Programa de Mano-Tosca 1982
Programa de Mano-Tosca 1982
11
MUNICIPALIDAD DELA 1+
CIUDAD DE BUENOS AIRES
Teatro Colón
Intendente Municipal
Dr. GUILLERMO DEL CIOPPO
Secretario de Cultura
Dr. Raúl Colombres
Subsecretario de Cultura
Jorge Caldas Villar
Teatro Colón
Administrador General a cargo de
la Dirección General
Comodoro (R) Guillermo Gallacher
Director Artístico
Enzo Valenti Ferro
Productor Escenotécnico
Alberto B. Alonso
AEROLINEAS
ARGENTINAS
Gente con mundo
1
ELENCO
Directores de Orquesta: Maurizio Arena, Serge Baudo, Gregor Bohumil, Reynaldo Cenzabella, Bruno D'Astoli,
Franz-Paul Decker, Alexander Lazarev, Peter Maag, Juan Emilio Martini, Mario Perusso, Antonio Russo.
Directores de Conciertos y Ballet: Pedro Ignacio Calderón, Héctor Carfi, Michel Corboz, Bruno D'Astoli, Luis
Antonio García Navarro, Andrzej Markowski, Krysztof Penderecki, Antonio Russo, Vuri Simonov, Antonio
Tauriello, Stanislav Wislocki.
Régisseurs: Ariel Blanco, Piero Faggioni, Tito Gobbi, Constantino Juri, Jorge Lavelli, OIeg Moralev, Roberto
Oswald, Margarita Wallmann, Giampaolo Zennaro.
Escenógrafos y figurinistas: Héctor Basaldúa, Leni Bauer-Ecsy, Nicolás Benois, Ariel Bianco, Enrique Baldolini,
Peter Hall, Aníbal Lapiz, Roberto Oswald, Claudio Segovia, Giancarlo Salimbeni, Tita Tegano.
Director de¡ Coro: Alberto Balzanelli.
Director de¡ Ballet: Antonio Truyol.
Director de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires: Antonio Russo.
Director de Estudios: Reynaldo Cenzabella.
Sub-Director de¡ Coro: Julio Fainguersch.
Director de¡ Coro de Niños: Valdo Sciammarella.
Régisseur Estable: Marcos Cubas.
Coreógrafos: Myrta Barvié, Liliana Belfiore, Flemming Flindt.
Coreógrafa repositora: Liliana Belfiore.
Primeros Bailarines de¡ Teatro Colón: Silvia Bazilis, Cristina Delmagro, Violeta Janeiro, Alicia Quadri, Lidia
Segni, Eduardo Caamaño, Raúl Candal, Daniel Escobar, Gustavo Mollajoli, Alejandro Totto.
Primeros Bailarines invitados: Myrta Barvié, Liliana Belfiore, Natalia Bessmernova, Ekaterina Maximova, Na-
diezha Pavlova, Alexander Bogatyrev, Viacheslav Gordeiev, Vladimir Vassiliev,
Maestros internos y preparadores: Bruno D'Astoli, Renee Derks, Armando Di Giovambattista, Armando Fernán-
dez Arroyo, Carlos Malloyer, Aquiles Parise, Osvaldo Penna, Mario Perusso, Juan Protasi, Enrique Ricci, Horacio
Rogner, Glaudio Zorini, Elvio Suárez, Antonio Tauriello, Os(asWilenski.
Maestros internos y pianistas acompañantes de¡ Ballet: Héctor Carfi, José Arcángel Thomas, Lisardo Varela.
Musicógrafos: Juan Pedro Franze, Juan Andrés Sala, Pola Suárez Urtubey.
Instituto Superior de Arte de¡ Teatro Colón: Directora: Ana Lucía Frega.
Coro de¡ Instituto: Valdo Sciammarella.
Sopranos: María Amelia Alvarez, Elisa Brex, Cristina Carlin, Bárbara Carter, Greta Cicerchia, Martha Colalillo,
Susana Coppola, Africa De Retes, Ema Gaba, Ana María González, Liliana Guillaume, Angeles Gulin, Nuritza
Kassapian, Michele Lagrange, Ana María Marcó, Eva Marton, Martha Millán, lIka Paizy, Nelly Romanella, Arlene
Saunders, Luisa Sofía, Anna Tomowa-Sintow, Mabel Veleris, Mara Zampieri, Teresa Zylis-Gara.
Mezzosopranos y contraltos: Adriana Alba, Graciela Alperyn, Marilú Anselmi, Cristina Becker, Martha Blanco,
Lucía Boero, Liliana Borri, Estela Catalá, Inés Brewer, Aída Calamera, Adriana Cantelli, Bernarda Fink. Evelina
laccatuni, Elena Obratszova, Patricia Payne, Trudeliese Schmidt, Jocelyne Taillon, Tatiana Zlatar.
Tenores: Enzo Betti, Nicolás Cuttone, Guido De Kehrig, Alfredo DecalI, Plácido Domingo, Per Drewsen, Raúl
Giménez, Josef Hopperwieser, William Johns, Luis Lima, Horacio Mastrango, José Nait, Ernesto Palacio, Gian-
franco Pastine, Luciano Pavarotti, Carlos Pizzini, Dante Ranieri, Eduardo Sarramida, Vladimir Sherbakov, Libo-
rio Simonella, Alain Vanzó.
Bar(tonos: Jules Basti, Renato Bruson, Piero Cappuccilli, Eduardo Cogorno, José Crea, Luis Gaeta, Oscar Grassi,
Robert Massard, Gian-Piero Mastromei, Hans Gunther Nocker, Peter Christoph Runge, Vicente Sardinero, Oscar
Schiappapietra, Bruno Tomasel Ii, Ricardo Yost.
Bajos: Alejandro Alvarez de Toledo, Levon Boghossian, Omar Brandán, Víctor de Narké, Pino De Vescovi,
Eduardo Ferracani, Nicolai Ghiuselev, Walter Maddalena, Nino Meneghetti, Evgeni Nesterenko, José María Se
creto, Mario Solomonoff.
TEMPORADA OFICIAL 1982
TOSCA
Reparto
Escenario
ESCENARIO: Inspector General y Coordinación: Ricardo Celio Morales, Inspector General: Manuel Quintana.
Coordinador de Figurantes: Víctor A. Carpio.
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IVAMSA
ASISTENCIA MEDICA SOCIAL ARGENTINA S.A.
ES DIFERENTE
DEPARTAMENTO DE PROMOCION DEL TEATRO COLON: Jefe de Departamento: Eugenio Scavo Jefe de
División Prensa y Relaciones Públicas: Francisco D'Antonio
Asómese
al Taunus
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de¡ año.
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Sopranos: Martha Astegiano, Elida Canepa, María Caruso, María Corbacho, Alicia Dagnino, María Dolores Diaz,
Lidis Di Brigida, Mirna Donda, Carmen Fabiani, Maria Fontana, Susana Lahitou, Liana Liscano, Ana Luque,
Josefina Maldonado, Julia Inés Manzitti, Ana María Marcó, Felisa Marchiano, Mercedes Marrodan, Yolanda
Marsili, Martha Pizarro, María Cristina Revelli, Esther Suar, Chamitan Tomassian. María Vitale y Susana Zonda.
Mezzosopranos: María Ana Caniffi, Ana Canino, Alicia Cecotti, Magdalena Collado, Carmen Espinal, Livia
Foselli, Azucena Mancini, Martha Morero, Eva Rodriguez, Susana Rosales y Ana Ruanova.
Contraltos: María Luisa Anselmi, Celeste Aida Berrutti, Elvira lacattuni, Susana Karamanian, Nidia Ricardi,
Aura Sibel, Rosa Stanislavsky, Ludmila Svetloff y Norma Villa.
Tenores: Teófilo Adam, Garbis Adiamanian, Carlos Bengo)ea, Luis Bento, Juan Calvaruso, Luis A. Carlos, Lean-
dro Casco, Eduardo Ferreyra, Gregorio Gatti, Raúl Giménez, Pablo Guilbaud, Alberto Herrera, Julio César Hur-
tado, Renato Mangione, Ruperto Martinez, Juan Morales, Ricardo Ochoa, Dario Héctor Paggi, Walter Perretta,
Enrique Pezzo, Carlos Rivero, Gabriel Rodriguez, Oscar Ruiz. Andrés Said, Ale)andro Sewrjugin, Hugo Sorrenti,
Néstor Sosa, Manuel Terrizzano, Leopoldo Troise, Luis Veronelli y Adalberto Zito.
Bari'tonos: Pedro Alvarez, Carlos Flores, Alejandro Giménez, Filemón González, Edgardo Morales. Osvaldo Mu-
hoberac, Raúl Neumann, Carlos Poletto, Héctor Scaiola, Mario Atilio Segnini, Antonio Sinato.
Bajos: Mario Beneduce, Luis María Bragato, Armando Di Serio, Raúl Doce, Horacio Ferrare, Rodolfo Fossati,
José Galiñares, Julio García, Néstor Gilbert, José Gondra, Armando Miotto, Jorge Moncagatti, Juan Carlos Ortiz,
Julio César Palacios, Guerrino Panozzo y Luis Zonda.
Refuerzos Coro Estable Vicente Soldano, Cayetano Pitrella.
Coordinador del Coro Estable: José Bartolo.
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Rondas" para orqueste, el ballet
Recordad al Amor", la "Canzo-
MONTAJES EN ESCENA: Jefe Técnico de Producción: Enrique Bordolini Escenógrafo Coordinador: Fidel
Scillorre. Coordinador de Vestuario: Hugo De Ana. Jefe Taller Escenografía: José Bertolo. Segundo Jefe: Víctor
De Pila Jefe de Escultura: Ermando Bucci. Jefe de Maquinaria y Construcción: Antonio Cividanes. Segundo
Jefe: Aldredo Marroco. Jefe de Sastrería: Blanca Beatriz Ocampo Segundo Jefe: Renato lerfino. Jefe de Utile-
ría: Atilio Caputo. Segundo Jefe: Oscar Araujo. Jefe de Maquillaje y peluquería: José María Angelini Segundo
Jefe: Ernesto Ferreiro Jefe de Luminotecnia: José Luis Fioruccio. Segundo Jefe: Héctor Parra Jefe de Zapa-
tería: Alfredo Di Salvo. Segundo Jefe: Juan Garofalo Jefe de Tapicería: Manuel Camiña. Segundo Jefe: Oscar
E. J. Rodríguez. Jefe de Taller de Pintura y Artesanía Teatral: Ana Natalia. Laboratorio Fotográfico: Miguel
Micchiche. Jefe de Grabación y Video: Rolando Torres. Segundo Jefe: Armando Rodniguez Jefe de Calefac-
ción: Teófilo Hostetler. Segundo Jefe: Osvaldo Bañato.
Finalmente
JORDACHE- en Argentina
FLORIDA 688
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hert y años rriás tarde "Come le foglie" "una comedia
sobria, mesurada, púdica, llena de significaciones, de
cosas no reveladas", al decir de¡ crítico Silvio D'Amni-
co. Estas comedias gozaron de gran popularidad hacia
Libretista, autor dramático y periodista italiano nacido fines y comienzos de siglo, particularmente por la
en Casteli' Arquato (Piacenza) el 9 de mayo de 1857. gran difusión que les dieran las grandes actrices de la
Forrnó parte de¡ grupo conocido como "Scapigliatura época, la aristocrática Tina Di Lorenzo, entre las más
lombarda y se inició en el periodismo desde las afamadas.
columnas de "II Corriere della Sera" de Milán. En esos Hoy el nombre de Giacosa es solamente recordado por
años escribió sus primeras obras dramáticas. haber colaborado con Luigi Illica en los libretos de tres
A partir de 1886 dio comienzo a su actividad libretfs- de las óperas más célebres de Giacomo Puccini "La
tica, el aspecto más elocuente y perdurable de su rica Bohéme", "Tosca" y "Madama Butterfly" Giuseppe
personalidad literaria, donde se ponen altamente de Giacosa se desempeñó asimismo como profesor de
manifiesto el equilibrio narrativo, el sentido dramá- arte dramático en el Conservatorio de Milán. Su falle-
tico y en particular una versificación eminentemente cimiento se produjo en su ciudad natal, el 2 de se-
musical. En colaboración con Giuseppe Giacosa es- tiembrede 1906.
cribió los libretos de "La Boheme", "Tosca" y "Ma-
dama Butterfly" de Giacomo Puccini.
Al margen de estos tres títulos, hoy celebérrimos,
Luigi Illica colaboró con otros importantes músicos
italianos, muchos de ellos vinculados a la joven escuela
que renovara en gran parte los lineamientos estéticos
de¡ teatro cantado de esa nacionalidad.
Entre los numerosos libretos escritos por Illica se cuen
tan los siguientes, entre los que figuran los tIto los más
difundidos de¡ melodrama verista Spiro Samara (II
vasallo di Szigeth - 1889), Alfredo Catalani (La Wally
1892), Alberto Franchetti (Cristoforo Colombo - 1892
y Germania - 1902). Antonio Smareglia (Nozze ls
triane - 1895), Umberto Giordano (Andrea Chenier
1896 y Siberia - 1903). Franco Alfano (La fonte di
Enschir - 1898 y II Principe Zilah - 1907), Pietro
Mascagni (Iris . 1898, Le Maschere - 1901 e Isabeau
1911), Pietro Floridia (La Colonia Libera - 1899)
Héctor Panizza (Medioevo Latino - 1900), Edoardc
Mascheroni (Lorenza - 1901 y La Perugina - 1909)
Italo Montemezzi (Hellera - 1909).
Luigi Illica falleció en las cercanías de Piacenza el 1
de diciembre de 1919.
GIUSEPPE GIACOSA
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;rios más tarde, nr, 1972, fue llarriada por Christoph von Dohnáriyi, en aquel entonces
1 imector de la Opera del Estado de Francfort para integrar el elenco estable de ese Tea.
ru, cargo que mantuvo hasta 1976. Durante esos años intervino como artista invitada
.ii las óI)eríJs de Berlin, Viena, Munich, Ginebra, Zunich, Bruselas, Florencia y otras.
"debut" en el Metropolitan de Nueva York se produjo en 1977 en Los Maestros
Cantores de Nuremberg" y en la Opera de Sari Francisco en "Aida" y "Electra" Inter.
protó los papeles de Venus y Elisabeth en "Tannháuser" en los Festivales de Bayreuth
1977 y 1978.
Actuó en La Scala de Milán en "El Castillo de Barba Azul", de Bartok y en Hamburgo
"Manon Loscaut" junto a Plácido Domingo.
Entre sus próximos compromisos figuran actuaciones en Chicago en "Andrea Chenier"
con Plácido Domingo, en Manila, junto al mismo tenor, "Tosca". "II Trovatore" en Ham-
burgo y Viena. "Andrea Chenier" en La Scala y "La Gioconda" y "Fidelio" en el Metro-
politan de Nueva York.
En su repertorio figuran, entre otras obras, "Manon Lescaut", "Tosca", "Simón Bocca-
negra", "Falstafi", "Eugen Oneguien", "Guillermo Teil", "Attila", "Los Maestros Can-
tores", "Lohengrin". "La Walkyrio", "Tannhauser, "La Forza del destino", "Un Bailo
in maschera", "Don Giovanni", "II Trovatore", "Otello", "Electra" y "La mujer sin
sombra".
En 1979, hizo su presentación en el Teatro Colón, interpretando "Lohengrin" y "La
irujer sin sombra".
e puede decir que la carrera internacional de Plácido Domingo se inició luego de su pre-
sentación en el Metropolitan de Nueva York, en 1968, en el "rol" de Maurizio en "Adria-
'la Lecouvrour", obteniendo un extraordinario éxito de público y crítica. A partir de en-
onces cantó en cinco temporadas consecutivas 15 papeles de primera línea, entre ellos,
Alfredo Germont, Radamés, Don Alvaro, Cavaradossi el Duque de Mantua,
)ori José y los "roles" protagónicos en "Don Carlos", "Ernani", "Fausto" y "Los cuen-
'os de Hoffmann". Plácido Domingo nació en Madrid y posteriormente se trasladó a Mé-
ico donde inició sus estudios de piano. Su vocación inicial fue la de dedicarse a la direc-
ción orquestal, disciplina que abandonó luego por el canto, pero como él mismo declara
forma parte aún de sus preferencias. Su "début" se realizó en la Opera Nacional de Méxi-
co, interpretando el personaje de Alfredo de "La Traviata". Ese mismo año, 1961 cantó
junto a Joan Sutherland "Lucia de Lammermoor" en la Civil Opera de Dallas. Después
de dos años en la Opera de Tel Aviv, volvió nuevamente a Nueva York para inaugurar la
New York City Opera con "Don Rodrigo", de Ginastera. Durante varios años consecuti-
vos inauguró la temporada del Metropolitan. En 1972 cantó por primera vez en el Covent
Garden y en 1973 en la Opera de Paris. Su presentación en Buenos Aires, se llevó a cabo
en 1972 en "La Forza del Destino", retornando en 1979, para actuar en "La Fanciulla
del West". Plácido Domingo vuelve al Teatro Colón para inaugurar la temporada 1982
con la ópera "Tosca",
Plácido Domingo realiza una intensa labor discográfica, lo que no le ha impedido en es-
tos últimos años dedicarse también a la dirección orquestal.
El tenor argentino Luis Lima, efectuó sus estudios de canto con Carlos Guichandut y
Alfredo Bontá en Buenos Aires y bajo la dirección de Gina Cigna en Italia.
Su "debut" se efectuó en Lisboa en representaciones de "Madama Butterfly", a las
.iue siguieron reposiciones de "Cavalleria Rusticana". Rápidamente, se sucedieron sus
.,ctuaciones en los principales teatros líricos de Alemania, entre otros, las óperas de
\lainz, Stuttgart y Munich.
Luego de su celebrada presentación en Nueva York en la versión de concierto de
'Gemma di Vergy" de Donizetti, protagonizada por Monserrat Caballé, en el Car-
negie Hall, ha participado en numerosas ejecuciones de esta obra en Paris y Barcelc'na.
TEL QEPECHO DI
Ñ! &AN TELMO
Un restaurante
distinto en un
evocador y apacible
lugar de
Buenos Aires.
Nació en llulta e inició sus estudios musicales en nuestro país; fue alumno de¡ Instituto
Superior de Arte de¡ Teatro Colón, en donde estudió con Hina Spani y Roberto Kins-
ky entre otros, perfeccionándose luego con Arturo Wolken. Hizo su debut como Sil-
vao en "Un Bailo in Maschera". En 1962 comenzó su carrera internacional presentándose
'n Lisboa en "Simón Boccanegra". A partir de ese momento actuó en todos los teatros
liricos de¡ mundo. Scala de Milán, Covent Garden de Londres, Operas de Viena, París
y Hamburgo y muchos otros, y desde 1969 en que se presentó por primera vez en la
Opera de Viena, sigue en forma periódica integrando los elencos de dicho teatro.
Gian-Piero Mastromei participó en los festejos celebratorios de¡ centenario de
que tuvieron lugar en Verona. Tiene en su repertorio más de 100 óperas, incluyendo va-
rios títulos de cámara, en los que intervino integrando la Opera de Cámara de¡ Teatro
Colón Desde su radicación en el exterior actúa casi todos los años en el Teatro Colón
que lo ha contratado para el "rol" protagónico de "Falstaff" durante el corriente año.
Además de haber recibido numerosas distinciones en mérito a su labor interpretativa,
le fue otorgada en 1971, en México, la Medalla de Oro al mejor cantante de la tempo-
rada por su actuación en "Macbeth" de Verdi, y recientemente le ha sido otorgada la
plaqueta "Ettore Bastianini", galardón destinado a los mejores barítonos de la actua-
lidad.
[1
Bruno TomaseHi Oscar Grassi Luis Gaeta
La concepción escénica de "Tosca" que vere- yo era todavía asistente de aquél, Domingo
mos hoy no impedirá, espero, a los espectado- hacía su "debut" en Italia. Ese espectáculo
res comprender las razones fundamentales de sigue siendo todavía el paradigma de lo que de-
una "régie" que tiende a subrayar la soledad del biera hacerse más a menudo en ópera si se
artista cuando no se aviene a aceptar los condi- tuviera el coraje necesario; lograr aislar al can-
cionamientos del pensamiento y las lirnitacio- tante en un espacio en el cual él y la luz —el
nes de la libertad. La "Tosca" que en 1975 hici- fenómeno visible más cercano a la música— sean
mos en la Scala de Milán con Plácido Domingo los únicos protagonistas. Es lo que he intentado
—la actual será la cuarta en 12 años que hace- hacer con esta edición de "Tosca" Bastará que
mos con este artista—, fue, excepcionalmente, el público de¡ Colón identifique en las masas
representada sin decorados a raíz de problemas oscuras creadas por los fondales negros los
técnicos insuperables. El hecho de que los in- "muros" —físicos e ideológicos— que se oponen
térpretes, aislados en un espacio desnudo pero a la expresión de la libertad. No sólo los
cargados de una gran tensión escénica cons- "muros" verdaderos de la Roma del Ochocien-
truida a través de numerosos ensayos actuarán tos, sino también los otros, invisibles, que se en-
como si los decorados existieran, hizo que la ve- cuentran en el oscuro camino de la atormentada
lada alcanzara un éxito memorable. Ese éxito vida contemporánea, como si fueran una barre-
me ha impulsado ha retomar hoy el camino de ra ante la cual se desvanecen todos los sueños.
una descarnada desnudez que fue la enseñanza
de base de mi maestro Jean Vilar. En su "régie"
del "Don Carlos" de Verona, en 1969, cuando Piero Faggioni
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Autógrafo musical con
el tema de Scarpia.
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TOSCA
El estreno de 'Le Villi", realizado el 31 de mayo de 1884 en el Teatro Dal Verme de Milán, señaló el comienzo
de la carrera teatral de Giacomo Puccini. La ambientación romántica y el mundo de leyenda --lindante por mo-
mentos con la fantasía de Heme o de Gautier— que emanaban de la juvenil partitura, filaron en forma más que
promisoria los lineamientos principales del estilo pucciniano, caracterizado ya por un melodismo franco y es-
pontáneo y un sentido musical de noble ascendencia.
"Edgar" drama lírico en cuatro actos, con libreto de Ferdinando Fontana, inspirado a su vez en un sombrío
relato de Alfred de Musset, no alcanzó en 1889 el éxito esperado en el Teatro Alla Scala de Milán, escenario que
cinco años antes había consagrado al joven músico luqués, con trece representaciones de 'Le Villi", dirigidas por
Franco Faccio. Cuatro años más tarde "Manon Lescaut", dada a conocer en el Teatro Reggio de Turin, afirma-
ba aún con mayor elocuencia la personalidad del compositor, triunfo rotundo acrecentado por "La Bohéme",
revelada en 1896 desde el mismo escenario por Arturo Toscanini.
Los primeros pasos de la carrera teatral de Puccini, se desarrollaron paralelamente con los éxitos iniciales de la
llamada "escuela verista" o "nueva escuela", a la cual se ha vinculado muy a menudo su nombre. "Cavalleria
Rusticana" de Pietro Mascagni inauguraba en 1890 esta nueva expresión del teatro lirico peninsular, que daría
luego, entre otros frutos: '1 Pagliacci" y "La WaIly" (1892), "Andrea Chenier" (1896) y "Fedora" (1898)
Mascagni Giordano, Leoncavallo y Cilea, ilustraron hasta principios de la segunda década del nuevo siglo, junto
al genio acrisolado de Giacomo Puccini, las manifestaciones más relevantes de esta tendencia estética, cuya ini-
ciación según afirma Mario Rinaldi, tuvo origen con el estreno de "Carmen" de Georges Bizet en 1875.
En Francia el realismo literario de Emile Zola encontró su equivalente musical en Alfred Bruneau, quien a partir
de "Le Réve" (1891) llevó repetidamente al teatro cantado diversos motivos del autor de "Germinal". En 1900
Gustave Charpentier consolidaba los ideales del "verismo" francés con el estreno de "Louise", vibrante evocación
lírica del París cotidiano. La idea de componer una ópera basada en "La Tosca" de Victorien Sardou, al parecer
le fue sugerida a Puccini por Ferdinando Fontana y se remontaría al año 1889, luego de una serie de representa-
ciones de la obra ofrecidas por Sarah Bernhardt en el Teatro de¡ Filodramatici de Milán. El 7 de mayo del mismo
pienso en "Tosca". . . le ruego recabar la autorización de
año, Puccini escribía a su editor Giulio Ricordi "...
Sardou. . . en ese drama veo la ópera adecuada para mi temperamento.
El proyecto de "Tosca" concebido antes de "Manon Lescaut", fue pronto desechado ante la creación de la nueva
obra que rápidamente afirmaría el nombre de Puccini, como continuador de las grandes tradiciones líricas del
ochocientos italiano. "No sabemos por qué el proyecto fue abandonado —recuerda Fedele D'Amico— pero lo
cierto es que contrariamente a cuanto se había creído hasta hace algunos años, no fue abandonado tan pronto."
Mario Morini ha encontrado en los epistolarios de Luigi Illica otros antecedentes más valederos. Entre esa nueva
documentación se descubre que el 15 de diciembre de 1891, lllica estaba ocupado por encargo de Ricordi en la
preparación de un libreto para Puccini, tomado del drama de Sardou. El músico debió abandonar el proyecto en
1892, ya que'en e) mes de enero del año siguiente, el poeta dirigiéndose a Ricordi le señalaba que "la inestabili-
dad de Puccini no es cosa nueva. Recuerdo el entusiasmo por 'Tosca'. ¿Y luego? No he tenido que decirle que la
'Tosca' no le gustaba más".
Recién en 1896, luego de la afirmación de "La Bohéme", el músico volvió a pensar seriamente en el drama de
Sardou Mientras tanto el libreto, esbozado por Illica, siempre mediante las directivas de Ricordi, pasó a Alberto
Franchetti, ya acreditado por el buen éxito de "Asrael" y "Cristóforo Colombo". El 5 de enero de 1894, Illica
escribía una vez más a Ricordi informándole que el libreto, ya aprobado por el dramaturgo francés, había sido
entregado a Franchetti. En el mes de octubre Illica y Franchetti se dirigieron a París para someter el texto defi-
nitivo a Sardou Se cuenta que Verdi, presente en ese encuentro, tuvo palabras de elogio para el trabalo de Illica,
entusiasmándose con un monólogo de Cavaradossi en el tercer acto, antes del fusilamiento, una especie de him-
no a Roma, al arte y a la vida, del cual no existen trazas en el drama original. Pero lo cierto es que tras diversas
alternativas Franchetti desistió del compromiso y el libreto, ahora con la incorporación de Giuseppe Giacosa, fue
reestructurado para entregarlo a Puccini, quien propuso modificaciones sustanciales, según el concepto que lo
guiaba para sus realizaciones escénicas.
Hacia fines de enero de 1899, durante una visita efectuada a Sardou, Puccini deló perfectamente aclarados los
puntos de vista concernientes a la transposición lírica del intenso drama, que poco después consagraría definitiva-
mente el arte y la estética del compositor ante todas las audiencias del mundo.
En ese encuentro los diversos conceptos fueron tratados con mayor firmeza tanto por parte del dramaturgo
como del compositor. Puccini insistía en un final sin la muerte de Tosca, una especie de escena de la locura mo-
, gran
derna en la cual la protagonista, como en una alucinación, deliraba sobre el cadáver del amado. Sardou, "el
ra
arquitecto de construcciones dramáticas" —como lo define el crítico Carlo María Pensa— exigia que la ópe
terminara con la muerte de la heroína. Puccini trató de oponerse, pero finalmente debió plegar su moderno
sentido del teatro a la "routine" que defendía el aguerrido conservadorismO de Sardou. "Tosca" había sido
modelada para Sarah Bernhardt, con técnica, situaciones, gestos y actitudes consustancíados con su arte. La gran
trágica mantenía aún la obra en repertorio y al modelo fijado por su interpretación respondio toda una pleyade
de grandes actrices que la pasearon por el mundo en todos los idiomas imaginables. En esta oportunidad gano
Giacomu PuLLini cri 1900 ctorn Sjrdo
El Libreto
El dramaturgo Victorien Sardou (1831-1908), cuyas obras gozaron de tanta popularidad y difusión en el mun-
do artístico de fines y principios de siglo, colaboró en algunas oportunidades con músicos franceses para la rea-
lización de óperas tomadas de argumentos propios, recordándose entre las más conocidas "Piccolino" de Gui-
raud (1876), "Patrie" de Palhadilhe (1886) y "Theodora" de Leroux (1907)- En Italia, otras obras suyas también
fueron llevadas a la escena lírica. "Rabagás", por Niccola De Giosa, en 1882 y "Fedora" por Umberto Giordano,
en 1898.
Toda una pléyade de famosas actrices: Sarah Bernhardt, Eleonora Duse, Rélane, María Tubau, Teresa Mariani,
Virginia Reiter, Jane Hading, Tina Di Lorenzo, Clara della Guardia, Lyda Borelli y María Melato, sin olvidar a
nuestra Blanca Podestá, que lo hiciera allá por la década del treinta, animó el gran repertorio de Sardou, que
reinó soberanopor más de sesenta años, a partir de 1860, compartiendo durante largos años la predilección de
intérpretes y audiencias con el repertorio post romántico de Emile Augier, Eugéne Labiche, Alexandre Dumas,
padre e hijo, Georges Ohnet, Edouard Pailleron y Octave Feuillet. Sarah Bernhardt, la célebre trágica francesa,
para quien Sardou escribió "Fedora", "Thermidor", "Theodora" y "La Sorciére", dio a conocer "La Tosca ' en
el Théátre de la Porte Saint-Martin de París, el 24 de noviembre de 1887.
El teatro de Sardou que comprende cerca de sesenta títulos entre dramas históricos y modernos, vaudevilles y
comedias satíricas o brillantes, ha sido profusamente analizado por críticos y estudiosos del arte teatraL El
italiano Silvio D'Amico, señala en su "Historia del Teatro" que la obra de Sardou presenta una procesión multi-
color de deslumbrantes pretextos, que dieron mediante medio siglo a actores y actrices de toda Europa y Amé-
rica, la ocasión de mantener en suspenso a las plateas, ansiosas o risueñas, ante un torbellino de innumerables
problemas, choques, accidentes, equívocos, aventura, holocausto, venganza, gritos de pasión, golpes de la fata-
lidad, embrollos cómicos, catástrofes luctuosas, con el concurso de todas las situaciones escénicas y las más des-
lumbrantes sorpresas a través de todas las épocas de la historia.
Más adelante el gran hombre de teatro señala que hábil y cuidadoso director de sus obras, que llevaba a escena
con extraordinaria puntillosidad. Sardou ha creado más que personales papeles para los actores. No ha construido
drama sino trama. Las comedias y dramas de Sardou, son frescos pintados a la buena de Dios con colores que bri-
llan agradablemente durante algunas horas y luego desaparecen reabsorbidos por el enyesado que recobra su
blancura inicial.
El intenso contenido dramático de la acción, la notable ciencia teatral de Sardou y su habilidad en el manejo de
personajes y situaciones confieren a esta obra, de fuertes tintas melodramáticas y vibrante aliento, una teatrali-
dad de alto vuelo, cualidad que la hiciera popular y aplaudida en el mundo entero. Los tres personales centrales
están admirablemente delineados: la figura de Floria Tosca es eminentemente lírica en sus cambiantes matices,
en sus arranques de celos y en sus expresiones de alegría o de dolor. El barón Scarpia, cínico y tortuoso en sus
deseos e intenciones, dominante y brutal en la acción rápida y violenta, es uno de los personales más notables
del teatro de Sardou y tal vez de todo el teatro de su época. En la figura de Mario Cavaradossi se observa un
lejano parentesco con los héroes de Byron o Victor Hugo, a quien no son tampoco ajenos los sentimientos del
joven Werther y los ideales volterianos, heredados de su padre,
Giacorno Puccini en 1900 Victorien Sardou
El Libreto
El dramaturgo Victorien Sardou (1831-1908), cuyas obras gozaron de tanta popularidad y difusión en el rri.jn
do artístico de fines y principios de siglo, colaboró en algunas oportunidades con músicos franceses para la rea-
lización de óperas tomadas de argumentos propios, recordándose entre las más conocidas "Piccolino" de Gui.
raud (1876), "Patrie" de Palhadilhe (1886) y "Theodora" de Leroux (1907). En Italia, otras obras suyas también
fueron llevadas a la escena lírica - "Rabagás". por Niccola De Giosa, en 1882 y "Fedora" por Umberto Giordano,
en 1898.
Toda una oléyade de famosas actrices: Sarah Bernhardt, Eleonora Duse, Rélane, María Tubau, Teresa Mariani,
Virginia Reiter, Jane Hading, Tina Di Lorenzo, Clara della Guardia, Lyda Borelli y María Melato, sin olvidar a
nuestra Blanca Podestá, que lo hiciera allá por la década del treinta, animó el gran repertorio de Sardou, que
reinó soberano por más de sesenta años, a partir de 1860, compartiendo durante largos años la predilección de
intérpretes y audiencias con el repertorio post romántico de Emile Augier, Eugéne Labiche, Alexandre Dumas,
padre e hijo, Georges Ohnet, Edouard Pailleron y Octave Feuillet. Sarah Bernhardt, la célebre trágica francesa,
para quien Sardou escribió "Fedora", "Thermídor", "Theodora" y "La Sorciére", dio a conocer "La Tosca ' en
el Théátre de la Porte Saint-Martin de París, el 24 de noviembre de 1887.
El teatro de Sardou que comprende cerca de sesenta títulos entre dramas históricos y modernos, vaudevilles y
comedias satíricas o brillantes, ha sido profusamente analizado por críticos y estudiosos del arte teatral. El
italiano Silvio D'Amico, señala en su "Historia del Teatro" que la obra de Sardou presenta una procesión multe
color de deslumbrantes pretextos, que dieron mediante medio siglo a actores y actrices de toda Europa y Amé-
rica, la ocasión de mantener en suspenso a las plateas, ansiosas o risueñas, ante un torbellino de innumerables
problemas, choques, accidentes, equívocos, aventura, holocausto, venganza, gritos de pasión, golpes de la fata-
lidad, embrollos cómicos, catástrofes luctuosas, con el concurso de todas las situaciones escénicas y las más des-
lumbrantes sorpresas a través de todas las épocas de la historia.
Más adelante el gran hombre de teatro señala que hábil y cuidadoso director de sus obras, que llevaba a escena
con extraordinaria puntillosidad. Sardou ha creado más que personajes papeles para los actores. No ha construido
drama sino trama. Las comedias y dramas de Sardou, son frescos pintados a la buena de Dios con colores que bri-
llan agradablemente durante algunas horas y luego desaparecen reabsorbidos por el enyesado que recobra su
blancura inicial.
El intenso contenido dramático de la acción, la notable ciencia teatral de Sardou y su habilidad en el manejo de
personajes y situaciones confieren a esta obra, de fuertes tintas melodramáticas y vibrante aliento, una teatrali-
dad de alto vuelo, cualidad que la hiciera popular y aplaudida en el mundo entero. Los tres personajes centrales
están admirablemente delineados: la figura de Ebria Tosca es eminentemente lírica en sus cambiantes matices,
en sus arranques de celos y en sus expresiones de alegría o de dolor. El barón Scarpia, cínico y tortuoso en sus
deseos e intenciones, dominante y brutal en la acción rápida y violenta, es uno de los personajes más notables
del teatro de Sardou y tal vez de todo el teatro de su época. En la figura de Mario Cavaradossi se observa un
lejano parentesco con los héroes de Byron o Victor Hugo, a quien no son tampoco ajenos los sentimientos del
joven Werther y los ideales volterianos, heredados de su padre.
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LA MUSICA
La intuición teatral de Puccini, evidenciada ya notablemente en "Manon Lescaut" y en "La Bohéme", halló en
"Tosca" terreno propicio para su manifestación total. Este drama lírico, equilibrado en su contenido escénico
y en su unidad musicial, es la justa afirmación de un "verismo" atemperado, que aún en las situaciones más in-
tensas logra mantenerse en los límites de un sobrio dramatismo, excluyendo toda exteriorización ajena al lógico
desarrollo de la trama.
La partitura, de notable fuerza expresiva, con finales de acto admirablemente logrados, se subordina minucio-
samente a la acción, subrayando elocuentemente la palabra cantada o proyectándose en una línea vocal de rica
y tradicional ascendencia.
Breves compases de introducción preparan la entrada de Angelotti, cuyas recelosas frases son seguidas por la apa-
rición del Sacristán, notablemente caracterizado en el comentario orquestal. Sigue la romanza "Recondita ar-
monia", bella inspiración pucciniana, en la cual Cavaradossi compara poéticamente la belleza de su amada con
la imagen que idealiza su fantasía de artista. El rápido diálogo entre Angelotti y Cavaradossi se interrumpe con
la llegada de Tosca, cuya presencia se manifiesta inmediatamente en la fluidez del nostálgico cantable. "Non la
sospiri la nostra casetia", y en el amplio y sereno lirismo del dúo "Qual occhio al mondo". Tras un nuevo e
inquietante diálogo que sostienen Angelotti y el pintor, reaparece el Sacristán, acompañado por los cantores que
exteriorizan alborozados la alegría que les brinda la próxima celebración religiosa. La entrada de Scarpia, de
intenso carácter, la inquietud del Sacristán ante las incisivas preguntas del Barón y el regreso de Tosca, que
pronto se resuelve en un melifluo "duettino" rubricado por una intensa frase de la protagonista, de poderoso
aliento y profunda fuerza dramática, confieren especial interés a toda esta escena. El monólogo de Scarpia du-
rante la ceremonia, con la elocuencia de su amplio "cantabile" y la solemne expansión del Te Deum, cierran
majestuosamente el primer acto.
El segundo acto se inicia con una breve introducción, seguida por el gran solo de Scarpia "Ella verrá, - . per amor
del suo Mario". Las escenas siguientes: diálogo de Scarpia y Spoletta y la entrada de Cavadarossi, están notable-
mente elaboradas tanto en el canto y en la declamación lírica como en el acompañamiento orquestal. Sinuosas
las preguntas de Scarpia; desafiantes las respuestas del pintor, mientras se oye a través de la ventana la cantata
y la voz de la artista. El diálogo en primer plano, nervioso y dramático, contrasta con el hermoso coro interno,
en un alarde de técnica y habilidad que hacen de esta escena uno de los momentos más interesantes de toda la
obra. La entrada de Tosca precede a la escena de la tortura, con la desesperada confesión de la protagonista y
el valiente "Vitioria", de Cavaradossi, grito de rebelión de vibrante y digna fiereza. Un nuevo "cantabile" de
Scarpia "Giá mi dicon venal", realizado sobre un suntuoso fondo orquestal, y la célebre plegaria "Vissi d'arte,
vissi d'amore" —sublime conjunción de artista y de mujer— y el regreso de Spoletta en busca de las siniestras ór-
denes del tirano, preparan en notable gradación dramática la escena final, donde la orquesta trasunta en sus me-
nores detalles el violento acontecer de la acción dramática. El acto se cierra con un comentario orquestal, lleno
de originalidad tanto en su encadenamiento armónico como en la instrumentación, logrando una atmósfera de
trágica, amenazante serenidad.
U ira ir rigrr it ca ¡ o t roducc iórr orqu iist al rol 1 ja la (1 rá farra siiron dad do jo arr ariocer roma no. Uri nostálgico canto
do pjlStOr, el repicar do los distintas canripurras do la Ciudad Eterna, a lat que se une riego la voz seóera de la
carripairu rrioyor do San Pudro y la presencia, un la orquosta, del terna central del canto de CavarFidossr, conf igu-
rail oír, r,ior,ionto sinfónico do adecuada arribientación, fragmento que Puccini ha sentido y expreodo con admi-
rabIo rriai,striu La rorrijin/a de Cavaradossi " E lucevon le stelle", do nostálgicas reminiscencias amorosas, se
uxpande oir la bella frase 'O dolci haci, o ljnguide carozio", motivo que ha contribuido a fijar la gloria de
Puccini a través do una irrelodia de irresistible efecto emocional. Después del drarnrático relato de Tosca sigue el
intenSO (hO, donde aún pueden adrnirarse dos fragrTrentos de serena noblota el poético cantable "O dolci
moni", y la apasionada frase "Amaro sol per te mora jI moriro". La escuna final, rápida y concisa, rubrica con
acer tos mnusii:jliis la cu Im mación de la tragedia.
Juan Andrés Sala
J1
11U11 IIItIffl.
J. A. S.
TEÍTRO COLON
5ran Compañia Lírica Italiana
L' AliTuO y lUN A
MARTES DE JUNIO
TOSCA
La ira, representación de Tosca' en el
Teatro Colón (16-Vl-1908).
_--
(p l i- t.A ()FER
ACTO PRIMERO: Iglesia de San Andrés del Valle. ACTO SEGUNDO: Cámara de Scarpia
en el Palacio Farnese
Un preso político llamado Angelotti, hermano de la
marquesa Attavanti, se ha evadido de la cárcel y se El Barón combina sus siniestros planes para conse-
refugia en la capilla de su familia. El sacristán, cre- guir a Tosca. La artista canta aquella noche en la fies-
yendo que ha llegado el pintor Mario Cavaradossi, se ta, y Scarpia le envía una orden para que se pre-
presenta llevando algunas provisiones para el artista, sente El pesquisa Spoletta ha informado a su jefe que
que trabaja en la iglesia. Efectivamente, Caravadossi en el registro efectuado en la "villa" de Cavaradossi
no tarde en llegar. Descubre un gran lienzo, en el que no pudo encontrar al prófugo, pero en cambio se halla
pinta a la Magdalena, y se dispone a su tarea cotidia- detenido el pintor como encubridor presunto. Con-
na, pero antes dedica un recuerdo a su amante, la ducido el preso ante Scarpia, responde negativamente
cantante Floria Tosca. al interrogatorio. Pero aquél es un lugar de lágrimas,
Cuando sale el sacristán, Angelotti, amigo del pintor, agrega Scarpia con acento sombrío, y dirigiéndose
reaparece, y refiere su fuga a Cavaradossi, imploran- hacia la ventana abierta, por la que se oye la música
do auxilio. El breve diálogo es interrumpido por la de la fiesta, la cierra violentamente.
llegada de Tosca. Grande es el amor que liga a los dos Interroga nuevamente a Cavaradossi, quien siempre
jóvenes artistas, pero una sombra de celos angustia niega con energía. Entonces entra Tosca, extrañándo-
un momento a Floria; en la imagen que Pinta Mario se al ver allí a su amante, y éste le advierte en voz
descubre un cierto parecido con la marquesa Atta- baja que no descubra el regufio de Angelotti. Cavara-
vanti. Cavaradossi la tranquiliza, y cuando se queda dossi es llevado a una cámara contigua. Scarpia se que-
solo, vuelve a presentarse Angelotti, al cual promete da solo con Tosca, procurando a la vez consuitarla
todo su apoyo, ofreciéndole un escondite en su propia y descubrir el asilo de fugitivo, que Floria declara igno-
"villa". Retumba un cañonazo. La evasión del pri- rar. Pero los gritos de su amante la horrorizan. El
sionero ha sido advertida y Angelotti huye precipi- pintor ha sido sometido al tormento para que confiese,
tadamente, acompañado por Cavaradossi. y Cavaradossi, con heroísmo de mártir, sostiene su
El sacristán, seguido de cantores, anuncia una derro- negativa. Tosca resiste cuanto puede y Scarpia, con
ta del ejército de Bonaparte, feliz acontecimiento implacable ferocidad, ordena que se insista en el tor-
que Roma celebrará con un Tedéum. Los jóvenes mento. Con el alma desgarrada, enloquecida de dolor,
se regocijan, pero su alegría es interrumpida por la Tosca dice al fin dónde se esconde Angelotti.
llegada del Barón Scarpia, jefe de la policía y gober-
Cavaradossi, casi desmayado, con la frente ensangren-
nador de Roma, quien reprende severamente a los
tada por las cuñas, es traído por los esbirros, y al saber
que alborotan así en la Casa de Dios.
que Floria delató a su amigo, la maldice lleno de deses-
Scarpia sospecha que Cesare Angelotti se ha refu-
peración. En aquel instante se anuncia un grave su-
giado en la iglesia. Pregunta al sacristán, quien pinta
ceso Bonaparte 'ha logrado una gran victoria. Cavara-
el cuadro presente, y penetra en la capilla de los
dossi, reanimado con ferviente entusiasmo, exclama
Attavanti, descubriendo por ciertos indicios que
que la libertad avanza para derribar a los tiranos, e
allí se ocultó alguien. El cesto de provisiones traído
increpa fieramente al verdugo de Roma, mientras los
para Cavaradossi, y que éste entregó a su amigo, lo
esbirros se llevan por la fuerza al heroico pintor.
delata. En su registro Scarpia halla también un aba-
Scarpia se complace en anunciar a la aterrada Tosca
nico olvidado por la dueña de la capilla. Scarpia
la próxima ejecución de su amante. Floria se siente
galantea a la amante del pintor, que regresa en bus-
desfallecer de sufrimiento; pero el perverso Scarpia
ca de Mario. El astuto Scarpia aprovecha la ocasión
agrega que ella puede salvar todavía al condenado a
para despertar los celos de Tosca: su amante la en-
muerte; el precio no es más que el consentimiento
gaña, y como prueba le muestra el abanico descu-
de la bella artista a los deseos del Barón. Scarpia llama
bierto. Floria, muy angustiada, sin escuchar las ama-
a Spoletta y le ordena que el preso sea ajusticiado in-
bles palabras que le dirige Scarpia, sale presurosa.
mediatamente. El lejano redoble de un tambos es señal
Ella será también vigilada a fin de descubrir inme-
que se prepara el cadalso. Tosca, en la angustia extre-
diatamente el paradero de Cavaradossi. El Tedéum
se celebra con pompa y esplendor. Entre tanto, ma, para salvar a su amado, consiente al fin, aceptando
el sacrificio que le impone con tan refinada cueldad
Scarpia sueña con los encantos de Tosca, que le
el tirano aborrecido. Al acceder tan dolorosamente,
hacen olvidar a Dios.
exige la inmediata libertad de Cavaradossi. Pero Scar-
pia dice que deberá simularse la ejecución y da nuevas
órdenes a Spoletta para que se guarden públicamente
las apariencias. Angelotti, que se suicidó al ser descu-
bierto, será colgado muerto en la horca, y Cavaradossi
será fusilado. . . simultáneamente, según se realizó con
el conde Palmieri, Spoletta comprende perfectamente
lo que quiere ordenar su jefe y parte enseguida. Toda-
llevado a una casarriata y en espera rin la ejecución,
vía Tosca Impone otra condición un salvoconducto
se entrega a sus dulces y tristes recuerdos, que llevan
para poder bu ir (ron su ariiiiflte.
la (Jns(mr4ieración a su alrria. Pero tanto dolor se trueca
M immritrils escribe el Barón Tosca se fija en un afilado
en algr(a e inmensa felicidad. Tosca llega, provista
c:ucfiillo que está sobre la mniuSO en que cenaba Scarpia,
del salvoconducto, y refiere a su amante lo corite-
y lo torna, ocultándolo dot?as de su espalda. El tirano
cido su indulto y la muerte del feroz tirano. El fusi-
su dirige hacia ella, y creyendo poseerla al fin, abre los
lamiento será simulado. Cavaradossi sabrá caer con
brazos para ctrñ rl a rime i hiendo lina puñalacta en nl co -
arte, corno Tosca en escena. Luego quedarán libres
razón. Scarpia se riesplomnia prorrurnímendo en maldi
y huirán para ser eternamente dichosos.
ciones, y cuando tia expirado, Tosca arranca de la
Suena la hora. Desfilo el piquete y forma ante Cavara-
mano del muerto el salvoconducto. Luego enciende
dossi. Oyese la descarqa cumplida su misión los solda-
dos velas al cadáver y coloca un crucifijo en su pecho,
dos se alejan. Tosca, quien ha temido que su amante
abandonando sigilosamente el despacho del siniestro
se levanlara demasiado pronto, le llama ahora, y como
personaje ante quien temblaba toda Roma.
no se mueve, se arroja sobre él. descubriendo con
horror que está realmente rruuerto. Al mismo tiempo,
ACTO TERCERO: La terraza del Castillo se oyen voces, y llegan precipitadamente Spoletta y
Sant' Angel o los esbirros, que encontraron a Scarpia asesinado. La
criminal es Tosca, van a apresarla, pero ella corre hacia
Amanece. LI carcelero enciende una lámpara ante la el borde la plataforma, invoca a Scarpia, citando su
cruz. En el fondo se divisa la cúpula de San Pedro y a alma ante Dios, y se precipita en el vacío poniendo fin
lo lejos seo yen companas y el canto de un pastor. a su vida.
Cavaradossi, conducido por un piquete de soldados, es
El celebre Vissu d'arte e d'amore uie Tosca podrid transformarse para Cavaradossi en arte y honor Es un juego de
palabras que parece sintetizar las diversas posiciones de estos dos personales de éxito popular —una cantante y un
pintor— frente a los acontecimientos políticos del año 1800, sobre el fondo de la campaña napoleónica en Italia,
que, a pocos años de la Revolución Francesa, ha experimentado ya los primeros movimientos de independencia
republicana.
Si bien el libreto de Illica y Giacosa sacrifíca gran parte del substrato político del drama original de Sardou, no
hay duda de que los lineamientos fundamentales de la acción estén determinados por las razones morales de
ambos protagonistas, frente a los acontecimientos poilticos que irrumpen en su vida de artistas aparentemente
no "comprometidos". En realidad la única "apolítica" es Tosca —casi una Callas de la época- diva de estrac-
ción popular pero convertida en ídolo del gran mundo aristocrático-Papista , capaz en su femineidad de contem-
porizar sus principios religiosos con un amor no ciertamente ortodoxo por Mario, viviendo de arte y de amor.
en perfecta tranquilidad consigo misma, con un amante jacobino, con la Virgen y con el gobierno borbónico.
Contrariamente, tras la aparente superficialidad de Cavaradossi —un joven aristócrata de antigua familia romana
por parte del padre pero francés por sangre materna y por espirito, crecido en Paris durante el período revolu-
cionario y alumno de la escuela de David —se oculta el temperamento de un liberal volteriano, de un jacobino,
de un "patriota", si se prefiere, precursor de ciertas figuras del ya cercano "Risorgimento" italiano.
También Mario pareciera vivir solo de arte y de amor. aceptando —él un jacobino— pintar cuadros sacros en una
iglesia, para permanecer en Roma y dedicarse a su amor por Tosca. Pero apenas lo reclama la ocasión está pronto
a sacrificar uno y otra —y junto a ellos su propia vida— en nombre de ideales más elevadosi la libertad, la inde-
pendencia, el odio por la tiranía.
Cuando se le presenta la ocasión bajo el aspecto de Angelotti, cónsul de la República Romana escapado de Castel
Sant'Angelo. Mario comprende inmediatamente que su deber es ocultarlo y defenderlo del Barón Scarpia, repre-
sentante del poder absoluto del Rey Fernando IV y de Maria Carolina de Nápoles, que en el interregno entre la
muerte de Pio VI y la elección de P10 VII, domina también a Roma. Mario es perfectamente consciente del hecho
de que protegiendo a Angelotti pone su propia vida en peligro: "la vita mi costasse, vi salveró". pero no es esto
lo que lo detendrá. El honor político es más importante que el amor. Prueba de ello son el henoismo con el cual
soporta la torturo y la reacción contra Tosca, cuando advierte que la mujer ha hablado para salvar-n
Al contrario para Tosca el amor es el sentimiento dominante. Pero el amor —y el arte— en tiempos de conmo-
ción política, no cuentan. La fuerza de su amor y sus celos, serán los que lanzarán a Scarpia sobre la pista de los
fugitivos Su encendido amor, su instinto de protección hacia Cavaradossi, le haran traicionar las razones politi-
cas de éste, con tal de poder salvarlo. . . La integridad de su amor por Mario le dará la fuerza suficiente para
matar a Scarpia, antes que ceder a la humillación de entregarse a él.
Podría decirse que Cavaradossi al insultar a Tosca por su traición y seguidamente, suscribiendo la propia condena
a muerte por su incontrolada reacción ante la victoria de Napoleón en Marengo, transmite a la amada ese sentido
del honor civil y político, para ella totalmente desconocidos. Pero la necesaria fuerza moral para llevar a cabo un
acto digno de la Judith bíblica o de Charlotte Corday (el asesinato del tirano) deriva por cierto, del conflicto
en el cual la ha colocado Scarpia: la elección entre la vida de Mario y su honor de mujer, dos cosas inseparables
para Tosca. La única alternativa que le queda es el delito. Obligada, lo realiza sin arrepentimientos.
Que luego Tosca pague ese delito con la propia muerte, es más bien para el autor, un homenaje inevitable a las
leyes de la catarsis teatral que el centro del interés dramático que sigue trasmitiendo al público de hoy _.é,
artista libre de compromisos con el Novecientos— su apasionada y amarga defensa de dos artistas del Ochocien-
tos, capaces de extraer de las propias convicciones morales la energía de batirse por un ideal hasta el sacrificio
de la propia vida.
Piero Faggioni
Primeros Violines: Carlos Gaivironsky (Concertino interino), Diego Soukry (Concertino interino), Alfredo Wolf,
Benjamín Filoso, Haydee Z. de Zalcman, Carlos Sanguino, Norberto Minces, Santiago Kuschevatzky, David
Murstein, Juan Scaffino, Argo Gruppioni, Amílcar Carfi, José Cámara.
Segundos Violines: Enrique Danowicz (Guía interino), David Aszenmil (Guía interino), José V. P. Verdino, Julio
Zoppi, Lázaro Beker, Jorge Buivydas, Edgardo Lebovtiz, Walter Montagna, Juan de la Cruz Bringas, José A Man-
cuso, Jorge Radó, E. Romano Di Paolo, Francisco Marafioti, José Carli, Natalio La Micela, José Obermeister.
Violas: Balilla Luzi )Solista), Miguel G. Romaniz Aguilera (Solista), Mario Fiocca, Francisco Varady, Julio Roig,
Giovetto Gambino, César Salerno, Luis Thau, Norma Brondino, Perla S. de Luzi, Francisco Sanmartino, Nor-
berto Bernasconi, Jorge E. González.
Violoncellos: Alberto Casuscelli (Solista), Carlos A. Nozzi (Solista interino), Andrés Mouroux, Oscar López
Echeverría, Aldo Pizzolini, Saverio Loiácono, Carlos Navarro, Eugenio Wolciechowski, Argentino del Gaizo (h),
Esteban Hribik, Aníbal Orbe.
Contrabajos: Ricardo Planas (Solista), Enzo Raschelli de Ferraris (Solista interino), Antonino Marinuccia, Rafael
Roppi, Juan Vassallo, Horacio Cabarcos, Mario Monteleone.
Flautas: Jorge Barone (Solista), Pablo Levin, Claudio Barile (Interino). Elena Di Fiore.
Oboes: Pedro Cocchiararo (Solista), Edmundo Piccioni (Solista), Elizabeth Camera (Interina), Rodrigo Storani.
Corno Inglés: León Mames.
Clarinetes: Julio Rizzo (Solista), Osvaldo Barrios (Solista), Luis Carbone (Interino).
Requinto: Aldo Moscoso.
Clarinete Bajo: Jorge Rodríguez.
Fagotes: Guillermo Roura (Solista), Oscar Bazán (Solista Interino), Mario Cesarini, Ariel Di Leo.
Contrafagot: Adalberto C. Frers.
Trompas: Güelfo Nalli (Solista), Domingo Zullo (Solista), Sebastián Aliotta, Rubén Ceraci, Marcos Molo, Fran-
cisco Cocchiararo, Hugo Caeiro.
Trompetas: Generoso Mariconda (Solista Interino), Osvvaldo Lacunza (Interino), Francisco Russo, Gabriel Ar-
chilla (Interino).
Trombones: Abel Larrosa (Solista), Gaspar Licciardone (Solista Interino), Horacio Gimbatti, Erpino Catenaro,
Héctor Saladino.
Tuba: Luis Zabala.
Timbales: León Jacobson (Solista), Antonio Yepes (Solista Interino).
Percusión: Néstor Astutti (Principal), Tristán Taboada (Tambores y accesorios Interino), Enrique Lazzeroni
(Bombo, suplente de Platillos y acces.l, Gerardo Cavanna (Platillos, supl. bombo y acces. Interino).
Piano y Celesta: Ernesto Mastronardi (Interino)
Arpas: Romana De Piaggi)Solista), Adriana R. de Montagna (Solista Int.).
Organista: Armando Fernández Arroyo.
Coordinador de la Orquesta Estable: Alberto J. Casal.
Músicos copistas y correctores: Pedro C. Herz, Beatriz Rolando de Raschelli. Alberto Armengol.
A cargo del Archivo Musical: Salvador Canfora (Interino).
2do. Encargado del Archivo Musical: Anselmo A. Livio (Interino).
Luthier: SteIlo Maglia.
FUNDACION TEATRO COLON DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
CONSEJO DE ADMINISTRACION
Locu.i Jo',é
Presidente Vocales Lo Prete, Gerardo Rafael
Angel David Pini Alonso, Horacio Aníbal Oroquieta, Rebeca Sánchez de
Vice Presidente l Bemberg, María Luisa Poggi, Emilio José
Alberto Hugo Thoss Berglund, Lennart Eric Clifford Ricciardi, Uber
Blaquier, Nelly Arrieta de Roemmers, Alberto W. H.
Vice Presidente 2° Bullrich, Arturo Rodolfo Valera Jorge Osvaldo
Ricardo E GruneiSen Wiebel, Mónica
Ramón Juan
Secretario EtcheparebOrda, Pedro N. A.
Miguel Angel Queraltó Fortabat, María Amalia S.
Lacroze de
Pro Secretario
Flugelman. Máximo Enrique
Guillermo Vila
Güller Frers, Lorenzo H. A.
Tesorero Heltt. Jorge Santiago
Horacio F. C. Sidders Igarreta, Ramón Domingo
Asesor General
Lanús, Juan Archibaldo
Pro Tesorero Carlos Alberto 'lañez
Lobos, Roberto Nolasco
Jorge Enrique Farías
MIEMBROS FUNDADORES
MIEMBROS BENEFACTORES
TOSCA
Reparto
Escenario
La Tarjeta Oro
gi BANCO DE GALICIA
Y BUENOS AIRES
Todo es excepcional en Plácido Domingo:
su carrera, su voz, su Rolex.
EXcelx)naL Esta es la que"El Tenor". Es un
palabra (jU(' acompQuti a músico completo. Virtuo-
Pkicido E )Ofluhlg() y a t(Xh) so de] piano y director de
lo que le r(k'a. orquesta
Excepcional es ser 't- "Para comprender real-
flR) él es. Excepcional mente cada una de mis in-
conseguir lo que él ha con- terpretaciones, comienzo
seguido. Excepcional es el por estudiar a fondo la par-
fervor de sus se'uidores. titura y el texto. Esta es
'i es que 1laclU() Do- para mí la única forma de
mingo se ha convertido en transmitir lo que el autor
Ufl mito. Un iruto por el ha querido expresar.
que se forman largas C( Qué suerte tengo de
delante de los teatr( ) poder hacerlo!".
Hamburgo, Paris, 1. El reloj que Plácido Do-
dres o Nueva York. - niingo ha escogido es un
"Sólo puedo cantar ii Piex Oyster (;MT-
cooseisobrasalrnes hister en oro 18 quilates.
ce— r)a.1a [)ocler dar, en uLi Il)t'tltl! 1!. 1. 1 prl'ecto para mí Me indica
todo lo que el público espera de mí'. 111 lu1táneamente la hora en dos países distin-
Plácido Domingo es un nombre conocido tos, lo cual, teniendo en cuenta lo que yo
por todo el mundo, induso por aquellas per- viajo, me es de una gran utilidad. Además es
sonas que nunca han pisado un teatro de infatigable. Ojalá pudiera yo decir lo mismo".
ópera. Para sus admiradores es simplemente Para el músico excepcional, el reloj excep-
"El Tenor". cional. Rolex.
Pero Plácido Domingo es bastante más
ROLEX