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Informe - Alteraciones Más Comunes en Adultos Mayores

El Día Mundial de la Salud Mental, celebrado el 10 de octubre, destaca la creciente preocupación por la salud mental de los ancianos, exacerbada por la pandemia de Covid-19. Aproximadamente el 15% de los adultos mayores sufren trastornos mentales, siendo la depresión y la demencia los más comunes, lo que requiere atención especializada. La neurosis, caracterizada por inestabilidad emocional y síntomas como ansiedad y depresión, es un problema significativo en esta población, que puede ser tratado con psicoterapia y medicación.

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Informe - Alteraciones Más Comunes en Adultos Mayores

El Día Mundial de la Salud Mental, celebrado el 10 de octubre, destaca la creciente preocupación por la salud mental de los ancianos, exacerbada por la pandemia de Covid-19. Aproximadamente el 15% de los adultos mayores sufren trastornos mentales, siendo la depresión y la demencia los más comunes, lo que requiere atención especializada. La neurosis, caracterizada por inestabilidad emocional y síntomas como ansiedad y depresión, es un problema significativo en esta población, que puede ser tratado con psicoterapia y medicación.

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El 10 de octubre se celebró el Día Mundial de la Salud Mental, un evento

impulsado por la Federación Mundial para la Salud Mental. Aprovechando la


efeméride, queremos profundizar en este tema de salud pública focalizándolo en
las personas ancianas. Y es que los problemas de salud mental en el adulto mayor
cada vez se revelan más numerosos y acuciantes. En parte, debido al incremento
de la esperanza de vida.

Tampoco debemos olvidar el impacto lacerante en la salud mental que ha tenido


la pandemia de Covid-19 en gran parte de la población. Especialmente en el
colectivo de los mayores. Pues este fue el grupo más amenazado por este virus y
uno de los más vulnerables antes los cambios sociales impuestos.

Sin duda la pandemia ha agravado los problemas de salud mental de las


personas ya enfermas. Al tiempo que ha propiciado el surgimiento de nuevos
trastornos mentales, neurológicos y adictivos. Hecho que capta la preocupación
y la atención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los p rofesionales de
la salud mental.

Dentro del complejo panorama de los afecciones mentales, los trastornos


depresivos cobran suma importancia, dado su alta incidencia en la población
mundial. No en vano, se trata de la principal fuente de discapacidad y la causa
mayor de los suicidios que se producen en el mundo. Las personas mayores no
son ajenas a esta realidad. Ellas registran una importante tasa de depresión que,
en el peor de los casos, degenera en ideas suicidas.

Las causas de estos delicados estados de salud psicológica son multifactoriales.


Pero lo primordial es centrar los esfuerzos para que los mayores reciban una
atención de salud mental de calidad. Pues, hasta hace pocos años se
infravaloraban los problemas de salud mental en el adulto mayor.

Alrededor del 15% de los adultos de más de 60 años del mundo sufren algún
trastorno mental, y depresión y demencia son los dos más comunes.
I. NEUROSIS
1.1. DEFINICION:
La neurosis o neuroticismo, también conocida como inestabilidad
emocional es un rasgo psicológico que define parte de la personalidad, de las
características psíquicas de una persona. Ser neurótico suele implicar un
estado emocional negativo durante largos periodos de tiempo que, además,
pueden agravarse con otros problemas como la ansiedad, los sentimientos de
culpa, la depresión, la ira o, incluso, la envidia.

La neurosis es un trastorno psicológico que hace sufrir a quienes lo padecen,


pero es una condición relativamente manejable. Siempre se está en contacto
con la realidad, no hay despersonalización.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) la neurosis es una


enfermedad funcional del sistema nervioso que se caracteriza por
inestabilidad emocional.

1.2. SIGNOS Y SINTOMAS:


Los signos de la neurosis o el neuroticismo suelen ser:

 Tristeza continua.
 Sufrimiento emocional frecuente.
 Falta de interés por hacer cosas que diviertan o reporten placer.
 Intolerancia a los demás.
 Irritabilidad y “explosiones” en las conversaciones con otras personas.
 Sudoración excesiva de las manos.
 Ansiedad.
 Problemas de relación interpersonal.
 Tendencia a la timidez.
 Sentimientos de angustia y culpa.
 Incapacidad para tomar decisiones adecuadas.
 Excesivas preocupaciones sin causa aparente.
 Desarrollo de conductas rituales o repetitivas tipo trastorno obsesivo-
compulsivo.
 Orden excesivo.
 Descanso irregular o insomnio.
 Dolor de cabeza.
 Voluntad débil.
 Pérdida de las ganas de trabajar o dificultad para ir a trabajar o salir de
casa.
 Preocupación excesiva.

1.3. CARACTERISTICAS
Existen una serie de rasgos de definen a una personalidad
neurótica como tal. Según los psicólogos el neuroticismo como rasgo se
puede detectar a través de este comportamiento.
1. Tendencia a estar deprimidos: La mayoría de personas con
una personalidad neurótica suelen tender a tener un ánimo más deprimido y
sufren de sentimientos de culpa, envidia, ira y ansiedad con más frecuencia
y gravedad que las otras personas.
2. Sensibilidad: Un neurótico o neurótica suele ser mucho más sensible a
todo lo que le rodea. Tanto es así que las personas neurítucas suelen acabar
viendo algunas situaciones cotidianas como amenazantes y graves. De esta
forma, el neuroticismo les hace ver las frustraciones que pueden ser triviales
para los demás como un problema muy importante para ellos.
3. Timidez: La neurosis puede provocar que las personas sean más cohibidas
y tímidas en ciertas situaciones sociales. Tanto es así que estos tienen
tendencia a internalizar fobias y otros rasgos de una personalidad
neurótica como son la ansiedad, el pánico, la agresión, la negatividad y la
depresión. Esto sucede por que la neurosis y su significado se traduce en un
estado emocional que está particularmente definido por reacciones,
pensamientos y sentimientos negativos.
4. Inestabilidad emocional: La neurosis y la personalidad neurótica es
definida principalmente por su inestabilidad emocional. Es por ello que en
muchas ocasiones se confunden estos tipos de neurosis con problemas de
salud mental.
5. Causada por una experiencia desagradable: Según la teoría de Sigmund
Freud, creador de la psicoanálisis, la neurosis se trata de una estrategia de
afrontamiento que es causada por emociones reprimidas sin éxito en ciertas
experiencias pasadas. El recuerdo de estos sentimientos nos abruman o
interfierar en el presente haciendo que se modifique nuestra forma de
actuar.

1.4. CAUSAS

LA PRINCIPAL causa de neurosis en el anciano consiste en la dificultad para


conciliar el envejecimiento exterior (corporal) con el interior (psicológico). Es
un hecho que no siempre la edad biológica y real coinciden, y que este desfase
puede, en muchos casos, provocar crisis de identidad.

Frente al conflicto del anciano entre condición actual e imagen de sí mismo y


de la vejez, puede haber formas distintas de reacción, ligadas a las
características individuales y a las experiencias pasadas. Se puede en efecto
observar:
 la activación de defensas narcisistas que ofrecen al sujeto la posibilidad de
mantener un equilibrio, permitiéndole, paradójicamente, llegar a la
muerte sin haber envejecido;
 la imposibilidad de adaptarse a una nueva situación senil, con la
consiguiente aparición de manifestaciones psicopatológicas incluso de tipo
neurótico;
 la acentuación de algunas de las características de la personalidad
narcisista.

En definitiva el anciano debe llegar a conciliar su propia imagen interna de


vejez con la realidad objetiva que él percibe; además, a menudo se encuentra
ante una imagen concreta de vejez que la sociedad le ofrece y en la que no se
reconoce en absoluto. La capacidad o la incapacidad para integrar estos
aspectos condiciona un buen envejecimiento o, por el contrario, una evolución
neurótica. Cuanto más haya basado la persona su vida y sus relaciones
interpersonales en la imagen de sí mismo en mayor medida chocará con la
realidad objetiva de vejez, que estará muy lejos de su imagen interna y de la
imagen de vejez que la sociedad le ofrece.

Este problema afecta, aunque en distinta medida, a la mayor parte de los


ancianos: se puede por tanto admitir cierto grado de neurosis normal,
precisamente porque se trata de la edad a la que la enfermedad y la salud se
confunden, tanto en la realidad como en el plano psicológico.

En primer lugar es difícil establecer un límite entre lo que podemos definir


como “patológico” y la normalidad” del proceso de envejecimiento. De hecho,
una disminución progresiva de intereses, la monotonía, cierta inadaptación
emocional y la tendencia a la perseverancia o a una sufrida renunciación son
aspectos característicos de la psicología del anciano. Sin embargo, no puede
negarse que, acentuándose y cursando acompañados de otros trastornos
psicoorgánicos, como alteraciones del comportamiento y de la alimentación,
dichos aspectos pueden adquirir el significado sintomático de un síndrome
neurótico. En segundo lugar, las manifestaciones neuróticas de estos pacientes
resultan difíciles de clasificar, en cuanto presentan características mixtas de
formas clásicamente distintas. Por último, un tercer y último problema
consiste en establecer si existen neurosis que aparecen en la tercera edad o si
éstas son únicamente una reagudización de “enfermedades” preexistentes.
Esta dificultad puede explicar los distintos datos de incidencia de las neurosis
en la tercera edad.

Para algunos autores son más frecuentes que las psicosis, mientras que para
otros presentan una incidencia del 20-30 % de todas las en fermedades
psiquiátricas seniles. Por último, los hay que sostienen que son muy raras. En
cualquier caso, es posible clasificar esquemáticamente las manifestaciones
neuróticas en neurosis en el.anciano y neurosis del anciano, estableciendo una
diferenciación entre los sujetos cuyas neurosis han aparecido en épocas
anteriores a la senilidad y que siguen siendo neuróticos de viejos y los sujetos
que padecen formas neuróticas propias de la tercera edad, es decir, que
aparecen únicamente en la vejez. Se puede hablar por tanto de “neuróticos
envejecidos” y de “viejos que se vuelven neuróticos”. De cualquier modo,
parece ser que en la vejez la neurosis ocupa un territorio restringido y mal
definido entre las formas de enfermedad depresiva por un lado y la alteración
de personalidad por otro. Este diagnóstico se establece a menudo en relación
a los pacientes más jóvenes, tanto porque la neurosis es quizá menos común
como por que los médicos no detectan a menudo su aparición, atribuyendo al
decaimiento global cualquier manifestación clínica. Al margen de esto, no se
han detectado diferencias sustanciales con respecto a las propias de otras
edades de la vida.

Así, en la edad senil, como en las anteriores, se describen los trastornos de


ansiedad, la hipocondría, la forma fóbica, la forma obsesiva y la histeria. A éstas
pueden añadirse la denominada depresión neurótica, especialmente
frecuente en la edad senil.

1.5. CONSECUENCIAS
Dependiendo de los síntomas que presente el paciente, es decir, del tipo de
neurosis que padezca, las consecuencias son distintas. La mayoría incluye
problemas físicos de salud, ya que supone la somatización de trastornos
digestivos e intestinales, vértigo, mareos, aceleración del ritmo cardíaco,
temblores, náuseas, etc. Pero hay otras consecuencias:
 Problemas para relacionarse con los demás
 Dificultad para concentrarse
 Rendimiento escolar o laboral bajo
 Insomnio
 Ansiedad
 Depresión
 Problemas para salir de casa

1.6. TIPOS DE NEUROSIS:

1º. DE ANGUSTIA. Es episódica y suele presentar pesimismos y molestias


somáticas como hormigueo, adormecimiento y mareos.

2º. FÓBICA: miedos intensos irracionales hacia objetos o situaciones. Puede


llevar a ataques de angustia.
3º. OBSESIVA. Pensamientos persistentes de contenido angustioso e
incontrolables. Hay depresión y sentimiento de culpa.

4º. HIPOCONDRÍACA. Preocupación constante por la propia salud y referencia


de síntomas de enfermedades.

5º. DEPRESIVA. Autocrítica excesiva, baja autoconfianza y autoestima. Puede


haber molestias físicas.

6º. NEURASTÉNICA. Debilidad, fatigabilidad y baja autoestima.

7º. DESPERSONALIZACIÓN. Sentimientos de irrealidad y de extrañeza hacina


uno mismo y hacia el ambiente, se pueden presentar episodios de pánico.

8º. HISTÉRICA. Hay de tipo conversivo con actitud de indiferencia, parálisis


paradójicas, crisis convulsivas, diferencias sensoriales y dolor; y de tipo
disociativo con alteraciones de la conciencia y del sentido de identidad. La
angustia no es evidente.

1.7. TRATAMIENTO Y MEDICACIÓN DE LA NEUROSIS

Psicoterapia y fármacos
El tratamiento a base de sesiones de psicoterapia para modificar las
percepciones e interpretaciones desenfocadas que el paciente tiene sobre
sí mismo suele ser el tratamiento de elección. Si el nivel de gravedad de la
neurosis es alto puede ser necesario combinarlo con un tratamiento
farmacológico para apaciguar los síntomas agudos como la ansiedad o la
depresión.

1.8. PREVENCION

NO HAY
No se han descrito medidas de prevención frente a la neurosis pero sí se
suelen recomendar llevar hábitos saludables de vida como:

 Una dieta saludable y equilibrada.


 Fomentar las relaciones sociales sanas.
 Realizar actividades al aire libre.
 Tener un hobby.
 Seguir una rutina de relajación.

1.9. DIFERENCIA ENTRE NEUROSIS Y PSICOSIS


La psicosis se trata de una condición que hace que las personas perciban o
interpreten lo que ven y experimentan de una manera diferente a quienes la
rodean. Por lo tanto, la psicosis, interfiere en la capacidad para funcionar
correctamente en un contexto social.

Principalmente, la psicosis y la neurosis se diferencian porque la primera


tiene síntomas que incluyen alucinaciones y delirios. En muchos casos, la
psicosis es un síntoma de trastornos como la esquizofrenia, el trastorno
bipolar o de una depresión grave. Además, la psicosis también puede
desencadenarse por el uso indebido de algunas sustancias como puede ser
el alcohol y las drogas.

1.10. CUIDADOS DE ENFERMERIA


La neurosis en el adulto mayor puede presentarse de diversas formas, como
trastornos de ansiedad, trastornos obsesivo-compulsivos, trastornos de
estrés postraumático, entre otros. Los cuidados de enfermería para el adulto
mayor con neurosis pueden incluir:

1º. Evaluación y monitorización: Realizar una evaluación exhaustiva del


paciente para identificar los síntomas de la neurosis y evaluar su
gravedad. Monitorizar de forma regular los signos vitales, el estado
emocional y el comportamiento del paciente.

2º. Apoyo emocional: Proporcionar apoyo emocional al paciente,


escuchando sus preocupaciones y brindando un entorno seguro y de
confianza. Ayudar al paciente a manejar el estrés y la ansiedad
relacionados con la neurosis.

3º. Administración de medicamentos: Ayudar al paciente a tomar los


medicamentos recetados según las indicaciones del médico. Monitorizar
los efectos secundarios y notificar al médico cualquier cambio o
preocupación.

4º. Terapia cognitivo-conductual: Colaborar con el equipo de salud mental


para implementar estrategias de terapia cognitivo-conductual. Esto
puede incluir técnicas de relajación, reestructuración cognitiva y
exposición gradual a situaciones desencadenantes de ansiedad.

5º. Estimulación cognitiva: Proporcionar actividades que estimulan la


cognición y la memoria del paciente, como juegos de palabras,
rompecabezas y actividades recreativas.
6º. Promover la participación social: Ayudar al paciente a mantener la
conexión con su entorno social, ya sea a través de actividades en grupo,
visitas de familiares y amigos, o participación en programas comunitarios.

7º. Educación al paciente y su familia: Explicar al paciente ya su familia sobre


la naturaleza de la neurosis, los tratamientos disponibles y la importancia
de la adherencia al tratamiento. Brindar información sobre técnicas de
manejo del estrés y estrategias de afrontamiento.

8º. Promover el autocuidado: Ayudar al paciente a mantener una higiene


adecuada, una alimentación equilibrada y un sueño regular. Fomentar la
independencia en la medida de lo posible y brindar apoyo en las
actividades diarias.

Es fundamental trabajar en colaboración con el equipo interdisciplinario, que


puede incluir médicos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y
psicólogos, para garantizar una atención integral y personalizada para el
adulto mayor con neurosis.

II. ALZHEIMER
2.1. DEFINICIÓN:

 La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia entre las personas


mayores. La demencia es un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de
una persona de llevar a cabo sus actividades diarias.

 El Alzheimer comienza lentamente. Primero afecta las partes del cerebro que controlan
el pensamiento, la memoria y el lenguaje. Las personas con el mal pueden tener
dificultades para recordar cosas que ocurrieron en forma reciente o los nombres de
personas que conocen.

 Un problema relacionado, el deterioro cognitivo leve, causa más problemas de


memoria que los normales en personas de la misma edad. Muchos, pero no toda la
gente con deterioro cognitivo leve, desarrollarán Alzheimer.

 El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro


cognitivo y trastornos conductuales.

 Las proteínas del cerebro no funcionan con normalidad, lo que interrumpe el trabajo
de las neuronas cerebrales y provoca una serie de eventos tóxicos. Las neuronas se
dañan, pierden las conexiones entre sí y finalmente mueren.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad de Alzheimer (EA) es una


enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza porque la memoria y la función
cognitiva de la persona sufren un deterioro de forma gradual. Su causa es desconocida, y
supone entre el 50-75% de los distintos tipos de demencia.
2.2. FACTORES DE RIESGO:

 El Alzheimer suele comenzar después de los 65 años. El riesgo aumenta a


medida que la persona envejece.
 El riesgo del antecedente genético es mayor si hay personas en la familia que
tuvieron la enfermedad.
 El sexo femenino es más probable que el sexo masculino, debido a la llegada de
la menopausia.

 Las personas que han sufrido un traumatismo craneal grave


 La exposición a la contaminación del aire, particularmente por los gases de
escape del tráfico y la quema de madera.
 El consumo excesivo de alcohol.

 La dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido.


 Falta de ejercicio.
 Obesidad.
 Fumar o ser fumador pasivo.

 Presión arterial alta.


 Colesterol alto.
 Diabetes tipo 2 mal controlada.

 Los niveles educativos bajos.

 Aislamiento social.

2.3. SIGNOS Y SINTOMAS:

Muchas personas experimentan olvidos o retrasos leves de memoria, que


son parte del proceso normal de envejecimiento. Todos tenemos dificultad
ocasional para recordar una palabra o el nombre de alguien. Sin embargo,
una persona con la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia,
encontrará estos síntomas cada vez más frecuentes y graves.

Por ejemplo, cualquiera de nosotros podría olvidar donde colocamos


nuestras llaves del vehículo. Una persona con la enfermedad de Alzheimer
puede colocar las llaves en un lugar inusual, como el refrigerador. O, él o ella
no pueden recordar para que se usan las llaves.

Los primeros SIGNOS de alerta de la enfermedad de Alzheimer

Los signos que indican la enfermedad de Alzheimer pueden incluir:

• Cambios en la personalidad
• Deterioro en la capacidad de movimiento o al caminar
• Dificultad para comunicarse
• Bajo nivel de energía
• Pérdida de memoria
• Cambios de estado de ánimo
• Problemas de atención y orientación
• Incapacidad de resolver operaciones aritméticas sencillas

En general, puede ser el momento de solicitar una evaluación por un médico


cualificado para determinar si la pérdida de memoria u otro síntoma en usted
o un ser amado, esta:

• Aumentando en frecuencia o gravedad


• Interfiriendo con las actividades diarias (como tareas laborales o
quehaceres del hogar)
• Causando una impresión en sus amigos y familiares

SINTOMAS:
 El síntoma cardinal del Alzheimer y habitualmente el que da inicio a la clínica es
la pérdida de memoria episódica.
 El patrón de pérdida de memoria en esta enfermedad es relativamente
específico:
 Los pacientes comienzan con dificultades para aprender nueva información
 Olvidan rápidamente lo que han sido capaces de aprender recientemente
 La información más antigua y la remota están respetadas hasta fases más
avanzadas del proceso demenciante.
 Las primeras manifestaciones vienen dadas por una dificultad para nominar los
objetos, como consecuencia el discurso se va plagando de pausas para encontrar
las palabras y de circunloquios. Es muy habitual el uso de palabras comodín como
“cosa” o “eso” para suplir el déficit.
 La comprensión se afecta en etapas más avanzadas, aunque sí puede ser
evidente al principio un problema en la comprensión del lenguaje figurativo (por
ejemplo refranes y metáforas).
 Las funciones ejecutivas se alteran de forma precoz, de tal modo que el paciente
presenta incapacidad para planificar y ejecutar acciones dirigidas a un objetivo,
así como una importante falta de flexibilidad cognitiva.
 La capacidad de orientación visoespacial también se ve afectada a lo largo de
este proceso. Debido a esto, no es raro encontrarnos pacientes que se
desorientan por la calle llegando a perderse.
 Los síntomas neuropsiquiátricos son extremadamente frecuentes y tienen gran
repercusión funcional en la vida del paciente y del cuidador: apatía, falta de
interés y motivación por las actividades cotidianas, es quizás el cuadro más
frecuente. Los síntomas depresivos son muy frecuentes y se estima que el 50%
de las personas con EA cumplirán criterios diagnósticos de depresión mayor en
algún momento de la evolución.
 Los síntomas cardinales son la tristeza, la anhedonia y los sentimientos de
inutilidad del paciente. Otras manifestaciones neuropsiquiátricas son las ideas
delirantes, las alucinaciones o la agresividad.

2.4. ETAPAS

Por lo general la enfermedad de Alzheimer avanza gradualmente, con una


duración de dos a 20 años, con un promedio de siete años en los Estados
Unidos. Los científicos ahora saben que la enfermedad de Alzheimer existe
en el cuerpo de una persona mucho antes de que aparezcan los síntomas.
Los investigadores llaman a esto la fase preclínica o pre-sintomática. Una vez
que aparecen los síntomas, aumentan en intensidad a medida que una
persona con la enfermedad de Alzheimer va desde la primera hasta las etapas
finales de la enfermedad.

Las etapas de diagnóstico clínico y sus síntomas incluyen:

Deterioro cognitivo leve (DCL) debido a la enfermedad de Alzheimer o


efecto prodrómico

Los científicos han identificado una condición entre la pérdida normal de


memoria relacionada con la edad y la demencia llamada deterioro cognitivo
leve (DCL). Las personas con DCL tienen problemas de memoria, pero son
capaces de realizar actividades rutinarias. El DCL a menudo conduce a la
enfermedad de Alzheimer, pero no todos los pacientes con DCL desarrollarán
Alzheimer.

Los síntomas pueden incluir:

• Problemas de memoria, que los demás perciben


• Condiciones del estado de ánimo como depresión, ansiedad, irritabilidad
o apatía
• Bajo rendimiento en pruebas cognitivas

2.5. Leve (etapa 1)


Al principio de su afección, las personas con la enfermedad de Alzheimer
pueden:

• Ser lentos en su habla y su comprensión


• Experimentar cambios leves de pérdida de memoria y de su estado de
ánimo
• Tener dificultad para aprender cosas nuevas
• Perder energía y espontaneidad, aunque los demás no lo puedan notar
• Perder el hilo del pensamiento a mitad de frase
• Todavía realizar actividades básicas en forma independiente, pero tal
vez necesiten ayuda con las tareas más complicadas
2.6. Moderada (etapa 2)
En esta etapa, la persona comienza a ser incapacitada por la enfermedad:

• Las personas con Alzheimer pueden recordar el pasado distante y, a la


vez tener dificultad para recordar hechos recientes.
• Tienen dificultad para reconocer la fecha, la hora y el lugar.
• Pueden inventar nuevas palabras a medida que pierden su vocabulario
viejo.
• No pueden reconocer rostros familiares antes conocidos.

2.7. Grave (etapa 3)


En esta etapa final, los pacientes de Alzheimer:

• Pierden la capacidad de masticar y tragar alimentos


• Quedan postrados en cama y se vuelven vulnerables a la neumonía y
otras enfermedades
• Se vuelven cada vez menos receptivos
• Pierden el control corporal y necesitan atención constante
• No reconocen a nadie

Eventualmente, un paciente de Alzheimer sucumbe a un estado de coma y a la


muerte, como resultado de la etapa final de la enfermedad de Alzheimer, o de una
condición médica que ocurre simultáneamente como la neumonía.

Debido a que un adulto mayor con Alzheimer puede tener varias condiciones
médicas, y porque todavía hay un estigma asociado con esta enfermedad, algunos
científicos creen que la enfermedad de Alzheimer a menudo se pasa por alto o no se
reporta como la primera causa de muerte en los certificados de defunción estatales.
La enfermedad fue catalogada como la sexta causa principal de muerte en los
Estados Unidos en 2013, según los datos más recientes recopilados por los Centers
for Disease Control (Centros para el control y la prevención de enfermedades). Sin
embargo, algunos estudios sugieren que la enfermedad de Alzheimer puede ser en
realidad la tercera causa de muerte, después de las enfermedades cardíacas y el
cáncer.

2.8. CAUSAS:
Aunque la fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer sigue sin conocerse
en su totalidad, en las últimas décadas los estudios moleculares han revelado
diversos mecanismos genéticamente determinados, que se han unido a las
teorías oxidativas y tóxicas, para completar el actual espectro de lo que
comprendemos y conocemos sobre la génesis de esta devastadora dolencia.

2.9. CONSECUENCIAS:

 Rechazo a formar parte de actividades sociales.


 Cambios en el comportamiento, el humor y la personalidad.
 Pérdida de atención al aseo personal.
 Problemas para concentrarse.
 Dificultad para resolver problemas o planificar una tarea.
 Pérdida progresiva de la memoria.
 Dificultad para articular el lenguaje.
 Dificultad para realizar cálculos matemáticos básicos.

2.10. DIAGNOSTICO:
No existe un examen único que pueda determinar si una persona tiene la
enfermedad de Alzheimer. El diagnóstico se realiza determinando la
presencia de ciertos síntomas y descartando otras causas de demencia.
Esto implica una cuidadosa evaluación médica, incluyendo una historia
médica completa, pruebas del estado mental, un examen físico y
neurológico, exámenes de sangre y exámenes de diagnóstico por
imágenes del cerebro, incluyendo:

 Imágenes por tomografía computarizada de la cabeza: la exploración


por tomografía computarizada (TC) combina un equipo de rayos X
especial con computadoras sofisticadas para producir múltiples
imágenes o fotos del interior del cuerpo. Los médicos utilizan una
tomografía computarizada del cerebro para buscar y descartar otras
causas de demencia, como un tumor cerebral, hematoma subdural o
un accidente cerebrovascular.
 RMN de la cabeza: la toma de imágenes por resonancia magnética
(RMN) utiliza un potente campo magnético, pulsos de radiofrecuencia
y una computadora para producir imágenes detalladas de los
órganos, tejidos blandos, huesos, y prácticamente todas las demás
estructuras internas del cuerpo. La resonancia magnética puede
detectar anomalías cerebrales asociadas con el deterioro cognitivo
leve (DCL) y se puede utilizar para predecir pacientes con deterioro
cognitivo leve que podrían eventualmente desarrollar la enfermedad
de Alzheimer. En las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer,
una resonancia magnética del cerebro puede ser normal. En etapas
posteriores, la resonancia magnética puede mostrar una disminución
en el tamaño de diferentes áreas del cerebro (afectando
principalmente los lóbulos parietal y temporal).
 PET y PET/CTde la cabeza: una exploración por tomografía de emisión
de positrones (PET) es un examen de diagnóstico que utiliza pequeñas
cantidades de material radiactivo (llamado radiosonda) para
diagnosticar y determinar la gravedad de una variedad de
enfermedades.

Un examen combinado PET/CT fusiona las imágenes de una exploración


por PET y una exploración por TC para proporcionar detalles sobre la
anatomía (exploración por TC) y la función (exploración por PET) de
órganos y tejidos. Una exploración por PET/CT ayuda a diferenciar la
enfermedad de Alzheimer de otros tipos de demencia. Otra prueba de
medicina nuclear denominada tomografía computarizada por emisión de
un solo positrón (SPECT) también es utilizada para este fin.

Usando la exploración por PET y una nueva radiosonda llamada C-11 PIB,
los científicos, recientemente, han logrado tomar imágenes de la
acumulación de placas de beta amiloide en el cerebro vivo. Actualmente
se están desarrollando radiosondas similares a C-11 PIB para su uso en el
entorno clínico.

2.11. TRATAMIENTO
Por ahora todavía no contamos con un tratamiento que pueda prevenir
el Alzheimer o detener su curso. Contamos, eso sí, con medicamentos
que pueden ayudarnos a paliar algunos síntomas y mejorar la calidad de
vida de los afectados.

Estos tratamientos suelen ser particularmente útiles durante los primeros


años de la enfermedad, pero, con el avance de la misma, su efectividad
va disminuyendo. Actualmente, la investigación en nuevos fármacos abre
una puerta a la esperanza en cuanto a posibilidades de modificar de
alguna forma el curso de la enfermedad.

2.12. CUIDADOS DE ENFERMERÍA PARA ADULTOS MAYORES CON


ALZHEIMER:
 Orientar al paciente sobre el ambiente que le rodea.
 Colocar barandillas en la cama.
 Mantener el ambiente libre de obstáculos y asegurarse que existe
suficiente luz para prevenir las caídas en la oscuridad.
 Evitar el empleo de calentadores, estufas, etc.
 Utilización de zapatos con suela antideslizante.
 Vigilar los signos de dolor que emita el paciente.
 Promover la seguridad del paciente.
III. DEMENCIA SENIL:

3.1. DEFINICIÓN:

La demencia senil es una alteración cerebral de carácter irreversible.


Normalmente aparece en la tercera edad con una serie de síntomas que
provocan la disminución de la capacidad intelectual del paciente. Esta
disminución de la capacidad intelectual llega a afectar gravemente al
desempeño de las actividades básicas del día a día.

En muchos casos se llega a perder el control de las emociones, se


producen importantes cambios de personalidad y de comportamiento y se
pierden completamente las habilidades básicas para resolver cualquier
problema o inconveniente de la vida diaria.

El grupo de funciones afectadas pueden clasificarse en corticales


(razonamiento, memoria, lenguaje y relaciones sociales), subcorticales
(emociones) y progresivas (movilidad y habilidades cognitivas).

Muchos especialistas consideran que la demencia senil no es una


enfermedad concreta, sino un grupo de síntomas provocados por los cambios
en el cerebro. Conocer sus signos puede ser algo muy bueno, ya que al saber
lo que depara el futuro, puedes hacer planes para ayudar a un ser querido a
enfrentar sus efectos.
La demencia senil es un término que se usó anteriormente para describir
el deterioro cognitivo relacionado con la edad en personas mayores. Sin
embargo, en la actualidad, se utiliza más el término "demencia" para
describir este tipo de deterioro cognitivo. La demencia es un síndrome que
afecta la memoria, el pensamiento, el comportamiento y la capacidad para
realizar actividades diarias. Es importante buscar atención médica si se
sospecha de demencia, ya que existen diferentes causas y tratamientos
disponibles. Un médico puede realizar una evaluación para determinar la
causa subyacente y recomendar el mejor plan de tratamiento.

3.2. SINTOMAS:
Los síntomas de la demencia senil pueden variar de una persona a otra,
pero generalmente incluyen:

1º. Problemas de memoria: dificultad para recordar información reciente,


olvidar eventos importantes o repetir las mismas preguntas o historias
una y otra vez.
2º. Dificultad para realizar tareas cotidianas: dificultad para llevar a cabo
tareas familiares, como cocinar, manejar las finanzas o realizar
actividades domésticas.

3º. Cambios en el lenguaje: dificultad para encontrar las palabras adecuadas,


seguir una conversación o expresarse de manera clara.

4º. Desorientación en tiempo y espacio: perderse en lugares familiares,


tener dificultad para recordar la fecha o la hora actual.

5º. Problemas de juicio y toma de decisiones: dificultad para tomar


decisiones adecuadas, realizar juicios racionales o resolver problemas.

6º. Cambios en el estado de ánimo y el comportamiento: cambios de humor


frecuentes, irritabilidad, ansiedad, depresión o apatía.

7º. Pérdida de iniciativa: falta de interés en actividades que solían disfrutar,


falta de motivación o iniciativa para realizar tareas.

SI UNA PERSONA PRESENTA ALGUNA ATENCIÓN DE ESTOS SÍNTOMAS, ES


IMPORTANTE BUSCAR MÉDICA PARA UNA EVALUACIÓN ADECUADA Y UN
DIAGNÓSTICO PRECISO.

Los síntomas de la demencia senil no se presentan de golpe, sino que


aparecen lenta y progresivamente. La primera señal de alarma es la pérdida
de memoria. Al principio son cosas sin importancia, como olvidar donde se
han puesto las llaves o no acordarse de una cita con algún amigo o amiga.
Estos olvidos pueden ser solo fruto de la edad, y no indicar demencia senil,
puede relacionarse a un deterioro cognitivo leve, no todas las personas con
deterioro cognitivo leve evolucionan a la demencia.

Sin embargo, si las pérdidas de memoria se hacen más graves y frecuentes


conforme pasa el tiempo, puede que nos encontremos ante un caso de
demencia senil. Por eso hay que estar atentos y actuar lo antes posible ante
cualquier duda o sospecha.

Entre los síntomas iniciales de demencia senil, aparte de las


citadas pérdidas de memoria, hay otros que pueden alertarte si
estás atento a ellas:

Desorden en el hogar: cambian las cosas de sitio y después no recuerdan


dónde las han puesto: llaves, ingredientes para cocinar, ropa. Empiezan a
aparecer objetos en los sitios más extraños: llaves en la nevera, lentes de
sol en cajas de zapatos, etc.

Torpeza de movimientos: Comienzan a tener dificultades para cocinar, abrir


puertas, conducir, manipular el teléfono celular, etc. Comienzan a tener
problemas para hacer cosas en las que eran buenos como jugar a las cartas,
cocinar, dibujar o escribir. Pierden coordinación física e incluso pueden tener
problemas de equilibrio.

Apatía: comienzan a perder interés por tareas que antes les gustaban y
algunos presentan síntomas de fatiga sin haber realizado esfuerzo alguno.

Comportamientos inadecuados: el familiar comienza a tener actitudes


extrañas o inapropiadas, actitudes que están totalmente fuera de lugar, que
afectan la relación con sus amigos y familiares.

Cambios en la manera de caminar: los enfermos de demencia suelen


cambiar su forma de caminar.

Insomnio: es un síntoma frecuente en las personas mayores, pero se acentúa


en los enfermos con demencia senil.
Si observas estos primeros síntomas de la demencia senil en alguien de tú
círculo familiar o social, no dudes en consultar con un médico y en adoptar
nuevas actitudes para el día a día. Lo primero que debes hacer es:

Mantener la calma: La frustración al ser conscientes de que les cuesta


recordar un hecho, buscar una palabra concreta o sentirse desorientados
puede provocar ataques de ira y cambio de personalidad. Ante esto hay que
recordar que no lo hacen para molestarnos, saber mantener la calma y evitar
la confrontación.

Respetar la autonomía: El cuidador tendrá que hacerse cargo poco a poco


de cuestiones diarias como pueden ser administrar el dinero, mantener el
hogar en condiciones o cocinar.
Establece rutinas: Saber qué va a pasar cada día y fragmentar las tareas en
pasos sencillos le permitirá sentirse centrado y le ayudará a desarrollarlas
más fácilmente.

Busca ayuda: La demencia es una enfermedad muy dura no solo para la


persona que la sufre sino también para sus cuidadores. No tengas miedo a
pedir ayuda cuando la situación te supere para ofrecer la mejor calidad de
vida tanto a la persona a tu cargo como para ti.
Si un familiar mayor de 65 años presenta al menos dos de los síntomas de la
demencia senil, es el momento de acudir a un especialista para que revise
su estado y descarte que se encuentre en la fase inicial de la enfermedad.
Los familiares no deben realizar ese diagnóstico, pero pueden ayudar de
una manera muy importante para detectar la enfermedad en su fase más
precoz.

3.3. CONSECUENCIAS:
La demencia senil puede tener varias consecuencias significativas en la
vida de una persona y en su entorno. Algunas de las consecuencias
comunes incluyen:

1. Dependencia: A medida que la demencia avanza, la persona puede volverse


cada vez más dependiente de los demás para llevar a cabo tareas diarias
básicas, como la alimentación, el aseo personal y la movilidad.
2. Pérdida de autonomía: La demencia puede afectar la capacidad de la persona
para tomar decisiones y llevar a cabo de manera independiente, lo que puede
llevar a una pérdida de actividades de autonomía y control sobre su propia
vida.
3. Cambios en las relaciones: La demencia puede afectar las relaciones
familiares y sociales. Los cambios en la personalidad y el comportamiento de
la persona pueden dificultar la comunicación y la interacción con los demás,
lo que puede causar tensión y estrés en las relaciones cercanas.
4. Problemas de seguridad: La demencia puede afectar la capacidad de la
persona para reconocer peligros y tomar medidas de seguridad adecuadas.
Esto puede aumentar el riesgo de accidentes, como caídas, quemaduras o
lesiones.
5. Impacto emocional: Tanto para la persona que padece demencia como para
sus seres queridos, la enfermedad puede generar una variedad de
emociones, como tristeza, frustración, ansiedad y estrés. El proceso de
adaptación y cuidado puede ser emocionalmente agotador.

Es importante recordar que cada persona y situación es única, y las


consecuencias de la demencia pueden variar en cada caso. Es fundamental
contar con un equipo de atención médica y de apoyo para abordar las
necesidades físicas, emocionales y sociales de la persona que padece demencia
y de sus seres queridos.

3.4. CAUSAS:

La demencia senil, o demencia relacionada con la edad, puede tener varias


causas. Algunas de las causas más comunes incluyen:
1. Enfermedad de Alzheimer: Es la causa más común de demencia senil. Se
caracteriza por la acumulación de placas de proteína beta-amiloide y ovillos
neurofibrilares en el cerebro, lo que causa la degeneración y muerte de las
células cerebrales.
2. Enfermedad de Parkinson: Aunque la enfermedad de Parkinson se asocia
principalmente con trastornos del movimiento, también puede causar
demencia en etapas avanzadas. Se cree que la acumulación de proteína alfa-
sinucleína en el cerebro contribuye a la aparición de la demencia.
3. Enfermedad cerebrovascular: Los accidentes cerebrovasculares o los
trastornos vasculares que afectan la circulación sanguínea del cerebro
pueden causar daño cerebral y llevar al desarrollo de la demencia.
4. Enfermedades neurodegenerativas: Además del Alzheimer y el Parkinson,
existen otras enfermedades neurodegenerativas que pueden causar
demencia senil, como la enfermedad de Huntington, la enfermedad de
Creutzfeldt-Jakob y la degeneración lobar frontotemporal.
5. Lesiones cerebrales traumáticas: Traumatismos craneoencefálicos graves,
como los causados por accidentes automovilísticos o caídas, pueden dañar el
tejido cerebral y aumentar el riesgo de desarrollar demencia en etapas
posteriores de la vida.
6. Enfermedades metabólicas: Algunas enfermedades metabólicas, como la
enfermedad de Wilson, la enfermedad de Niemann-Pick y la enfermedad de
Gaucher, pueden afectar el metabolismo normal de las células y provocar el
desarrollo de la demencia.

7. Factores genéticos: Algunas formas de demencia senil pueden tener una


base genética, como la enfermedad de Alzheimer de inicio temprano o la
enfermedad de Huntington, que se transmite de padres a hijos a través de
mutaciones genéticas heredadas.

Es importante destacar que estos son solo algunas de las causas más comunes
de demencia senil, y que en algunos casos puede haber una combinación de
factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad. Cada caso de demencia
senil es único y puede requerir una evaluación médica exhaustiva para
determinar la causa subyacente.

3.5. TRATAMIENTO:

El tratamiento de la demencia senil se enfoca en tratar los síntomas y mejorar la


calidad de vida de la persona afectada. Si bien no existe una cura definitiva para
la demencia, hay diferentes enfoques terapéuticos que pueden ayudar a
manejar los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad. Algunas
opciones de tratamiento incluyen:
1. Medicamentos: Existen diferentes medicamentos disponibles para tratar
los síntomas de la demencia, como los inhibidores de la colinesterasa
(donepezilo, rivastigmina, galantamina) que pueden mejorar
temporalmente la memoria y las habilidades cognitivas. También se
pueden utilizar medicamentos para el control de los síntomas
conductuales y psicológicos, como la agitación, la depresión o la
agresividad.
2. Terapia ocupacional: La terapia ocupacional se centra en ayudar a la
persona a mantener la independencia y la funcionalidad en las
actividades diarias. Los terapeutas ocupacionales pueden enseñar
estrategias para realizar tareas cotidianas, adaptar el entorno y utilizar
ayudas técnicas para facilitar la vida diaria.
3. Terapia cognitiva: La terapia cognitiva puede ayudar a la persona a
aprender estrategias para compensar la pérdida de memoria y mejorar el
funcionamiento cognitivo. Esto puede incluir técnicas de entrenamiento
de memoria, ejercicios de estimulación cognitiva y estrategias de
organización y planificación.
4. Actividad física: La actividad física regular puede tener beneficios para la
salud cerebral y ayudar a mantener la función cognitiva. Se recomienda
realizar ejercicios de intensidad moderada, como caminar, nadar o
practicar yoga, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud.
5. Apoyo emocional y terapia psicológica: La demencia puede generar
estrés emocional tanto para la persona afectada como para sus familiares
y cuidadores. La terapia psicológica y el apoyo emocional pueden ayudar
a manejar los sentimientos de tristeza, ansiedad y frustración, y brindar
estrategias de afrontamiento y apoyo en el manejo de la enfermedad.
6. Apoyo y educación para cuidadores: Los cuidadores de personas con
demencia también necesitan apoyo y educación para manejar los
desafíos físicos y emocionales de cuidar a alguien con demencia. Los
grupos de apoyo, las capacitaciones y las redes de apoyo pueden ser
recursos valiosos para los cuidadores.

Es importante trabajar en colaboración con un equipo médico y de atención


especializada para desarrollar un plan de tratamiento individualizado y adaptado
a las necesidades de cada persona con demencia senil.

3.6. ETAPAS:
La demencia senil generalmente se desarrolla en etapas progresivas.
Estas etapas pueden variar en duración y presentación de un individuo a
otro, pero a menudo se clasifican en las siguientes:

3.6.1. Etapa temprana (etapa leve):


 Pérdida leve de memoria a corto plazo.
 Dificultad ocasional para encontrar palabras o recordar nombres.
 Ligeros cambios en el comportamiento y el estado de ánimo.
 Capacidad para realizar actividades diarias básicas, aunque puede
requerir más tiempo o esfuerzo.

3.6.2. Etapa intermedia (etapa moderada):


 - Mayor deterioro de la memoria y dificultad para recordar
eventos recientes.
 - Problemas de concentración y atención.
 - Dificultad para realizar tareas complejas, como manejar las
finanzas o seguir instrucciones.
 - Cambios en la personalidad y el comportamiento, como
agitación, irritabilidad o apatía.
 - Necesidad de asistencia y supervisión en las actividades diarias,
como vestirse, comer o bañarse.

3.6.3. Etapa avanzada:


 Pérdida significativa de la memoria y del conocimiento de eventos
pasados y presentes.
 Dificultad para comunicarse verbalmente y seguir conversaciones.
 Dependencia total en el cuidado de otra persona para todas las
actividades diarias.
 Problemas de movilidad y mayor riesgo de caídas.
 Pérdida de control de la función de la vejiga y el intestino.
 Cambios físicos y deterioro general de la salud.

Es importante tener en cuenta que estas etapas son solo una guía general y que
la progresión de la demencia puede variar en cada individuo. Además, es posible
que algunas personas experimenten una forma de demencia más rápida o lenta
en comparación con otros casos. El monitoreo y la evaluación regular de un
profesional de la salud son fundamentales para determinar la etapa de la
demencia y adaptar el plan de cuidado y tratamiento en consecuencia.

3.7. CUIDADOS DE ENFERMERÍA


Los cuidados de enfermería desempeñan un papel crucial en el manejo de la
demencia senil. Aquí hay algunas consideraciones importantes:

1º. Evaluación y seguimiento: Realizar una evaluación inicial completa de la persona


con demencia para comprender su estado de salud, necesidades y capacidades.
Realice un seguimiento regular para monitorear la progresión de la enfermedad
y ajustar el plan de cuidados en consecuencia.
2º. Seguridad y prevención de caídas: Asegurarse de que el entorno sea seguro y
adaptado a las necesidades de la persona con demencia. Esto puede incluir la
eliminación de objetos peligrosos, el uso de barras de apoyo y otros dispositivos
de seguridad, y la supervisión constante para prevenir caídas.
3º. Estimulación cognitiva: Proporcionar actividades y ejercicios cognitivos para
mantener y estimular la función cognitiva. Esto puede incluir juegos de memoria,
rompecabezas, actividades de lectura y escritura, y conversaciones estimulantes.
4º. Mantenimiento de la higiene personal: Ayudar y supervisar en la realización de
actividades de higiene personal, como bañarse, vestirse, cepillarse los dientes y
usar el baño. Adaptar el entorno y proporcionar ayudas técnicas si es necesario.
5º. Manejo de la nutrición: Asegurarse de que la persona reciba una dieta
equilibrada y adecuada a sus necesidades nutricionales. Proporcionar alimentos
fáciles de manejar y adaptados a las habilidades de la persona. Monitorear la
ingesta de líquidos y asegurarse de que se mantenga hidratada.
6º. Manejo de los trastornos del sueño: Ayudar a establecer rutinas regulares de
sueño y proporcionar un ambiente tranquilo y relajante antes de acostarse. En
casos de trastornos del sueño, se pueden considerar medidas no farmacológicas
o consultar con el médico para valorar la necesidad de medicación.
7º. Apoyo emocional: Brindar apoyo emocional tanto a la persona con demencia
como a sus familiares y cuidadores. Escuchar y validar sus sentimientos,
proporcionarle información y recursos de apoyo, y ofrecerle estrategias de
afrontamiento para lidiar con el estrés y la ansiedad.
8º. Coordinación de cuidados: Trabajar en colaboración con otros profesionales de
la salud, como médicos, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales, para
brindar una atención integral y coordinada.
9º. Estos son solo algunos ejemplos de los cuidados de enfermería en la demencia
senil. Es importante adaptar los cuidados a las necesidades individuales de cada
persona y trabajar en colaboración con el equipo de atención médica para
garantizar una atención de calidad y personalizada.

IV. PSICOSIS DELIRANTE:


4.1. DEFINICIÓN:
La psicosis delirante en el adulto mayor es un trastorno psiquiátrico
caracterizado por la presencia de delirios persistentes y bien
sistematizados en personas de edad avanzada. Los delirios son creencias
falsas y firmemente sostenidas, que no se pueden modificar a pesar de la
evidencia en contra.

Este trastorno puede ser causado por diversas condiciones médicas y


psiquiátricas, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, la
enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia tardía, entre otras. También
puede estar relacionado con el consumo de ciertos medicamentos o
sustancias.
Los síntomas de la psicosis delirante en el adulto mayor pueden incluir la
creencia de que están siendo perseguidos, que alguien está intentando
hacerles daño, que su vida está en peligro o que están experimentando
situaciones paranormales. Estos delirios pueden afectar su
funcionamiento diario y provocar ansiedad, miedo y aislamiento social.

4.2. SINTOMAS:
Los síntomas de la psicosis delirante en el adulto mayor pueden variar de una
persona a otra, pero generalmente incluyen:

1. Delirios persistentes: Creencias falsas y arraigadas que no se pueden


modificar a pesar de la evidencia en contra. Estas creencias suelen ser
delirios persecutorios, delirios de grandeza, delirios de referencia (creer
que los demás hablan de ellos) o delirios somáticos (creer que tienen una
enfermedad grave).
2. Desconfianza y paranoia: La persona puede sentirse constantemente
vigilada, perseguida o amenazada. Puede creer que hay conspiraciones en
su contra o que alguien está tratando de hacerle daño.
3. Ansiedad y miedo: La presencia de delirios puede generar una gran
ansiedad y miedo en la persona afectada. Pueden sentirse
constantemente en peligro o preocupados por su seguridad.
4. Aislamiento social: Como resultado de los delirios y la desconfianza, la
persona puede evitar el contacto con otras personas y limitar sus
interacciones sociales. Pueden sentirse incomprendidos o temer que los
demás sepan acerca de sus delirios.
5. Cambios en el comportamiento: La psicosis delirante en el adulto mayor
puede llevar a cambios en el comportamiento, como la irritabilidad, la
agitación, el retraimiento social, la disminución de la higiene personal y el
descuido en las actividades diarias.
6. Alteraciones en el sueño y el apetito: La presencia de delirios y la ansiedad
asociada pueden afectar el sueño y el apetito de la persona, provocando
insomnio, pérdida o aumento de peso.

ES IMPORTANTE DESTACAR QUE ESTOS SÍNTOMAS PUEDEN SER SIMILARES A LOS


DE OTROS TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS O MÉDICOS, POR LO QUE ES
FUNDAMENTAL BUSCAR UNA EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO ADECUADO POR
PARTE DE UN PROFESIONAL DE LA SALUD MENTAL.
4.3. CONSECUENCIAS:

La psicosis delirante en el adulto mayor puede tener diversas consecuencias


en la vida de la persona afectada. Algunas de las posibles consecuencias
incluyen:

1. Deterioro de la calidad de vida: Los delirios persistentes y la desconfianza


pueden afectar la capacidad de la persona para disfrutar de actividades y
relaciones sociales, lo que puede llevar a un deterioro en su calidad de vida.

2. Aislamiento social: La desconfianza y los delirios pueden llevar a la persona a


evitar el contacto con otras personas ya aislarse socialmente. Esto puede
resultar en una mayor sensación de soledad y dificultades para mantener
relaciones significativas.

3. Dificultades en el funcionamiento diario: Los delirios pueden interferir con las


actividades cotidianas, como la capacidad para llevar a cabo tareas
domésticas, el cuidado personal y la gestión de las responsabilidades diarias.

4. Riesgo de autolesiones o agresión hacia otros: En algunos casos, los delirios


pueden llevar a conductas de autolesión o agresión hacia otros. Es importante
prestar atención a cualquier señal de peligro y buscar ayuda profesional de
inmediato.

5. Mayor vulnerabilidad física y emocional: La presencia de psicosis delirante en


el adulto mayor puede aumentar su vulnerabilidad física y emocional. Pueden
tener dificultades para reconocer y comunicar sus necesidades de salud o
pueden ser más propensos a experimentar estrés y ansiedad.

6. Mayor carga para los cuidadores: Los cuidadores y familiares de personas con
psicosis delirante en el adulto mayor pueden experimentar una mayor carga
emocional y física al tratar de comprender y manejar los delirios de la persona.
Esto puede afectar su propia salud y bienestar.

Es importante buscar tratamiento y apoyo adecuados para minimizar las


consecuencias negativas de la psicosis delirante en el adulto mayor. Un enfoque
integral que incluye medicamentos, terapia psicoterapéutica y apoyo social puede
ser beneficioso para mejorar la calidad de vida y reducir los síntomas.

4.4. CAUSAS:
La psicosis delirante en el adulto mayor puede tener diversas causas. Algunas
de las posibles causas incluyen:
1º. Enfermedades neurodegenerativas: La psicosis delirante puede ser un
síntoma de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de
Alzheimer, la demencia vascular, la enfermedad de Parkinson u otras formas
de demencia. Estas enfermedades pueden afectar el funcionamiento cerebral
y dar lugar a la aparición de delirios.
2º. Trastornos psiquiátricos: Algunos trastornos psiquiátricos pueden estar
asociados con la psicosis delirante en el adulto mayor. Por ejemplo, la
esquizofrenia tardía, que es una forma de esquizofrenia que se desarrolla en
la edad adulta, puede presentar delirios como uno de sus principales
síntomas.
3º. Uso de medicamentos: Algunos medicamentos, especialmente aquellos que
afectan el sistema nervioso central, pueden tener como efecto secundario la
aparición de delirios en personas de edad avanzada. Esto puede incluir
medicamentos anticolinérgicos, antipsicóticos, corticosteroides, entre otros.
4º. Condiciones médicas: Ciertas condiciones médicas, como infecciones,
trastornos metabólicos, tumores cerebrales, accidentes cerebrovasculares y
deficiencias vitamínicas, pueden provocar la aparición de delirios en el adulto
mayor.
5º. Abuso de sustancias: El consumo de ciertas sustancias, como el alcohol, las
drogas ilícitas o ciertos medicamentos, puede desencadenar la aparición de
delirios en personas de edad avanzada.

Es importante destacar que estos son solo algunas de las posibles causas de la
psicosis delirante en el adulto mayor y que cada caso puede ser único. Es
fundamental buscar una evaluación y diagnóstico adecuado por parte de un
profesional de la salud para determinar la causa específica y proporcionar el
tratamiento adecuado.

4.5. TRATAMIENTO:

El tratamiento de la psicosis en el adulto depende mayormente de diversos


factores, como el tipo de psicosis, la gravedad de los síntomas, las condiciones
médicas previas y las preferencias del paciente. Algunas opciones de tratamiento
pueden incluir:

1. Medicación: Los antipsicóticos son el tratamiento principal para la psicosis en


el adulto mayor. Los médicos pueden recetar medicamentos antipsicóticos
atípicos, ya que son menos propensos a causar efectos secundarios graves,
como el deterioro cognitivo. Sin embargo, se deben tener precauciones
debido a los posibles efectos secundarios y las interacciones con otros
medicamentos que pueda estar tomando el paciente.
2. Terapia psicológica: La terapia cognitivo-conductual puede ayudar al paciente
a identificar y cambiar los pensamientos y comportamientos negativos
relacionados con su psicosis. También puede ser útil para mejorar la
adherencia al tratamiento y el manejo del estrés y la ansiedad.

3. Terapia ocupacional: La terapia ocupacional puede ser beneficiosa para


ayudar al adulto mayor a mantener y mejorar su independencia y
funcionamiento diario. Esto puede incluir actividades que promuevan el
bienestar físico y mental, así como la participación en actividades sociales.

4. Apoyo familiar y redes de apoyo: Tener el apoyo de la familia y las personas


cercanas puede ser crucial para la recuperación del adulto mayor con psicosis.
Esto puede incluir brindar apoyo emocional, ayudar con la adherencia al
tratamiento y proporcionar un entorno de apoyo.

5. Modificaciones del estilo de vida: Adoptar un estilo de vida saludable puede


tener un impacto positivo en la salud mental de los adultos mayores con
psicosis. Esto incluye mantener una dieta equilibrada, hacer ejercicio
regularmente, evitar el consumo excesivo de alcohol y drogas y dormir lo
suficiente.

Es importante trabajar en estrecha colaboración con un médico especializado en


salud mental o geriatría para determinar el mejor plan de tratamiento para cada
caso individual de psicosis en el adulto mayor. Cada paciente puede tener
necesidades y circunstancias únicas que deben ser consideradas para lograr una
gestión efectiva de la psicosis.

4.6. CUIDADOS DE ENFERMERIA EN LA PSICOSIS:

1º. Tomar los signos vitales, hidratación, control de electrolitos, una buena
nutrición, control de ingesta y eliminación, también controlar el peso
corporal. Hay que conseguir un medio ambiente que entrañe seguridad
para el paciente y para nosotros.
2º. Proteger al paciente de actividades autodestructivas y también
proteger a los demás pacientes de él.
3º. Dar confianza por medio del contacto físico, como darle la mano, que
se sientan protegidos y seguros.
Hay que tener en cuenta que síntomas son los que nos van a dar más
problemas: estos van a ser los trastornos del comportamiento,
agitación psicomotriz, disminución de la autoestima, delirios,
alucinaciones, ideas delirantes, pensamiento ilógico e incoherente,
dificultad para establecer una relación con los demás, riesgos de
autolesiones.
4º. Cuidados a corto plazo:
5º. Nutrición suficiente del paciente
6º. Mantener un ambiente de seguridad
7º. Entablar con él una comunicación que genere confianza “Enfermería en
la atención del paciente psiquiátrico”
8º. Animarlo a que participe con los demás pacientes en tareas
rehabilitadoras y en grupos, que se comunique con los demás.
9º. Intentar reducir los síntomas delirantes, alucinaciones e ideas
delirantes y los impulsos.
10º. Aumentar la autoestima
11º. Cuidados a largo plazo:
12º. Pasar el mayor tiempo posible con ellos.
13º. Proporcionar un medio adecuado y que se sienta seguro con el medio
que le rodea.
14º. Aumentar la autoestima del paciente con una atención sincera e
interesada.
15º. Mejorar su aseo y todo lo relacionado con su aspecto personal.
16º. Pasar el tiempo suficiente con el enfermo. Valoran mucho la compañía.
17º. Intentar que conozca sus capacidades y potencialidades. Que tenga una
mejor imagen de sí mismo.
18º. Reorientarlo con la realidad, ayudar a distinguir lo que es real de lo que
no lo es aunque a él le parezca que si es real.
19º. Rodearle de un ambiente de seguridad, que poco a poco viva su
ambiente como un lugar seguro.

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