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Fragmento

El fragmento describe un entorno degradado donde los personajes luchan por sobrevivir en medio de la escasez de alimentos y la descomposición. A través de la pesca y la caza, se enfrentan a la enfermedad y la desesperanza, mientras las tensiones entre ellos aumentan. La violencia y la lucha por la comida se convierten en un tema central, reflejando la brutalidad de su existencia.

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Fragmento

El fragmento describe un entorno degradado donde los personajes luchan por sobrevivir en medio de la escasez de alimentos y la descomposición. A través de la pesca y la caza, se enfrentan a la enfermedad y la desesperanza, mientras las tensiones entre ellos aumentan. La violencia y la lucha por la comida se convierten en un tema central, reflejando la brutalidad de su existencia.

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Huesos de animales medio tiraos, mal comidos, con un poco de pellejo.

Las pieles
sin curtir que llenan el ambiente de moscas y gusanos. Como nosotros, no dejan
nada. A veces hemos comido animales enfermos y estamos enfermos. Tengo
sangre debajo de las uñas no me la puedo sacar me gusta sentir las manos dentro
de las tripas calientes de los animales que mato. Todo apesta, a carne, a tripas de
pescado que se pudren. Hemos empezado a pescar truchas usando ratas como
cebo. Madreselva es la que mejor pesca. Se levanta sus faldas largas y se mete
hasta los muslos en el agua fría y coge las truchas con las manos mientras les
habla y ellas la entienden cuando habla. Son truchas mareadas, pochas, sin casi
carne, todo espinas, los ríos se mueren, son más estercoleros que los
ayuntamientos, los mares tienen más mierda que los juzgados y las comisarías y
ni en un basurero se ve tanta, dice el Capitán sujetando una caña robada y
nosotros con palos e hilos.
Llega el tufo de las flores de dentro del bosque, escucho más bichos, voces voces
voces de animales que hablan, y hay más pájaros y muchos muchos sapos. A
unos metros se siente un tufo peor, el del moho de nuestra basura abandonada en
el bosque que se convierte en bosque.
Y lo que más apesta de todo es mi cuerpo. He encontrado un ruiseñor mal comido
por un aguilucho y secado al sol y me parezco a ese ruiseñor. Soy la ruiseñora, no
sé por qué mis hermanos no dicen nada de cómo huelo, no se quejan de mí, no
puede ser que no lo noten y seguro que disimulan porque les da vergüenza.
Estamos consumías chupaos finos como palos.
Yo ganaba mucho aquel juego de la comida y eso a él no le gustaba y a veces era
un filete de pollo envuelto en papel otras era un trozo de bacalao. Luchaba
siempre aguantando mordiscos de Rayo y palos que acababan en piedra de
Columbina y aguantaba para compartir en secreto la carne con todos menos con
Rayo, que era orgulloso y no quería mi carne regalada. Cuarzo nunca peleaba
nunca comía no lo necesitaba estaba cada vez más raro y a veces lo veía escribir
en su cuaderno.
Una noche en círculo junto a la hoguera Rayo tiene agarrada una pechuga de
pollo envuelta en plástico y Columbina tira de él y ha dejado a Cuarzo tumbado de
una patada entre las piernas y a mí me ha tirado tierra a los ojos y no veo.
Madreselva entra en el círculo dando tumbos y aunque está muy cansada se
acerca a Rayo y le da una bofetá como nunca le había dado y luego aparta a
Columbina del pelo y coge el paquete y el Capitán la mira, esto es bueno para
ellos, dice, todos los niños se hacen daño al jugar. Madreselva saca la pechuga
del plástico y con ella le da una hostia al Capitán en toda la cara y la carne es rosa
y la piel del capitán después del filetazo también es rosa. Madreselva termina lo de
las peleas esa misma noche y tira la pechuga a la tierra.
Los dos se pierden en el bosque y él dice que necesita hacernos fuertes y ella que
así no nos hacemos fuertes, nos hacemos malos. Se gritan mucho. Cuando
vuelven del bosque, el Capitán se encierra a fumar y a beber y ella regresa con el
Cachorro a la tienda de campaña, que es donde vive ahora.
Cuando todos duermen, escucho algo.
Desde la ventana veo a Rayo, agachado, comiéndose la pechuga cruda.

Fragmento de “Crisálida” de Fernando Navarro

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