PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN FORMATIVA
Aplicación del condicionamiento operante para modificar conducta
disruptiva en niño de 11 años en C.P Collahuasi, Recuay, 2025.
Autores:
● Jamanca Robles, Heydhy Mishell ([Link]/0000-0002-4054-4307)
hjamancaro17@[Link],Psicilogía,Vl.
● Melendez Montalvo, Yadira Bella ([Link]/0000-0003-068)
Ymelendezm@[Link] Psicología, Vl.
● Shuan Diaz, Diana Elida ([Link]/0000-0001-8098-5695)
dshuand@[Link], Psicología, VI.
● Torre Ildefonso, Cielo Elizabeth ([Link]/0000-0003-2178-7845)
ctorreil30@[Link], psicología,Vl.
Asesor(a):
Dr. MAVEL AIDA VILLAVICENCIO JIMENO
Generalidades:
● Nivel: ll
● Objetivo de Desarrollo Sostenible y Salud y bienestar
Meta:
● Línea de Investigación: Violencia
● Línea de Responsabilidad Social Promoción de la salud, nutrición y salud
Universitaria: alimentaria
Huaraz - 2025
Introducción
Este informe abordará el condicionamiento operante y la conducta disruptiva en la
infancia. Según la Real Academia Española (2023), el condicionamiento es un
método por el cual se forma una conducta mediante la asociación repetida entre un
estímulo y una respuesta, mientras que la conducta es entendida como la manera
en que una persona actúa en determinadas circunstancias. El presente estudio se
enfocó en aplicar el condicionamiento operante como técnica para modificar una
conducta disruptiva en un niño de 11 años, entendiendo esta conducta como una
serie de comportamientos inadecuados o que interfieren con el entorno educativo o
familiar, como la agresividad verbal, la desobediencia constante o las rabietas. Este
tipo de intervención guarda estrecha relación con el Objetivo de Desarrollo
Sostenible (ODS) N.º 3: “Salud y Bienestar”, ya que mejorar la regulación conductual
durante la infancia contribuye al bienestar emocional, al fortalecimiento de las
relaciones familiares y a una convivencia armoniosa en la comunidad educativa.
Según lo investigado a nivel internacional, la American Psychological Association
(2022) indicó que muchos niños presentan comportamientos disruptivos debido a
entornos familiares inestables o a la falta de límites adecuados. Estas conductas, si
no son intervenidas de forma oportuna, pueden persistir y agravarse con el tiempo,
interfiriendo con el desarrollo social y académico del menor. Por otro lado, la
Organización Mundial de la Salud (2021) enfatizó la importancia de las
intervenciones conductuales tempranas en niños con problemas de
comportamiento, señalando que estas estrategias mejoran significativamente la
salud mental infantil y prevenir futuros trastornos de conducta. De igual modo, el
National Institute of Mental Health (2020) recomendó la utilización de técnicas
conductuales como el reforzamiento positivo para lograr cambios duraderos en el
comportamiento de los niños. En países como Canadá, el Ministerio de Salud
Pública (2019) ha implementado programas de modificación conductual en escuelas
primarias, con resultados positivos en la disminución de conductas disruptivas y en
el aumento de comportamientos prosociales.
A nivel nacional, el Ministerio de Educación del Perú (2023) ha señalado un
incremento en los casos reportados de comportamientos disruptivos en las aulas de
nivel primario, los cuales muchas veces no reciben atención especializada.
Asimismo, la Dirección General de Educación Básica Regular subrayó la necesidad
de capacitar a padres y docentes en estrategias de manejo conductual, basadas en
evidencia científica, para prevenir situaciones de violencia y abandono escolar.
A nivel local, la Unidad de Gestión Educativa Local (UGEL) Huaraz(2023) reportó
en su boletín, que los docentes de instituciones educativas de la provincia
expresaron preocupación por el aumento de comportamientos desafiantes en
estudiantes del nivel primario, especialmente aquellos relacionados con la
desobediencia, falta de atención y conductas agresivas en el salón de clases,
recomendando el fortalecimiento de estrategias pedagógicas que incluyan el manejo
conductual positivo. Por esta razón, el presente informe se centró en un niño de 11
años con conductas disruptivas como muestra de estudio.
Por esta razón planteamos la siguiente pregunta ¿Cómo influye la Aplicación del
condicionamiento operante en la modificación de la conducta disruptiva en un niño
de 11 años,en el C.P Collahuasi, Recuay?
Este estudio se justifica teóricamente , el trabajo se respalda en el enfoque
conductual de B.F Skinner respecto al condicionamiento operante, quien argumentó
que la conducta humana puede ser moldeada a través de la manipulación de
estímulos reforzadores o punitivos. En ese sentido, autores como Miltenberger
(2022) destacan que el reforzamiento positivo es una estrategia efectiva para reducir
comportamientos no deseados y fortalecer aquellos considerados adecuados,
especialmente en el contexto infantil. La conducta disruptiva en la infancia, como lo
señalan estudios recientes (American Psychological Association, 2022), está
vinculada a factores como la falta de límites, la carencia de estrategias de
autorregulación y ambientes familiares poco estructurados, por lo que resulta
esencial aplicar marcos teóricos que permitan intervenir eficazmente desde un
enfoque conductual. En este caso, el condicionamiento operante ofrece
fundamentos sólidos para abordar la modificación de la conducta en niños en etapa
escolar.
Desde la perspectiva práctica, este estudio aporta evidencia sobre la aplicación del
condicionamiento operante en un entorno real, mediante un caso individual, lo cual
permite observar los efectos directos del reforzamiento positivo como estrategia
para reducir la conducta disruptiva. Los resultados permitirán obtener una
comprensión más clara de cómo ciertas técnicas pueden ser implementadas por
padres, docentes y psicólogos educativos para mejorar el comportamiento infantil.
Además, servirá como sugerencia para la elaboración de programas de
intervención, promoción y prevención dirigidos a fortalecer el desarrollo conductual
saludable de los niños, especialmente en contextos escolares donde estas
conductas afectan el aprendizaje y la convivencia.
En el ámbito metodológico, se obtuvieron nuevos hallazgos sobre la efectividad de
las estrategias conductuales basadas en el condicionamiento operante, aplicadas en
la modificación de conductas disruptivas, lo cual busca servir como precedente para
futuras investigaciones e intervenciones psicológicas en contextos educativos. Se
utilizó un enfoque cuantitativo con un diseño de estudio de caso único, ya que se
buscó observar si la aplicación del condicionamiento operante podía generar un
cambio en la conducta de desobediencia de un niño de 11 años.
Objetivo general Aplicar el condicionamiento operante para modificar la conducta
disruptiva en un niño de 11 años, en el C.P Collahuasi, Recuay. Por ello se
estableció los siguientes Objetivos específicos: Identificar las conductas de
desobediencia a la autoridad presentes en el comportamiento del niño, Aplicar un
plan conductual basado en el condicionamiento operante para promover respuestas
adecuadas a normas, Involucrar a la madre en el uso de reforzadores positivos en el
entorno familiar, Observar la evolución del comportamiento del niño frente a figuras
de autoridad durante la intervención., Analizar la eficacia del reforzamiento positivo
en la reducción de conductas disruptivas, Comprender la efectividad del programa
conductual en la modificación de la desobediencia.
A nivel internacional, Kazdin (2020) desarrolló un estudio sobre la eficacia del
análisis conductual aplicado (ABA) en niños con conductas desafiantes,
demostrando que las técnicas del condicionamiento operante, especialmente el
reforzamiento positivo, fueron efectivas para reducir conductas disruptivas como la
desobediencia, agresividad y rabietas. Su investigación en EE. UU. evidenció que
los programas estructurados basados en refuerzo mejoraron la conducta en el 75%
de los casos [Link] (2022) en su manual de modificación de
conducta también reporta que los programas que aplican reforzadores positivos
inmediatos logran cambios significativos en conductas problemáticas infantiles,
resaltando la importancia de la consistencia del refuerzo.
El estudio realizado a nivel nacional por Ramos (2021) en una investigación
realizada en una institución educativa de Lima, evaluó el uso del condicionamiento
operante en estudiantes de primaria con comportamientos disruptivos. Los
resultados revelaron que, tras aplicar un sistema de puntos y recompensas, se
redujo en un 60% la incidencia de conductas de oposición y desafío a la autoridad
docente. por otro lado el Ministerio de Educación del Perú (MINEDU, 2023), a través
de la Dirección General de Educación Básica Regular, emitió un informe donde se
recomienda el uso de estrategias conductuales como parte del manejo de
estudiantes con necesidades de apoyo emocional y conductual, dado el aumento de
casos reportados de indisciplina escolar.
En la investigación realizada a nivel local en la ciudad de Huaraz, se determinó,
según UGEL Huaraz (2023) reportó que varios docentes de nivel primaria han
manifestado preocupación por el aumento de comportamientos disruptivos como la
desobediencia y las respuestas desafiantes hacia las figuras de autoridad. En varios
colegios se han implementado estrategias de reforzamiento positivo como medida
inicial para el manejo conductual, recomendando su aplicación sistemática.
Teoría del Condicionamiento Operante – B. F. Skinner (1953). Esta teoría propuesta
por B. F. Skinner sostiene que el comportamiento humano puede ser moldeado por
sus consecuencias. Skinner distinguió entre reforzamiento (positivo y negativo) y
castigo (positivo y negativo), como mecanismos fundamentales para aumentar o
disminuir la probabilidad de que una conducta se repita. En el caso de las conductas
disruptivas en niños, esta teoría se vuelve fundamental, ya que permite estructurar
intervenciones centradas en premiar los comportamientos deseables (reforzamiento
positivo) o en retirar estímulos agradables ante comportamientos no deseados
(castigo negativo). La aplicación práctica de esta teoría ha sido ampliamente
utilizada en contextos educativos y clínicos para modificar comportamientos
problemáticos (Skinner, 1953).
Teoría del Aprendizaje Social – Albert Bandura (1977). Albert Bandura amplió la
visión conductista al introducir la observación como una vía de aprendizaje. Según
Bandura, los niños aprenden no solo por ensayo y error, sino también mediante la
imitación de modelos significativos, como padres, maestros o compañeros. Esta
teoría destaca el papel del modelado, la autoeficacia y la autorregulación en el
comportamiento. En el contexto de un niño de 11 años con conductas disruptivas, es
importante considerar cómo la observación de conductas de figuras de autoridad o
pares puede reforzar ciertos comportamientos. Así, el cambio conductual no solo
dependerá de reforzadores externos, sino también de los aprendizajes sociales
adquiridos (Bandura, 1977).
Teoría del Conductismo Clásico – John B. Watson y Ivan Pavlov. Aunque más
antigua, esta teoría sentó las bases del análisis conductual. Watson (1913) afirmaba
que el comportamiento podía predecirse y modificarse a través de la manipulación
del ambiente, mientras que Pavlov demostró cómo un estímulo neutro podía
asociarse a una respuesta condicionada mediante repetición. Si bien la teoría
clásica se centra más en el condicionamiento de estímulo-respuesta, es útil para
comprender cómo ciertos estímulos del entorno escolar o familiar pueden asociarse
con respuestas disruptivas, y cómo reestructurar estas asociaciones para generar
respuestas más adecuadas.
Hipótesis nula (H₀):
La aplicación del condicionamiento operante no genera cambios significativos en la
conducta disruptiva de desobediencia a la autoridad en un niño de 11 años.
Hipótesis alternativa (H₁):
La aplicación del condicionamiento operante genera cambios significativos en la
conducta disruptiva de desobediencia a la autoridad en un niño de 11 años.
ll. MÉTODO
La presente investigación se clasifica como de tipo aplicada, ya que busca resolver
un problema concreto (la conducta disruptiva en un niño) a través de la
implementación de una técnica conductual basada en el condicionamiento operante,
con fines prácticos y de mejora directa en un contexto real. Según Hernández,
Fernández y Baptista (2020), la investigación aplicada se orienta hacia la solución
de problemas específicos en contextos determinados, a diferencia de la
investigación básica, que se centra en la generación de conocimiento teórico sin una
aplicación [Link] enmarca dentro de un enfoque cualitativo, se manifestó a
través de técnicas como la observación directa y la entrevista estructurada a la
madre del menor, lo cual permitió comprender el contexto familiar y los matices del
comportamiento más allá de los datos numéricos. Permitió validar de manera más
integral la efectividad del programa conductual basado en el condicionamiento
operante (Hernández, Fernández & Baptista, 2020).
En cuanto al diseño de investigación, se utilizó un diseño experimental de caso
único o también denominado diseño de sujeto único. Este tipo de diseño permite
observar de manera detallada el efecto de una intervención específica sobre un solo
participante, registrando los cambios conductuales a lo largo del tiempo. Según
Kazdin (2020), este tipo de diseño es útil en contextos clínicos y familiares, ya que
permite realizar intervenciones individualizadas y analizar su impacto con
rigurosidad científica. El estudio contempló varias fases: una fase de línea base,
donde se observó la conducta sin intervención; una fase de tratamiento, en la cual
se aplicaron técnicas de reforzamiento positivo; y una fase de seguimiento, con el fin
de verificar si los cambios conductuales se mantenían tras concluir la intervención.
La variable independiente de este estudio fue la aplicación del condicionamiento
operante, técnica desarrollada por B.F. Skinner (1953), que sostiene que la conducta
puede modificarse según las consecuencias que le siguen. Basada en el uso de
reforzadores positivos para fomentar conductas adecuadas. Se trabajó
principalmente con dos dimensiones: la economía de fichas, mediante recompensas
entregadas tras conductas de obediencia en el hogar, y el programa de razón fija,
donde se entregaba el refuerzo luego de una cantidad establecida de conductas
adecuadas. Esta intervención se desarrolló con el objetivo de aplicar un plan
conductual efectivo, promover la participación activa de la madre y reforzar
consistentemente las respuestas adecuadas del niño frente a normas
familiares.(Anexo 01)
La variable dependiente fue la conducta disruptiva centrada en la desobediencia a la
autoridad dentro del contexto familiar. Se abordaron tres dimensiones principales: la
resistencia a las órdenes, que incluía el rechazo a seguir instrucciones simples
como realizar tareas o colaborar en casa; el comportamiento desafiante, reflejado en
respuestas verbales agresivas o burlonas hacia la madre; y la reincidencia,
observada cuando el niño repetía constantemente conductas negativas. Esta
variable se evaluó para identificar las conductas desobedientes presentes, analizar
su evolución durante la intervención y valorar la efectividad del reforzamiento
positivo en su reducción. (Anexo 02)
Asimismo, la muestra estuvo conformada por un único participante, un niño de 11
años de edad, residente en el C.P Collahuasi, Recuay. fue seleccionado por
conveniencia con una muestra no probabilística, no se buscó la representatividad
estadística, sino la profundidad en el análisis del caso particular. Cumple con los
criterios de inclusión, tales como, consentimiento informado, asentimiento, espacio
geográfico, grupo etario y que presenten conductas disruptivas, por lo tanto los
criterios de exclusión son los que no cumplen con los criterios de inclusión.
Para la recolección de información y evaluación del comportamiento del niño, se
utilizaron diversas técnicas propias de la psicología experimental, orientadas a la
observación y medición objetiva de la conducta antes y después de la intervención.
En primer lugar, . Luego, se empleó, un pretest y un postest, utilizando la Lista de
Chequeo de Conducta Disruptiva (enfocada en la desobediencia a la autoridad,
validada por juicio de expertos (Anexo 03). Estas herramientas fueron
fundamentales para comparar los niveles de conducta disruptiva antes y después de
la intervención, y evaluar así su impacto. La técnica central utilizada en la
modificación conductual fue el condicionamiento operante, implementado mediante
una economía de fichas. Este procedimiento consistió en reforzar positivamente las
conductas deseadas del niño, otorgándole fichas simbólicas cada vez que cumplía
una norma, obedecía una indicación o colaboraba con las tareas del hogar. Dichas
fichas eran acumulativas y podían ser canjeadas por reforzadores previamente
acordados, como privilegios, premios concretos o actividades gratificantes (Anexo
04). Esta estrategia, basada en un programa de razón fija, permitió moldear
progresivamente la conducta del niño, favoreciendo el incremento de respuestas
adaptativas y la reducción de las conductas de desobediencia (Anexo 04).
Por último los principios éticos establecidos en el Reglamento de Ética para la
Investigación de la Universidad César Vallejo (2021), garantizando el consentimiento
informado por parte del apoderado del menor, la confidencialidad de los datos y el
respeto por el bienestar del participante (Anexo 06). Asimismo, se tomaron en
cuenta las directrices éticas establecidas por la American Psychological Association
(APA, 2022) y el Colegio de Psicólogos del Perú (2021).
Referencias:
● American Psychological Association. (2022). Behavioral interventions for childhood
conduct disorders. [Link]
● Instituto Nacional de Salud Mental del Niño Dr. Honorio Delgado. (2023). Guía para
el manejo de trastornos de conducta en escolares peruanos. Ministerio de Salud del
Perú. [Link]
● Ministerio de Educación del Perú. (2023). Lineamientos para la atención de
estudiantes con dificultades conductuales. Dirección General de Educación Básica
Regular. [Link]
● Organización Mundial de la Salud. (2021). Promoción de la salud mental en la
infancia: Guía de intervenciones tempranas. [Link]
● Skinner, B. F. (2020, reedición). La conducta de los organismos. Editorial Paidós.
● National Institute of Mental Health. (2020). Helping children with behavior problems:
Tools and techniques. [Link]
● Organización Panamericana de la Salud. (2022). Salud mental en niños y
adolescentes en América Latina: Avances y desafíos. [Link]
● Ministerio de Salud Pública de Canadá. (2019). Behavioural approaches in primary
schools: Evidence-based strategies. [Link]
● UGEL Huaraz. (2023). Boletín informativo sobre problemáticas conductuales en el
aula. Unidad de Gestión Educativa Local – Huaraz. [Documento interno no
publicado].
● Miltenberger, R. G. (2022). Behavior modification: Principles and procedures (7.ª
ed.). Cengage Learning.
● Bandura, A. (1977). Social learning theory. Prentice Hall.
● Pavlov, I. P. (1927). Conditioned reflexes: An investigation of the physiological activity
of the cerebral cortex. Oxford University Press.
● Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior. Macmillan.
● Watson, J. B. (1913). Psychology as the behaviorist views it. Psychological Review,
20(2), 158–177. [Link]
● APA. (2022). Normas éticas para la investigación con seres humanos. American
Psychological Association.
● Colegio de Psicólogos del Perú. (2021). Código de ética y deontología profesional
del psicólogo. CPP.
● López, S., & Guzmán, R. (2020). Conducta disruptiva en el aula: causas, efectos e
intervención. Revista de Psicología Educativa, 9(1), 33-41.
● Mendoza, A., & Rojas, F. (2023). Diseños preexperimentales en investigación
educativa. Editorial Universitaria Andina.
● Ramírez, D., & Torres, M. (2021). Aplicación de programas conductuales en
contextos escolares. Revista Latinoamericana de Psicología, 53(2), 112-124.
● Universidad César Vallejo. (2021). Reglamento de ética para la investigación con
seres humanos. Fondo Editorial UCV.
● Universidad César Vallejo. (2023). Manual de evaluación conductual infantil. Escuela
Profesional de Psicología.
● Vargas, L., & Salinas, J. (2022). Metodología cuantitativa en las ciencias del
comportamiento. Psicoeducativa Ediciones.
● Hernández, R., Fernández, C., & Baptista, P. (2020). Metodología de la investigación
(7.ª ed.). McGraw-Hill.
●
ANEXOS