2.
El arte dentro de los mitos y rituales
2.1 Introducción
Desde las primeras manifestaciones culturales de la humanidad, el arte ha estado
profundamente ligado a las creencias míticas y a las prácticas rituales. No se trata
únicamente de una expresión estética, sino de un lenguaje simbólico que transmite valores,
explica el origen del mundo y materializa lo sagrado. Tanto el mito como el ritual
encuentran en el arte un medio privilegiado para hacerse visibles y perdurar en la memoria
colectiva.
2.2 El arte como representación del mito
El mito, al ser un relato simbólico, necesita del arte para adquirir forma material. Pinturas,
esculturas, cerámicas y murales han sido soportes fundamentales para preservar y difundir
las narraciones míticas.
- En la Grecia clásica, los mitos fueron representados en esculturas monumentales, templos
y cerámicas pintadas. Las figuras de Zeus, Atenea o Apolo no solo eran objetos artísticos,
sino símbolos visibles del poder divino y medios de culto.
- En las culturas precolombinas, como la mochica en Perú, los mitos fueron plasmados en
cerámicas que muestran escenas de sacrificios y dioses vinculados con la fertilidad, la
guerra o la muerte.
- En el arte rupestre, tanto en las cuevas de Altamira (España) como en sitios andinos como
Samaipata (Bolivia), las pinturas de animales y escenas de caza no eran simples registros,
sino representaciones cargadas de sentido mítico, relacionadas con espíritus protectores o
creencias mágicas.
Así, el arte funciona como un “libro visual” que inmortaliza los relatos míticos y los hace
accesibles a las generaciones posteriores.
2.3 El arte como elemento del ritual
En los rituales, el arte cumple un papel esencial, pues permite transformar la acción
simbólica en una experiencia estética, colectiva y espiritual.
- Máscaras y escenografía ritual: En culturas africanas, las máscaras de madera se utilizan
en ceremonias de iniciación y conexión con los ancestros. En los Andes, las máscaras de la
Diablada en el Carnaval de Oruro representan ángeles y demonios, y son verdaderas obras
de arte cargadas de simbolismo religioso.
- Música y danza: En África, los tambores en rituales de trance buscan comunicación con los
espíritus. En los Andes, los sikuris acompañan ceremonias dedicadas a la Pachamama,
donde el sonido colectivo simboliza la unión comunitaria. La danza ritual, ya sea agrícola,
funeraria o festiva, constituye un arte vivo que transmite la cosmovisión de los pueblos.
- Pintura corporal y vestimenta: En comunidades amazónicas, los cuerpos se pintan con
achiote o genipa durante rituales de iniciación o de caza. Los diseños cumplen una función
espiritual y social, indicando roles o protección mágica. De forma similar, los trajes festivos
en celebraciones religiosas y carnavales son obras textiles llenas de símbolos.
- Arquitectura ceremonial: Las construcciones sagradas han sido escenarios de rituales. Los
mayas edificaron pirámides alineadas con los astros, usadas en ceremonias religiosas. En
Egipto, templos y tumbas fueron decorados con pinturas y relieves que narraban mitos de
resurrección y deidades protectoras.
El arte, en estas prácticas, no es accesorio: constituye parte esencial de la acción ritual y de
la experiencia colectiva de lo sagrado.
2.4 Relación inseparable entre mito, arte y ritual
Mito, arte y ritual forman un vínculo indisoluble:
- El mito aporta el relato simbólico.
- El ritual actualiza ese relato en acciones concretas.
- El arte materializa y embellece ambos, dándoles forma, color y permanencia en la memoria
cultural.
Un mito sin arte carecería de representación tangible, y un ritual sin arte perdería fuerza
simbólica y expresiva. El arte es el puente que conecta lo invisible con lo visible,
transformando la creencia en experiencia sensorial y estética.
2.5 Conclusión parcial
El arte en los mitos y rituales ha sido y sigue siendo un elemento central para las culturas.
Esculturas, máscaras, música, danzas, pinturas y arquitectura han servido para expresar lo
inmaterial y dar cuerpo a lo divino. Gracias al arte, los mitos y rituales no solo sobreviven en
el tiempo, sino que se renuevan constantemente en festivales, carnavales y prácticas
culturales contemporáneas, manteniendo vivo el patrimonio simbólico de la humanidad.
Bibliografía sugerida
• Eliade, M. (1991). Mito y realidad. Madrid: Editorial Labor.
• Malinowski, B. (1974). Magia, ciencia y religión. Barcelona: Ariel.
• Lévi-Strauss, C. (2006). Antropología estructural. México: Siglo XXI Editores.
• Bastide, R. (2003). Las religiones africanas en Brasil. México: Fondo de Cultura
Económica.
• UNESCO (2001). Carnaval de Oruro, Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.