MODELO DE LÍNEAS GUÍA
INTRODUCCIÓN Se facilita a las Conferencias Episcopales y las
Congregaciones Religiosas el siguiente modelo
El Papa Francisco, en su carta del 2 de de líneas guía para ayudarles a desarrollar e
febrero de 2015 a los Presidentes de las implementar políticas y procedimientos para
Conferencias Episcopales y Conferencias la protección de menores y adultos
de los Superiores Mayores, escribió que vulnerables contra el abuso sexual, para
la Comisión Pontificia para la Protección responder a los abusos en la Iglesia y para
de Menores "será un nuevo, válido y demostrar integridad en este trabajo.
eficaz instrumento para ayudarme a Estas líneas guía se basan en el trabajo ya
animar y promover el compromiso de emprendido por muchas Conferencias y en la
toda la Iglesia en sus diversos ámbitos — orientación de la Carta Circular de la
Conferencias Episcopales, diócesis, Congregación para la Doctrina de la Fe del 3 de
Institutos de Vida Consagrada y mayo de 2011. La Comisión espera ayudar a
Sociedades de Vida Apostólica, etc.— las Iglesias locales a establecer y mantener una
para poner en práctica las actuaciones serie de líneas guía locales para la protección
necesarias para garantizar la protección de los menores y adultos vulnerables que sean
de los menores y adultos vulnerables”. eficaces.
www.tutelademenores.va v.2016/09
Comisión Pontificia para la Protección de los Menores MODELO DE LÍNEAS GUÍA [v.2016/09]
MODELO DE LÍNEAS GUÍA
versión 2016/09
1. Declaración introductoria que establece las líneas guía en un contexto de fe
La Comisión considera que es muy importante que la protección de los menores y adultos
vulnerables sea vista como una parte integrante de la misión de la Iglesia, que está firmemente
arraigada en nuestra convicción de que cada individuo tiene un valor único creado a imagen y
semejanza de Dios. Esta sección de apertura debe dejar claro que todo lo que sigue está basado en
el Evangelio.
2. Declaración de compromiso con los artículos 3 y 19 de la Convención de las
Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño
La protección de los niños reconoce sus derechos humanos tal como se expresa en la Convención
de las Naciones Unidas:
Artículo 3
“En todas las medidas concernientes a los niños que adopten las instituciones
públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades
administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial será el
interés superior del niño.”
Artículo 19
“1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas,
sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de
violencia, lesiones, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente,
malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentra
bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona
que lo tenga a su cargo.”
2. “Esas medidas de protección deberían incluir, si es necesario, procedimientos
eficaces para el establecimiento de programas sociales, con objeto de proporcionar
la asistencia necesaria al niño y a quienes cuidan de él, así como para otras formas
de prevención y para la identificación, notificación, remisión a una institución,
investigación, tratamiento y observación ulterior de los casos antes descriptos de
maltrato infantil y, si corresponde, la intervención judicial.”
La Santa Sede es signataria de esta Convención.
www.tutelademenores.va 1
Comisión Pontificia para la Protección de los Menores MODELO DE LÍNEAS GUÍA [v.2016/09]
3. Declaración de compromiso de la Iglesia
Ejemplo de declaración
La Iglesia Católica se compromete a:
cuidar y educar, con respeto y ejerciendo el ministerio, a todos los niños, jóvenes y adultos;
proteger a todos los niños, jóvenes y adultos cuando son vulnerables;
crear comunidades seguras y solidarias que ofrezcan un entorno de amor donde haya una
vigilancia informada sobre los peligros del abuso.
La Iglesia Católica lo hará:
seleccionando y formando cuidadosamente a todos aquellos con alguna responsabilidad en la
Iglesia, de acuerdo con las políticas de reclutamiento seguro que se detallan a continuación;
respondiendo a cada queja de abuso contra el personal de la Iglesia de acuerdo con los
procedimientos acordados que se detallan a continuación;
procurando ofrecer un ministerio apropiado de cuidado pastoral a aquellos que han sufrido
abuso;
procurando ofrecer asistencia y apoyo pastoral, incluyendo supervisión y remisión a las
autoridades apropiadas, a cualquier miembro de la comunidad eclesiástica que se sabe que ha
cometido un delito contra un niño, joven o adulto vulnerable.
En todos estos principios se seguirá la legislación del país, la orientación apropiada y las buenas
prácticas reconocidas.
4. Se declara que las líneas guía se aplican a toda la Iglesia en el territorio de la
Conferencia Episcopal
La Comisión recomienda firmemente que el ideal es lograr un conjunto de líneas guía para la
protección de los menores y adultos vulnerables al que se adhieran todas las Diócesis, órdenes
religiosas y organizaciones católicas del territorio.
Debe quedar claro el alcance del territorio al que se aplican las líneas guía, en particular, cuando
haya diferentes países y grupos dentro de una Conferencia. Además, se debe incluir información
sobre los idiomas en los que se han publicado las líneas guía y el material asociado.
5. Reclutamiento seguro
Las líneas guía deben incluir o referirse a los procedimientos a seguir en el reclutamiento de
clérigos, religiosos, empleados y voluntarios.
El Papa San Juan Pablo II dijo que "no hay lugar en el sacerdocio ni en la vida religiosa para los que
quieren hacer daño a los jóvenes". Los Obispos y los Superiores religiosos tienen "una
responsabilidad específica para garantizar un discernimiento adecuado de las vocaciones" (CDF,
Carta Circular 2011). Las líneas guía deberían reflejar esa responsabilidad e incluir la verificación
www.tutelademenores.va 2
Comisión Pontificia para la Protección de los Menores MODELO DE LÍNEAS GUÍA [v.2016/09]
de la identidad, la investigación de antecedentes (por ejemplo, chequeo con la policía o una agencia
equivalente para la búsqueda de cualquier antecedente de registro criminal), evaluación de
selección, uso de referentes.
Las líneas guía deben incluir procedimientos para asegurar que haya un intercambio completo de
información cuando un clérigo busca transferirse de una Diócesis a otra, temporal o
permanentemente. Debe haber procedimientos similares para los seminaristas y religiosos en
formación que intentan trasladarse. Las líneas guía deben establecer explícitamente el requisito de
compartir plenamente toda la información sobre cualquier transferencia.
Las líneas guía también deben establecer procedimientos seguros de reclutamiento para aquellos
empleados y voluntarios en la Iglesia. Estos deben incluir la verificación de identidad, controles con
la policía o agencia equivalente para cualquier antecedente de registro criminal, entrevistas y
evaluaciones, contactos con aquellos que hacen recomendaciones.
6. Formación y capacitación
Las líneas guía deben incluir el compromiso de proporcionar una formación humana y espiritual
saludable para los futuros clérigos y religiosos.
Su capacitación debe incluir módulos específicos sobre el abuso sexual que abarquen temas como
los daños causados a las víctimas por el abuso sexual, el impacto en las familias y en las
comunidades, el reconocimiento de los signos de abuso o violencia, el ministerio con aquellos que
han sido abusados y la creación de entornos seguros.
Se les debe dar a conocer sus propias responsabilidades en este sentido, tanto en el derecho civil
como en el canónico.
Las líneas guía también deben incluir el compromiso de proporcionar capacitación, incluyendo
formación sobre abuso sexual para todos los empleados y voluntarios que trabajan con menores y
adultos en riesgo en nombre de la Iglesia.
Las líneas guía deben incluir un compromiso de formación permanente para sacerdotes, religiosos
y empleados en el ministerio.
7. Crear un ambiente seguro en la Iglesia
Las líneas guía deberían incluir normas diocesanas claras y bien divulgadas sobre el
comportamiento ministerial, incluyendo límites apropiados en las relaciones pastorales dadas a
sacerdotes, religiosos, maestros, empleados, voluntarios y a todos aquellos al servicio de la Iglesia
y que tienen acceso a menores y adultos vulnerables bajo el cuidado de la Iglesia. Éstos pueden
incluirse en códigos de conducta, códigos de conducta ministerial, normas de comportamiento, así
como políticas y procedimientos u otros documentos similares. Los códigos de conducta pueden
abarcar apropiadamente acciones que no son ilegales de acuerdo con la ley estatal. Por ejemplo,
pueden requerir que el personal evite el contacto solitario con los niños o que se aplique una edad
mayor para las relaciones sexuales que la determinada por la ley estatal.
Las diócesis deben crear y mantener programas de capacitación para alcanzar ambientes seguros.
www.tutelademenores.va 3
Comisión Pontificia para la Protección de los Menores MODELO DE LÍNEAS GUÍA [v.2016/09]
Se deben llevar a cabo en cooperación con los padres, autoridades civiles, educadores y
organizaciones comunitarias para proporcionar educación y capacitación a los niños, jóvenes,
padres, ministros, educadores, voluntarios y otras personas, sobre la manera de crear y mantener
un ambiente seguro para los menores y adultos vulnerables. Esta capacitación debe ser apropiada
para la edad, incluyendo lo que es el abuso sexual y cómo identificarlo, así como identificar también
las técnicas de seducción, y cómo reportar la sospecha de abuso sexual a las autoridades civiles y
eclesiásticas. Una vez más, la capacitación debe ser apropiada para la edad de la persona que la
recibe.
8. Crear conciencia y educación en la comunidad
Las líneas guía deberían incluir un compromiso con la educación de la comunidad en las parroquias
y las escuelas, para ayudar a prevenir el abuso, crear un ambiente seguro y permitir un ministerio
efectivo para aquellos que han sido abusados.
El uso de liturgias especiales, la inclusión de oraciones y homilías apropiadas pueden ser una parte
importante de la concientización en la Iglesia. La Comisión está preparando una serie de materiales
para ayudar en este sentido.
9. Responder a las denuncias de abuso
Las líneas guía deberían incluir políticas y procedimientos para responder a las denuncias y
revelaciones de abuso en la Iglesia.
Estos deben basarse en un compromiso para establecer la verdad y trabajar hacia la curación.
Debe haber una declaración clara sobre el cumplimiento de los requisitos de las autoridades
civiles y eclesiásticas. Cuando las Conferencias Episcopales incluyan más de un país o un país
con una estructura federal, debería indicarse claramente que la Iglesia cumplirá con la
autoridad pertinente. Esto debería incluir cualquier requisito civil sobre el deber de presentar
una denuncia.
Al definir el abuso sexual, las líneas guía deberían referirse a la definición del motu proprio
Sacramentorum Sanctitatis Tutela (SST).
Los procedimientos deben dejar claro que se aplican tanto al clero como a los religiosos.
También serán necesarios procedimientos para todos los empleados y voluntarios laicos que
tengan acceso a menores y adultos vulnerables en el curso de su trabajo para la Iglesia. Si
hubiera políticas y procedimientos separados para cada categoría de personal, todos ellos
tendrían que agruparse en un solo documento, como un manual o una guía.
Debería haber una declaración explícita sobre la remisión de conductas delictivas a la policía o
a la autoridad competente.
Serán necesarios procedimientos para investigar las denuncias que no se remitan a la policía -
por ejemplo, cuando el acusado haya fallecido, o cuando el comportamiento denunciado no sea
ilegal en la legislación estatal pero infrinja el código de conducta de la Iglesia, o cuando la policía
haya investigado pero no tenga la intención de enjuiciar.
www.tutelademenores.va 4
Comisión Pontificia para la Protección de los Menores MODELO DE LÍNEAS GUÍA [v.2016/09]
Los procedimientos de investigación deben ser sólidos y transparentes. La experiencia sugiere
que éstos deberían incluir a personas laicas con experiencia adecuada y habilidades apropiadas
para garantizar la independencia.
Tiene que haber el menor retraso posible cuando una persona quiera hacer un informe y trate
de reunirse con un representante de la Iglesia; tales reuniones deben llevarse a cabo en un
ambiente que la persona que hace el informe considere aceptable.
Siempre debe haber una opción para que la persona que denuncia hable con un laico en vez de
con un miembro del clero o un religioso.
Se debe animar a la persona que denuncia a que vaya acompañada de quien elija en el momento
de denunciar.
Debería disponerse de una figura de apoyo para las personas que denuncien abusos, si así lo
desean. La prioridad de la persona de apoyo es el bienestar de la persona que denuncia el abuso
y, en caso necesario, de su familia. La persona de apoyo puede actuar como un vínculo con la
Iglesia, proporcionar información sobre el progreso de la denuncia y aconsejar sobre el acceso
a un apoyo apropiado, pero no es un asesor. La persona de apoyo debe ser alguien que
comprenda bien los efectos del abuso infantil y, en particular, la vulnerabilidad de las personas
en el momento de revelarlo. La persona que denuncia el abuso debe tener la opción de solicitar
una persona de apoyo laica, en lugar de un miembro del clero o un religioso.
Las denuncias deben ser escuchadas con un espíritu de aceptación y confianza.
La doctrina de la reserva mental no debe ser utilizada como influencia con aquellos que
reportan abuso, ya sean víctimas o sus representantes.
Es muy importante que cualquier promesa de acción o contacto futuro hecha a un denunciante
sea cumplida.
Los procedimientos deben incluir un apoyo adecuado a la persona acusada. Estos deben seguir
los requisitos del derecho canónico y del motu propio Sacramentorum Sanctitatis Tutela para
el clero y los requisitos del derecho canónico para los religiosos. Para los empleados y los
voluntarios, se deben seguir las disposiciones de los contratos de trabajo o acuerdos
voluntarios.
Los procedimientos deben incluir medidas de precaución, tales como el retiro temporal del
ministerio y, cuando el acusado sea un clérigo (diácono, sacerdote, obispo), el proceso debe
seguir los requisitos del motu proprio SST.
Los procedimientos deben establecer los resultados para los denunciantes.
Los procedimientos deben determinar cómo se compartirán los resultados de cada caso con
los denunciantes, los fieles y el público.
Los procedimientos deben establecer los resultados para el acusado, y si el acusado es un
clérigo, deben incluir las disposiciones del SST para la competencia de la Congregación para la
Doctrina de la Fe.
Los procedimientos deberían incluir disposiciones para que el denunciante y el acusado
puedan requerir una revisión del resultado.
Las líneas guía deben dejar en claro que la Iglesia no desea ocultar las denuncias o comprar el
silencio de las víctimas/sobrevivientes y que las Diócesis y Congregaciones religiosas no deben
entrar en acuerdos que obliguen a las partes a la confidencialidad, a menos que la
víctima/sobreviviente la solicite, y esta petición se anote en el texto del acuerdo.
www.tutelademenores.va 5
Comisión Pontificia para la Protección de los Menores MODELO DE LÍNEAS GUÍA [v.2016/09]
10. Ministerio a personas que han sufrido abuso
La Iglesia, en la persona del Obispo o de su delegado - el Superior Religioso o su delegado - debe
estar preparada para escuchar a las víctimas y a sus familias, y para comprometerse con su
asistencia espiritual y psicológica. Las Diócesis y las Congregaciones religiosas deben llegar a las
víctimas/sobrevivientes y a sus familias y demostrar un compromiso sincero con su bienestar
espiritual y emocional. La primera obligación de la Iglesia con respecto a las
víctimas/sobrevivientes es la protección, la curación y la reconciliación. Cada Diócesis y
Congregación religiosa debe continuar su acercamiento a toda persona menor de edad o un adulto
vulnerable que haya sido abusada por aquellos que sirven en la Iglesia, ya sea un abuso reciente o
que haya ocurrido muchos años antes. Esto puede incluir asesoramiento, asistencia espiritual,
grupos de apoyo y otros servicios sociales acordados entre la víctima/sobreviviente y la Diócesis
y/o Congregación religiosa.
A través del alcance pastoral a las víctimas/sobrevivientes y sus familias, el Obispo diocesano o su
representante - el Superior religioso o su delegado - debe ofrecerse a reunirse con ellos y escuchar
con paciencia y compasión sus experiencias e inquietudes.
11. Ministerio para los abusadores
Las líneas guía también deben incluir una disposición que estipule que el ministerio debe ser
ofrecido a los abusadores sexuales, incluyendo aquellos que han cometido violencia dentro de la
Iglesia, de tal manera que cada aspecto sea consistente con la necesidad de proveer un ambiente
seguro.
12. Disposiciones en materia de supervisión y rendición de cuentas
A fin de asegurar la integridad de la Iglesia y sus medidas para la prevención y respuesta al abuso,
las líneas guía deben incluir un sistema de monitoreo para su cumplimiento, y un procedimiento
para asegurar que todos los resultados de ese cumplimiento se hagan públicos de manera oportuna.
La estructura de monitoreo debe demostrar un liderazgo independiente e informado.
13. Una declaración final de compromiso por parte de los Obispos y líderes
religiosos
Cada conjunto de líneas guía sólo puede ser eficaz si hay un compromiso de liderazgo eclesiástico
que las apoye. Para que los miembros de la Iglesia y el público en general acepten y crean que la
Iglesia Católica es sincera en crear y mantener un ambiente seguro para los menores y adultos
vulnerables, cada Obispo y cada Superior Religioso debe afirmar su compromiso con este objetivo.
Sin esta afirmación, las líneas guía serán sólo palabras en un pedazo de papel. Esto por sí solo no
mantendrá a salvo a los menores y a los adultos vulnerables.
www.tutelademenores.va 6