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ES - Día 2 - Familia Que Honra A Dios

El documento enfatiza la importancia de honrar a Dios en todos los aspectos de la vida, incluyendo el cuidado de la familia y la ayuda a los pobres. Se destaca que honrar a Dios implica ponerlo en primer lugar, gestionar adecuadamente las finanzas y ser responsables con los recursos. Además, se subraya que el apoyo a los necesitados debe complementarse con el cumplimiento de las obligaciones hacia Dios, como el diezmo y las ofrendas.
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ES - Día 2 - Familia Que Honra A Dios

El documento enfatiza la importancia de honrar a Dios en todos los aspectos de la vida, incluyendo el cuidado de la familia y la ayuda a los pobres. Se destaca que honrar a Dios implica ponerlo en primer lugar, gestionar adecuadamente las finanzas y ser responsables con los recursos. Además, se subraya que el apoyo a los necesitados debe complementarse con el cumplimiento de las obligaciones hacia Dios, como el diezmo y las ofrendas.
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EMBAJADORES DEL

REINO
2025
Semana de
Reavivamiento Espiritual
LA FAMILIA QUE
HONRA A DIOS

“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos.”
Proverbios 3:9
Honrar a Dios lo abarca todo. Involucra todo lo que
tenemos y somos. Todo es de Dios, nuestro cuerpo y
nuestra vida han sido consagrados a él y debemos
honrarlo en lo que tenemos y somos. No hacerlo
puede ser fatal (1 Sam 2:27-30). Debemos reflexionar
sobre si estamos deshonrando a Dios en algo y tratar
de corregirlo por su gracia.
PONER A DIOS EN PRIMER LUGAR

“Honra a Jehová [...] con las primicias de todos tus frutos” (Prov. 3:9), es
decir, primero.

El amor a Dios es el primer y gran mandamiento, y el amor al prójimo


es el segundo.
“ Cuando coloquéis al Señor en primer lugar, y
determinéis que su casa no estará más en
deshonra por causa de las deudas, Dios os


bendecirá.
(Testimonios para la Iglesia, t. 6, p. 107)
CUIDADO DE LA FAMILIA

Honramos a Dios cuidando de la familia


porque son los prójimos más cercanos,
por lazos de sangre, por cercanía física
y por afecto.

Quien no cuida de su familia deshonra a


Dios porque actúa peor que los incrédulos
(1 Tim. 5:6).
La familia que honra a Dios lucha por
su sustento regular y controla sus
finanzas, porque sabe que, si falla,
puede traer malas consecuencias y
hacer sufrir a sus seres queridos. Por
lo tanto, el buen mayordomo, ya sea
padre, madre o hijos en la familia,
trabaja, mejora, planifica, organiza,
tiene un presupuesto, ahorra y es
diligente, porque es consciente de sus
responsabilidades como siervo de
Dios, ciudadano, profesional y
miembro de la familia.
EN EL CUIDADO DE LOS POBRES
“Conoce el justo la causa de los
pobres; más el impío no entiende
sabiduría.”
Prov. 29:7
“El que oprime al pobre afrenta a su
Hacedor; mas el que tiene
misericordia del pobre, lo honra.”
Prov. 14:31
Dios cuidaba de los pobres

1) En el Antiguo Testamento, Dios


proveyó la ley de la recolección
(Deut. 24:19-22; Lev. 19:9, 10)

2) También existía la ley de comer en la


plantación de otro: (Deut. 23:24-25)
Dios cuidaba de los pobres

3) Otra providencia divina era um


segundo diezmo requerido a la
familia: (Deut. 14:28, 29; 26:12, 13).

4) Otras medidas eran el ano año


sabático y el jubileo:
(Deut. 15:1-5 e Lev. 25).

Como Ud. ve, no sólo es nuestra obra
predicar, sino que cuando vemos a
seres humanos que sufren en el
mundo, hemos de ayudarles en sus
necesidades temporales. Así
seremos instrumentos en las manos


de Dios.

(Ministerio de la Bondad, p. 350)


¿QUÉ PODEMOS HACER HOY?

“ El dinero “es de gran valor, si


se usa correctamente, puede
hacer el bien en la salvación
de las almas, en bendiciones
para otros que son más pobres


que nosotros”.

(El Hogar Cristiano, p. 337.1.)


Los pobres y los sufrientes son quienes nos necesitan para
alcanzar la independencia o superar una fase difícil de la vida.

Por lo tanto, prefiera acciones que lleven alivio y, siempre que


sea posible, que el individuo sea independiente de su
asistencialismo regular.
El cuidado de los pobres no es
un sustituto de la parte que le
pertenece a Dios. El diezmo y las
ofrendas tampoco reemplazan
las obras de caridad con los más
débiles. No se debe hacer una
cosa en lugar de la otra.
PARA REFLEXIONAR:
1) ¿Realmente hemos puesto primero a Dios en todo, incluyendo
los diezmos y las ofrendas?

2) ¿Nos hemos acordado de los pobres en nuestro plan


financiero?

3) ¿Nuestra familia está bien asistida económica, social y


espiritualmente? De no ser así, ¿qué falta y qué se podría hacer
de inmediato para satisfacer sus necesidades?

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