PARKINSON
El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta el movimiento,
principalmente debido a la pérdida de neuronas que producen dopamina en el cerebro
El Parkinson afecta con mayor frecuencia a personas mayores de 50 años, siendo la edad el
principal factor de riesgo. También es más común en hombres que en mujeres. no es
contagioso y solo es hereditario en un pequeño porcentaje de los casos
La enfermedad de Parkinson se produce por la pérdida de neuronas que producen dopamina
en el cerebro, lo que causa problemas en el control del movimiento.
CAUSAS
Factores genéticos: Mutaciones en ciertos genes pueden aumentar el riesgo
de desarrollar la enfermedad, especialmente en casos de inicio temprano.
Factores ambientales: La exposición a ciertas toxinas, como algunos
pesticidas, herbicidas o una sustancia llamada MPTP (un contaminante en
drogas sintéticas), podría ser un factor desencadenante.
Envejecimiento: La edad es un factor de riesgo importante, ya que la
enfermedad suele aparecer después de los 60 años.
FISIOPATOLOGÍA
Degeneración neuronal: Ocurre una pérdida progresiva de neuronas
dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro.
Déficit de dopamina: La falta de dopamina, un neurotransmisor clave para el
movimiento, provoca que los circuitos de los ganglios basales funcionen de
manera inadecuada.
Desregulación de los ganglios basales: Esto conduce a un predominio de la vía
inhibitoria sobre la vía excitatoria en los circuitos de los ganglios basales,
resultando en síntomas motores como lentitud (bradicinesia) y rigidez.
Acumulación de proteínas: La proteína alfa-sinucleína se acumula y forma
grumos anormales llamados cuerpos de Lewy dentro de las neuronas, lo que
daña y mata a las células.
Otros mecanismos: También hay una disfunción mitocondrial, estrés
oxidativo, neuroinflamación y problemas en la eliminación de proteínas
dañadas que contribuyen al daño celular.
SÍNTOMAS MOTORES
Temblor: Suele ser uno de los primeros signos, manifestándose en manos,
brazos, piernas, mandíbula o cabeza. Puede ser apenas perceptible al
principio.
Lentitud de movimiento (bradicinesia): Dificultad para iniciar o controlar los
movimientos. Esto puede manifestarse como una marcha más lenta con pasos
arrastrados y cortos, o como la pérdida del braceo automático al caminar.
Rigidez muscular: Los músculos permanecen contraídos por mucho tiempo, lo
que puede causar dolor o limitación en el movimiento de las extremidades y el
tronco.
Problemas de equilibrio y coordinación: Aumenta el riesgo de caídas,
especialmente al intentar girar o iniciar el movimiento. En etapas avanzadas,
pueden presentarse "bloqueos de la marcha" donde el paciente se siente
"congelado" en el sitio.
Postura encorvada: La espalda puede adoptar una postura encorvada o
inclinada hacia adelante.
Dificultad para escribir: La letra puede volverse muy pequeña (micrografía).
SÍNTOMAS NO MOTORES
Problemas de sueño: Dificultad para dormir bien o trastorno de la conducta
del sueño REM (actuar los sueños).
Pérdida del olfato: A menudo aparece antes de que los síntomas motores
sean evidentes.
Estreñimiento: Puede ser un síntoma temprano y común.
Cambios en la voz: La voz puede volverse suave, monótona o más lenta.
Menor expresión facial: Puede haber una disminución de la expresión facial,
dando la apariencia de un rostro inexpresivo o como si se llevara una
"máscara".
Dificultad para tragar: Con el tiempo, la dificultad para tragar (disfagia) puede
aumentar.
Depresión y ansiedad: Son comunes y afectan el estado de ánimo y la calidad
de vida.
Dolor: Afecta a muchos pacientes, siendo común el dolor musculoesquelético.
Otros síntomas: Pueden incluir sudoración excesiva, cambios en la presión
arterial, problemas con la vejiga y alteraciones del deseo sexual.
EL DIAGNÓSTICO DE PARKINSON se basa en una evaluación clínica realizada por un neurólogo,
quien utiliza la historia clínica, los síntomas y un examen neurológico para hacer el
diagnóstico. No existen análisis de sangre específicos para confirmar la enfermedad, pero se
pueden solicitar pruebas complementarias como una resonancia magnética (RM) o un DaTscan
para descartar otras afecciones o confirmar el diagnóstico.
1. Evalación clínica
Historia clínica y examen neurológico: El neurólogo revisará tus síntomas
y te hará preguntas detalladas. Luego, realizará un examen físico que
evalúa la agilidad, el equilibrio, la marcha, el tono muscular y la postura.
Criterios diagnósticos: Para un diagnóstico de Parkinson, se necesita
bradicinesia (lentitud de movimiento) y al menos uno de los siguientes
síntomas: temblor en reposo, rigidez muscular o problemas de equilibrio.
Prueba con medicamentos: Si los síntomas mejoran con medicamentos
para el Parkinson, como la levodopa, se refuerza la probabilidad de que se
trate de la enfermedad.
2. Pruebas complementarias Estas pruebas se usan para confirmar el diagnóstico o descartar
otras enfermedades.
Resonancia magnética (RM): Puede descartar otras causas de los síntomas,
como tumores o problemas vasculares, y ayudar a distinguir entre la
enfermedad de Parkinson y otros trastornos neurodegenerativos.
DaTscan (Tomografía computarizada por emisión de fotón único del
transportador de dopamina): Muestra el sistema dopaminérgico del
cerebro. Un resultado positivo puede ayudar a confirmar el diagnóstico.
3. Otros síntomas a tener en cuenta
Los síntomas iniciales pueden incluir: Olfato reducido, Problemas de sueño, Estreñimiento,
Depresión o ansiedad, Fatiga.
El tratamiento para el Parkinson se basa principalmente en medicamentos como la levodopa,
que aumenta los niveles de dopamina en el cerebro, y puede incluir agonistas de la dopamina,
inhibidores de la MAO-B o inhibidores de la COMT
MEDICAMENTOS
Levodopa: Es el medicamento más eficaz, que el cuerpo convierte en
dopamina para mejorar los síntomas motores. Generalmente se combina con
carbidopa para mejorar su absorción y reducir efectos secundarios.
Agonistas de la dopamina: Estimulan los receptores de dopamina en el
cerebro.
Inhibidores de la MAO-B: Ayudan a prevenir la degradación de la
dopamina. Ejemplos son la selegilina y la rasagilina.
Inhibidores de la COMT: Aumentan la duración de la levodopa al bloquear una
enzima que la descompone.
Anticolinérgicos: Medicamentos que se usaban antiguamente, a menudo para
el temblor.
Amantadina: Puede usarse para aliviar temporalmente síntomas leves en las
etapas iniciales.
Terapias no farmacológicas y otros tratamientos
Estimulación cerebral profunda (ECP): Un procedimiento quirúrgico para
implantar un dispositivo que envía impulsos eléctricos a áreas específicas del
cerebro para reducir la rigidez y el temblor.
Ultrasonido de alta intensidad (HIFU): Un tratamiento no invasivo que utiliza
ultrasonidos para aliviar los síntomas motores.
Ejercicio y rehabilitación: La fisioterapia, la terapia ocupacional y el ejercicio
físico son fundamentales para mejorar los síntomas motores y no motores, así
como para mantener la autonomía en las actividades diarias.