FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA PROFESIONAL DE
PSICOLOGÍA
Innovación con identidad: el valor del talento propio y la
propiedad intelectual universitaria
CURSO:
INVESTIGACIÓN I
ESTUDIANTE:
MORALES VASQUEZ ARIANA ARLET
DOCENTE:
MAG. CRUZ ORDINOLA MARIA CELINDA
CICLO:
X
PIMENTEL 2025
INNOVACIÓN CON IDENTIDAD: EL VALOR DEL
TALENTO PROPIO Y LA PROPIEDAD INTELECTUAL
UNIVERSITARIA
I. INTRODUCCIÓN
La universidad constituye el espacio donde convergen la creación intelectual, la La
universidad es el principal espacio donde nacen las ideas, se produce conocimiento y se
impulsa la innovación que transforma la sociedad. En este sentido, la propiedad intelectual
se consolida como un pilar fundamental para el desarrollo académico, científico y
tecnológico, ya que garantiza el reconocimiento del talento propio y protege las creaciones
derivadas del esfuerzo investigativo. Promover una cultura de respeto y gestión responsable
de los derechos intelectuales dentro de las instituciones de educación superior permite
fortalecer la ética profesional, incentivar la creatividad y fomentar una investigación con
verdadero impacto social.
El V Congreso Internacional de Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación
2025, organizado por la Universidad Señor de Sipán y coordinado por Indecopi, resaltó la
importancia de que las universidades peruanas integren la propiedad intelectual como parte
esencial de su modelo de formación e innovación. En este espacio se destacó que el
conocimiento no solo debe ser generado, sino también protegido, gestionado y valorizado
como un recurso estratégico. La propiedad intelectual se convierte así en el puente entre la
investigación académica y el desarrollo económico, al permitir que los resultados científicos
se transformen en productos, servicios o soluciones aplicables al entorno real.
Además, se reflexionó sobre el papel del estudiante y del docente en la construcción
de una cultura universitaria basada en el talento propio. Fomentar la originalidad, la
honestidad académica y la responsabilidad en el uso de la información son pasos esenciales
para consolidar una comunidad educativa comprometida con la integridad y la innovación.
La universidad moderna no debe limitarse a formar profesionales competentes, sino
creadores capaces de aportar con sus ideas al progreso nacional. Por ello, el respeto a la
propiedad intelectual no es solo una norma legal, sino una convicción ética que impulsa la
excelencia y la sostenibilidad del conocimiento en el país.
II. CONTENIDO
La reflexión sobre la propiedad intelectual dentro del ámbito académico parte de la
necesidad de reconocer su papel determinante en la competitividad, la integridad y la
sostenibilidad de la investigación universitaria. Este principio, tal como se analizó en el V
Congreso Internacional de Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación 2025, destaca
que el respeto a la propiedad intelectual no se limita al cumplimiento de normas, sino que
representa un compromiso ético que impulsa la transparencia y el desarrollo científico. En
la actualidad, las universidades no solo deben generar conocimiento, sino también
protegerlo y gestionarlo de forma estratégica para convertirlo en un activo que contribuya al
crecimiento institucional y al bienestar social.
Dentro de este contexto, la propiedad intelectual se divide en dos grandes
regímenes: los derechos de autor y la propiedad industrial. Los derechos de autor protegen
la forma en que se expresan las ideas como artículos, tesis o software, mientras que la
propiedad industrial resguarda invenciones con aplicación comercial, como patentes o
modelos de utilidad. Esta diferencia, muchas veces desconocida en el entorno académico,
provoca que los investigadores enfrenten el dilema de “publicar o proteger”. Cuando se
divulga una invención en un artículo antes de solicitar la patente, se destruye el requisito
esencial de novedad exigido por la propiedad industrial, lo que limita su aprovechamiento
económico. Por ello, la Red CATI promueve activamente la protección industrial como
medio para fortalecer la competitividad y garantizar la exclusividad del uso comercial.
Sin embargo, la falta de formación en gestión de derechos intelectuales genera
conflictos en proyectos colaborativos entre universidades y empresas. En muchos casos, la
asimetría de información impide establecer con claridad quién posee la titularidad o cómo
se distribuirán los beneficios de los resultados obtenidos. Como advierte Luna (2023), las
entidades financiadoras rara vez implementan medidas preventivas que mitiguen estos
riesgos antes de la culminación de los proyectos, lo que limita el aprovechamiento pleno de
los logros científicos. De ahí la importancia de que las universidades establezcan políticas
de gestión contractual y de valorización de los activos intangibles.
Otro de los problemas señalados en el congreso fue el impacto del avance
tecnológico sobre la conducta académica. La accesibilidad digital ha incrementado los casos
de plagio, y la irrupción de la inteligencia artificial ha intensificado este fenómeno. Raygada
(2024) señala que estas prácticas fomentan la dependencia intelectual y amenazan el
pensamiento crítico, habilidad esencial que la universidad debe promover. Este tipo de
conductas no solo afectan la integridad del estudiante, sino que también vulneran los valores
institucionales. En el Perú, el plagio no solo constituye una falta ética, sino también un
delito penal sancionado con penas de prisión y multas, además de las sanciones
administrativas impuestas por Indecopi y las disciplinarias que cada universidad aplica
según su reglamento.
Frente a este panorama, las universidades han empezado a transformar su enfoque
hacia la propiedad intelectual. Ya no se trata únicamente de reconocer la autoría individual,
sino de impulsar una gestión estratégica orientada a la innovación y al desarrollo regional.
La Red Nacional de Centros de Apoyo a la Tecnología e Innovación (Red CATI),
promovida por Indecopi, cumple un rol fundamental en este proceso, al fortalecer las
capacidades tecnológicas y fomentar el emprendimiento basado en la invención. Según
Ecos Digitales (2025), el Congreso CATI 2025 refuerza este nuevo paradigma,
posicionando a la academia como un actor estratégico en el ecosistema de innovación
nacional. De este modo, la propiedad intelectual se convierte en un instrumento de
transformación universitaria, capaz de unir ética, creatividad y progreso sostenible.
Asimismo, se destacó que la falta de cultura institucional sobre la propiedad intelectual
debilita la capacidad de las universidades para convertir su conocimiento en innovación
aplicada. En muchos casos, las investigaciones quedan archivadas o sin impacto real porque
no se gestionan los derechos económicos ni se promueve la comercialización de los
resultados. Este vacío limita la competitividad institucional y reduce la posibilidad de que el
conocimiento universitario aporte al desarrollo nacional. Por ello, se plantea la necesidad de
que las instituciones implementen oficinas o programas especializados en propiedad
intelectual que orienten a docentes y estudiantes en temas de registro, licenciamiento y
transferencia tecnológica. Solo de esta manera la investigación podrá convertirse en un
motor sostenible de progreso y desarrollo científico.
En esa misma línea, Ecos Digitales (2025) resalta que el fortalecimiento de la Red CATI
marca un nuevo horizonte para la educación superior, al integrar la formación ética, la
innovación tecnológica y la protección del talento peruano. Este modelo busca que la
universidad sea no solo generadora de conocimiento, sino también gestora de sus activos
intelectuales y promotora del emprendimiento científico. Así, el respeto a la propiedad
intelectual se consolida como un elemento clave para la integridad académica, la
competitividad y la creación de valor social. En definitiva, la universidad que reconoce y
protege el fruto de su talento no solo garantiza la autoría de sus creaciones, sino que
contribuye de manera tangible al crecimiento económico, la equidad y la construcción de una
cultura nacional basada en la innovación y la creatividad.
III. CONCLUSIONES
El respeto a la propiedad intelectual se consolida como un principio esencial dentro
de la formación universitaria, ya que garantiza la integridad académica, la autoría de las
ideas y la valoración del talento propio. Una universidad que protege y gestiona
adecuadamente sus creaciones no solo fortalece su credibilidad institucional, sino que
también impulsa la innovación y la competitividad en el ámbito científico y tecnológico.
Resulta indispensable que las instituciones de educación superior fomenten una
cultura de protección y gestión de la propiedad intelectual, incorporando políticas claras que
orienten a estudiantes y docentes en el registro, uso responsable y transferencia de los
resultados de investigación. De esta manera, el conocimiento deja de ser un producto
aislado para convertirse en un recurso estratégico que contribuye al progreso nacional.
Asimismo, el desarrollo tecnológico y el uso de herramientas digitales demandan
una formación universitaria basada en la ética, la creatividad y la responsabilidad. Promover
el pensamiento crítico y la autenticidad en la producción académica permitirá construir una
comunidad educativa que valore el esfuerzo individual y colectivo. Solo a través del
compromiso con la integridad y el talento propio, la universidad podrá consolidarse como
un espacio de innovación real y transformación social.
IV. REFERENCIAS
Ecos Digitales. (2025). La USS y el Congreso CATI 2025: Impulsando la
innovación en Perú. Recuperado de [Link]
congreso-cati-2025-impulsando- [Link]
Luna Rodrigues, V. (2023, 3 de abril). La polémica figura del “autoplagio”: ¿Sería
pertinente regularla legislativamente en el Perú? Revista Derecho &
Sociedad. Recuperado de
[Link]
26564/24967
/104973
Raygada, R. (2024, 21 de mayo). La propiedad intelectual es esencial en temas de
emprendimiento e innovación. UDEP Hoy.