Cactaceae, las cact�ceas, conocidas como cactus o cactos, es una familia de plantas
originarias de Am�rica. Sin embargo, hay una excepci�n, Rhipsalis baccifera, que
est� extendida en �frica tropical, Madagascar y Sri Lanka. Se cree que la
colonizaci�n de Europa por esta especie es relativamente reciente (unos cuantos
cientos de a�os), probablemente transportada en el aparato digestivo de p�jaros
migratorios en forma de semillas, bien directamente desde Am�rica o a partir de
poblaciones surgidas en �frica como consecuencia del transporte de esclavos.[2]?
Muchas plantas suculentas, tanto en Europa como en Am�rica, tienen una notable
semejanza con los cactus y, a menudo, son as� llamadas en lenguaje corriente. Sin
embargo, esto se debe a la evoluci�n paralela o convergente (similares presiones
selectivas resultan en morfolog�as parecidas), ya que ninguna de ellas est�
estrechamente emparentada con las cact�ceas. La caracter�stica identificativa m�s
clara de la familia de los cactus es la areola, una estructura especializada de
donde surgen las espinas, los v�stagos nuevos y, en muchas ocasiones, las flores.
Se considera que las cact�ceas han evolucionado entre 30 y 40 millones de a�os
atr�s. El continente americano estaba unido a los dem�s, pero se fue separando
progresivamente por la deriva continental. Las especies end�micas del Nuevo Mundo
debieron desarrollarse despu�s de esta separaci�n; el distanciamiento significativo
se alcanz� en los �ltimos 50 millones de a�os. Esto podr�a explicar la inexistencia
de cactus end�micos en �frica: estos evolucionaron en Am�rica cuando los
continentes ya se hab�an separado.
Seg�n el Ap�ndice I de CITES, m�s de 15 g�neros de cact�ceas (con 73 especies) se
encuentran en grave peligro de extinci�n, por deterioro del h�bitat o por
depredaci�n.[3]?
Al vivir en zonas de calores extremos, los cactus realizan el intercambio de gases
durante la noche mediante el metabolismo �cido de las crasul�ceas, consumiendo
entonces di�xido de carbono, al rev�s que el resto de las plantas (que lo consumen,
netamente, durante el d�a).
Descripci�n
Opuntia ficus-indica, muy com�n en M�xico y conocido como Nopal.
Mammillaria bombycina.
Tallo
El tallo[4]? de las cact�ceas y que conforman b�sicamente el cuerpo de la planta,
est�n engrosados por el desarrollo del par�nquima, y su color verde se debe a que
son fotosint�ticos.
Tres formas principales de tallo:
Cladodio: Tallo aplanado en forma de raqueta (como en los nopales).
Columnar: Tallo en forma cil�ndrica (con o sin ramificaci�n). La planta se
denomina bas�tona si se divide desde la base del tallo, mes�tona si se divide a la
mitad del tallo o acr�tona si se divide en la punta del tallo. En las columnares
algunas veces el tallo est� comprimido lateralmente y aplanado, en cuyo caso se le
llama filocladio (como en los saguaros).
Globoso: Tallo casi esf�rico, con porte de barril (como en las biznagas).
Echinocactus platyacanthus.
Areola
La areola[4]? es una estructura vegetativa distintiva de las cact�ceas que se
encuentra sobres los podarios y costillas. Las areolas, por lo com�n, mantienen dos
zonas de crecimiento: en la parte superior se producen las flores (meristemos
flor�feros) y en la inferior los meristemos espinul�feros. Las areolas desarrollan
m�ltiples pelos o tricomas (semejantes a las fibras de algod�n) y espinas (y, en
los g�neros m�s antiguos, hojas).
Hay cactus sin espinas, como Opuntia ficus-indica (aunque solo en su forma
hort�cola, no silvestre) y Opuntia leucotricha. Estas especies sin espinas pueden
ser consumidas por el ganado en los per�odos secos, como forma de supervivencia y
adaptaci�n al cambio clim�tico.
Echinopsis chiloensis del matorral de Chile Central.
Echinopsis pachanoi
Parodia leninghausii.
Parodia penicillata.
Matucana madisoniorum.
La barda de �rganos cactus que rodea la casa de Frida Kahlo y Diego Rivera en
Ciudad de M�xico
Sulcorebutia rauschii.
Mammillaria gracilis [Link].
Flores y frutos
Las flores son solitarias y hermafroditas o, m�s rara vez, unisexuales. Si bien
existen especies con flores zigomorfas, la mayor�a tienen flores actinomorfas. El
perianto est� compuesto, generalmente, por numerosos t�palos dispuestos en espiral,
con aspecto petaloide. Frecuentemente los t�palos externos tienen aspecto
sepaloide. Se unen basalmente para formar un hipanto o tubo peri�ntico. El androceo
est� formado por numerosos estambres, con secuencia centr�fuga. El polen es
trinucleado, desde tricolpado a 6-15 colpado o porado. El nectario est� constituido
por un anillo en la superficie interna del tubo peri�ntico. El gineceo se compone
de 3 o m�s carpelos, y el ovario es �nfero. El fruto suele ser indehiscente,
baciforme y rara vez seco.
Otro
(No confundir las cact�ceas con algunas especies del g�nero Euphorbia)
Historia evolutiva
Con m�nimas evidencias en el registro f�sil, las cact�ceas son consideradas por los
especialistas como un grupo natural monofil�tico que ha evolucionado en los �ltimos
80 a 60 millones de a�os. Se desarrollaron a partir de formas no suculentas, las
cuales contaban con hojas simples arregladas en forma helicoidal, fotos�ntesis C3,
madera (xilema secundario), polen y semillas. Morfol�gicamente semejantes a otras
familias relacionadas e incluidas en el mismo orden de las Caryophyllales. En
cuanto a su origen se cree que posiblemente se originaron en la zona tropical seca
de Am�rica del Sur. El g�nero Pereskia presenta varias de esas caracter�sticas, por
lo que es considerado el m�s primitivo entre las cact�ceas.
Distribuci�n y h�bitat
Distribuci�n original de los cactus. S�lo Rhipsalis baccifera. Todas las
dem�s especies.
Los cactus habitan en diversas regiones, desde las llanuras costeras hasta las
zonas de alta monta�a. Con una excepci�n, son nativos de Am�rica, donde su �rea de
distribuci�n se extiende desde la Patagonia hasta la Columbia Brit�nica y Alberta,
en el oeste de Canad�. Existen varios centros de diversidad. En el caso de los
cactus adaptados a la sequ�a, los tres centros principales son M�xico y el suroeste
de Estados Unidos; los Andes del suroeste, donde se encuentran en Per�, Bolivia,
Chile y Argentina; y el este de Brasil, lejos de la cuenca del Amazonas. Los cactus
ep�fitos y trepadores que viven en los �rboles tienen necesariamente centros de
diversidad diferentes, ya que requieren ambientes m�s h�medos. Se encuentran
principalmente en las monta�as costeras y los bosques atl�nticos del sureste de
Brasil; en Bolivia, que es el centro de diversidad de la subfamilia Rhipsalideae; y
en las regiones boscosas de Am�rica Central, donde las Hylocereeae trepadoras son
m�s diversas.[5]?
Rhipsalis baccifera es la excepci�n; es nativa tanto de Am�rica como del Viejo
Mundo, donde se encuentra en �frica tropical, Madagascar y Sri Lanka. Una de las
teor�as es que se propag� mediante el transporte de semillas en el tracto digestivo
de las aves migratorias; las semillas de Rhipsalis est�n adaptadas para su
distribuci�n por las aves. Las poblaciones del Viejo Mundo son poliploides y se
consideran subespecies distintas, lo que apoya la idea de que la propagaci�n no fue
reciente.[5]? La teor�a alternativa es que la especie cruz� inicialmente el
Atl�ntico en barcos europeos que comerciaban entre Sudam�rica y �frica, tras lo
cual las aves pudieron haberla propagado m�s ampliamente.[6]?
Especies naturalizadas
Muchas otras especies se han naturalizado fuera de Am�rica tras haber sido
introducidas por el ser humano, especialmente en Australia, Haw�i y la regi�n
mediterr�nea. En Australia, las especies de Opuntia, en particular la Opuntia
stricta, se introdujeron en el siglo XIX para utilizarlas como cercas agr�colas
naturales y en un intento de establecer una industria de cochinilla. R�pidamente se
convirtieron en un importante problema de malas hierbas, pero en la actualidad se
controlan mediante agentes biol�gicos, en particular la polilla Cactoblastis
cactorum. Sin embargo, el potencial de malas hierbas de las especies de Opuntia en
Australia contin�a, lo que ha llevado a que todos los cactus opuntioides, excepto
O. ficus-indica, sean declarados malas hierbas de importancia nacional por el
Comit� de Malas Hierbas de Australia en abril de 2012.
La Pen�nsula ar�biga cuenta con una gran variedad de poblaciones de cactus
introducidos, cada vez m�s numerosos. Algunas de ellas son cultivadas,[7]? otras
son escapes del cultivo y otras son invasoras que se presume que son escapes
ornamentales.
Cultivo
Invernadero de cactus del Real Jard�n Bot�nico Juan Carlos I.
Los cactus de clima �rido y seco son xer�filos, es decir aguantan bien la sequ�a,
pero como todas las plantas tambi�n necesitan obtener agua para vivir. Cuando son
cultivados conviene dejar que el sustrato se seque entre riego y riego. Es muy
importante que la tierra no se encharque: demasiada agua y, sobre todo, un sustrato
mal drenado, provocan la aparici�n de hongos y la muerte de la planta. De hecho,
uno de los mayores errores en el cuidado de las cact�ceas xer�filas es el exceso de
riego.
El riego depende de muchos factores: exposici�n, �poca del a�o, tipo de sustrato,
clima, si est� en maceta o en tierra, el material de la maceta, si se encuentra en
el exterior o no, por lo que debemos ser especialmente cuidadosos, ya que con este
tipo de plantas, a menudo menos es m�s. As�, en una zona muy c�lida y seca, un
cactus en maceta de barro orientado hacia el Ecuador Terrestre necesitar� bastante
m�s riego en la misma �poca del a�o que uno plantado en semisombra directamente en
la tierra en una zona m�s templada y lluviosa. Durante el verano, un riego leve
cada 10 d�as puede ser correcto como referencia; en primavera y oto�o se han de
espaciar m�s. Mientras dure el fr�o invernal pr�cticamente no har� falta regar,
pues los propios cactus se encargan de recoger agua del ambiente. Pero en ambientes
con poca humedad, especialmente dentro de casa y con calefacci�n, se debe seguir
regando ocasionalmente durante el invierno para evitar que se seque completamente
el sustrato.
Como norma general, la mayor�a de los cactus del desierto prefieren una exposici�n
soleada. Sin embargo, los cactus ep�fitos, en cambio, necesitan una posici�n en
semisombra, pero mucha luz, y m�s agua para sobrevivir bien; entre ellos podemos
encontrar los cactus del g�nero Rhipsalis y Epiphyllum. Tambi�n requieren un
exposici�n m�s sombreada en su periodo de adaptaci�n los cactus reci�n
trasplantados, los muy j�venes y los que vienen de pasar una temporada en el
interior.
Muchos cactus, al provenir de zonas des�rticas donde las noches pueden ser muy
fr�as, tienen una resistencia moderada a las heladas. Sin embargo, entre las 2000
especies de cact�ceas que existen, muchas son de climas m�s c�lidos (generalmente
las ep�fitas) y toleran mal las bajas temperaturas. Las lluvias invernales hacen a
los cactus m�s sensibles a las posteriores heladas. La combinaci�n exceso de agua
m�s helada puede resultar fatal. La soluci�n: llevarlos dentro de casa mientras
dura el invierno.
La falta de luz hace que se ah�len, es decir, que se estiren hacia la luz perdiendo
su porte homog�neo. Por tanto, deben colocarse junto a las ventanas o bien utilizar
alguna fuente de luz artificial.
Es de vital importancia no da�ar las ra�ces porque podr�an penetrar hongos en la
planta. Por lo tanto, en el momento del trasplante se debe eliminar con mucho
cuidado la tierra que se quiere desechar con alg�n objeto sin filo. Si alguna ra�z
ha resultado da�ada, aplicar carb�n vegetal pulverizado y dejar sin regar durante
unos 10 d�as.
Un cierto n�mero de especies se cultivan como plantas de interior, as� como en
jardines ornamentales. Algunas especies del g�nero Opuntia, particularmente la
especie Opuntia ficus-indica, son cultivadas en Am�rica y en la zona mediterr�nea
por su fruto, la tuna o higo chumbo, el cual es dulce y muy apreciado.
Tambi�n suelen formar parte de los denominados xerojardines, donde se agrupan
cactus y otras plantas poco consumidoras de agua (xer�fitas) en regiones �ridas.
Asimismo, se utilizan mucho para decorar patios, balcones y terrazas, pues son
muchas las especies que, por su reducido tama�o, se pueden cultivar en recipientes
durante toda su vida, como los g�neros Ariocarpus o Mammillaria.
Las vallas de cactus vivos se emplean como barricadas alrededor de edificios.[8]?
Etimolog�a
La palabra cactus deriva del griego ???t?? k�ktos, utilizado por primera vez por el
fil�sofo Teofrasto para nombrar una especie de cardo espinoso que crec�a en la isla
de Sicilia, posiblemente el cardo Cynara cardunculus.
Curiosamente, existen tambi�n dos referencias po�ticas de la Antig�edad sobre esta
planta. As�, el poeta Te�crito de Siracusa escribi� en sus Idilios: �A ti te dejen
como una oveja del reba�o, cuya pata se haya picado por un cactus�. Asimismo,
Filetas, poeta proveniente de la isla de Cos, escribi� sobre ella: �Debe lamentarse
quien haya perdido el afecto de una mula, por el temor a las heridas del cactus
espinoso�.
La palabra pas� al lat�n como cactus a trav�s de Plinio el Viejo, quien en su
Naturalis Historia retom� aquello que Teofrasto escribi� sobre esta planta que
crec�a en Sicilia. De cactus deriv� la palabra latina carduus, que finalmente dio
lugar a la espa�ola cardo.
Durante la Edad Media la palabra cactus era el nombre usual para la alcachofa
comestible. M�s tarde, Cactus fue usado como nombre gen�rico por Carlos Linneo en
1753, dentro del cual agrupaba 22 plantas que hoy se consideran dentro de g�neros
diversos de la familia Cactaceae.[9]?
Taxonom�a
La clasificaci�n taxon�mica de los cactus es:
REINO: Plantae
TIPO O DIVISI�N: Magnoliophyta
CLASE: Magnoliopsida
ORDEN: Caryophyllales
FAMILIA: Cactaceae (Cact�ceas: Los Cactus)
Subfamilias
La familia Cactaceae se divide en cuatro subfamilias: Pereskioideae (monogen�rica;
especies provistas de hojas bien formadas), Opuntioideae (a la que pertenece la
chumbera o nopal), Maihuenioideae (monogen�rica; especies restringidas a Argentina
y Chile) y Cactoideae (la de mayor n�mero de especies).[10]?[11]?[12]?
G�neros
Art�culo principal: Anexo:G�neros de Cactaceae
Hay 145 g�neros de cactus, con unas 2500 especies, en su mayor parte adaptadas a
climas �ridos.[13]?
V�ase tambi�n
Aizoaceae
Caracter�sticas Archivado el 29 de junio de 2021 en Wayback Machine.
Referencias
Plantbio
Cota-S�nchez, J. Hugo & Bomfim-Patr�cio, M�rcia C. (2010), �Seed morphology,
polyploidy and the evolutionary history of the epiphytic cactus Rhipsalis baccifera
(Cactaceae)�, Polibotanica 29: 107-129, archivado desde el original el 6 de octubre
de 2018, consultado el 15 de mayo de 2012., pp. 117�118
�Ap�ndices I, II y III -CITES�. Archivado desde el original el 14 de mayo de 2012.
Consultado el 5 de abril de 2014.
Septi�n, C.V., Suculentas mexicanas: Cact�ceas. Primera ed. 1997, D.F., M�xico:
CONABIO. 143
Anderson, Edward F. (2001). The cactus family. Timber Press. ISBN 0-88192-498-9.
OCLC 44650974. Consultado el 19 de diciembre de 2021.
Taylor, Nigel P.; Zappi, Daniela C. (2020-10). �(2774) Proposal to conserve the
name Cassyta baccifera ( Rhipsalis baccifera ) against Cactus parasiticus
( Cactaceae )�. TAXON 69 (5): 1117-1118. ISSN 0040-0262. doi:10.1002/tax.12339.
Consultado el 19 de diciembre de 2021.
Belgacem, Azaiez Ouled; Al-Farsi, Safaa Mohammed; Wawi, Hayel Al; Al-Yafei, Hadi
Abdullah Shaif; Al-Sharari, M.; Al-Hamoudi, Ahmed Mohamed; Louhaichi, Mounir (Marzo
26�30, 2017). �Spineless cactus in the Arabian Peninsula: adaptive behaviors and
production performances.�. IX INTERNATIONAL CONGRESS ON CACTUS PEAR AND COCHINEAL -
"CAM crops for a hotter and drier world". (Coquimbo, Chile).
Falkenthal, Gayle Lynn (14 de septiembre de 2017). �Living Walls and Fences Are A
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Anderson, E. F. 2001. The Cactus Family. Portland.
Wallace, R. S. 1995. Molecular systematic study of the Cactaceae: Using chloroplast
DNA variation to elucidate cactus phylogeny. Bradleya 13: 1-12.
Wallace, R. S. and A. C. Gibson. 2002. Evolution and systematics. In: P. S. Nobel,
ed. 2002. Cacti: Biology and Uses. Berkeley. Pp. 1-21.
�Cactaceae Juss. | Plants of the World Online | Kew Science�. Plants of the
World Online (en ingl�s). Consultado el 5 de octubre de 2025.
Enlaces externos
Taxonom�a de los cactus y otras plantas crasas
Zona de cactus Archivado el 29 de junio de 2021 en Wayback Machine.
[Link]
Cactofilia (en italiano e ingl�s)
P�gina Oficial del Cuidado de Cactus en Espa�ol Archivado el 29 de mayo de 2020
en Wayback Machine.
cuidado del cactus 3