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Grotesco Criollo

El grotesco criollo, surgido en Argentina a partir del grotesco italiano, presenta una mezcla de situaciones cómicas y trágicas, reflejando la vida de inmigrantes italianos en un contexto de fracaso y desilusión. Este género se caracteriza por su espacio cerrado, personajes exagerados y conflictos generacionales, mostrando la lucha interna de sus protagonistas en un entorno hostil. A través de la fusión de lo cómico y lo trágico, el grotesco criollo se convierte en un retrato descarnado de la realidad social y política de su tiempo.

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Grotesco Criollo

El grotesco criollo, surgido en Argentina a partir del grotesco italiano, presenta una mezcla de situaciones cómicas y trágicas, reflejando la vida de inmigrantes italianos en un contexto de fracaso y desilusión. Este género se caracteriza por su espacio cerrado, personajes exagerados y conflictos generacionales, mostrando la lucha interna de sus protagonistas en un entorno hostil. A través de la fusión de lo cómico y lo trágico, el grotesco criollo se convierte en un retrato descarnado de la realidad social y política de su tiempo.

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Grotesco criollo.

EI género grotesco surgió en Italia a comienzos del siglo XX. Presenta simultáneamente situaciones risibles y
trágicas en un equilibrio inestable.

Aquello que en el grotesco mueve a risa en otro contexto seguramente generaría llanto. El dramaturgo italiano
Luigi Pirandello planteó que la esencia del género reside en que todo sentimiento puede transformarse en su
opuesto.

En la Argentina, hacia 1920, las obras teatrales de Armando Discépolo transformaron el grotesco italiano en
grotesco criollo. Los rasgos predominantes de este nuevo género teatral porteño son los siguientes:

* El espacio cerrado: su acción se desarrolla en interiores oscuros, ruino-sos, opresivos, abarrotados de objetos
destruidos y en desorden. La acción dramática se traslada del patio exterior del sainete a las habitaciones que
ocupa en el conventillo la familia protagonista.

* Los personajes inmigrantes italianos: su forma de expresión, el cocoliche, y su nostalgia por la tierra natal -
muestras del desajuste con el entorno porteño- los consolidan como personajes tragicómicos.

* Los conflictos generacionales: se presentan los problemas por los que transita una familia, y ya no la
interacción de quienes habitan los conventillos.

* El fracaso del sueño de progreso económico («hacer l'América»): el espectador es testigo de la dureza de la
lucha por la vida y por salir de la miseria.

* El desenmascaramiento de una realidad que antes el teatro no había tomado en cuenta.

* La indagación psicológica en estos protagonistas, para mostrar sus conflictos internos y su lucha en un
contexto hostil.

Si bien existen situaciones que mueven a risa, progresivamente la vida de los protagonistas se vuelve más
trágica porque no pueden encontrar su lugar en la sociedad: sus aspiraciones y proyectos fracasan una y otra
vez. El espectador experimenta sentimientos contradictorios: pena o conmiseración y, a la vez, risa. Pero, lo
risible está vinculado a una situación de sufrimiento que es lo que determina el tipo de emoción que
experimenta eI espectador ante el grotesco: nos reímos pero esa carcajada nos genera culpa porque está
originada en el dolor ajeno.

Un género en construcción. Elementos del grotesco criollo.

El grotesco criollo construye la escena dramática a partir de un vínculo complementario entre tres elementos:

 el modo de hablar.
 el espacio que habitan.
 los personajes.

*Los personajes.

Como hemos visto con anterioridad, los personajes del grotesco son inmigrantes italianos que, instalados en
nuestro país, buscaban mejorar sus condiciones de vida. La característica principal con que Armando
Discépolo configura sus personajes es su condición grotesca. Los protagonistas presentan rasgos,
movimientos y gestos exagerados o desfigurados: tropiezan, los brazos cuelgan, renguean, se encuentran en
plena decadencia física. En el personaje de Miguel, estos rasgos están relacionados con el modo en que se ha
ganado la vida hasta el momento. Estas características de los personajes transmiten desesperanza y
humillación.
*El espacio.

En los años en que nace el grotesco criollo, quienes no han logrado prosperidad o bienestar se sienten
"desubicados" social y económicamente. Muchos inmigrantes añoran su patria europea y la sienten como un
paraíso perdido. Buenos Aires se constituye, así, en el espacio del fracaso: el lugar donde sus anhelos fueron
traicionados. Las historias transcurren en los suburbios o en los conventillos. Aquí debemos señalar una
diferencia importante entre el sainete y el grotesco criollo: mientras que en el sainete los personajes se mueven
en el patio central del conventillo, en la vereda u otros espacios abiertos, en el grotesco lo hacen en las
pequeñas piezas, donde los distintos miembros de la familia viven en medio del hacinamiento y la miseria. En
general, se trata de lugares oscuros y recargados de objetos, que son descriptos en acotaciones escénicas
extensas y minuciosas. Pero estas acotaciones no son sólo importantes para describir, sino, además, para dar
una imagen de su mundo interior.

*La lengua

Tanto el sainete como el grotesco criollo reproducen la forma de hablar característica de los tipos humanos
representados: los inmigrantes y quienes provenían de sectores populares urbanos. En general, las obras
presentan distintas variedades del habla, producto del contacto entre diferentes lenguas.

Incomunicación y soledad.

Los intercambios verbales entre los personajes del grotesco criollo son breves y dan a la representación un
gran dinamismo. Sin embargo, hay momentos en que se expresan a través del monólogo para explicar sus
sentimientos e ideas. Se trata de momentos de reflexión del personaje, en los que parece dialogar consigo
mismo; pero además evidencian la soledad que lo aqueja.

A la soledad, se le suma que las relaciones entre padres e hijos se ven deterioradas por los desacuerdos y
discusiones que revelan distintas valoraciones de la realidad. Mientras los padres sueñan con la patria
abandonada, los hijos desean asimilarse y no ser reconocidos como inmigrantes.

Luis Ordaz, asegura que el vocablo grotesco procede de crypta (del latín) y éste de kripté (del griego) y el
término equivale a «bóveda subterránea>>.

Por lo tanto, podemos decir, según Ordaz, que esa «interioridad» se refiere a las manifestaciones más
inquietantes del nuevo teatro: el grotesco.

El antecedente directo del grotesco criollo será el grotesco italiano, tan cultivado por el gran siciliano Luigi
Pirandello.

Este es un género teatral donde «bajo una faz enmascarada palpita la tragedia del ser». A tal punto es así, que
uno de los primeros grotescos, escrito por el italiano Luigi Chiarelli en 1916, se titula «La máscara y el rostro».

Esa ambigüedad entre lo cierto y lo aparente es la imagen más rotunda del grotesco. Porque el grotesco es
como la imagen de un hombre bajo el agua donde tal vez llora pero parece reír.

Pirandello definirá al grotesco por el Quijote. Porque el personaje de Cervantes es un personaje paradigmático
que, a través de lo propiamente cómico, nos muestra el sentimiento de lo contrario.
La fusión, no la alternativa, la fusión de lo cómico con lo trágico produce lo tragicómico. Y lo tragicómico es la
raíz del grotesco. Esta raíz que, al decir de Carlos Mauricio Pacheco, ya estaba instalada en el sainete criollo.

Es decir que, los argentinos tomamos dos géneros prototípicos de dos pueblos (el sainete español y el
grotesco italiano) y los fusionamos con el contrario: Al sainete lo tornamos trágico y al grotesco, disparatado
(…)

Este proceso nos llevará a «auténticos antihéroes dramáticos» como Stéfano, Don Miguel de «Mateo» o el
Saverio de «El Organito, por citar sólo la obra de Armando Discépolo.

Sus grotescos son la base del grotesco argentino. Y el propio Armando Discépolo es dueño de un aire
grotesco, dice Don Luis Ordaz. Como también podríamos decirlo de su hermano Enrique Santos, creador de
tantos tangos grotescos como «Chorra», «Cambalache» entre otros. (…)

Las obras de Discépolo como las de Pirandello, acaban por dibujar la realidad social y política de su tiempo.
Los personajes discepolianos son la versión más descarnada de los diversos inmigrantes que iban poblando
Buenos Aires. La idea fija era retratar la realidad. Y la realidad de ese nuevo país que llega a tener más
extranjeros que nativos está en el grotesco.

Ahora no será el patio del conventillo como en el sainete, sino la oscura intimidad de una pieza de inquilinato
donde toda una familia vive más horror que el que hay en una novela de Dostoyevski, dice Ezequiel Martínez
Estrada.

El colmo del grotesco puede encontrarse en ciertos pasajes de los grotescos discepolianos y, muy
especialmente, en la última escena del «Stéfano» cuando el músico fracasado se enfrenta con Pastore, su
mediocre discípulo. Allí Stéfano cree que va a desenmascarar al traidor y acaba encontrándose con un hombre
fiel y solidario. Ellos serán un juego de espejos empañados donde no se reflejan por culpa de sus propios
fracasos.

Los grandes grotescos argentinos son historias sobre oscuros fracasos. El grotesco como el tango es la forma
más propicia para el espíritu escéptico, socarrón e inestable del argentino.

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