Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)
Facultad de Humanidades
Análisis De La Conducta
PSI1160
Presentado a:
Profesor/a: Carmen Felipe Inoa
Adquisición de la Conducta Respondiente
Presentado por:
Eimy L. Acosta…EZ3380
Cesar Báez Jiménez...DD3609
Aura Brito Francisco…100445024
Stheisy Canela Jiménez…100477342
Luvianny Castro Sánchez…100331723
Ebel Collado Valdez…100379797
Yoselin Concepción Figueroa…100464646
Nicole Marie Contreras Adames…100386280
Edwin Contreras Segura…EO6912
Sugeidy E. Cruz…100057396
Unidad 3. Grupo #1. Fecha de entrega: 05/10/2025
Introducción
El estudio de la adquisición de la conducta respondiente es importante en la modificación
de conducta y la psicología del aprendizaje. En el trabajo que presentamos a continuaciòn,
explicamos cómo mediante este proceso los organismos aprenden a responder de manera
automática ante estímulos previamente neutros, producto de su asociación repetida con estímulos
que naturalmente provocan una reacción. Indagamos sobre opiniones de varios autores
concernientes a las conductas operantes y respondiente como es el caso de los autores;
Martin y Pear (2008, 2023), para quienes la conducta humana puede dividirse en dos grandes
categorías:
Las conductas operantes, controladas por sus consecuencias (recompensas o castigos).
Las conductas respondientes, controladas por estímulos antecedentes, es decir, aquellas
que son elicitadas y no emitidas.
Además, describimos de forma detallada como es el proceso de adquisición de la conducta
respondiente e incluimos un análisis de caso clínico (real) en donde enfatizamos sobre adquisición,
moldeamiento o extinción de conductas y detallamos los pasos llevados a cabo para lograr la
extinción y adquisición.
Adquisición de la Conducta Respondiente
Definición y fundamentos teóricos
Para Martin y Pear (2008), la conducta respondiente es aquella que se produce
automáticamente ante estímulos específicos y que no requiere aprendizaje previo, como la
salivación, la dilatación pupilar o las respuestas emocionales primarias. No obstante, mediante el
condicionamiento respondiente, estas respuestas pueden llegar a asociarse a nuevos estímulos, que
adquieren la capacidad de provocarlas.
En los experimentos de Pavlov, un tono (EN) fue presentado junto con comida (EI), que
naturalmente provocaba salivación (RI). Tras varios emparejamientos, el tono se convirtió en
estímulo condicionado (EC), capaz de provocar salivación por sí mismo (RC).
Este proceso gradual constituye la adquisición de la conducta respondiente, donde la
relación entre el estímulo y la respuesta se fortalece con la práctica y la repetición.
Martin y Pear (2023) amplían esta explicación, señalando que la adquisición no es
simplemente una repetición mecánica, sino una formación de vínculos predictivos: el organismo
aprende que un estímulo anuncia la aparición de otro, desarrollando así una respuesta anticipatoria.
Este carácter adaptativo del condicionamiento respondiente permite al individuo prepararse
fisiológicamente ante eventos importantes del entorno.
Fases y características del proceso de adquisición
La adquisición de la conducta respondiente sigue un curso progresivo que puede dividirse en
etapas:
1. Emparejamiento inicial: el estímulo neutro (EN) se presenta junto al estímulo
incondicionado (EI).
2. Asociación: tras varios emparejamientos, el organismo empieza a establecer una conexión
entre ambos estímulos.
3. Adquisición: el estímulo neutro se transforma en estímulo condicionado (EC) y comienza
a evocar la respuesta condicionada (RC).
4. Estabilización: la respuesta se fortalece y alcanza una meseta, evidenciada en la curva de
aprendizaje, descrita por Martin y Pear (2008).
La fuerza de la RC aumenta gradualmente hasta llegar a un punto de saturación, en el cual la
asociación se consolida.
Martin y Pear (2008) subrayan que este proceso requiere repetición, contingencia y proximidad
temporal, y que la falta de alguno de estos elementos puede impedir que se forme la asociación.
Factores que determinan la adquisición
De acuerdo con Martin y Pear (2008, 2023) y autores complementarios como Mazur (2017) y
Domjan (2018), la efectividad de la adquisición respondiente depende de diversos factores:
• Relación temporal entre EC y EI; La presentación del EC inmediatamente antes del EI
(condicionamiento con breve retraso) favorece una asociación más fuerte. Si el EC ocurre
mucho antes o después del EI, la probabilidad de adquirir la respuesta se reduce
significativamente.
• Número de emparejamientos; Aunque la adquisición puede comenzar con pocas
asociaciones, el aprendizaje se consolida con repeticiones consistentes. Martin y Pear
(2008) explican que, al principio, los emparejamientos tienen un efecto pronunciado, pero
luego la ganancia en aprendizaje disminuye.
• Intensidad de los estímulos; Cuanto más intenso o biológicamente relevante sea el EI, más
rápidamente se adquiere la RC. Asimismo, un EC más distintivo favorece la atención del
organismo y fortalece la asociación.
• Consistencia y contingencia; El EC debe presentarse de manera contingente con el EI. Si
ocurre muchas veces sin el EI, la asociación se debilita o no se forma.
• Importancia biológica; Algunos estímulos son más fáciles de asociar que otros debido a
predisposiciones genéticas o evolutivas. Por ejemplo, es más fácil desarrollar una aversión
al sabor de un alimento que a un estímulo visual (efecto García).
Ejemplos ilustrativos según Martin y Pear (2008)
Martin y Pear ofrecen varios ejemplos de adquisición respondiente para ilustrar cómo este tipo
de aprendizaje ocurre en contextos reales:
• Fobia al perro: una persona que ha sido mordida (EI) puede empezar a sentir miedo (RC)
ante el simple ladrido o presencia del animal (EC).
• Reacciones fisiológicas condicionadas: una persona puede comenzar a salivar o tener
hambre (RC) al escuchar el timbre de un microondas (EC) asociado con la comida (EI).
• Condicionamiento emocional positivo: una canción (EC) asociada con una experiencia
placentera (EI) puede provocar alegría o nostalgia al ser escuchada nuevamente.
Estos ejemplos demuestran que la adquisición respondiente explica respuestas tanto
adaptativas como des adaptativas, y que entender este proceso es crucial para la modificación de
conducta.
Aplicaciones en modificación de conducta
Martin y Pear (2008) destacan que los principios del condicionamiento respondiente son aplicables
en la intervención psicológica, especialmente para reducir respuestas emocionales negativas.
Técnicas como el contra-condicionamiento y la desensibilización sistemática aprovechan los
mecanismos de adquisición para reaprender asociaciones nuevas y adaptativas.
Ejemplo: en una terapia para fobia, el estímulo temido (EC) se empareja gradualmente con
una respuesta relajante, reemplazando el miedo condicionado por calma. Este proceso
implica reformar la adquisición, sustituyendo la antigua RC por una nueva respuesta
positiva.
Aportes teóricos complementarios
Autores posteriores, como Rescorla y Wagner (1972), formularon un modelo matemático
para explicar la adquisición, indicando que el aprendizaje ocurre cuando el estímulo condicionado
aporta información nueva sobre la aparición del estímulo incondicionado.
De igual forma, Domjan (2018) sostiene que la adquisición tiene un valor adaptativo, pues
permite anticipar sucesos importantes, maximizando la probabilidad de supervivencia del
organismo.
Estas perspectivas complementan la visión de Martin y Pear (2008, 2023), resaltando que
la adquisición respondiente no es un proceso rígido, sino dinámico, dependiente de la información,
la predicción y el contexto.
Análisis de Caso: María y su rutina para salir de casa
María es una niña de 5 años con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA). La niña
presentaba fuerte resistencia a bañarse y vestirse cuando era momento de salir de casa. Ante estas
situaciones, María reaccionaba con fuertes rabietas que incluían gritos, llanto, negación a moverse,
y tiraba la ropa al suelo. Esto causaba conflictos familiares, retrasos y, en muchos casos, los padres
terminaban cediendo para evitar la crisis.
Analizando, los padres entendieron que estas rabietas estaban siendo reforzadas sin intención, ya
que cuando María reaccionaba de esa manera, ellos modificaban la rutina para evitar el malestar.
Por ejemplo, salían sin bañarla, la dejaban elegir ropa inapropiada o cancelaban la salida. Este
patrón mantenía la conducta problemática, ya que María obtenía lo que quería mediante su
conducta de oposición.
Para intervenir, los padres aplicaron la técnica de extinción. Los adultos dejaron de reforzar las
rabietas, es decir, mantuvieron la rutina sin ceder ante el llanto o el enojo. Paralelamente, se
aplicaron el moldeamiento de la conducta deseada. Primero reforzaron positivamente a María
cuando aceptaba entrar al baño sin gritar. Luego reforzaron pequeños avances, como permitir que
le mojaran el cabello, quitarse la ropa sin oposición, dejarse bañar, y por último, colaborar con el
vestido. Cada logro lo fueron reforzando con elogios, acceso a sus juguetes favoritos o minutos de
juego con la tableta, dependiendo de sus intereses.
Después de varias semanas, María comenzó a realizar la rutina de baño y vestido con menor
resistencia, disminuyendo notablemente las rabietas. Se logró así la adquisición de una conducta
adecuada mediante refuerzo positivo y una intervención gradual y respetuosa, adaptada a sus
necesidades.
Conclusión
La adquisición de la conducta respondiente, tal como la describen Martin y Pear
(2008, 2023), es un proceso esencial del aprendizaje asociativo mediante el cual un
organismo aprende a responder ante estímulos nuevos por medio de la experiencia
repetida. Comprender este proceso resulta importante para interpretar conductas
emocionales y fisiológicas, así como para preparar intervenciones terapéuticas y
educativas que promuevan respuestas más adaptativas.
La evidencia teórica y empírica respalda que la adquisición respondiente es un
mecanismo básico y universal del comportamiento, que no solo explica fenómenos
como el miedo o la salivación, sino también la formación de hábitos emocionales y
reacciones anticipatorias que modelan la vida cotidiana del ser humano.
El caso de María demuestra cómo las técnicas conductuales, como la extinción y el
reforzamiento positivo, pueden ser efectivas cuando se aplican de forma coherente
y gradual. La intervención permitió reducir las rabietas y mejorar la rutina diaria sin
recurrir al castigo. Esto resalta la importancia de estrategias respetuosas y centradas
en las necesidades del niño.
Referencias bibliográficas
• Domjan, M. (2018). Los principios del aprendizaje y la conducta (8.ª ed.). Cengage
Learning.
• García, R. A., y Wagner, A. R. (1972). Una teoría del condicionamiento pavloviano:
variaciones en la efectividad del refuerzo y no refuerzo. En A. H. Black y W. F. Prokasy
(Eds.), Condicionamiento clásico II: Investigaciones y teorías actuales.
AppletonCentury-Crofts.
• Martin, G., y Pear, J. (2008). Modificación de conducta: Qué es y cómo hacerlo (8.ª ed.).
Pearson Educación.
• Martin, G., y Pear, J. (2023). Modificación de conducta: Qué es y cómo hacerlo (11.ª ed.).
Routledge.
• Mazur, J. E. (2017). Aprendizaje y conducta (8.ª ed.). Editorial Síntesis.
• Miltenberger, R. G. (2016). Modificación de conducta: Principios y procedimientos (6.ª
ed.). Cengage Learning.
Nota: Caso clínico basado en experiencia personal (no publicado).