DERECHO CIVIL CONTRATOS II
Unidad 5
DERECHO CIVIL CONTRATOS II – UNIDAD 5
Introducción
El contrato es una de las fuentes de obligaciones más importantes, es un vínculo entre partes
por el que una o varias personas se obligan respecto a otra u otras a dar alguna cosa o prestar
algún servicio.
La idea de contrato es una de las ideas centrales del sistema económico, y junto a la idea de
propiedad, constituye no sólo una manifestación del derecho de libertad individual de la
persona, sino asimismo uno de los pilares básicos del orden económico, pues a través de él
se realiza la función de intercambio de bienes y servicios.
Antes de seguir con la idea de contrato hay que examinar el tema de la propiedad, pues
además de ser uno de los pilares básicos del sistema económico - como ya hemos dicho - es
un derecho que se transmite a menudo a través del contrato.
Objetivo
General
● Identificar los antecedentes de la formación de las relaciones extracontractuales.
Específicos
● Determina los elementos para que se configure el enriquecimiento sin causa.
● Conceptualiza pago indebido.
● Identifica las particularidades de la responsabilidad civil por hecho propio, por hecho
ajeno y sin culpa.
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Unidad 5.
Relaciones extracontractuales (Continuación)
5. Enriquecimiento sin causa: Concepto.
El enriquecimiento sin causa es el beneficio o ventaja de naturaleza económica obtenida por
una persona con menoscabo del patrimonio de otro y que carece de absoluta justificación”.
Según CAPITANT, el enriquecimiento sin causa es: “desplazamiento del valor de un
patrimonio a otro, con empobrecimiento del primero y enriquecimiento del segundo y sin que
ello esté justificado por una operación jurídica o por la ley.” (De Gásperi. L. p. 105)
5.1. Requisitos.
La figura en el código civil legisla en los artículos 1817 y 1818, el que se enriquece sin causa
en daño de otro está obligado en la medida de su enriquecimiento a indemnizar al perjudicado
la correlativa disminución de su patrimonio. Cuando el enriquecimiento consistiere en la
adquisición de una cosa cierta, corresponderá la restitución en especie, si existiere al tiempo
de la demanda.
la acción por enriquecimiento sin causa la acción de enriquecimiento no procederá si el
perjudicado puede ejercer otra para resarcirse del daño sufrido. (De Gásperi. L. p. 107)
5.2. Antecedentes históricos.
El patrimonio de las personas tanto naturales como jurídicas se halla en constante y perpetuo
movimiento, ellos se ensanchan o se restringen por el curso normal de situaciones diarias de
la vida. Esto es regular y normal. Este movimiento tiene siempre una causa. Cuando este
antecedente falta y uno de los dos patrimonios se empobrece a costa del otro, sin causa
justificada, estamos en presencia de un enriquecimiento ilegítimo. La teoría del
enriquecimiento se ha abierto paso en el derecho moderno. Su origen lo encontramos en el
derecho romano. (De Gásperi. L. p. 110)
5.3. Pago de lo indebido: Concepto.
Requisitos.
Todo acto supone siempre una obligación válida. Por ello, el pago que no tiene por
fundamento una obligación válida o se lleva a cabo por errores no es un pago, ya que carece
de apoyo jurídico y en consecuencia daría lugar a la repetición. Lo que la ley quiere es que el
pago responda a una deuda, de modo que quien recibe el pago no se enriquezca
indebidamente a costa de otra. Sobre el tema del pago indebido y enriquecimiento sin causa
nuestro Código Civil estipula que aquel que se enriquezca sin causa dañando a otro, está
obligado en la medida en que se enriquezca, a indemnizar
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La persona que paga lo que no debe tiene derecho a repetir lo pagado o sea la actio in rem
verso. Si el que cobró procedió de buena fe, queda con los frutos e intereses desde el día de
la demanda: si era de mala fe desde el día del pago.
Si una persona, por error excusable paga una deuda ajena, creyendo la propia, puede repetir
lo pagado; si el acreedor no se ha despojado de buena fe del título o de las garantías del
crédito. Si la repetición no se admitiera, el que pago se subrogaría en los derechos del
acreedor. Si fuere un incapaz el que recibió el pago indebido, éste queda obligado en la
medida del beneficio que le hubiere reparado el mismo. (De Gásperi. L. p. 112)
5.4. Antecedentes históricos.
En el Derecho romano, lo que una persona recibe sin causa que justifique la entrega, puede
reclamarse mediante la acción denominada condictio. Esta acción, procesalmente, es un
instituto único, pero materialmente se diversifica en un numeras clausus de hipótesis típicas,
según cuál sea el motivo de la falta de causa justa (no ser justa; no haber llegado a existir
cuando se esperaba, o no existir en absoluto; haberse agotado el fundamento que justificaba
la retención de la cosa; etc.): entre ellas, la de la condictio indebiti, que se puede ejercitar
para la recuperación de lo pagado indebidamente.
En general, en toda condictio y también en la c. i.) subyace la idea del remedio a un
enriquecimiento injustificado, pero ninguna es, en sí, típica acción de enriquecimiento, pues
su rígido mecanismo se adapta mal a la restitución del importe del lucro efectivo de quien
recibe una cosa. De ordinario, no se tiene éste en cuenta, y se atiene a la datio, que es el
acontecimiento que permite poner en acción un remedio procesal referido, en sus hipótesis
clásicas, a dinero o cosas ciertas: tratándose de una acción stricti iuris, en la que se exige,
por consiguiente, una perfecta congruencia entre la intentio y la condemnatio, lo que podía
reclamar el tradens era la cosa o la cantidad entregada, y no la medida del enriquecimiento
del accipiens. Sólo en el Derecho postclásico se admite la condictio con intentio incerta, con
lo cual desaparece la limitación derivada de la necesidad de una datio.
La doctrina clásica configuró el pago de lo indebido como produciendo una obligatio re,
semejante a la nacida del mutuo, y ocasionada mediante una entrega, pero no le atribuyó
naturaleza contractual: por lo demás, la deuda del accipiens indebiti difiere de la nacida ex
mutuo en que tiene por objeto la restitución, no sólo de la cosa recibida, sino de los frutos y
accesiones de la misma, y no sólo de cosas fungibles, sino también de las no fungibles
(recuérdese que el préstamo mutuo sólo puede recaer sobre cosas fungibles).
El Derecho postclásico, al permitir la recuperación, mediante la condictio, de valores que
habían pasado al patrimonio del accipiens sin mediar entrega de cosas (por ejemplo,
cumplimiento indebido de obligaciones de hacer), hubiera debido alejar al supuesto de pago
de lo indebido de la idea del contrato de préstamo, más no ocurre así: al contrario, la doctrina,
de la simple referencia comparativa al mutuo, como mera imagen que describe la génesis de
la obligatio re nacida del pago indebido (ac si mutuum accepisse), pasa a considerarlo como
generador de una obligación quasi ex mutui datione, es decir, como una categoría semejante
en su estructura al mutuo, cosa cada vez más inexacta. (De Gásperi. L. p. 116)
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5.5. Responsabilidad civil: Concepto.
Teoría de la responsabilidad civil no siempre la responsabilidad civil es concurrente con la
idea de la ilicitud, pero la primera fuente de la responsabilidad civil es la ilicitud. Los actos
ilícitos constituyen la primera fuente de responsabilidad civil
Es una carga que recibe el agente por imperio de la ley, en virtud de los factores de atribución
de la misma, por tratarse del autor de una conducta dañosa, o por guardar una relación con
el autor o la cosa o actividad productora del daño. Obligación y responsabilidad la
obligación es la conducta impuesta por una norma legal al agente, y la responsabilidad civil
es una carga que impone un deber jurídico u obligación de reparar o resarcir, por los daños
ocasionados. (De Gásperi. L. p. 118)
5.5.1. Antecedentes históricos.
En Roma se respondía al principio con el propio cuerpo, es decir el deudor quedaba atado a
su acreedor con su propia persona, esto cambió con la lex poetelia papiria donde el patrimonio
se convirtió en prenda común de los acreedores. La materia de responsabilidad civil en
nuestro código civil se halla en el libro III “de los contratos y otras fuentes de obligaciones”.
El que comete un acto ilícito queda obligado a resarcir el daño. Si no mediare culpa se debe
igual indemnización en los casos previstos por la ley, directa o indirectamente. Los elementos
de la responsabilidad civil son: producción de un daño o de un hecho exterior susceptible de
ocasionarlo, antijuridicidad, imputabilidad, relación de causalidad. (De Gásperi. L. p. 120)
5.5.2. Responsabilidad por hecho propio.
El que comete un acto ilícito queda obligado a resarcir el daño. Si no mediare culpa, se debe
igualmente indemnización en los casos previstos por la ley, directa o indirectamente.
Los actos voluntarios sólo tendrán el carácter de ilícitos: a) cuando fueren prohibidos por las
leyes, ordenanzas municipales, u otras disposiciones dictadas por la autoridad competente.
Quedan comprendidas en este inciso las omisiones que causaren perjuicio a terceros, cuando
una ley o reglamento obligare a cumplir el hecho omitido; b) si hubieren causado un daño, o
produjeren un hecho exterior susceptible de ocasionarlo; y c) siempre que a sus agentes les
sea imputable culpa o dolo, aunque se tratare de una simple contravención.
Existirá daño, siempre que se causare a otro algún perjuicio en su persona, en sus derechos
o facultades, o en las cosas de su dominio o posesión. La obligación de reparar se extiende
a toda lesión material o moral causada por el acto ilícito. La acción por indemnización del
daño moral sólo competerá al damnificado directo. Si del hecho hubiere resultado su muerte,
únicamente tendrán acción los herederos forzosos.
El hecho que no cause daño a la persona que lo sufre, sino por una falta imputable a ella, no
engendra responsabilidad alguna. Si en la producción del daño hubieren concurrido su autor
y el perjudicado, la obligación y el monto de la indemnización dependerán de las
circunstancias, y en particular, de que el perjuicio haya sido principalmente causado por una
u otra parte.
No incurren en responsabilidad por actos ilícitos: a) los afectados de trastornos generales y
persistentes de sus facultades mentales, que les priven de discernimiento. Si la turbación de
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las facultades mentales del autor del perjuicio fuere debida al uso de bebidas alcohólicas o
de drogas, quedará obligado a indemnizarlo, a menos que pruebe haber sido puesto
involuntariamente en este estado; y b) los menores de catorce años.
El que obra en legítima defensa no es responsable del perjuicio que en tales circunstancias
cause al agresor.
El que deteriore o destruya la cosa de otro, o hiera o mate al animal de otro, para evitar un
peligro inminente, propio o ajeno, resultante de esta cosa o de este animal, no obrará
ilegalmente si el deterioro o la destrucción fueren necesarios para evitar el peligro, si el daño
no es desproporcionado con éste, y si la intervención de la autoridad no puede obtenerse en
tiempo útil. Si el autor del daño ha causado el peligro, estará obligado a indemnizar daños y
perjuicios.
La obligación de reparar el perjuicio causado por un acto ilícito, no sólo respecto de aquél a
quien se ha dañado personalmente, sino también respecto de todas las personas
directamente perjudicadas por consecuencia del acto.
Si el acto ilícito es imputable a varias personas, responden todos solidariamente. El que pagó
la totalidad del perjuicio tendrá acción de repetición contra todo copartícipe en la medida
determinada por la gravedad de la respectiva culpa y la importancia derivada de ella. En la
duda, las culpas individuales se presumen iguales. La sentencia dictada contra uno de los
responsables sólo será oponible a los otros cuando éstos hayan tenido la oportunidad de
ejercer su defensa. (De Gásperi. L. p. 125)
5.5.3. Responsabilidad por hecho ajeno.
El que cometiere un acto ilícito actuando bajo la dependencia o con autorización de otro,
compromete también la responsabilidad de éste. El principal quedará exento de
responsabilidad si prueba que el daño se produjo por culpa de la víctima o por caso fortuito.
Los padres son responsables de los daños causados por los hijos menores cuando habitan
con ellos. Los tutores y curadores lo son de los perjuicios causados por los menores o
incapaces que están a su cargo y habitan con ellos. Los directores de colegios y los artesanos
son responsable de los daños causados por sus alumnos o aprendices, menores de edad,
mientras permanezcan bajo su custodia. La responsabilidad de que trata este artículo cesará
si las personas mencionadas en él prueban que no pudieron prevenir el daño con la autoridad
que su calidad les confería, y el cuidado que era de su deber emplear. Cesará también cuando
los incapaces hubieren sido puestos bajo la vigilancia y autoridad de otra persona, caso en el
que la responsabilidad será de cargo de ella.
El incapaz queda obligado por sus actos ilícitos, siempre que haya obrado con discernimiento.
Las autoridades superiores, los funcionarios y empleados públicos del Estado, de las
Municipalidades, y los entes de Derecho Público serán responsables, en forma directa y
personal, por los actos ilícitos cometidos en el ejercicio de sus funciones. Los autores y
copartícipes responderán solidariamente. El Estado, las Municipalidades y los entes de
Derecho Público responderán subsidiariamente por ellos en caso de insolvencia de éstos.
(De Gásperi. L. p. 129)
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5.5.4. Responsabilidad sin culpa.
El que crea un peligro con su actividad o profesión, por la naturaleza de ellas, o por los medios
empleados, responde por el daño causado, salvo que pruebe fuerza mayor o que el perjuicio
fue ocasionado por culpa exclusiva de la víctima, o de un tercero por cuyo hecho no deba
responder.
El dueño o guardián de una cosa inanimada responde del daño causado por ella o con ella,
si no prueba que de su parte no hubo culpa, pero cuando el daño se produce por vicio riesgo
inherente a la cosa sólo se eximirá total o parcialmente de responsabilidad acreditando la
culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder. El propietario o guardián no
responderá si la cosa fue usada contra su voluntad expresa o presunta.
Será nula toda convención por la que se suprima o limite por anticipado la responsabilidad
establecida por los artículos precedentes.
Las disposiciones que anteceden no se aplicarán cuando normas de leyes especiales regulen
la responsabilidad emergente de los accidentes producidos por el funcionamiento de
empresas y establecimientos, como también por los vehículos mecánicos de transporte.
En caso de daño causado por una persona privada de discernimiento, si el perjudicado no ha
podido obtener reparación de quien la tiene bajo su cuidado, los jueces pueden en
consideración a la situación de las partes, condenar al autor del daño a una indemnización
equitativa.
El que habita una casa o una de sus partes, responderá por el daño proveniente de las cosas
que de ella caigan o fueren arrojadas en un lugar indebido.
Los damnificados podrán perseguir directamente ante los tribunales, a quienes respondan
civilmente del daño, sin estar obligados a citar en juicio, a los autores del hecho. Quién
indemnizare el perjuicio, podrá repetir del que lo hubiere causado por dolo o culpa propia.
El propietario de un animal, o quien se sirve de él, durante el tiempo que lo tiene en uso, es
responsable de los daños ocasionados por el animal, sea que estuviese bajo su custodia, o
se hubiese escapado o extraviado, si no probase caso fortuito, o culpa de la víctima o de un
tercero. El daño causado por un animal feroz, será siempre imputable al dueño o guardián,
aunque no le hubiese sido posible evitar el daño, y aunque el animal se hubiere soltado sin
culpa de ellos. (De Gásperi. L. p. 133)
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Referencias Bibliográficas
1- Bibliografía Básica
● Alterini. (1988). Cuestiones modernas de responsabilidad civil, La Ley, Buenos Aires,
Argentina.
● De Gásperi.(1969). Anteproyecto de Código Civil, El Gráfico, Asunción, Paraguay.
2- Bibliografía Complementaria
● Borda. (1997). Tratado de Derecho Civil – Contratos, Perrot, Buenos Aires,
Argentina.
● Fariña. (1999). Contratos comerciales modernos, Astrea, Buenos Aires, Argentina.
3- Bibliografía Virtual UPAP
● Arnau.(2009). Lecciones de derecho civil II: obligaciones y contratos, Universitat
Jaume, Madrid, España. https://elibro.net/es/ereader/biblioupap/51617
● Rogel.( 2008). Estudios de Derecho Civil: obligaciones y contratos, Reus, Madrid,
España. https://elibro.net/es/ereader/biblioupap/46321