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Eclesiología Fundamental

La eclesiología fundamental establece que la misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y comunicar la salvación, siendo una realidad histórica que transmite la verdad del Evangelio. Esta verdad es garantizada por el carisma de infalibilidad, que asegura la transmisión fiel de la esencia del cristianismo, que proviene de Dios. Así como en Cristo la naturaleza está en función de la misión, lo mismo ocurre con la Iglesia, que es a la vez humana y divina.

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Eclesiología Fundamental

La eclesiología fundamental establece que la misión de la Iglesia es predicar el Evangelio y comunicar la salvación, siendo una realidad histórica que transmite la verdad del Evangelio. Esta verdad es garantizada por el carisma de infalibilidad, que asegura la transmisión fiel de la esencia del cristianismo, que proviene de Dios. Así como en Cristo la naturaleza está en función de la misión, lo mismo ocurre con la Iglesia, que es a la vez humana y divina.

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Eclesiología Fundamental

1. El principio: la naturaleza hace la misión

No se puede hablar de la Iglesia sin preguntarse antes para qué existe.

Su misión esencial es:

Predicar el Evangelio.

Comunicar la salvación a las almas.

2. Iglesia como sujeto histórico

La Iglesia no es una idea abstracta, sino una realidad que vive en la


historia.

Por eso surge la pregunta central: ¿qué transmite la Iglesia en el tiempo?

Transmite la verdad del Evangelio.


3. El carácter de lo transmitido: la verdad del Evangelio

Esta verdad no puede perderse, porque:

Negarla sería negar la esencia del Evangelio,

Y con ello, la esencia misma de la Iglesia.

Por eso es necesario que exista un don divino que asegure esta
transmisión fiel.

4. El carisma de infalibilidad

Lo que garantiza que la Iglesia no caiga en el error es la infalibilidad.

Esta no se entiende como capacidad autónoma humana, sino como:

Carisma (don recibido),

Asistencia divina necesaria.


5. Fundamento teológico

La Iglesia no es producto de una simple acción humana.

Lo humano coopera, pero la fuente y esencia del cristianismo es Dios


mismo.

Por eso, la Iglesia puede ser a la vez histórica y divina:

Histórica porque actúa en el tiempo,

Divina porque recibe de Dios su verdad y su misión.

6. Cristo como paradigma: la misión determina la naturaleza

En Jesucristo se ve con claridad el principio teológico: la misión pide una


naturaleza adecuada.

Misión de Cristo: salvar a los hombres.


7. Coherencia entre misión y naturaleza

Para salvar al hombre, debía ser verdaderamente hombre:

Asumir la condición humana,

Compartir nuestra existencia,

Redimirnos desde dentro de la humanidad.

Pero al mismo tiempo, para realizar una salvación plena y definitiva,


debía ser verdaderamente Dios:

Sólo Dios puede perdonar los pecados,

Sólo Dios puede comunicar la vida divina.

8. La unión hipostática como condición de la misión


La misión de Cristo exige la unión de las dos naturalezas en la única
Persona del Hijo.

Si no fuera Dios, no podría salvar.

Si no fuera hombre, no podría salvarnos a nosotros.

9. Aplicación a la Iglesia

Así como en Cristo la naturaleza está en función de la misión, lo mismo


ocurre con la Iglesia.

La misión de la Iglesia es transmitir la verdad del Evangelio y comunicar


la salvación.

Por eso su naturaleza es:

Histórica y humana (compuesta de hombres, en el tiempo),

Pero también divina (recibe de Dios su origen, su asistencia, su


infalibilidad).
El Catecismo de la Iglesia Católica (n. 771) enseña que la Iglesia es a la
vez humana y divina, visible y espiritual, institución y misterio, porque
participa de la misma lógica de la Encarnación.

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