difíciles que yo jamás pensé
que iban a pasarme. Esos mensajes me han ayudado
a tener mucha paz, a resolver las cosas con calma.
Siento que, a pesar de todos los problemas y dificul-
tades que he tenido, inclusive en mi hogar, con la paz
que Ella me ha dado he podido superarlos y vivir el
día como nos dijo: «No miren hacia atrás», sintién-
dome con ansias de estar cerca de Ella y de Jesús.
Tengo que agradecerle a la Virgen el sentirme muy
cerca de mis hijos, muy unida, en comunicación cons-
tante con ellos, con mis nietos y, en general, con toda
la familia, aunque tengo la pena de tener a mis hijos
en cuatro países diferentes y solamente a uno en el
Perú.
Recuerdo que, aquí en Lima, Nuestra Señora me dio
el don de sanación. A él le dijo: «Sanarás...», no re-
cuerdo exactamente qué palabras agregó; pero a mí
144
me dúo algo así: «Sanarás y sacarás espíritus in-
mundos». La verdad es que me asusté un poco por-
que no sabía cómo iba a ser esto y luego empecé a
leer Hechos de los apóstoles y a conversar con per-
sonas que me dijeran cómo se debía hacer la sana-
ción. Bueno, realmente es con oración, el Espíritu es
el que actúa, no las personas. Sí, ha habido muchos
casos en que se ha logrado sacar espíritus, como el
caso de un niñito de tres años, que estaba poseído
por el demonio; de esto ha habido testigos. También
se "han limpiado" muchas casas donde había bruje-
ría, lo que en Lima es muy común. He encontrado,
con la ayuda de Julita y de X, vivencias negativas que
había que eliminar. A veces yo no he sentido nada y
ellos sí: han sentido un olor a algo sucio y lo han ubi-
cado e identificado para erradicarlo. En muchas ca-
sas nos dieron testimonio de que después de haber
sacado el libro, la cartera, la foto, lo que fuera, las co-
sas mejoraron en el hogar y ya no se presentaba nin-
guna manifestación sobrenatural de espíritus, ni
nada parecido. Sí se daban muchos casos de sana-
ción.
Creo que una de las experiencias más bonitas que he
vivido es que después he podido llevar al penal San
Jorge, con Julita, lo que la Virgen nos pidió. Julita
daba las charlas y yo más o menos aconsejaba. Les
ponía las manos a los presos para orar por ellos. Supe
145
después que muchos habían regresado al camino co-
rrecto. Rezábamos el Rosario con ellos; se les enseñó
lo más que se pudo. Luego, por problemas de política
carcelaria, nos prohibieron entrar.
En Chile, la Santísima Virgen le pidió a X que hiciera
posible llevar una misión a Juan Fernández, lo que se
hizo a cabalidad.
Es así como nos entregamos, obedeciendo la volun-
tad divina y aceptando la invitación de María Santí-
sima dentro de nuestras limitaciones. Y en este ca-
mino sólo nos queda decir: «San Gabriel, San Miguel
Arcángel, San Rafael, ponednos en presencia de Je-
sús. Señor Dios todopoderoso, poned un cerco de for-
taleza y luz a la Tierra, cubrid y abrigad a esta huma-
nidad. Serafines, querubines, arcángeles, santos pro-
tectores, dadnos a conocer la voluntad de Dios».
Gloria a Dios en lo alto, y en la Tierra paz a los hom-
bres que Él llama.
146
TESTIMONIO DE JULIA MEDINA
Lima, Perú
147
Más tarde comprendí su mensaje: amar a las perso-
nas, ir en pos de cada una, olvidarme o retirarme de
lo que antes yo más estimaba, ayudando a reconocer
el camino, aconsejando a los que llevan penas aflicti-
vas. Velar y cuidar muy bien de la Obra.
Luego fui invitada a las apariciones de la Virgen en la
Montaña, en Chile, tres veces, en diferentes fechas, y
también fui invitada a presenciarlas aquí en Perú. Fui
enviada a Panamá, Argentina y a Ecuador en misión.
Asistí a la Montaña de Chacabuco, en Chile, en fe-
brero de 1992, donde conocí a los sacerdotes chile-
nos Padre Demetrio, Padre Sergio, otros de Estados
Unidos y de Panamá. A los sacerdotes chilenos los ad-
miré mucho por su profunda entrega y humildad.
Tuve oportunidad de conocer profundamente al Pa-
dre Sergio, cuando estuvo en Lima por unos meses.
Era una persona de noble corazón que nos infundía
seguridad con energía, perseverancia, que tomaba
decisiones precisas en los momentos de duda. Sabía
resolver problemas difíciles con amplio sentido de la
verdadera libertad y respeto. Ya era conocido en mi
país por sus Retiros.
El mensaje dejó en mi alma una huella especial y lo
recuerdo hasta hoy. Cuando viajé a Panamá a cum-
plir una misión, la Santísima Virgen me dijo: «Julia,
pon tus brazos en tu corazón; prométeme que
148
siempre me serás fiel. Tú que escudriñas el Evan-
gelio de mi Hijo, el día viernes te pondrás en ora-
ción e invocarás al Espíritu Santo Consolador y Re-
velador. No lo buscarás, será el Espíritu quien te
guíe... Lo harás bíblicamente: usarás los Evange-
lios. Escribirás a todos los Cruzadas sobre los fra-
casos y les darás una respuesta. ¡Cuánto vas a su-
frir! Muchos no te aceptarán».
Al principio me anonadó la noticia. Las lágrimas co-
rrían por mis mejillas. Al encontrarme sola en la ha-
bitación, poco a poco fui serenándome. Recordé las
palabras de la Santísima Virgen: «Yo soy la Madre de
Dios, levanten a Mí su mirada». Llegó una gran paz
a mi corazón. Torné la Biblia, busqué los Evangelios
y empecé el trabajo.
Recuerdo todos los errores cometidos por los Cruza-
dos hasta ese momento, como también sus conse-
cuencias hasta hoy. El espíritu es fuerte, pero nuestra
carne es débil.
Nos dijo: «Cuando hay dificultades en su caminar
invoquen en su auxilio a los Santos Protectores, pi-
dan ayuda, por gracia divina, y pongan en movi-
miento impulsando hacia delante la Obra, po-
niendo especial cuidado en la observación, obe-
diencia y respeto humano».
149
Recuerdo cuando Ella nos pidió buscar una iglesia
abandonada en Lima. Ese lugar sería nuestra mon-
taña o refugio. Todos unidos empezamos a buscarla.
Creo que la Santísima Virgen nos puso el mapa de
ubicación mental en cada uno porque no fue difícil
encontrarla. Todos juntos hicimos la limpieza de este
lugar desatendido por muchos años. Sacamos los es-
combros producidos por un terremoto que motivó
su clausura, y dejamos brillante el lugar donde se ex-
ponía el Santísimo todos los jueves eucarísticos. En
Semana Santa, la imagen del Cristo Yaciente se sa-
caba en procesión. La devoción de las personas se
multiplicaba cada año en los jueves eucarísticos y los
ritos de Semana Santa. Como la Santísima Virgen nos
dijo: «No se preocupen de las paredes, puertas y
ventanas, de la decoración se encargarán mis hi-
jas Julia y Cecilia», todo lo hicimos conforme nues-
tras limitaciones.
Por deseo de nuestra Madre Santísima, Ricardo
mandó a hacer una imagen del Cristo Yaciente de ta-
maño natural, como señal de bendición y símbolo de
la familia. Dijo: «En oración frente a su imagen pon-
drán todo aquello que ha de venir en el futuro; ya
que las necesidades espirituales y humanas están
basadas en la Cruz y en la Eucaristía».
El Padre Demetrio, como Superior de los Cruzados
Eucarísticos, redactó un documento en el cual indi-
caba que, por deseo de Nuestra Santísima Madre,
150
fuera trasladada la dirección de todos los Cruzados
Eucarísticos desde la ciudad de Santiago de Chile a la
ciudad de Lima, Perú, lo mismo que la imagen del
Cristo Yaciente que se encontraba en el refugio de
Lampa, Chile. Esta indicación fue dada el 25 de marzo
de 1992.
Este compromiso espiritual con la Santísima Virgen
cambió el ritmo de mi vida; me entregué a Su Volun-
tad, aún sin comprender. El ambiente familiar en mi
hogar siguió igual; sé que Ella se encarga de los míos
tanto en lo físico, como en lo espiritual y material. Mi
confianza es absoluta.
Sus mensajes han sido, entre otros: «Julia, haz en-
tender a tus hermanos la magnitud de esta Obra.
No tengas miedo, ni temor, yo te daré la fuerza ne-
cesaria cuando hables: el don del consejo es el don
divino más valioso. Deberás interpretar mis men-
sajes.
Serás humillada; debes ser muy humilde. Mi Hijo
conoce tu corazón. Orarás mucho. Llorarás y tus
lágrimas serán rocío para florecer las más hermo-
sas flores de amor.
Tus sufrimientos son pruebas de lo que estás pa-
sando, sufres porque estás siendo atacada. Más fe;
fortalece tu fe para que puedas cumplir mis desig-
nios.
151
Tienes que discernir entre lo que es Divino y lo que
dice tu corazón. No seas juez de tus propios juicios.
No me busquen en apariciones. Buscadme en los
Evangelios, ahí me encontrarán».
La Santísima Virgen me dijo:
«Julia, te harás cargo de los niños, ancianos, en-
carcelados, religiosos y religiosas. Muchos te
aceptarán y otros te rechazarán. Sé fiel. Promé-
teme ser fiel, aunque tú sola te abraces a la Cruz
de mi Hijo. Da a tus hermanos el amor que mi Hijo
ha puesto en tu corazón. Abrázalos a todos sin dis-
tinción. Guarda el dolor de tus hermanos. Más ora-
ción, piedad y recogimiento. Enseña a las esposas
que se sometan a sus esposos, a los hijos que se so-
metan a sus padres y los Pastores a su Iglesia».
Queda solamente el trabajo laborioso de juntar a las
familias para aceptar y reconocer el reino de Dios.
Todo mi tiempo está dedicado a la evangelización, a
la disposición divina y de mis hermanos, cum-
pliendo, dentro de mis limitaciones, todo lo pedido
por Nuestra Santísima Madre.
Actualmente los miembros del grupo de los Cruza-
dos estamos siendo guiados espiritualmente por un
sacerdote domicilio, muy Mariano, quien continúa
con todo lo que quedó paralizado. Nos hace conocer
la vida de nuestros Santos Protectores, aplicándola a
152
las necesidades de los Cruzados y cumpliendo de
esta manera las peticiones de la Santísima Virgen.
Los jóvenes Cruzados se están preparando para ir a
evangelizar a los colegios y a asesorar a los padres de
familia en zonas de escasos recursos, para brindar
una buena estabilidad emocional y espiritual. De esta
manera, ellos serán los encargados de continuar con
la misión.
Es Ella quien capitanea esta gran Cruzada poniéndo-
nos el arado en las manos, el Rosario en la mano iz-
quierda y el Crucifijo en la derecha. Para poder tra-
bajar en esta nueva evangelización, Ella nos motiva e
instruye dejando en nosotros una huella sobre el es-
píritu, haciendo desarrollar las facultades y actitudes
del alma en un cultivo intenso de abonos y riegos di-
vinos.
La Doctrina de Jesús, verdad indiscutible, es unir la
acción a la palabra, como dice el Padre Sergio en sus
once meditaciones bíblicas de su libro El Evangelio
de la actitud, inspirado por la Santísima Virgen,
donde nos muestra cómo llegar a la santidad. Pre-
para nuestro corazón para conducirnos por la vida
obrando bien, amando a plenitud.
adaptando los medios al fin y acomodándonos a las
necesidades de la vida.
153
Estas meditaciones son la llave de la puerta de nues-
tro mundo interior para abrimos a la luz divina, con-
siguiendo la victoria sobre nuestras pasiones, ya
que las palabras de Cristo son un precepto mas no un
consejo.
154
María, templo santo elegida por el Padre, preparada
por el Espíritu Santo para albergar al verbo de Dios,
visita a su prima Isabel, quien —iluminada por el Es-
píritu Santo— la felicita y la declara bienaventurada.
María abre la puerta de su interioridad para contar-
nos el secreto de su felicidad sin fronteras. Cantará
las maravillas de Dios en su alma, la oiremos en el
himno de la alegría perfecta, el Magnificat tanto
tiempo silenciada por su modestia y humildad,
La paz es como un río que viene desde las aguas pro-
fundas de Dios y quiere regar nuestras vidas para lle-
narlas de júbilo cristiano guiándonos en el aprendi-
zaje de la virtud.
155
Todos vivimos Ja aventura de la fe con matices dife-
rentes. Es el sendero entre luces y sombras que nos
conduce a la mansión del Padre.
La noche de la fe es una aventura muy personal. Cada
alma la atravesará a su modo, Una faceta de la cruz
con su bagaje de penas y dolores.
156
cambiar, así como a perfeccionar nuestros actos lle-
gando al conocimiento de la virtud para ponerlo en
práctica.
157
mas huellas de Jesús para la gran aventura de una vo-
cación personal colaborando con nuestro obrar a ex-
tender el Reino de Dios.
159
Aquí tenemos la actitud opuesta, la humildad. Desde
la pequeñez de nuestra vida pecadora comprendere-
mos mejor la majestad de Dios. De este modo, carga-
dos de arrepentimiento, reconoceremos la fealdad
de nuestras culpas y nos reprocharemos nuestra in-
gratitud hacia Dios.
Lo que debilita nuestro valor para este trabajo es la
soberbia que nos crea confusión y desorden a través
de la ira o violencia hiriente, alejándonos de la parti-
cipación del Reino de Dios.
Que el primer paso a nuestra ascensión sea una mi-
rada sincera sobre nosotros mismos. Abramos el co-
razón de par en par y que nuestra primera palabra
de diálogo con Dios se llame sinceridad. Sólo por la
senda de la verdad llegamos al amor.
¡Enséñanos Señor a aceptar valientemente nuestra
realidad para conquistar así la verdad liberadora!
160
La mirada y la intención del Señor van más lejos; les
otorgan a esos panes la misión de pronunciar el don
maravilloso renovado en los altares, la Sagrada Eu-
caristía.
Desde el día de nuestro bautismo estamos injertados
en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Ya no somos
islas sino células vivas regadas y comunicadas por la
misma sangre vivificante de Cristo.
En esas manos milagrosas de Jesús que tienen la vir-
tud de la fecundidad, ahí se multiplican nuestros
aportes; ellas son capaces de enriquecer a la gran fa-
milia humana. Sólo necesitarnos acercarnos a El con
amor en el alma y generosidad en las manos. Dios
hará maravillas en nosotros.
Administrador silencioso de mis pequeños tesoros!
Quiero llegar a ti todos los días de mi vida a depositar
entre tus manos los granos de mi pequeña cosecha,
te lo entrego a Ti para que alivies los dolores de mu-
chos.
162
Jesús nos concede la paz cuando menos se espera y
en el filo del dolor. Es amigo de cambiar las situacio-
nes repentinamente. Como un rayo en medio de la
noche, Él siempre llega a la raíz de la realidad. La
transforma desde adentro con su toque Divino y hace
surgir un panorama espiritual completamente nuevo
e inesperado.
Jesús es amigo de las gracias perpetuas. Conoce a los
hombres y el futuro de su Iglesia.
Nos deja el nacimiento del Sacramento de la Peniten-
cia, manantial que regará las almas de los pecadores
con un perdón que es Divino, pero que se repartirá
por manos humanas. Nos dejó el remedio contra el
pecado que roe la felicidad.
Nos deja el Sacramento de la Eucaristía, como una
mano tendida a través de los siglos, para renovar las
fuerzas espirituales que nos permita llenar nuestros
corazones de paz, devolviendo la amistad con Dios,
fuente de todo gozo en esta vida.
Es así como Jesús se hace presente enseñándonos en
qué consiste la paz. Nuestra paz se llama Jesús.
Mientras el alma sufre el fuego de la prueba no debe-
mos olvidar que Jesús está siempre cerca.
Todos anhelan la paz; pocos saben en qué consiste y
cuáles son los caminos que conducen a ella.
163
Las dudas, los sobresaltos, los temores invadieron la
mansión de los hijos de Dios.
Con este broche de paz se cierra este cuadro que ha-
bía empezado en medio de la angustia y del abati-
miento.
Señor, no permitas que el peso de tu ausencia y tu
silencio quiebren mis fuerzas. Concédeme la pacien-
cia para esperarte en medio de la tormenta de la no-
che y del desierto. Enséñame a dejar en tus manos mi
desolación y mi soledad con el corazón siempre
abierto hacia Ti. A pesar de todas mis impotencias,
inclinaré la cabeza esperando que llegues un día a
depositar en mi frente tu beso de paz.
Después de estas reflexiones levantemos los ojos a
nuestra Madre y Maestra de humildad. Pidámosle
que nos ayude a morir a nosotros mismos y a toda
participación terrena, aceptando Su invitación a una
nueva vida. Pidámosle a la Santísima Trinidad que,
por gracia Divina, nos santifique para que alcance-
mos sus dones.
Que nuestra negligencia no la desmerezca. Prepare-
mos nuestro corazón. Que nuestra voluntad esté
siempre dispuesta a decir «hágase en mí tu volun-
tad», purificando así nuestro entendimiento.
Que el Espíritu Divino deposite en nosotros Su oculta
sabiduría, quedando libres de toda atadura para que
164
imprima el sello de las virtudes, y seamos un instru-
mento dócil, siguiendo los pasos de María Santísima.
Digámosle:
«Madre de todos los tiempos, muéstranos el camino
de la fe, de la alegría, de la esperanza, enseñándonos
a amar de corazón, con verdad. Mueve Tú nuestra vo-
luntad para recobrar la libertad de la esclavitud del
pecado».
Amén.
165
RESUMEN DE LOS HECHOS
José Alfaro
166
TESTIMONIO DE MONSEÑOR DEMETRIO BRAVO
REFIRIÉNDOSE AL SIGNIFICADO DE LA VISITA DE
LA SANTÍSIMA VIRGEN MARIA EN CHAGRES,
CHILE
Cito un escrito de Monseñor Demetrio Bravo Bravo,
quien da testimonio de lo que ha significado la visita
de la Santísima Virgen en Chagres:
«Como fruto tangible de estos favores, significó para
Chile la paz con Argentina, pues el Santo Padre Juan
Pablo II, en el mes del Rosario, en noviembre de 1978,
designó al cardenal Samoré como mediador en la paz
de Chile y Argentina».
167
Autorización de la Iglesia acerca de que el lu-
gar sea reconocido como un Santuario y como
lugar de peregrinaje.
168
1. Durante estos años, José fue asistido espiritual-
mente por los sacerdotes Monseñor Demetrio Bravo,
quien lo conocía desde el año 1978 en Chagres y por
el Padre Miguel C.
Durante este periodo, José recibió esporádicas visi-
tas privadas de la Santísima Virgen. Ella le comuni-
caba mensajes de tipo personal, lo adoctrinaba
acerca de las verdades de la fe y también compartía
con José, de manera sencilla, los dolores de Su Cora-
zón por los pecados y la conducta de sus hijos en es-
tos tiempos.
El 26 de junio de 1988, la Santísima Virgen le habló,
por primera vez, en forma privada, acerca de su de-
seo de fundar una Orden Religiosa. En esa misma
oportunidad le pidió que viajara a Panamá para con-
sagrar ese país a su Inmaculado Corazón.
El 12 de julio de 1988, la Santísima Virgen dijo a José
que deseaba se comunicara con el propietario de
la editorial donde trabajaba. Quería que se edi-
tara una revista que rescatara los valores morales
de los jóvenes y que se llamara «Cruzada Eucarís-
tica Chilena». El resultado fue positivo; el empresa-
rio accedió y donó la revista en su totalidad por die-
ciséis números, tal como la Santísima Virgen lo pidió.
Fue deseo expreso de Ella que cada número de la pu-
blicación llevara la diagramación de un Misterio del
169
Rosario en la contratapa, hasta completar los 15 Mis-
terios en el número final.
Para cumplir este objetivo, José se comunicó con un
pequeño grupo de laicos que habían permanecido en
contacto con él desde el año 1981. Juntos conforma-
ron el equipo de trabajo, quedando como Director
Responsable José Alfaro y, como Representante Le-
gal, Monseñor José Demetrio Bravo.
El grupo acudió al Arzobispado de Santiago a solici-
tar un censor oficial que examinara el contenido y la
forma de la publicación, de manera que la revista se
atuviera al criterio de la Iglesia.
170
José es enviado por Ella a diferentes países, siempre
acompañado de un sacerdote o un laico, en viajes mi-
sioneros de Consagración a Su Inmaculado Corazón.
Todos sus deseos fueron cumplidos. Se visitaron to-
dos los países que Ella indicó.
Pide la publicación de una revista para rescatar los
valores de la juventud, cuyo nombre será Cruzada
Eucarística Chilena ([Link].). La revista se editó de
acuerdo con sus deseos.
En el transcurso de las apariciones del año 1991, la
Santísima Virgen fue delineando, con mayor preci-
sión, el orden interno de la futura Obra y su espiri-
tualidad. Aclaró que seguirá guiando Su Obra; que
continuará haciendo visitas privadas a José Alfaro
hasta cuando sea necesario, tanto en Chile como
en otros lugares del mundo donde hubiera que
fundar nuevas comunidades.
171
colaboradores —tres sacerdotes, una religiosa y ca-
torce laicos—que participan en la edición de la re-
vista CEUCH (Cruzada Eucarística Chilena). Ese día
marcó el comienzo de una etapa de sucesivas apari-
ciones en las que la Santísima Virgen fue expresando
su deseo y objetivo para con este pequeño grupo.
Su petición concreta fue:
«Libremente expresaran su aceptación para cola-
borar con la estructuración de una Nueva Orden
Religiosa que se llamará "Orden de la Cruzada Eu-
carística".
Que la Orden tendrá una sola Guía y Fundadora:
La Santísima Virgen María.
Su objetivo será formar sacerdotes santos que vi-
virán la espiritualidad del [Link]. (más adelante
se explicará su significado), estrechamente unidos
al Santo Padre, para combatir en estos tiempos el
espíritu materialista, el neopaganismo y los erro-
res doctrinales que se están difundiendo en la cris-
tiandad, especialmente en América Latina a tra-
vés de la Teología de la Liberación.
Su carisma será la Cruz y la Eucaristía. Esta Orden
será el terror de los demonios».
172
OBEDIENCIA A LA IGLESIA
173
del lugar. El grupo en Chile, bajo la dirección de Mon-
señor José Demetrio Bravo, comienza a ocuparse en
adquirir y acomodar propiedades que sirvan de sede,
para cumplir con el objetivo propuesto por la Santí-
sima Virgen.
175
Ella nos dijo: «Tal vez por ahora no comprenderán
la magnitud de todo esto».
Estuvimos haciendo esta consagración en la Catedral
de Alemania Occidental, una Iglesia moderna, al cos-
tado de la cual se puede contemplar la destrucción
sufrida por la devastadora Segunda Guerra Mundial.
Eran sorprendentes las medidas de seguridad que
teníamos que pasar para cruzar en tren al lado orien-
tal, del que estábamos a unos pasos, en la misma ciu-
dad, dividida sólo por un muro. Hubo un momento
en que estuve muy nervioso porque a la persona que
me acompañaba le habían puesto muchos obstácu-
los.
Cuando estuvimos al otro lado del muro que dividía
la ciudad, me pareció haber retrocedido a los años
1950. Se veía que era una ciudad bonita pero muy
atrasada para el tiempo en que estábamos viviendo.
En este lugar hicimos la consagración en una Iglesia,
donde rezamos el Santo Rosario y pedimos a Nuestro
Señor y a la Santísima Virgen que derribaran el muro
que dividía a un mismo pueblo.
Este mismo día, después de recorrer esta ciudad, re-
gresamos al otro lado, a Berlín Occidental.
176
Pasaron los meses. ¡Cuál no sería nuestra sorpresa
cuando un día fue ampliamente difundida una noti-
cia por todos los medios de comunicación del mundo
entero!
¡Ese mismo año, seis meses después, había sido de-
rribado el muro que dividía a los hermanos de un
mismo pueblo! (leer Reflexión y Reportaje a Berlín
en Revista [Link]., más adelante).
Nuevamente queda en evidencia la misión de la San-
tísima Virgen como mediadora entre dos pueblos
hermanos. La vemos actuar entre los hermanos de
Berlín Oriental y Occidental. al igual como antes lo
hizo entre Chile y Argentina, según lo anunciado por
Ella en Chagres, Chile.
Nuevamente dos pueblos hermanos, que estaban se-
parados por conflictos humanos, son unidos en sus
corazones por la intercesión de María Santísima.
178
En Berlín Occidental vemos los adelantos tecnológi-
cos de occidente, su imponente comercio, sus restau-
rantes y vida nocturna, No escapan en este sector las
miserias y decadencia del sistema capitalista: dro-
gas, modas lamentables, música satánica, así como
un relajamiento de los valores de la sociedad.
Berlín Oriental, por su parte, es el orgullo del Pacto
de Varsovia. una de las ciudades más pujantes e in-
dustrializadas de la Europa comunista. Muchas be-
llas iglesias quedaron, paradójicamente, en esta
parte de Berlín que se caracteriza por su ateísmo. Si
bien los jóvenes de ese sector no conocen de porno-
grafía, drogas y música satánica, están imposibilita-
dos de recibir una instrucción católica que dé un sen-
tido a sus vidas, las cuales tienen como principio y fin
el sistema marxista.
Pero, como señalamos, los sistemas políticos a uno y
a otro lado del muro han ideologizado a los habitan-
tes de Berlín. Hoy existe, entre los berlineses de am-
bos sectores, gran rivalidad basada en la defensa de
sus respectivos modelos de vida. Inclusive las fami-
lias que se reúnen luego de años de separación (pues
es difícil conseguir el permiso para pasar a occidente
y las trabas para pasar a oriente no son menores), se
ven sujetas a la discusión política. Pareciera que,
fuera del muro que divide a Berlín existiese otro
muro en las mentes y en el corazón de estos hombres
179
y mujeres que se encuentran divididos por un mo-
delo político olvidando que son hombres, hermanos,
antes que políticos. Hoy se hace necesaria mucha
oración y reflexión acerca de la unidad del hombre
sobre la base de lo que es común a todos: el ser lujos
de un mismo Padre.
Berlín y su muro no son más que un ejemplo de la
división y enfrentamiento que existe entre los hom-
bres de hoy.
Reflexionemos, rompamos el muro que existe en
nuestros corazones, en nuestras mentes, y luchemos
por la unidad del hombre. Quién sabe si quizás algún
día, cuando esto haya sucedido, podamos destruir
ese otro muro que divide hoy Berlín».
PATRONOS DE LA ORDEN
180
ESPIRITUALIDAD DE LA CRUZADA EUCARÍSTICA
181
COMUNIÓN Para el Cruzado sea la Eucaristía la
Fuente de su vida espiritual. Se ocupará de propagar
la devoción y el culto a Jesús en la Eucaristía.
AMOR A LA IGLESIA YAL SANTO ROSARIO
Vea el Cruzado en María a la Madre de la Iglesia. El
amor a Ella lo lleve a una incondicional oración y fi-
delidad al Vicario de Cristo en la tierra, el Santo Pa-
dre.
Lo más importante que nos pide la Santísima Virgen
es el rezo diario del Santo Rosario para unirnos en
oración meditando en las diversas situaciones de la
vida de Jesús.
Con nuestra docilidad y entrega generosa, cumplire-
mos sus designios no dudando jamás que lo que Ma-
ría Santísima viene a decirnos nos hace ser más fieles
al Evangelio, que es la Palabra de Dios. Nos indica
cómo vivir en el día a día —como Ella—según la Di-
vina Voluntad del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo, viviendo en gracia de Dios.
182
MENSAJES DE LA VIRGEN
183
La Obediencia han de asumirla con toda responsa-
bilidad y amor a vuestro superior. Considérenlo a
él como la mamá que toma a su hijo de la mano y
lo conduce donde ella quiere llevarlo. Deben ser
dóciles al Espíritu y a vuestra propia responsabi-
lidad, entregándose con entera confianza. Recuer-
den: que mi Hijo se hizo obediente hasta la muerte
y muerte de Cruz.
Hijos, mueran a ustedes mismos y a su propio yo,
abandonándose del todo, en plena confianza con
este hijo que nosotros hemos designado para esta
Orden, que es el terror de los demonios. Aquel
quien dudara de este hijo, estaría dudando de Mí.
La caridad es una de las virtudes más hermosas
que también, hijos míos, está sujeta al amor. A mu-
chos de ustedes les han sido otorgados dones espi-
rituales y celestiales. Pero de nada les sirven si no
tienen caridad con ustedes mismos y con sus her-
manos. La caridad no consiste solamente de pala-
bras o de lengua, debe nacer del corazón, de uste-
des mismos. Vuelvo a repetir, de nada les sirve ha-
ber recibido dones, si no tienen caridad.
Hoy están a prueba, no sean como esa campana
que al tocar da un mal sonido.
La caridad es una de las virtudes más hermosas
que cada uno debe cultivar y practicar.
184
Si un mendigo toca a vuestra puerta y ustedes es-
tán cenando, no mandarán a sus sirvientes y tam-
poco les dirán "den lo que sobra". No, eso no. Si no
hay más comida, ustedes les darán su propio
plato, su propia comida. No los harán esperar ni
tampoco mandarán a sus sirvientes; ustedes mis-
mos irán a atenderlos con amor, porque esos her-
manos también son importantes y son mis hijos.
No pueden hablar de amor hacia mi Hijo, si uste-
des no aman a sus propios hermanos. Como lo dijo
el Vicario de mi Hijo, estos hermanos no pueden
esperar, es aquí donde comienza también vuestra
propia caridad.
¿Quieren saber quiénes son sus hermanos? Los la-
drones, las rameras, ¡esos son sus propios herma-
nos! A ellos deben amar y aceptar, y deben ver en
ellos a mi propio Hijo.
Vuestra Humildad debe ser como una hermosa
flor con un agradable perfume como una azucena:
comenzándose a amar y aceptar ustedes mismos y
a sus hermanos. Haciéndose pequeños, dóciles y
sencillos, renunciando y muriendo a ustedes mis-
mos.
A muchos se les entregaron dones, esos dones son
vivencias personales, no faltéis a la humildad. No
digas "yo hice esto y el Señor me utilizó a mí";
desde ese momento están faltando a la caridad y a
185
la humildad. No dejen que la peste de la vanidad,
el orgullo y la soberbia se extienda por ustedes.
Huid de esta peste que son las satisfacciones hu-
manas, mueran a su propio yo.
Hijos, no sean jueces de sus propios juicios, des-
confíen de ustedes mismos.
Sean hombres de fe. Dichosos son los ojos que no
ven y creen en mi presencia. Vuestros corazones
no resistirían al ver lo que el Padre Eterno ha he-
cho conmigo.
No sean como Tomás, que necesitó poner sus de-
dos en las llagas de mi Hijo para creer.
Ustedes pongan sus dedos en las llagas de sus her-
manos sufrientes y marginados y en ellos verán a
mi Hijo».
186
MENSAJE DE LA VIRGEN DADO EL 11 DE FEBRERO
DE 1992, EN SU APARICIÓN EN LA MONTAÑA EN
CHACABUCO, CHILE
187
¿Qué comunidad hay entre la luz y las tinieblas?
José responde: Ninguna, Madre mía.
¿Qué armonía hay entre la luz y las tinieblas?
José responde: Ninguna, Madre mía.
¿Qué armonía hay entre Cristo y Bella?
José responde: Ninguna, Madre mía.
Recuerden que han sido revestidos con la luz del
Espíritu Santo.
Aquellos que hieren la conciencia de los débiles en
la fe, pecan contra mi dulce Niño (expresión repe-
tida)».
Luego, refiriéndose a un Retiro que el grupo había rea-
lizado previamente, señaló:
«Cuando hay división en el grupo es porque el ad-
versario está actuando.
Siempre que van a conversar, oren antes. Tiene
que haber mucha armonía, humildad, caridad y
amor entre ustedes.
Todos deben tener oración. La oración es muy im-
portante. Lo contrario produce la muerte del
alma.
Hijos, que sus hermanos reconozcan en ustedes a
mi Hijo
188
La razón de ser de los Cruzados es: justicia, Luz y
Cristo.
Ustedes están atados a muchas cosas. ¿Por qué du-
dáis? Miren las aves del cielo que no siembran ni
siegan y el Padre Eterno las alimenta. Ustedes es-
tán atados a muchas cosas.
Algunos de ustedes lo perderán todo. No se preo-
cupen las cosas del mundo.
Tengan el cielo por techo, las colinas y cerros por
paredes y el suelo por piso».
Se dirige a José:
«Ve tú y lávate la cara con ese barro.
Recuerden que polvo son y polvo se convertirán.
Ustedes son obra de Dios.
Quien no tiene fe vaya a lavar su cabeza en la
fuente.
Quien tiene poca fe vaya a lavar su cabeza en la
fuente.
Todos vayan a lavar su cabeza en la fuente.
Muchos creerán que ustedes son locos, pero locos
por el amor de mi Hijo. Muchos creen que ya están
locos.
Ahora yo les pediré nuevamente algo que para
muchos puede ser una locura: vayan y lávense la
189
cara con barro. No se miren unos a otros. Acép-
tense como son.
A los dones y gracias espirituales y celestiales da-
dos por Mi y por mi Hijo Jesús no se les ha dado im-
portancia.
Todos los viernes —hasta el Sábado Santo— rezar
el Vía Crucis.
Arrodíllense todos».
190
MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA DADO
EL 18 DE MAYO DE 1991, VÍSPERAS DE PENTECOS-
TÉS EN PANAMÁ
191
¡Ay, cuántos hijos míos que sufren las consecuen-
cias de estos desórdenes humanos, enfermedades,
hambre, frío, falta de amor y tantas otras cosas
más! ¡Qué dolor siento en mi corazón!
Cada día que pasa es una espada que traspasa mi
corazón y sobre todo cuando el pecado parece en-
trar en la Iglesia de mi Hijo, siendo para muchos
de mis hijos predilectos, los sacerdotes, una justi-
ficación humana e indiferencia frente al pecado en
todas sus dimensiones, tanto en lo social como en
lo político. Les pido que rueguen mucho; hacer pe-
nitencia y mucha oración. ¡Hijos no sean jueces de
sus propios juicios!
Hoy quiero que pases en oración viviendo ese mo-
mento de dolor, cuando mi Hijo extendió los bra-
zos en la Cruz para abrazar a toda la humanidad;
con sus pies clavados espera paciente el regreso
de sus hijos; con su costado abierto derramando
todo el amor de su corazón para bañar con su pre-
ciosa sangre y limpiar así toda iniquidad. Su mise-
ricordia es infinita.
Hoy ante esa oscuridad y esas tinieblas quiero ha-
cer brillar la luz del fuego del amor del corazón de
mi Hijo, y así derretir el hielo de la indiferencia y
del pecado. Y una vez más envía su Santo Espíritu
en esta tierra tan confundida y llena de dolor, de-
rramando una lluvia de gracias que limpiará y
192
dará vida a este marchito jardín, cuando mi ad-
versario parece tener dominio sobre todo este
pueblo.
Para purificarla, necesito la entrega, obediencia,
la docilidad, la fe, la esperanza y lo más impor-
tante y hermoso... el amor.
Hoy recuerdo cuando estábamos orando con los
discípulos de mi Hijo, en la espera de su santo es-
píritu de amor, en toda su plenitud: SABIDURIA,
ENTENDIMIENTO, CONSEJO, FORTALEZA, CIENCIA,
PIEDAD y TEMOR DE DIOS.
Quienes pertenecen a mi dulce Jesús, tienen cruci-
ficada su carne con sus vicios y deseos. Si tienen
vida en el Espíritu, déjense conducir por el Espí-
ritu».
193
Como dice el Santo Evangelio la mies es mucha y
los obreros pocos.
Leer, meditar y vivir: Mt 6,25-34 y Lc 12,22-34 (leer
estas citas bíblicas al final de este mensaje)
Mis hijos deben desarrollar la capacidad real de la
Oración que esté centrada en la Eucaristía y la
Santa Cruz.
Vuestras vidas son un peregrinar en la construc-
ción del Reino, es un caminar por la calle de la
amargura con vuestra Cruz, con gran sacrificio.
Vuestro Apostolado, debe ser una adaptación a las
necesidades de la Iglesia, haciéndoles ver que la
única meta es Cristo. Haciendo del trabajo hu-
mano una alegría en Cristo.
Mis hijos que quieren vivir contemplando el amor
misericordioso de mi Hijo acá en la tierra tienen
que ser entregados en una total donación en la
oración, en el sacrificio, en el apostolado, en la
oración por sus hermanos los hombres, vivir ple-
namente de la Eucaristía y haciendo Comunión
con vuestros hermanos de la Orden en lo activo
con vuestras oraciones. No dejar de rezar el Santo
Rosario en las tentaciones y hacer actos de piedad
continuamente.
La Cruzada Eucarística es una familia que trabaja
en la extensión del Reino cuyo fin es procurar la
194
santidad propia y la salvación de las almas. Uste-
des han de reconquistar el Reino haciéndoles ver
entre los esplendores del Cielo que el único fin es
Cristo. En el Cielo y en la Tierra, donde los llamen,
ahí deben estar los Cruzados al servicio del pueblo
de Dios. Los que quieren hacer vida de contempla-
ción vayan lejos, en donde el hombre no ha puesto
su mano: montañas, colinas, buscando las mara-
villas de la Creación.
Mis Cruzados han de ser el Evangelio viviente,
abandonados en el Amor Misericordioso de mi
dulce Jesús.
Hijitos invoquen el Espíritu Santo.
Hagan actos de piedad para su crecimiento espiri-
tual.
Difundid la devoción al Sagrado Corazón.
Rezad por las almas del Purgatorio.
Invocad a los protectores de la Orden: San Miguel,
San Rafael, San Gabriel, San Isidro, San Luis Rey,
San Bernardo Claraval.
Propagad la Misericordia del Rey presente y vivo
en el Sacramento de la Eucaristía y que sea un ver-
dadero altar; tened a vuestra Reina en un her-
moso altar, y que sea propio de los Cruzados.
Rompan los esquemas como Cruzados Eucarísti-
cos».
195
Cita bíblica Mateo 6, 25 — 34:
Por eso os digo: «No andéis preocupados por vuestra
vida, qué cometéis, ni por vuestro cuerpo, con qué os
vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el
cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no
siembran, ni cosechan, ni siembran en graneros; y
vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis voso-
tros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros
puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a
la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocu-
paros? Observad los lirios del campo, como crecen; no
se fatigan ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en
toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la
hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al
horno, Dios así lo viste, ¿no lo hará mucho más «m vo-
sotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocu-
pados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a
beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas es-
tas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro
Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso.
Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas co-
sas se os darán por añadidura. Así que no os preocu-
péis del mañana: el mañana se preocupará de sí
mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal».
Cita bíblica Lucas 12,22-34:
Dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No andéis preo-
cupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro
196
cuerpo, con qué os vestiréis: porque la vida vale más
que el alimento, y el cuerpo más que el vestido; fijaos
en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bo-
dega ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más va-
léis vosotros que las aves! Por lo demás, ¿quién de vo-
sotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo
a la medida de su vida? Si, pues, no sois capaces ni de
lo más pequeño, ¿por qué preocupados de lo demás?
Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os
digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió, como
uno de ellos. Pues si a la hierba que hoy está en el
campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste
¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!
Así pues, vosotros no andéis buscando ni qué comer ni
qué beber, y no estéis inquietos. Que por todas esas co-
sas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro
Padre que tenéis necesidad de eso. Buscad más bien su
Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.
No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le
ha parecido bien daros a vosotros el Reino. Vended
vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se
deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde
no llega el ladrón ni la polilla; porque donde esté vues-
tro tesoro, allí estará también vuestro corazón».
197
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EL JUE-
VES 18 JUNIO DE 1992, DÍA DE CORPUS CHRISTI,
EN SANTIAGO DE CHILE
198
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EL 25 DE
MARZO DE 1993 EN LIMA
199
contemplación.
Muchos de ustedes viven quejándose de las peque-
ñas cruces y se quejan y se quejan... Cuando no sa-
ben resistir los sufrimientos y las cruces pesadas
es porque aún no aman lo suficiente a mi Hijo Je-
sús. ¡Han de aceptar por amor, para una mayor
santidad!
Ante los enemigos visibles e invisibles repetirán
siempre: ¡JESUS, JESUS, JESUS!
Os repito lo que dije en Chile, no he venido a decir-
les el futuro, sino que vivan día a día. Vivid como si
fuese el último día de vuestra vida; el tiempo es
corto y corta es vuestra vida.
vuestros nombres están grabados en mi corazón y
en el de mi Hijo.
Yo acompañé a mi Hijo desde que nació hasta el
Calvario. Yo no pude hacer nada para ayudar a mi
Hijo mis manos cogían la tierra y me preguntaba
¿qué han hecho con mi Hijo? Nadie sabía que al
que estaban crucificando era el Hijo de Dios, sola-
mente Yo y sus seguidores. ¡Yo estuve siempre al
pie del Calvario! Cuando lo bajaron de la Cruz, lo
recibí en mis brazos. Cuando nació mi Hijo, ¡todas
las puertas de Belén se cerraron!
No me busquen en apariciones: ¡búsquenme en el
Evangelio de mi Hijo!
200
Ésta es la última vez que estoy con ustedes. Pronto
estaré en Argentina, donde me necesitan otros hi-
jos.
El demonio ha utilizado mi presencia en lugares
de iniquidad que jamás he pisado: No os dejéis do-
minar por la iniquidad de espíritus diabólicos en
sitios que jamás he pisado en mi eterna juventud
celestial. Os repito lo que dije en Chile: no he ve-
nido a mostrarles el futuro sino que esperen cada
día con alegría, agradeciendo lo que reciban de
Dios cada día como si fuera el último día.
Ahora debéis pedir por vuestros hermanos de Ar-
gentina. El adversario se manifiesta en Buenos Ai-
res, por eso mi presencia se hace necesario y os
toca orar por esos hijos.
¡Visiten a los enfermos, a los niños, ancianos y a
los encarcelados! Vivan en comunión con sus her-
manos y sean Hostias vivientes para que muchos
hermanos encuentren en ustedes reflejado a mi
Hijo Jesús. Fortalézcanse de la Eucaristía. Sigan
fieles al rosario y a mi amor. Repitan cada uno con
su nombre:
(José dijo el suyo), aquí estoy Señor para hacer Tu
voluntad.
Tome cada uno el cirio y repitan: YO SOY LA LUZ
DE CRISTO, YO LA HARÉ BRILLAR.
201
Las esposas, sométanse a sus esposos; hijos, somé-
tanse a sus padres; Pastores, a su Iglesia.
Algunos de mis hijos son atacados en lo físico, en
la mente, en el espíritu por el adversario, visible e
invisible. No sean jueces de sus propios juicios. No
juzguen para que no sean juzgados. ¡El único que
juzga es mi Hijo!
Cuando se sientan desolados, sin ninguna espe-
ranza, como aquel náufrago que está en altamar
y se despierta una tempestad y no le queda nin-
guna posibilidad de sobrevivir, sólo le queda acu-
dir a JESUS, JESUS, JESUS.
La espiga dorada se corta y se coloca el trigo en el
molino para ser triturado para luego convertirse
en harina y luego en blanco pan. ¡Vive con alegría!
No más tristezas.... no se atormenten. Ofrezcan sus
sufrimientos a los pies de la cruz para que tengan
valor.
Cuando vean mi imagen, recuerden que un día yo
estuve con ustedes...
Les voy a dar mi bendición:
Oh! Padre Eterno, bendice a mis hijos que se han
reunido en este lugar para escuchar mis mensajes
de despedida; que han sido llamados por mí. Es-
pero ver sus rostros en la eternidad.
Los quiero mucho».
202
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA DADO EL 15 DE
MAYO DE 1993 A LAS 19:30, HORA DE ARGENTINA
203
Reciban junto con esta tierra mi bendición de ma-
dre. Paz, Paciencia y Fuerza».
204
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA ENTREGADO
PRIVADAMENTE A JOSÉ EN CHILE EN 1993
206
MENSAJE DE NUESTRA SEÑORA. ENTREGADO
PRIVADAMENTE A JOSÉ EN CHAGRES EL 15 DE
AGOSTO DE 1993
208
Pasará mucho tiempo en que no vendré, ni tam-
poco habrá señales.
Vivan en la fe y no en la confusión. Realicen todo lo
que no han realizado y así podrán decir: misión
cumplida.
Sepan discernir bien por medio de la oración y
Hora Santa.
Preocúpense de unos por otros.
No vivan en la indiferencia de lo que mi Hijo les va
mostrando en la vida de este mundo.
Sean obedientes como mi Hijo que aceptó la
muerte sin resistencia.
No tengan miedo; quien vive en la fe cree en la es-
peranza y en el amor.
Los que tienen misiones en otras tierras, lleven el
mensaje de Cristo.
Den a conocer el amor y preparen el Reinado de mi
Hijo.
Vivan el O.S.A.C.A en plenitud y vivan la caridad
haciendo llegar mi mensaje a todos mis hijos.
Vienen momentos muy difíciles para muchos paí-
ses del mundo: hambre y miseria, en especial para
América.
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En Panamá sólo queda el peregrinaje de mi ima-
gen por un siervo que desconoce todo esto y que
necesita el apoyo de todos ustedes.
En Argentina no hay nada y en Centro América se
han olvidado.
Los que tienen que ir a visitar y a vivir en otras tie-
rras, ya es hora.
Sean piadosos con su fe.
Tuvieron un apóstol entre ustedes y a él deben se-
guir y ahora este hijo está acá en los cielos.
Ya no habrá más mensajes personales porque
todo está incluido en mis mensajes.
Derramo mi bendición a todos mis hijos de esta
Misión. Viva el Padre, Viva el Hijo y Viva el Espíritu
Santo del Amor.
No se duerman».
Y se desvaneció.
Amén.
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