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PERSONAJES

El documento detalla la vida y obra de tres personajes ilustres de Moquegua: José Carlos Mariátegui, un destacado periodista y ensayista que nació en 1894 y es conocido por su análisis crítico de la realidad peruana; Luis E. Valcárcel Vizcarra, un historiador nacido en 1891, especializado en la cultura incaica y autor de numerosas obras reconocidas internacionalmente; y Mercedes Cabello de Carbonera, una escritora nacida en 1842 que fue pionera en la defensa de los derechos de la mujer y cuyas novelas abordaron temas sociales y políticos de su época.

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El documento detalla la vida y obra de tres personajes ilustres de Moquegua: José Carlos Mariátegui, un destacado periodista y ensayista que nació en 1894 y es conocido por su análisis crítico de la realidad peruana; Luis E. Valcárcel Vizcarra, un historiador nacido en 1891, especializado en la cultura incaica y autor de numerosas obras reconocidas internacionalmente; y Mercedes Cabello de Carbonera, una escritora nacida en 1842 que fue pionera en la defensa de los derechos de la mujer y cuyas novelas abordaron temas sociales y políticos de su época.

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Personajes Ilustres de Moquegua

JOSE CARLOS MARIATEGUI

José Carlos Mariátegui

Se le creía nacido en Lima el 14 de Junio de 1895. Se ignoraba el verdadero


lugar de nacimiento porque su madre lo ocultó por motivos personales,
derivados de la infelicidad de su matrimonio. Acuciosas investigaciones en
los archivos parroquiales de Santa Catalina de Moquegua, hechas por el Dr.
Guillermo Ruillón, permitió ubicar su partida de bautismo y aclarar su
verdadero lugar de nacimiento. Su madre fue Doña Amalia La Chira, que
afirmaba haberse casado con Francisco Eduardo Mariátegui, cosa que no
era cierta. Por razones especiales se amparó en esa farsa, pues el tal
Francisco Javier Mariátegui y Requejo, natural de Lima. La madre era de
Sayán de familias piuranas, establecidas allí donde ejercía separaciones y
largos períodos de ausencia del padre. El matrimonio fue muy infeliz,
tuvieron muchas separaciones y largos períodos de ausencia del padre. La
esposa tuvo que dedicarse al oficio de costurera para sostener a su familia y
así se relaciona con distinguidas familias.

La señorita Carmen Chocano, natural de Moquegua, invita a Amalia a


radicar en nuestra ciudad; ella accede y tiene la esperanza de una vida
mejor al encontrarse abandonada por el esposo. Pero ya se encuentra
embarazada de José Carlos, y así el Amauta nace en la Ciudad de Moquegua
el 14 de junio de 1894, en una casa de la tercera cuadra de la calle Junín. En
su partida de bautizo figura con el nombre de José del Carmen Eliseo;
mientras que su madre aparece como viuda y él es declarado hijo natural.
Al recibir una carta del esposo que le pide regresar, vuelve a Lima, pero el
padre retorna a las andanzas y abandona el hogar. Por ello es que la madre
esconde la partida de nacimiento en Moquegua y lo hace figurar como
nacido en Lima el 14 de junio de 1895, error que fue despejado en 1973 por
el Dr. Rouillón. Pese a todos estos problemas familiares, donde el padre no
cumple el papel que le corresponde y dentro de las limitaciones económicas
derivadas de la numerosa familia y el humilde oficio de su madre, José
Carlos no se deja abatir y se rige como el modelo del autodidacta, del
hombre que consigue hacerse a sí mismo.

La debilidad de su cuerpo abatido por la enfermedad, le impide participar


en los juegos infantiles como otros niños. No tuvo niñez, porque desde
pequeño entró e la lucha por el pan; fu así como a los doce años comienza a
trabajar como mandadero de los talleres de un periódico. Pero ya en ese
entonces la vida lo había comenzado a golpear, pues a los siete años sufrió
un accidente del que salió con el cuerpo lesionado por siempre. Durante los
años que estuvo postrado, su cerebro sólo quiere leer ávidamente; leía
todo cuanto llegaba al alcance de sus manos, durante el día y la noche,
desde entonces, la lectura fue refugio, su distracción. A la edad de 14 años
se dedica al periodismo, iniciándose como linotipista y corrector de pruebas
en el periódico “La Prensa”. En el periodismo se formó, encontró fe de
superación, se educó en la escuela diaria de periodismo, porque el trabajo
templó sus nervios, agudizó su inteligencia; tomó conciencia de su
responsabilidad y su propio valor. A los 17 años publicó una nota que no
firmó, iniciándose como periodista con tres tareas por cumplir
indesmayablemente: “Trabajar, Estudiar y Meditar”. Unido a Abraham
Valdelomar, Falcón, y Félix del Valle, funda la revista “Colónida”, que tuvo
una existencia efímera. Escribió “Las Patadas” y “La Mariscala”. Gana el
concurso municipal de literatura con su crónica “La Procesión del Señor de
los Milagros”. En “El Tiempo” comenta con agudeza y sin solemnidad la
actualidad política de 1918, en una sesión llamada “Voces”; frente a la crisis
política de los últimos años del Gobierno Civilista del Pardo, se interesa por
nuevas corrientes políticas que descalifican a la vieja democracia. En 1919
surge “La Razón”, en que Mariátegui trabaja por la causa del proletariado;
apoya también a los estudiantes universitarios deseosos del remozamiento
de San Marcos, hasta que el gobierno suspendió su periódico.

Ese mismo año, el flamante presidente Leguía, que había dado un golpe de
estado a Pardo, alegando que se le quería quitar el triunfo electoral, otorgó
una beca para viajar a Europa a Mariátegui, cuya pluma le parecía un
peligro para sus métodos de Gobierno, encaminados a la dictadura en la
llamada “Patria Nueva”. Mariátegui permanece en Europa durante tres
años recorriendo varios países donde aprende lo necesario para entender el
drama Latinoamericano. Se casó en Florencia con Ana Chiappe. Al volver al
Perú, no retorna como el europeizante que mira con desdén las cosas de su
tierra, vuelve con el alma abierta para recoger la problemática peruana. En
1923 se aboca a interpretar la realidad peruana, reiniciando sus ensayos de
crítica literaria y política, manifestando : “Tengo una declarada y enérgica
ambición: la de concurrir a la creación del socialismo peruano”. Su trabajo
de investigación de la realidad Nacional le ha conforme al método marxista,
del cual se declaró convicto y confeso. De 1923 a 1924, dicta conferencias
en la Universidad Popular Gonzáles Prada y funda la revista “Amauta”.

Acuña la expresión “Peruanicemos el Perú” con la que bautizó una sección


de la Revista Mundial, publicada entre 1925 y 1929; allí expresaba: “La
capacidad de comprender el pasado es solidaria de la capacidad de sentir el
presente y de inquietarse por el porvenir. El hombre moderno no sólo el
que más ha avanzado en la previsión de lo que será” Agrega: “El Perú es
todavía una nacionalidad en formación; “El Perú actual es una formación
costeña” La nueva peruanidad se ha sedimentado en la tierra baja. Ni el
español ni el criollo supieron ni quisieron conquistar los Andes”. Sobre la
tradición piensa: “la tradición es, contra lo que desean los tradicionalistas,
viva y móvil... el tradicionalismo ... es, en verdad, el mayor enemigo de la
tradición. Porque se obstina interesadamente en definirla como un
conjunto de reliquias inertes y símbolos extintos. No existe, pues un
conflicto real entre el revolucionario y la tradición, sino para los que
conciben la tradición como un museo o una momia. El conflicto es efectivo
sólo con el tradicionalismo. Los revolucionarios encargan la voluntad de la
sociedad de no petrificarse en un estadio, de no inmovilizarse en una
actitud....”

La sustancial obra de Mariátegui fue producida en su integridad entre 1923


y 1930. En este lapso, Mariátegui publicó “La escena Contemporánea”,
1925, y su obra cumbre “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad
Peruana”, 1928, donde analiza el problema del Indio y su explotación, el
colonialismo y el gamonalismo, la economía, educación y religión del Perú.
Con posterioridad a su muerte publicó “Defensa del Marxismo”, “El alma
matinal”, “La novela y la vida”. Su abundante producción de artículos,
desperdigada en revistas de la época, principalmente en “El Mundial” y
“Variedades” han sido recopiladas en libros bautizados con los títulos dados
por Mariátegui a las secciones periodísticas donde se publicaron : “Historia
de la Crisis Mundial”, “Ideología y Política”, “Cartas de Italia”,
“Peruanicemos al Perú”, “Temas de Educación”, otros. El mal que lo aquejó
desde su juventud lo postró en cama, perdiendo sus dos piernas y
finalmente el 16 de abril de 1930 fallecía en su casa de la Calle Washington
en Lima, antes de cumplir 36 años de edad; en plena juventud y cuando se
esperaba mucho de su producción intelectual. Los colegios de Torata y
Ubinas y el Instituto Superior Tecnológico se honran llevando su nombre,
que también bautizó a la Región Moquegua-Tacna-Puno hasta 1992.
LUIS E. VALCARCEL VIZCARRA

Luis Eduardo Valcarcel Vizcarra

Nació en el Puerto de Ilo el 8 de febrero de 1891. Fueron sus padres Don


Domingo Luciano Valcárcel y Doña Leticia Vizcarra Cornejo. En 1892, se
trasladó con sus padres a la ciudad del Cusco, donde residiría hasta 1930,
pasando a establecerse en Lima. Ingresó a la Universidad San Antonio de
Abad del Cusco, 1908. En 1909 tuvo gran actividad política como opositor al
primer gobierno civilista de Leguía, sufriendo persecuciones y prisión en la
Isla de San Lorenzo, después de lo cual se retiró de la política.

Se dedicó a desarrollar una activa labor de investigación histórica,


especializándose en la cultura peruana prehispánica, de cuyo estudio es su
principal exponente. De su nutrida producción se puede mencionar las
siguientes obras: “De la vida Incaica” (1925); “Del ayllu al imperio” (1925);
“Guía del Cusco” (1926); “Tempestad en los Andes” (1927); “Cusco: Capital
Arqueológica” (1934); “cuaderno de arte antiguo del Perú” (1937);
“Cuadernos y Leyendas Incas” (1937); “Historia de la Cultura Antigua del
Perú” (1949); “Ruta Cultural del Perú” (1945); “Templos y Ruinas” (1947);
“Danzas y Fiestas en el Perú y en los Andes” (1949); “Etnohistoria del Perú
Antiguo” (1959); “Historia del Perú Antiguo” (1964), etc. Todas ellas tienen
fama internacional, y se han traducido a varios idiomas.

Por su obra, se ha hecho merecedor a numerosas condecoraciones y


distinciones como : La Orden del Sol (la más alta del Perú), La medalla de la
Cultura, Las Plamas Magisteriales del Perú; La Legión de Honor y las Palmas
Académicas de Francia, La Orden del Mérito de Italia, El Aguila Azteca de
México; La Medalla de Oro por Estudios Históricos de la fundación
Eguiguren, entre otras. La historia incaica tiene en Valcárcel su más alta
autoridad contemporánea. Fue su investigador y principal difusor a través
de los muchos años que fue catedrático en la facultad de Letras de la
Universidad San Marcos.

De esta Facultad fue su Decano y titular de la Cátedras de Historia del Perú-


Incas e Historia de la Cultura Peruana. Raúl Rivera Serna dice: “...La obra
histórica de Valcárcel supera lógicamente, por su parte documental e
interpretativo, a aquellas que sobre el imperio incaico se han publicado
anteriormente. El conocimiento del medio geográfico donde se desarrolló
aquella cultura, así como su contacto directo con las comunidades
aborígenes, herederas de ella, han contribuido en mucho a ello....”.

Falleció en Lima el 26 de diciembre de 1989; Ilo rinde homenaje a su hijo,


bautizando con su nombre al moderno local del centro cultural. Fue un
excelente investigador histórico que llegó a desempeñar la cartera del
Ministerio de Educación entre 1945 a 1946, y perteneció a la Academia
Nacional de Historia, al Centro de Estudios Históricos-Militares del Perú y la
Sociedad Geográfica de Lima.
MERCEDES CABELLO DE CARNONERA

Mercedes Cabello de Carbonera

Nace en la ciudad de Moquegua el 17 de febrero de 1842. Fue hija de Don


Gregorio Cabello, viticultor que introdujo métodos franceses para elaborar
vino en Moquegua y de Doña María Mercedes Llosa y Mendoza de Cabello.
Su niñez y juventud transcurrieron en su tierra, viviendo en la solariega
casona familiar de típico corte andaluz. “En una época hostil a la educación
de la mujer, lee incansablemente en un metódico superarse diario. Se
rebela contra el oscurantismo hispano hacia la mujer, que debía ser
únicamente inspiración estática”. Su afición literaria se desarrolló desde
temprana edad, escribiendo versos.

A los 20 años viajó a Lima donde después contrajo matrimonio con el


médico Urbano Carbonera quedando viuda pocos años después, sin tener
descendencia. En lima inicia su vida literaria desde 1868, cuando publica
versos en revistas literarias como “Revista de Lima”, y el “Correo del Perú”,
el más importante del momento; también colaboró con otra revistas como
“La Alborada”, “La Perla del Rímac” , “La Bella Limeña”, “El Semanario del
Pacífico”, “Recreo del Cusco”, “El Correo del París”, “Ilustración de
Curazao”, “El Plata ilustrado”, “La Prensa Libre de Costa Rica”, “La Revista
Literaria de Bogotá”, “La Habana Elegante”, “El Album Iberoamericano de
Madrid”. Una intensa actividad literaria y fuertes vínculos con el extranjero;
su seudónimo “Enriqueta Pradell” era famoso. Los artículos publicados con
seudónimo o con su propio nombre eran polémicos por la forma nueva de
enfocar los temas: “Influencia de la mujer en la civilización moderna (1874),
asombró al colocar a la mujer en el mismo nivel del hombre en el avance
del siglo; “La Poesía” ataca al versificador sólo de forma y no intérprete de
la naturaleza; con “Estudio comparativo de la belleza e inteligencia de la
mujer” y “Perfeccionamiento de la Educación y de la Condición Social de la
Mujer” (1876) se convierte en una ferviente precusora del feminismo de
nuestros actuales. Su ensayo “Influencia de las Bellas Artes en el Progreso
Moral y Material de los pueblos”, le mereció la Medalla de Oro de la
Municipalidad de Lima en 1884.

Sus grandes obras fueron: “Sacrificio y Recompensa”, ensayo novelado


publicado en 1886, editándose 200 volúmenes que se agotaron
rápidamente, mereciendo ser premiada con Medalla de Oro. En 1887
publicó en “La Nación de Lima” su segunda novela: “Los Amores de
Hortensia”, luego fue “Eleodora”, novela corta publicada primero en
Madrid y reproducida en Lima. De ellas se dice “....guardan aún rezagos
modernistas, pero contienen ya la crítica social y las localizaciones realistas
que caracterizan su arte novelístico....” En 1888 publicó “Blanca Sol”, su
más claro éxito “..... algo semejante por su argumento a Madame Bovary de
Flaubert y a “La de Bringas”, de Pérez Galdós”, por sus alusiones acaso
demasiado transparentes a sucesos reales de la sociedad limeña, fue un
progreso en su camino realista y produjo un alud de críticas....” pero fue
redituada en 1889, 1890 y 1894. En 1889 da a publicidad “Las
consecuencias”, considerada como una ampliación o ensayo modificado de
“Eleodora”, y donde se presentan regresiones a la casa hacienda de
Moquegua. Finalmente, en 1892 cierra su ciclo novelístico con “El
Conspirador” considerado como “....acre censura de la sordidez política
peruana y de la demagogia de los caudillos, llámese estos Cáceres o
Piérola...” La trascendencia de su obra se refleja en la Medalla y Diploma en
la Exposición de Chicago, y en la “Rosa de Oro” que recibió en el Certamen
Hispano Americano de la Academia de Literatura. Por su obra “Novela
Moderna” obtuvo el primer premio del Concurso Hispano americano de
Ensayo de la Academia de Buenos Aires, en 1892.
“La reputación de la Señora Cabello es universal, muchas publicaciones del
extranjero han honrado sus páginas publicando su retrato y dedicándole
magníficos artículos. Entre las escritoras americanas es indudablemente
una de las que cultiva la novela moderna con mayor y así se explica sus
obras son reproducidas en todos los periódicos de los países de habla
castellana y aún algunas se hayan traducido al portugués...” dice Enrique
Guzmán y Valle. “....Aclimata el naturalismo en el Perú, intentando crudas
descripciones zolescas de los vicios..:” anota Ventura García Calderón.
Finamente anotaremos a Tauro del Pino que afirma : “Aunque las
concepciones novelescas de Mercedes Cabello de Carbonera no se
encuentran emancipadas de la influencia romántica, su realismo el leal a la
apariencias objetivas de la vida social. Prescinde del paisaje y el medio, y
apenas incide en las reacciones emocionales de sus personajes. Prefiere la
descripción de las acciones, y el comentario a las condiciones generales de
la realidad...”

Sin embargo, la vida de nuestra escritora no fue plácida; su pensamiento


renovador, su empeño de reflejar sin hipocresías la realidad que la rodeaba,
su impulsivo feminismo que era escandaloso para el siglo XIX, provocaron
la reacción de los sectores conservadores, del clero de mentalidad
oscurantista y de los viejos y aristocráticos escritores. Aprovechando su
triunfo político debido a la revolución civil-demócrata del 1895, que llevó a
la Presidencia a Nicolás de Piérola, y vengándose de las sátiras presentadas
en “El Conspirador”, Juan de Arona,, Benjamín Cisneros y Clemente Palma,
criticaron cruelmente a Mercedes Cabello, ridiculizándola sin piedad, en
cuanto medio escrito se inclinó ante su prestigio y su influencia política-
económica, logrando que nuestra primera gran novelista peruana sea
aislada y condenada al ostracismo social, cerrándole sus puertas la sociedad
y los círculos literarios capitalinos. La angustia que le provoca este
aislamiento la perturba tan fuertemente que pierde la razón.

El 27 de Enero de 1900 fue internada en el manicomio del Cercado de Lima,


quedando encerrada en un ambiente que no satisfacía ni las más mínimas
necesidades de atención. En habitaciones sin luz, estrechos y húmedos
pasadizos, paso sus últimos años de vida. En habitaciones sin luz, estrechos
y húmedos pasadizos, pasó sus últimos años de vida, con la mente fuera de
este mundo, viviendo con los fantásticos personajes que su locura creaba.
Finalmente, murió el 12 de octubre de 1909 sin haber recuperado su
brillante lucidez. Mercedes Cabello de Carbonera “se adelantó, puede
decirse, a nuestro medio, pues su época no estaba preparada para estos
senderos”, pese a ello es la más importante figura de la literatura del Perú
del siglo XIX.

MARISCAL DOMINGO NIETO MARQUEZ


Mariscal Domingo Nieto
Márquez

No se puede precisar si el Gran Mariscal Domingo Nieto y Márquez nació en


la misma ciudad de Moquegua, donde está la casa solariega de su familia
paterna, o en su hacienda Chiribaya del olivar en el Valle de Ilo, o en el
mismo puerto, donde se bautizó en la Parroquia de San Jerónimo el 15 de
agosto de 1803. Sus padres fueron Don Francisco Nieto, pariente del Conde
de Alastaya, y de doña María del Carmen Márquez. Se cree que nació 10
días antes de su bautizo.

Tenía 18 años cuando el Gral. Patriota Miller realizó su expedición al sur


levantando el espíritu de independencia; ganado por estas ideas
progresistas, se incorporó al ejército de Miller, junto con otros
moqueguanos. A nieto le dieron el grado de Teniente en Junio de 1821.
Participó en la Primera Expedición de Intermedios, luchando en las Batallas
de Torata y Moquegua (19-21 de Enero 1823). “Intervino en la Batalla de
Junín, el 16 de agosto de 1824, como Capitán del “Regimiento Húsares de
Junín”; y en Ayacucho , le 9 de diciembre, con el mismo grado, actuando
como edecán del general La Mar, que defendía el flanco izquierdo del
ejército patriota, “mereciendo ser nombrado con especial mención en el
parte...” Durante el sitio del Callao prestó servicios que le merecieron la
medalla conmemorativa de la toma de Real Felipe.

El 30 de Octubre de 1828 contraía matrimonio con la bellísima dama


trujillana doña María Asunción Solís y Martínez de Pinillos, perteneciente a
la aristocracia del lugar. “Es en la Batalla del Portete de Tarqui contra
Colombia, el 27 de febrero de 1829, cuando ocurrió un suceso con Nueto
como protagonista, enfrentando a Camacaro, jefe colombiano del
Regimiento “Cencero”. En el momento en que las tropas peruanas
derrotadas en el Portete.. iban a ensarzarse en su último encuentro que
decidiría el resultado de la acción; avanzó gallardo y gigantesco el Mayor
Camacaro, primera lanza colombiana, y reto a duelo singular al paladín
cualquiera que fuese, de las filas peruanas que quisiere medirse con él; y
súbitamente surgió de nuestras filas, jinete en el famoso potro “El Negro”,
una figura diminuta y airosa y, saludando con la lanza a su enorme
contenedor, recogió el guante. Cuentan que fue tan fiera la primera
arremetida, que Camacaro cayó de la silla con el pecho atravesado por el
acero de Nieto..” Hoy la hoja de esa lanza es la moharra del asta que
sostenía el estandarte de la Sociedad de Artesanos de Moquegua. Pero por
conservación ha pasado a una vitrina de su museo.

Cuando se produce el derrocamiento del Presidente La Mar por ambiciones


del General Gamarra, demuestra por primera vez, su vocación
constitucionalista, oponiéndose rotundamente al golpe, mereciendo con
justicia el sobrenombre de “Quijote de la Ley” Por su cerrada defensa de la
legalidad constitucional en una época de anarquía, fue apresado por
Salaverry el 22 de febrero de 1835, cuando se rebeló contra el gobierno
legal de Orbegozo; preso Nieto, fue embarcado en la goleta “Peruviana” y
enviado desterrada a Panamá. En la mañana del 25 de febrero de 1835,
apoyado por cuatro partidarios tomo por sorpresa, mató a los oficiales, y se
apoderó de la goleta, dirigiéndose hacia Huanchaco, para seguir la lucha
por la constitucionalidad. Este es un relato de Fredy Denegri.
Compitió con Orbegozo en la elección congresal del Presidente de la
República, elección que favoreció al trujillano, y al cual respetó como
presidente legal. Su declaración franca: “El Perú no podrá variar sus formas
de vida social por el influjo de las armas sino por las facultades ejercidas
por los legítimos representantes a congreso, que es el campo donde se
discuten las conveniencias y los intereses del bien público” le costó ser
desterrado a Chile, por la Dictadura de Vivanco, en 1843. Pero logró
desembarcar en Arica, para alzar el estandarte de la revolución
defendiendo la constitución, se reúne con Castilla y formó la Junta de
Gobierno de los Departamentos del Sur, de la cual fue su presidente
durante 10 meses, en oposición a la dictadura vivanquista que domina
Lima. Estableció su sede en Moquegua , ciudad que lo apoyó
calurosamente; los adolescentes moqueguanos se incorporaron en masa a
formar su ejército. Esperó al Gral. Guarda en Yunguyo y finalmente lo
derrotó en la Batalla de San Antonio, el 28 de octubre de 1843, con la cual
todo el sur quedó en su poder.

Estando en Cuzco, su antigua dolencia al hígado agudizó tanto que lo puso


al borde la muerte; redactó su testamento y una Proclama a la Nación; y
dice : “Moqueguanos si con vida pude acreditaros mi gratitud,
constituyéndome e n custodio de vuestros derechos y en guardián de ese
suelo que recibí el ser y en que vi la luz primera: deseo en mi muerte
añadiros un testimonio más de mi filial respeto : -quiero que mis cenizas
reposen allí mismo donde la providencia me concedió debelar a los
enemigos de las libertades patrias; allí mismo donde la humanidad, la
moderación y la clemencia de los vencedores de San Antonio se
sobrepusieron al orgullo que inspira la victoria. No vagarán mis manos
alrededor de vuestros hogares, ni llenarán de terror la fantasía de vuestras
familias; empero el caminante leerá en mi humilde huesa la historia de un
pueblo heroico; y el ambiciosos que intentara otra vez arrancar vuestras
garantías, conocerá que no ha podido verificarlo sino conculcando mi
cadáver frío.”
AMERCIO GARIBALDI GHERSI

Américo Garibaldi Ghersi

Médico cancerólogo y eminente investigador científico. Nace en el puerto


de Ilo el 15 de enero de 1893, Hijo de Don Gaetano Garibaldi y Doña Rosa
Ghersi. Realizó sus estudios superiores en la Universidad La Sorbona, París,
en 1913. También estudió en la Facultad de Ciencias de Ruan y en el
Instituto de Química Industrial de esta ciudad. Ingresó a la Facultad de
Medicina de París, en 1919, obteniendo el Título de Médico Cirujano en
1923, con tesis premiada. Trabajó en el laboratorio de Patología
experimental del Profesor Roger, Decano de la Facultad de Medicina
parisienses; también en el laboratorio de investigaciones de fisiología
experimental, con el Profesor Charles Richet; y en el Laboratorio de Biología
Experimental del Colegio de Francia. Se graduó de Bachiller en Medicina en
1923, con la tesis “Insuficiencia tiroidea e inmunidad”, laureada por la
facultad de Medicina de París. Presentó una nueva teoría sobre alergia
endocrina a la Academia de Ciencias de Paris, que la publicó en su boletín.

De regreso al Perú, revalidó su título de Médico Cirujano en la Facultad de


Medicina, 1925; fue nombrado Catedrático de Farmacología y
Fisiopatología, entre 1925, presentando un nuevo procedimiento para el
diagnóstico serológico del embarazo y del cáncer, que le sirvió para su
grado de Doctor, obtenido en 1931. Viajó a Europa a realizar estudios sobre
malaria (1932-1934), trabajando en el Instituto de Patología Exótica de
Paris y el de Malariología de Roma, publicando un nuevo método para el
tratamiento de la malaria 1935. Fue comisionado por el gobierno peruano,
1936, para investigar en EE.UU sobre el cáncer trabajando en Nueva York
bajo el auspicio del Instituto Rockefeller, descubriendo una vacuna
inmunizante para determinados tumores cancerosos. Por sus trabajos fue
incorporado a la Fordham University, siendo el primer cancerólogo que
ingresó a dicha institución. Para continuar sus trabajos de investigación
sobre el cáncer, la firma WestingHouse, le facilitó un aparato de
radioterapia, especialmente confeccionado.

La muerte lo sorprendió en Nueva York el 21 de diciembre de 1938, a los 45


años, empeñado en perfeccionar la vacuna anticancerosa que había
descubierto. Entre sus principales trabajos de investigación científica se
citan: “Influencia de la tiro paratiroidectomía sobre la formación de
anticuerpos naturales-dosaje del poder heterobremolítico del suero (Paris,
1920); “La alergia tiroidea (Paris, 1923); “Principios y Técnicas de un nuevo
método general del sero diagnóstico” (1925); “La inmunidad antipalúdica.
Proyecciones terapéuticas y medicosociales del problema (1935);
“Mecanismo probable de la cancerización” (1936). Dejó inconcluso “La
inmunoterapia del cáncer a la luz del análisis fisiopatológico y
farmacodinámico”. Es considerado como uno de los más inminentes
cancerólogos de la Oncología Moderna. Sus conclusiones, luego de grandes
polémicas en la especialidad, tienen aceptación mundial. En 1929 se casó
con la dama moqueguana Rosa Flores Córdoba.
AMPARO BALUARTE CORNEJO DE ALVARADO

Amparo Baluarte Cornejo

Nacida en el pueblo de Samegua el 24 de setiembre de 1920, hija de Don


Felipe Neri Baluarte ugarteche y de Doña María Encarnación Cornejo,
ambos moqueguanos. La familia se radicó en Lima cuando Amparo contaba
con 5 años de edad. Hizo sus estudios en el Colegio de María Auxiliadora
del Callao. Como la muerte de su padre dejara a la familia en precaria
situación, se empleó en el Ministerio de Agricultura, donde trabajó por 25
años, con tal celo, que fue elegida para desempeñar cargo de confianza,
como es la Secretaría del Ministerio.

Dedícase también, a la creación poética y musical, “gracia que desde sus


años adolescenciales la había favorecido”; contrajo matrimonio con el
Profesor de Coros Escolares del Ministerio de Educación, Ángel Alvarado
Valdez, distinguido ejecutante de Laúd, flauta y músico de fina sensibilidad
con el cual ha compuesto himnos y canciones escolares. Incursionó con
singular éxito en la canción criolla peruana, siendo autora de finos y
delicados versos, que han sido musicalizados por consagrados compositores
nacionales. El vals que más satisfacciones le ha deparado, se titula,
“Secreto”, con música de Francisco Reyes Pinglo, vals del cual hay 20
grabaciones por los mejores intérpretes peruanos y también, del
portorriqueño Hernando Avilés del Trío Los Panchos. Otros valses
inolvidables son : “Nostalgia”, “Noche Criolla”, “no quiero recordar”, “Así
será mi suerte”, y las polcas: “Mañanitas”, “Mágica Flor”, “Nido de Besos”.
Otras canciones adjetivadas como de exquisita factura romántica son:
“Ausencia”, “Cielito”, “Reina Mía” y el Bello vals “Separación”.

En un unión con su esposo son autores del Himno de la Policía Escolar, por
lo que fueron premiados con Medalla de Oro del Rotary Club Internacional.
También es autora del Himno al Distrito de Breña, mereciendo Diploma y
Medalla de Oro en 1974. Ha ganado muchos concursos literarios,
destacando el logrado en Arlés (Francia) en 1972, por su Poemario “Cáliz de
Amor”. Su obra figura en antologías poéticas del Perú, Argentina, Uruguay,
México, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y España. Perteneció a la
ANEA, la APDAYC y es fundadora del Círculo Literario y Artístico
Internacional del Perú (CLAIP), que tuvo 20 años de vida institucional y
fecunda labor de acercamiento e intercambio con intelectuales y artistas de
América y España, mediante un Boletín Literario de su dirección.

Su obra poética es abundante y de un corte romántico tan especial que


Enrique López Álvarez le canta : “Tu serás siempre aquella princesita
enamorada, y tu gracias y fantasía en los siglos vivirá, porque llevas en tu
encanto y en tu alma apasionada el suspenso que fascina y que no
terminará..” Sus obras publicadas son : “Breviario Pasional “ (1952), “La
Ruta Luminosa” (1958), “Epistolario Lírico” (1993), “Amor” (1965), “Alma
Cancionera” (1967), “Cáliz de Amor” (1975), “Brevario Pasional” (segunda
edición 1971), “Lámpara Votiva” (1974), “Flores del Alma” (1980). Hoy una
Antología Poética, editada por su esposo, después de su fallecimiento,
compendia toda su obra para un mejor estudio.

Gran virtud de “Amparito” fue ser recitadora de “fina sensibilidad”, por lo


que recibió también muchos homenajes. Dos promociones del Colegio
Santa Fortunata llevan su nombre; su retrato está en la Galería de Hijos
Ilustres del Club Moquegua en Lima; la Sociedad de Artesanos de
Moquegua la nombró su “Socio Honorario” en 1980.

En su residencia de Breña falleció el 20 de diciembre de 1992, pidiendo


venir a reposar a la tierra moqueguana. El Alcalde de Mrcal. Nieto Prof.
Hugo Quispe realizó todas las gestiones que permitieron la llegada de sus
restos para ser velados en el Salón Consistorial del Municipio. La Sociedad
de Artesanos en homenaje a su Socia Honoraria la sepultó en su Mausoleo
Institucional y en una ceremonia que contó con la presencia de los más
destacados artistas locales develó su retrato en la Galería de Personajes
Ilustres de su local, siendo Presidente V. Casanova y padrinos el Alcalde
Hugo Quispe.

En 1995 se formó un Comité Pro-Construcción del Mausoleo Amparo


Baluarte presidido por el Prof. Herberth de la Flor que logró su objetivo de
inaugurarlo y trasladar allí los restos de la poetisa más importante de los
tiempos contemporáneos que se autodescribe:

“Yo nací para amar... Soy sensitiva,


no sé del interés ni del capricho;
un ángel entre sueños, me lo ha dicho:
“Tu corazón es hermoso, porque ignoras
la maldad, la mentira y los rencores;
porque tu alma es un búcaro de flores
y un mundo de ternuras atesoras....”
Un nuevo homenaje a sus dones es la donación por parte de su esposo, de
diplomas, obras, medallas y algunos objetos personales, con los cuales la
“Sociedad de Artesanos Luz y Progreso” inauguró el 1 de abril de 1997 la
“Sala Amparo Baluarte” al terminar su gestión de Presidente Víctor
Casanova Vélez, para que allí puedan encontrar su alma:
“Ven, aspira el perfume de mis flores
y bebe de mi fuente de agua pura;
embriágate con vino de ternura
y goza del amor de mis amores.
DANIEL BECERRA OCAMPO

Daniel Becerra Ocampo

Nació en la ciudad de Moquegua, el 27 de abril de 1872, hijo del agrimensor


Daniel Becerra y doña Celia Ocampo. Estudiante excelente del Colegio La
Libertad y el Colegio Guadalupe en Lima (1885-1891) Graduado como
médico cirujano en la Universidad de San Marcos, 1899. Contrariamente a
la tendencia de otros profesionales jóvenes, de quedarse en la gran capital
para ejercer su carrera, “dejó un tentador y prometedor futuro que le
ofrecía el ejercicio profesional en la capital...” (Pinto V.). Regresó a su tierra
para ejercer la medicina y, la docencia ganado por su amor al terruño y el
deseo de impulsar su desarrollo; fue rescatado para trabajar en Moquegua
por Doña Águeda Vizcarra Vda. De Angulo que trajo al entonces joven
facultativo como médico de cabecera. Contrajo matrimonio con Doña Isabel
de la Flor, dama de antiguo linaje moqueguano, formando una prolífica
familia.

Fue profesor del Colegio La Libertad, destacando por la calidad de sus clases
en ciencias; prestigiado, llegó a ser Director de este Colegio. Médico Titular
de Moquegua desde 1908, se afirma que fue : “caritativo con la gente
menos pudiente”, pero aún es polémica su manera de tratar a la gente
humilde. En 1919 tuvo que hacer frente al azote de la epidemia de gripe
“boliviana” que afectó la ciudad durante dos trágicas semanas: fue uno de
los primeros en enfermar “más no era su hora” diariamente recorría casa
por casa “atendiendo a los enfermos y ordenando el levantamiento de
cadáveres” dice Pinto Vargas, que agrega : “Impecable en su traje negro,
alba la camisa y oscura corbata; zapatos de charol terminados en fina
punta, recubiertos con escarpines; y detrás de sus redondos lentes con aros
de oro, sus ojos escrutaban con preocupación y lástima a los enfermos”.
Director del Hospital de Moquegua, mereció el título de “Benefactor de los
Hospitales”, en 1922, por su obra realizada en ellos.
Fundador del Rotary Club de Moquegua. Presidente del Club Social
Moquegua, siendo por ello “el personaje social No. 1 de la ciudad de
Moquegua, marcando su accionar” según Kuon: a ello , Pinto Vargas agrega:
“Por cerca de medio siglo, la presencia de Becerra Ocampo se dejó sentir
tanto en la política como en la cultura, en la enseñanza y en vida social y, de
manera muy especial en todo aquello relativo a los problemas de salud que
confrontaba la ciudad y sus habitantes...” Luis E. Valcárcel a visitar
Moquegua por primera y única vez en 1942 afirma “... ahí estaba el tío
Daniel, flor de caballeros, especie humana a punto de desaparecer, espejo
de virtudes tan difícil de encontrar...” Pero otros contemporáneos indican
que fomentó en la sociedad un orgulloso ambiente aristocrático, cerrado y
de estricta distancia social en las actividades públicas de la ciudad, las
reuniones sociales del Club Moquegua, y en el Colegio La Libertad.
Propietario, desde 1907 hasta su muerte, del Semanario “La Reforma”,
mantuvo una política periodístico de hacer campaña incansable por el
resurgimiento de Moquegua; buscaba detener el constante
empobrecimiento de su economía, nada comparable con la Moquegua
poderosa que conoció en sus años infantiles. “...En sus páginas se dieron
algunas memorables batallas por la libertad de información en Moquegua;
porque el progreso llegara a la entonces Provincia Litoral y, también,
porque en las autoridades políticas, siempre transitorias y siempre
fuereñas, la moralidad fuese una constante y no una rara excepción..”
escribe Pinto V. Muere en Lima el 4 de agosto de 1947. Un colegio del
Puerto de Ilo y otro en la ciudad de Moquegua, honran su memoria como
docente, llevando su nombre. El colegio de Ilo, pulsado por su ejemplo
adoptó como lema “Un Becerrino, un Caballero”
CARLOS ALBERTO VELÁSQUEZ

Nació en la ciudad de Moquegua el 5 de abril de 1898, hijo de doña Josefa


Elisa Velásquez. Su padre era Carlos Lostanau periodista y muy conocido en
los círculos sociales de Moquegua; cuando ya era un joven profesional,
gracias a los desvelos de su madre. Don Carlos Lostanau quiso reconocerlo
como hijo legítimo y darle el apellido que le correspondía, pero el joven lo
rechazó, con mucho orgullo. Estudiante excelente del colegio “La libertad”,
postuló y obtuvo la beca de Moquegua en el Instituto Pedagógico Nacional
de Varones en Lima. Titulado normalista, se le concedió una beca a Estados
Unidos para especializarse en Psicología, durante 4 años.
Fue docente (1924) y luego director (1930) del Instituto Pedagógico
Nacional, cuando contaba con 32 años, estando allí hasta 1932. Fundó en
Lima “El Colegio Modelo” y “El Colegio Superior”, que lograron éxito por la
calidad de sus profesores. A través de la “Revista Peruana de Educación”,
dio a conocer ampliamente su propuesta para introducir innovaciones
didácticas aprendidas en su Post Grado en el exterior.
Fue Director Superior de Educación Técnica, desde 1956, en el gobierno de
Manuel Prado. Su labor docente fue premiada con la Palmas Magisteriales.
Falleció en Lima. El ex Instituto Nacional de Varones de Ilo, perenniza su
memoria. Y sus palabras tienen vivencia después de 50 años “...aún no
hemos edificado nuestra propia escuela peruana, síntesis de las
peculiaridades de nuestro pueblo...”. Agregando: “... No olvidéis que el
maestro es el mejor forjador de conciencias cívicas....”.
HERBERTH DE LA FLOR ANGULO

Hebert de la Flor Angulo

Nació en Moquegua el 24 de Agosto de 1918, hijo del matrimonio de Don.


Ricardo de la Flor y de Doña Amelia Angulo de De la Flor. Sus estudios
primarios los realizó en el Centro Escolar de varones 971 (Hoy Rafael Díaz),
donde siendo alumno del 5to. Año, el Rotary Club lo distinguió como “El
mejor Amigo de Moquegua”. Estudió secundaria en el Colegio La Libertad y
Superior en la Universidad San Agustín. Fue uno de los fundadores del
Colegio Municipal Mixto “Mariscal Nieto” de Ilo, que se instaló en 1960 con
1er. Año de secundaria, sin aporte estatal, integrando el grupo de
profesores sin sueldo que lo atendió; hoy es el Colegio Daniel Becerra
Ocampo.
Ha organizado e intervenido como pianista y director de escenario en las
actuaciones culturales de los Colegios Santa Fortunata, Simón Bolívar, así
como de la ESEP José Carlos Mariátegui, y en cuanta actuación literaria
musical que se ha realizado en Moquegua en las últimas tres décadas. Es
autor de la letra del Himno a Moquegua, estrenado en 1969, Ostenta el
Título de “Socio Honorario” de la Sociedad de Artesanos de Moquegua, por
haber donado una corona de pedrería que hoy luce santa Fortunata.
Desempeñó el Magisterio, durante 40 años, en el Colegio La Libertad, hoy
Simón Bolívar y en la ESEP José Carlos Mariátegui, mereciendo ser
galardonado con las “Palmas Magisteriales”, grado de Educador, en 1984.
Como Regidor del Concejo, destacó por su constante preocupación por los
parques y jardines de la ciudad, lucían hermoso ornato y verdor, mientras
estaba encargado, los adornos del Parque de los Héroes, hoy Plaza Cáceres
son fruto de superocupación. Preside varias organizaciones de bien social,
encabezó el Comité Pro Mausoleo de Amparo Boluarte.
“A Moquegua la tierra querida,
hoy cantemos un himno viril,
y en la historia su nombre perdure
por sus hijos, valor y lealtad.
JOSÉ MANUEL UBALDE

Manuel Ubalde

Benemérito Prócer de la Independencia Nacional, nacido en entonces Villa


de Moquegua, e año 1766, hijo del Coronel. Simón Ubalde y de Rosa
Cevallos. Pasó al Cusco, donde estudió en el Colegio de San Bernardo y en la
Universidad San Antonio de Abad. Se traslada a Lima completando sus
estudios en el Convictorio de San Carlos, optando el grado de Doctor en
Leyes, en la Universidad de San Marcos, recibiéndose de abogado. Con
algún éxito ejerció la defensa ante los tribunales de Lima, hasta que fue
nombrado teniente asesor del Presidente de la Real Audiencia del Cusco
Conde Ruiz de Castila. Regresó a la Ciudad Imperial, pero allí fue destituido
de su cargo.
Se encontró con el minero José Gabriel Aguilar iniciando conciliábulos para
organizar un levantamiento contra la dominación española y cambiar el
gobierno, Ubalde decía “...es lícito oponerse al Gobierno cuando este
declina en tirano o tuvo principios de usurpación, más no cuando de esa
oposición resulta un mayor perjuicio a la comunidad que el que sufre por la
opresión del tirano...”. Ubalde no era un visionario, pero si un idealista
preocupado por los problemas socales del Perú”, afirma Luis Durand Flores.
Agrega: “Es la figura principal del movimiento nacionalista. Sin la presencia
de Ubalde, Aguilar hubiese seguido siendo un inofensivo visionario”. Fue el
ideólogo que hacía realizable el conjunto de visiones de Aguilar; plantea o
desea “....la independencia pacífica, que no traiga mayores males a la
situación anterior.... quiere Ubalde seguir el camino de llevar al trono a un
descendiente de los incas, lo que, supuestamente evitaría un
derramamiento de sangre...”

Sus confabulaciones fueron denunciadas al Oidor Berriozábal por Mariano


Lechuga, que se fingió adicto al movimiento, permitiendo que sean
sorprendidos por las autoridades. Reducidos todos los comprometidos a
prisión, fueron procesados, no permitiéndose a Ubalde defenderse, pese a
ser abogado. Sin defensa y comprobada su responsabilidad en la
concepción de los planes fue condenado a la última pena. Junto con Aguilar
fue ahorcado en la Plaza Mayor del Cusco el 5 de diciembre de 1805. El
Congreso Constituyente del Perú, por acuerdo del 6 de julio de 1823 declaró
“Benemérito a la Patria” a este mártir Moqueguano.
MARIANO LINO URQUIETA

Mariano Lino Urquieta

Preclaro Tribuno nacido en la ciudad de Moquegua en un hogar de


extracción social humilde. Alfonso La Rosa en 1959 decía que nació el 23 de
setiembre de 1868, en momento en que la ciudad estaba en escombros por
el terremoto del 13 de agosto del mismo año. Don Luis Kuon sostiene que
según su partida de bautizo nació el 16 de setiembre de 1865, pero por
llevar el nombre de Lino, santo que es recordado el 23 de setiembre y
teniendo en cuenta la costumbre española de colocar el nombre sacado del
santoral, su nacimiento es el 23 de este mes. Fue hijo reconocido de Juan
Urquieta, agricultor del Alto de la Villa y de Petrona Ampuero.
Estudió en la escuela de San Francisco; “fue un muchacho de organismo
frágil, de salud quebrantada y en cambio, de espíritu colosal y asombrosa
inteligencia”. Por ello siguió la secundaria en el Colegio “La Libertad”,
donde a pesar de su condición humilde y los desplantes de sus compañeros
provenientes de familias pudientes, pudo terminar sus estudios
exitosamente, robándole horas al descanso, estudiando en el balcón de su
casa (calle Moquegua 817), aprovechando la luna llena. De esta etapa A. LA
Rosa agrega : “la madre amorosísima debe adoptar, así lo prescriben los
médicos, la rígida decisión de privarle de los estudios. El muchacho está
enfermo y la pobreza hunde sus garras en el hogar desamparado...” Pero es
evidente que en ellas, e afina y exalta una voluntad de marfil y una
sensibilidad social superior, que serían sus rasgos caracterológicos vitales”.
Su innata inteligencia e indomable voluntad lo impulsaron al progreso, y la
pobreza de su hogar no fue impedimento para viajar a Lima e ingresar
brillantemente a la Escuela de Medicina de San Fernando, impresionando al
jurado. El 7 de octubre de 1885, siendo estudiante del primer año de
medicina, pronunció su discurso consagratorio como orador, con la oración
fúnebre de homenaje durante el entierro del mártir Daniel Alcides Carrión.
Distinguido estudiante de medicina,”figura pequeña y débil que escondía su
cuerpo enjuto en una humilde y lustrosa vestimenta”, culminó su carrera en
1892, graduándose con la tesis “Neuralgias directas y reflejas de origen
intestinal”, recibiendo el Título de Médico en 1893.

Rechazó prometedoras oportunidades de trabajo en Lima y regresa a su


tierra con el fin de cumplir su gran vocación: “de aliviar a los que sufren y
esperan; a las mayorías que constituyen la humanidad doliente y
esperanzada” de su tierra, por la que se siente atraído y a la que ama
entrañablemente, pese a que en ella vivó pobre. De esta etapa de estadía
en Moquegua, Kuón dice: “Cumplió a cabalidad su juramento hipocrático,
aliviando y curando las dolencias físicas de sus enfermos con la eficacia de
sus prescripciones, y en muchos casos con su generosa ayuda, costeando
sus medicinas...”. Ingresó como socio de la Sociedad de Artesanos “Luz y
Progreso”, en Agosto de 1896, propuesto por don Ricardo de la Flor, para
cumplir con los objetivos de esta benemérita institución dando auxilios
gratuitos a los socios menos pudientes; en esta labor asombró con una
operación exitosa de reconstrucción de mandíbula, en un caso rechazado
por los demás médicos. Su consultorio estaba en la calle Moquegua 105 en
la Nueva Botica Italiana de la familia Sánchez Moreno; su especialidad era
partos y enfermedades del pulmón.
En Moquegua fundó el periódico “La Libertad”, donde expresaba su pensar
liberal y anticlerical, lo que le valió la hostilidad de la conservadora clase
dominante de Moquegua, expresada en ácidas e insultantes críticas en
otros diarios locales. En 1900 eran los años de la República Aristocrática
donde dominaba el Partido Civil; mientras que en Moquegua era el feudo
de los Barrios cuando Manuel Camilo Barrios era el poderoso senador local.
Hostilizado, se retiró a Arequipa en 1900, donde se estableció y fundó otro
periódico “El Ariete”; organizó el núcleo arequipeño del Partido Liberal,
desde donde inició la tarea de “....renovar las ideas del medio en que vivía;
combatir la intolerancia e inyectar oxígeno en el ambiente de sótano de la
ciudad mistiana para ponerla a tono con el siglo; y de esa manera la
pequeña y anticuada Moquegua hizo marchar por las nuevas sendas a la
orgullosa Arequipa ....” dice L. Alayza y Paz Soldán. Exiliado por el civilismo
moqueguano, Arequipa lo consagró como su Diputado para el período
1908-1912.

Su gestión parlamentaria se hizo notable al defender la autonomía


universitaria y el cogobierno con anterioridad a la Reforma Universitaria
derivada del “Grito de Córdova”. Urquieta dice : “... Si la Universidad no la
componen únicamente el Rector y los Catedráticos, sino que es parte
integrante sine qua non el personal de los estudiantes, yo no alcanzo a ver
la razón de dar representación, voz y voto a los catedráticos y negar esa
misma representación a los alumnos”. Abogó por la creación del Ministerio
de Trabajo que resuelva las condiciones de trabajo de mujeres y niños.
Propugnó la Reforma Agraria y el crédito agrario. Defendió la industria
vitivinícola nacional al pedir fuertes impuestos a los licores importados.
Propició la democratización de la enseñanza, multiplicación de bibliotecas y
creación de escuelas normales. Defendió la independencia del Poder
Judicial; es precursor de la simplificación administrativa; la absoluta
libertad de prensa; la autonomía municipal. Todo esto formando un
programa integral, que lo presenta como u político visionario y
revolucionario, siendo el precursor de todas estas leyes acertadas que se
promulgaron años después.
Siempre se preocupó por su tierra, a pesar que no la representaba en el
Parlamento; en carta al Presidente de la Sociedad de Artesanos del 20 de
Julio de 1910, ofrece sus servicios “para todo lo que pueda contribuir a la
mejor realización de sus nobles fines”. La Sociedad nunca lo olvidó. En 1915
postuló a una diputación por Moquegua, “no obstante la seguridad de
obtenerla fácilmente por Arequipa, de donde había sido diputado
sobresaliente, y , departamento por el cual su nombre asumía caracteres
mitológicos...”, pudiendo haber sido el mejor profeta de su tierra. Pero no
lo dejaron; “El pueblo de Moquegua hubo de ser derrotado por una
combinación de apellidos (rimbombantes) y dinero”.
Debe salir abatido “pero no vencido”. Sus desventurados episodios en
Moquegua no lo empujaron a la amargura ni al resentimiento, porque
siempre amó entrañablemente a su tierra; dijo:
“Me rasgo el pecho, me arranco el corazón,
me inclino a la tierra donde nací, me
arrodillo y la beso”.
El dolor que le produce su retiro forzado de la tierra querida lo plasma en la
letra de un popular yaraví, hoy el símbolo de Arequipa, expresando sus
sentimientos a su tierra, ingrata en ese momento:

“Ya me voy a una tierra lejana


a un país donde nadie me espera
donde nadie sepa que yo muera
donde nadie me llorará.
¡Ay que lejos me lleva el destino,
como hoja que el viento arrebata,
¡Ay de mí tu no sabes ingrata (Moquegua)
lo que sufre este fiel corazón ¡..
Bajaré silencioso a la tumba
a embargar mi perdido sosiego,
de rodillas mi bien te lo ruego
que a lo menos te acuerdes de mi”

Elegido Senador por Arequipa desde 1917 hasta 1919, en que el golpe de
estado provocado por Leguía disuelve el Congreso. Urquieta regresa a
Arequipa ya retirado de la política. Combatiendo una epidemia de tifus
exantemático, adquiere el mal, falleciendo el 14 de agosto de 1920, antes
de cumplir 55 años de edad. Arequipa enlutada lloró acongojada la pérdida
de su “padre” y en imponente manifestación de dolor popular, sepultó sus
restos el 16 de agosto de 1920, donde Moquegua estuvo representada por
la Sociedad de Artesanos y por Atilio Minuto.
En su tumba se lee: “Fue todo corazón y el corazón lo mató”
Urquieta, el Moqueguano que no se doblegó ante la pobreza a la juventud
le dice:

“ ...la rebeldía, el carácter levantisco y altivo es y


debe ser siempre atributo inseparable de la juventud.
Esa rebeldía es engendradora de muchas virtudes
y salvaguardia de la dignidad humana contra las
acechanzas y tentaciones de la abyección.... Rebeldes
son todos los que conquistan el bien de sus semejantes,
sublevándose contra la impotencia y la ignorancia de
sus contemporáneos; rebeldes los que desafían las
tiranías de la naturaleza o los despotismos de los
protervos, para alcanzar la redención de los resignados ...
para rehabilitar la dignidad del hombre y enmendar los
rumbos de la historia.....”

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