0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Cuento ColorinColorado

El cuento narra la historia de un grillo astuto y avaro que acumula colores y riquezas, pero que finalmente se arruina por su codicia. A pesar de su talento, el grillo se obsesiona con el dinero y olvida la belleza de la poesía, lo que provoca una crisis de colores en el mundo. Al final, su avaricia lo lleva a la quiebra y se convierte en una leyenda temida por los demás grillos.

Cargado por

auribe0301
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
5 vistas3 páginas

Cuento ColorinColorado

El cuento narra la historia de un grillo astuto y avaro que acumula colores y riquezas, pero que finalmente se arruina por su codicia. A pesar de su talento, el grillo se obsesiona con el dinero y olvida la belleza de la poesía, lo que provoca una crisis de colores en el mundo. Al final, su avaricia lo lleva a la quiebra y se convierte en una leyenda temida por los demás grillos.

Cargado por

auribe0301
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Colorín Colorado

velia bosch

H ubo una vez un grillo tan, pero tan astuto que ningún niño pudo
jamás cazarlo para su colección. Había encargado al más famoso de
los insectos sastres del sur de Australia los vestidos más engañaojos
que pudieran existir en el mercado. Los grillos viven mientras pue-
dan camuflarse entre las ramas y los tallos de las plantas y deben
cambiarse de traje tantas veces según los caprichos de la naturaleza.
Por eso los llaman insectopalo, insectocésped, insectotallo, insecto-
día, insectonoche, insectoagua y todas las combinaciones que puedan
soportar sus insignificantes apariencias. Claro, por obra y gracia de la
luz del sol y las propiedades refractarias del agua.
El grillo de nuestro cuento no murió por mano alguna sino de viejo, pero
además arruinado. Por supuesto que antes fue dueño de una poderosa
fortuna, la más inmensa que ninguno de su especie soñó jamás.
Más que rico fue un grillo avaro porque logró secuestrar los colores que se
le escaparon al arcoiris en sus múltiples descuidos, los que dejaba el sol
sobre las conchas marinas, los esplendorosos brillos de los médanos,
los rubores de las rosas, los de las orquídeas, sin olvidarse de los que
por milenio duermen en los polvillos de las alas de las mariposas o de

107
los dedos de los corales, las pompas de jabón y aquellos que los comer-
ciantes habían logrado almacenar por tantos años en las acuarelas y
paletas de los pintores.
Y como todo avaro consigue sus aduladores, al grillo del cuento le
compusieron hasta una canción que decía más o menos así…
Colorín de luz Azul y verde
color del sol color del jardín
verde azulado colorín amarillo
color calor colorado colorín
Ciertos entendidos comentaron que en la canción se escondían im-
portantes secretos, pero el grillo no quiso o no pudo encontrarlos
sino que trató por todos los medios de combinación inventarse un
lema para su banco. Sí, para su banco, porque tan millonario fue en
pigmentos y combinaciones de luces que se le ocurrió convertir en
dividendos toda aquella abundancia, por supuesto, debido a la de-
manda de la Gran Bolsa.
Metido en su rincón, noche tras noche trasnochándose cambiaba los
versos de lugar. Dicen que ésta fue una de las tantas versiones:
Verde azulado Colorín amarillo
color calor verde azulado
colorín de luz color del jardín
color de sol colorín Colorado.
Lástima que no aprovechó su talento en una empresa tan hermo-
sa como la poesía. Así quedó el lema, después de haber echado al
charco todas las combinaciones:
COLORÍN COLORADO EL QUE NO INVIERTA QUEDA
ARRUINADO

108
Esto, por supuesto, lo convirtió en el grillo más solicitado de los alrededo-
res. Todos se peleaban por sus servicios y pagaban intereses cada vez
más altos con tal de no aparecer desteñidos o fuera de moda. Hasta di-
cen que abrió tarjetahorros y que mientras más grillahorros había más
bajaban los intereses para los desprevenidos y más subía el capital para el
grillo de nuestro cuento.
Fue así como aquellos pobres animalitos reventaron sin llegar a decir “esta
garganta es nuestra”; muchos no vieron la estación de las lluvias ni el día
de la recolección de las cosechas ya que no pudieron cambiar de trajes.
Ocurrió entonces que el sol arrugó su frente dorada y redonda por tamaña
injusticia y mandó a fabricar un gigantesco sombrero rojo, del más puro
rojo que ha podido existir y se lo puso sobre la cabeza, nada menos que
al cielo, que por esos días estrenaba unos azules esplendorosos. Ya pue-
den imaginarse lo que sucedió.
Al instante se borraron los colores. Únicamente la luna prestaba su penum-
bra pero ésta no bastaba y hasta se escribió en ciertos tratados de historia
que los terrícolas tropezaban por todas partes y perdían los caminos.
Esto lo investigó PIRILUMPO:
Que no se distinguían los pájaros de los murciélagos, las palomas de las
cigüeñas, etc., etc. Ese día se registró un fenómeno que quién sabe si
volverá a ocurrir dentro de miles de trillones de trillones de milenios.
Los grillos lo recuerdan como el día de la quiebra del grillo avaro y co-
rrupto, mientras que algunos poetas continúan cantando al eclipse
del cielo de los grillos.
Desde entonces por los campos se teme la vuelta de aquel que llaman
Colorín Colorado.

109

También podría gustarte