0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas3 páginas

CASOS

El documento presenta cinco casos que reflejan las dificultades que enfrentan los docentes de lengua y literatura en la enseñanza, destacando problemas como la precariedad lingüística, la falta de interés de los alumnos por la lectura y la influencia de contextos socioeconómicos. Los profesores discuten la necesidad de enriquecer el vocabulario de sus estudiantes y la importancia de trabajar con textos literarios adecuados, mientras que algunos casos muestran experiencias exitosas de integración y conexión cultural. En general, se observa una preocupación por la formación y el comportamiento de los alumnos, así como el impacto de las familias en su educación.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
11 vistas3 páginas

CASOS

El documento presenta cinco casos que reflejan las dificultades que enfrentan los docentes de lengua y literatura en la enseñanza, destacando problemas como la precariedad lingüística, la falta de interés de los alumnos por la lectura y la influencia de contextos socioeconómicos. Los profesores discuten la necesidad de enriquecer el vocabulario de sus estudiantes y la importancia de trabajar con textos literarios adecuados, mientras que algunos casos muestran experiencias exitosas de integración y conexión cultural. En general, se observa una preocupación por la formación y el comportamiento de los alumnos, así como el impacto de las familias en su educación.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Caso 1

Un profesor da clases de lengua desde hace 40 años en una escuela con


orientación técnica de las afueras de la ciudad de La Plata.

Desde los inicios de su profesión, la organización de sus clases ha consistido, sin


variaciones, en el dictado de un fragmento literario, un breve comentario sobre él y
el análisis sintáctico del texto por parte del profesor. En el final de la clase
habitualmente el profesor realiza una evaluación oral o escrita como control de lo
realizado en clase. Los textos literarios con los que el profesor trabaja
frecuentemente son los clásicos de la lengua española porque dice que le permite
trabajar con la lengua correcta.

En los últimos años, el profesor se queja de que los chicos tienen graves
problemas para escribir textos.

Caso 2

En un encuentro de capacitación en servicio, un grupo de profesoras comenta con


qué problemas se enfrentan en sus clases. Una profesora dice que el problema
que tienen en la escuela es la “precariedad lingüística de sus alumnos” y que por
eso su función es ampliarles el vocabulario y, además, corregir la ortografía. Toda
una declaración de principios a la que asienten el resto de las profesoras. La
profesora sigue contando que el problema es lingüístico pero también
socioeconómico y cultural. “Estos alumnos, chicos y grandes, son de una clase
muy desfavorecida”. Luego, cuenta que para combatir la “precariedad lingüística”
trabaja con algunos capítulos de Don Segundo Sombra así ellos pueden ver un
vocabulario expresionista como impresionista y enriquecer su pobre y lenguaje
mínimo que poseen. Allí es cuando afirma que “Como dice el Dr. Pedro Luis
Barcia de la Academia Argentina de Letras, la única realidad es la del aula” y por
ello hay que trabajar con la literatura para enriquecer el vocabulario pobre.

Otra profesora, sentada al lado, dice “Yo hago lo mismo que la señora, trabajo con
Don Segundo Sombra”. El resto de las docentes no dicen nada hasta que una dice
que ella no trabaja igual, que le interesa la literatura más contemporánea. La otra
profesora, la entusiasta del principio del relato, insiste en que hay que terminar con
la “precariedad lingüística de los alumnos” y, de manera insistente, acuerda en
todo con los dichos de la rectora y dice que es necesario capacitarse. Ante este
comentario el resto se mira entre sí.

.
Caso 3

En un curso de capacitación para profesores de Lengua y Literatura un grupo de


profesoras charla con el capacitador acerca de cuáles son las variables a tener en
cuenta cuando se trabaja con textos literarios. Una posibilidad que se plantea es la
narración oral de un cuento.

Entonces una profesora cuenta la experiencia que estaba haciendo con los chicos
de tercer año donde hay mucha población inmigrante. “Hay un compañero
boliviano que preparó algunas leyendas quechuas y se las cuenta a sus
compañeros y fue muy interesante lo que se produjo porque los compañeros
estaban super enganchados y el chico se integró de otra manera, no está tan
aislado.” El capacitador comenta que esto sucede porque la profesora le había
autorizado la voz y por eso el chico había podido integrarse de otra manera al
grupo. La profesora cuenta entonces que a ella le interesa mucho esto porque en
general sus alumnos son muy fascistas. A continuación, relata que tiene una
alumna mulata que le dijo que ella no es racista, que ella está orgullosa de que su
padre sea negro pero no puede ver a los coreanos que invadieron todo con sus
supermercados. Después cuenta que en otro curso trabajó un texto del Inca
Garcilaso y que un alumno peruano conocía la leyenda que trabaja el texto con
algunos cambios y que sus compañeros estaban fascinados por esto y le pedían
que contara su versión. También contó que en una escuela del barrio de
Mataderos, donde ella trabaja, está también trabajando con las leyendas del barrio
como el pibe cabeza (aquí otra de las profesoras, comenta “pero con qué calaña
de personajes te metés a trabajar con los chicos!” y la profesora que relata la
experiencia dice que son personajes históricos de la cultura popular y que los
chicos se enganchan y que sirven para rescatar la historia del barrio y, por ende,
la propia historia de los pibes) y otros porque no puede creer que los chicos vean
la estatua de Suárez y no sepan quién es.

Caso 4

En la sala de profesores de una escuela de un barrio periférico de Berisso un


grupo de docentes charla sobre sus alumnos. Una profesora de Lengua y
Literatura dice que el problema que tiene es que los chicos no saben leer ni
escribir, no les interesa nada, que ella probó un montón de cosas y nada les da
resultado Además, comenta que el problema es que son chicos un poco brutitos y
que, por suerte, tiene dos alumnas que le salvan la clase porque son muy
inteligentes y pueden resolver las actividades. Otro profesor de la misma área
confirma lo dicho por la otra profesora y dice que el problema es que los pibes no
comprenden lo que leen y lo peor es que cuando quieren escribir es mucho peor;
además comenta que siempre trata de trabajar con textos clásicos para que
conozcan más literatura pero los chicos no leen nada y no les gusta la literatura.
Otro docente de Lengua comenta que en realidad el problema es que no fueron
formados para alfabetizar. Además, los profesores coinciden en que son muy
maleducados, que hay que llamarles la atención porque ponen los pies arriba de
los bancos, escupen, no saben hablar. Una de las profesoras dice que está
cansada de decirle a Pereyra (un alumno) que hable correctamente cuando se
dirige a ella. Todos coinciden en que el problema está en las familias, en las
casas, que los padres no están nunca, que no les enseñan nada, etc.

Caso 5

En una clase de didáctica de la lengua y la literatura una alumna comenta la


observación que hizo en una biblioteca popular en la que se realizan talleres de
lectura para adolescentes del barrio. La practicante comenta que le llamó la
atención que los chicos dijeran que leían literatura cuando lo que leían era Coelho
y Bucay y el profesor a cargo del taller de lectura no les dijera que eso no era
literatura, que eran textos de autoayuda, textos comerciales. Además, comentó
que el profesor leyó un cuento de un tal Di Paola en voz alta, como si fueran
nenes de jardín de infantes, e iba interrumpiendo la lectura y preguntándoles
cosas relacionadas con lo que se narraba en el cuento. La practicante dijo que le
llamó la atención que los pibes no entendieran muchas cosas del texto y que el
profesor no se detuviera a analizar el narrador, las figuras retóricas y otros
procedimientos literarios que saltaban a la vista en el texto. Cerró su relato
diciendo que le parecía que el profesor había hecho un planteo muy naif y que eso
no era leer literatura.

También podría gustarte