La conservación de la homeostasis
Los sistemas biológicos, como tu cuerpo, constantemente son llevados lejos de sus puntos de
equilibrio.
Por ejemplo, cuando te ejercitas, tus músculos aumentan la producción de calor e incrementa la
temperatura de tu cuerpo. Del mismo modo, cuando bebes un vaso de jugo de frutas, tu glucemia
sube. La homeostasis depende de la capacidad de tu cuerpo para detectar y oponerse a estos
cambios.
Para mantener la homeostasis se suelen usar ciclos de retroalimentación negativa. Estos ciclos
actúan en oposición al estímulo, o señal, que los desencadena. Por ejemplo, si la temperatura de tu
cuerpo es demasiado alta, actuará un ciclo de retroalimentación negativa para volver a disminuirla
hacia el valor de referencia, o valor nominal, de 37°C.
¿Cómo funciona esto? Primero, ciertos sensores detectarán la alta temperatura —principalmente las
células nerviosas con terminaciones en tu piel y cerebro— e informarán a un centro de control
regulador de temperatura en tu cerebro. El centro de control procesará la información y activará
efectores, como las glándulas sudoríparas, cuya función es oponerse al estímulo y reducir la
temperatura del cuerpo.
¿Qué es retroalimentación positiva?
La retroalimentación positiva es un tipo de retroalimentación que promueve el cambio dentro de un
sistema. Esta lleva a un sistema a un estado diferente del estado original en el que se encontraba en
un momento dado.
Al promover el cambio en un sistema, la retroalimentación positiva se asocia a la introducción de
inestabilidad en el mismo. Hay una reacción en cadena que irrumpe con el estado del sistema,
estimulando el crecimiento continuo y acelerado de alguna acción, así como de sus efectos.
Características de la retroalimentación positiva
Promueve el cambio en el estado de un sistema.
Ocurre con menor frecuencia en los procesos biológicos del ser humano.
Aumenta el ritmo en el que se presenta la acción que desestabiliza al sistema.
Sus resultados son exponenciales.
No es común que haya retroalimentación positiva en el proceso de homeostasis.
Puede ser causar un círculo vicioso, ya que degenera un estado de equilibrio.
Es común que factores externos deban entrar en juego para detener un proceso de
retroalimentación positiva.
Etapas de la retroalimentación positiva
1- Un estímulo irrumpe en un sistema, generando cambios.
2- La información sobre los cambios ocurridos es percibida por el centro de control del sistema.
3- El centro de control del sistema realiza una (re)acción ante estos cambios, controlando cómo se
responderá ante estos.
4- Se produce un efecto a la respuesta o reacción, en línea con el estímulo inicial para promover o
generar más cambios.
Ejemplo de retroalimentación positiva
La coagulación de la sangre es un ejemplo de retroalimentación positiva. La sangre se mantiene
como un fluido dentro del cuerpo. Cuando se rompen los vasos sanguíneos, se activan los
mecanismos de coagulación en la sangre para poder proteger el organismo de una hemorragia,
sellando el lugar del daño.
El mecanismo de retroalimentación positiva de la coagulación actúa de la siguiente forma. Al
romperse un vaso sanguíneo, se expone una superficie que activa unas proteínas. Estas proteínas a
su vez, actúan sobre otras proteínas, como una reacción en cadena, hasta formar la malla de fibrina
que sella la herida.
Importancia de la homeostasis:
Mantenimiento de la salud: La homeostasis es esencial para que el cuerpo funcione
correctamente.
Supervivencia: La homeostasis es necesaria para que los organismos sobrevivan en
diferentes entornos.
Evitar enfermedades: El fracaso de la homeostasis puede llevar a enfermedades o incluso a
la muerte.