¿Qué es Yule?
Yule era, con toda probabilidad, la fiesta anual más importante para
los pueblos paganos nórdicos y germanos, y es entendida como
una celebración del solsticio de invierno. Existen hipótesis que la
presentan en sus orígenes como una fiesta independiente a este
evento solar y posiblemente incluso de carácter lunar (puede que a
raíz de la cristianización, en que se obligó a fijar la fiesta en Navidad,
o sencillamente en un proceso paulatino durante el período pagano
tardío, pasara a asociarse al solsticio de invierno). Sin embargo,
sea o no esta hipótesis cierta y ya sea de origen o a través de su de
evolución, resulta indudable que el solsticio terminó deviniendo una
parte indispensable de la celebración, como atestigua el abundante
folklore de Yule. Ubicada en el corazón del invierno, esta fiesta de
carácter familiar tenía una duración de entre tres días y medio mes,
popularizándose especialmente como los doce días de Yule.
Yule se entiende pues como un periodo de celebración y descanso
que festejaría el renacimiento del Sol, del mismo modo que lo
festejaban también muchas culturas paralelas. El solsticio de invierno
es el día en que el Sol llega a su punto mínimo, concluyendo así un
periodo de descenso que comienza tras el solsticio de verano. Cada
jornada la noche gana unos minutos más al día hasta que el solsticio
de invierno concluye con la noche más larga del año, tras la cual el
ciclo se revierte. El Sol comienza a ascender de nuevo por los cielos,
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ganando fuerza y prometiendo la llegada futura de la primavera.
En el periodo de Yule las actividades se dividían en dos pilares
principales que se mezclaban indistintamente: las actividades
religiosas-rituales y las actividades festivas y de ocio.
En el primer pilar se daban especialmente los sacrificios de ganado
o blóts a los dioses a fin de tener protección durante el invierno y un
buen año agrícola. La Saga de Hákon el Bueno del siglo XIII menciona
que los sacrificios se practicaban en los templos y la sangre recogida
de ellos se salpicaba por el recinto y los participantes. Tras ello, se
cocinaba la carne y se preparaba un gran banquete comunitario en el
que se festejaba y brindaba por el rey y por los dioses Odín, Njörd
y Freyr. Me parece interesante resaltar que el culto a Odín es tardío
en el paganismo germano y que, hasta entonces, el culto principal
se enfocaba a Thor. Por este motivo, probablemente también se le
habría adorado en Yule durante ciertas épocas.
Dentro de este periodo festivo destacaba también la celebración de
la Módraniht, la Noche de las Madres, que ubicada la noche anterior
de Yule rendía culto a las diosas y a las dísir, espíritus o seres divinos
asociados a la muerte, el destino y la familia.
En segundo término, Yule era una celebración muy festiva
de marcado carácter familiar que incluía muchas actividades
comunitarias y hogareñas aprovechando los días de descanso:
comidas familiares, intercambio de regalos, culto a los ancestros
y hospitalidad hacia amigos, vecinos, familia y viajeros. Muchas
tradiciones de Yule han llegado hasta nuestros días: el árbol de
Yule, el tronco de Yule, el jamón Juilskinka... En el librito de Yule
2018 podrás leer con más detalle sobre ellas, algo que te recomiendo
mucho porque son pilares importantes a la hora de entender el
carácter y la historia de la fiesta. Sin embargo y para no repetir, en
este librito nos centraremos en otras ideas distintas más enfocadas a
la vertiente moderna de la fiesta.
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Yule
Hoy en Día
Pese a su antigüedad, la fiesta de Yule nos ofrece en la actualidad la
oportunidad de trabajar espiritualmente muchos aspectos personales
y de nuestras vidas. ¿Qué supone Yule para las personas paganas hoy
en día?
...Un periodo de descanso y ocio.
En la mayoría de países con influencia cristiana, el periodo de Yule
queda comprendido en las fiestas navideñas, y estas traen consigo
varios días festivos. Es una ocasión perfecta para encontrar el
descanso y dedicarnos a actividades de ocio para las que normalmente
tenemos poco tiempo. En la noche del solsticio, el Sol descansa
durante muchas horas para poder emprender de nuevo su viaje por
los cielos con todas sus fuerzas; descansa tú también y comenzarás el
año nuevo con energía para lograr lo que te propongas.
...Un momento para el Trabajo de Sombra.
El trabajo de sombra, que vimos anteriormente en la fiesta de
Samhain, es una actividad muy indicada también para Yule. La noche
más larga del año y el frío del invierno nos invitan a retraernos
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en nuestro interior y enfrentarnos a nuestra propia oscuridad:
reflexionar sobre nuestros miedos, inseguridades, creencias
limitantes, malos hábitos... El trabajo de sombra es buena idea
además porque llega el Año nuevo, y para muchas personas es
importante empezarlo sin lastre y con buen pie.
...Disfrutar de la familia y la comunidad.
Uno de los aspectos más importantes de Yule es la reunión con la
familia o amistades y la participación en actividades comunitarias.
Aunque a veces pueda llegar a agobiar, aprovecha el tiempo con tus
seres queridos y llénate de la abundancia, del bullicio, de la compañía
de los demás. No estarán ahí para siempre, valora la oportunidad
de festejar con ellos. Puedes demostrarles tu afecto y hospitalidad
invitándoles a tu hogar a comer, como era de rigor para los pueblos
nórdicos en Yule.
Dentro de este apartado, el recuerdo y culto a los ancestros,
especialmente a todas las madres de tu linaje, es también un tema
importante que puedes trabajar.
...La felicidad de entregar parte de lo que tenemos.
Yule fue en la antigüedad tiempo de sacrificios y ofrendas, algo que
a muchas personas les puede parecer extraño en la actualidad. Sin
embargo, este pilar de la fiesta es en esencia un concepto atemporal:
la entrega de parte de lo que se tiene para mostrar respeto y
mantener una buena relación (ya sea con los dioses, los seres queridos
o la comunidad). Yule es un gran momento de disfrutar del placer
de dar y compartir. Dar para mostrar afecto a quienes queremos por
ejemplo compartiendo nuestra comida, entregando nuestro tiempo
en hacer o conseguir el dinero para un regalo, ayudar a la comunidad
haciendo donativos o trabajando para los necesitados. En todo caso,
es un gran momento para desarrollar nuestra empatía y altruismo.
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...Un tiempo de concebir nuevos proyectos y metas.
El reinicio del ciclo solar era el comienzo de un nuevo año agrario,
y para las personas paganas que basamos nuestra vida en los ciclos de
la tierra, es también el comienzo de nuestro año de trabajo personal.
En Yule toca empezar de nuevo y comenzar a concebir, preparar
y planificar nuestro año. Plantear nuestras metas y objetivos,
sopesar los pros y contras de nuestros planes, valorar las distintas
posibilidades... Si bien deberemos esperar a Imbolc y Ostara para
comenzar a sembrar, Yule nos da la oportunidad de elegir nuestros
nuevos proyectos y dotarlos de un buen plan de acción.
...Las peticiones de Año Nuevo.
Los deseos de año nuevo son una costumbre muy popular incluso
entre las personas no paganas, un vestigio de la creencia de que el
sol, en su renacimiento y ascenso, haría crecer aquello que se pidiera
en el solsticio o los días posteriores. Las peticiones más populares
para Yule son la abundancia y la salud para el nuevo ciclo, con lo que
es un momento perfecto para deseos y rituales enfocados a estos
aspectos.
...Calidez para el invierno.
Aunque nuestra vida ya no corra peligro por las inclemencias del
invierno, es evidente que a algunas personas se les hace bastante
dura esta estación. El frío y las pocas horas de luz pueden afectar
mucho al estado de ánimo, y por eso podemos tomarnos Yule como
un momento de luz y calidez, de aliento y felicidad en la época
oscura. Nos ayudará a mantener la positividad, a ver el lado bueno y
a comprender la necesidad del invierno aunque nos cueste.
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7 Ideas Fugaces
para Yule
Estas ideas de Yule están pensadas para que puedas disfrutar de la
celebración y conectar con el ciclo natural aunque tengas poco
tiempo o necesites practicar tu espiritualidad de forma discreta. Son
actividades muy sencillas y con pocos materiales, pero ¡resultan muy
agradables y enriquecedoras!
1. Una oración a los dioses.
Si sientes afinidad por las deidades paganas, especialmente las
nórdicas, aprovecha los banquetes navideños para pronunciar, ya
sea en tu interior o en voz alta, una oración a los dioses. Puede ser
sencillamente una alabanza, un agradecimiento, una entrega de
ofrenda a través de la comida que vas a consumir o una petición
para el año que entra. Si cocinas tú puedes hacerlo tomándote un
momento para decirles que preparas los alimentos en su honor.
En caso de que las deidades no sean lo tuyo, otra idea es dirigir tu
oración a la naturaleza, el universo o los animales y plantas que han
entregado su vida para alimentarte en esa comida.
2. Visualiza y atrae tus sueños.
La visualización es, junto con la intención, una de las herramientas
más poderosas en la magia. Reflexiona sobre lo que deseas atraer en
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este muevo ciclo y dedica un rato en estas fechas a cerrar los ojos y
visualizarlo. Es importante que no imagines sencillamente eso que
deseas, sino que te imagines a ti con ello, que lo tienes en tu vida y
que lo disfrutas en tu día a día. Céntrate en que llega a ti y lo tienes,
no en que lo quieres. Si la visualización no es lo tuyo, puedes redactar
una carta en que escribes que posees lo que deseas y cómo es tu vida
con ello. Guárdala hasta el siguiente Yule.
3 Cuelga amuletos o deseos en tu árbol de Yule.
Una de las clásicas costumbres de Yule y de la Navidad es decorar el
árbol. Puedes llevar esta actividad un paso más allá y añadir algunos
abalorios que tengan un significado espiritual, ritual o mágico.
Sigilos, símbolos como el pentagrama, el pentáculo, la espiral,
el trísquel, la triqueta o la cruz solar, runas asociadas a Yule como
sowilo, fehu, algiz, wunjo... También puedes poner ramilletes de hierbas
que atraigan la abundancia, suerte, protección o salud: la canela, el
romero, el enebro, el acebo, el fruto de escaramujo o el muérdago
son buenas opciones. Por último, otra idea interesante es colgar
papelitos con tus deseos o intenciones para el año nuevo.
4. Deja comida a los pájaros.
El invierno es una época muy dura para muchos animales de nuestro
entorno, entre ellos las aves. Una bonita forma de conectar con la
naturaleza es contribuir a ayudarlas a sobrevivir dejando un poco
de alpiste en el alfeizar de tu ventana, colocándoles una caseta con
comedero en tu patio o colgándoles guirnaldas comestibles en un
árbol. Puedes hacer estas guirnaldas haciendo palomitas con granos
de maíz y enhebrándolas en un hilo de algodón o de yute con una
aguja (¡cuidado, las palomitas comerciales llevan sal o azúcar y son
nocivas para las aves!). Esta es una actividad enfocada a las zonas
de campo, pues en la ciudad la sobrealimentación de las aves es un
problema que causa superpoblación; si vives en una gran urbe puedes
hacer esta actividad cuando vayas a pasear por la naturaleza. Además,
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es una actividad que se debe realizar tan sólo durante la temporada
fría, desde otoño hasta principios de primavera.
Como un pequeño apunte, dar de comer a las aves requiere una
gran responsabilidad. Si realizas esta actividad en una sola ocasión
o de manera muy puntual no hay problema, pero si pones comida
durante unos días o semanas seguidas y las aves acuden de manera
continuada deberás comprometerte a no dejar de ponerla hasta
la primavera (e incluso poner un poco al año siguiente). Las aves
se hacen dependientes de ti y la falta de sustento repentina puede
llevarlas a la muerte.
5. Hygge.
El hygge es una filosofía de vida danesa que se basa en disfrutar de
forma consciente de las pequeñas cosas cotidianas, especialmente
aquellas que nos resultan reconfortantes, acogedoras y nos dan
felicidad. Esta filosofía resulta un pilar muy importante en la
sociedad danesa en que los inviernos muy largos y duros, y por
ello está íntimamente ligada al sentimiento de calidez, comodidad
y serenidad de hacer acogedor el hogar y pasar tiempo de calidad
en casa. Yule es un gran momento para poner en práctica el hygge
e identificar las pequeñas cosas que nos hacen felices en los días
de invierno: entrar en casa después del frío del exterior, la luz
de unas velas aromáticas, un baño relajante, leer bajo una manta
mullida, tomar un té calentito, abrazarse en el sofá viendo una
película, escribir en el diario, ver llover... Hacer con consciencia
y agradecimiento estas actividades ayuda mucho a sentir nuestra
espiritualidad, descansar, mantener los ánimos y ver el invierno
desde un punto de vista más positivo.
6. Comienza una libreta.
Es un gran momento para comenzar a idear proyectos, así que una
actividad muy interesante para estas fechas es preparar una libreta
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para el ciclo que entra. Puede ser un diario, un libro de sombras,
un grimorio, una agenda, un bullet journal, una libreta de bocetos
o creativa... o como es mi caso, ¡un poco de todo a la vez! Ya sea
comprada, hecha o personalizada, es importante que te encante y
te inspire a utilizarla. Tómate un rato para familiarizarte con ella e
inducirle tu intención de que sea una herramienta de crecimiento
interior; también puedes limpiarla con un incienso o sahumerio,
bendecirla, echar entre las páginas unas gotitas de aceite esencial
para que huela bien o escribir en la primera página un pequeño
conjuro de protección:
Esta libreta pertenece a...
Es invisible a ojos ajenos,
es intocable a manos extrañas.
Sólo mi voluntad puede abrirla
y mi permiso revelarla.
Todo lo escrito aquí
queda protegido. Así sea.
7. Recibe al Sol del solsticio.
El renacimiento del Sol es el punto central de nuestra celebración
de Yule, así que disfrutar de él es una buena forma de conectar
con la espiritualidad del momento. Una de las mejores actividades
es madrugar para ver el amanecer tras la noche más larga del año y
meditar bajo los primeros rayos de sol. Sentir su calor, visualizar que
su luz nos llena de ilusión y claridad para comenzar nuestros nuevos
proyectos, nuestro nuevo ciclo y llenarnos de buen ánimo. ¡Si te
gusta el yoga puedes comenzar el día con el saludo al sol!
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3 Recetas
Mágicas
1. Hidromiel de Yule
La hidromiel ha sido una de las bebidas más reconocidas entre
los pueblos europeos precristianos. Como su nombre indica, se
trata de una bebida fermentada a base de agua y miel a la que
puntualmente se podían añadir algunas hierbas, frutos o especias
para aromatizarla. Pese a que la bebida por excelencia de los pueblos
nórdicos en Yule era la jólaöl, la cerveza especialmente preparada
para la fiesta, es indudable que la hidromiel suponía también una
opción ampliamente popular. Debido a sus propiedades y calidez,
para este librito me ha parecido ideal incluir una versión sencilla de
hidromiel sin fermentación con algunos ingredientes añadidos que
la convierten en una bebida tan deliciosa como útil.
Esta Hidromiel de Yule, además de ser una bebida festiva muy
dulce y estimulante con la que podrás brindar, compartir y ofrendar
en estas fiestas, resulta un gran reconstituyente para la debilidad
y el cansancio del invierno. Gracias a sus ingredientes ayuda a
prevenir las enfermedades típicas de la temporada y a recuperar
las fuerzas tras ellas. Su componente más importante, la miel,
tiene muchas propiedades terapéuticas y destaca especialmente
como antimicrobiana, antiséptica, energizante, cicatrizante,
suavizante y analgésica. Es el recurso natural por excelencia para las
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irritaciones de garganta, la tos, los resfriados e infecciones de las vías
respiratorias que abundan en invierno, pues actúa calmando el dolor,
aliviando la inflamación, desinfectando y revitalizando a la persona
enferma.
Los demás ingredientes de la receta, con los que se hace una
tintura o maceración alcohólica, son igualmente reconstituyentes
y antibacterianos. El limón y el clavo destacan por sus propiedades
antisépticas y antimicrobianas; el tomillo, además de lo anterior, es
antiinflamatorio, y la canela y el jengibre son excelentes estimulantes
del organismo, teniendo este último además propiedades
descongestionantes.
Obviamente, al tratarse de una bebida alcohólica (su graduación
final está entre 10 y 15º) es necesaria mucha moderación si se quiere
que su efecto sea reconstituyente y positivo, pues el alcohol en
exceso contrarresta totalmente su efecto deprimiendo las defensas.
Es una gran bebida para las celebraciones de Yule, pero siempre con
responsabilidad. Se puede preparar también una versión sin alcohol
que detallaré en la receta y que permite su ingesta de forma menos
estricta.
INGREDIENTES para la maceración
- 200ml de alcohol de 90º
- 200ml de agua (alternativa al agua y alcohol: 400ml de vodka o
aguardiente neutro de unos 45º)
- Un limón
- Media cucharadita de clavos de olor
- Tres ramas de canela
- Tres ramitas de tomillo (alternativa: una cucharada rasa de hojas de
tomillo)
- 5 rodajas de jengibre fresco de medio cm de grosor
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INGREDIENTES para la hidromiel
- 750ml de agua
- 400g de miel local de buena calidad
PREPARACIÓN
La hidromiel verdadera se prepara mediante fermentación, pero al
tratarse de un proceso que requiere de conocimiento, mucho tiempo
y condiciones muy controladas prepararemos nuestra hidromiel
mediante una maceración alcohólica más rápida y sencilla.
Comenzaremos por poner en un tarro de cristal con cierre hermético
los 200ml de agua y los 200ml de alcohol para licores de 90º (¡alcohol
apto para el consumo interno, nunca alcohol de farmacia para uso
externo!). En su defecto, podemos sustituir esta mezcla por 400ml
de vodka o aguardiente neutros.
Pelaremos el limón con la cáscara limpia evitando coger la capa
interior blanca, porque amargaría la bebida. Echaremos al tarro la
piel y el zumo del limón. Añadiremos la canela, los clavos, el tomillo
y el jengibre.
Cerraremos el tarro, agitaremos y dejaremos macerar en un lugar
oscuro durante diez días, recordando agitar un poco cada día.
Pasado el tiempo de maceración, pondremos en una olla los 750ml
de agua y llevaremos a que atempere a fuego medio. Cuando esté
templada, apagaremos el fuego, añadiremos la miel y removeremos
con paciencia hasta que se haya disuelto por completo. Finalmente
y una vez frío, sumaremos la maceración alcohólica colada y
mezclaremos para que las dos partes se integren bien.
Envasamos en una botella de cristal con cierre hermético y dejamos
reposar un par de días.
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¡La hidromiel ya está lista! La podremos utilizar en un buen brindis
de Yule, para libaciones u ofrendas o para revitalizar el cuerpo
ocasionalmente si nos sentimos débiles.
Para disfrutar de las propiedades de esta bebida sin alcohol,
podemos prepararla del siguiente modo:
En una olla llevaremos 1 litro de agua a hervir y echaremos en ella las
ramas de canela y la piel del limón. Dejaremos que hierva un minuto.
Añadiremos los clavos de olor y el jengibre, herviremos medio
minuto más y apagaremos el fuego. Retiraremos la olla y echaremos
el tomillo, removeremos bien, taparemos y dejaremos que todo se
infusione durante una hora.
Pasado el tiempo, añadiremos el zumo de limón y 300g miel.
Podemos atemperar un poco en el fuego si le cuesta disolverse y ¡ya
estará lista para su consumo!
Se puede tomar fría como la hidromiel pero mi preferencia es
tomarla caliente porque resulta muy reconfortante (en ese caso,
tendremos cuidado de que no hierva al calentarla!). Esta versión
es recomendable guardarla no más de dos días y en la nevera.
En ocasiones de resfriados, gripes, dolor de garganta o debilidad
general es buena idea preparar esta cantidad, guardarla en una
botella o termo y tomar tres tazas a lo largo del día. Además,
podemos sumarle nuestra intención de que nos cure, reconforte
y anime removiéndola en sentido horario con la cucharita antes de
tomarla.
2. Amuleto de la Rueda Solar
Dado a que el solsticio de invierno es un momento de culto y
reverencia al Sol te traigo esta artesanía mágica para poner en
práctica en las fiestas de Yule. Se trata de una rueda solar de ramas
y lana, una manualidad que puede usarse en todas las festividades de
carácter solar tanto de forma decorativa, talismánica o de ofrenda.
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Esta actividad me ha resultado interesante además de por su relación
con el Sol, por su relación con la lana y el tejido. Hemos visto que
en Yule había una noche, la Mōdraniht, especialmente dedicada
a las ancestras, las diosas y las dísir. Estas entidades espirituales
relacionadas con la figura materna estaban íntimamente asociadas al
hogar y a la mujer como el centro del mismo, un papel especialmente
importante durante el invierno y que por ello era conmemorado en
esta celebración. Una de las principales labores tradicionales de la
mujer era el tejido, un símbolo muy importante en la mitología y el
folklore de las religiones indoeuropeas: entrelazaba profundamente
la figura de la mujer y las madres con el conocimiento y el control
sobre el futuro y el destino. Esto tiene una raíz muy profunda
que nace de la fascinación, la adoración y el temor primitivos a la
capacidad femenina de traer vida al mundo, cuidar y nutrir, teniendo
en su poder la vida y la muerte de la familia. Por poner ejemplos, en
muchas de las religiones indoeuropeas encontramos el arquetipo de
la Hilandera, la mujer que hila la vida de los humanos y teje el telar
del destino (las nornas, las parcas o las moiras). También encontramos
deidades femeninas o maternales asociadas a los poderes oraculares
y al conocimiento del futuro, como es el caso de Freyja y Frigg en
la mitología nórdica (de hecho en las leyendas Frigg, diosa madre
y del hogar, aparece también como hilandera de las nubes). Y aún
incluso las dísir, espíritus femeninos a menudo representados como
protectores de la familia, se creía que tenían en sus manos el destino
de los integrantes de la misma (o las valkirias el poder de decidir el
destino de los guerreros en batalla...).
De este modo, el tejido es una actividad que encaja mucho con las
celebraciones hogareñas o relacionadas con los espíritus femeninos,
pues es el símbolo del gran poder que se les asocia. Esta artesanía es,
además de un amuleto solar, una forma de honrar a las ancestras y
diosas madres y podemos colocarla en el altar de la Mōdraniht.
Tejer es una herramienta muy interesante para la magia: al ser una
actividad mecánica facilita mucho un estado meditativo en el que
podemos inducir a nuestra acción o al objeto que estamos creando
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una intención. Conforme enlazamos los hilos, entramamos y
sellamos el destino de aquello que deseamos.
Este amuleto de rueda solar está indicado para intenciones mágicas
que supongan atraer, aumentar o hacer crecer: el tejido, en forma
de círculo, comienza siendo pequeño y se va extendiendo hasta
formar uno grande. Imita el recorrido del sol a lo largo de su ciclo,
empezando en este solsticio y trazando círculos cada vez más
amplios hasta llegar al cénit en el solsticio de verano.
Por ello, aunque podamos utilizar el amuleto para cualquier cosa
que deseemos atraer, es buena idea que pensemos en conceptos
asociados con el sol, los dioses solares y Yule: la salud, la suerte, la
abundancia, la prosperidad, el optimismo, la felicidad o la armonía
son buenas ideas. Dentro de estas podemos elegir algún concepto
más concreto o quedarnos con el aspecto general.
Por otro lado, aunque lo común son los colores amarillos, ocres,
naranjas, dorados o rojos, colores del sol, también podemos elegir
el color del cordel o lana en función de aquello que deseemos
aumentar (o combinar varios). Por ejemplo, si lo que deseamos es
aumentar la salud podríamos usar el verde o si preferimos dedicarlo
a la estabilidad material, el marrón.
INTENCIÓN: hacer crecer o aumentar los
aspectos solares en nuestra vida: salud, abundancia,
suerte, prosperidad, optimismo, armonía...
FASE LUNAR: no relevante, pero es indicada
creciente o llena.
MOMENTO DEL DÍA: horas centrales del
día, cuando el sol está al máximo.
MOMENTO DEL AÑO: solsticios, fiestas de
Yule y Litha, días soleados.
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MATERIALES
- Ocho ramas finas lo más rectas posibles de medida similar (se puede
sustituir por ocho palillos largos o varillas).
- Una madeja de lana o cordel del color elegido o varias para
combinar los tonos.
- Tijeras
PREPARACIÓN
Comenzaremos por preparar la estructura para el tejido. Con un
trozo de cordel uniremos dos de las ramas por el centro para formar
una cruz de brazos iguales. Haremos lo mismo con las otras dos
ramas y una vez tengamos las dos cruces formadas, las ataremos
entre ellas por el centro para terminar teniendo una cruz de ocho
brazos equidistantes.
Una vez listo el bastidor, comenzaremos el tejido. Ataremos el
extremo del ovillo de lana o del cordel al centro de la cruz y lo
dirigiremos al brazo más cercano a la derecha. Pasamos el hilo sobre
él, lo rodeamos completamente y volvemos a dirigir el hilo a la
derecha, al siguiente brazo. Habremos dado una vuelta completa al
primer brazo e intentaremos que el hilo quede bien pegado al centro,
sin dejar un hueco libre. Repetiremos lo mismo en el segundo brazo
y seguiremos con los siguientes, avanzando siempre en sentido
horario y rodeando cada uno de los brazos hasta completar una
vuelta. Cuando lleguemos al punto de inicio, volveremos a rodear el
primer brazo formando una segunda fila bien pegada a la primera
y seguiremos adelante. De esta forma el círculo se irá haciendo más
grande con cada vuelta. Pasadas unas cuantas vueltas, si queremos
cambiar de color podemos cortar el hilo, atar otro al extremo
intentando que el nudo nos quede por la parte de detrás del tejido
para que no se vea y seguir adelante. Para terminar el tejido cuando
queramos, simplemente ataremos el extremo final del hilo a uno de
los brazos.
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Hasta aquí la explicación a nivel técnico. Respecto al aspecto ritual
de crear este amuleto, podemos trabajar de distintas formas mientras
tengamos clara nuestra intención y la induzcamos al tejido.
Una forma interesante de hacerlo es aprovechando la naturaleza
rítmica y cíclica de esta artesanía y crear un pequeño mantra que
repetir mental o verbalmente a cada vuelta. Nos ayudará a mantener
completamente el foco de atención en la intención. Podemos crear
una sentencia que pronunciar cada vez que pasemos por el punto de
inicio o varias para cada brazo. Podemos incluso crear una oración
más larga que se extienda rítmicamente a lo largo de una vuelta
completa y si nos gusta la música, inventar una melodía con ella que
nos permita cantarla manteniendo el ritmo. Voy a dejarte algunos
ejemplos.
Si deseamos atraer la salud podríamos pronunciar a cada vuelta:
En el nuevo ciclo me lleno de buena salud. Así sea, así es.
Otra opción sería repetir una palabra clave que describa el concepto
general en cada brazo o en cada cuarto de vuelta:
Salud, vitalidad, bienestar, fortaleza.
O bien:
Salud física, salud mental, salud emocional, salud espiritual.
Y un ejemplo para recitar o cantar:
Que el sol que renace
me bañe en salud,
me llene de fuerza,
y de vitalidad.
Que este nuevo ciclo
sea lleno de salud
de paz interior
y de bienestar.
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Si cambias de color puedes crear una nueva oración para atraer
otra cosa. En todo caso, no es necesario el uso de repeticiones u
oraciones si no son lo tuyo. También puedes visualizar lo que deseas
mientras tejes o simplemente tener clara tu intención al hacerlo.
Es importante de todas formas que seas consciente de que al hacer
crecer el tejido aumentas lo deseado en tu vida y que al rodear cada
brazo de la cruz estás atando y sellando tu intención.
La mejor forma de hacer este amuleto es al aire libre bajo el sol,
aprovechando para tomar el aire (¡y producir vitamina D, que
en invierno es frecuente que nos escasee!). Sin embargo, si hace
demasiado frío como para estar en el exterior puedes elaborarlo en
casa y dejarlo bajo el sol en el patio o en la ventana unas horas para
cargarlo. Recógelo antes de que caiga la sombra sobre él. Lo puedes
colgar en tu árbol de Yule, junto a la ventana o en algún lugar del
hogar. También es una gran idea ponerlo en el altar de la Mödraniht
o de Yule.
Este amuleto durará todo un ciclo solar y a lo largo de este año
puedes volverlo a dejar bajo el sol unas horas si sientes que pierde
fuerza o necesitas un empuje en los aspectos a los que lo vinculaste.
Cuando termine el ciclo puedes seguirlo guardando aunque ya no
esté activo o quemarlo en tu celebración del solsticio de invierno.
3. Galletas Rúnicas de Jengibre
Una de las recetas más típicas en estas fechas es sin duda la de las
galletas de jengibre, un delicioso dulce tradicional del norte de
Europa que se remonta al siglo XV. Se dice que fue la reina Isabel
I de Inglaterra la que un siglo más tarde crearía precedente dando
forma humanoide a estas galletas, algo que aún hoy forma parte del
actual folklore navideño en muchos lugares.
El jengibre, como se ha descrito en la receta de la hidromiel, es una
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raíz medicinal con grandes propiedades, pero es igualmente valiosa
en la magia. Durante siglos se ha asociado a la prosperidad, la salud,
el amor, la protección y el éxito, y es muy utilizado para dotar de
fuerza a la intención mágica.
Como Yule se trata de una celebración de origen nórdico y
germano, para esta receta utilizaremos las runas como instrumento
mágico. Las inscribiremos en nuestras galletas para que al comerlas
asimilemos su energía.
Las runas que te propongo utilizar son las del Futhark antiguo,
el alfabeto rúnico nórdico más ampliamente utilizado para fines
talismánicos. Pese a que inscribirlas y trabajar con ellas es una
disciplina compleja que requiere de mucho estudio y conocimiento,
en esta receta las usaremos de forma más moderna y para
principiantes. Aunque son un instrumento complicado, comenzar
a usarlas es fundamental para conectar con ellas y comenzar a
entenderlas.
Para esta receta las que me parecen más interesantes, teniendo
en cuenta que estamos en un contexto de inicio de ciclo son las
siguientes:
Fehu, runa de la abundancia, la riqueza y la prosperidad.
f Personalmente la asocio mucho a Freyja, que entre otros
aspectos destaca por su faceta de diosa generosa de la
fertilidad.
w
Wunjo, runa de la alegría y la gloria. Una runa muy utilizada
para invocar y mantener el bienestar y la felicidad.
Jera, la runa de los ciclos y las cosechas. Es una runa
j interesante para este momento de cambio de ciclo, de
transición y de comenzar de nuevo, y además también tiene
un componente importante de materialización, de obtener
la recompensa o el fruto de aquello en lo que se ha trabajado.
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z Algiz, la runa protectora, que se ha encontrado tallada en
armas como signo defensivo para su portador.
Sowilo, la runa del sol, del ciclo solar, del éxito, la luz y la
s fuerza, también muy interesante para la celebración del
solsticio de invierno y rendir culto al Sol.
t
Tiwaz, la runa del dios Tyr, asociada a la gloria, al valor y la
determinación. Puede ser muy útil para dotarnos de energía
y ánimo para comenzar nuestros nuevos proyectos con
decisión y disciplina.
INTENCIÓN: asimilar la fuerza de las runas
elegidas para comenzar el nuevo ciclo con
felicidad, determinación y prosperidad.
MEJOR FASE LUNAR: creciente o llena.
MEJOR MOMENTO DEL DÍA: indiferente,
preferiblemente por la mañana.
MEJOR MOMENTO ANUAL: Las fiestas de
Yule, comienzo de año.
INGREDIENTES
- 2 tazas y ½ de harina
- 1/3 de taza de azúcar moreno
- 1 cucharadita de bicarbonato
- 5 cucharadas de miel, melaza o sirope de agave
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- ¼ de taza de margarina o aceite de oliva
- ¼ de taza de leche vegetal o agua
- 1 cucharadita y ½ de jengibre molido
- 1 cucharadita de canela
- ½ cucharadita de sal
PREPARACIÓN
En un cuenco grande mezclaremos los ingredientes sólidos: la
harina, el azúcar, el bicarbonato, las especias y la sal. Añadimos a
continuación los líquidos y la margarina a temperatura ambiente.
Amasaremos bien con las manos hasta formar una masa homogénea
tierna pero que no se pegue a los dedos, para lo cual podemos ajustar
con un poco de harina si está pegajosa o un poco de agua o leche
vegetal si la sentimos muy seca.
Una vez la tengamos lista formaremos una bola, la colocaremos
dentro de un recipiente hermético y la dejaremos en la nevera
durante una hora.
Pasado el tiempo la sacaremos y la extenderemos sobre una
superficie lisa. Formaremos una lámina de medio centímetro de
grosor con la ayuda de un rodillo.
Llega el momento de cortar las galletas. Podemos usar un vaso
o cortadores de distintas formas, entre ellos el clásico en forma
de muñeco. ¡Eso queda a tu elección! Estos últimos resultan
interesantes para usar la galleta como una especie de fetiche en
magia imitativa: representará a una persona con la runa en su
interior, que ha absorbido su energía al ingerirla, igual que sucederá
en la vida real con la persona que coma la galleta.
Conforme vayas cortando las galletas ve dejándolas en una bandeja
de horno engrasada o con papel de hornear.
21
Llega el momento de inscribir las runas. Decide qué runas deseas
escribir y dibuja una en cada galleta con la ayuda de un cuchillo
(si tienes athame puedes usarlo). Debes concentrarte bien en la
intención de la runa mientras la trazas despacio. Por lo general, en el
uso de las runas como talismanes se considera que las runas inscritas
deben ser activadas mediante la declaración de la intención y la
pronunciación, vibración o canto de su fonema o su nombre/galdr. Su
canto o resonancia es un vestigio del origen chamánico de la magia
rúnica y a mi parecer resulta importante en este tipo de conjuración.
Por poner un ejemplo, si trazamos la runa fehu podemos recitar su
nombre alargando la efe y las vocales como si vibráramos un mantra
mientras la inscribimos. Puedes repetir el canto de cada runa una,
tres o nueve veces según lo sientas conveniente para reunir su poder.
Con este pequeño rito terminado, podremos hornear las galletas
con el horno precalentado a 175ºC (calor arriba y abajo) durante
unos 8-10 minutos o hasta que las veamos doradas. Las sacaremos,
dejaremos enfriar y ¡Listas!
Puedes compartir estas galletas en familia para llenar el hogar de
felicidad, ánimo y prosperidad en este inicio de año o regalarlas para
extender tus buenas intenciones en tu comunidad.
3 Rituales
para Yule
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1. Ritual de la Noche de las Madres
La Mōdraniht, la noche de las Madres, es una festividad pagana
germánica y anglosajona que se celebraba durante las fiestas de
invierno, posiblemente en la víspera del solsticio. Queda constancia
de ella gracias a la mención del monje Beda el Venerable en su
libro De temporum Ratione del año 725 E.C., en el que menciona que
coincidía con la Navidad cristiana. En el ámbito nórdico se celebraba
una festividad similar bajo el nombre de Disablót, y en el paganismo
actual ambas se suelen celebrar en la primera noche de las fiestas de
Yule.
Esta celebración estaba dedicada al culto a las diosas madre, a las
ancestras y a los espíritus femeninos conocidos como dísir, tal y
como se ha mencionado en apartados anteriores. En ella serían
importantes deidades como Frigg, Freyja, las nornas y las valkirias,
pero también las Matres, unas deidades indoeuropeas más antiguas
que fueron adoradas en todo el territorio europeo por un gran
número de pueblos como los celtas, los romanos, los germanos y los
nórdicos. Las Matres o Matronae eran diosas madre representadas
casi siempre en forma de tríada y con elementos asociados a la
fertilidad, la abundancia y la maternidad.
No se conoce con certeza las actividades que se realizaban
en la Mōdraniht, pero se sospecha que en ella se practicaban
principalmente sacrificios rituales y ofrendas a estos seres divinos.
En todo caso, aunque no del mismo modo, en la actualidad esta
fiesta sigue honrando a los espíritus femeninos que nos han dado la
vida y nos cuidan, protegen, proveen y enseñan. Hay muchas formas
de mostrarles respeto que puedes llevar a cabo a lo largo del día y no
sólo en un ritual: por ejemplo, recordar a tus antepasadas contando
sus historias, preparando sus recetas o realizando una actividad que
te enseñaran las mujeres de tu familia. También puedes hacer alguna
otra artesanía relacionada con las antiguas figuras maternas como
tejer (en el apartado del Amuleto Solar hemos explorado un poco esta
23
actividad), practicar adivinación o hacer algo para toda tu familia.
INTENCIÓN: honrar y agradecer a las Madres,
diosas, dísir y ancestras.
MEJOR FASE LUNAR: cualquiera.
MEJOR MOMENTO DEL DÍA: la víspera.
MOMENTO ANUAL: Mōdraniht, la víspera anterior
a la del solsticio de invierno.
MATERIALES
- Símbolos de la celebración
- Un paño y agua con vinagre (o limpiador a elección)
- Una piedra
- Un puñado de cantos rodados (tantos como mujeres de las que
desciendes o que hayan sido una figura maternal para ti conozcas el
nombre)
- Tres velas blancas, de miel o de cera de abeja
- Una ofrenda para las Madres
- Un vaso de leche (o bebida vegetal similar. Se puede endulzar con
miel o azúcar.)
RITUAL
Comenzaremos el ritual por preparar el altar a las Madres. Si tienes
chimenea, es una gran idea montar el altar junto a ella, ya sea en el
suelo, en un mueble cercano o en la repisa. El fuego de la chimenea
está muy relacionado simbólicamente con el arquetipo de la madre:
representa el corazón del hogar, aquella energía que calienta,
24
protege y nutre al núcleo familiar. Contenido dentro de un pequeño
espacio, también se asocia desde la antigüedad a a llama de la vida y
la fuerza creadora contenida dentro del útero.
Sin embargo, si no tienes chimenea puedes preparar el altar donde
prefieras. Asegúrate de estar en calma antes de empezar y limpia
el espacio física y energéticamente (para hacerlo simultáneamente
puedes utilizar agua con vinagre, agua con alcohol de romero o agua
de Florida).
Reúne todas aquellos objetos o símbolos de la fiesta que vayas a
colocar en el altar. Algunas ideas pueden ser:
Símbolos del hogar:
Dibujos, figuras o representaciones de una casa, pan, aceite,
sal, llaves (actuales o antiguas). Las llaves, además, estaban muy
relacionadas en el culto de algunas diosas como Epona a su faceta de
diosas guías hacia el inframundo, pues simbolizaban el poder de dar
paso del mundo de los vivos al de los muertos.
Símbolos de la transición entre la vida y la muerte:
Por ejemplo, dichas llaves, calaveras, huesos, flores secas, manzanas,
granadas, la rueda del año, la espiral, el trísquel...
Símbolos asociados a los arquetipos de la Diosa y de la
Diosa Madre:
Conchas y caracolas marinas, lunas, un caldero, un cáliz con agua,
flores, representaciones de abundancia como frutas, cereales o
una cornucopia, imágenes y objetos asociados a la diosa a la que se
dedique el altar... Por ejemplo, en el caso de Frigg, podríamos poner
un huso o hilo, las ya mencionadas llaves o un juego de runas, o en el
caso de Freyja un collar de oro, plumas o figuras de gatos.
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Símbolos que representen a las dísir, nornas y diosas
madre relacionadas con el destino, el conocimiento de lo
oculto y la adivinación:
Dibujos, estatuillas u otras representaciones, telas o tejidos, hilos,
trenzados, oráculos y cartas del tarot, runas, péndulo...
Objetos relacionados con tus ancestras:
Fotografías o papeles con sus nombres, objetos personales o
relacionados con sus gustos, elementos tradicionales o culturales,
piedras (simbolizan la ancestralidad y la permanencia)...
Finalmente, puedes añadir también velas o inciensos.
Las ofrendas a las Madres, que pondremos en el altar durante el
ritual, pueden ser tanto alimentos o bebidas como artesanías hechas
a mano, canciones, poesías, flores (como las flores de nochebuena,
Euphorbia pulcherrima) u otros objetos asociados a ellas. Entre los
alimentos adecuados están aquellos básicos del hogar como el cereal,
el pan, la fruta o el aceite, los lácteos como leche caliente con miel y
el queso, o los dulces caseros como galletas y tartas.
Una vez tengas el altar preparado, coloca las tres velas del ritual en
el centro y deja un espacio frente a ellas para poder trabajar. Coloca
tu vaso de leche a un lado, enciende las velas que no formen parte
del rito y dedica unos instantes a relajarte con los ojos cerrados. Ten
a mano la ofrenda y las piedras. Cuando sientas que es el momento,
empieza por llamar a las Madres y presentarte:
Madres divinas, sagrados espíritus,
proveedoras y protectoras,
sabias conocedoras del destino,
creadoras y destructoras
reinas de la vida y la muerte.
26
Yo, (tu nombre), vuestra hija (o hijo),
y agradecida descendiente,
me presento ante vosotras en esta sagrada noche de las Madres.
Coloca la ofrenda a las Madres en el altar.
Diosas (o el nombre de la diosa o las diosas a las que quieras
incluir), dísir, ancestras, madres desde el inicio de los
tiempos, os entrego esta ofrenda de amor y respeto, de
agradecimiento y devoción.
Resta unos instantes en silencio con los ojos cerrados. A
continuación, retoma el ritual. Enciende la vela del centro.
Enciendo esta vela por ti/vosotras, diosa/s (nombra a la
diosa o las diosas que hayas incluido. Puedes acompañarlo
de epítetos, apelativos u otras palabras de exaltación).
Sagrada creadora que me diste la vida y que me acogerá
en la muerte. Tú que eres mi refugio, mi proveedora, mi
sabia consejera, mi inspiración. En ti vivo y en ti soy. De
tu vientre nació mi alma y a tu vientre regresará, y en tu
sagrado seno gestarás mi renacimiento. A ti te agradezco.
Enciende la vela de la izquierda.
Enciendo esta vela por vosotras, dísir, espíritus protectores,
señoras del destino. Vosotras que hacéis justicia y entramáis
mi hilo en el telar de la existencia. Vosotras, arcanas
conocedoras que ilumináis mi sendero y me desveláis lo
oculto. Vosotras, mi pasado, presente y futuro. En vosotras
vivo y en vosotras soy, y a vosotras agradezco.
Enciende la última vela.
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Enciendo esta vela por vosotras, ancestras, madres de
mis madres hasta el inicio de mi linaje. Vosotras que con
dolor y sangre disteis cuerpo a mi alma. Vosotras que con
amor y sacrificio me protegisteis y alimentasteis, me disteis
fuerza y conocimiento. Vosotras, que corréis en mi sangre,
permanecéis en mi cuerpo y abrazáis mi alma. En vosotras
vivo y en vosotras soy. A vosotras os agradezco.
Tómate unos segundos para meditar y prosigue cuando estés lista/o.
Toma la piedra y colócala en el centro del altar.
Estas son mis ancestras, desde el inicio de los tiempos.
Ellas originaron nuestra vida, nuestra fuerza y nuestra
sabiduría, y la pasaron a sus descendientes.
Coloca junto a la piedra el primer guijarro.
Ella es mi tatarabuela, (o la familiar más anciana de la que sepas
el nombre. Di su nombre o menciona algo que sepas de ella), que
de ellas recibió su vida, su fuerza y su sabiduría y la pasó a sus
descendientes.
Prosigue colocando guijarros formando una espiral del centro al
exterior, mencionando por orden de edad a una familiar de tu linaje
o figura maternal de tu vida por cada piedra que coloques (no es
necesario que sean familia de sangre). Si conoces algo de la persona
que mencionas o quieres honrarla por algo en lo que te ha ayudado
o enseñado, puedes decirlo al colocar su piedra. Cuando llegues a la
piedra de la última persona que quieras mencionar, toma un último
guijarro que te represente a ti.
Esta/e soy yo, (di tu nombre), hija/o de …, hijo/a de..., hija/o
de... hijo/a de aquellas cuyos nombres ya nadie recuerda.
Todas ellas me pasaron su legado de vida, de fuerza y
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sabiduría, y yo lo entregaré a las que vengan tras de mi.
Mis madres me sustentan y en ellas me apoyo, hoy y hasta el
día en que tome mi lugar a su lado.
Tómate unos minutos para reflexionar sobre tu lugar en este ciclo y
ser consciente de todas las personas que sustentan tu existencia, sin
las cuales no estarías aquí. Piensa qué cosas de ti te hacen sentir más
orgullo y crees que merece la pena legar a los demás (no tiene por
qué ser a hijos o hijas); puedes ayudar o inspirar a muchas personas
con tus conocimientos, habilidades o virtudes. Ten una libreta a
mano por si se te ocurre algo que debas apuntar mientras lo meditas
o por si las Madres te transmiten algo.
Una vez des por concluida tu reflexión puedes terminar el ritual
con una pequeña bendición. Toma el vaso de leche y pide que lo
bendigan para otorgarte su protección.
Diosas, dísir y ancestras, poderosas madres que veláis por
mi. Bendecid esta leche como la vuestra propia y otorgadle
protección, salud y fortaleza para que la tome vuestra/o
hija/o. Gracias.
Toma la leche despacio, sintiendo su bendición extenderse por
tu cuerpo. Cuando termines, puedes apagar las velas (o dejarlas
consumir si no podrás encenderlas en los próximos días), y dar por
concluido el ritual.
Si no necesitas el espacio, puedes retirar las ofrendas perecederas
(lo usual es enterrarlas o quemarlas) y dejar el altar de las Madres
durante los doce días de Yule: puedes colocar en él un vaso de agua
y renovarlo cada mañana (aprovecha el agua que retires para regar
plantas) y encender cada noche durante un rato las tres velas para dar
las gracias. Si tienes buena relación con tu madre, abuela o una figura
maternal en tu vida (aunque no sea familia de sangre), recuerda
prepararle un pequeño presente, escribirle una carta o tener un
detalle con ella.
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2. Ritual de Yule
La quema del tronco de Yule es uno de los rituales más importantes
de estas fiestas. En el pasado, consistía en la elección y consagración
de un gran tronco al que se prendía fuego para iluminar la primera
noche del nuevo ciclo hasta el amanecer. Su luz concedía deseos y
sus cenizas se guardaban y untaban en la piel para atraer a la suerte
y se espolvoreaban en los campos para obtener abundancia y buenas
cosechas en el próximo año. Aún hoy encontramos vestigios de esta
práctica en muchos territorios, que han sobrevivido pese a los siglos
de cristianización: en muchos de nuestros hogares aún comemos
un pastel en forma de tronco en Navidades o decoramos un tronco
como centro de mesa. En mi tierra, el Tió es un tronco mágico que
provee de regalos a los niños, tras lo cual, al igual que el tronco de
Yule, se quema en la chimenea.
El tronco de Yule es el centro del ritual que te propongo para
celebrar esta fiesta. Si bien su quema es poco factible para muchas
personas actualmente, voy a darte algunas alternativas para que esta
actividad se adapte a las posibilidades de la mayoría, así como para
practicantes en grupo o en solitario. Si tienes la oportunidad de
hacer la quema del tronco de Yule en el exterior (puedes usar una
barbacoa o un fuego en el suelo siempre que sea legal y seguro), te
recomiendo que hagas dentro de casa todo excepto la quema, para
ver mejor y pasar menos frío.
INTENCIÓN: celebrar Yule y pedir deseos de año nuevo.
MEJOR FASE LUNAR: indiferente, pero a ser posible
luna llena.
MEJOR MOMENTO DEL DÍA: desde la tarde hasta
pasada medianoche.
MEJOR MOMENTO ANUAL: solsticio de invierno, día
de Yule.
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MATERIALES
- Un tronco o rama gruesa
- Piñas, hojas y ramilletes de plantas perennes
- Papel y bolígrafo
- Hilo rojo
- Unas hojitas de romero
- Una ramita de canela o un poco de canela en polvo (¡si hiciste las
Pumpkin Pie Spice del librito de Samhain puedes usarlas para un extra
de magia!)
- Una hoja de laurel
- Cordel o pegamento no tóxico
- Elementos para hacer ruido: cacerolas y cucharas, campanas,
tambores...
- Elementos a elección para celebrar: bebida para brindar, regalos...
Alternativa a la quema:
- Una vela blanca que se sostenga bien sobre el tronco
- Un recipiente resistente al fuego (caldero, olla...)
PREPARACIÓN REVIA
Para este ritual vas a necesitar encontrar un tronco de Yule. Puedes
acercarte a algún lugar dónde vendan leña para conseguirlo o darte
una vuelta por el bosque en busca de una rama rota o un árbol caído.
No es necesario que sea un tronco muy grande o grueso porque no
haremos que queme toda la noche, así que sencillamente una rama
un poco gruesa cortada para que mida uno o dos palmos estará bien.
Elije aquél tronco que te llame la atención, ¡sigue tu intuición! Si lo
tomas de la naturaleza recuerda dar las gracias (y, en realidad, si lo
compras también).
Necesitarás también recolectar algunas ramas de plantas o árboles
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perennes como el pino, el ciprés, el cedro, el abeto, el enebro, el
muérdago o el acebo (¡asegúrate antes de que estos últimos no estén
protegidos en tu área!). Estas especies que soportan con vitalidad el
invierno están asociadas tradicionalmente a la salud y la suerte por su
resistencia.
RITUAL
Comenzaremos por decorar nuestro tronco de Yule. Esto es algo
que puedes hacer en cualquier momento del día, pero te recomiendo
el atardecer para luego dejar el tronco como centro de mesa durante
la cena de Yule. Si tienes chimenea, puedes encenderla antes de
empezar y disfrutar de la calidez del fuego hasta la hora de la quema.
Reúne las ramitas y hojas perennes que hayas encontrado y comienza
a decorar con ellas el tronco de Yule. Átalas con cordel o pégalas
con pegamento no tóxico para que no se muevan. Puedes colocar
también piñas y otros elementos naturales del invierno que hayas
encontrado. Disfruta del proceso y, ya sea en solitario o en grupo,
diviértete decorando el tronco. Tu buena energía es energía que se
transmite al ritual.
Un rato antes de la medianoche, tras la cena (¡te animo a que
prepares algo especial para cenar, no todos los días es Yule!) podrás
proseguir el ritual. Dedica un rato a pensar en tus deseos de nuevo
ciclo, en tus metas y objetivos. En aquello que te gustaría alcanzar o
que llegara a ti. Toma un cuadrado de papel no demasiado grande,
de unos diez centímetros, y escribe esos deseos en él. Date un buen
tiempo para escribir, visualizando y poniendo tu intención en cada
deseo. Si estás celebrando Yule con más personas cada una debe
preparar un papel propio.
Cuando hayas terminado, coloca el papel en una superficie plana
y pon en su centro las hojitas de romero, la canela (si no te cabe
la rama, pártela o machácala un poco con el mortero) y la hoja de
32
laurel. Estos tres ingredientes llenarán tus deseos de fuerza, buena
suerte y éxito y limpiarán el camino de obstáculos.
Une las esquinas del papel en el centro para formar un hatillo y
retuércelas entre sí para cerrarlo. Una vez quede cerrado, toma el
hilo rojo para atarlo. Puedes utilizar las siguientes palabras o las de
tu elección para sellar tu intención:
En esta sagrada noche de Yule bendigo mis deseos para que
todos y cada uno de ellos se vean cumplidos antes de que el
sol vuelva a renacer en un año.
Coloca el hilo alrededor del cierre del hatillo. Haz un nudo y
apriétalo con firmeza pronunciando: Así sea.
Haz un segundo nudo: Así es.
Y un tercero: Hecho está.
Unos quince minutos antes de la medianoche, prepara todo para la
última parte del ritual, la quema. Coloca el tronco y tu hatillo frente
a la chimenea u hoguera. Si no te es posible, enciende una vela y
pon tu tronco, tu hatillo y el recipiente para quemar frente a ella.
Recorre tu casa y apaga todas las luces para dejar entrar la oscuridad
de la noche más larga del año. Quédate tan sólo con la luz del fuego.
Es un buen momento para meditar unos minutos sobre este
momento anual. Si celebras en grupo (o sencillamente te apetece)
puedes pronunciar unas palabras.
Hoy, noche del solsticio de invierno, nos reunimos para
honrar al Sol en su ciclo de muerte y renacimiento. En este
momento tomamos consciencia de que el Sol es nuestra vida.
Es la luz que nos muestra el camino, la energía que permite
a las plantas darnos aire para respirar, el que mantiene
fuerte nuestra salud, calienta nuestros cuerpos y hace crecer
33
nuestros cultivos. Y aunque en esta noche, tras un largo
descenso su luz empalidece, su calor se debilita y su llama se
apaga, tenemos la fe y la certeza de que mañana se alzará
de nuevo y cruzará los cielos victorioso, renacido, renovado.
Por eso, Dios Sol, te adoramos y te reverenciamos, y
esperamos amanecer llenos/as de nueva vida y luz mañana
en la mañana, bendecidas/os por tu cálida mano.
Cuando sientas que es el momento, toma el tronco de Yule entre tus
manos.
Consagro este tronco de Yule para que nos llene de luz y calor
en la noche más oscura del año mientras el Sol descansa.
Traigan sus llamas armonía y suerte a este hogar y sean sus
cenizas portadoras de abundancia.
Y consagrado el tronco, procede a la quema.
Hoy perpetuo esta hermosa tradición y, junto a mis
ancestros y familia, quemo el tronco de Yule para que el Sol
se alimente de sus llamas. Que este rito nos bendiga a todos/
as.
Deja el tronco en el centro del fuego. En caso de que no tengas
hoguera, pon en práctica la quema simbólica colocando la vela sobre
él (si ves que le cuesta sostenerse, pégala con unas gotas de cera).
Aproximadamente a medianoche, cuando veas que el tronco ha
prendido o la vela está firme y quemando bien, es momento de
tomar el hatillo con tus deseos, sostenerlo en tus manos e inducirle
por última vez tu intención. Échalo al fuego sobre el tronco de Yule
o préndelo con la llama de la vela y déjalo quemar en el recipiente
resistente al calor. ¡Ten cuidado de no tener cosas que puedan
prender alrededor! Si sois más de una persona practicando el rito,
cada una debe quemar su propio hatillo.
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Deja quemar el hatillo por completo, y cuando termine, o al pasar
la medianoche, ¡festeja en honor al Sol! Recorre la casa y enciende
todas las luces, haced ruido, brindad y felicita el nuevo ciclo a tus
seres queridos. ¡Feliz Yule!
Obviamente, no dejes todas las luces encendidas mucho tiempo,
es sencillamente un gesto en honor al renacimiento del Sol y sólo
es necesario tenerlas encendidas unos minutos. Luego ya puedes
regresarlas a la normalidad y seguir la celebración como gustes. Si
haces la quema simbólica con vela, deja que se consuma por completo
manteniéndola siempre supervisada.
Al día siguiente, si has quemado el tronco de Yule puedes recoger
en un tarro sus cenizas, que te servirán para magia de suerte,
prosperidad, salud y abundancia. Úntalas en la piel o mancha la
frente con ellas para llenarte a ti y a tus seres queridos de su magia.
Espolvoréalas en el jardín o macetas para que tus plantas crezcan
fuertes y frondosas.
Si no has quemado el tronco de Yule, ¡no te preocupes! Cuando
tengas la ocasión, mejor si es durante ese mismo día, acude a la
naturaleza y déjalo en ella junto con las cenizas del hatillo, ya sea
enterrado o en un lugar discreto en el que no lo encuentren otras
personas (¡retira los restos de cera antes!).
3. Meditación Ritual del Invierno
El invierno es un periodo difícil para muchas personas. El frío
y la reducción de horas de luz influyen mucho en los ciclos de
nuestro organismo y es común que causen cansancio, tristeza y
apatía. Muchas de nuestras actividades favoritas se ven reducidas
o imposibles de practicar durante este periodo, proliferan las
enfermedades infecciosas y, en general, nos sentimos más débiles.
Por todo esto, es común el rechazo hacia este periodo anual de
oscuridad, silencio y muerte. Especialmente tras las fiestas, cuando
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terminan las celebraciones, las luces y la música, nos enfrentamos a
su crudeza, a su verdadero rostro, y sentimos que nos consume en
una noche que parece no terminar nunca.
Evidentemente, el invierno es duro y sería ingenuo quererlo ver
sólo con sus atributos más amables; la realidad es que para muchas
especies trae consigo incomodidad, dolor, debilidad y muerte.
La naturaleza es tan creadora como destructora, pero aún así, los
humanos tenemos una gran capacidad de adaptación y recursos
para sobrevivir en él. El invierno, como parte de la naturaleza
es consecuentemente parte de nuestro ser, y como cualquier
aspacto de nuestra persona debemos reconocerlo y aceptarlo. No
podemos cambiar el invierno, pero podemos entender y aceptar
su importancia, aprender a utilizar sus recursos y disfrutar de sus
vertientes más amigables.
Por ejemplo, si sentimos nostalgia por actividades que ya no
podemos hacer, podemos animarnos con algunas divertidas que sólo
podamos realizar en invierno: ir a esquiar, patinar sobre hielo, hacer
un muñeco de nieve, pintar la vista desde nuestra ventana, cocinar
guisos de invierno...
Si sentimos débil nuestra salud podemos disfrutar de infusiones
medicinales calientes, que en en la época fría reconfortan más que en
cualquier otro momento del año.
Si las horas de oscuridad nos deprimen podemos encender velas
aromáticas que hagan acogedora la habitación, y si el frío nos agota
podemos conseguir una nueva bufanda o gorro que nos encante.
En todo caso, es importante intentar reconciliarnos con el invierno,
porque conviviremos con él durante meses y no frustrarnos si no
podemos comportarnos o seguir nuestra vida igual que en las demás
estaciones: el ciclo anual no es estático ni invariable, ¡y tampoco lo
somos las personas! No intentes llevarle la contraria: en la medida de
lo posible, adapta tus rutinas a él.
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Puedes poner en práctica este ritual meditativo cada vez que sientas
que el invierno te consume o te cuesta ver su lado positivo. Si bien
te explicaré su versión más extensa, puedes reconvertirlo fácilmente
en un pequeño rito que no te requiera de ir lejos de casa o de mucho
tiempo para practicarlo. Por eso, en su explicación te daré algunas
alternativas para que lo puedas adaptar a tus necesidades.
INTENCIÓN: conectar con el invierno, entenderlo y
abrazarlo en nuestro interior. Formar parte de él y tomar
su fuerza en lugar de sentir que nos quita la energía.
MEJOR FASE LUNAR: indiferente, pero
preferiblemente nueva.
MEJOR MOMENTO DEL DÍA: el que se prefiera
personalmente.
MEJOR MOMENTO ANUAL: cualquier día de
invierno, en especial aquellos en los que sentimos que nos
consume.
MATERIALES
- Ropa de abrigo de recambio
- Una toalla
- Un termo con una bebida caliente
PREPARACIÓN PREVIA
Para la versión más completa de este ritual necesitarás acudir a algún
entorno natural que contenga agua limpia. Un río, riachuelo, fuente,
pozo o lago son buenas ideas. Si no te es posible desplazarte a tal
entorno, puedes colocar por la noche un cuenco grande de agua en
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el jardín, la terraza o el alfeizar de la ventana y dejarlo allí para que
se impregne de invierno.
Si decides ir a la naturaleza, abrígate mucho y lleva contigo un
termo con bebida caliente, una toalla pequeña y ropa de recambio:
estaremos en contacto con agua, así que si tenemos un pequeño
accidente y se nos moja la ropa es mejor poder cambiarnos en
el momento. Ten también en consideración que anochece muy
temprano y es muy peligroso perderse de noche en invierno.
El ritual, en cierto modo, comenzará desde el momento en que
salgas al exterior. Si no puedes desplazarte y no tienes jardín, balcón
o terraza deberás abrir la ventana (¡cierra la puerta de la habitación
para que no se te enfríe toda la casa!).
RITUAL
De camino a tu lugar del ritual o desde tu ventana, jardín o balcón,
observa alrededor y fíjate en todos los detalles del invierno que
puedas percibir. Si estás paseando podrás ver muchas más cosas.
Agáchate a mirar el sotobosque: el musgo, las hojas secas, la tierra,
la escacha. Alza la vista y observa las ramas desnudas, los árboles
caducos y los perennes. La posición del sol, la presencia o ausencia
de aves, la dirección del viento. Escucha los sonidos o los silencios
del invierno. Si pasa gente, fíjate en su indumentaria, elegida para
soportar el frío. Intenta encontrar pequeños detalles que te resulten
fascinantes, mágicos, bonitos o curiosos, percibe aquellas pequeñas
maravillas que nos pasan desapercibidas normalmente.
Cuando llegues a las aguas que hayas ido a visitar, busca un lugar
en la orilla dónde puedas sentarte cómodamente. Abrígate bien,
sobretodo las manos, porque inmóviles perderán temperatura
muy deprisa y la molestia puede entorpecer la meditación.
Comenzaremos por una breve relajación.
Cierra los ojos y observa tu respiración. Sin modificarla, sin forzarla.
38
Cuando sientas que te vas calmando y poco a poco comienzas a entrar
en un estado meditativo, realiza tres respiraciones largas, lentas y
profundas.
Siente cómo el aire helado entra por tu nariz y recorre tu interior hasta
llenar tu pecho. El aire del invierno es poderoso, puro y limpio. Cuando
lo exhalas, se lleva consigo todo lo que no necesitas. Sigue respirando y
sintiendo que limpia tu interior y libera tu pecho de angustias, ansiedad
y miedos. Puedes visualizarlo como una luz blanca o plateada o como una
corriente de agua cristalina.
Visualiza ahora que el aire que respiras asciende a tu cabeza, la limpia y
la refresca. Cuando exhalas, se lleva la confusión, las dudas y la pesadez,
dejando tu mente clara, ágil y lúcida. Practica esta visualización tantas
respiraciones como necesites.
Cuando sientas que has soltado y liberado lo que no necesitas y estás
en calma, desplaza la atención de tu respiración al resto de tu cuerpo.
Puedes abrir los ojos si lo necesitas para ir siguiendo el guión de la
meditación ritual o mantenerlos cerrados si ya lo recuerdas.
Fíjate especialmente en las partes de ti que tienen frío.
Probablemente estén tensas, resistiéndose, luchando por mantener
el calor. Es un reflejo natural lógico porque obviamente nuestro
cuerpo no puede competir con la temperatura del entorno, pero
para seguir la meditación haremos un pequeño ejercicio: bajaremos
la guardia por unos instantes y dejaremos entrar el invierno en
nuestro interior.
El frío es la señal más evidente de que en este momento estás
intercambiando energía con tu entorno; no solo calorífica, sino
también espiritual. Normalmente, sentimos que el invierno nos roba
la energía y nos deja tan solo con cansancio, apatía y tristeza, pero
no nos damos cuenta de que la energía fluye en ambos sentidos y que
podemos tomar la suya para utilizarla.
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Identifica las partes tensas de tu cuerpo, toma una buena respiración y
al exhalar, relájalas. Desténsalas, deja caer tus defensas. Inhala y repite
dos veces más, relaja tus músculos.
Siente como el invierno irrumpe en tu interior y llena tu alma de paisajes
nevados, de escarcha, de aguas heladas y cielos blancos. Y a través de tu
piel, acepta su energía:
Deja entrar el silencio. El invierno es un momento de muerte y de
quietud. Los sonidos se apagan, la vida cesa, la tierra duerme. Llénate
de su serenidad, de la capacidad de parar y descansar. El reposo es
tan necesario para nosotras, las personas, como para la tierra a fin de
poder recuperar la energía que nos permitirá rebrotar en primavera.
Además, el silencio nos permite oír lo que normalmente nos cuesta
distinguir: nuestra voz interior, nuestra guía y, a veces, incluso a los
seres espirituales que hay más allá de nuestra existencia física. Siente
cómo el frío lleva a tu interior la serenidad y el silencio para que puedas
disfrutar de ellos en esta temporada. Di para ti:
Acepto el invierno en mi, pues soy parte de él. Tomo
este regalo de silencio, serenidad y descanso y doy las
gracias.
Deja que el invierno te purifique: Pocas cosas resultan tan limpias
y transparentes como el hielo sobre las aguas, la nieve recién caída
o la escarcha en la hierba. Como ya hemos visto en la relajación,
el frío limpia y aclara la mente. Nos desnuda del mismo modo que
a la tierra y deshace las dudas, la confusión y las distracciones que
antaño considerábamos importantes para que podamos verlas desde
la distancia con lucidez. Cuando tan solo queda lo esencial podemos
entendernos, conocernos y sacar lo mejor de nuestro ser: no olvidemos
que esta estación nos entrega algunas de las formaciones más puras y
bonitas de la naturaleza, como las estrellas de nieve y los dibujos sobre
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el hielo. Deja entrar en tu interior este regalo del invierno y di para ti:
Acepto el invierno en mi, pues soy parte de él. Tomo este
regalo de pureza, lucidez y claridad y doy las gracias.
Finalmente, el invierno nos entrega su fuerza. Resulta imparable e
indudablemente poderoso y, durante meses, ni siquiera el Sol logra
doblegarlo. Deja que con el frío entre en ti su resistencia, su vigor, su
energía y fortaleza. Siente esa energía recorrer tu cuerpo y ascender
por tu espalda: te llena de ánimo para vencer y conseguir lo que te
propongas aunque requiera esfuerzo, trabajo o perseverancia, aunque
sea difícil. Sin miedo, sin inseguridad. Pronuncia para ti:
Acepto el invierno en mi, pues soy parte de él. Tomo este
regalo de fortaleza, resistencia y poder y doy las gracias.
Pasa el tiempo que desees sintiendo el intercambio de energía.
Comprende cómo te relacionas con el invierno, cómo fluye de tu
interior a tu exterior, y viceversa.
Cuando te apetezca, puedes abrir los ojos si los tenías cerrados,
levantarte y moverte un poco para recobrar el calor y la comodidad.
Acércate al agua y con las manos desnudas inclínate sobre ella y
lávate la cara para cerrar el ritual con un gesto de aceptación, unión
y paz con el ciclo natural. ¡Estará muy fría, pero sentirás cómo tu
cuerpo se llena súbitamente de energía! El invierno y sus antiguos
dioses te bendecirán en este agua.
Tras el ritual, te recomiendo que tomes tu termo y recuperes
temperatura tomando una bebida caliente y calentándote las manos.
Date una vuelta o siéntate a disfrutar del entorno con complicidad,
¡explora este nuevo punto de vista!
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Una Leyenda
para Yule
Hace mucho, mucho tiempo, en las noches de invierno se contaba
una vieja historia. Una leyenda que pese al paso de los siglos, y pese
a que cambiara con las gentes que la contaban, de un modo u otro
sigue viva en nuestras costumbres hoy en día.
Hablaba esta leyenda del misterioso dios Odín, padre de todos, el
que todo lo sabe y todo lo ha visto con su único ojo. Cada año, en
Yule, el dios asistía a una cacería salvaje por los cielos viajando sobre
su veloz caballo de ocho patas, Sleipnir, acompañado de sus dos fieles
cuervos, Hugin y Munin y comandando una una horrible horda de
espectros, fantasmas y criaturas terroríficas. A la noche más larga del
año se le atribuía que los espíritus vagaban por la tierra, y por ello
era costumbre quedarse en casa contando historias junto al fuego;
nadie quería salir y encontrarse con la horrible procesión de almas
en pena.
Sin embargo, y para hacer menos terrorífica esta noche para los más
pequeños, se decía que en su viaje a lomos de Sleipnir sobrevolando
Midgard, la tierra de los humanos, el dios paraba en algunas casas
para descansar. Odín tenía la habilidad y costumbre de cambiar
de forma y de nombre en multitud de ocasiones, pues disfrutaba
de pasar desapercibido y conocer la naturaleza de las gentes sin
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que supieran su verdadera identidad. De este modo, al pisar tierra
tomaba la forma de un misterioso anciano de larga barba blanca y
espesa capa y entraba en los hogares mientras los pequeños dormían.
Odín todo lo sabe, y por ello conocería el comportamiento de los
niños del hogar: si eran obedientes con sus padres y dejaban heno
para Sleipnir, el dios dejaría algunos dulces o regalos en el interior
de los zapatos. Sin embargo, si su comportamiento era mezquino
o desobediente, mandaría a sus espectros a sacarles de la cama y
llevárselos consigo para siempre.
Así que ¡recuerda!: ten cuidado con los espectros en la noche de
Yule, y si has sido una persona noble, aunque ya no seas un niño, no
olvides dejar una pequeña ofrenda para Odín y su caballo. Aunque
tus zapatos sigan vacíos a la mañana siguiente, quién sabe... no todos
los regalos son visibles a los ojos ni se pueden palpar con las manos.
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Agradecimientos
¡Muchas gracias por haber leído este librito! Espero de corazón que
sus ideas te hayan hecho soñar y animado a celebrar esta cálida fiesta.
¡Pero esto no termina aquí! Ahora puedes ir a ver las hojas de trabajo
y pasar un buen rato de introspección disfrutando de tu propia
compañía. Te servirán para plantearte algunas cosas interesantes y
prepararte mental y espiritualmente para abrazar este momento de
inicio de año. No olvides también que en mis cuentas de instagram
Solitude of Alanna y La voz en el Bosque podrás ver algunas otras ideas
para Yule y curiosear cómo lo celebro yo personalmente.
Te deseo mucha ilusión para estas fiestas y que todos tus deseos y
metas para el nuevo ciclo se vean cumplidas.
Un fuerte abrazo,
Feliz Yule.
Alanna.
Créditos: [Link]
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